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1.4 El Papel Del Estudiante (Metodologias Activas)

Metodologias activas

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1.

4 El papel del estudiante en las metodologías activas

Como se ha revisado en subtemas anteriores, a lo largo de la historia ha predominado un


modelo pedagógico llamado tradicional, donde la enseñanza se basa en trasmitir la
información al estudiante, el cual tiene un rol pacífico, memorístico y de repetición;
dejando de lado el colocar al estudiante en el centro del proceso de enseñanza.

Al respecto, Arredondo et al. (2014 citado en Galván-Cardoso, 2021) mencionan que el


tipo de enseñanza tradicional lleva a los alumnos a emplear en gran medida la
memorización de conceptos, dejando atrás el análisis y la comprensión de los contenidos.
Al respecto podemos decir que la enseñanza tradicional aleja significativamente a las y
los estudiantes de una formación integral que implica el desarrollo de capacidades,
valores y habilidades que favorezcan su trayectoria académica.

Por ello, al revisar el aprendizaje activo y su didáctica vemos beneficios y cambios


significativos en el papel o rol que toman las y los estudiantes en el proceso de
aprendizaje, ya que la principal característica es que el estudiante está al centro del
proceso, donde se reconoce que cada estudiante es único, con sus propias necesidades,
intereses, estilos de aprendizaje y ritmos de desarrollo.

Al respecto, el uso de metodologías activas se centra en fomentar la participación integral


y dinámica del estudiante en su propio proceso educativo y “su objetivo radica en
aprender de manera significativa, donde se busca que el alumno aprenda el concepto, lo
aplique y generalice a otros ámbitos, retroalimentándose de esas nuevas experiencias”
(Villalobos-López, 2022, p. 49). En otras palabras, el uso de estas metodologías lo alejan
de su papel del estudiante como mero receptor de información.

Para saber más te invitamos a revisar la siguiente infografía. Clic en "pantalla completa"
para visualizar mejor la información.

HABILIDADES QUE FOMENTAN LAS METODOLOGÍAS ACTIVAS EN LOS


ESTUDIANTES

Participación activa. Se fomenta la participación activa porque el estudiante se involucra


en el proceso de aprendizaje al participar en actividades y proyectos.

Colaboración. Las metodologías activas tienden a fomentar el trabajo en equipo, lo que


lleva a los estudiantes a colaborar con sus compañeros de manera constante.

Pensamiento Crítico. El estudiante analiza y evalúa la consistencia de sus


razonamientos para tomar decisiones en las actividades o proyectos que lleva a cabo, lo
cual favorece el pensamiento crítico.

Resolución de problemas. Regularmente con el uso de metodologías activas los


estudiantes deben enfrentar problemas o desafíos en contextos reales, lo que lleva a una
resolución de problemas.
La autogestión del aprendizaje se centra en la habilidad del estudiante para organizar y
administrar eficazmente su proceso de aprendizaje, incluyendo la planificación, la
ejecución y la evaluación de su progreso, lo que lo vuelve más autónomo.

La creatividad. Las metodologías activas invitan a los estudiantes a poner en práctica su


creatividad, fomentando el aprender haciendo de una manera más flexible y lúdica
(Ministerio de Educación, 2019; citado Moncayo y Prieto, 2022).

A partir de lo anterior, el uso de metodologías activas direccionan a que el estudiante sea


el protagonista y responsable de su aprendizaje a través de la participación activa y
reflexiva, mediante la formación personalizada, consciente, crítica y creadora de un
proceso creativo y dinámico en el cual se construyen el aprendizaje y los conocimientos
siendo capaz de poder planificar, orientar, organizar y evaluar sus propios pensamientos
(Rochina, Ortíz, & Paguay, 2020, citado en Moncayo-Bermúdez y Prieto-López.(2022).

Finalmente, las metodologías activas, las cuales están vinculadas con el aprendizaje
activo, requieren que las y los estudiantes consideren no solo el contenido de la materia,
sino también la relación de ese contenido con cuestiones más amplias como pueden ser
preocupaciones sociales, ambientales, personales, conceptuales, lo cual lleva al
aprendizaje a una contextualización y favorece el almacenamiento de la información en la
memoria a largo plazo, ya que se vuelve algo vivencial.

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