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Reinaldo Laddaga - Sobre La Reorientación Actual de Las Artes - Educ - Ar

Reinaldo Laddaga, en su obra 'Estética de la emergencia', analiza un cambio cultural en las artes que se asemeja a transformaciones históricas previas, destacando la importancia de proyectos artísticos que fomentan la colaboración y la acción comunitaria. Estos proyectos, que se distancian de la noción moderna de vanguardia, buscan crear nuevas formas de asociación y organización en un contexto de globalización y avances tecnológicos. Laddaga propone que este cambio en la producción artística está vinculado a una 'desinvención de la modernidad', donde se requiere una reconfiguración de las prácticas artísticas y sociales para abordar los desafíos contemporáneos.

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Reinaldo Laddaga - Sobre La Reorientación Actual de Las Artes - Educ - Ar

Reinaldo Laddaga, en su obra 'Estética de la emergencia', analiza un cambio cultural en las artes que se asemeja a transformaciones históricas previas, destacando la importancia de proyectos artísticos que fomentan la colaboración y la acción comunitaria. Estos proyectos, que se distancian de la noción moderna de vanguardia, buscan crear nuevas formas de asociación y organización en un contexto de globalización y avances tecnológicos. Laddaga propone que este cambio en la producción artística está vinculado a una 'desinvención de la modernidad', donde se requiere una reconfiguración de las prácticas artísticas y sociales para abordar los desafíos contemporáneos.

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para el
aula

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Reinaldo Laddaga: Sobre la


reorientación actual de las artes
Nació en Rosario en 1963. Es Doctor en Filosofía por la New
York University y actualmente es profesor en la Universidad
de Pensylvania. Ha enseñado en distintas universidades y es
autor de dos obras muy peculiares: La euforia de Baltasar
Brum (1999) y Literaturas indigentes y placeres bajos.
Felisberto Hernández, Virgilio Piñera, Juan Rodolfo Wilcock
(2000). En su última obra publicada, Estética de la
emergencia (2006), Reinaldo Laddaga analiza la reorientación
actual de las artes a partir de la producción y despliegues de
comunidades experimentales.
Alfabetización Recursos EducarLab No
para el
aula

Por Pablo Mancini

—En su reciente libro Estética de la emergencia, usted explica


que nos encontramos en una fase de cambio de cultura en
las artes comparable, en su extensión y profundidad, con la
transición que tuvo lugar entre finales del siglo XVIII y
mediados del XIX. ¿Cómo empezó a acercarse a esa idea?

—Mi intención original fue encontrar vocabularios y modelos


que me permitieran describir una cierta clase de proyectos
que me parecían constituir lo más rico e intrigante de la
producción estética de los últimos años, pero que eran, al
mismo tiempo, particularmente difíciles de conceptualizar
con los medios de los que disponemos en crítica de arte, de
cine, de literatura. Se trataba de proyectos iniciados por
artistas o escritores que, en lugar de consagrar sus energías
a realizar obras (es decir, composiciones de texto o de
imagen más o menos estables, de límites más o menos bien
definidos) se proponían construir plataformas y programas de
acción que permitieran a numerosas personas (artistas y no
Alfabetización
artistas) Recursos
asociarse en procesos que combinaban laEducarLab No
para ella realización de
producción de imágenes y discursos,
aula el despliegue de
experiencias de aprendizaje colectivo,
formas de activismo social o político, e incluso la práctica del
diseño urbano. Mi impresión era que estos proyectos eran
remotos descendientes de las vanguardias de los 20 o los 60,
pero su espíritu, su lógica básica, eran enteramente
diferentes.

Al mismo tiempo, estas cosas tenían lugar en un momento en


que es evidente (en todo caso para mí) que una cierta
modernidad termina y otra (una “segunda modernidad”, diría
el sociólogo Ulrich Beck) comienza. El cúmulo de procesos
que hemos estado atestiguando en el último cuarto de siglo
(lo que solemos llamar “globalización”) constituye, a mi juicio,
un cambio de época. Me refiero a la confluencia, en este
período, de la pérdida relativa de poder de los Estados
nacionales (subrayo “relativa”), la aparición de espacios
transnacionales (sea en el campo de la militancia política, sea
en el campo de la producción económica), y ese
acontecimiento que es el progresivo despliegue de las
comunicaciones digitales, empezando por internet, que
modifican el modo como las personas estructuran su relación
con los entornos materiales y sociales en los cuales se
encuentran. Estoy convencido de que este cambio es
comparable con el que se producía a finales del siglo XVIII,
con la consolidación de los Estados nacionales, la extensión
de los medios impresos, la creación de las formas de
expresión política que todos conocemos. Mi apuesta puede
formularse de este modo: “a cambio de época en casi todo,
cambio de época en las artes”.

Digo “apuesta” porque, cuando hablamos del presente, lo que


decimos tiene siempre el carácter de una apuesta: no hay
Alfabetización
certezas, nada nos asegura que Recursos EducarLab
no nos equivoquemos. Mi No
apuesta en el libro es que estopara
es loel
que sucede: que hay un
cambio de cultura de las artesaula
tan profundo como el cambio
más general en el que están insertas. Mi intención inicial era
describir una serie de proyectos desde esta perspectiva. El
libro es algo así como la caja de herramientas que he podido
encontrar (buscando aquí y allá, en campos y genealogías
teóricas muy diversas) para hacerlo.

—Usted afirma que asistimos a una desinvención de la


modernidad. ¿Qué emerge de esa desinvención? ¿De qué que
se trata esa experiencia?

—“Desinvención de la modernidad” es, en efecto, una


expresión que uso en el libro. Pero no es una expresión que
yo haya inventado. La tomo de Bruno Latour, que la moviliza
en un interesantísimo libro llamado Políticas de la naturaleza.
A lo que Latour apunta es a mostrar que, en la medida en que
queramos abordar de una manera productiva algunos de los
desafíos del presente (particularmente el desafío ecológico,
pero pienso, por mi parte, que este es también el caso en lo
que concierne al desafío de construir una política progresista
en todos los niveles), es preciso que comencemos por
desprendernos de algunos de los hábitos mentales
constituidos en la larga historia de la modernidad. Como, a
causa de mi formación, me cuesta pensar esta modernidad
sin recurrir a la figura de la “sociedad disciplinaria” que Michel
Foucault describía a partir de los años 70 –y que entiendo,
para decirlo brevemente, como una sociedad donde
predominaba una forma de organización singular, que
articulaba a los individuos en una serie progresiva de grillas,
desplegadas y controladas desde posiciones de mando
centrales, al mismo tiempo que una sociedad donde las
ciencias y las artes se desplegaban según la forma de las
Alfabetización
disciplinas Recursos
en el uso más habitual EducarLab
de la palabra (como No
cuando hablamos de “física” opara el
“arquitectura”, de “economía” o
aula de la modernidad”
“música”)–, pienso esta “desinvención
como la invención de un universo transdisciplinario. Y esta
tarea no consiste solamente en la invención de conceptos
diferentes de los que hemos estado usando para resolver
nuestros problemas o describir nuestra experiencias, sino
también en el desarrollo de nuevas lógicas organizativas,
nuevas maneras de reunir a los individuos, las tecnologías,
los recursos, los espacios para la producción de acciones y
discursos. Esto es lo que los artistas, los escritores, los
cineastas en los que me detengo, si no los entiendo mal,
ensayan hacer.

—Los proyectos que Usted analiza en el libro –El Proyecto


Venus, Park Fiction y What's the time in Vyborg?– son
constructivistas y dan lugar al despliegue de comunidades
experimentales que generan "modos de vida artificial”. ¿Cómo
es que se despegan esos proyectos de la noción moderna de
vanguardia?

—Es difícil decir algo razonable sobre las vanguardias en


pocas palabras. Hay una enorme cantidad de variedades de
prácticas de vanguardia y habría que ser fieles a su
especificidad. Más aún, los proyectos que menciona tienen
sus antepasados, sin duda, en tal o cual momento de la
genealogía de prácticas que tienen de la vanguardia la
propensión a desenfatizar el momento de producción de
objetos estables y definidos como propósito principal de la
práctica estética. Al mismo tiempo, las vanguardias
“efectivamente existentes” me parece que tenían, en general,
una serie de características a propias. Por ejemplo, la
tendencia a producir, como objetivo central, una crítica a la
tradición del arte, al que se acusaba de no cumplir, de
Alfabetización
traicionar, Recursos
de reprimir incluso las promesas (de una EducarLab
vida más No
para
plena, de una historia más justa) queelel arte mismo (o una
aula
cultura en la que el arte era una fuerza formativa) había
inicialmente formulado. De ahí la proposición constante de
que el arte debe ser abandonado, o superado, o recompuesto
como práctica renovada de la vida, de la cual las vanguardias
hacían una noción exaltada. Por eso era común en ellas
aspirar a una alianza con la revolución social. Ese espíritu
sigue, en muchos sitios, vivo.

Pero, honestamente, no tengo la impresión de que sea


particularmente productivo entender los proyectos en los que
me detengo como repeticiones (o siquiera como desarrollos
directos) de esos modelos históricos. Yo he encontrado más
útil comparar los proyectos de los que hablo no tanto con
otros proyectos artísticos del pasado, sino con proyectos no
artísticos del presente. Con la vasta empresa de
programación en fuente abierta, por ejemplo; es decir, con la
suma de iniciativas centradas en la construcción de
programas que se distribuyen junto con su código básico, de
modo que los usuarios-programadores pueden modificarlos
(como sucede en el universo de Linux, para mencionar el
caso más conocido). O con ciertas formas de investigación
que asocian a científicos y no científicos. Pienso en el modo
en que el avance de la investigación en sida ha dependido de
la colaboración entre enfermos, médicos e investigadores,
colaboración posible gracias a la instrumentación de
estructuras organizativas originales.

No quiero simplificar demasiado, pero allí donde las


vanguardias propendían a definir sus acciones como basadas
en premisas del tipo “no al arte, sí a la vida”, los proyectos que
me interesan asocian el arte (incluso entendido como
fabricación de objetos) y la gestión social y el experimento
Alfabetización
pedagógico y una multitud de Recursos
otros campos, más oEducarLab
menos No
para el
formalizados, de la acción humana. Hay una expresión que
aula
usan los biólogos: “evento composicional”. Un “evento
composicional” tiene lugar cuando dos líneas genealógicas
distantes se combinan y producen algo que los modelos
preexistentes al evento no permiten describir. Los proyectos
en los que me detengo son “eventos composicionales”, en
este sentido. En ellos, algunas características de las
vanguardias históricas son incorporadas y metabolizadas en
programas que obedecen a lógicas muy diferentes.

—En su libro, explica que si los proyectos que describe se


vinculan a un saber, es a la teoría general de la asociación.
¿Podría ampliar esa idea?

—Lo que me propongo decir es simple: no sabemos de


cuántas maneras es posible asociar de maneras duraderas a
las personas. La modernidad fue, en este sentido,
particularmente inventiva: figuras como las del partido
político, el sindicato, incluso la burocracia en sentido estricto
constituyeron innovaciones. La universidad tal como la
conocemos, como gran lugar de reparto de posiciones y de
roles, es otra. Y, en lo que concierne al universo del arte, el
museo del tipo que todos conocemos, cuyo modelo inicial fue
el Louvre posrevolucionario, el gran museo que dispone a las
pinturas y las esculturas en un gran plano que describe el
devenir del espíritu humano, es una manera de asociar
personas, objetos, espacios y tiempos de una manera que,
aunque hacia finales del siglo XVIII tuviera antecedentes, era
enteramente original.
Tal vez me repita, pero tengo la impresión de que las formas
asociativas que conocemos tienden a ser desbordadas estos
días por multitudes de problemas y multitudes aún mayores
deAlfabetización
deseos. Personalmente, noRecursos EducarLab
veo cómo se podría volver a No
para
intensificar la práctica artística el
sin concebir otras maneras de
poner las producciones de queaula
se trate en el espacio público.
¿Qué debería venir a aparecer en el lugar de las galerías de
arte (no necesariamente sustituyéndolas, pero sí junto a
ellas)? ¿De los museos? ¿De los artistas? ¿De los públicos?
En mi libro, intento describir proyectos donde me parece que
estas preguntas se ponen en juego, donde algunas
respuestas provisorias se proponen, o donde, más
modestamente, se intenta relanzar la discusión.

—¿Encuentra que las nuevas tecnologías digitales, la red en


particular,son una compuerta evolutiva en la producción
artística? En su libro El lenguaje de los medios de
comunicación, Lev Manovich sostiene que nuestra relación
con la red es análoga a la que teníamos hace cien años con el
cine: esto recién comienza. ¿Qué opina al respecto? ¿Cómo
vislumbra el futuro?

—Sí, claro. De varias maneras. Por un lado, porque es un


soporte de producción y un canal de distribución cuyas
potencialidades comenzamos recién a descubrir. Por otro
lado, porque es un sitio en el que se desarrollan formas de
presentación de sí por parte de los individuos y formas de
relación de los individuos entre sí que son inéditas,
impensables sin su existencia. Pienso en el vasto universo de
expresiones y de diálogos que se despliegan en los mil
rincones de la red, en los weblogs personales o en los juegos
on line, donde grandes cantidades de jugadores participan de
la configuración de mundos virtuales. Creo que Manovich
tiene toda la razón. En cuanto al futuro, evidentemente no sé
qué va a suceder. Si tuviera que apostar por un desarrollo,
diría que lo que los artistas de todo tipo van a consagrarse a
inventar son formas de asociar la construcción de imágenes
y Alfabetización
discursos con la promoción Recursos
de formas inéditas deEducarLab No
conversación. Esta es un pocopara el
la premisa, más o menos
explicitada, de mi libro. aula

Foto por Ernesto Grosman

Fecha: Agosto de 2006

Ficha
Publicado: 18 de octubre de 2006

Última modificación: 18 de diciembre de 2012

Audiencia

Área / disciplina

Nivel
Secundario

Categoría
Entrevistas, ponencia y exposición
Modalidad
Todas
Alfabetización Recursos EducarLab No
Formato para el
Texto aula

Etiquetas
nuevas tecnologías arte

Autor/es
Pablo Mancini

Licencia
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