See discussions, stats, and author profiles for this publication at: https://www.researchgate.
net/publication/341358160
Capítulo VI: Abonos orgánicos: una alternativa sustentable en la agricultura
Chapter · April 2020
CITATION READS
1 2,072
4 authors:
Alejandro Moreno-Reséndez Edwin Amir Briceño Contreras
Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro - UL Universidades para el Bienestar Benito Juárez García
132 PUBLICATIONS 753 CITATIONS 18 PUBLICATIONS 12 CITATIONS
SEE PROFILE SEE PROFILE
Luis Manuel Valenzuela-Núñez José Antonio Hernández Herrera
Universidad Juárez del Estado de Durango Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN)
137 PUBLICATIONS 240 CITATIONS 30 PUBLICATIONS 129 CITATIONS
SEE PROFILE SEE PROFILE
Some of the authors of this publication are also working on these related projects:
BIODIVERSITY, STRUCTURAL CHARACTERISTICS AND DYNAMICS OF LAND USE IN A PINYON PINE FOREST IN SIERRA DEL ASTILLERO, CUENCAMÉ, DURANGO View project
INFLUENCE OF ENVIRONMENTAL FACTORS IN STARCH CONCENTRATION IN Carya illinoensis (Wangenh.) K. Koch WESTERN AND WICHITA VARIETIES IN A PRODUCTIVE CYCLE
View project
All content following this page was uploaded by Edwin Amir Briceño Contreras on 08 June 2021.
The user has requested enhancement of the downloaded file.
Tópicos selectos de sustentabilidad,
un reto permanente para
el nuevo milenio
Alejandro Moreno Reséndez
José Luis Reyes Carrillo
Coordinación, Compilación y Edición
CONACYT
Registro Nacional de Instituciones
y Empresas Científicas y Tecnológicas
Registro: 2016/17732
Tópicos selectos de sustentabilidad, un reto permanente para el nuevo milenio
Coordinación, compilación y edición
© Alejandro Moreno Reséndez y José Luis Reyes Carrillo
Dirección del Proyecto
Carlos Herver Díaz
Esther Castillo Aguilar
José Eduardo Salinas de la Luz
Arte
Armando Cervantes Moreno
Vanesa Alejandra Vázquez Fuentes
Laura Soler Navarro
1a. edición
© 2019 Fernando de Haro y Omar Fuentes
ISBN: 978-607-437-502-2 (AM)
ISBN: 978-607-98754-0-4(UPGP)
D.R. © CLAVE EDITORIAL (Clave Editorial es una marca registrada de AM Editores S. A. de C. V.)
Paseo de Tamarindos 400B, Suite 109.
Col. Bosques de las Lomas. C.P. 05120, México, Ciudad de México
Tel. 52 (55) 5258 0279/80/81
[email protected] www.ameditores.com
[email protected]
Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, archivada o transmitida en forma alguna o mediante algún
sistema, ya sea electrónico, mecánico o de fotorreproducción, sin la previa autorización de los editores.
Los contenidos de los capítulos son responsabilidad exclusiva de los autores correspondientes.
Impreso en México
Índice
PRÓLOGO 9
CAPÍTULO I: Los biofertilizantes microbianos 15
en la agricultura sustentable
Lucio Rodríguez Sifuentes, Ana Sofía Flores Castellanos, Jesús Daniel Estrada Alba,
María Cristina Cueto Wong y Nagamani Balagurusamy
CAPÍTULO II: Concentración de azúcares solubles y determinación 47
de polipéptidos de reserva en tubérculos de caladio
(Caladium bicolor): efecto de la incorporación
de productos orgánicos y fitohormonas
Luis Manuel Valenzuela Núñez, Ixchel Abby Ortiz Sánchez, Edwin Amir Briceño
Contreras, Daniel Alejandro Espino Castillo, Cristina García de la Peña,
Geremías Rodríguez Bautista, Juan Antonio Núñez Colima,
Jorge Armando Chávez Simental, Verónica Ávila Rodríguez y
Sonia Paulina Barraza Morán
CAPÍTULO III: Perspectivas de la biosorción de arsénico en agua 69
por alginatos modificados
Cristopeer Thomas Busani, Luz Vázquez Moreno y
Gabriela Ramos Clamont Montfort
CAPÍTULO IV: Caracterización del hábitat y modelaje predictivo 93
de la abundancia del anuro Lithobates berlandieri en la cuenca
baja del río Nazas, Coahuila, México
Hernández Martínez Luis Ángel, Cristina García De la Peña,
José Luis González Barrios y Ulises Romero Méndez
CAPÍTULO V: Películas y recubrimientos comestibles como soporte 109
para la incorporación de aditivos naturales
María Cristina Cueto Wong, Efraín Reyes Cruz, Patricia Lizeth Flores Meraz,
Lucio Sifuentes Rodríguez, Gabriela Vargas González, Cecilia Hernández Morales,
Silvia Guadalupe Fernández Michel, Jorge Armando Meza Velásquez y
Elva Patricia Reyes Díaz
CAPÍTULO VI: Abonos orgánicos: una alternativa sustentable 125
en la agricultura
Alejandro Moreno Reséndez, Edwin Amir Briceño Contreras,
Luis Manuel Valenzuela Núñez y José Antonio Hernández Herrera
CAPÍTULO VII: La Laguna, zona con potencial de formación 167
de capital humano en materia de energía renovable
Juan Diego Hinojosa Escajeda, María Guadalupe Sandoval Chávez,
Antonio de Santiago Barragán y Rebeca Sandoval Chávez
CAPÍTULO VIII: Revisión de tres metodologías para evaluar 185
la vulnerabilidad e impactos del cambio climático a nivel regional
Gabriel Fernando Cardoza Martínez, Miguel Ángel Garza Martínez,
Nallely A. Carbajal Morón, Ana Alejandra Valenzuela García y
Josué Raymundo Estrada Arellano
CAPÍTULO IX: Fitoquímica y actividad antimicrobiana de 209
plantas medicinales
María Luisa Carrillo Inungaray, Abigail Reyes Munguía, Diana Zavala Cuevas,
Rosario Moncayo Luján y Castillo Olvera Guillermo
CAPÍTULO X: Control biologico de insectos plaga del nogal 233
Verónica Ávila Rodríguez, Urbano Nava Camberos,
María Cristina García de la Peña y Luis Manuel Valenzuela Núñez
Reunión de trabajo de los integrantes de la Red Académica en
Innovación de Alimentos y Agricultura Sustentable
Capítulo VI: Abonos orgánicos: una alternativa
sustentable en la agricultura
Alejandro Moreno Reséndez1•
Edwin Amir Briceño Contreras2*
Luis Manuel Valenzuela Núñez3•
José Antonio Hernández Herrera2
Resumen
Cada año se produce una cantidad considerable de desechos orgánicos prove-
nientes de animales y humanos, restos vegetales, entre otros, y solo una parte
de ésta es aprovechada, dejando así una gran cantidad de residuos, que se con-
vierten en contaminantes ambientales. El aprovechamiento de estos materia-
les en forma de compost, abonos verdes, bocashi, biosólidos, lombricompost o
vermicompost, nutribora, bioles o fermentos, caldos minerales, lixiviados, tés,
estiércoles, entre otros, como medio eficiente para el reciclaje racional de los
elementos nutritivos contenidos en estos productos, a través de procesos de
transformación de los materiales orgánicos, favorece al crecimiento de las plan-
tas y contribuye a mejorar las características físicas, químicas y biológicas de los
suelos, provocando grandes beneficios para las especies vegetales en desarrollo,
tanto en los ecosistemas naturales como en los agroecosistemas. Este docu-
mento resume aspectos relacionados con el empleo de los abonos orgánicos,
haciendo especial énfasis en el desarrollo y fabricación cada uno de ellos y su
empleo en la agricultura, así como las desventajas que tienen estos materiales.
1. Integrante del Cuerpo Académico de Sistemas Sustentables para la Producción Agropecuaria (CASISUPA) de
la UAAAN. Clave: UAAAN-CA-14. Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro – Unidad Laguna
2. Estudiante del Programa de Doctorado en Ciencias en Producción Agropecuaria, UAAAN-Unidad Laguna.
Periférico Raúl López Sánchez, Col. Valle Verde, Torreón, Coah. C. P. 27059
3. Integrante del Cuerpo Académico Ecología, Biodiversidad y Manejo de Recursos Bióticos, Clave: UJED-
CA87, Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Juárez del Estado de Durango. Av. Universidad S/N Frac-
cionamiento Filadelfia, Gómez Palacio, Dgo. C. P. 35010.
• Integrante de la Red Académica de Innovación en Alimentos y Agricultura Sustentable (RAIAAS)–CIES-
LAG-COECYT.
*Autor para correspondencia:
[email protected] ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 125
Palabras clave: bocashi, compost, estiércol, lodos residuales, vermicompost.
Abstract
Every year in the world a considerable amount of organic waste is produced
from excreta and urine of animals and humans, as well as, plant remains, and
other, and only one part of it is used, leaving a large amount of waste, which
becomes environmental pollutants. The use of these materials (compost, green
manures, bocashi, biosolids, vermicompost, nutribora, bioles, mineral broth, lea-
chate, teas, manure), and others, as an efficient means for the rational recycling
of the nutrients contained in these products, through processes of transforma-
tion of organic materials, helps the growth of plants and contributes to impro-
ve the physical, chemical and biological characteristics which promotes great
benefits for developing plants, in both, natural ecosystems and agroecosystems.
This document summarizes aspects related to the use of organic fertilizers, with
special emphasis on the development and manufacture of each one and their use
in agriculture, as well as the disadvantages of these materials.
Key words: bocashi, compost, manure, organic fertilizers, vermicompost, sewage
sludge.
Introducción
Hoy en día, como resultado de una amplia gama de actividades antrópicas
se ha incrementado de manera significativa la generación de residuos (Quis-
pe-Limaylla, 2015) y en algunos casos, el manejo inadecuado de éstos y la
falta de conciencia ambiental de los individuos han provocado graves y di-
versos problemas de contaminación (Villalba et al., 2011; Ramos-Agüero y
Terry-Alfonso, 2014; Quispe-Limaylla, 2015). Para el ámbito de este docu-
mento, y de acuerdo con Quispe-Limaylla (2015) los residuos de naturaleza
orgánica o biodegradable son los de mayor importancia, independientemente
de la actividad que los haya generado.
Por otro lado, para mantener la productividad de los suelos es necesario,
además de integrar prácticas tanto de nutrición vegetal como de mejoramiento
del suelo —que permitan el manejo adecuado de los elementos nutritivos esen-
ciales para suplementar su carencia o las pérdidas por lixiviación— mantener
y preservar los contenidos de materia orgánica (MO) que fomenten la bio-
diversidad edáfica y optimicen las variables edáficas ligadas a su conservación
(Álvarez-Solís et al., 2010; Matienzo-Brito et al., 2015). Para lograr lo anterior,
es necesaria la implementación de prácticas agroecológicas que contribuyan a
mejorar las características físicas, químicas y biológicasde los suelos (Pérez y
126 CAPÍTULO 6
Marasas, 2013) y se debe obtener información del comportamiento a través
del tiempo de estas características bajo condiciones de manejo distintas (As-
tier-Calderón et al., 2002; Bautista-Cruz et al., 2004).
Una de las prácticas agroecológicas recomendadas ampliamente es el em-
pleo de abonos orgánicos (AO) (Álvarez-Solís et al., 2010), los cuales son
desechos que provienen de animales y humanos (excretas, orina), restos vege-
tales, otra fuente natural (hojas, desechos de maderas) o residuos municipales,
con la finalidad de producir un abono natural, libre de sustancias o productos de
síntesis industrial, que es la característica principal requerida para los sistemas
de producción orgánica (Trinidad-Santos, 2006). Los sistemas de producción
orgánica se asocian con pequeñas unidades de producción, de carácter familiar
y no industrial, de tal forma que se tiene una conciencia social en términos de
apoyar a los pequeños productores a permanecer en el medio rural, es decir, con
el consumo de estos productos, se contribuye a evitar la migración rural, hacia
las zonas urbanas, a través de generación de productos con alto valor agregado y
al que tiene acceso el pequeño capital (Vega y León et al., 2006).
El uso de los AO requiere una evaluación sistemática de sus contenidos
ya que si no se da un proceso adecuado de sus componentes, puede afectar los
suelos y los sustratos, alterando el equilibrio biológico de los mismos y a su vez
afectando el rendimiento de los cultivos y la salud animal (Mirelys-Rodríguez
et al., 2012). Además, el valor de la MO, que contienen los diferentes tipos
de abonos, ofrece grandes ventajas que difícilmente pueden lograrse con los
fertilizantes inorgánicos (López-Martínez et al., 2001). Sin embargo, a pesar
de que los AO aportan MO, nutrimentos y microorganismos que favorecen
la fertilidad del suelo y la nutrición de los cultivos (Eghball et al., 2004), debe
entenderse que su capacidad como fuente de nutrimentos es baja, respecto a los
fertilizantes convencionales. Según Sikora y Enkiri (2001) el contenido de N de
los compost es 1-3% y la tasa de mineralización del nitrógeno es cercana al 10%,
por lo que sólo una pequeña fracción del N y otros nutrimentos está disponible
el primer año después de su incorporación a los suelos.
Los AO, de igual manera no solo favorecen la protección del ambiente, sino
que también ayudan a minimizar los costos de producción en la agricultura
(Potisek-Talavera et al., 2010), esto a través de diversas prácticas agroecológicas
(Pérez y Marasas, 2013). La rentabilidad de estas prácticas ha provocado, hoy en
día, a que muchos agricultores, que no cuentan con los recursos suficientes para
el manejo adecuado de sus cultivos, opten por el manejo agro ecológico, pues
éste les permite ahorrar insumos, al aprovechar los residuos orgánicos generados
en sus unidades de producción (Ormeño y Ovalle, 2007). Existen cultivos, como
el maíz, cuyas demandas nutricionales requieren grandes cantidades de abonos,
lo que implica que debe existir una gran disponibilidad de residuos orgánicos
para su elaboración y además de contar con condiciones adecuadas para su al-
macenaje y aplicación (López-Martínez et al., 2001).
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 127
El empleo de AO no solo se enfoca en el hecho de fertilizar con estos materiales
(compost, fermento, lombricompost, entre otros), sino que conlleva un cambio
de conciencia, es decir, el querer cambiar poco a poco la cultura de la mecaniza-
ción agrícola (maquinaria, fertilizantes sintéticos) y cómo cultivar con armonía;
especialmente en las labores de siembra y cosecha reduciendo lo más posible el
impacto al lugar y su entorno (Ormeño y Ovalle, 2007).
¿Qué son los abonos orgánicos?
Aunque existen diferentes y variados conceptos acerca de esta expresión, entre los
cuales destacan las definiciones establecidas por la FAO (2002), Trinidad-Santos
(2006), Félix-Herrán et al. (2008), Carvajal-Muñoz y Mera-Benavides (2010),
Mosquera (2010), entre otros, en términos generales se define abono orgánico
como: el producto del proceso de descomposición, aeróbica o anaeróbica, de
todo tipo de residuos de origen animal y vegetal, así como de residuos industria-
les y municipales (lodos de aguas negras, mercados, desazolves de drenes, podas
de jardín), bajo condiciones controladas, particularmente de humedad, airea-
ción y temperatura, en el cual participan macro y micro organismos (lombrices,
ácaros, bacterias, hongos y actinomicetos), que al provocar la mineralización de
dichos residuos forman humus, el cual entre otros efectos sobre el suelo, mejora
su estructura, reduce su erosión, regula su temperatura, retiene mayor humedad,
libera elementos nutritivos esenciales, incrementa su actividad biótica y su capa-
cidad de intercambio catiónico, y mejora significativamente su fertilidad.
Tipos de abonos orgánicos utilizados en la agricultura sustentable
Los AO pueden ser sólidos o líquidos y su efecto sobre el suelo y/o la rizosfera
dependerá de su composición química y el aporte de elementos nutritivos, los
cuales varían según su procedencia o materia prima con la que se generan, edad,
manejo y contenido de humedad (Armbrecht et al., 2011). En relación a lo
anterior, existen diferentes procesos para disponer, adquirir, producir o generar
AO, estos mecanismos tienen como finalidad la de disponer de materiales que
mejoren la calidad de los suelos. A continuación se describen los procedimien-
tos empleados por productores, técnicos, profesionistas e investigadores para la
elaboración de los AO.
Abonos verdes
Los abonos verdes (AV ) consisten en especies vegetales que se siembran en
rotación y/o asociadas con cultivos comerciales convencionales (Figura 1), las
cuales se establecen en las superficies de cultivo para ser incorporadas in situ,
con el propósito fundamental de mantener, mejorar y/o restaurar las propie-
128 CAPÍTULO 6
dades físicas, químicas y biológicas de los suelos (Costa et al., 1992). Las es-
pecies que se utilizan como AV pueden, además, ser utilizadas, como alimento
de animales y para consumo humano antes de su incorporación a los terrenos
agrícolas (Bunch, 1994). La importancia de los AV es aportar nitrógeno, reciclar
elementos nutritivos en general y mejorar la actividad biológica en los suelos,
recomendándose su uso en muy diversos agrosistemas, con un manejo variable
dependiendo de la superficie a trabajar, el cultivo, condiciones de clima y pe-
riodos de cosecha (Sánchez et al., 2009) con el fin de desarrollar los procesos
metabólicos de la flora autóctona y otras especies vegetales (Carvajal-Muñoz y
Mera-Benavides, 2010).
Figura 1. Uso e incorporación de abonos verdes en cultivos comerciales
Fuente: Aguilar (2016)
Prager et al. (2001) recomiendan que las especies que se empleen como AV sean
herbáceas y de preferencia leguminosas de rápido crecimiento, ya que poseen
dos características simbióticas muy importantes del tipo: 1) leguminosa-rhizo-
bium, que permite que el ambiente edáfico se enriquezca en nitrógeno, a través
del tiempo, mediante la fijación biológica de este elemento; y 2) legumino-
sa-hongos micorriza arbuscular (HMA), que capacita a los cultivos para absor-
ber con mayor eficiencia el P disponible en el suelo, además de otros elementos
nutritivos y genera beneficios colaterales (Sánchez de Prager, 2001; Sánchez de
Prager et al. 2007). Adicionalmente, el hecho de que pueda existir una simbio-
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 129
sis tripartita leguminosa-rhizobium-HMA, puede dar origen a sinergias entre
estos organismos y otros asociados en la rizosfera de las plantas presentes, que
se van a reflejar en la productividad y sanidad del AV y los cultivos adjuntos y/o
posteriores (Sánchez de Prager et al. 2010, Prager-Mosquera et al., 2012). In-
dependientemente de lo anterior, es obvio que, las plantas que se utilicen como
abonos verdes pueden ser otras especies diferentes a las leguminosas como, por
ejemplo, las gramíneas y las mismas arvenses acompañantes del cultivo (Fé-
lix-Herrán et al., 2008).
Entre las especies que se pueden emplear como AV, se recomienda usar le-
guminosas y gramíneas de rápido crecimiento, por ejemplo, Sorghum vulgare
(Moench), Canavalia ensiformis (L.), Crotalaria juncea (L.), Dolichos lablab (L.),
Medicago sativa (L.), Trifolium incarnatum(L.), Zea mays (L.), Hordeum vulga-
re (L.), Avena sativa (L.), Triticum aestivum (L.), entre otros (Carvajal-Muñoz
y Mera-Benavides, 2010; Félix-Herrán et al., 2008; García-Carreón y Martí-
nez-Menez, 2006; Sánchez et al., 2009).
Cuando los AV son cosechados e incorporados en etapas de pre-floración
y/o floración, aportan MO con una relación C/N media a baja (10:20), que los
convierte en biomasa que puede asimilarse rápidamente por los organismos del
suelo, asegurando con esto, la disponibilidad temprana de elementos nutritivos
al cultivo asociado o en rotación, además de que aportan al suelo biomoléculas
con efectos promotores de crecimiento, dado el estado fenológico en el cual
se cortan, entre otros beneficios. También, para el buen aprovechamiento no
se requiere sembrar completamente el predio, se puede sembrar AV en el 10%
del terreno y en el resto sembrar normalmente, al año siguiente se siembra otro
10% con AV y el resto se siembra normalmente, y así sucesivamente en todo el
terreno, lo cual ayudará a mantener un adecuado contenido de nitrógeno en el
predio (Félix-Herrán et al., 2008).
Bioles
Los sistemas de descomposición anaeróbicos de residuos orgánicos generan
biocombustibles y líquidos residuales conocidos como bioles, los cuales son ri-
cos en microorganismos, fitohormonas y elementos nutritivos, por lo tanto pue-
den emplearse como biofertilizantes para diversos cultivos (Cano-Hernández
et al., 2016), ya sea de forma foliar o al suelo (Linares-Gabriel et al., 2017). En
otras palabras, los bioles son resultado de la fermentación de residuos orgánicos
y agua a través de la descomposición y transformaciones químicas de diversos
residuos orgánicos en un ambiente anaerobio (SB, s/f ), por esta razón también
se denominan abonos líquidos fermentados (Galindo et al., 2007). Con estos
sistemas pueden reciclarse desechos orgánicos, mediante la actividad de mi-
croorganismos que utilizan NO3-, SO4-2 y CO2 como aceptores de electrones
(Cano-Hernández et al., 2016). Los desechos orgánicos empleados pueden ser
estiércoles–tanto sus fracciones sólidas como líquidas (Cano-Hernández et al.,
130 CAPÍTULO 6
2016) y residuos agroindustriales, como: líquidos de centrales azucareras, leva-
duras forrajeras y destilerías, industrias papeleras, fermentativas, alimentarias y
químicas (Ferrer y Pérez, 2010), en términos generales en la Figura 2 se repre-
senta el proceso de generación de bioles.
Figura 2. Representación esquemática de un biodigestor de residuos
orgánicos, mediante el cual se genera energía y biofertilizantes
Fuente: SB (s/f)
La descomposición de los residuos se lleva cabo por un consorcio de bacterias y
arqueas metanógenas, estas últimas muy sensibles al oxígeno, por lo que, como
ya se mencionó el proceso es estrictamente anaerobio (Ferrer y Pérez, 2010).
Este proceso se considera como una alternativa biotecnológica para reducir el
impacto ambiental que provocan los desechos agrícolas. Por lo cual, el problema
de contaminación generado por desechos agrícolas y pecuarios puede convertir-
se en una oportunidad para generar energía renovable y fertilizantes naturales
(Cano-Hernández et al., 2016).
Dentro de las características que presentan los bioles (SB, s/f ), destacan las
siguientes: son fuente de fitorreguladores, los cuales ayudan a los cultivos a lograr
un óptimo desarrollo, favoreciendo una mayor productividad de éstos; son estables
biológicamente; ricos en humus y con baja carga de patógenos; contienen elevada
actividad biológica; presentan elevados índices de MO, por ejemplo los bioles de
ganado bovino y de porcino contienen casi 41.0 y 23.0%, respectivamente, además
la MO aportada a los suelos, resulta fundamental para su génesis y evolución, así
como para los procesos físicos, químicos y biológicos del sistema convirtiéndose
en un factor esencial para su fertilidad; la capacidad de fertilización de los bioles
es mayor al estiércol fresco y al estiércol sometido a compostaje debido a que el
nitrógeno es convertido a amonio (NH4+), el cual es transformada a nitratos; in-
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 131
crementan la disponibilidad de los elementos nutritivos de los suelos; incrementa
su disponibilidad hídrica, y crea un micro clima adecuado para las plantas, por lo
tanto se favorecerá una mayor productividad de los cultivos.
Al evaluar los efectos de un fertilizante orgánico foliar, preparado a partir de
residuos de frutos fermentados (papaya, sandía, melón, mango y plátano), du-
rante un período de 5 semanas, sobre el crecimiento del árbol tropical Vochysia
guatemalensis Donn, a 30 plántulas de este árbol, se le aplicaron dos tratamien-
tos, vía foliar: T1 (100 mL•planta-1, de una solución al 5% de la solución madre,
diluida con agua y T2 (testigo aplicación de solo de agua) bajo condiciones de
vivero se determinó que siete de las diez variables evaluadas –peso fresco de
raíz, área foliar, peso fresco y seco de las hojas, altura, diámetro y peso seco del
tallo- registraron respuesta positiva a su aplicación al follaje, con valores de 64,
50, 48, 46, 21, 29 y 45% mayores que el testigo, por lo que se concluyó que este
fertilizante puede aplicarse para promover el crecimiento de las hojas y la bio-
masa radicular bajo condiciones de vivero (Russoa, 2001).
Linares-Gabriel et al. (2017) estudiaron el efecto de la fertilización foliar y
al suelo con biol, fertilizante inorgánico y polímeros superabsorbentes (SAP) en
el crecimiento de heliconia (Heliconia psittacorum cv. Tropica), los tratamientos
evaluados fueron: a) aplicación de biol al suelo (20 mL•planta-1), fertilización
sintética (5 g•planta-1 de 17-17-17 [N, P y K]), sin aplicación (testigo) y fer-
tilización sintética + biol (5 g•planta-1 de 17-17-17 + 20 mL•planta-1, respec-
tivamente); b) con y sin la aplicación de biol foliar (17 mL•planta-1) y c) con
y sin aplicación de SAP (2 g•planta-1), a los 180 después de la siembra (dds)
determinaron que los mejores tratamientos fueron la fertilización sintética y la
combinación de biol + fertilizante sintético. En la interacción fertilización al
suelo y foliar, encontraron diferencias estadísticas altamente significativas en
altura de planta, área foliar, sanidad, color, vigor y número de hojas. El área foliar
y la altura de planta presentaron su valor más alto a los 180 dds (924.7 cm2 y
194.2 cm, respectivamente) con el tratamiento de fertilización sintética al suelo
más biol. Por su parte, la fertilización sintética y biol + fertilizante sintético con
aplicación de SAP mostraron diferencias estadísticas en número de hojas, área
foliar y vigor y concluyeron que debido a que la aplicación del biol registró di-
ferencias significativas, este producto se puede sugerir como complemento a la
fertilización sintética de las heliconias.
Biosólidos
El incremento de la población y su exigencia de agua potable ha provocado que los
volúmenes de aguas residuales se incrementen significativamente, las cuales al ser
tratadas generan un alto volumen de lodos residuales (Potisek-Talavera et al., 2010).
Estas aguas incluyen el vertimiento de residuos generados por la humanidad, mis-
mos que son tratados en plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) con
los cuales se genera un subproducto conocido como biosólido: material semisóli-
132 CAPÍTULO 6
do y oscuro que puede ser utilizado como abono en suelos deteriorados (Carva-
jal-Muñoz y Mera-Benavides, 2010). Su empleo en México, como mejorador del
suelo o fertilizante orgánico está regulado por la NOM-004-SEMARNAT-2002
(SEMARNAT, 2002), la cual establece las especificaciones y límites permisibles
de los contaminantes para su aprovechamiento y disposición final, y esta acción se
presenta como una alternativa a los altos costos que implica esta disposición (Poti-
sek-Talavera et al., 2010) y en consecuencia se pueden ser aprovechados como AO
para la actividad agrícola en regiones forestales y de pastizales ( Jurado-Guerra et
al., 2004), ver Figura 3.
Figura 3. Incorporación de biosólidos a los suelos agrícolas
Fuente: Abarca-Gutiérrez (2015)
Los biosólidos pueden ser de origen doméstico o industrial, dependiendo de la
procedencia de las aguas residuales. Los biosólidos también pueden ser líquidos,
deshidratados o secos, de acuerdo a su contenido de humedad y como resultado
de los procesos en las PTAR. Los biosólidos contienen un alto porcentaje de hu-
medad, MO y elementos nutritivos para las plantas como nitrógeno y fósforo ( Ju-
rado-Guerra et al., 2004) estas características han promovido que en los países en
desarrollo la aplicación de biosólidos, como enmiendas o fertilizantes, en el sector
agrícola se haya convertido en una práctica común (Peñarete et al., 2013).
Estos productos pueden ser incorporados al suelo a través de técnicas como
el vertido, la inyección, la irrigación, entre otras. Estas técnicas permiten reducir
la propagación de olores fétidos y la influencia de insectos sobre los cultivos,
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 133
minimizar las pérdidas por escorrentía y la pérdida de amoníaco en el aire (Celis
et al., 2006). Para el adecuado aprovechamiento de los biosólidos, como mejo-
radores de suelo y fertilizantes, éstos deben ser declarados no peligrosos para el
ambiente en base al análisis de seguridad Corrosividad, Reactividad, Explosivi-
dad, Toxicidad, Inflamabilidad, y Riesgo Biológico (CRETIB). En caso de que
el biosólido no presente alguna de estas características, puede certificarse como
inocuo para los suelos (SEMARNAT, 2002).
Los biosólidos mejoran la fertilidad de los suelos y la producción agrícola
(Kara et al., 2003); son ricos en MO (60 a 70%) y contienen nutrimentos esen-
ciales-nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) entre otros - para el crecimiento
y desarrollo de las plantas. Se ha estimado que, una tonelada de biosólidos puede
contener de 37 a 50 kg de N y de 13 a 24 kg de P (Stehouwer, 2000). Lo anterior
permite disminuir el uso de los fertilizantes sintéticos, ya que en la actualidad el
costo de éstos es muy elevado (Donoso et al., 2016). Como resultado de la apli-
cación de biosólidos en parcelas comerciales Shober et al. (2003) han reportado
que las diferencias en los contenidos de MO y de carbono orgánico respecto al
testigo (sin biosólidos) no fueron significativas, registrando valores de 3.67 y
3.72%, y de 2.16 y 2.13%, respectivamente; destacando que una posible razón de
esta situación, se haya debido a una acelerada mineralización de ambos produc-
tos por una población microbiana estimulada. Por su parte, la concentración de
N y P disponible resultó mayor donde se aplicaron los biosólidos, mientras que
el K disponible fue menor donde se no se aplicaron estos materiales.
Por otro lado, Roberts et al. (1988) determinaron que la aportación de N por
los biosólidos disminuye con el tiempo y por lo tanto es necesario suministrar
fertilizantes nitrogenados para mantener el crecimiento adecuado de los culti-
vos. Otro beneficio de los biosólidos es que liberan lentamente los elementos
nutritivos contenidos, los cuales permanecen disponibles para la planta durante
todo su ciclo vegetativo (Henry et al., 1999; Cogger et al., 2004). La disponibi-
lidad del N depende de las condiciones climáticas y de la cantidad de biosólido
aplicado y de su relación C:N (Gilmour y Skinner, 1999). Adicionalmente, los
suelos que reciben la incorporación de biosólidos tienden a tener un pH neutro
y con altas concentraciones de MO y de P (Mohammad y Athamneh, 2004).
Respecto al efecto sobre las propiedades físicas de los suelos, Peñarete et al.
(2013), al evaluar la aplicación de biosólidos en un suelo cultivado con caña de
azúcar, en un ciclo anual, reportaron cambios ligeros en dichas propiedades, por
una parte la densidad aparente y la microporosidad disminuyeron de 1.33 a 1.29
Mg•m-3 y de 48.8 a 45.8%, mientras que por otra parte se incrementaron tanto
la estabilidad estructural, de 1.8 a 3.1 mm, y la macroporosidad, de 2.0 a 5.0%,
lo anterior con respecto al testigo que no recibió biosólidos. También señalaron
que la aplicación de los biosólidos no fue suficiente para superar al rendimiento
obtenido con la fertilización mineral aplicada al testigo. Estos últimos resulta-
dos podrían cambiar significativamente si se atiende la recomendación de Do-
134 CAPÍTULO 6
noso et al. (2016) quienes señalan que el tiempo de evaluación de los ensayos
que incluyen la aplicación de biosólidos debería ser superior a tres años, y no en
un solo ciclo de cultivo.
Abonos fermentados
Los abonos fermentados surgen del proceso de semi-descomposición aeróbica
(en presencia de oxígeno) de residuos orgánicos por medio de poblaciones de
microorganismos quimioorganotróficos (microorganismos que utilizan la MO
del suelo y hacen que ingrese al mundo vivo, gracias a la energía química de la
tierra) que existen en los propios residuos, con condiciones controladas, que ge-
neran un material parcialmente estable, de lenta descomposición en condiciones
favorables y que son capaces de fertilizar a las plantas y al mismo tiempo nutrir
los suelos (Félix-Herrán et al., 2008; Restrepo-Rivera, 2009a). Estos abonos
también se pueden elaborar a partir de fermentaciones de cáscaras de frutas para
obtener aminoácidos libres, los cuales se pueden aplicar en el agua de riego para
mejorar el desarrollo de los cultivos, ver Figura 4.
Figura 4. Preparación de abonos fermentados para aplicar a los cultivos
Fuente: Romero-Castellanos (2012)
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 135
Como complemento a lo anterior, se reconoce que los procesos de fermentación
disminuyen la carga eléctrica de las soluciones, los microorganismos (levadu-
ras, lactobacilos, entre otros) transforman los materiales y los transforman en
complejos parcialmente estables, listos para ser absorbidos por las plantas (Fé-
lix-Herrán et al., 2008). Durante la elaboración del abono orgánico fermentado
existen dos etapas bien definidas: la primera etapa de la fermentación del abono
es la estabilización, en la que la temperatura puede llegar a alcanzar aproxima-
damente entre 70 y 75 °C, si no se controla adecuadamente, debido al incre-
mento de la actividad microbiana. Posteriormente, la temperatura del abono
desciende de nuevo, dado el agotamiento o la disminución de la fuente energé-
tica que retroalimentaba el proceso. En este momento empieza la estabilización
del abono y solamente sobresalen los materiales con una mayor resistencia para
su degradación a corto plazo. A partir de aquí, el abono pasa a la segunda etapa,
que es la maduración, en la cual la degradación de los materiales orgánicos, que
todavía permanecen, es más lenta, para luego llegar a su estado ideal y así reali-
zar su aplicación inmediata (Restrepo-Rivera, 2009a).
Los abonos fermentados en sí son AO de origen japonés que se generan
en un período de tiempo más corto que el compost y se denominan “Bokashi”
que significa abono orgánico fermentado, aunque en la mayoría de las ocasiones
este abono se obtiene mediante un proceso aeróbico y no vía fermentación. La
preparación del Bokashi comprende un proceso de integración de elementos
benéficos para el suelo, producto de una fermentación aeróbica de residuos ve-
getales y animales (Kyan et al., 1999). Este abono se elabora utilizando una
receta japonesa que se basa en la remoción frecuente y temperaturas por debajo
de los 45-50 °C, hasta que la actividad microbiana se reduce cuando disminuye
la humedad del material, por lo que puede considerarse como un proceso de
compostaje incompleto. En el mismo sentido, Restrepo-Rivera (1996) destaca
el Bocashi a pesar de que es considerado como un abono orgánico “fermentado”,
su elaboración se realiza mediante un proceso enteramente aerobio.
Tradicionalmente, para la obtención del Bocashi, los agricultores japoneses
usan compuestos orgánicos como semolina de arroz, torta de soya, harina de pes-
cado y suelo de bosque como inoculante microbiano. Estos suelos contienen mi-
croorganismos benéficos que aceleran su preparación (Sasaki et al., 1995). Por su
parte, Ramos-Agüero y Terry-Alfonso (2014) señalan que no existe una receta
exclusiva para su elaboración, por lo cual de acuerdo a cada región y los productos
disponibles en ésta, se pueden utilizar los siguientes materiales: 1) suelo: provee
los microorganismos requeridos en la transformación de los residuos; 2) gallinaza
y estiércol: como fuentes de N, P, K, Ca y microelementos; 3) ceniza: suministra
K; 4) cal: aplicada para neutralizar la acidez de los estiércoles y de los materiales
verdes, además de aportar Ca y Mg; 5) melaza: fuente de energía para los mi-
croorganismos y provee B, Ca y otros nutrimentos; 6) residuos vegetales: fuente
de elementos nutritivos; 7) suero o ácido láctico: actúa como esterilizante y
136 CAPÍTULO 6
supresor de microorganismos nocivos, además posee propiedades hormonales y
fungistáticas; 8) levaduras: generan sustancias bioactivas –hormonas y enzimas–
que promueven la división celular y el crecimiento radicular; 9) carbón triturado
o en polvo: mejora las características físicas del abono (aireación, absorción de
calor y humedad) y actúa como esponja reteniendo, filtrando y liberando gra-
dualmente los nutrimentos; y 10) agua: en cantidad necesaria para las condicio-
nes óptimas para el desarrollo de la actividad biótica y la reproducción de los
microorganismos durante la fermentación.
La incorporación de diferentes AO–compost, vermicompost (VC), estiércol
fermentado, bocashi y humus líquido en dosis de 6 Mg•ha-1 para materiales
sólidos y 60 L•ha-1 para el líquido–versus la fertilización sintética (150-50-250)
y un testigo absoluto, después de un año de su aplicación, provocaron que las
concentraciones de C, N y P se mantuvieran en niveles de fertilidad aceptables
para la producción, además de incrementar cinco veces la densidad poblacional
de las bacterias solubilizadoras de fósforo (BSF) y 12% la colonización total por
HMA, promoviendo una mayor disponibilidad de P para las plantas, mejorando
la producción de biomasa total y la calidad de la flor ginger rojo [Alpinia purpu-
rata (Vieill) K. Schum], sobresaliendo en producción el estiércol fermentado y
el compost (Saldaña y Hernández et al., 2014).
Compost
De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española el término compost,
proviene del francés “compost” y este del latín compositus ‘compuesto’, y se defi-
ne como: Humus obtenido artificialmente por descomposición bioquímica en
caliente de residuos orgánicos (RAE, 2017). Su preparación se lleva a cabo por
medio del proceso de compostaje, éste consiste en la degradación acelerada de
la MO (ramas, hojas, cáscaras de frutas) mediante microorganismos en condi-
ciones controladas, durante este proceso los materiales o residuos orgánicos se
someten a una etapa termófila 45–65 °C, ayudando a desinfectar los residuos
eliminando microorganismos patógenos (Dominguez y Edwards, 2010b), re-
quiriéndose también de una adecuada aireación, pH, humedad y de elementos
nutritivos (Puerta-Echeverri, 2004). Este proceso permite disminuir el impacto
ocasionado por el manejo de los residuos sólidos municipales o biorresiduos, los
cuales poseen un elevado potencial de contaminación, contribuyendo así con la
sostenibilidad de la producción agrícola (Oviedo-Ocaña et al., 2012).
Como complemento se ha establecido que, el compostaje es un proceso mi-
crobiológico que transforma residuos orgánicos, en diferentes grados de des-
composición, en un producto estable e higiénico, que puede ser utilizado como
mejorador de suelo (Atlas y Bartha, 1997) y da origen a un material de inte-
rés agrícola y de comercialización viable, como ya se mencionó, denominado
compost (Figura 5), que es un producto con diversas aplicaciones como abono,
enmienda, sustrato o para la posterior obtención de extractos con probable acti-
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 137
vidad fungicida (Avilés y Tello, 2001). Adicionalmente, el compost es un mate-
rial orgánico que permite a las plantas y a los suelos enfrentar las enfermedades
y la presencia de plagas (Stewart et al., 2010).
Entre los diferentes métodos de compostaje, destacan los que usan: a) pilas
aireadas y lodos activados; b) exclusivamente residuos vegetales; c) estiércoles,
basuras urbanas; y d) subproductos agroindustriales (Atlas y Bartha, 1997). El
método más ampliamente conocido fue desarrollado por Sir Albert Howard,
éste consiste en alternar capas de suelo, estiércol y residuos vegetales formando
una pila. El material debe ser volteado manualmente una o dos veces por se-
mana. Mediante este procedimiento el compost madurará, dependiendo de los
materiales empleados, la relación C:N y las condiciones ambientales de tempe-
ratura y humedad, en un lapso de 4 a 14 semanas (Romero, 2004).
Entre otras ventajas, el compostaje de estiércol promueve la reutilización de
residuos con la subsiguiente supresión de olores fétidos, y la mejora de las condi-
ciones ambientales locales, además de la obtención de materiales orgánicos con
un mejor aporte de nutrimentos, lo que impacta positivamente sobre la calidad
de los cultivos y con altas poblaciones microbianas benéficas, favoreciéndose un
incremento significativo de la actividad biológica de los suelos (Sauri-Riancho
y Castillo-Borges, 2002; Puerta-Echeverri, 2004).
Figura 5. Materiales recomendados y pila para preparar compost
Fuente: Cuesta-Bobes (2011).
138 CAPÍTULO 6
Diversos estudios han demostrado que la incorporación del compost a los suelos
y a los sustratos de cultivos incrementa considerablemente el crecimiento y la
productividad de la planta (Dominguez y Edwards, 2010a). Adicionalmente, su
incorporación a los suelos permite reducir el empleo de fertilizantes sintéticos, los
cuales tienden a disminuir la productividad de éstos, al mismo tiempo que son
causa de contaminación de las aguas subterráneas por nitritos, convirtiéndolas en
inadecuadas para el consumo humano (Acosta et al., 2010). Por ejemplo, como
resultado de la aplicación del compost, a partir de estiércol de bovino lechero, al
cultivo de nogal pecanero [Carya illinoinensis (Wangeh. K. Koch)], variedad Wes-
tern, en la Comarca Lagunera, en dosis que oscilaron de 0, 10, 20 y 30 t•ha-1, se
determinó que la dosis de 10 t•ha-1 generó el mayor rendimiento con 1.416 t•ha-1,
mientras que el contenido de MO en el suelo se elevó en la misma relación que se
incrementó la dosis incorporada de compost y del análisis foliar se determinó que
los elementos nutritivos N, P, K y Mg registraron concentraciones adecuadas para
el cultivo pero no para el Ca (Zaragoza-Lira et al., 2011).
Por su parte, la aplicación de compost, en dosis de 0, 2.5, 5.0 y 7.5 t•ha-1,
elaborado a partir de champiñón [Agaricus bisporus, ( J. E. Lange) Imbach] en-
riquecido con silicio para determinar su efecto sobre el desarrollo, rendimiento
y calidad de dos variedades de trigo duro (Triticum durum, L.), Imperial F2008
y Cirno C2008, y dos variedades de trigo harinero (Triticum aestivum L.), Ta-
cupeto F2001 y Norman F2008, en el Valle del Yaqui, provocó repuestas signi-
ficativas en las variables: clorofila total, fotosíntesis y rendimiento, las cuales se
incrementaron en 15, 15 y 10%, respectivamente; mientras que las concentracio-
nes de N, Ca y Mg se duplicaron y la del P aumentó cuatro veces y la aplicación
de 5.0 t•ha-1 aumentó el rendimiento promedio del trigo en 20%. También se
determinó que las necesidades nutrimentales de las variedades de los trigos du-
ros y harineros se cubrieron satisfactoriamente (García-Mendívil et al., 2014).
Vermicompost: lombricompost o humus de lombriz
El vermicompost se genera como resultado del proceso de descomposición de
diversos residuos orgánicos que involucra la acción de lombrices (Figura 6) y
microorganismos los cuales son responsables de la degradación física, química y
biológica de estos materiales (Domínguez, 2004; Aira y Domínguez, 2010). Las
principales especies de lombrices utilizadas en el proceso de vermicompostaje son
Eisenia fetida (Savigny) y Eisenia andrei (Bouché) (Dominguez y Edwards, 2010a).
Conjuntamente con las lombrices, este proceso es realizado por diversos microor-
ganismos que se encuentran dentro del tracto intestinal de lombriz de tierra, entre
los cuales destacan las bacterias aeróbicas: Aeromonas (40%), Bacillus (37%), Photo-
bacterium (10%), Pseudomonas (7%), y Shewanella (6%) y bacterias anaerobias: Ae-
romonas (52 %), Bacillus (27%), Shewanella (12%), Paenibacillus (5%), Clostridium
(2%) y Cellulosimicrobium (2%). Como puede apreciarse, las especies Aeromonas y
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 139
Figura 6. Participación de lombrices en el proceso de
vermicompostaje de residuos orgánicos.
Fuente: Grant (2015)
Bacillus constituyen los microorganismos dominantes y son las responsables de la
actividad biodegradable de la MO (Wook y Lee, 2011).
Las lombrices y los microorganismos utilizan los residuos y/o desechos orgá-
nicos, de origen animal, vegetal, industrial y humano, como fuente de energía para
su metabolismo y después generan deyecciones, mismas que por su contenido se
convierten en un abono ecológico de alta calidad, denominado VC (Atiyeh et al.,
2000; Santamaría et al., 2001; Pereira et al., 2005; Moreno-Reséndez et al., 2005) y
se utiliza como mejorador de suelo en cultivos hortícolas y como sustrato no con-
taminante (Urrestarazu et al., 2001). Adicionalmente, el humus de lombriz permite
que los cultivos sean resistentes a las plagas y enfermedades (Xiao et al., 2016).
El VC, en términos generales posee, entre otras, las siguientes características
(Atiyeh et al., 2000, 2001, 2002; Ndegwa et al., 2000; Moreno-Reséndez et al., 2005;
Sharma et al., 2005): Material de color oscuro, con un agradable olor a mantillo de
bosque; es limpio, suave al tacto y su gran bioestabilidad evita su fermentación o
putrefacción; contiene una elevada carga enzimática y bacteriana que incrementa la
solubilidad de los nutrimentos y facilita su asimilación por las raíces. Por otra parte,
impide que los nutrimentos sean lixiviados con el agua de riego, manteniéndolos
disponibles por más tiempo en el suelo; favorece la germinación de las semillas y
el desarrollo de las plantas. Durante el trasplante previene enfermedades y evita el
choque por heridas o cambios bruscos de temperatura y humedad; su acción anti-
biótica aumenta la resistencia de las plantas en contra de las plagas, enfermedades
y los organismos patógenos. Se puede utilizar sin inconvenientes en estado natural
y se encuentra libre de nematodos; posee un pH neutro; aporta y contribuye al
mantenimiento y al desarrollo de la microflora y microfauna del suelo: favorece
140 CAPÍTULO 6
la formación de micorrizas; regula el incremento y la actividad de los nitritos del
suelo; transmite directamente del terreno cultivado, hacia las especies vegetales en
desarrollo, hormonas, vitaminas, proteínas y otras fracciones humificadoras; aporta
elementos nutritivos para el desarrollo de las especies vegetales: N, P, K, S, B, etc.,
liberándolos en forma paulatina, e interviene en la fertilidad de los suelos debi-
do a que incrementa la superficie activa de las partículas minerales; absorbe los
compuestos de reducción, que se forman en los suelos por compresión natural o
artificial; mejora las características estructurales del terreno, desligando los suelos
arcillosos y agregando los suelos arenosos; amortigua el efecto de los agroquímicos
aplicados al suelo (herbicidas, ésteres fosfóricos, etc.); evita y combate la clorosis
férrica; facilita y aumenta la eficacia del trabajo mecánico del terreno; por los altos
contenidos de ácidos húmicos y fúlvicos que presenta mejora las características
químicas del suelo; mejora la calidad y las propiedades biológicas de los productos
agrícolas; incrementa la resistencia de los cultivos a las heladas; incrementa la re-
tención de humedad en los suelos (4–27%) disminuyendo el consumo de agua por
los cultivos.
Acosta Durán et al. (2014), evaluaron el efecto de diferentes dosis de VC (Bio-
mazatl®), 25, 50, 75 y 100%, combinado con un sustrato elaborado con tierra de
bosque, aserrín de pino y fibra de coco, en volúmenes iguales, como componente de
sustrato en los cultivos de agerato (Ageratum hustonianum Mill.) y petunia (Petunia
hybrida E. Vilm) en contenedor y reportaron diferencias significativas por efecto
de los tratamientos aplicados en ambos cultivos. En las dos especies, el tratamiento
que registró los mejores resultados, para la mayoría de las variables, fue la dosis
de 100% de VC. La misma promovió una respuesta mayor en las variables de
crecimiento y floración respecto al tratamiento con fertilización sintética, y en las
variables de crecimiento de raíz mostraron un comportamiento similar. En las dos
especies, los tratamientos menos favorecidos fueron las dosis de 50 y 25% de VC, y
el testigo, los cuales presentaron valores estadísticos iguales entre ellos en la mayo-
ría de las variables. Los resultados indican que es posible el cultivo de estas especies
ornamentales en contenedor, sustituyendo la aplicación de fertilizantes sintéticos
por dosis de VC, manteniendo la calidad de las plantas obtenidas, y concluyeron
que la aplicación de dosis altas de VC, fueron consideradas como condiciones ade-
cuadas para el desarrollo de ambas especies en contenedor.
Por otro lado, con el propósito de satisfacer las necesidades nutricionales del
chile tipo Húngaro (Capsicum annum L.), bajo condiciones protegidas y deter-
minar la concentración óptima de diferentes mezclas de vermicompost:arena se
evaluaron las siguientes combinaciones 1:1, 2:1, 3:1, 4:1 (VC:A; v:v) y un testigo
0:1 (arena más solución nutritiva) determinándose que las variables: altura de plan-
ta, diámetro basal del tallo, longitud del fruto, espesor del pericarpio, número de
frutos por planta, peso de fruto y rendimiento, presentaron diferencias altamente
significativas (P≤0.01), mientras que las variables diámetro ecuatorial y número de
lóculos del fruto resultaron estadísticamente iguales. También se determinó que la
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 141
relación 1:1 en volumen de VC:A, en la cual no se aplicó solución nutritiva, resultó
la mezcla más adecuada para el desarrollo del chile Húngaro bajo condiciones
protegidas, concluyéndose además que el empleo del VC, en cantidades crecientes
mejoró su desarrollo (Moreno-Reséndez et al., 2014). De manera similar, Márquez
y Cano (2004) determinaron que los elementos nutritivos contenidos en el VC,
fueron suficientes para obtener producciones aceptables en tomate cherry. Mezclas
de VC al 12.5 y 50% con arena promovieron rendimientos similares en tomate en
invernadero (Moreno-Resendez et al., 2005).
Caldos o tés minerales
En el ámbito de la producción orgánica el empleo de los caldos o tés minerales
se utilizan para controlar algunas deficiencias nutrimentales, como repelentes de
insectos y proteger contra enfermedades en los cultivos (Félix-Herrán et al., 2008;
Ruiz-González y Victorino-Ramírez, 2014), además estos productos bloquean
metales pesados y favorecen el crecimiento de las raíces; también pueden aplicarse
en combinaciones con otros caldos elaborados a base de minerales como Cu, S,
Ca, permanganato de potasio, entre otros. Existen dos tipos de caldos, los que se
preparan con calor, como el caldo sulfocálcico a base de S y cal, que se puede usar
como acaricida, fungicida, y estimula la síntesis de proteínas y los que se elaboran
en frío, como el caldo Bordelés (1 y 2%), éste es una mezcla de sulfato de cobre y
cal que se utiliza como fungicida, tanto para la cicatrización de árboles, como para
el control de la antracnosis y del tizón temprano; el caldo bordelés debe ser neutro
o ligero (Figura 7).
Figura 7. Preparación de caldo frío (a) mineral y (b) caldo bordelés,
que proporcionan elementos minerales y protegen contra patógenos
Fuente: RUAF-IPES-FAO (2010) e INTA (2013).
142 CAPÍTULO 6
Otro caldo que se preparan en frío es el caldo visosa, el cual es enriquecido con
bicarbonato de sodio. Igualmente se pueden preparar otros caldos minerales,
enriquecidos con harina de rocas a base de estiércol, melaza, suero de leche, agua
y diferentes rocas como los granitos y basaltos además de harina de hueso; este
biofermento puede usarse para nutrir, prevenir y estimular la protección de los
cultivos contra patógenos y enfermedades (Félix-Herrán et al., 2008).
Por ejemplo, Ochoa-Fonseca et al. (2015), evaluaron la actividad fungicida
de siete caldos minerales, bajo condiciones de laboratorio: caldo visosa (CV ),
caldo bordelés más permanganato de potasio (CBP), caldo bordelés más sulfa-
to de zinc y sulfato de magnesio (CBS), caldo de bicarbonato de sodio (BiS),
caldo silicosulfocálcico (SSC) y polisulfuro de calcio (PC); sobre la enfermedad
moniliasis provocada por el hongo Moniliophthora roreri [(Cif. & Par.) Evans]
mediante dos ensayos. En el primero se utilizó la técnica de difusión de agar,
empleando los caldos en cinco concentraciones (50, 40, 30, 20 y 10%; v/v) y en
el segundo la técnica de cultivo en medio líquido – que consistió de una solución
de agua más extracto acuoso de cacao (1:1 v/v) a la cual se adicionaron esporas
del hongo y 50% (v/v) de cada caldo mineral, en tubos de ensayo se evaluó el
efecto sobre la formación y germinación de esporas del hongo. Con excepción
del BiS al 10%, el crecimiento micelial fue inhibido, total o parcialmente, por
el resto de los caldos minerales, presentando diferencias estadísticamente sig-
nificativas respecto al testigo. Los caldos SSC y PC fueron los más eficaces
inhibiendo 100% de crecimiento micelial, aún en la concentración de 10%. En
la prueba en medio líquido se estableció que a las 96 h los caldos SSC y PC
fueron los más eficaces, reduciendo el número de esporas en 98.2 y 79.9% res-
pectivamente; solo se presentó germinación de esporas en el tratamiento testigo.
Se observó la formación de esporas en los tratamientos con caldos BiS en todas
las concentraciones y en el testigo, pero ningún caldo mineral permitió la ger-
minación de esporas. El caldo SSC y el PC provocaron la mayor mortalidad de
esporas e inhibición del crecimiento micelial y de la formación y germinación de
esporas de M. roreri in vitro, superando los resultados obtenidos con productos
de síntesis química en otros estudios. Los caldos CBP y CBS, aunque inferiores
en eficacia a los caldos SSC y PC, ejercieron inhibición sobre el crecimiento, es-
porulación y germinación de esporas de M. roreri in vitro. Se observaron cuatro
mecanismos de acción antifúngica de los caldos minerales sobre M. roreri: a)
inhibición de la formación y crecimiento de micelio; b) inhibición de la forma-
ción de esporas; c) inhibición de la germinación de esporas; y d) muerte de las
esporas ocasionada por deshidratación y degradación de la membrana celular,
con la consecuente lisis.
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 143
Por lo anterior, es factible señalar que, el empleo de tecnologías ecológicas de
fácil transferencia como son la aplicación de caldos minerales, la agrohome-
patía, el uso de bioproductos, entre otros, combinadas con prácticas culturales
que incluyen el conocimiento local, conlleva beneficios tanto para los cultivos
en desarrollo como para la salud y calidad de vida de los consumidores de los
productos generados en éstos (Pérez-Fernández et al., 2016).
Estiércol
El estiércol de origen animal es una opción viable para la aplicación a los culti-
vos como fertilizante orgánico por su alto contenido de nitrógeno (Salazar-Sosa
et al., 2009) ya que restaura los niveles de los elementos nutritivos de los suelos
agrícolas (Gerber et al., 2013). Aunque, para mejorar el manejo del estiércol y
evitar la pérdida de elementos nutritivos se sugiere separarlo en sus fracciones
líquida y sólida, para realizar el compostaje de la fracción sólida, e incorporar
el compost o inyectar la fracción líquida al suelo o a cualquier otro sustrato en
diferentes sistemas de producción (Fortis-Hernández et al., 2009). En la Co-
marca Lagunera, localizada en los estados de Coahuila y Durango, al norte de
México, el uso más común del estiércol bovino (Figura 8) es su incorporación
al suelo para la producción de forrajes, sin embargo resulta de gran importancia
que esta actividad se realice en dosis acorde su contenido de N disponible, con
el propósito de reducir costos en fertilizantes y los riesgos de contaminación del
agua subterránea debido a la lixiviación de los nitratos (NO3-) (Figueroa-Vira-
montes et al., 2010).
Figura 8. Generación de estiércol por ganado lechero
Fuente: B-IMIQ (2017).
144 CAPÍTULO 6
El reciclaje apropiado de los nutrimentos contenidos en los estiércoles, a tra-
vés de su incorporación en los suelos agrícolas, requiere del conocimiento del
porcentaje de descomposición o también llamada “tasa de mineralización”. Este
porcentaje debe ser estimado para diferentes condiciones edáficas y agro-eco-
lógicas, de tal manera que puedan utilizarse de apoyo para el cálculo de dosis
del estiércol de interés, ya que, una sub-estimación de la dosis puede ocasionar
deficiencias de nutrimentos para el cultivo y una reducción en rendimiento y
calidad del producto. Por el contrario, una sobreestimación de la dosis conduce
a un exceso de elementos, que pueden provocar toxicidad en los cultivos y con-
taminación del suelo y del agua (Iversen et al., 1997). Otro aspecto que incide
en la tasa de mineralización está relacionado con la composición del estiércol,
ya que ésta depende de diversos factores como la especie, edad y alimentación
del ganado, así como el uso de camas, la inclusión o exclusión del excremento
líquido y la magnitud de los procesos de descomposición y lavado que haya
tenido lugar durante su almacenaje (Salazar-Sosa et al., 2007). Adicionalmente,
Figueroa-Viramontes et al. (s/f ) señalan que el porcentaje aprovechable de N,
P y K durante el primer año, después de la incorporación de este material, es de
45, 75 y 80%, respectivamente.
Al considerar que en la Comarca Laguna existen 464,086 cabezas de gana-
do (SIAP-SAGARPA, 2015), las cuales, en promedio, generan 925, 000 t•año-1
de estiércol seco y que este material aporta, también en promedio, 1.6, 0.54 y
1.0% de N, P2O5 y K, respectivamente (Figueroa-Viramontes et al., 2009), la
disponibilidad aproximada de estos nutrimentos, procedente del ganado leche-
ro, en esta región, sería de 14, 800, 4,995 y 9,250 t•año-1 de N, P2O5 y K, respec-
tivamente. En atención a lo anterior y puesto que el maíz forrajero es el segundo
cultivo en superficie sembrada después de la alfalfa, en esta región, ocupando
una superficie de cerca de 30,000 ha, al cual se le aplica una dosis de 200-80-00
(N-P-K) por hectárea (Figueroa-Viramontes et al., 2010), con las cantidades de
elementos disponibles en el estiércol se podría cubrir, fácilmente, la demanda
nutricional de esta cultivo en el doble de la superficie indicada, lo que evitaría
gastos por la adquisición de fertilizantes sintéticos por parte de los productores
que siembra maíz.
En la Comarca Lagunera como resultado de la aplicación continua de estiér-
col de ganado bovino, cuyas características químicas fueron: pH 7.6; CE 0.63
dS•m-1; MO 5.47%, N total 1.12%, amonio 0.1135 %, P 0.3535%, Ca 3.38%,
Mg 0.71%, K 3.27%, Na 0.97 mg•kg-1, Mo 560 mg•kg-1, Fe 12 300 mg•kg-1, Zn
198 mg•kg-1, Cu 45 mg•kg-1, B 410 mg•kg-1,y con 8% de humedad, en dosis
de 0, 40, 80 120 y 160 Mg•ha-1, un mes antes de la siembra de maíz forrajero,
durante seis años, a suelos de tipo aluvión, cuyo contenido de MO fue del 0.9%,
se determinó que con las dosis de 40 y 80 Mg•ha-1 se obtuvieran los mayores
rendimientos de forraje verde con 86 y 85 Mg•ha-1, correspondientes a 34 y 26
Mg•ha-1 de materia seca, respectivamente. Adicionalmente, se determinó que
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 145
por cada 100 Mg•ha-1 de estiércol aplicado al suelo se registraron incrementos
del 2.11%, 44.5 mg•kg-1 y 2.71 dS•m-1, para MO, NO3- y conductividad eléc-
trica (CE), respectivamente y quedó suficiente nitrógeno residual para producir
el siguiente ciclo agrícola sin necesidad de aplicar ningún fertilizante sintético y
sin que disminuyera la producción de forraje (Salazar-Sosa et al., 2010).
De manera similar, al evaluar la aplicación de estiércol bovino (0, 40, 80,
120 y 160 t•ha-1) vs la fertilización sintética como testigo, en dosis de 30-100-
00 kg•ha-1 (N-P-K), y el riego por goteo subsuperficial sobre la producción y
el valor nutritivo del forraje de tres variedades de alfalfa (CUF 101, Sandor
y Altaverde) se registraron diferencias significativas entre los tratamientos de
estiércol pero no para las variedades. Los rendimientos más altos se observaron
en los cortes marzo, abril y junio, con las dosis de 80, 120 y 160 t•ha-1 de estiér-
col, con valores que superaron las 4 t•ha-1 de forraje seco. Mientras que para las
variables de valor nutritivo del forraje (proteína cruda, fibra ácido detergente,
fibra neutro detergente y energía), no se detectaron diferencias significativas
entre variedades ni entre tratamientos de fertilización. Respecto a la extracción
de N, P y K por la alfalfa, en los cortes 5º al 8º fue donde se presentó la mayor
extracción de dichos elementos con aproximadamente 160, 12-14 y 125 kg•ha-1,
respectivamente (Vázquez-Vázquez et al., 2010).
Lixiviados, extractos o tés
La fracción líquida que se obtiene de los procesos de compostaje y vermicom-
postaje de los residuos orgánicos se denomina lixiviados, extractos o tés de com-
post o vermicompost y presentan como ventaja que poseen una densidad más
uniforme. Estos lixiviados se producen directamente de las pilas (Figura 9),
poseen una coloración negruzca, son ricos en nutrimentos y contienen microor-
ganismos benéficos-otros contienen compuestos químicos antimicrobianos que
inhiben el crecimiento de los hongos-tradicionalmente han sido considerados
como fertilizantes líquidos orgánicos, pero también pueden usarse para el con-
trol de plagas y enfermedades, pero no son considerados como pesticidas (For-
tis-Hernández et al., 2009; Granada-Torres y Prada-Millán, 2016). Respecto al
empleo de diferentes lixiviados de compost, para el control de plagas y enfer-
medades, en Estados Unidos, Alemania y Japón, se ha demostrado su potencial
para la protección de cultivos para diversas enfermedades como el tizón de la
papa o del tomate, así como el mildiu polvoso y el fusarium en el manzano
(Granada-Torres y Prada-Millán, 2016).
146 CAPÍTULO 6
Figura 9. Adecuación de las cunas o los canteros para el proceso
de vermicompostaje y captación del lixiviado
Fuente: SEDRUA (2016).
Fornaris-Sánchez y Rodríguez-Fernández (2009) aplicaron lixiviados de abo-
nos mixtos microbianos (LAMM) y de humus de lombriz (LHL), en dosis de
100, 200, 300, 400 y 500 mL•17 L-1 de agua vs testigo (sin fertilización edáfica),
al cultivo de tomate, variedad Liliana 10-3, desarrollado en un suelo Cambisol,
en el municipio de Songo la Maya de Santiago de Cuba y determinaron que con
las dosis de 500 mL•17 L-1 de agua, de LHL y de LAMM, se obtienen frutos
con pesos de 142.48 y 193.44 g, plantas con alturas de 70.45 y 76.72 cm, 40 días
después del trasplante, y rendimientos de 23.76 y 32.24 t•ha-1, respectivamente,
en todos los casos los valores registrados con el LAMM resultaron significativa-
mente mayores al resto de los tratamientos, e igualmente con las dosis crecientes
de ambos productos se obtuvieron valores crecientes para las variables indicadas.
Por otro lado, la fertilización de maíz (Zea maíz L.) cultivar “San Lorenzo”,
para obtener forraje verde hidropónico (FVH), en invernadero, en el norte de Mé-
xico, con dos soluciones nutritivas: a) solución nutritiva convencional, empleado
fertilizantes sintéticos; b) solución orgánica, formulada a base de lixiviado de ver-
micompost; y el testigo sin fertilizar, aplicando agua potable. Catorce días después
de la siembra, se determinó que ambas soluciones nutritivas generaron efectos
estadísticamente iguales respecto a las variables rendimiento en peso fresco, ma-
teria seca, proteína cruda, fibra ácido detergente, fibra neutro detergente, altura de
planta, conversión semilla forraje, y uso eficiente de agua, por lo que se concluyó
que el lixiviado de vermicompost posee potencial para la obtención de FVH, sin
emplear fertilizantes sintéticos (Preciado-Rangel et al., 2014).
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 147
Nutribora
La planta acuática bora (Eichhornia crassipes Mart) (Figura 10) es utilizada en la
India y Bangladesh para la preparar compost y así controlar su alta reproducción
vegetativa, ya que ésta se expande en los cuerpos de agua donde habita, causan-
do eutrofización y sedimentación, y afectando la pesca, la agricultura y la salud
(Rodríguez et al., 2004). Reyes-de-Cabrales (s/f ) elaboró nutribora (NB) utili-
zando dos plantas acuáticas, elodea (Hydrilla verticillata Royle) y jacinto o lirio
de agua (E. crassipes), en proporción 50:50, procedentes del Lago de Coatepeque
y Lago de Güija, del Salvador y destaca que este abono orgánico, además de
incorporar MO y elementos nutritivos a los suelos, no contiene semilla de ma-
leza, mejora las características físicas y biológicas, incorpora microorganismos
benéficos y favorece los rendimientos de cereales, hortalizas, pastos y árboles.
Rodríguez et al. (2004) estudiaron el comportamiento del tomate tipo perita, cv.
“Río Grande”, a campo abierto, aplicando NB, se realizó previamente su carac-
terización química, combinado con fertilizantes comerciales, los tratamientos
evaluados fueron: a) T1: 80 t•ha-1 de NB + 0.40 t•ha-1 de NPK 12-24-12, en
suelo sembrado y fertilizado un año antes con el compost; b) T2: 80 t•ha-1 NB +
0.4 t•ha-1 NPK 12-24-12, en suelo sin previa siembra ni tratamiento; c) Control
1 (C1): con 0.4 t•ha-1 NPK 12-24-12, en suelo sin previa siembra ni tratamien-
to; y d) Control 2 (C2): con 80 t•ha-1 NB, en suelo sin previa siembra ni tra-
tamiento, y dos distancias de siembra entre plantas (0.20 y 0.40 m). Aplicaron
un diseño de bloques al azar en arreglo factorial (4x2) con seis repeticiones y
determinaron que el contenido de P soluble y total en NB fue menor en rela-
ción a los demás macroelementos; mientras que el K soluble y total presentaron
Figura 10. Representación esquemática del desarrollo del jacinto
o lirio de agua en el puerto de Kisuma, África (E. crassipes)
Fuente: GISD (2017).
148 CAPÍTULO 6
la mayor concentración. Entre los microelementos totales y solubles, Fe y Mn
se registraron la mayor concentración. El rendimiento de los frutos de tomate
varió significativamente entre los tratamientos diferenciándose a T1 como el de
mayor promedio, mientras que T4 produjo el menor rendimiento. Sin embargo,
la producción de frutos entre las distancias de siembras no presentó diferencias
significativas. Finalmente, concluyeron que el NB combinado con el fertilizante
comercial favoreció incrementos para número y peso de los frutos.
Bocashi
Este término es de origen japonés y significa materia orgánica fermentada
(Ramos-Agüero y Terry-Alfonso, 2014). Para su preparación (Figura 11) se
utilizan materiales de origen animal o vegetal a través de un proceso de des-
composición aeróbico.
Figura 11. Representación esquemática de los materiales y del
procedimiento empleados para la preparación del bocashi
Fuente: PESA-CENTA-MAG-FAO (2011).
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 149
Cabe destacar que para su elaboración se pueden utilizar los materiales disponi-
bles en cada región, entre los cuales comúnmente se utilizan: suelo, gallinaza y
estiércol de ganado, ceniza, cal, melaza, residuos vegetales, suero o ácido láctico,
levaduras, carbón (triturado o en polvo) y agua (PESA-CENTA-MAG-FAO,
2011: Ramos-Agüero y Terry-Alfonso, 2014).
Dentro de las ventajas y características que presenta el proceso de elabora-
ción del bocashi y, a su vez, su aplicación al suelo (PESA-CENTA-MAG-FAO,
2011: Ramos-Agüero y Terry-Alfonso, 2014), destacan, entre otras:
• No se forman gases tóxicos ni surgen olores fétidos debido a los controles que
se aplican durante la fermentación, evitándose cualquier inicio de putrefacción.
• Se facilita el manejo del abono, su almacenamiento, transporte y disposición
de los materiales: puede elaborarse en pequeños o grandes volúmenes, de
acuerdo con las condiciones económicas y las necesidades de cada productor.
• Su elaboración puede realizarse en la mayoría de los ambientes y climas don-
de se realicen actividades agropecuarias. Además de no se requiere de elevadas
inversiones económicas ni obras de infraestructura rural especializadas.
• Su incorporación provoca que se autorregulan agentes patógenos en el sue-
lo, por medio de la inoculación biológica natural, principalmente de bacte-
rias, actinomicetos, hongos y levaduras, entre otros.
• La incorporación del producto final a los cultivos se realiza en un período
relativamente corto y a costos muy bajos.
• El crecimiento y desarrollo de los cultivos es estimulado por una serie de
fitohormonas y fitorreguladores naturales que se activan a través de los abo-
nos fermentados.
• Puesto que en su elaboración se pueden utilizar diferentes materiales, dis-
ponibles en cada región, más la creatividad de los productores, hace que se
puedan variar las formulaciones o las recetas, haciéndolo más apropiado a
cada actividad agropecuaria y condición rural.
• Aporta una miríada de microorganismos: hongos, bacterias, actinomicetos,
que brindan al suelo mejores condiciones de sanidad.
• Si bien es cierto que los contenidos totales de macroelementos son bajos en
comparación con los fertilizantes sintéticos, la relación entre los elementos
es balanceada y puede ser modificada de acuerdo a las proporciones y los
elementos que el productor utilice en la elaboración y la calidad del proceso
realizado.
• Suministra a la planta los microelementos en forma soluble y en un micro am-
biente de pH biológicamente favorable para su absorción radicular (pH 6.5 a 7.0).
• Los microorganismos benéficos presentes en este producto compiten por
micro espacios y energía con los microorganismos patógenos que hay en
150 CAPÍTULO 6
la zona radicular de la planta. Cabe destacar que los beneficios del uso del
bocashi son ampliamente conocidos a nivel mundial, aunque la literatura
científica es poco precisa sobre contenidos nutricionales y prácticamente no
se hace referencia a la carga microbiana existente en estos materiales.
Bautista-Cruz et al. (2015) al considerar que los AO, tipo bocashi, además de
emplearse para incrementar la disponibilidad nutrimental hacia las plantas, po-
seen una baja capacidad como fuente de elementos nutritivos y por otro lado,
que existen fertilizantes clasificados como de lenta liberación, con los cuales se
puede retrasar la disponibilidad de los elementos nutritivos o bien que éstos es-
tén disponibles durante más tiempo que los elementos proporcionados por los
fertilizantes sintéticos, estudiaron el impacto de la aplicación individual o com-
binada de bocashi (B) y fertilizantes de liberación lenta (FLL) sobre algunas
propiedades de suelos de terraza y valle, cultivados con maíz (Zea mays L.), en
la región Mixteca del estado de Oaxaca, México. Durante su estudio evaluaron
siete tratamientos: 1) control (C), sin fertilización; 2) fertilización convencio-
nal (FC), aplicando la dosis 90-46-00 (NPK) [100, 125 y 100 kg•ha-1 de fos-
fato di amónico, sulfato de amonio y urea, respectivamente] ; 3) B, 10 Mg•ha-1;
4) FLL1 [Multigro 6®, 21-14-10 NPK: 328.57 kg•ha-1+urea (45.65 kg•ha-1)];
5) FLL2 [Multigro 3®, 24-05-14 NPK: 375kg•ha-1+superfosfato triple (59.78
kg•ha-1)]; 6) B (4 Mg•ha-1) + FLL1 [328.57 kg•ha-1+urea (45.65 kg•ha-1)]; y 7) B
(4 Mg•ha-1) + FLL2 [375 kg•ha-1 + superfosfato triple (59.78 kg•ha-1)]. Conclui-
do el estudio determinaron que en suelo de valle el pH disminuyó y el contenido
de P disponible se incrementó con la aplicación del FLL2. En el suelo de terraza
el pH disminuyó al aplicar el FLL2, y el contenido de P disponible incrementó
con la incorporación de B+FLL2. El carbono de la biomasa microbiana (CBM)
incrementó con el B en ambos suelos. El efecto significativo de la interacción
fertilización × tipo de suelo indicó que la respuesta del P disponible y CBM a la
fertilización estuvo condicionada por el tipo de suelo. Finalmente sugirieron que
la aplicación individual de del FLL2 y del B puede mejorar el pH, el P disponible
y el CBM en suelos cultivados con maíz.
Por su parte, debido a que el mantenimiento de la capacidad productiva de los
suelos requiere integrar prácticas de nutrición vegetal y de mejoramiento de éstos,
es decir aplicar prácticas agroecológicas, Álvarez-Solís et al. (2010), bajo condicio-
nes de temporal en Teopisca Chiapas, implementaron un estudio para determinar
el efecto del manejo integrado de fertilizantes y AO en la actividad de fosfatasas y
ureasa, la colonización micorrízica nativa y el rendimiento de maíz (Zea mays L.),
utilizando los siguientes tratamientos: dos dosis de fertilización inorgánica [ a)
60 - 30 y b) 120-60 de N – P (usando urea y superfosfato de calcio triple)], y AO
[ a) sin abono o testigo, b) compost, c) bocashi y d) humus de lombriz, cada uno
aplicado en dosis, 6 t•ha-1]. Concluido el experimento determinaron que durante
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 151
el crecimiento vegetativo la fosfatasa alcalina fue 74.5% más alta con el humus de
lombriz, mientras que la fosfatasa ácida fue 41.9% más alta con el compost, ambas
respecto al testigo, mientras que durante la floración disminuyó 46.2% la activi-
dad de la ureasa con la dosis alta de fertilización. El porcentaje de colonización
micorrízica fue 1.3 veces más alto con el Bocashi que sin abono. El rendimiento
de grano osciló de 2,152 a 3,616 kg•ha-1; para la dosis baja de baja de fertilización
sin abono y la dosis alta de fertilización con humus de lombriz, respectivamente.
Además, con la dosis baja de fertilización el rendimiento aumentó 3.8, 12.7 y
11.5% con compost, Bocashi y humus de lombriz, mientras que con dosis alta de
fertilización, el incremento fue de 17.7, 21.9 y 30.5%. Por lo anterior concluyeron
que, el manejo integrado de los fertilizantes y los AO favoreció un efecto positi-
vo sobre la actividad enzimática, la colinización micorrízica y el rendimiento del
maíz de temporal en el estado de Chiapas.
Desventajas de los abonos orgánicos
Si bien la información incluida en los apartados precedentes describe los bene-
ficios–ambientales, ecológicos, económicos y sociales - del empleo de diferentes
AO, es necesario señalar que esta práctica, al igual que otras alternativas que se
han implementado para atender la problemática de la producción agropecuaria,
a nivel mundial, regional y local, no es la panacea universal ni la tabla de salva-
ción para todos los productores en todas las circunstancias. Lo anterior coin-
cide con lo establecido por Vega y León et al. (2006), quienes señalan que no
es posible pensar en la producción orgánica como la panacea ante la demanda
alimentaria, que se registra a nivel mundial. Situación similar se presentó con
la denominada Revolución Verde, la cual fue impulsada, por organismos inter-
nacionales y publicitada con recursos gubernamentales, como el bálsamo para
incrementar la producción de alimentos y la productividad, misma que devino
en el despojo de las superficies cultivables, debido a las deudas adquiridas por
los productores, al aplicar los paquetes tecnológicos (semillas genéticamente
modificadas y agroquímicos de síntesis industrial) se volvieron impagables al
eliminarse los precios de garantía, también se favoreció la migración a las zonas
urbanas, ante la imposibilidad de continuar desarrollando su actividad por lo
incosteable de los insumos, perdiendo también su capacidad de producir ali-
mentos para el autoconsumo, pues se les despojo de los medios para garantizar
su reproducción biológica (Méndez-Villanueva, 2016).
Por ejemplo, Vega y León et al. (2006) señalan que la aproximación al mer-
cado de los productos orgánicos ha generado problemas respecto a la regulari-
zación de la oferta y la demanda, sobre todo si éstos no se perciben como una
aportación significativa a la agricultura sustentable, sino solo como un plus para
ofertar los productos a mayor precio. También describen que, para algunas per-
sonas, los sistemas de producción orgánicos se consideran como una estrategia
152 CAPÍTULO 6
de mercado, de hecho como amenaza a la agricultura convencional y no como
una estrategia amigable con el ambiente, aunque con ellos se promuevan accio-
nes ambientales relacionadas con la agricultura en general. Finalmente mencio-
nan, que tanto técnicos como productores deben ser capacitados adecuadamente
para lograr éxitos con enfoque de producción, ya que otro de los problemas de
los sistemas de producción orgánica es el menor rendimiento de los productos
respecto a la producción convencional.
Puesto que la ética productiva no se puede evocar a través del engaño o la
desinformación; el productor tiene la obligación de informar al consumidor,
acerca del contexto bajo el cual está generando determinados productos, y si
para ello está utilizando cierto tipo de insumos. Lo anterior cobra relevancia
debido a que, los sistemas de producción orgánica basan su éxito en la credi-
bilidad del consumidor, la cual se sustenta en la honestidad y confianza entre
el productor, el técnico, el distribuidor y los consumidores, a esto se agrega la
necesidad de cubrir los aspectos de certificación de los productos (Vega y León
et al., 2006), ya que de no cubrirse estos elementos se reduce la posibilidad de
éxito de estos sistemas.
Aunque se ha demostrado que los AO inciden significativamente sobre la
fertilidad de los suelos también se ha puesto en evidencia que la composición
química, su aportación de elementos nutritivos a los cultivos y su efecto sobre
los suelos, varían según la procedencia, edad, manejo y contenido de humedad
de estos materiales (Fortis-Hernández et al., 2009). Como ya se mencionó, el
uso de los AO requiere una evaluación sistemática de sus contenidos ya que si
no se da un proceso adecuado de sus componentes puede afectar los suelos y los
sustratos, alterando el equilibrio biológico de los mismos y a su vez afectando el
rendimiento de los cultivos y la salud animal (Mirelys-Rodríguez et al., 2012).
Félix-Herrán et al., (2008) mencionan que como resultado del manejo y apli-
cación de los AO pueden presentarse algunas situaciones que pudieran ser inter-
pretadas como desventajas, pero que a largo plazo pueden llegar a ser superadas.
Por ejemplo, puesto que los suelos de los sistemas de producción convencionales
se han acostumbrado a la aplicación de diversos productos, preferentemente de-
rivados de la síntesis industrial, el efecto de los AO será lento y gradual e inicial-
mente los costos de esta práctica podrán ser elevados, por lo que dependiendo del
manejo previo de los suelos y de los factores ambientales, se requerirán de 3 a 5
años para que recuperen su equilibrio natural, sin embargo durante este período
podrá observarse un mejor porcentaje de germinación, mejor adaptación de las
plántulas durante el trasplante, plantas y frutos de mejor calidad, menor conta-
minación del ambiente (suelo, aire y agua), incremento de la flora microbiana y
de su actividad, mejor estructura, aireación, permeabilidad, fortalecimiento de la
fertilidad de los suelos entre otros.
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 153
El incumplimiento de la normatividad vigente respecto a los parámetros físicos,
químicos y microbiológicos que debe cumplirse en los procesos de compostaje y
vermicompostaje, especialmente cuando se emplean residuos sólidos municipa-
les, por su exceso de materiales inertes, su emisión de olores fétidos, su salinidad
elevada, toxicidad por contaminantes orgánicos y por metales pesados, y la pre-
sencia de organismos patógenos, evitará que se presenten riegos y se provoquen
daños cuando los AO se empleen como fertilizantes y acondicionadores de sue-
los (Puerta-Echeverri, 2004).
Conclusiones
Los productores agrícolas, en términos de un adecuado aprovechamiento de los
residuos orgánicos, disponen de diversas opciones o metodologías y/o procedi-
mientos para generar AO y utilizarlos como alternativa sustentable, tanto para
favorecer el desarrollo de las especies vegetales, como para proteger, conservar y
mantener las características físicas, químicas y biológicas de los suelos donde se
desarrollan éstas. Adicionalmente, la generación y aplicación de los AO, además
de favorecer el reciclaje de una amplia gama los residuos orgánicos, contribuye
a reducir su posible efecto contaminante dado un manejo inadecuado de los
mismos, favorece los ciclos biogeoquímicos de los nutrimentos en la naturaleza,
incrementa la calidad de los productos agrícolas en beneficio de la salud hu-
mana, minimiza los costos en las unidades de producción, aumenta la actividad
biótica de los suelos.
Literatura Citada
Abarca-Gutiérrez C. 2015. Más de 32 mil toneladas de lodos destinó Seapal a
uso agrícola en 2015. Disponible en: http://www.regionmx.net/puerto-va-
llarta/ciudad/mas-de-32-mil-toneladas-de-lodos-destino-seapal-a-uso-
agricola-en-2015/. Fecha de recuperación: 17 de marzo de 2017.
Acosta Y, Pérez C, Medina J, Ferreira M, Rodríguez L, Toyo L. 2010. Calidad
de la materia orgánica en un compost de algas marinas y estiércol de pollo
procesado durante 120 días. Multiciencias. 10: 36-42.
Acosta-Durán C, Vázquez-Benítez N, Villegas-Torres O, Vence LB, Acos-
ta-Peñaloza D. 2014. Vermicomposta como componente de sustrato en el
cultivo de Ageratum houstonianum Mill. y Petunia hybrida E. Vilm. en con-
tendor. Bioagro. 26(1): 107-114.
Aguilar JM. 2016. estrategias biologicas, rotacion de cultivos en fajas y abonos
verdes. Disponible en: http://jesusmanuelaguilar.blogspot.mx/. Fecha de re-
cuperación: 17 de marzo de 2017.
154 CAPÍTULO 6
Aira M, Domínguez J. 2010. Las lombrices de tierra y los microorganismos:
desentrañando la caja negra del vermicompostaje. Acta zoológica mexicana.
26(SPE. 2): 385-395.
Álvarez-Solís JD, Gómez-Velasco DA, León-Martínez NS, Gutiérrez-Miceli
FA. 2010 Manejo integrado de fertilizantes y abonos orgánicos en el cultivo
de maíz. Agrociencia 44: 575-586
Armbrecht I, Montoya-Lerma J, Ascuntar-Osnas NH, Peña I, Ramos M, Daza
M, Reyes A, Galindo V, Giraldo C, Sanabria C. 2011. Influencia de dos
acondicionadores orgánicos del suelo sobre el crecimiento de un policultivo
de maíz y fríjol. Ingeniería de Recursos Naturales y del Ambiente. (10): 93-
100.
Astier-Calderón M, Maass-Moreno M, Etchevers-Barra J. 2002. Derivación de
indicadores de calidad de suelos en el contexto de la agricultura sustentable.
Agrociencia. 36: 605- 620.
Atiyeh RM, Arancon N, Edwards CA, Metzger JD. 2000. Influence of ear-
thworm-processed pig manure on the growth and yield of greenhouse to-
matoes. Bioresource Technol. 75:175-180
Atiyeh RM, Edwards CA, Subler S, Metzger JD. 2001. Pig manure VC as a
component of a horticultural bedding plant medium: effects on physicoche-
mical properties and plant growth. Biores. Technol. 78: 11-20.
Atiyeh RM, Arancon NQ, Edwards CA, Metzger JD. 2002. The influence of
earthworm-processed pig manure on the growth and productivity of mari-
golds. Biores. Technol. 81: 103-108.
Atlas RM, Bartha R. 1997. Microbial Ecology. Fundamentals and Applications.
4 th ed. ISBN 0-8053-0655-2. p. 470-476.
Avilés GM, Tello JM. 2001. El Composteo de los residuos orgánicos, su relación
con las enfermedades de las plantas. Agroecología y Desarrollo. Universidad
de Extremadura, España. Ediciones Mundi Prensa. p. 185-214.
Bautista-Cruz A, Etchevers-Barra J, del Castillo F, Gutiérrez C. 2004. La cali-
dad del suelo y sus indicadores. Ecosistemas. 13(2): 90-97.
Bautista-Cruz A, Cruz-Domínguez G, Rodríguez-Mendoza MN. 2015. Efecto
de bocashi y fertilizantes de liberación lenta en algunas propiedades de sue-
los con maíz. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas. 6(1): 217-222.
Boletín IMIQ (B-IMIQ). 2017. Tratan estiércol para producir energéticos y
fertilizantes. Disponible en: http://boletin.imiq.org/?p=5889. Fecha de re-
cuperación: 18 de marzo de 2017.
Bunch R. 1994. El uso de abonos verdes por agricultores campesinos: lo que
hemos aprendido hasta la fecha. Centro de información de cultivos de co-
bertura CIDICCO, Informe técnico 3.
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 155
Cano-Hernández M, Bennet-Eaton A, Silva-Guerrero E, Robles-González
S, Sainos-Aguirre U, Castorena-García H. 2016. Caracterización de bioles
de la fermentación anaeróbica de excretas bovinas y porcinas. Agrociencia.
50(4): 471-479.
Carvajal-Muñoz JS, Mera-Benavides AC. 2010. Fertilización biológica: técni-
cas de vanguardia para el desarrollo agrícola sostenible. Producción + Lim-
pia. 5(2): 77-96.
Celis J, Sandoval M, Zagal E, Briones M. 2006. Effect of sewage sludge and
salmon wastes applied to a Patagonian soil on lettuce (Lactuca sativa L.)
germination. J. Soil Scie. Plant Nutrition. 6(3): 13-25.
Cogger CG, Bary AI, Sullivan DM, Myhre EA. 2004. Biosolids processing
effects on first- and second-year available nitrogen. Soil Sci. Soc. Am. J. 68:
162-167
Costa M, Calegari A, Mondardo A, Bulisani EA, Wildner LP, Alcântara PB,
Miyasaka S, Amado TJC. 1992. Adubação verde no sul do Brasil. Rio de
Janeiro, ASPTA.
Cuesta-Bobes M. 2011. Qué materiales no añadir al Compost. Disponible
en: https://solaguatierra.blogspot.mx/2011/08/que-materiales-no-ana-
dir-al-compost.html. Fecha de recuperación: 17 de marzo de 2017.
Dominguez J, Edwards CA, Webster M. 2000. Vermicomposting of sewage
sludge: Effect of bulking materials on the growth and reproduction of the
earthworm Eisenia andrei. Pedobiologia 44: 24-32
Domínguez J. 2004. State of the art and new perspectives on vermicomposting
research. Earthworm Ecology (2nd ed., pp. 401-404): CRC Press LLC.
Domínguez J, Edwards CA. 2010a. Biology and ecology of earthworm species
used for vermicomposting. Vermiculture Technology: Earthworms, Organic
Waste and Environmental Management: p. 25-37.
Domínguez J, Edwards CA. 2010b. Relationships between composting and
vermicomposting. Vermiculture Technology Earthworms, Organic Wastes,
and Environmental Management, p. 11-26.
Donoso S, Peña-Rojas K, Galdames E, Pacheco C, Espinoza C, Durán S, Gan-
gas R. 2016. Evaluación de la aplicación de biosólidos en plantaciones de
Eucalyptus globulus, en Chile central. Revista de la Facultad de Ciencias
Agrarias. 48(2): 107-119.
Eghball B, Ginting D, Gilley JE. 2004. Residual effects of manure and compost
applications on corn production and soil properties. Agron. J. 96:442–447.
Organización de las Nacioes Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO). 2002. Los Fertilizantes y su Uso: Roma: FAO, Organización de las
Nacioes Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Félix-Herrán JA, Sañudo-Torres RR, Enrique-Rojo G. 2008. Importancia de
los abonos orgánicos. Ra Ximhai. 4(1): 57-67.
156 CAPÍTULO 6
Ferrer Y, Pérez H. 2010. Los microorganismos en la digestión anaerobia y la
producción de biogás. Consideraciones en la elección del inóculo para el
mejoramiento de la calidad y el rendimiento. ICIDCA. Sobre los Derivados
de la Caña de Azúcar. 43(1): 9-20.
Figueroa-Viramontes, U, Nuñez-Hernández G, Delgado JA, Cueto-Wong JA,
Flores-Margez JP. 2009. Estimación de la producción de estiércol y de la
excreción de nitrógeno, fósforo y potasio por bovino lechero en la Comarca
Lagunera. p. 128-151. In: I. Orona C., E. Salazar S., M. Fortis H. (eds.).
Agricultura orgánica. FAZ-UJED, SMCS. Gómez Palacio, Dgo., México.
Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/270340128_Esti-
macion_de_la_produccion_de_estiercol_y_de_la_excrecion_de_nitrogeno_
fosforo_y_potasio_por_bovino_lechero_en_la_Comarca_Lagunera. Fecha
de recuperación: 14 de marzo de 2017.
Figueroa-Viramontes U, Cueto-Wong JA, Delgado JA, Núñez-Hernández G,
Reta-Sánchez DG, Quiroga-Garza HM, Faz-Contreras R, Márquez-Rojas
JL. 2010. Estiércol de bovino lechero sobre el rendimiento y recuperación
aparente de nitrógeno en maíz forrajero. Terra Latinoamericana. 28(4): 361-
369.
Figueroa-Viramontes U, Faz-Contreras R, Cueto-Wong JA. s/f. Uso eficiente
de estiércol como fertilizante orgánico en maíz forrajero. Instituto Nacio-
nal de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias. Torreón, Coahuila,
México. 2 p. Disponible en: http://www.semillasberentsen.com.mx/estier-
col.pdf. Fecha de recuperación: 14 de marzo de 2017.
Fornaris-Sánchez AA, Rodríguez-Fernández PA. 2009. Influencia de dosis
creciente de lixiviado de abonos mixtos microbianos y lixiviado humus de
lombriz sobre algunas variables morfoagronómicas en el cultivo del tomate
(Lycopersicum esculentum Mill). Ciencia en su PC. (2): 100-114.
Fortis-Hernández M, Leos-Rodríguez JA, Preciado-Rangel P, Orona-Castillo
I, García-Salazar JA, García-Hernández JL, Orozco-Vidal JA. 2009. Apli-
cación de abonos orgánicos en la producción de maíz forrajero con riego por
goteo. Terra Latinoamericana. 27(4): 329-336.
Fundación RUAF, IPES Promoción del Desarrollo Sostenible y Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (RUAF-
IPES-FAO). 2010. Biopreparados para el manejo sostenible de plagas y
enfermedades en la agricultura urbana y periurbanaguía. Lima, Perú. 90 p.
Disponible en: http://www.fao.org/3/a-as435s.pdf. Fecha de recuperación:
18 de marzo de 2017.
Galindo A, Jerónimo C, Spaans E, Weil M. 2007. Los abonos líquidos fer-
mentados y su efectividad en plántulas de papaya (Carica papaya L.). Tierra
Tropical. 3(1): 1-6.
García-Carreón JS, Martínez-Menez MR. 2006. Abonos verdes en Sistema de
Agronegocios Agrícolas. Ed. Colegio de Posgraduados, SAGARPA, 1.
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 157
García-Mendívil HA, Castro-Espinoza L, Guzmán-Fierros E, Mungarro-Iba-
rra C, Arellano-Gil M, Martínez-Carrillo JL, Gutiérrez-Coronado MA.
2014. Aplicación de compost, a base de champiñón enriquecida con silicio,
en trigo (Triticum spp.). Agrociencia. 48(7): 691-702.
Gerber P, Steinfeld H, Henderson B, Mottet A, Opio C, Dijkman J, Falcucci
A, Tempio G. 2013. Enfrentando el Cambio climático a través de la Gana-
dería—Una Evaluación Global de las Emisiones y Oportunidades de Mi-
tigación. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO): Roma, Italia.
Gilmour JT, Skinner V. 1999. Predicting plant available nitrogen in land-applied
biosolids. J. Environ. Qual. 28: 1122-1126.
Global Invasive Species Database (GISD). 2017 Species profile: Eichhornia
crassipes. Disponible en: from http://www.iucngisd.org/gisd/speciesname/
Eichhornia%20crassipes. Fecha de recuperación: 20 de marzo de 2017.
Granada-Torres CA, Prada-Millán Y. 2016. Evaluación del lixiviado agroeco-
lógico como acondicionador del suelo en cultivo de lechuga (Lactuca sativa)
variedad crespa verde. Revista de Invetigación Agraria y Ambiental. 7(1):
1-16.
Grant BL. 2015. Problems With Vermicomposting: How To Deal With Ver-
micompost Issues. Disponible en: https://www.gardeningknowhow.com/
composting/vermicomposting/problems-with-vermicomposting.htm. Fe-
cha de recuperación: 17 de marzo de 2017.
Henry Ch, Sullivan D, Rynk R, Dorsey K, Cogger C. 1999. Managing nitrogen
from biosólidos. Washington State department of Ecology, Northwest Bio-
solids Management Association. Bellevue, WA, USA.
Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA). 2013. Caldo Bor-
delés. Programa de Manejo Integrado de Cultivos (MIC). 2 p. Disponible
en: http://www.inta.gob.ni/biblioteca/images/pdf/plegables/Brochure%20
caldo%20bordeles.pdf. Fecha de recuperación: 18 de marzo de 2017.
Iversen K, Davis J, Vigil M. 1997. Variability of manure nutrient content and
impact on manure sampling protocol. Agronomy abstracts, 239.
Jurado-Guerra P, Luna-Luna M, Barretero-Hernández R. 2004. Aprovecha-
miento de biosólidos como abonos orgánicos en pastizales áridos y semiári-
dos. Revista Mexicana de Ciencias Pecuarias. 42(3), 379-395.
Kara Y, Basaran D, Kara I, Zeitunluoglu A, Genci H. 2003. Bioaccumulation
of Nickel by aquatic Macrophyta Lemna minor (Duckweed). Inter. Agron.
Biol. 5: 281-283.
Kyan T, Shintani M, Kanda S, Sakurai M, Ohashi H, Fujisawa A, Pongdit S.
1999. Kyusei nature farming and the technology of effective micro orga-
nisms. International Nature Farming Research Center (INFRC), Atami,
Japan and Asia Pacific Natural Agriculture Network (APNAN), Bangkok,
Thailand.
158 CAPÍTULO 6
Labrador J. 1996. La Materia Orgánica en los Agrosistemas. Primera Edición.
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación & Mundi-Prensa. Madrid.
193 p.
Linares-Gabriel A, López-Collado CJ, Tinoco-Alfaro CA, Velasco-Velasco J,
López-Romero G. 2017. Application of biol, inorganic fertilizer and su-
perabsorbent polymers in the growth of heliconia (Heliconia psittacorum cv.
Tropica). Revista Chapingo Serie Horticultura. 23(1): 35-48.
Matienzo-Brito Y, Alfonso-Simonetti J, Vázquez Moreno LL, De la Masa-Arias
R, Matamoros-Torres M, Díaz-Finalé Y, Torres-Lago T, Porras-González Á.
2015. Diversidad de grupos funcionales de la fauna edáfica y su relación con el
diseño y manejo de tres sistemas de cultivos. Fitosanidad. 19(1): 45-55.
Pereira EWL, Azevedo CMSB, Liberalino-Filho J, Nunes GHS, Torquato JE,
Simões BR. 2005. Produção de vermicomposto em diferentes proporções de
esterco bovino e palha de carnaúba. Caatinga.18(2): 112-116.
López-Martínez JD, Díaz-Estrada A, Martínez-Rubin E, Valdez-Cepeda R.
2001. Abonos orgánicos y su efecto en propiedades físicas y químicas del
suelo y rendimiento en maíz. Terra. 19(4), 293-299.
Márquez-Hernández C, Cano-Ríos, P. 2004. Producción de tomate orgánico
bajo invernadero. In: Leal C, Garza JAG, editores. 2do. Simposium Inter-
nacional de Producción de Cultivos en Invernadero. 20 y 21 de mayo. Mon-
terrey, NL, Fundación UANL y Facultad de Agronomía, UANL. p. 1-11.
Méndez-Villanueva VM. 2016. La representación simbólica de las resistencias
en tiempos de crisis neoliberal. Razón y Palabra. 20(94): 14-32.
Mirelys-Rodríguez A, Muñiz-Ugarte O, Martín-Calero B, Montero-Álvarez
A, Martínez-Rodríguez F, Limeres-Jiménez T, Orphee-Montoya M, Agui-
lar-Accioly AM. 2012. Contenido de metales pesados en abonos orgánicos,
sustratos y plantas cultivadas en organopónicos. Cultivos Tropicales. 33(2),
5-12.
Mohammad MJ, Athamneh, BM. 2004. Changes in soil fertility and plant up-
take of nutrients and heavy metals in response to sewage sludge application
to calcareous soils.Agron. J. 3: 229-236.
Moreno-Reséndez A, Rodríguez-Dimas N, Reyes-Carrillo JL, Quiroz-Már-
quez C, Reyes-González J. a2014. Comportamiento del chile húngaro en
mezclas de vermicompost-arena en casa sombra. Revista de la Facultad de
Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. 46(2): 97-111.
Moreno-Reséndez A, Valdés-Perezgasga MT, Zarate-López T. 2005. Desarro-
llo de tomate en sustratos de VC/arena bajo condiciones de invernadero.
Agric. Téc. Chile 65(1): 26-34.
Mosquera B. 2010. Abonos orgánicos protegen el suelo y garantizan alimenta-
ción sana. Manual para elaborar y aplicar abonos y plaguicidas orgánicos.
FONAG-USAID, 6, 5.
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 159
Ndegwa PM, Thompson SA, Dass KC. 2000. Effects of stocking density and fe-
eding rate on vermicomposting of biosolids. Bioresource Technol. 71: 5-12
Ochoa-Fonseca LE, Ramírez-González SI, López-Báez O, Moreno-Martí-
nez JL, Espinosa-Zaragoza S. 2015. Efecto de preparados minerales sobre
el crecimiento y desarrollo in vitro de Moniliophthora roreri (Cif. & Par.)
Evans. Revista Mexicana de Ciencias Agrícolas. 6(5): 1065-1075.
Ormeño MA, Ovalle A. 2007. Preparación y aplicación de abonos orgánicos.
Ciencia y producción vegetal. INIA Divulga. 10: 29-34.
Oviedo-Ocaña R, Marmolejo-Rebellon L, Torres-Lozada P. 2012. Perspectivas
de aplicación del compostaje de biorresiduos provenientes de residuos sóli-
dos municipales. Un enfoque desde lo global a lo local. Revista Ingenierías
Universidad de Medellín. 11(20): 67-75
Peñarete W, Silva-Leal J, Urrutia N, Daza M, Torres-Lozada P. 2013. Efecto de
aplicación de biosólidos sobre las propiedades físicas de un suelo cultivado
con caña de azúcar. Acta Agronómica. 62(3): 251-260.
Pérez-Fernández Y, González-Santiago MV, Escamilla-Robledo E, Cruz-León
A, Rosas-Brugada M, Ruiz-Espinoza F. de J. 2016. Propuestas para la pre-
servación de la vida en los cafetales en el municipio de Teocelo, Veracruz.
Revista de Geografía Agrícola. (57): 79-88.
Pérez M, Marasas ME. 2013. Servicios de regulación y prácticas de manejo:
Aportes para una horticultura de base agroecológica. Ecosistemas 22:36-43.
Potisek-Talavera M del C, Figueroa-Viramontes U, González-Cervantes G,
Jasso-Ibarra R, Orona-Castillo I. 2010. Aplicación de biosólidos al suelo
y su efecto sobre contenido de materia orgánica y nutrimentos. Terra Lati-
noamericana. 28(4): 327-333.
Prager M, Victoria JA, Sánchez de Prager M, Gómez ED, Zamorano A. 2001.
El suelo y los Abonos Verdes, una alternativa de manejo ecológico. Cua-
dernos ambientales 7. Universidad Nacional de Colombia, Ministerio de
Agricultura y Desarrollo rural.
Prager-Mósquera M, Sanclemente-Reyes OE, Sánchez de Prager M, Mi-
ller-Gallego J, Ángel-Sánchez DI. 2012. Abonos verdes: tecnología para el
manejo agroecológico de los cultivos. Agroecología 7: 53-62
Preciado-Rangel P, García-Hernández JL, Segura-Castruita MÁ, Salas-Pérez
L, Ayala-Garay AV, Esparza-Rivera JR, Troyo-Diéguez E. 2014. Efecto del
lixiviado de vermicomposta en la producción hidropónica de maíz forrajero.
Terra Latinoamericana. 32(4): 333-338.
160 CAPÍTULO 6
Programa Especial para la Seguridad Alimentaria en el Salvador – GCP/
ELS/007/SPA. Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal.
Ministerio de Agricultura y Ganadería. Organización de las Naciones Uni-
das para la Alimentación y la Agricultura (PESA-CENTA-MAG-FAO).
2011. Elaboración y uso del bocashi. San Salvador, El Salvador. 16 p. Dis-
ponible en: http://www.fao.org/3/a-at788s.pdf. Fecha de recuperación: 20
de marzo de 2017.
Puerta-Echeverri SM. 2004. Los residuos sólidos municipales como acondicio-
nadores de suelos. Revista Lasallista de Investigación. 1(1): 56-65.
Quispe-Limaylla A. 2015. El valor potencial de los residuos sólidos orgánicos,
rurales y urbanos para la sostenibilidad de la agricultura. Revista Mexicana
de Ciencias Agrícolas 6(1): 83-95.
Ramos-Agüero D, Terry-Alfonso E. 2014. Generalidades de los abonos orgá-
nicos: Importancia del Bocashi como alternativa nutricional para suelos y
plantas. Cultivos Tropicales. 35(4), 52-59.
Real Academia Española (RAE). 2017. Diccionario de la lengua española. Edi-
ción del Tricentenario. Disponible en: http://dle.rae.es/?id=A2THKVu. Fe-
cha de consulta: 7 de marzo de 2017.
Reglamento (CE). 2007. Número 834-2007 del consejo, sobre producción y
etiquetado de los productos ecológicos. Consejo de la Unión Europea. Dia-
rio Oficial de la Unión Europea. http://eur-lex. europa.eu/legal-content/es/
all/?uri=celex:32007r0834.
Restrepo-Rivera J. 2009. Abonos orgánicos fermentados. In: Restrepo-Rivera
J Hensel, Julius H, editores. Manual Práctico de Agricultura Orgánica y
Panes de Piedra. p. 17-59.
Restrepo-Rivera J. 1996. Abonos Orgánicos Fermentados. Experiencias de
Agricultores en Centroamérica y Brasil. Corporación Educativa para el
Desarrollo Costarricense (CEDECO) y PSST-ACyP de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT). San José, CR. 189 p.
Reyes-de-Cabrales C. s/f. Elaboración de abono orgánico a partir de plantas
acuáticas: Elodea (Hydrilla verticillata) y Jacinto o Lirio de agua (Eichhornia
crassipes), procedentes del Lago de Coatepeque y Lago de Güija. Revista
Tecnológica. 34-36. Disponible en: http://www.redicces.org.sv/jspui/bits-
tream/10972/474/1/Abono%20organico%20plantas.pdf. Fecha de recupe-
ración: 18 de marzo de 2017.
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 161
Roberts JA, Daniels WL, Bell JC, Burger JA. 1988. Early stages of mine soil
genesis in Southwest Virginia spoil Lithosequence. Soil Sci. Soc. J. 52: 716-
723
Rodríguez-Reyes JC, Marcano-Cumana ÁE, Montaño N. 2004. Caracteriza-
ción química del composte nutribora y su uso combinado con un fertilizan-
te comercial en el cultivo de tomate. Interciencia. 29(5): 267-273.
Romero-Castellanos IV. 2012. Elaboración de bio-insumos para la agricultu-
ra ecologica. Disponible en: http://elaboracionabonosorganicos.blogspot.
mx/p/abonos-liquidos.html. Fecha de recuperación: 17 de marzo de 2017.
Ruiz-González RO, Victorino-Ramírez L. 2014. Respuesta a la crisis del cam-
po: prácticas agropecuarias alternativas en el municipio de Villaflores, Chia-
pas. Ra Ximhai. 10(6): 83-96.
Russoa OR. 2001. Organic foliar fertilizer prepared from fermented fruits on
growth of Vochysia guatemalensis in the costa rican humid tropics. Journal of
Sustainable Agriculture. 18(2-3): 161-166.
Salazar-Sosa E, Trejo-Escareño HI, Vázquez-Vázquez C López-Martínez JD.
2007. Producción de maíz bajo riego por cintilla, con aplicación de estiércol
bovino. Rev. Int. Bot. Exp. 76: 169-185.
Salazar-Sosa E, Trejo-Escareño HI, López-Martínez JD, Vázquez-Vázquez C,
Serrato-Corona JS, Orona-Castillo I, Flores-Márgez JP. 2010. Efecto resi-
dual de estiércol bovino sobre el rendimiento de maíz forrajero y propieda-
des del suelo. Terra Latinoamericana. 28(4): 381-390.
Salazar-Sosa E, Trejo-Escareño HI, Vázquez-Vázquez C, López-Martínez JD,
Fortis-Hernández M, Zuñiga-Tarango R, Amado-Álvarez JP. 2009. Distri-
bución de nitrógeno disponible en suelo abonado con estiércol bovino en
maíz forrajero. Terra Latinoamericana. 27(4): 373-382.
Saldaña y Hernández MI, Gómez-Álvarez R, Rivera- Cruz M. del C, Álva-
rez-Solís JD, Ortiz-García CF, Pat-Fernández JM. 2014. Efecto de abonos
orgánicos en la dinámica microbiológica del suelo y producción de Alpinia
purpurata (Vieill) K. Schum. Interciencia. 39(11): 809-815.
Sánchez de Prager, M. 2001. Nociones fundamentales para el manejo ecológico
de los problemas fitosanitarios. Universidad Nacional de Colombia Sede
Palmira: Feriva.
Sánchez de Prager, M., Gómez E, Muñoz JE, Barrios E, Prager M, Bravo N,
Mabrouk E, Pérez J, Azakahua N, Marmolejo F, Cadavid L, Quintero R,
Miranda JC, Mier C, Torres R, Trinidad J, Zapata C, Tofiño R, Benjumea
C, Díaz G, Trujillo L, Bonilla F, Espinosa JC, Rodríguez H, García H,
Frans W, Carlosama C, Vargas N. 2007. Las Endomicorrizas: Expresión
bioedáfica de importancia en el trópico. Universidad Nacional de Colombia
Sede Palmira. Facultad de Ciencias Agropecuarias.
162 CAPÍTULO 6
Sánchez de Prager M, Posada R, Velásquez D, Narvaez M. 2010. Metodologías
básicas para el trabajo con Micorriza arbuscular y hongos formadores de
micorriza arbuscular. Universidad Nacional de Colombia, Palmira.
Sánchez C, Caballero D, Cupull R, González C, Rivera R, Urquiaga S. 2009.
Los abonos verdes y la inoculación micorrízica de plántulas de Coffea arabica
sobre suelos Cambisoles Gléyicos. Cultivos Tropicales. 30(1): 00-00.
Santamaría RS, Ferrera-Cerrato R, Almaraz SJJ, Galvis SA, Barois BI. 2001.
Dinámica y relaciones de microorganismos, C-orgánico y N-total durante
el composteo y vermicomposteo. Agrociencia. 35: 377-384
Sasaki M, Kasai M. Yamamoto Y, Matsumoto YH. 1995. Involvement of plas-
ma membrane potential in the tolerance mechanis of plant roots to alumi-
num toxicity. Plant and Soil 171: 119-124
Sauri-Riancho MR, Castillo-Borges ER. 2002. Utilización de la composta en
procesos para la remoción de contaminantes. Ingeniería. 6(3): 55-60.
Secretaría de Desarrollo Rural y Agroalimentario (SEDRUA). 2016. SEDRU
cuenta con dos granjas lombrícolas. Gobierno del Estado de Michoacán. Dis-
ponible en: http://sedrua.michoacan.gob.mx/sedru-cuenta-con-dos-gran-
jas-lombricolas/. Fecha de recuperación: 18 de marzo de 2017.
Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). 2002.
Norma Oficial Mexicana NOM-004-SEMARNAT, que establece la pro-
tección ambiental, lodos y biosólidos, especificaciones y límites máximos
permisibles de contaminantes para su aprovechamiento. México, D. F.
Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera - Secretaría de Agricultu-
ra, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SIAP-SAGARPA).
2015. Bovino leche: Población ganadera. Disponible en: https://www.gob.
mx/cms/uploads/attachment/file/165998/bovlech.pdf
Sharma S, Pradhan K, Satya S, Vasudevan P. 2005. Potentiality of Earthworms
for Waste Management and in Other Uses – A Review. J. Am. Sci. 1: 1-16.
Shober AL, Stehouwer RC, Macneal KE. 2003. Farm assessment of biosolids
effects on soil and crop tissue quality. J. Environ. Qual. 32: 1873-1880
Sikora LJ, Enkiri NK. 2001. Uptake of 15N fertilizer in compost-amended
soils. Plant and Soil 235: 65–73.
Sistema Biobolsa (SB). s/f. Manual de Biol. No hay desechos, solo recursos.
México. 16 p. Disponible en: http://sistemabiobolsa.com/pdf/manualDe-
Biol.pdf.
Stehouwer RC, Wolf AM, Dotty W. 2000. Chemical monitoring of sewage
sludge in Pennsylvania, variability and application uncertainly. J. Environ.
Qual. 29: 1686-1695
ABONOS ORGÁNICOS: UNA ALTERNATIVA SUSTENTABLE EN LA AGRICULTURA 163
Stewart A, Brownbridge M, Hill RA, Jackson TA. 2010. Utilizing Soil Micro-
bes for Biocontrol. In: Dixon G., Tilston E. (eds). Soil Microbiology and
Sustainable Crop Production. Springer, Dordrecht. p. 315-371
Trinidad-Santos A. 2006. Abonos orgánicos en Sistema de Agronegocios Agrí-
colas. Ed. Colegio de Posgraduados, SAGARPA, 1.
Urrestarazu MM, Salas MC, Padilla MI, Moreno JI, Elorrieta MA, Carrasco
GA. 2001. Evaluation of different composts from horticultural crop residues
and their uses in greenhouse soil-less cropping. Acta Hort. 549:147-152
Vázquez-Vázquez C, García-Hernández JL, Salazar-Sosa E, Murillo-Ama-
dor B, Orona-Castillo I, Zúñiga-Tarangoa R, Rueda-Puente EO, Pre-
ciado-Rangel P. 2010. Rendimiento y valor nutritivo de forraje de alfalfa
(Medicago sativa L.) con diferentes dosis de estiércol. Revista Mexicana de
Ciencias Pecuarias. 1(4): 363-372.
Vega y León S, Coronado-Herrera M, Gutiérrez-Tolentino, R, García-Her-
nández LA, Díaz-González G. 2006. Un aporte sobre la industria láctea
orgánica y la innovación tecnológica. Revista Mexicana de Agronegocios.
10(19): 1-19.
Villalba DK, Holguín VA, Acuña JA, Varon RP. 2011. Calidad bromatológica y
organoléptica de ensilajes de residuos orgánicos del sistema de producción
café–musáceas. Revista Colombiana de Ciencia Animal. 4(1): 47-52.
Wook HS, Lee JS. 2011. Culture-based and denaturing gradient gel electropho-
resis analysis of the bacterial community structure from the intestinal tracts
of earthworms (Eisenia fetida). J. microbiology and biotechnology. 21(9):
885-892.
Xiao Z, Liu M, Jiang L, Chen X, Griffiths BSLi, Hu F. 2016. Vermicompost
increases defense against root-knot nematode (Meloidogyne incognita) in to-
mato plants. Applied Soil Ecology, 105, 177-186.
Zaragoza-Lira MM, Preciado-Rangel P, Figueroa-Viramontes U, García-Her-
nández J, Fortis-Hernández M, Segura-Castruita MÁ, Lagarda-Murrieta
Á, Madero-Tamargo E. 2011. Aplicación de composta en la producción del
nogal pecanero. Revista Chapingo Serie Horticultura. 17(1): 33-37.
164 CAPÍTULO 6
View publication stats