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Resumen-Piera La Violencia de La Interpretacion Primer Parte Del Pictograma Al Enunciado

El capítulo explora la actividad de representación en la psique, destacando su función de metabolización de elementos heterogéneos y su relación con el placer y displacer. Se describen tres procesos de metabolización: originario, primario y secundario, cada uno con su propia instancia y desarrollo. Además, se introduce el concepto de violencia primaria en el encuentro psíquico con el mundo, mediado por el discurso materno, que es esencial para la formación de la psique del infans.

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Resumen-Piera La Violencia de La Interpretacion Primer Parte Del Pictograma Al Enunciado

El capítulo explora la actividad de representación en la psique, destacando su función de metabolización de elementos heterogéneos y su relación con el placer y displacer. Se describen tres procesos de metabolización: originario, primario y secundario, cada uno con su propia instancia y desarrollo. Además, se introduce el concepto de violencia primaria en el encuentro psíquico con el mundo, mediado por el discurso materno, que es esencial para la formación de la psique del infans.

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Capitulo 1: La actividad de representación, sus objetos y su meta

1. Consideraciones generales
El libro propone poner a prueba un modelo de aparato psíquico que privilegia el análisis de una
de sus tareas específicas: la actividad de representación.
Actividad de representación: equivalente psíquico del trabajo de metabolización orgánico. Tarea
común a los procesos psíquicos. Su meta es metabolizar un elemento heterogéneo a la estructura
de cada sistema. Metabolizar un material heterogéneo de tal modo que pueda ocupar un lugar en
una representación que es la del propio postulado (pág 27)
Representabilidad: posibilidad de ciertos objetos de situarse en el esquema relacional del sistema.
La especificidad del sistema va a decidir cuáles son los objetos que el sistema puede conocer (pág.
31)
Elemento: pueden ser objetos necesarios para el funcionamiento del sistema, y también
elementos que se le imponen.

Metabolización: función por la cual se rechaza un elemento heterogéneo respecto de la estructura


celular o se lo transforma para que sea homogéneo.
Tres modos de funcionamiento (procesos de metabolización):
- El proceso originario: Se origina representación pictográfica/pictograma. Instancia
originada: el representante. Se desarrolla en el espacio originario
- El proceso primario: Se origina representación fantaseada/fantasía. Instancia originada: el
fantaseante o el que pone en escena. Se desarrolla en el espacio primario.
- El proceso secundario: Se origina representación ideica/enunciado. Instancia originada: el
enunciante o el Yo. Se desarrolla en el espacio secundario.

Los tres procesos se suceden temporalmente. Su puesta en marcha es provocada por la necesidad
de la psique de conocer una propiedad del objeto exterior, que el proceso anterior estaba
obligado a ignorar. Que se instaure un nuevo proceso no significa que se silencie el anterior,
continúan en espacios diferentes.
Toda representación confronta con una doble puesta en forma: de la relación que se impone a los
elementos constitutivos del objeto representado y de la relación entre el representante y el
representado. Toda representación es representación del objeto y representación de la instancia
que lo representa. Cada sistema debe representar al objeto de modo tal que su estructura se
convierta en idéntica a la del representante.
Por ejemplo: tomando al proceso secundario y al Yo (su instancia) se toma como analogía a la
actividad de representación y actividad cognitiva. Para el Yo, conocer el mundo equivale a
representárselo de tal modo que la relación entre los elementos le sea inteligible e incluirlos en un
esquema relacional acorde con el propio. Hay entre los elementos un orden de causalidad que
está en consonancia con el orden de causalidad que impone la lógica del discurso.

1
Postulado estructural/relacional/causal de cada sistema: da testimonio de la ley según la cual
funciona la psique
Proceso originario: todo existente es autoengendrado por el sistema que lo representa. Postulado
de autoengendramiento.
Proceso primario: todo existente es efecto del poder del deseo del Otro.
Proceso secundario: todo existente tiene una causa inteligible que el discurso podrá conocer.
Los elementos que no fuesen aptos para sufrir esta metabolización no pueden tener un
representante psíquico, por lo tanto, carecen de existencia para la psique.
Todo acto de representación es coextenso con un acto de catectización, que se origina en la
tendencia de la psique de preservar o reencontrar una experiencia de placer.
Placer: afecto presente en un sistema psíquico cada vez que este ha podido realizar su meta. Toda
puesta en representación implica una experiencia de placer.
Catectización de la actividad de representación: placer mínimo necesario para que exista la
actividad de representación y representantes psíquicos. Prueba de la omnipotencia del placer en
la economía psíquica.
Escisión del deseo debido al displacer que puede originarse en una experiencia de placer: deseo de
un no deseo, deseo de no tener que desear.
Actividad psíquica en lo originario forja dos representaciones antinómicas entre el representante y
lo representado:
- La realización de deseo implicara un estado de reunificación entre el representante
(instancia) y el objeto representado. La unión causa placer. El amor (eros) define el
movimiento que lleva a la unión de la psique con el objeto. Relación de placer.
- El propósito de deseo será la desaparición de todo objeto que pueda suscitarlo (al deseo).
Toda representación de objeto será causa de displacer. El odio define el movimiento que
lleva a la psique a rechazar al objeto. Relación de displacer.

Vivir es experimentar en forma continua lo que se origina en una situación de encuentro.


Desde el comienzo la psique está sumergida en un espacio que le es heterogéneo y padece los
efectos de forma continua e inmediata. Es a través de la representación de estos efectos que
la psique puede forjar una primera representación de sí misma, y este es el hecho originario
que pone en marcha la actividad psíquica.

2. El estado de encuentro y el concepto de violencia


La psique se encuentra con el mundo (espacio exterior a la psique) bajo la forma de su espacio
corporal y también por el espacio psíquico materno. La primera representación de la psique se va
a dar a partir del encuentro de ambas cosas.
En el proceso originario solo hay placer o displacer.

2
Se pasa al proceso primario y secundario por la necesidad de reconocer otros dos objetos del
objeto: el carácter de extraterritorialidad (proceso primario) y la propiedad de significar (proceso
secundario).
Poder de la psique: concierne al remodelamiento que impone a todo existente al insertarlo en un
esquema relacional prestablecido.
La experiencia del encuentro confronta a la actividad psíquica con un exceso de información.
Fatum del hombre mediante un único carácter: efecto de anticipación. Se confronta con una
experiencia que se anticipa a sus posibilidades de respuesta.
Las palabras y actos maternos se anticipan a lo que el niño puede conocer de ellos (la oferta
precede a la demanda). La forma más absoluta de esto se ve en el momento inaugural en que la
psique del infans se ve confrontado con las producciones psíquicas de la madre (enunciados
mediante los cuales habla del niño y le habla al niño).
Discurso materno: agente y responsable del efecto de anticipación impuesto al niño. También es
un ejemplo de la violencia primaria.
La madre es el mediador con el discurso ambiental. Discurso materno da testimonio de la sujeción
del yo a tres condiciones previas:
- El sistema de parentesco
- La estructura lingüista
- Las consecuencias que tienen los el discurso los afectos que intervienen en la otra escena
Este trinomio es causa de la primera violencia radical y necesaria que vivirá la psique del infans.
Violencia: remite a la diferencia que separa al espacio psíquico de la madre (en que la acción de
representación ya se ha producido), de la organización psíquica del infans.
Violencia primaria: designa lo que en el campo psíquico se impone desde el exterior a expensas de
una primera violación de un espacio. Es una acción necesaria, hecha por el Yo del otro (la madre).
Acción indispensable para que la vida psíquica y física del infans pueda alcanzar y preservar un
umbral de autonomía (definición de necesario). Acción mediante la cual se le impone a la psique
de otro una elección, un pensamiento o una acción motivados en el deseo del que lo impone, pero
que se apoya en un objeto que corresponde para el otro a la categoría de lo necesario (pag 36)
Violencia secundaria: representa un exceso perjudicial e innecesario para el funcionamiento del
yo. Se ejerce contra el yo, es un conflicto entre yoes.
Vida psíquica: toda forma de actividad psíquica que exige dos condiciones: la supervivencia del
cuerpo y la persistencia de una catexia libidinal que resista a la pulsión de muerte.
Al ligar el deseo del uno (madre) con la necesidad del otro (infans), la violencia primaria se asegura
su victoria, su objetivo, que es convertir a la realización del deseo del que la ejerce en el objeto
demandado por quien la sufre. Imbricación entre lo necesario, el deseo y la demanda.
La violencia primaria ejerce un efecto de anticipación del discurso materno que se manifiesta a
través de una oferta de significación, cuyo resultado es hacerle emitir una respuesta que ella
misma formula en lugar del infans. Esta pre respuesta es la ilustración paradigmática de la
violencia primaria. Es normal y favorece al máximo un funcionamiento del yo. Función de prótesis
de la psique de la madre: condición para el funcionamiento de la psique del infans. Comparable a

3
la función del pecho, ambos como extensión del cuerpo propio. Esta unión es una necesidad vital
pero también da placer erógeno, lo cual es vital para el funcionamiento psíquico.
Primer encuentro boca-pecho: punto de partida de la construcción teórica de Piera. Triple
descubrimiento en este encuentro: para el infans: experiencia de placer para la psique y de
satisfacción para el cuerpo. Para la madre, nada universal, pero es el descubrimiento de una
experiencia física.
El acto de dar la teta (para la madre) depende de: a) el deseo de la madre en relación al infans, b)
de lo que se manifiesta de ese deseo en el yo de la madre, c) de lo que el discurso cultural propone
como modelo de función materna.
Tomar el pecho: tragar un primer sorbo del mundo (absorción de sentido).

CAP. 2: El proceso originario y el pictograma

1. El postulado de autoengendramiento
Lo que caracteriza a cada proceso de metabolización se define por la especificidad del modelo
relacional impuesto a los elementos de lo representado, y este modelo es el calco del esquema
estructural del propio representante.
Proceso originario: postulado de autoengendramiento. Economía libidinal: placer-displacer.
El pictograma es la primera representación que se da la actividad psíquica de sí misma, a través de
su puesta en forma del objeto-zona complementario y del esquema relacional que ella impone.
Placer y displacer dependerán de las relaciones entre el objeto y la zona. (pág. 58)
El pictograma es la representación que la psique se da de sí misma como actividad representante.
Se representa como fuente que engendra el placer erógeno de las partes corporales. Lo percibido
se presenta como autoengendrado por su actividad. (pág. 66)
Lo originario: creación que se repite indefinidamente a lo largo de la existencia (pág. 50)
Representación: pictograma.
Se encuentra siempre dominado por la ley del todo o nada (pág. 60)
Momento originario: encuentro boca-pecho
Factores responsables de la organización psíquica del infans en esta fase:
1. Un cuerpo que busca preservar por autorregulación su estado de equilibrio energético. La
ruptura de esto se presenta como sufrimiento. Se busca eliminar su causa. Cuando la
psique es informada sobre un posible sufrimiento de cuerpo responde mediante la única
acción a su alcance: la alucinación de una modificación en la situación de encuentro, que
niegue su falta. Desconoce la necesidad y el cuerpo y conoce solo el estado que la psique
debe reencontrar. Revela la existencia de un rechazo de la vida en beneficio de la
búsqueda de un estado de quietud y de no deseo.

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2. Un poder de excitabilidad al que se debe la representación en la psique de los estímulos
originados en el cuerpo, que tiene una exigencia de trabajo requerido al aparato psíquico:
metabolizar elemento heterogéneo para permitir a la psique representarse lo que ella
quiere reencontrar de su propia experiencia.
3. Un afecto ligado a la representación, indisociables.
4. Doble presencia de un vínculo y una heterogeneidad entre la x de la experiencia corporal y
el afecto psíquico, que se manifiesta en la representación pictográfica.
5. La exigencia constante de la psique. La representabilidad pictográfica de un elemento
constituye una condición necesaria para su existencia psíquica. Ley universal e
irreductible.

2. Las condiciones necesarias para la representabilidad del encuentro


La actividad del proceso originario es coextensa con una experiencia responsable de la actividad
de una o varias funciones del cuerpo, originada en la excitación de las superficies sensoriales.
Lo representado se presenta ante la psique como presentación de ella misma. El agente
representante considera a la representación como obra de su trabajo. La representación es una
puesta en presentación de la psique para la psique. Esta sobresignificación y sobredeterminación,
constituye su rasgo esencial.
Primera condición: lo que la psique toma prestado del modelo sensorial
Segunda condición: la meta a la que apunta nunca es gratuita. El gasto de trabajo que implica debe
asegurarse una prima de placer (equivalente psíquico de un placer de órgano). Esta prima se
convierte en meta de la actividad psíquica. Condición esencial: que pueda representarse como
aportando placer a las dos entidades de lo que define como “el objeto zona complementario”:
representación de una experiencia y una experiencia en presencia.
Condiciones relativas al afecto de displacer:
El displacer se presenta cuando el estado de fijación es imposible (cuando hay persistencia de
necesidad) y la actividad psíquica debe volver a formar una nueva representación. El trabajo
requerido determina un estado de tensión, responsable del “displacer mínimo”. Dos propósitos
del deseo: de catectizar al objeto metabolizándolo en la representación de una parte del propio
cuerpo (deseo de catectizar al propio incorporante) y deseo de autoaniquilación: se convierte en
autopresentación a la instancia que genera el displacer, fuente que engendra su propio
sufrimiento.
Corolario de displacer: deseo de autodestrucción.
El estado de placer que produce la representación recubre la experiencia de necesidad, y el odio a
la misma, ya que es testigo de la existencia de un espacio corporal autónomo. El deseo de
representar se origina en el deseo de precluir la irrupción de la necesidad.
En un primer momento, el cuerpo aparece ante la instancia psíquica como prueba irreductible de
la presencia de otro lugar, y como objeto privilegiado de un deseo de destrucción. Luego pasara a
ser una fuente de placer erógeno.
3. El préstamo tomado del modelo sensorial por la actividad de lo originario

5
Hipótesis: el fundamento de la vida del organismo consiste en una oscilación entre dos formas de
actividad: tomar en sí y rechazar fuera de sí. Se acompaña con un trabajo de metabolización de lo
“tomado” que lo transforma en un material del cuerpo propio y los residuos de esta operación son
rechazados del cuerpo. Esto da cuenta del intento de rechazar fuera de sí la información cuando se
convierte en fuente de displacer. Tomar en sí y rechazar fuera de si se traducen en: catectización y
descatectización del objeto. Tomar y rechazar es la única representación posible de toda
experiencia sensorial. Lo percibido por los sentidos la psique lo toma como una fuente de placer
autoengendrado por ella. Asimismo, lo rechazado implica que la psique se automutila (pág. 48)
Paralelamente a los objetos de necesidad que son: el alimento, el aire, el aporte calórico, es
también necesario, durante la fase de vigilia, el aporte de información sensorial continuo. De no
recibirlo, la psique enfrenta dificultades para poder funcionar sin verse obligada a alucinar la
información de la que carece.
Coalescencia de una representación del afecto que es inseparable del afecto de la representación
que la acompaña.
Lo originario implica una enigmática interacción entre el fondo representativo (sobre el que
funciona todo sujeto) y una actividad orgánica (cuyos efectos en el campo psíquico solo se pueden
percibir en momentos singulares o en la vivencia psicótica).

4. Pictograma y especularización

Fenómeno de especularización: toda creación de la actividad psíquica se presenta ante la psique


como reflejo, representación de sí misma. Imagen que es para la psique presentación del agente
productor y de la actividad que produce.
La psique encuentra al mundo como un fragmento de mundo especular en donde ella mira su
propio reflejo. Representante y representación del mundo son complementarios.
La actividad sensorial, fuente original de un placer, que constituye la condición necesaria y causa
de la catectización de una actividad corporal cuyo poder descubre la psique. Obtiene un placer
que constituye la condición previa necesaria para la catectización de la actividad de
representación y de la imagen que en ella se origina.
a) Percepción sensible, fuente de placer que coincide temporalmente con la experiencia de
la satisfacción de la necesidad alimenticia y la excitación de la zona
b) Descubrimiento de un poder de ver, oír, oler, tocar y gustar, que será metabolizado por la
psique en la representación de su poder de autoengendrar el objeto y su estado de placer
c) Representación de la dualidad “zona sensorial objeto causante de excitación”, entidad
única e indisociable. “Imagen de la zona corporal”, “la imagen del objeto zona
complementario”. Esta imagen es el pictograma en que el representante se refleja como
totalidad idéntica al mundo
Lo que la actividad psíquica catectiza en el pictograma es el reflejo de sí misma.

6
Lo que caracteriza a la representación pictográfica es: la puesta en forma de una percepción
mediante la que se presentan en y para lo originario, los afectos, actividad inaugural de la psique
para la que toda representación es siempre autorreferente.
Eros y Tanatos afirman dos autorrepresentaciones que subsumen en la totalidad de lo existente.

5. Pictograma y placer erógeno


La totalidad sincrónica de la excitación de las zonas es la condición previa necesaria para la
integración del cuerpo como unidad futura (y también causa de una fragmentación de la unidad
que da origen a una angustia de despedazamiento)
En la experiencia inaugural de placer coinciden:
a. La satisfacción de la necesidad
b. La ingestión de un objeto incorporado
c. El encuentro de objetos causa de excitación y placer
El pecho es audible, visible, táctil y alimenticio: dispensador de la totalidad de los placeres.
La boca se convertirá en representante pictográfico y metonímico del conjunto de las zonas, que
autocrea por ingestión la totalidad de los atributos del objeto pecho, que a su vez será
representado como fuente global y única de los placeres sensoriales.
Este objeto zona complementario es la representación primordial que pone en escena toda la
experiencia de encuentro entre psique y mundo. El displacer que puede originarse en la ausencia
del objeto se presentara como ausencia o defecto de la zona misma. El objeto malo es indisociable
de la zona mala.
Rechazo o descatectización del objeto implica un rechazo o descatectización de la zona
complementaria (prototipo de la castración que se remodelará por lo primario).
Para Piera el odio no es ni anterior ni posterior al amor.
El amor se origina en el propósito globalizador de Eros, por la indisociabilidad zona-objeto se
forma la imagen de un mundo en el que todo objeto confluye a su complementario.
El odio nace en Tanatos, su fin será la aniquilación del deseo, y su tendencia será odiar a todo
aquello que sea complemento necesario de la satisfacción y que demuestre la dependencia de la
zona en relación con el objeto.
Estas dos representaciones constituyen la infraestructura responsable de lo que se reproducirá en
la escena imaginaria a lo largo de toda la vida.
6. La reproducción de lo mismo
Lo originario tiene al mantenimiento de un estado estático. Este objetivo puede realizarse de dos
maneras:
1. Mediante la fijación de la energía a un soporte (lo representado) que ella catectiza. Esta
tendencia a la representación, deseo de presencia, es Eros.
2. Mediante el intento de anular toda razón de búsqueda y espera, gracias al retorno a un
antes del deseo. Aquí se origina el odio que acompaña a la primera experiencia de no

7
placer que revela la existencia de otro lugar y la dependencia psíquica frente a él. Es
Tanatos. Lo deseado es ese antes impensable: antes del deseo.

Cada vez que surja el estado de deseo (previo a esto se vivencia un estado de falta) se producirá
una búsqueda del objeto esperado y un rechazo de toda actividad de búsqueda, un deseo de
presencia y odio ante un encuentro. Eros puede imponerse solo si la espera del placer no se
prolonga. Su astucia consiste en ofrecer a Tanatos la ilusión de que ha alcanzado su meta, por la
vía del objeto.
El pictograma es la primera representación que se da la actividad psíquica de sí misma, a través de
su puesta en forma del objeto-zona complementario y del esquema relacional que ella impone.
Placer y displacer dependerán de las relaciones entre el objeto y la zona.
El esquema relacional de las experiencias de placer y displacer sigue operando siempre: las
experiencias del hombre se traducirán en la escena de lo originario. De esta forma se
metabolizaran las producciones psíquicas de lo primario y de lo secundario cuando tengan que ver
con un afecto.
El placer o displacer experimentado por el Yo (proceso primario y que tiene graduaciones) se
representráa en lo originario mediante un pictograma acorde con su postulado que iluistre la
relacion de lo pensante con lo pensado. Como lo originario está dominado por una ley del todo o
nada, puede implicar el riesgo de una interrupción repentina y desestructurante del espacio del
Yo.
Un rasgo específico de la psicosis es permitir la reactualización entre el espacio originario y el
espacio de lo exterior a sí. Aparece solo en los momentos dramáticos de acting out o impulso.

7. A propósito de la actividad de pensar


Con el pasaje del estado de infans a niño, la psique adquirirá rudimentos del lenguaje y una nueva
función. Esto dará lugar a la constitución de un tercer lugar psíquico en el que todo existente
debería adquirir el status de pensable, necesario para que adquiera el status de decible.
El pensamiento-decible puede definirse mediante el término de inteligible. Se instaura una función
de intelección cuyo producto será el flujo ideico que acompañara al conjunto de la actividad. Toda
fuente de excitación solo logra tener acceso al registro del Yo si puede dar lugar a la
representación de una idea. Toda actividad del yo se traducirá en un flujo pensante.
Lo decible constituye la cualidad característica de las producciones del Yo. Fase secundaria
constituida por lo primario en donde tiene lugar lo pensable. Se observan representaciones ideicas
en donde imagen de palabra e imagen de cosa se han unido y dan nacimiento a un lenguaje.
En un primer momento el surgimiento de la función de intelección se añadirá a las funciones
parciales existentes. Se presenta ante la psique como una nueva “zona función” erógena, cuyo
objeto apropiado y cuya fuente de placer seria la idea. Es una condición necesaria para que el
proceso primario catectice esta zona pensante. Un placer de pensar debe preceder a un querer o
desear pensar.

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Todo acto de catectización operado por el Yo y las relaciones entre el Yo y su objeto darán lugar a
una triple inscripción en el espacio psíquico.
1. En el registro del Yo observamos la inscripción del enunciado de un sentimiento
2. En el registro de lo primario los anhelos del Yo y sus sentimientos se traducirán en una
fantasía
3. En el registro de lo originario se tendrá un pictograma en el cual el propio Yo se presenta
como zona complementaria y el objeto catectizado interviene como lugarteniente del
objeto complementario.
Este pictograma es la representación que forja lo originario de los sentimientos que unen al yo con
sus objetos.
La relación del sujeto con lo que es pensando se asemeja a la relación arcaica de lo ingerido o lo
vomitado.
8. El concepto de originario: conclusiones

La especificidad de la actividad de lo originario reside en su metabolización de todas las


experiencias, fuente de afecto, en un pictograma. La única condición necesaria es que el
fenomento responda a los caracteres de representabilidad.
Primera separación entre dos tipos de existentes:
1. El primero abarca lo que el sujeto no conocera nunca. El temrino sujeto designa la
totalidad de las instancias presentes en el espacio psíquico
2. El segundo tiene dos subconjuntos: el de lo representable y el de lo inteligible.
Lo representable: su única forma de existencia se origina en el saber mitico o científico, y
afirma qe lo visible esta lejos de incluir a lo existente.
Lo inteligible: lo eixstente se abre un camino en el espacio psíquico: a) los fenómenos
representables (las producciones de lo originario) y b) los fenómenos figurables y
pensables (las producciones de lo primario y lo secundario)

En lo originario existe una equivalencia entre la excitabilidad y la erogeneidad de las zonas. Lo


catectizado por la libido y que se convierte en fuente de placer para la psique es la actividad
originada en su excitación en el momento del encuentro con sus objetos. Esta catectización de la
actividad sensorial constituye la condición misma de existencia de una vida psíquica, ya que es
condición necesaria para la catectización de la actividad de representación.
Excitación, erogenización y representación: tres cualidades que un objeto debe necesariamente
poseer para que pueda existir en la psique. Este es el único camino a través del cual las funciones
del cuerpo pueden ser erogenizadas.
Implicaciones teóricas:
1. El espacio y la actividad de lo originario son diferentes del inconsciente y de los procesos
primarios. La propiedad de lo originario es metabolizar toda vivencia afectiva en un
pictograma es, indisociablemente, representación del afecto y afecto de la representación.

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2. Lo único que puede tener como representado es lo que hemos definido como “objeto-
zona complementario”
3. Esta “puesta en forma” es representación del afecto que une el objeto con la zona, pero el
afecto es representación de la relacion que une al representante con las experiencias que
le impone la existencia de lo ajeno a el (su propio cuerpo y el mundo)
4. El afecto es representado por una acción del cuerpo, por la acción de atracción o de
rechazo de la zona y del objeto.
5. Esta atrazzion y este rechazo son la ilustración pictográfica del amor y odio.
6. La puesta en forma del pictograma se apoya en el modelo del funcionamiento sensorial.
(placer, unión órgano-fenomeno. Displacer, deseo de automutilación del órgano)
7. Del préstamo tomado de las funcoines del cuerpo se deduce que en lo originario lo único
que puede representase del mundo es lo que puede darse como reflejo especular del
espacio corporal. Definición de cuerpo: lugar de la serie de experiencias que la psique se
representa como efecto de su poder de engendrar los objetos fuente de excitación, y
fuente de placer o displacer
8. Esta metabolización persiste durante toda la existencia. El yo es representado por lo
originacio como una fucnion pensante y la idea como objeto acorde a ella.
9. El espacio y producciones de la psique que no son lo originario se representan como
equivalentes de un objeto zona, que puede causar placer o displacer. Esto es lo que se
designa como “fondo representativo” precluido al poder de conocmiento del yo.
10. En la psicosis este fondo representativo puede en algunos momentos ocupar el principal
lugar de la escena.
11. Fuera del registro de la psicosis, existen momentos de fading del Yo, en los casos en que la
idea del mundo corre el riesgo de vacilar, el funcionamiento psíquico corre el riesgo de
disponer solamente de una imagen del mundo cercana a lo originario.
12. Rara vez estos momentos están ausentes de la vida del psicótico. También puede pasar en
un no psicótico, pero se diferencia en que el Yo del no psicótico conserva la posibilidad de
retomar la posesión de su espacio y de su modo de funcionamiento.
13. Lo originario es el deposito pictográfico en el que siguen actuando las repsentaciones a
traves de las cuales se representa y se actualiza indefinidamente el conflicto irreductible
entre eros y tanatos.

Cap 3: La representación fantaseada del proceso primario: imagen


de cosa e imagen de palabra

I. Imagen de cosa y fantaseo del cuerpo


Nuestra concepción del procesio primario y de su representación fantaseada de la relacion psique-
mundo es fiel a lo expuesto por Freud.
Tres conceptos a tener en cuenta de este proceso: 1) la imagen de cosa, 2) el masoquismo
primario y 3) la imagen de palabra.

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La posibilidad de recurrir a la imagen palabra se originará en una segunda fase, definida como
“primario-secundario”.
La entrada en lo primario es la consecuencia del reconocimiento que se impone a la psique de la
presencia de otro cuerpo, y por ende, de otro espacio separado del propio (no compatible con el
postulado de autoengendramiento de lo originario). Reconocimiento impuesto por la experiencia
de la ausencia y del retorno. Esta representación es al mismo tiempo reconocimiento y negación
de la separación: lo que caracteriza a la producción fantaseada es la representación de dos
espacios sometidos al deseo de uno solo.
Negación de la psique a considerar que la separación del pecho materno es efecto de un deseo
propio. Negación a aceptar también que hay un deseo carente de poder (la psique no puede
eliminar la separación). Frente a esto surge una representación del Otro, agente y garante del
poder omnímodo del deseo, y la representación del propio espacio corporal separado como
consecuencia de ese deseo. El placer o displacer se presentara como efecto del deseo del Otro
(deseo de reunificación de los espacios o de rechazo).
Definición de imagen cosa: el material presente en las representaciones que forja lo primario
acerca del fantaseante y del Otro, en una fase que precede a la entrada en escena de la imagen de
palabra (pág. 73)
Coincidencia entre la imagen que representa al espacio del mundo y la que representa al espacio
del cuerpo. Imagen “de cuerpo del mundo”. Cualquiera sea la cosa que lo primario represente
media la imagen, será también aquello mediante lo cual se presenta una parte erógena del
cuerpo. En todo fantaseo se manifestará siempre la representación fantaseada del propio espacio
corporal. Todo fantaseo apunta a la obtención de un placer erógeno, y toda fantasía remite a las
representaciones que forma lo primario acerca de lo que puede ser causa de un placer sexual.

1. La representación fantasea y el inconsciente


Principio de realidad impone la presencia de un espacio exterior y separado. Esto es responsable
de la heterogeneidad entre producción pictográfica y producción fantaseada. Entre ambas se sitúa
la escena primaria: núcleo de toda organización fantaseada.
Se produce una separación de los elementos que el pictograma presentaba como indisociables.
Infans y madre pueden estar unidos por un acto. El infans percibe este acto como manifestación
de amor u odio.
Engrama pictográfico: lo originario toma de lo somático el incorporar y rechazar y le brinda a lo
primario un material para que pueda representar la relación entre él y la madre y entre la madre y
el padre. Prefiguración del acto sexual, concebido como acto de deseo o como acto de rechazo.
Como acto de amor, catectiza a dos soportes y el sujeto contempla en este exterior como el antes
que le ha dado origen.
2. El postulado de lo primario y el principio económico que de él resulta

El postulado de lo primario tiene dos consecuencias esenciales:

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1. Proporcionar una interpretación escena de un mundo en el que todo encuentra su causa
en la intención proyectada sobre el deseo del Otro
2. Considerar al displacer como lo que prueba la realización del deseo del Otro: el displacer
puede convertirse en fuente de placer pues al experimentarlo se tiene la certeza de que el
Otro desea. Esto constituye el fundamento del masoquismo primario.

Interpretación escénica: puesta en escena de la intención del pecho. Por y en la fantasía, la


presencia y ausencia serán interpretadas como consecuencia de la intención del pecho de ofrecer
placer o de imponer displacer (ya no es azar). Luego se sustituirá por la intención del deseo de la
madre.
Todo lo que de testimonio de la existencia de lo exterior será interpretado como manifestación del
deseo del Otro. La falta de placer es el efecto de un deseo del Otro, cuyo objeto sería el no placer.
Para la psique, la meta de su deseo será siempre el estado de placer.
Postulado de funcionamiento de lo primario: entre la experiencia de placer o de displacer y el
poder omnímodo del deseo del Otro siempre hay una relación causal.
El reconocimiento de otro lugar aparte del pecho le preanuncia a la psique la existencia del padre
y el reconocimiento de la pareja paterna.
Tres elementos de toda organización fantaseada: una mirada que experimenta un afecto de placer
o displacer, cuya causa se imputa a la relación puesta en escena entre el representante del Otro y
este “otro lugar”.
3. Los prototipos de lo secundario
Realidad del Otro: se debe entender en primer lugar como la realidad de la diferencia que existe
entre el deseo de la madre y del infans. Primer tope que encuentra el principio de placer.
En lo originario es como fuente de placer que el objeto puede tener acceso al espacio psíquico. En
el campo de lo primario el fantaseo de la experiencia debe acompañarse con su catectización.
La actividad primaria parte de la comprobación de la existencia de fragmentos del mundo que son
conocibles por estar ocupados por objetos catectizados. Para ser catectizados exigen que la causa
de su existencia se ilustre en términos de deseo.
La certeza de la existencia del deseo del Otro constituye una necesidad lógica para la actividad
fantaseada, es el único camino que le permite plantear la existencia de Otro, y más tarde, de una
realidad. La dialectización del deseo exige que el deseo del uno encuentre como aliado o enemigo
a otro deseo.
A. El prototipo identificatorio
El termino identificación en el proceso primario es confuso, ya que solo debería usarse en el
registro del Yo (instancia constituida por el lenguaje).
Lo primario comprende el conjunto de los prototipos en los que se apoya la función del lenguaje.
Como precursor del Yo, el prototipo identificatorio designa la representación del fantaseante.
El sujeto del inconsciente es la autopresentación en la cual el fantaseante se reconoce como
respuesta de la interpretación que la actividad primaria forja del deseo del Otro. El sujeto del

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inconsciente se identifica con la respuesta que remite a la puesta en escena de la relación
fantaseada que existe entre el deseo de la madre y el placer del niño. La representación de esta
relación implica la acción de introyección, que presupone la percepción en la escena exterior de
un signo interpretado como prueba de la presencia del Otro y como manifestación de su deseo de
dar o de negar el placer. La relación de estos dos deseos es proyectada-introyectada.
Esta es la primera dialectizacion simétrica, que forja la relación “placer del sujeto-deseo del Otro”,
explica que toda representación del deseo implica la introyección de la respuesta que se supone
que dará el Otro, a través de la cual retorna a la psique su proyección sobre el Otro.
Ejemplo:
1. Estado de insatisfacción por cierta forma de ofrecer el pecho. El acto de ofrecer será percibido e
interpretado como “signo” del deseo del pecho, y así, del espacio exterior, de no ofrecer placer.
Un deseo de no placer proyectado sobre el pecho.
2. El displacer se representara como la respuesta inducida por este deseo de displacer del Otro
3. Objeto agredido: la representación del fantaseante como respuesta al deseo del Otro
4. experimentará frente al objeto agresor un mismo deseo de agresión (respuesta a la respuesta)
5. solo podrá fantasear la agresión sobre el Otro y eso le devuelve como reflejo su propia
respuesta ante la agresión, es decir, una nueva agresión.
6. esto implica el conjunto de las posiciones que agresor y agredido pueden ocupar en una
dialéctica regida por una pulsión agresiva.

Lo mismo sucede cuando un signo es interpretado como una intención de ofrecer placer.
El prototipo del Yo: representa una serie de argumentos en los que se ponen en escena las
relaciones que la psique experimenta en su encuentro con los objetos que catectiza, mediante las
que se figura las situaciones fuente de placer o displacer.
B. El prototipo del Edipo
Todo fantaseo implica una escena de tres elementos: la mirada que contempla un argumento en
el que están presentes dos objetos. La triangulación de la fantasía muestra que se le asigna un
sitio a ese otro lugar, ocupado por una x que designa al objeto enigmático del deseo de la madre.
El objeto x se convertirá en el representante de un atributo paterno.
Atributo paterno: objeto corporal que pueda relacionarse con el cuerpo erogenizado de la madre,
que viene de otro lugar para completar ese cuerpo.
Figuración edípica: ese otro sujeto será responsable de que se quiebre la exclusividad de la
relación madre-niño. De todos modos, ese sujeto puede ofrecerle, aunque menor frecuencia, un
placer corporal.
El placer del cuerpo del niño aprende a descubrir otro-sin-pecho, que puede revelarse como
fuente de placer.
C. El prototipo de la castración

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La primera forma de la angustia de castración es la angustia de mutilación. Lo secundario lo
transformará como angustia de privación de un bien.
A traves de su renuncia al goce el neurótico se autoriza a vivir como un cuerpo unificado.
Dos tipos de experiencia:
a: Las que poseen un efecto integrador sobre las diferentes zonas parciales. Para que haya placer,
no puede haber en otra u¿zona una falta de placer vivida como tal. Toda zona erógena es
representación metonímica de la totalidad de las zonas, y su actividad es metonimia de la función
global del poder-percibir del cuerpo y metáfora del poder de la psique.
b: Toda experiencia de displacer será despedazante. Por ejemplo, la acción de ver, se conviente en
una función en poder del Otro. El displacer implicará la fantasia de ser mutilado de la autonomía
del cuerpo propio. En lo originario se mutila la zona, en lo primario se amputa la autonomía de la
zona-funcion.
Lo primario es instauración de una lógica del deseo que se relaciona con la actividad secundaria de
la psique materna.
las producciones del proceso primario comprenden dos conjuntos no homogéneos:
1. Lo primario escénico, cuyo amterial esta representado por las imágenes cosa
2. Irrumpe en escena la imagen de palabra, que al unirse con la miagen de cosa, y que lo
primario deberá adecuar ya que se le impone el sistema de significación del discurso. Este
conjunto se caracteriza por la cualidad de lo decible, de lo conciente, y forman pasrte de la
represesion secundaria.

II. La entrada en escena de la imagen de palabra y las modificaciones que ella impone a
la actividad de lo primario

1. El sistema de significaciones primarias


La representación de una idea exige que la psique haya adquirido la posibilidad de unir a la
representación de cosa, la representación de palabra que ella debe a la percepción acústica, una
vez que ella pudo convertirse en percepción de una significación: la voz del Otro es la fuente
emisora de tal significación. Representaciones primarias: sistema de significación que sigue
organizado de un modo tendiente a demostrar la omnipotencia del deseo del Otro.
En lo originario hay un placer de oir que no tiene ninguna relación con la cualidad significativa. El
ruido se convierte en sinónimo de un elemento que lo informa acerca de la presencia o ausencia:
la voz materna como atributo sonoro del pecho.
En lo primario: función que se le atribuye a las percepciones acústicas: dan testimonio de la
presencia o ausencia del objeto pecho y del deseo de placer o de displacer que este pecho
experimentaría respecto del fantaseante. Estos signos primarios son el nucleo a partir del cual se
elaborara y se organizara el lenguaje como sistema de significación. Este trayecto puede dividirse
en tres fases: el placer de oir, el deseo de aprehender, la exigencia de significación , objetivo de la
demanda del Yo.

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2. El placer de oir
Característico del funcionamiento de lo originario, este placer (que lo primario modificara
uniéndolo al deseo de oir la presencia del pecho y del Otro), constituye la condición necesaria para
la catectizacion de la actividad de la escucha. A su vez, el deseo de oir, es el antecedente para que
surja un deseo de aprehender lo que enuncia la voz: este deseo implica la actividad de lo primario-
secundario.
En lo originario, todo sonido se presenta como el producto de un “tímpano-pecho sonoro” (objeto
zona indisociables). Si produce displacer: automutilación (por ejemplo, sordera autista).
Todo sonido, sea producido por el infans como si proviene del exterior, se presenta a su oído
como una producción que el mundo le devuelve. Su propio grito o balbuceo irrumpen como
sonido de odio o amor del que un pecho-tímpano indivisible seria el emisor. Esto abre camino a
una segunda forma de percepción de lo Oído, que transformara al puro sonido en un signo que
funda el sistema de las significaciones primarias.
3. Del deseo de oír al deseo de aprehender
Transformar el placer originado en la pura excitación de la actividad de una zona-función por el
objeto voz, en un placer ligado a un signo que la voz del Otro ofrece. Signo que se refiere al deseo
del Otro. En la fantasía se pone en escena un sentido proyectado sobre el deseo del Otro. Esta
puesta en escena constituye el registro de las significaciones primarias.
Definición de significación primaria: actividad gracias a la cual lo primario organizará las imágenes
de palabras presentes en sus puestas en escena para demostrar el postulado: “El deseo del Otro es
la causa de lo que es puesto en escena y la causa del afecto consecuente en la mirada que
contempla la escena”. El objeto voz puede desempeñar con mayor frecuencia que otros, el papel
del objeto perseguidor.
4. Acerca del objeto persecutorio
Si en ciertos casos la experiencia del silencio puede cumplir esa acción patógena, se debe a las
características particulares del objeto-voz.
La cavidad auditiva no puede impedir la irrupción de las ondas sonoras, es un orificio abierto, en
donde el exterior penetra en forma continua.
La ausencia de la voz del Otro implica una amenaza en el momento de la realización de toda
experiencia de placer. Toda espera de placer parcial se acompaña con la espera del objeto de
placer de l zona auditiva. La voz se convierte en el objeto cuya presencia no puede faltar, en el
objeto de placer que acompaña a los otros. Tiene un lugar particular entre los objetos parciales.
5. Los signos y el lenguaje de lo primario
Al pecho se le añadirá un último atributo: el poder de hacer sentido, de engendrar los signos que
la psique recibe como mensaje de un deseo.
Lo que caracteriza a los significantes primarios es el hecho de connotar en todos los casos, solo
dos significaciones:
1: representaciones que designan (a quien percibe) como el objeto deseado, aque cuya
experiencia de placer es la meta del deseo del Otro

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2: representaciones mediante las cuales la experiencia de placer se presenta como meta del deseo
del Otro.
Esto implica una primera (y ambigua) diferenciación entre la voz como objeto libidinal y la
significación de lo que ella enuncia.

6. Los signos y el discurso de los otros


Para que sea posible una distinción entre el signo primario y el signo lingüístico, se requiere que la
psique perciba que un mismo enunciante puede emitir signos diferentes, y no solo contradictorios.
Esto le permitirá un saber acerca de una significación no arbitraria del enunciado y esto determina
que el signo lingüístico se convierta en el instrumento que podrá ser utilizado por una demanda.
Los objetos demandados se convierten en los instrumentos gracias a los cuales se manifiesta un
deseo que se reconoce como propio o del Otro. La separación entre el registro de la demanda y el
deseo solo encontrara su forma acabada en lo secundario, pero ya se infiltra en lo primario. Ello
tendrá dos consecuencias esenciales:
1. La variedad y la sustitución de los objetos de demanda sobre los que se instrumentara el deseo.
Objetos del cuerpo pierden su función privilegiada de ser soportes exclusivos del deseo, pero
mantienen su existencia en la psique. Por ejemplo, permite que la boca preserve su existencia
psíquica como parte del cuerpo. Y que la búsqueda de un signo pueda instrumentarse por toda
una serie de otras actividades y otros objetos soportes de la demanda infantil (y no solo el
alimento). Los objetos sustitutos permiten una organización más elaborada y estratificada del
argumento fantaseado.
2. En el registro de la escucha, se añadirá la intuición de que para la voz que pronuncia los signos,
estos están vinculados con un sentido que depende del tipo de palabras efectivamente
pronunciadas. Este momento de transición señala el pasaje del signo primario al signo lingüístico,
y es también un momento límite que preanuncia la actividad del proceso secundario.
Dos etapas sucesivas recorridas por la actividad psíquica en su acceso al lenguaje:
a. La primera es el resultado de una serie de diferencias previamente aceptas:
Sí mismo-exterior a sí
Boca-pecho
Placer del uno-deseo del Otro
A la serie sonora se la percibe como signo de un deseo del pecho, y entonces, de un deseo del
Otro de ofrecer placer
b. En la segunda etapa se le reconoce al signo la capacidad de significar diferentes cosas para
el enunciante y de significarlas en función del material particular del enunciado

La consecuencia será una primera comprensión del enunciado. Se pregunta: ¿por qué habla ella?
Diga lo que diga, la voz será percibida como deseo de placer o como intención persecutoria: el
sentido libidinal ha obtenido primacía sobre la significación lingüística, pero le abre camino.

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Durante una fase de su existencia, el niño se ve frente a la exigencia de apropiarse de un saber
acerca del lenguaje y de conocer la significación del discurso materno, mientras que rechaza estas
significaciones cuando contradice una interpretación de la omnipotencia del deseo como causa del
mundo.
El niño soluciona esta exigencia contradictoria: escindirá la significación y el sentido imputado a lo
dicho, de modo tal de proporcionar una respuesta acorde con la significación de la demanda, y le
otorgara a su respuesta un sentido que solo el conoce. Le permite adecuar su respuesta al
principio de placer, sin que sea contradictorio al principio de realidad (exigencia de los otros). Les
da a sus actos un sentido mágico.
Esto da lugar a un doble discurso (acepta que tiene madre y padre, pero sigue llamando madre a
quien le dice que quiere ser su marido) y una doble acción (acepta beber agua en vez de leche, per
se dice que el agua salió del pecho)
Esto da cuenta de otra dualidad: principio de placer y principio de realidad.
Adecuar el discurso que habla la realidad a la lógica de lo primario es el primer objetivo del
proceso secundario.
Primera acción de un juicio de realidad: primera diferencia entre dos espacios y dos deseos en el
proceso primario. Tendrán lugar una serie de diferencias en este orden: 1) entre dos espacios
psíquicos; 2) entre los dos representantes de la pareja parental; 3) deseo-demanda; 4) de los sexos
y 5) entre significación primaria y secundaria
El principio de realidad esta intrínsecamente unido a la categoría de la diferencia. El principio de
placer la ignora.
Denegación y escisión (dos mecanismos fundamentales del funcionamiento psíquico) son el
fundamento del proceso primario. Denegación de la autonomía irreductible de lo exterior a si y
escisión entre lo que la experiencia revela y lo que la figuración representa, deniega y se oculta.
Proceso primario-secundario: conjunto de representaciones ideicas que poseen la cualidad de lo
decible y de lo conciente, y al mismo tiempo siguen sometidas a la lógica de lo primario.
El yo se encuentra bajo el doble dominio del principio de realidad y el principio d placer. La
particularidad del yo será poder diferir el placer esperado e igualmente, poder huir de su propia
tensión y atención soñando con la satisfacción que anhela. Este poder de ensueño es una
necesidad de su funcionamiento.
Que en lo primario se abra camino el principio de realidad, confirma la precocidad del papel de
prótesis de la psique materna y su discurso que se anticipa al Yo, impone a la psique una
interpretación del mundo que implica una violencia para él y le permite la organización de un
espacio al que el Yo pueda advenir.
Modificar la realidad forma parte del proyecto del Yo, pero la modificación no destruye lo anterior.

Cap. 4: El espacio al que el yo puede advenir

1. La organización del espacio al que el Yo debe advenir

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Todo sujeto nace en un espacio hablante. Analizaremos las condiciones necesarias para que ese
espacio le ofrezca al Yo un hábitat conforme a sus exigencias.
Entre la psique singular y el ambiente psíquico, hay un eslabón intermedio, un microambiente, que
es el medio familiar, y que en un primer momento será percibido y catectizado por el niño como
metonimia del todo.
Factores de análisis del medio familiar:
1) El portavoz y su acción represora, efecto y meta de la anticipación característica del
discurso materno
2) La ambigüedad de la relación de la madre con el “saber-poder-pensar” del niño
3) El redoblamiento de la violencia
4) Aquello que desde el discurso de la pareja, retorna sobre la escena psíquica del niño para
constituir los primeros rudimentos del Yo
5) El deseo del padre (por ese niño)

2. El portavoz
Define a la función reservada al discurso de la madre en la estructuración de la psique. En el
sentido literal, ya que a través de su voz, el infans es llevado por un discurso que comenta y
predice sus manifestaciones. En el sentido de delegado, de representante de un orden exterior
cuyas leyes y exigencias ese discurso enuncia.
Los materiales de la representabilidad del pictograma están constituidos por objetos modelados
por el trabajo de la psique materna. La madre les otorga un índice libidinal, y de ese modo, una
jerarquía de objeto psíquico, conforme a las necesidades de la psique.
El infans metaboliza en una representación de su relación con el mundo, un objeto que
inicialmente habitó la psique materna, y es un fragmento del mundo ya interpretado por la
represión de la psique materna. Lo que será metabolizado es la representación de un objeto
modelado por el trabajo de la represión de la madre.
La función de prótesis de la psique materna permite que la psique encuentre una realidad ya
modelada por su actividad y que, gracias a ello, será representable. Solo gracias a este trabajo
previo, tal realidad es remodelable por lo originario y lo primario.
La madre ofrece un material psíquico que es estructurante sólo por haber sido ya remodelado por
su propia psique (ofrece un material que respeta las exigencias de la represión). El infans recibe
este alimento psíquico y lo reconstruye tal como era en su forma arcaica para la madre, que en su
momento, lo había recibido del Otro.
El efecto de prótesis se manifiesta en la psique de infans a través de la irrupción de un material
marcado por el principio de realidad y por el discurso, lo que impone la intuición de su existencia.
Habrá restos que forman los precursores necesarios para la actividad de lo secundario. Serán estos
retoños del principio de realidad, testigos de la presencia de la alteridad y del discurso del
representante del Otro.
3. La violencia de la anticipación (la sombra hablada)

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Antes del nacimiento del sujeto., hay un discurso preexistente que le concierne, es una especie de
sombra hablada y supuesta por la madre hablante.
El término madre es un sujeto en el que suponemos los siguientes caracteres:
a. una represión exitosa de su propia sexualidad infantil
b. un sentimiento de amor hacia el niño
c. su acuerdo esencial con lo que el discurso cultura dice acerca de la función materna
d. la presencia junto a ella de un padre del niño
Madre normal: aquella cuya conducta y motivaciones inconscientes no comportan elementos que
podrían ejercer una acción determinante en la eventual evolución psicótica del niño.
La sombra halada constituye una constante de la conducta materna, y será una sombra sobre el
cuerpo del infans. El primer punto de anclaje entre la sombra y el cuerpo es el sexo (puede
hablarle en femenino a un cuerpo con pene). La sombra representa la persistencia de la
idealización que el Yo proyecta sobre el objeto, lo que querría que sea o que llegase a ser. Entre el
objeto y la sombra persiste la posibilidad de la diferencia.
En la primera fase de la vida, al no disponer del uso de la palabra, es imposible contraponer los
propios enunciados identificatorios a los que se proyectan cobre uno. Sin embargo la posibilidad
de contradicción persiste y puede manifestarla el cuerpo (por ejemplo, falta de crecimiento, de
movimiento, de fonación).
El cuerpo es el instrumento privilegiado de la violencia primaria. Lo demuestra la posibilidad de
que la categoría de la necesidad sea trasladada, por la voz que le responde, al registro de la
demanda libidinal y que ocupe un sitio en la dialéctica del deseo.
4. Efecto de la represión y su transmisión
El discurso de y por la sombra es el que permite a la madre ignorar el ingrediente sexual inherente
a su amor por el niño. Ese discurso intenta impedir el retorno de lo que debe permanecer en lo
reprimido. En el discurso materno, todo aquello que habla el lenguaje de la libido y del amor es
dedicado a la sombra.
Sombra: serie de enunciados testigos del anhelo materno, referente al niño. Conducen a una
imagen identificatoria que se anticipa a lo que enunciara la voz de ese cuerpo.
La sombra preserva a la madre del retorno del deseo de tener un hijo del padre, y del deseo más
antiguo, tener un deseo de la madre.
Como soporte de una catexia privilegiada, el niño es, al mismo tiempo, aquello que retorna en la
escena presentando el mínimo de distancia con el objeto del deseo inconsciente y aquello que, en
relación con ese mismo objeto, está provisto de la mayor fuerza represora. El niño pasa a ser el
dique que protege a la madre del retorno de lo reprimido, lo que da lugar a la paradójica y
peligrosa situación en la que él se encuentra: a la par que ocupa el lugar más cercano al objeto de
deseo inconsciente, se le demanda que obstaculice su retorno.
El deseo edípico retorna bajo una forma invertida: que este niño pueda convertirse en madre o
padre, que pueda desear tener un hijo.

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5. Conjugación y sintaxis de un deseo
Posiciones que serán sucesivamente adoptadas por la proposición “deseo de un hijo”.
Punto de partida que opera en lo primario: ser el objeto de deseo de la madre (del deseo del
Otro).
Ser el objeto de deseo de la madre
Tener un hijo de la madre
Tomar al objeto del deseo de la madre
Ser el objeto deseado por el padre
Tener un hijo del padre
Dar un hijo a un padre
Anhelar que su propio hijo se convierta en padre, que sea realizado por el un deseo de hijo
Circulan tres términos de parentesco: hijo, padre madre. Cuatro verbos son representados por dos
pares: ser-tomar; tener-dar
El complemento directo es siempre el mismo: el hijo
El sujeto que desea también es el mismo. En el último enunciado el que anhela proyecta su deseo
sobre otro, y l formula en su nombre.
Al nombrarle por anticipación que solo en un momento posterior será objeto de su deseo tener un
hijo, ella se designa como la que se negará a darlo, y aquella a la que le estará prohibido pedírselo.
Este anhelo lo destrona del título de objeto edípico.
A través de la voz de la sombra hablada la madre se enuncia a ella y al niño, las prohibiciones que
inicialmente proyecto allí, le significa una prohibición que se anticipa a su propio deseo. Se
establece una relación de reciprocidad funcional, al convertirse el infans y la madre, uno para otro,
en agentes al servicio de la represión. Gracias a la sombra, la madre induce por anticipación lo
reprimido al niño, y el infans habla a la madre como si la represión ya se hubiese producido.
Hasta acá, se refirió a las formulaciones que proporcionan lo primario y lo secundario. En lo
originario, seria “se desea un estado de placer”. En lo originario el niño desea ser y tener: desea
ser el deseado y tener lo deseado: busca ser el deseado por su propio deseo. Esto da cuenta de
carácter informulable del pictograma.
Cuando la madre le niega al infans ser el objeto de su deseo, lo convierte en sucesor de un deseo.
6. La violencia de la interpretación: el riesgo de exceso
El efecto performador e inductor sobre lo que se deberá reprimir es la consecuencia esencial de la
acción anticipatoria constitutiva del discurso de la madre y del discurso en general. Esta
anticipación ofrece al sujeto un don para convertirse en sujeto: desde un primer momento ella
transforma en significación lo indecible y lo impensable, característico de lo originario. Esta
metabolización operada por la madre, en relación con las vivencias del infans, se justifica ante ella
por el saber que se atribuye en relación con las necesidades de ese cuerpo y de esa psique. Es

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necesario que se opere esta transformcion radical que permite que la respuesta que el infans
recibe preanuncie la denominación de lo que serán luego sus objetos de demanda.
Lo demandado convierne a lo que la psique espera para lograr un estado de placer, y que su deseo
encuentre su objeto en la respuesta del Otro. Esta violencia operada por la interpretación de la
madre es indispensable.
Su agente es un deseo heterogéneo: el de la madre, que desea poder ser el ofrecimiento continuo
y necesario para la vida del infans. Lo que la madre desea se convierte en lo que la psique del
infans demanda.
El riesgo del exceso es una tentación que esta siempre presente en la psique materna, y tiene que
ver con el deseo de preservar el statu quo. Ella no quiere perder el lugar de alguien que da la vida.
Muy rápido aparecerá en el infans la actividad de pensar. La primera consecuencia es que se
espera al poder de intelección como el que confirmará a la madre el éxito o fracaso de su función
materna. La segunda consecuencia será que el tiempo que precede a la actividad de pensar nunca
será vivido de forma neutra: los signos serán interepretados de antemano por la madre, como
prueba de que el infans piensa y como garantía de la evitación del riesgo fundamental: que
hubiese podido no saber pensar.
El pensamiento es el instrumento por excelencia de lo oculto. Es la primera actividad cuyas
producciones pueden ser ignoradas por la madre. Primer instrumento de una autonomía y de un
rechazo que no ponen en peligro su superviovencia.
La actividad de pensar tendrá que convertirse en una actividad sometida a un poder-saber
materno. El comienzo de la actividad de pensar suscita en la madre tres respuestas constantes:
1. Como continuación de funciones corporales, la actividad de pensar (la zona pensante y su
objeto, el pensamiento) ocupan una posición análoga a las otras zonas-objetos parciales
2. El pensamiento del niño es la via regia que le indica a la madre la respuesta (rechazo o
aceptación) de lo que ella espera.
3. La madre percibe esta actividad como coextensa con un riesgo: teme verse enfrentada
ante una pregunta del niño que no pueda responder. Se ha perdido la transparencia de la
comunicación desde que el infans habla.

Estas tres respuestas están siempre presentes. Si una sola respuesta supera su duración, se pasa
del deseo licito al deseo de no cambio, que privará al niño de todo derecho autónomo de ser.
Invariante referente al destino de estas respuestas: renunciar a tener un lugar en el devenir de la
relación madre-hijo.
Este invariante puede ser rechazado por el niño, por la madre o por ambos. El rechazo por parte
de la madre se origina cuando una de las tres respuestas se niega a modificarse (estructuras
familiares mas aptas para la psicosis). Por parte del niño, a esta exigencia materna le responderá la
imposibilidad de hacer coincidir lo que el discurso materno dice, con el referente que el protende
encontrar en la realidad.
7. El redoblamiento de la violencia: el lenguaje fundamental

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Dos pilares que sostienen al medio familiar: la pareja parental y su discurso. Un tercer factor al que
todos están sometidos: el efecto del discurso.
La acción del discurso es permitir e inducir el pasaje del afecto al sentimiento.
Decir que existe un “ya presente” del discurso de cuyo origen nada puede saberse implica la
presencia de los límites infranqueables que definen el espacio en cuyo interior el Yo encontrará
sus enunciados identificatorios.

El lenguaje fundamental (los límites impuestos a los enunciados identificatorios).


La totalidad del discurso tiene una función identificante. Hay dos subconjuntos: 1) comprende los
términos que designan al afecto que a través del acto de enunciación, se transforman en
sentimiento. 2) comprende los términos de parentesco para una cultura dada.
Estos dos subconjuntos designan lo que llamamos el lenguaje fundamental.
Nos ocuparemos solo del primer subconjunto por tres causas: 1) temporalmente esta primero; 2)
la consecuencia esencial de su apropiación por parte del sujeto se manifiesta a través de un efecto
a posteriori al que se deben las primeras referencias identificatorias del Yo; c) el análisis del
subconjunto del sistema de parentesco debe ser incluido en el registro de lo simbólico.
La designación del afecto y el a posteriori identificante
El lenguaje impone una serie de términos que son los únicos que le permiten hablar el afecto
sentido y obtener del Otro una respuesta a lo demandado.
Para todo sujeto, en el registro de los afectos, la expresión y la significación son el suelo movedizo
sobre el que avanza el acto que sería signo y prueba de la verdad del enunciado.
Uno de los rasgos particulares del goce: experiencia privilegiada en la que la prueba de verdad del
enunciado constituiría una garantía para una certeza del cuerpo. Coincidencia ilusoria que
constituye una de las razones de la extraña relación del sujeto con el enigma que le plantea el
goce del otro sexo.
La transformación del afecto en sentimiento es el resultado del acto del lenguaje que impone un
corte radical entre el registro pictográfico y el registro de la puesta en sentido.
La voz es el representante metonímico del sujeto. La carga libidinal que la voz añade a la entidad
lenguaje es necesaria para devenir sujeto.
1. La nominación impone un estatuto a lo vivenciado, que transforma la relación del sujeto
con aquello, impone una significación preestablecida.
2. Este estatuto y esta significación van a ligar un significante (compartido por el conjunto de
sujetos que hablan la misma lengua) a significados que solo tienen como referente a otros
significantes
3. Esta sumisión al significante tiene dos consecuencias: preserva la ilusión de la existencia
de una identidad entre los referentes y a su vez, introduce el riesgo de una ruptura entre
el enunciante y la significación del signo lingüístico. (psicosis)

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Lo que caracteriza al discurso es el corte que imponte entre lo representado y el enunciado.
Lo inconocible del afecto adquiere sentido y se convierte en decible. De eso no se podría saber
nada sin ese desplazamiento en el registro de lo decible. Este desplazamiento es el propio sujeto
en cuanto Yo. Se produce una reelaboración de la relación sujeto-objeto. Con la introducción del
discurso, amar a la madre es ser bueno, obediente, etc.
8. El a posteriori de la nominación del afecto
El referente (objeto), solo puede definirse mediante otros significantes. Esta relación entre el
referente y el significante, da lugar, a posteriori, al surgimiento del Yo.
La constitución del Yo sigue la sucesión de las denominaciones mediante las que el Otro nombra
su relación afectiva con el sujeto, y que el sujeto esperará o rechazará. El espacio al que el Yo debe
advenir está bajo la egida de una serie de signos lingüísticos (los del afecto y los del sistema de
parentesco), que al nombrar una cosa definen la relación entre ese objeto y aquel que se apropia
de esta nominación y la enuncia (el sujeto). El Yo surge en y a través del a posteriori de la
nominación del objeto catectizado. El Yo es el saber que el Yo pueda tener acerca del Yo.
9. El deseo del padre (del niño, por este niño)
El destino anatómico se acompaña con un destino psíquico, que se le impone al niño tan pronto
debe reconocer los siguientes elementos: 1) el cuerpo de hombre posee un elemento que la mujer
no tiene; 2) este órgano la hace gozar y es necesario para la procreación; 3) el infans descubre que
la madre desea otra cosa que él no puede darle; 4) la madre respeta el discurso de otros. El niño
inicia una búsqueda para saber que desea la madre y ésta lo conduce hacia el padre y su deseo.
La significación función paterna será enmarcada por tres referentes:
a) La interpretación que la madre se ha hecho acerca de su propio padre
b) La función que el niño asigna a su padre y la que la madre le atribuye
c) Lo que la madre desea transmitir y prohibir acerca de esta función
El anhelo materno (que el niño se convierta en padre) condensa dos relaciones libidinales: la que
la madre estableció con la imagen paterna y la que vive con aquel que efectivamente le dio un
hijo.
La madre es el primer representante del Otro y el padre del discurso de los otros.
En el encuentro con el padre es posible diferenciar dos momentos:
1) El encuentro con la voz del padre (desde el lado del niño) y el acceso a la paternidad
(desde el padre)
2) El deseo del padre

10. El encuentro con el padre


Lo que constituye el rasgo especifico y diferencial del encuentro con el padre es que no se produce
en el registro de la necesidad.

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En un primer momento, el padre representa ese “otro lugar” deseado por la madre. En una
segunda fase, el padre ocupa el lugar de quien tiene derecho a decretar lo que el hijo puede
ofrecer a la madre como placer y lo que le está prohibido.
El padre será visto por el niño como objeto a seducir y como objeto del odio
El objeto a seducir:
1) plantearse como el equivalente de lo que el padre desea en la madre.
2) Conservar a la madre para si al ofrecerse al padre como un equivalente de placer
3) Pagar con el precio de la seducción inducida y sufrida el derecho a seguir siendo parte
activa de los objetos maternos
4) El precursor del deseo de femineidad en el hombre reside en el deseo de poder identificar
pene y deseabilidad de la mujer
El objeto del odio:
Esta fase es sucedida por la necesidad de reconocer la diferencia de los sexos, el carácter no
absoluto del poder materno y el poder que ejerce la potencia paterna, una voz prohibidora y a la
que la madre parece obedecer.
En la fase edípica el padre es considerado un rival cuya muerte desea para que deje el lugar libre
junto a la madre. Antes de ocupar este lugar, el padre se ha presentado ante la psique como
encarnación de lo exterior a sí. El primer representante de una ley que determina que el displacer
sea una experiencia a la que no es posible escapar.
Contexto que caracteriza a la paternidad:
1. La incertidumbre para el padre de su rol de procreador.
2. La paternidad ligada a una designación que en nombre de la ley, rotula a aquellos que
pueden ser llamados padres.
3. En el niño, el padre encuentra la prueba de que su propia madre le ha transmitido un
anhelo referente a su función y las leyes de su transmisión.
4. Al darle el hijo, su mujer le muestra el deseo que tiene de transmitir una función que pasa
de padre en padre. Al aceptar este don, el hombre considera que la deuda frente a su
propio padre ha sido pagada, y que ahora recae sobre su hijo. Resuena el discurso de los
padres.
Lo que ofrece el padre al hijo a través de la mediación de su nombre es un derecho de herencia
sobre estos dones para que se los legue a otro hijo. De ese modo enuncia la aceptación de su
propia muerte. La relación del padre con la hija comporta una menor rivalidad directa.
Para concluir:
1. El deseo del padre catectiza al niño como signo de que su propio padre no lo ha castrado
ni odiado
2. El padre reconocerá que morirá a causa de que al aceptar reconocerse como sucesor y
reconocer a un sucesor, acepta legar en él su función.
Diferencias entre el deseo de la madre y el deseo del padre:
1. El deseo del padre apunta al hijo como sucesor de su función.
2. El narcicismo proyectado por el padre sobre el hijo se apoyara en valores culturales

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3. El pasaje del niño al estado de adulto será experimentado en menor medida como una
separación por el padre que por la madre
Tanto en el padre como en la madre se observa la misma necesidad de mantener fuera del
campo de lo consciente lo que la amnesia infantil ha borrado.
El contrato narcisista
El contrato narcisista nos confronta con un factor que interviene en el modo de catectización del
hijo por parte de la pareja parental, y en relación a la escena extrafamiliar.
1. La relación que mantiene la pareja parental con el niño lleva siempre la huella de la
relación de la pareja con el medio que la rodea
2. El discurso social proyecta sobre el infans la misma anticipación que la que caracteriza al
discurso parental
3. El sujeto busca y debe encontrar en ese discurso, referencias que le permitan proyectarse
hacia un futuro
4. El conflicto que pueda existir entre la pareja y su medio puede confirmar ante la psique
infantil la identidad entre lo q transcurre en la escena exterior y su representación
fantaseada de una situación de rechazo.
Representaremos metonímicamente al grupo social como el conjunto de las voces presentes.
Posee una serie mínima de enunciados, que serán los enunciados de fundamento. Estos
enunciados comparten una misma exigencia: preservar una concordancia entre campo social y
campo lingüístico. Se requiere que puedan ser recibidos como palabras de certeza.
Características del discurso de lo sagrado, del mito y de la ciencia
- Enunciados referidos al origen del modelo y una definición de objetivo hacia el cual tiende.
El contrato narcisista
La existencia de un grupo implica que la mayor parte de los sujetos aceptan como verdadero un
discurso que afirma lo bien fundado de las leyes que rigen su funcionamiento.
Estas leyes son la tela que subtiende la representación que los sujetos se dan acerca del conjunto
ideal. La relación del sujeto con el conjunto depende de su catectización de los enunciados del
fundamento.
La catectización del modelo futuro constituye una condición necesaria para el funcionamiento
social. Esto se encuentra en relación directa con el modelo de origen.
El conjunto real solo puede preservarse si la mayor parte de los sujetos catectizan un conjunto
ideal, es decir, un conjunto en que el sujeto puede proyectarse como sujeto ideal.
El sujeto ideal refiere al sujeto del grupo, a la idea de él mismo que el sujeto demanda al grupo. El
grupo espera que la voz del sujeto retome lo que enunciaba una voz que se ha apagado. Se
instaura un pacto de intercambio: el grupo garantiza el reconocimiento y el nuevo miembro se
compromete a repetir el mismo fragmento del discurso. El sujeto ve en el conjunto al soporte
ofrecido a una parte de su libido narcisista.
El contrato narcisista se instaura gracias a la precatectizacion por parte del conjunto del infans
como voz futura que ocupara el lugar que se le designa.

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Para la existencia del conjunto es condición necesaria la presencia de un modelo ideal que atraiga
hacia si una parte de la libido narcisista de los sujetos.
El acceso a una historicidad es esencial en el proceso identificatorio, es indispensable para que el
Yo alcance el umbral de autonomía exigido por su funcionamiento.
La calidad y la intensidad de la catectizacion presente en el contrato que une a la pareja parental
con el conjunto repercutirán de dos modos diferentes en el espacio al que el Yo del niño debe
advenir:
1- Los emblemas y los roles valorizados por la pareja pueden permitir disfrazar un deseo que
logra el complemento de justificación que les dará un lugar en el registro del bien, de lo
licito, de la ética
2- Ellos imponen al Yo del niño su primer conocimiento de la relación que mantienen con el
campo social.
La ruptura del contrato por parte de la pareja puede tener consecuencias directas sobre el destino
psíquico del niño. Dos tipos de situaciones:
1. Negativa a comprometerse en este contrato por parte de la pareja. Descatectización que
marca una falla en su estructura psíquica, y revela un núcleo psicótico. El riesgo que corre
el sujeto es verse imposibilitado de encontrar fuera de la familia un soporte que le allane
el camino hacia la obtención de la autonomía necesaria para las funciones del Yo
2. Ruptura del contrato por parte del conjunto. (posición de excluido, victima)

El yo y la conjugación del futuro: acerca del proyecto identificatorio y de la escisión del Yo


Proyecto identificatorio: la autoconstrucción continua del Yo por el Yo. El saber del Yo sobre el Yo
tiene como meta asegurar un saber sobre el Yo futuro y sobre el futuro del Yo. El Yo advenido
designa un Yo capaz de asumir la prueba de la castración. El Yo catectiza emblemas identificatorios
que dependen del discurso de conjunto. Esto se da después de la declinación del complejo de
Edipo.
A partir de este momento, nuevas referencias modelaran la imagen a la que el Yo espera
adecuarse. Esta imagen se constituye en dos tiempos. A partir de que el niño enuncia “cuando sea
grande, yo…”, en un primer tiempo cercano a la disolución dl complejo de Edipo, se completara la
frase con “me casare con mamá” “poseeré todos los objetos que existen”. En un segundo
momento será completado con un “seré esto (medico)”
El Yo firma un compromiso con el tiempo: renuncia a convertir el futuro en el lugar al que el
pasado podría retornar. Preservar este compromiso es la hazaña del yo advenido.
La castración se define como el descubrimiento en el registro identificatorio de que nunca se ha
ocupado el lugar considerado como propio, y de que, por el contrario, se suponía que uno
ocupaba un lugar en el que no se podía aun ser. La angustia surge al descubrir el riesgo que
implica saber que uno no se encuentra, ante la mirada de los demás, en el lugar que cree ocupar.
La angustia de castración es el tributo que todo sujeto paga al Yo y sin la cual aquel no podría ser
sujeto de su discurso. Castración e identificación son dos caras de una misma moneda: una vez
advenido el Yo, la angustia resurgirá cada vez que las referencias identificatorias puedan vacilar.

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El Yo comprende el conjunto de las posiciones y enunciados identificatorios en los que se ha
reconocido en forma sucesiva, y podrán ser mantenidos o rechazados.
Uno de los efectos de la prueba de castración se manifiesta en la asunción por parte del sujeto de
un saber su propia muerte.

Anexo: lo que entendemos con los conceptos de simbólico y de imaginario


El término simbólico definiría la función del lenguaje, una propiedad particular del signo y una
enigmática relación con el significante fálico, el nombre del padre como organizador del sistema
de parentesco, el acceso a la ley.
El concepto de lo simbólico
Lo que caracteriza a la función simbólica es el hecho de crear una configuración relacional
simbólica que engendra una formalización de lo real.
Se entiende al cuerpo como habitado por el lenguaje. Se aprehende al cuerpo como un conjunto
de reacciones posibles, de relaciones causales y posibles, regidas por leyes universales. Esta
aprehensión designa al individuo como soporte de una función simbólica, es la que efectúa el
término de parentesco, que dicta y engendra la ley relacional.
Los términos madre padre hijo antepasado designan una función que es independiente del sujeto
singular que la encarna durante su existencia. Movilidad de los ocupantes y fijeza del concepto de
la función que el símbolo define. A esto nos referimos cuando utilizamos la función simbólica en el
registro identificatorio.
El psicótico es incapaz de saber a qué lo remite el concepto de función paterna, materna o
ancestral.
Al psicótico se le precluye toda posibilidad de postularse como representante de una clase, como
garante de una función y de una transmisión de la cual sería el efecto y llegaría a ser el agente. La
función simbólica del sistema de parentesco debe encuadrar el espacio de lo imaginario.
Tres funciones características de lo simbólico:
1. Ligar cada termino a una ley y un sistema relacional universal
2. Enunciar una designación que se opone a la singularidad necesaria de las referencias
identificatorias
3. Permitir al yo encontrar un lugar entre un antes y un después en los que pueda
reconocerse

Lo imaginario
La relación del Yo con la imagen se origina en el estadio del espejo. La experiencia especular
abarca tres momentos: 1) el surgimiento en el espejo de una imagen que la psique reconoce como
propia; 2) el desvío de la mirada hacia la mirada de la madre (se lee esta imagen como objeto de
placer de la madre) y 3) el retorno de la mirada a la imagen del espejo estará constituida por la
unión de la imagen y la leyenda que le concierne.

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Lo que el niño encuentra es la designación que le devuelve la mirada del Otro, indicándole quien
es el que el Otro ama.
La identificación imaginaria presupone la posibilidad de que el sujeto pueda nombrarse mediante
un enunciado identificatorio referible a su imagen, designándose así la imagen de sí mismo que lo
acompaña a lo largo de su existencia.
El yo solo puede funcionar si es capaz de garantizar la estabilidad de las dos referencias
constituidas por su reconocimiento y el reconocimiento de él mismo por parte de la mirada de los
otros.
El registro de lo imaginario define el conjunto de los enunciados que poseen la función de
emblemas identificatorios y la imagen especular que debe servirles como puente de anclaje.
El sujeto se halla en un discurso que le garantiza la existencia de una serie de enunciados no
arbitrarios e independientes de toda psique singular. Es a ellos a quienes recurrirá para definir lo
que espera ser o tener.

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