IMPACTO DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA EN LA SOSTENIBILIDAD
La energía eléctrica tiene un impacto significativo en la sostenibilidad, tanto
positiva como negativa. Este impacto se manifiesta en diversas áreas, incluyendo
el medio ambiente, la economía y la salud pública.
Figura 1 sostenibilidad
Emisiones de Gases de Efecto Invernadero
La producción de energía eléctrica, especialmente a partir de combustibles fósiles,
es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero
(GEI). Estas emisiones, que incluyen dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4),
contribuyen al cambio climático y al calentamiento global [2][3]. La quema de
carbón, petróleo y gas natural en centrales térmicas genera grandes cantidades de
GEI, lo que afecta la calidad del aire y agrava problemas como enfermedades
respiratorias y cardio vasculares [2][4].
Contaminación del Aire y Salud Pública
Las centrales eléctricas que utilizan combustibles fósiles emiten contaminantes
atmosféricos que deterioran la calidad del aire. Esto no solo afecta la salud
humana, provocando problemas respiratorios y cardiovasculares, sino que
también impacta negativamente en los ecosistemas [2][5]. Por otro lado, las
energías renovables, como la solar y eólica, ofrecen alternativas más limpias que
no emiten contaminantes durante su operación [2].
Figura 3 Beneficios
Agotamiento de Recursos Naturales
La producción eléctrica convencional requiere una gran cantidad de recursos
naturales. La extracción de combustibles fósiles y materiales para energía nuclear
puede llevar a la degradación del medio ambiente, alterando ecosistemas y
contaminando fuentes de agua [2][4]. En contraste, las energías renovables son
generalmente más sostenibles ya que utilizan recursos inagotables como el sol y
el viento [1].
Oportunidades Económicas y Empleo
La transición hacia fuentes de energía sostenible no solo mitiga el impacto
ambiental negativo, sino que también genera oportunidades económicas. La
industria de energías renovables ha creado millones de empleos a nivel global; por
ejemplo, se estima que el sector solar emplea a casi 5 millones de personas [1][3].
Además, invertir en energía limpia puede impulsar el desarrollo económico al
proporcionar acceso a electricidad asequible y confiable [3].
Seguridad Energética y Acceso Universal
La sostenibilidad energética implica garantizar un suministro energético seguro y
accesible para todos. Actualmente, alrededor de 660 millones de personas
carecen de acceso a electricidad, lo que limita su desarrollo social y económico
[3]. Las políticas que fomentan la inversión en energías renovables son cruciales
para alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida en
comunidades desatendidas [3].
EFICIENCIA ENERGÉTICA Y REDUCCIÓN DE PÉRDIDAS COMO EL
CONTROL DE POTENCIA REACTIVA CONTRIBUYE A LA SOSTENIBILIDAD
La eficiencia energética y la reducción de pérdidas, incluyendo el control de
potencia reactiva, son fundamentales para promover la sostenibilidad en el uso de
la energía. Estas prácticas no solo optimizan el consumo energético, sino que
también ayudan a mitigar el impacto ambiental asociado con la generación y el
uso de energía.
Figura 2 Eficiencia energética
Optimización del Uso de la Energía
La eficiencia energética se refiere a la capacidad de utilizar menos energía para
realizar la misma tarea. Esto se logra mediante la implementación de tecnologías
avanzadas y prácticas que minimizan el desperdicio energético. Por ejemplo, el
uso de iluminación LED y electrodomésticos eficientes puede reducir
significativamente el consumo energético en hogares e industrias [5][6]. La
optimización del uso de energía contribuye a disminuir la huella de carbono, ya
que se requieren menos recursos para generar electricidad.
Control de Potencia Reactiva
El control de potencia reactiva es esencial en sistemas eléctricos para mejorar la
eficiencia del suministro eléctrico. La potencia reactiva, que no realiza trabajo útil
pero es necesaria para mantener los voltajes en las redes eléctricas, puede causar
pérdidas significativas si no se gestiona adecuadamente. Al optimizar esta
potencia, se reduce el desperdicio energético y se mejora la estabilidad del
sistema eléctrico, lo que resulta en un uso más eficiente de los recursos [4][5].
Esto no solo disminuye los costos operativos, sino que también reduce las
emisiones asociadas con la generación de electricidad.
Reducción de Emisiones y Huella Ambiental
La implementación de prácticas de eficiencia energética contribuye a la reducción
de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Al consumir menos energía y
utilizar fuentes renovables, se disminuye la dependencia de combustibles fósiles,
lo que es crucial para combatir el cambio climático [5]. Además, una menor
demanda energética implica menos necesidad de infraestructura adicional, lo que
reduce aún más el impacto ambiental asociado con la construcción y operación de
plantas energéticas.
Beneficios Económicos y Sociales
La eficiencia energética no solo tiene beneficios ambientales; también genera
ahorros económicos significativos. Las empresas e industrias que implementan
medidas de eficiencia energética pueden ver una reducción en sus costos
operativos, lo que mejora su competitividad [5]. Asimismo, estas prácticas
fomentan un entorno laboral más saludable al reducir la contaminación del aire y
mejorar la calidad del entorno en general.
Integración con Energías Renovables
La sinergia entre eficiencia energética y energías renovables es clave para un
futuro sostenible. La adopción de tecnologías renovables como solar y eólica debe
ir acompañada de prácticas eficientes para maximizar su potencial [6]. Por
ejemplo, sistemas que combinan generación solar con almacenamiento energético
permiten utilizar la energía generada durante el día en momentos de alta
demanda, reduciendo así las pérdidas asociadas al transporte y distribución.
ASPECTOS NORMATIVOS Y REGULACIÓN ENERGÉTICA: INTRODUCCIÓN A
LAS NORMAS Y ESTÁNDARES PARA EL USO EFICIENTE DE LA ENERGÍA
ELÉCTRICA Y LA CORRECCIÓN DEL FACTOR DE POTENCIA
La eficiencia energética y la gestión del consumo eléctrico son fundamentales para
promover un desarrollo sostenible. A nivel normativo, existen diversas
regulaciones y estándares que buscan asegurar un uso eficiente de la energía
eléctrica y la corrección del factor de potencia. A continuación, se presentan los
aspectos clave relacionados con estas normativas.
Normas Oficiales Mexicanas (NOM)
En México, las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) son regulaciones técnicas de
carácter obligatorio que establecen especificaciones y procedimientos para
garantizar que los productos, procesos y servicios cumplan con requisitos mínimos
de eficiencia energética. Estas normas son emitidas por la **Comisión Nacional
para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE) y abarcan diversos aspectos,
incluyendo:
-Eficiencia energética de electrodomésticos: Normas que regulan el rendimiento y
etiquetado de productos como refrigeradores, lavadoras y sistemas de iluminación.
-Corrección del factor de potencia: Estándares que establecen límites para la
potencia reactiva en instalaciones eléctricas, promoviendo su corrección para
mejorar la eficiencia del sistema eléctrico.
ISO 50001
La norma ISO 50001 es un estándar internacional que proporciona un marco
estructurado para que las organizaciones desarrollen e implementen sistemas de
gestión de energía efectivos. Esta norma ayuda a las empresas a:
Identificar áreas significativas de consumo energético.
Establecer políticas energéticas que fomenten la mejora continua en
eficiencia.
Medir y verificar el rendimiento energético mediante protocolos como el
IPMVP (International Performance Measurement and Verification Protocol).
Figura 4 Norma ISO 50001
La adopción de ISO 50001 permite a las organizaciones no solo reducir costos
operativos, sino también minimizar su huella ambiental al optimizar el uso de
energía.
Proceso de Normalización
El proceso de normalización en México implica varias etapas:
Identificación del tema a normalizar: Puede ser propuesto por fabricantes,
consumidores o entidades reguladoras.
Elaboración y aprobación del anteproyecto: Se realiza un análisis de
impacto regulatorio (AIR) antes de someterlo a discusión en comités
consultivos.
Aprobación final: Una vez revisado por la Comisión Nacional de Mejora
Regulatoria (Conamer), se publica oficialmente.
Este proceso asegura que las normas sean pertinentes y efectivas en la
promoción del uso eficiente de la energía.
Etiquetas de Eficiencia Energética
Las etiquetas de eficiencia energética son herramientas clave para informar a los
consumidores sobre el rendimiento energético de los productos. Estas etiquetas
clasifican los electrodomésticos en una escala que va desde A (más eficiente)
hasta G (menos eficiente), facilitando decisiones informadas sobre el consumo
energético.
Beneficios Económicos y Ambientales
La implementación de normas y estándares para la eficiencia energética tiene
múltiples beneficios:
Reducción en costos operativos: Las empresas pueden disminuir sus
gastos en energía al adoptar prácticas más eficientes.
Mejora en la calidad ambiental: Al reducir el consumo energético, se
disminuyen las emisiones contaminantes asociadas con la generación
eléctrica.
Fomento a la innovación: La necesidad de cumplir con estándares
puede impulsar el desarrollo tecnológico en el sector energético.
Referencias:
[1] https://www.repsol.com/es/energia-futuro/futuro-planeta/energia-sostenible/index.cshtml
[2] https://blog.structuralia.com/impacto-ambiental-de-la-energia-electrica
[3] https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/energy/
[4] https://www.primagas.es/blog/impacto-del-consumo-de-energia-medioambiente
[5] https://www.repsol.com/es/energia-futuro/futuro-planeta/energia-sostenible/index.cshtml
[6] https://www.iberdrola.com/sostenibilidad/medio-ambiente/eficiencia-energetica