Los bombardeos aéreos del 13 de agosto (1936).
Mapa interactivo de los bombardeos aéreos del 13 de agosto de 1936. Donostiando.
Hoy hace 80 años de un suceso olvidado y, por desgracia, mal
documentado: Los bombardeos aéreos del 13 de agosto de 1936. Como
novedad, acompañando al estudio sobre este suceso, y para visualizar
mejor los efectos del bombardeo, he incluído un mapa interactivo. Si
pulsan sobre la imágen de la cabecera, podrán disfrutar de una nueva
experiencia.
LOS BOMBARDEOS AÉREOS
DEL 13 DE AGOSTO DE 1936
Introducción
El 17 de julio de 1936 comienza la sublevación militar que desembocará
en la cruenta guerra civil de la cual, en estas fechas, se conmemora el 80
aniversario. En San Sebastián la sublevación fracasará ante la
imposibilidad de los sublevados de hacerse con el control de la ciudad.
Tras retirarse, y ser asediados en los Cuarteles de Loyola, capitularán en
la mañana del 28 de julio. Tras acabar con la sublevación, las fuerzas del
Frente Popular se reorganizarán en pos de hacer frente a las fuerzas
sublevadas que avanzan desde Navarra.
Mientras, en la ciudad, pasados los primeros acontecimientos, se vivirá
cierta normalidad. San Sebastián en aquel momento contaba con unos
80.000 habitantes, sin contar con los turistas que, a causa del conflicto,
no podían retornar a sus lugares de orígen. Aquella extraña paz iba a
desaparecer a causa de un nuevo horror de la guerra moderna: el
bombardeo aéreo indiscriminado.
Daños en la casa de la Parte Vieja. Foto Frente Popular.
El primer bombardeo
En la mañana del 13 de agosto de 1936, 6 aviones —presuntamente
italianos y procedentes de un aeródromo en la Rioja— comenzaron a
sobrevolar la ciudad a gran altura, abrieron las compuertas y comenzaron
a dejar caer la mortal carga. No se sabe el orden en que cayeron las
bombas ni las intenciones exactas del bombardeo, así que, de momento,
me limitaré a reseñar los lugares de impacto; más tarde hablaré de los
hipotéticos objetivos.
Una de las bombas fue a caer el patio de la manzana que comprende el
número 7 de la calle San jerónimo y los números 14 y 16 de la calle
Embeltrán. Allí se vivirá dos dramáticas escenas:
En el piso 3º del 7 de San Jerónimo, la viuda de Sotés, una anciana
que vivía imposibilitada en su cama, estaba siendo ayudada por una
muchacha de la familia, Candida Ruesgas, estudiante de Magisterio, a
ponerse las medias. En aquel preciso instante, escucharon los motores
de los aviones y se apresuraron a ponerse sobre seguro. Un momento
después, cayó la bomba, que destrozó una chimenea, causando el
incendio de la misma, y diversos destrozos en la vivienda de la anciana y
en varios pisos de ambos inmuebles.
En el 4º Dcha. del 16 de la calle Embeltrán, vivía la familia de la viuda
de Arbaolaza. El hijo, un muchacho de unos 17 años, dormía en aquel
preciso momento. A causa de las explosiones y el ruido de los aviones, al
despertarse, se vistió de cualquier manera, y se asomó por la ventana de
su cuarto —que daba al patio del bar Iruña— para ver el "espectáculo".
Al momento, ocurrió la explosión, causando abundantes daños en el
mobiliario del piso, saliendo el muchacho indemne, sin rasguño alguno.
Izq.: impacto en el 54 de la calle Urbieta. Dcha.: marcas de metralla en la actualidad. Fototeka
Gipuzkoa y Donostiando.
Una bomba cayó junto al 54 de la calle de Urbieta, lugar que ocupaba la
tienda de alimentación Carrasquedo. El proyectil causó un hoyo de unos
dos metros cuadrados por uno y medio de profundidad. Los cascotes de
la explosión hirieron a los vecinos que se habían refugiado en la bodega
de dicho establecimiento. La explosión destrozó la tienda de
Carrasquedo, quedando comunicada con la tienda de al lado, vacía en
aquel momento y que anteriormente había sido una cordelería. En la
actualidad se conservan marcas de metralla en el lateral derecho del
portal número 56, siendo, quizás, el único rastro superviviente de este
bombardeo.
En la casa que ocupa el número 6 de la Plaza del Centenario, una
bomba entró por el 6º, atravesando los sucesivos pisos hasta estrellarse
en el 2º —domicilio de la familia Campane—, sin llegar a estallar. El
proyectil fue trasladado a la CNT —seguramente al cercano cuartel de
las escuelas de Amara—.
A poca distancia del anterior edificio, en el número 1 de la misma
plaza —propiedad de la familia Zappino— otra bomba alcanzó el 5º Izq.,
domicilio en aquel entonces de la viuda e hijos de Barcáiztegui. El
proyectil entró por el "ángulo noroeste del marco del lucero sobre la
cocina del piso alto de servicio", cayendo sobre una mesa de mármol,
destrozandola y llenando de cascotes el inmueble. La bomba, en su
caída, derribó una chimenea, cayendo ésta a la terraza del inmueble
inmediato, y causando daños en otras dos chimeneas. En el momento
del ataque, tanto el 4º —habitado por la familia Lemoniez— como el 5º,
habían sido evacuados por orden del Frente Popular, por haberse
incautado de la torrecilla superior de la casa para usarla en previsión de
un ataque sublevado.
En la casa número 9 de la calle Amara, de reciente construcción y
propiedad del industrial Landart, cayó otra bomba, causando serios
desperfectos. El proyectil impactó de refilón, destrozando las
habitaciones de los pisos 4º y 5º. Según el diario Frente Popular, uno de
los pisos estaba habitado por una familia que trabajaba en la Tabacalera.
El edificio se conserva en la actualidad, pero tuvo que sufrir en su
fachada una reforma radical, perdiendo su aspecto vanguardista.
Casa Landart, en Amara; la fachada tuvo que ser modificada radicalmente. Kutxateka.
Otra bomba cayó en el número 18 de la calle Urdaneta, en cuyos bajos
se encontraba la Escuela de la Sagrada Familia. El proyectil atravesó los
diferentes pisos para llegar al primero sin llegar a estallar, siendo
recogido por el Cuerpo de Bomberos, sito en la misma manzana. El
diario Frente Popular especuló con que dicha bomba iba dirigida contra la
Casa de Socorro —cuyo tejado estaba pintado con una cruz roja de gran
tamaño—, ya que una de las naves de la misma colindaba con el edificio
bombardeado.
Otros bombas fueron a caer en la bahía de la Concha, en los Cuarteles
de Loyola, en la parte trasera de la iglesia de Santa María, y, siempre
según el diario Frente Popular, "acaso en algún otro lugar".
Sobre la bomba que cayó en la bahía de la Concha, hace poco me
facilitaron un testimonio que podría encajar en el suceso. En dicha playa
estaba la niña María Trinidad Castillo —de unos 12 años—, vecina de
San Bartolomé, junto con su madre y hermanos disfrutando de la playa.
Entonces, observaron a un avión sobrevolar la bahía. Por el momento no
se sobresaltaron, pues pensaron que se trataba de la avioneta
publicitaria de "Impermeables El Búfalo", la cual solía "bombardear" con
impermeables a los veraneantes. En lugar de impermeables, el avión
dejó caer una bomba. No hace falta decir que el susto fue tremendo, una
simple escena lo resume: a causa de las prisas, quedaron los zapatos de
la niña María Trinidad enterrados en la arena. Este testimonio ha sido
facilitado por Eva Etxebeste, hija y nieta de las protagonistas.
A parte de los daños materiales, los daños personales se redujeron a 5
heridos. En principio todos ellos fueron asistidos en la Casa de Socorro,
aunque los más graves serían trasladados al Hospital Civil de Manteo.
Destrozos causados en el interior del 32 de la calle Garibay. Foto Frente Popular.
El segundo bombardeo
A la tarde, los aviones volvieron a sobrevolar San Sebastián con nefastas
intenciones y, por desgracia, con peores resultados que en el bombardeo
de la mañana.
Nuevamente, los aviones dejaron caer dos bombas en Amara, ésta vez
en las cercanías del retrete del parque de Amara, sin producir desgracia
alguna. No será la única, dos bombas más caerán en los Altos de
Amara, sin llegar a explotar: una a pocos metros de la vivienda de María
Teresa Fortea, viuda del malogrado Manuel Andrés Casaus —un día de
estos hablaremos de él—, y otra en la huerta de los señores Echave;
ambas recogidas por los bomberos. Más adelante analizaremos el
posible porqué de esta "obsesión" por bombardear Amara.
En la calle de Moraza, en las proximidades de la linternería Torres,
caerá otra bomba que, por suerte, no llegará a explotar. También sería
recogida por los bomberos.
Dos bombas más cayeron sobre el número 4 de la calle Urbieta: una
fue a parar al patio interior y la otra atravesó los pisos 5º y 4º, quedando
alojada en el 3º. Pese a los grandes destrozos no hubo ninguna
desgracia personal.
Otra cayó en el número 32 de la calle Garibay, próximo a la sede del
diario Frente Popular —antigua sede del Diario Vasco—. En el instante
en que cayó la bomba, la "fuerza percutora" hizo que varios periodistas
fueran lanzados a "varios metros de distancia" del lugar donde se
hallaban. El propio diario especulará con que aquel proyectil iba dirigido
contra la redacción y talleres.
Al parecer, el proyectil chocó con la esquina de la terraza del 6º piso,
arrancando un pedazo de la misma, y explotando sobre el balcón del 4º
—habitación de Bernardo Beristain—. La metralla entró en el piso,
arrasando con el mobiliario de cuatro habitaciones, el techo y haciendo
un hoyo en el suelo, desde que podía verse el piso inferior, el 3º —
habitado entonces por el notario Fernando Fernández Sabater—, donde
también habían quedado destrozadas las cuatro habitaciones de la
misma rasante del piso superior. Pese a los grandes destrozos, no hubo
que lamentar víctimas gracias a la casualidad: en el domicilio de
Bernardo Beristain, se hallaba la esposa de éste y tuvo la suerte de
haberse "recluido" en las habitaciones que daban a la calle Garibay (?),
cosa que le salvó la vida. En el piso inferior, pasó algo similar: el notario
Fernando Fernández Sabater y su padre —un hombre de avanzada de
edad—, al hallarse en las habitaciones exteriores también pudieron
salvar la vida.
Otra bomba fue a caer en la calle San Marcial, en el edificio del bar la
Espiga. El proyectil impactó en el tejado, atravesando tres pisos —
llegando a atravesar una cuna con su colchón, en la que por suerte no
había nadie— haciendo explosión y quedando la espoleta sobre la cama
de una habitación del primer piso. La espoleta fue recogida por los
bomberos.
Fotografía de los destrozos causados en el tercer piso del Nº 32 de la calle Garibay. Foto Frente
Popular.
En aquellos instantes se vivió un momento verdaderamente trágico. En el
momento que se advirtió la presencia de los aviones, María Zabalegui
Errazquin, dueña de una carnicería existente en la calle de San Marcial,
apremió a todos los viandantes a que entraran en el establecimiento para
guarecerse del bombardeo. La fatalidad quiso que, María, siendo madre
de siete hijos, al no ver a ninguno de ellos a su lado, se decidió a salir en
su búsqueda. En aquel fatal y preciso instante, la metralla caía sobre la
calle. María no llegó a salir de su tienda. El diario Frente Popular no pudo
ser más explícito: "la pobre señora fué alcanzada por un casco que le
destrozó el vientre y la región dorsal produciéndole la muerte casi
instantáneamente. Casi no tuvo tiempo de salir, pues con un pie dentro
de su establecimiento le sorprendió la muerte".
Otro lugar donde cayó una bomba fue en el edificio que hace esquina
entre la calle de Easo con la de San Marcial. Allí impactó en el balcón
central de un piso propiedad de un tal Elorza. El proyectil arrancó de
cuajo la repisa balaustrada de piedra del balcón y la baranda; en el
granito de la base del edificio produjo enormes destrozos y la puerta de
acceso a la casa número 1 quedó totalmente destruída. El diario Frente
Popular especulará con que el proyectil iba dirigido contra el Hotel
Londres, que había sido convertido en hospital de sangre.
La bomba caída ante el Hotel Londres causó varios muertos. En el
momento en que hicieron aparición los aviones, Plácida San Juan, junto
con su hija, abandonó el domicilio familiar, sito en la calle Fuenterrabía
número 22, y se dispuso a buscar a sus otros cuatro hijos, que estaban
en la playa. En el preciso instante en que llegaba a la altura de la calle
Easo, hizo explosión la bomba de la que hemos hablado, matando en el
acto a la madre e hiriendo mortalmente a la hija. No serán las únicas
víctimas mortales del momento: la metralla segará en un instante la vida
de otros dos hombres y dejará herido mortalmente a otro: Eustaquio Prior
Marco.
Eustaquio Prior Marco, era un conocido taxista de San Sebastián. En el
momento en que cayó la bomba del Hotel Londres, marchaba para coger
su coche; quedando gravemente herido, fallecerá tres días más tarde.
Como dice el diario Frente Popular, aquella explosión debió de ser
verdaderamente tremenda. Un trozo de metralla hirió en un brazo a un
ciudadano que se hallaba a cien metros de distancia, en la puerta de la
farmacia Carrasco, que se hallaba en la esquina de la calle Easo con Pí y
Margall —hoy Arrasate—.
Tras el bombardeo, los sanitarios enclavados en el Hotel Londres y los
enviados por la Comisaría de Sanidad —situada en el Hotel del Príncipe
— harán todo lo posible por dar asistencia a las víctimas.
Coches ambulancia frente al hotel Londres, convertido en Hospital de Sangre. Foto Frente Popular.
Las Víctimas
En este apartado se ha recogido la relación de víctimas, tanto de la
mañana como de la tarde, y los respectivos establecimientos de acogida.
A falta de más fuentes, toda la información ha sido extraída del diario
Frente Popular.
Afortunadamente, durante la mañana solo resultaron cinco heridos. En
principio todos ellos fueron asistidos en la Casa de Socorro, los más
graves serían trasladados al Hospital Civil:
Casa de Socorro:
Josefa Munárriz Uranga, de 32 años, soltera, natural de San
Sebastián y habitante en la calle del 31 de Agosto 29, 4º. Lesiones por
metralla en el pecho (en otra referencia solo se menciona una herida de
metralla en la mano), estimadas en principio como graves. Debido a la
aparente gravedad de sus heridas fue trasladada al Hospital Civil de
Manteo.
Manuel Sierra, de 34 años, jornalero. Contusión en el antebrazo
izquierdo.
Manuel Usandizaga, de 47 años. Heridas de mano y pie izquierdo,
ambos de pronóstico reservado.
Juan Garalloa, de 5 años. Herida punzante en la cabeza,
considerada leve.
Guadalupe Terrazas, de 24 años. Heridas contusas en ambas
piernas, consideradas leves, salvo complicaciones.
Tras el bombardeo de la tarde, a los heridos de la mañana habrá que
sumarles los heridos y muertos resultantes del segundo bombardeo. El
ataque es demoledor, al carecer de una hora precisa para asegurarlo, se
puede afirmar que ocurrió en un momento en que la gente abundaba en
las calles.
Hotel Londres:
Venancio García, de 19 años, asturiano residente en San
Sebastián. Heridas incisas en las regiones frontal y palmar derecha.
Santiago Argobaniz, de 32 años de Vitoria. Herida incisa en la
región palmar izquierda.
Santiago Ruiz, de Santander, 23 años. Herida de metralla en el
muslo izquierdo.
Eduardo Olazagutia, de Vitoria, 23 años. Herida incisa con
desgarro en el cuero cabelludo.
Mariano Díaz, de Madrid de 29 años. Herida incisa en la región
palmar.
Angel Larrauri, de 23 años de San Sebastián. Herida incisa en la
rodilla.
Santos Ibáñez de 20 años de Vitoria. Herida de metralla en el
tercio inferior de la pierna izquierda.
Ramón Castresán de 20 años, de San Sebastián. Una herida de
metralla en el muslo izquierdo y otra en la región plantar.
Manuel Murguía de 17 años, de San Sebastián. Heridas de
metralla en el hombro y brazo derechos.
Venancio Ortega de 29 años, de San Sebastián. Herida con
desgarro de tejidos en la región facial derecha, en sedal con orificio de
entrada y salida en el hombro derecho.
Hospital Civil de Manteo:
Josefa Munárriz de 32 años de San Sebastián. Herida de metralla
en la mano derecha (el diagnóstico difiere con el dado más arriba).
María Leturiondo Eguía de 36 años de Villabona. Herida de
metralla en el tobillo derecho, siendo preciso amputarle la pierna.
Además heridas de metralla en la espalda, muslo y brazo.
Gregorio Sánchez Iglesias, de 32 años, natural de Casar de Monte,
Cáceres, y vecino de Rentería. Herida de metralla en la rodilla. Resultó
herido estando en la Concha.
Higinio Martín Iglesias de 28 años de Moraleja. Herida en la rodilla
con fractura conminuta.
Julián Ortiz Saez de 73 años. Confusión en el abdomen y
excitación nerviosa.
Encarnación Gorbea, hija de Plácida San Juan, de 16 años.
Ingresó en estado preagónico con enormes destrozos en manos y
piernas.
Clínica de San Ignacio:
Enrique Ituarte. Heridas con desgarro en la mano izquierda,
haciendo precisa la amputación de un dedo, y dos grandes heridas con
desgarro en la pierna izquierda. Herido al salir del fotógrafo Pedroa, en la
calle Easo.
Juan Echeverría, tío del anterior. Heridas de metralla en las
piernas. Al igual que el anterior, herido al salir del fotógrafo Pedroa en la
calle de Easo.
Sin llegar a precisar en qué "otros centros" médicos fueron asistidos, el
diario Frente Popular da la siguiente lista de heridos:
Otros heridos:
José María Zubiaurre. Herido de metralla en la región glútea
izquierda.
Ramón Bordenave, de treinta y nueve años, sereno de la Avenida.
Herida de metralla en el codo con fractura del húmero y heridas contusas
en las piernas.
José Aoja, de Mondragón, de 29 años. Herida de metralla en el pie
izquierdo.
Pedro Nieva, de San Sebastián, de 28 años. Herida de metralla en
la pierna izquierda.
Esteban Fernández, de 50 año. Herida de metralla en el muslo
izquierdo.
Juan Echave, de 28 años. Herida en el pie izquierdo.
Concha Alustiza, de 17 años. Herida en la pierna izquierda.
Juan Alvarez, de 18 años. Herida contusa en el brazo derecho.
La lista termina añadiendo que otros muchos heridos fueron curados "en sus propias casas".
Esquelas de las mujeres fallecidas a consecuencia de la bomba caída ante el Hotel
Londres. Foto Frente Popular.
Los Muertos:
Por lo que hemos visto, no se puede asegurar el total exacto de heridos,
pero sí el de fallecidos. El día 15, el diario Frente Popular da un balance
"definitivo" de seis muertos: dos mujeres y una muchacha, más dos
hombres y un niño. Las mujeres y uno de los hombres (fallecido en el
Hospital) fueron enterrados en Polloe el día 14.
Por desgracia, la cifra que en un principio ofrece el diario Frente Popular
es inexacta. Días después, en la madrugada del 16 de agosto, fallecerá
el taxista Eustaquio Prior Marco, de 26 años. Hasta la fecha será el
último fallecido a causa del bombardeo del que se tiene cuenta. Así pues,
corrigiendo la cifra dada por el diario, son 7 las víctimas del bombardeo.
El funeral de Eustaquio debió ser de ser importante. A causa de su oficio
era un hombre muy conocido en la ciudad; pero también por ser
colaborador del Frente Popular, para el que desde el primer momento
hizo labores de transporte de milicianos y "otros menesteres
encomendados por el Frente Popular". Según el diario consultado —cuyo
breve artículo es toda una "laudatio" del hombre en pro de la causa— la
labor del chófer fue tan intensa que "tuvo que guardar cama por
prescripción facultativa para reponerse". Sin estar restablecido por
completo, se dispuso aquella fatal tarde a coger su coche una vez más,
momento en que cayó la bomba. Tras fallecer en la madrugada del día
16, su cadáver fue conducido el mismo día a las 16:30 desde su domicilio
en Eguía, número 34, hasta el cementerio de Polloe, escoltado por una
multitud de "miles de personas" en la que "se escuchaban durísimas
frases de condenación para el criminal proceder de los fascistas".
Actualización. En los últimos años, gracias a las labores realizadas en
torno a la Memoria Histórica, han ido apareciendo más víctimas de este
bombardeo. Es el caso de cuatro niños fallecidos a consecuencia de la
bomba caída ante el Hotel Londres. Dos de las víctimas son las
hermanas Eulalia y Manuela Zurriarain Arratibel, de 15 y 13 años de
edad, naturales de Zizurkil, que, junto a su madre Francisca y la hermana
menor Izaskun, todavía un bebe, habían ido a visitar a un pariente a
dicho hospital. La bomba dejaría gravemente heridas a las dos hermanas
—una con metralla en la cabeza y la otra en el estómago—, falleciendo
ambas el día 15. La madre y la hermana sobrevivieron, pero, a causa de
la explosión, a la madre se le escurrió de los brazos la pequeña, cayendo
ésta al suelo e hiriéndose gravemente, quedándole secuelas de por vida.
Los otros dos niños fallecidos son Josecho y Aniceto Santamaría
Leturiondo, de 30 y 10 meses de edad, naturales de Villabona e hijos de
María Leturiondo, que en el momento de la explosión estaba
embarazada, resultando gravemente herida, como se aprecia en la lista
de heridos. Seguramente, Josecho sea el niño anónimo contabilizado en
el balance realizado por el diario Frente Popular. Aniceto moriría a causa
de la metralla el 27 de octubre—ya ocupado San Sebastián por los
sublevados—; la censura, modificaría la causa de la muerte por
neumonía.
Para mejor comprensión, incluyo la lista de fallecidos:
María Zabalegui Errazquin, dueña de una carnicería existente en la
calle de San Marcial.
Plácida San Juan Gil, madre de Encarnación Gorbea, de 42 años.
Encarnación Gorbea San Juan, hija de Plácida San Juan, de 16
años.
Eustaquio Prior Marco, de 26 años, de profesión taxista. Fallecido
en la madrugada del día 16.
Faltan por identificar a otros tres varones: dos hombres y un niño
(seguramente Josecho Santa María).
Eulalia Zurriarain Arratibel, de 15 años. Hermana de Manuela
Zurriarain. Fallecida el 15.
Manuela Zurriarain Arratibel, de 13 años. Hermana de Eulalia
Zurriarain. Fallecida el 15.
Josecho Santamaría Leturiondo, 30 meses, hermano de Aniceto
Santamaría e hijo de María Leturiondo, herida gravemente en el mismo
bombardeo. Fallecido el 13
Aniceto Santamaría Leturiondo, 10 meses, hermano de Aniceto
Santamaría e hijo de María Leturiondo, herida gravemente en el mismo
bombardeo. Fallecido el 27 de octubre.
El bombardeo en la Prensa.
La prensa afín al Frente Popular apenas hace mención de los bombardeos. Evidentemente, el
que más hincapié hace en el bombardeo es el diario local Frente Popular. Del resto de los
diarios consultados, sólo en el bilbaíno "La Gaceta del Norte" se hace mención explícita a éste
suceso, mostrando indignación y copiando palabra por palabra el artículo del donostiarra
"Frente Popular". El resto de la prensa republicana a la que se ha tenido acceso no hace
mención alguna del hecho.
La prensa sublevada hace otro tanto, pero con algunas diferencias. De los diarios consultados,
pocos hacen mención explícita del suceso. "El Diario de Pontevedra" es el más explícito; sin
tapujos informará: "Los aviones nacionales dejaron caer ayer en San Sebastián unas 60
bombas, causando víctimas". La misma cifra de bombas será confirmada por la "La Gaceta de
Tenerife", aunque sin hacer referencia a los aviones. Otro diario canario, "La Acción", afirma
que la ciudad fue bombardeada por 5 aviones.
Otros diarios sublevados —"El Pueblo Gallego" y "Diario de Navarra"— no hablan de
bombardeo y se limitan a decir que los pilotos del aeródromo de Agoncillo, en la Rioja, al
sobrevolar San Sebastián e Irún vieron que "había numerosas banderas blancas".
Evidentemente, ésto parece ser pura propaganda alejada de la realidad.
Bando publicado por la Comisaría de Guerra en el diario "Frente Popular". DK.
A posteriori
Tras el ataque, el día 14, la Comisaría de Guerra mandó publicar en la
portada del diario Frente Popular un bando con las medidas a seguir por
la población ante la eventualidad de que San Sebastián volviese a ser
atacada por aviones. Para algunos ciudadanos ya era demasiado tarde.
El ataque acelerará acontecimientos. La Junta de Defensa de Guipúzcoa
adelantó el consejo de guerra contra los mandos sublevados de Loyola a
la madrugada del día 14. El consejo de guerra, tras la toma de San
Sebastián por los sublevados, será tildado de farsa y usado por éstos
como propaganda.
***
Foto de un Savoia SM81 "Pipistrelo", supuesto tipo de bombardero usado sobre San Sebastián. Foto
Wikimedia.
Reflexiones: Los aviones sublevados ¿Un bombardeo al
azar o estratégico?
Los aviones sublevados:
Hasta la fecha, por desgracia, sobre qué aviones realizaron los
bombardeos no hay información concluyente. Menos todavía al respecto
de la unidad que efectuó la incursión.
Según el diario Frente Popular —como ya hemos visto— los
aviones eran italianos y provenientes, supuestamente, de Recajo, en la
Rioja. Fuentes sublevadas —"El Pueblo Gallego" y "Diario de Navarra"—
afirmarán que provenían de la Rioja, pero, en esta ocasión del
aeródromo de Agoncillo. Sin embargo, "El Diario de Pontevedra" asegura
que los aviones podrían haber partido de Burgos. Como se ve, nadie se
pone de acuerdo.
También habría que tener en cuenta que por "italianos" podría
entenderse como un término propagandístico, más que una realidad. En
el bando sublevado, en cambio, solía usarse el apelativo "ruso" contra
cualquier tipo de avión usado por el bando enemigo.
En la obra "Crónica de la Guerra Civil de 1936-1937 en la Euzkadi
peninsular" —cuyas fuentes son el diario Frente Popular y el libro "Las
fuerzas aéreas en la Guerra Civil Española" (Edit. San Martín. 1979)
— da como cierto que los bombarderos fueron "Savoia SM81", apodados
"Pipistrello" —murciélago—. El mismo libro habla de otras unidades de
bombardeo compuestas a base de Dragon Rapide, Fokker FVH, Ju52 y
HE51; todos ellos usados en los comienzos de la campaña del norte.
Cómo fuente, deja mucho que desear, pues es añeja y otras otras
fuentes, más modernas y especializadas, la contradicen, situando dichos
bombarderos, recién llegados a España, en otros frentes.
Otra obra, "El árbol de Gernika: un ensayo de la guerra moderna" de
George L. Steer —aquel periodista que habló al mundo del bombardeo
de Guernica—, habla, por las mismas fechas, de la presencia aviones
italianos Caproni 101 bombardeando los alrededores de San Sebastián.
Steer había sido corresponsal de guerra en Abisinia, y es de suponer que
debería reconocer el armamento italiano, dada su experiencia. El Caproni
comparte una característica que podría causar confusión en la distancia
con el SM81: dispone de 3 motores; pero, como avión, es más pequeño y
con menores prestaciones, pues eran aviones de pasajeros
reconvertidos en bombarderos.
En 1972, en la "Revista de Aeronáutica y Astronáutica", el historiador
militar Jesús Salas Larrazábal apunta que el 13 de agosto el "Grupo
Dragón"—también conocido como "Grupo Ansaldo", y formado por 3
Havilland DH-89 "Dragón Rapide"—, liderado por el piloto militar Juan
Antonio Ansaldo, hizo, al menos, un "servicio" sobre San Sebastián.
La única manera de cerciorarse de qué aviones bombardearon San Sebastián, sería teniendo
acceso a los planes de vuelo de la escuadrilla que participó en la acción. Por desgracia,
actualmente, obtener ésta información es una tarea imposible de llevar a cabo.
Caproni 101, el otro probable candidato al puesto de bombardero. Wikipedia.
¿Un bombardeo al azar o estratégico?:
Sobre la intencionalidad del bombardeo tampoco se puede afirmar nada,
pues sólo tenemos la visión sesgada que nos aporta el diario Frente
Popular. El diario afirma abiertamente que las bombas iban contra
objetivos civiles de manera indiscriminada —la Casa de Socorro o el
Hotel Londres—; esto podría ser tan cierto como una vulgar maniobra de
propaganda. Repitiendo lo dicho más arriba con respecto a los aviones:
sin los planes de vuelo no se puede saber la verdad sobre este asunto.
Si atendemos a la tesis que afirma el diario y analizamos los lugares de
impacto y sus alrededores, claramente se puede sacar la conclusión de
que sí se buscaban objetivos concretos. Juguemos a las conjeturas:
Sobre el bombardeo de la mañana se puede observar que se concentró
en torno a dos zonas muy concretas: la Parte Vieja y Amara. También
hay que añadir algunas bombas solitarias. Analicemos cada parte.
En torno a la Parte Vieja había varios posibles "objetivos": La Casa del
Pueblo, situada a la altura de la calle 31 de Agosto con San Jerónimo; el
Gran Casino, sede de la Comisión de Transportes y actual Ayuntamiento;
el Gobierno Militar, situado en el Palacio Goikoa; y el Hotel Continental,
que fue usado durante la batalla de San Sebastián como puesto de
mando y cuartel de milicias. Ninguna bomba acertó en dichos objetivos.
En Amara las bombas caen en torno a lo que en la época era la estación
de Ferrocarriles Vascongados —hoy Euskotren—; pero ni una sola
bomba cae en el nudo ferroviario. Todas van a parar a las últimas casas
del barrio —1 y 6 de la Pza. del Centenario—, al Alto de Amara y a la
calle Urbieta. Salvo en el caso de Urbieta, en cuya relativa proximidad
estaba la checa anarquista del Colegio del Sagrado Corazón, el resto de
objetivos pueden responder a información estratégica anticuada. Luego
lo analizaremos detenidamente.
Sobre las bombas solitarias... Está la bomba que cayó en la bahía de la
Concha, que al no saberse la altura a la que cayó, poco se puede hacer.
La bomba que cayó en Urdaneta lo hizo cerca de la Casa de Socorro, la
cual tenía el tejado decorado con la cruz roja para evitar ser
bombardeado. El caso más curioso es la solitaria bomba de Loyola:
¿sería una suerte de venganza por haber tomado los Cuarteles?
En el bombardeo de la tarde, vemos que se repite la concentración de
explosiones en torno a Amara. También vemos cómo se bombardea en
torno al barrio de San Martín y se lanza una solitaria bomba en la calle
Guetaria. Analicemos cada sector.
El caso del barrio de San Martín llama la atención, pues no había ningún
objetivo militar ni político en la zona: solo el hospital de sangre del Hotel
Londres. No es de extrañar que el diario Frente Popular culpe a la
aviación sublevada de "intenciones criminales".
Sobre la solitaria bomba de la calle Guetaria, el diario Frente Popular
afirma que "iba contra ellos", por estar su sede en las proximidades del
lugar de la explosión.
Como ya hemos visto, las bombas vuelven a caer en Amara, y casi en el
mismo sitio: se vuelve a bombardear el Alto, una bomba cae en algún
lugar de la calle Moraza y otras dos bombas caen en el parque de Amara
—hoy Araba—. Vuelve a pasar lo mismo que en el caso anterior ¿Qué
buscaban bombardeando esos mismos lugares?
Hay que tener en cuenta dos cosas sobre el barrio de Amara: una, lo que
hoy se llama Amara Viejo era el extrarradio de San Sebastián, más allá
no había "nada"; dos, era uno de los principales puntos de acceso a la
ciudad, ya sea por carretera o ferrocarril. No deja de ser llamativo que no
cayera una sola bomba en el nudo ferroviario y que todas las bombas se
centren en sus alrededores.
Al respecto de bombardear Amara con tanta insistencia, en mi opinión,
responde a información obsoleta procedente de los primeros días de
lucha. Las bombas caen en el alto de Amara, antigua posición de
artillería del Frente Popular, usada para bombardear los Cuarteles de
Loyola durante el asedio. En el caso de los edificios, 1 y 6, de la Plaza
del Centenario, eran los "últimos" edificios de San Sebastián, por estar
emplazados en el extrarradio y, debido a su altura, los hacía perfectos
puestos de observación. En el número 1, se sabe con certeza de su uso
como observatorio, mientras que en el caso del número 6, se desconoce.
Tal vez la bomba fue a parar a éste último por error. Otras bombas caen
en las calles Moraza y Urbieta, lugares donde hubo barricadas en los
primeros días de lucha y en cuya proximidad estaba la calle Larramendi,
lugar donde se hallaba el ya mencionado Colegio del Sagrado Corazón,
convertido en checa de los anarquistas.
Revisada toda la información ofrecida por el diario Frente Popular, tras
analizar detenidamente el mapa y, sobre todo, a falta de tener los ya
mentados planes de vuelo de la escuadrilla sublevada, se puede afirmar
que los bombardeos aéreos ocurridos a lo largo del día 13 de agosto de
1936 fueron contra objetivos concretos: civiles, militares y políticos;
buscando tanto la desmoralización como la destrucción de objetivos
estratégicos.
ION URRESTARAZU PARADA
FUENTES:
HEMEROTECA:
Prensa del Frente Popular:
Frente Popular: diario de la República. 14 de agosto de 1936. Pág.
1.
Frente Popular: diario de la República. 14 de agosto de 1936. Pág.
2.
Frente Popular: diario de la República. 14 de agosto de 1936. Pág.
6.
Frente Popular: diario de la República. 15 de agosto de 1936. Pág.
4.
Frente Popular: diario de la República. 16 de Agosto de 1936. Pág.
1.
Frente Popular: diario de la República. 17 de Agosto de 1936. Pág.
4.
Gaceta del Norte. Bilbao. 15 de Agosto de 1936. Pág. 5.
Gaceta del Norte. Bilbao. 18 de Agosto de 1936. Pág. 3.
Prensa Sublevada:
El Diario de Pontevedra: Periódico liberal. 14 de agosto de 1936.
Pág. 3.
El Pueblo Gallego. Vigo: Viernes 14 de agosto de 1936. Pág. 1.
La Gaceta de Tenerife. Viernes 14 de agosto de 1936. Pág. 2.
La Acción. 14 de agosto de 1936. Pág. 6.
Diario de Navarra. 14 de agosto de 1936. Pág. 6.
LIBROS:
Barruso, Pedro. Verano y Revolución; la Guerra Civil en Gipuzkoa.
Edición digital. Link.
Urgoitia, José Antonio. Crónica de la Guerra Civil de 1936-1937 en
la Euzkadi peninsular. Tomo I. Págs. 357-359.
Steer, G. L. El árbol de Gernika: un ensayo de la guerra moderna.
1938. Edit. Txalaparta.
V.V.A.A. El sistema de defensa Saseta. 2016. Edit. Aranzadi.
Revista de Aeronáutica y Astronáutica. Número 384. Noviembre
1972. Págs. 857-860.
WEB:
Amasa-Villabona Oroitzen: Muerte de cuatro niños. Viernes, 10
Octubre 2014. Link.
Publicado 13th August 2016 por Donostiando
Ubicación: San Sebastián, Guipúzcoa, España
Etiquetas: Aviación Guerra Civil Española Ion Urrestarazu
Parada Protección Civil
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