Diez Macho, Alejandro - El Targum. Introduccion A Las Traducciones Aramaicas de La Biblia (CSIC, 1982, 122pp)
Diez Macho, Alejandro - El Targum. Introduccion A Las Traducciones Aramaicas de La Biblia (CSIC, 1982, 122pp)
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ALEJANDRO DIEZ MACHO
EL TARGUM
INTRODUCCION A LAS TRADUCCIONES ARAMAICAS DE LA BIBLIA
2a REIMPRESION
MADRID, 1982
I.S.B.N. 84.00.04451.7
Deposito Legal: S. 858-1982
5
mos, pues, vocablos que derivan de la niisma raiz y tienen analogo
significado que «Targum» .
E1 origen ultimo de la voz «Targum» seria-, segun C. Rabin,
el hittita tarkiimmai, explicar, traducir; otros derivan la palabra,
del acadio _targumiinu, de la rafa ragiimu, «llaniar». 2
Pero Targum no es una 1traducci6n cualquiera; es una traduc-
ci6n de la Biblia hebrea a lengua aramea para uso liturgico de la
sinagoga.
La LXX no es, tecnicamente hablando, un Targum, porque es
traducci6n griega y, no aramea, del texto.hebreo biblico. La versi6n
cristianopalestinense del Antiguo Testamento tampoco es un Tar-
gum, porque es traducci6n al arameo partiendo de texto griego.
A la Pesitta, traducci6n sirfaca del A. y N. Testamento, no se la
considera Targum, aunque el siriaco es arameo - arameo oriental
como es el arameo del Targum de Onqelos -, pues si nos refe-
rimos a la Pe:sitta del N. Testamento, es traducci6n del griego y
no del hebreo ; y si Iios referimos a Pesitta de libros del Antiguo
Testamento como Tobit, Judit, Baruc, :Macabeos y Sabidurfa, o
a la Pesitta de las secciones deuterocan6nicas de Daniel, son libros
o capitulos traducidos al sirfaco partiendo del griego. La traducci6n
sirfaca de los restantes libros del A. Testamento •tampoco tiene
consideraci6n de Targum, y sin embargo todos o al menos algunos
de ellos, como Re, Lam, Ecly Cant, fueron traducidos al sirfaco
(arameo) partiendo del hebreo; parece que el Pe}ltateuco de la
Pesitta deberfa llamarse Targum en la hip6tesis de A. Baumstark,
P. Kahle, C. Peters, M. Black y otros para quienes tal::Penta-
teuco.es un Targum palestino llevado a Adiabene y alH des~stido
de parafrasis y vestido del arameo oriental de la regi6n (el Targum
palestino es arameo occidental). Este traslado y cambio lingüfstico
habrfa ocurrido el afio 36 de la era cristiana cuando Izates II y su
hermana Helena se convirtieron al judaismo. Dicha hip6tesis ha
recibido nuevo apoyo con el descubrimiento de Neofiti 1, mas no
ha logrado asenso general. A. Sperber y diversos autores creen
que el Pentateuco de la Pesitta se basa en otro Targum, a saber,
en Onqelos. Pero siendo Onqelos un Targum lo mismo que el
Targum palestinense, parecerla que su conversi6n en Pesitta me-
6
recerfa consideraci6n de Targum. Digase lo mismo de la Pesitta
de Salmos y 1 Samuel que, segun C. Peters, tienen origen en
un Targum de Palestina. 3
La raz6n de denegar a la Pesitta del A. Testamento, a pesar
de todo lo dicho, consideraci6n de Targum, es ser traducci6n para
uso de cristianos ; los Targumim son traducciones de judfos para
los judfos, para leearlas en sus sinagogas. La lengua de la Pesitta
es un sirfaco literario eclesiastico cristiano, un arameo quese form6
en las Iglesias orientales en el s. IV, desplazando el sirlaco anti-
guo, al que habfa sido traducida la mayor parte del A. Testa-
mento, del que aun se pueden detectar diversas huellas. 4 •
El influjo cristiano en la Pesitta se echa de ver tambien en
su revisi6n, mas o menos intensa segun los libros, hecha segun
la LXX 5 : La LXX, que fue traducci6n de judfos para judios,
se convirti6 ya desde el siglo I en la Biblia de los cristianos, aun
de aquellos que procedfan del judaismo y que disponfan de cabal .
conocimiento, como Pablo, :Mateo, Lucas, etc., de las Escrituras
hebreas. Tal cristianizaci6n enajen6 la LXX (cf. l'J Megillah 71,3)
del judaismo, y de tal enajenaci6n y desapego se resintieron las
traducciones, como Pesitta, afectadas por la LXX.
En cambio, la traducci6n del Pentateuco hebreo al arameo de
los samaritanos es un Targum. Nadie le niega tal nombre. Jose
Ram6n Dfaz, uno de los buenos especialistas en Targum samari-
tano, doctorado en 1962 en la Universidad de -Barcelona, por la
edici6n critica del Targum samaritano al Genesis, presentada
ccimotesis, esta empefiado desde hace afios en editar el «Targum,
samaritano. 6
El Targum samaritatro es versi6n estrictamente literal del texto
7
hebreo. Lo que significa que no es de esencia del Targum que sea
versi6n «parafrastica», o ampliada. Con todo, la parafrasis, la am-
pliaci6n es el procedimiento corriente, casi una propiedad, de las
versiones targumicas, por lo que a menudo se define el Targum
como traducci6n parafrastica de la Biblia, y esto aunque la tra-
'duccion sea de hebreo a lengua distinta del arameo. En atenci6n
a sus parafrasis, no es ins6lito, por ejemplo, denominar Targum
a la LXX. 7
Incluso, a veces, se considera la parafrasis tan consustancial
al Targum, quese Uama 'l'argum sin mb a toda traducci6n para-
frastica, aunque ni la versi6n sea al arameo, ni sea hecha sobre
texto hebraico. 8
Todo esto indica la importancia que tiene la parafrasis en el ·
Targum, aunque estrictamente hablando, no sea un elemento cons-
titutivo.' 1 •
El Targum de Job de la cueva 11 de Qumran, que probable-
mente pertenece al s. •II a. C. - posterior a Daniel, -anterior al
Ap6crifo del Genesis de Qumran 10 - a pesar de su ordinario
tenor literal y de no extenderse en largas parafrasis y ampliaciones
como los 'l'argumim posteriores de Palestina, como el propio Tar-
gum.de Job que ya conodamos, no carece totahpente de parafrasis.
En las· secciones poeticas· «se toma la libertad de modificar ligera-
mente (el texto) para que el lector comprenda mejor lo que el
7. R. Le De'aut, <Les etudes targumiques. :ßtat de la recherche·et perspectives
pour l'exegese de-l'Ancient Testament», Eph.emerldes ·Th.eologicae Lowmienses,
«, 1968, p. •5, nota 2 : «Pour eviter des confusions, signalons que, por lell •juifs,
le Targum est d'abord un texte biblique lu, durant la liturgie, dans ttile 1angue
de traduction. On l'entend souvent dans le sens de version plus öu moiriit pa•
raphrastique : ·suivant les points de vue, on pourra donc affirmer ou nier que
la Septante soit un Targum». ••
Ha estudiado el tenor targumico y midrasico de la LXX D. W. Gooding. Vease
un resumen de sus puntos de vista y su bibliografia sobre el tema en Ms. Neo-
ph.yti 1, III (Levftico), Madrid-Barcelona, 1972, pp. 48"' ss. Vease tambien L. Prijs,
fiidische Tradition in der Septuaginta, Leiden, 1948, y los estudios anteriores de
Z. Franke!, Vorstudien zu der Septuaginta, Leipzig, 1841, y Ober der Einfluss der
palästinisch.en Exegese auf die alexandrinische Hermeneutik, Leipzig, 1851.
8. Vease sobre el particular A. Diez Macho, «EI Targum en la liturgia de la
Iglesia», Apostolado sacerdotal, 28, 1967, pp. 38-39.
9. Si fuera verdad cl'hat every intelligent translation is in a sense a para-
phrase» (The New EngUsh. Bible, The New Testament, Oxford-Cambridge, 1961,
Introduction, p. X), los Targumim serian, antes que ninguna otra traducci6n,
parafrasis.
10. Cf. J.P.M. Van der Ploeg, O.P., y A.S. Van der Woude, Le Targum de
Job de la Grotte XI de Qumran, Leiden, 1971, p. 7.
8
traductor cree entender»Y Embellece el texto con palabras que no
estan en el y que no modifican el sentido ; «tiene tambien tendencia
a racionalizar cuando le parece que las expresiones del texto no
deben ser entendidas en su sentido literal» .12 Los editores de este
Targum dan diversos ejemplos de tales substituciones que son re-
curso ordinario en las parafrasis targumicas. 13
Otro Targum literal como el de Job, es Onqelos, versi6n ara-
maica del Pentateuco. Su literalidad no es tanto que impida la
frecuente infiltraci6n de parafrasis, particularmente en pasajes
poeticos; u obscuros. G. Vermes ha puesto de relieve la mucha
hagadda palestina atesorada en Onqelos 14 : ofrece como mues~
tra doce ejemplos, pero pudiera presentar «varios centenares».
J. W. Bowker ha puesto tambien en resalte la abundante hagadda
de Onqelos. 15 Por su parte, :Moise Ohana en la tesis doctoral de-
fendida en la Universidad de Barcelona este mismo afio, ha demos~
trado de manera convincente que Onqelos, a pesar del culto a la
literalidad y concisi6n que le es propio, se aparta de la literalidad .
en los lugares obscuros que requieren clarificaci6n, y que, cuando
traduce literalmente, palabra por palabra, sabe escoger con tino y
pericia de exegeta profesional, la voz aramea que dentro de la lite-
ralidad, refleja la explicaci6n de las fuentes midrasicas. Asi, por
ejemplo, en Ex 21, 12, donde el texto hebreo dice «el que golpea
a un hombre y (de resultas) muere» ( =homicidio involuntario, sin
premeditaci6n), Onqelos traduce «el que golpea a un humano y lo
mata» (homicidio voluntario, premeditado), con lo que Onqelos,
siti salirse aparentemente de la literalidad, convierte el homicidio
involuntario en voluntario y se acomoda a la interpretaci6n •de la
Mekilta ( ad loc) y de otras fuentes rabinicas; igualmente al
traducir «un hombre» ( is) por «un humano» ( enas), sin traicio-
nar la literalidad, refleja la interpretaci6n de la Mekilta, segun la
cual _este verskulo habla de golpear a hombre, mujer o menor-: a
11. Ibid.
12. Ibid.
13. Asi en Job 38,7 las estrellas de la maiiana al ser creadas, en vez de «cantan,
«brillan» ; en Job 25,2 «el dominio y el terror estän junto a Dios» se convierte en
la traducci6n del Targum en «el dominio y la grandeza estän junto a Dios» ; cf.
ib{d., p. 8.
14. G. Vermes, «Haggadah in the Onqelos Targum», JSS 8, 1963, pp. 159-169;
cf. A. Diez Macho, Ms. Neophyti 1, I, p. 99"'.
15. J. W. Bowker, «Haggadah in the Targum Onqelos», JSS 12, 1967, pp. 51-65;
Ms. Neophyti 1, I, pp. 99"'-106*.
9
un humano. Ohana aduce ejemplos sin cuento como este; con
ellos prueba que Onqelos, sin apearse de la traducci6n literal, da
con palabras arameas sabiamente elegidas el sentido de la halaka
que encontramos en Mekilta o Misna.
De lo dicho se infiere que hasta Targumim tan literales como
el de Job de Qumran y Onqelos traducen parafrasticamente : tra•
ducen e interpretan. •
Para que la parafrasis, tan connatural a los Targumim como
acabamos de exponer, sea realmente targumica y para que la
composici6n que la ,integra sea un 'fargpm, se precisa que acom-
pafie y se subordine a la traducci6n del texto hebreo: la parafrasis
targumica ha de ser resultado de «traducin. No toda traducci6n
targumica encuadra parafrasis, pero toda parafrasis targumica
se enmarca en una traducci6n. Los T-argumim muy parafrasticos
que llamamos palestinenses, contienen sinnumero de verskulos tra-
ducidos literalmente, sin ningun desliz parafrastico. Pero cuando
los verskulos contienen parafrasis, esta se ordena a «traducir» el
denso sentido que segun la concepci6n judfa antigua se encontraba
en el texto hebreo : el sentido hist6rico y e1 que tiene aqui y ahora.
Por lo niismo, si la parafrasis, la ampliaci6n, la interpretaeion,
esta en una obra que no es traducci6n sistepiatica, capitulo por
capitulo, verskulo por verskulo, de la Bib-lia hebrea o de alguna
de sus partes, no hay Targum. La apoyatura de lo targumico no
es simplemente la Biblia ; es la «traducci6m de la Biblia. La «tra-
ducci6n» es la apoyatura y la intenci6n de lo targum"icö.
Recientemente se ha produeido divisi6n de pareceres aettca de
si el Ap6crifo del Genesis de la cueva 1 de Qumran es un J'ar-
gum. :Matthew Black,16 su maestro P. Kahle en un principio, no
en la segunda edici6n de su The Cairo Geniza,17 y su disdpu]o
G. J. Kuiper, 0. Eissfeldt y otros 18 lo consideran o han coriside-
rad_o como Targum. Si unicamente nos fijamos en el capitulo 14
del Ap6crifo del Genesis, parece efectivamente que es traducci6n
targumica seguida; en otros capitulos mas bien parece un Midras;
al conjunto de la obra no le cuadra el apellido de Targum o de
16. Matthew Black, The Scrolls a11d Christian Origins: Studies in the. Jewish
Background· of the New Testament, New York, 1961, pp. 1!!3 ss.; tdem, «The
Recovery of the Language of Jesus,, NTS 3, 1957, pp. 310-313.
17. Oxford, 1959, p. 198.
18. Cf. A. Diez Macho, Ms. Neopllyti 1, I, pp. oo•.
10
Midras. «Aunque depende del texto biblico del Genesis - dice
Fitzmyer 19 - y a veces presenta trazos de composici6n targu-
mica y midrasica, en realidad es una libre reelaboraci6n de las
historias del Genesis, una nueva narraci6n de los relatos patriar-
cales (Lamek, Noe, Abram, etc.). Ciertamente esta relacionado
con composiciones literarias intertestamentarias como Enoch, Ju-
bileos, los Testarnentos de los doce patriarcas, etc. En todas estas
obras cabe encontrar desenvolvimientos midrasicos y en alguna de
ellas elementos targumicos.» En conjunto el Ap6crifo del Genesis
no es una obra de traducci6n ; el punto de partida y la intenci6n
de sus parafrasis no es la traducci6n. No es, pues, un Targum. • •
A veces la parafrasis de ciertos Targumim es de tal enverga-
dura y extensi6n, y es tan extrfnseca al texto bfblico, que uno se
pregunta si la composici6n es un Targum o un Midras. En 1968
public6 A. Sperber su vol. IV A de «The Bible in Aramaic» titu-
landolo significativamente The Hagiographa: Transition from
Translation to Midrash. 20 Los epfgrafes del fndice de es'te volu-
men afirman expresamente que el Targum a Cr6nicas y a Rut es
un Targum con «gradual inclusion of Midrashic Elements», que
el Targum de Cantar, de Lamentaciones y Eclesiastes es «transla-
tion and )Miidrashcompletely fused together», y que el Targum de
Ester es «a Misnomer for Midrash», -un falso nombre ( «Targum»)
en vez de «Midras». En el conciso Pr6logo de la edici6n, Sperber
declara de los Targumim que edita el vol. IVA, sin ambages,
en general, sin especificaciones: «These texts are not Targum-
texts but Midrash-texts in the disguise of Targuni». 21 No les
provee de aparato crftico - afiade a continuaci6n - porque no •
siente gusto ni tiene capacitaci6n para editar textos de Midrash. •
Puede, pues, ocurrir que una composici6n ofrezca la traducci6n
del texto hebreo versiculo por versiculo con parafrasis cuya in-
tenci6n no sea primordialmente «traducir» sino comentar el texto
sagi-ado : el Tar,gum ha pasado a Midras.
El 'l'argum Pseudojonatan, al que nadie niega e1 nombre de
Targum, es un hibrido de Targum y Midras. Acaba de ver la luz
el libro de Gerard J. Kuiper, The Pseudo-Jonathan Targum and
11
Jts Relationship to Targum Onkelos, 22-en gran parte publicado
previamente en articulos de 1a Revista A ugustinianum. 'fodo el
libro se ordena a probar que dicho Targum es un genuino Targum
palestinense 23 Jl que Onqelos es posterior a ~l, que Onqelos de-
pende tambien de un Targum palestinense.
l\foise Ohana ha puesto en claro en su excelente tesis doctoral
que Pseudojonatan, por lo menos en el :Sxodo, es un Targum pa-
lestinense en hagadda y que en halaka no es nada mas que un
trasunto de Onqelos al que se acomoda y si;gue, con la particula-
ridad de afiadir frecuentemente sobre la halaka de Onqelos la
formulaci6n mas expHcita o detallada del Midras Mekilta. Pseudo-
jonatan en hagadda es un Targum palestino, en halaka es Onqelos
mas Mekilta.
2. - TARGUM Y MIDRAS
12
se refiere Sperber cuando llama, por ej., al Targum de Ester,
:Midras y no Targum. Pero no existe incompatibilidad entre Tar-
gum y midras con minuscula, entendiendo esta palabra en el signi-
ficado de «hermeneutica del judaismo antiguo», modo de inter-
pretar los judfos antiguos la Biblia hebrea. Los :Midrasim rabi-
nicos - los Midrasim con mayuscula - son unas obras resultantes
de tal tipo de exegesis. Se llaman, por antonomasia, Midrasim por-
que dan cita y acumulan, mas que ninguna otra obra judfa antigua
o medieval, mas que los mismos Targumim palestinenses, los mas
diversos y abundantes procedimientos del midras. Tornado en este
sentido, como metodo judfo antiguo de dar el sentido de la Biblia,
el midras se encuentra en los Tar.gumim. Las parafrasis y afia-
didos de estos son manifestaciones y resultados del midras. En
tal sentido el Targum es traducci6n e interpretaci6n, traducci6n y
midras : no hay oposici6n entre ellos.
El metodo midrasico lo aplicaban los judfos siempre que se
ocupaban de la Biblia : cuando 1a estudiaban en particular o en
e1 Bet ha-Midras - del que ya hay menci6n en Eclesiastico he-
breo 51,23 -, cuando la tradudan en la sinagoga (Targum), cuan-
do en la sinagoga tras la lectura del texto hebreo y de su traducci6n
(Targum), un rabino o persona calificada pronunciaba 1a derasa
u homilfa a los fieles, cuando los expertos redactaban comentarios
a la Biblia ; incluso cuando se escribieron libros biblicos recientes
como Cr6nicas, o se redactaron o editaron tradiciones o-libros mas
antiguos, o cuando se hizo la traducci6n LXX, o se escribieron los
deuterocan6nicos (como Sabidurfa, :Eclesiastico), o pSeudoepigra-
ficos como Jubileos, Testamentos de los doce Patriarcas, o los es-
critos sectarios de Qumran (Ap6crifo del Genesis, Documento de
Damasco, Pesarim), o la literatura judfa helenistica (Arist6bulo,
Carta de Aristeas, Fil6n, IV de Macabeos). En toda esta litera-
tura de una u otra manera esta presente el midras. 24
Los Targumim, lejos de oponerse al metodo midrasico, lo :adop-
tan generosamente para sus parafrasis. Segun el c6mputo de Etan
24. Cf. I. Heinemann, art. MidnU en Enciclopeaia biblica (en hebreo), IV,
Jerusalen, 1962, cols. 697-701; vease tambien Grech, dnterprophetic Re-interpre-
tation and Old Testament Eschatologp, Augustinianum, 9, 1969, pp. 235-265;
R. Le Deaut, «Les etudes targumiques. Jhat de la recherche ... », pp. 5-34; d.
A. Dfez Macho, Ms. Neophyti J., Il (Jl;xodo), pp. 15* ss.; R. Le Deaut, «Un phe~
nomene spontane de l'hermeneutique juive ancienne: le targumisme», Bibllca,
52, 1971, pp. 506 s., nota 3.
13
Levine, el Pseudojonatan tiene por enc1ma de 400 elementos mi-
drasicos en Genesis y mas de 450 en Exodo. 25 Por lo mismo 110 se
puede tener cabal idea de lo que es un Targum sin disponer de
ideas claras soHre la antigua hermeneutica judfa, sobre el midras.
i Que es esa hermeneutica judfa?, i que es el midras?
Empecemos diciendo que es una manera de hacer exegesils en
los antipodas de nuestra exegesis cientifica moderna. Esta inquiere
el sentido 1iteral de la Biblia, lo que llamarfan los exegetas judfos
en la Edad Mediia, el sentido pesat, e1 sentido que dio el hagi6grafo
a sus palabras. Los sentidos aleg6ricos, äcomodados, espirituales,
etcetera, han caido en irreparable desprecio en la exegesis hodierna.
A lo mas se admite el sentido tipico y desde hace una decadas.
el «sensus plenior» - sentidos que Dios puso, ignorandolos quiza
el hagi6grafo, en sus palabras -.
Mas hasta el final de la epoca talmudica, hasta la exegesis
qaraita de los disdpulos de 'Anan ben David, el judaismo no hizo
gran diferencia entre pe·sat y deras, entre sentido literal y no
literal: todo sentido deducido o deducible por via de deras, por
«busqueda», por «investigaci6n», se entendfa como pesat, como
un sentido sacado por los hombres (los soferim, los darsanim),
pero puesto por I>ios en la Biblia.
«Dios habfa puesto en ella sentido inagotable, 'setenta caras',
sentido para todas las epocas y contextos culturales. Daras signi-
fica "buscar" : buscar a Dios en el A. Testamento, buscar el sen-
tido de la palabra de Dios en la literatura rabinica y prerrabfuica ;
midras es el instrumentp de la busqueda de ese sentido perenne
y siempre actual de la palabra de Dios.» 26
«Drs empez6 significando rastro, huella, pisada ; pas6 de aht
a significar rastrear, seguir la pista, para acabar en investigar,
buscar, estudiar, encontrar. Drs no si;gnifica solamente buscar. De
la etimologia se deduce que drs se halla a medio camino entre bus-
car y encontrar. La acci6n del verbo se dirige siempre hacia un ob-
jeto que esta presente o que se considera como presente, diferen-
14
ciandose, bajo este aspecto de bqs, cuyo objeto esta ausente.» 27 El
midras busca, pues, una riquisima vena de revelaci6n, un uberri-
mo sentido que Dias ha soterrado en la entrafia de cada secci6n,
de cada frase, de cada palabra, de i::ada letra de la Biblia.
Corno se ve, la plenitud de sentido encerrado en la Biblia segun
le hermeneutica judia antigua, desborda todo lo que la hermeneu-
tica cientffica hodierna concede en punto a plenitud o multiplici-
dad de sentidos biblicos. No se ttata solamente de que una expre-
si6n o palabra pueda a la vez tener, en la intenci6n del hagi6grafo,
<los sentidos diversos. Esto lo acepta la ciencia despues de que
David Yellin demostr6 en su trabajo sobre la Ret6rica de 1a Bi-
blia, sobre la figura misneh ha-horaah, 28 que existe tal doble sen-
tido en mas de treinta lugares del libro sagrado. 'l'ampoco se trata
de que un hagi6grafo, como San Juan, 29 muy a menudo pretenda
dar <los sentidos a sus narraciones o palabras, o que determinados
pasajes de la Biblia, o incluso que alg{m libro como el Cantar,
tengan un «sensus plenior» 30 ; la plenitud de sentido de la Biblia
segun el judafsmo antiguo desborda con mucho estos sentidos ad-
mitidos por todos o por muchos exegetas contemporaneos: es «el
sentido de un libro que tiene sentido para todos los tiempos», para
todas las circunstancias de la vida. Si esta en la superficie, a flor
de tierra, lo aprehende la exegesis pesat; si esta rec6ndito, lo
capta la exegesis deras, el midras. 31 A medida que los soferin1 y
:27. Olegario Garcia de la Fuente, O.S.A., La busqueda de Dias en el Antigua
Test-amento, Madrid, 1971, p. 20; Renee Bloch, «Ecriture et tradition dans le
judaisme», Calziers Sioniens, 1954, p. 15; I. Heinemann, art. cit., cols. 695-696.
:l8. D. Yellin, Kctabim nib!iarim II: La Ret6rica en /a Biblia y lii Poesia
l1ebrea e11 Sefarad, (en hebreo)•, Jerusalen, 1939, pp. 86-106. Esta duplicidad de
sentido intencionadamente buscada por el hagi6grafo se da en muchos mas casos
de los estudiados por Yellin, o por E. Koenig en su Stilistik, Rlletorik, Poetik in
Bezug auf die Biblische Litteratur, pp. 10-B. En diversas publicaciones, particu-
larmente en los comentarios a La Sagrada Biblia, ed. Codex, Buenos Aires-Ma-
drid, 1963-ü5, me he referido a ese ornato ret6rico de la Biblia que se da tambien
en el Nuevo Testamento, utilizando el nombre de Ja ret6rica arabe istijdäm. Vease
tambien Ja expresi6n aramea de! doble sentido tarte m.asma'.
29. Cf. A. Diez Macho, Historia de la Salvaci6n, Madrid, 1968, pp. 17 ss.
30. Cf. Raymond E. Brown, Tlze sensus plenior of Sacred Scripture, Balti-
more, 19i,5.
31. Dice a este propusito Jacoh Neusner, «History and Midrash», Judaism.
A Quarterly Journal of Jewish Lifc and Thought, 9, 1960, pp. 48 ss. : «The Bible
itself made possible Midrashic elucidation. 1'he very first word of God was light.
The Talmud says, «Is not My word like fire, saith the I,ord, and like a hammer
which breaks the rock int:o pieces? (Jer 23, 29). Just as a hammer strikes the
anvil and kindles clouds of sparks, so does the Scripture yield many meanings,
15
los darsanim -- los primeros nombres- que conocemos son los
Sema'ya y Ab'tali6n, maestros de Hillel - fueron sacando por
deras nuevo sentido y jugo de la Biblia, esta se conceptu6 como
suma de pe-sat :sz,midras. Era palabra de Dios la .Torah bi-ketab,
la Ley escri_ta, pero tambien era palabra de Dios 1a T orah sbe-' al-
pe, la Ley oral, 1a interpretaci6n dada al Pentateuco por fos es-
cribas. Por lo menos desde final del si"glo;n d. C., a las dos se las
crefa provenientes de revelaci6n directa de Dios en el Sinaf : Dios
habrla comunicado en aquel monte la Ley y su interpretaci6n. 32
Las dos constitufan .el sentido de la Escritura: la parte ya des-
cubierta de el.
Lo mismo cabe decir de toda interpretaci6n de la Biblia, aun-
que Dios no la hubiese revelado en el Sina{, y por tanto, aunque -
no se hubiese transmitido por el •sencillo tramite de la tradici6n
oral: cualesquiera interpretaciones deducidas por la tecnica del
deras, particularmente las aceptadas por los maestros de 1a Comu-
nidad, formaban cuerpo con la Escritura: ~an el sentido --- parte
del sentido - d,e la Palabra de Dios.
EI Targum cuya funci6n era transmitir al pueblo reunido en 1a
sinagoga el -sentido de la Escritura, no podfa contentarse con tra~
ducir el sentido literal (pesat), habfa de impa{tir el sentido ocul- .
to, e1 deras: habfa de ser traducci6n y midras. 33
as it is said, 'Once ,clid God speak, bnt two things have I heard .. .' (Psalm 62,11)1.
The rabbis assumed that Torah was the indivisible, exhaustive äccount of the
event of revelation. at Sinai .. lt revealed some truth, •and encompassed all ttuth.
Hence it was their. task to draw ont of the given text the widcst possiblg.; range
of religious insight. They did not need to distinguish between the obviou{l· sense
of words and the subtler secondary meanings words might hjde. Plain sense
(p'shat) is sim:ply ·what was immediately apparent. Midrash was the level of
meaning discovered by search (d'rash) by disciplined careful exegesis .. The tnith,
was one, but the rabbis came upon the part uncovered by Midrash with littlq
more effort. (lt is true that the rabbis did distinguish occasionally between a.
particularly imaginative .Midrash of a verse and its plain sense, but this distintion
meant far less to them than it does nowadays).1
32. Pirqe Abot 1, 1 : cMoises recibi6 la Torah [ = escrita y oral] del Sinai
[ = de Dios] y la transmiti6 a Josue, Josue a los ancianos, los ancianos a los
profetas ... »; cf. J. Jeremias, New Testament Theology I : The Proclamatfon of
Jesus, Londres, 1971_,p. 204 y nota 5.
33. Leopold Zunz. dice en una obra cläsica acerca. de los Midrasim, Die gottes-
dienstlichen Vorträge der Juden, Frankfurt a. M., 1892, reproducci6n en Hildes-
heim, 1966, pp. 75 s.: •EI Targum Yerusalmi [-= parte del Targum palestinense}
tiene la misma relaci6n con Onqelos que el Midras con la versi6n literal : Onqelos
s61o de vez en cuando es exegeta, el Yerusalmi s61o de vez en cuando es traduc-
tor ; en este ultimo el trabajo fundamental es el der,d [ =deraf], en aquel el
16
Los procedimientos de la exegesis deras, del midras, apuntan
ya en la Biblia hebrea, en la LXX, en la literatura deuterocan6-
nica y pseudoepigrafica, en literatura helenfstica judfa, en Qumran;
estan desarrollados en los Targumim especialmente palestinenses,
y se manifiestan con toda exuberancia en los llamados :Midrasim.
Martin Mc N amara ha consagrado un capftulo de su ultimo
libro 34 a explicar c6mo se form6 la interpretaci6n autoritativa de
la Biblia una vez esta posey6 texto fijo, que fue para el Pentateuco
el tiempo de Esdras, y para los profetas, epoca posterior : 34
EI deras utiliz6 las siete reglas ( middot) de interpretaci6n atri-
buidas a Rabbi Hillel (ca. 70 a.C. a 10 d.C.). Algunas parecen
haber sido formuladas despues de este rabino ; la mayor parte son
anteriores a el. 35
Un principio de exegesis dentro de la propia Biblia se encuentra
en las glosas, inicialmente marginales, despues incorporadas al
texto. Las glosas se ordenan a eliminar dificultades sintacticas,
lexicas (palabras oscuras o desconocidas), a registrar lecciones va-
riantes; llaman la atenci6n sobre lugares paralelos, explican alu-
pda{. El targumista del Y erusalmi no ha pretendido hacer haggada y menos un
comentario, sino dar al publico una obra que exponiendo la Escritura de confor-
midad con las ideas imperantes satisficiera tanto las. exigencias de la .halak.a como
las ampliaciones de la haggada, y por tanto toda su obra es una 'freie Uebertragung
mit theilweise vorherrschendem Midrasch'». Este texto minimiza en exceso el
deraJ de Onqelos y el pesa{ del Targum palestinense, pero seiiala justamente el
puesto del deras en el Targum palestinense.
34. M. Mc Namara, Targum and Testament. Shannon, 1972, pp. 19-35.
35. Las siete reglas se mencionan en Abot de Rabbi Natan y en otros lugares·
de la literatura rabinica. J. Bowker, The Targums and Rabbinic Literature, Cam-
bridge, 1969, pp. 315 ss., las transcribe y explica y hace la historia de su atribu-
cion a Hillel. Sou: 1) Qal wa-[1omer (equivalente a nuestro ca minore ad -majus» -
o «a fortiori» ; 2) gezera sawa (analogfa verbal) : las mismas palabras estan en
diversos versiculos ; 3) binyan ab mi-katub e!iad (formaci6n de una familia par-
tiendo de un texto) : cuando la misma frase se encuentra en varios pasajes, una
consideraci6n encontrada en uno de ellos vale para todos los pasajes ; 4) bfnycin
ab mi-sene ketubim (formaci6n de una familia partiendo de dos textos) : con dos
textos ·se hace un principio aplicable a otros pasajes; 5) kelal u-pera{ (lo general
y lo particular) : hacer de una regla general una aplicaci6n a caso particular en
otro versiculo ; o hacer de una regla particular un principio general ; 6) ka-yo~e
bo be-maqom afier (como esta en otro lugar) : solucionar una dificultad de un
texto por comparaci6n con verso similar (no forzosamente de similitud verbal) ;
7) Dabar ha-Zamed me-'inyan6 (sentido fijado por el contexto). Las trece reglas
hermeneuticas de R. Ismael son ampliaci6n de estas siete. Hay referencias. de
reglas formuladas por R. 'Aqiba, rival de R. Ismael. Hay, ademäs, las 32 reglas,
tardfas, atribuidas a R. Eliezer ben Jose ha-Gelili. Vease el enunc-iado de todas
estas reglas hermeneuticas en Hermann L- Strack, Einleitung in den Talmud',
Munich, 1921, pp. 96-108; vease otra bibliograffa en J. Bowker, ob. c!_t.,p. 318. - ---
17
2
siones hist6ricas, realzan el texto o lo mitigan, incorporan opinio-
nes teo16gicas. Muchas e importantes son las glosas liturgicas, que
ha estudiado el Prof. W eingreen y ha clasificado en estos apar-
tados : glosas e'xplicativas, ampliatorias, variantes y masoreticas
(glosas como las de la masora posterior).
Mac Namaira prosigue: el deras intrabiblico produce desarro-
llos midrasicos como los de Sabidurfa, caps. 10-19, introduce en
el texto, al reeditarlo o traducirlo, ideas teol6gicas de epoca poste-
rior, tendencia:s antiantropom6rficas de exculpaci6n y de enalteci-
mienlo de los personajes de la Biblia ;36* ,actualiza algunos textos.
El deras en los Midrasim hagaddicos ha sido estudiado con gran
competencia por Ishac Heinemann en su libro Darke ha-aggadah
(3." ed., Jerusalen 1970, en hebreo), Procedimientos de la ha.ggada,
libro en el que tambien trata del deras en la Biblia, en LXX, en
Ben Sira, Jubileos y Testamentos de los doce Patriarcas, etc. (pa-
ginas 165 ss.). Heinemann divide la obra en tres libros: I: Proce-
dimientos de historiograffo creadora (pp. 15-95) ; II : Procedi-
mientos de filologia creadora (pp. 96-164) ; III : Relaci6n del deras
haggadico con el de la Biblia y el de otros escritos judfos antiguos.
El libro de la historiograffa creadora abarca nueve capitulos:
en ellos desarrolla diversos temas como la tendencia del midras
a lo sensible, concreto y personal, a huir de lo abstracto, sistema-
tico e imperso:nal ; tendencia a fijar y completar detalles y cabos
dejados sueltos o incompletos en la .Biblia, a concretaF-la acci6n en
un determinaclo tiempo, en un determinado espacio y en unos
determinados JProtagonistas ; a acortar distancias de espacio y .de
tiernpo, con el riesgo de incurrir en anacronismos, con animo de
acercar el futu.ro por medio de profecfas en boca de personajes Qt-
blicos ; tendencia a los contrastes bruscos o a las matizaciones, a
ligar unas partes de la Biblia con otras buscando armonfa, elimi-
nando contradicciones, subrayando analogfas y paralelos; ten-
dencia a valorar todos los pormenores de un relato, a innovar, a
actualizar incluso en cuestiones de religi6n y moral dentro de la
religi6n y moral de la Biblia. La tendencia mas acusada del deras
es actualizar el sentido de la Biblia, deducir el sentido actual de la
Palabra de Dios.
El libro Il, los procedimientos de filologfa creadora, comprende
35*. Cf. A. Diez Macho, Ms. Neophyti 1, III (Levitico), pp. 47•-51•.
18
seis capitulos. En el primero establece las bases de esta filologia,
que son: a) la interpretaci6n de cada detalle del texto sagradQ;
b) la finalidad exclusivamente magisterial, directiva, de todQS los
pormenores del texto ; c) el valor semantico independiente del con-
texto, que tienen las letras, palabras, versiculos, capitulos y sec-
ciones de la Biblia.
En capitulos sucesivos se explica que las consonantes de las
palabras bfölicas (de las vocales no se preocupan los darsanim,
pues no estan escritas) tienen, ademas del significado que les da
la uni6n con otras, un significado propio, independiente, cuando
se las considera solas o cuando se las une a consonantes no in-
mediatas, a letras separadas, pues la divisi6n actual de las palabras
no obliga al exegeta.
Las palabras, igualmente que sus consonantes, aparte del sen-
tido contextual, poseen sentido por si solas o unidas a palabras de
otros versiculos; como consecuencia, los practicantes del deras,
unas veces debilitan el sentido pesat que tiene la palabra en el
contexto, dandole diverso sentido y sesgo, otras veces se desen-
tienden por completo del sentido contextual ; tambien ocurre que
elaboran el sentido de una palabra saltando el versiculo que la
contiene y yendo a explicarla a un nuevo contexto; no siempre
a versiculo inmediato, sino a un versiculo lejano que contiene la
misma palabra. La extracci6n del jugo semantico de la palabra se
opera, si es preciso, con procedimientos especiales, como sacar 1a
etimologia de los nombres propios, como dar a las palabras un
significado tardfo o etimol6gico y original o metaf6rico o tradicio-
nal o doble o el de una variante textual. 36
La exegesis de las frases permite aislar una oraci6n gramati-
cal cualquiera, por diminuta que sea, de la frase entera como si
fuesen entidades independientes ; se la aisla del contexto inme-
diato, o se la integra en otro contexto ; con estos procedimientos,
por lo comun, no sufre ef sentido pesat, simplemente se lo com-
plementa.
36. I. Heinemann, ob. cit., p. 129 seiiala que el deras fundado en el valor
semäntico de las consonantes no contradice nunca al pesat ; es un simple aiia-
dido; en cambio, el deras de las palabras aunque normalmente no se opone al
pesat, en algunos casos le es coutrario : a) cuando los darsanim desconocen el
significado real de la palabra en su contexto actual; b) cuando la halakä se
opone al sentido pesat ; c) cuando hay que eliminar un antropomorfismo; d) o
atenuar una expresi6n.
19
Finalmente, el deras de capitulos o secciones, cuya exegesis no
puede ser completa, segun las ideas de los darsanim, si no se tiene
en cuenta todo tl capitulo, la secci6n, el libro, toda la Escritura.
La Escritura en realidad es «um, libro. A pesar de ~odo - lo mis-
mo ocurre en d deras de letras, palabras u oraciones gramatica-
les - se interpretan capitulos o secciones con descuido del sentido
total, recurriendo a contextos que no son e1 inmediato; ya se
ampHa, ya se restringe su significado, ya se recurre a 1a exegesis
aleg6rica, aunque de otra manera y en distinta medida que Fi16n.
Esta exegesis aleg6rica s61o en contados casos se opone a la exege-
sis pesat (vease nota 36) ; de ordinario es un sentido sobreaiiadido.
Obviamente los procedimientos del midras ha:ggadico que son
los que acabamos de exponer, son mas libres que los del midras
halakico: tratandose de deducir normas legales (halaka), las reglas
hermeneuticas, como las siete middot de que antes hemos hablado,
se ajustan mas al sentido comun y al sentido real del texto. Pero
tanto el midras haggadico, como el halakico tienen como punto de
arranque e1 texto bfblico. La ,Misna se diferencia del midras en
que no vincula necesariamente al texto bfblico 37 las leyes, las nor-
mas jurldicas 1queconstituyen su contenido.
EI deras de los Targumim no difiere sustancialmente del que
se encuentra en la Biblia hebrea o en los Midrasim. Esta mas des-
arroll:;1.doque en ·la Biblia hebrea, mas que en la LXX, menos que
en los ,Midrasim. Con raz6n Renee ·Bloch .Y otros han com;iderado
el Targum como puente entre Biblia y Midrasim. 31 Lo cual no
implica que no se practicase e1.midras antes del Targum\l:oral o
escrito, o que no existiese paralelamente al Targum. EI deflf!esta
ya en la Biblia, como hemos sefialado. El J'argum recoge elab9ra-
ciones midrasicas existentes, pero, ademas, fomenta y crea midras
ante la necesidad de transmitir al pueblo el sentido actual del libro
sagrado. 39
Los Targumim en los que el deras tiene mas presencia, son el
Pseudojonatan, el Targum palestinense y de liagi6grafos.
20
En el Pseudojonatan se dan cita los procedimientos midrasicos
de historiografia y filologia creadoras. La historiografia creadora,
que inventa y amplifica los relatos (cf. Ex 10,19; 9,27), se da en
los Midrasim exegeticos y homileticos ;40 pero sobre todo se en-
cuentra en los Midrasim narratives, como es el Pseudojonatan, for-
mando cuerpo con el texto biblico, y es mucho mas frecuente que
el metodo de filologia creadora. 41
La historiografia creadora de Pseudojonatan, segun E. Levine 42
se manifiesta princi palmente en : 43
a) aclarar la narraci6n biblica (Ex 14,20; 1,15; 2,13; 4,19;
6,9; 17,8) ;
b) hacerla interesante {Ex 12,42; 13,8; 15,3; 15,18);
c) rellenar lagunas (Ex 12,37; 2,1 ; 17,8);
d) armonizar textos contradictorios 44 (Ex 2,18; 6,25; 6,28;
12,40) ;
e) eliminar problemas doctrinales (Ex 2,12; 12,48; 17,2);
f) ilustrar afirmaciones abstractas (Ex 9,20; 10,29; 12,46;
15,18);
g) instruir (Ex 8,12; 12,2; 12,4; 12,10; 13,10; 15,3; 16,36;
18,20) ;
h) satisfacer la curiosidad (Ex 2,5; 4,2ss; 7,11 ; 7,22; 8,12;
15,22) ;
i) estimular la esperanza y la confianza (Ex 1,19; 12,12;
12,42; 13,17; 14,14s; 15,1 ; 15,3).
•Otra de las manifestaciones del midras en Pseudojonatan es la
polemica anticristiana y contra judfos «sectarios» ;45 segun Hischel
Revel, 46 contra 'ananitas y qaraitas, opini6n que ni a Levine ni al
21
que escribe parece aceptable. La mayor j)reocupaci6n del deras en
el Pseudojonatan es la eliminaci6n de antropomorfismos y de toda
posible objeci6n contra el sagrado texto, dos preocupaciones carac-
tedsticas del tiempo de Rabbi 'Aqiba (primera mitad del siglo II
d. C.). 48
El deras antiantropom6rfico es, como diremos, comun a todos
los Targumim. •
Se manifiesta el deras del Pseudojonatan en la teodicea o jus-
tificaci6n de I)ios probablemente contra las acusaciones de los
marcionistas al Dios del A. Testament9 ; por eso en Ex 20,5,
Pseudojonatan - y lo mismo el 'rar,gum ~eofiti 1 - puntualizan
que Dios recuerda la maldad de los padres malos en los hijos re-
beldes; en Nu 14,-18 vuelve a aparecer con identica intenci6n eI
calificativo «rebeldes1 que «justifica:o el castigo que inflige Dios
a los hijos : es castigo debido a su «rebeidfa:o, no a ser hijos de
padres malvados. Sin embargo, la imitatio hominis - el presentar
a Dios con las virtudes de los hombres justos - no figura en
Pseudojonatan, aunque es deras corriente en los Midrasim. 411
EI midras halakico (de tema legal) del Pseudojonatan combate
la exegesis aleg6rica - pues con ella se justificaba la abolici6n
de la Ley de Moises -, i;ntegra con frecuem~ia preceptos legales
de ley oral para prestigiarla ante el pueblo con la aureola de la
ley escrita e introduce en la versi6n aramea practicas legales del
judafsmo. Capitulos enteros se ordenan a explicar la halaka al
pueblo (cf. Ex 21-23 y 28). Corno los Targumim tie;en por fina-
lidad hacer as,equible el sentido actual de la Biblia al p:neblo,
cuando las discusiones rabfoicas sobre una halaka no tiene:n una
aplicaci6n practica, el Targum traduce literalmente (pesat), igno-
rando las discusiones.
EI deras halakico de Pseudojonatan pone de relieve, como•el
libro de Cr6nicas, el sacerdocio, su santidad (Ex 29,37 ; .30,29)
asf como la pureza ritual del pueblo (Ex 22,3 ; Gen 35,2 ; 49, 1 ;
Lev 20,7; 21,6; Deut 4,10), rasgo este del judafsmo antiguo. 50
Pasemos de un deras concreto - el del Targum Pseudojona-
22
tau - al targumico en general. En los Targumim encontramos los
procedimientos hermeneuticos de los ;Midrasim rabinicos que, si-
guiendo a I. Heinemann, hemos descrito, y los del Pseudojonatan
que acabamos de resumir. «EI targumismo - dice Le Deaut 51 -
es midrasico por naturaleza ; lo que le caracteriza es la economfa
de medios que exige el respeto al texto y los. limites que este
impone a la parafrasis.»
Este autor sefiala los principales componentes del «targumis-
mo», es decir, de la exegesis deras de los Targumim :
1) Preocupaci6n por hacer claro, inteligible, al pueblo el sen-
tido del texto sacro, para lo cual, si es preciso, se intercalan notas
aclaratorias en la trama del texto, se modifica la sintaxis, se trueca
en interrogaci6n una afirmaci6n, se recurre al estilo directo, a la
segunda persona, se suple el sujeto o el complemento gramatical,
o todo un contexto cuando asi lo reclama el sentido o logos del
pasaje; se interpretan las voces y expresiones oscuras, arcaicas,
las que pueden ser equivocas o de dudosa ortodoxia; se concreta el
sentido de metaforas, alegorfas, parabolas y comparaciones. 52
2) Tendencia a glosas explicativas: la paloma soltada por
Moises estaba «domesticada» (Gen 8,8), la cisterna donde fue arro-
jado Jose albergaba serpientes y escorpiones (Gen 37,24). Las glo-
sas son a veces explicitaciones de un sentido sobreentendido (Onqe-
los, Gen 19,15: Los angeles dicen a Lot: toma a tus dos hijas que
son fiele'S), a veces son respuestas a interrogantes que plantea e1
texto; a menudo se explicita el sentido acudiendo a lugares real-
m·ente paralelos o considerados tales por la sola presencia de
identico lexico. Las glosas dan numeros exactos, fechas concretas,
onomastica actual, sacan a seres sin nombre del anonimato 'Y1es
bautizan con nombres btblicos bien sonoros y conocidos, sin dete-
. nerse en anacronismos como cuando identifican a Melkisedeq con
Sem, a Balaam con Laban, etc. ; por ultimo, integran en el texto
oraciones, discursos, relatos porque parecen materia implkita en
el texto. 53
3) Exegesis popular : Corno el Targum habla al pueblo, su
23
derdS tiene estilo de exegesis popular : gusta de la exageraci6n
como cuando dicen Pseudojonatan y Neofiti I (margen) que las
codornices (del desierto del Sinai, Nu 11,31) volaban a una altura
de dos codos, d~ modo que los israelitas no tenfan que molestarse
para atraparlas ; 54 tietie preferencia por los trazos realistas y hasta
truculentos ;55 se fija en detalles insignificantes sacandoles sentido
como hacia la Escuela exegetica de Rabbi 'Aqiba. 56
4) Eliminaci6n de contradicciones, aun a costa del sentido
obvio y literal : para resolver la dificultad que En6s haya invo-
cado'el nombre de Yahweh (Gen 4,26), siehdo asf que el tetragrama
no sera revelado mas que en Ex 3 (cf. 6,3), Neofiti 1 da al verbo
hebreo hwM dos sentidos: el que le corresponde, «empezar» (raiz
ylJ,l), y el parafrastico «profanar» (rafz IJ,ll), con lo que el ver-
sfoulo traduce «comenzar» y «profanar», pero en sentido coritrario
al literal: «Entonces los hijos de los hombres comenzaron (hwl_ial)
a fabricarse fdolos ( =profanar, hwl_ial)y a llamarlos con e1 no~bre
del Memra de Y ahweh». Como Dios habfa prometido acompa:iiar a
los Israelitas en el desierto, Ex 33,3 hebreo, «Yo no subire en
medio de ti», cambia en sentido contrario en Onqelos: «No reti-
rare mi Sekina de en medio de vosotros» ( =_os acompa:iiare) ; 1o
mismo traduce, al parecer, Neofiti 1.57
54. La tendencia a la hiperbole se encuentra en la Biblia : los soldados del
rey Asa, de Juda, derrotaron el ejercito del etiope ZeralJ-, de un J:t1ill6n de hom-
bres, «de los que no qued6 uno solo» (2 Cr 14,7-17). David prepar6 para el 'I'emplo
cien mil talentos äe oro, un mill6n de talentos de plata, tanto cobre :!!' -hierro
que no se podia J•esar (1 Cr 22,14). En el reinado de Salom6n, la plata afütndaba
en Jerusalen como las piedras (1 Re 10,27) ; Salom6n tenia setecientas -~jeres
y trescientas concubinas (1 Re 11,3), etc. Cf. M. Adinolfi, ob. cit., pp. 29-31,
donde brinda tambien ejemplos de la literatura clasica. Acerca de la hiperbole
biblica mayor o del todo punto imposible - la que llaman los ret6ricos arabes
al-gulww, los judios hafraza - y acerca de la hiperbole mas moderada - en arabe
al-igräq, en hebreo hagzama - vease mi trabajo «Paralelismo, enumeraci6n,
expolici6n, astefsmo, hiperbole, incepci6n y transici6n», Sefarad, 10, 1950, pp. 153-
156; cf. Hullin 90b; Maim6nides, Moreh ha-nebukim 2,29. Tanto una como
otra hiperbole son modos de expresarse que salen del campo de lo posible y
entran en la esfera de lo imposible : son lafon habai, lenguaje hiperbolico, muy
presente en los profetas y libros hist6ricos de la Biblia, en la litex:atura arabe,
u oriental en general, maxime en la literatura popular.
55. 2 Macabeos, ·que es historia escrita en estilo patetico, para mover, impre-
sionar, echa mano sobre todo de descripciones de un realismo que roza. con lo
macabro (3,14-22). Corno el Targum, 2 Macabeos hincha las cifras y fuerza la
nota milagrosa; cf. M. Adinolfi, ob. cit., pp. 71-73.
56. R. Le Deaut, Ibid., pp. 516 ss.
57. Ibid., p. 517; Ms. Neophyti 1, III (Levitico), p. 33*.
24
5) Combinaci6n de dos postulados - que la Biblia es una, «no
tiene antes ni despues» (Mekilta Ei 15,2) y que todo en ella tiene
sentido -, de donde procede, en Targum y :Midrasim, el explicar
lo presente por el pasado y por el futuro, desprender un texto de
su contexto hist6rico, relacionarlo con contexto diferente con el
que no esta ligado. 58
6) Actualizaci6n de datos hist6ricos y geograficos ;59 reflejo
de las ideas de la epoca y del medio ambiente del traductor, mas
que de sus ideas personales ; parafrasis exhortatorias y moralizan-
tes, que recuerdan la fntima conexi6n que probablemente tuvieron
en un principio Targum y derasa u homiHa.60 EI Targum Neo-
fiti 1, por ej., frecuentemente empieza por esta frase exhortatoria
«Pueblo mio, hijos de Israel» ; el tema de premios o castigos salta
repetidamente a las paginas del Targum. 61 •
25
misnicas : revelan un estadio de la traaici6n judaica anterior al
reflejado en la Misna. 63
Es un anacronismo - dice Ohana - comparar la exegesis judfa
medieval, preoc'upada por distinguir el sentido pesat del deras, con
la exegesis de los traductores del Targum, ignaros de tal distin-
ci6n de sentidos : «Un targumisme important - en palabras de
Le Deaut 64- consiste a inclure dans la traduction l'interpreta-
tion traditionnelle. La Bible etait re1rue et transmise avec une
exegese dont elle paraissait inseparable.11 «Ainsi le targumisme
cons1stera a inclure dans l'exegese une pllrtie au moins de l'agga-
dah traditionnelle» (p. 523). •
7) Influjo de la haftarah (lectura de los profetas) en la ver-
si6n targumica que la precedfa, influjo tambien del contexto litur-
gico, vg. de la festividad en que se lefa tal o cual parte del Tar-
gum. 86 Desgraciadamente s~bemos pocas noticias ciertas respecto
a correspondencia de lecturas profeticas con lecturas del Penta-
teuco. Parece asegurado que este se leia y traduda al aram.eo en
lectura continuada los sabados ya en el siglo primero de la Era
cristiana, y que le segufa una lectura o haftara de profetas (cf.
Luc 4,16-2,1}.Parece igualmente cierto que determinados sabados,
como los cuatro del mes de Adar, y los dias festivos mayores, in-
cluido Kippurim, tenfan por este tiempo, y aun anteriormente,
lecturas. fijas para el Pentateuco ; mas las lecturas p.rofeticas por
entonces y unos si:glos despues, parecen haber sido dejadas al ar-
bitrio del lector o predicador de la homiHa, o del jefe de 1~ sina-
goga. 68 Por lo cual es muy dificil relacionar desde fuera,
prescindiendo del contenido del Targum, la versi6n targumica .del
Pentateuco con las ideas de la concomitante secci6n hebrea y aramea
de los Profetas ..
Estos son los componentes del «targumismo», del modo de
traducir los Targumim. Como se ve, son los mismos procedimien-
63. Cf. A. Dfeii Macho, t(I'he Recently Discovered Palestinian Targum ; Its
Antiquity, and its Relationship with Other Targums», Suppl. VT 7, 1960,
pp. 223-225.
64. Ib!d., p. 522.
65. lbfd., p. 522.
66. Cf. M. Mc Namara, Targum and Testament, cap. III (Scripture readings;
Fixed readings; Palestinian cycle of Scripture readings), pp. 42-47.
26
tos, y las mismas tendencias que hemos visto en el Midrasim o
en el Pseudojonatan. 67
Ilustremos el midras de los Targumim con unos ejemplos del
Targum Neofiti 1 a los primeros capitulos del Genesis : 68
Gn 1,1 N: mlqdmyn («en un principio») y no mlqdmyt' («en
el principio») porque se quiere expre'sar tiempo indeterminado, no
el principio absoluto de la creaci6n, dado que para el judafsmo la
Tora, la gehenna, el trono de gloria, el templo, el nombre del
;Mesias, la penitencia, etc., fueron creados antes de los cielos y la
tierra. No se emplea qdrn porque puede significar tiempo ( «antes»)
o espacio ( «oriente») (cf. Grossfeld, p. 10) : concreci6n, armoni~
.,
zacion.
(Memra de) Yahweh y no Elaha (=Elohim): Porque los Tar-
gumim evitan la palabra Elohim que suena a plural (p. 13) : evi-
tan ambigüedades.
Gn 1,2 N : doble traducci6n: thy' w-bhy' (trad. literal) y
w-~dy... w-rqyn' (trad. de O con parafrasis) (p. 15).
Gn 1,5 N: 'ymm', siempre que se trata de dfa en contrapo-
sici6n :a noche (menos en la expresi6n «40 dias y 40 noches») ; si
el dfa incluye la noche, se usa yom. Probablemente el origen es
el hebreo yoniam que siempre se traduce por 'ymm' (p. 18): con-
creci6n, precisi6n.
Yom qadmai ( «dia primero») contra TM (yom e}:tad:dfa uno)
y contra 0, Ps, Pes y contra la interpretaci6n rabinica de R. Yudan
de Beresit Rllibba 3,8, p. 24 por analogia con los demas dias (p. 19).
• Gn 1,6 N y demas versiones arameas bi-me~i'ut («en la mi-
tad») : para indicar que el firmamento estaba exactamente a mitad
distancia entre las a:guas superiores e inferiores ; o sea, concreci6n,
determinaci6n (p. 20).
Gn 1,17 N : W-swy ( «y puso») : en hebreo wa-yitten puede
significar «y puso», «y entreg6», «y dio» ; el TargPal precisa el
sentido evitando ambigüedades (p. 30).
27
Gn 1,21 N (solo) aiiade «dos11: precisi6n.
Gn 1,26 N : bar nas ( «hombre») como especie, no Adam· que
se reserva para el individuo : precisi6n.
bi-demutan (b nuestra semejanza11): para salvar la espirituali-
dad de Dios no traduce literalmente be-$almenu ( «a nuestra
imageni,).
Gn 2, 1 N : bryt: se aiiade esta palabras pues es una frase
hecha bryt smy' w-'ar'a en el rabinismo (p. 41): analogk
Gn 2,2 N : «Y hubo descanso y quietud delante de Eh ; en
lugar de decir «y descans6 Dios11,para evi-tar un antropomorfismo.
Gn 2,4 N : antepone yel,ius a toledot mecanicamente, porque
cuando toledot significa genealogfa humana se antepone tal pala-
bra ; aqui sobra (p. 43) : analogia.
Gn 2,5 N: de las 46 veces que aparece sadeh en Gn, el T:argPal
traduce 20 veces por ape bera y 20 por l,iql' y 5 en sentido de
tl:,,wm;solo el TargPal - no Ps ni 0- emplean ape bera ( «campo
abierto»), reservando J:,,ql'para un determinado campo opara cam-
po fronterizo (pp. 44s) : precisi6n.
Gn 2, 7 N traduce bara, ya$ar, '~sah cuando se trata dle acto
creativo de Dios por br' (p. 47) : precisi6n.
Gn 2,9 N : no contento con decir be-gw (tr~d. de b-tok, «den-
tro» }, aiiade precisando bi-m$i'ut, «en medio» (del Eden) (p. 49).
Gn 2,11 N traduce aawila por India: actualizaci6n geografica.
Gn 2,14 N aiiade e1 calificativo «grande» al rio Eufrates to-
mando el adjetivo de Gn 15,18; Dt l,7; Jos 1,4 (p. 53): ana,logfo.
Gn 2,15 N (texto) traduce asri («asent6», «hizo habitan,-·«hizo
descansar») uu hij'il henia}:i, yänial,i: M traduce con '$n' (colöc6)
un hif'il hinn-ial,i, yannial:,,;es decir, N y M traducen una llectura
distinta (pp. 54s.). •
Gn 2,15 N da una traducci6n moraliza,nte: «Para dar culto se-
gun (o: traba.jar en) la Ley y para guardar los mandamientos11,
del T:M«para trabajarlo y guardarlo» (p. 55).
Gn 3,5 N : «pues es manüiesto y conocido delante Yahweh• :
expresi6n antiantrof,(imorfica en vez de «Dios sabe».
Gn 3,9 N, M en vez de traducir «l d6nde est¼s = 'ayyekka ?, ,
que podria interpretarse como ignorancia de Dios, traducen «l c6mo
asi = 'ekah ?», haciendo una parafrasis sobre la omnisciencia de
Dios y afiade: «l C6mo piensas tu que no sera conocido delante de
28
Mf el lugar en medio del cual estas? ;_D6nde esta el mandatniento
que te ordene ?» : elimina una objeci6n.
Gn 3, 19 N : por asociaci6n de ideas la traducci6n literal «al
polvo volveras• (tasub) suscita la idea edel polvo volveras•, es
decir, la resurrecci6n de los muertos de que habla el v.
Gn 3,21 N, Ps y O traducen un doble texto -hebreo 'wr (luz),
texto de R. Meir, y 'wr (piel); la primera palabra por cvestidos
de gloria», la segunda por «piel de su carne• ; es una versi6n
doble; cf. Neophyti 1, I, p. 100*.
Gn 3,24 N traduce doblemente mi-qedem de TM : cdesde Ul;l
principio», cal oriente~ del jardfn de Eden (p. 87).
Gn 4,8 N aiiade una frase que parece faltar en TM : cven y
salgamos los dos al campo», frase recuperada tambi~ en Ps, Pes,
LXX, Vulg. S, Etiop y Fi16n (De Migratione Abr., 13 y Quod
deterius potiori insidiari soleat .1,10-11,14) (p. 99): o traducei6n
de texto distinto o ampliaci6n.
Gn 4,13 N traduce ns' (perdonar y soportar) de :i;nanera que -
en la parafrasis figuren estos dos sentidos (p. 103).
Gn 4,16 N traduce frecuentemente top6nimos, - como aquf
Nod, por nombres comunes; aquf: «(en la tierra) desterrado y -
vagabundo» en vez de «(en 1a tierra) de Nod• (p. 107).
Gn 4,17 N cambia una frase interrogativa (asf lee N el TM)
en aseverativa negativa: es proceso corriente en TargPal (pagi-
nas lOOs.).
- Gn 4,26 N traduce hw"ti,lde TM leyendo este verbo de d<1S
maneras: «empezar» ( y~l) y cprofanan (~ll) (p. 113) : solucion
de una objeci6n. .
Gn 5,24 N, M dicen que l;Ianok expir6 ('itnegid)/muri,6(myt)
contra los que defendfan su asunci6n al cielo y su transformaci6n
• en angel: interpretaci6ri polemica comun al rabinismo y a Fi16n
(p. · 119).
•Gn 6,2 N traduce nasim de Tl¾ (mujeres) por anasim (hom-
bres) lo que puede entenderse de la homosexualidad ( «tomaron
hombres» ; cf. Beresit Rabl;ni26,5, p. 248) o de que «los hombres
(sujeto) tomaron», lo que implicarfa cambio de objeto por sujeto.
Pero probablemente hay que traducir cmujeres• con una alusi6n
a chombres» : doble sentido (cf. p. 124).
Gn 6,6 N evita el antropopatismo «y se entristeci_§ (Dios)• '1e
29
TM c6fr doble versi6n: «y discuti6» (leyendo 1 ryq por 1 dyyn; o
«se examin6» leyendo 'dyq} y «se apacign6» (p. 129).
Gn 6,8 Gtbssf~ld (pp. 130ss.) aduce la documentaci6n rabfoica
confirri:ütnd:oqu~Noe «·no»{extrafia adici6n de N),era justo, Beresit
Rabba 28,9, I>·267, etc. Cf". Neophyti 1, II, p. 19*: sentido con-
trMio al texto por r'azonesteol6gicas.
,Grt' 7,14 N -0trehe ,d,oble traducci6n en «todo lo que aletea y
todo 1o qüe vuela» .
Gn 8,10 N lee wa-yä/J,el (y wa-yiyä/J,el de v. 12) como verbo
IJ,UtYenipei6):'Ps •y' 0 leen ~wl/y/J,l (y esper6) (p. 159): diversa
lectura del texto:~9 •
Resuniiendo; para:tener ideas claras y distintas de lo que es un
Tatguni, es preciso relacionarlo con la tecnica del midras. Hemos
dfali!) que el Targum se diferencia de las obras rabinicas deltlomi-
naa.as.'Midrasim, que el Targum es versi6n parafrastica, que la
parafrasis es midrasica, es decir, se hace por el procedimiento exe-
getice.:judio lliunado tieras o midras, que este procedimiento a.soma
o esta presente ert fodas las obras del judaismo antigno de tema bi-
blico, .que esta presente, por antonomasia en los llamados Midrasim
rabinicos, ,que esta abundantemente representado en los Targumim,
particularmerite p~lestirios y en los Targumim a Profetas poste-
69,Y. Komlös lta escrito vados opusculos y muchos artfculos sobre temas
de' halaka y. haggada · en ·1os· II'argumim·, en Onqelos, en los Targumim palesti•
nenses, en el Targ11lll Jonatan a los Profetas: vg., El Targum al,paso del Mar
deJos Juncos, El te1na d":J.fl r~tribuci6n en el Targum, Caracterfsticas del T,11.rgum
de. Ongelos (tendencia a ensalzar a los patriarcas y antepasados de Israel f!l!lll.so-
crificando el pesat del texio), Caracterfsticas del Targum de Malaqufas, EI iitetodo
targumico de Eclesiastes, El rfargum de los diez Mandamientos, La hSQadä
de 1a bendici6n de Jacob (Gen 49),, Procedimientos exegeticos del .Targum del
Ec{esiastes, E:s:egesis del Targum .de Isaias, Explanaciones etimol6gicas del Tar-
gum, .de Isaias,. E:x:plall.a~iones t;timol6gicas del Targum del libro de Samuel,
CiJ,racterfsticas. del Targum de Onqelos, Procedimientos exegeticos del Targum
de Isaias, El Targnm de Jeremias. Corno se ve, la contribuci6n de Komlos es
indispensable para conocer el deras de los Targumim. Vease la bibliografia com-
pleta ,de este autor con las.referencias exactas en Ms. Neophyti 1, III, p. ll.6*
Ai::erca de la hermeneutica•de Qumran, vease G. Vermes, «The Qumran Inter-
pre.tation of Scripture in lt. Historical Setting», The Annual of Leeds Unii~erslty
Orient,al Society, -vol. 6, 1966-1968, pp. 85-96, y 1a bibliografia alli citada, p. 95,
nota •2. •De este mismo· aütor ·vease «Bible and Midrash : Early Old Testament
Exegesis»; en The (Jambrid~ History of the Bible, I, Cambridge 1970, pp. 199-231.
. S:oln-e el ),Iidras como genero literario, vease Addison G. Wright, S. S., The
Liteiary GeM~ Midrash, Staten Island, N. York, 1967, 164 pp., y la reseiia crftica
de R. Le Deaut, «A propos d'tine defiuition du midrash», Biblica, 50,. 1969,
.pp .. /395:~3, y su traducci6n inglesa (con una Introducci6n), en Interpretatfon, 25,
1971, pp. 259-282. • •
30
riores y en los Hagi6grafos - en estos sobre todo--; hemos ex-
puesto en que consiste la exegesis deras - el midras -, la dife-
rencia, tardfa, de pesat, o sentido literal, y deras; dijimos que la
exegesis deras busca extraer de la Biblia su sentido oculto para
mantenerla siempre en forma viva y actual, que el sentido oculto
encerrado por Dios en la Biblia es inagotable, que no se circuns-
cribe al doble sentido de algunos pasajes, ni tampoco es meramente
lo que llaman modernamente «sensus plenior», que es plenitud
mayor, que incluye en el Pentateuco el sentido de la Ley escrita y
de la Ley oral, que generalmente es suma de sentido literal o
pesat y de sentido «rebuscado» o deras, que estos dos sentidos
formaban cuerpo con la Biblia, que traducirla al pueblo implicaba
traducir sentido pe·sat y deras, que por consiguiente el 'fargum
incluye e1 midras. Pasamos despues a exponer los procedimientos
midrasicos, es decir, los utilizados por la exegesis deras en la
Biblia hebrea (donde el deras es incipiente), en los Midrasim
haggadicos (donde el deras llega al colmo), en el Targum Pseudo-
jonatan (donde el deras es frecuente), en los Targumim en general.
Terminamos con ejemplos concretos de exegesis midrasica en los
primeros capitulos del Targum Neofiti 1.
En conclusi6n: el Targum no se opone a midras, lo exige, lo
exige dosificado, subordinado al esencial caracter del Targum que
es la «traducci6n». La dosificaci6n, la moderaci6n del midras es, en
punto a metodo exegetico, lo que hace que e1 'l'argum no sea un
Mjdras rabinico.
31
La respuesta tradicional, aun valida; es que el pueblo judio
empezo en un momento dado y •en una determinada geograffa a
hablar arameo y a no entender o entender con dificultad el hebreo
bfblico, por lo que hubo que leerle la Biblia traducida al arameo.
EI puebl~ j111dioen el siglo vu a. C., en tiempo de Ecequfas
(716-687), unicamente conocfa el hebreo (cf. Is 36,11-13 y :2 Re
18,26-28) ; pero desterrado a Babilonia, alli se familiariz6 con el
arameo, lengua que en · Jd;esopotamia habfa substituido al acadio.
Repatriados los judfos a J udea, eil un nfunero que se cifra en tomo
a los~treinta mil, continuaron empleandQ el arameo. Pero en la
diminuta provincia de Judea donde los regresados se aposentaron,
no parece que el aratneo fuese la unica lengua hablada, dadio que
alH habfa quedado una masa de judios no exilados que debieron
continuar hablando hebreo. Efectivamente, los profetas postext-
licos, Ageo (por el 520), Zacarfas (520-518), Malaqufas (hacia el
450), Abdfas (siglo v), Joel (por el 400), Jonas (siglo v), profetizan
en hebreo. Nehemfas persigui6 el incumplimiento del sabado y-los
matrimonios mixtos. A prop6sitö de estos se dice (Neh 11,23 s.) que
la mitad de los hijos de tales matrimonios - segun la lista de Es-
dras 1, 10-43, J13 matrimonios - habfaban casdodib (la lengua de
la provincia marltima llamada Asdod), '10 pero q.ue no hablabanla
lengua 11yehudib, cla lengua judfa», al parecer el hebreo, lo que
supone ser lo normal hablar cyehudib.
Se aduce tambien como argumento de 1apervivencia postexf-
lica del hebreo como lengua hablada, que la mayor parte de los
libros biblicos o fragmentos de ellos escritos despues del destierro
lo fueron en hebreo : Is caps. 56, 58 y 66; Is 13; ll,10~16; 61 ;
63-65; 24-27; Proverbios 1-9; Cantar (por el 450), Rut (JPOrel
450), Esdras (parte hebrea), Nehemfas, Ester hebreo (por el 350),
Cr6nicas (siglo rv), Eclesiastes (siglo m), Eclesiastico en hebreo
(hacia 190), Daniel (parte hebrea, 167-164), y muchos salmos. Pero
este argumento de la literatura hebrea postexilica no es demasiado
convincente, pues «la gente - son palabras de C. Rabin a este
32
prop6sito 71- sobre todo en Oriente, a menudo escribe en un len-
guaje distinto del que habla».
Tambien se aduce como ar:gumento del continuado empleo del
hebreo como lengua hablada el haber continuado mucho tiempo des-
pues del destierro la composici6n, en hebreo, de_oraciones recitadas
y entendidas por el pueblo. 72
Todos estos argumentos no han convencido a Klaus Beyer
quien repetidamente habla de la muerte del hebreo como lengua
hablada en su reciente e importante libro 'Althe-bräische Gram-
matik. 73 ·El arameo -dice, p. 14 - empez6 a relegar por su sim-
plicidad a hebreo y acadio desde el siglo VIII a. C., y fuera de
Fenicia y Arabia, en todo el area cultural semftica se habl6 arameo .
en el siglo IV. «Zwar wird das Hebräische als jüdische Reli-
gions- und Nationalsprache weiterverwandt, aber es gerät immer
mehr unter aramäischen Einfluss, nicht nur in Wortschatz, For-
menbildung und Satzbau, sondern vor allem auch in der Aus-
sprache.» Muerto el hebreo - continua, p. 14 - se dio al hebreo
consonantico las vocales arameas, y esta pronunciaci6n aramai- -
zante del hebreo evolucion6 en lo sucesivo segun evolucion6 el
arameo hablado ... En conjunto la pronunciaci6n del hebreo reflejada
en la LXX, en las matres lectionis de los textos hebreos de Qumran
o del texto consonantico masoretico o de la II columna de la
Exapla de Odgenes o en la vocalizaci6n masoretica medieval, es
un trasunto del desarrollo alcanzado por el arameo de la ~poca •
correlativa. Por tanto, si queremos saber c6mo sonaba el hebreoc
como lengua viva, tenemos que apoyarnos exclusivamente en testi-
monios anteriores al 500 a. C. (p. 14). Ese hebreo antiguo, escrito
por personas que lo hablaban, se conserva en inscripciones y en los
libros del A. Testamento compuest.os hasta el siglo vr a. C. ; el
resto de los libros hebreos del A. Testamento, los ap6crifos vetero-
testamentarios y la mayor parte de los escritos de Qumran (hasta
el 68' d. C.), incluidos algunos fragmentos del Talmud babil6nico,
estan en un hebreo que pretende continuar el hebreo antiguo, pero
71. C. Rabin, «Idiomas hablados. en Palestina despues de la cautividad», Enci-
clopedia de la Biblia, IV, col. 64.
7'2. I. Heinemann, ob. cit., p. 170.
73. Göttingen, 1969, pp. 13-16; cf. tambien su reseiia del libro de Max Wagner,
Die lexikalischen und grammatikalischen Aramaismen im alttestamentlichen He-
bräisch, ZDMG 119, 1969, p. 196 («despues de Ja muerte del hebreo, hacia el
500 a. C.»).
33
3
sus autores hablaban arameo : es el hebreo medio en que fueron
originariamente compuestas obras, conservadas en traducci6n, como
los pseudoepigraficos 4 Esdras, A pocalipsis sinaco de Baruk y
Los Testamentos de los doce Patriarcas; es un-.hebreo utilizado
hasta 132-135, hasta la revuelta de Bar Kokeba (pp. 15 s.): un
hebreo empleado sobre todo por los sacerdotes. De el se separ6
tempranamente el neohebreo, lengua de uso escolastico, de sabios
y escribas, que ya apunta en el Cantar y en Eclesiastes (siglo III
a. C.) y que aparece plenamente formada en documentos del Mar
Muerto y en osuarios (desde el siglo r a. C. hasta el siglo II d. C.)
y particularmente en la Misna, Tosefta y en los Midrasim halaki-
cos (siglos II-III d. C.), pero solamente en mss. no revisados seg(m
el hebreo masoretico (p. 16).
Esta historia de la defunci6n del hebreo hablado trazad.a por
K. Beyer no convencera a todos. No habrfa convencido ni a Ben
Yehuda, ni a Klausner, ni a M. H. Segal, quien en su Gramatica
del hebreo misnico 7t asegura haberse hablado este hebreo en .Pa-
lestina desde el 400-300 a. C. hasta el final del periodo mfsnico ;
ni a Harris Birkeland que ha defendido hace pocos lustros haber
hablado las clases bajas de Palestina, y haber predicado Jesus, en
un hebreo popular, del que hubo diversos dialectos, continuador
del hebreo bfblico hasta la mitad del siglo II d. C. ;.,. ni a
W. Chomsky, para quien el hebreo (mfonico) hablado no s6lo no
declin6 en tiempo de los Hasmoneos, como dijeron J''l"eubauer y
Nöldeke, sino gue precisamente entonces se intensific6 su empleo
por el pueblo.'16 Autores tan contemporaneos como J. M. :Milik y
J. Fitzmyer 77 admiten la pervivenciadel hebreo en el siglo r d.C.;
34
J. M. Grintz 78 opina que se escribi6 y habl6 el hebreo en los
ultimos dfas del segundo templo y •que 1a Vorlage del Evangelio
de Mateo fue hebrea ; I. Rabinowitz acaba de insistir e1 pasado
afio que effaza (Marc 7,34) es hebreo y no arameo, contrariamente
a lo sustentado por M. Black y J. A. Emerton, y que, por lo mis-
mo, hay que revisar la teoria, por ej., de Manson que Jesus sola-
mente se dirigi6 en arameo al pueblo sencillo y sin cultura. 79 Basta
leer la ultima parte del trabajo de H. Ott «Um die Muttersprache
Jesu» 80 para convencerse que esta cuesti6n del hebreo hablado en
Palestina en tiempo de Jesus no fue sepultada definitivamente por
G. Dalman, que es cuesti6n candente y rediviva y que son muchos
los autores contemporaneos para quienes el hebreo, en una u otra
forma, en una u otra geografia, continu6 siendo lengua viva.
El que escribe es de los que opinan que el hebreo no qued6
despues del destierro reducido a lengua literaria, llamese hebreo-
medio o neohebreo (misnico), que el hebreo continu6 como lengua
hablada en ciertas area's de Judea o en ciertos niveles sociales de
esta provincia, y que este hebreo lzablado, por lo menos en su
fase posterior, fue el neohebreo o misnico, lengua que dej6 de
hablarse, por la despoblaci6n de J udea, despues de la revuelta de
Bar Kokeba (afio 135 d. C.) y por la desaparici6n y absorci6n de los
78. J. M. Grintz, «Hebrew as a spoken and written language in the last days
of the second Temple», Journal of Biblical Literature, 79, 1960, pp. 82 ss. Que en
Mateo se transparenten diversos trazos de una subyacente tradici6n semitica, he- -
brea o aramea, no parece que pueda ser negado ; la redacci6n de evangelio - e►
crito en un griego bastante uniforme y de mas categorfa que el de Marcos,. Juan,
Apocalipsis y Pastorales -, parece haber tenido lugar en Antioqufa o quizas en
Fenicia. Segun (cf. nota 90) G. D. Kilpatrick, Mateo al igual que los otros evan-
gelios, pasaron a composici6n escrita no en area semitica sino griega.
79. Isaac Rabinowitz, «'Be opened' = effaza (Mark VII, 84) : Did Jesus
Speak Hebrew ?», Zeitschrift für neutestamentliche Wissenschaft, 58, 1962, pp. 22!!-
238; 1dem, aEffaza (Mark VII, 34): Certainly Hebrew, not Aramaic», Journai of
Semitic_ Studies, 16, 1971, pp. 151-156. En ambos articulos defiende que tal palabra
es un imperativo nifal (=liif>päta!1) hebreo y no un imperativo itpe'el o itpa'al
arameo, pues para que fuera arameo tendrfa la t que ser asimilada, fen6meno que
se da en muy raros casos con la raiz Pt!z. La tesis de Rabinowitz no es convin-
cente, pues hay casos en arameo de asimilaci6n de taw ante pe. Veanse en
DJ.D II, Les Grottes de .Murabba'ät II; p. 103, dos casos de asimilaci6n de taw ante
p ('Prw'nk y 'psr: dos itpa'el) en un papiro arameo del aiio 55/56 d .. C. En Neo-
fiti 1, margen, se dan tres casos: Gen 3,7 ( =w'ftl;i-w), 45,:!6 ( =w'flg) y Deut, 21,3
( = 'Pl!1). EI que estos casos se den en el arameo del margen es una garantfa de
que no se trata de errores de copistas, pues las lecciones marginales suelen estar
confirmadas con el ms. 6684 del Targum fragmentario, por ej., la lectura w'flg.
80. :Vo11um Testamentum, 9, 1967, pp. 19-24; nota 3 de p. 19.
35
judios en ella conversantes que, tras la revuelta, emigraron a
Galilea. Aqui se hablaba con exclusividad arameo ; tras la muerte
de esos refugiad0€, del sur, de Judea, el ml'.snito pervivi6 como
lengua escolastica. 81 Llegamos a estas conclusfones por los argu-
mentos arriba expuestos en favor de la permanencia del hebreo
como lengua hablada, y porque en ciertos libtos como Cantar y
Eclesiastes se echa de ver ya influjo del hebreo ml'.snico (vg. el
uso de se), influjo que tambien delata el hebreo literario (hebreo
medio) de Qumran ; el argumento mas p9(ieroso es que el rollo de
cobre de la cueva 3 de Qumran (entre el 30 y 130 d. C.) esta
escrito en hebreo misnico hablado ; del mismo hebreo hay textos
de Murabba'ät y de Habra (al_gunas cartas de Bar Kokeba). Estos
escasos materia:les y ilguna rara inscripci6n es lo que queda de ese
hebreo misnico que subsisti6 desde final del siglo II d. C. como
lengua literaria de Misna, Tosefta, Baraytot, ;Midrasim tannaiti-
cos. (Vease DJD, Le petites grottes de Qumran, Oxford, 1.962,
pp. 222-235.)
Llegados a esta conclusi6n - que el hebreo continu6 como
lengua viva en el pueblo hacia final del siglo II d. C. -, volvemos
a preguntar con. mas insistencia : l por que se tradujo la Biblia
del hebreo al arameo?, l por que nacieron los Targumim?
La respuesta esta dada ya : porque el uso del hebreo era muy
reducido: reducido a Judea, a nucleos de poblaci6n dif-iciles de pre-
cisar. Los judios de Galilea, los de Galaad o Perea no hablaban
hebreo ; en la propia J udea el arameo era la lengua que pocc?a poco
se habfa hecho dominante. Pero, incluso los judfos que hablaban
hebreo, lo que conodan, lo que utilizaban era el hebreo ml'.sllico
que difiere su buen tanto del hebreo biblico que se lefa en las
sinagogas. EI misnico hablado no es ese hebreo ml'.snico que corre
en los libros impresos de la Misna, etc., ni tampoco exactamente
el que describen A. Geiger en su Lehrbuch zur Sprache der
Mischnah (primera gramatica cientifica del misnico, Breslau, 1845)
o M. H. Segal en su Gramatica de 1927. Esos textos editados,
esas gramaticas presentan un hebreo misnico intensamente asimi-
lado por los copistas medievales al hebreo biblico ; un misnico «he-
81. Cf. A. Diez Macho, «La lengua hablada .. ,», pp. 121-125; idem, Ms. Neo-
pliyti 1, II, p. 78,* nota 1, donde se exponen ideas parecidas de Y. Kutscher.
36
braizado». 82 El verdadero hebreo misnico hablado y el verdadero
hebreo de Misna, Tosefta, etc., hay-que buscarlo en los documentos
de Qumran y en ciertos ms., como el de la Misna de Kaufmann, 83
que se libraron, total o casi totalmente, de la asimilaci6n al hebreo
bfblico. Por lo cual, el misnico hablado distaba mas que el misnico
corriente, del hebreo leido en las sinagogas. Aun para los drculos
que lo hablaban era conveniente la traducci6n del hebreo bfblico
al lenguaje corriente, el arameo.
Aun en el supuesto de que los conversantes en hebreo misnico,
pudieran entender facilmente el hebreo de la Biblia, la traducci6n
aramea, el Targum, no ks era superflua, pues Targum es, como
hemos sefialado, traducci6n con interpretaci6n. Este traducir in-
terpretando, en que consiste el Targum, segun la tradici6n judia
(TB. Megilla 3a) se habria iniciado en una reuni6n de hombres y
mujeres convocada por Esdras, al sudeste del Templo, para leer 1a
Ley de Moises. Los doce letrados que acompafiaban a Esdras leian
la Tara hebraica de Moises «traduciendo ( meforas) y dandole
el sentido» (Neh 8,8). Meforas, segun dicha tradid6n, es el
Targum. 84
Solventada la primera cuesti6n acerca del arameo del Targum
- si realmente necesitaban los judfos traducciones al arameo sien-
do asi que el hebreo continuaba como lengua viva -, pasamos a
indagar que clase de arameo es el de los Tar,gumim.
82. Para el estudio del misnico de Qumrän y Murabba'ät, cf. Milik en DJD III,
Les petites grottes de Qumran, Oxford, 1962, pp. 223 ss. Vease sobre el misnico ha-
blado y el «editado» el imporfante estttdio de E. Y. Kutscher, «Mischnisches He-
bräisch», Rocznick Orientalistyczny, 28, 1964, pp. 36-38. Kutscher en este articttlo
brinda diversos ejemplos de hebraizaci6n «biblica» : asi en el verdadero misnico ha-
blado el sufijo de 2 p. masc. era no -eka como en hebreo biblico, sino -ak como en
arameo y seguramente por influjo del arameo. Tal sufijo -ak pas6 a su vez del mis-
nico al hebreo de los piyyu/im palestineuses con puntuacion superliuear, cf. A. Diez
Macho, Manuscritos llebreos y arameos de la BibUa. Contribuci6n al estudio de las
diversas tradiciones del texto det A. Testamento, Roma, 1971, p. 62. Otra peculia-
ridad importante del misnico hablado, en grau parte eliminada por los copistas
al conformar los textos al hebreo biblico, es la retenci6n en forma contextual de
una vocal plena (vg. yqtwlw, en vez de yqtlw), fen6meno que ordinariamente se
considera, incluso en el misnico, como forma pausal; esto implicaria una acen-
tuaci6n llana en el hebreo misnico hablado, siendo aguda la acerttuaci6n en el
hebreo biblico; ibfd., pp. 45-47.
83. G. Beer, Faksimile-Ausgabe des Mischnacodex Kaufmann A 50, La Ha-
ya, Hr29.
84. Cf. R. Le Deaut, Introduction .. ., pp. 29-32.
37
Hemos dado por supuesto en la cuesti6n anterior que e1arameo
era la, lengua imperante de los judfos de Palestina, particular-
mente desde el siglo primero de la Era cristiana. Ahora, antes de
fijar la clase del arameo targumico, debemos razonar brevemente
ese supuesto.
Expusimos arriba la revolucionaria, tesis de K. Beyer: que
toda la literatura hebrea a partir del siglo v a. C. esta escrita por
quienes hablaban arameo, que la pronunciaci6n de tal literatura
seria tambien aramea.
El influjo arameo en esa literatura · posterior al destierro de
Babilonia es patente y reconocido. Influjo en el lexico (vg. Neh
3,15 tll en vez de ~ll), en la morfologfa (asi en Dan 1;10 el hebreo
aser lammah es traducci6n del arameo dylema'), en la sintaxis
(por ej., la desaparici6n del waw versivo en Esdras, el uso profuso
del participio en vez del verbo finito). N. Tur-Sinai 85 lleg6 a afir-
mar que Daniel, Esdras y Nehemias fueron escritos originaria-
mente y por entero en arameo, que las secciones poeticas de Job,
y las profedas de Ecequiel, y algunos salmos, como el 107 y 139,
asi como algunos pasos de otros libros serfan probablemente tra-
ducciones de original arameo.
La documentaci6n literaria en arameo entre el tercer o seglindo
siglo a. C. y el segundo o tercero d. C. ha sido tan escasa, quese
ha hablado de un «vacuum aramaicum» en tal periodo. 86 Sin em-
ba~go, gracias a los descubrimientos de Qumran y .al incremento
de inscripciones, tal vacio se va rellenando. Ademas del arameo de
Daniel (ca. 165 a. C.) -que en puridad parece ser arameö orien-
tal, de Mesopotamia, a juzgar por la libertad de su sintaxis -,
tenemos U:n documento arameo ciertamente de Palestina que es
la Megillat Ta'anit o Rollo de los Ayunos. Aunque se discute la
fecha exacta de su composici6n, que unos ponen en tiempo de
Bar Kokeba, y otros poco antes o poco despues del aiio 70 d. C.,
Ben-Zion Lurie cree ser obra de fecha anterior, no solo como texto
fijo en la tradici6n oral sino incluso como texto escrito. En tiempo
de Alejandro Yanneo probablemente habria sido puesto por es-
crito. 87
8.5. N. ,Tur-Sinai, «Aramit», Encictopedia Biblica (en hebreo), cols. 593-595.
86. Cf. W. F . .Albright, The Archaeology of Palestine, 5.a ed., Baltimore, 1960,
pp. 201 s.
87. Ben-Zion Lnrie, Megillat Ta'anit, con Introducci6n y notas (en hebreo.),
Jerusalen, 1964, pp. (!J)-(11).
38
Sumese a esto un numero cada vez mayor de inscripciones en
sepulcros y osuarios, 88 desgraciadamente muy cortas casi todas,
nombres propios en su mayor parte, y no siempre claramente
arameas. Aiiädase las palabras arameo de :Mat, Marc y Juan, 89 y el
fondo arameo de Evangelios y Actos, repartido desigualmente en
los diversos Evangelios, sobre todo presente en Marcos y Juan y
en el evangelio de la Infancia de Lucas, fondo arameo quese tras-
luce en onomästicos y top6nimos y en ciertas formas del lenguaje,
en la sintaxis particularmente. 90 El colorido aramaico de Evange-
lios y Apocalipsis llev6 a tan buen aramafsta como C. C. Torrey
a escribir todo un libro para demostrar que estas obras estän escri-
tas en «griego de traducci6n», que los hagi6grafos tuvieron delante
un original semftico (primordialmente arameo), el cual original
39
se manifiesta en lecciones debidas a faltas de ortograffa, lectura
u o{do.91 Sin llegar a las exageraciones de Torrey, M. Black ha
puesto de relieve muchos aramaismos de Evangelios y Actos ; los
ha subrayado tambien en su rica producci6n investigadora, J. Je-
remias : «Perd6nanos nuestras deudas» del Padrenuestro es la
traducci6n de «l;t0ba'» ( «deuda» en sentido de «pecado») del
arameo. 92 La expresi6n, tan corriente en los evangelios, «Y res-
pondi6 y dijo», no se encuentra ni en griego dasico ni en la
koine: deriva de fuente semitica, aunque no se puede asegurar
que _sea fuente aramea pues tambien se _da en hebreo. «Desatar»
en sentido de «perdonar» (cf. Mat 16,19; 18,18; Jn 20,23) 93 pa-
rece ser el uso arameo de sera' (desatar) para expresar «perdonar»,
uso frecuente en el ms. Neofiti 1 ; H griego en vez de tis (Jn 1,21 ;
Act 13,25, etc .... ), reflejo del araineo mn que puede traducirse por
quien ( tis) o por que cosa ( ti), etc... •
A traves del hebreo de los documentos de Qumran se adivina
el arameo como lengua hablada de sus autores. Todos los te.xtos
hebreos de Qumran delatan una multiple influencia: la del hebreo
bfülico que imitan, la del hebreo del Eclesiastico y literatura pseu-
doepigrafica, la del hebreo m{snico o hablado y la del arameo. A
veces es diff cil distinguir si el influjo procede del misnico o del
arameo, dado que hay fen6menos lingfüsticos comunes a estas dos
lenguas, vg. el frecuente uso de verbos impersonales, pero otros ca-
sos es posible: asi, por ej., en el Manual de Disciplina y Regla de la
Comunidad (1QS y lQSa) hay lexico mfsnico (vg. miimon, ml'ky
~bl) y lexico ara:tneo (vg. klyl en vez del hebreo ktr o 'trh; .;bwdh
por ma' aseh; diversas veces rz que tambien se encuentra en otros
rollos de Qumran). Formas arameas son, en dicha Regla, el piüral
ywmy, infinitivos constructos con prefijo mem, como l-mftlJ,,
b-mtwr, y el sufijo -h:wn de 'lyhwn. 94
40
En Qumran y Murabba'ät hay hebreo influido por las dos len-
guas habladas, por el m1snico y el arameo : hay tambien obras en
arameo, aunque menos en numero que las escritas en hebreo «me-
dio» : 95 el Ap6crifo del Genesis, del que hemos hablado, la Ora-
ci6n de Nabonid, la Descripci6n de la Nueva Jerusalen, un texto
del «Elegido de Dios», diez fragmentos de Henoch y tres frag-
mentos de Tobit arameos, parte del Testamento de Levi, el Pseudo-
Daniel, el Targum de Job·, publicado en 1971 por J. P. M. Van
der Ploeg y A. S. Van der Woude, algunos fragmentos del Tar-
gum de LevUico. Hay tambien diversos contratos arameos y cartas
arameas de Bar Kokeba. No todo esta aun publicado. En los
v:ols. de Discoveries in the Judaean Desert, editados en Oxford,
tomos I-III, y en diversas revistas bfülicas han aparecido parte
de tales textos aramaicos. La pregaria de N abonid fue publicada,
por ej., por Milik en Revue Biblique en 195696 y reeditada con
traducci6n y estudio por •R. Meyer, en libro aparte. 97 El A p6-
crifo del Genesis, publicado primero por N. Avigad e Y. Yadin
en Jerusalen, 1956, fue publicado de nuevo y definitivamente por
Fitzmyer en 1966. En 1971 acaba de salir la segunda edici6n co-
rregida.
Aunque los materiales arameos de Qumran o Murabba'ät no
son numerosos y buena parte de ellos nos han llegado en estado
fragmentario, frecuen'lemente en minusculos fragmentitos, han
confirmado una vez mas que en Palestina del siglo 1 d. C. y en
siglos anteriores se hablaba el arameo.
Pasemos, pues, a estudiar la clase de arameo en que estan es-
critos los Targumim. •
El Targum de Job de la cueva XI de Qumran (llQtgJob) esta
·pp. (39)-(43). El influjo del arameo se hace sentir igualmente en el misnico como
ha puesto de relieve J. T. Milik, DJD III, Les petites grottes ... , p. 226: -n co-
ruo desinencia normal en el rollo de cobre (3Ql5) (misnico popular) en pl. y
dual y a veces en sufijos de 3.a p. pl., influida, al parecer, por el arameo; uso
de 1a preposici6n aramea gab; el orden de objetos + su peso o medida + su
numero, que parece ser orden arameo (p. 227) ; «influjo de ortografia aramea»
(arameo escrito). •La grammaire de son ouvrage contient d'indubitables aramais-
mes de meme que le vocabulaire est rempli d'emprunts arameens, pas toujours
faciles a separer du fonds grec. Par ailleurs le catalogue comporte plusieurs termes
grecs•, p. 276.
95. Cf. A. Diez Macho, «La Lengua hablada ... ,, pp. 107 s.
96. J. T. Milik, «Priere de Nabonide et autres ecrits d'un cycle de Daniel:
fragments arameens de Qumran 4», Re-vue Biblique, 63, 1956, pp. 407. ss.
41
l'Scrito en el arameo literario llamado «imperial» o, con denomi-
naci6n alemana, «Reichsaramäisch».
Todos los escritos aramaicos de Qumran o Murabba'ät estan
escritos en esta clase de arameo. Se trata del arameo que sigui6
al llamado «Arameo antiguo,,, del que Rainer Degen ha publicado
recientemente una excelente gramatica. 98 EI arameo imperial es
la lengua que convirtieron los persas en lengua internacional, por
lo que de este arameo se encuentran documentos en todo el Pr6ximo
Oriente, desde Egipto al l\far Ne:gro, hasta el Indo. Pero antes de
ser adoptado como lengua de la cancilleria persa ya tenia larga
boga y existencia. No se esta de acuerdo acerca de cuando empez6
ni de cuando termin6. Klaus Beyer, que esta preparando una gra-
matica del arameo imperial, lo situa entre el siglo v a. C. y el
rv d. C., mas advierte que desde el siglo n a. C. tal arameo es
«an die gesprochenen lokalen Dialekte durchschlagen» ,99 y que
a estos dialectos arameos locales - que en el area oriental ya
pasaron a ser escritos antes de la Era cristiana - convendria lla-
marlos arameo antiguo oriental y occidental desde el siglo II a. C.
hasta la Era cristiana. Beyer afiade: desde el siglo r d. C. hasta
la conquista de los arabes se extiende el arameo medio subdividido
en oriental y occidental ; el neoarameo es el arameo que aun per-
vive, en Oriente y Occidente. Por tanto, antes de Cristo - pro-
sigue Beyer, p. 199- tendriamos el arameo antiguo, el arameo
imperial, el arameo oriental antiguo y el arameo occidental antiguo.
De acuerdo con esta clasificaci6n, el Targum de Job de Qum-
ran seria arameo imperial de la subclase arameo occidental antiguo,
pues sus editores le sefialan como fecha un tiempo posterior a
Daniel y anterior al Ap6crifo del Genesis (obra esta datada entre
!17. Rudolf Meyer, Das Gebet des .'1.iabonid, Berlin, 196:J, p. 16.
98. Rainer Degen, Altaramäisclie Grammatik der Inschriften des 1/J.-8. J/1.
,'. Chr .., Wiesbaden, 1969.
99. Vease Ja reseiia de Ja obra anterior por K. Beyer en ZD:\IG 1:!0, Hl70,
pp. 198 ,;s. E'n esta resefia Beyer esta en desacuerdo con el tcrminus ad quem
fijado para el arameo antiguo por Degen y otros autores y por lo mismo con el
tcnninus a quo de! arameo imperial. Los limites del arameo antiguo serian: siglo
10-8 a. C. (Cross, Fitzmyer), 10-7 (Segert), todo arameo preimperial (Baumgartner),
incluso el arameo imperial (Rosenthal), todos los dialectos arameos muertos
(Bergsträsser) ; 10-K a. C. (menos el yaudico, Degen),; para Beyer los textos de!
siglo vu y n a. C. y aun <los inscripciones de! siglo v sedan arameo antiguo,
d. p. 1\):-,_
42
el siglo I a. C. y siglo 1 d. C.); quiza - sugieren los editores-
fue compuesto en la segunda mitad del siglo n a. C. 100
Otra divisi6n reciente del arameo introducida por J. Fitzmyer
en su edici6n del Ap6crifo del Genesis (cf. 2.a ed., pp. 22 s.,
nota 60): 1) Arameo antiguo (ca. 925-700 a. C.); 2) Arameo ofi-
cial ( =imperial) o Reichsaramäisch (ca. 700-200 a. C;) : incluye
el arameo de Esdras y probablemente el de Daniel; es lengua con una
cierta uniformidad ; 3) A rameo medio (probablemente empieza por
200 a. C. y continua hasta ca. 200 d. C.); el arameo mas o menos
uniforme del estadio anterior empieza a evolucionar ~n dialectos,
aunque no es facil datar los Hmites de esta evoluci6n. Los Hmites
de este arameo medio podrian variar segu.n los lugares. En Pa-
lestina y Arabia es el arameo de los nabateos, de Qumran, ~u-
rabba 'ät, de los osuarios palestinos} del N. J'estamento, de Fl. Jo-
sefo, de las primeras manifestaciones del rabinismo. En Siria y
Mesopotamia : los dialectos de Palmira y Hatra ; quiza el principio
de la tradici6n rabinica en Babilonia; 4) A rameo posterior (desde
ca. 200 a 700 d. C.) ; se discute, dice Fitzmyer, p. 23, si en el
estadio anterior ya se puede hablar de arameo oriental y arameo
occidental ; pero en esta fase es cierta la distinci6n de dos clases
de arameo: oriental, a saber, sirfaco (Jacobita o Nestoriano),
arameo del •Talmud de Babilonia, mandeo ; occidental: arameo
cristiano palestino, samaritano y judio palestino ; 5) 'Arameo
moderno.
La clasificaci6n de Fitzmyer ha sido adoptada por Y. Kutscher
con pequefias variaciones. 101 •
43
Kutscher describe asi el arameo medio al que pertenece el
arameo del Targum de Job: Sus Hmites van desde el 300 a. C. al
200 d. C. aproximadamente. En esta fase los que escriben tratan
de componer aun en arameo imperial; la lengua es en substancia
una lengua literaria, pero en ella comienzan a introducirse ele-
mentos foraneos o elementos del dialecto hablado, del arameo co-
loquial, que naturalmente es distinto segun los lugares. Sobre
todo se acusa la ganga extranjera en el arameo fronterizo; v. g.,
el nabateo y palmireno acusan el impacto del arabe ; dentro del
area- aramea se acusa el impacto del arameo hablado. 102
Sobre esta ultima constataci6n de Kutscher, compartida, como
hemos sefialado, ;)Or K. Beyer, volveremos mas adelante.
Veamos algi,;,;ias caracteristicas del arameo del Targum de
Job se:fialadas por sus editores (p. 4) : a) empleo constante de dy.
En el Ap6crifo del Genesis ya hay ocho d- y unos cien dy. Se
considera dy como graffa aramea mas antigua que d-. Pero el dy
de genitivo, en substituci6n del estado constructo, apenas si apa-
rece: Job 42,9 b-qlh dy 'ywb: «(oy6) la voz de Job». E1 estado
constructo es la construcci6n ordinaria del Targum de Job, como
lo es en el Ap6crifo del Genesis, aunque en este ya hay casos de
dy o d- genitivo. 103 El unir dos nombres con una: partfcula de
relaci6n - dy en nuestro Targum, zy en arameo imperial - serfa
de origen oriental, influjo del acadio sa.Precisamente el uso exce-
si vo de zy es una caracteristica del arameo imperi::1,)oriental. 104
Aunque la escritura zy es considerada arcaica, se encuentra va-
rias veces, como graffa normal, en un ostrakon arameo de ;Murab-
ba'ät, probablemente del siglo r (primera mitad} d. C., eil este
documento no como preposici6n de genitivo sino como relativo;
tambien se encuentra znh (en vez de dnh}. 105 En otro documento
de Murabba 'ät, no fechado, aparece de nuevo zy y ademas zk
(en vez de dk). 106
44
b) Empleo del pronombre dn (este), una vez en la col. V, 5,
en vez del dnh o znh del arameo biblico, imperial y antiguo. En
el Ap6crifo del Genesis por lo comun figura dn, rara vez dn',
siendo este uso iterado de dn para Fitzmyer, «the most decisive
evidence» de ser el del Ap6crifo arameo de transici6n entre el
arameo de Daniel y el arameo posterior. 10'7 Vease lo que acabamos
de escribir de zy y znh en documentos de Murabba'ät; en estos
mismos documentos se encuentra varias veces dnh (cf. fndice de
voces arameas del tomo II de DJD, dedicado a las grutas de
Murabba'ät, p. 294).
c) Uso predominante de hafel y hitpaal en vez de 'afel o '#-
paal. En el Ap6crifo del Genesis no hay ejemplos de hafel ni
hitpaal. El hafel predomina tambien en el arameo biblico, aunque
hay cuatro ejemplos de 'afel ; algun 'afel hay tambien en el arameo
de Elefantina, aunque muy raro ; sin embargo, las cartas arameas
de Herm6polis, cuyas caracteristicas fundamentales reflejan
arameo occidental, utilizan frecuentemente 'afel y hafel. 108 •
d) Uso exclusivo de hn (si). En el Ap6crifo del Genesis dos
veces hn y dos 'n. Hn se encuentra en el arameo biblico, nunca
'n, pero 'n ya se encuentra en las cartas de_Herm6polis. 109
e) Uso de tmh y km'. El 'Ap6crifo de Genesis utiliza tmny
kmn. Tmn tambien se presenta en el arameo imperial. 110
f) Uso raro de l e yt como signo de acusativo. Yt figura en
Daniel 3,12; es totalmente exc~pcional en e1 arameo de Qumrati
----:-
no se da en el Ap6crifo del Genesis - y de :Murabba'ät fueri,
segun parece, de dos textos de la cueva 4 de Qumran ; iu se da
una vez en los textos arameos publicados por Kraeling. 112 Corres-
ponde al arameo antiguo 'yt.
107. J. Fitzmyer, ob. cit., p. 27.
108. Y. Kutscher, Historia del arameo, p. 87 y pp. 120 ss. Sobre las cartas
de Herm6polis, cf. la edici6n de E. Bresciani y M. Kamil, «Le lettere araniaiche
di Hermopoli», Atti della Academia Nazionale dei Lincei, Memorie, classe di
Sclenze morali, storiche e filologiche, serie VIII, vol XII, fascicolo 5, 1966, pp. 361-
428; cf. comentario de Y. Kutscher, «The Hermopolis Papyri», Israel Oriental
St11dies, 1, 1~71, Tel-Aviv University, pp. 103-119.
109. Y. Kutscher, Historia de! arameo, p. 99.
110. Y. Kutscher, Ibid., p. 93.
111. Les Grottes de Murabba'ät, Texte, p. 117; Y. Kutscher, «Mel}.qarim ba-
aramit ha-gelilit», Tarbiz, 21-23, Jerusalen, 1952, p. 5, nota 13; A. Diez Macho,
Ms. Neophyti 1, III, pp. 56, s.; cf. J. Cantineau, Le Nabateen I, Paris, 1930,
p. 57; II, 1932, p. 177.
112. E. G. Kraeling, The Brooklyn Nluseum Aramaic Papyri, New Haven,
45
g) Empleo indiscriminado ,del estadö absoluto y enfatico. La
determinaci6n d.el nombre (estado enfa:tico) existe en arameo anti-
guo aunque hay bastantes palabras sin tal determinaci6n, remi-
niscencia de una..Jase del arameo en la que aun nQ existfa el enfa-
tico. Ese mismo fen6meno, en escala reducida, se da en el arameo
de Elefantina; sin embargo, en el arameo imperial el uso de la
determinaci6n es regular cuando lo postula el sentido de la pala-
bra, fuera de algunas palabras que se consideran en estado abso-
luto como determinadas. 113 En el Apocrijo del Genesis e1 valor
del e.nfatico tiende a debilitarse y desaparecer. 114 La indiferen-
ciaci6n de absoluto y enfatico es caracteristica del arameo medio
oriental, por ej. siriaco, arameo de Onqelos, y es que su origen
parece ser el Oriente, por eso no es extra:iio encontrarla ya en
la inscripci6n de Behistun, traducida, al parecer, del acadio. 115
La presencia del fen6meno de indiferenciaci6n en textos como el
Ap6crifo del Genesis y el Targum de Job es prueba de que el
arameo imperial, cuyo centro fue el Oriente, sigui6 imponiendo
en el arameo occidental algunas de sus caracterlsticas tf picamente
orientales. 116 El arameo galilaico, samaritano y cristiano pales-
tinense observan la distinci6n entre estado absoluto y enfatico.
Respecto al estado constructo, del que nada dicen los editores
del Targum, su uso es ordinario enel Targum de Job (cf. supra
a) ; en el Ap6crifo del Genesis el constructo es lo mas corriente,
aunque ya hay casos de substituci6n del constructo ppr el estado
enfatico con la preposici6n dy, ej., mlk' dy swdm:- el rey de
Sodoma (coL 22.18) .117 ;M. Z. Kaddari 118 ha subrayado que :en la
M egiUat Ta' anit hay 36 casos de estado constructo contra dos
casos de nombre + dy, y que en las cartas de Bar Kobeka uni-
camente figura el estado constructo; segun el, e1 estado cons-
tructo seria arameo literario; el nombre + dy, arameo hablado.
Kutscher 119 se contenta con decir que la construcci6n con dy aun
1953, 3, 22 a; cf. Kutscher, Historia del arameo, pp. 95 s. y 101; tdem, •Aramaic»,
p. 400.
113. Y. Kutscher, Historia del arameo, pp. 38 s. y 101 s.
114. J. Fitzmyer, ob. cit., p. 221.
115. Y. Kutscher, ob. cit., p. 10'2.
116. Y. Kutscher, «Aramaic», p. 403.
117. J. Fizmyer, ob. cit., p. 220.
118. Y. Kutscher, Historia del arameo, pp. 119 ss.
119. ldem, lbid., p. 141.
46
no habia puesto pie firme en Occidente. Tal construcci6n es ordi-
naria en el arameo medio, oriental y occidental.
De las caractedsticas que anteceden, los editores del Targuni
de Job concluyen que el arameo de este es un arameo imperial
con ciertas variantes que autorizan datarle entre el arameo de
Daniel y el del Ap6crifo del Genesis. 120
Que su arameo sea imperial no cabe duda; que sea anterior
o posterior al del A p6crifo de·l Genesis depende de la explicaci6n
que se de a las formas del A p6crifo que no se conforman con el
esquema- del arameo literario, a las formas que se dicen «avanza-
das», «posteriores». Fitzmyer y Kutscher las han tratado como
formas «puente» entre el arameo imperial y el arameo posterior
del Talmud Jerosolimitano, de los Midrasim haggadicos y de los
Tar,gumim palestinenses. Pero cabe otra explicaci6n : conside-
rarlas como contaminaci6n introducida por el aranieo coloquial
en el wrameo literario. Los dos autores mencionados dan al arameo
del Ap6crifo una explicaci6n diacr6nica; Kahle, J\1).Black, P. Gre-
lot, el que escribe y otros preferimos una explicaci6n sincr6nica :
el arameo del Ap6crifo es una Mischsprache de arameo literario
y de arameo hablado. •
Kutscher admite (cf. supra) que el hebreo medio (de la clasi-
ficaci6n de Fitzmyer) acusa el influjo del arameo hablado, pero
no deduce las consecuencias de esa premisa, y no intenta una
explicaci6n sincr6nica del arameo «medio» del Ap6crifo, aunque
constantemente escribe de interferencias del acadio y de otras
leriguas en el arameo, del arameo oriental en e1 occidental, del
occidental en el oriental. Sin embargo, lo mas 16gico, tratändose
de una lengua literaria, seria explicar sus cambios por la causa
prima de su dinamica, que es la lengua hablada de los que es-
criben.
Fitzmyer a su vez habla persistentemente de mutuos influjos :
del riabateo, dialecto arameo «which betrays Arabic influence» ,121
que delata el influjo del arabe (hablado) ; afirma que el arameo
«afect6 el griego usado por los judios, cosa que se manifiesta en
las palabras arameas de Evangelios y J osefo y en los aramaismos
de su sintaxis» ; 122 se plantea la cuesti6n si y hasta · que punto
120. Le Targum de Job, p. 4.
121. J. Fitzmyer, «The Languae-es ... », p. 527.
122. 1dem, Ibid., p. 523.
47
influy6 el griego en el arameo, admitiendo tal influjo, solo abun-
dante desde e1 200 d. C. ; 123 admite la existencia de hebrafsmos
en el arameo del siglo I d. C., hebrafsmos en eLarameo literario
del 'Ap6crifo del,Genesis y en el menos literario ß:e los escritos de
Murabba'ät y Habra ; 124 Se:iiala que el hebreo «neoclasico» de
Qumran car~ce de espontaneidad y «esta contaminado por el dia-
lecto contemporaneamente hablado» ; 125 vuelve a recalcar 126 el in-
flujo de otras lenguas en el griego y arameo hablados en Pales-
tina .y los influjos foraneos en el hebreo no literario (influjo del
fenicio o punico en 1a t como signo acusa~ivo; influjo del arameo
en el frecuente uso de -in en vez de -im como desinencia del abso-
luto masc. pl., de hn en vez de hm en el sufijo 3.a pers. pl., y en
el uso del sufijo -h en vez de -w, ej., ktbh); subraya que el
verdadero problema es saber el influjo mutuo de las tres lenguas
habladas en Palestina en el siglo I. 127 Sin embargo, en punto al
influjo del arameo hablado en el escrito - influjo «a priori» impor-
tante, pues es la raz6n (cf. supra K. Beyer, y Kutscher) de la
dialectalizaci6n del arameo imperial en arameo medio occidental -
o no se propone seriamente la cuesti6n o le da una respuesta eva-
siva. En su artfculo sobre La;s lenguas de Palestina en el siglo I
de la Era cristiana 128 responde a la siguiente objeci6n- el arameo
de Qumran es arameo literario que informa poco respecto al arameo
hablado- de esta simple manera: «Ello es verdad, pero uno ha
de guardarse de exagerar te6ricamente la diferencia entre formas
literarias y habladas del lenguaje», lo cual, como es patente, no es
respuesta a la c>hjeci6n,puesto que hay lenguas escritas muf dis-
tintas de las habladas; el hebreo literario, por ej., difiere buen
tanto del hebreo mfsnico hablado.
En la 2.a ed. del Genesis Apocryphon tiene que enfrentatse
con el problema del sincronismo de arameo literario ( Genesis Apo-
cryphon) y arameo hablado, pues se lo plantea P. Grelot (Revue
Biblique, 74, 1967, p. 102). La respuesta se reduce a afirmar
una y otra vez que el arameo de Qumran, en especial e1 del 'Ap6-
crifo, «brings us closer to the kind of Aramaic used in Palestine
123. 1dem, lbid., p. 525.
124. 1dem, Ibid., p. 526.
125. 1dem, Ibid., p. 529.
126. 1dem, Jbid., p. 530.
127. Idem, Jbid., p. 531.
128. 1dem, Ibid., p. 521.
48
in the time of Jesus and the Apostles. lt should certainly be used
in preference to the later (el subrayado es nuestro) form of the
language that is found in the targums for the study of the New
Testament and its->Aramaic background». 129 Dice que es una peti-
tio principii mantener que el arameo de los Targumim palestinos
representa la forma «hablada» de la lengua, y e1 Ap6crifo del Ge-
nesis la forma «escrita», y que tiene que demostrarse la sincronia
del arameo de Qumran y el de estos Targumim, que todavfa esta
por ver la cercanfa, la relaci6n del arameo del Ap6crifo con el
arameo de los Targumim, y que uno ha de ser cauto mientras las
tempranas fechas atribuidas por Kahle y sus disdpulos a los Tar-
gumim palestinos no se basen en algo mas s6lido que en «hold
assertions» .130 Repetidas veces asevera que el arameo del A p6crifo
era arameo usado en Palestina, pero no especifica claramente si se
utilizaba solo para escribir o para escribir y hablar.
Corno se ve, la respuesta de Fitzmyer se reduce a afirmar una
y muchas veces que el arameo del Targum palestinense es tardfo,
sin examinar si es anterior, contemporaneo o posterior al arameo
galilaico, y a afirmar que el arameo del A p6crifo es posterior al
de Daniel por ciertas caracteristicas cuyo posible o probable origen
en el arameo hablado no investiga; en breve, la respuesta de este
autor a la cuesti6n planteada por Kahle y sus discipulos es que
la solucionen ellos, que presenten argumentos mas convincentes.
Es lo que a continuaci6n vamos a intentar, pero antes de pasar
adelante, y para no incurrir en el vicio de metodo que delatamos,
conviene advertir que toda comparaci6n del arameo del Targum
de Job con el del Ap6crifo del Genesis y toda conclusi6n respecto
a anterioridad o posterioridad, esta supeditada desde el punto de
vista lingüistico, y prescindiendo de otros factores de dataci6n,
a que e1 arameo del A p6crifo sea, realmente una forma «evolu-
cionada» del arameo literario, y no simplemente una Mischsprache:
arameo imperial contaminado por el arameo coloquial. En este
ultimo supuesto, el arameo del Targum de Job seria un arameo
imperial ligeramente tefiido de arameo coloquial, y el del Ap6crifo
un arameo un poco mas contaminado, contaminaci6n que pudo
producirse antes o despues, mas tarde o mas temprano.
49
4
Corno esta cuesti6n del infiltrado arariieo coloquial en el arameo
imperial, literario, del Ap6crifo del Genesis - o de Qumran en
general-, esta intimamente relacionada y como pendiente de la
antigüedad del arameo de los Targumim palestinenses, y afecta a
las relaciones temporales-,- sincronfa o diacronismo - del Targum
de Job y el Ap6crifo, dejamos colgado y en espera de ulteriores
precisiones el tema del arameo del Targum de Job, particularmente
el tema de sus relaciones cronol6gicas con e1 Ap6crifo del Genesis,
y salimos a enfrentarnos con e1 espinoso tema del arameo de los
Targumim palestinenses, empezando cqn esta afirmaci6n: Es
arameo hablado, popular, dado que los Targumim palestinos eran
recitados en la sinagoga para el pueblo indocto, para que oyera
y entendiera la Escritura en su lengua aramea hablada. En el
Targum N eofiti 1, que es el unico Targum palestinense propia-
mente tal, completo, hay frecuentes f6nnulas que patentizan diri-
girse el recitador del Targum a la Comunidad israelita. Esta pri-
mera afirmaci6n es opini6n comunmente aceptada. El Targum de
Job, de que acabamos de escribir, y el Targum al Levitico, del que
han pervivido en Qumran unos fragmentitos aun no publicados,
son traducciones de la Biblia hebrea al arameo, pero no consta que
sean Targumim para uso sinagogal, traducciones para el pueb1o
llano, y por ende no consta que su arameo ciertamente literario sea
a la vez ciertamente popular, coloquial, hablado. Los dos Targu-
mim citados proceden del ambiente sacerdotal, culto, de Qumran,
lo que torna problematico e interrogativo que su aranieo sea del
pueblo y para el pueblo.
Antes de pasar a afirmaciones mas expuestas y arriesgadas
sobre el arameo de los Targumim palestinenses, para facilitarles
el paso, hare a continuaci6n alguna observaci6n de metodologfa :
En primer lugar : El estudio del arameo de estos Targumim
o del Ap6crifo del Genesis, o de otro arameo, particularmente si
se ordena a un tratamiento comparativo - sincr6nico o diacr6-
nico - con otro tipo de arameo, ha de asentarse en amplia plata-
forma: en la ortograffa, fonetica, morfologia, sintaxis y, ademas,
en la semantica. La semantica, el valor que una palabra tiene en
un detenninado momento y que despues pi erde o altera, raramente
se tiene en consideraci6n en estos menesteres comparativos., y, sin
embargo, como vamos a ver, es de decisiva importancia.
La ortograffa es importante, pero inestable y caprichosa en la
50
misma geografia, en un mismo tiempo. En Qumran se emplean
ortografias foneticas (vg., hy, hw, confusi6n de larlngeas, supre-
si6n de consonantes laringeas y no laringeas por crasis) 131 y orto-
graffas academicas ; son ortograffas simultaneas y se dan lo mismo
en el arameo que en e1 hebreo misnico, pues el uso de ambas
lenguas para escribir, origin6 que en las dos se emplease una
ortografia comun. 132 A veces se topa con identica ortograffa a siglos
de distancia. La ortografia del he como mater lectionis final, co-
rriente en el arameo galilaico y regular en el arameo samaritano,
se ofrece diez siglos antes en las cartas de lierm6polis (arameo
imperial) : «The Papyri 1-VI where, without exception, the st.det.
[ =estado enfatico] is spelled only with he, show decisively how
problematic these comparisons are». Esta juiciosa observaci6n de
Kutscher,1 33 es una invitaci6n a utilizar los criterios ortograficos
con mesura y cautela. Lo primero que cambian los copistas es la
ortografia. 134 Comparese, por ej., la ortografia del Targum frag-
mentario ms. 6684, con la de las notas marginales CM)del ms. Neo-
fiti 1, que representan muy frecuentemente la misma recensi6n :
donde M escribe he, a menudo 6684 introduce un alef, de proce-
dencia patente: e1 arameo del Talmud de Babilonia, que es foco
de contaminaci6n ortografica del arameo medieval. Casi en nues-
tros dfas, Moses Ginsburger, al editar e1 Pseudojonatan segun
el ms. Add.27.031 del British Museum, ha introducido constantes
cambios en la ortografia del ms. londinense. 135 Todo esto quiere
decir que la ortograffa esta sujeta en una misma epoca y en identica
geografia a variaciones de autores y copistas.
Respecto a la fonetica comparativa tambien la prudencia es de
rigor. Hay tres documentos arameos de Murabb'ät, nn. 32, 62 y 72
131. A. Diez Macho, «El texto biblico del Comentario de Habacuc de Qumd.na,
en Lex_ tua veritas, Festschrift fiir Hubert Junker, Treveris, 1961, pp. 61 ss. Se
dan varios casos de crasis y de ortografia y fonetica aramea. En 3Q15 (misnico) :
confusi6n de lie y ~et ; 'ayn a veces omitida ; en Betsan los judfos pronunciaban
!i como 11, • como ' (TJ Berakot II, 4d, 48); cf. Les petites grottes de Qumran,
pp. 229 y 276.
132. Les petites grottes de Qumran, p. 224.
133. Y. Kutscher, «The Hermopolis Papyrh, p. 105.
134. Y. Kutscher, «Mischnisches Hebräischa, p. 38. ._
135. Vease P. Estelrich, «El Targum Pseudojonatau o Jerosolimitanoa, Studi
sull'Oriente e la Bibbia o!ferti al P. Giovanni Rinaldi, Genova, 1967, pp. 193-195:
se seiialan entre parentesis las continuas alteraciones u omisiones que Ginsburger
introduce en el cap. III de Gen en su edici6n del Pseudojonatän, Berlin, 1903.
51
(texto narrativo), en los que aun perduia la fonetica zy (no dy)
y znh (no dnh) de los papiros de Elefantina y de otros documentos
antiguos. El texto arameo narrativo probablemente es de la pri-
mera mitad del siglo 1'-;136 el n. 32 (acta sobre una suma de dinero),
posiblemente es de la misma epoca, aunque su escritura semeja
bastante a lade un documento del 134 d. C. Basta leer la dataci6n
aproximativa de Milik, 131 para percatarse que tal graffa «arcaica»
le crea dificultades. «Se puede suponer -dice Milik, ibid., pa-
gina 174- por analogfa con los dialectos arabes modernos, que en
arameo de Palestina y Transjordania, aun en el siglo I antes de
nuestra era, la interdental d era fonol6_gicamente distinta de las
consonantes similares, y que, siendo foneticamente inestable, se
realizaba como d, z, o d.»
El nabateo presenta zy (por dy) y znh (por dnh) en inscrip-
ciones del siglo I a. C. Kutscher ( «The Language of the Genesis
Apocryphon», Scripta Hierosolymitana, vol. IV, 1965, p. 16,
nota 72) trata de explicar esta anomalfa y tambien el constante
uso de hm (en vez de hwn o hn que ya se da en documentos arameos
del siglo v a. C.) como arcafsmos. Explicaci6n que no pasa de ser
una hip6tesis.
En cuanto a morfologfa comparativa, cabe observar que a veces
textos recientes ostentan formas antiguas; por poner un ejemplo:
EI contrato de venta del tiempo de la guerra de Bar Kokeba (134
d. C.) 138 utiliza los demostrativos dnh y dk, que ocurren en el
arameo bfblico (Daniel, siglo n a. C.), mientras el ifp6crifo del
Genesis (datado entre el siglo I a. C. y siglo r d. C.), fuera de dos
dn' (2.2,17), emplea la forma posterior dn, y no emplea dk.
Pero como se puede objetar, y asi lo ha hecho Kutscher ( «The
Language ... », p. 18), que el contrato de 134 d. C. emplea dnh
porque los contratos arcaizan, observemos que las inscripciones
palmirenas (no solo las nabateas que pueden ser sospechosas de
arcafsmo) •en pleno siglo III d. C. usan dnh, aunque, aparte del
'Ap6crifo del Genesis, ya hay testimonios de dn (Misna GiHin 9,3)
en el siglo II d. C.
En un mismo texto a veces se utiliza una forma de doble ma-
52
nera : en el Ap6crifo del Genesis 139 (cf. 19.24,26) se encuentra la
desinencia -wn para la 3.• pers. pl. masc. del perf. de verbos
lamed alef, en vez de la desinencia normal -o; en e1mismo texto
encontramos el infinitivo msbwq (19.15) y msbq (19.19). EI doble
fen6meno apuntado se halla en Neofiti 1, con la diferencia que
lo normal en este Targum es la desinencia -wn y lo irregular la
terminaci6n -o; los infinitivos peal mqtwl y mqtl en una y otra
forma son, en Neofiti, muy frecuentes. 140
La sintaxis como instrumento de comparaci6n de lenguajes
arameos, se presta igualmente a torcidas interpretaciones, porque
hay textos antiguos con sintaxis moderna y viceversa ; as1, el
Targum de Job, como arriba sefialamos, usa indiferenciados es-
tado absoluto y enfatico; el Apocrifo del Genesis los distingue,
aunque ya apunta la indiferenciaci6n ; el texto arameo de la Des-
cripci6n de la nueva Jerusalen (5Q15), al parecer contemporaneo
de la obra anterior, 141 los distingue ; e1 arameo galilaico, sama-
ritano y cristiano palestinense los distinguen. En este punto, la
sintaxis aconsejarla fechar el Targum de Job de Qumran en tiempo
posterior al de estos otros textos arameos, dataci6n tardfa que
otros considerandos no lin:güisticos desaconsejan. A:iiadase que hay
textos al parecer occidentales con sintaxis oriental: los de arameo
bfölico, por ej., ofrecen sintaxis de arameo oriental, introducida en
este arameo por influjo del acadio, que a su vez la tom6 del
sumerio. 142
53
Como se ve, la comparaci6n sincr6nica y diacr6nica de textos
arameos, tiene riesgos, por lo que despues de apurar todas las
posibilidades de la ortografia, fonetica, morfologia y sintaxis, y
las que ofrecen 1a paleografia y lexicografia, es aconsejable poner
a contribuci6n los recursos, casi ineditos aun, de la semantica.
Que sepamos, Moi:se Ohana ha sido el primero 143 en utilizar
la semantica para datar el arameo de los Targumim palestinenses,
en concreto del Targum Neofiti 1, aportando un importante ele-
mento para relacionar cronol6gicamente el arameo de Neofiti 1
con e1 de otros textos.
Las investigaciones de Ohana sobre la traducci6n, en el Tar-
gum palestinense Neofiti 1, del substantivo hebreo ger y del
verbo gwr, han llegado a este resultado: Neofiti 1 traduce ger
por gywr', gyywryyh, twtb, dyr (con pequefias variantes grafi-
cas), y el verbo gwr por ytgyyr o 'ytwtb, pero en Neofiti nunca
gywr', gyywryyh significan «proselito», «proselitos» (=conver-
tidos al judafsmo), ni nunca el verbo ytgyyr significa «convertirse»
(al judafsmo). En cambio, en Onqelos y Pseudojonatan significan
«proselito», «proselitos», «convertirse» (al judafamo). Oigamos al
propio Ohana : 144
«L'examen de nos exemples 145 montre clairement que
gywr, gywr' chez O [ = Onqelos] signifie toujours 146 un
proselyte, jamais etranger et le verbe ytgyyr qui les ac-
compagne toujours se convertir, jamais simplement de-
meurer. Pour etranger O se servira exclusivement de dyr
ou 'rl, twtb 'rl refletant la encore la halakha avec preci-
sion. Le verbe gwr correspondant sera toujours traduit
par 'ytwtb,' ou dwr, jamais par ytgyyr. Chez Neofiti, au
contraire, le mot gywr, gywr' signifie seulement etranger,
sans aucune idee de conversion ainsi que le montrent claire-
ment de nombreux exemples de notre tableau, en particu-
54
lier Deut 28,43; Ex 23,9; Lev 25,23.45.47. Le verbe
ylgyyr de meme signifie seulement habiter. A la diffe-
rence de 0, Neofiti se sert de gywr' ou de twtb ou de
dyr ou de ytgyyr ou 'ytwtb, sans qu'il mette la moindre
difference entre eux. Tous ne sont pour lui que des syno-
nymes et ne signifient guere proselyte ou se convertir mais
seulement etranger et demeurer. Et cela est si vrai que
:'.\eofiti les emploiera souvent tous deux dans le meme
verset, Gen 15, 13 ; Lev 25,23.35 par exemple ; ou tra-
duira dans le meme verset gr par gywr et le verbe gwr par
'lwlb, :i\:'b15,14; Lev 19,35.
Nous avons mentionne plus haut les exemples 011 tra-
duire gr du texte biblique par proselyte serait un contre-
sens, ainsi Deut 28,43; Ex 23,9; Lev 25,23.45.47. Dans
tous ces cas la halakha et O entendent bien sur ger comme
hranger et gwr comme habiter. Neofiti y traduit pre-
cisement ger par gywr et gwr par ytgyyr, ce qui, si on
donne a gywr et ytgyyr dans Neofiti le sens de proselyte
et se con·uertir produirait des contresens en serie. Dans
d'autres cas 011 la halakha entend le verbe gwr par se
convertir, Neofiti traduit ce verbe par twtb. I1 est signi-
ficatif que c'est le cas pour les versets relatifs a l'agneau
pascal (Ex 12,48; Nb 14,14) et pour Nb 15,14. C'est sur
ce verset en effet que la halakha base la pratique qui
enjoint au nouveau converti d'apporter un sacrifice au
Temple. La pratique devait etre courante. Que Neofiti
traduise ici ygwr par i'wtb montre clairement, s'il en
etait encore besoin, qu'il ignorait taut de la notion meme
de proselyte au sens ou la halakha l'entend.»
A continuaci6n Ohana prueba que M ( = notas marginales de
:'\eofiti) tienen el mismo comportamiento semantico que Neofiti
(texto) en el punto que tratamos:
ccM [ =margen] corrige Nb 15,14 clont nous venons de
parler et celui, parallele, de Lev 19,33 d'une maniere qui,
apparemment, alignerait N sur la halakha. De nombreux
autres exemples, cependant, montrent que pour M, tout
comme pour N, gwr signifie seulement demeurer et ger
seulement etranger. Ainsi dans Deut 33,8, M corrige N
pour lire gywr;m; ou encore la lecture de M pour Gen
55
15,13; Lev 25,35; sans parler cle l'absence de corrections
dans des cas aussi flagrants que Lev 25,45.47; Deut
28,43; Ex 23,9. En conclusion : M a l'instar de Neofiti
ignorerait tout du proselytisme et a plus /orte raison du
rituel qui l' accompagne» [ = circuncisi6n, bautismo y sa-
crificio en el templo].
Ohana ha demostrado asimismo que el Pseudojonatan se aco-
moda, en la traducci6n de ger y gwr, a las fuentes rabfoicas mas
antiguas, como la Mekilta ; an.ade, a veces, sobre Onqelos detalles
que -se encuentran en estas fuentes.
Para valorar estos resultatlos de la investigaci6n de Ohana,
conviene subrayar que la literatura rabfnica entiende por ger y
sus equivalentes aramaicos o misnicos al pagano convertido al
judaismo. 147 Del nombre hebreo biblico ger, deriv6 en hebreo de la
Misna - probablemente a traves del arameo - el verbo hitgayyer,
convertirse al judaismo, hacerse proselito judio. 148 En tal litera-
tura ger, gwr y sus traducciones misnicas o arameas significan
convertido, convertirse, convertir ( gyyr) ; un hecho religioso, no
un estado sociol6gico.
En la Biblia hebrea ger era un extranjero que habitaba per-
manentemente entre los judios, un inmigrante, algo asf como los
metecos atenienses, contrariamente a nokri, forastero de paso;
era denominaci6n sociol6gica. EI Deuteronomio, la Ley de santi-
dad de Levitico, hablan una y otra vez de los gerini-, equiparan-
doles en muchas determinaciones legales a los israelitas : les
obligan las leyes de la pureza (Lev 17,8-13; 18,26; Num 19,10);
147. K. G. ·Kulm, «Proselytos», TWNT, VI, p. 736: «In der rabbinischen Lite-
ratur bezeichnet ger stets den Jude gewordenen Heiden; es ist rein religiöser
Begriff, die soziale Stellung spielt demgegenüber keine Rolle»; J. Jeremias,
Jerusalem au temps de Jesus, trad. francesa, Paris, 1967, p. 432: «Mais l'exegese
rabbinique limita le sens primitif du mot ger («etranger»)1 en voyant dans ce
terme la designation du proselyte». Vease en H. Danby, The l\Jislinalt, Oxford,
1933, p. 835, las menciones de proselitos en Ja Misna. Los lugares donde 1a l\1ekilta
de Rabbi Ismael habla de los gerim (= convertidos al judafsmo) veanse en Bin-
jamim Kosovsky, Otzar Leshon Hatanna'im (Concordancias de Ja Mekilta de R.
Ismael), vol. II, Jemsalen, H/65, pp. 362-864; cf. por ej., el pasaje de Mekilta,
Neziqin 18 (pp. 137-141 de la ed. de Lauterbach, Filadelfia, 1935; cf. p. 138, nota
1). Sobre la antigüedad de la Mekilta, dice Lauterbach, ob. cit., I, 1933, p. XVIII:
«lt represents a ta1111a itic exposition of a large part of the book of Exodus» ;
p. XX : «Teachers me11tio11ed in it by name are with a very few doubtful excep-
tions, all Tannaim»; cf. p. XX, nota 15.
148. K. G. Kuhn, Ibid.
56
<leben observar el sabado (Ex 20,10; Deut 5,14), el ayuno de
Kippurim (Lev 16,29), pueden ofrecer sacrificios (Lev 17,8; 22,
18; Num 15,15.16.29), pueden participar en las fiestas religiosas
(Deut 16, 11.14), incluso celebrar la Pascua con tal de circunci-
darse (Ex 12,48-49; cf. Num 9,14). 149 A pesar de esta avanzada
asimilaci6n religiosa que delatan los textos bfblicos poco anteriores
al destierro de Babilonia, el ger -y lo mismo el tosab (nomencla-
tura mas reciente, que aparece sobre todo despues del destierro
para indicar una clase parecida a la de los antiguos gerini cada
vez mas integrados religiosamente) - es un no israelita, uno que
no Se ha convertido al judafsmo.
Despues del destierro el judaismo pasa de la preocupaci6n pre-
exflica de extirpar el politefsmo de dentro del pueblo israelita, a
preocuparse por extirparlo de entre los paganos, maxime los que
estaban en contacto inmediato, pues al pagano se le empez6 a con-
siderar como impuro. Aunque la causa del impulso misionero o
proselitista judio no esta claramente definida, ni tampoco cuando
y en que forma precisa empez6 el proselitismo,1 50 es cierto que a
partir de un momento dado, el judaismo se preocup6 de convertir
a los paganos, y que el termino ger pas6 de significar extranjero
residente a significar proselito, convertido al judafsmo. Este cam-
bio semantico se oper6 primeramente en la diaspora, y mas tarde
en el judaismo de Palestina al que pertenecen los Targumim pa-
lestinenses, como Neofiti 1.
La LXX traduce 77 veces ger por proselytos (lit.: «agregado»),
es decir, por convertido religiosamente ; 11 veces por paroikos
(significado sociol6gico) y algunas veces por otra palabra. En
Ex 12,19 e Is 14,1 la LXX emplea para traducir ger el termino
arameo giyyora, que encontramos constantemente en .los Targu-
mim, sin que esto pruebe necesariamente que la fuente de tal
aran;iafsmo sea el Targum. Para LXX, pues, ger es ya termino
religioso ; cuando en diversos lugares el sentido religioso es im-
149. R. De Vaux, Les Institutions de l' Anden Testament, Paris, 1958, p. 118;
J. Jeremias, ob. eil., p. 432; Morton Smith, Palestinian Parties and Politics that
Shaped the Old Testament, New York, 1971, pp. 178-182.
150. Yehezkel Kaufmann, The Religion of Israel from Its Beginnings to tlze
Babylonian E:xile, transl. by Moshe Greenberg, Chicago, 1960, p. 310 (la institu-
cion del proselitismo pertenece a la epoca del segundo Templo), pp. 449 s.;
cf. Samuel Sandmel, The First Christian Ce11tury in Judaism and Christianit)'.
Certainties and l:ncertainties, New York, 1969, pp. 21 s. •
57
posible por el contexto (Gen 15,13; 23,4; Ex 2,22; 18,3; Deut
14,21; 23,8; Sal 29,13; 119,19, etc.), LXX traduce ger como pa-
roikos. En algunos casos la traducci6n prosel3 tos parece mecanica :
1
58
En la Misna, tratado Se kalim 1,3 ; 1, 16 - tradici6n anterior
al aiio 70 d. C. - aparece una divisi6n del pueblo en grupos,
mencionando e1 de los gerim, como en el Documenta de Damasco.
En la Misna, loc. cit., los grupos son : Levitas, Israelitas (no levi-
tas o sacerdotes), proselitos (gerim) y esclavos: los gerim son
realmente conversos, segun Kuhn, pues estan obligados al tributo
del Templo, contrariamente a los nokrim y samaritanos. 154
Vease en el apartado «proselitos» de la obra Jerusalen en
tiempos de Jesus de J. Jeremias,1 55 la documentaci6n completa sobre
los proselitos en Palestina en el siglo r.
Otra referencia al proselitismo judfo se encuentra en el propio
Targum Neofiti 1 : Abraham y los suyos hadan proselitos en
Haran. Neofiti 1, Gen 12,5, dice: «Y tom6 Abraham a Sara, su
mujer y a Lot ... y las almas que habian convertido (gayyeru)
y salieron caminando a la tierra de Canaan». Abraham hizo prose-
litismo en Beersabee : Neofiti l, Gen 21,33 dice : «Y Abraham
plant6 un huerto en Beersabee y puso en medio de el comida para
los transeuntes y ocurria que cuando habian comido y bebido
querian pagarle por lo que habian comido y bebido y les deda :
Vosotros comeis de quien dijo y el mundo fue ; y no se movian de
alH hasta que los convertia (megayyer) y les enseiiaba a dar
alabanza al seiior del mundo. (Abraham) dio culto y or6 al Nom-
bre del Verba de Yahweh, Dios del mundo». Neofiti en nota
marginal al mismo verskulo refiere el mismo midras con va-
riantes: «... Abraham respondia diciendoles: Orad ante vuestro
Padre que esta en los cielos, pues de lo suyo habeis comido y de lo
suyo habeis bebido ; y 110 se movian de alli pues los convertfa
( megayyer) al Nombre del Verba de Yahweh, Dios del mundo».
Esta haggada reaparece ampliada en diversas fuentes rabini-
cas: Beresit Rabba 39,'14; 84,4 (se especifica que Sara convertia
a las mujeres) ; Sifra 32, etc. Veanse los lugares paralelos, reuni-
dos por E. Levine, en Neophyti 1, II (Gen 12,5; 21,33).
Dicha tradici6n haggadica es atribuida a Jose ben Zimra, con-
temporaneo de Rabbi, autor de la Misna, puesto que una hija de
Ben Zimra cas6 con un hijo de Rabbi. Pero esta atribuci6n no
impide que sea mas antigua. La menci6n del «Padre que esta en
los cielos» aparece por vez primera en Yo}:tananben Zakkay (entre
1-'i4. lbid., p. 736.
155. J. Jeremias, ob. eil., pp. 4:l0-438.
59
el 50-80 d. C.), y en los Evangelios. 156 Sobre el «Verbo de Yahweh»
cf. Ms. Neophyti 1, III, pp. 70*-83*. La haggada del Gen 12,5 no
especifica en que consistia la «conversi6n» ; segun Gen 21,33,
parece que consistia 'Bimplemente en profesar el monote1Smo; era
una conversi6n «prerrabinica» : sin bautismo, sin circuncisi6n, sin
sacrificio en el Templo; una conversi6n tenue, como la que se-
iiala la haggada del Pseudojonatan, Gen 21,33: «(Abraham) les
pregonaba alH: Alabad y creed en el Nombre del Verbo de
Yahweh, Dios del mundo». Onqelos, en cambio, implica, en Gen
12,5. una verdadera conversi6n rabinica ..
La haggada que nos ocupa no tiene nada que ver con la tra-
ducci6n de ger, gwr del Pentateuco hebreo, sino con el verbo 'abedu
de Gen 12,5 (las altnas que «hicierom,). Neofiti y Pseudojonatan •
traducen tal verbo (' abedu) por gayyeru (raiz gwr) : las almas que
«habfan convertido». A ger y gwr del Pentateuco hebreo nunca,
como hemos repetido, los traduce Neofiti por «converso», por «con-
vertin.
Resumiendo: Neofiti 1 utiliza en sentido profano ( «extran-
jero», «habitar»), no en sentido reli:gioso («converso», «convertin)
los terminos bfülicos ger y gwr; en este particular, representa un
lenguaje anterior al de Onqelos y Pseudoj011atan, un Jenguaje
prerrabinico, pues la haggada y halaka rabinicas mas antiguas los
interpretan en sentido religioso ; Neofiti utiliza en sentido reli-
gioso ( «convertit») el vetbo gwr solamente en la Jiaggada de
Abraham, traduciendo el verbo 'bd de Gen 12,5. Por lo cual la
traducci6n socio16gica, profana de ger, gwr («extranjero residente»,
«habitar») de Neofiti se ha de situar cronol6gicamente entre estos
dos terminos: terminus ad quem: antes de que gwr, ger de la
Biblia tomasen el sentido religioso que tienen en Onqelos, Pseudo-
jonatan y en la literatura rabinica, incluida la tannaitica ; ter-
minus a quo: cuando ya se utilizaba la forma gayyer (raiz gwr)
para expresar el fen6meno del proselitismo, pero aun no se apli-
caba a los gerim de la Biblia. Segun la documentaci6n existente,
tal sentido religioso de la raiz gwr empez6 en Palestina en el
siglo n o III a. C. En el supuesto - que habra que probar con
argumentos positives- que la haggada del proselitismo de Abra-
ham fuese interpo1aci6n, en Neofiti, de haggada de ,Midrasim del
156. Cf. J. Jeremias, Abba (trad. italiana de 1a alemana de 1966), Brescia,
J!JG8, p. 13.
60
siglo n o III d. C. (mas bien el paso parece haber sido del Targum
al Midras), quedaria siempre en pie que la semantica de ger, gwr
a traves de todo Neofiti es pretannaitica.
Este arameo pretannaitico de Neofiti, a la hora de las compa-
raciones lingfüsticas, aconseja la comparaci6n sincr6nica con el
arameo del Ap6crifo del Genesis, o con el arameo de Qumran en
general, mas que la comparaci6n diacr6nica al uso, segun la cual
el arameo de Ap6crifo o de Qumran es el arameo «antiguo» ( early ),
y e1 de Neofiti es el arameo «tardfo» (late).
Naturalmente son necesarias nuevas investigaciones en el cam-
po de la semantica del Neofiti. Si vienen a confirmar los resulta-
tlos anteriores acerca de la contemporaneidad del arameo de Neo-
fiti con el Qumran, solo cabria la comparaci6n sincr6nica del
arameo de Neofiti con el de Qumran, y tendrfamos que optar por
una de estas dos alternativas : que el de Qumran, el del A p6crifo
del Genesis, es arameo literario y el de Neofiti arameo hablado,
popular; o que el arameo de Qumran y el del Ap6crifo son arameo
hablado en Judea, y el de Neofiti arameo hablado en Galilea.
Se objetara que asi como hay ortografias arcaicas - segun
Kutscher, las de los contratos, las de las inscripciones nabateas,
cf. supra- tambien puede haber semantica arcaizante: es decir,
Neofiti 1 puede presentar en los terminos examinados, semantica
arcaica, obsoleta ; puede ser texto de epoca rabinica con seman-
tica prerrabinica.
A esta objeci6n se ha de responder que arcaizar va contra la
naturaleza del Targum, pues, segun vimos anteriormente, el Tar-
gum tiene como finalidad hacer actual el sentido de la Biblia. No
es comprensible que los rabinos entendiesen por ger al gentil
circuncidado, bautizado y que ha ofrecido sacrificio de purificaci6n
en el Templo, y que el meturgeman en la sinagoga entendiese por
ger al extranjero residente. Cuando hemos alegado en favor de la
antigüedad premisnica de Neofiti 1 que contiene halakot anti-
m\'.snicas, algun autor ha respondido: la halaka puede ser anterior
a la Misna, pero la lengua es posterior, pues la lengua cambia,
evoluciona, se moderniza. 157 Precisamente en Neofiti 1, Lev 25,23,
en el verbo gwr hay un intento de modernizaci6n : el copista ha
querido substituir la palabra gywryn, que le sonaba a «conversos»,
157. Por ej., Julia Foster, cf. Ms. Seoph}•ti 1, III, p. 58*.
61
por dywryn, «residentes» : ha consignado una doble y extrafia
lecci6n, dgywryn, compuesta de gywryn (lectura original atesti-
guada por las variantes interlineal y marginal), y dywryn: des-
pues ha tachado el gimel de gywryn, quedando como definitiva la
lectura moderna, rabinica, dywryn, que corresponde a dayyarin
de Onqelos y Pseudojonatan. Si un copista, cuyo deber es copiar,
a veces se permite modernizar, i c6mo podemos imaginar que un
meturgeman, cuyo deber es modernizar, se permita arcaizar?
La semantica de Neofiti 1 no es-, por tanto, semantica ni moder-
nizada, ni retardada, sino contemporanea_ de la epoca del texto:
epoca, como hemos visto, anterior a Onqelos, a Pseudojonatan,
a la literatura rabinica mas antigua. 158
En las paginas que preceden hemos sefialado, en primer lugar
y brevemen te, que e1 arameo de los Targumim palestinenses es
62
arameo hablado; y despues, despacio y con holgura, hemos pro-
bado, echando mano de la semantica, que Neofiti 1 presenta al
traducir ger y gwr, un arameo prerrabinico.
Ahora afiadiremos breves ob3ervaciones acerca del arameo de
Neofiti 1.
Es arameo con contaminaciones del arameo ·literario, que en
Palestina, al parecer, dej6 de escribirse despues del desastre de
Bar Kokeba (135 d. C.). Solo antes de esta fecha pudo conta-
minar al Neofiti, a menos que toda esa contaminaci6n se atribuya
al arameo biblico. Kutscher, para explicar la emigraci6n de On°
qelos desde Palestina, su lugar de origen, a Babilonia, recurre a
esta hip6tesis : la emigraci6n se debi6 al arameo imperial tefiido
de arameo occidental en que Onqelos como el Ap6crifo del Ge-
nesis estan escritos. Y afiade una constataci6n importante: «After
the destruction of the Temple and the crushing of the Bar-Kochba
revolt, which destroyed the cultural centres of Judaea, this li-
terary style, a cross between R. ( = Reichsaramäisch) and the
\Vestern Aramaic, died out, and instead the local Western Ara-
maic dialects started to be used as means of literary expression
and so the Palestinian Targum came into bein;g».159
Hay en Neofiti muchas formas discrepantes del arameo gali-
laico del Talmud Jerosolimitano (=TJer) y ;M,idrasim. Unas son
debidas a contaminaci6n del arameo literario ; otras son arameo
popular antiguo, anterior al del TJer y Midrasim. Veamos algunas:
La desinencia de la 3.a pers. masc. pl. del perfecto de los ver-
bos fuertes, en Neofiti, es normalmente qtl-w. Esta es la desinencia
del arameo antiguo, imperial, del Ap6crifo del Genesis, del arameo
de Qumran, del de Onqelos y del Talmud babil6nico. Tal desi-
nencia, normal en Neofiti, no se puede atribuir a contaminaci6n
de Onqelos porque este Targum sali6 de Palestina temprana-
mente y volvi6 alli tardiamente, en el siglo IX o x d. C. ; ni a
contaminaci6n del Talmud babi16nico, pues este Talmud habrla
infiltrado en Neofiti formas qtwl, y no qtlw, ya que qtwl es su
159. Y. Kutscher, «The Language of the Geuesis Apocryphon>, p. 10, nota 44.
Kutscher presenta como hipötesis que la desapariciön de Onqelos de Palestina sea
debida al hecho de la desaparici6n del arameo literario de la misma regi6n, pero
no que el hecho de la desaparici6n del arameo literario sea hipotetico.
63
construcci6n ordinaria para la 3.a pers. J?l. de que estamos ha-
blando. 160 No hay ningun qtwl, que recordemos, en todo Neofiti.
Por tanto, si esa forma fuera fruto de contaminaci6n, esta se
deberia al arameo litera.rio de Palestina.
Pero no creemos que aqui haya contaminaci6n. La alteraci6n
lingfüstica de Neofiti 1 no se manifiesta, ni siquiera en la orto-
grafia habitual, en formas ordinarias; es excepcional. Qtlw de
Neofiti es, pues, forma del arameo hablado en Palestina, forma
coincidente con la del arameo literario. Es un morfema de arameo
antigu_o, pues el arameo posterior del TJer_y de los Midrasim pa-
lestinos utilizan qtlwn.
Que qtlw sea forma genuina del arameo palestino lo confirma
el encontrarla normalmente en cristianopalestino y en samaritano
donde el influjo de Onqelos y del Talmud babil6nico esta des-
cartado. • •
En consecuencia: el constante uso de qtlw por Neofiti veda
poner su arameo bajo la rubrica de arameo galilaico postenor
(late), del arameo del TJer y de los Midrasim. Rara vez asoma
en Neofiti algun qtlwn, debido a alteraci6n de copistas palestinos,
o a que la lengua ya apuntaba la forma ,galilaica posteriormente
cristalizada .181
La 2.a pers. pL imper. de Neofiti normalmente toma la desi-
nencia -w (no wn) ; asi en peal qtlw (o qtwlw). En galilaico pos-
0
64
4,5 w-ytlwn). La desinencia -w desaparece en el arameo posterior
(cf. Dalman, pp. Z72-274 ; Schulthess, p. 63). En el arameo del
Talmud babil6nico (cf. J. N. Epstein, p. 37) coexisten -w y ..iwn,
pero el influj6 de este arameo en Neofiti queda descartado porque
su forma es lqtlw o lqtlwn (en Neofiti yqtlw o yqtlwn).
Los infinitivos peal de Neofiti 1 requieren estudio especial:
en Neofiti (texto) la forma mas usual es mqtl, aunque hay un
numero considerable de mqtwl ; por el contrario, en M (notas mar-
ginales) abunda mucho mas mqtwl que mqtl. Kutscher 162 no acepta
la doble •forma de tal infinitivo, mqtl y mqtwl, que consigna
Dalman en su Gramatica (p. 279) ; basandose en la ortografia
del ms. Vaticano 30 del Beresit Rabba y de los fragmentos targu-
micos de la Geniza publicados por Kahle (MdW II), propugna que
la verdadera y unica forma del arameo galilaico fue mqtwl, que
mqtl es esa misma forma escrita defectivamente. Si esta expli-
caci6n de Kutscher fuera cierta, habrfa que decir que Neofiti
(texto) escribe los infinitivos peal con mas defectividad que el
resto del manuscrito; como tan extra:iia preferencia no parece
posible, habra que explicar la grafia mqtl (en vez de mqt•wl) ya por
influjo del arameo de Onqelos ( mqtl) o del :Talmud babil6nico
(siempre mqtl, cf. Epstein, p. 38), ya por influjo del arameo li-
terario ( rnqtl}. Descartado el influjo de Onqelos por la raz6n
apuntada arriba, tambien se ha de descartar la contaminacion del
Talmud babil6nico por dos razones: primera, porque, de existir
tal influjo, forzosamente se manifestarfa en el cambiar la mater
lectionis final he en alef en los infinitivos de Neofiti que termi-
nan en he ( =infinitivos de formas derivadas) : tal contamina-
ci6n no existe en infinitivos, ni tampoco en nombres; segunda,
porque en cristianopalestinense, donde el influjo del Talmud babi-
16nico esta ausente, la forma normal es mqtl. Por consiguiente,
unicamente cabe explicar los frecuentes mqtl de Neofiti o por
influjo· del arameo literario o, mas probablemente, porque el
arameo palestino hablado empleaba miqtal (continuado en cristia-
nopalestino) y miqtol, morfema este ultimo que se impuso en el
arameo 1galilaicoposterior y que domina en las graffas de algunos
fragmentos del Targum publicados por Kahle y en l\1 (notas mar-
ginales de Neofiti).
65
5
Si la explicacion dada es correcta, et doble infinitivo (miqtal-
miqtol) de Neofiti (texto), con predominio neto del primero, acer-
caria a Neofiti al arameo literario, lo alejaria del arameo del TJer
y de los Midrasim. En el Ap6crifo del Genesis hay estos dos in-
finitivos peal msbq (19.19) y msbwq (19.15).
Donde parece mas seguro el influjo del arameo literario pales-
tino es en infinitivos de Neofiti de formas derivadas que aparecen
sin mem prepositivo, como l-qblh (inf. pael) de N Ex 32,9 : aqui
el influjo de Onqelos esta descartado por la razon general de su
ause.ncia de Palestina hasta el final del _primer milenio y porque
tal verbo no se da en el verskulo paralelo de Onqelos, y porque,
caso de influir Onqelos, la ortograffa hubiera sido l-qbl' (con alef
final). EI influjo del Talmud babilonico queda excluido porque su
infinitivo pael es qtwly ( qattole). Solo queda explicar tal forma
(que substituye la ordinaria l-mqblh) por influjo del arameo lite-
rario palestino.
Otro ejemplo: N Ex 30,15-16 lee l-kPr' (v. 15), l-kprh (v. 16):
Tambien queda fuera de consideracion el influjo de Onqelos, pues,
aunque emplea el mismo verbo y forma, su grafia es alef final en
los dos casos : el he de 1-kprh no puede venir de Onqelos. Excluido
igualmente el influjo del Talmud (leeria l-kpwry), tenemos q1.1e
recurrir nuevamente al influjo del arameo 1iterario de Palestina.
Cf. ejemplos parecidos : N Ex 31, 18 ; 34,33.34 1-mllh, etc.
Hay algunos casos de 3.a pers. masc. pl. del perf. de verbos
lamed alef/he cuya desinencia en Neofiti es -w (en v~~ de la ordi-
naria -wn): N Ex 15,23 (w-'tw); 15,21 ('tg',w); 5,14 (w-lqw);
5,16 (lqw), etc., pero estas contaminaciones -particularmente en
el muy leido cap. 15 de Ex- probablemente provienen del arameo
de Onqelos, pues en varios casos tiene exactamente la misma for-
ma; pero no se excluye que puedan ser infiltraciones del arameo
literario. En el 'Ap6crifo del Genesis (19.26) encontramos, por el
contrario, 'twn (en vez de 'tw) y b'wn (en vez de b',w) por influjo,
como veremos, del arameo en que esta esc:rito Neofiti.
Influjo del arameo literario de Palestina o, mejor, grafia anti-
gua, es la del demostrativo dn, mas frecuente que dyn en Neofiti:
dyn es la grafia ordinaria en el arameo galilaico posterior, en
Onqelos y en el Talmud babilonico. La ;grafia dn es propia del
Ap6crifo del Genesis en el que solo quedan dos dn' del arameo
imperial. Neofiti presenta ademas casos de hdn, aunque de ordi-
66
nario es hdyn. Dn y hdyn estan documentados en el siglo n
d. C. ; 163 dn, lo acabamos de seiialar, varias veces en el Ap6crifo
del Genesis y varias veces en otros documentos de Qumran: 2Q24
6,2; 5Ql5 1 i 19 ii 2; 6Q8 2,3; 29,1.
En Neofiti y en el Ap6crifo del Genesis se juntan hn y 'n
( «si») : hn es grafia del arameo antiguo egipcio, biblico, nabateo y
palmireno, cf. supra, p. 45).
En Neofiti es de uso frecuente la forma dy (en vez de d,..) del
pronombre relativo. )\,fuchas de las correcciones interlineales de
Neofiti se reducen a cambiar esta graffa antigua (cf. supra, p. 52)
unica en el arameo biblico y la mas corriente en el Ap6crifo del
Genesis (aqui alterna con d-) en d-, que es la forma a la que
evolucionan las grafias del arameo posteriormente.
Vease en Ms. Neophyti 1, III, pp. 60*-69* mas ejemplos del
influjo, en Neofiti, de arameo Hterario, y otros ejemplos de for-
mas y ortografias antiguas : N 23,8 M tsby h ( «la tomaras») : se
sufija el pronombre, confra la costumbre del arameo de Neofiti,
no por influjo de Onqelos, que emplea otro verbo en este lugar,
sino por influencia del arameo literario ; la •forma peil, que se
encuentra en Daniel, y en el Ap6crifo del Genesis, en nabateo y
palmireno, pero no en arameo posterior (s6lo hay raros casos en el
Talmud de Babilonia), esta presente en Neofiti: Ex 32,19 ( qryb),
14,31 ( d1J,ylw), 40,18 ( yhyb), etc.; el participio masc. pl. de
los verbos defectivos es en Neofiti -yyn; difiere, pues, del par-
ticipio arameo palestino posterior que termina en -yy. En Neofiti
(Deut 7,10M) figuran dos casos de 'yty, de indudable procedencia
literaria.
El arameo de Neofiti difiere tambien del arameo del TJer, Mi-
drasim, arameo samaritano, arameo de Qumran y literario en ge-
neral, en no sufijar al verbo e1 pronombre complemento directo,
pero e.ste uso es normal en las cartas arameas de Bar Kokeba y en
nabateo (cf. supra, p. 45). El nabateo, que nunca utiliza l para
esta funci6n, presenta unos diez casos de yt ante sufijo : «This
clearly indicates -escribe Kutscher 164 - that the use of yt with
suffixes was well established at the beginning of the first cen-
tury C.E.». En Qumran el uso de yt es excepcional, pero aparece
67
en la Descripci6n de la nueva JerusaUn (15Q1 i 16 s, yt dsyn) y en
Murabba'ät (21 1-3 .19 yt str') delante de dos nombres, no s61o
delante de sufijo como en Daniel 3,12 ( yathwn). En arameo an-
tiguo (cf. supra; p. '45) no se emplea l ante nombres sino siempre
'yt 165 equivalente a yt posterior. En los documentos arameos
publicados por Kraeling se encuentra un yth, 166 en 11QtgJ ob
XXXV 9 yth, XXXIV 9 ( yt)hwn.
El uso en Neofiti de alef y he como matres lectionis finales
rima con el del Ap6crifo del Genesis; dista de la ortograffa pos-
terior en la que s61o se usa el alef por acomodo al arameo del
Talmud d~ Babilonia o de Onqelos. Ese empleo promiscuo de he
y alef, fuera de algunos fragmentos de Neofiti, es indice de que
este Targum fue poco copiado y en conjunto poco alterado.
En suma : a) El arameo de Neofiti 1 presenta habituales di-
ferencfas respecto al arameo galilaico del TJ er y de los ;Midrasim
con el cual arameo basicamente coincide su estructura ; b) en di-
chas diferencias representa un arameo menos evolucionado ; c) tales
formas diferenciales son comunes al arameo coloquial de Neofiti y
al arameo literario de la Biblia o de Qumran ; d) el arameo de
Neofiti no es una «Mischsprache» de arameo coloquial y de arameo
literario, pues la contaminaci6n producida pot este ultimo es muy
moderada y excepcional; e) las infiltraciones del arameo literario
no proceden de Onqelos ni del 'l:'almud de Babilonia (fuera quiza
de casos de ortograffa), sino del arameo literario de Palestina ;
f) esto demostrarfa su origen anterior al 135 d. C., si pudi~ramos
probar que las infiltraciones literarias no son debidas a influjo
del arameo biblico, posibilidad que de momento no queda excluida,
aunque es indicio en contra que no haya en el arameo de Neofiti
ninguna huella de la sintaxis tan tfpica del arameo literario de
la Biblia.
Pero sean de una u otra epoca las infiltraciones de arameo lite-
rario, la lengua -no toda la ortograffa~ de Neofiti, parece ser
de epoca de Qumran, no solamente por las razones de semantica
alegadas, sino porque el arameo de Qumran tiene infiltraciones,
contaminaciones del arameo vernaculo que Neofiti representa. EI
165. Y. Kutscher, Historia del arameo, pp. 44, 95 s.; ldem, «Aramaic., p. 400.
166. Y. Kutscher, «Aramaic», loc. cit.
68
arameo literario ha influido en el arameo coloquial de Neofiti, el
arameo coloquial de este· ha influido en el arameo literario.
Los elementos del lenguaje del A p6crifo del Genesis o de otros
documentos de Qumran destacados como extrafios, novedosos, avan-
zados, se encuentran cabalmente en el arameo galilaico de Neo-
fiti : d- al lado de dy ; alef por he en hafel, hitpaal ; dn en vez
de dn' ; tmn y kmn en lugar de tmh y kmh ; -w en verbos lamed
alef/he que explican 'twn en vez de 't,w, b'wn en vez de b'w del
Ap6crifo; niqtl al lado de mqtwl como msbwq del 1Ap6crifo junto
y en vez de msb.q; en Neofiti se encuentran relativos dyl mas
sufijo, y en el es normal -wy en vez de -why en la 3. 8 pers. sing.
masc. del sufijo, lo que explica, sin necesidad de recurrir a errata
de escribas, 'IJ,wy del Ap6crifo (21.34) en vez de ~l;iwhy,y 'lwy de .
una carta aramea de Bar Kokeba en vez de 'lwhy ; 167 la inicial
substituci6n del estado constructo del Ap6crifo por e1enfatico con
d es otro indice de la penetraci6n del arameo popular presente en
Neofiti ; los extrafios, aunque muy raros, usos de yt, en vez de
l, ante complemento directo que en paginas anteriores hemos se-
fialado en Dan 3,12 (yathwn), en el Targum de Job de la cueva 11,
en otros documentos de Qumran y en las cartas de Bar Kokeba, 168
se encuentran :constantemente en Neofiti ; la ortografia promiscua
de he y alef matres lectionis finales en el Ap6crifo, en el Targum
de Job y en otros documentos arameos de Qumran, es la ortogra-
fia de Neofiti; la aparici6n simultanea de 'n y hn, tambien se
refleja en Neofiti. 169
Hay infiltraciones, como yathwn de Dan 3,12, que dificilmente
pueden explicarse como formas «posteriores» dado que el sufijo se-
parado es 'nnwn (Dan 6,25). EI caracter excepcional de las conta-
minaciones -s61o dn en el Ap6crifo se puede considear infiltraci6n
167. Ms. Neophyti 1, II, p. 68*.
168.. Ibfd. : Un estudio detallado del uso de yat, hacieudo notar que en las
cartas arameas de Bar Kokeba se emplea ante pronombres y con nombres. Vease
en Ms. Neophyti 1, III, p, 57*, lo que dice Cowling sobre el uso de las construc-
ciones con yat mäs complemento directo : las considera contrarias al genio de
la lengua aramea y trata de explicarlas como derivadas de ser Neofiti traducci6n
de un original i griego !
169. Sobre las peculiaridades gramaticales de Neofiti 1, vease G. Lazry, «Some
Remarks on the Jewish Dialectal Aramaic of Palestine During the First Centuries
of the Christian Era., Augustinianum, 8, 1968, pp. 469-476; y Teresa de Jesus
Martinez, «Estudio de la Fonologfa y Morfologfa del ms. Neofiti 1 Exodo», Resu-
men de la tesis defendida por la autora en la Universidad de Barcelona, Servicio -
de Publicaciones de la Universidad de Barcelona, 1972.
69
estructural- muestra que se trata de ·elementos foraneos prove-
nientes de otra clase de -arameo contemporaneo, que no puede ser
otro que el arameo coloquial. 170
No vamos a alargar mas este tema de la antigüedad del arameo
de Neofiti .. El capitulo que sigue reforzara indirectamente la anti-
güedad lingüistica de dicho Targum al probar la antigüedad pre-
misnica de su halaka. Pero antes de pasar a nuevo asunto,
recapitulemos brevemente el apartado dedicado a la lengua de los
Targumim.
Primeramente estudiamos una cuesti611general previa : por que
se tradujo la Biblia hebrea al arameo si, como muchos creen y
nosotros defendemos, continu6 hablandose hebreo en Palestina
hasta final del siglo n d. C. Probamos que se continu6 hablando
hebreo despues del Destierro de Babilonia y sefialamos la clase de
hebreo hablado hasta el 200 d. C. : neohebreo (hebreo mfsnico).
Despues expusimos que el uso de este hebreo no hizo innecesaria
la versi6n aramea, el Targum, dado que el arameo era la lengua
hablada por antonomasia en Palestina, en algunas regiones con
exclusividad.
A continuaci6n analizamos la clase de arameo en que estan es-
critos lo~ Targumim, exponiendo previamente las clasificaciones
del arameo en uso. Seguidamente clasificamos el arameo del T ar-
gmn de Job de la cueva 11 de Qumran como arameo imperial o
literario de la subclase «arameo medio» y analizamo~ las caracte-
risticas que parecen situarlo despues del arameo biblico de Daniel
y antes del Ap6crifo del Genesis. Pero dijimos que este ultimo re-
sultado depende de que las pretendidas caracteristicas de arameo
((avanzado» del Ap6crifo del Genesis sean en realidad «avance»
estructural y no meramente infiltraciones del arameo coloquial
contemporaneo. En la ultima hip6tesis - que sean simplemente
70
infiltraciones -, la diferencia entre el arameo del Tar-guni dejob
y la del Ap6crifo del Genesis es de arameo literario menos conta-
minado (Targuni de Job,) a mas contaminado ( A J,6crifo del Ge-
nesis).
Seguidamente. abordamos el espinoso tema del arameo de los
Targumim palestinenses, concentrando el estudio en el arameo
del ms. Neofiti 1 que es el unico texto completo del Targum pa-
lestinense al Pentateuco. Las afirmaciones basicas de este estudio
son: Primera, que es .arame0.hablado, popular y no literario como
el del Tar-gwm de Job o como el de unos fragmentos de Targum <il
Levitico, encontrados en Qumran. La segunda afirmaci6n es que
el arameo de Neofiti, salvas alteraciones ortograficas posteriores
que no afectan a la arm;:i.z6nestructural del lenguaje, es contem-
poraneo del arameo de Qumran : e1 de Qumran, arameo que se
escribia (y quiza tambien se hablaba en Judea), el de Neofiti,
arameo que se hablaba en Palestina, por lo menos en Galilea. Lle-
gamos a esta conclusi6n despues de exponer que ciertos autores
clasifican al arameo de Neofiti como «tardfo» (siglo III d. C. en
adelante) basandose en la comparaci6n diacr6nica de caracterlsticas
ortograficas, foneticas, morfol6gicas y sintacticas de este arameo
y del. arameo del Ap6rrifo o de Qumran en general.
Soore este· partic11lar de las comparaciones lingüisticas seiiala-
mos algunas imperfecciones inherentes a la comparaci6n, sincr6-
nica o diacr6nica, si se funda exclusivamente en las bases men-
cionadas, y postulamos ampliar las bases de comparaci6n utilizando
la semantica. Con un ejemplo aportado por Moise Ohana - el de
la semantica (anterior a Onqelos, Pseudojonatan, pretannaitica)
de las traducciones aramaicas de gr y gwr en Neofiti- probamos
que e1 arameo de Neofiti en este punto es lingüisticamente tan
antiguo como e1 proporcionado por Qumran, y, por tanto, que a 1a
hora de comparar el arameo de Neofiti con el de Qumran, no se ha
de optar sin mas, como algunos autores vienen haciendo, por la
comparaci6n diacr6nica; los resultatlos de Ohana piden una com-
paraci6n sincr6nica: arameos de la misma epoca, pero distintos:
el de Qumran, literario, el de Neofiti, coloquial. En espera de que
nuevos estudios sobre semantica de Neofiti amplien los resultatlos
ya obtenidos y saliendo del campo de la semantica, hay otros argu-
mentos que aconsejan la comparaci6n sincr6nica del arameo de
Neofiti con el Qumran. Hemos seiialado, por ej., casos de conta-
71
minaci6n .del arameo de Neofjti por aranieo. que no es de Onqelos
ni del Talmud babil6nico, sino arameo literario de Palestina, que
puede ser el arameo bfblico, aunque hay indicaciones en contra,
o mas bien el aramecHiterario de Palestina que dej6 de escribirse
en esta regi6n despues de 135 d. C. Aparte de las contaminaciones
del arameo literario que apuntan, con. la salvedad dicha, a influjo
anterior al 135 d. C., hay caracterlsticas estructurales, e incluso
ortograficas, que individualizan el arameo de Neofiti dentro del
arameo galilaico, que lo hacen anterior al arameo galilaico del
Talmud Jerosolimitano y Midrasim, y q.ne lo acercan al arameo
literario. Buen argumento de ser contemporaneos el arameo de
Neofiti y el de Qumran es encontrar en aquel Targum elementos
contaminadores del arameo de Qumran : aquello que a este arameo
lo hace «avanzado», «puente» entre el arameo biblico y el posterior
galilaico. Estos elementos de contagio normalmente no son estruc-
turales, sino meros infiltrados excepcionales en el lenguaje lite-
rario de Qumran, lo que indica que son exteriores a la lengua
y .que pert~necen a lengua de diferente contextura y contempo-
ranea (arameo hablado); algun caso, vg. dn del Ap6crifo, parece
ya integrado en la estructura del lenguaje literario, pero esto no
descarta que tambien este elemento u. ~tros par:ecidos sean infil-
traciones (perfnanentes) del len'guaje hablado.
En todo esto no hacemos nada mas que aplicar el principio ad-
mitido : que el arameo oficial «medio» difiere del imp~!"ialantiguo,
por contaminaci6n de los dialectos aramaicos hablados.
Del arameo de otros Targumim nada hemos dicho porque nada
nuevo se ha escrito en estos ultimos tiempos sobre el partictilar y
nada nuevo tenemos que afiadir. Las afirmaciones hoy en boga
sobre el arameo de Onqelos es que procedi6 de Palestina, como
delata, por ej., mantener aun una discreta distinci6n de estado
absoluto y enfatico, distinci6n impensable en el arameo oriental.
Se continua admitiendo, no obstante, la impronta lin:güfstica del
arameo babil6nico particularmente en la vocalizaci6n de Onqelos. 171
171. Sobre el arameo del Targum de Onqelos pnblic6 M. Z. Kaddari nn impor-
tante estudio, «Observaciones sobre la sintaxis de la lengua de Onqelos» (en
(hebreo), Tarbiz, 32, 1963, p. 251. He aqui sus resultatlos recogidos en nuestra
obra Ms. Neophyti 1, I, pp. 76* s. : EI de Onqelos no es lenguaje puramente de
traducci6n, sino lengua independiente, como se desprende de sus formas de «de-
terminaci6n», de la manera de expresar el genitivo y el complemento directo : se
parece, estä pr6ximo, al arameo imperial (numerosos nombres sin alef final como
72
El arameo del Targum de ]onatan a los Profetas Anteriores y Pos-
teriores, fundamentalmente es el de Onqelos. El arameo de los
Targumim a los Hagi6grafos es un arameo miscelaneo, mezcla de
arameo occidental y arameo oriental. 172 Es arameo tardfo y, por
tanto, muy tocado por el arameo de Onqelos y del 'l'almud ba-
bil6nico.
El arameo del Pseudojonatan al Pentateuco es tan miscelaneo
como su contenido: parte arameo palestinense, parte arameo li-
terario o de Onqelos. m
mater lectionis, predominio del estado constructo sobre el genitivo con d, com-
plemento directo de nombres y pronombres precedido de !), pero presenta signos
de transici6n al arameo cmedio», como es la desaparici6n de la diferenciaci6n se-
mäntica entre las formas nominales con o sin alef final, el alef final en el predi-
cado, las formas de tipo a!fwy dAbraham, yat y ! ante nombres en complemento
directo, la construcci6n hrgw l-'bnr. Este arameo cmedio• al que se acerca el
Onqelos es el arameo occidental como prueba la gran cantidad de nombres sin
alef final, y el que no se de en Onqelos (contrariamente a lo que ocurre en arameo
biblico, en sirlaco y en mandeo) que, estando dos nombres en anexi6n, el primero
de ellos termine sin alef y el segundo con ella; predominio de! estado constructo
sobre el genitivo con d, yat ante substantivos. Hasta aquf Kaddari.
Pero que la vocalizaci6n de Onqelos deriva del sistema superlineal babil6nico
se prueba porque gran numero de mss. de este texto transliterados en puntuaci6n
sublineal tiberiense muestran, en el sistema de matres lectionis, huellas de la
puntuaci6n babil6nica primitiva.
172. Vease un ejemplo de arameo misceläneo en el del Targum al Libro de
Cr6nicas recientemente publicado por R. Le Deaut-J. Robert, Targum des Chroni-
ques, II (Texte et Glossaire), Roma, 1971.
173. Al termino de este apartado sobre el arameo, imperial o dialectal (occi-
dental/oriental) de los Targumim, recordemos algunos datos de su evoluci6n: EI
arameo, que en su fase antigua habla funcionado con 27 de las 29 consonantes de!
protosemltico, las reduce a 23 en la fase del arameo imperial; las diferencias entre
arameo occidental y oriental se hicieron notar pronto : ya los proverbios de Al_J.iqar
(ca. 500 a. C.) muestran signos de dialecto oriental dentro del arameo imperial: una
caracterfstica de este arameo oriental es terminar el enfätico pl. masc. en ~€ ;· otra
es la preformativa del Imperf. 1- (que ya aparece en el s. VIII a. C.). Aun en epoca
precristiana, se produjo el fen6meno de intercalaci6n de vocales auxiliares en sila-
bas finales doblemente cerradas ( = que terminan en dos consonantes), de verbos o
nombres, sllabas que hablan surgido por caida de vocales finales (ya desde el
siglo XII a. C.). Tales vocales auxiliares, de diversos timbres, por entonces fueron
ätonas: en la Lxx tenemos, por ej., Molok en lugar del primitivo Mulk. En torno
a la Era cristiana se introducen cambios decisivos que llevan a su final el arameo
antiguo oriental («Altostaram.») y occidental («Altwestaram.•). E:stos son: el alef
que cierra sllaba desaparece ; s se confunde con s ; aw y ay en principio de silaba
cerrada se diptongan en ö y t; vocales largas ätonas finales caen (a menos de que
continuen con el acento, como ocnrre con el sufijo -i (cmfo,) en el arameo occi-
dental). Alrededor de la Era cristiana empieza la doble articulaci6n, aspirada y ex-
plosiva, de las consonantes bgdkft. La cafda de las vocales ätonas finales hizo que
el acento recayese casi siempre en la ultima silaba de la palabra ; por el siglo II
d. C., se traslad6 tambien a la (dtima silaba el acento del estado constructo sing;
73
4. - ANTIGÜEDAD DEL TARGUM. RECIENTES APORTACIONES DEL
DR. M. ÜHANA
fern. y pi. masc. y el acento de la La y 3.• pers. (fern.) del perfecto (antes se
pronunciaba qatalat ; ahora qatlat). En torno al 200 d. C. caen las vocales cortas
:\tonas en silaba abierta, a menos que se alargue la vocal o la consonante inme-
diata siguiente ; como consecuencia, hasta el acento de los nombres «segolados»
(tipo qtl, etc.) carga sobre la sflaba final en estado absoluto y constructo masc.
sing. Estas son las {1ltimas caracteristicas del arameo «medio» oriental y occidental
qnt' conocemos por vocalizaciones de los siglos VII-X d. C. En los siglos VII-VIII el
arameo fue suplantado como lengua hablada por el ärabe. (Esta descripci6n de
Ja evoluci6n del arameo est{1 tomada de K. Beyer, Althebräische Grammatik,
pp. H s., nota 2.) La hemos recogido para que se advierta hasta que punto el
arameo hablado (vg. qtalt, «mataste») diferia del arameo literario (qtalta).
174. Ed. de Frankfurt a. M., 1892; reproducci6n, Hildesheim, 1966, p. 65.
74
escaleras del Templo. Los editores del Targum de Job de la cue-
va 11 de Qumran admiten la posibilidad que el Targum empare-
dado sea el encontrado en Qumran. 175 Remota posibilidad cierta-
mente. Lo que no es posible es que e1 Tar.gum de Job que desde
hace siglos conodamos, sea el de la cueva 11, pues es muy
parafrastico, siendo el de Qumran de caracter literal.
Hemos hecho repetida menci6n de unos fragmentos de T argum
al Levitico (16,"12-15; 16,18-21) encontrados en la cueva 4 de
Qumran. Parecen ser del siglo I. Estos Targumim de Qumran
-lo hemos sefialado - estan escritos en arameo imperial, literario.
El de Levitico tiene una lecci6n sumamente interesante y rara,
pero que se encuentra con ftecuencia en el Targum Neofiti: en
Lev 16,20 traduce o.yt qds(') o byt qwds(' ), en vez de
qdsh de Neofiti y Onqelos, al haccr la versi6n de ha-qodes del
texto hebreo. Corno hemos destacado en otro lugar, 176 esta traduc-
ci6n liga (i geneticamente ?) el Targum del Levitico de Qumran
con el Targum Neofiti, pues este, cabalmente en Levitico, etrplea
varias veces esa rara traducci6n byt qds' para el hebreo qodes. Corno
en los versiculos contenidos en los fragmentos de Qumran, Neo-
fiti no es parafrastico, el ,Targum qumranico puede rubricarse, en
punto a literalidad, lo mismo Targum Onqelos que Targum pa-
lestinense: en esa traducci6n concreta queda vinculado con Neo-
fiti, no con Onqelos que desconoce tan peregrina versi6n.
l Quiere esto decir que el Targum Neofiti, que los Targumim
palestinenses, fueron compuestos primitivamente en arameo li-
terario?
K. Beyer da por descontado que los primeros Targumim circu-
laron en arameo literario. «Muri6 el hebreo -dice 177 - en e1
siglo VI a. C. y se hizo necesaria en Palestina una traducci6n del
Antiguo Testamento en arameo, ya en el siglo IV a. C. ; natural-
mente en arameo imperial». No afirma que estos primitivos Targu-
mim. fueran en tan temprana edad puestos por escrito. Confiesa
que la historia del desarrollo de los Targumim desde los descu-
biertos en Qumran hasta la fase final en la que encontramos hechos
y terminados los diversos Targumim orientales y occidentales, esta
envuelta en oscuridad. Cree que en Palestina la lengua escrita
17;,_ Lc Targu,n de Job, p. fi.
l7(i. Ms. Neophyti 1, III, p. 3:!''.
177. K. Beyer, «Der Reichsaramäische Einschlag ... », p. Z-i2.
75
hasta cerca del final del siglo n d. C. -fue el arameo imperial;
entonces lo sustituy6 el arameo occidental (spätwestaram.). Con-
tin{ta K. Beyer: Los ultimos documentos datados, escritos en
arameo imperial y pr,ocedentes de Palestina y ya en parte fuerte-
mente influidos por el arameo occidental («teilweise schon stark
westaram. beeinflusst» ),178 provienen de la segunda revuelta judfa
contra los romanos (132-135 d. C.). Los primeros textos datables
en arameo occidental - sigue Beyer, ibid. - son algunas inscrip-
ciones de sinagogas de Galilea y un amuleto de Emaus del siglo III
d. C. (cf. nn. 979,981,982,987,989, 1185.de la obra de J. B. Frey,
Corpus Inscriptionum ]udaicarum, dos vol., 1936 y 1952). Pero
este arameo occidental como lengua hablada «zeigt sich jedoch
schon vom 1. Jahrh. v. Chr. an in den Westaramaismen des in
Palästina geschriebenen Reichsaram., den Aramaismen de:r he-
bräischen Qumrantexte, der Mischna und des Neuen Testaments
und griechischen Transkriptionen» .179
De las anteriores constataciones se deduce que no existieron
Targumim palestinenses en arameo distinto del imperial, literario,
mientras esta lengua fue escrita y la unica hablada por el pueblo,
es decir, cuando en Palestina el arameo imperial no se habfa dia-
lectizado, cuando aun no se habfa escindido en aratneo literario
(para escribir) y arameo popular (para hablar). Pero, aparecido
el arameo occidental en Palestina, los Targumim sinagogales por
dirigirse al pueblo, utilizaron el arameo del pueblo,._el dialecto
occidental hablado.
La dialectizaci6n del arameo se oper6 en Oriente y en Occidente,
alli primeramente, pues ya hay asomos de ella en •Ios Proverbios
de Al).iqar (siglo v a. C.). En Occidente empez6 dos siglos antes
del Cristianismo, al aparecer el arameo «medio». La dinamica de
las lenguas vivas motiv6 que el arameo dialectal (hablado) se dife-
renciase cada vez mas del arameo imperial (escrito), lengua al
parecer muerta y sin dinamica interna.
Que los primeros Tar.gumim fueran compuestos en Palestina
en arameo imperial, es 16gicoen el siglo IV o quiza III a. C., cuando
tal arameo en Palestina era lenguaje del pueblo. Que tras la dia-
lectizaci6n, se escribiesen Targumim en arameo imperial, no se
76
puede dudar : ahi estan los dos J"argumim de Qumran que parecen
ser posteriores a ella. Lo que parece 110 poderse sostener es que,
al lado de estos Targumim literarios no existiesen, una vez cons-
tituido y en marcha el dialecto arameo occidental, traducciones de
la Biblia en lengua vernacula. En el apartado anterior aportamos
una raz6n semantica de peso en pro de la existencia del arameo
de Neofiti en epoca contemporanea, si no anterior, a la de los
Targumim literarios de Qumran. Que dicho Targum palestinense
en vernaculo existiera en forma oral, no escrita, hasta final del
siglo II d. C., es cuesti6n poco relevante, por la menor impor-
tancia que tenfan en el judaismo los escritos religiosos como no
fuera el texto 180 original de la Biblia y por la fidelidad con que
se transmitfan en su seno los textos orales ; sin embargo, e1
que escribe es de opini6n que el Targum palestino en arameo
vernaculo, como el de Neofiti, se puso por escrito antes de finir
el siglo II d. C. ; por esta raz6n: porque no es explicable _que
el Ta~gum Neofiti fuese escrito al final de la epoca tannaitica y,
al ser redactado, se continuase dando a los terminos ger y gwr
un sentido anterior en dos o mas siglos. Que el arameo popular
no empezase a ser escrito hasta final del siglo II o principios del
III d. C., deja de ser verdad si el Targum palestino existi6 escrito
antes de la epoca tannaitica como con razones venimos postulando.
Un argumento esprimido por Kahle, Baumstark y otros en
favor del Targum palestino escrito ya en el siglo r d. C. es la
dependencia de la Pesitta respecto a un Targum palestinense del
Pentateuco. Seg{m P. Kahle, este habrfa sido llevado en torno al
36 d. C. al reino de Adiabene y alli convertido en arameo oriental,
en la traducci6n sirfaca del Pentateuco (cf. supra). Aunque yo
admito la dependencia de Pesitta respecto al Targum palestinen-
se, 181 no tengo seguridad que tal dependencia se funde en copia
de un J"argum palestino «escrito», y menos que ese Targum. estu-
viera escrito en arameo coloquial. K. Beyer admite la dependencia,
pero de Targum palestino compuesto en arameo imperial. Los
15 yat ante complemento directo que Beyer ha encontrado en la
77
Pesitta de algunos libros del A. Testaru.ento (Gen, ·1Cron, Ecl
y Ct) segun el Thesaurus Syriacus 182 y que atribuye a prestamo
del arameo imperial por razones cronol6gicas - por suponer que
en esa epoca no existia arameo occidental «escrito» -, mas bien
parecen indicar lo contrario: a saber, que el Targum subyacente
en la Pesitta estuvo escrito en arameo dialectal donde el yat es
elemento aut6ctono y estructural.
Pero de este argumento de la Pesitta volveremos a tratar con
mas detenimiento al final del apartado al hablar de la Vorlage pre-
masoretica de los Targumim.
E~ espera de que se aduzcan nuevos ~rgumentos en favor de
Targumim palestinenses «escritos» en epoca pretannaftica, pasa-
mos a exponer razones nuevas y s61idas en favor de existir Tar-
gumim palestinos - por lo menos en forma oral- antes de la
Misna, antes de la Mekilta.
Tambien aqui Morse Ohana ha encontrado argumentos que
merecen toda consideraci6n. Le agradecemos el permiso de darlos
a conocer. Esperamos verlos ampliamente desarrollados por su
autor. Helos aquf en forma abreviada:
Neofiti integra en puntos importantes mucha halaka que dis-
crepa o abiertamente se opone a la halaka recepta de Mekilta y
Misna. 183 En cambio, Onqelos y Pseudojonatan se acomodan a la
halaka oficial.
Punto importante, sin duda, es quien puede comer el cordero
pascual. En asunto tan capital no es presumible qu~- el metur-
genufo se atreviese en plena sinagoga a desafiar la interpretad6n
oficial qando en el Tar,gum interpretaci6n contraria. Puen bien :
en Ex 12,42 Ia interpretaci6n oficial recogida en la Mekilta, Pisl;a
15,18-22 (I, p. 118) 184 de kl bn nkr l' y'kl bw es que esto se re-
fere a judfo ap6stata y a gentil. Lo mismo traduce Pseudojonatan.
Onqelos y Mekilta de R. Simon ben Yo~ay dejan de lado total-
mente el sentido del texto hebreo, que exclusivamente se refiere
78
a bn nkr, a un extranjero, y solo hablan de judfo ap6stata. Unica-
mente Neofiti interpreta el texto hebreo del gentil ; apegado al
texto hebreo, no mienta al judio ap6stata.
Ex 12,48 T(exto) H(ebreo): «Y ningun incircunciso ('rl) lo
podr~ comer» (el cord~ro pascual) ; Ps(eudojonatan) : «Ningun in-
circunciso ('rl) israelita ... » ; Neofiti : «Ningun gentil (br
'mmyn) ... » ; Mekilta, PislJ,a 15,131-135(I, pp. 127 s.): «Ningun
israelita incircunciso» ; 0(nqelos) : «Ningun incircunciso» (pro-
bablemente se refiere a judio incircunciso, pues sigue en lo de-
mas a la Mekilta).
De nuevo, pues, Neofiti en halaka de tanta monta va contra
la Mekilta a la que sigue Ps y (prob, 0). Neofiti excluye de la
comida pascual unicamente a los gentiles.
Ex 12,46 TH: «sera comido en una casa» ; 0 y Ps.: «en un
grupo» (IJ,aburah) ; Neofiti : «sera comido por grupos» ; Mekilta:
«en un grupo».
Tambien aqui la interpretaci6n de Neofiti es discordante.
Ex 12,45 TH : «Residente ( twsb) y asalariado no comera
(sing.) de el» (del cordero pascual); 0: traduce literalmente (sin
especificar) ; Ps : «El residente dywr twtb 185 y el asalariado gen-
til no podra comer de el» ; Neofiti : «El residente ( twtb) gentil
(br 'mmyn) 186 tomado a sueldo no podra comer de el» ; I (varian-
tes interlineales de Neofiti) : «El residente ( twtb) y el asalariado
gentil» ; J\1(variantes marginales de Neofiti) : «el residente ( twtb)
que es un var6n asalariado gentil. .. » ; Mekilta: «El ger twsb y
el gentil...» (Me·kilta, PislJ,a 15,46-47 [I, p. 121]).
Neofiti y M van contra TH, 0, Ps e .I porque de dos clases de
personas hacen una (residente que es asalariado; en vez de resi-
dente y asalariado) ; y van contra Ps y Mekilta porque esa unica
persona es un gentil (br 'mmyn), no un asalariado gentil y un
ger twsb (un medio proselito) como en esos dos textos. EI ger
twsb; contrariamente al ger $edeq, no esta plenamente equiparado
al israelita porque no ha recibido circuncisi6n, bautismo ni ofrecido
11<5. Totab se refiere al ger tosab, un pagano que ha renunciado a la idolatria,
pero que aun no es proselito judfo, aun no es ger fedeq. Cf. G. F. Moore, Judaism
in the First Centuries ... I, 338 ss.; K. Kohler, Jewish Theology Sistematically and
Historically Considered, reimp. de la ed. de 11!18, con Introd. de L. Blau, Ktav
Publishing, Kew York, 1968, pp. 414-416.
186. Residente «gentil» es traducci6n mäs ajustada que la de «extranjero» de.
la editio princeps. •
79
el sacrificio de purificaci6n en el Templo, .pero tampoco es un mero
gentil, un pagano, pues acepta el monoteismo israelita.
Neofiti de nuevo esta en pugna con la interpretaci6n oficial
del texto (dos clases de personas), y en oposici6n a Mekilta y Ps,
pues segun estos textos el residente inhabilitado para comer la
Pascua es e1 ger twsab, e1 medio proselito.
Se comprendera la importancia que tiene este desfase de la
versi6n de N eofiti respecto a la halaka, haciendo dos consideracio-
nes: a) la halaka de la Mekilta y de los demas textos que, ha-
ciendo fuerza al texto hebreo, se ha introducido en el - la prohi-
bici6n de celebrar la Pascua al judfo ap6stata o al judfo
incircunciso - surgi6 en los cfrculos judaicos en tiempos dificiles,
cuando menudeaba el riesgo de apostasia y de prescindir de la
circuncisi6n. El doble riesgo se dio en la persecuci6n de Antfoco
Epifanes (167-64 a. C.) ; este tiempo dificil y no el de Adtiano
que prohibi6 la circuncisi6n, es e1 «Sitz im Leben» que motiv6 la
inclusi6n de la halaka en el texto biblico. Origen tan antiguo se
induce, ademas, del caracter an6nimo de la halaka de referencia;
las exhortaciones a la circuncisi6n motivadas por el decreto prohi-
bitorio de Adriano -lo han resaltado G. Vermes y Ohana- son
de rabinos citados con su propio nombre. La halaka del judfo
ap6stata o del judfo incircunciso tiene, pues, origen muy remoto ;
b) la segunda consideraci6n es que Neofiti, como '.I'argum que es,
tiene que dar al pueblo la interpretaci6n actualizada, contempora-
nea, de la Biblia. De todo ello parece deducirse que ·Neofiti en
la halaka que discutimos, se remonta a epoca anterior a las ~se-
cuciones de Anttoco Epffanes IV.
Sigue Ohana con el tema de la esclavitud. Tambien aqu{ Neo-
fiti brinda halaka afiosa, muy antigua.
Segun la Biblia, hay esclavos hebreos y extranjeros. A estos la
halaka los llama esclavos «cananeos». Los esclavos hebreos se
dividen en dos clases: a) esclavos propiamente dichos, que son
israelitas penados con la esclavitud por robo acompafiado de insol-
vencia; su condena no puede exceder de seis afios, salvo caso de
que por propia voluntad quieran continuar en esclavitud, porque
entonces, previa la perforaci6n de una oreja, seran esclavos para
siempre (Ex 22,3 y 21,2-6); b) esclavos impropiamente llamados
asi, puesto que la Tora no les da tal nombre. Se subdividen en dos
subclases : l .") los israelitas que se venden a sefior israelita por
80
raz6n de extrema pobreza. Refiriendose a ellos dice el Sagrado
Texto: «No le impongas el trabajo de un esclavo; es como un
asalariado, como un huesped que esta contigo ; servira hasta el
jubileo (Lev 25,39-43) ; 2.a) los israelitas que se v~nden a amo
extranjero por igual raz6n, por haber cafdo en la miseria. Estos
esclavos - en realidad asalariados - tienen derecho a rescate en
cualquier tiempo, ya por medio de parientes, ya por sus propios
medios, y en caso de no haber tenido lugar el rescate antes, dejaran
de servir en el jubileo (Lev 25,47-55).
Pues bien, Mekilta y Pseudojonatan determinan que los escla-
vos de la clase a) (esclavos por robo acompafiado de insolvencia),
si deciden tras los seis afios de esclavitud a que fueron condenados,
continuar en e1 servicio de su sefior, permaneceran esclavos s6lo
hasta el jubileo, no para siempre como dicen TH, 0 y Neofiti.
Neofiti y, en este caso tambien Onqelos, se oponen abiertamente
a la Mekilta y Pseudojonatan que cambian «servira para siempre»
(Ex 21,6 y Deut 15,17) en «servira hasta el jubileo». Mekilta y
Pseudojonatan aplican a esclavos «horadados» el final de la escla-
vitud estipulado en la Biblia para esclavos d.e la clase b). Neofiti
y Onqelos ignoran esta legislaci6n, sin embargo no dependen uno
de otro ; su estilo es distinto.
Pseudojonatan sigue a la Mekilta hasta en minucias: que el
esclavo es «israelita», que se le horadara la oreja «derecha», que
«repetira» querer continuar al servicio de su amo, etc. Despojado
Pseudojonatan de las adiciones tomadas de la Mekilta, coincide
practicamente con Onqelos.
Siguen los ejemplos :
Ex 21,7 TH : «Cuando un hombre vende a su hija por es-
clava, no saldra como salen los esclavos» (gentiles). "gstos reco-
bran la libertad por haber perdido ojo, diente u 6rgano impor-
tante por culpa del amo.
Neofiti y Onqelos traducen literalmente; Mekilta y Pseudo-
jonatan concretan que se trata de hija menor, o lo que es lo
mismo, no llegada a la pubertad, 187 y para salir de la esclavitud,
187. Esta interpretaci6n implica consecuencia![l juridicas importantes.
La
qefannah (menor) es tal hasta los doce aiios o hasta la aparici6n de la pubertad.
En
esta edad su padre la puede prometer o vender. Al cumplir doce aiios o aparecer
la pubertad, la menor se convierte juridicamente en na'arah por espacio de seis
meses, en los que su padre puede despo![larla, invalidar sus votos y reclamar sus
ganancias, pero no puede venderla. Al manifestarse la pubertad, aunque la menor·
81
6
no es preciso haber perdido ojo, dienre u 6rgano importante ;
basta que llegue el afio de la «remisi6n» o del jubileo, o que apa-
rezcan los signos de la pubertad (cf. Mekilta, Neziqin 1,88-110,
III, pp. 8 s.) o que muera el amo o que se la rescate por dinero.
Ex 21,8 TH : «Si ella se hace desagradable a los ojos de su
amo, que la habfa destinado para si ( qere lw en vez de ketib l'),
dejela rescatar, mas no estara autorizado a venderla a ;gente
extranjera, tras haber sido desleal con ella».
Qere - ketib : Neofiti, como R. Ismael, traduce el ketib (l') :
«que no la escoge». 0 y Ps traducen, ~omo R. 'Aqiba, el qere
(lw) : «para el».
i_A quien no se puede vender? Responde Neofiti y Mekilta de
R. lsmael: «a un gentil» (b!T 'mmyn); responden 0, Ps y Me-
kilta de R. Simon ben Y o~ay : «a nadie», ni siquiera a un judfo.
i.Quien la ha de rescatar? Neofiti no lo declara, traduce e1
texto; Ps y Mekilta responden: «su padre» ; lo mismo R. 'Aqiba
(Qiddusin 18a).
l Quien no la puede vender? Neofiti no especifica, traduce el
texte hebreo; Ps y R. 'Aqiba seg6.n Qiddusin 18a: «el padre
de la menör» ; Onqelos, R. Ismael y R. 'Aqiba segun la Mekilta,
y este ultimo segun una barayta citada en Qiddusin 18a: «su
amo no la puede vender». Es decir, Onqelos sigue la interpreta-
ci6n • primitiva dada al pensamiento de R. 'Aqiba, y Pseudojo-
natan la interpretaci6n posterior.
Neofiti traduce «tras haber sido desleal con ella» asI : «porque
ha cohabitado con ella». 188 Igualmente traducen 0, Ps y Me-
kilta, bien que este texte recoge la explicaci6n «por haberle trai-
cionado» (cf, Mekilta, Neziqin 3,88-95, III, pp. 26 s.).
En breve: tambien en el v. 8 Neofiti ha perdido el paso de la
halaka, particularmente cuando dice que la menor no podra ser
vendida a un gentil ; eso dice tambien la Mekilta de R. Ismael
(Neziqin 3,86 s., III, p. 25), pero la Mekilta de- R. Simon ben
Yo~ay, con O y Ps, con la halaka definiti.va, dicen : no podra ser
haya sido vendida como esclava por su padre, recobra la libertad y su padre no
puede venderla de nuevo. Seis meses despues de llegar la pubertad o seis meses
despues de cumplir los doce aiios, pasa a la categorfa de bogeret, y su padre
pierde sobre ella toda clase de derechos. Es considerada como mujer; cf. J. Z. Lau-
terbach, Mekilta, III, p. 19, nota 1.
188. Corrijase la traducci6n de Neofiti Ex 21,8 •POT cuanto cedi6 su autoridad
sobre ella» en «Por cuanto cohabit6 con ella».
82
vendida a nadie aunque sea judfo. 0 y Ps reflejan la halaka, Ps
hasta en las minucias.
Ex 21,9 TH: «Si la destina para su hijo, la tratara conforme
al derecho de las hijas».
Neofiti traduce literalmente; i,gnora las opiniones divergentes
de los dos disdpulos mas distinguidos de R. Ismael : R. Y osiyya
y R. Yonatan (3.a generaci6n de tannaitas, entre "130-160d. C.);
por lo cual no toma partido, como hacen O y Ps, quienes se de-
cantan por la interpretaci6n de R. Y osiyya. Segun este rabino (y
segun O y Ps), «conforme al derecho de las hijas» se ha de enten-
der «conforme al derecho de las mujeres israelitas» ('=israelitas
libres) cuyos derechos matrimoniales especifica el v. si,guiente.
En este particular la esclava sera como la israelita libre, con-
trariamente a lo que defendfa R. Y onatan : la esclava casada con
el hijo sera tratada «con el derecho de las otras esclavas» ; cf. Me-
kilta, Neziqin 3,103-111 (III, pp. 26 s.). 0 y Ps -dice Ohana-
toman partido por R. Yosiyya aiiadiendo una sola palabra: «(con-
forme al derecho de las hijas) de Israel», minima, pero signifi-
cativa adici6n que falta a Neofiti. Por consiguiente, en el v. 9
tampoco Neofiti esta al dia en una regulaci6n juridica de en-
vergadura.
Ex 21,10 TH: «Si el tomara otra para si, no sustraera nada
de su alimento, su vestido y su derecho conyugal».
Neofiti traduce literalmente; 0, al parecer tambien, pero como
en el v. anterior dej6 claro y especificado que la mujer es «hija
de Israel», siempre sobrio de palabras, no afiade aqui dicha pre-
cisi6n, aunque la supone, mientras Ps vuelve a precisar «(si to-
mare otra mujer) hija de Israel». M y Targum fragmentario no
afraden «hija de Israel», pero dan su sentido con solo traducir «una
mujer (ademas de la ultima)». «Una mujer» es una mujer libre,
no esclava. La Mekilta asimismo entiende «una hija de Israel»
(=una mujer libre); cf. Mekilta, Neziqin 3,105 s. (III, pp. 26 s).
De nuevo, pues, Neofiti esta retrasado en halaka.
El Targum fragmentario y el Pseudojonatan, en vez de «su
vestido», traducen «su adorno». M de Neofiti traduce: «su adorno
y su vestido». Posiblemente esta lecci6n autentica de M fue con-
vertida posteriormente en tksth (su adorno) por semejanza de
tksOi (su adorno) con tksyth (su vestido) y porque el texto hebreo
83
solo emplea una palabra (su vestido). -ohana cree que se trata
de un lapsus de los copistas.
Ex 21,11 TH : «Y si no le proporcionare estas tres cosas, ella
podra salirse gratuitamente sin pago de rescate».
Neofiti traduce literalmente; Me·kilta y Ps entienden por «estas
tres cosas» las que mencionan los vv .. 9-10 : que el amo reserve la
esclava hebrea para esposa suya o de su hijo •o que la ponga en
libertad. Onqelos traduce aparentemente con literalidad, pero dada
su conformidad anterior con la Mekilta, probablemente entiende
«estas tres cosas» como el ;M:idras.
En conclusi6n: En este tema juridico de la venta de una hija,
«Neofiti -dice Ohana- au contraire (=contrariamente a O y
Ps que reflejan la halaka) tres fortement suggere un etat pre-
midrashique par ses silences autant que par certaines traditions
explicitement contraires a ce que nous trouvons dans la Mekhilta
et est retenu par la halakha».
A continuaci6n Ohana traza la evoluci6n de la halaka rabfoica
- reflejada en O y Ps - en todo este asunto de las nifias esclavas
hebreas. La evoluci6n ha consistido en disminuir al maximum
los derechos del padre de esclavizar a una hija, en rebajar los dere-
chos del amo y en aumentar los derechos de la esclava hasta el
punto de que la Mekilta plantea la alternativa al amo: o la tomas
como mujer tu o tu hijo, o si no dejala recobrar la libertad. La
Mekilta plantea las dos opciones sin inclinarse por __ una u otra,
pero la )Misna claramente se decanta por la primera : t6mala tu
o tu hijo por mujer.
De Neofiti -del texto mas que de M- esta ausente toda esta
importante •evoluci6n jurldica.
Respecto a la esclavitud de mujeres hebreas (hasta ahora hemos
hablado de hijas menores), la halaka establece que la justicia no
puede penarlas con esclavitud por robo como hace con los varones,
en oposici6n a Deut 15,12 que no hace diferencia entre var6n y
mujer. Segun eso, la mujer hebrea s6lo puede entrar en esclavitud
por penuria. Si la mujer asi esclavizada quiere continuar en la
servidumbre, se le perforara la oreja de igual manera que al
esclavo var6n : eso dice expresamente Deut 15, 17. Sin embargo,
la halaka (Qiddusin 17, Sijre 122, Mekilta de R. Sim6n ben
Yo~ay) no permite que a las mujeres esclavas se les horade la
oreja ; al cabo de seis afios de servicio tienen que volver a la
84
libertad. Ps sigue a la halaka. Neofiti traduce literalmente o sin
alterar el sentido del texto hebreo : no rima con la halaka. En este
punto O tambien traduce litetalmente.
En punto a esclavitud de israelitas varones, la halaka procura
disminuirla cuanto puede incluso, como en el caso de nifias o mu-
jeres, en contra del tenor literal del texto hebreo. La halaka pone
trabas a la practica de horadar la oreja del esclavo, trabas a su
venta por robo exigiendo que no se le venda si no coinciden exac-
tamente, ni mas ni menos, precio del robo y precio de venta del
esclavo, o por lo menos, vedando la venta si el esclavo vale mas
que el importe del robo. Neofiti aun no conoce esta evoluci6n de
la halaka. La mitigaci6n de «servir para siempre» (Ex 21,6 y
Deut 15,17) en «servir hasta el jubileo» solo la ignoran Neofiti,
Onqelos, Fil6n y Josefo, de lo que Ohana concluye que dicho acor-
tamiento del plazo de la esclavitud se introdujo en la halaka con
posterioridad a Neofiti, 0, Fil6n y Josefo. La halaka relativa a
la venta de la hija por el padre es mas antigua ; la refleja Onqelos,
pero no Neofiti, que es anterior tambien a tal halaka.
Seguidamente Ohana trata de los esclavos no hebreos. Los lla-
man «cananeos,> las fuentes rabinicas y Ps. T,ales fuentes y Ps
precisan que las disposiciones de Ex 21,20-21.26.27.32, relativas
a efectos juridicos de dafios inferidos a esclavos, solamente se re-
fieren a esclavos cananeos, no a esclavos hebreos, pues los dafios
causados a esclavos hebreos surten iguales efeetos que los infe-
ridos a hebreos libres (cf. Misna, Baba Qamma 8,3 y Tosefta,
Baba Qamma 9,21). La Mekilta y Fil6n entienden tales versicu-
los del esclavo cananeo. Ps precisa Ex 21,20 {el amo homicida de
su esclavo o esclava debe ser castigado) diciendo que se lo matara
a espada. LXX, Neofiti y O traducen los textos hebreos que hacen
al caso sin mas precisiones.
Para que nadie crea que esa ignorancia de Neofiti de la halaka
tannaitica se debe pura y simplemente a su literalismo, afiadire-
mos aqui que Neofiti no es siempre literal: a veces es extremada-
mente antiliteral. Ohana ofrece un caso en que Neofiti se separa
del texto hebreo mas que la propia halaka y mas que Ps : Admite
compensaci6n monetaria en la pena de tali6n, j incluido el homicidio
voluntario ! {Ex 21,23-24; Deut 19,21). En caso de homicidio
voluntario la halaka mantiene el tali6n. Fuera de este caso, la
halaka y Ps admiten compensaci6n en lugar de la mutilaci6n cof~
85
poral (Ex 21,23-24; 21,28-30; Lev 24,17-21; Num '1,51; Deut
19,21 ; 25,11-12). Ps unicamente en Deut 25,12 traduce literal-
mente : «Y le cortareis a ella la mano». Neofiti substituye el ta-
li6n en los lugares citados y siempre que aparece la expresi6n ojo
por ojo, diente por diente ... ; en esos lugares se separa del texto ;
en e1 resto de los pasajes referentes a penas corporales, traduce
literalmente y por lo mismo con poca 16gica admite pena de muerte
(vg. Lev 24,17 ,,Todo el que mate la vida de un hombre cierta-
mente sera matado») y de mutilaci6n.
Este comportamento de Neofiti prue~ que no repara en tra-
ducir contra el sentido obvio del texto. En este asunto concreto
de la pena de muerte o mutilaci6n es inconsecuente, contradictorio,
probablemente porque revela una legislaci6n antigua, aun no cris-.
talizada, sobre tali6n y compensaci6n. La traduci6n judfa -nos
informa Ohana - es unanime en afirmar que la substituci6n del
tali6n por compensaci6n monetaria es «halaka del Sinai». Misna,
Mekilta, Talmud dan por supuesta la no vigencia del tali6n .. En
ninguna fuente rabinica aparece su aplicaci6n. David I)aube (The
New Testament and Rab·binic Judaism, pp. 254-265) propugna que,
a pesar de J\,:fot5,38 y Luc 6,29, el tali6n no fue practicado por el
juda1smo ni siguiera en el siglo r y cree que el pasaje de Josefo
('Ant. Jud. IV, 8,35) en que admite el tali6n, es puro reflejo del
tali6n romanö de las XII Tablas aunque ya en su tiempo pericli-
tado. Tras de aducir esta y otra documentaci6n contraria a la
existencia juridica y practica del tali6n en e1 judaismo, nuestro
informante alega como documentaci6n de su posible existem,da un
paso de Ta'anit, cap. 4, del que derivan que los saduceos eran
partidarios de el (de ello no hay rastro en las discusiones de sadu-
ceos de la literatura rabinica) y el testimonio de R. Eliezer en
favor del «ojo por ojo» en sentido literal segun dos mss; de la
Mekilta y segun Baba Qamma 84a.
Onqelos se parece a Neofiti en el tema del tali6n: traduce
literalmente el texto; en lugar de traducir «ojo con pago (b-tslwm)
de ojo», que es la f6rmula de Neofiti, traduce con la f6rmula «ojo
en substituci6n (J;lf) de ojo», que dado su estilo de traducir puede
significar substituci6n pecuniaria, incluso en el caso de «vida en
substituci6n (l;lf) de vida».
Por tanto, ni Neofiti ni Onqelos revelan, en cuesti6n de com-
pensaci6n y mutilaciones, la postura clara y unanime, o casi
86
unamme, que encontramos en la halaka, lo cual naturalmente es
signo de antigüedad, no de modernidad: no admitir compensa-
ci6n monetaria tras la Misna es totalmente inconcebible como no
sea para homicidio voluntario.
Basten estos ejemplos tomados de Ohana. En modo alguno ago-
tan los que este excelente investi,gador ha encontrado para demos-
trar que la halaka de Neofiti examinada por e1 es extraordinaria-
mente antigua, pretannaitica. Neofiti no ha conocido la Mekilta,
a la que sigue hasta en los pormenores Ps. Onqelos unas veces esta
de acuerdo con la M ekiltai, otras veces parece ignorarla : proba-
blemente Onqelos y Mekilta arrancan de un fondo comun de
tradiciones.
Los ejemplos anteriores ponen de manifiesto que el Targum
palestinense, Neofiti en particular, fundamentan la antigüedad
pretannaftica de su halaka en algo mas que la versi6n de Ex 22,4,
que habia constituido para P. Kahle pieza basica de su conocida
argumentaci6n : «Lo que es antimfsnico es premisnico». Mas, como
recientemente David Rieder ha impugnado el valor de este texto,1 89
incluso en su redacci6n de Neofiti, alegando errata de escribas,
vindicaremos su autenticidad y con ello su valor probativo. La res-
puesta a Rieder la ha dado inmediatamente Y. Heinemann, de la
Universidad Hebrea. 190 El texto hebreo de Ex 22,4 dice : «Si un
hombre destruye ( yab' er) un campo o una vifia o deja a su ganado
(be'iroh) pacer (bi'er) en el campo de otro, pagara con lo mejor
de su campo y lo mejor de su vifia». He aqui su Targum palestino :
El fragmento Ade la Geniza publicado por Kahle en MdW II
interpreta b'rh (su ganado) por «incendio» ( yqydth). Neofiti,
ademas de esa traducci6n para la palabra b' rh, traduce yab' er por
«ponga fuego» ( yyqd) y bi' er por «queme» ( ywqd). i Tres veces
la menci6n del fuego ! Una errata puede atribuirse a desliz del
copista, pero tres erratas, traduciendo diferentes palabras, no
caberi en un solo versiculo. Luego en Ex 22,4 el Targum palesti-
nense, Neofiti sin genero de dudas, se refiere al dafio del «fuego».
Ahora bien -argumenta Heinemann, p. 294-, es imposible
que ningun nzeturgeman despues de los tannaitas, despues de la
189. David Rieder, «Acerca del Targum Yerusalmi del ms. Neofiti b (en
hebreo), Tarbiz 38, 1968, p. 85.
190. Yosef Heinemann, «Targum a Ex 22,4 y halakä antigua, (en hebreo),
Tarbiz 38, 1969, pp. 294-296; cf. Ms. Neophyti 1, II, pp. 41* s.
87
Misna, haya entendido tal verskulo del -daiio del «fuego» porque
cabalmente en ese versiculo 4 se funda la halaka del daiio del
«diente» (daiio causado por pacer los animales en campo ajeno),
que es uno de los cuatro daiios capitales de la halaka rahfnica.
Los meturgemanim, sin ser grandes maestros de halaka, no eran
ignorantes o idiotas, conodan la tradici6n y dominaban su oficio.
No todo el mundo podfa ser meturgeman en la sinagoga ; era per-
sonal calificado en hablar y en la tradici6n ; parece que su oficio
era retribuido ; su funci6n era liturgica dentro de la sinagoga y
debian traducir el texto hebreo con fidelidad. Los M~drasim hag-
gadicos y los comentarios bfülicos de Rasi, Nal_imanides, etc., pue-
den contener exegesis discrepantes del sentir tradicional sin ser
obra antigua, pues no son obras de caracter liturgico y obligatorio
como el Targum; pero una halaka como lade Ex 22,4 en la que
se hahla del daiio del «fuego», en vez del tradicional daiio del
«diente», no puede ser mas que pretannaitica. Asi argumenta
Heinemann y con raz6n.
Antes de dejar este asunto de la halaka discrepante de Neofiti,
volvemos a subrayar que halaka targumica discrepante de la ha-
laka oficial es prueba de anti:güedad. La de un meturgeman no
es halaka privada, sino reflejo de la interpretaci6n vigente en Ta
Comunidad. No es manifestaci6n de la augusta libertad de que
han gozado en todo tiempo los judfos para exponer sns propias
opiniones. Los meturgemanim no usufrnctuahan ta11_amplia li-
bertad : estaban ligados al texto, al sentido que crefa descubrir
en el la Comunidad. Es anacr6nico distinguir en estas remotas
edades pesat y deras y atribuir al deras las opiniones particula-
res y peregrinas, la halaka contraria a la oficial. 191 La exegesis
deras obligaba lo mismo ,que la pesat a dar el sentido, todo el
sentido y s6lo el sentido que la Comunidad por sus expertos
entendfa revelado por Dios en la Biblia. Traer a colaci6n, como
han hecho H. Albeck y sus pedisecuos, el ejemplo de los comen-
taristas biblicos medievales, es anacronismo, porque esos exegetas
judfos, ordinariamente buenos gramaticos, habfan aprendido a dis-
191. Sobre pesat cf. art. «Peshat», J. E., IX, pp. 652 s. (por J. Z. Lauterbach) ;
Raphael Loewe, «The plain meaning of Scripture in early Jewish Exegesis», Papers
of the Institute of Jewish Studies, vol. I, ed. por J. G. Weiss, Jerusalen, 1964;
cf. S. W. Baron, A Social and Religious History of the Jews, II, 1952, p. 144. y nota
de p. 386; vease en Abraham Ibn 'Ezra, safah Berurah, ed. Gabriel Lippmann,
Fürth 1839, pp. 5 ss. (la distinci6n de pesat y de-ras).
88
tinguir bien el sentido genuino e inialterable de la Biblia, el
pesat, de ese sentido acomodaticio y vario, bueno para darsanim
o predicadores, que llamaban deras.
No podemos despedir este capftulo de la antigüedad pretan-
naitica del Targum de Neofiti, sin referirnos al debatido problema
del texto hebreo «Vorlage» de los Targumim : l fue un texto pre-
masoretico ? En la conferencia que di en el Congreso de V etus
Testamentum, Oxford, 1959, aduje diversos ejemplos que, a mi
parecer, probaban una fluidez textuwl hebrea premasoretica.
Wernberg-M911ler, en un articulo publicado en 1962 en Vetus Tes-
tamentum, 192 impugn6 la validez de esta prueba haciendo critica
anaHtica de cada variante aducida. En realidad, mi argumento no
se apoyaba en el valor de cada v,ariante individual, sino en el con-
junto de ellas y de muchas mas variantes no «bargumicas» que en
textos «literalistas» como Neofiti revelan en el texto heoreo tra-
ducido una fluidez textual premasoretica. Mi argumento era la
fluidez textual.
Este tema del ap6grafo hebreo de Targumim, incluida Pesitta,
ha sido objeto de minuciosa investigaci6n de Sh. R. Isenberg,
quien ha encontrado variantes «primarias» en los Targumim y
Pesitta respecto al texto hebreo masoretico.
Este autor ha publicado recientemente un iartfculo importante
que, aunque referente primordialmente a la Pesitta ( = Pes), afecta
tambien a los Targumim, incluido 0. 193 Forma parte de su tesis
l:loctoral «Studies in the Jewish Aramaic Translations of the
Pentateuch», defendida en Harvard, 1969.
Trata de derimir la afieja cuesti6n si la Pesitta, especialmente
la Pesitta del Pentateuco, tiene origen en un Targum palestino
judfo o mas bien es obra de oriigen cristiano. 194 Tras mencionar
brevemente a los que han afirmado la dependencia de Pesitta res-
pecto al Targum, J. M. Schoenfelder, A. Baumstark, S. Wohl,
C. Peters, A. Vööbus, M. H. Goshen-Gottstein, y a los que ponen
192. Wernberg-M01Jer, «An Inquiry into the Validity of the Text-critical Argu-
ment for an Early Dating of the Recently Discovered Palestinian Targnm», Vetus
Testamentum, 12, 1962, pp. 312-330.
193. Sh. R. Isenberg, «On the Jewish-Palestinian Origins of the Peshitta to the
Pentateuch», JBL, 90, 1971, pp. 69-81.
194. Ms. Xeopllyti 1, I, pp. 78*; cf. supra, p. 77.
89
en tela de juicio tal derivaci6n, A. Sperbet, 195 P. Wernberg-M01ler,
Roberts ; tras citar el estudio de J. A. Emerton probando que
incluso en la traducci6n de las aves impuras de Lev 11 y Deut 14
la Pes parece depender del Targum ; y tras recordar que K. Beyer
ha encontrado algunos restos de arameo occidental en la Pes, Isen-
berg pasa a estudiar la posible relaci6n de Pes y Targum exa-
minando dos ti pos de variantes comunes a Pes y T,argum :
variantes secundarias, es decir, que no afectan al texto consonan-
tico hebreo subyacente, sino a su interpretaci6n o que sorr una
afiadidura al texto ; y variantes primarias _que afectan a la Vorlage
hebrea. Las variantes secundarias son muy numerosas ; son las
que ordinariamente han detectado quienes han estudiado la rela-
ci6n de Pes y Targum. Pero son importantes porque prueban que
Pes y Targum estan entroncados. Isenberg (pp. 71 s.) ofrece dos
ejemplos de esta clase de variantes: Num 21,18, donde wmmdbr
mtnh (y del desierto de Mattana) de TM ( =Texto hebreo masore-
tico), LXX y Samaritano ( =S), es traducido por Pes, 0, Ps,
Targum fragmentario ( = TJII) y Neofiti «y del desierto les
fue dado como don» (en O falta la palabra «don»), y Num 23,19
donde las mismas versiones coinciden fundamentalmente en la
interpretaci6n del v. hebreo, siendo TM, LXX y S iguales. Esta.s
coincidencias no son explicables por pura casualidad ni por una
comun fuente haggadica; indican, pues, que Pes, 0, Ps, TJII
y Neofiti estan relacionados. Segun Isenberg, estas coincidencias
de interpretaci6n derivan de una traducci6n comun: ··de un pro-
totargum.
La segunda clase de variantes son variantes primarias, es decir,
afedan no solo a la traducci6n del texto hebreo, sino al mismo texto
hebreo subyacente. Estas variantes comunes a Pes, 0, Ps, TJII,
Neofiti, S y/o LXX en contra del TM, «in the targums suggest
that the targums had as their Vorlage a Hebrew text different
from the MT [ = texto masoretico] and identical to the type
translated by the Old Greek and the Proto-Samaritan. This Old
Palestinian text-type was current in Palestine before the victory
of the Masoretic text-type and no later than the early decades of
the first century A. D.» (p. 72). Este «Old Palestinian text-type»,
1\15. Este autor admite Ja dependencia de Pesitta respecto a Onqelos, pero
110 respectu al Targnm palestinense; cf. mi refntacion en Ms. Neophyti 1, I,
pp. 78*-80*.
90
seüala Isenberg (p. 72, nota 16), se refleja en las variantes comu-
nes a LXX y S ; es el texto usado por el Cronista y reflejado en
ciertos mss. de Qumran.
Isenberg presenta dos ejemplos de variantes primarias: Gen
2,24 donde el TM ( =0) «y seran una sola carne» tiene la afia-
didura de «los dos» ( «y seran los dos una sola carne») en S,
LXX, Pes, Ps y Neofiti.
A esta aüadidura hace alusi6n el TJ Qiddusin 1,1. Se trata
de adici6n exegetica, como nota Isenberg (p. 73). Su intenci6n
para el que escribe es dara : subrayar el matrimonio «mon6gamo».
La coincidencia de S y todas estas versiones en tal afiadidura
contra T;M, solo se puede explicar, segun Isenber,g, por una Vor-
lage hebrea distinta del T;M°'.
La conclusi6n es ciertamente importante para datar Pes, Ps
y Neofiti (por lo menos en este v.) : porque a partir de final del
siglo I d. C. ya no hay textos hebreos no-masoreticos. 196 La
variante nos lleva a una Vorlage hebrea de Pes, Ps y Neofiti del
siglo I d. de C., incluso anterior, pues es vari;ante que comparte
tambien la LXX.
Pero es importante tambien constatar que una variante «exege-
tica» se encuentra en LXX, S y versiones. Eso significa que la
«ley de los escribas» de que ha escrito M. H. Goshen-Gottstein,
origina variantes pre- y postmasoreticas y que el hecho de po-
derse explicar una variante por la «ley de los escribas» no es
argumento de que la variante sea «forzosamente» postmasoretica.
Cuando en un texto cuidadoso hay que recurrir constantemente a
la «ley de los escribas» en variantes no «targumicas», es mas
probable que la «ley de los escribas» este funcionando en un texto
premasoretico que en un texto masoretico, o sea, en la epoca de
fluidad textual, anterior a la unificaci6n textual masoretica de
final del siglo r. 197
Esta probabilidad aumenta cuando algunas de las variantes de
dicho texto son primarias, como las que Isenberg sefiala.
Otro ejemplo de variantes primarias es Num 24,23-4 donde
para W$ym de TM encontramos una forma de «salir» ( y$') en
91
S, LXX, Pes, 0. Ps, TJII y Neofiti. 198.Se trata de «a solid Old
Palestinian reading shared by P [ =Pes], TJI [ =Ps], 'I'JII, and
N [ =Neofiti]» (Isenberg, p. 73).
El autor del articnlo presenta en su tesis doctoral 16 variantes
primarias que se encuentran en los diversos Targumim, incluidos
0 y Pes, unas en unos textos y otras en otros. Las examina en el
cap. II de su tesis doctoral. «The primary v,ariants ... do seem
somewhat more decisive 199 • for the definition of origin. If it is
indeed the case trat P [ = Pes] has as its Vorlage a non-l\fasoretic
text -of the Old Palestinian type, then. we may argue that P
[ = Pes J, or more likely its arche(ype, originated in Palestine no
later than the first decades of the first century A. D. and is
therefore of J ewish origin. Any specifically "Christian" readings
(I know of none in the Pentateuch) would have to be considered
as products of later influence» (p. 73).
EI resto del articulo de Isenberg intenta probar que los diez
pasos sefialados en 1911 en Pes Gen por Johannes Hänel como
debidos a influjo de la LXX, no son debidos a tal influjo, o no
se prueba que lo sean.
Pero a nosotros nos basta dejar constancia que hay variantes
primarias en Neofiti, Ps, 0 y Pes que demuestran traducir una
Vorlage hebrea no masoretica, que proceden, por tanto, de la
primera parte del siglo I d. C. por lo menos. La importancia de
las variantes primarias para datar es deci.siva, pero .~reemos que
no se puede dejar de lado como ha hecho Wernberg-Mßller y al
parecer, Isenberg, la prueba de la fl-«idez textual de textos, «lite-
ralistas» como Neofiti, fluidez textual manifestada en sinnume-
ro 200 de pequefias variantes no targun,icas respecto al TM. La
fluidez textual hecha de muchas pequefias variantes, nos lleva,
como hemos apuntado anteriormente, a una epoca premasoretica,
a la epoca de la fluidez textual.
Permitasenos afiadir que si la Pesitta y Targumim dependen
de un Prototargum de Palestina, es 16gico suponer que fuese un
198. Dimos este ejemplo, referido a Neofiti y Pesitta, en el artfculo «The
Recently Discovered ... », p. 235.
199. Mas decisivas que las secundarias.
200. En Gen 43,23 Neofiti, LXX, S «vuestros padres», TM «vuestro padre»;
Gen 43,3 el fragmento D de Targum palestinense de la Geniza del Cairo publicado
en MdW II por P. Kahle, y LXX afiaden «viene». (Estos dos ejemplos estan toma-
dos de la tesis de J. Foster.)
92
Targum «escrito», llevado a Siria. Una prueba mas de la existencia
de Targum escrito en epoca anterior a la Era cristiana. Pero esto
110 exduye que el Prototargum estuviera escrito en arameo im-
perial, literario.
De todo lo que antecede se deduce que la investigaci6n re-
ciente va acumulando argumentos en favor de la dataci6n antigua
del Targum palestinense. Nos hemos cefiido a la antigüedad del
Targum palestinense Neofiti por ser, prescindiendo de los Targu-
mim de Qumran, el mas antiguo y el unico completo.
La edad de los Targumim pale·stinenses fragmentarios [frag-
mentos de la Geniza del Cairo, ms. 440 de la Vaticana (que pasa
por ser de los mas antiguos), ms. de Leipzig, ms. de Nuremberg,
Targum fragmentario de la Biblia rabinica de Bamberg de 1517,
ms. de la biblioteca de Sasoon (ms. yemeni con puntuaci6n super-
lineal), ms. 6684 de Moscu (muy parecido a las notas ;M de Neofiti),
ms. 110 de Paris, etc.] en definitiva, siendo como son en origen
diversas recensiones de un mismo Targum palestinense, se remon-
tan a La misma epoca que Neofiti. La contaminaci6n de su orto-
grafia por los copistas varia en ellos. Tambien varia el uso de
expresiones antiantropom6rficas, o tendentes a transcender, a ale-
jar la divinidad. En este sentido J\{i(un 'l'argum recogido en notas
marginales de Neofiti) emplea muchas mas veces que el texto de
Neofiti la substituci6n Memra de Yak-weh en vez del simple tetra-
grama, lo que, en contra de lo que se escribe, es probable antian-
tropomorfismo y sublimaci6n de la divinidad en fase mas avanzada
que la reflejada por el texto de Neofiti.
Al mismo tiempo que hemos sefialado las pruebas de la anti-
güedad de Neofiti, hemos aducido pruebas que afectan a la data-
ci6n de Onqelos y Pseudojonatan.
Onqelos es mas antiguo que Pseudojonatan, aunque menos que
Neofiti. Pseudojonatan es posterior: en halaka depende, hasta en
detalles, de los ;Midrasim halakicos ; en haggada depende de un
Targum palestinense.
El Targum de Jonatan a los Profeta,s Anteriores y Posteriores,
se parece mucho a Onqelos en la lengua y en la manera de traducir.
Es de origen palestinense, aunque, como Onqelos, fue revisado y
puntuado en Babilonia. Su fecha de composici6n es de momento
una inc6gnita·. El origen palestinense y la data antigua de muchos
de sus materiales se comprueba por comparaci6n con exegesis pä-
93
lestinense reconocidamente antigua, incluso en algun caso, por
comparaci6n con los comentarios de Qumran. El Peser de Habacuc
de Qumran parece haber conocido el Targum de los Profetas. 201
La existencia d~, un T argum «palestinense» a los Prof etas
mucho mas parafrastico y tambien mas vetusto que e1 que conser-
vamos, no se puede dudar. Zunz, Bacher y otros lo han postulado
destacando numerosas adiciones o Tosafot targumicas que con la
denominaci6n Targum Yerusalmi se ~ncuentran en mss., sobre
todo en el c6dice Reuchliniano. El que escribe ha publicado algu-
nos fragmentos de ese antiguo Targum palestinense a los Profe-
tas desaparecido. 202
Respecto a los Targumim de los Hagi6grafos, versiones que no
se leian en las sinagogas, tampoco tenemos datos que permitan fe-
charlos con seguridad, frecuentemente ni con aproximaci6n siquie-
ra. Los Targumim deSalmos y Job poseen caracteristicas similares.
Ambos parecen proceder de Palestina y presentan traducciones o
exegesis en algunos casos ciertamente antiguas. Dfgase lo mismo del
Targum de Proverbios, semejante a los dos anteriores, pero con un
problema particular : la coincidencia de l>uena parte del texto con
la correspondiente versi6n sirfaca de la Pesitta. Aun no se ha dado
explicaci6n cabal de esta coincidencia y no sabemos si 1a Pesitta
depende del Targum a Proverbios - lo que harfa a este extraor-
. dinariamente antiguo ----,-
o si la dependencia es en sentido contrario.
El Targum de Proverbios es traducci6n literal, e1-Targum de
Salmos y sobretodo el de Job abundan en perafrasis . .Estas sobre-
abundan en los Targumim de las cinco Megillot, o Rollos/espe-
cialinente en el del Cantar y en Targum segundo de Ester. Los
cinco Targtimim eran lefdos en fiestas (el del Cantar en Pasc11a,
Ester en Purim, Lamentaciones el 9 de Ab, Rut en Pentecostes,
201. Cf. W. H. Brownlee, The Dead Sea Habaqquq Midrash and the Targum of
Jonathan, Duke University, 1953; «The Habakkuk Midrash and the Targum of
Jonathan», Journal of Jewish Studies, 7, 1966, pp. 169-186; H. Wieder, «The
Habakkuk Scroll and the Targum», Journal of Jewish Studies, 4, 1953, pp. 14-18.
202. A. Diez Macho, «Un nuevo Targum a los profetas: Ms E.iN.A. 2476, f. 5»,
Estudios Biblicos, 15, 1956, pp. 287-295. Contiene un Targum palestinense a
Jos. 5,5-6,1 pero en arameo babi16nico; en la Biblioteca Universitaria de Cambridge,
T.-S. B 13„ se encuentra el mismo texto (Jos 5,2-6,1) en arameo palestinense. Es
un ejemplo tipico de c6mo un Targum palestinense fue transformado por influjo
del arameo del Talmud. Vease tambien Punta Europa, n. 3, marzo, 1956, pp. 155-
li\9. Cf. tambien A. Diez Macho, «Un segundo fragmento del Targum palestinense
a los Profetas», Biblirn, 39, 1%8, pp. 198-205.
94
Eclesiastes en Sukkot o Tabernaculos) aunque es difkil precisar
desde que epoca. Los cinco proceden de Palestina, tienen a· veces
exegesis antigua, como sefialaremos en particular del Targum
de Rut.
Es de ori.gen palestino y de fecha imposible de precisar el Tar-
gum de Cr6nicas, que el pasado afio han editadq R. Le Deaut y
J. Robert. 203
95
Pero desde 1930, se abren nuevos horizontes para los estudios
targumicos. Por obra de P. Kahle. En dicho aiio public6 el libro
M asoreten des Westens II (Stuttgart) y en el dio a conocer una
serie de fragmentos tar,gumicos procedentes de la Geniza, guar-
dados en la Biblioteca Universitaria de Cambridge y en otros Cen-
tros. Algunos de esos fragmentos eran, al parecer, del siglo VII
d. C. e incluso presentaban puntuaci6n, vocales y acentos, puestos
por gente que hablaba arameo. En uno de tales fragmentos Kahle
encontr6, segun hemos sefialado, la halaka de Ex 22,4 contraria
a la Misna. Kahle desde entonces se hizo vocero calificado de la
imp~rtancia del Targum palestinense. Slempre fue animador de
los estudios de Targum en general. Por sugerencia suya, A. Sper-
ber habia pasado al )\,fuseo Britanico para copiar los mss. Or. 2363
y 1467, preparando alH la edici6n del Targum de Onqelos con
puntuaci6n yemenf, un:a puntuaci6n que conserva huellas de la
puntuaci6n original babi16nica, que Kahle habfa estudiado en frag-
mentos de la Geniza del Cairo publicados en 1913 en la obra Ma-
soreten des Ostens (Leipzig).
Desde 1930 los •autores han ido arrinconando las viejas ideas
de Dalman substituyendolas por las del maestro de Bonn. La 1.a ed.
del libro The Cairo Geniza de Kahle (Londres, 1946) extendi6 a
drculos amplios las nuevas ideas sobre antigüedad de los Targu-
mim palestinenses y sobre la necesidad de su uso para conocer la
exegesis judia antigua y la lengua aramea hablada en Palestina
en tiempo de Cristo. ·-
En este clima ya despejado y favorable, tuvo lugar el descu-
brimiento que hicimos, en 1956, del ms. Neofiti 1 de la Biblioteca
Vaticana. Contiene fntegro -salvo algun versfculo saltado por
homoioteleuton - el Targum palestinense al Pentateuco. Hasta
1956 se conocia la doceava parte del texto; por eso al Targum
palestinense se le denominaba 'I:'argum «fragmentario». Ahora la
Escuela Targumica de Barcelona ofreda al mundo sabio el texto
completo. «Este descubrimiento - ha escrito ;M;.)\,fc Namara 205 -
articulo es uua historia documentada de las diversas fases por las que han atra-
vesado los Targumim : su utilizaci6n con fines apologeticos por los cristianos en
los siglos xv1-xv1u, epoca en que se editaron y tradujeron (vg. en la Poliglota de
,valton; Onqelos en Ja Complutense). L. Zunz, padre de la ciencia moderna sobre
el judaismo, fue qttien dio un gran impulso a estos estudios entre los judfos.
20:j, lbid., p. ltl.
96
ha sido el mas importante acontecimiento en la historia reciente,
o incluso en toda la historia, de los estudios targumicos.» El
ms. Neofiti, a pesar de haber sido descubierto en la ~poca en que
la atenci6n de los especialistas estaba acaparada por los descubri-
mientos de Qumran, se convirti6 pronto en texto famoso, cuya
publicaci6n se ha esperado con impaciencia. El afio 1968 publica-
mos el vol. I de la editio princeps (Genesis), en 1970 el vol. II
(Exodo), y acaba de salir el vol. III (Levitico). Estan en prensa
los vols. IV y V (Numeros y Deuteronomio). La edici6n, costeada
por el Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, comprende
una larga Introducci6n, edici6n critica del texto y aparato critico
de las innumerables variantes marginales (M) e interlineales (I)
del propio ms. Neofiti, variantes pertenecientes por lo menos a
dos textos distintos. Frente al texto arameo figura la traducci6n
castellana del texto y de las variantes. Esta versi6n castellana se
acompafia con la traducci6n francesa e inglesa, debidas a R. Le
Deaut (francesa) y M. Mc Namara y M. Maher (inglesa), quienes,
al traducir el castellano, han cotejado e1 original. Etan Levine,
doctorado en esta Universidad de Barcelona, ha reunido los luga-
res paralelos de toda la literatura rabinica, paralelos que se pu-
blican en Anejo de la misma editio princeps.
El descubrimiento de Neofiti y su publicaci6n en curso ha in-
crementado el interes, la consideraci6n, el uso del Targum pa-
lestinense. Kahle muri6 antes de aparecer la edici6n de Neofiti
que desde el primer momento alento. 206 l!l escribi6 sobre la im-
portancia del Targum palestinense en general, de Neofiti en par-
ticular, juicios atrevidos que la investigaci6n posterior va demos-
trando certeros : El Targum palestinense - dice - ya existia por
el s. 11 a. C. ;207 Neofiti es el Targum mas antiguo: «We can
to-day go further since we now have the oldest Targum itself in
its entirety, and not in a later revision. This Targum, as now we
have it, can be regarded as being nearly in the same form as
when it was in circulation at the time of the beginning of Chris-
tianity». 2° 8 «We have seen that the Targum must have been in
206. Vease el incansable celo de Paul Kahle por fomentar los estudios targu-
gümicos, y su relaciön con el que escribe en estas materias, en A. Diez Macho,
aMagister-Minister; Prof. P. E. Kahle trough twelve years of correspondence»,
Recent Progress in Biblical Scholarship, Oxford, 1965, pp. 1-55.
207. P. Kahle, The Cairo Geniza, 2.a ed., Oxford, 1959, p. 207.
208. tdem, Ibid.
97
7
circulation by the second century B. C. >>. «We can learn many
more details from them [ = Targum Palestinense] than from the
material collected by Billerbeck or Bonsirven. Their voluminous
works only serve to indicate what the conditions were at the time
of the reorganization of Judaism after the destruction of the
Temple: they show us how the Rabbis rebuilt Judaism for the
future. In the Palestinian Targum of the Pentateuch we have in
the main material coming from pre-christian times which must be
studied by every one who whishes to understand the state of Ju-
daism at the time of the birth of Christianity. And we possess this
material in a language of which we can say that it is very similar
to that spoken by the earliest Christians. lt is material the im-
portance of which can scarcely be exaggerated» .209
EI mismo entusiasmo por el Targum palestinense, recobrado
en integridad, manifest6 Matthew Black. Vease la 3 ... ed. de su
obra, aun clasica, An Aramaic Approach to the Gospels and
Acts. 210 Suya es esta ponderaci6n: Neofiti 1 «no cede en impor-
tancia mas que a los textos arameos descubiertos en Qumran». 211
M. Black y sus disdpulos G. J. Kuiper, M. C. Doubles y
M. Wilcox han continuado en la Hnea de Kahle. G. Vermes, de
Oxford, en numerosos trabajos, especialmente en su obra Scripture
and Tradition in Judaism (Leiden, 1961) ha puesto de manifies-
to las posibilidades contenidas en el Targum palestinense para
trazar la linea evolutiva de la tradici6n midrasica degtro del Ju-
daismo antiguo. En reciente artfrulo 212 escribe que con el des-
cubrimiento del ms. Neofiti hemos enriquecido los estudios ju-
daicos con un documento comparable en importancia a los
descubrimientos de Qumran; y, afiade, que «el estudio preli-
minar de Neofiti indica que podemos esperar un avance 'almest
beyond recognition' de nuestro actual conocimiento de la primitiva
exegesis biblica judaica».
La actualidad del Targum se manifiesta de diversas maneras.
John Bowker ha publicado un reciente libro de Introducci6n gene-
ral a los Targumim y a la Literatura Rabfnica. Traduce en el
209. 1dem, ob. cit., p. 208.
210. Oxford, 1967, pp. 35 ss.
211. M. Black, «Die Erforschung der Muttersprache Jesu», Theologische Lite-
raturzeitung, 82, 1957, p. 664.
212. G. Vermes, «He is the Bread, Targum Neofiti Exodus Hl„ 15», Neotestamen-
tirn et Semitica (Homenaje a M. Black), p. 256.
98
parte del Pseudojonatan a Genesis, 213 y aunque, por influjo de la
tesis de G. J. Cowling sobre la dependencia de Neofiti de un texto
griego ( !) data a Neofiti en e1 siglo III d. C., reconoce sin rebozo la
importancia de este y otros Targumim.
Anterior a esta Introducci6n, y mas completa que ella, aunque
extrafiamente no citada por Bowker, es la Introduction a la Lit-
terature Targumique del Profesor de Targum del Instituto Biblico
de Roma, Roger Le Deaut (Roma, 1966). Le Deaut fue uno de los
primeros doctores que presentaron una tesis sobre el nuevo Tar-
gum. Verso sobre La nuit pascale (Roma, 1963) : Ex 12,42 de
Neofiti (Poema de las cuatro noches). Hoy dia es patr6n de nu-
merosas tesis sobre tema targumico, eleboradas por discipulos del
Instituto Biblico. Le Deaut es uno de los actuales maestros de
Targum. Sus numerosos artkulos sobre tema targumico, especial-
mente sobre Targum rel:acionado con la exegesis de A. y N. Tes-
tamento, son lectura imprescindible para todo exegeta.
Una tercera Introducci6n a los Tar gumim acaba de aparecer
1
99
Pero no es mi intenci6n hacer cumplidos a los muchos y bene-
meritos investigadores que han trabajado o que actualmente in-
vestigan en el campo del Targum: T. Jansma, P. Winter, C. Pe-
ters, A. Sperber, \V. Gottlieb, Y. Kutscher, M. S. Kaddari,
M. Fitzmaurice Martin, A. P. Wikgren, S. Schulz, P. \Vernberg-
M0ller, M. Brayer, P. Grelot, Y. Kornlos, J. Faur, G. Lazry,
H. Z. Hirschberg, S. Speier, David Rieder, J. Bruce Jv.[alina,
M. H. Goshen-Gottstein, M; Delcor, Z. Ben Hayyim, S. Lyonnet,
P. Churgin, J. P. Schäfer, J. A. Fitzmyer, G. Weil (con su equi-
po de investigaci6n prepara las concordancias de los Targumim
incluido Neofiti), P. Nickels, R. Griii.6, Sh. Lund, Etan Levine,
Domingo Mufioz, J. Potin, R. Cortes, Moise Ohana, A. G. La-
rraya, Teresa de J. )\fartinez, Pedro Estelrich, J. R. Dfaz, J. Ri-
bera, Luis Diez Merino, Venancio Mancebo, W. Baars, B. Gross-
feld, Julia Foster, Sheldon R. Isenberg, G. J. Cowling, Menahem
Kasher, D. Shofet, A. M. Goldberg, J. Luzarraga, F. Lentzen-
. Deis, M. J. Mulder, 218 E. Cortes ... Veanse las Introducciones a los
diferentes volumenes de la editio princeps de Neofiti. En ellas
recojo algo de lo mucho que eu este campo del Targum hoy se
investiga. Esta a punto de salir de las prensas un libro de B. Gross-
feld sobre Bibliograffa targumica: i mas de mil titulos ! Se puede
decir sin exageraci6n que los estudios targumicos florecen en nues-
tros dias. En buena parte esta primavera se debe al convencimiento
creciente que los Targumim atesoran materiales de .exegesis ju-
daica antigua, particularmente los Targumim palestinenses, y
que, por tanto, <leben ser utilizados para la exegesis neotestamen-
taria.
Tres son las areas en las que la investigaci6n y uso de los Tar-
gumim palestinenses resultan beneficiosos y necesarios : a) conoci-
miento de la tradici6n judia antigua, halaka y haggada; b)
exegesis del N. Testamente; c) conocimiento del arameo en Pa-
lestina en tiempo de Jesucristo.
a) Respecto al primer punto, recordamos lo escrito sobre la
halaka pretannaitica de Neofiti. No me resisto a trasladar aqui el
juicio que J. Faur, prof. de literatura rabinica en el Jewish Theo-
logical Seminary de Nueva York, ha emitido tras leer las investi-
218. Cf. su reciente estudio Het i\!leisje .ian Sodom: De targumim op Genesis
18:20,i!l tussen bijbeltekst en haggada, Kampen, 1970, 38 pp.
100
gaciones de Ohana: «Ohana ha descubierto, analizado y puesto en
perspectiva hist6rica, elementos halakicos de Neofiti que son, sin
sombra de duda alguna, premisnaicos y de fundamental impor-
tancia, vg. el rito del proselitismo (distinto de lo «normativo» ), la
noche pascual, la legislaci6n sobre la esclavitud, etc. Su tesis dara,
por primera vez en la historia, un criterio sobre la halaka en Pa-
lestina, independiente y anterior al Talmud, que no procede de
drculos sectarios, sino de la Sinagoga. Esta tesis va a tener que
ser consultada por todos los talmudistas interesados en conocer el
desarrollo hist6rico de la halaka». 219
Difkilmente puede emitirse juicio mas ponderativo.
Pero seria equivocado pensar que unicamente el Targum pa-
lestinense arroja luz sobre las tradiciones judaicas mas remotas.
Al hablar de Targumim tardfos como los de las cinco Megillot,
subraye que a veces contienen materiales muy anti:guos. El caso
del Targum de Rut es aleccionador. En la lista de las penas capi-
tales del derecho judfo (Misna, Sanhedrin 7, 1) -lapidaci6n, ho-
guera, deca pitaci6n, estrangulaci6n - el Targum de R ut "1,17
substituye la ultima pena por la horca (suspensi6n de un arbol o
crucifixi6n). El meturge-nufn no pudo hacer tal substituci6n des-
pues de la Misna, pues supondrfa en el ignorancia supina del
derecho penal misnico, y tampoco pudo hacerla en epoca postal-
mudica por ir paladinamente contra el derecho penal basico de la
M.isna y esto sin dejar huella en la halaka posterior. Hay razones
que demuestran haber existido esta pena de horca o crucifixi6n.
Una de ellas es el dicho de Sime6n ben Setal;i (Sanhedrin 6,4) que
el habfa ahorcado en Ascal6n a ochenta mujeres. 220 Etan Levine
trata esta extraiia halaka en su edici6n y comentario del Targum
de Rut, a punto de salir a luz. I>emuestra que la pena de $elibat
qysa, o suspensi6n del madero, del Targum de Rut existi6 efecti-
vamente como ultima pena. Su origen, al parecer, fue la interpre-
taci6n de los saduceos de Deut 21,22: «y morira y (w-tlyt) lo
colgaras de un arbol» ; los saduceos entendfan este waw como ex-
plicativo : «morira y ( = a saber} lo colgaras de un arbol» ; los fa-
riseos lo entendian : «morira y (despues} lo colgaras (su cadaver)
101
de un arbol». E. Levine aduce 221 el Pesher Nahum de la cueva 4
de Qumran como prueba de esta interpretaci6n del Deut 21,22 y
asimismo un texto del Rollo del T emplo de Qumran (col. 64) que
habla de la pena de horca por determinados delitos. Es innegable,
pues, que el Targum tardfo de Rut contiene halaka antigua, cono-
cida por los de Qumran, y probablemente por los saduceos.
El mismo Targum trae (1,22) otra tradici6n saducea: el corte
del 'ome-r permitido solo antes de incoar la fiesta de Pascua. Los
fariseos permitian cortar esa gavilla en dfa festivo. EI texto del
Targum de Rut dice : «Y volvieron Noemi y su nuera Rut la
moabita que tornaba del campo de Moab. Vinieron a Belen la vis-
pera del dia de Pascua (b-m'ly y..vm' d-fs}:t') y en aquel dia em-
pezaron los hijos de Israel a cortar la gavilla (' omer) de la presen-
taci6n de las cebadas» . S. Speier, consciente de la dificultad que
este texto ofrece a la practica farisea de cortar la gavilla al termino
del dfa de Pascua, la vigilia del 16 de Nisan (cf. Misna, Mena}:tot
10,3) ha pretendido con diversos argumentos traducir b-m'ly ywm'
como «puesta del sol» (=yoma en sentido de sol, cf. Dn 6,15) de
la Pascua. 222 Pero la explicaci6n verdadera parece ser la que
ofrece E. Levine : es otro caso de halaka antigua sectaria.
b) La importancia de los Targumim para la exegesis del A. y
N. Testamento ha sido subrayada recientemente por diversos auto-
res, especialmente por R. Le Deaut y M. Mc Namara. EI primero
en su trabajo «Les ttudes targumiques : ttat de la recherche et
perspectives pour I' exegese de 1'Ancien Testament», 223 en el
opusculo Liturgie juive et N. Testament, 224 en muchos artictilos,
102
pero especialmente y de prop6sito en dos conferencias pronunciadas
una en la XXVI Semana Biblica Espafiola (1965), otra en la Fa-
cultad de Teologia protestante de la Universidad de Estrasburgo
( 1970) ; la primera vers6 sobre «Tradition juive et exegese chre-
tienne», y la segunda sobre el mismo tema con algunas adiciones,
((La tradition juive ancienne et l'exegese chretienne primitive». 225
M. Mc Namara prob6 la importancia del Targum para la
exegesis neotestamentaria en su tesis doctoral antes mencionada,
en la que sefiala multiples coincidencias y probables dependencias
de pasajes del N. Testamento respecto al Targum. Y en el re-
centisimo libro T argum and Testament vuelve al tema y rechaza
como improcedentes algunas objeciones formuladas por algun cri-
tico a su tesis.
Peter Nickels ha publicado hace algunos afios la bibliografia
de todo lo que se ha escrito recientemente sobre el tema Targum
and New Testament, que este es el titulo de su libro. Es un indice
util de libros y articulos de revistas que tratan sobre el tema ; in-
dice tambien, libro por libro y verskulo por verskulo, de los lu-
gares del N. Testamento que se han explicado recurriendo al
Targum. 226
El que escribe dedic6 tambien un trabajo a espigar diversos
textos del N. Testamento relacionados por otros autores (Vermes,
Le Deaut. .. ) o por mi mismo con pasajes o expresiones de los
Targumim. 227 EI libro Scripture and Tradition in Judaism de
G. Vermes es una contribuci6n de categoria en el tema compa-
rativo que nos ocupa.
Los tar.gumistas no estan solos en su prop6sito de relacionar
la tradici6n exegetica judia con el N. Testamento. Obras como las
de D. Daube, The New Testament and Rabbinic Judaism 228 y de
\V. D. Davies, Paul and Rabbinic Judaism, 229 Christian Origins
and Judaism, 230 The Setting of the Sermon on the Mount, 231 sin
225. XXVI Semana Bfblica Espaiiola, C.S.I.C., Madrid, pp. 8-33; Revue d'His-
loire et de Philosophie Religieuse, 1, 1971, pp. 31-50.
226. Peter Nickels, Targum and New Testament. A Bibliography together with
a New Testament Index, Roma, 1967.
227. A. Diez Macho, «Targum y Nuevo Testamento», Melanges E. Tisserant,
Vaticano I, 1964, pp. 153-185.
:l:28. I,ondres, 1956.
229. Londres, 1948.
230. Londres, 1962.
~31. Cambridge, 1964.
103
citar el Kommentar, de Billerbeck, el Diccionario Teol6gico de
Kittel, las obras de Bonsirven y J. Jeremias - gran conocedor del
rabinismo-, etc., dan fe de la importancia atribuida por la mo-
derna exegesis neotestamentaria al conocimiento de las fuentes
rabfoicas.
La utilizaci6n de la exegesis judia. de Qumran se patentiza en
sinnumero de articulos y en algunos libtos, por ejemplo, Paul
and Qumran, Studies in New Testament Exegesis. 232
Pero la utilizaci6n de la literatura rabinica presenta el riesgo
de anacronismo: es una literatura en su -mayor parte posterior al
siglo III d. C., y aun cuando la exegesis es de origen tannaftico
esta marcada con el inconfundible sello de exegesis sabia, de es-
cuela. Por lo demas, suele reflejar el ajuste teol6gico y unidirec-
cional que se oper6 en el judaismo tras el desastre del aiio 70.
Por su lado, 1a exegesis de Qumran peca de «sectaria», de in-
terpretar el A. Testamente, las profecias en particular, como
referidas y cumplidas en su Comunidad escatol6gica.
El inconveniente de «sectarismo» junto con el de ser literatura
poco extendida en el pueblo, rebaja el valor de la literatura ap6-
crifa intertestamental, a la que loablemente se presta hoy cre-
ciente atenci6n.
Por contra, la literatura targumica, especialmente 1a de los
Targumim antiguos de que hemos hablado, ni es anacr6nica,
ni sectaria, ni «reajustada» o unidireccional, a pesaF-de ser lite-
ratura oficial de la sinagoga. Tampoco es literatura escolastica,
sino liturgica y para el pueblo. Revela lo que se enseiiaba en la
sinagoga y lo que creia el pueblo : Los T argumim eran la Biblia
del pueblo judio. Era Biblia en que formaban cuerpo, como deja-
mos dicho, el texto escrito del Viejo Testamento con su interpre-
taci6n: pesat y deras. La exegesis judia ya en el si;glo primero
de la Era cristiana era rica, pues la tradici6n exegetica hacia
siglos que se venia desarrollando en el seno del Judaismo. La tra-
ducci6n de la LXX pone de manifiesto en multitud de detalles
el enriquecimiento del texto escrito con nuevas interpretaciones
que se integran en la traducci6n. En los mismos libros posteriores
de la Biblia, textos biblicos antiguos han sido releidos con nuevos
y a veces opuestos significados. Cuando se escribe el N. Testa-
232. Edit. por J. l\lurphy-O'Connor, Londres, 1968.
104
mento, el Antiguo deda a los judfos y a los cristianos venidos del
Judaismo muchas mas cosas de las que descubre el fi16logo actual
que se cifie a interpretar el texto escrito. Los personajes del A. Tes-
tamento, Cafo, Abel, Abraham, Moises, Isaac, Jacob, Jose, Juda,
Levf, Tarnar, Ra\tab, David, Balaam, Elias, etc., no son mera-
mente los personajes de letra y de escrito, sino personajes con su
interpretaci6n y leyenda. Lo mismo los acontecimientos de la his-
toria de Israel : tenfan doble historia, la escrita 'Y lade la exegesis.
Es sabido que el Nuevo Testamento fue escrito como continua-
ci6n y cumplimiento del Antiguo. Para convencer a los judios se
present6 el mensaje cristiano como anunciado y tipificado en el
Antiguo. Cuando en la :&lad Media, en el siglo XIII, empez6 en
Espafia la controversia entre cristianos y judfos, pensaron aquellos
que el mejor metodo de convertir a los judios era demostrarles el
dogma cristiano valiendose de sus propios libros, de sus Uidrasim,
de sus Talmudes. Ahf esta el Pugio Fidei de Raimundo Martf,
con sus textos de polemica antijudfa deducidos de la literatura
rabfnica.
Los hagi6grafos del N. Testamento tomaron el 'l'estamento An-
tiguo y de el sacaron la argumentaci6n en favor del kery;gma cris-
tiano. Jesus es el nuevo Moises, el nuevo Israel, el nuevo Adam,
es el Siervo de Yahweh, que entrega su vida por la comunidad, es
el Hijo del Hombre de origen celeste, transcendente; es el nuevo
Isaac, es la nueva Pascua, es el Kyrios, traducci6n de la LXX
de Adonay; es la Sabidurfa de Dios, es la nueva Ley, es el Memra
de Dios, etc.
No se puede entender el N. Testamento sin conocer el Antiguo
tal cual lo entendfan los judios, que fue tal cual lo utilizaron los
hagi6grafos cristianos. Estos fueron, todos o casi todos, judios,
.dotados de mentalidad biblica judfa y del conocimiento de la
Biblia estilado entre los judfos. El mismo Lucas, quiza no judfo,
escdbe con conocimiento perfecto de la LXX.
Los Targumim ponen a nuestro akance ese fondo de exegesis
judaica con el que se present6 el mensaje cristiano.
Cierta exegesis neotestamentaria contemporanea ha torcido un
tanto la Hnea, queriendo explicar contenidos, formas y expresiones
del N. Testamento por recurso excesivo al helenismo. Los descu-
brimientos de Qumran y el creciente conocimiento del orbe men-
tal judfo, han rectificado la direcci6n y han enfilado la exegesis
105
a conocer mas y mejor la exegesis judaica. Esta nueva exegesis
se ha de apoyar en la interpretaci6n de la Targumim.
Sin contar con los Tar,gumim y con los mas antiguos Midrasim
no se puede dar ra~6n cabal de muchos contenidos neotestamen-
tarios. Sobre todo es imposible explicar los metodos exegeticos a
primera vista extrafios, de esa primera literatura cristiana. Son
los mismos metodos «targumicos» que hemos examinado. No han
de extrafiarnos las citas libres del N. Testamento con sentido so-
breafiadido o cambiado en textos del A. Testamento. Contenidos
y expresiones targumicos se descubren en e1 N. Testamento aqu1
y alla. Remitimos a la bibliografia arriba indicada para ejem-
plos; a continuaci6n damos algunos. 233 El metodo targumico se en-
cuentra por doquier en las paginas del K. Testamento.
He aqu1 algunos ejemplos de la relaci6n Targum y N. Tes-
tamento:
Un ejemplo tomado del arHculo de S. Lyonnet, «Saint Paul
et l'exegese juive de son temps; Apropos de Rom 10,6-8». Lyon-
net relaciona las palabras en cursiva del siguiente texto de Pablo
con el Targum palestino de Deut 30;12-13.
Texto de Rom 10,6-8: «Pero la justicia que viene por la fe
dice: No te digas a ti mismo : "i Quien subira al cielo ?" (Deut
30,12) (a saber, para hacer bajar a Cristo); o, "i Quien podra ba-
jar al abismo ?" (Deut 30,13) (a saber, para hacer-subir a Cristo
de entre los muertos). Pero i que dice? "Cerca de tr·esta la Pala-
bra; esta en tus labios y en tu coraz6n" (Deut 30, 14). Esta es la
Palabra de la fe que predicamos». •
Texto de Deut 30,12-13 segun Neofiti 1 : «La Ley no esta
en los cielos para poder decir : j Oh, si tuvieramos uno como el
Profeta Maises que subiera a los cielos y nos la cogiese y nos hi-
ciese oir los mandamientos para que los cumpliesemos ! Tampoco
esta la Ley de la otra parte del Mar Grande, para poder decir :
i Oh, si tuviesemos un Profeta como Jonas que bajara a las pro-
fundidades de-l Mar Grande y nos la sub-iera y nos hiciera oir
los mandamientos para que los cumplieramos !»
San Pablo dice a los Romanos que la justicia que viene de la
fe no es una cosa dificil de alcanzar : es cosa al alcance de la mano.
:lil8. Los ejemplos que siguen los tomamos de nuestro trabajo «Targum y
l\uevo Testamento», pp. !J.j s. y 163 s.
106
Para esto cita el lugar indicado de Deut, pero con la afiadidura
midrasica que se encuentra en el Targum palestino, aplicando a
Cristo lo que en el Targum se dice de Moises - que habfa, desde
el Sinai, subido al cielo en busca de la Ley segun la haggada ju-
daica- y lo que en el mismo Targum se dice del profeta Jonas;
aplicaci6n a Cristo fäcil y natural, pues Moises y Jonas son la
tradici6n neotestamentaria mas antigua tipos de Jesus, el uno
como dador de la Ley y el otro como salido del vientre del mons-
truo marino despues de tres dfas y tres noches (Mat 12,40).
Un segundo ejemplo: En el mismo artkulo a que hacemos re-
ferencia, el P. Lyonnet, citando a R. Bloch, senala la relaci6n de
Tim 3,8 - donde se dice que «Y annes y Mambres resistieron a
Moises», en Egipto, imitando sus prodigios- con el Targum Pseu-
dojonatan a Ex 7, 11, donde se dan los nombres de estos magos.
En Neofiti 1, y lo mismo en Onqelos, no aparecen tales nombres.
Mc Namara nos ha hecho notar que en la Vulgata y en la tradi-
ci6n judfa se lee Mambres y que el Targum Pseudojonatan lee
Yambres.
Otro texto del N. Testamento, 1 Cor 10,4 .,-la roca que segufa
a los israelitas en el desierto- aparece relacionado en el mentado
artkulo con el Targum palestino a Num 21,18 ss. En un artkulo
sobre la dataci6n del Targum palestino, sefialamos el origen de tan
extrafia tradici6n : la traducci6n como nombres comunes - cosa
tan normal en el Targum palestino- de dos nombres propios,
de dos top6nimos, Beera (Num 21,16) y Mattana (Num 21,18).
Lyonnet relaciona Ef 4,8 («Por lo cual dice : Subiendo a las
alturas, llev6 cautiva la cautividad, reparti6 dones a los hombres»)
con el Targum a Sal 68,19: «Tu (Moises) has subido al firma-
mento, has llevado cautivos, has ensefiado las palabras de la Ley,
has distribuido dones a los hombres» .
En un trabajo reciente sobre el Targum a Gen 4,3-16, Vermes
ofrece alg{m nuevo caso de relaci6n de Targum palestino y N. T.
Explica J n 20,23 ( «Aquellos a quienes remitiereis los pecados, les
seran remitidos ; y a los que se los retuviereis les seran retenidos»)
por el Targum de Onqelos y Pseudojonatan a Gen 4,7 ( «Si obras
bien - dice Dios a Cain - tu deuda te sera perdonada, pero si
no obras bien tu pecado te sera retenido para el dfa del gran Jui-
cio» : asi el Pseudojonatan). Sera perdonada es traducci6n del
arameo yistebeq, sera retenido es traducci6n de netir. Este vocablo
107
daria raz6n suficiente del «kratete-kekrafentai» = «retuviereis - se-
ran retenidos» del logion de Jn 20,23, y no seria, por tanto, nece-
sario recurrir, como ha hecho en trabajo reciente J. A. Emerton,
a los verbos sebaq (remitir, perdonar) y 'a1;iad(retener).
Respecto al logion de Mat 16, 19 ( «Y a ti te dare las llaves del
reino de los cielos. Y lo que atares en la tierra sera atado en los
cielos, y lo que desatares en la tierra, sera desatado en el cielo»)
repetido en plural en Mat 18, 18 («En verdad os digo : Cualquier
cosa que desatareis», etc., aunque ordinariamente se entiende, si-
guiendo a los rabinos en sus discusiones halakicas, como «prohibir»
( = atar) y «permitini ( = desatar), y aunque muchos creen, por
tanto, que se trata de un logion distinto del de Jn 20,23, parece
que se trata del mismo logion de Jn, pero con la diferencia que en
la formulaci6n de Mateo se emplea el verbo sera' (desatar) que en
arameo palestino significa «perdonar» y que probablemente en
el logion original habrfa ido junto (como frecuentemente va en el
Neofiti) con el verbo sebaq (perdonar) : este logion original habrfa
tenido por una parte 'asar u-netar (atar y retener) y por sera'
1i-sebaq (desatar y perdonar).
Nuestro parecer respecto a la unicidad de logion de Mateo y
Juan coincide con el de Vermes: «desatar» en Mat (loc. cit.)
si;gnifica lo mismo que «perdonar» dado que en Neofiti muy
frecuentemente se emplea sera' (desatar) - solo o acompaiiado de
sebaq - en tal significado. No creemos, pues, ne~esario recu-
rrir, como hace Emerton, a Is 22,22 ~texto repetido en Apoc
3,7 - ( «colocare sobre sus espaldas la llave de la casa de David :
abrira y ninguno cerrara, cerrara y ninguno abrira») cuyos ver-
bos hebreos pata1;i (abrir) y sagar (cerrar) habrian sido traducidos
al arameo por sera' y 'al;iad (o 'asar). Cf. A. Diez Macho, «Tar-
gum y Nuevo Testamento», pp. 155-156 y 163-164. •
c) Respecto a la lengua hablada en Palestina en el siglo pri-
mero, hemos dicho suficiente en el cuerpo de este trabajo.
108
Esta ha sido nuestra mayor aportaci6n.
Ademas de este texto completo (450 folios), hemos encontrado
nuevos fragmentos del Targum palestino al Pentateuco. Vease
nuestro trabajo «Nuevos fragmentos del Targum palestinense» 234
en que publicamos unos fragmentos encontrados en el Seminario
Teol6gico Judfo de Nueva York. En la Biblioteca Universitaria de
Estrasburgo encontramos otro fragmento que tambien he publi-
cado. 235 Encontre otros textos entre los fragmentos de la Geniza
del Cairo de la Biblioteca Universitaria de Cambridge y en la
Biblioteca Derossiana o Palatina de Parma. 236
Hemos mencionado anteriormente el descubrimiento y publica-
ci6n de dos fragmentos del Targum palestinense a los Profetas que
ha desaparecido casi por completo; quedan solo noticias de su
existencia y algunas Tosafot tomadas de el.
En otra area de la investigaci6n targumica, e1 Targum de
Onqelos, por e1 cual empezamos hace mas de veinte aiios las inves-
tigaciones, hemos sido tambien afortunados. Nos propusimos desde
el primer momento hacer para la Biblia Poliglota J\1atritense una
edici6n de Onqelos de textos babil6nicos, es decir, textos puntua-
dos superlinealmente por los judfos de Mesopotamia. Era el «desi-
deratum» cientifico, dado que el 'l'argum de Onqelos, aunque de
origen palestinense, emigr6 prontamente a Babilonia (Mesopota-
mia) y en las Academias judias de Sura y Nehardea recibi6 su
ultima redacci6n y su texto vocalico. Hace veinte aiios el Targum
que utilizaban los biblistas era Onqelos editado por A. Berliner,
que es reimpresi6n, con alteraciones, de la edici6n de Sabbioneta
de 1557. A. Sperber habfa por entonces terminado, pero no pu-
blicado, su edici6n del Targum de Onqelos y de los Profetas y
Hagi6grafos, valiendose para Onqelos de un ms. del Museo Bri-
tanico, Or. 2363, que Kahle crefa ser del siglo XI - en realidad
es posterior - y que presentaba un texto con vocalizaci6n super-
lineal yement en la que habian quedado diversas huellas de la pun-
tuaci6n original babil6nica. Esta obra de Sperber, editada aiios
mas tard: (1959), es presentada por el autor como Onqelos «babi-
109
16nico». Es una presentaci6n ambigua. Son babil6nicos unica-
meute los signos graficos de las vocales que los judfos yemenfes
tomaron de los mesopotamicos. Fuera de algunos restos del ver-
dadero sistema babil6nico de puntuaci6n, el texto publicado por
Sperber es fundamentalmente yemenL No ~s el «desideratum» cien-
tHico. Lo que es mas de lamentar : conociendo el autor diversos
fragmentos del autentico Onqelos de Babilonia, no hizo figurar
en el aparato crftico sus variantes, se content6 con v.ariantes
tomadas de mss. yemenfes, de algunos incunables e impresos de
valor. La edici6n de Sperber no presentaba el Onqelos original,
babil6nico, del que han derivado todos los textos de este Targum
que se encuentran, en las Bibliotecas occidentales, transliterados
en puntuaci6n sublineal tiberiense. La edici6n de Berliner bajo
este aspecto era superior a la de Sperber por cuanto el texto de
Onqelos de Sabbioneta es un texto babil6nico transliterado en
signos tiberienses, pero reteniendo muchas de las caracterfsticas
del sistema superlineal primitivo. Sin embargo, el texto editado
por Berliner inspiraba escasa confianza porque se sospechaba con
fundamento que los editores de Sabbioneta, o el copista del ms.
utilizado, habfan alterado el original babil6nico en el proceso de
transliteraci6n, a las cuales alteraciones venfan a unirse las que
A. Berliner introdujo al reeditarlo.
Nuestro prop6sito de descübrir y publicar el texto babi16nico
superlineal o, por lo menos, un texto babil6nico tra¼!sliterado en
puntuaci6n sublineal mejor que el de Sabbioneta~Berliner, ha sido
bendecido. En primer lugar por indicaci6n del propio Dr. A. Sper-
ber, pudimos estudiar en la Biblioteca Vaticana el ms. 448 que
contiene un texto de Onqelos transliterado de ap6grafo super-
lineal babil6nico como el de Sabbioneta, pero sin alteraciones nota-
bles. Tal texto lo copiamos en la Vaticana el verano de 1952. Lo
tenemos transcrito para la edici6n de la Biblia Poliglota. Sobre
el hemos publicado diferentes estudios. 237
110
En nuestra estancia en Nueva York (1953-54), tuvimos la suer-
te de descubrir en los fondos de la biblioteca del Seminario Teol6-
gico Judfo de esa ciudad, mss. babil6nicos importantes para la
edici6n del Onqelos en puntuaci6n superlineal. El ms. 152 de
dicha Biblioteca contiene practicamente todo el Onqelos babil6nico
de Genesis. Este ms. sera la ba~e para la edici6n de este libro que
en colaboraci6n con Luis Diez Merino estoy preparando para la
Biblia Poliglota. 238
Para la edici6n del I)euteronomio de Onqelos encontramos en
la misma biblioteca judfa de Nueva York otro ms. que contiene
gran parte del texto en arameo babil6nico, en buena puntuaci6n
superlineal. El ms. 133a del mismo Seminario neoyorquino con-
tiene Lev, Num y Deut, pero su puntuaci6n no es de tan buena
calidad. El ms. 153 del mismo Centro contiene Onqelos babil6-
nico de Ex 3,22-8,15. Con estos nuevos materiales, con los frag-
mentos conocidos, con otros pequefios fragmentos posteriormente
aparecidos, se puede hacer la edici6n de Onqelos superlineal babi-
16nico para Genesis y Deuteronomio.
Para el Targum Jonatan a Profetas Anteriores y Posteriores
podemos tomar como texto base el ms. 229 que tambien descu-
brimos en Nueva York. Comprende en 115 folios partes importan-
tes de Samuel y Reyes en texto babil6nico, que tambien para este
Targum, como para Onqelos, es el texto original. Lo estoy pre-
parando para editarlo en la Biblia Poliglota con la colaboraci6n del
P. Venancio Mancebo. 239
Del Targum Jonatan a Profetas Posteriores encontre un largo
fragmento babil6nico de Isafas que recientemente he publicado. 240
111
Corno se ve, nuestra aportaci6n de textos targumicos babi16-
nicos, aiiaden grau numero de folios a los fragmentos que Kahle
y otros investigadores habfan descubierto o dado a conocer.241
7. - RESUMEN Y CONCLVSION.
241. V ease la obra anterior donde he estudiado y editado diversos mss. tar-
g(1micos babilonicos, por ej. el ms. 153 del mismo Seminario Teol6gico que con-
tiene Onqelos a :f,;xodo 3,22-8,15 (pp. 245-252) ; cf. tambien A. Diez Macho,
«Importante hallazgo biblico», Estudios Biblicos, 13, 1954, pp. 207-210; idem,
«Nuevos mss. babil6nicos», Sefarad, 1954, pp. 216-218; 1dem, «Nuevos mss. impor-
tantes, biblicos o liturgicos, en hebreo o arameo», Sefarad 16, 1956, pp. 9 ss. ;
ldem, «Importants· manuscrits hebreux et arameens aux :f,;tats Unis», Vetus Tes-
tamentum, Supplement IV, Leiden, 1957, pp. 27-46; A. Diez Macho-J. A. G. La-
rraya, «EI ms. 4084, ff. 1-11 de la Biblioteca •de Estrasburgo», Estuaios Biblicos,
Hl, 1960, pp. 75-90; 19, 1~60, pp. 261-268 (contiene fragmentos de Jueces, 1 y 2
Samuel) ; A. Diez Macho-Teresa de Jesus Martinez, «Ms. 4065, pp. 83-84, de la
Biblioteca JS'acional y Universitaria de Estrasburgo», Estudios Biblicos, 19, 1960,
pp. 245-247); A. Diez Macho-J. A. G. Larraya, «Ms. 4083, ff. 1-2, de la Biblio-
teca Nacional y Universitaria de Estrasburgo», Estudios Biblicos, 16, . 1957,
pp. 283-287; A. Diez Macho, «Fragmento de texto hebreo y arameo del libro
de ::-;(,meros escrito en una antigua megillah en el sistema babil6nico», Sefarad, 17,
1\/57, pp. 1-3. Para estudio de esos mss. babil6nicos procedentes del Yemen,
cf. A. Diez Macho, «Nuevos manuscritos biblicos babil6nicos» ; Estudios Bibli-
cos, 16, 1957, pp. 235-277. I.os mss. babil6nicos estän escritos eu pergamino: en
la siguiente publicaci6n editamos un pequefio fragmento en papel que encontra-
mos en Nueva York, «Un especimen de manuscrito babil6nico en papel», Studia
Biblica et Orientalia l, Roma, 1959, pp. 37-42. Un ms. babil6nico importante porque
puede explicar la Vorlage babil6nica superlineal del ms. 448 de la Vaticana y
del texto de Onqelos de Sabbioneta en ptmto a confusi6n de timbres vocälicos
pata(i-qame~ - muy poco us11al en mss. babil6nicos -, cf. en nuestro trabajo «Un
manuscrito babil6nico de Onqelos en el que se confunden los timbres vocälicos
qame~ y pata(i», Sefarad, 19, 1~59, pp. 273-282. Acerca de los mss. babil6nicos he-
breos y aiameos con especial referencia a las investigaciones de Israel Yeivin
y uuestras, cf. el libro citado Manuscritos hebreos y arameos de la Biblia, pp. 41-60.
112
literal o parafrastica, 110 es esencial al Targum, pues el Targum
samaritano es Targum siendo version muy literal ; los J'argumim
palestinenses al Pentateuco y el Targum palestinense a Profetas
- a juzgar por algunos fragmentos descubiertos - y varios Tar-
gumim a los Hagiografos, son en mayor o menor medida para,
frasticos, y, sin embargo, tienen consideracion de Targum. Ordi-
nariamente los 'l'argumim, incluidos los literales, como Targum
de Job de la cueva 11 de Qumran y e1 Targum de Onqelos, tienen
su tanto de parafrasis. En este particular la LXX entra con pleno
derecho en la clase de Targum. Con todo, la parafrasis para que
no altere la naturaleza del Targum y lo convierta en Midras ha
de ser comedida : ha de estar en una traducci6n seguida del texto
biblico y subordinada a traducir el texto. Hay composiciones,
como el A p6crifo del Genesis de Qumran e incluso versiones con
nombre de Targumim, como el Targum seni (segundo) a Ester,
el del Cantar, Lamentaciones y Eclesiastes, tan idos en parafrasis
o con parafrasis tan insubordinadas a la «traduccion» del texto
biblico, que solo forzando e1 concepto pueden llamarse Targum.
El Pseudojonatan al Pentateuco circula con nombre de Targum,
pero su avaricia de haggada y halaka de los M:idrasim - pues no
solamente integra parafrasis de Onqelos y Targumim palestinen-
ses - le convierte en hibrido de Targum y Midras.
En el apartado segundo estudiamos las relaciones de Targum
y midras. Dijimos que en los Targumim hay midras, que son
midrasicos, porque las parafrasis, que les son tan propias, suelen
ser resultatlos del midras. Por midras (con minuscula) se entiende
el peculiar metodo hermeneutico del Judaismo antiguo : es su
procedimiento de hacer exegesis. Tiene por base el convencimiento
de que en la Biblia esta revelado todo, hasta la historia del mundo
(«quod non torah, non in mundo»), que la Biblia tiene «setenta
caras» (Be-Midbar Rabba 13,15), tanta plenitud de sentido y de
revelacion que tiene sentido para todos los tiempos. Parte de su
sentido es obvio - el sentido pesa,t-, parte es recondito y hay
que «indagarlo» -el deras, el midras-. La hermeneutica anti-
gua judia consiste en hacer la Biblia «inteligible y teol6gicamente
aceptable» (G. Vermes) combinando pesat y deras. Los meturge-
manim, es decir, las personas que tras la lectura del texto hebreo
de la Biblia lo traducian al arameo en la sinagoga, tenian por
mision traducir el sentido, todo el sentido y solo el sentido que
113
8
su tiempo daba a cada verskulo biblico. Aunque ya antiguamente
reaccionaron los rabinos contra los excesos de la exegesis aleg6rica
(cf. Sab,bat 63a), en la antigüedad les fue connatural la exegesis
midrasica. Es actitud postalmudica, propia sobre todo de comen-
taristas medievales, distinguir el autentico sentido de 1a Biblia
(literal, pesat), del sentido deducido por der,K Por esta especial
contextura de la hermeneutica judfa, los Targumim ofrecen en
la versi6n mancomunadas escritura y tradici6n, la Ley escrita y
la tradici6n oral, atribuida esta con ingenuidad a revelaci6n de
Dios en el Sinai, siendo su verdadero origen las mas de las veces
la actividad derasica de soferim y darsani111.
El tipo de exegesis que describimos es de abolengo en el ju-
daismo, pues se practic6 por los que escribieron libros de la
Biblia despues del Pestierro de Babilonia, e incluso antes. Las
tecnicas del deras son numerosas en la misma Biblia y en la tra-
ducci6n griega LXX ; con e1 tiempo crecieron en numero y varie-
dad. Algunas de ellas se codificaron : son las llamadas reglas
( middot) de interpretaci6n, de las que existen varias listas en las
fuentes rabfoicas. Dichas tecnicas, se aplican a cualquier conte-
nido de la Biblia : si el contenido es legal - referente a leyes - el
deras es halakico, si se refiere a otro tema es haggadico.
El deras halakico hace exegesis mas cefiida al texto biblico, a
su sentido literal, sin que esto implique conformidad constante :
no raras veces interpreta, «traduce» el texto en sentido contrario
al literal.
El deras haggadico es mas libre; es desaforado en sus metodos.
I. Heinemann ha descrito con mano maestra el deras de los. Mi-
drasim haggadicos. En el cuerpo de este apartado hemos dado
un resumen de sus conclusiones.
Despues expusimos los procedimientos midrasicos -haggadi-
cos y halakicos- empleados en el Targum Pseudojonatan si-
guiendo los estudios de Etan Levine, investigador vinculado a
nuestra Escuela, y los procedimientos de los Targumim en general
siguiendo a Roger Le Deaut, tambien muy vinculado a nuestros
trabajos targumicos. Terminamos el apartado con ejemplos de
deras de los primeros capitulos de Neofiti. La conclusi6n de este
segundo apartado es no existir oposici6n entre Targum y midras
(con minuscula) como metodo de hermeneutica ; existe, en cambio,
entre Targum y Midrasim (con mayuscula), que son comentarios
114
u homiHas rabinicas cuya primera intenci6n no es «traducin el
texto.
El apartado tercero vers6 sobre el arameo de los Targumim.
En el estudiamos el arameo del Targum de Job, de la cueva 11
de Qumran, el del T argum, del Levftico de la cueva 4, el del Neo-
fiti y, muy brevemente, el de otros Targumim. Hicimos hincapie
en la necesidad de la comparaci6n sincr6nica del arameo de Neo-
fiti, ciertamente hablado, con el arameo de Qumran y Murabba'ät,
arameo literario, probablemente no hablado. Recurrimos a un
argumento de semantica que postula la existencia del arameo de
Neofiti en epoca tan antigua. como la de los documentos arameos
de Qumran.
Un resumen pormenorizado de las cuestiones tratadas acerca
de la lengua del Targum se puede leer al final del apartado ter-
cero. Ello ahorra hacer aqui mas precisiones.
En el apartado cuarto tratamos de la antigüedad del Targum.
En el tema anterior hablamos de la antigüedad de la lengua de
Xeofiti, ahora de la antigüedad de su contenido halakico. Es el
asunto mas importante y novedoso del apartado.
De entrada dimos noticia de los Targumim encontrados en
Qumran: el de Job y el del Levitico. Son dos Targumim muy
antiguos. Por fuentes rabinicas tenfamos conocimiento de haber
existido un Targum a Job que Rabban Gamaliel I habfa orde-
nado emparedar. No podemos saber si el de Qumran y el empareda-
do por Gamaliel estan relacionados. Cierto que no hay relaci6n
entre el Targum de Qumran y el que desde hace siglos conocemos
como Targum de Job.
Destacamos la extraiia traducci6n byt qwds' (traducci6n del
termino hebreo qodes) que figura en los fragmentos del Targum
a Levitico de Qumran y es frecuente en Neofiti. No podemos con-
cluir de esta coincidencia que haya relaci6n genetica entre los dos
Targumim, el de Qumran escrito en arameo literario, el de Neo-
fiti en arameo popular o hablado.
El hecho de estar los dos Targumim de Qumran escritos en
arameo literario y ser tan aiiosos - segun las fechas que se les
atribuyen, del siglo II a. C. el de Job, posterior en mas de un siglo
el del Levfüco - plantea el problema si en esta remota epoca todos
los Targumim se componian en arameo literario. K. Beyer res-
ponde que si, que hasta el siglo III d. C. no empez6 a escribirse
115
en arameo popular, dialectal. Nuestro punto de vista es que exis-
tieren Targumim (por lo menos) orales, en arameo dialectal, ha-
blado, desde que el arameo se dialectiz6 en Palestina, a partir del
siglo III a. C. porque al pueblo se le traducfa la Biblia hebrea en
el arameo dialectal que hablaba.
Opinamos tambien que el Neofiti, Targum palestinense oral,
en vernaculo, se escribi6 antes de la epoca tannaitica porque si se
hubiera puesto por escrito en la epoca de los tannaim se hubiera
dado a las palabras ger, gwr semantica tannaitica y Neofiti hu-
biera incorporado la halaka tannaitica. La semantica de Neofiti
en los terminos de referencia y en muchos puntos de halaka es
anterior a la epoca de los tannaitas. Ademas, parece haber exis-
tido un Targum o Prototargum premasoretico que dio origen a la
Pesitta del Pentateuco fuera de Palestina : tal Targum serfa, al
parecer, un Targum palestinense escrito. •
Seguidamente expusimos numerosos ejemplos de halaka de
Neofiti a l!xodo que revelan en cuestiones de derecho sumamente
importantes ignorar totalmente o discrepar de la halaka de Me-
kilta, el mas antiguo Midras tannaitico, por ejemplo, quienes no
pueden comer la Pascua, cuanto tiempo puede durar la esclavi-
tud, etc. De nuevo en este tema han aportado luz las invesfigaeio-
nes de M. Ohana.
Corno se pudiera achacar el desfase de la halaka de Neofiti a
literalismo de su traducci6n, subrayamos que la halaka de Neofiti
no es literal por sistema, a veces es singularmente ·antiliteral.
Su halaka - afiadimos- no es opini6n privada de meturgeman.
El oficio de nzeturgen1an no era recitar opiniones subjetivas, sino
el sentido «recepto» que tenfa el texto sagrado para la Comu•
nidad.
A continuaci6n <limos cuenta de las investigaciones de Isenberg
acerca de la existencia de variantes primarias en los Targumim y
en la Pesitta respecto al texto hebreo masoretico, lo que obliga a
adelantar el origen de estos textos a epoca anterior a la canoni-
zaci6n del texto hebreo masoretico. Seiialamos que la fluidez tex-
tual de Neofiti corresponde a la fluidez textual del texto hebreo
antes de su canonizaci6n.
Al estudiar la halaka de Neofiti y comparar simultaneamente
e1 comportamiento halakico de Onqelos y Pseudojonatan, sacamos
la conclusi6n que Neofiti ofrece halaka mas antigua que Onqelos,
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y este mas antigua que Pseudojonatan. Este Targum sigue hasta
en los pormenores a la Mekilta.
Terminamos el apartado de la antigüedad exponiendo, con
suma brevedad, la del resto de los Targumim.
En el apartado si:guiente -la importancia del Targum - ex-
plicamos la causa de la desvaloraci6n del Targum y de su escaso
uso en la literatura de las primeras decadas del siglo. Fue la data-
ci6n tardfa dada por G. Dalman, quien sefial6 a Onqelos mucha
mas antigüedad que al J'argum palestinense.
En gran parte el actual florecimiento de los estudios targumi-
cos y la creciente utilizaci6n de las parafrasis arameas se deben
a la labor cientifica de Paul Kahle. Desde '1930, a:iio en el que
public6 en el libro Masoreten des Westens II, diversos fragmentos
del Targum palestinense procedentes de la Geniza del Cairo, y
defendi6 su gran antigüedad, se extendi6 el aprecio y uso de los
Targumim en el mundo cientHico. El descubrimiento del Targum
palestinense completo al Pentateuco (Neofiti 1) que hicimos en
1956, puso en el primer plano de la investigaci6n biblica al Tar-
gum palestinense. Son muchos los investigadores que trabajan
desde entonces en el Tar.gum, aunque su descubrimiento coinci-
diese con una epoca en que la atenci6n de los especialistas estaba
imantada por los descubrimientos de Qumran.
La importancia del Targum palestinense afecta a tres areas
principales: conocimiento de halaka y haggada judfas antiguas,
exegesis de A. y N. Testamento y lengua hablada en Palestina
en el siglo primero.
Al hablar de halaka y haggada antigua hicimos notar que, ade-
mas de los Targumim palestinenses, la conservan, si bien mezclada
con materiales de origen posterior, Targumim recientes. Dimos dos
ejemplos de halaka, probablemente saducea, conserva<lia en el
Targum, reciente, de Rut.
Por ultimo, en el sexto apartado, historiamos la aportaci6n de
la Escuela Targumica de Barcelona: el descubrimiento y edici6n
del ms. Neofiti 1 de Ja Vaticana, que es el unico Targum com-
pleto palestinense al Pentateuco : importante descubrimiento por-
que solo se conoda la doceava parte del texto y por ser Targum
al Pentateuco, y por ser leido en la sinagoga, y por ser substan-
cialmente del tiempo de Jesucristo o anterior.
Tambien hemos descubierto fragmentos del Targum palesti-
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nense (perdido) a los Profetas, y con hallazgos afortunados hemos
hecho posible la edici6n del original babi16nico de buena parte del
Targum de Onqelos y del Targum de Jonatan a los Profetas. Todo
este material o lo hemos editado o lo publicaremos en la edici6n
de los Targumim aramaicos que desde hace mas de veinte afios
preparamos para la Biblia Poliglota Matritense.
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