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Recibido: 10/03/21 · Versión final recibida: 05/05/21 · Aceptado: 29/11/21 · Publicado: 29/12/21
Resumen
El presente es un artículo teórico que expone en qué consiste y cuáles son las propuestas
principales de la denominada geopolítica crítica, así como cuáles son las principales apre-
ciaciones al respecto desde la geopolítica clásica y neoclásica. En tal sentido, señalamos que
la propuesta de geopolítica crítica, realizada por un grupo de geógrafos políticos anglosa-
jones, se ha traducido en un importante estímulo al debate epistemológico en geografía
política, así como también en otras disciplinas que estudian la política mundial, tales como
la Ciencia Política y las Relaciones Internacionales, entre otras. Dicho debate ha ocurrido
principalmente —si bien no únicamente— en la academia anglosajona, siendo menos de-
sarrollado y conocido en la academia latinoamericana. Asimismo, contextualizamos este
debate en el desarrollo histórico de la geografía política como disciplina académica.
Palabras clave: geografía política, geopolítica, geopolítica crítica, epistemología, espa-
cio geográfico, política.
Abstract
This is a theoretical article that exposes the meaning and the main proposals of the so-called
critical geopolitics, as well as which are the main criticisms that have arisen from classical
and neo-classical geopolitics. In this sense, it is pointed out that the critical geopolitics pro-
posal, made by a group of Anglo-Saxon political geographers, has resulted in an important
stimulus to the epistemological debate in Political Geography, as well as in other disciplines
that study world politics, such as Political Science and International Relations, among others.
This debate has occurred, mainly (although not only) in the Anglo-Saxon academy, being
less developed and known in the Latin American academy. Likewise, this debate is contex-
tualized in the historical development of political geography as an academic discipline.
Keywords: political geography, geopolitics, critical geopolitics, epistemology, geogra-
phic space, politics.
1 Este artículo es producto del Proyecto Fondecyt N°1190481, “América Latina en la geopolítica ambiental
pos-guerra fría de los Estados Unidos. Antecedentes históricos y proyecciones (1989-2017)” (2019-2021).
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La geopolítica crítica anglosajona y sus críticos: un debate teórico que aporta al análisis en política mundial
Introducción
El presente artículo es resultado de una investigación agendas de investigación acordes a esta perspectiva.
sobre aspectos relativos al desarrollo del debate teó- Igualmente, sobresale la obra de Lester Cabrera con
rico y epistemológico en geografía política, ocurridos sus artículos “Geopolítica en América del Sur: desde la
fundamentalmente en la geografía académica anglosa- militarización de la disciplina a la necesidad del debate
jona. Específicamente, profundiza sobre los postulados académico” (Cabrera, 2017), “Una discusión discipli-
de la denominada geopolítica crítica, surgida a fines de naria y epistemológica de la geopolítica y su aplicación
la década de los 80 del siglo pasado e indagada en el al caso suramericano” (Cabrera, 2019) y “Geopolítica
transcurso de la última década del siglo XX y la primera crítica: alcances, límites y aportes para los estudios in-
del siglo XXI, como propuesta de un grupo de geógra- ternacionales en Sudamérica” (Cabrera, 2020). Tam-
fos políticos anglosajones que asumieron la perspectiva bién se debe mencionar la obra de Juan Eduardo Men-
epistemológica posmoderna y posestructuralista para doza, Razonamiento geopolítico (Mendoza, 2017), en donde
replantearse los estudios en geografía política (Dodds aborda esta geopolítica crítica. Y, finalmente, se debe
et al., 2016). A su vez, señalamos las principales críticas apuntar el libro editado por Guisela da Silva Guevara,
efectuadas por geopolíticos clásicos y neoclásicos a esta Geopolítica latinoamericana: mirando desde el sur (da Silva,
geopolítica crítica anglosajona de raíz posmoderna. 2020), en donde diversos autores —Fernando Villami-
Los planteamientos de aquellos geógrafos que pro- zar, María del Pilar Ostos, Rogelio Sánchez, Bernardo
ponen la geopolítica crítica han tenido una importan- Salgado y la propia Gisela da Silva— relevan la impor-
te aceptación, al punto que se ha señalado que, para tancia de la utilización del enfoque de la geopolítica
la segunda década del presente siglo XXI, esta será la crítica para los análisis geopolíticos latinoamericanos
corriente dominante en las escuelas de geografía por lo en el presente siglo XXI. Sin embargo, varios de estos
menos en Estados Unidos (Haverluk et al., 2014. Pero, por autores señalan que aún es bajo y relativamente inci-
otra parte, también estimula una importante respuesta piente el conocimiento y desarrollo de esta perspectiva
por parte de los denominados geógrafos políticos clásicos teórica en los estudios y análisis geopolíticos y de políti-
o neoclásicos, quienes realizan importantes críticas a sus ca mundial en la academia latinoamericana.
propuestas teóricas (Owens, 2015). De esta forma, se pro- Considerando dicha situación es que con el presente
duce un interesante desarrollo del debate teórico y epis- artículo se busca aportar al aumento de la masa crítica
temológico en geografía política que enriquece el acervo reflexiva relativa al aporte epistemológico que esta pers-
analítico no solo en geografía política sino, además, en pectiva propone y los debates que está generando. Se tra-
otras disciplinas afines que estudian el fenómeno de la ta de un estudio de carácter teórico focalizado en la pro-
política mundial y las relaciones internacionales. puesta realizada por la denominada geopolítica crítica.
Sin embargo, este es un debate que ha transcurrido La estructura de este artículo consiste en un primer
fundamentalmente en la geografía académica estadou- acápite donde se expone sucintamente la evolución
nidense y europea, siendo bastante menos desarrolla- epistemológica de la geografía política y su derivación
do en América Latina en general. Al respecto, para el en geopolítica con el fin de contextualizar el debate
caso latinoamericano destaca el primigenio trabajo de teórico en la disciplina y el lugar que viene a jugar la
Jaime Preciado y Pablo Uc, “La construcción de una geopolítica crítica en ella. En el segundo apartado ex-
geopolítica crítica desde América Latina y el Caribe. ponemos qué se entiende y qué propone la geopolítica
Hacia una agenda de investigación regional” (Preciado crítica, y finalmente en el tercero se exponen las prin-
y Uc, 2010) quienes, a comienzos de la segunda déca- cipales críticas que los geógrafos políticos clásicos y
da de los dos mil señalan la necesidad de implementar neoclásicos le están realizando a la geopolítica crítica.
Como bien se ha señalado, toda disciplina “al ser par- política se entiende enmarcada en la categoría más
te de la producción científica, que es el resultado de amplia de la Geografía Humana, cuyo objeto de estu-
todo un proceso histórico, está signada por diferentes dio es el espacio geográfico entendido como el espacio
y múltiples postulados teóricos” (Talledos, 2014: 26). donde ocurren las interrelaciones entre las organiza-
En este sentido, para las y los geógrafos, la geografía ciones humanas con sus entornos físicos y culturales o
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espacios físicos ya intervenidos (Ortega, 2000; Gómez donde presentó un nuevo enfoque de la geografía que
Mendoza, 2012). O sea, el espacio geográfico puede ser hizo “del Estado el principal organismo territorial”
comprendido como un producto social o espacio geo- (Ortega, 2000: 245). Específicamente, el geógrafo ale-
gráfico social (Uribe, 1996), el cual se encuentra regu- mán propuso “una disciplina de la relación entre los
larmente en mutación según cambian las condiciones fenómenos políticos y los geográficos, desde el presu-
de su producción y valoración conforme transcurren puesto de que los Estados, en cuanto comunidades po-
los arreglos sociopolíticos que se logren en contextos líticamente organizadas, tienen, de forma inevitable,
multi e inter-escalas. Por lo tanto, ningún espacio una base territorial y una localización geográfica”, y
geográfico, entendido como un producto social, será en donde existen dos factores y variables principales
neutro desde lo político, económico, cultural y jurídi- que potencian y fortalecen el desarrollo de los Estados,
co, entre otras diversas posibilidades de interpretación como son, en primer lugar, la ubicación geográfica,
(Méndez, 1997). donde los factores óptimos van a ser “la ubicación en el
En este sentido la geografía política, como disci- hemisferio norte, en las áreas templadas, al borde del
plina integrante de la geografía humana, se va a in- mar o en el centro de un área de influencia” y, en se-
teresar “por la relación entre la organización política gundo lugar, “la extensión, el espacio ocupado”, que es
de la sociedad y el espacio geográfico a todos los ni- el factor que “proporciona al Estado su fuerza: vincula
veles y escalas” y su objeto de estudio incluirá todos el éxito del Estado a su dimensión espacial” (Ortega,
aquellos “ámbitos en los que se puede ejercer alguna 2000: 245).1
forma de política, entendida como el planteamiento de El tiempo que va desde fines del siglo XIX hasta
un proceso de actuación social encaminado hacia la la Segunda Guerra Mundial es considerado la época
consecución de unos objetivos, y en los que el espacio de la geografía política clásica, donde geógrafos y
aparezca como variable” (Sánchez, 1992: 19 y 35). Este estudiosos de la estrategia y poder del Estado —tales
objeto de estudio es lo que López Trigal y Del Pozo como como Ratzel, Maham, Mackinder, Kjellen,
(1997) denominan como el espacio geográfico político. Haushofer, Vidal de La Blache, Vallaux y Spykman,
Mas, igualmente, dado que el fenómeno de lo político entre muchos otros— profundizaron sobre lo que se va
está totalmente vinculado al fenómeno del poder, la re- a considerar el objeto de estudio de la geografía política,
lación entre acción política y espacio geográfico lleva si bien con distintas perspectivas epistemológicas (por
a señalar que la geografía política estudia el espacio ejemplo la clásica distinción entre deterministas,
geográfico del poder, es decir, estudia las múltiples re- posibilistas y organicistas),2 todos buscando orientar
laciones de poder que se articulan y se expresan sobre de manera científica a los tomadores de decisión de
la superficie terrestre a nivel multiescala (Raffestin, sus respectivos Estados a fin de fortalecer y acrecentar
1980). Y el carácter multiescala de su análisis se debe su poder, así como aminorar las amenazas a su
a que busca describir, explicar y predecir las relaciones seguridad e integridad territorial provenientes de los
entre política-poder y espacio geográfico desde el nivel otros Estados que componían en su momento el orden
barrial-vecinal hasta los niveles subnacionales, nacio-
nales, internacionales y a nivel global (Nogué y Rufí,
1 Debe recordarse que fue Ratzel quien formuló las llamadas
2001).
Leyes de Crecimiento del Estado, concluyendo “que el Estado es
Y si bien llegar a esta definición ha sido un proce- un organismo territorial que se asemeja a otros organismos. Como
so arduo, polémico y complejo, desde que la geografía los seres vivientes nace, crece y muere”. Y, en este mismo sentido,
política inició su desarrollo como disciplina académica utilizó el concepto de espacio vital o lebensraum para señalar que la
existencia de un Estado quedaba garantizada si contaba con sufi-
a fines del siglo XIX, desde un principio estableció que
ciente espacio geográfico, o sea la existencia de un espacio amplio
su objeto de estudio es la relación entre espacio geográ- conservaba la vida del Estado (Rosales, 2005: 18-19 y 24).
fico y política, según los planteamientos de Friedrich 2 Las obras clave de estos autores para el desarrollo del
Ratzel, quien es considerado el fundador de la mo- pensamiento geopolítico clásico son: Politische Geographie oder die
Geographie der Staaten, des Verkheres und des Krieges (Ratzel, 1897);
derna geografía política con sus obras Antropogeografía
The Geographical Pivot of History (Mackinder, 1904); Staten som lifs-
(1882-1891) y Geografía política (1897). Al respecto, Rat- form (Kjellen, 1916); The Influence of Sea Power upon History, 1660-
zel “elaboró una extensa argumentación sobre la rela- 1783 (Mahan, 1890) y The Interest of America in Sea Power, Present and
ción entre espacio y política, la cual presentó el cuadro Future (Mahan, 1897); Geopolitik des Pazifischen Ozeans: Studien über
die Wechselbeziehungen zwischen Geographie und Geschichte (Haushofer,
general sobre el que se discutió la geografía política
1925/1937) y Macht und Erde (Haushofer, 1932); États et nations de
desde las postrimerías del siglo XIX hasta mediados L’Europe (Vidal de la Blanche, 1889) y Principes de Géographie Hu-
del XX” (Talledos, 2014: 17). En este sentido, propuso maine (Vidal de la Blanche, 1922); Géographie Sociale: la mer (Val-
el concepto de geografía política “para identificar una laux, 1908) y Geographie Sociale: le sol et l’État (Vallaux,1911), y Amer-
ica’s Strateg y in World Politics: The United States and the Balance of Power
rama geográfica dedicada al Estado y su territorio”,
(Spykman, 1942).
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La geopolítica crítica anglosajona y sus críticos: un debate teórico que aporta al análisis en política mundial
mundial existente. Por esta razón, se ha planteado que empezó a identificar la geografía política con la geopo-
en estos años se entendió a la geografía política “como lítica” (Talledos, 2014: 26).3
la disciplina geográfica del Estado, de su organización No obstante, dicho involucramiento con el nazismo
y constitución, de sus recursos y fronteras, de los significó un serio desprestigio y estigma para la geo-
conflictos, de los factores geográficos, que determinan grafía política derivada en geopolítica, sobre todo una
su expansión o su decadencia, de la competencia entre vez terminada la Segunda Guerra Mundial y conoci-
los Estados por el dominio del espacio, con aplicación dos los crímenes contra la humanidad cometidos en el
tanto al presente como al pasado” (Ortega, 2000: régimen de Hitler. Para el caso europeo se plantea que
246). Entendida de esta manera, la geografía política “todo aquello que estuviera relacionado con el término
se expandió rápida y ascendentemente en los distintos fue proscrito de las aulas y de la opinión pública, dan-
países de Europa, así como en los Estados Unidos, do inicio a la estigmatización de la geopolítica” (Cué-
como “un instrumento de apariencia científica para llar, 2012: 62-63). Y en Estados Unidos, durante años
asentar el dominio y la hegemonía política y territorial” “el estudio de la influencia de los factores geográficos
(Ortega, 2000: 247). físicos en las relaciones interestatales fue asociada tan-
Igualmente, del mismo periodo de tiempo surge el to por los académicos como por la opinión pública [...]
término de geopolítica, desarrollado por el geógrafo con los excesos de la política nazi” y, salvo ciertas ex-
sueco Rudolf Kjellen en su obra cumbre El Estado como cepciones, “como Harold y Margaret Sprout en el De-
forma de vida (1916) donde, sobre la base de las ideas partamento de Política de la Universidad de Princeton,
planteadas por Ratzel, describió a la geopolítica como la geografía política global prácticamente desapareció
“la teoría del Estado como un organismo o fenómeno del mapa de la educación superior” (Agnew, 2000: 92).
geográfico en el espacio” (Ortega, 2000: 248). Kjellen Por tanto, este desprestigio de la geopolítica afectó
acentuó la consideración del Estado como un organis- también a la geografía política que fue “abandonada,
mo vivo propuesta por Ratzel, resaltando las necesi- de hecho, entre los geógrafos europeos, o reorientada
dades de su crecimiento, entendido como expansión hacia la llamada geografía política interior” (Ortega,
territorial e, igualmente, justificó la guerra para tal fin. 2000: 431).4 Surgió así toda una línea de interpreta-
De aquí entonces, la geografía política y su derivación ción académica que buscó diferenciar claramente a la
en geopolítica se transformó en la “disciplina de la in- geografía política de la geopolítica, señalando que la
fluencia de los factores geográficos en las relaciones de primera era una disciplina científica y la segunda una
poder entre los Estados, entendida como una discipli- ideología, posición defendida por geógrafos tales como
na práctica al servicio del Estado” (Ortega, 2000: 428). Pierre George, Isaiah Bowman y Derwent Whittlesey
Por estas razones se considera que durante su pe- entre otros ( Dodds et al., 2016).
riodo clásico la geografía política deriva en geopolítica Sin embargo, pese a todo el desprestigio la geografía
y en algunas academias europeas ambos conceptos se política y su derivación en geopolítica no va a desaparecer
tenderán a utilizar como sinónimos. En tal sentido, la sino que, paradójicamente, tendrá un creciente resurgi-
geografía política derivada en geopolítica se enfocará a miento sobre la base de dos lecturas principales y contra-
puestas: como disciplina directamente relacionada a ana-
las temáticas del poder, de las estrategias de control lizar, mantener y profundizar las posiciones de poder de
y dominación territorial mantenidas por el Estado la principal potencia mundial que emergió tras el fin de la
nación, el uso estratégico de los recursos naturales
Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos y, por otra
en zonas específicas del globo para la toma de deci-
siones en política exterior, la seguridad nacional de
los Estados, las disputas fronterizas bajo escalas de
análisis nacional y global en un contexto imperial. 3 Haushofer como docente a la Universidad de Münich fun-
(Talledos, 2014: 20-21) dó en 1923 la Revista de Geopolítica (Zeitschrift für Geopolitik). Durante
los veinte años que duró su vida académica (1919-1939), realizó un
importante trabajo de desarrollo y difusión de la geopolítica como
Mención especial merece su desarrollo en la Alemania disciplina académica que se ocupaba de la doctrina de la tierra con
de entreguerras donde, de la mano de Karl Haushofer, los desarrollos políticos, sobre la base de los fundamentos de la geo-
experimentó una importante difusión tanto en la aca- grafía política. Después de la derrota de Alemania fue sometido a
demia como en el mundo de la práctica política al con- los Tribunales de Nuremberg por su vinculación con los nazis, de
donde resultó absuelto (Cuéllar, 2012: 67).
tar con el apoyo del régimen nazi, dado el interés que 4 “Enfoques que resaltan el análisis del comportamiento polí-
despertó en Hitler y sus cercanos, quienes vieron en tico y actitudes políticas en el marco de un país, de acuerdo con el
la geopolítica una oportunidad de otorgar un marco comportamiento electoral a lo largo del tiempo y su vinculación con
teórico a su ideología expansionista. Además, a partir rasgos geográficos, desde la ubicación, relacionando aislacionismo
político con ubicación interior; o con rasgos sociales, como las dico-
de este desarrollo alcanzado en Alemania es que “se tomías rural-urbano”, entre otros aspectos (Ortega, 2000: 431).
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parte, como un análisis crítico tanto a la geografía política norteamericanos, muchos de ellos con influencias de
clásica como a la posición de poder hegemónico estadouni- pensamiento neomarxista y anarquista, que comen-
dense durante la Guerra Fría. zaron a vincular sus investigaciones con un creciente
Respecto de la primera lectura señalada, la versión compromiso por cuestiones sociales tales como la po-
clásica de la disciplina persistirá en los Estados Unidos breza, la desigualdad social, económica y política, así
de posguerra, entendida “como auténtica Geografía como también en abierta crítica a las políticas de poder
aplicada al servicio de las necesidades geoestratégicas que aplicaba Estados Unidos en el orden internacio-
de Estados Unidos en los decenios de 1950 y 1960, en nal. Por ejemplo, de este periodo son los trabajos de
relación con las áreas de interés político-militar de este geógrafos políticos que incidieron de manera impor-
país”, siendo uno de sus mayores exponentes el geógra- tante en la discusión teórica de la disciplina tales como:
fo político Saul Bernard Cohen (Ortega, 2000: 432). J. Anderson, Ideolog y in Geography: An Introduction (1973);
En este sentido, “la geopolítica fue, y para muchos au- K.R. Cox, Conflict, Power and Politics in the City: A Geogra-
tores sigue siendo, el estudio del arte de gobernar y la phic View (1973); Y. Lacoste, La Géographie, ça sert d’abord
adivinación de los patrones de la política global”, dado à faire la guerre (1976); N.W. Sodré, Introdução à geografia;
que su principal valor intelectual “radica en la capaci- geografia e ideologia (1977); R. Peet, Radical Geography. Al-
dad de descubrir los desafíos que enfrentan el Estado ternative Viewpoints on Contemporary Social Issues (1977); P.
y el Imperio y mostrar la voluntad de usar la fuerza si Claval, Espace et pouvoir (1978); D. Gregory, Ideology,
es necesario para proteger intereses vitales” (Dodds et Science and Human Geography (1978); C. Raffestin, Pour
al., 2016: 3). une géographie du pouvoir (1976); P. Taylor, Political Geogra-
Como bien se ha señalado, con el inicio de la phy (1979), entre otros (Talledos, 2014; Cohen, 2015).
Guerra Fría, el arsenal epistemológico de la geopolí- Es al interior de este amplio contexto de desarrollo
tica clásica se siguió utilizando sobre todo por histo- teórico geopolítico sobre la base de una relectura crí-
riadores, politólogos y estadistas estadounidenses que tica de la geopolítica clásica que surgirá, a fines de la
“adoptaron la geopolítica como base para una política década de los 80 del siglo XX, la específica propuesta
nacional destinada a hacer frente a la Unión Soviética autodenominada como geopolítica crítica, a partir de un
y al comunismo internacional. Sobre la base de las pri- grupo de geógrafos políticos anglosajones, los cuales,
meras teorías geopolíticas derivadas geográficamente buscando superar esta tradición neomarxista y estruc-
y sosteniendo interpretaciones estáticas de patrones es- turalista de los setenta, se nutrirán del pensamiento
paciales globales y regionales, introdujeron conceptos posmoderno. En este sentido, es necesario diferenciar
político-estratégicos como contención, teoría del do- lo que sería una Geopolítica Crítica en general (y con
minó, vínculos de equilibrio de poder y estados clave” mayúsculas), que incorpora tanto a los autores antes
(Cohen, 2015: 28). mencionados (Lacoste, Raffestin, Cox, Anderson y
Respecto a la segunda lectura de la disciplina, en otros), de influencia marxista y neomarxista, como a
la década de los setenta y comienzos de los ochenta los autores de esta específica escuela de geopolítica crítica
del siglo XX, tanto en Estados Unidos como en Euro- anglosajona (con minúsculas), de raíz posmoderna, y que
pa se comenzó a vivir un resurgimiento académico y es la tratamos en este artículo. Por esa misma razón
epistemológico de la geografía política por parte de los aclaratoria —y destinada a evitar confusiones—, Juan
geógrafos que, desde enfoques críticos buscaban “reen- Eduardo Mendoza, para referirse de manera amplia
contrar la política en la geografía”, en un “contexto de a las diferentes perspectivas que se han desarrollado
oposición a la guerra de Vietnam, de movimientos es- en Geopolítica Crítica (neomarxistas, estructuralistas,
tudiantiles, como los de Francia, Estados Unidos, Ale- posmodernas, otras), prefiere denominarlas enfoques
mania y México, y de disturbios raciales en EE.UU.” críticos en geografía política (Mendoza, 2017).
(Talledos, 2014: 30-31). Apareció toda una nueva ge-
neración de geógrafos políticos, tanto europeos como
Desde fines de los años 80 y, sobre todo, durante la plantear una serie de críticas a la geopolítica clásica,
década de los 90 del siglo XX, surge un grupo de geó- van a proponer un nuevo enfoque epistemológico de
grafos políticos anglosajones, entre los que destaca- carácter posestructuralista y posmoderno y al que van
rán Gearoid Ó Tuathail, John Agnew, Simon Dalby a denominar como geopolítica crítica. Su principal crítica
y Klaus Dodds, entre otros autores, que, junto con a señalará que la política exterior de los Estados Unidos
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La geopolítica crítica anglosajona y sus críticos: un debate teórico que aporta al análisis en política mundial
y su mirada de las relaciones internacionales estaba tanto a nivel de los tomadores de decisiones como de
determinada por la perspectiva clásica de la geopolíti- los teóricos de las relaciones internacionales, pese a
ca buscando, por medio de una narrativa esencialista, que el concepto prácticamente no se mencionaba. Al
mantener y justificar el papel de potencia global domi- respecto señala: “aunque a menudo no se discuten
nante que había alcanzado tras el fin de la Segunda como tales, los temas geopolíticos son esenciales para
Guerra Mundial. Por lo tanto, se propusieron analizar la formulación de la ‘seguridad nacional’ estadouni-
las nuevas miradas de la geopolítica del poder hege- dense y, en particular, para su política de Guerra Fría
mónico estadounidense tras el fin de la Guerra Fría de contención militar de la Unión Soviética” (Dalby,
e, igualmente, construir una perspectiva crítica que 1990: 172).
fuera alternativa y contra-hegemónica a esta geopolí- Por lo tanto, para estos geógrafos anglosajones la
tica del poder estadounidense, en el marco del cambio geografía política clásica, entendida como geopolítica,
de histórico que significaba la época posmoderna que será la base del discurso de la seguridad nacional esta-
se había inaugurado (Cairo, 1997; Dodds, 2001; Ma- dounidense desde el fin de la Segunda Guerra Mun-
madouh y Dijkink, 2005; Jones y Sage, 2010; Agnew, dial en adelante y refleja toda la ideología de poder y
2013; Dodds et al., 2016; González, 2018). dominación que caracterizaba a Estados Unidos como
En este sentido, señalaron que la geopolítica clásica principal potencia mundial.
era “una práctica cultural interpretativa y una cons-
trucción discursiva de afirmaciones ontológicas” que La geopolítica clásica o moderna según los
influía y determinaba el análisis estratégico tradicional
estadounidense, que era un análisis “centrado en el Es-
geopolíticos críticos
tado y a menudo patrocinado por el Estado” y, por lo De acuerdo con Ó Tuathail, la geopolítica clásica o
tanto, era “una forma de análisis profundamente ideo- moderna se puede entender como el discurso de poder
lógico y politizado” (Dodds et al., 2016: 6-7). De aquí que expresa la representación del mundo por parte de
entonces, la geopolítica crítica que ellos proponían las potencias hegemónicas. Se limita “al estudio de los
buscaba problematizar los “supuestos epistemológicos Estados en el sistema interestatal”, para construir “un
y compromisos ontológicos de la geopolítica conven- discurso conservador, una fusión disciplinada de geo-
cional”, vale decir, buscaba “deconstruir los discursos grafía y política que legitima el sistema estatal existen-
geopolíticos hegemónicos y cuestionar las relaciones de te” y las ideologías dominantes en un periodo histórico
poder que se encuentran en las prácticas geopolíticas determinado, como fue el caso de la “ideología de la
de los Estados dominantes” (Ó Tuathail, 2000: 166). Guerra Fría” (Ó Tuathail y Toal, 1994: 229). En este
Tales geopolíticos críticos posmodernos asumie- sentido, la geopolítica se utilizó, durante todo el siglo
ron “el desafío de cuestionar, deconstruir y exponer XX, “para describir la amplia relación entre geogra-
los guiones políticos dominantes” (Hyndman citada fía, Estados y políticas de poder mundial” (Ó Tuathail,
en Squire, 2015: 141). Y, apoyándose en las “corrientes 2000: 166). Y, como durante el siglo pasado existie-
postestructuralistas de la teoría social”, pero evitando ron grandes potencias o Estados centrales, existieron
“cualquier distinción clara entre el posestructuralismo diferentes geopolíticas que respondían a los intereses
y otros enfoques críticos como el marxismo, el feminis- particulares de cada uno de ellos. De aquí entonces, se
mo o la teoría poscolonial”, buscaron privilegiar “críti- puede considerar a la geopolítica clásica como
cas decididamente diversas y alternativas a los análisis
una forma panóptica de poder/conocimiento que
convencionales de los asuntos internacionales” (Dodds
buscaba analizar la condición del poder mundial
et al., 2016: 6). para ayudar a la práctica del arte de gobernar
Por ejemplo, Ó Tuathail y Agnew plantearán que la por parte de las grandes potencias. Incrustada
geopolítica debía “ser reconceptualizada críticamente en los proyectos imperialistas de varios Estados
como una práctica discursiva mediante la cual los inte- a lo largo del siglo, la geopolítica generó visiones
lectuales del arte de gobernar ‘espacializan’ la política integrales de la política mundial al mismo tiempo
internacional de tal manera que la representan como que proponía estrategias particulares para que los
un ‘mundo’ caracterizado por tipos particulares de lu- estados las aplicaran contra sus rivales. Su modo
gares, pueblos y dramas” (Ó Tuathail y Agnew, 1992: de narración dominante era declarativo (“así es
el mundo”) e imperativo (“esto es lo que debemos
192). Por su parte Dalby destacará que, por medio del
hacer”). “Es” y “nosotros” marcaron su compro-
análisis discursivo de la política exterior estadouniden- miso con, por un lado, un mundo transparente y
se y sus concepciones de seguridad nacional durante legible y, por otro lado, con un Estado en parti-
la Guerra Fría, se podía revelar cómo la perspectiva cular y su versión cultural/política de la verdad
geopolítica clásica era absolutamente preponderante sobre este mundo. (Ó Tuathail, 2000: 166)
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Para Ó Tuathail, desde un punto de vista epistemo- del arte de gobernar designan un mundo y lo ‘llenan’
lógico, la geografía política clásica se trataría de una de ciertos dramas, temas, historias y dilemas” (Ó Tua-
disciplina propiamente moderna y positivista que hace thail y Agnew, 1992: 194).
suya parte importante del realismo de Morgenthau. Es Ó Tuathail señala que el concepto de geopolítica
positivista, ya que establece una mirada sobre la tota- es una forma más contemporánea de verbalizar un
lidad geográfica planetaria considerando la existencia proceso intelectual y discursivo bastante tradicional
de “esencias y leyes naturales reales y atemporales, por parte de los Estados centrales, que relaciona el
no meras coyunturas históricas y tendencias sociales” poder con el espacio geográfico, relación que define
para el ejercicio del poder mundial (por ejemplo, la como geopoder. Para el autor, el discurso geopolítico
tesis de Mackinder sobre quien controla el Heartland entendido como geopoder es “el desarrollo histórico
controla el mundo). O sea, considera que la política entrelazado del conocimiento geográfico con el poder
internacional es “un drama espacial global objetivo, estatal y sus imperativos de mentalidad de gobierno”
una lucha global incesante entre entidades geográficas (Ó Tuathail, 1997: 39), o sea es el discurso geográfico
predeterminadas y como una visión de Estados terri- que establecieron las potencias centrales para explicar
toriales que dominan el espacio global” (Ó Tuathail, las políticas coloniales y justificar su dominio del mun-
1997: 41). Es moderna, en el sentido que Lyotard le do o de partes del mundo. Así, mientras el clásico dis-
otorga a lo moderno, o sea “es cómplice de una serie curso estadounidense de geopoder será “la Doctrina
de grandes narrativas”, en donde la geopolítica cons- Monroe” y “el Destino Manifiesto”, para el caso fran-
truye un metarrelato que “normaliza un sujeto occi- cés será “la ‘misión civilizadora’ de Francia en África”
dental trascendente [...] un sujeto imperial desapegado (Ó Tuathail, 1997: 39). Por tanto, el geopoder implica
y desencarnado que puede decodificar la superficie de “visiones geográficas y gubernamentales ideales” (Ó
los asuntos internacionales y producir visiones totaliza- Tuathail, 1997: 39). Y, tras el fin de la Segunda Guerra
doras” (Ó Tuathail, 1997: 41). Por lo tanto, realiza una Mundial, cuando Estados Unidos se transforma en la
lectura esencialista de la política internacional, que potencia hegemónica del sistema internacional, será su
junto con demostrar “la arrogancia de los mitos cientí- visión geográfica y gubernamental ideal la que se im-
ficos occidentales sobre el descubrimiento de esencias pondrá por medio de su discurso de geopoder. Estados
intemporales y la determinación de la causalidad uni- Unidos definirá entonces “el drama central de la polí-
versal”, presenta “una versión idealizada del sistema tica internacional en formas particularistas”, e influirá
estatal europeo”, proyectándolo e imponiéndolo al en los Estados periféricos y semiperiféricos para que
resto del mundo y representando a la “política global acepten su perspectiva y actúen de acuerdo a sus in-
como política de equilibrio de poder”. En resumen, tereses hegemónicos (Ó Tuathail y Agnew, 1992: 195).
como señala este autor, “la geopolítica moderna es una
condensación de la arrogancia epistemológica y onto- La influencia de la geopolítica clásica en EE.UU.
lógica occidental, una imaginación del mundo desde
un punto de vista imperial” (Ó Tuathail, 1997: 41-42).
durante el siglo XX
Ó Tuathail apunta, a su vez, que la geopolítica
clásica alcanza su apogeo en la Alemania de entre-
La geopolítica clásica como discurso de poder o guerras, sobre todo en la década de 1930, con la di-
geopoder fusión que le venía imprimiendo Haushofer desde la
Para esta geopolítica crítica, la geopolítica clásica es Universidad de Múnich y el apoyo que recibió del na-
esencialmente un discurso de poder. Este discurso zismo. De esta forma el concepto atrajo la “atención
expresa la representación del mundo que las élites y del mundo cuando Hitler consolidó su poder y el del
tomadores de decisiones del poder construyen para Partido Nazi en Alemania durante 1933” (Ó Tuathail,
justificar su política exterior, de carácter imperial y 1997: 38). Tal situación facilitó que académicos y aca-
hegemónica. O sea, a través del discurso político tales démicas tanto en Occidente (Europa y EE.UU.) como
élites actúan y movilizan “ciertas comprensiones geo- en Oriente (Rusia, China y Japón) se interesaran “en
gráficas simples que explican las acciones de política la geopolítica como ciencia del arte de gobernar”, o
exterior y es a través de un razonamiento prefabricado sea “un método de pensar a través de la supuesta im-
e infundido geográficamente que las guerras cobran portancia de los factores geográficos en la conducción
sentido” (Ó Tuathail y Agnew, 1992: 191). Por lo tan- de las relaciones internacionales” (Ó Tuathail, 1997:
to, el razonamiento geopolítico hegemónico, que es un 38). Para el caso de EE.UU., fue “durante la Segun-
razonamiento “omnipresente de la práctica de la polí- da Guerra Mundial” cuando “una pequeña casta de
tica internacional”, es una representación política del defensores de los círculos académicos, empresariales y
espacio geográfico “mediante el cual los intelectuales militares [...] impulsó la geopolítica como una forma
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La geopolítica crítica anglosajona y sus críticos: un debate teórico que aporta al análisis en política mundial
de pensamiento espacial que Estados Unidos debería de discurso y práctica geopolítica que requieren una
institucionalizar y promover activamente”, dado que investigación crítica” debido a que ha surgido “una
para ellos “la geopolítica se consideraba esencial para condición geopolítica posmoderna en la política mun-
que Estados Unidos llegara a pensar como una poten- dial” (Ó Tuathail, 2000: 166-167). Y el surgimiento de
cia mundial” (Ó Tuathail, 1997: 38). E, igualmente, esta condición geopolítica posmoderna se debió a tres
finalizado el conflicto bélico y derrotados los nazis, la procesos principales: (a) “la globalización intensificada
geopolítica se transformó en un “un cáliz envenenado”, de las empresas y los mercados en el mundo capitalista
o sea “un campo académico que era mejor evitar para avanzado a partir de la década de 1960 [...] impulsado
muchos geógrafos de Estados Unidos y Europa”, pa- por corporaciones transnacionales”; (b) “la difusión de
sando a ser “en el mejor de los casos, una pseudociencia nuevas tecnologías de la información y la comunica-
y, en el peor, una ciencia nazi” (Dodds et al., 2016: 4). ción que intensificaron el distanciamiento y la compre-
Si bien este retroceso de la geopolítica fue principal- sión espacio-temporal históricamente asociados con la
mente académico, no fue así entre los estrategas esta- modernidad”, y (c) “el colapso de las dictaduras comu-
dounidenses. De hecho, se señala que Henry Kissinger nistas en Europa del Este y la posterior desintegración
tuvo “el mérito de hacer que la geopolítica vuelva a ser de la Unión Soviética” (Ó Tuathail, 2000: 168).
respetable en los círculos académicos y de formulación A lo anterior debemos sumar el surgimiento de la
de políticas estadounidenses” (Dodds et al., 2016: 5). tesis sobre la Sociedad del Riesgo según la propuso Url-
Igualmente destaca el aporte de Zbigniew Brzezinski, rich Beck y que Ó Tuathail hace suya. Así, la condición
consejero de Seguridad del Presidente Jymmy Carter, posmoderna de la geopolítica en la Sociedad del Riesgo
quien utilizó abiertamente la perspectiva geopolítica se caracterizaría por la difuminación de “las fronteras
de Mackinder, para señalar que el control de Heart- entre el ‘interior’ y el ‘exterior’ de los Estados”, que lle-
land “era fundamental para los patrones futuros de la vó al surgimiento de “una ‘sociedad global’ común que
política global”, por lo cual era clave para Estados Uni- enfrenta peligros y amenazas que no emanan de un solo
dos evitar que la Unión Soviética, que ya poseía parte Estado, sino de los éxitos y excesos de la modernidad
significativa de este Heartland, expandiera su control avanzada” (Ó Tuathail, 2000: 167). Ello implica la su-
sobre el resto de Eurasia (Dodds et al., 2016: 5). peración de la territorialidad del capitalismo de Estado,
o sea, un capitalismo que necesita cada vez menos de los
La condición geopolítica posmoderna resguardos fronterizos del Estado nación ya que opera
a escala global por medios supraestatales como son las
Como hemos señalado, junto con buscar deconstruir
“redes emergentes de instituciones y actores que están
a la geopolítica clásica, la geopolítica crítica propone
conectados por sistemas tecnológicos y flujos vinculan-
entender a la geopolítica como “una constelación dis-
tes” (Ó Tuathail, 2000: 169). Por lo tanto, surgirá un
cursiva que se ocupa, entre otras cosas, de la visión, la
nuevo discurso de poder y una nueva práctica geopolí-
elaboración de estrategias y la disciplina del espacio
tica posmoderna que satisface, principalmente, las ne-
global”, bajo el entendido que el espacio global es “una
cesidades de las élites financieras transnacionales esta-
problemática que se está pluralizando y fragmentán-
dounidenses, en donde el antiguo discurso geopolítico
dose de formas nuevas y extrañas” (Ó Tuathail, 1997:
típicamente territorial y estatal de la Guerra Fría (EE.
46). O, como plantea Dodds, para los geopolíticos crí-
UU. contra la amenaza soviética) es desplazado por una
ticos la geopolítica es “un discurso preocupado por
geopolítica desterritorializada más preocupada por las
la relación entre poder-conocimiento y relaciones so-
amenazas que puedan afectar los mercados financieros
ciales y políticas”, por lo tanto, “la comprensión de la
interconectados mundialmente. Una suerte de geopolí-
política mundial debe entenderse sobre una base fun-
tica “geofinanciera”, apoyada por imperios mediáticos
damentalmente interpretativa en lugar de una serie de
globales o “imperios geo informacionales” (donde el
‘verdades’ divinas como la división fundamental de la
caso arquetípico es la cadena CNN), que sirven para
política global entre potencias terrestres y marítimas”
construir representaciones de la política mundial según
(citado en Kelly, 2006: 40).
sus intereses (Ó Tuathail, 2000: 172-174).
En tal sentido, los geopolíticos críticos afirmarán
Finalmente se puede señalar que, con sus enfoques
que la geopolítica clásica, tradicional o moderna, en-
críticos, estos geógrafos revitalizarán la importancia del
focada principalmente en fortalecer el poder del Esta-
análisis geopolítico tras el fin de la Guerra Fría, solo que
do-nación ha sido superada, porque el propio concepto
ahora sobre nuevos cimientos epistemólogos. Como bien
de Estado moderno ha sido superado. Al respecto Ó
destacó Ó Tuathail, “aunque la comprensión tradicional
Tuathail señala que “la condición geopolítica contem-
de la geopolítica puede ser obsoleta, la problemática de
poránea se caracteriza por procesos y tendencias que
la geopolítica —la geografía/poder/conocimiento de la
traspasan fronteras y que están socavando los supuestos
producción de espacio global— exige nuestra atención
centrados en el estado de la geopolítica convencional.
más que nunca” (Ó Tuathail, 1997: 38). Y la tarea de
Esto está provocando el desarrollo de nuevas formas
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Para la segunda década de los dos mil, la geopolítica por aspectos imperialistas y racistas (Kelly, 2006; Mor-
crítica que veinte años atrás había comenzado bas- gado, 2014; Haverluk et al., 2014).
tante marginal al mainstream de la academia se había Sin embargo, tal geopolítica crítica posmoderna
transformado en la principal línea de pensamiento en también ha estimulado interesantes respuestas y críti-
las escuelas de geografía estadounidenses. Al respecto cas desde los geopolíticos clásicos y neoclásicos. Entre
se ha señalado que “la geopolítica crítica es la escue- ellas se señala que la geopolítica crítica al reducir todo
la dominante de geopolítica en los departamentos de planteamiento geopolítico a discurso, ya sea de poder o
geografía de los Estados Unidos” y como tal influye contra-poder, deja de lado el principal objeto de estu-
en el surgimiento de estudios tales como la geopolítica dio, análisis y aporte que hace la geografía: el espacio
popular, la geopolítica formal y la geopolítica feminis- geográfico y cómo este influencia e interactúa con las
ta, entre otros (Haverluk et al., 2014: 19-20). En este sociedades. Así, plantean que no se debe olvidar que uno
sentido, será bastante aceptado que los planteamientos de los aportes teóricos más importantes que realizaron
de la geopolítica crítica permitieron una reinterpreta- los geógrafos políticos clásicos fue señalar que la geopo-
ción de la geopolítica clásica que, desde sus orígenes en lítica “se basa en la hipótesis de que la geografía tiene in-
la década de 1890 hasta la de 1940 (sobre la base del fluencia en las políticas exteriores de los Estados, además
desarrollo teórico de autores tales como F. Ratzel, en de una posibilidad limitada de predicción” (Morgado,
Alemania; H. Mackinder, Gran Bretaña; R. Kjellen, 2014: 222). Por tanto, pese a sus errores, la geopolítica
Suecia; A. Mahan, de Estados Unidos, entre otros), se tradicional, ha sido clave para el estudio del impacto e
caracterizó epistemológicamente por un positivismo importancia de la geografía en la política exterior y rela-
mecanicista y un determinismo geográfico, así como, ciones internacionales de las grandes potencias.
y sobre todo con la Geopolitik alemana de entreguerras,
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La geopolítica crítica anglosajona y sus críticos: un debate teórico que aporta al análisis en política mundial
Como bien ha planteado Owens, destacando el como un elemento objetivo en el proceso político”, y
pensamiento de Nicholas Spykman, todo experto en asumen completamente las tesis críticas que entienden
temas estratégicos y de política exterior, ya provenga a la geopolítica únicamente como discurso ideológico
de las disciplinas de Relaciones Internacionales o de y representación cultural, “entonces deja de estar claro
la Geografía Política, sabe que en las formulaciones de exactamente qué se supone que significa el elemento
las políticas en estas materias por parte de una gran geográfico para el cálculo más amplio” (Basin, 2004:
potencia como los Estados Unidos existirá una fuerte 626). Por tanto, una de las principales críticas que se
influencia de una variedad de factores, tales como los les hace a los geopolíticos críticos es que al replantear
intereses económicos o de poder, de defensa, o aspec- drásticamente a la geopolítica como discurso han co-
tos culturales e ideológicos, entre mucho otros. Pero de metido el error de desechar la principal utilidad que
todos ellos “la geografía es el factor más fundamental presta esta disciplina; o sea “tiraron al bebé con el
en la política exterior porque es el más permanente” agua del baño” (Haverluk et al., 2014: 20).
(Spykman, citado en Owen, 2015: 463). Eso explica el Igualmente, se les reprocha que su postura posmo-
hecho que, de todas las variantes que estudia la geogra- derna relativiza al extremo los esfuerzos de objetividad
fía humana, las más interesante para cualquier estadis- que propone el método científico que, sin pretender
ta y estratega, son aquellas que analizan “las formas en continuar con el positivismo decimonónico y su pers-
que los factores físicos interactúan con la población, las pectiva de igualar mecánicamente las ciencias natura-
instituciones políticas, la cultura, las comunicaciones, les con las ciencias sociales, finalmente no ha dejado de
la industria y la tecnología” y que han estructurado las lado su pretensión de ciencia para comprender la reali-
subramas de la geografía humana: “la geografía políti- dad, buscando no solo describir y explicar los fenóme-
ca, geografía económica, geografía cultural, geografía nos, sino también prescribir. Como bien se ha señala-
militar y geografía estratégica” (Owens, 2015: 464). do, “de manera posmoderna, estos teóricos rechazan
De manera similar, otros geógrafos destacan que la la posibilidad de ubicar un mundo externo objetivo
gran ventaja que goza la geopolítica es que realiza un y una ciencia social libre de valores, y tienden a ser
esfuerzo interdisciplinario para abordar las compleji- constructivistas, alegando la importancia del discurso
dades del análisis internacional, ya que “abarca tres y el contexto para mostrar motivaciones partidistas en
amplios campos de investigación: geografía, historia y los ‘guiones’ de las élites que toman decisiones” y, por
estrategia” (Hochberg y Sloan, 2017: 5). Por ende, no lo tanto, “rechazan los enfoques estructuralista y po-
puede dejarse de lado la importancia del factor geo- sitivista que han sido los pilares de la mayoría de las
gráfico para entender las relaciones de poder que se teorías académicas de relaciones internacionales mo-
dan en las relaciones internacionales y la política mun- dernas” (Kelly, 2006: 28 y 30).
dial. Como menciona Owen, nunca hay que olvidar Las ciencias sociales buscan grados de certeza, por
que las “verdaderas relaciones internacionales ocurren relativas que estas sean, proponiendo soluciones a los
en un espacio geográfico real”, y si bien la importancia problemas que presentan las sociedades, y la geopolí-
de las relaciones económicas, la influencia del capital tica no es la excepción. De acuerdo con Morgado, “la
o de la tecnología, pueden relativizar la importancia existencia de la realidad externa y ordenada fuera de
de la geografía, “el espacio geográfico no puede igno- la mente humana (argumento ontológico) y, aunque
rarse” (Owens, 2015: 466). Tampoco se puede negar con algunas limitaciones, la posibilidad de una apre-
que la historia y la geografía influencian en los factores hensión confiable de esa realidad por parte de esa
de mayor o menor riesgo que puede tener un Estado. mente humana (conclusión epistemológica) son supues-
Por ejemplo, debido a su ubicación geográfica, “Nueva tos aceptados” (Morgado, 2014: 224). Y en ese sentido,
Zelanda es probablemente el Estado más seguro del el método científico, que estructura la realidad en un
planeta, mientras que Afganistán es uno de los menos marco de teorías, constituye un dominio privilegiado
seguros” (Haverluk et al., 2014: 32). en esa tarea de “aprehensión confiable de la realidad”:
Por estas mismas razones, Kelly va a señalar que la nadie pretende hoy en día que las ciencias sociales
geopolítica crítica, al eliminar “la intención geográfi- transformen el estudio de la realidad en “leyes cuanti-
ca y posicional original de la geopolítica”, descarta las ficables y mecánicas hacia una predicción matemática
percepciones espaciales que históricamente han sido e infalible”, pero sí se acepta la creencia que la “ciencia
sustanciales para el diseño y la aplicación de la políti- proporciona métodos que permiten un acercamiento
ca exterior estadounidense (Kelly, 2006: 47). Una idea confiable al conocimiento” (Morgado, 2014: 224).
similar a la expresada por Basin cuando apunta a que,
si los geógrafos políticos descartan “la proposición de
que los factores geográficos figuran de alguna manera
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Conclusiones
Es claro que desde sus orígenes decimonónicos hasta dominantes de potencias hegemónicas como era el
la actualidad la Geografía Política, y su concepto de caso de Estados Unidos y, en este sentido, tenían un
geopolítica, permanece en un constante debate y de- punto de convergencia con los otros enfoques críticos
sarrollo epistemológico. En este sentido, su objeto de neomarxistas y estructuralistas mencionados. Se tra-
estudio se ha ampliado y complejizado. Hoy por hoy taba de un grupo de jóvenes académicos que desarro-
ya no se trata únicamente de estudiar la relación del llaron sus tesis doctorales en geografía política a fines
poder del Estado con el espacio geográfico, como lo de los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado,
propusieron Ratzel, Mackinder y Haushofer, entre como Simon Dalby, Gearóid Ó Tuathail y Klaus Do-
otros fundadores de la disciplina. Si bien el análisis del dds.5 Al respecto es importante destacar la figura del
Estado sigue siendo interés de la geografía política, su profesor John Agnew, de la Universidad de Siracusa en
objeto de estudio hoy en día avanza más allá del mis- Nueva York, quien ya era profesor de geografía políti-
mo, tanto al interior de sus fronteras como fuera de ca cuando, por ejemplo, Ó Tuathail sacaba su PhD en
ellas (Paulsen, 2015). esa universidad. Indudablemente, estos geógrafos po-
Por otra parte, es evidente que el desprestigio en líticos críticos anglosajones expandieron el campo de
que cayó la geografía política, al derivar en geopolí- aplicación del concepto de geopolítica y lograron una
tica, particularmente por el desarrollo que tuvo en la importante aceptación en la academia especializada.
Alemania de entreguerras y su vinculación al nazismo, por otra parte, a raíz de su propio éxito, generaron una
implicó un problema serio para el posterior desarrollo interesante respuesta de académicos que revitalizan el
académico de la disciplina. Pero como se observó, la análisis geopolítico clásico desde una perspectiva que
geografía política clásica y su derivación en geopolítica se tiende a denominar como neoclásica y que plan-
nunca desapareció totalmente de los análisis de poder, tearán, básicamente que, si se deja de lado la variable
particularmente de las grandes potencias, como fue el espacial o geográfica del análisis del poder, pierde sen-
caso de los Estados Unidos. Además, los estudios de tido el concepto de geopolítica.
geografía política desde diferentes enfoques críticos Esta situación se traduce, finalmente, en que existe
de los años setenta en adelante revitalizaron epistemo- en la actualidad un interesante debate epistemológico
lógicamente a la disciplina, así como al concepto de en la disciplina que indudablemente la sigue enrique-
geopolítica, lo que permitió enriquecer enormemente ciendo en su carácter de ciencia social fundamental
el análisis sobre las relaciones de poder que ocurrían para el análisis de las relaciones de poder que ocurren
tanto en el Sistema Internacional como al interior de en el sistema internacional y las sociedades contempo-
los Estados. De esta forma, geógrafos políticos tales ráneas. Sin embargo y para que, precisamente, siga
como Y. Lacoste (1976), C. Raffestein (1980), P. Taylor siendo un aporte desde la geografía y no pierda su ca-
(1979), J. Ortega Valcárcel (2000), E. Sánchez (1992), racterística identitaria-disciplinar, la variable espacial
J. Nogué (1998), entre muchos otros —todos con un directamente relacionada y/o en función de la varia-
enfoque crítico a la política exterior de Estados Unidos ble poder, debe ser siempre el elemento definitorio de un
orientada por la perspectiva de la geopolítica clásica— análisis propiamente geopolítico, ya que, en caso con-
hicieron un enorme aporte a la reposición del prestigio trario, el concepto de geopolítica pierde toda sustancia
de la geografía política y su concepto de geopolítica, analítica y se transforma en un simple adjetivo retórico.
como disciplina fundamental para entender y explicar
las relaciones de poder en el orden mundial contempo-
ráneo, así como para predecir sus posibles derroteros
en un sistema internacional crecientemente complejo.
Es en este marco de amplia relectura analítica de
la geopolítica desde enfoques críticos que un grupo de
geógrafos políticos anglosajones, influidos por pers-
pectivas epistemológicas posmodernas, fundaron la
denominada geopolítica crítica, y con su propuesta,
expandieron aún más su desarrollo epistemológico,
así como su debate teórico, enfatizando la idea que 5 Simon Dalby obtuvo su PhD en 1988 en la Simon Fraser
el discurso geopolítico es, fundamentalmente, un dis- University (Canadá); Gearóid Ó Tuathail obtuvo su PhD en 1989
curso de poder empleado para conseguir los intereses en la Syracuse University (EE.UU.) y Klaus Dodds en 1994, en la
University of Bristol (Reino Unido).
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