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POLITICA Introduccion A La Ciencia Politica Melgar

La Ciencia Política surge como disciplina autónoma en tiempos recientes, diferenciándose de la Filosofía y otras ciencias sociales, con un enfoque en el estudio sistemático de la política. Su evolución ha implicado cambios en el objeto de estudio y en los métodos utilizados, destacando la importancia del Estado y las relaciones de poder. La política se define como el gobierno de situaciones sociales, donde todos los individuos participan de alguna manera, aunque no todos son actores políticos formales.
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La Ciencia Política surge como disciplina autónoma en tiempos recientes, diferenciándose de la Filosofía y otras ciencias sociales, con un enfoque en el estudio sistemático de la política. Su evolución ha implicado cambios en el objeto de estudio y en los métodos utilizados, destacando la importancia del Estado y las relaciones de poder. La política se define como el gobierno de situaciones sociales, donde todos los individuos participan de alguna manera, aunque no todos son actores políticos formales.
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Instituto Privado San José I-2

CIENCIA POLITICA
6to año
Texto para Introducción a la Ciencia Política

LA CIENCIA POLÍTICA
¿Cuándo surge la política como ciencia autónoma?
A pesar de sus profundas raíces históricas, la Ciencia Política, como disciplina académica
autónoma, tiene un origen muy reciente, hasta el punto de que puede decirse, con seguridad,
que la política ha sido el último campo susceptible de un conocimiento humano sistemático
que ha abandonado a la madre Filosofía.
La evolución de la Ciencia Política ha sido continua y se produjo tanto a través de la definición
y redefinición de su objeto de estudio, como a través de la elaboración de nuevas técnicas y
en especial de nuevos métodos orientados a la búsqueda de su cientificidad. Así, en el
transcurso del tiempo, cambiaron tanto el objeto como el método de la Politología. Por eso, es
necesario establecer diferentes etapas de desarrollo de la Ciencia Política a partir de dos
aspectos: a) el nivel de autonomía de la Ciencia Política respecto a otras disciplinas, y b) el
grado de institucionalización de la disciplina.
a) El nivel de autonomía se refiere sobre todo a si la reflexión de la realidad política ha
alcanzado o no un status científico; es decir, si la Ciencia Política se ha convertido en el
“monopolio” del discurso especializado (científico) sobre lo político, siendo reconocida como
autónoma respecto a otras disciplinas (Sociología, Filosofía, Historia, etcétera). Por status
científico, se entiende simplemente al estudio o investigación de los diferentes aspectos de la
realidad política con las metodologías propias de las ciencias empíricas.
b) En lo que respecta a la institucionalización de la disciplina, nos referimos simplemente a si
la Ciencia Política ha alcanzado un lugar en la vida académica del país, lo cual se determina
por la existencia o no de publicaciones especializadas, licenciaturas y posgrados, institutos de
investigación, etcétera.
A la hora de explicar el origen de la disciplina como ciencia autónoma, “El Príncipe”, de
Maquiavelo es considerado, de hecho, como la primera obra que tiene por objeto la ciencia
política. Esta afirmación choca con la historia del pensamiento, porque, aún antes de
Maquiavelo (1469-1527), se conoce un gran número de obras expresamente dedicadas a la
política, incluso por el título. Desde la República de Platón a la Política de Aristóteles, la
República de Cicerón o Del gobierno de los príncipes de Tomás de Aquino, tales obras
demuestran siempre un gran interés por los problemas de convivencia humana. Pero cuando
se habla de política como ciencia, es evidente que se hace referencia no ya a un modo de
considerar los problemas ni tampoco a una exposición puramente sistemática de tales
problemas, sino a una disciplina moderna, que depende, en sustancia, del modo de considerar
y de tratar los problemas políticos y precisamente a la consideración de éstos como objeto
autónomo y al estudio de la política como disciplina autónoma. Antes de que Maquiavelo
escribiera su obra más importante, El Príncipe, se tenía a la política como una rama de la
Filosofía, del arte, de la religión o del Derecho. “La modernidad de Maquiavelo residió en el
intento de excluir de toda teoría política todo lo que no parecía ser estrictamente político” 6.
Es en este momento que la ciencia va adquiriendo autonomía y se desprende de
condicionamientos filosóficos y teológicos, produciéndose entonces una primera ruptura:
entre el pensamiento político clásico y el pensamiento político moderno. Entonces, la política,
como área autónoma del conocimiento surge con Nicolás Maquiavelo, al transformar la
política en un objeto de estudio independiente de todo lo ajeno a ella, pasando de una
perspectiva teocéntrica del hombre a una visión antropocéntrica, en la medida que la
sociedad moderna se fundamenta en la laicidad y la individualidad, y se organiza fundándose
en el principio de la razón. Es el quiebre, la transición a la política de la modernidad y el
Estado es el objeto central en torno al cual gira todo el pensamiento político moderno.

¿Cuándo adquiere mayor rigor científico?


Ahora bien, durante un largo tiempo, desde la antigüedad clásica hasta casi finales del siglo
XIX, el estudio de la vida política no constituyó una disciplina científica en sentido estricto,
sino más bien un cúmulo de influencias heredadas. En busca de un mayor rigor científico
vendrán luego los aportes realizados desde el campo del pensamiento político principalmente
por Hobbes, Locke, Montesquieu, Tocqueville y Mill, a los que se sumarán los que formularon
Saint Simon, Comte, Durkheim y Weber desde las incipientes ciencias sociales. Desde éstas
se plantea la necesidad de un cambio radical en el modo de abordar el estudio de los
fenómenos sociales tratando de encontrar un nuevo punto de partida. Es el momento en que
el progreso científico llevado a cabo durante la Revolución Industrial7 y las Revoluciones
Liberales del siglo XIX, que se manifestaba en primer lugar en la física y en la química,
alcanza a las ciencias humanas. Por eso, la Ciencia Política como disciplina, como institución
nace en la segunda mitad del siglo pasado; ella representa un momento y una determinación
específica del desarrollo de las ciencias sociales.
A diferencia de la Economía y de la Sociología, que incluyen todo el conjunto social y se hacen
necesarias para la propia comprensión y desarrollo del sistema económico y social, la
politología no tenía un campo de investigación determinado más allá del Estado como
organización y como institución de gobierno. Por eso, su aparición y desarrollo como ciencia
se da cuando el Estado liberal avanza hacia formas liberal democráticas, porque amplía el
derecho de participación política y el reconocimiento del sufragio universal masculino, con
independencia de su condición social; reconoce el pluralismo político y de la posibilidad de
impulsar concepciones políticas distintas con igual legitimidad para acceder al gobierno del
Estado; integra las clases sociales en el sistema político poniendo fin a la exclusión política de
la clase obrera; configura el Estado como sistema político cuyos actores fundamentales son
los partidos políticos.
Este es el momento del segundo quiebre, el momento del surgimiento de la nueva Ciencia
Política y la separación de esta del pensamiento político moderno. Ahora aparece la necesidad
de abordarla de una manera distinta, haciendo uso, como en la Economía y la Sociología, del
método empírico y de las técnicas estadísticas. No se trata ya de preguntarse solamente
sobre el gobierno justo, ni de proponer o explicar teorías normativas generales sobre el
Estado y el gobierno, sino de estudiar también el proceso político, las instituciones, la
administración, todo como un conjunto cohesionado y contenido dentro del sistema político
Este enfoque, nutrido con aportaciones antropológicas y sociológicas (especialmente los
conceptos de estructura y función) se ocupará de describir y explicar el comportamiento real
de los actores políticos apoyándose en métodos tomados de la psicología social y la
estadística, con la finalidad de establecer regularidades explicativas del comportamiento
político de individuos, grupos, movimientos u organizaciones, a partir de las cuales se pueda
intentar la elaboración leyes o proposiciones generales explicativas susceptibles de
verificación empírica.
Casi paralelamente, y con su formulación del concepto de sistema político, David Easton
produce simultáneamente una fractura epistemológica en nuestra ciencia. Su propuesta es
que la política no puede expresarse exclusivamente en el análisis del Estado, ya que éste sólo
representa una forma transitoria de organización política, ni alcanza a manifestarse
únicamente como poder, concepto que resulta demasiado abarcativo cuando no es
específicamente poder político. A partir de ahora no son ya el Estado, el poder o incluso el
gobierno los que ocupan todo el espacio del análisis político, las preocupaciones están
dirigidas ahora hacia la organización y el funcionamiento del sistema político.
En este contexto comienza el período de institucionalización de la disciplina, un sólido proceso
en busca de su identidad definitiva. Donde surgen instituciones relacionadas con el estudio de
la Ciencia Política y donde se produce un largo y lento proceso de delimitación del campo de
investigación de la ciencia.

¿Cuál es el objeto propio de la Ciencia Política que justifica su organización como


disciplina autónoma?
Dos clases de criterios muy diferentes han surgido en el último siglo para diferenciar la
política de todos los demás aspectos de la sociedad y, por tanto, para aislar el objeto de la
ciencia política. De un lado, han tratado de definir la vida política en función de instituciones.
Del otro lado, se ha centrado la atención en la actividad o comportamiento que se plasma en
los distintos ámbitos de la vida social. Desde el primer punto de vista, la Ciencia Política ha
sido definida, como el estudio de las instituciones gubernamentales. Desde el segundo punto
de vista, se ha definido como el estudio del poder o proceso de adopción de las decisiones.
Hasta la fecha, la forma más frecuente de describir el objeto de la ciencia política ha
consistido en considerarla como el estudio de las instituciones políticas o gubernamentales.
No obstante, es la menos provechosa, puesto que abandona casi por completo la labor de
separar las instituciones políticas de todos los demás ámbitos de la vida social.
De todos los conceptos del objeto de la ciencia política, la del “Estado” es la que ha tenido
una historia más larga. En su lugar ha aparecido el término “sistema político”.
Lo poco satisfactorio del enfoque institucional ha dado origen a cierto número de
interpretaciones que tienen al menos una cualidad en común: todas ellas identifican el objeto
de la Ciencia Política como una especie de actividad, comportamiento o función. Aquí se
considera a la política de manera más limitada como un área aparte de la Economía o la
Cultura, esto es como actividad e instituciones gubernamentales, queda fuera de vista un
vasto dominio de lo que consideraríamos política. De hecho, no hay nada más político que los
constantes intentos de excluir cierto tipo de problemas de la política.
Por otro lado, se ha gastado gran cantidad de tiempo y de energía en describir y definir las
relaciones de poder entre individuos, grupos y naciones, y, en el seno de los sistemas
políticos nacionales, entre comunidades locales y organizaciones. La descripción de la política
como estudio del poder constituye a la vez una definición muy amplia. Los conflictos que
origina el control se producen en todos los sectores de la vida, no sólo en el político. Desde
este punto de vista, la política crea y condiciona todos los aspectos de nuestra vida.
Este es, precisamente el objeto de estudio más amplio de las ciencias políticas. Las relaciones
de poder son aquellas interacciones que se establecen entre un sujeto que manda, que
ordena, y otros que obedecen. Todo grupo social requiere de un jefe que dirija las diferentes
voluntades que lo integran y esto con el objeto de alcanzar finalidades que son comunes a
todos los miembros del grupo. La voluntad que dirige o manda es la que tiene el Poder, pero
de nada sirve si no hay otras voluntades, otros sujetos, que obedezcan. De aquí que el Poder
se defina como una interacción entre la libertad y el orden. Por lo tanto, la política trata del
poder; de las fuerzas que influyen y reflejan su distribución y empleo; no trata del gobierno o
sólo del gobierno.
Una primera definición amplia de la política es el gobierno de las situaciones sociales, su
dirección y control. Para ello hay que tener en cuenta ¿qué gobierno?
Entonces, la Política como relación de poder: SENTIDO AMPLIO
como gobierno: SENTIDO ESTRICTO
Entonces, en su sentido amplio, la política es el gobierno de las situaciones sociales, la
actividad de dirigirlas, ordenarlas e integrarlas.
¿Quiénes participan de la política?
Cohen y Arato afirman que la política está presente en todos los ámbitos de la vida
económica, social y cultural pero se manifiesta de forma distinta en cada uno de ellos; por eso
distinguen entre sociedad civil (se refiere a las estructuras de socialización y formas
organizativas de comunicación que son institucionalizadas o están en proceso), sociedad
económica (se refiere a los grupos económicos y de interés), y sociedad política (se refiere a
los partidos políticos e instituciones políticas), porque no todos los ciudadanos están en
disposición, posibilidades y condiciones de intervenir e influir de igual manera. Así podemos
diferenciar a actores políticos públicos que están investidos de autoridad para tomar
decisiones y actúan dentro del Estado, de los partidos políticos, las instituciones políticas
internacionales o los gobiernos de otros Estados; actores no políticos que influyen en el
proceso político, pero no ejercen formalmente ninguna función política. Ejemplos, podrían ser
los medios de comunicación, organizaciones empresariales y sindicales, instituciones
religiosas; y la sociedad civil, como conjunto interinstitucional, todas las personas tiene la
opción de ser actores políticos, además la persona actúa en el marco de las instituciones
como la familia, la empresa, el mercado, la universidad. En este sentido, toda persona está
necesariamente dentro de la política en cuanto ser social, pero ello no comporta que sea
también un actor de la política.
Entonces, son actores de la política:
a- Actores políticos públicos
b- Actores no políticos
c- Sociedad civil
Podemos concluir que toda persona está necesariamente dentro de la política en cuanto ser
social, pero ello no comporta que sea también un actor de la política.

Bibliografía: CAMINAL BADIA, Miquel (2009) Manual de Ciencia Política. Tecnos.

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