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Política Exterior de Vicente Fox

Este documento evalúa la política exterior de la administración de Vicente Fox, destacando que al inicio del sexenio, México tuvo una alta capacidad de negociación internacional, pero esta disminuyó debido a cambios en el contexto global y divisiones internas. Se estructura en tres partes: el proyecto de política exterior de Fox, un análisis dividido en tres periodos y una evaluación general de su efectividad. Los temas más controvertidos incluyen la relación con Estados Unidos, Cuba y la participación de México en el Consejo de Seguridad de la ONU.

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Política Exterior de Vicente Fox

Este documento evalúa la política exterior de la administración de Vicente Fox, destacando que al inicio del sexenio, México tuvo una alta capacidad de negociación internacional, pero esta disminuyó debido a cambios en el contexto global y divisiones internas. Se estructura en tres partes: el proyecto de política exterior de Fox, un análisis dividido en tres periodos y una evaluación general de su efectividad. Los temas más controvertidos incluyen la relación con Estados Unidos, Cuba y la participación de México en el Consejo de Seguridad de la ONU.

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NÚMERO 145

RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES


Una primera evaluación de la política
exterior de la administración de
Vicente Fox: alcances y límites

MARZO 2007

www.cide.edu
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Resumen

Este documento de trabajo tiene como propósito fundamental evaluar el


sexenio de Vicente Fox en materia de política exterior para encontrar los
rasgos sobresalientes de la actividad internacional del país. La hipótesis que
guía esta investigación es la siguiente: Al principio de la administración de
Vicente Fox, la política exterior de México gozó de una alta capacidad de
negociación debido principalmente al “bono democrático” y a una situación
internacional favorable, lo que le permitió al país obtener algunos logros
diplomáticos destacados al principio del sexenio. Sin embargo, la capacidad
de negociación internacional disminuyó debido a los cambios en el sistema
internacional y a las divisiones políticas internas, lo que afectó la efectividad
diplomática del país y produjo algunos fracasos al final del sexenio.
Este trabajo está dividido en tres partes. La primera describe el proyecto
de política exterior propuesto por Vicente Fox para más adelante evaluar los
alcances obtenidos a partir de los objetivos planteados. La segunda parte
divide el sexenio de Fox en tres periodos para facilitar el análisis: El primero
se ubica desde el inicio de la administración foxista hasta el 11 de
septiembre; el segundo abarca de los ataques a las torres gemelas y el
Pentágono hasta la renuncia de Jorge Castañeda en enero de 2003, y el
último periodo contempla la etapa de Luis Ernesto Derbez como secretario
de Relaciones Exteriores. Finalmente, la tercera parte del trabajo hace una
evaluación general de la política exterior de la administración foxista.

Abstract

The fundamental purpose of this working paper is to assess the foreign


policy of the Vicente Fox administration in order to find the principal trends
of Mexico’s international activity. The hypothesis that guides this research is
the following: At the beginning of the Fox’s administration, Mexico’s foreign
policy enjoyed a very high level of international bargaining power due to the
“democratic bonus” that Vicente Fox obtained after he won the 2000
presidential election and a favorable international situation, which allowed
Mexico to obtain some diplomatic achievements at the beginning of Fox’s
six-year term. However, this bargaining power started to decrease due to
changes in the international context and domestic political divisions that
affected Mexico’s diplomacy effectiveness and brought some diplomatic
failures at the end of Fox administration.
The document is divided into three parts. The first one describes the
foreign policy plan that Vicente Fox put forward at the beginning of his
government. The second part divides Fox term into three periods to
facilitate the analysis. The first period is between Fox’s inauguration and
9/11. The second period goes between 9/11 and January 2003 when Jorge
Castañeda, the first Foreign Affairs Minister, renounced. The last period
comprises the Luis Ernesto Derbez era as Mexican Foreign Affairs Minister.
The last part of the paper makes a general assessment of Fox’s foreign
policy.
U n a p r i m e r a e v a l u a c i ó n d e l a p o l ít i c a e x t e r i o r …

Introducción

El final de un sexenio representa una excelente oportunidad para reflexionar


sobre los resultados de las principales políticas públicas de una
administración. Sin duda, uno de los temas más controvertidos del gobierno
de Vicente Fox fue la política exterior. El asunto causó profundos debates
dentro la clase política y la sociedad mexicana debido a la diferencia de
puntos de vista sobre la forma en que México se debió conducir en el exterior.
La oposición y los grupos nacionalistas se pronunciaron a favor de una política
exterior basada en los principios tradicionales que antes la caracterizaban.
Por su parte, el grupo en el poder optó por una política proactiva que
sacrificó principios por intereses inmediatos. Los puntos de la agenda externa
de mayor controversia fueron: 1) la relación con Estados Unidos, 2) la relación
con Cuba y 3) la participación de México en el Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas. Estos tres puntos fueron los de mayor conflicto entre el
gobierno foxista y los sectores nacionalistas por su alta carga ideológica y sus
implicaciones en la política nacional.
Bajo estas consideraciones, este documento tiene como propósito
fundamental evaluar el sexenio de Vicente Fox en materia de política exterior
para encontrar los rasgos sobresalientes de la actividad internacional del país.
La hipótesis que guía esta investigación es la siguiente: Al principio de la
administración de Vicente Fox, la política exterior de México gozó de una alta
capacidad de negociación debido principalmente al “bono democrático” y a
una situación internacional favorable, lo que le permitió al país obtener
algunos logros diplomáticos destacados al principio del sexenio. Sin embargo,
la capacidad de negociación internacional disminuyó debido a los cambios en
el sistema internacional y a las divisiones políticas internas, lo que afectó la
efectividad diplomática del país y produjo algunos fracasos al final del
sexenio.
Este trabajo está dividido en tres partes. La primera describe el proyecto
de política exterior propuesto por Vicente Fox para más adelante evaluar los
alcances obtenidos a partir de los objetivos planteados. La segunda parte
divide el sexenio de Fox en tres periodos para facilitar el análisis: El primero
se ubica desde el inicio de la administración foxista hasta el 11 de
septiembre; el segundo abarca de los ataques a las torres gemelas y el
Pentágono hasta la renuncia de Castañeda en enero de 2003, y el último
contempla la etapa de Luis Ernesto Derbez como secretario de Relaciones
Exteriores. La tercera parte del trabajo hace una evaluación general de la
política exterior de la administración foxista.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 1


Rafael Velázquez Flores

1. El proyecto de política exterior de Vicente Fox

En materia de política exterior, la plataforma política del Partido Acción


Nacional (PAN) establecía los siguientes objetivos concretos: una política
exterior proactiva y diversificada, una mayor participación en organismos
internacionales, una ampliación del comercio exterior, la defensa de los
derechos de los mexicanos que viven en el extranjero y un papel más
dinámico de las embajadas y consulados de México. El PAN criticaba la
política exterior priísta y reconocía que los cambios impuestos por la realidad
internacional no habían sido aprovechados debidamente por el país. El partido
argumentaba que México no había aprovechado al máximo la globalización y
que los beneficios obtenidos estaban lejos de mejorar las condiciones sociales
y económicas del país.1
Para lograr los objetivos de política exterior, la Alianza por el Cambio
hacía énfasis en la diversificación de las relaciones internacionales de México
y establecía que la prioridad regional sería América Latina. A la letra decía:

Una de las tareas prioritarias será la ampliación y diversificación de nuestras


relaciones con el mundo entero. Esto incluye las relaciones con Europa, Asia y
África. Debemos aprovechar nuestra posición geográfica y política en el
mundo. En este sentido, es claro que somos el puente natural entre
Norteamérica y Latinoamérica, entre la Unión Europea y la Cuenca del
Pacífico; daremos prioridad a la relación con América Latina promoviendo la
Comunidad Latinoamericana de Naciones y la conclusión de una zona de libre
comercio en todo el continente.

La propuesta caía en contradicciones pues más adelante decía que,


respecto a Estados Unidos, “las relaciones (...) son prioritarias en la política
exterior.” Finalmente el PAN propondría, en caso de ganar, “las reformas
institucionales que permitan al Congreso de la Unión tener un papel mas
activo en la política exterior.” En otras palabras, el PAN criticaba la
supeditación del Congreso al Ejecutivo.
Ya como presidente electo, Vicente Fox prometió una política exterior
proactiva en la que México reforzaría su papel en la arena internacional. Para
el tránsito de una administración a otra, Vicente Fox creó la Coordinación de
Relaciones Exteriores encabezada por Jorge G. Castañeda y Adolfo Aguilar
Zinser. En la presentación del programa de política exterior en agosto de
2000, la coordinación enumeró las principales líneas de las futuras relaciones
internacionales de México. Las principales propuestas eran: crear un Zar de la
frontera sur para atender los problemas fronterizos, otorgar nuevamente a la
SRE un papel importante en la promoción de la economía, buscar la
eliminación del proceso de certificación, profundizar el proceso de

1 “Plataforma Política 2000-2006 Alianza por el Cambio”, en: http://www.pan.org.mx/electoral/plataforma/

2 CIDE
U n a p r i m e r a e v a l u a c i ó n d e l a p o l ít i c a e x t e r i o r …

integración de América del Norte, entre otros. “Aseguraron que en el nuevo


gobierno la política exterior será despojada de todo carácter partidario,
sentido particular o personal”.2
En su discurso de toma de posesión del 1 de diciembre de 2000, Vicente
Fox planteó: “la globalización es el signo de nuestro tiempo, pero debemos
conciliarla con los intereses de México. En materia de política exterior,
rechazamos todo intento de injerencia en nuestros asuntos internos;
condenamos cualquier intención de hacer valer un criterio extraterritorial en
la aplicación de las leyes de terceros; nos oponemos a las visiones unilaterales
y a cualquier trato que infrinja la regla máxima del derecho internacional:
igualdad soberana entre las naciones”.3
Respecto al proyecto de política exterior de la administración foxista, el
Plan Nacional de Desarrollo planteaba cinco objetivos estratégicos:
1. Promover y fortalecer la democracia y los derechos humanos como
bases fundamentales del nuevo sistema internacional
2. Fortalecer nuestra capacidad para proteger y defender los derechos
de todos los mexicanos en el extranjero
3. Intensificar la participación e influencia de México en los foros
multilaterales, desempeñando un papel activo en el diseño de la
nueva arquitectura internacional
4. Utilizar los esquemas de concertación regional para equilibrar la
agenda de política exterior mexicana, creando nuevos ejes de
acción política
5. Apuntalar y encabezar los esfuerzos de promoción económica,
comercial, cultural y de la imagen de México en aras de un
desarrollo nacional sustentable y de largo aliento

Para Jorge Castañeda, los ejes fundamentales de la política exterior de


México serían dos: una relación estrecha con Estados Unidos y una mayor
presencia en los foros internacionales, lo que implicaba el ingreso de México
al Consejo de Seguridad de la ONU.4 La principal estrategia de política
exterior sería la de aprovechar el “bono democrático” para impulsar las
principales propuestas foxistas: una profundización del TLCAN, la firma de un
acuerdo migratorio con Estados Unidos, la eliminación del proceso de
certificación de la lucha contra las drogas y el ingreso de México al Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas.

2 Rosa E. Vargas, “Crear el zar de las fronteras, propone el equipo de Fox”, en La Jornada, 2 de agosto de 2000.
3 “Mensaje del Presidente Vicente Fox Quesada ante el H. Congreso de la Unión (Parte II)”, 1 de diciembre de
2000,en: http://preprod.presidencia.gob.mx/?Orden=Leer&Tipo=PP&Art=6.
4 Jorge G. Castañeda, “Los ejes de la política exterior de México”, en Nexos, diciembre de 2001, p. 68. Ver también

el artículo del mismo autor, “Apuntes de política exterior para el gobierno de Vicente Fox: 2000-2006”, en Carlos
Elizondo y Luis Maira (eds.), Chile-México dos transiciones frente a frente, México, CIDE, 2000, p. 333.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 3


Rafael Velázquez Flores

1.1 Efectos del triunfo panista en la política exterior de México


El triunfo electoral de Vicente Fox en 2000 tuvo impactos importantes en la
política exterior mexicana. En primer lugar, gracias al arribo de un gobierno
no priísta, México obtuvo casi de manera automática e inmediata un
incremento en su capacidad de negociación internacional, especialmente
frente a Estados Unidos, es decir, la administración de Fox contó desde su
inicio con un margen amplio de negociación frente al exterior gracias a que la
imagen de México mejoró notablemente con el triunfo de un partido no
priísta. El contexto internacional también ayudó a elevar la capacidad de
negociación internacional de la política exterior de Vicente Fox. La llegada al
poder de una administración republicana en Estados Unidos favorecía al nuevo
presidente mexicano y la similitud de proyectos ideológicos entre Fox y
George W. Bush, basados en una tendencia conservadora, auguraba una etapa
cordial y especial en la relación entre México y Estados Unidos. Bush
inmediatamente declaró que México sería la prioridad número uno para la
política exterior de Estados Unidos.
La situación interna también favoreció para que Vicente Fox tuviera un
mayor margen de negociación. El triunfo electoral le había dado un “bono
democrático”, el cual le servía para generar mayor cohesión interna y para
ser usado en los tratos con el exterior, pues la imagen de México había
mejorado notablemente. Las condiciones económicas también eran propicias.
El país, por primera vez en la historia reciente, no sufrió la crisis económica
tradicional de fin de sexenio; los indicadores macroeconómicos se mostraban
sólidos. Al siguiente día de la elección, los mercados estaban tranquilos y la
Bolsa Mexicana de Valores tuvo un importante aumento.5 A pesar de que
todavía el país tenía problemas sociales (pobreza, marginación, migración,
etcétera), los mexicanos tenían amplias expectativas de la nueva etapa de la
historia de México. En términos generales, la situación interna al inicio de la
administración era propicia para la política exterior “proactiva” que Vicente
Fox pensaba desplegar.
Un segundo efecto del triunfo panista era la posibilidad de que el sistema
político mexicano tuviera una división real de poderes. Este elemento podría
modificar el proceso de toma de decisiones de la política exterior de México.
Los analistas pensaban que el Congreso Mexicano ya no estaría
completamente a la disposición del Ejecutivo y tendría un papel
preponderante en las decisiones trascendentales, es decir, el Congreso
tendría la coyuntura para recuperar su papel histórico y dejar de estar
supeditado a éste. La misma plataforma panista para la campaña de 2000
había prometido las reformas necesarias para que el Senado mexicano pudiera
“tener un papel más activo en la política exterior”.

5 “Gana 6.12 la Bolsa Mexicana de Valores, Los mercados tranquilos y contentos por el cambio político que se
expresó en la urnas”, en La Jornada, 4 de julio de 2000.

4 CIDE
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En tercer lugar, el triunfo democrático de Vicente Fox le permitió incluir


en la agenda de política exterior dos temas que anteriormente no eran
prioritarios: derechos humanos y democracia. En el pasado, los gobiernos
priístas recurrían a la política exterior como un mecanismo —entre otros—
para ganar algo de la legitimidad que no obtenían en las urnas. Usaban los
principios rectores de la política exterior para lanzar el siguiente mensaje
subliminal: “No se metan en los asuntos internos de otros países porque no
queremos que se metan en los nuestros”; es decir, no aceptaban que se les
criticara el sistema poco democrático y autoritario que mantenían en el país.
Las administraciones priístas también usaron una política exterior legalista
y principista para aplacar a los grupos nacionalistas. Los principales ejemplos
eran Estados Unidos y Cuba. El PRI apoyaba al régimen de Castro para evitar
que Cuba financiara grupos subversivos en México. Frente a Estados Unidos,
trataba de mantener cierta autonomía para avivar el sentimiento nacionalista.
Ante un régimen antidemocrático, la política exterior servía para mantener
cierto grado de estabilidad en el sistema político y obtener algo de
legitimidad democrática. Incluso, los regímenes priístas podían ignorar la
violación de los derechos humanos en otros lugares siempre y cuando otros
países no criticaran las suyas. El PRI no era un crítico acérrimo de los países
que no garantizaban el respeto de los derechos mínimos porque al interior
había graves violaciones. El triunfo en las urnas le permitió a Vicente Fox
tener una mayor legitimidad democrática e impulsar una política de
promoción de los derechos humanos sin los escollos que tenía el PRI.
Por último, la expectativa de tener un sistema político más democrático
tendría un impacto importante en el proceso de toma de decisiones de la
política exterior: la posibilidad de que otros actores políticos y sociales
pudieran influir en las decisiones más importantes; es decir, la sociedad civil y
los diferentes grupos de interés tendrían la oportunidad de incidir en la
definición del rumbo de la política exterior de México gracias a la apertura
que prometió Vicente Fox. Al menos en teoría, la participación de diversos
actores gubernamentales y no gubernamentales ayudaría a responder mejor al
interés nacional.

2. La política exterior de Vicente Fox: Tres etapas

La política exterior de Vicente Fox puede dividirse en tres partes: La primera


se ubica desde el inicio de la administración foxista en diciembre de 2000
hasta el 11 de septiembre de 2001; la segunda abarca de los ataques a las
torres gemelas y el Pentágono hasta la renuncia de Jorge Castañeda en enero
de 2003; la última contempla el periodo de Luis Ernesto Derbez como
secretario de Relaciones Exteriores.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 5


Rafael Velázquez Flores

2.1 Antes del 11 de septiembre de 2001


Esta primera etapa se caracterizó por un marcado activismo en política
exterior y una alta capacidad de negociación internacional, producto
principalmente, del bono democrático obtenido con el triunfo electoral de
2000. En esta fase, el gobierno se apuntó importantes éxitos diplomáticos
como fueron el ingreso de México al Consejo de Seguridad de la ONU, la
obtención de la sede para varias reuniones Cumbres de alto nivel, la
cancelación del proceso de certificación de la lucha antidrogas, entre otros,
que le permitieron a nuestro país una mayor presencia en el escenario
internacional y elevaron su estatura en los distintos foros.

El ingreso de México al Consejo de Seguridad de la ONU


Como lo prometió en la campaña, el gobierno de Vicente Fox inició los
trámites para que México se incorporara al Consejo de Seguridad Nacional de
las Naciones Unidas en diciembre de 2000. Para muchos, el asunto
representaba un giro en la política exterior, sin embargo, no era nueva la
participación del país en el órgano de la ONU, ya en dos ocasiones anteriores
(1946 y 1981) México había sido miembro no permanente. Por algún tiempo, el
gobierno mexicano decidió no participar porque su voto podría comprometerlo
en asuntos fuera del interés nacional y el país podría quedar mal frente a un
país u otro, pero la propuesta de Fox no era la más reciente. Durante la
administración de Carlos Salinas de Gortari, el gobierno presentó su
candidatura pero la retiró cuando Venezuela presentó la suya.6
El ingreso de México se daba en la lógica de una participación más activa
en la conformación de la nueva arquitectura internacional. Si bien México no
tiene la capacidad porque no cuenta con el poderío militar necesario, el
gobierno estaba interesado en influir en los acontecimientos mundiales. Ello
explicaba varias iniciativas que en un momento se consideraron ajenas al
interés nacional, como la pretensión de México de ser mediador para unificar
las dos coreas, o resolver el problema territorial entre Chile y Bolivia, o
participar como intermediario en Colombia y de estar al tanto del conflicto en
Medio Oriente.
La propuesta de participar en el Consejo de Seguridad fue altamente
controversial en México y en el extranjero. En el ámbito nacional, muchos
observadores pensaron que México participaría en la misiones de paz de las
Naciones Unidas proporcionando tropas militares. Las críticas no se dejaron
esperar. Muchos estaban en contra y pocos a favor. El entonces secretario de
Relaciones Exteriores, Jorge castañeda, tuvo que aclarar que México sólo

6Según Olga Pellicer, México retiró su candidatura en “aras de la unidad latinoamericana”. Ver el libro Constitución y
Política Exterior, México, Cámara de Diputados-SRE, 1992, p.105-106.

6 CIDE
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participaría “si se dan las condiciones”; dijo que no necesariamente se


enviarían efectivos militares.7
En el ámbito externo, México tuvo que enfrentarse a la crítica puesto que
República Dominicana había presentado con anterioridad su candidatura. La
propuesta mexicana causó algo de tensión con otros países que ya habían
comprometido su voto a la nación caribeña. Finalmente México ganó, con 138
votos a favor, su ingreso al órgano responsable de la seguridad internacional
lo que fue interpretado como un éxito de la diplomacia mexicana.8

La relación con Estados Unidos


Los triunfos del panista Vicente Fox y del candidato republicano George W.
Bush en el año 2000 anticiparon una luna de miel entre México y Estados
Unidos. Los observadores auguraban una nueva etapa de plena cooperación
entre ambos países basada en una ideología conservadora.9 Las afinidades
personales de Bush y Fox le imprimirían también un sello de cordialidad a la
relación. En su momento, el presidente Bush declaró que México sería su
prioridad en política exterior —en los hechos, parecía cierta la afirmación de
Bush. El primer viaje internacional del nuevo presidente estadounidense fue
precisamente a México cuando visitó el rancho de Vicente Fox en febrero de
2001; luego, Fox sería el primer presidente extranjero en hacer una visita
oficial de estado a Estados Unidos.
Después del triunfo electoral de Vicente Fox, todos los planes oficiales de
política exterior apuntaban a promover una relación cordial con Estados
Unidos. Antes de tomar posesión de su cargo, el presidente de México creó la
Coordinación de Relaciones Exteriores encabezada por Jorge G. Castañeda y
Adolfo Aguilar Zinser. En la presentación de su programa de política exterior
en agosto de 2000, la coordinación enumeró las principales líneas de la
política exterior de México. Una de las propuestas era profundizar el proceso
de integración de América del Norte. La prioridad sería, entonces, una
estrecha relación con Estados Unidos.
En agosto de 2000, el ya presidente electo propuso la profundización del
proceso de integración de América del Norte sugiriendo la libre movilidad de
la mano de obra y la creación de instituciones supranacionales. El entonces
presidente de Estados Unidos, William Clinton, y el Primer Ministro de
Canadá, Jean Chrétien, amablemente rechazaron la propuesta. La sugerencia
de Fox causó polémica al interior de México ya que el tema era muy
controversial. Los partidos de oposición argumentaban que el presidente

7 Georgina Saldierna, “México participaría en operaciones de la ONU por la paz, anuncia Castañeda”, en La Jornada,
4 de enero de 2001.
8 “México, miembro del Consejo de Seguridad de la ONU”, en La Jornada, 9 de octubre de 2001.
9 Jane Perlez, “Change in Leadership is Welcomed as an Opportunity for Greater U.S.-Mexican Cooperation”, en

The New York Times, 3 de julio de 2000.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 7


Rafael Velázquez Flores

electo estaba excediendo sus funciones y que no estaba consultando a la


sociedad para sus iniciativas.
A finales de enero de 2001, el entonces secretario de Relaciones Exteriores
de México, Jorge G. Castañeda, visitó Estados Unidos para preparar un
encuentro entre ambos mandatarios, y quien fue recibido por su homólogo
estadounidense Colin Powel y por la Consejera de Seguridad Nacional,
Condoleezza Rice. También tuvo una importante reunión con el senador Jesse
Helms, presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado
estadounidense, otrora acérrimo crítico de México, quien semanas después,
pagó la visita a Castañeda. Algunos observadores no daban crédito a lo que
veían puesto que un año antes era imposible pensar que el senador Helms
pudiera visitar a México en calidad de amigo.10
El 16 de febrero de 2001, tuvo lugar la primera reunión entre los
mandatarios Fox y Bush en Guanajuato, México y era la primera ocasión que
un nuevo presidente de Estados Unidos visitaba a México como primer viaje
internacional. Los principales temas en la mesa de negociación fueron la
migración —ya que México proponía un acuerdo—; la eliminación del proceso
de certificación y la profundización de la integración regional. Fox y
Castañeda insistieron sobre la ampliación del TLCAN, especialmente la libre
movilidad de mano de obra y la creación de un fondo de desarrollo que
permitiera financiar las regiones con menor desarrollo.
En los primeros días de septiembre del mismo año, Vicente Fox tendría el
privilegio de ser el primer presidente que realizaba una visita de Estado a
Estados Unidos. La expectación por la visita en ambos lados de la frontera era
muy alta. Pensando que la imagen positiva que proyectaba Fox se podía
contagiar, los políticos de Estados Unidos se peleaban por conseguir un lugar
en las presentaciones de Fox para salir en la foto.11 El presidente mexicano
quería aprovechar su capital político para avanzar en sus propuestas respecto
a la migración y el narcotráfico, por su lado, el presidente Bush buscaba
aumentar su popularidad entre los hispanos residentes en Estados Unidos para
atraer sus votos.
Vicente Fox insistió en la eliminación del proceso de certificación y
propuso la desaparición del Grupo de Contacto de Alto Nivel que había sido
creado en la administración zedillista para coordinar la lucha contra el
narcotráfico. El objetivo era crear mecanismos multilaterales que sustituyeran
a la certificación unilateral. En cuanto al asunto de la migración, Vicente Fox
sorprendió al presidente Bush al plantear como un reto regularizar a más de
tres millones de mexicanos en un corto plazo.12 En una sesión conjunta del

10 Juan Manuel Venegas y Roberto Garduño, “Helms extendió su ‘mano amiga’ a México”, en La Jornada, 17 de abril
de 2001.
11 Jim Cason y David Brooks, “La visita de Fox, trampolín para políticos de EU”, en La Jornada, 4 de septiembre de

2001.
12 Ídem, “La propuesta migratoria de Fox sorprendió a Bush y a funcionarios de la Casa Blanca”, en La Jornada, 6 de

septiembre de 2001.

8 CIDE
U n a p r i m e r a e v a l u a c i ó n d e l a p o l ít i c a e x t e r i o r …

Congreso de Estados Unidos, el presidente mexicano se dirigió a sus


compatriotas y les prometió que no los abandonaría. La visita fue considerada
un éxito a pesar de que no hubo avances tangibles.
Hasta antes del 11 de septiembre, la relación México Estados Unidos
parecía una luna de miel, ya que muchos de los planes de la agenda bilateral
podían concretarse si ambas partes mostraban la voluntad política necesaria.
Por primera vez en mucho tiempo, México y Estados Unidos gozaban de una
estrecha relación que buscaba potenciar los canales de cooperación y reducir,
lo más posible, los esquemas de conflicto que habían caracterizado las etapas
anteriores.

La relación con Cuba


Al principio de la administración foxista, la relación con Cuba parecía que
estaría en buenos términos. Fidel Castro tuvo la cortesía de asistir a la toma
de posesión de Vicente Fox, lo que significó un buen augurio, sin embargo, la
realidad se tornó distinta. La principal preocupación para Cuba era el voto
mexicano en la sesión de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU
en Ginebra, evento que se celebraba año con año. Las anteriores
administraciones mexicanas se habían abstenido y Cuba estaba interesada en
que el gobierno foxista mantuviera la misma línea, pero, en el primer
trimestre de 2001 empezaron a aparecer visos de que Vicente Fox podría
votar a favor de una condena a Cuba. En la reunión del presidente de México
Vicente Fox y George Bush en el Rancho de San Cristóbal en febrero, surgieron
versiones periodísticas de que el Departamento de Estado estadounidense
estaba presionando a la Secretaría de Relaciones Exteriores para votar a favor
de cualquier resolución contra Cuba.
Antes de la votación en Ginebra, el Congreso mexicano aprobó sendos
puntos de acuerdo solicitando al presidente Fox abstenerse de apoyar la
resolución que condenaba a Cuba. Todas las fracciones parlamentarias
apoyaron la propuesta, sin embargo, el representante del PAN aclaró que no
todos los miembros de su bancada estaban de acuerdo con el dictamen. De
cualquier forma, el documento aprobado reflejaba un consenso respecto a la
posición que México debía adoptar en Ginebra.
El 18 de abril de 2001, en la 57 sesión de la CDH de la ONU, la delegación
de la República Checa presentó una resolución en la que se exhortaba al
gobierno cubano a asegurar el respeto de los derechos humanos y a cooperar
con otros mecanismos para que observadores de derechos humanos pudieran
visitar Cuba. Aunque la resolución reconocía algunos avances en derechos
humanos en la isla, el gobierno de Castro la consideró injerencista y violatoria
de la soberanía cubana.
Dada la presión ejercida por el Congreso mexicano y los partidos políticos
de oposición, la administración de Fox decidió abstenerse en la votación, y así
el presidente no quedaba mal con Cuba ni tampoco con los grupos

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 9


Rafael Velázquez Flores

nacionalistas, porque el voto no condenaba a la isla pero tampoco la


exoneraba. A pesar de ello, el régimen de Castro acusó innecesariamente a
Castañeda de trabajar una resolución alterna a la Checa y de fraguar una
alianza entre países latinoamericanos para desprestigiar al gobierno cubano.
El entonces secretario contestó que los cubanos decían eso porque estaban
“ardidos”.13 La declaración provocó inmediatamente una tensión diplomática
que casi derivó en un conflicto internacional.

Otras áreas regionales


En su área contigua, México desplegó importantes iniciativas de política
exterior. La más importante fue el Plan Puebla Panamá que buscaba la
promoción del desarrollo regional a través de la creación de infraestructura.
El propósito final era integrar al sursureste mexicano con los países de
Centroamérica. Aquí conviene aclarar que la propuesta de Vicente Fox no era
del todo nueva, ya anteriormente, en la administración zedillista, se había
presentado el mismo plan.14 El problema fue que éste quedó congelado por
falta de financiamiento y por el poco interés que despertó después del 11 de
septiembre. Con el Caribe, México trató de mantener una presencia activa en
los diferentes foros de la región, sin embargo, las últimas administraciones
otorgaron poca atención real a la zona porque el mayor interés se había
concentrado en Estados Unidos.
En el contexto de la Organización para los Estados Americanos, el gobierno
de Vicente Fox denunció el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca
por considerarlo obsoleto. Nuevamente, la decisión se interpretó como “otra
huella de la ‘nueva política exterior’ proactiva”, sin embargo, después de los
atentados del 11 de septiembre, el gobierno mexicano se olvidó por un tiempo
del asunto. Un año más tarde, México concluyó el trámite para quedar fuera
del tratado.15
En donde sí se puso mayor atención fue en Europa y en la región Asia
Pacífico. Este interés se debió a que ambas regiones son potencialmente
oportunidades para invertir en México. Desde el principio de su
administración, Vicente Fox visitó algunos países del Asía Pacífico para
promover a México entre los inversionistas asiáticos. Un logro importante fue
la obtención de la sede de la reunión de APEC para el 2002 en México.
Durante la visita del presidente a Japón, ambos gobiernos acordaron
establecer un Grupo de Estudio para examinar las relaciones económicas de
ambos países. Esta instancia inició sus trabajos en 2001 y uno de sus objetivos
era explorar las posibilidades de firmar un tratado de libre comercio entre
13 Juan Manuel Venegas y Georgina Saldierna, “Las imputaciones cubanas ‘me tienen sin el menor cuidado’, asegura
Jorge G. Castañeda”, en La Jornada, 22 de abril de 2001.
14 José Gil, “Origen zedillista de un proyecto foxista. Fondo y trasfondo del PPP”, en Proceso, No. 1271, 11 de marzo

de 2001, pp. 38-41.


15 Juan Manuel Venegas et al., “Preocupa a diplomáticos de Estados Unidos el retiro de México del Tratado de Río”,

en La Jornada, 8 de septiembre de 2001.

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ambos países. El hecho no tenía precedentes en la relación bilateral y


evidenciaba la importancia que tenía México para Japón.
Con Europa, la actividad fue también intensa. El presidente hizo varias
visitas a países de la región para buscar capitales que apuntalaran el
desarrollo de México. El eje de la relación bilateral en los primeros años fue
el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea que entró en
vigor en el año 2000. Probablemente uno de los cambios más prominentes en
la arena política de la relación bilateral han sido las declaraciones de apoyo
de varias presidencias del Consejo de la UE al gobierno mexicano, las cuales
hubieran sido poco probables antes del proceso electoral de 2000 y sin un
acuerdo global.
En suma, la política exterior de la administración foxista antes del 11 de
septiembre fue proactiva y gozó de una capacidad de negociación
internacional amplia debido, principalmente, al “bono democrático”. En esta
fase, el gobierno foxista se apuntó importantes éxitos diplomáticos, como fue
el ingreso al Consejo de Seguridad de la ONU, la obtención de la sede para
organizar las cumbres de la APEC y la de la Conferencia Internacional sobre la
Financiación para el Desarrollo, así como una estrecha relación con Estados
Unidos que parecía tendría frutos importantes en las áreas de migración y
narcotráfico.

2.2. La política exterior de México


después del 11 de septiembre
En esta segunda etapa, que va del 11 de septiembre de 2001 a enero de 2003,
el rasgo principal fue una disminución en la capacidad de negociación
internacional debido a los siguientes factores: las políticas de Estados Unidos
después de los ataques a las torres gemelas y al Pentágono, a la
desaceleración de la economía estadounidense, al enfrentamiento entre la
administración de Fox con el Congreso y los medios de comunicación, y al
sentir popular de que las promesas de campaña no se habían cumplido. En
este lapso, el gobierno ajustó su agenda de política exterior a los temas de
seguridad nacional como consecuencia de los ataques a Nueva York y
Washington.

La relación con Estados Unidos


El 11 de septiembre de 2001 las torres gemelas de Nueva York y el edificio del
Pentágono en Washington sufrieron el peor atentado terrorista en suelo
estadounidense. El incidente cambió definitivamente el contexto
internacional y, por su puesto, el giro tuvo repercusiones en la política
exterior de México. A partir de ese momento, la prioridad de la agenda de la
política exterior estadounidense era la seguridad nacional y la relación con
México pasó a un lugar secundario. Luego de unos momentos de indecisión, el
presidente Fox ofreció el apoyo incondicional a Estados Unidos y a su causa.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 11


Rafael Velázquez Flores

La declaración causó malestar en algunos sectores de la opinión pública


mexicana, pero la administración de Fox estaba convencida de que tenía que
estar de lado del vecino en esos momentos. Incluso el entonces secretario de
Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda, dijo que el atentado también había
sido perpetrado contra México.16
Hubo varios efectos inmediatos después del 11 de septiembre en la
relación bilateral, pero el más significativo fue que la relación con México
dejó de ser una prioridad para la política exterior de Estados Unidos. Los
ataques a Nueva York y Washington pusieron a la seguridad nacional y a la
lucha contra el terrorismo como los asuntos prioritarios de la agenda
estadounidense. En consecuencia, el bono democrático de Vicente Fox se
empezó a diluir, lo que provocó que la relación bilateral bajara de tono; en
este sentido, el acuerdo migratorio se mantuvo prácticamente congelado y la
ampliación a un TLCAN-plus quedó simplemente en el tintero.
El 11 de septiembre cambió definitivamente la política de seguridad
nacional de México en el marco de su relación con Estados Unidos. A partir de
ese día, los temas que dominaron la agenda entre los dos países fueron los
asuntos de seguridad nacional. Estados Unidos promovió entre México y
Canadá un plan para garantizar la seguridad de las fronteras, invitó a México a
formar parte del Ejército de las Américas e incluyó al país en el Comando
Norte. El Congreso mexicano y varios grupos pacifistas demandaron que la
participación de México en la lucha antiterrorista fuera dentro de la ley y con
pleno respeto de su soberanía.
En respuesta a esta nueva realidad, el gobierno mexicano instrumentó
varias medidas vinculadas a la política de seguridad de Estados Unidos.
Primero detuvo e interrogó a cientos de personas de origen árabe y restringió
su ingreso; también proveyó a las autoridades estadounidenses de información
de inteligencia sobre posibles sospechosos viviendo en México. Después de los
ataques, el ejército mexicano y la policía reforzaron la seguridad en las
instalaciones estratégicas: pozos petroleros, fronteras, puertos, aeropuertos,
etcétera. Ahora, los viajeros que visitan Estados Unidos desde México deben
pasar por extremas medidas de seguridad en los aeropuertos.17 Igualmente,
las autoridades migratorias de México incrementaron su vigilancia para evitar
que ilegales entraran al territorio nacional desde la frontera sur.18
Todas estas medidas estaban contempladas en las siguientes leyes
estadounidenses: Ley Patriótica de 2001, la Ley de Reforma para Mejorar la

16 Daniel Millán, “Atentado, acto contra México.- Castañeda”, Reforma, 14 de septiembre de 2001.
17 El tema de la seguridad en los aeropuertos causó en México un conflicto político interno cuando en diciembre de
2003 y enero de 2004, autoridades federales estadounidenses fueron apostados en aeropuertos mexicanos para
hacerse cargo de la inspección a los viajeros. Varias voces se alzaron en contra de la medida porque violaba la
soberanía de México.
18 Athanasios Hristoulas, “Trading places. Canada, Mexico, and North American Security”, en Peter Andreas y

Thomas Biersteker, The Rebordering of North America: Integration and Exclusion in a new Security Context, Nueva York,
Routledge, 2003, pp. 37-38.

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Seguridad Fronteriza y la Entrada con Visas de 2002 y la Ley de Seguridad


Doméstica de 2002. Era claro que el gobierno mexicano había decidido ajustar
su política de seguridad nacional a la visión de su contraparte estadounidense
después de los ataques del 11 de septiembre. Las razones que explicaban esa
decisión eran varias. En primer lugar, México no tenía muchas opciones frente
a la hegemonía de Estados Unidos. No adoptar las medidas para apoyar a su
vecino implicaría para México regresar a una fase conflictiva con Estados
Unidos. En segundo lugar, es posible que el gobierno de Fox haya cedido en el
tema de seguridad pensando que todavía era posible concretar un acuerdo
migratorio y profundizar la integración regional, sin embargo, estos temas
quedaron supeditados a la agenda de seguridad de Estados Unidos.
Después del 11 de septiembre, las relaciones entre México y Estados
Unidos se redujeron prácticamente a temas de “control fronterizo”. En marzo
de 2002, los mandatarios firmaron el “Plan de Acción para la Cooperación
sobre Seguridad Fronteriza”. El arreglo tenía claramente tintes de lucha
contra el terrorismo. El propósito del acuerdo era crear una “frontera
inteligente” (smart border) y modernizar la infraestructura fronteriza para
facilitar el flujo de personas y mercancías entre ambas naciones.
En cuanto al tema migratorio, México insistió en concretar un acuerdo con
Estados Unidos para regularizar la situación jurídica de millones de mexicanos
trabajando sin documentos en suelo estadounidense. Dicho acuerdo era uno
de los objetivos fundamentales de política exterior de la administración de
Vicente Fox. Los eventos del 11 de septiembre vinieron a cancelar
definitivamente esta opción. Ese mismo día, varios actores políticos
estadounidenses sugirieron la necesidad de reforzar los controles fronterizos
para evitar el ingreso de indocumentados.19 En donde hubo avances fue en el
asunto del narcotráfico. El Congreso estadounidense decidió cancelar el
proceso de certificación para el año 2002 y en septiembre de ese año, el
Congreso y el presidente de Estados Unidos aprobaron una nueva ley que
requería al presidente elaborar un reporte antes del 15 de septiembre de cada
año que identificara los principales países de tránsito y producción de
drogas.20
En suma, el 11 de septiembre vino a modificar la relación bilateral. La
política exterior de México se tuvo que ajustar a las políticas de seguridad y
lucha contra el terrorismo estadounidense; la agenda bilateral, entonces, se
securitizó.21

19 Peter Andreas, “A Tale of Two Borders: The U.S.-Canada and U.S.-Mexico Lines after 9-11”, en Peter Andreas y
Thomas Biersteker, op. cit., pp. 1-2.
20 Larry Stors, Mexico-US.-Relations: Issues for Congress, Washington, Congressional Research Service, 26 de marzo

de 2003, p. 11.
21 La palabra securitizar no existe en español. En Estados Unidos el término se generalizó especialmente después del

11 de septiembre. Significa que los asuntos de seguridad nacional tienen primacía sobre otros temas.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 13


Rafael Velázquez Flores

La relación con Cuba


En un intento por mejorar las relaciones, Vicente Fox visitó a Fidel Castro en
febrero de 2002.22 Afirmó que una buena relación con Cuba era prioritaria
para su gobierno, sin embargo, antes de regresar a México también se
entrevistó con los líderes de los grupos disidentes.23 Luego, el secretario
Castañeda anunció que México rompía relaciones con la revolución cubana y
las iniciaba con la República de Cuba. Estas decisiones fueron muy criticadas
en México porque antes la SRE había afirmado que el presidente Fox no tenía
planes de reunirse con la oposición cubana. La visita en lugar de mejorar las
cosas las empeoró. En México, la oposición estaba enfurecida y solicitó la
renuncia de Castañeda.
Semanas más tarde, la tensión llegaba a una nueva etapa cuando
alrededor de 100 cubanos invadieron la embajada mexicana en La Habana
solicitando asilo político a finales de febrero.24 La acción era producto de una
declaración hecha por Jorge Castañeda al inaugurar un centro cultural
mexicano en Miami. Sus declaraciones fueron mal interpretadas y manipuladas
cuando dijo que las puertas estaban abiertas para todos los amigos
latinoamericanos. Se pensó que era una invitación abierta para solicitar asilo
político en cualquier momento. El asunto se resolvió gracias a la
intermediación del mismo Fidel Castro.
El conflicto con Cuba no terminaría ahí. El 19 de abril México se sumó
junto con otras 22 naciones al voto a favor de la resolución que había
presentado Uruguay en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra en la
cual se invitaba a Cuba a aceptar el monitoreo para evaluar el respeto a los
derechos humanos en la isla. El texto de la resolución no era tan condenatorio
pero el voto causó agrios debates en México. Muchos legisladores mexicanos
se sintieron ofendidos puesto que en un punto de acuerdo los diputados,
excepto los del PAN, habían exigido un día antes al presidente abstenerse de
votar en Ginebra.25 Muchos sectores de la opinión pública concluyeron que el
gobierno de Fox estaba violando los preceptos constitucionales.26
A finales de marzo de 2002, México fue sede de la Conferencia para la
Financiación al Desarrollo en Monterrey. Al final de su discurso, Fidel Castro

22 Sólo tres presidentes mexicanos habían realizado visitas de Estado a la Cuba socialista: Luis Echeverría, José López

Portillo y Carlos Salinas de Gortari. La visita de Fox se interpretó como un intento de descongelar la relación
bilateral luego de que Zedillo la mantuvo congelada.
23 Juan Manuel Venegas, “Se reunió Fox con disidentes; pidió a Castro revisar casos de cubanos presos”, en La

Jornada, 5 de febrero de 2002.


24 Juan Manuel Venegas et al., “Pide Fox a Castañeda una explicación; habla con Castro”, en La Jornada, 1 de marzo

de 2002.
25 Roberto Garduño y Ciro Pérez, “Abstenerse de votar contra Cuba, demandan diputados a Vicente Fox”, en La

Jornada, 19 de abril de 2002.


26 El artículo 89 fracción X de la Constitución establece que el presidente mexicano debe conducir la política

exterior con apego a los principios tradicionales, entre ellos el de la no intervención. Ver Andrea Becerril, “Viola el
gobierno principios constitucionales al votar en contra de Cuba, afirman senadores”, en La Jornada, 19 de abril de
2002.

14 CIDE
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dijo que tenía que abandonar la reunión debido a una situación especial.27
Inmediatamente las especulaciones y los rumores corrieron en el sentido de
que el gobierno mexicano le había pedido que se retirara. La SRE negó que
México le hubiera pedido a Castro retirarse y exigía al gobierno cubano que
presentara las pruebas correspondientes. Más tarde, Fidel Castro se
presentaba en conferencia de prensa para revelar las pruebas que tenía sobre
el asunto de Monterrey. En una clara represalia contra el voto mexicano en la
Comisión de Derechos Humanos de la ONU, el jefe del gobierno cubano
presentó la grabación de una conversación telefónica entre él y Vicente Fox,
en donde el mandatario mexicano le pedía al Comandante retirarse de la
Cumbre de Monterrey con anticipación para “no complicarle” la visita de
George W. Bush. La difusión de la cinta rompió completamente con el
protocolo diplomático, pero también mostró a Vicente Fox y a Jorge
Castañeda como mentirosos ante la opinión pública internacional.
La conversación revelaba las complacencias del gobierno mexicano ante
Estados Unidos. Después, el Congreso mexicano demandó el inicio de un juicio
político contra el secretario de Relaciones Exteriores y consideró a la
administración de Fox como “entreguista” y subordinada ante los intereses de
Estados Unidos.28 Cuba y México habían llegado al nivel más bajo en su
relación y parecía que habría un rompimiento diplomático. Finalmente, las
cosas tomaron un cauce más tranquilo puesto que ambos mandatarios
redujeron la tensión de la situación. Ante México, Vicente Fox tuvo que pedir
disculpas públicamente.29

Otros temas y regiones


Después del 11 de septiembre, el conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso
llegó a etapas más avanzadas debido principalmente al voto mexicano contra
Cuba y al apoyo incondicional a Estados Unidos. El punto más álgido de la
tensión vino el 9 de abril de 2002 cuando el Senado no autorizó un viaje del
presidente Fox a Canadá y Estados Unidos. Era la primera vez que un hecho
así ocurría en la historia de la política exterior de México.30 El presidente
alegó que el Senado no le estaba dejando hacer su trabajo y que le ponía
obstáculos para promover a México en el exterior. Esta actitud contrastaba
notablemente con la propuesta panista de fortalecer al Congreso en asuntos
internacionales, la cual fue uno de los diez compromisos de campaña en
materia de política exterior.

27 Blanche Petrich et al., “Orilló Fox a Castro a dejar la Cumbre; Bush llegó más tarde”, en La Jornada, 22 de marzo
de 2002.
28 Andrea Becerril et al., “Fox es ‘el mejor ejemplo de entreguismo y subordinación’ a EU, acusan diputados”, en La

Jornada, 23 de abril de 2002.


29 “Disculpas, ofrece Fox a quienes piensan que hubo un ‘engaño’”, en La Jornada, 25 de abril de 2002.
30 “Niega Senado permiso a Fox para viajar”, en Reforma, 9 de abril de 2002.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 15


Rafael Velázquez Flores

A pesar del conflicto en el Congreso, México mantuvo una presencia


importante y proyectó una actividad intensa en otros foros. A partir de enero
de 2002 el país fue miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la
ONU. Adolfo Aguilar Zinser, anterior Consejero de Seguridad Nacional, fue
nombrado como jefe de la representación mexicana. El 1 de febrero de 2002,
México asumió la presidencia del Consejo en medio de un ambiente dominado
por la guerra contra el terrorismo. Según Aguilar Zinser, el eje fundamental
de la participación de México en el órgano sería la búsqueda de consensos.31 A
finales de 2002, el gobierno mexicano se enfrentó a uno de los temas más
difíciles de política exterior: el asunto de Irak en el Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas. Aguilar Zinser apoyaba fuertemente la postura de México
a favor de la negociación diplomática en el caso de la guerra con Irak y
rechazaba el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos. El asunto fue
abordado en el Consejo de Seguridad y México tenía que decidir entre apoyar
abiertamente a Estados Unidos o estar a favor de la propuesta de otros países.
México votó en noviembre de 2002 a favor de la resolución 1441, la cual ponía
en marcha la acción de dos pasos.32
En España, Vicente Fox se metió en aprietos al tratar de involucrarse en
los asuntos internos de ese país y al cometer un error al referirse al escritor
Jorge Luis Borges.33 En mayo de 2002, el presidente Fox realizó una nueva gira
por Europa para participar en la Cumbre de los Países de la Unión Europea,
América Latina y el Caribe. En el encuentro, el presidente Fox fue receptivo
del compromiso de la comunidad española de negocios para invertir 293
millones de dólares en México.34 Asimismo, visitó el Reino Unido, Irlanda y
Francia en noviembre de 2002 con el argumento persuasivo de que México era
el mejor lugar para hacer uso de una plataforma de bienes de la UE libre de
impuestos para entrar al mercado de Estados Unidos.
En suma, el 11 de septiembre tuvo efectos inmediatos en la política
exterior de México. El principal fue una disminución en la capacidad de
negociación internacional. En esta etapa, el gobierno de Fox ajustó su agenda
con Estados Unidos a los temas de seguridad nacional como consecuencia de
los ataques. En cuanto a Cuba, la relación empezó a deteriorarse
significativamente.

31 Jim Cason y David Brooks, “Asume México la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU; lograr consenso,

la meta”, en La Jornada, 1 de febrero de 2002.


32 El primero era iniciar una serie de inspecciones en Irak para determinar si tenía armas de destrucción masiva. El

segundo era que, si en realidad existían esas armas e Irak no mostraba señales de desarme, una fuerza militar
apoyada por la ONU entraría en acción para eliminar la amenaza irakí.
33 El presidente Fox se puso “a las órdenes” del gobierno español para combatir a la organización ETA, como

consecuencia, el Partido Nacionalista Vasco reaccionó inmediatamente. Ver Andrea Becerril, “El Presidente creó un
conflicto con el Partido Nacionalista Vasco: Senadores”, en La Jornada, 18 de octubre de 2001.
34 “Fox anuncia inversiones españolas en México por 316 millones de euros”, en 5 Días, 13 de mayo de 2002.

16 CIDE
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2.3 La etapa de Luis Ernesto Derbez


Esta tercera etapa, que va de enero de 2003 cuando toma posesión Ernesto
Derbez hasta el final del sexenio, se caracteriza por una reducción del
activismo de la política exterior de México, la entrada a un espiral de
confrontaciones y crisis diplomáticas con otros países, desatinos de la política
exterior y el cumplimiento de los compromisos previamente contraídos. En
este periodo, algunos de los fracasos más significativos fueron la imposibilidad
de profundizar el TLCAN, la fallida candidatura de Luis Ernesto Derbez a la
Secretaría General de la OEA. Sin embargo, el fiasco más notable fue la crisis
diplomática con Cuba, la cual se debió a la falta de experiencia diplomática
de los encargados de la política exterior de México.

La participación de México en el Consejo de Seguridad


ante el caso Estados Unidos-Irak
La situación entre Estados Unidos e Irak empeoró en febrero de 2003.
Entonces, Estados Unidos amenazó a México con represalias si no lo apoyaba
en la guerra contra Irak.35 Afortunadamente para México, no hubo necesidad
de emitir un voto en el Consejo de Seguridad porque Estados Unidos decidió,
de manera unilateral junto con España y Gran Bretaña, atacar a Irak en marzo
de 2003 para derrocar al régimen de Saddam Hussein. El asunto había causado
un intenso debate al interior de México. Algunos sectores de la sociedad
mexicana estaban a favor de votar por la propuesta de Estados Unidos a
cambio de un beneficio tangible, pero la mayoría de los sectores exigía el
voto contra Estados Unidos. A pesar de la aparente oposición del gobierno
mexicano ante Estados Unidos, a finales de 2003, México apoyó una resolución
en el Consejo de Seguridad de la ONU que finalmente legitimaba la invasión
de Estados Unidos a Irak.36
En cuanto al proceso de reforma de las Naciones Unidas, México estuvo
interesado y apoyó algunas iniciativas. Fue uno de los 15 países del llamado
grupo de amigos que impulsaban una propuesta para reformar a la ONU. El
representante de México en la ONU en la fase final del sexenio foxista, el
Emb. Enrique Berruga, había manifestado que la posición mexicana respecto a
la reforma debía estar basada en el binomio seguridad-desarrollo.37 Después
de que se reformó la ONU en el 2005, se creó el Consejo de Derechos
Humanos donde México fue uno de los países originales e inclusive presidió los
primeros trabajos del nuevo órgano.38 Aunque varios sectores criticaron el
rezago de México en cuanto al respeto de derechos humanos, el hecho fue
considerado como un éxito diplomático para el gobierno mexicano.

35 Daniel Millán, “Prevén represalias si no hay apoyo a EU”, en Reforma, 13 de febrero de 2003.
36 “Apoya México resolución sobre Irak, informa cancillería”, en El Universal, 16 de octubre 2003.
37 David Brooks, “Participa México en los intentos por resucitar a Naciones Unidas”, en La Jornada, 10 de febrero

del 2005.
38 Ver “Asume México presidencia de Derechos Humanos en la ONU”, en El Universal, 19 de junio de 2006.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 17


Rafael Velázquez Flores

En el ámbito de las Naciones Unidas también hubo otros sucesos que


fueron considerados como triunfos de la diplomacia de Vicente Fox. Por
ejemplo, a finales de octubre de 2005, México ratificó su adhesión a la Corte
Penal Internacional.39 La decisión tenía un mérito destacado porque Estados
Unidos presionaba a México para firmar un acuerdo en el que los ciudadanos
estadounidenses gozarían de inmunidad ante la Corte. Washington amenazaba
con el retiro de ayuda para programas de colaboración militar y jurídica.40
Con dignidad nacional, el gobierno mexicano se negó a firmar tal acuerdo de
inmunidad.41 Finalmente, el gobierno de Estados Unidos suspendió la
asistencia militar en cumplimiento de una ley interna que obliga a su gobierno
a hacerlo con los países que no firman tal acuerdo.42
Asimismo, el 7 de noviembre de 2005 la Asamblea General y el Consejo de
Seguridad eligieron a Bernardo Sepúlveda Amor, secretario de Relaciones
Exteriores durante el gobierno de Miguel de la Madrid, como juez de la Corte
Internacional de Justicia. Aunque la SRE hizo labor de apoyo a su candidatura,
la verdad es que el nombramiento fue dado por el prestigio personal del
excanciller. Días después, el 25 de noviembre, el también exsecretario de
Relaciones Exteriores, José Ángel Gurría Ordoñez, fue nombrado secretario
general de la OCDE. Ambos nombramientos fueron considerados como un
reconocimiento a la labor internacional de México.
Otro triunfo diplomático de la administración foxista fue el fallo de la
Corte Internacional de Justicia en el que ordenaba a los tribunales
estadounidenses a revisar los casos de 51 mexicanos condenados a muerte en
cárceles de Estados Unidos.43 La Corte consideró que Estados Unidos violó las
leyes internacionales al no permitir que los procesados tuvieran contacto con
sus consulados. Aunque muchos dudaron que Washington cumpliera, el
gobierno mexicano lo consideró un triunfo para el derecho internacional y los
derechos humanos. Efectivamente, para finales del sexenio, la revisión de los
casos estaba estancada.44

La relación con Estados Unidos


Si bien los primeros meses parecieron una luna de miel entre México y Estados
Unidos, el idilio se empezó a romper por el tardío apoyo de México luego de
los ataques del 11 de septiembre y porque Fox no apoyó a Estados Unidos en
el Consejo de Seguridad frente al caso de la guerra contra Irak, en
consecuencia, la relación bilateral se enfrió. Por parte de Estados Unidos

39 “Ratifica México adhesión a Corte Penal Internacional”, en El Universal, 28 de octubre de 2005.


40 Pablo Bachelet, “EU presiona para que México no se una a Corte Penal”, en El Universal, 23 de octubre de 2005.
41 José Carreño, “Descarta Derbez inmunidad a EU ante Corte Penal”, en El Universal, 27 de octubre de 2005.
42 David Brooks, “EU suspendió asistencia militar a México por ingresar a la Corte Penal Internacional”, en La

Jornada,, 9 de marzo de 2006.


43 Ver “México gana en La Haya juicio a EU”, en El Universal, 1 de abril de 2004.
44 José A. Román, “Estancada en EU, revisión de casos de mexicanos condenados a muerte”, en La Jornada, 31 de

diciembre de 2005.

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había una especie de resentimiento contra México por no haber apoyado


completamente su iniciativa en Irak. Tiempo después, el gobierno mexicano
orientaría algunos esfuerzos para tratar de recalentar la relación. En una
controversial declaración, el nuevo secretario de Relaciones Exteriores dijo
que la prioridad para México frente a Estados Unidos era la lucha
antiterrorista, ya no el acuerdo migratorio.45 La declaración provocó revuelo
al interior de México. Los políticos nacionalistas argumentaban que la
administración de Fox estaba dejando a un lado los principios de política
exterior de México y se estaba alineando a los intereses de Estados Unidos.
A pesar de ese esfuerzo, hubo algunos desplantes entre ambos
presidentes. En agosto de 2003, el presidente Fox canceló una visita a Estados
Unidos por la ejecución de un mexicano condenado a muerte por las
autoridades estadounidenses. En septiembre de 2003, durante el inicio de la
sesión de la Asamblea General de la ONU, Vicente Fox se sintió ofendido
porque el presidente Bush no lo recibió en privado. Luego, el mandatario
mexicano no asistió a la cena que Bush ofreció a los mandatarios asistentes, lo
que la prensa mexicana interpretó como una forma de represalia.
Ambos presidentes se volvieron a reencontrar en la Cumbre Extraordinaria
de las Américas celebrada en Monterrey a mediados de enero de 2004. En una
reunión privada, los dos presidentes propusieron echar a andar la Iniciativa de
Norteamérica con el propósito de establecer un marco regional que protegiera
a los miembros del TLCAN del terrorismo. El reencuentro fue considerado
como “el fin de dos años de discordia que siguieron después de los ataques
terroristas del 11 de septiembre de 2001” y el inicio de una nueva relación de
estrecha colaboración.46 Aunque el interés de la reunión se centró en el ALCA,
de la ampliación del TLCAN ya no se habló.
En 2004, hubo dos temas que causaron controversia a nivel interno en
México: Uno fue que el gobierno mexicano aceptó que autoridades federales
de Estados Unidos fueran apostados en los aeropuertos mexicanos para
hacerse cargo de la inspección a los viajeros. El tema causó un conflicto
político interno para México cuando varias voces se alzaron en contra de la
medida porque argumentaban que se violaba la soberanía de México. Otro
tema fue la existencia de un acuerdo entre México y Estados Unidos en el que
se le permitía a la patrulla fronteriza estadounidense usar balas de goma
contra los migrantes ilegales en la frontera. El Congreso y la opinión pública
argumentaron que el asunto violaba los derechos humanos de los mexicanos.
En diciembre de 2004 el tema migratorio volvió al centro del debate con
la aprobación de la Proposición 200 en el estado de Arizona, la cual tenía
como propósito quitar a los indocumentados apoyos para educación y salud.
La misma iniciativa convocaba a los ciudadanos estadounidenses a delatar a

45 Jim Cason, “Derbez: la lucha antiterrorista, prioridad ‘número uno’ de México”, en La Jornada, 8 de mayo de
2003.
46 Ver “Bush, Fox Agree on Immigration, Iraq”, en The New York Times, 13 de enero de 2004.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 19


Rafael Velázquez Flores

los indocumentados. Las reacciones en México fueron de protesta ante esa


proposición. Incluso, el Congreso mexicano propuso el retiro del embajador
mexicano en Washington como una forma de protesta. La SRE se comprometió
a “analizar” las posibilidades de enviar una nota diplomática de protesta.47
En el año 2005, la relación se volvió a complicar debido a distintos
eventos. Primero, el embajador estadounidense en México, Tony Garza,
criticó al gobierno mexicano por su falta de efectividad para combatir los
carteles de narcotraficantes, sobre todo en la frontera norte del país. Luego
de una ola de violencia en la zona fronteriza mexicana, el Departamento de
Estado estadounidense emitió un boletín en el que aconsejaba a los
ciudadanos estadounidenses a no visitar las zonas de mayor peligro. El
gobierno mexicano inmediatamente protestó. El presidente Fox sostuvo que
nadie podía criticar los esfuerzos de México en el combate al narcotráfico
porque era inmiscuirse en asuntos internos. Las acciones no pasaron del
simple discurso. Luego, aparecieron en Arizona grupos denominados Minute
Man Project (MMP), quienes iniciaron en abril la vigilancia a lo largo de la
frontera entre México y Estados Unidos para detectar a indocumentados y
entregarlos a los oficiales de migración. El gobierno mexicano consideró la
medida ilegal y protestó ante Estados Unidos.
En el marco de su política de seguridad para América del Norte, el
gobierno de Bush convocó a una reunión trilateral entre Canadá, México y
Estados Unidos, la cual se celebró en Waco, Texas, en marzo del 2005. A
petición de los estadounidenses y sin encontrar oposición, los tres países
concretaron la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte
(ASPAN), con la cual se comprometieron a cerrar las fronteras al terrorismo,
el crimen organizado, las drogas, el tráfico de personas y el contrabando, y a
compartir información de sus sistemas de inteligencia. Los grupos
nacionalistas criticaron a la administración de Fox porque consideraban que,
con ese arreglo, México se estaba alineando a los intereses de Estados Unidos.
En mayo de 2005, el gobierno de Estados Unidos aprobó una nueva medida
que preveía la construcción de un muro en la frontera con México y que ponía
obstáculos para que los migrantes indocumentados pudieran obtener licencias
de conducir. La medida se enmarcaba igualmente en la política de seguridad
estadounidense después de los ataques del 2001. El presidente mexicano
calificó la medida como discriminatoria, regresiva e incluso afirmó que “los
mexicanos hacen trabajos que ni los negros aceptan”. En Estados Unidos,
muchos calificaron al presidente mexicano como “racista” por el comentario
vertido. Incluso, muchos consideraron que la opinión de Fox ponía en riesgo la
imagen internacional de México.
A finales de 2005, el tema migratorio volvió a colocarse en el centro del
debate en ambas fronteras debido a que la Cámara de Diputados de Estados

47 Georgina Saldierna et al., “La SRE aún estudia si envía una nota diplomática por la Ley 200”, en La Jornada, 13 de

enero de 2005.

20 CIDE
U n a p r i m e r a e v a l u a c i ó n d e l a p o l ít i c a e x t e r i o r …

Unidos aprobó el 16 de diciembre una reforma migratoria que incluía la


construcción de un muro a lo largo de la frontera y la criminalización de los
migrantes indocumentados.48 En ambos lados de la frontera, el rechazo fue
amplio. La situación se complicó cuando el 30 de diciembre de 2005 un oficial
de la patrulla fronteriza asesinó a un mexicano por la espalda cuando
regresaba a territorio mexicano. Aunque la SRE envió una nota diplomática
solicitando la investigación, la opinión pública consideró la respuesta como
“tibia”.49
Por primera vez en la historia de Estados Unidos, miles de migrantes
salieron a las calles a protestar por lo que consideraron una ley injusta.
Incluso funcionarios estadounidenses consideraban que la medida no daría los
resultados esperados.50 En México, los tres principales candidatos se opusieron
a esa reforma migratoria y apoyaron las marchas en Estados Unidos. Luego el
Senado norteamericano aprobó el 25 de mayo de 2006 otra iniciativa de ley
menos agresiva. Esta nueva propuesta de reforma permite la regularización de
varios millones de mexicanos que viven en aquél país sin documentos, crea un
programa de trabajo temporal, autoriza el incremento de agentes para la
patrulla fronteriza, entre otras medidas.51 En México, la medida fue recibida
con júbilo, incluso el presidente Fox dijo que se trataba de un día histórico
porque la reforma beneficiaba a los migrantes mexicanos.52 Como ya había
dos proyectos de ley, el siguiente paso sería que se creara una comisión
conjunta entre las dos cámaras para empatar una sola iniciativa. Hasta finales
del sexenio de Fox, la medida no se había realizado.
A finales de marzo de 2006, Vicente Fox acudió a su última Cumbre de
mandatarios de los tres países de América del Norte, la cual se celebró en
Cancún, México. La reunión tenía el objetivo de darle seguimiento a las
acciones y metas de la ASPAN. En el encuentro, los tres jefes de Estado
reconocieron avances en el compromiso de fortalecer la seguridad y la
prosperidad de la subregión. Los tres países acordaron impulsar las siguientes
iniciativas: a) fortalecer la competitividad en América del Norte; b) gestionar
la colaboración en caso de desastres naturales; c) establecer medidas para
combatir la influenza aviar y humana; d) establecer un marco de seguridad

48 “Aprueban construcción de muro frontera México-EU”, en El Universal, 16 de diciembre de 2005.


49 Natalia Gómez, “Envía México nota diplomática a EU por muerte de migrante”, en El Universal, 3 de enero de
2006; Jorge Herrera, “Califican al gobierno de ‘tibio’ ante la muerte de inmigrante”, en El Universal, 3 de enero de
2006; Enrique Méndez, “La violencia fronteriza, por la tibieza de Fox, afirman diputados”, en La Jornada, 4 de enero
de 2006.
50 José Carreño, “La patrulla fronteriza rechaza utilidad del muro”, en El Universal, 2 de marzo de 2006; Alejandro

Salas, “Rechaza gobernador de Texas muro fronterizo”, en El Universal, 20 de enero de 2006.


51 Ver “Elementos del proyecto de ley”, en La Jornada, 26 de mayo de 2006.
52 Fabiola Martínez, “’¡Ya está, es un momento histórico, un día de fiesta maravilloso!’: Fox”, en La Jornada, 26 de

mayo de 2006.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 21


Rafael Velázquez Flores

energética para América del Norte, y e) crear y fortalecer fronteras


inteligentes y seguras.53
Vicente Fox había asistido a la reunión con esperanzas de tratar el asunto
migratorio, pero el presidente Bush estaba más interesado en los temas de
seguridad. Lo que parecía evidente era que, por la posibilidad de que Andrés
Manuel López Obrador ganara las elecciones presidenciales en México, Estados
Unidos estaba muy interesado en amarrar un acuerdo de cooperación en
materia de seguridad para el siguiente sexenio. La versión se confirmó cuando
el secretario de la Defensa Nacional mexicano acudió a una reunión a
Washington en mayo del 2006. El tema de la reunión no se difundió
públicamente, pero se sabía que Estados Unidos presionaba por el compromiso
mexicano para continuar colaborando en materia de seguridad.
A pesar de esos acercamientos en materia de seguridad, la relación
bilateral se volvió a tensar el mismo mes cuando el gobierno de Estados
Unidos autorizó el traslado de 6 mil miembros de la Guardia Nacional para
apoyar el trabajo de la patrulla fronteriza. En México, la medida se tomó
como un agravio para los derechos humanos de los mexicanos, incluso, hubo
voces que hablaban del fracaso de la política exterior mexicana.54 La SRE
envió una nota diplomática para manifestar su preocupación, pero no de
protesta. Ante la demanda de la opinión pública de que la SRE actuara con
mayor energía, el secretario Derbez dijo que “no se envolverá en la bandera”,
aludiendo al acto heroico de los niños del Castillo de Chapultepec.55 La
respuesta de la SRE fue considerada tibia por la opinión pública en México y
algunos analistas sugerían el retiro del embajador mexicano en Washington
como medida de represalia.56 Más adelante, el vocero de Vicente Fox defendió
la medida argumentando que la guardia nacional no haría detenciones.57
Si bien la administración de Fox inició con amplias perspectivas con
respecto a la relación bilateral con Estados Unidos, el sexenio terminó con
pocos logros y con una tensión por el tema migratorio. Como se puede
observar, en esta tercera etapa de la política exterior mexicana hay una
inclinación de parte del gobierno mexicano a ajustar los temas de la agenda
bilateral a los intereses de Estados Unidos en el marco de su política de
seguridad nacional. La firma del ASPAN es el ejemplo más claro.

53 SRE “Declaración Conjunta de mandatarios”, 31 de marzo de 2006. Disponible en:

http://www.sre.gob.mx/comunicados/comunicados/2006/marzo/dec_conju_cancun.htm.
54 Ver: “Fracasó la política exterior de Fox, coinciden políticos”, en La Jornada, 16 de mayo de 2006.
55 Patricia Muñoz, “Respetuosa queja de la SRE por la militarización ordenada por Bush”, en La Jornada, 19 de mayo

de 2006.
56 José A. Román, “Tibia preocupación del gobierno de México ante el anuncio estadounidense”, en La Jornada, 16

de mayo de 2006; José Galán, “Fox debió retirar de Washington al embajador, considera Jorge Bustamante”, en La
Jornada, 24 de mayo de 2006.
57 Juan Balboa, “La Guardia Nacional no hará detenciones: Aguilar Valenzuela”, en La Jornada, 18 de mayo de 2006.

22 CIDE
U n a p r i m e r a e v a l u a c i ó n d e l a p o l ít i c a e x t e r i o r …

La relación con Cuba


Después de la relación turbulenta con Cuba en el periodo de Jorge Castañeda,
una de las primeras declaraciones de Derbez fue que su principal labor sería
“enmendar ‘los modos de operación incorrectos’ de su antecesor que llevaron
a ‘fricciones y enfrentamientos’, no sólo con Cuba sino con otras naciones”.58
Efectivamente, luego de la renuncia de Castañeda, la relación bilateral tomó
un cause más tranquilo. Ante la proximidad de las elecciones federales de
julio de 2003, el gobierno de Vicente Fox atenuó la controversia con Cuba ya
que el conflicto con la isla dividía a la sociedad mexicana y ello podía causar
la pérdida de votos para el partido en el poder.
El 2004 inició con el mismo asunto: el voto de México en Ginebra. Los
distintos sectores mexicanos se pronunciaban por la abstención de la
delegación mexicana, sin embargo, el asunto se complicó por el caso
Ahumada, un empresario de origen argentino que estaba acusado de fraude
genérico contra el gobierno del Distrito Federal. El empresario huyó a Cuba y
fue detenido en La Habana el 30 de marzo, hecho que complicaría las
relaciones entre ambos países. El gobierno de México inmediatamente solicitó
la extradición del empresario.
Antes de la sesión de la CDH, los diputados de oposición propusieron, como
cada año, un punto de acuerdo en el que solicitaban a Vicente Fox abstenerse
de votar una resolución condenatoria en contra de Cuba. Finalmente, el 15 de
abril la CDH de la ONU abordó el tema de Cuba. México votó a favor de la
resolución. Después de la votación, las reacciones no se hicieron esperar en
México. Los partidos políticos, excepto el PAN, se sorprendieron de la decisión
que tomó el gobierno sobre el tema cubano y del caso omiso ante la opinión
de la LIX legislatura. Para justificar el voto y calmar los ánimos, el presidente
declaró que se trató de un voto a favor de una causa, no en contra de una
nación.
En una clara represalia contra el voto de México en Ginebra, Cuba deportó
al empresario Carlos Ahumada argumentando en un comunicado oficial que el
escándalo político desatado en torno al caso tenía una incuestionable
connotación política y que se trataba de cuestiones absolutamente internas
sobre las que a Cuba no le correspondía emitir juicios. La SRE consideró que
era inadmisible el “juicio de valor” emitido por el Ministerio de Relaciones
Exteriores de Cuba y que esos comentarios sólo buscaban confundir a la
opinión pública porque no tenían una base sólida.
El sábado 1 de mayo, en el discurso para conmemorar el día del trabajo, el
Comandante Fidel Castro aludió agresivamente al gobierno de Fox y molesto
por el voto de México en Ginebra, dijo que la política internacional mexicana
había sido reducida a cenizas. En respuesta, la administración de Vicente Fox
decidió expulsar al embajador cubano en México y retirar al suyo de La
58 Rosa E. Vargas y Georgina Saldierna, “Si hay entuertos en la SRE tenemos que deshacerlos”, en La Jornada, 7 de

febrero de 2003.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 23


Rafael Velázquez Flores

Habana. Según fuentes oficiales, las tres principales motivaciones de la


decisión fueron: los comentarios del gobierno cubano que acompañaron a la
deportación de Carlos Ahumada, el discurso ofensivo de Fidel Castro del 1 de
mayo y la intromisión de los dos funcionarios cubanos en los asuntos internos
de México.
Con la decisión, el gobierno de Fox causó una de las más graves crisis
diplomáticas entre México y Cuba. Las reacciones de los diferentes actores
nacionales y extranjeros no se hicieron esperar, como era obvio, Estados
Unidos apoyó inmediatamente la decisión, por su parte, el gobierno cubano
consideró la medida como “un error más del gobierno mexicano”. La reacción
en México fue muy enérgica: Los partidos políticos de oposición calificaron la
medida como “lamentable”, “errática”, “exagerada”, “absurda”, “grave” y
hasta “ridícula”;59 la sociedad civil también se manifestó abiertamente en
contra de la medida, varios académicos e intelectuales lamentaron tal
decisión; las organizaciones civiles también expresaron su rechazo ante la
medida, incluso varios sindicatos exigieron la destitución de Luis Ernesto
Derbez por el manejo errático de la política exterior y demandaron la
normalización de las relaciones.
El problema se resolvió hasta julio cuando el secretario Derbez viajó a
Cuba. Allí, Derbez y Pérez Roque anunciaron el regreso de sus respectivos
embajadores sin condiciones. El acuerdo fue recibido con satisfacción por
parte de los diferentes actores políticos en México. El 25 de julio, Roberta
Lajous y Jorge Bolaños regresaron a sus respectivas misiones diplomáticas y
así acababa la peor crisis diplomática entre México y Cuba.
Sin embargo, el asunto central no quedó resuelto aparentemente: el voto
de México en la CDH de la ONU para el 2005. Dado que en esas fechas Luis
Ernesto Derbez era candidato a ocupar la secretaría general de la OEA, Cuba y
la opinión pública mexicana consideraron que el gobierno de Fox votaría a
favor de la propuesta del gobierno de Estados Unidos para asegurar su apoyo
en la OEA. Como se esperaba, la SRE votó a favor de la propuesta
estadounidense. Nuevamente los grupos nacionalistas se quejaron de la
decisión mexicana, por su parte, el gobierno cubano insinuó que la
administración de Fox se había comprometido con su gobierno a emitir un
voto de abstención a cambio de reanudar relaciones a nivel de embajadas sin
sobresaltos luego de la crisis de mayo de 2004.
El régimen de Castro consideró el cambio de opinión como una traición y
volvió a espetar insultos contra el gobierno mexicano. En un discurso lleno de
calificativos negativos contra Fox, Castro consideró que el presidente
mexicano había estado “metiendo la pata, una tras otra, sin remedio”,
también calificó al mandatario mexicano como un “aliado al imperio contra

59 Claudia Guerrero, “Cuestiona oposición ruptura diplomática”, en Reforma, 3 de mayo del 2004.

24 CIDE
U n a p r i m e r a e v a l u a c i ó n d e l a p o l ít i c a e x t e r i o r …

Cuba” y un “corderito” que obedece a Estados Unidos.60 En otro mensaje,


Castro pidió a los países miembros de la OEA negarle el voto a Derbez puesto
que era “el candidato del imperio” y en un tono bastante agresivo, llamó al
secretario de Relaciones Exteriores de México “presuntuoso candidato
frustrado y fracasado”.61 La respuesta del gobierno mexicano fue bastante
tibia. Sin la misma reacción que tuvo un año antes por las ofensas del régimen
castrista, el secretario Derbez respondió diciendo que México mantenía la
“mano extendida” hacia Cuba.62
Era claro que el gobierno mexicano no quería involucrase en otra crisis
diplomática por dos razones importantes: las graves consecuencias de la
decisión de expulsar al embajador cubano un año antes y la crisis interna que
vivía el país con el desafuero del jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés
Manuel López Obrador. Otro enfrentamiento con Cuba hubiera tenido efectos
negativos en la política interna en México, afortunadamente, en el 2006 se
creó el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y México ya no tuvo que
pasar por esa incómoda situación.
Otro incidente que vino a complicar aun más la relación bilateral con Cuba
fue el caso de la expulsión de un grupo de cubanos que se encontraban
alojados en el Hotel María Isabel Sheraton de la Ciudad de México. El
Departamento del Tesoro de Estados Unidos les solicitó a las autoridades del
hotel negar el servicio a una delegación de cubanos que se encontraba
haciendo negocios en México en función de una ley que prohíbe a empresas
estadounidenses tener negocios con cubanos. El gobierno cubano
inmediatamente se quejó del asunto alegando que Estados Unidos no tenía el
derecho a aplicar leyes extraterritoriales en México. En un principio, la SRE
consideró la expulsión como “una asunto entre particulares”.63 Entonces, el
gobierno cubano solicitó por medios diplomáticos una explicación a la SRE
cuya respuesta oficial fue que estaban investigando el asunto. Un editorial del
Granma calificaba el incidente como un “atropello” a la soberanía de México
y una muestra de la “prepotencia de Estados Unidos”. El embajador Gustavo
Iruegas, diplomático retirado, opinaba que la aplicación de una ley
estadounidense en suelo mexicano era una violación a la soberanía y que el
gobierno de México debía protestar ante Estados Unidos.64
En reacción a las voces que reclamaban, la SRE respondió que “analizaría”
el envío de una nota diplomática de protesta.65 Pero Derbez estaba reacio a
molestar a Estados Unidos, por lo que la nota nunca se envió y sólo se inició

60 Gerardo Arreola, “Sugiere Castro a Fox renuncie como salida al conflicto con López Obrador”, en La Jornada, 27

de abril de 2005.
61 Ídem., “Llama Castro a negarle los votos en la OEA a Derbez, ‘candidato del imperio’”, en La Jornada, 19 de abril

de 2005.
62 Georgina Saldierna, “Responde Derbez a Cuba con ‘la mano extendida’”, en La Jornada, 28 de abril de 2005.
63 Carlos Avilés, “SRE: expulsión de cubanos, asunto entre particulares”, en El Universal, 6 de febrero de 2006.
64 Natalia Gómez, “Cuba solicita a SRE aclarar expulsión de funcionarios”, en El Universal, 7 de febrero de 2006.
65 Ídem., “Estudia México enviar queja a EU por expulsión de cubanos”, en El Universal, 8 de febrero de 2006.

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Rafael Velázquez Flores

un procedimiento legal contra el hotel por violar algunas normas mexicanas.


Por su parte, los medios cubanos consideraron como “timorata” la reacción de
México ante Estados Unidos.66 El gobierno mexicano inmediatamente
respondió negando que su respuesta fuera timorata y rechazó que se hayan
aplicado leyes extraterritoriales, pero la opinión pública no compartía la
visión de la administración foxista. El Congreso mexicano exigió al Ejecutivo
rechazar la aplicación de leyes foráneas, los legisladores también solicitaron
al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación actuar en este caso por si
se encontraban violaciones a la ley correspondiente, incluso, grupos sociales
de apoyo a Cuba clausuraron de manera simbólica el hotel.67 A pesar de las
muestras de protesta generalizada, el secretario de Relaciones Exteriores
confirmó que no enviaría ninguna nota diplomática a Estados Unidos por que
no reaccionaba ni a las “cabezas de los periódicos” ni a la “petición
popular”.68 En otras palabras, Derbez simplemente confirmaba que la opinión
pública no tenía consideración en el proceso de toma de decisiones de la
política exterior a pesar de la emisión de un decreto para garantizar la
participación de la sociedad civil en dicho proceso. La negativa de Derbez a
enviar una nota de protesta mostraba nuevamente la complacencia del
gobierno foxista ante Estados Unidos.
En cuanto a la relación México Cuba, el sexenio de Fox terminó con un
perfil bajo. Para La Habana, el gobierno mexicano no era un interlocutor
válido y México salió afectado porque a finales del sexenio foxista Fidel
enfermó y dejó el poder en manos de su hermano Raúl Castro. México hubiera
tenido la oportunidad de influir en el futuro de una Cuba democrática, pero
como estaban las cosas, era prácticamente imposible.

Otras regiones
La política exterior regional de esta última etapa mantuvo la misma tendencia
de los periodos anteriores: un alejamiento de los países latinoamericanos y un
acercamiento hacia Europa y Asia. Las crisis con Cuba y Venezuela y la
candidatura fallida de Luis Ernesto Derbez a la secretaría general de la OEA
marcaron ondas diferencias con América Latina. Por otro lado, la firma de un
Acuerdo de libre comercio con Japón y el seguimiento de una actividad
intensa hacia Europa reforzaron los vínculos con esas regiones.
Entre 2003 y 2005, el gobierno foxista desarrolló una intensa actividad
multilateral en América Latina, Europa y Asia. Primero, la SRE organizó la
Conferencia Especial sobre Seguridad de la OEA, la cual se celebró en la
Ciudad de México del 29 de septiembre al 1 de octubre del 2003. En ella, los

66 Ver “Califica diario cubano de ‘timorata’ reacción de México ante EU”, en El Universal, 8 de febrero de 2006.
67 Víctor Ballinas, “Exige la Cámara al Ejecutivo rechazar aplicación de leyes foráneas en México”, en La Jornada, 10
de febrero de 2006.
68 José A. Román, “Por un ‘poco de ignorancia’ se exige al gobierno censurar a EU: Derbez”, en La Jornada, 10 de

febrero de 2006.

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U n a p r i m e r a e v a l u a c i ó n d e l a p o l ít i c a e x t e r i o r …

Estados Americanos se comprometieron a fortalecer y promover la paz y la


seguridad en el hemisferio. Luego, el país fue sede de la Cumbre
Extraordinaria de las Américas celebrada en la ciudad de Monterrey, Nuevo
León, los días 12 y 13 de enero de 2004. Esta cumbre reunió a los mandatarios
de los 34 países miembros de la Organización de Estados Americanos. Su
objetivo fue facilitar la cooperación hemisférica a los más altos niveles de
gobierno, para así poder enfrentar los retos económicos, sociales y políticos
de la región. En mayo de ese mismo año, México fue sede de la III Cumbre
América Latina y el Caribe–Unión Europea.
En la etapa de Derbez, la relación con la UE se intensificó en lo político,
aunque en lo comercial México aumentó su déficit. El 1 de Mayo de 2004 la UE
se amplió a 10 nuevos Estados miembros, lo cual tenía implicaciones para
México porque el Acuerdo de Libre Comercio se extendía hacia los países de
recién ingreso. Por otra parte, la SRE organizó el segundo Foro para el Diálogo
entre la Sociedad Civil y los gobiernos de México y la UE, el cual se celebró en
la Ciudad México el 28 de febrero y el 1 de marzo de 2005. Ahí, el presidente
Fox anunció que emitiría un decreto para garantizar la participación de la
sociedad civil organizada en el proceso de toma de decisiones de la política
exterior de México.
Después de varios años de negociaciones y de superar varios obstáculos,
México y Japón firmaron el 17 de septiembre de 2004 el Acuerdo de
Asociación Económica. Con este tratado, ambos países se comprometieron a
eliminar las barreras arancelarias, incluyendo los productos agrícolas. Uno de
los principales objetivos de México al firmar el acuerdo era atraer nuevos
flujos de inversión japonesa al país. La conclusión del tratado confirmó el
papel estratégico que México tiene para los intereses económicos de la región
Asia-Pacífico.
Luego vendría el caso de la candidatura fallida de Derbez a la OEA. En
2004, la SRE anunció la candidatura del mexicano para contender por la
secretaría general de la OEA. El 11 de abril del 2005 se llevó a cabo la
votación y en un hecho sin precedentes, la votación marcó en cinco ocasiones
un empate con 17 votos para Derbez y el mismo número para José Miguel
Insulza, ministro del Interior de Chile. Las críticas al interior de México
aumentaron contra la insistencia de Derbez pues se negó a renunciar a su
candidatura, acción que la opinión pública consideró como una división del
continente. Finalmente, antes de la nueva votación, Derbez renunció a su
candidatura lo que se interpretó como un retiro de apoyo del gobierno
estadounidense porque no contaba con los votos suficientes y a pesar de que
la SRE lo negó sistemáticamente, la verdad fue que la candidatura fallida de
Derbez representó un fracaso para la diplomacia mexicana. El asunto alejó a
México de América Latina, las relaciones con Chile se enfriaron y días después
el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla más grande de
Colombia, anunció que daba por terminadas las labores de México como

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 27


Rafael Velázquez Flores

mediador entre el gobierno de Álvaro Uribe y el ELN a causa del voto en


Ginebra y por el desafuero del jefe de gobierno del DF. En esta etapa, México
se estaba quedando aislado de los países latinoamericanos.
A finales de 2005, el gobierno de Fox se involucró nuevamente en crisis
diplomáticas con países latinoamericanos y esta vez le tocó el turno a
Argentina y Venezuela. El origen del conflicto se ubica en la Cuarta Cumbre
de las Américas celebrada en Mar de Plata, Argentina, entre el 4 y 5 de
noviembre. Vicente Fox insistió en incluir el tema del ALCA en la reunión
como era el deseo de George Bush, pero algunos países sudamericanos se
rehusaron. La interpretación de algunos países de Sudamérica fue que, en la
reunión, México se estaba alineando a los intereses de Estados Unidos y no a
los de América Latina.
Después de la cumbre, el presidente Fox cometió el error de criticar a su
homólogo argentino diciendo que Kirchner había estado más interesado en
“cumplir con la opinión pública argentina” que en lograr que la cumbre de
Mar del Plata fuera “exitosa”. Muy molesto por la alusión, el presidente
argentino respondió: “que el presidente Fox se ocupe de México” y agregó:
“algunos piensan que la buena diplomacia es tener una actitud de pleitesía y
agachar la cabeza ante los fuertes”.69 Ante la escalada verbal y para superar
el conflicto, los cancilleres de México y Argentina redactaron un comunicado
conjunto que reconocía la “importancia” que para los dos países tenía la
relación bilateral y expresaba “el interés de sus gobiernos por continuar
dialogando sobre temas de interés mutuo”. En el mismo comunicado, los
cancilleres de México y Argentina expresaron “su convicción y confianza en
que la relación bilateral mantiene un excelente nivel y continuará
fortaleciéndose en todos sus ámbitos”.70
Apenas México y Argentina habían resuelto sus diferencias, cuando Hugo
Chávez entró al debate y ofendió al presidente mexicano. Dijo que le daba
“tristeza” que el “heroico” pueblo mexicano tuviera “un presidente que se
arrodilla al imperio norteamericano”.71 Inmediatamente, la SRE convocó al
embajador de Venezuela en México a una reunión para explicar lo dicho por
Chávez, sin embargo, el encuentro no superó el conflicto. Después de reunirse
por la mañana con un funcionario de tercer nivel, el embajador de Venezuela
en México, Vladimir Villegas, dijo que la cancillería no le había pedido
explicaciones y que se estaban estableciendo los contactos diplomáticos para

69 José Vales et al., “Kirchner revira a Fox; cancilleres pactan 'tregua'”, en El Universal, 9 de noviembre de 2005.
70 Secretaría de Relaciones Exteriores, “Comunicado Conjunto de las Cancillerías de México y Argentina”,
Comunicado de Prensa conjunto, 9 de noviembre de 2005. Disponible en:
http://www.sre.gob.mx/comunicados/comunicados/2005/novie/b_conjunto_09.htm.
71 Jorge E. Botero, “Da tristeza el entreguismo de Fox afirma Chávez”, en La Jornada, 10 de noviembre de 2006.

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resolver el problema. Por la tarde, la SRE se dijo insatisfecha.72 El asunto se


estaba convirtiendo en una nueva crisis diplomática para México sin control.
Al siguiente día, los cancilleres de México, Luis Ernesto Derbez, y Alí
Rodríguez, de Venezuela, hablaron por teléfono para discutir el tema. Como
resultado de la conversación, el canciller Rodríguez informó que para
Venezuela el problema estaba “superado”, sin embargo Derbez lo contradijo
más tarde y sostuvo que el diferendo no estaba “subsanado”, pero aceptó que
se estaba trabajando con miras a resolverlo.73 Era claro que el gobierno de
Fox no estaba satisfecho y exigía una disculpa por parte de Chávez.
El domingo 13 de noviembre, el presidente Chávez volvió nuevamente a la
carga verbal y en tono amenazante, le dijo al presidente Fox: “no se meta
conmigo caballero, porque sale espinao”.74 En respuesta, la SRE
inmediatamente emitió un comunicado oficial en el que exigía una disculpa:

Toda vez que las declaraciones del Presidente de Venezuela atentan contra la
dignidad del pueblo y gobierno mexicanos, México exige una disculpa formal
del gobierno de Venezuela, en el transcurso del lunes 14 de noviembre. De no
producirse esta disculpa, el gobierno de México procederá a pedir el retiro
inmediato del Embajador de Venezuela y a llamar al Embajador de México en
ese país, reduciendo el nivel de las relaciones al de encargados de negocios.75

La crisis entonces había subido de tono y la respuesta de Venezuela no tardó.


El lunes 14 de noviembre, el canciller venezolano ordenó el retiro de su
embajador en México y responsabilizó a Fox de la crisis. En un comunicado,
Alí Rodríguez consideró el ultimátum de Fox “una agresión sin sentido” a lo
que la SRE no tardó en reaccionar y ese mismo día volvió a emitir un
comunicado que señalaba:76

El Gobierno de México notifica formalmente al Gobierno de Venezuela que


solicita el retiro inmediato y definitivo del embajador Vladimir Villegas y,
conforme a los arts. 2, 4 y 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones
Diplomáticas, se le retira su acreditación ante el Gobierno de México, por lo
que no podrá volver a asumir funciones al frente de la representación
diplomática en México. (…)

72 Secretaría de Relaciones Exteriores, “Las explicaciones del embajador Villegas no resultaron satisfactorias:

Cancillería”, Comunicado de Prensa 226, 10 de noviembre de 2005. Disponible en:


http://www.sre.gob.mx/comunicados/comunicados/2005/novie/b_226.htm
73 Natalia Gómez, et al., “Venezuela: El diferendo está superado; aún no, dice Derbez”, en El Universal, 12 de

noviembre de 2005.
74 Ver: “No se meta conmigo, caballero”, en La Jornada, 14 de noviembre de 2005.
75 Secretaría de Relaciones Exteriores, “El gobierno de México exige disculpa formal al gobierno de Venezuela”,

Comunicado de prensa No. 229, 13 de noviembre de 2005. Disponible en:


http://www.sre.gob.mx/comunicados/comunicados/2005/novie/b_229.htm.
76 Ver “Rechaza Venezuela ultimátum; retira embajador de México”, en El Universal, 14 de noviembre de 2005.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 29


Rafael Velázquez Flores

En consecuencia, las relaciones entre los Estados Unidos Mexicanos y la


República Bolivariana de Venezuela se reducen a nivel de encargados de
negocios.77

Aunque Venezuela había dado el primer paso, la SRE trató de aparentar


que México era el que decidía el retiro del embajador venezolano. Si bien es
cierto que Hugo Chávez se mostraba prepotente y protagónico, la verdad es
que el origen del conflicto se encontraba en la falta de experiencia
diplomática de Vicente Fox y su secretario de Relaciones Exteriores al emitir
declaraciones poco acertadas. La insensibilidad política de ambos mandatarios
llevó a un enfrentamiento innecesario entre ambas naciones
latinoamericanas. En lo que se interpretó como un efecto de la crisis
diplomática entre México y Venezuela, el 22 de mayo de 2006 Hugo Chávez
anunció formalmente el retiro de su país del G-3.78 Aunque la SRE declaró que
la salida del país sudamericano no era de gran impacto y que no habría
afectaciones, el hecho fue una derrota para la política exterior de México.

3. La política exterior de Vicente Fox: Una evaluación

3.1 Logros y desatinos


En una evaluación objetiva, la política exterior de Vicente Fox tuvo
importantes logros pero también sonados desatinos. Por citar algunos
ejemplos, los aciertos más destacados de la política exterior foxista fueron: el
ingreso de México al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como
miembro no permanente; la obtención de la sede para varias cumbres
mundiales las cuales aumentaron la presencia de México a escala
internacional; el fallo de la Corte Internacional de Justicia a favor de México
en el caso de los condenados a muerte en Estados Unidos; la posición de
México de mantenerse en la Corte Penal Internacional a pesar de las
amenazas de Estados Unidos; el nombramiento de Ángel Gurría, exsecretario
de Relaciones Exteriores como secretario general de la OCDE y de Bernardo
Sepúlveda Amor, también exsecretario, como juez de la Corte Internacional
de Justicia; la presidencia del Consejo de Derechos Humanos en el primer año
de su fundación; la condena a los ataques de Israel al sur de Líbano en agosto
de 2006, entre otros.
Los reveses más notorios fueron: las crisis diplomáticas con Cuba y
Venezuela; la fallida candidatura de Luis Ernesto Derbez a la secretaría
general de la OEA; el fracaso de un acuerdo migratorio con Estados Unidos; la
imposibilidad de profundizar la integración en América del Norte; los intentos

77 Secretaría de Relaciones Exteriores, “El gobierno de México notifica formalmente al gobierno de Venezuela que

solicita el retiro inmediato y definitivo del embajador Vladimir Villegas”, Comunicado de prensa No. 230, 14 de
noviembre de 2005. Disponible en: http://www.sre.gob.mx/comunicados/comunicados/2005/novie/b_230.htm.
78 Ver “Chávez hace oficial salida de Venezuela del G-3”, en El Universal, 22 de mayo de 2006.

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de mediar los conflictos en Colombia, las dos Coreas y el problema territorial


entre Chile y Bolivia; el fracaso del Plan Puebla Panamá; el poco
aprovechamiento del Acuerdo Global con la Unión Europea; la total
colaboración en la política de seguridad nacional de Estados Unidos sin
obtener algo tangible a cambio; las erráticas declaraciones de Vicente Fox
que mermaron la imagen y prestigio internacional de México, como el caso de
los “negros” que no quieren realizar los trabajos que ocupan los mexicanos en
Estados Unidos, entre otros.
En materia de política exterior, la administración de Vicente Fox empezó
el sexenio con grandes expectativas y destacados logros, sin embargo,
concluyó con varios desatinos que perjudicaron la imagen internacional de
México. En este sentido, el sexenio foxista pasará a la historia de la política
exterior mexicana como el que más desatinos tuvo. Cabe señalar que ningún
gobierno priísta había obtenido ese calificativo.

3.2 Alcance de los objetivos


Haciendo un balance entre lo propuesto y lo alcanzado, es posible argumentar
que la política exterior de Fox logró objetivos que tuvieron poco impacto en
lo que es fundamental: la mejoría de los niveles de vida de la población.
Tomando como referencia los cinco objetivos planteados en el Plan Nacional
de Desarrollo, podemos decir lo siguiente: En cuanto al primer objetivo
—promover y fortalecer la democracia y los derechos humanos como bases
fundamentales del nuevo sistema internacional—, el gobierno se apegó al
guión, pero tuvo pocos alcances. Hoy día los derechos humanos no son la base
del sistema internacional, además, México no tiene el suficiente peso político
y económico para influir en este propósito. Efectivamente, muchas de las
acciones internacionales de la administración estuvieron encaminadas a lograr
este objetivo, particularmente su posición en la CDH en el caso de Cuba, sin
embargo, ante las violaciones de los derechos humanos de parte de Estados
Unidos en Irak y Afganistán, el gobierno foxista fue poco crítico.79 Además, el
balance sobre el respeto a los derechos humanos en el plano interno dejó
mucho que desear, especialmente por los casos de Ciudad Juárez y el fracaso
de llevar ante la justicia a los responsables de las masacres de 1968 y 1971.80
En cuanto al segundo objetivo —fortalecer la capacidad para proteger y
defender los derechos de todos los mexicanos en el extranjero—, hubo pocos
logros que no fueron por falta de voluntad, sino que el fortalecimiento de la
capacidad para proteger a los mexicanos en el extranjero dependió,
principalmente, de factores externos, especialmente en el caso de los
migrantes en Estados Unidos. Sin duda, el objetivo más importante de política
exterior fue la firma de un acuerdo migratorio con Estados Unidos, pero al
final del sexenio no se logró, y si bien las principales causas fueron los hechos
79 Tal vez por ello México consiguió la presidencia del nuevo órgano de la ONU: el Consejo de Derechos Humanos.
80 Víctor Ballinas, “Fracaso total del gobierno de Fox en derechos humanos: AI”, en La Jornada, 24 de mayo de 2006.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 31


Rafael Velázquez Flores

del 11 de septiembre y la política antiterrorista estadounidense, el gobierno


foxista no usó las estrategias y los instrumentos adecuados, especialmente
después de la renuncia de Castañeda. Tal vez la falta de un conocimiento
profundo del sistema político estadounidense fue la causa de ello. Castañeda
lo tenía, pero no lo supo aprovechar.
Respecto al siguiente propósito —intensificar la participación e influencia
de México en los foros multilaterales, desempeñando un papel activo en el
diseño de la nueva arquitectura internacional—, el gobierno foxista tuvo
acciones importantes. El país, como he señalado anteriormente,
efectivamente incrementó su presencia en los foros multilaterales y tuvo un
papel activo en la arena internacional lo que elevó su talla en el plano
internacional, sin embargo, los logros fueron escasos. Dado que no es una
potencia militar ni económica, México no pudo influir significativamente en el
diseño de la “nueva arquitectura internacional”; además, los posibles
beneficios de una participación activa en la esfera mundial no se reflejaron en
una mejoría en el nivel de vida de los mexicanos.
Con relación al cuarto objetivo —utilizar los esquemas de concertación
regional para equilibrar la agenda de política exterior mexicana, creando
nuevos ejes de acción política—, hubo claroscuros. El PND marcaba que “los
vínculos con la región de América Latina y el Caribe constituyen una prioridad
de la política exterior mexicana”, sin embargo, el resultado fue que México se
alejó de la región. El fortalecimiento de los vínculos con Europa y Asia
Pacífico ayudó a diversificar las relaciones internacionales de México, aunque
no fue suficiente para reducir el peso de Estados Unidos. Sin duda, la relación
más importante para México durante todo el sexenio de Fox fue la de Estados
Unidos, y al final del periodo, México fortaleció los lazos con su vecino del
norte a pesar de los pocos logros alcanzados y de los momentos de tensión.
Finalmente, con referencia al quinto objetivo estratégico —apuntalar y
encabezar los esfuerzos de promoción económica, comercial, cultural y de la
imagen de México en aras de un desarrollo nacional sustentable y de largo
aliento—, la administración foxista tuvo mayores logros. Efectivamente, la
política exterior tuvo como una de sus principales funciones la promoción
económica de México. Se obtuvieron buenos resultados, pero los efectos
positivos los sintieron con mayor intensidad las élites económicas: grandes
empresas y grupos financieros. Los sectores más desprotegidos no fueron
beneficiados de la forma en que se esperaba.
En cuanto a la evaluación de las estrategias e instrumentos de la política
exterior, la diplomacia foxista tuvo un resultado ambiguo. Desde el principio
del sexenio, la principal estrategia fue la de aprovechar el “bono
democrático” para impulsar las principales propuestas foxistas: una
profundización del TLCAN, la firma de un acuerdo migratorio con Estados
Unidos, la eliminación del proceso de certificación de la lucha contra las
drogas y el ingreso de México al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas,

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sin embargo, el bono se diluyó debido al 11 de septiembre y a los problemas


internos. Igualmente, el cabildeo usado por Jorge Castañeda para negociar
con Estados Unidos los temas de la agenda bilateral funcionó en un principio,
pero después, no tuvo resultados.
El instrumento elegido con mayor frecuencia fue la negociación
diplomática, sin embargo, en la segunda y tercera etapa, la política exterior
mexicana no gozó de una capacidad de negociación internacional alta, por lo
que la efectividad de la diplomacia disminuyó. México no es una potencia, por
ello debe buscar elementos coyunturales que le permitan aumentar su margen
de negociación. Otros instrumentos utilizados fueron las sanciones
diplomáticas, especialmente en los casos de Cuba y Venezuela. El retiro de los
embajadores no obtuvo los resultados esperados. El principal objetivo del
retiro del embajador cubano en mayo de 2004 fue evitar que Castro siguiera
entrometiéndose en los asuntos internos del país. El resultado fue parcial.
Durante el resto de 2004, Cuba dejó de hacer declaraciones sobre México,
aunque el siguiente año Castro continuó con sus comentarios agresivos hacia
Fox después del voto de México en Ginebra, inclusive, algunos analistas
consideran que las fricciones con Cuba ensombrecieron el camino de Derbez
para llegar a la secretaría general de la OEA en 2005.
En lo que se refiere a la participación de los distintos actores en el proceso
de toma de decisiones de la política exterior, hubo retrocesos. En la
plataforma del PAN, Vicente Fox planteó el fortalecimiento del papel del
Senado en la política exterior. Con el “cambio democrático”, hubo la promesa
de abrir el proceso de toma de decisiones para que otros actores,
gubernamentales y no gubernamentales, pudieran tomar parte. Incluso, el
gobierno de Fox emitió un decreto para garantizar la participación de la
sociedad civil organizada en el diseño de la política exterior, pero la realidad
fue distinta. En varios temas, la relación entre el Ejecutivo y el Congreso se
tornó tensa. Los asuntos que más fricción causaron fueron el de Cuba en la
Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra y el apoyo abierto de
Vicente Fox a Estados Unidos por lo que más que cooperación y separación,
hubo enfrentamiento entre ambos poderes.
A pesar del cambio democrático, el proceso de toma de decisiones de
política exterior de México siguió centralizado en el poder Ejecutivo, es decir,
el presidente mexicano continuó ocupando un lugar preponderante frente a
los otros actores. A lo largo de su sexenio, Vicente Fox no buscó tender
puentes con la oposición y no negoció consensos lo que le generó críticas y
obstáculos a su gestión. A pesar de que el gobierno emitió un decreto para
garantizar la participación de la sociedad civil organizada en el diseño de la
política exterior, los actores no gubernamentales tuvieron un papel aislado, y
la opinión pública fue prácticamente ignorada todo el sexenio. Las
declaraciones de Derbez: “no reacciono a las cabezas de los periódicos” “ni a
la petición popular”; “no me envolveré en la bandera”, son algunos ejemplos

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 33


Rafael Velázquez Flores

de la poca importancia que el secretario le daba al sentir popular. La opinión


pública sólo influyó en el establecimiento de la agenda de la discusión
nacional, pero no incidió en el proceso de toma de decisiones. En general, Fox
no aprovechó la oportunidad para democratizar la política exterior de México.

3.3 ¿Cambio o continuidad?


Uno de los principales debates académicos en México luego del triunfo
electoral del PAN fue la discusión entre el cambio y la continuidad de la
política exterior mexicana con Fox. Muchos argumentaban, especialmente los
círculos oficiales, que la diplomacia mexicana había experimentado un
profundo giro, otros, especialmente la oposición, alegaron que se trataba de
la misma política con matices diferentes. En una evaluación general, este
trabajo considera que la política exterior de Vicente Fox se caracterizó por
una marcada continuidad con respecto a las administraciones de Carlos Salinas
de Gortari y Ernesto Zedillo. El continuismo se observa en los siguientes
factores:
1) La política exterior mexicana se mantuvo como un instrumento
fundamental para promover el desarrollo económico, es decir, la diplomacia
de Vicente Fox se enmarcó en el proyecto neoliberal que iniciaron las
administraciones que le antecedieron, por lo tanto, los temas centrales de la
agenda de la política exterior continuaron siendo comercio y finanzas por
encima de otros asuntos.
2) La política exterior fue tan pragmática como las inmediatas
anteriores. Dicho pragmatismo se observa en los siguientes puntos: a) Hubo un
doble discurso para, por un lado, satisfacer a los grupos internos sin, por el
otro, poner en riesgo la cooperación internacional; b) Se privilegiaron los
objetivos de inmediato plazo sobre los de largo plazo; c) Se mantuvo una
distancia con los principios tradicionales de la política exterior mexicana
como lo hicieron las administraciones anteriores; d) La primacía del ejecutivo
continuó en el proceso de toma de decisiones, en otras palabras, la política
exterior no se democratizó y persistió un autoritarismo presidencial sobre los
otros actores; e) La política exterior fue selectiva: criticaba fuertemente a
algunos países (Cuba, Venezuela, etc.), pero en otros, donde se violaban
también abiertamente los derechos humanos, no había fuertes reclamaciones
(China, Irak después de la invasión, Estados Unidos).
3) La política exterior respondió más a intereses particulares que a
intereses nacionales. El proactivismo de la actuación internacional de Fox se
debió más a la búsqueda de consolidar a su grupo en el poder que a satisfacer
las necesidades más apremiantes de la población en general, en este sentido,
los grupos financieros externos y los empresarios gozaron de mayor atención.
4) Las relaciones de México con las diferentes regiones del mundo y con
los países clave, continuaron prácticamente con las mismas líneas que las
últimas administraciones priístas. Por su cercanía geográfica y su componente

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estratégico, el país de mayor importancia para la agenda de la política


exterior durante el periodo 2000-2006 fue Estados Unidos. En este sentido, la
relación bilateral no sólo se mantuvo en el mismo carril sino que se hizo más
intensa y, por lo tanto, mejoró en términos generales. A partir del triunfo
electoral de una administración republicana en Estados Unidos y la llegada al
poder del partido conservador mexicano, la relación se hizo cada vez más
cordial por la coincidencia de proyectos e ideologías. Inclusive, las afinidades
personales entre ambos mandatarios ayudaron a poner a México y Estados
Unidos en uno de los mejores momentos históricos de su relación bilateral.
Por lo controversial que la relación bilateral resultó, Cuba también fue un
país importante para la agenda de política exterior de México (no porque en
términos económicos sea importante, sino por el tiempo que se dedicó al
tema). La relación con Cuba, que es otra de histórica relevancia para México,
prácticamente se mantuvo en la misma tesitura e inclusive se volvió más
controversial debido a los desatinos de la diplomacia mexicana durante la
administración de Fox. Por otro lado, Europa siguió siendo una zona
estratégica en términos de la búsqueda de inversiones como lo fue para
Salinas y Zedillo. Finalmente, en la práctica, América Latina y el Caribe
continúan siendo las últimas prioridades de México aunque en el discurso se
diga lo contrario.
A pesar de esta marcada continuidad, existen efectivamente algunos
elementos que le imprimieron a la política exterior rasgos novedosos. En
primer lugar, el triunfo democrático del 2000 le otorgó a México una mayor
capacidad de negociación internacional, especialmente frente a Estados
Unidos. La llegada de un partido no priísta fue vista con buenos ojos en el
exterior y ello mejoró notablemente la imagen de México. En segundo lugar,
el ímpetu democrático hizo que Vicente Fox colocara dos temas en la agenda
de política exterior que anteriormente no tenían tanta importancia: derechos
humanos y democracia.
La política exterior de México efectivamente cambió, pero el giro se dio a
mitad de los años ochenta. Con Fox, no hay una transformación sustancial en
la política exterior de México y aunque las estrategias para lograrlos y la
forma de conducir las relaciones de México se modificaron ligeramente, los
objetivos prácticamente siguieron siendo los mismos. Fue el mismo vino pero
en botella nueva; lo único que hizo Fox fue actualizar el discurso de la
política exterior de México. Con los últimos gobiernos priístas el discurso
seguía siendo nacionalista (defensa de la soberanía), legalista y aislacionista;
mientras que la política económica exterior era, contrariamente, abierta, es
decir, Fox eliminó la contradicción que existía antes entre lo que se declaraba
y lo que se hacía.

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Rafael Velázquez Flores

Conclusiones

La política exterior de la administración de Vicente Fox puede dividirse en


tres etapas: a) de su toma de posesión hasta el 11 de septiembre de 2001; b)
de esta última fecha a enero de 2003 cuando Jorge Castañeda renunció a la
SRE, y c) el periodo de Luis Ernesto Derbez que abarca de principios de 2003 a
2006. La primera etapa se caracterizó por un marcado activismo en política
exterior y una alta capacidad de negociación internacional, producto
principalmente, del bono democrático obtenido con el triunfo electoral de
2000. En esta fase, el gobierno foxista se apuntó importantes éxitos
diplomáticos como fueron el ingreso de México al Consejo de Seguridad de la
ONU, la obtención de la sede para varias reuniones cumbres de alto nivel, la
cancelación del proceso de certificación de la lucha antidrogas, entre otros.
La participación en el Consejo de Seguridad y la obtención de la sede de
algunas cumbres le dieron a México una mayor imagen internacional, le
permitieron una mayor presencia en el escenario global y elevaron su estatura
en los distintos foros.
En la segunda etapa, el rasgo principal fue una disminución en la
capacidad de negociación internacional debido a los siguientes factores: a) las
políticas de Estados Unidos después de los ataques a las torres gemelas y al
Pentágono; b) a la desaceleración de la economía estadounidense; c) al
enfrentamiento entre la administración de Fox con el Congreso y los medios
de comunicación, y d) al sentir popular de que las promesas de campaña no se
habían cumplido. En este lapso, el gobierno de Fox ajustó su agenda de
política exterior a los temas de seguridad nacional como consecuencia de los
ataques a Nueva York y Washington.
La tercera etapa se caracterizó por una reducción del activismo de la
política exterior de México luego de la renuncia de Jorge Castañeda, principal
figura de los dos primeros años en materia de relaciones exteriores. A partir
de entonces, la diplomacia mexicana se dedicó a cumplir los compromisos
internacionales en puerta y hubo pocas iniciativas. Una de las principales
metas fue buscar un acuerdo con Estados Unidos sobre migración, pero nunca
se concretó debido, básicamente, al 11 de septiembre. En este periodo,
algunos de los fracasos más significativos fueron la imposibilidad de
profundizar el TLCAN y la fallida candidatura de Luis Ernesto Derbez a la
secretaría general de la OEA. Sin embargo, los fiascos más notables fueron las
crisis diplomáticas con Cuba, Argentina y Venezuela, las cuales se debieron a
la falta de experiencia diplomática de los encargados de la política exterior
de México y a las desatinadas declaraciones del presidente Vicente Fox.

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En estos seis años, las características sobresalientes de la política exterior


de la administración foxista fueron:
a) Un marcado continuismo con respecto a las administraciones
anteriores. A pesar de que el discurso oficialista insiste en un cambio en el
rumbo de la política exterior a partir de la llegada de Vicente Fox, la verdad
es que hay más elementos indicativos de un continuismo. Es cierto que la
política exterior de México cambió, pero el giró vino a mediados de la década
de los ochenta. El nuevo presidente mexicano continuó básicamente con la
misma línea de política exterior de las últimas administraciones priístas. El
cambio en el gobierno respecto a la política exterior fue de forma y no de
fondo, es decir, en su sexenio las cosas se hacían de diferente forma pero los
objetivos generales eran los mismos. El mérito de Fox fue haberle dado
coherencia al discurso de política exterior puesto que, en las administraciones
priístas, había una contradicción entre lo que se decía y lo que se hacía en
política exterior. El continuismo de la política exterior se refleja en un
creciente acercamiento a Estados Unidos y un gradual alejamiento a las
posiciones tradicionalistas, especialmente respecto a Cuba.
b) Un alto conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso respecto al proceso
de toma de decisiones de política exterior. Al presidente mexicano le faltó
negociar y buscar consensos con los diferentes actores políticos de México con
respecto a las relaciones internacionales del país. El conflicto entre ambos
poderes mermó su política exterior puesto que hubo poca coincidencia de
puntos de vista en los principales temas de la agenda. La división de opiniones
se reflejó con mayor notoriedad principalmente en los temas de las relaciones
con Estados Unidos y Cuba.
c) Una política exterior poco democrática. A pesar de la promesa del
cambio democrático, las principales decisiones de la política exterior siguen
siendo tomadas por la élite política y económica de México. El Ejecutivo y las
secretarías de Estado concentran el poder de decisión. El Congreso ha estado
al margen de las principales decisiones de política exterior. Los actores no
estatales y la sociedad civil han incrementado gradualmente su influencia en
el proceso de formulación, pero aún no tienen el peso suficiente para incidir
en el rumbo de la política exterior. Es evidente que los grupos de presión de
los empresarios han sido los más influyentes en el diseño de la política
exterior de México.
d) Una capacidad de negociación internacional menguada. Como ya se
mencionó, la política exterior de Vicente Fox gozó de un amplio margen de
negociación debido al triunfo electoral en el 2000, sin embargo, el “bono
democrático” se diluyó debido principalmente a los ataques del 11 de
septiembre y a los conflictos internos, como fueron el enfrentamiento con el
Congreso y el caso de desafuero de López Obrador.
Durante la administración foxista, la diplomacia mexicana tuvo destacados
logros, pero también sonados fracasos. Los éxitos que el gobierno se apuntó

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Rafael Velázquez Flores

fueron el ingreso de México al Consejo de Seguridad de la ONU, la obtención


de la sede para varias reuniones cumbres, la cancelación del proceso de
certificación de la lucha antidrogas, entre otros. Los fracasos más
significativos fueron la imposibilidad de conseguir un acuerdo migratorio con
Estados Unidos y de profundizar el TLCAN, los cuales se debieron en parte al
11 de septiembre. Otro fracaso fue la candidatura fallida del secretario
Derbez a la Secretaría General de la OEA. Sin embargo, los fiascos más
notables fueron las crisis diplomáticas con Cuba, Argentina y Venezuela.
Nunca México había tenido tantos fracasos diplomáticos.
A partir de la llegada de Vicente Fox es posible advertir algunas tendencias
de la política exterior de México. En primer lugar, se observa un mayor
acercamiento de México hacia los intereses y objetivos de Estados Unidos,
especialmente después del 11 de septiembre. De manera general, el gobierno
mexicano se está alineando a la política de seguridad de Estados Unidos. Con
respecto a América Latina, se observa un alejamiento hacia la región. La crisis
con Cuba y el caso de la fallida candidatura de Luis Ernesto Derbez son los
ejemplos más claros al respecto. Europa y Asia se mantienen como dos
opciones de diversificación económica y de fuentes de financiamiento para el
desarrollo sin que hasta la fecha sean una realidad concreta puesto que
México continúa con una alta dependencia respecto al mercado
estadounidense. Los temas de derechos humanos y democracia continuarán en
la agenda de política exterior como asuntos prioritarios, al menos en la
siguiente administración de Calderón.
Luego del triunfo en el 2000, Vicente Fox tuvo en sus manos la
oportunidad de democratizar la política exterior de México, sin embargo, no
lo logró plenamente. A pesar de que la democracia fue un punto fundamental
de la agenda internacional de México, la política exterior siguió siendo poco
democrática. La falta de consenso entre poderes, la arrogancia del primer
secretario de Relaciones Exteriores, los desacuerdos por las distintas
posiciones de México frente a Cuba y Estados Unidos, los desatinos
diplomáticos, la poca tolerancia a la crítica, las recriminaciones entre los
principales actores políticos y la falta de una verdadera consulta nacional
para elaborar el PND en materia de política exterior son algunas las
principales evidencias de esa falta de democracia. El decreto de marzo del
2005 para garantizar la participación de la sociedad civil organizada en el
proceso de toma de decisiones de la política exterior fue un avance
significativo, aunque, todavía hace falta mucho por hacer.

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Venezuela que solicita el retiro inmediato y definitivo del embajador Vladimir
Villegas”, Comunicado de prensa No. 230, 14 de noviembre de 2005. Disponible
en: http://www.sre.gob.mx/comunicados/comunicados/2005/novie/b_230.htm.
Stors, Larry, Mexico-US.-Relations: Issues for Congress, Washington,
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Vales, José, et al., “Kirchner revira a Fox; cancilleres pactan 'tregua'”, en
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Vargas, Rosa E. y Georgina Saldierna, “Si hay entuertos en la SRE tenemos
que deshacerlos”, en La Jornada, 7 de febrero de 2003.
Venegas, Juan Manuel y Roberto Garduño, “Helms extendió su ‘mano
amiga’ a México”, en La Jornada, 17 de abril de 2001.
Venegas, Juan Manuel y Georgina Saldierna, “Las imputaciones cubanas
‘me tienen sin el menor cuidado’, asegura Jorge G. Castañeda”, en La Jornada, 22
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el retiro de México del Tratado de Río”, en La Jornada, 8 de septiembre de 2001.
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La Jornada, 1 de marzo de 2002.

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES 41


Novedades

DIVISIÓN DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

Bravo Pérez, Héctor Manuel, Juan Carlos Castro Ramírez, Construcción de una
matriz de contabilidad social con agua… DTAP-176
Bracho González, Teresa y Giulianna Mendieta, El proceso de focalización y las
estrategias estatales de selección de beneficiarios: El caso del Programa
Escuelas de Calidad, DTAP-177
Arellano, David y Walter Lepore, Publicness y Nueva Gestión Pública: hacia una
recuperación de los valores de lo público, DTAP-178
López Ayllón, Sergio y Alí Bernardo Haddou Ruiz, Rendición de cuentas en los
órganos reguladores autónomos: algunas consideraciones sobre el diseño
institucional de las autoridades reguladoras en México, DTAP-179
Sour, Laura, Pluralidad y transparencia en el proceso de aprobación presupuestal
al interior de la Cámara de Diputados, DTAP-180
Cabrero, Enrique, Los retos institucionales de la descentralización fiscal en
América Latina, DTAP-181
Merino, Mauricio, La profesionalización municipal en México, DTAP-182
Arellano, David, ¿Reforma organizacional de gobierno por diseño genérico? El
Nuevo Institucionalismo Económico en acción… DTAP-183
Mariscal, Judith y Bonina Carla M., Mobile Communications in Mexico: A First Look
at Usage Patterns and Social Implications, DTAP-184
Mariscal, Judith y Rivera Eugenio, Regulación y competencia en las
telecomunicaciones mexicanas, DTAP-185

DIVISIÓN DE ECONOMÍA

Roa, María José, Saura Dulce y Vázquez Francisco J., A Simple Chaotic Model of
Economic Growth and Unemployment, DTE-372
Del Ángel, Gustavo A., The Corporate Governance of the Mexican Banking System.
A Historical Perspective: 1940-2000, DTE-373
Torres, Juan M. y Valles Gándara Arturo G., Evaluación de la productividad de
sitios multiespecíficos, DTE-374
Villagómez, Alejandro y Castañeda Alejandro, Análisis histórico de la relación
macroeconomía-petróleo en México: 1970-2006, DTE-375
Hernández, Fausto y Ávalos Marcos, Competencia bancaria en México, DTE-376
Cermeño, Rodolfo, Roa María José y González Vega Claudio, Desarrollo financiero
y volatilidad del crecimiento económico… DTE-377
Cermeño, Rodolfo, Mayer David A. y Martínez Ariadna, Convergencia, divergencia
y estratificación, DTE-378
Mayer, David A. y Mai Linh Le Thi, El uso de las transferencias privadas inter-
vivos por los hogares: el caso de México, DTE-379
Cermeño, Rodolfo y Jiménez Roslyn, Determinantes del crecimiento económico y
convergencia en Centroamérica… DTE-380
Hernández, Fausto, Torres Juan M. y Guerrero César L., Federal against Local
Governments… DTE-381

DIVISIÓN DE ESTUDIOS INTERNACIONALES

Schiavon, Jorge A., La relación especial México-Estados Unidos: Cambios y


continuidades en la Guerra y Pos-Guerra Fría, DTEI-137
Ortiz Mena, Antonio, The Domestic Determinants of Mexico’s Trade Strategy,
DTEI-138
Kocher, Matthew Adam and Stathis N. Kalyvas, How free is “Free Riding” in Civil
Wars? Violence, Insurgency, and the Collective Action Problem, DTEI-139
Chabat, Jorge, Mexico: The Security Challenge, DTEI-140
Kydd, Andrew, The Ball is in your Court: Mediation and Blamecasting, DTEI-141
Sotomayor, Arturo C., Diagnóstico de las relaciones cívico-militares en América
Latina… DTEI-142
Sotomayor, Arturo C., La seguridad internacional… DTEI-143
Sotomayor, Arturo C., Latin America’s Middle Powers in the United Nations:
Brazil and Mexico in Comparative Perspective, DTEI-144
Velázquez, Rafael, Una primera evaluación de la política exterior de la
administración de Vicente Fox: alcances y límites, DTEI-145
Ruano, Lorena, La Cumbre de Viena y la desintegración regional en América
Latina, DTEI-146

DIVISIÓN DE ESTUDIOS JURÍDICOS

Pazos, María Inés, Sobre la semántica de la derrotabilidad de conceptos jurídicos,


DTEJ-12
Elizondo Carlos, Luis Manuel Pérez de Acha, Separación de poderes y garantías
individuales: La Suprema Corte y los derechos de los contribuyentes, DTEJ-13
Fondevila Gustavo, Estudio de percepción de usuarios del servicio de
administración de justicia familiar en el Distrito Federal, DTEJ-14
Pazos, Ma. Inés, Consecuencia lógica derrotable: análisis de un concepto de
consecuencia falible, DTEJ-15
Posadas, Alejandro y Hugo E. Flores, Análisis del derecho de contar con un juicio
justo en México, DTEJ-16
Posadas, Alejandro, La Responsabilidad Civil del Estado /Análisis de un caso
hipotético, DTEJ-17
López, Sergio y Posadas Alejandro, Las pruebas de daño e interés público en
materia de acceso a la información. Una perspectiva comparada, DTEJ-18
Magaloni, Ana Laura, ¿Cómo estudiar el derecho desde una perspectiva
dinámica?, DTEJ-19
Fondevila, Gustavo, Cumplimiento de normativa y satisfacción laboral: un
estudio de impacto en México, DTEJ-20
Posadas, Alejandro, La educación jurídica en el CIDE (México). El adecuado
balance entre la innovación y la tradición, DTEJ-21

DIVISIÓN DE ESTUDIOS POLÍTICOS

Schedler Andreas, Electoral Authoritarianism Concept, Measurement, and


Theory, DTEP-180
Negretto L. Gabriel, Confronting Pluralism: Constitutional Reform in Mexico
After Fox, DTEP-181
Beltrán Ulises, Contextual Effects on the Individual Rationality: Economic
Conditions and retrospective Vote, DTEP-182
Nacif Benito, ¿Qué hay de malo con la parálisis? Democracia y gobierno dividido
en México, DTEP-183
Langston Joy, Congressional Campaigning in Mexico, DTEP-184
Nacif Benito, The Fall of the Dominant Presidency: Lawmaking Under Divided
Government in Mexico, DTEP-185
Lehoucq, Fabrice E., Constitutional Design and Democratic Performance in Latin
America, DTEP-186
Martínez Gallardo, Cecilia and John D. Huber, Cabinet Turnover and Talent
Searches, DTEP-187
Lehoucq, Fabrice E., Structural Reform, Democratic Governance and Institutional
Design in Latin America, DTEP-188
Schedler, Andreas, Patterns of Repression and Manipulation. Towards a
Topography of Authoritarian Elections, 1980-2002, DTEP-189

DIVISIÓN DE HISTORIA

Pani, Erika, Saving the Nation through Exclusion: The Alien and Sedition Acts and
Mexico´s Expulsion of Spaniards, DTH-32
Pipitone, Ugo, El ambiente amenazado (Tercer capítulo de El temblor…), DTH-33
Pipitone, Ugo, Aperturas chinas (1889, 1919, 1978), DTH-34
Meyer, Jean, El conflicto religioso en Oaxaca, DTH-35
García Ayluardo Clara, El privilegio de pertenecer. Las comunidades de fieles y la
crisis de la monarquía católica, DTH-36
Meyer, Jean, El cirujano de hierro (2000-2005), DTH-37
Sauter, Michael, Clock Watchers and Stargazers: On Time Discipline in Early-
Modern Berlin, DTH-38
Sauter, Michael, The Enlightenment on Trial…, DTH-39
Pipitone, Ugo, Oaxaca prehispánica, DTH-40
Medina Peña, Luis, Los años de Salinas: crisis electoral y reformas, DTH-41
Ventas

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de educación superior especializada particularmente en las disciplinas de
Economía, Administración Pública, Estudios Internacionales, Estudios
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