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Hispano American A

La literatura hispanoamericana abarca las tradiciones literarias de los países que fueron colonias del Imperio español, destacando por su diversidad temática y estilística. Se caracteriza por su heterogeneidad cultural, su enfoque urbano y su compromiso con la realidad social y política del continente. A lo largo de su historia, ha tenido momentos significativos como el modernismo y el 'boom latinoamericano', con autores reconocidos como Rubén Darío, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.
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Hispano American A

La literatura hispanoamericana abarca las tradiciones literarias de los países que fueron colonias del Imperio español, destacando por su diversidad temática y estilística. Se caracteriza por su heterogeneidad cultural, su enfoque urbano y su compromiso con la realidad social y política del continente. A lo largo de su historia, ha tenido momentos significativos como el modernismo y el 'boom latinoamericano', con autores reconocidos como Rubén Darío, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.
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Literatura hispanoamericana

La literatura hispanoamericana es el conjunto de las tradiciones literarias de los países


hispanoamericanos, es decir, de aquellas naciones americanas que fueron colonia del Imperio español
entre los siglos XVI y XIX, y en las que se habla mayormente la lengua española.

Los países hispanoamericanos son: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, República
Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú,
Puerto Rico, Uruguay y Venezuela.

No se debe confundir el término hispanoamericano con latinoamericano, ya que en este último se


incluyen los países de habla portuguesa (como Brasil) y a menudo francesa (como Haití).

En tan solo cinco siglos de historia, la literatura hispanoamericana ha desarrollado una enorme
variedad temática y estilística que le ha ganado un lugar destacado en el panorama internacional de
las letras. Aun así, se trata de un conjunto muy amplio y variado de textos, que abarca los géneros
tradicionales de la poesía, la dramaturgia, la novela y el cuento, así como manifestaciones más difíciles
de clasificar, como el microrrelato, la crónica y el aforismo.

En general, la literatura hispanoamericana ha tenido dos momentos de gran importancia


internacional: uno en el siglo XIX, durante el auge de la poesía modernista, cuyo máximo exponente
fue el nicaragüense Rubén Darío (1867-1916); y otro en el siglo XX, centrado en la narrativa, durante el
llamado “boom latinoamericano” que protagonizaron autores como el peruano Mario Vargas Llosa
(1936-), el colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014) o el mexicano Carlos Fuentes (1928-2012).

Las letras hispanoamericanas, además, cuentan con cinco ganadores del Premio Nobel de Literatura:
los chilenos Gabriela Mistral (1889-1957) y Pablo Neruda (1904-1973), el mexicano Octavio Paz (1914-
1998) y los ya mencionados García Márquez y Vargas Llosa. Y, asimismo, con autores de renombre
global como el argentino Jorge Luis Borges (1899-1986).

Ver además: Movimientos literarios

Características de la literatura hispanoamericana

Resulta complicado tratar de abarcar el total de las letras hispanoamericanas, dada su vastedad y
diversidad. Aun así, a muy grandes rasgos se las puede caracterizar de la siguiente manera:

Sus obras están escritas en español, empleando los distintos dialectos americanos que existen. Esto
significa que puede haber diferencias lexicales, sintácticas y de sonoridad entre las obras literarias,
pero aun así resultan comprensibles para un lector hispano.

Es heterogénea por naturaleza, pues refleja el complejo cruce de culturas que caracteriza al
continente. En ella tienen cabida temas y voces indígenas, africanas y europeas, fusionadas en una
cultura criolla.

En la actualidad, es principalmente urbana, o sea, escoge la ciudad como el escenario de sus ficciones.
Esta tendencia se hizo mayoritaria a partir del siglo XX, pues los autores del XIX le escribían a la
naturaleza del continente, entendida como una fuerza terrible y hermosa que debía ser domesticada.

Intenta retratar la compleja realidad del continente, generalmente en términos políticos y sociales.
Hispanoamérica tiene una larga tradición de escritores comprometidos, es decir, autores en cuyas
obras denuncian las inequidades y los sufrimientos de la vida cotidiana. Pero existen, también, autores
que escapan por completo a esta tendencia.

No se rige por los tiempos literarios europeos, a pesar de ser una literatura occidental. Esto significa
que los grandes movimientos literarios de Occidente no se dan del mismo modo en Hispanoamérica:
algunos llegan con retraso, mientras que otros surgen de manera adelantada.

No existe demasiado diálogo entre la literatura nacional de un país y la de otro, sino que cada una
surge más o menos aisladamente. Sin embargo, ciertos países ejercen una mayor influencia literaria en
el resto de Hispanoamérica, como es el caso de Argentina, Cuba, México y Chile.

Etapas de la literatura hispanoamericana

Si bien cada nación hispanoamericana tiene una historia literaria propia, es posible identificar ciertas
tendencias generales en la historia de la literatura del continente, que obedecen a las siguientes
etapas:

La etapa precolombina y de la conquista (previa al siglo XVII)

Los pueblos originarios de América carecían de un alfabeto fonético como el hispano, y representaban
sus mitos y tradiciones mediante un complejo sistema de glifos. Este es el caso, sobre todo, de los
pueblos mayas, de quienes muchos textos aún sobreviven, como el Popol Vuh, los Anales de los
Cakchiqueles o el Título de los Señores de Totonicapán. Estos textos antiguos se preservaron tras la
conquista (siglo XVI) gracias al esfuerzo de los propios mayas por traducirlos al lenguaje de los
conquistadores europeos, ya que la escritura maya se perdió del todo.
En otros casos, la tradición literaria de los conquistados se perdió por completo, debido a que muchos
de estos pueblos carecían de un sistema de grafía, y transmitían sus mitos y relatos oralmente. Lo que
sobrevive de ellos es fruto de la labor de reconstrucción que llevaron adelante escritores y sacerdotes
criollos y europeos durante la colonia.

También es importante mencionar las llamadas “crónicas de Indias”, o sea, textos históricos (aunque a
ratos bordean la ficción) en los que se relata desde el punto de vista europeo la llegada de los
primeros exploradores a América, el encuentro con los pueblos aborígenes y su posterior
sometimiento durante la guerra de conquista. Muchos de estos textos fueron escritos por los propios
navegantes y conquistadores, como Cristóbal Colón, Américo Vespucio y Hernán Cortés, mientras que
otros fueron obra de frailes y sacerdotes que los acompañaron, como es el caso de Bartolomé de las
Casas. En algunas raras excepciones, fueron obra de cronistas aborígenes, como el inca Felipe Guamán
de Poma de Ayala.

La etapa colonial (del siglo XVII al XIX)

Bajo el orden colonial europeo, nació propiamente una literatura hispanoamericana. Esto se dio de la
mano de autores españoles que se instalaron en el Nuevo Continente, especialmente en la Nueva
España, como se llamaba a la ahora Ciudad de México.

De hecho, poetas de renombre en la península española como Gutierre de Cetina y Diego Hurtado de
Mendoza, o prosistas españoles como Mateo Alemán, vivieron en lo que hoy es Ciudad de México. Allí
se escribieron textos como el extenso poema Grandeza mexicana (1604), donde se celebra la belleza y
el exotismo de la antigua capital del Imperio azteca.

Sin embargo, conforme se imponía el nuevo orden y nacía una nueva cultura criolla y mestiza,
surgieron también nuevos autores capaces de mirar el continente con ojos locales. El más importante
de ellos fue El Inca Garcilaso de la Vega, hijo de un conquistador español y una mujer perteneciente a
la nobleza incaica, y considerado el primer autor hispanoamericano propiamente dicho.

Por otro lado, el estilo literario barroco de España fue heredado por las sociedades coloniales
americanas, especialmente en los virreinatos de Nueva España y del Perú. Sin embargo, este estilo
barroco fue una adaptación local que pronto se conoció como “Barroco de Indias”, y se considera el
primer estilo literario y artístico hispanoamericano.
Fuertemente influenciado por la poesía de Luis de Góngora, el Barroco de Indias engendró autores
como Hernando Domínguez Camargo, jesuita nacido en Bogotá, o la importante figura de Sor Juana
Inés de la Cruz, poeta y precursora feminista nacida en México, considerada una exponente americana
del Siglo de Oro de la literatura en español. Mucha de esta literatura tenía un marcado tono religioso,
por debajo del cual se vislumbraba la sátira, el erotismo y la protesta.

La etapa independiente (siglo XIX)

La formación europea (especialmente francesa) de los jóvenes de la élite colonial permitió la llegada
temprana del Romanticismo a Hispanoamérica. Esto engendró una tradición de poetas que cantaban a
la naturaleza indómita del continente, como el venezolano Andrés Bello, el ecuatoriano José Joaquín
de Olmedo y el argentino Esteban Echeverría.

Esa misma postura romántica resonó en los discursos independentistas nacidos durante la crisis
colonial. La Guerra de independencia hispanoamericana se extendió durante buena parte del siglo XIX
y trajo consigo la necesidad de cantos patrióticos, odas libertarias y una nueva literatura para imaginar
a la patria naciente. Los escritos del Libertador de América, el venezolano Simón Bolívar, son un fiel
reflejo de ello: una mezcla de reflexión política y filosófica, y oda fervorosa a un proyecto posible de
nación común suramericana.

Sin embargo, en el panorama de las nuevas naciones independientes, el yugo colonial pronto se vio
reemplazado por despotismos domésticos, y muchos escritores experimentaron el exilio y la
persecución. En ese contexto de guerra civil, surgió en las letras criollas la oposición teórica entre
civilización y barbarie, tal y como se expresa en el Facundo del argentino Domingo Faustino Sarmiento.

Con ese mismo espíritu, a mediados del siglo XIX, surgió el realismo en las letras hispanoamericanas,
engendrando la necesidad de retratar el joven continente. Los cuadros de costumbres y la descripción
de la usanza local se hicieron abundantes, y se escribieron obras de importancia como El gaucho
Martín Fierro del argentino José Hernández, o Tradiciones peruanas de Ricardo Palma.

El fin de siglo, no obstante, presenció el nacimiento de un movimiento literario hispanoamericano: el


modernismo, inaugurado por el nicaragüense Rubén Darío y su poemario Azul. Heredero del
simbolismo francés, el modernismo se conoció como “La vuelta de las carabelas”, pues su importancia
literaria en el mundo hispano fue tan grande, que España por primera vez seguía la pauta de sus
antiguas colonias. Otros grandes nombres de la poesía modernista fueron el colombiano José
Asunción Silva, el cubano José Martí y el mexicano Amado Nervo.

La etapa vanguardista (siglo XX)

El declive del modernismo a comienzos del siglo XX dio paso a las vanguardias, inspiradas en su
mayoría en los movimientos estéticos rupturistas que sacudían a Europa, como el surrealismo y el
dadaísmo. Así surgieron en Hispanoamérica grandes poetas de obra estéticamente (y a menudo
políticamente) revolucionaria, como fueron los chilenos Vicente Huidobro, Nicanor Parra y Pablo
Neruda, los cubanos Nicolás Guillén y José Lezama Lima, el nicaragüense Ernesto Cardenal o los
argentinos Jorge Luis Borges y Oliverio Girondo, entre otros.

El salto hacia la modernidad de la prosa hispanoamericana también tuvo lugar a inicios del siglo XX, en
el marco de los eventos de la Revolución mexicana (1910-1920). Así, una de las primeras novelas
modernas hispanoamericanas fue Los de abajo del mexicano Mariano Azuela, libro que marcó la
tendencia de la literatura mexicana durante buena parte del siglo.

En el resto del continente, en cambio, dominó la llamada novela de la tierra o novela criollista, esto es,
la novela con “color local”, que representaba la lucha por domesticar la naturaleza (la del entorno rural
y la del interior de los personajes). Entre ellas destacan Doña Bárbara del venezolano Rómulo
Gallegos, La vorágine del colombiano José Eustasio Rivera y Don Segundo Sombra del argentino
Ricardo Güiraldes.

Del impulso por incorporar las contradicciones y los secretos de la cultura hispanoamericana surgió, en
la segunda mitad del siglo, el llamado “real maravilloso” del cubano Alejo Carpentier, posteriormente
denominado “realismo mágico”. Este fue un movimiento clave en la historia contemporánea de la
literatura hispanoamericana, pues se trató del primer intento por congeniar dos aspectos
irreconciliables de la cultura hispanoamericana: la cultura letrada y las culturas populares. Un intento,
dicho de otro modo, por superar la dicotomía entre civilización y barbarie.

En las décadas de 1960 y 1970, sin embargo, la literatura hispanoamericana tuvo un momento estelar:
el llamado “boom latinoamericano”. Se trató de un conjunto de autores de renombre, que tuvieron un
éxito internacional sin precedentes, en una Europa asediada por movimientos políticos reaccionarios.
Entre ellos figuran el argentino Julio Cortázar, el mexicano Juan Rulfo, el guatemalteco Miguel Ángel
Asturias, el cubano Guillermo Cabrera Infante, el chileno José Donoso, el uruguayo Juan Carlos Onetti,
el colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa.

Los relatos de las novelas de este boom se caracterizaron por tener lugar en América Latina y por ser
contados a través de técnicas novedosas, tomadas en préstamo del cine y de la literatura
estadounidense (especialmente de autores como Willliam Faulkner, Ernest Hemingway, John Dos
Passos). Su marca en la literatura en español fue tan profunda, que los movimientos posteriores (la
literatura “post-boom”) le hicieron una abierta oposición tanto estética como política. Entre ellos
figuran movimientos como la literatura del crack en México y el grupo McOndo en Sudamérica y
España.

Autores y obras principales de la literatura hispanoamericana

Algunos de los autores y las obras más relevantes de la historia de la literatura hispanoamericana son
los siguientes:

Autor Género Obras más relevantes

El Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616) Crónica Comentarios reales de los incas (1609), Historia
general del Perú (1617)

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) Poesía, ensayo Primero sueño (1692), Respuesta a sor Filotea
(1691)

José Joaquín Fernández de Lizardi (1776-1827) Novela El periquillo sarniento (1816), La quijotita y su
prima (1819)

Andrés Bello (1781-1865) Poesía, ensayo Silva a la agricultura de la zona tórrida (1826),
Gramática de la lengua castellana (1847)

Esteban Echeverría (1805-1851)Poesía, cuento La cautiva (1837), El matadero (1871)

Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) Novela Facundo o civilización y barbarie (1845)

José Hernández (1834-1886) Poesía El gaucho Martín Fierro (1872)

Jorge Isaacs (1837-1895) Novela María (1867)

Rubén Darío (1867-1916) Poesía Rimas (1887), Azul… (1890), Cantos de vida y esperanza (1905)

José Martí (1853-1895) Crónica, poesía Nuestra América (1881), Versos libres(1913)

José Asunción Silva (1865-1896) Poesía Nocturno III (1891), De la noche a la mañana (1899)
Amado Nervo (1870-1919) Poesía Perlas negras (1898), Los jardines interiores (1905)

Miguel Ángel Asturias (1899-1974) Novela, poesía El señor presidente (1946), Viento fuerte
(1950)

Rómulo Gallegos (1884-1969) Novela Doña Bárbara (1929), Cantaclaro (1934) Canaima (1935)

Ricardo Güiraldes (1886-1927) Novela Don Segundo Sombra (1926)

José Eustasio Rivera (1888-1928) Novela, poesía Tierra de promisión (1921), La vorágine (1924)

Gabriela Mistral (1889-1957) Poesía Desolación (1922), Tala (1938)

César Vallejo (1892-1938) Poesía Los heraldos negros (1918), Trilce (1922), España, aparta de mí
ese cáliz (1939)

Vicente Huidobro (1893-1948) Poesía Altazor o el viaje en paracaídas (1931)

Jorge Luis Borges (1899-1986) Cuento, poesía Fervor de Buenos Aires (1923), Historia universal de la
infamia (1935), El Aleph (1949), Ficciones (1944)

Miguel Ángel Asturias (1899-1974) Novela El señor presidente (1946), Hombres de maíz (1949)

Nicolás Guillén (1902-1989) Poesía Motivos de son (1930), Cantos para soldados y sones para
turistas (1937), España (1937)

Pablo Neruda (1904-1973) Poesía Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924),
Canto general (1950), Estravagario (1958)

Alejandro Carpentier (1904-1980) Novela El reino de este mundo (1950), Los pasos perdidos
(1953)

José Lezama Lima (1910-1976) Poesía, novela Enemigo rumor (1941), Paradiso (1966)

Octavio Paz (1914-1998) Poesía, ensayo Cuadrivio (1965), El signo y el garabato (1973), El
laberinto de la soledad (1959), El arco y la lira (1967)

Nicanor Parra (1914-2018) Poesía Poemas y antipoemas (1954), Artefactos (1972), Hojas de parra
(1985)

Juan Rulfo (1917-1986) Cuento, novela El llano en llamas (1953), Pedro Páramo (1955)

Juan Carlos Onetti (1909-1994) Novela La vida breve (1950), Los adioses (1966)

Julio Cortázar (1914-1984) Cuento, novela Bestiario (1951), Final del juego (1956), Rayuela (1963)

José Donoso (1924-1996) Cuento, novela Veraneo y otros cuentos (1955), El obsceno pájaro de
la noche (1970)
Gabriel García Márquez (1927-2014) Cuento, novela Un señor muy viejo con unas alas muy largas
(1968), Cien años de soledad (1967), El coronel no tiene quien le escriba (1961)

Carlos Fuentes (1928-2012) Cuento, novela Los días enmascarados (1954), La muerte de Artemio
Cruz (1962), Terra nostra (1975)

Guillermo Cabrera Infante (1929-2005) Novela Tres tristes tigres (1964), La Habana para un infante
difunto (1979)

Manuel Puig (1932-1990) Novela Boquitas pintadas (1969), El beso de la mujer araña (1976)

Mario Vargas Llosa (1936-) Novela La ciudad y los perros (1963), Conversación en la catedral
(1969), Pantaleón y las visitadoras (1973)

LITERATURAS INDIGENAS:

La literatura prehispánica es uno de los legados más fascinantes de las antiguas civilizaciones que
habitaron el continente americano, antes de la llegada de los conquistadores españoles. Aunque la
mayoría de estas culturas utilizaba la tradición oral para transmitir su conocimiento y creencias, su
impacto en la historia y cultura de América Latina ha sido profundo. A través de diversos textos y
poemas, se conservan fragmentos de un pasado rico en mitología, religión y una visión única del
mundo.

El origen de la literatura prehispánica

La literatura prehispánica comprende el conjunto de expresiones literarias de las culturas de


Mesoamérica y los Andes. Las civilizaciones más influyentes en este ámbito fueron la mexica, la maya
y la inca, cada una con sus propias características y formas de transmitir su legado cultural. Los
mexicas y mayas desarrollaron sistemas de escritura, mientras que los incas se basaron
exclusivamente en la tradición oral para preservar sus conocimientos.

Uno de los mayores desafíos al estudiar esta literatura es que, tras la Conquista, gran parte del
patrimonio cultural nativo fue destruido. Los códices y otros documentos escritos por los mayas y
mexicas fueron quemados o perdidos. A pesar de ello, algunos textos lograron sobrevivir, permitiendo
a las generaciones actuales explorar y comprender estas culturas.

Características y temáticas de la literatura prehispánica

La literatura prehispánica es predominantemente oral. Los mitos, leyendas, poemas y rituales


religiosos se transmitían de generación en generación mediante la memorización. El contenido
literario suele abordar temas religiosos, astronómicos y míticos, lo que refleja la importancia de la
religión y la cosmología en estas civilizaciones. Entre los temas más recurrentes están la creación del
mundo, las sucesivas destrucciones del mismo, la creación de animales y la exaltación a la guerra y la
muerte heroica. Estas narraciones tenían como propósito la conservación de la cultura y la transmisión
de conocimientos astronómicos, botánicos y zoológicos.

La poesía prehispánica, por su parte, se desarrolló en un contexto profundamente religioso, pero


también abordó temas como el amor, la muerte y la guerra. En la cultura maya, por ejemplo, se
creaban himnos sagrados que acompañaban ceremonias de sacrificio y bodas, con plegarias donde se
pedían alimentos, hijos y larga vida. La poesía azteca, escrita en náhuatl, fue igualmente rica, y algunas
de sus composiciones servían para reflexionar sobre la vida, la muerte y los misterios del más allá.

Obras destacadas

Una de las obras más emblemáticas de la literatura maya es el Popol Vuh, un texto épico que narra la
creación del mundo y la historia de los dioses y los primeros seres humanos. Este libro, escrito en
lengua quiché, es considerado uno de los tesoros literarios más importantes de América Latina, y su
riqueza mitológica ha fascinado a estudiosos de todo el mundo.

En este enlace puedes acceder al Popol Vuh en la Biblioteca Digital de Bogotá, una plataforma pública
de acceso abierto que ofrece una amplia gama de contenidos organizados en diversas áreas del
conocimiento. Diseñada por BibloRed, facilita el acceso remoto a colecciones de instituciones como la
Biblioteca Nacional de Colombia y la Biblioteca Virtual del Banco de la República, entre otras. Además
de promover el aprendizaje y la participación ciudadana, es un espacio para la divulgación de la
historia, la memoria y la cultura de Bogotá, brindando a sus habitantes la oportunidad de explorar,
crear y compartir conocimiento mediante el uso de nuevas tecnologías.

Otro texto destacado es el Libro de Chilam Balam, que fue transcrito por los sacerdotes mayas después
de aprender la escritura impuesta por los colonizadores. Este libro incluye profecías sobre la llegada de
los españoles y es un claro ejemplo de la adaptación cultural y la preservación del legado maya.

En la tradición inca, aunque no desarrollaron un sistema de escritura, la poesía oral fue fundamental
para transmitir sus creencias religiosas y mitológicas. Un ejemplo destacado es el poema Ollantay, que
fue transcrito al quechua durante la Colonia y posteriormente traducido. Esta obra, aunque
influenciada por la colonización, sigue siendo un testimonio de la sofisticación de la literatura inca.
Por su parte, la literatura mexica incluía tanto poesía como códices que registraban eventos históricos,
rituales y enseñanzas. Estos códices, doblados como abanicos y elaborados con fibras vegetales, son
una muestra tangible de la habilidad técnica de los mexicas para preservar su legado. También se
destacan las composiciones náhuatl, que se dividían en cantos poéticos llamados "cuíctl" y
narraciones míticas conocidas como "tlatolli".

El legado de la literatura prehispánica

A pesar de los desafíos que supuso la Conquista española, el legado literario prehispánico ha
perdurado hasta nuestros días. Autores como Nezahualcóyotl y obras como el Popol Vuh siguen siendo
una fuente de inspiración y estudio para comprender mejor las raíces culturales de América Latina.
Este legado literario no solo tenía un carácter estético, sino también religioso, histórico, profético y
ceremonial.

Esta literatura nos conecta con una época en la que la naturaleza, los dioses y el cosmos eran el centro
de la vida. Además, resalta la importancia de preservar y valorar las lenguas indígenas, muchas de las
cuales están en peligro de desaparecer. La transmisión oral de mitos, leyendas y poesía es un
recordatorio de la vitalidad de las culturas prehispánicas, y su estudio es clave para entender la
diversidad cultural que define a América Latina.

En conclusión, explorar la literatura prehispánica es adentrarse en un mundo lleno de misticismo,


simbolismo y sabiduría ancestral. Aunque gran parte de este legado se perdió tras la Conquista, las
obras que se han conservado nos permiten vislumbrar una rica tradición que sigue viva en la memoria
colectiva de América Latina.

LITERATURA DEL DESCUBRIMIENTO Y LA CONQUISTA

Al momento del descubrimiento de América, las comunidades indígenas se encontraban en una etapa
de desarrollo que

incluía un numeroso acervo de mitos, historias, cantos y leyendas que se transmitían de manera oral.
No obstante, el

proceso de la conquista provocó que gran parte de este legado desapareciera. Tras la conquista, la
literatura en Colombia

comienza su producción en el año 1510. Los primeros textos escritos tenían como tema central la
información sobre el
descubrimiento de los nuevos territorios; estos escritos se hicieron a modo de: diarios de viaje,
crónicas de indias y

bestiarios.

DIARIOS DE VIAJES

Era frecuente que se realizaran

diarios de viajes, ya que era

necesario narrar de forma

detallada las diferentes aventuras

halladas en los lugares

descubiertos.

CRÓNICAS DE INDIAS

Eran documentos que contenían

de forma detallada los principales

hechos de la conquista, en ellas se

resaltaba con detalles.

BESTIARIOS

Eran textos donde los

conquistadores hacían

descripciones fantásticas de

seres de la naturaleza, junto a

imágenes e ilustraciones.

Fray Bartolomé de las casas

(Sevilla, 1484- 1566)

Fue un crítico implacable de los

conquistadores y rechazó el sistema de la

guerra contra los nativos (Oliortez, 2011).


-Brevísima relación de la destrucción

de las Indias.

-Los dieciséis remedios para la

reformación de las Indias

-El confesionario

Hernán Cortés (1485 - 1547) Conquistador español de México procedente

de una familia de hidalgos de Extremadura,

En 1504 pasó a las Indias recién descubiertas

por Colón, y se estableció como escribano y

terrateniente en La Española.

Cartas de relación (Minero, Rivas, &

Castillo, s.f.).

Garcilaso de la Vega – el

Inca: (Perú, 1539 - 1616)

Fue hijo natural, pero noble. Fue un escritor y

cronista; expuso la historia, cultura y

costumbres de los incas y otros pueblos del

antiguo Perú. Fue un crítico implacable de los

conquistadores y rechazó el sistema de la

guerra contra los nativos (Oliortez, 2011)

- La Florida del Inca.

-Comentarios Reales de los Incas

Juan Rodríguez Freyle

(Bogotá, 1566-1640)

Fue un escritor neogranadino, conocido por su


obra El carnero. En su obra aparece una

crítica a la belleza mal usada de la mujer.

Pero reconoce la virtud de algunas mujeres de

la antigüedad.

-El Carnero

-Conquista y descubrimiento del

Nuevo Reino de Granada de las

Indias Occidentales del mar Océano y

fundación de la ciudad de Santa Fe

de Bogotá

Sor Juana Inés de la Cruz

(México, 1651 - 1695)

Fue una religiosa católica, poetisa y

dramaturga novohispana del Siglo de Oro

español. Cultivó la lírica y el teatro, así como

la prosa. Por la importancia de su obra, recibió

los sobrenombres de Fénix de América y la

Décima Musa (Oliortez, 2011).

- Autos sacramentales.

-El divino Narciso

-Los empeños de una casa

-Amor es más labe

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