LECCION 1. SOCIEDAD. CONRATO E INSTITUCION.
PRELIMINAR. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL DERECHO
MERCANTIL.
a) Categoría histórica, contingente y relativa.
El llamado “Derecho mercantil” es una categoría histórica, en el sentido
de que no ha existido siempre, sino que nació como rama del Derecho
privado, junto al civil, en un momento histórico determinado (“historicidad
del Derecho Mercantil”).
Nació como Derecho especial frente al Derecho Civil, para satisfacer
necesidades concretas de la realidad socioeconómica que no podían ser
cubiertas por el Derecho civil.
Por otra parte, se ha transformado debido a las circunstancias
socioeconómicas y políticas en cada momento histórico, lo que nos lleva a
hablar de “relatividad o contingencia” del Derecho Mercantil.
Inicialmente asociado al comercio después se extiende a la industria, a
la actividad agrícola y ganadera e incluso a las actividades profesionales,
sobre todo cuando estas adquieren forma de sociedad.
Además, se ve afectado por el fenómeno de la “generalización”, pues
afecta a quienes no son comerciantes, como ocurre cuando emite una letra
de cambio un particular. El C. de Co. pretendió estructurar el derecho
mercantil en torno al “criterio objetivo del acto de comercio” en su art. 2,
pero no lo consigue totalmente, pues la mercantilidad de determinadas
instituciones viene determinada, en definitiva, por la presencia de uno o
varios comerciantes en la relación jurídica.
La evolución del Derecho Mercantil ha hecho que su norma
fundamental hasta el momento, el Código de Comercio de 1885, se
encuentre parcialmente desfasado y vaciado de contenido, debido a la
promulgación de leyes especiales que lo derogan. Se conoce como el
fenómeno de la “Descodificación” del Derecho Mercantil, al que se opone
la reciente idea, traída del ámbito germánico, de promulgar un nuevo
Código de Comercio (Re-codificación).
b) El Derecho Mercantil en Roma (S. IV a. de C. hasta 476 d.C.)
En los primeros años de Roma existían normas para el comercio pero no
un auténtico cuerpo normativo cerrado y sistemático que pudiera
considerarse un Derecho Mercantil.
La pujanza económica en Roma llevó a:
1) una economía dineraria (utilización de la moneda),
2) a una importante actividad marítima y,
3) al surgimiento de algunas asociaciones de profesionales mercaderes.
Dice Lorenzo de Benito (“Las bases del Derecho Mercantil”, 1929):
“Al lado de estas reglas de los mercados o ferias, que han sido la primera
manifestación de la vida del derecho mercantil, surgieron más adelante
otras referentes a la navegación marítima” (p. 13). “los navegantes
constituían la aristocracia de los comerciantes”. “y realizaron las primeras
compilaciones de normas”: Leyes Rodias, Juicios de Olerón, Consulado del
Mar de Barcelona, Leyes de Visby. El Derecho Pretorio romano tuvo poca
incidencia en el Derecho mercantil.
Así surgen instituciones jurídicas nuevas o bien transformación de las
civiles. El Derecho civil, en general, todavía satisfacía las necesidades de
los comerciantes, con lo que en esta época en Roma no existió propiamente
un Derecho Mercantil “especial”.
c) Edad Media (476 d. C. hasta 1.453 d.C.)
Aunque en Grecia y en Roma se había practicado ampliamente el
comercio y se utilizaba la moneda en lugar del trueque, el verdadero origen
del Derecho Mercantil se encuentra en la Baja Edad Media, asociado a una
economía urbana, donde surgen con pujanza los comerciantes, que
conceden crédito y negocian en las “ferias” o mercados.
Es un Derecho de carácter personal, propio de una nueva clase
social: los comerciantes (ius mercatorum). El Derecho civil ya no se
consideraba apto para regular su actividad debido a su rigidez y lentitud.
Geográficamente podemos ubicar su pujanza en el Norte de Italia y
el Báltico.
El nuevo Derecho se dota de un sistema de fuentes normativas
propias: es creado por los propios comerciantes, que consolidan sus “usos y
costumbres” mercantiles (“Derecho estatutario”), que será después
compilado o recopilado.
Surge, además, una jurisdicción propia denominándose Consulados a
estos tribunales corporativos propios de los comerciantes.
En este momento el Derecho mercantil se caracteriza por su:
1) Uniformidad: caracteres similares en distintos territorios (ferias).
2) Aplicación a instituciones concretas: compraventa, transporte,
crédito y títulos valores (letra de cambio).
d) Edad Moderna (1.453 d.C. hasta la revolución francesa).
Con la aparición de los Estados soberanos la clase social propia de los
comerciantes queda sometida a la ley estatal con más rigor que antes.
El Estado pretende alcanzar la Unificación jurídica, lo que conlleva que:
1) La fuente fundamental del Derecho mercantil deja de ser la
costumbre y pasa a serlo la ley.
2) Fuerte reglamentación estatal y voluntad de recopilación de los usos
de comercio (las Ordenanzas de Bilbao de 1.737).
3) Los consulados administran justicia en nombre del rey.
4) Cambia su contenido: se extiende a nuevos fenómenos como las
Compañías coloniales de las Indias, antecedentes de las actuales
Sociedades Anónimas, aunque en esos momento se trataba de compañías
de titularidad pública, para la captación de capitales del “nuevo Mundo”.
Del siglo XVIII al XX la realidad socioeconómica y política sufre
una profunda transformación y el Derecho mercantil se ve influenciado por
los principios de la revolución francesa, la revolución industrial y el
desarrollo del sistema bancario y financiero, propio del capitalismo, a nivel
mundial.
En concreto, Napoleón extendió su Código de 1807 a todos los
pueblos que invadió, quienes lo aplicaron o confeccionaron el suyo propio
inspirándose en aquél. Es “el padre de los Códigos de Comercio”, así en
España por iniciativa de Sainz de Andino se promulga el Código de 1829,
sustituido por el vigente de 1885.
Según el art. 1 del C. de Co. “son comerciantes los que teniendo
capacidad legal para ejercer el comercio se dedican a él habitualmente y las
compañías mercantiles o industriales que se constituyen con arreglo a este
Código”. Las sociedades mercantiles se equiparan al empresario individual.
En este momento, el Derecho Mercantil es el ordenamiento jurídico
privado propio de los empresarios (personas físicas y jurídicas) y de la
actividad externa que realizan por medio de la empresa (en el mercado).
El nuevo concepto de “operador del mercado”, más amplio que
comerciante o empresario, puede comprender tanto a las personas físicas
(incluye actividades agrícolas, ganaderas, artesanas y a los profesionales)
como a las sociedades mercantiles (por la forma) cualquiera que sea su
objeto. En este sentido, también se ha propuesto que el futuro Derecho
Mercantil gire en torno al nuevo concepto de “mercado”, siendo éste el
elemento fundamental, sobre todo a partir de la importancia adquirida por
las sociedades cotizadas, el Derecho de los consumidores y el Derecho de
la competencia.
Resulta evidente que una de las partes fundamentales del Derecho
Mercantil son las sociedades mercantiles. Son objeto de una regulación
específica y completa. Posiblemente sea un derecho especial por sus
caracteres, pero ¿Constituye una rama autónoma del Derecho mercantil? A
nuestro juicio, actualmente no, quizá en un futuro si el legislador así lo
decide y justifica a partir de la existencia de una autonomía científica de
esta materia, en base a caracteres especiales y principios propios y distintos
de las demás ramas del ordenamiento jurídico, como si lo ha llegado a ser
el Derecho marítimo.
1. Concepto y función.
La sociedad es un “contrato” por el cual dos o más personas se
obligan a poner en común dinero, bienes o trabajo para realizar una
actividad económica con el fin de obtener ganancias.
Es un contrato plurilateral de organización, excepto en las sociedades
unipersonales, que se trataría de un negocio jurídico unilateral.
Se diferencia de figuras afines en algunos aspectos:
1. la “asociación” carece de ánimo de lucro (ley 1/2002 de 22 de
marzo.
2. la “comunidad” consiste en la titularidad proindiviso entre varias
personas para el uso o disfrute común sin llevar a cabo una
explotación activa.
3. La “cooperativa” carece de un ánimo de lucro directo de la
entidad, buscando un ahorro entre los cooperativistas, mientras
que en la sociedad el beneficio ingresa en el patrimonio social
para después repartirlo entre los socios.
En cuanto a la función, podemos distinguir:
a) ventajas: 1. Agrupar patrimonio para desarrollar determinadas
actividades. 2. Beneficios fiscales: la renta es un impuesto
progresivo, mientras que el I.S. es siempre del 30%. 3.
Imagen. 4. Responsabilidad limitada por las deudas sociales en
algunos casos.
b) Inconvenientes: 1. Trámites más complejos. 2. Mayores gastos
y contabilidad más rigurosa que la de un autónomo. 3.
Publicidad en el RM. 4. Aportación inicial.
2. Clasificación y tipos.
Dentro de la categoría “sociedad” podemos distinguir distintas clases
y tipos, sin ser exhaustivos:
a) Sociedad civil y mercantil.: doble regulación en el C.C. y C.
de Co. y leyes especiales. El criterio distintivo es “la
mercantilidad de su objeto”. La producción artesana, agrícola
y ganadera puede ser civil, excepto si adopta la forma de SA o
SL, pues estas sociedades son siempre mercantiles “por la
forma”.
b) Soc. personalista y capitalista: las personalistas son la sociedad
colectiva y la comanditaria simple, y se caracterizan porque
los socios responden personal e ilimitadamente de las deudas
socailes. Las personalistas son la SA, la SL y la S.com por A.,
donde los socios responden sólo con lo aportado a la sociedad.
c) Grandes empresas y Pymes. Su incidencia tiene relevancia
sobre todo a efectos de las obligaciones contables.
d) Sociedades cotizadas o no. El acceso a la Bolsa es una
decisión estratégica para las empresas en función de criterios
como financiación, visibilidad y liquidez.
El esquema de funcionamiento puede resumirse:
Empresa/Colocadores/CNMV/Bolsa/Depositario (IBERCLEAR)
Las entidades colocadoras, p. ej. bancos y entidades financieras.
Los auditores emiten “conform letter” que es una opinión sobre el
folleto informativo sobre los valores (¿Se pueden derivar responsabilidades
para ellos?).
La CNMV: vigila requisitos y aprueba el folleto informativo.
BME: Bolsas y mercados españoles.
IBERCLEAR (sociedad de gestión de los Sistemas de pago,
compensaión y liquidación de valores SA.: lleva el sistema de anotaciones
en cuenta y la liquidación.
Las sociedades deberán tener la forma de SA., con mínimo 100
accionistas (suprimido), capital mínimo de 1.200.000 euros, haber repartido
dividendos en los 2 últimos ejercicios y que ningún accionista acumule más
de un 25% del capital.
En cuanto a los principales “tipos” de sociedades mercantiles:
a) Sociedad colectiva.
Los socios responden personal, solidaria e ilimitadamente de las
deudas sociales.
Salvo pacto, todos los socios pueden administrar.
Puede haber dos tipos de socios:
Los socios colectivos son los que aportan dinero.
Los socios “industriales”, que aportan trabajo. No pueden
gestionar y no responden de las deudas, salvo pacto.
b) Sociedad comanditaria simple.
Hay dos tipos de socios:
Socios colectivos (como los anteriores)
Socios comanditarios, que no pueden administrar ni responden de
las deudas sociales.
c) S.A. son las que tienen su capital dividido en acciones y los socios
no responden por las deudas sociales, ni tienen derecho a administrar
por su simple condición, salvo que así se prevea en los estatutos.
El capital puede estar constituido por aportaciones dinerarias o no
dinerarias, pero nunca por trabajo o servicios (aunque caben
prestaciones accesorias).
d) S.L. tiene su capital dividido en “participaciones”, los socios
responden limitadamente y, por su simple condición no tienen
derecho a administrar.
e) S. com. por A., tienen capital dividido en acciones y 2 tipos de
socios:
Socios colectivos: que pueden administrar y tienen una
responsabilidad ilimitada.
Socios comanditarios, no administran ni responden
personalmente.
3. . Sociedad como contrato.
• Causa del contrato.
Como ya se ha dicho, según la concepción clásica, la sociedad es un
“contrato” que vincula a los socios.
Hay que distinguir varios conceptos:
1. La “causa del contrato” es el fin común que se proponen los
socios: el ánimo de lucro.
2. El “objeto del contrato” de sociedad son las aportaciones de los
socios al fondo común.
3. El “objeto social” es la actividad que desarrolla para alcanzar el
fin común.
• Protección de terceros.
Las sociedades cuentan con una regulación especial actualizada y
completa.
En cuanto a su contenido y fines uno de los principales aspectos tiene que
ver con la protección de los terceros con quienes la sociedad se relaciona y
contrata, lo que se manifiesta en diversas normas que regulan:
- la veracidad sobre el valor de las aportaciones no dinerarias.
- la responsabilidad de los socios y los administradores sociales.
- la creación es escritura pública e inscripción en el RM.
- disolución obligatoria en caso de quiebra.
- publicidad de las Cuentas Anuales.
- Capital social mínimo (cuestión muy debatida)
- aplicación de las normas de la sociedad colectiva a la sociedad irregular
(la no inscrita en el RM).
- el levantamiento del velo de la personalidad jurídica en caso de abuso de
derecho o fraude de ley.
• Forma, validez y personalidad jurídica.
Forma:
¿El contrato de sociedad es un contrato formal? Los arts. 116 y 119 C. de
Co. establecen que la sociedad se constituirá en escritura pública que se
inscribirá en el RM.
¿La inscripción tiene naturaleza constitutiva? En las SA y las SL sí. En las
personalistas resulta más discutible.
Validez.
En principio, se refiere a la concurrencia de consentimiento libre
prestado por quien tiene capacidad para obligarse.
Personalidad jurídica.
El art. 33 LSC establece que “con la inscripción la sociedad adquiere
personalidad jurídica. Pero esto es adecuado limitarlo a las sociedades
capitalistas (art. 33 LSC).Las sociedades personalistas tendrán personalidad
jurídica a pesar de la falta de inscripción en el RM. La inscripción no tiene
eficacia constitutiva en las sociedades personalistas.
La SA y la SL irregular (no inscrita) carecen de personalidad
jurídica. En las “sociedades personalistas irregulares” la personalidad
jurídica tiende a mantenerse según criterio de la doctrina y la
jurisprudencia, internamente, para que vincule a los socios y externamente,
para que sean válidos los contratos que la sociedad haya realizado con los
terceros, para la protección de éstos. Con el mismo fin, es opinión común
que a las sociedades irregulares se les aplica el régimen de la sociedad
colectiva.
• Responsabilidad Social Empresarial (RSE)
Es la contribución de la empresa (de forma voluntaria) a la mejora
social, económica y ambiental.
El objetivo debe ser, en principio, altruista pero también tiene otros
fines como la mejora de su imagen, competitividad y valor añadido.
Va más allá del cumplimiento de las leyes y normas, integrando
prácticas, estrategias y sistemas de gestión para alcanzar el “desarrollo
sostenible”, valorando el impacto de sus acciones en la comunidad, los
trabajadores y el medioambiente.
En su artículo “La responsabilidad social de las empresas es
incrementar sus beneficios”, en 1970, Milton Friedman afirmó que la RSE
es una visión política socialista y al margen de los mecanismos del
mercado. El propietario debe maximizar sus beneficios a través de su
inversión y dejar que el Estado, con las leyes, determine lo que resulta de
obligado cumplimiento. Con los impuestos que pague el empresario, el
Estado será el encargado de atender los fines sociales.
La Ley 31/2014, de modificación de la LSC para la mejora del
gobierno corporativo se introdujo para corregir determinados defectos y
abusos observados en el funcionamiento de la sociedad anónima, sobre
todo la cotizada, estableciendo un nuevo régimen de competencias de la
Junta General, la remuneración de los directivos y la responsabilidad de los
administradores.
• Compliance legal y empresarial.
Compliance consiste en establecer políticas y procedimientos adecuados
para garantizar que una empresa, incluidos sus directivos, empleados y
agentes vinculados, cumplen con el marco normativo. También deben
incluirse las políticas internas, compromisos con clientes, proveedores o
terceros, y los códigos éticos que la empresa se haya comprometido a
respetar, pues existen casos en los que una actuación puede ser legal pero
no ética. En este ámbito pueden encontrar su operatividad los llamados
pactos parasociales, secretos entre los socios, que no constan en los
estatutos.
Al menos cinco actuaciones podemos mencionar por medio de las
cuales se puede llevar a cabo la función de compliance , y cuyas funciones
han de coordinarse entre sí y planearse adecuadamente:
1. Identificar: Determinar riesgos que enfrenta la empresa, tener en
cuenta severidad, impacto y probabilidad de que se den.
2. Prevenir: Conociendo los riesgos, diseñar e implementar
procedimientos de control que protejan a la empresa.
3. Monitorización y detección: La efectividad de los controles
implementados debe ser supervisada, informando a la dirección de la
exposición de la empresa a los riesgos, realizando las auditorías periódicas
que sean precisas.
4. Resolución: Cuando pese a todo surge algún problema de
cumplimiento, debe trabajarse para su solución.
5. Asesoramiento: Los directivos y trabajadores deben recibir toda la
información necesaria para hacer su trabajo de acuerdo con la normativa
vigente.
Hoy los abogados y firmas de auditoría potencian sus áreas de
compliance para prestar esta función a las compañías que lo requieran. A su
vez, dentro del organigrama de la empresa, los encargados de cumplimiento
pueden trabajar de forma centralizada, diseñando y controlando las
actividades de toda la organización; o de forma descentralizada,
integrándose en las distintas áreas de una forma más autónoma, sin
perjuicio de que exista una persona supervisora a nivel general.
Resulta primordial que estos departamentos, ya sean centralizados o
descentralizados, internos o externos, se articulen e implementen de manera
que se les dote de la suficiente independencia y autoridad como para dirigir
indicaciones a todas las esferas de poder de la empresa, y de los recursos
suficientes para que su trabajo sea efectivo y no meramente ilusorio,
evitando convertirse en un departamento con efectos únicamente
publicitarios para terceros. Se debe considerar el compliance como un
generador de valor en la empresa, que evita riesgos y contribuye a una
mejor cultura empresarial, y no únicamente como un gasto.
Aunque existían algunas iniciativas en ámbitos regulados, el
desembarco del compliance en España se produjo en torno a 2015 con la
entrada en vigor del conocido art. 31 bis del Código Penal y la
responsabilidad penal corporativa.
El legislador pretendía exigir a las empresas un alto nivel de
compromiso ético que mantuviera las reglas de la sana competición
empresarial, sobre la base del control de sus empleados y directivos para
evitar conductas ilícitas. El Código Penal (CP) se convirtió entonces en la
expresión de un estándar de ética empresarial, y los jueces y fiscales en
analistas privilegiados de la cultura compliance de las empresas.
Con el acicate del CP, el tejido empresarial español, especialmente
grandes y medianas organizaciones, ha desarrollado en una primera etapa
un esfuerzo notable por implantar los llamados programas de prevención de
delitos. No obstante, debemos pasar a una etapa con miras superiores
donde resulta necesario diseñar y ejecutar sistemas de gestión de
compliance más globales, entendiendo la gestión de riesgos normativos
como una oportunidad para mejorar las decisiones corporativas y no solo
como la mera evitación de riegos penales.
4. . Sociedad como institución.
La nueva concepción de la sociedad como institución repara en que
nace una persona jurídica distinta de la persona de los socios, con un
patrimonio propio y una regulación específica.
• Sociedad en formación, irregular y nulidad.
Sociedad en formación (art. 36 LSC).
El problema principal tiene que ver con la protección de los terceros por
actos realizados antes de la inscripción. En ese período estamos ante
“sociedad en formación”.
Sobre la sociedad en formación el art. 36 LSC hay que distinguir:
- De los contratos en general (p. ej. el socio que alquila un local donde
instalar la actividad) responden solidariamente quienes los hayan
celebrado, a menos que se haya condicionado su eficacia a la
posterior aceptación por la sociedad, en cuyo caso responderá ésta.
En caso contrario (si no lo acepta) el negocio será ineficaz.
- De los contratos indispensables para la inscripción de la sociedad,
los realizados por los administradores según lo previsto en la
escritura para la fase anterior a la inscripción y los contratos
estipulados por mandato específico por quien designen todos los
socios: responde la sociedad en formación y los socios hasta lo que
se hayan comprometido a aportar.
- Los demás contratos sólo obliga a la sociedad si lo acepta
expresamente dentro de los 3 meses siguientes a la inscripción. En
caso contrario, responderán solidariamente quienes lo hayan
celebrado.
Sociedad irregular (art. 39 LSC).
Una sociedad no inscrita = sociedad irregular.
Pero, ¿Cuándo se pasa de una sociedad en formación a una sociedad
regular o irregular?.
El art. 39 LSC establece que “cuando se verifique la voluntad de no
inscripción y, en todo caso, transcurrido 1 año desde el otorgamiento de la
escritura sin solicitar la inscripción, cualquier socio puede pedir al juez la
DISOLUCIÓN de la sociedad y su LIQUIDACIÓN”.
A la sociedad irregular se le aplicará el régimen de la sociedad
colectiva.
Nulidad (art. 56 LSC).
Una vez inscrita la sociedad, ésta sólo podrá ser declarada nula por
causas muy tasadas, con la finalidad de preservar la validez de los actos
jurídicos y proteger a los terceros. Además, la intervención del notario y del
Registrador son dos filtros de legalidad muy efectivos.
Las causas de nulidad son:
1) No mencionarse en la escritura el objeto, la denominación,
aportaciones, el capital o desembolso mínimo.
2) La incapacidad de todos los socios fundadores o del socio
unipersonal.
Los efectos de la nulidad:
Son muy similares a la disolución:
1) No retroactiva.
2) Abre la liquidación.
• Personalidad jurídica y responsabilidad limitada: el levantamiento
del velo.
¿Qué es la personalidad jurídica? Consiste en atribuir a la colectividad
de socios un determinado status y régimen jurídico, caracterizado porque:
1) Otorga a la sociedad un nombre, nacionalidad y domicilio.
2) La sociedad puede contratar en su propio nombre con terceros.
3) Tiene patrimonio propio y autónomo, hasta el punto que en las
personalistas, el patrimonio de los socios responde
“subsidiariamente” de las deudas sociales.
4) Otorga a la sociedad el status legal de comerciante como si fuera una
persona física.
Pero la personalidad jurídica ha sido objeto de diversos abusos:
1. La personalidad jurídica permite eludir la responsabilidad por las
deudas sociales. Es un beneficio tradicionalmente buscado por el
empresario individual, de tal forma que cuando se exigía la
concurrencia de 2 socios como mínimo para constituir una SA,
recurría a testaferros que no eran verdaderos socios.
2. Se pueden crear “cadenas de sociedades” con participaciones
recíprocas en el capital de forma que se acabe falseando su
verdadero patrimonio, pues existe uno sólo y no tantos como
sociedades formalmente independientes.
La jurisprudencia elaboró hace varias décadas –por primera vez la STS
de 28 de mayo de 1984- la doctrina del “levantamiento del velo” de la
personalidad jurídica, por actos contarios a la buena fe y realizados con
abuso de derecho. Consiste en averiguar qué se esconde detrás del
expediente de la personalidad jurídica para imponer a los socios
responsabilidad si se ha pretendido la confusión de patrimonios o la
infracapitalización en perjuicio de los legítimos derechos de los terceros.
Sólo debe utilizarse esta doctrina en ciertos casos por tanto,
restrictivamente, de acuerdo con los criterios de cautela, proporcionalidad y
subsidiariedad, pues supone un quebrantamiento de las normas que
constituyen los pilares básicos del derecho societario como son la
limitación de la responsabilidad de los socios y la autonomía patrimonial
de las personas jurídicas (SAP de Madrid 180/2009, de 4 de marzo y SAP
Barcelona 271/2011, de 21 de junio).
Con relación a los grupos de sociedades, la STS 83/2011, de 1 de marzo
exige para su aplicación: a) control de varias sociedades por parte de una
misma persona, b) operaciones vinculadas entre dichas sociedades y c)
carencia de justificación económica y jurídica de dichas operaciones. Las
operaciones intragrupo no deben permitirse cuando tienen finalidad
defraudatoria, desviando los fondos de la sociedad que tiene las deudas
hacia otra que no las tiene, con perjuicio de los acreedores. En tales casos,
se deben dejar sin efecto tales negocios jurídicos.
La ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y
su internacionalización ha tenido efecto en esta realidad, pues crea la
figura del “Emprendedor de Responsabilidad Limitada”, que puede dejar
su vivienda habitual, en determinadas circunstancias y cumpliendo ciertos
requisitos, al margen de la reclamación de terceros por deudas derivadas de
su actividad empresarial.
La vivienda no debe tener un valor superior a 300 mil euros o 450 mil
en ciudades de más de 1 millón de habitantes. Ha de ser la vivienda
habitual. Le protege de las deudas que provienen de su actividad
profesional pero quedan excluidas las deudas con la seguridad social y
hacienda y las contraídas antes de haberse acogido al régimen.
Formalmente se requiere un acta notarial, su inscripción en el RM, en el
Registro de la Propiedad donde consta la vivienda, hacer constar su
condición en toda la documentación profesional y depositar las cuentas
anuales en el RM hasta 7 meses después del cierre del ejercicio. En caso
contrario perderá el beneficio de la limitación. También se excluye la
limitación en el caso de actuación del ERL con “fraude o negligencia
grave” frente a los acreedores. Es una figura exigua, se han constituido
unos 100 ERL entre 2013 y 2017, por lo que no ha tenido la relevancia
jurídica que se esperaba.