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TP1 Juicios de Núremberg 1946 (Eticismo) - CABRERA, Maria Gracia

El trabajo analiza la relación entre ética y política a través de los Juicios de Núremberg, destacando el eticismo como fundamento que rechaza la política desvinculada de la moral. Se argumenta que estos juicios establecieron principios éticos universales por encima de la soberanía estatal, condenando no solo a los jerarcas nazis por sus crímenes, sino también la concepción política que permitió tales atrocidades. En conclusión, los Juicios de Núremberg representan un intento de reestablecer la primacía de la ética en el ámbito político.

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TP1 Juicios de Núremberg 1946 (Eticismo) - CABRERA, Maria Gracia

El trabajo analiza la relación entre ética y política a través de los Juicios de Núremberg, destacando el eticismo como fundamento que rechaza la política desvinculada de la moral. Se argumenta que estos juicios establecieron principios éticos universales por encima de la soberanía estatal, condenando no solo a los jerarcas nazis por sus crímenes, sino también la concepción política que permitió tales atrocidades. En conclusión, los Juicios de Núremberg representan un intento de reestablecer la primacía de la ética en el ámbito político.

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Pontificia Universidad Católica Argentina


Facultad “Teresa de Ávila”. Sede Paraná
Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Trabajo Práctico N°1: “Los juicios de Núremberg bajo la mirada del eticismo”
Carrera: Licenciatura en Relaciones Internacionales
Materia: Ciencias Políticas I
Equipo de Catedra: Dr. AGUILAR, Sebastián.
Máster BIZAI, María Carolina.
Alumno/a: CABRERA, Maria Gracia. DNI: 44701980
Año: 2do año. Primer Cuatrimestre
Mes y año: Paraná, 05 de mayo de 2025
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Índice
1. Introducción...................................................................................................................3

2. Definiciones de Ética y Política.....................................................................................3

3. Las cuatro formas en las que puede ser vivida la relación ética-política.................4

4. Los Juicios de Núremberg: el eticismo como fundamento.........................................4

5. Conclusión......................................................................................................................5
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1. Introducción
La relación entre ética y política ha sido históricamente conflictiva. Mientras que la
política se ocupa de la consecución del poder, la ética pretende orientar el accionar del ser
humano hacia el bien, tal como lo expone José Luis López Aranguren en su ensayo “Ética y
Política”, a la vez que analiza la problemática dinámica de esta relación, de la que distingue
cuatro formas diferentes en las que puede vivirse la misma: el realismo político, lo ético en
la política vivido como imposibilidad trágica, lo ético en la política vivido dramáticamente,
y el eticismo.
A partir de este marco, en el presente trabajo se pretende analizar los Juicios de
Núremberg, celebrados al finalizar la Segunda Guerra Mundial, como una manifestación
del eticismo, es decir, de una exigencia ética absoluta que repudia el poder político y lo
concibe como algo malévolo.

2. Definiciones de Ética y Política


Se considera de vital importancia, primeramente, esclarecer los conceptos
principales sobre los que se desarrollará este trabajo: la ética y la política. Por un lado, debe
establecerse a la ética como aquella búsqueda constante por el bien, como el compromiso
interno de cada uno a alcanzar dicho objetivo, como una “exigencia, una demanda, una
actitud y, si se quiere, una inquietud también, la inquietud moral” (Aranguren, 1957, p.75).
No es la realidad tangible, sino que se encuentra en la conciencia individual de cada
hombre, la conciencia moral. En este sentido, el autor también resalta la primacía de la
intención por sobre el resultado, es decir, que para que un acto sea ético o moral importa
que, quien lo haya realizado, lo haya hecho simplemente con buena voluntad y no con
intereses ulteriores, pese a que el resultado conseguido haya sido éticamente correcto.
Por otro lado, la política, es entendida por Aranguren como “una realidad,
temáticamente descubierta y estudiada por la sociología y la ciencia políticas,
eminentemente positiva que, ésta sí, está ahí, dada (…), y constituida por un juego de
fuerzas, el “poder” político y sus condicionamientos sociales” (1957, p. 75). La política, a
diferencia de la ética, no es algo que el hombre busque, sino que es parte de la realidad ya
existente de cada uno. Se orienta, más que al bien, a la organización de la vida en común,
por lo que tiene en cuenta aspectos como la eficacia y la conservación de dicho orden
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social. Estos aspectos suelen ser los principales desencadenantes de la tensión existente
entre la política y la ética o moral.

3. Las cuatro formas en las que puede ser vivida la relación ética-política
Esta tensión da lugar, según Aranguren, a cuatro diferentes posturas:
Por un lado, el realismo político, que separa radicalmente ambos órdenes al sostener
que lo político debe guiarse por sus propias reglas, prescindiendo de la ética, sin
interferencia de ésta, la cual es vista como un irrealismo.
Por otro lado se encuentra el eticismo, que, en la misma línea que la postura
anterior, plantea una separación total de la ética y la política. Ésta, sin embargo, repudia la
política al verlo como un espacio en que la moral se corrompe, y afirma la primacía de la
moral. La solución que brinda esta postura implica la disminución del Estado al mínimo o,
directamente, su extinción. Sin embargo, en contraposición a esta medida, Aranguren
plantea que
El hombre es constitutivamente político y lo único que consigue con la
abstención es continuar siéndolo, solo que deficientemente. (…) el hombre
político, a su pesar, opera políticamente: bien “dejando hacer”, bien desde
fura, en un grupo de presión, sin asumir responsabilidad política. (1957, p.
105).

Entre estos extremos, se encuentran el sentido trágico y la problematicidad


dramática. En la primera, el hombre se encuentra en una situación dicotómica, ya que se ve
llamado a cumplir con la eficacia política a la luz de las exigencias morales, teniendo que
ser moral y político al mismo tiempo, y fallando en ambos sentidos ya que no puede serlo
conjuntamente. En cuanto a la última postura, se asemeja en gran sentido a la anterior, con
la diferencia que ya no percibe a la moralidad política como una imposibilidad absoluta,
sino como una problemática difícil y nunca lograda plenamente, pero sí lograda “en
cuestión” (Aranguren, 1957, p. 78).
En lo que respecta al presente trabajo, se hará utilidad del eticismo para analizar los
Juicios de Núremberg ocurridos en Alemania luego de finalizada la Segunda Guerra
Mundial.
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4. Los Juicios de Núremberg: el eticismo como fundamento


Los Juicios de Núremberg1, realizados entre 1945 y 1946, marcaron un hito en la
historia del derecho y la política internacional. Y es que, por primera vez, jefes de Estado,
militares y funcionarios fueron juzgados por crímenes contra otras naciones y por crímenes
contra la humanidad cometidos durante la Segunda Guerra Mundial, apelando a principios
éticos universales por encima de la soberanía estatal. Estos juicios fueron llevados a cabo
por un tribunal internacional constituido por los países aliados vencedores (Estados Unidos,
Reino Unido, Unión Soviética y Francia). Entre las distintas sentencias que se dictaron, la
mayoría de los jerarcas nazis fueron condenados a muerte, de los que cabe destacar a
Hermann Goering (sucesor de Hitler), Joachim von Ribbentrop (ministro de Asuntos
Exteriores, y Wilhem Keitel (jefe de las fuerzas armadas). Pese a que muchos declararon
haber obrado bajo órdenes de un superior, los acusados fueron considerados responsables
de sus actos, precisamente porque existía una ley moral superior que debían haber
respetado.
La importancia vital de estos procedimientos va mucho más allá de la dimensión
jurídica, sino que radica en el hecho de que sienta un precedente para toda la comunidad
internacional, y es que, a raíz de estos juicios, se afirma que la ética no puede quedar
relegada en el campo político, y que existen principios inalienables, como la dignidad
humana y el derecho a la vida, que deben prevalecer frente a los intereses del Estado,
incluso en contextos de guerra o bajo regímenes totalitarios.
Esta decisión representa, desde la perspectiva de Aranguren, una clara
manifestación del eticismo, ya que se rechaza la soberanía del poder político, que durante el
régimen nazi se había manifestado en su forma más perversa, en detrimento de la moral
universal. El juicio no solo castigó acciones concretas, sino que condenó una concepción de
la política que se desentendía de la ética, en la que el Estado se consideraba a sí mismo
como fuente única y última de legitimidad.
Más que un proceso jurídico internacional, estos juicios representaron un acto de
repulsa a la política considerada responsable de las atrocidades cometidas por los nazis
contra la humanidad durante la guerra, una política mala. Fueron la condena moral a ese
poder político que, en nombre del Estado, el orden o la obediencia, había prescindido de la

1
Ciudad alemana
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ética en su accionar. Es por esto que se considera a este hecho como una clara
manifestación del eticismo planteado por Aranguren, ya que la ética juzga a la política
desde fuera, sin aceptar sus justificaciones internas.

5. Conclusión
Es por todas estas consideraciones manifestadas, que se concluye en que los Juicios
de Núremberg constituyen una expresión histórica y concreta del eticismo, tal como lo
conceptualiza José Luis López Aranguren en su libro “Ética y Política”. Al colocar
principios éticos universales por encima de la soberanía estatal y de las reglas del poder
político, estos juicios implicaron un rechazo a una concepción de la política desvinculada
de toda moral y que solo obedecía a un poder superior. En este sentido, no fueron
simplemente un ejercicio de justicia internacional por los crímenes cometidos, sino también
una afirmación de la primacía moral frente a la perversión del poder. La comunidad
internacional, al sentenciar a los jerarcas nazis, no solo condenó sus crímenes sino también
el modelo político que los hizo posibles, manifestando así la primacía de la conciencia
moral sobre la obediencia ciega al Estado.

Por ello, los Juicios de Núremberg no fueron únicamente un cierre jurídico de la


Segunda Guerra Mundial, sino el intento de inaugurar una nueva relación entre ética y
política, en la que la primera vuelva a ocupar un lugar primordial.
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Bibliografía
 Aranguren, José Luis L. (1957) “Ética y política”. Revista de occidente. Cap. I al
VIII.
 United States Holocaust Memorial Museum. (s.f.). The Nuremberg Trials.
Recuperado el viernes 2 de mayo de 2025, de
https://encyclopedia.ushmm.org/content/es/article/the-nuremberg-trials

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