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Antonio León Lillo Palma Del Rio 1936-1952

El documento es un estudio sobre la historia de Palma del Río entre 1936 y 1952, abordando aspectos geográficos, políticos y económicos de la localidad. Se destaca la importancia de la estructura de la propiedad de la tierra y sus consecuencias sociales y políticas, así como las reformas agrarias y las iniciativas de infraestructura que se llevaron a cabo durante este período. Antonio León Lillo, autor del estudio, busca ofrecer una visión integral de la vida en el pueblo en un contexto histórico complejo.
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Antonio León Lillo Palma Del Rio 1936-1952

El documento es un estudio sobre la historia de Palma del Río entre 1936 y 1952, abordando aspectos geográficos, políticos y económicos de la localidad. Se destaca la importancia de la estructura de la propiedad de la tierra y sus consecuencias sociales y políticas, así como las reformas agrarias y las iniciativas de infraestructura que se llevaron a cabo durante este período. Antonio León Lillo, autor del estudio, busca ofrecer una visión integral de la vida en el pueblo en un contexto histórico complejo.
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Antonio León Lillo

Palma
del Río

193 6 -1952
PALMA DEL RIO
1936-52
ESTUDIOS CORDOBESES
PUBLICACIONES DE LA EXCMA. DIPUTACION PROVINCIAL
---------------------------------------- 49 ----------------------------------------

ANTONIO LEON LILLO

PALMA DEL RIO


1936-52

CORDOBA, 1990
IMPRENTA SAN PABLO - CORDOBA
Sor Angela de la Cruz, 12 - Telf. 28 33 06
ISBN: 84-87034-20-9
Depósito Legal: CO. 674/1990
PROLOGO
t
Palma del Rio es una airosa y vieja población del valle medio del Gua­
dalquivir. Desde antiguo su huella en los destinos comarcales y provincia­
les de la región sureña ha sido considerable. En algunos momentos de la
historia contemporánea de Andalucía, sus gentes y tierra polarizaron la
atención de toda España.
Sus títulos, pues, para justificar una acuciosa monografía en torno a un
ancho tramo de su pasado más reciente son harto sólidos. Asi lo ha enten­
dido Antonio León Lillo apenas salido de las aulas universitarias, ponien­
do mano a la tarea con pasión filtrada por el rigor académico y la clara no­
ción delfin de todo trabajo historiográfico: comprender a los hombres en su
tiempo.
Nieto e hijo de campesinos por cuenta ajena, el autor ha roturado su
parcela a la manera como sus antepasados labraban el agro. Ello quiere
decir que el tempo de su investigación se ha sustraído, afortunadamente, a
la pauta habitual en las jóvenes generaciones de estudiosos, conformadas
por la urgencia y el «fapretismo». Gracias a lo cual la documentación me­
ticulosamente recogida ha convivido larga e intensamente con las creen­
cias de su recolector, que ha colocado noticias y datos con orden y reflexión
en su universo ideológico, con la aspiración de que su obra respondiera
tanto a un planteamiento de la más severa acribia como a una recreación
intimista de un paisaje histórico hondamente entrañado.
Con tal esquema, era lógico esperar resultados al par abundantes y só­
lidos. El lector juzgará por si mismo. Materia no le faltará. El prologuista
quisiera tan solo señalar como libros de la calidad del presente demuestran
irrefragablemente las virtualidades e importancia de la escuela local.
Después de un desarrollo ciertamente notable a lo largo de los dos últi­
mos decenios se registra en la actualidad una comprensible reacción cara a
las malformaciones que ha provocado el cultivo indiscriminado de las in­
vestigaciones microhistoriográficas. Sin duda, ha sobrado parroquialismo
y ha faltado mesura y prudencia. En lugar de convertirse en insustituible
banco de pruebas para múltiples análisis totalizadores y síntesis demasia­
do globales, los trabajos de tal género han caído en tentaciones megalóma­
nas, desembocando en ocasiones en verdaderas caricaturas.
10 Prologo

Pero dichos excesos no deben conducir a una descalificación generali­


zada de las monografías de historia local e. incluso, ni siquiera a albergar
invencibles prevenciones hacia los esfuerzos desplegados en tal terreno. Su
abandono supondría una lamentable reducción del horizonte historiográfi-
co ,v disminuiría sensiblemente la aportación a vertientes muy necesitadas
de toda suerte de contribuciones.
En efecto, se imponen aquí unas mínimas precisiones que atenúen la
confusión que comienza a reinar en el tema. Aunque es cierto que. en mu­
chos casos, la confrontación local de los grandes fenómenos se revela poco
o nada interesante, no siempre sucede asi. De otro lado, el mayor número
de monografías de la mencionada índole se ha centrado en la eda. ' moder­
na sin traspasar normalmente las fronteras de la contemporaneidad. Al ser
la de ésta una historia particularmente en formación en sus últimos tramos
cronológicos, estudios como el presente que ponen férreo cerco al ayer más
reciente se ofrecen de suma importancia. Piénsese, por un instante, la im­
periosidad con que las obras generales de que hasta hodierno disponemos
acerca delfranquismo reclaman artículos y monografías en torno a la vida
local. Institucionalización del falangismo, guerrillas, emigración, restau­
ración religiosa son cuestiones recordadas al azar entre mil que patentizan
con su simple enumeración la trascendencia que encierra su análisis en
pueblos y núcleos urbanos de mediana entidad.
Antonio León Litio ha sido uno de los pioneros de esta insoslayable em­
presa. A los muchos valores de su libro debe añadirse, con toda justicia,
también éste. La buena acogida que sus páginas tendrán le excitará -al
menos eso quisiera su antiguo profesor- a engolfarse en una aventura cien­
tífica aún mayor: estudiar el recorrido de su lugar natal a través de toda la
historia contemporánea. Dispone de todos los instrumentos requeridos. Fe­
liz travesía.
José Manuel CUENCA TORIBIO
INTRODUCCION
El presente estudio observa muchos aspectos de la vida palmeña. desde
los geográficos hasta los de política, sin olvidar la economía, sociedad, etc.,
pues consideramos que por tratarse de un análisis local debe dar una idea
global de la vida en el pueblo.
El período que comprende queda enmarcado entre 1936 y 1952. Aun­
que las fechas en Historia hay que considerarlas para estos casos como algo
aproximativo, ambas tienen su razón de ser. La primera de ellas recoge el
momento de transición, en la localidad, entre el régimen republicano y la
Segunda Dictadura. El 27 de agosto de 1936 entraban las tropas del auto­
denominado ejército nacional en Palma del Río. Desde aquel momento
comenzaba para el pueblo su discurrir histórico por el régimen franquista.
La segunda, 1952, no marca unos límites tan claros como los de la prime­
ra; sin embargo tiene su explicación. Si nos fijamos en los aspectos econó­
micos, establece una diferencia entre un período anterior de política autár-
quica a ultranza y otro posterior donde estas concepciones van dejándose a
un lado para optar por una economía más abierta. Para el caso concreto de
Palma. 1952 significó el momento en que la política hidráulica llevada a
cabo en el término estaba llegando a su fin. Ello introdujo una serie de in­
novaciones en la vida del pueblo con unas consecuencias determinantes.
Por cuanto se refiere a política, los primeros años de la década de los cin­
cuenta presenciaron una mejora en las relaciones exteriores de España. Por
otro lado, coincidió con el final del movimiento guerrillero que operaba en
el país desde 1936, aunque bien es verdad que todavía quedaron algunos
reductos de él en varios puntos de la nación. Por último, 1952 es el año en
que desapareció el régimen de racionamiento que caracterizó a la sociedad
española de la década de los cuarenta.
EL MUNDO RURAL
I
INTRODUCCION

Cuando es objeto de estudio una zona tan localizada como la nuestra,


se corre el riesgo de perder la perspectiva global que da sentido y explica de
forma racional las diversas líneas generales que se pueden apreciar en
nuestro estudio concreto. Existen particularidades que hacen peculiar cada
zona; la nuestra también las tiene y es conveniente su estudio, pero sin per­
der el contexto general.
Muchos eran los problemas que podían detectarse en el agro español
durante los años 1936-1952. Algunos eran bastante antiguos; otros no lo
eran tanto, y otros, en fin, eran puramente coyunturales. Todos incidían de
forma directa en la vida cotidiana de las personas que vivían de la agricul­
tura.

Las especiales condiciones edafológicas y climáticas determinan cierta­


mente todo lo que rodea las actividades agrícolas. Sin embargo, no son los
problemas claves que expliquen la situación en que se encuentran.
En último término, el hombre es el gran responsable de lo que hay
o falta en la campiña de Córdoba por haber manipulado adecuada o
inadecuadamente lo que le ha ofrecido la naturaleza o por no haber
intentado desarrollar otras actividades donde aquélla ha sido menos
pródiga (1).
Otros problemas aquejaban a nuestra agricultura; pero ninguno de tan­
ta importancia, a nuestro juicio, como el que se derivaba de la estructura
de la propiedad de la tierra. Es una de las viejas cuestiones que inciden de
manera especial en Andalucía. Grandes superficies de terreno, propiedad
de un reducido grupo de personas que, para más desesperación de las que
no las poseen, en muchos casos forman cerrados y poderosos grupos fami-

( I ) López Ontiveros. A.: Emigración, propiedad y paisaje agrario en la campiña de Córdo­


ba. Barcelona. 1973:57.
18 Antonio Leon Lillo

liares (2). Esta estructura se mantuvo a lo largo de todo el período estudia­


do. Asi lo sostiene R. Tamames para quien
La nueva forma de concentración de la propiedad de la tierra que
se configuró con la desamortización del siglo XIX y en los fenómenos
siguientes, no se vio alterada entre 1939 y 1975 masque por las lentas
modificaciones espontáneas introducidas por las transmisiones here­
ditarias y el mercado (3).
Las consecuencias que se derivaban de esta estructura de la propiedad
eran múltiples y abarcaban los más variados campos de la actividad huma­
na: grandes fincas que seguían un sistema de explotación extensivo, em­
pleo casi exclusivo de la fuerza muscular en detrimento de la mecánica,
grandes dehesas donde pastaban los animales de trabajo, etc., eran algunas
de las consecuencias económicas más destacables. En lo social, paro esta­
cional endémico que obligaba a una gran parte de la población a permane­
cer sin trabajo durante largas temporadas sin otra expectativa que ir a bus­
car ocupación fuera del pueblo o salir a recoger espárragos con los que po­
der hacer la comida del día. Grandes diferencias sociales entre los dos po­
los principales de la sociedad: una reducida y poderosa oligarquía local,
una amplia clase desposeída de toda propiedad o con propiedades que no
le permitían subsistir y la obligaban a emplearse en los grandes cortijos, y
una pequeña clase media que no conseguía servir de almohadilla para los
continuos conflictos y tensiones que afloraron entre las clases extremas.
Las consecuencias políticas que ocasionaba esta situación no son difíci­
les de averiguar: enfrentamientos continuos entre los grupos antagonistas,
situaciones de fuerza por parte de quien tenia el poder y sabia utilizarlo,
periodos revolucionarios donde la masa de desheredados creía conseguir la
solución a sus problemas, atropellos y violencias por ambas partes, etc.
Las posibles soluciones a estos problemas tuvieron distinta intenciona­
lidad según las circunstancias políticas por las que pasó el periodo. Repú­
blica y Dictadura ofrecieron alternativas diferentes a unos mismos retos.
El régimen surgido de las elecciones del 12 de abril, consciente de cuál
era el problema fundamental que tenia planteado la agricultura, intentó
llevar a cabo una reforma agraria, que. salvando la propiedad privada, per­
mitiese equilibrar las enormes diferencias sociales que se daban en el agro
español, sobre todo en el andaluz y extremeño. Contradicciones internas
del sistema impidieron que fuera realidad con la celeridad y eficacia que la
clase social más desposeída anhelaba, pedia y exigía. Cuando el Frente Po­
pular impulsó el proceso de la reforma, la oligarquía se preparaba para
asestar el golpe final a la República.
Paralelo a este proceso se desarrolló otro proyecto técnico con el objeto
de poner en riego algunas zonas de España. Iniciativas parecidas se habían

(2) Malefakis. E.: Reforma agraria y revolución campesina en la España del siglo XX, Bar­
celona. 1980; 96-100.
(3) Tamames. R.: La República l.a era de Franco. Madrid, 1977; 397.
Palma del Rio 1936-52 19

producido con anterioridad; la más reciente y de mayor importancia había


sido la impulsada por la Dictadura de Primo de Rivera con la creación de
las Confederaciones Hidrográficas (4). La Segunda República invirtió can­
tidades importantes en estas obras de infraestructura, pero tropezó con la
resistencia que le oponían los grandes propietarios. Tan sólo una pequeña
parte de las obras estaban terminadas cuando estalló la Guerra Civil: «el
gobierno de Azaña tuvo tan corta vida que le faltó tiempo para poner en
práctica sus grandiosos proyectos de riego» (5).
Durante los casi tres años de guerra se produjeron dos situaciones para­
lelas: en los territorios que gobernaba la República continuó, de forma he­
terogénea y con muchas contradicciones internas, el proceso de expropia­
ción de tierras; en las zonas que fueron pasando a manos de las autodeno-
minadas fuerzas nacionales, toda la labor que había realizado el bando
contrario fue desbaratada y las tierras devueltas a sus antiguos propieta­
rios.
Los problemas que la agricultura tenía planteados no eran desconoci­
dos para quienes dirigían la nueva administración una vez que finalizó el
conflicto bélico. Las soluciones que se aplicaron no iban en la misma di­
rección que las adoptadas por el régimen anterior. Uno de los muchos fac­
tores que habían conducido a la lucha fue la negativa por parte de la oligar­
quía terrateniente a aceptar la situación en que la reforma agraria la hu­
biera situado. Ahora, cuando la guerra había sido ganada, las posibles so­
luciones al problema agrario tenían que venir de la adopción de medidas
que dejasen intacto el derecho de la propiedad privada.
De forma inmediata se acometió la reforma, basada en una política de
fuerte impulso a las obras de infraestructura necesarias para dotar a mu­
chas zonas áridas del país del agua suficiente para poder desarrollar nuevos
cultivos. Se trataba de restaurar, con nuevos bríos, una política que. como
vimos, tenía importantes antecedentes en la más reciente historia de Espa­
ña. Tales medidas fueron completadas con la incorporación de un plan de
colonización de zonas de «alto interés nacional» (6), que deberían asentar a
familias sin tierra. Para la organización de estos procesos se creó el Institu­
to Nacional de Colonización.
La puesta en riego de extensas zonas que hasta entonces habían sido tie­
rras de secano produjo unos cambios de consideración en la agricultura.
Entre otros podemos destacar: la elevación del valor de la tierra de forma
considerable. Una vez más los favorecidos directamente fueron los propie­
tarios, sobre todo los grandes que, a cambio de algunas inversiones para
llevar el agua hasta sus tierras, vieron como éstas adquirían un valor muy
por encima del que antes tenían.
De más alcance social fue el hecho de que se introdujeran nuevos pro­
ductos que hasta entonces no había sido posible cultivar. Además de em-

(4) Ibidem-89.
(5) Malefakis, E.: Op. cit., 276.
(6) Término utilizado por la «Ley de Colonización de Grandes Zonas» de 26-XI1-I939.
20 Antonio Leon L11.1.0

plear mayor fuerza de trabajo permitieron reducir la importancia del paro esta­
cional, pues la diversificación de productos que poco a poco fue introdu­
ciéndose, hacía que las labores se escalonasen a lo largo de todo el año agrí­
cola. No obstante, el paro siguió siendo un problema grave. La población
activa que soportaba la agricultura era muy elevada.
La capitalización del campo fue incrementándose de manera lenta pero
constante. La inversión en el campo de parte de la riqueza generada sir­
vió para que la maquinaria agrícola hiciera su aparición de forma racional
y estable.
No debemos, sin embargo, buscar una sola causa como la provocadora
de las nuevas líneas que, durante el período que estamos estudiando, em­
piezan a perfilarse; otros muchos factores influyeron en este proceso y uno
de los que no fue ajeno es el psicológico. La seguridad que dio el nuevo ré­
gimen a todos los propietarios, y de modo especial a los grandes, hizo que
éstos empezaran a interesarse por la introducción de algunas mejoras. Un
ejemplo de ello lo tenemos en el hecho de que el rechazo con que la Prime­
ra Dictadura y la República se encontraron por parte de los grandes pro­
pietarios negándose a realizar las obras necesarias para la puesta en riego
de sus tierras, fue superado bajo el régimen que acaudillaba Franco. Ahora
que se veían libres del «peligro marxista», acogieron sin reservas el plan
que suponía para ellos el pequeño esfuerzo de ayudar a poner sus propias
tierras en riego.
Todo este proceso que, resumidamente, hemos perfilado, se produjo
muy lentamente. Los primeros resultados empezaron a apreciarse de una
manera tangible muy al final del período que nos ocupa, desarrollándose
plenamente en otros posteriores que quedan fuera de nuestro campo de es­
tudio.
Los años inmediatamente posteriores a la guerra fueron difíciles para
grandes masas de personas que tenían muy poco que llevarse a la boca. El
aislamiento, voluntario primero y forzado después, en que se encontró Es­
paña hizo muy difícil que, después de una guerra, la situación mejorase
con celeridad. En estos primeros años la agricultura experimentó pocos
cambios apreciables; más tarde el panorama empezaría a cambiar.
Si es cierto que estos cambios comenzaron a producirse, también lo es que
había problemas graves en la agricultura de la década de los cuarenta.
Todo lo que veíamos al principio continuaba vigente, sólo que ahora se
atisbaban unos principios de cambio en algún sector concreto; en otros la
situación permaneció inalterable, llegando incluso con pocas alteraciones
hasta nuestros días (7). Las enormes diferencias sociales se veían acentua­
das por los graves momentos que se vivían.

(7) En este contexto histórico cabe insertar el proyecto de reforma agraria que el actual go­
bierno socialista tiene intención de llevar a cabo.
Palma del Rio 1936-52 21

EL MEDIO FISICO

Al iniciar este estudio creemos necesario hacer algunas alusiones al me­


dio donde está enclavada Palma del Río. De la configuración y caracterís­
ticas del terreno, así como de los factores climáticos que concurren en ella,
dependerá la actuación que el hombre tenga que realizar sobre la tierra
para obtener el máximo rendimiento.
Tres comarcas o zonas naturales forman la Depresión en la provincia
de Córdoba: «Vegas y Terrazas», «Campiña de Córdoba» y «Campiña de
Montilla». Palma del Río y su término municipal quedan dentro de la pri­
mera de ellas. Son terrenos formados por depósitos cuaternarios (8), aun­
que también existen afloraciones terciarias que, con sus suaves ondulacio­
nes. ponen el contrapunto a las terrazas horizontales.

Figura 1: Comarcas naturales de la provincia de Córdoba.


Fuente: Instituto Nacional de Edafología y Agrobiología del C.S.I.C.

(8) Instituto Nacional de Edafología y Agrobiología del C.S.I.C.: Estudio agrobiológico de la


provincia de Córdoba. 11.
22 Antonio Leon Lii.lo

El Mioceno de la campiña se distribuye en dos grandes conjuntos. El


que más directamente nos interesa es el postectónico (9) cuyas formas debi­
damente plegadas se yerguen sobre margas y arcillas.
El Plioceno aparece también en la zona
sus materiales tienen poco espesor, son masas de canturral rodado,
arenas y tierras que yacen sobre el Mioceno, ocupando las cumbres de
las lomas y los interfluvios ( 10).
El valle lo constituyen depósitos de
arcillas, limas, arenas, gravas y cantos rodados. Sobre ellos se ha for­
mado una serie de suelos que tienen de común esta misma roca ma­
dre, pero que comprenden diversas variedades: suelos minerales bru­
tos, suelos poco evolucionados de aportes fluviales y suelos calcifor-
mes aluviales (11).
Las formas topográficas que predominan son «los diferentes niveles de
terrazamiento, coronados por mantos de conglomerados, que se extienden

llillñ Mioceno (Tortoniense Superior)


lv»*.v| Cámbrico
I* Cuaternario ( Segunda Terraza)
I- ■] Cuaternario (Tercera Terraza )
1^-1 Mioceno (Andalucicnse )
líllilll Cuaternario (Primera Terraza)

Figura II: Mapa geológico del término municipal de Palma del Río. (Zona norte).
E: 1/50.000.
Fuente: Mapa geológico. (Elaboración propia).

(9) López Ontiveros. A.: op. cit: 43 s.


( 10) Cabanas Pareja. R.: «Notas para el estudio de las comarcas naturales de la provincia de
Córdoba». Estudio Geográfico XXIII. 88. 1962. 353-357.
(II) López Ontiveros, A.: op. cit; 36.
( 12) Cabanas Pareja. R.: op. cit: 381.
Palma del Rio 1W6-52 23

Los materiales más antiguos que existen dentro del término municipal,
se encuentran en su lado norte. Situados cerca del Guadalquivir en la mar­
gen derecha, pertenecen al período Cámbrico y por ser anteriores al movi­
miento Herciniano, sufrieron sus presiones y empujes ( 13).
A la Era Terciaria pertenecen dos tipos de materiales, si bien son de
distintos momentos y naturaleza. Ambos quedan dentro del Mioceno. Los
más antiguos pertenecen al período Tortoniense Superior. Litológicamen-
te son terrenos calizos, y se encuentran en la margen derecha del Guadal­
quivir. El otro tipo de sedimentos pertenece al período Andaluciense; son
de naturaleza margosa y están situados al sur del río.
El Cuaternario está representado en toda la zona por materiales que
ocupan importantes extensiones a ambos lados del cauce del antiguo Betis.
Se disponen en terrazas a distinto nivel que evidencian «de una forma clara
el antiguo discurrir del río» (14). En el mapa se han diferenciado cuatro, en
atención a la altura en que se sitúan; aunque con diferencias entre ellas, en
cuanto a su composición, se trata de sedimentos fluviales formados por
«gravas más o menos sueltas o empastadas».
La primera terraza se sitúa entre los 100 y 120 metros. Está formada
por «gravas de cantos medios o gruesos, bastante redondeados, totalmente
sueltos y composición variada, arenas sueltas y limos». La segunda es la
que ocupa una menor superficie en el término; se sitúa entre los 80 y 100
metros de altitud; su composición es de «gravas poco cementadas de cantos
de tamaño medio, con areniscas y lodos que hacen de armazón». El núcleo
urbano está levantado sobre la tercera terraza; «conglomerado y gravas
sueltas de tamaño medio y pequeño con arena y algo de arcilla arenosa o li­
mos», forman su composición. Topográficamente está situada entre los 60
y 80 metros de altura. La cuarta terraza, situada entre los 40 y 60 metros,
es la que se encuentra más cerca del cauce del río. «Se trata de un conglo­
merado de matriz granítica, que da grandes costras rojo-oscuras».
El mapa topográfico nos muestra «grosso modo» las características del
relieve local (figura III). Hemos seguido la línea de los 100 metros como al­
tura que nos sirva para diferenciar las distintas zonas. El Guadalquivir dis­
curre aproximadamente por la mitad de la distancia que separa la altura de
los 100 metros a uno y otro lado del cauce. Se aprecia una ligera tendencia
al ensanchamiento del valle a medida que bajamos en el curso del río. Al
norte del casco urbano, al otro lado del cauce, aparece un núcleo aislado de
terrenos que se sitúan por encima del centenar de metros: viene a coincidir
con los materiales del Cámbrico y Tortoniense Superior. Por ello el valle,
en esta zona, es un poco más estrecho.
Ya en la margen izquierda, los 100 metros dividen el término en dos
mitades casi iguales, siguiendo una línea que lo atraviesa longitudinalmen­

te) Instituto Geológico y Minero de España. Mapa geológico de España. Hojas n."
942-943-964.
(14) Ibidem.
24 Antonio Leon Lillo

le. La zona que queda al norte es bastante llana: una franja que corre para­
lela al río. siendo su anchura variable. A medida que nos trasladamos ha­
cia el sur, el relieve se va haciendo un poco más accidentado, con lomas de
gran radio que ponen en contacto el valle con la zona más alta. Aquí, llega­
dos a una altura que oscila entre los 120 y 140 metros, aparece una extensa
llanura cuyos únicos accidentes destacables son las gargantas excavadas
por el cauce del Genii, Arroyo de Madre Fuentes y Arroyo de las Matillas,
que la han dividido en tres bloques.

Figura III: Mapa topográfico del término de Palma del Rio.


Fuente: Mapa topográfico. (Elaboración propia).

El estudio de los suelos nos interesa por su repercusión para cuanto es


objeto de este trabajo.
Los suelos constituyen un factor geográfico de gran importancia y
su fertilidad y características particulares determinan no sólo el hecho
de que una población pueda ser alimentada, vestida y alojada, sino
también los distintos tipos de productos alimenticios, de fibras y de
maderas que pueden obtenerse en una determinada región (15).

(15) N. Strahler, A.: Qwraffa Física Barcelona. 1975:235.


Palma del Rio 1936-52 25

Muchos factores intervienen en la definición de un determinado suelo:


éstos hacen de él un cuerpo dinámico con leyes propias. Características fí­
sicas, químicas y biológicas, determinan una serie de cualidades variables
como pueden ser textura, color, estructura, etc., que dan peculiaridades a
cada tipo.
En nuestra zona cabe destacar tres variedades principalmente:
a) Rojos mediterráneos; asentados «sobre areniscas, calizas y sedimen­
tos aluviales» (16), «son propiamente tierras de viñedo y olivar» ( 17).
b) Tierras negras andaluzas; «son tierras de gran valor agrícola. Se de­
dican a cultivos herbáceos anuales, cereales, algodón, remolacha, etc. En
algunas terrazas también se dedican a olivar» (18).
c) Vegas aluviales; «son las tierras propias de los regadíos, cultivos her­
báceos industriales, frutales, huertas, etc.» (19).

EL CLIMA

El clima determina en alto grado el tipo de suelo y vegetación pro­


pios de una determinada región e influye, por lo tanto, en la utiliza­
ción de la tierra, ya se destine ésta a cultivo, ya a bosques, ya a pastos
(20).
Varios factores intervienen en la caracterización del clima de una zona.
Precipitaciones y temperaturas son los más destacados. De sus posibles
combinaciones dependerá el carácter específico que muestre en esa región.
Existen varios criterios a la hora de caracterizar un clima: en consecuencia
hay también varios tipos de clasificación. Nosotros utilizaremos en una
primera aproximación, la de Kóppcn que es la más difundida y general.
Según ésta. Palma del Río queda incluido dentro del denominado Cli­
ma Mediterráneo en su variedad de invierno suave (21), representado por
los símbolos Csa. donde C hace referencia a un clima en el que no existe
mes con temperaturas inferiores a -3°C de media. El verano, seco, está ex­
presado con la letra s, Cuando el mes más cálido tiene una temperatura
media superior a 22°C, este autor lo ha expresado con la letra a (22).
Las lluvias oscilan entre los 400 y los 600 mm„ repartidos entre prima­
vera y otoño con una sequía estival bastante fuerte.

(16) Instituto Nacional de Edafología y Agrobiología del C.S.I.C.; op. cit.: 322.
( 17) Loring Miró. J.: Estructura de la campiña de Córdoba. Necesidad de un cambio estrile-
zura/.Córdoba. 1981; 14.
(18) Ibidem: ñl.
(19) Ibidem: 51.
(20) N. Strahler, A.: Op. ízz;235.
(21) Terán, M. de; Solé Saban's. L. y otros: Geografía general de España. Barcelona 1978
173.
(22) N. Strahler. A.: op. cit: 240-242.
26 Antonio Leon Lillo

Para el estudio de las precipitaciones utilizaremos dos trabajos cuyos


resultados son un poco distintos, como veremos en su momento. El prime­
ro de ellos (23) analiza las precipitaciones caídas sobre la estación meteo­
rológica de Palma del Rio durante el periodo comprendido entre 1955 y
1964. Intervalo de tiempo muy corto, pues los fenómenos estudiados nece­
sitan que la duración de la recogida de datos sea mayor con objeto de per­
mitir unas conclusiones más fiables. De cualquier forma en la tabla I ve­
mos la distribución que siguen las precipitaciones a lo largo del año.
Tabla I
PLUV1OSIDAD MEDIA MENSUAL Y ANUAL(mm).

E F M A M J J A S O N D Anual

74,3 68,4 75,6 78,9 36,8 19,8 3,7 2,5 21,7 78,7 88,6 1 1 3,6 662,6

Fuente: Instituto Nacional de Edafología y Agrobiología del C.S.l.C.

De forma muy global, podemos dividir el año en dos períodos bastante


marcados: de octubre a abril, con lluvias que superan los 68,4 mm. en cada
uno de los meses. Por el contrario, de mayo a septiembre no sobrepasan los
36,8 mm. Cada uno de estos dos grandes bloques sigue su propia evolu­
ción. En el período de lluvias existen dos subgrupos: noviembre-diciembre
es el más caracterizado, sobre todo con el máximo conseguido en el último
mes. Marzo-abril tiene unas precipitaciones un poco menores. Entre am­
bos existe un período constituido por enero y febrero donde se aprecia una
ligera disminución de las magnitudes consignadas.
El período de sequía está determinado por precipitaciones bastante es­
casas. destacándose de manera acusada los meses de julio y agosto, en los
que no se sobrepasan los 3,7 mm. Mayo es una especie de «bisagra» entre
el máximo de primavera y la fuerte sequía estival.

Tabla II
PRECIPITACIONES ESTACIONALES

Invierno Primavera Verano Otoño

256,3 191,3 26 189

Fuente: Instituto Nacional de Edafología y Agrobiología. (Elaboración propia).

En el segundo trabajo que se ha utilizado (24) existen algunas divergen­


cias con el anterior, aunque se mantiene la tendencia general.

(23) Instituto Nacional de Edafología y Agrobiología del C.S.l.C.; op. cit.. tabla II.
(24) Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos (E.T.S.I.A.) de Córdoba; Estudio
agroelintático de la provincia de Córdoba. Córdoba.
Palma del Rio >936-52 27

120

E F MAM J J A S ON D
Figura IV: Pluviosidad media mensual. Palma del Río.
Fuente: Instituto Nacional de Edafología y Agrobiología del C.S.I.C.
(Elaboración propia).

E FMAM J J A S ON D

Figura F: Pluviosidad media mensual. Palma del Río.


Fuente: E.T.S.I.A. (Elaboración propia).
28 Antonio Leon Líelo

Palma, pero sí los correspondientes a otras estaciones metereológicas de


pueblos limítrofes (figura VI). En consecuencia, y a falta de otras, decidi­
mos estudiar estas magnitudes que nos dan una visión de conjunto de la
zona escogida.
Los cuatro pueblos estudiados son: Hornachuelos, Posadas, Lora del
Río y Ecija, este último de forma somera por cuestiones que explicaremos
después.

Hornacht>elo$

Posadas

PcñafJor

Figura Fl: Pueblos limítrofes a Palma del Río. (Elaboración Propia).

Existen dos bloques de estudio para cada pueblo; la media de las tem­
peraturas máximas para cada mes y la media de las mínimas para igual pe­
ríodo de tiempo (26). En líneas generales y sin entrar en demasiados deta­
lles. la zona tiene unas máximas altas. Las máximas de máximas son bas­
tante elevadas y se alcanzan en los meses de julio y agosto.

(26) Cuando en algunos de los grupos no aparezcan los cuatro pueblos elegidos se debe bien
a que la fuente utilizada no lo recoge a bien a que los datos no son legibles, ya que esta documen­
tación está mecanografiada y la calidad de la impresión en muchos casos deja bastante que de­
sear.
Palma del Rio 1936-52 29

Tabla III
PLUV1OSIDAD MEDIA MENSUAL. PALMA DEL RIO

E F M A M J J A S O N D

75.9 76,5 69,3 54,2 25,1 17,6 2,20 1,50 23,3 65,4 73,8 75,1

Fuente: Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos. (E.T.S.I.A.). Cuadro


n.° 156.

El período de lluvias continúa siendo octubre-abril y el de sequía mayo-


septiembre. Hay un solo periodo de máximas con precipitaciones muy pa­
recidas que va de noviembre a febrero, quedando los momentos de mínima
compuestos por octubre el primero y marzo-abril el segundo.
El período de sequía está dividido en tres subgrupos: mayo-junio, con
lluvias superiores a los 17,6 mm.; julio-agosto, con las mínimas del año en
el que no se sobrepasan los 2,2 mm. y septiembre en que se vuelven a recu­
perar las magnitudes en el primero de estos subgrupos.

Repartidas por estaciones las precipitaciones recogidas son las siguien­


tes:
Tabla IV
PLUVIOSIDAD MEDIA ANUAL Y ESTACIONAL (mm ). PALMA DEL RIO

Invierno Primavera Verano Otoño Anual

227,5 148,6 21,3 162,5 560,9

Fuente: E.T.S.I.A. Cuadro 16 c.

La información que dan los trabajos utilizados no es idéntica. Las


mayores diferencias aparecen en el total anual de precipitaciones registra­
das. También son considerables las diferencias acusadas según la distribu­
ción de las precipitaciones por estaciones. El invierno continúa teniendo la
supremacía por cuanto es el período en que mayor cantidad de agua se re­
coge. Aparece, sin embargo, una importante discrepancia en cuanto al vo­
lumen.
Si el estudio de E.T.S.I.A. nos muestra que en otoño las precipitaciones
son más abundantes que en primavera, por su parte, el del C.S.l.C. deja
muy equilibradas las dos estaciones, inclinándose las mayores precipita­
ciones hacia la primavera. El verano es en ambos estudios la estación más
seca del año, mostrando magnitudes parecidas.
La temperatura es el otro gran factor del clima. Para su estudio hemos
seguido el trabajo realizado por E.T.S.I.A. de Córdoba (25). Nos encontra­
mos con el problema de que este estudio no recoge los datos referentes a

(25) Ibidem.
30 Antonio Leon Lillo
Tabla V
TEMPERATURA MEDIA DE MAXIMAS

EFMAMJ J ASOND

Homachuelos 17,3 19,3 22,3 25,6 31,1 34,8 38,5 37,8 34,7 28,1 22,2 16,9
Posadas........... 12,8 15,2 18,7 22,6 25,7 31,5 35,8 35,2 31,1 24,2 18,0 13,4
LoradelRio.. 14,0 16,1 18,9 22,1 26,3 30,5 35,4 35,6 30,9 25,4 1?,8 13,0

Fuente: E.T.S.l.A, Cuadro n.° 3.

Las mínimas de las máximas son suaves, más bien altas y se alcanzan
en los meses de diciembre y enero. Existen en los casos estudiados dos
cambios acusados de temperaturas a lo largo del año. El primero se produ­
ce entre los meses de mayo y julio, según el pueblo, y la progresión experi­
mentada está comprendida entre los 4,9°C y los 5,8°C. El segundo cambio
se produce en el mismo mes para toda la zona: octubre, la oscilación está
comprendida entre los 5,5°C y los 6,9°C.
Por lo que se refiere a las máximas de las mínimas podemos decir que
son suaves y se alcanzan en los meses de julio y agosto.
Tabla VI
TEMPERATURA MEDIA DE MINIMAS

E F M A M J J A S O N D

Homachuelos 4,1 5,0 7,7 9,1 13,5 15,5 19,2 19.1 16,1 13,0 8.3 4,3
Posadas........... 3.6 4,6 7.8 9,9 13,1 16,7 19,5 19,1 16,6 12,5 8.3 4,6
Ecija............... 4.5 5,3 7,9 10,0 13,9 16,8 19,3 19,6 17,4 13,0 8,1 5,1
Lora del Río.. 6,1 7,9 9,6 13,8 17,5 20,8 25,2 23,4 20.6 14.7 11,6 5

Fuente: E.T.S.l.A. Cuadro n.° 5.

Las mínimas de las mínimas están lejos de sobrepasar el límite que


veíamos que utilizara Kóppen para caracterizar un clima templado, los
-3°C. Aquí el mínimo alcanzado es 3,5°C de media. Estas temperaturas se
consiguen en diciembre y enero.
Nuevamente vuelven a producirse dos cambios acusados a lo largo del
año respecto a las mínimas, el primero de ellos, igual que en las máximas
se produce entre mayo y julio, según la zona de que se trate. La progresión
es menor respecto de aquéllas, pues oscilan entre los 3,6°C y los 4,4°C. El
segundo cambio se produce en los meses de octubre y noviembre con una
disminución que se sitúa entre los 4,2°C y los 5,9°C.
En resumen podemos decir que tenemos una zona con temperaturas
máximas que sobrepasan los 30°C desde mayo, en algún pueblo, y en el
resto, desde junio; permanecen por encima de esta cifra con mayor o me­
nor intensidad hasta el mes de septiembre. En primavera y otoño existen
temperaturas más bajas que en verano, pero siguen siendo altas, destacan­
Palma del Rio 1936-52 31

do las de otoño que son más elevadas que las de primavera. El invierno tie­
ne temperaturas suaves.
Las mínimas son suaves de mayo a octubre para la mayoría de los pue­
blos, e incluso de abril a octubre, para uno de ellos, con cifras que superan
los 13°C. Bajan progresivamente hasta llegar a un invierno fresco sin tem­
peraturas demasiado bajas que rondan entre los 4°C y 6°C.
El estudio de las precipitaciones y las temperaturas no es suficiente
para nuestros fines. Cada uno de por sí nos dice algo con respecto a la agri­
cultura; pero es comparando los dos elementos como se consigue un cua­
dro más completo acerca de su influencia en el campo.
Según el «Estudio Agroclimático...» (27). las limitaciones que el clima
impone a la agricultura están en función de dos variables: el agua y la ener­
gía que procede del sol. Esta energía, a su vez. se divide en dos factores: la
luz y el calor (temperatura). Esto es así porque el proceso de producción
agrícola queda definido como la transformación de energía en presencia
del agua. De esta forma la «potencialidad agroclimática» de una zona ven­
drá determinada por la conjunción favorable de estas dos variables. Al pe­
riodo más propicio se le llama de «crecimiento activo de la vegetación».
En nuestro país los períodos favorables aparecen alternados con los no
favorables, bien sea porque no se recibe suficiente energía o porque falta el
agua.
La provincia de Córdoba, por su parte, recibe energía abundante a lo
largo de todo el año; sin embargo, esta potencialidad de principio no puede
ser aprovechada de forma adecuada al no verse correspondida por condi­
ciones propicias en las precipitaciones. Esta situación se ve empeorada por
las altas temperaturas que se registran durante el verano, provocadoras de
una intensa evaporación. Las circunstancias pueden mejorarse con la
puesta en riego de estas tierras, lo que le permite el aporte de agua adecuado
cuando lo necesitan.
Palma del Río tiene un régimen de precipitaciones que sitúa sus máxi­
mas, esencialmente entre octubre y marzo-abril existiendo una fuerte se­
quía en el período mayo-septiembre.
Las temperaturas máximas se alcanzan de junio a septiembre, precisa­
mente en el momento en que las lluvias son más escasas. Es en estos mo­
mentos del año cuando la tierra posee menos reservas de agua, pues la eva­
poración es muy acusada y además las plantas consumen también una can­
tidad apreciable; es lo que se considera como «evapotranspiración».
32 Antonio Leon Luto

Tabla VII
EV.APOTRANSPIRACION POTENCIAL (mm.) SEGUN DIVERSOS AUTORES

Invierno Primavera Verano Otoño Anual

Thornthwaite ... 58,2 209.5 497,3 205,9 970,9


Ture................... 132.8 326.2 569.4 253 1.281

Fuente: E.T.S.I.A. Cuadros n.° 18 c y 20 c.

De acuerdo con las características de cada planta, unas épocas del año
le son más propicias que otras. La clasificación de Papadakis (28) permite
establecer cuáles son los cultivos y los grupos de cultivos que mejor se de­
sarrollan en una determinada zona. Para llegara estas conclusiones utiliza
dos factores: el «régimen térmico», que viene determinado por el tipo de
verano e invierno, y el «régimen de humedad» definido por los períodos de
sequía.
Según esta clasificación, Palma del Río está sujeto a una gran unidad
climática: el clima mediterráneo. Dentro de él aparecen algunas divisiones
que permiten matizarlo bastante mejor. De ellas la variedad «subtropical»,
que es la más cálida y de mayor termicidad, es la correspondiente a nuestra
zona. El tipo de invierno es el denominado «citrus» que permite el cultivo
económico de los agrios. El tipo de verano viene caracterizado por los «re­
quisitos que satisfacen los registros térmicos del algodón».
Finalmente, el profesor López Ontiveros considera que en toda esta
zona, y para el secano, «las plantas más idóneas son los cereales de invier­
no y el olivo, que toleran una pluviosidad suficiente, cualquiera que sea su
distribución estacional» (29).

LA AGRICULTURA

Intentar conocer la realidad supone para el hombre un esfuerzo de sín­


tesis y clasificación que le obliga a elaborar unos conceptos. Todas las ra­
mas del saber humano están construidas sobre ellos. La Historia también
los utiliza. Algunos han sido elaborados y empleados frecuentemente sólo
en el ámbito restringido de los especialistas; otros, por el contrario, son
usados por la sociedad en la vida cotidiana. Todos van adquiriendo nuevos
matices que ayudan a perfeccionar la imagen que tratan de simbolizar,
pero éstos, por ser utilizados de una manera más abierta, lo hacen de forma
más rápida que aquéllos. Tratándose de términos que afectan a la vida cer­
cana de un grupo humano, adquieren una cantidad de valores muy varia­
dos que en momentos históricos determinados llevan a posturas encontra­
das por parte de los diversos grupos sociales existentes.

(28) Ibidem. 19 s.
(29) López Ontiveros. A.: op. cír.; 48.
Palma del Rio 1936-52 33

Términos como latifundio, latifundista, propiedad, minifundio, etc.,


han sido manejados frecuentemente en la historia de este país. Intentare­
mos aquí dar unas directrices, unas ideas generales, de cómo creemos no­
sotros que deben abordarse estas cuestiones para que luego podamos aco­
meter la tarea de esbozar, siquiera, lo que puede ser la definición de algunos
de estos conceptos. Definición que irá perfeccionándose a medida que
avanza el estudio.
En determinados momentos históricos han ido apareciendo estos tér­
minos. Desde entonces hasta nuestros días han adquirido acepciones nue­
vas que no tenían en un principio. La primera consecuencia que podemos
sacar de ello es que hay que estudiarlos dentro del contexto histórico en
que se desarrolle el trabajo. Ello implica una concepción dinámica; debe­
mos huir de definiciones atemporales que fijen desde un primer momento
el significado de algún concepto.
Todos estos términos son históricos, es decir, adquieren su plena signi­
ficación a lo largo de la Historia. Esto es lo que nos quieren decir los estu­
diosos cuando hablan, por ejemplo, de que «latifundio es un término al
que el uso ha dotado de innumerables connotaciones, que se actualizan
cada vez que se utiliza la palabra» (30). Cuando la Segunda República uti­
lizaba conceptos como el de propiedad, lo hacía desde una óptica muy dis­
tinta a la que se podía tener en el siglo XII o XIX, e incluso distinta de
cuando era utilizado en Inglaterra. Estados Unidos o la Unión Soviética
allá por los años treinta.
La estructura de la propiedad, el régimen de tenencia de la tierra, el ré­
gimen de explotación, etc., son factores que hay que tener en cuenta a la
hora de definir algunos conceptos. De esta manera, estaremos en mejores
condiciones para entender por qué son más o menos conflictivos, por qué
unos grupos luchan contra lo que representan en esos momentos, mientras
otros tratan de defenderlos a ultranza, etc. Podemos darnos cuenta de que
en sí no hay conceptos con valores positivos o negativos, sino que depende
de la utilización económica, social y política que se haga de cada uno de
ellos para que tenga un carácter u otro en las diferentes clases sociales.
Tanto por el valor de la riqueza agrícola como por la cantidad de perso­
nas que dedicaban sus actividades a trabajos relacionados con este subsec­
tor, la agricultura ocupaba el primer puesto en la economía nacional y lo­
cal.
La agricultura y la ganadería representaban al comienzo de los
años 30 más de la tercera parte del patrimonio y de la renta nacional.
106.000 millones de pesetas respecto de un total de 271.000 millones
y 13.000 millones frente a 32.000 millones respectivamente (31 ).

(30) Artola, M„ Bcmal, A. M. y otros: El latifundio. Propiedad v explotación. SS. Xl'lll-


XX, Madrid, 1978; 11.
(31 ) Nadal, J„ Ortega Canadell, R. y Vicens Vives: Historia social y económica de España ,r
América. V Barcelona, 1979; 259.
34 Antonio Leon Lillo

En la tabla VIII podernos ver la evolución que sigue la población activa


española a lo largo del período que es objeto de nuestro estudio. Durante
su transcurso, el sector primario ocupa el primer lugar a bastante distancia
de los otros dos sectores: industria y servicios.
Es destacable la fase de vuelta al campo que se da en la población espa­
ñola después de la Guerra Civil, momento en que se consiguen las máxi­
mas cotas de población activa en este sector. Al finalizar el período aún no
se había recuperado el nivel alcanzado en 1930.
Tabla VIH
PORCENTAJE DE POBLACION ACTIVA POR SECTORES .

agrícola industrial servicios


Año % % %

1930 45,51 26,51 27,98


1940 50,52 22,13 27,35
1950 47,57 26,55 25,88

Fuente: Tamames. R.; La República. La era de Franco. 382. Cuadro 42. Tomado
del Instituto de cultura hispánica. (Extracto).

Si esto es así para el total nacional, no lo es menos para la provincia de


Córdoba y finalmente para Palma del Río.
En 1930 Córdoba tenía un sector primario potentísimo bastante supe­
rior a la media nacional. El profesor López Ontiveros (32), utilizando el
censo de población de 1930, ha estimado que con una población activa del
34,6%, el sector primario ocupaba en la provincia a un 60,8% del total.
La sjtuación era mucho más acusada en Palma del Rio. donde según el
mismo autor (33) en el año 1950 con una población activa de 38.6%. el
sector primario ocupaba a un 71.8%. es decir, un 11% más que la media
provincial dedicada a las mismas actividades en el año 1930.
Esta circunstancia hace decir a Angel Viñas que durante esta primera
etapa de posguerra,
el funcionamiento de la economía española se atuvo a un esquema
muy simple en el que todavía predominaba la estructura productiva
tradicional. En ella la agricultura del interior, la minifundista del
Norte y la latifundista del Sur constituyeron soportes esenciales de la
congelación de las relaciones de producción propias del período de la
anteguerra (34).

(32) López Ontiveros, A.: op. cit.. 33.


(33) Ibidem, cuadro II. 34.
(34) Tuñón de Lara. M. y Viñas, A.: «La España de la Cruzada. Guerra Civil y primerfran­
quismo. 1936-1959», Extra XXIV, Historia 16. 92-110.
Palma del Rio 1936-52 35

Estructura de la propiedad de la tierra


En una aproximación a la estructura de la propiedad de la tierra, ten­
dríamos que estudiar el soporte material de ella, es decir, las fincas, en sus
distintas categorías. Pero nos encontramos con la imposibilidad de tener
una idea exacta de la situación utilizando sólo las cédulas de propiedad del
«Catastro de rústica». Por ello nos veremos obligados a dar ideas generales
basadas en otros autores. Para su estudio, las fincas suelen dividirse en tres
grupos: grandes, medianas y pequeñas. Pero estas categorías son impreci­
sas por lo que tienen de términos un tanto subjetivos. Con el fin de matizar
aún más se ha procedido a la subdivisión de algunas de ellas.
Atendiendo a criterios de superficie se considera que, para estos mo­
mentos, una finca es pequeña cuando no sobrepasa las 10 hectáreas; me­
diana cuando posee una superficie comprendida entre las 10 y las 100 hec­
táreas, y grande cuando sobrepasa esta magnitud. Dentro de las pequeñas,
las que no superan una hectárea son consideradas por algunos autores,
Malefakis entre ellos, como «huertos» que obligan a sus propietarios a vi­
vir de otras rentas además del trabajo en la parcela.
Por lo que respecta a las grandes fincas, Pascual Carrión considera que
cuando sobrepasan las 250 hectáreas puede hablarse de latifundios. Otros
autores rebajan esta cifra hasta las 100 hectáreas. Se trata, como vemos, de
aplicar unos u otros baremos a la hora de medir los diferentes factores con­
siderados.
En la tabla IX podemos ver la distribución de las fincas de Andalucía
Occidental según sus diferentes categorías.
Observamos en primer lugar que del total de fincas existentes, las pe­
queñas son un número muy superior al de cualquiera de las restantes. Las
medianas representan un grupo muy reducido y las grandes no llegan a al­
canzar el uno por ciento. Tenemos, pues, una zona estructurada, por lo
que al número de fincas se refiere, en muchas pequeñas unidades.
A primera vista, puede sorprender un tanto tal situación pues en la
mente de todos está el que estas tierras son de predominio de los grandes
cortijos.

Tabla IX
DISTRIBUCION DE FINCAS SEGUN LAS DIFERENTES CATEGORIAS. 1930

% del total % del total % del líquido


de fincas de superficie imponible

Andalucía Occd. pequeñas 94.6 22,4 34,8


Andalucía Occd. medianas 4,5 20,3 22,1
Sur de España grandes 0,6 52,4 38,3

Fuente: Malefakis; Reforma Agraria y revolución... Cuadros 1.2,3.


(Elaboración propia).
36 Antonio Leon Lillo

La aparente contradicción se disipa cuando utilizamos un criterio dife­


rente en el análisis de las fincas: en lugar del número de fincas, el porcenta­
je de superficie total que ocupan cada uno de los grupos. Las grandes com­
prenden más de la mitad del total del suelo estudiado, dejando el resto para
las fincas medianas y pequeñas que cubren superficies parecidas. Resulta,
pues, que el 0,6% del total, ocupan más del 50% de 1„ suelo; y un gran nú­
mero de fincas pequeñas, 94,6% del total, ocupan el 22,4% de la superficie.
Entre ambas categorías extremas hay una pequeña cantidad de fincas me­
dianas que ocupan, sin embargo, una superficie casi cuatro veces superior
en porcentaje a la que le correspondería para estar equilibrada.
Debemos incluir otra variable más: el líquido imponible, concepto que
hace referencia a la riqueza, al valor que el catastro asigna a cada finca
(35). Para calcular este valor se han tenido en cuenta algunos factores: cali­
dad de la tierra, productos cultivados, existencia o no de riego, etc.
De la consulta de la tabla IX se desprende que existe un cierto equilibrio
entre el valor porcentual de las fincas pequeñas y grandes. Si tenemos en
cuenta que aquéllas son mucho más numerosas que éstas y además ocupan
una superficie bastante menor, debemos concluir que las fincas pequeñas
eran, en proporción, mucho más ricas que las grandes. Diversas circuns­
tancias explicaban esta realidad: en aquéllas, el propietario estaba siempre
pendiente de lo que les hacía falta, los cuidados eran mayores, el cultivo
era más intensivo; además, como en el caso de Palma, al estar concentra­
das alrededor de las márgenes de los ríos podían contar con el agua, y por
tanto, con cultivos de regadío más valiosos.
En las grandes fincas, por lo general, había terrenos que no se aprove­
chaban debidamente, ya sea por circunstancias naturales (accidentes oro-
gráficos) o porque el sistema de explotación en régimen extensivo impedía
unos mejores aprovechamientos. A esta conclusión llegó también el censo
agrario de 1962 donde se
puso de manifiesto que sólo el 26,6 por ciento de la superficie poseída
por empresarios agrícolas cuya explotación no llegaba a las 100 hectá­
reas estaban por cultivar, mientras que en las propiedades de más de
100 hectáreas la proporción de tierra sin cultivar era del 79,4 por
ciento (36).
Si reducimos el campo de estudio hasta el nivel provincial, observamos
que se mantenían idénticas líneas generales (37).

(35) Queremos mostrar nuestro agradecimiento a don Luis Gaspar, funcionario del catastro.
(36) Malefakis, E.: op. eit. 38 s.
(37) Dentro del concepto de grandes fincas incluimos las mayores de 100 hectáreas.
Palma del Rio 1936-52 37

Tabla X
LAS DISTINTAS CATEGORIAS DE FINCAS EN LA PROVINCIA
DE CORDOBA 31-XII-1930

Superficie de n.° % extensión %


las fincas Has. total del total ocupada del total
Hasta 10 219.023 94,67 327.119 24,22
De 10 a 100 10.175 4,40 296.461 22.95
De 100a 250 1.131 0.49 169.716 12,57
Más de 250 1.027 0,44 557.102 41.25

Fuente: Carrion. P.t Los latifundios.. . Estado n.° II.

El hecho de no poseer la información suficiente sobre el número total


de fincas que tenía el término de Palma, nos impide realizar nuestro estu­
dio con la suficiente profundidad. Las pequeñas y medianas son las que
más acusarán esta falta de datos, ya que sobre las grandes fincas, aunque
fragmentarios, poseemos algunos.
El «Registro de la Propiedad Expropiable» nos proporciona una lista
de 15 fincas con una superficie comprendida entre las 100 y 250 hectáreas.
Esta cifra hay que completarla con las que aparecen en el «Catastro de rús­
tica». que son tres. De esta forma tenemos un total de 18 fincas comprendi­
das entre estas magnitudes.
En conjunto representaban un porcentaje algo más elevado que el que
veíamos para el total de la provincia.

Tabla XI
FINCAS COMPRENDIDAS ENTRE 100 Y 250 HAS. PALMA DEL RIO, 1933

Extensión ocupada
Nombre de la finca Has. ars. ctas.

Palmosa y Cerro de la Cabeza . 233. 82. 23.


Valle Hermoso............................ 200. 00. 75
El Coscojal................................... 244. 84. 00.
Rincón y Liñan.......................... 157. 45. 80.
Palmosa de Levante................... 222. 89. 91.
Verduga Baja.............................. 198. 20. 06.
Palmosa de Poniente................. 222. 80. 44.
Charco de la Adelfa.................... 163. 43. 68.
____ 197 26 52
La Mallena................................... 203. 32. 92.
Santa Rosa................................... 100. 00. 00.
Charco Blanco............................ 138. 67. 78.
El Remolino................................ 132. 37. 18.
Indijuelo....................................... 104. 05. 70.
Tamujo......................................... 121. 14. 93.
Malpica......................................... 156. 16. 99.
38 Antonio Leon Lil lo

Extensión ocupada
Nombre de la finca Has. ars. etas.

El Sevillano................................... 160. 37. 63


Vista Hermosa............................ 127. 69. 10.
Total 18 ............ 3.084 55. 56.

Porcentaje de la superficie del término (18.469 Has.): ¡6,69%.


Fuente: -«Registro de la Propiedad Expropiable».
-«Catastro de rústica». (Elaboración propia).

Por cuanto se refiere a las fincas de más de 250 Has., es decir, uno de los
factores que intervienen en la definición de latifundio en el contexto con­
creto de la España de la época, según algunos autores; hemos contabilizado
un total de 20 al utilizar las dos fuentes que nos sirvieron para hacer el es­
tudio de las de 100 a 250 Has. Ocupaban un total de 9.911. 10. 90 Has. de
superficie, lo que supone un 53,66% del término.

Tabla XII
FINCAS CUYA SUPERFICIE SUPERA LAS 250 HAS.
PALMA DELRIO, 1933

Extensión ocupada
Nombre de la finca Has. ars. ctas.

Caserío Montuoso o Alcubillas 502. 80. 87.


Ventosillas............................... 313. 23. 21
Calonge......................................... 1.385. 48. 83.
La Vega; Parte de Levante .... 697. 86. 49.
Somonte....................................... 626. 17. 83.
Saetilla Alta................................. 800. 39. 53.
Llanos de Miravalles................. 430. 76. 18.
Injerta! de Miravalles............... 652. 50. 00.
Gómez Añez................................. 290 35 02
Verduga Alta............................... 260. 00. 00.
La Palmosa................................... 292. 35. 61.
Guzmán......................................... 265. 30. 98.
Sotogordo..................................... 459. 00. 00.
La Barranca................................. 520. 28. 50.
Juan Ramirez............................... 391. 00. 00.
Veguetejar..................................... 255. 86. 78.
La Vega; Parte de Poniente.... 899. 18. 48
Fuen La Higuera........................ 310. 00. 00.
Las Monjas................................... 282. 00. 00.
Miravalles..................................... 276. 52. 59
Total 20..................................... 9.911 10. 90.

Porcentaje de la superficie del término (18.469 Has.): 53.66%.


Fuente: -«Registro de la Propiedad Expropiable».
-«Catastro de la riqueza rústica». (Elaboración propia).
Palma del Rio 1936-52 39

Estas cifras difieren algo de las que hasta ahora se habían utilizado para
estudiar esta cuestión, que procedían del insigne profesor Pascual Carrión
(38); basándose en datos de 1930 considera que el total de fincas es 21, ocu­
pando una superficie de I 1.968 hectáreas, lo que significaría un porcentaje
del 64,80 puesto que, según sus datos, el término municipal constaría de
18.469 hectáreas. Es posible que nuestros datos no estén completos, por las
dificultades que imponen las fuentes, pero consideramos un poco alta la ci­
fra dada por P. Carrión.
Todos estos datos nos confirman para el caso de Palma, la tesis ya ex­
puesta por otros autores para zonas de más amplio radio, a saber: que las
grandes fincas suponían un reducido porcentaje con respecto al número to­
tal de ellas y sin embargo, acaparaban una superficie equivalente siempre a
más de la mitad registrada para la zona de que se trate. En nuestro caso las
grandes fincas abarcaban una superficie de 12.995 hectáreas que corres­
pondían al 70,36% del total de la superficie del término.
Por su situación geográfica también se diferenciaban las dos categorías
extremas que estudiamos. Mientras las pequeñas fincas se situaban, sobre
todo, alrededor del casco urbano y en las márgenes de los ríos, las grandes
se encontraban más alejadas del centro de la población y no buscaban las
corrientes de agua, aunque, por su extensión, la mayoría incluían pequeños
arroyos y riachuelos.
Las fincas medianas no aparecían tan definidas en su localización como
las categorías que acabamos de ver. Por lo general, solían estar más cerca­
nas al pueblo que las grandes.
Las consecuencias que se derivan de esta localización son importantes
por cuanto constituyen nuevos factores a la hora de buscar la definición de
algunos de los términos que desde un principio perseguimos. En primer lu­
gar, aparecen diferentes aprovechamientos en relación con las posibilida­
des que brinda el agua y un mercado local cercano. El paisaje agrario es
pues diferente. Aprovechando las circunstancias de un clima favorable se
levantaba una franja de huertas a lo largo del cauce de los ríos. Algunos pe­
queños olivares se aglutinaban también en estas fincas de reducidas dimen­
siones.
En las grandes fincas, el cereal, los extensos olivares y las dehesas pre­
dominaban. En razón a esto, las pequeñas están valoradas por encima de
las grandes.
Más tarde, cuando el regadío fue una realidad y parte de estas fincas se
vieron afectadas, los aprovechamientos cambiarían poco a poco. La remo­
lacha y el algodón harían su aparición; el valor de las grandes fincas iría in­
crementándose.

(38) Carrión. P: Los latifundios en España. Su importancia, origen, consecuencias y solu­


ción. Madrid, 1932:220.
40 Antonio Leon Lillo

Cuestión fundamental dentro del mundo agrícola es el estudio de la


propiedad de la tierra. Constituye este tema el centro sobre el que giran
una serie de debates a los más variados niveles. Alrededor de siglo y medio
lleva el problema de la propiedad del terreno español -y más concretamen­
te y con caracteres propios, del andaluz- acaparando la atención de todos
los que. de alguna forma, tienen relación con el campo, desde el campesino
que depende de un salario para vivir, hasta el propietario de enormes ex­
tensiones que se esfuerza por mantener y aumentar unas propiedades que
heredó de sus antepasados o adquirió cuando la coyuntura fue propicia.
Los políticos han visto en esta cuestión la posibilidad de influir en su época
de forma decisiva; ya sea en favor o en contra del régimen establecido,
siempre ha habido algo que decir. Los historiadores y estudiosos del tema
se han esforzado por llegar a entenderlo con el máximo de profundidad,
conscientes de que su conocimiento les pondría en el camino de la com­
prensión de la historia de nuestro último siglo y medio.
Los propietarios dentro del término municipal, cuyo número oscilaba
en este período entre 554 y 487 (tabla XIII) estaban polarizados en dos ca­
tegorías muy distanciadas entre sí. En este sentido, cabe distinguir un gran
grupo formado por pequeños al que se le contrapone un reducido número
de grandes; entre ambos existe un conjunto de personas con medianas pro­
piedades. y que no sirve para amortiguar las graves diferencias sociales
existentes entre los grupos extremos.
Tabla XIII
CONTRIBUYENTE POR RUSTICA SEGUN EL CENSO DE CADA AÑO

Año Número

1931 514
1932 520
1933 521
1936 545
1937 543
1938 544
1939 549
1940 554
1941 485
1942 485
1943 487
1944 490
1945 489
1946 489
1947 505
1948 515
1949 495
1950 508

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).


Palma del Rio 1936-52 41

Los criterios de separación entre unas categorías y otras responden a


toda una serie de factores, sobre todo, de carácter sociológico más que esta­
dístico. En base a ellos
llamamos minifundista al régimen de propiedad y explotación agra­
rios sustentados en unidades base de extensión superficial agrícola
cuyo rendimiento no es susceptible ni capaz de proporcionar el ali­
mento anual de una familia (39).
Parte del año, muchos pequeños propietarios trabajaban como
jornaleros para sus vecinos más ricos o se trasladaban a regiones don­
de el ciclo de las cosechas era diferente del suyo propio en busca de
trabajo. O, en otro caso, gran número de ellos, complementaban sus
ingresos arrendando más tierra o llegando a acuerdos de aparcería
(40).
El resto del grupo de los pequeños propietarios estaba formado por per­
sonas
cuyo capital constituiría una empresa agrícola en propiedad y con ex­
plotación familiar que no necesita mano de obra ajena salvo en la épo­
ca de la recolección en años de buena cosecha (41 ).
Dentro del grupo de grandes propietarios podemos distinguir dos sub­
grupos: el primero de ellos constituido por quienes no trabajaban la tierra
y se dedicaban a labores de dirección. Empleaban un número de obreros fi­
jos no superior a los 10 ó 12 trabajadores, además de necesitar otros even­
tuales para las labores más importantes en el campo. Por encima de estos
propietarios se encontraban los latifundistas, que cierran el grupo de los
grandes. Estaba constituido por los poseedores de extensas superficies de
tierra, más de 250 Has. Se daban algunos casos de absentismo y cuando
esto ocurría existían unos administradores que se encargaban de las labores
de dirección y organización del trabajo. Daban empleo a un importante
número de obreros fijos que vivían dispersos por el cortijo, en atención a la
tarea que desempeñaban. En las épocas en que había que realizar labores
en el campo eran contratados numerosos obreros eventuales. Por lo gene­
ral alternaban la explotación ganadera con la agrícola.
Por último, el grupo formado por los que se han dado en llamar media­
nos propietarios, compuesto por los que algún autor ha denominado pro­
pietarios medianos modestos (42), que necesitan del concurso de mano de
obra asalariada en menor o mayor cuantía, según las labores a realizar,
destacando la recolección como momento en que su número era más alto.
«Normalmente trabajaban manualmente en sus tierras». El otro grupo está
constituido por los propietarios medianos acomodados, que no trabajaban

(39) Bemal, A. M.: La propiedad de la tierra y las luchas agrarias andaluzas. Barcelona.
1974.60s.
(40) Malefakis, E.: Op. cit. 144.
(41) Ortega Alba.F.: El sur de Córdoba. Estudio de geografía agraria. II.Córdoba, 1975.
(42) Ibidem.
42 Antonio Leon Lillo

la tierra directamente y necesitaban siempre de mano de obra asalariada en


la que se incluían algunos obreros fijos (dos o tres) y cuadrillas eventuales
en las épocas de mucho trabajo.

Otro factor que nos va a ayudar a la hora de hacer la clasificación de los


distintos grupos de propietarios es el de la superficie poseída. Este criterio
será muy útil a la hora de examinar los datos del catastro. En tal sentido se­
guimos, pese a sus limitaciones, la clasificación que los investigadores del
tema han establecido, en la que pueden introducirse algunos correctivos y
matizaciones:
a) Pequeños propietarios: de 0 a 10.00.00 Has.
b) Medianos propietarios: de 10. 00. 01 a 100. 00. 00 Has.
c) Grandes propietarios: de 100.00.01 en adelante.
C| ) Latifundistas: de 250.00.01 en adelante.
La documentación que hemos podido utilizar para el estudio de las di­
versas categorías no es todo lo completa que hubiésemos deseado. De las
545 fichas realizadas por el catastro en 1936. pertenecientes a otros tantos
propietarios, sólo hemos conseguido estudiar 347. es decir, un 63,66% del
total. Por otra parte, se ha considerado que la superficie del término es de
18.469 Has., pues ésta era la cifra manejada en la época. Los 347 propieta­
rios estudiados poseían una superficie de 10.573 Has., que representa el
57,24% del total del término.
Del estudio de estos fondos documentales hemos podido extraer unas
conclusiones que después han sido contrastadas con las procedentes de
otras fpentes, a fin de obtener unos datos más representativos.
La tabla XIV nos proporciona una visión de conjunto sobre la distribu­
ción de los propietarios del término según las diversas categorías.
Tabla XIV
CATEGORIAS DE PROPIETARIOS SEGUN SUPERFICIE POSEIDA.
PALMA DEL RIO. FECHA APROXIMADA 1936

Superficie
Propietarios n.° total % del total ocupada % del total

Hasta 10.00.00 Has. 455 83,55 790. 47. 32 Has. 4,28


De 10.00.01 a
100.00. 00 has. 67 12.39 3.324. 42. 00 Has. 18
De 100.00.01 Has.
en adelante 27 4,95 14.276.00.00 Has. 77,29

Fuentes: «Catastro de Rústica», «Registro de la Propiedad Expropiable», Testimo­


nios orales. (Elaboración propia).

Dadas las características de las fuentes consultadas debemos tener en


cuenta que las cifras expresadas son tan sólo aproximadas. Al proceder de
Palma del Rio 1936-52
43
fuentes diferentes, las cifras no cuadran como desearíamos, pero creemos
que dan una idea fiable del momento estudiado.
La inmensa mayoría son pequeños propietarios, mientras que los gran­
des son únicamente 27. A la vez los medianos constituyen un número bas­
tante reducido. Las diferencias quedan aún más patentes si descompone­
mos ambos grupos extremos en varios subgrupos.
Tabla XV
DISTRIBUCION DE LOS PROPIETARIOS EN LAS CATEGORIAS DE
PEQUEÑOS Y GRANDES. PALMA DEL RIO. 1936 APROXIMADAMENTE

Superficie
Propietarios n.° total % del total ocupada % del total
Hasta 10. 00. 00 Has. 263 48,40 92.34. 00 Has. 0,50
De 1.00.01 a
10.00. 00 has. 191 35.15 698. 12.00 Has. 3,78
De 100. 00.01 a
250. 00. 00 Has. 8 1,46 1.262.00.00 Has. 6,83
De 250. 00. 01 Has.
en adelante 19 3,48 13.014.00. 00 Has. 70,46

Fuentes: «Catastro de Rústica», «Registro de la Propiedad Expropiable», Testimo­


nios orales. (Elaboración propia).

Los propietarios con menos de una hectárea representan un porcentaje


muy elevado que ronda la mitad del total. Son los llamados por Malefakis
hortelanos:
Más de la mitad de los «propietarios» del catastro son, en realidad,
hortelanos: obreros no agrícolas o comerciantes que poseen un pe­
queño huerto en el que cultivar legumbres destinadas al consumo fa­
miliar; arrendatarios, aparceros o jornaleros agrícolas que guardan al­
gún trocito de tierra en propiedad, pero cuyos ingresos principales
proceden de su trabajo en fincas que pertenecen a otras personas (43).
Por el contrario, tan sólo 19 individuos poseen en el término más de
250 Has.
Si volvemos la vista a la tabla XIV para fijarnos en la superficie ocupa­
da por cada categoría, estaremos en mejores condiciones de comprender
las grandes diferencias existentes. Los pequeños propietarios ocupan el
4,28% del total de la superficie, en tanto que los grandes ocupan el 77,29%.
Los propietarios medianos ocupan el 18% del total aproximadamente,
siendo el grupo más equilibrado en cuanto a porcentaje se refiere.
Introduzcamos ahora una variante más: la riqueza que posee cada cate­
goría.

(43) Malefakis, E.: Op. cit.. 42.


44 Antonio Leon Lillo

Tabla XVI
DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA EN LAS DIFERENTES CATEGORIAS
DE PROPIETARIOS SEGUN LA SUPERFICIE POSEIDA
PALMA DEL RIO. 1936

Propietario Líquido imponible % del total

DeOa 10.00.00 Has. 223.088,67 ptas. 22,80


De 10.00.01 a 100. 00. 00 Has. 239.847.92 ptas. 24,51
De 100.00.01 Has. en adelante 537.748.11 ptas. 54,95

Fuentes: «Catastro de Rústica», «Registro de la Propiedad Expropiable», Testimo­


nios orales. (Elaboración propia).

Continúan confirmándose, como vemos por las cifras, las conclusiones.


Los grandes propietarios poseen algo más de la mitad de la riqueza calcula­
da para el término, que asciende a 978.459.09 pesetas. El resto se lo repar­
ten en partes casi iguales los otros dos grupos. Descendiendo un poco más
en el análisis se detectan importantes cambios respecto a las estadísticas
anteriores. Al introducir la variable de riqueza las diferencias entre los di­
versos grupos no son extremadas: pérdida de porcentaje por parte del gru­
po de los terratenientes en favor, sobre todo, de los pequeños propietarios,
que han logrado equipararse a los medianos. La explicación de este proce­
so radica en que las propiedades pequeñas poseen mayor riqueza que las
grandes, y esto en virtud de muchos factores. En primer lugar, por lo que
veíamos al tratar el tema de las fincas: las pequeñas se encuentran mejor
aprovechadas que las grandes. En una fecha tan tardía como 1962 «...el
64,8% de la superficie de las grandes propiedades del Sur estaba sin culti­
var...» (44). Pascual Carrión explicará esta situación diciendo que:

como el dueño de grandes extensiones de tierra buena, aunque le pro­


duzca poco por unidad de superficie, obtiene en total una renta im­
portante, no suele sentir estímulos para hacerla producir intensiva­
mente y la dedica a la ganadería o a cultivos que exijan poco gasto y
pocas preocupaciones. La deficiente explotación del suelo es la prime­
ra consecuencia de hallarse acaparado (45).
En la República habría que añadir a esta situación estructural el hecho
de que el mercado no absorbía, por complejas circunstancias, la produc­
ción de estos grandes propietarios (trigo, cebada, garbanzos, etc.), con la
suficiente importancia como para despertar su interés especulativo (46).

(44) Ibidem. 41. Recogido del censo agrario de 1962.


(45) Carrión, P.: La reforma agraria de la 2.a República y la situación actual de la agricultu­
ra española. 42.
(46) Testimonio de don Félix Moreno de la Cova.
Palma del Rio 1936-52 45

En otras de sus obras Carrión apuntillará:


la realidad nos indica que la intensidad del cultivo, las mejoras, y, en
general, el empleo de capital y mano de obra por unidad de superficie,
a igualdad de las demás circunstancias, es tanto mayor cuanto menos
tierra posee un propietario. Por esta razón, el latifundio, aún tomado
en su significación etimológica de fundo grande, equivale, general­
mente, a finca explotada extensiva y deficientemente (47).
De gran importancia a la hora de ver la riqueza de una determinada
propiedad es el estudio de los aprovechamientos. Nuestra labor de investi­
gación sobre las fichas del catastro nos sirvió para trazar, siquiera, unas lí­
neas generales, para señalar unas tendencias en el cuadro de aprovecha­
mientos del término.
Prácticamente la totalidad de los propietarios con superficie de hasta
una hectárea dedicaban sus esfuerzos a los cultivos que quedan comprendi­
dos dentro del apartado de huerta, es decir, naranjo, frutales y productos
de huerta en variada gama. En segundo lugar, y a bastante distancia por or­
den de importancia, se encontraba el olivar. Por último, aparecía el cereal.
Los propietarios de entre una y 10 hectáreas se dedicaban preferente­
mente al cultivo de la huerta, aunque su número era menor que el que se
aplicaba a igual actividad en el grupo anterior. El olivar ocupaba el segun­
do lugar en cuanto a número de propietarios dedicados a su cultivo, pero la
diferencia entre éstos y los primeros es mínima. El cereal, que en el ante­
rior grupo era prácticamente insignificante, ha aumentado su importancia.
En los propietarios de 10 a 50 hectáreas se aprecian algunos cambios.
La mayoría de ellos dedicaban sus explotaciones al cultivo del cereal. El
segundo lugar estaba ocupado a escasa distancia por el olivar. Por último,
la huerta se situaba en el tercer puesto, muy cerca del olivar en cuanto a
número de propietarios, y muy lejos por la superficie que se dedicaba a su
cultivo.
En los propietarios de 50 a 100 hectáreas el cereal ocupaba el primer
lugar tanto por el número de los productores como por la superficie que
cultivaba respecto a los demás aprovechamientos. El olivar ocupaba el se­
gundo lugar.
Los propietarios de entre 100 y 250 hectáreas se dedicaban preferente-
temente al cereal. El olivar se situaba en la segunda plaza por orden de im­
portancia. La huerta detentaba el tercer lugar, bastante alejada de los ante­
riores, sobre todo, en cuanto se refiere a superficie aplicada.
Los propietarios de superficies superiores a las 250 hectáreas preferían,
sobre todo, el cultivo del cereal, en una proporción muy superior al resto
de los aprovechamientos. En segundo lugar se encontraba la dehesa, enten­
diendo como tal toda aquella superficie que no se dedicase al cultivo. El
olivar ocupaba el tercer puesto por orden de importancia, a bastante dis-

<473 Carrión. P.: Los latifundios... 43.


46 Antonio Leon Lillo

tancia del segundo. El número de propietarios que se dedicaban a su pro­


ducción es reducido, pero su superficie era muy extensa. Por último, signi­
ficando una parte ínfima de lo ocupado por este grupo, se encontraba la
huerta, cuyo número de propietarios superaba al del olivar, pero con una
superficie insignificante.
Tabla XVII
CATEGORIAS DE PROPIETARIOS SEGUN SUPERFICIE POSEIDA.
PALMA DEL RIO. FECHA APROXIMADA 1936

Pequeños propietarios Medianos propietarios Grandes propietarios


Hasta 1.00.00 De 1.00.01 De 10.00.01 De 50.00.01 De 100.00.01 De 250.00.01
hectáreas a 10.00.00 a 50.00.00 a 100.00.00 a 250.00.00 en adelante

Huerta Huerta Cereal Cereal Cereal Cereal

Olivar Olivar Olivar Olivar Olivar Dehesa

Cereal Cereal Huerta - Huerta Olivar

- - - - - Huerta

Fuentes: «Catastro de Rústica», «Registro de la Propiedad Expropiable».


(Elaboración propia).
Los propietarios de hasta una hectárea dedicaban, en su mayoría, la
propiedad a un solo cultivo, que casi siempre solía ser huerta. Algunos la
tenían dividida entre dos aprovechamientos: huerta y olivar; pero por lo
general el monocultivo era la norma.
En propietarios de una a diez hectáreas aparecía la asociación de varios
cultivos dentro de la misma propiedad; la huerta y el olivar solían estar
siempre presentes. La combinación de cereal y olivar era más rara, aunque
había algunos ejemplos. Los casos en que sólo se cultivaba el cereal eran
bastante esporádicos.
En los antiguos pagos de huerta de Palma del Río hay un mono­
cultivo de naranja (...) Las variedades tradicionales de naranjas son,
en Palma: blancas, califomianas, cadeneras y maltas (dulce): (...)se
puede encontrar algún peral, manzano u otro frutal, lo mismo que re­
ducidos bancales de hortalizas con el único objeto de abastecer a las
necesidades de la familia huertana (48).
Los propietarios comprendidos entre las 10 y 50 hectáreas, también te­
nían sus cultivos diversificados. Por lo general, se dejaban de cereal y oli­
var. De menor relevancia era la huerta.
De 50 a 100 hectáreas, la situación cambiaba, el monocultivo se volvía
a hacer más generalizado. Los aprovechamientos preferentes eran el cereal
y leguminosas o el olivar. Idéntica situación era compartida por los propie­
tarios de entre las 100 y 250 hectáreas.

(48) López Ontiveros, A.: Op. cit. 575.


Palma del Rio 1936-52 47

Al pasar esa barrera volvían a diversificarse las producciones. El núcleo


verdaderamente importante de cada propietario lo constituían los cereales
y leguminosas, al que le sigue a distancia la dehesa, olivar y, por último,
huerta, en cuantía insignificante.
Trabajando con los datos de las tablas XIV y XVI hemos obtenido un
importe en pesetas por hectárea en cada una de las categorías de propieta­
rios. Según esto, nos encontramos con que la hectárea de los pequeños tie­
ne un valor de 259,87 ptas. Mucho más reducido es la equivalencia para
los propietarios medianos, pues sólo alcanza las 66,60 ptas. La relación
más baja es la de los grandes cuyo valor es de 34,77 ptas. por hectárea.
°/o

propietarios

superficie
ocupada por
propietarios

riqueza
poseída por
propietarios

□ grandes propietarios
medianos it
pequeños 11

Figura Vil: Relación propietarios, superficie, riqueza. Palma del Rio.


Fuente: Archivo Municipal. «Registro de la Propiedad Expropiable».
(Elaboración propia).

Con ser ya importantes las diferencias existentes entre los grupos extre­
mos, nuevos factores las hacían aún mayores. Entre los 18 propietarios de
más de 100 hectáreas contabilizados siguiendo el Registro de la Propiedad
Expropiable, se contaban tres matrimonios, por lo que el círculo se restrin­
gía aún más, ya que si ambos cónyuges eran propietarios ante la ley, en
realidad era el esposo el que llevaba la dirección de la propiedad de la uni­
dad familiar, con lo que su poder económico y social era bastante mayor
que el detentado de no existir tal unión. En una sociedad como la de la
época, eran escasas las ocasiones en que la esposa tenía una relevancia so­
cial preponderante como consecuencia de las propiedades personales. De
48 Antonio Leon Lillo

todas formas es muy difícil saber hasta qué punto el peso social especifico
de una mujer dimanaba de sus propiedades o de su pertenencia a una fami­
lia terrateniente o por ser esposa de un gran propietario. Ocurría, por
ejemplo, que el matrimonio compuesto por Juan Manuel Martínez Reyes
y Rosa Liñán Ardanuy formaban una sociedad conyugal que poseía 759.
86. 95 Has. en 1933; sin embargo, era el esposo el que tenía mayor peso so­
cial en la localidad. Más claro aún era el caso del matrimonio compuesto
por Félix Moreno Ardanuy y Enriqueta de la Cova y Ruiz: el poder econó­
mico y social del marido no podía ser comparado con el de su esposa.
Todo ello es posible gracias al papel que el hombre desempeñaba en esta
sociedad, donde la mujer quedaba relegada a un segundo plano. Este hecho
hacía que en la conciencia social fuesen tenidos como grandes terratenien­
tes un grupo aún más reducido de personas del que en realidad lo compo­
nían. Igual efecto producía el hecho de que estos grandes propietarios estu­
vieran unidos, en la mayoría de los casos, por vínculos familiares.

Tabla XVIII
RELACION DE PROPIETARIOS CON SUPERFICIES SUPERIORES A
LAS 100 HAS. PALMA DEL RIO. 1933 APROXIMADAMENTE

Superficie poseída
Propietarios en el término

Julio Muñoz Morales e


Isabel Rodríguez Pérez (matrimonio)................. 290.46. 89 Has.
Manuel Muñoz Rodríguez Aguilar...................... 373. 15. 86 Has.
Francisco Gamero Cívico y Porres,
marqués de Monte-Sión y conde de las Ata­
layas .............................................................................. 286. 48. 73 Has.
Adelaida Gamero-Civico y Porres........................ 1.040. 20. 04 Has.
Carmen Gamero-Civico y Porres.......................... 697. 86.49 Has.
Manuel Gamero-Civico y Porres.......................... 626. 17. 83 Has.
Juan Manuel Martínez Reyes y
Rosa Liñán Ardanuy (matrimonio)...................... 759. 86. 95 Has.
Julia Liñán Ardanuy................................................ 1.033. 57. 05 Has.
Pedro Liñán Ardanuy............................................. 1.070. 39. 90 Has.
Félix Moreno Ardanuy y Enriqueta de la Cova
y Ruiz (matrimonio).................................................. 3.532. 78. 57 Has.
José Moreno Ardanuy (1) ....,............................ 520. 28. 50 Has.
Juan Calvo de León y Torrado.............................. 248. 15. 57 Has.
Juan y Pilar Calvo de León y
Martínez Campos...................................................... 282.00. 00 Has.
Antonio Dugo Hens.......................... ....................... 156. 16. 99 Has.
Manuel Dugo Martín................................................ 121. 10. 00 Has.
Antonia Martínez Lora........................................... 200. 00. 75 Has.
Miguel Hernández Nájera y García Pelayo .... 1.385.48. 83 Has.
Manuel Cárdenas Llavaneras................................. 828. 42. 79 Has.
Palma del Rio 1936-52 49

Antonio Madueño Barrena..................................... 288. 06. 73 Has.


José Jiménez García.................................................. 143. 71. 78 Has.
Manuel Jiménez Planelles....................................... 118.85.93 Has.
Manuel Cruz Morejón.............................................. 124. 23. 79 Has.
Juan Manuel García.................................................. 150. 47. 43 Has.

(1) No está completo.


Fuentes: «Catastro de Rústica». «Registro de la Propiedad Expropiable». Testimo­
nios orales. (Elaboración propia).

El criterio elegido hasta ahora para hacer la clasificación de propieta­


rios ha sido el de la extensión de tierra que poseen en propiedad. Pero
como vetamos, ello sólo no basta. Acudiremos ahora al valor de la tierra.
Su estudio es posible, como sabemos, gracias al «líquido imponible» que
establecía el Ministerio de Hacienda.
Los especialistas han considerado que para los años de la Segunda Re­
pública los propietarios con líquido imponible de cero a 1.000 pesetas pue­
den ser considerados como pequeños: de 1.000 a 5.000 como medianos y
de 5.000 en adelante como grandes.
El término municipal de Palma del Río poseía una riqueza imponible
de 9'78.459,09 pesetas y en 1936 existían, como ya sabemos. 545 propieta­
rios.
La conclusión global que podemos sacar a tenor de los datos (tabla
XIX) es la misma que ya habíamos sentado anteriormente: los grandes
propietarios, que eran una minoría, poseían la mayor parte de la riqueza
en tanto que los pequeños, siendo mayoría, acaparaban una pequeña par­
te. El grupo de los medianos propietarios volvía a ser el más equilibrado en
cuanto a sus porcentajes.
Tabla XIX
DISTRIBUCION DE PROPIETARIOS SEGUN LIQUIDO IMPONIBLE.
PALMA DELRIO. 1936

Liquido imponible Número de Valor total


% del total % del total

De 0 a 1.000 415 76,14 99.702,49 10,18


De 1.001 a 5.000 92 16,88 204.116.15 20,86
Más de 5.001 33 6,05 670.438.69 68,51

Fuentes: «Padrón de la riqueza rústica». (Elaboración propia).

Las diferencias en cuanto a la riqueza poseída seguían siendo bastante


importantes; bástenos decir que Félix Moreno Ardanuy tenía un liquido
imponible de 99.070,36 pesetas, prácticamente el mismo que el total de la
riqueza computada al grupo de los pequeños propietarios.

Consciente de los graves problemas que había en el campo español, la


50 Antonio Leon Lillo

Segunda República intentó remediar en la medida de lo posible alguno de


ellos. Entre éstos, y sintiéndolo como el más grave, se encontraba el de la
estructura de la propiedad. Tras muchas vicisitudes el 19 de septiembre de
1932 aprobaron una ley para llevar a cabo la tan necesaria como ansiada,
Reforma Agraria. Era una ley articulada a través de bases que la iban desa­
rrollando. En su base 5.° aparecían recogidas en 13 apartados todas las tie­
rras sujetas a expropiación.
En Palma del Río existían un total de 12.605. 45. 61 hectáreas poten­
cialmente afectadas por la reforma, que representaban el 68,25% del térmi­
no. Esta superficie pertenecía a 31 propietarios, de los cuales 30 eran dife­
rentes particulares y el restante era el Cabildo de la Catedral de Córdoba.
Los propietarios afectados por la reforma fueron:
Francisco Molero Ruiz
Miguel Hernández Nájera y García Pelayo
Rosa Martínez Liñán
Juan Manuel Martínez Reyes
Julio Muñoz Morales
Isabel Rodríguez Pérez
Manuel Muñoz Rodríguez Aguilar
Antonio Martínez Lora
Rosario Rodríguez Almenara
Juan Calvo de León y Torrado
Carmen Gamero-Cívico y Porres
Adelaida Gamero-Cívico y Porres
Manuel Gamero-Cívico y Torres
Félix Moreno Ardanuy
Enriqueta de la Cova y Ruiz
Francisco Gamero-Cívico y Porres
Angel Sánchez Ruiz
Excelentísimo Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba
Manuel Cárdenas Llavaneras
Julio Liñán Ardanuy
Pedro Liñán Almodóvar
Juan Liñán Almodóvar
Braulia Liñán Almodóvar
Manuela Liñán Almodóvar
Alonso Liñán Almodóvar
María Liñán Almodóvar
Rosalía Liñán Almodóvar
José Liñán Almodóvar
Julia Liñán Almodóvar
Manuel Martínez Lora
Pilar y Juan Calvo de León
Llegaron a repartirse algunas tierras en el término pero no hubo tiempo
de nada más. El régimen que saldría del 18 de julio desbarató toda la labor
Palma del Rio 1936-52 51

realizada por la Segunda República. Las tierras fueron devueltas a sus anti­
guos dueños y la estructura de la propiedad continuó poniendo un abismo
entre dos clases que ahora, después de la guerra, se haría todavía más pa­
tente.
Después de la contienda, el regadío introdujo algunas modificaciones
en el mundo de los propietarios. Algunos de los grandes vendieron parte de
sus posesiones, precisamente aquéllas que quedaban dentro de la zona de
riego. Aparecieron de esta forma algunos nuevos e importantes propieta­
rios. casi siempre venidos de fuera. Cabe encuadrar aquí a Eugenio Corell
Cortés, que pasó a ser propietario de algunos de los cortijos que hasta el
momento habían pertenecido a la familia de los Martínez; Baldomero Gar­
cía Machuca, Emilio Roldán (Benavides?), hermanos García Carranza,
etc.
El mismo proceso dio lugar también a la aparición de algunos peque­
ños y medianos propietarios asentados ahora en las parcelas que los gran­
des iban vendiendo. También procedían de fuera del pueblo.
La estructura de la propiedad, sin embargo, cambió muy poco. En
1950 volvía a repetirse el mismo cuadro descrito para 1936. Los grandes
propietarios, clasificados según el criterio del liquido imponible, controla­
ban el 70.11% de la riqueza del término, en tanto que los pequeños partici­
paban de sólo el 11,35% de ella. En cuanto al número, estos últimos cons­
tituían la gran mayoría; 78,13%, mientras que aquéllos sólo representaban
el 5,70%.
Tabla XX
DISTRIBUCION DE PROPIETARIOS SEGUN LIQUIDO IMPONIBLE.
PALMA DEL RIO. 1950

Líquido imponible Número de Valor total


% del total %del total

DeOa 2.400 411 78,13 248.232,07 11.35


De 2.401
a 11.600 85 16,15 402.455.15 18,40
De 11.601
en adelante 30 5,70 1.533.261.90 70.11

Fuentes: «Padrón de la riqueza rústica». (Elaboración propia).


52 Antonio Leon Lillo

La relación de los grandes propietarios del término es la siguiente:


Tabla XXI (49)
RELACION NOMINAL DE LOS PROPIETARIOS CON LIQUIDO IMPONIBLE
SUPERIOR A 11.601 PESETAS. PALMA DEL RIO, 1950

Herederos de Antonio Madueño Barrena................. 24.117,08 ptas.


Adelaida Gamero-Civico y Porres............................... 81.066,81 ptas.
Carmen Gamero-Civico y Porres................................. 87.703,05 ptas.
Juan Gamero-Civico y Porres....................................... 20.741,17 ptas.
Juana Gamero-Civico y Torres..................................... 59.619,89 ptas.
Manuel Gamero-Civico y Torres................................. 97.454,79 ptas.
Alvaro y Francisco Garcia Carranza.......................... 115.920,65 ptas.
Pedro Luis Garcia Carranza......................................... 58.716,04 ptas.
Angel Martínez Liñán.................................................... 22.362,62 ptas.
Gloria Martínez Liñán...................... ;............... 31.111,73 ptas.
Serafina Martínez Liñán................................................ 20.848,97 ptas.
Pedro Liñán Ardanuy...................................................... 109.728,95 ptas.
Félix Moreno Ardanuy.................................................... 300.250,04 ptas.
José Moreno Ardanuy.................................................... 67.606.69 ptas.
Herederos de Manuel Dugo Martin............................ 11.661,69 ptas.
Patrocinio Dugo Martin.................................................. 12.273,71 ptas.
Sebastián Almenara Rodríguez..................................... 12.882,66 ptas.
Francisco Caro Fuentes.................................................. 17.760.98 ptas.
Antonia Martínez Lora.................................................. 13.828,28 ptas.
José Tejada Bermudo...................................................... 16.238.48 ptas.
Francisco Amián Costi.................................................... 22.815,62 ptas.
Juan Calvo de León y Caro y
Pilar Calvo de León y Martínez Campos.................... 37.400,59 ptas.
Manuel Cárdenas Llavaneras....................................... 78.704,96 ptas.
Manuel Cruz Morejón.................................................... 27.908,66 ptas.
J. Manuel Fuentes García.............................................. 22.061,35 ptas.
Juan Angel García García.............................................. 47.605,25 ptas.
María Luisa y Manuela Jiménez Muñoz.................... 21.931,50 ptas.
Manuel Muñoz Rodríguez de Aguilar........................ 26.176,82 ptas.
Alonso Ruiz Almodovar y Gil de Montes................. 24.161,48 ptas.
Valdenebro Cisneros, heredero de
Salvador María Valdenebro Muñoz............................ 40.601,47 ptas.

Fúente: «Padrón de la riqueza rústica» (Elaboración propia).

De ser correctos estos datos, apuntarían hacia la hipótesis de trabajo


lanzada por algunos autores en el sentido de que
el ascenso de la burguesía agraria y su dominio sobre los latifundios
andaluces es un proceso aún inconcluso; iniciado en la segunda mitad

(49) Como se puede observar en realidad son 33 los propietarios: lo que ocurre es que el
Catastro contaba como uno solo cuando la propiedad era común. De todas formas no altera
nuestros resultados de forma sustancial.
Palma del Rio 1936-52 53

del siglo XVIII de manera muy débil, fue acrecentando su ritmo de


dominio a lo largo del XIX, hasta alcanzar, bajo la etapa del franquis­
mo, una etapa decisiva (50).
Al igual que ocurría en el caso de las fincas, los propietarios también
aparecían localizados en zonas geográficas distintas. Mientras que los
grandes ocupaban, por lo general, la periferia del término, los pequeños se
situaban preferentemente en la zona qué rodea ai núcleo urbano. La exis­
tencia del agua y la cercanía de un mercado seguro hacían posible que esto
fuese así.
Es en estas tierras donde el minifundio se muestra más conserva­
dor y persistente; en el antiguo régimen correspondía a braceros agrí­
colas y, en el nuevo, a artesanos, comerciantes, pequeños industriales,
etc., que tienen aquí un complemento capital para su actividad o ne­
gocio y cuya proximidad al pueblo les permite preocuparse directa­
mente de su explotación y cultivo (51 ).
No todos los pequeños propietarios formaban parte de este grupo. Exis­
tían muchos que sólo tenían ese pequeño trozo de tierra y que se veían
obligados a trabajar como jornaleros en otras propiedades.
Aunque, bien es verdad que, de forma general, la localización geográfi­
ca de las grandes fincas coincidía con la de los grandes propietarios y que lo
mismo puede decirse de las pequeñas fincas y los pequeños propietarios,
debemos considerar que
los pequeños propietarios poseen menos de la mitad de la cifra total
de pequeñas propiedades. Los grandes propietarios no dependen ex­
clusivamente de las grandes propiedades -en las que, como vimos, las
tierras pobres constituyen una proporción relativamente mayor que
en las pequeñas fincas- sino que son a la vez dueños de muchas pro­
piedades muy fértiles de mediana o pequeña extensión (52).

Si las fuentes consultadas se adecuasen mejor a nuestros objetivos po­


dríamos profundizar un poco más en el estudio comparativo de fincas y
propietarios; al no ser así debemos conformarnos con algunas generaliza­
ciones. De las estadísticas proporcionadas por Malefakis se desprende, en
primer lugar, que el número de fincas era bastante superior al de los propie­
tarios. Para nuestro caso, y ciñéndonos sólo al grupo de grandes fincas y
grandes propietarios, -los únicos para los que hemos conseguido más da­
tos- observamos que se cumple esta afirmación, aunque la diferencia entre
ambos no es muy grande. Si en vez de comparar las cifras absolutas nos fi­
jamos en los porcentajes que,' dentro de sus respectivos grupos, representa la
superficie ocupada, nos encontraremos con que el latifundio tenía una im-

(50) Ariola, M.. Bernal, A. M. y otros: op. cit.. 143.


(51 ) Bemal, A. M.: op. cit.. S3.
(52) Malefakis, E.: Op. cit.. 50.
54 Antonio Leon Lillo

portancia relativa menor que los latifundistas, es decir, la tierra concentra­


da en manos de los grandes propietarios era superior a la que reunían las
grandes fincas.
Tabla XXII
SUPERFICIE CONTROLADA POR LAS GRANDES FINCAS Y LOS GRANDES
PROPIETARIOS. PALMA DEL RIO. 1933 APROXIMADAMENTE

superficie total % del total

Grandes fincas 12.995 Has. 70,36


Grandes propietarios 14.276 Has. 77,29

Fuentes: «Catastro de Rústica», «Registro de la Propiedad Expropiable», Testimo­


nios orales. (Elaboración propia).

El desequilibrio existente en Palma del Río era menos significativo que


el observado por Malefakis para el resto de Andalucía (53). Esto significa
que la relación propiedad total-número de propiedades que la integran es­
taba menos descompensada aquí que la establecida por este autor para el
resto de España.
No deja de tener su importancia el que esto sea así, pues no es lo mismo
que un gran propietario posea el total de su propiedad en un número redu­
cido de fincas o que, por el contrario, la tenga repartida en muchas, ya que
por lo general cambiará el sistema de tenencia y el de producción. Un gran
propietario con una o dos grandes posesiones, frecuentemente las explota­
rá directamente, mientras que si tiene muchas pequeñas fincas tenderá a
tenerlas en arrendamiento o aparcería.
A las grandes fincas se les puede aplicar fácilmente un sistema extensi­
vo de explotación, mientras que a las pequeñas se las explota intensiva­
mente, etc.

El sistema de tenencia
La posesión privada de la tierra es la forma de propiedad que domina
desde el segundo tercio del siglo XIX en España. Ahora bien, cuando se
trata de establecer bajo qué condiciones jurídicas puede ponerse en explo­
tación una determinada propiedad, las posibilidades son varias: la primera
que aparece es la directa, es decir, cuando es el propietario quien se encar­
ga de llevar a cabo la explotación de su propiedad. Tendrá diversos e im­
portantes matices según la categoría en que se encuadre, pues un pequeño
propietario trabajará con sus propias manos, en tanto que el grande parti­
cipará en la labor de dirección y organización de los trabajos, e incluso al­
gunas veces será sustituido en esta tarea por un administrador.

(53) Ibidem. 35.47.


Palma del Rio 1936-52 55

Cuando el propietario deja a otras personas que exploten su tierra a


cambio de una participación en los beneficios o del pago de una renta, es
cuando aparecen las formas indirectas de explotación. La aparcería y el
arrendamiento son las dos posibilidades que se ofrecen, siendo grande la
variedad de una y otra según las cláusulas recogidas en los diversos contra­
tos.
En el año 1951 Andalucía Occidental tenía el 30,4% de su superficie
cultivada en manos de arrendatarios y aparceros (54), en tanto que Palma
del Río en 1948 presentaba el 16,85%.
Tabla XXIII
SUPERFICIE AGRICOLA CULTIVADA SEGUN EL SISTEMA DE TENENCIA.
PALMA DEL RIO. 1948

Has. % del total

Explotación en arrendamiento 873.29.00 5,85


Explotación en aparcería 1.642. 50.00 11
Explotación en propiedad 12.406.85.00 83,14
Explotación agrícola total 14.922.69.00

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

En esta sociedad donde existían muy pocas posibilidades de desarrollar


una actividad económica al margen de la agricultura, donde la inmensa
mayoría de la población activa estaba dedicada al trabajo en este subsector
económico, la presión sobre la tierra era grande. Su posesión significaba te­
ner acceso a uno de los pocos medios de subsistencia; por ello gran parte de
la sociedad aspiraba al control sobre algún trozo de esa fuente de riqueza.
Es éste uno de los factores que explica que se produzcan fenómenos de ex­
plotación de la superficie agrícola al margen de la condición de propieta­
rio. El arrendamiento y la aparcería posibilitan que la riqueza de la tierra
llegue a un número mayor de personas de lo que permite el reducido círcu­
lo trazado por la propiedad privada.
Existen otros factores que hacían igualmente posible la presencia de es­
tas formas de explotación de la tierra; entre ellos destaca el que fuesen una
importante fuente de recursos para los propietarios pues, aprovechando la
fuerte demanda de tierra, veían la posibilidad de incrementar su capital de­
jando que la propiedad fuera cultivada por quien tenía necesidad de ella.
Suponía además un medio eficaz de conseguir un cuantioso beneficio sin
necesidad de afrontar todos los posibles problemas y riesgos que la explo­
tación directa lleva consigo.
Cuando la Segunda República fue proclamada, la situación de conflicto
latente que existía en el campo andaluz, y por ende en el palmeño, afloró;
todas las contradicciones internas del sistema pudieron hacerse patentes

(54) Ibidem. 133. Cuadro n.° 22.


56 Antonio Leon Lillo
ante el resto de la sociedad. La apertura en las posibilidades de manifesta­
ción pública de cualquier conflicto hizo que las relaciones entre propieta­
rios y obreros fueran haciéndose cada vez más tensas (55).
Si por lo general, gran parte de la población aspira a conseguir tierra,
no para todos significaba lo mismo una vez conseguida. Al igual que ocu­
rre con la propiedad podemos observar que en el arrendamiento y aparce­
ría existían importantes diferencias económico-sociales entre las personas
que accedían a ellas. Si para unos significaba el medio que le permitía se­
guir viviendo, para otros suponía una manera de incrementar su dilatado
capital. Félix Moreno Ardanuy tuvo arrendada la finca «El Calonge» des­
de 1925 a 1942 en sucesivos contratos de nueve años de duración. La renta
anual ascendía a 68.000 pesetas aproximadamente y daba derecho al culti­
vo de la finca y al «rastrojeo» de 100 hectáreas. Si el arrendatario necesita­
ba más tierra para que el ganado pudiese pastar una vez recogida la cose­
cha, pagaba 7.000 pesetas por cada 100 hectáreas. El sistema de cultivo era
el que se aplicaba normalmente en la época, es decir, la división del cortijo
en tres hojas: cereal, barbecho semillado y erial (56).
Poder cultivar esta superficie de tierra suponía un importante esfuerzo
económico al que sólo era capaz de hacer frente aquél que poseyese el capi­
tal suficiente, que en esta época y en este lugar coincidía casi de forma ab­
soluta con un gran propietario. Los beneficios eran de bastante cuantía y se
sumaban a los que le proporcionaban el resto de sus propiedades.

Otro tipo de arrendatario, que podemos situar en la categoría de los


medianos, nos servirá para poner el contrapunto al caso anterior. Tenia
arrendadas tres parcelas que dedicaba a diversos aprovechamientos. La
primera de ellas, con una superficie de 11 hectáreas, era tierra de labor: allí
sembraba, en régimen de secano, maíz, trigo, garbanzos, etc. La segunda,
con cuatro hectáreas y media, estaba dedicada a olivar. Por último, la ter­
cera, cuya superficie era de 91 hectáreas, era una dehesa para aprovecha­
miento del ganado. La tierra de labor y el olivar eran propiedad de un mis­
mo dueño, en tanto que la dehesa pertenecía a otro. En ambos casos existía
un contrato. La dehesa, por ejemplo, tenia establecida una renta que había
que pagar anualmente (por San Miguel).
El arrendatario y toda su familia vivían en el campo. En un chozo, den­
tro de la tierra de olivar, habitaban un total de 10 personas.

(55) Para paliar estos problemas Félix Moreno Ardanuy decidió introducir colonos en las
tierras de la finca «El Calonge». que hasta eí momento había llevado personalmente en arrenda­
miento. Con este fin. escogió varios obreros de los que trabajaban para él y que merecían su con­
fianza y experimentó un sistema de aparcería adecuado a las posibilidades de los nuevos labra­
dores. Moreno Ardanuy proporcionaba, junto con la tierra, todo lo necesario para ponerla en
explotación (aperos, yuntas, etc.) y además un anticipo de 100 pesetas aproximadamente por
cada yunta para que el colono y su familia pudieran hacer frente a las necesidades más apre­
miantes en tanto se recogía la cosecha. El aparcero aportaba el trabajo necesario para sacar ade­
lante el cultivo. La cosecha se repartía según un porcentaje fijado de antemano, normalmente el
50%.
(56) Testimonio de don Félix Moreno de la Cova.
Palma del Rio 1936-52 57

Dependiendo de las labores que hubiera que realizar en las tierras ha­
bía más o menos miembros de la familia ocupados. El resto de los hombres
iban a trabajar como jornaleros en los cortijos vecinos. Todos en la familia
realizaban alguna tarea, los más pequeños al cuidado de los animales: ca­
bras, cerdos, etc.; los mayores en las faenas del campo; las mujeres prepa­
rando la comida, lavando ropa, comprando alimentos o haciendo queso
con la leche de las cabras.
Este arrendatario era dueño de unas 150 cabras, 20 ó 25 cerdos, un asno,
30 ó 40 gallinas, 8 ó 10 pavos y 3 yuntas de mulos. Sus aperos para el culti­
vo de la tierra eran: 2 ó 3 arados romanos, 1 arado de vertedera, 1 grada y 2
«maquinillas» (57).
Si ésta era la situación en la que se encontraba un arrendatario situado
en la escala más baja de la categoría de los medianos, podremos entender
con Malefakis que
dado que muchos pequeños arrendatarios y aparceros como muchos
pequeños propietarios, se veían obligados a menudo a buscar trabajo
asalariado para cumplimentar sus ingresos, sus intereses también
coincidían en cierta manera, con los de los jornaleros (58).

Pasada la Guerra Civil, y tras la puesta en riego de importantes superfi­


cies dentro del término municipal, se abrieron nuevas expectativas econó­
micas que supieron aprovechar bien, tanto los propietarios como los nue­
vos colonos. Pequeños y medianos labradores se acogieron al régimen de
aparcería impulsado por Moreno Ardanuy y su hijo Félix Moreno de la
Cova en la finca «La Mallena». En él se estableció que el porcentaje sobre
la cosecha que pertenecía al propietario rondara alrededor del 30% aproxi­
madamente.
Con objeto de dar un mayor impulso a las obras de puesta en riego por
iniciativa privada, a la vez que fomentar el cultivo de productos alimenti­
cios básicos para la población, en unos momentos de grandes restricciones,
se estableció la «ley de reserva» según la cual los cultivadores directos de
determinados productos tendrían derecho a disponer de una parte sustan­
cial del producto de su cosecha. Para el caso de algunos cultivos, como por
ejemplo la remolacha, la explotación debería hacerse con la cooperación
entre labradores y empresas industriales. De forma inmediata, industrias
del ramo de la hostelería de muchos puntos de España se interesaron por
llegar a acuerdos con los propietarios del término. Las ganancias, tanto
para unos como para otros, fueron muy importantes. La industria, suma­
mente interesada en conseguir una cantidad de azúcar lo suficientemente
importante como para no tener que comprarla a terceros cosa que, daba la
situación de escasez y las grandes dificultades por las que atravesaba el
país, le resultaba muy difícil y costoso; y ante la posibilidad de obtener al­
tos beneficios con la venta de los productos elaborados, ofrecía a los pro-
(57) Testimonio de don Antonio Lillo Morente.
(58) Malefakis, E.: op. cit.. 147.
58 Antonio Leon Lillo

pietarios unos contratos muy favorables. Existían varias posibilidades: a


veces, cuando las tierras ya estaban bajo el régimen de regadío, el trato
quedaba reducido al pago de una renta por parte del arrendatario, que os­
cilaba entre las 400 y las 1.600 pesetas por hectárea. En otras ocasiones,
cuando las tierras no estaban dotadas con el sistema de riego, era la indus­
tria quien corría con un tanto por ciento de los gastos originados por su
puesta en regadío y el cultivo de la cosecha. El propietario era el responsa­
ble directo del trabajo necesario para sacar adelante el producto. Final­
mente, la «reserva» quedaba en manos de la industria.
Al tratarse de un producto que necesitaba del riego, los propietarios
que empezaban a cultivarlo junto con las industrias eran, por lo general,
aquellos que después de la guerra habían comprado tierras en el término.
Arrendaban sus propiedades, pequeñas o grandes, ante la perspectiva de
beneficios elevados. Además de las industrias aparecieron otros arrendata­
rios foráneos que. en algunos casos, llegaron a comprar algún trozo de te­
rreno. Muchos de ellos procedían de zonas de regadío, con lo que sus cono­
cimientos sobre los trabajos y labores necesarios eran más completos que
los de los agricultores del municipio que, salvo los hortelanos, desconocían
las técnicas que exige el riego.

Los medios de trabajo


Con ser la estructura de la propiedad de la tierra y la tenencia de la mis­
ma los dos factores principales que, a nuestro modo de ver. influyen deter­
minante y decisivamente en la configuración del mundo rural de la época,
no debemos olvidar otros elementos de importancia que hacen que todos
juntos, en relación dialéctica, articulen aquel entorno. Hablaremos ahora
de los m'edios de trabajo, entendiendo por tales: el conjunto de aperos utili­
zados para la realización de las labores necesarias y los elementos indirec­
tos que hacen posible el desarrollo del cultivo, concretado aquí en la fertili­
zación de la tierra, los sistemas de irrigación y el desmonte.
Los instrumentos y herramientas empleados en las tareas agrícolas du­
rante este período se diferenciaban muy poco de los que podían utilizarse
en el siglo XIX, e incluso alguno de ellos se remontaría hasta unos siglos
atrás. La fuerza muscular era el eje central de donde se obtenía la energía
necesaria para la utilización de los aperos. Todas las labores tenían el rit­
mo que le imprimían hombres y animales. El empleo de máquinas en los
trabajos agrícolas estaba muy poco desarrollado.
Muchos y complejos factores intervenían para que esta situación fuera
posible. Destacaba entre ellos la existencia de una abundante mano de
obra asalariada que permitía, dadas las relaciones de producción existen­
tes, la realización de las tareas a cambio de unos salarios muy convenientes
para el propietario. No menos importante es el hecho de la existencia de
un mercado industrial reducido que hacía difícil la adquisición de la maqui­
naria que iba apareciendo. Si tenemos en cuenta la estructura de la propie­
Palma del Rio 1936-52 59

dad, entenderemos que era un reducido número de personas las que esta­
ban en condiciones de poder adquirir la maquinaria agrícola: el grupo de
los grandes propietarios y la escala más alta de los medianos, puesto que el
resto carece de los recursos necesarios para su adquisición. Hemos de con­
siderar también el sistema social en el que nos movemos; era un mundo ce­
rrado que evolucionaba muy lentamente, donde el valor de la tradición es­
taba presente en todo momento y era difícil introducir modificaciones, máxime
cuando las circunstancias no incitaban a ello. No obstante, la introducción
de máquinas en algunas labores muy concretas del quehacer agrícola, se
había estado produciendo desde principios de siglo aproximadamente,
aunque es cierto que, en los primeros momentos sobre todo, tenía un ca­
rácter experimental bastante acusado.
Alrededor de 1920 aparecieron en Palma del Río los primeros arados
«brabant». Félix Moreno Ardanuy había comprado dos: el primero de
ellos fabricado en España por «Ajuria» y el segundo importado de Bélgica.
La labor que realizaba este arado era de más calidad que la efectuada por
los demás: removía la tierra hasta una profundidad aproximada de 30 cm.
frente a los 12-15 cm. que profundizaba el arado romano. Era bastante pe­
sado y en consecuencia muy lento. Cada arado tenía que ser movido por 2
ó 3 yuntas de bueyes (59).
El arado romano seguía constituyendo una parte importante de los ape­
ros de cada labrador; era muy ligero, pero realizaba una labor poco pro­
funda; su tracción era efectuada por una yunta, bien de bueyes bien de mu­
los.
El arado de vertedera había proiiferado mucho. Permitía una labor más
profunda que la del romano y tenía la ventaja de no ser tan pesado como el
«brabant», con lo que las labores se hacían más rápidas y posibilitaba una
mayor oxigenación de la tierra.
Arados romanos y de vertedera eran de uso generalizado en la mayoría
de los propietarios, en tanto que los «brabant» quedaban circunscritos al
marco de los grandes cortijos.
En el año 1922 Moreno Ardanuy compra un tractor «Fordson» con
ruedas de hierro y gasolina como combustible. En 1925, cuando inicia el
arriendo de «El Calonge», contrata para la realización de las labores el
concurso de 6 ó 7 tractores de oruga. En 1929 compra un «motoarado W.
D.» de gasolina para las labores en la misma finca (60).
En la tabla XXIV pueden apreciarse las mismas características para el
total nacional.

(59) Testimonio de don Félix Moreno de la Cova.


(60) Ibidem.
60 Antonio Leon Lillo

Tabla XXIV
MAQUINARIA AGRICOLA. TOTAL NACIONAL. 1932

Arados romanos........................................................ 2.121.068 unidades


Arados de vertedera fija............................................ 463.843 unidades
Arados de vertedera giratoria................................. 572.267 unidades
Arados de vertedera doble....................................... 186.678 unidades
Arados polisurcos...................................................... 29.415 unidades
Arados de subsuelo.................................................... 7.326 unidades
Arados de desfonde.................................................... 3.038 unidades
Gradas de púas............................................................. 513.065 unidades
Gradas de discos......................................................... 10.900 unidades
Distribuidoras de abono............................................ 1.984 unidades
Segadoras-agavilladoras........................................... 42.258 unidades
Segadoras-atadoras.................................................... 28.105 unidades
Cosechadoras........................................ 335 unidades
Trillos ordinarios...................................................... 859.304 unidades
Trillos de discos........................................................... 203.704 unidades
Aventadoras................................................................. 88.937 unidades
Trilladoras................................................................... 5.063 unidades
Tractores................... 4.084 unidades
Motoarados................................................................. 195 unidades
Motores fijos de gasolina......................................... 4.017 unidades
Motores fijos de gas pobre....................................... 217 unidades
Motores fijos de aceite pesado................................. 823 unidades
Motores fijos eléctricos.............................................. 5.320 unidades
Norias..................................................... 72.725 unidades
Instalaciones de riego con motores de toda clase 29.443unidades

Fuente: Anuario Estadístico de España 1934. Cuadro n.° XXII.

Si reducimos ahora el radio de acción y nos fijamos en Andalucía Occi­


dental, en el mismo año de 1932, nos encontraremos con un panorama
muy parecido: los tractores eran 905, las cosechadoras 47 y las bombas de
riego 1.168 (61). Para los estudiosos del tema, puede hablarse de agricultu­
ra mecanizada, en general, cuando existan dos tractores por cada 100 hec­
táreas de tierra cultivada. Considerando que Córdoba en este momento po­
seía una superficie labrada de 676.889 hectáreas, tendrían que existir en
torno a los 13.500 tractores en toda la provincia. A Palma del Río con
14.900 hectáreas cultivadas le corresponderían unos 300 tractores. Es evi­
dente, pues, que no puede hablarse en absoluto de tal mecanización.
La gran importancia que tenían los cereales en la localidad hizo que
fueran apareciendo algunas segadoras. La siega manual era, sin embargo,
el procedimiento generalizado y daba trabajo a una gran parte de los jorna­
leros existentes. Durante la Segunda República, el salario de los braceros

(61 ) Anuario Estadístico de Producciones Agrícolas. 1932. Recogido por Malefakis, op. til..
103.
Palma del Rio 1936-52 61

mejoró sensiblemente respecto a tiempos no muy lejanos; además debemos


considerar el hecho de que los obreros utilizaban el periodo de la cosecha
como momento más propicio para presentar sus reivindicaciones, pues la
urgencia de la tarea a realizar no admitía demora. En este contexto enten­
deremos por qué se fue extentiendo entre los propietarios el uso de segado­
ras que, bien podían ser de su propiedad o seguir un sistema de alquiler de
las máquinas que hizo fortuna antes y después de la guerra.

Tabla XXV
PROPIETARIOS DE MAQUINARIA AGRICOLA.
PALMA DEL RIO. 1937-1938

MAQUINARIA
Categoría del segadora segadora
propietario (1) agavilladora atadora trilladora

Agustín López Ruiz 1 - -


Pequeño José López León 1 - -
Pequeño Juan García Ruiz 1 - -
- Enrique Tubio León 1 - -
Si José Peso Aguila 1 - -
Mediano Juan Lora Rojas 1 - -
Pequeño Antonio León González 1 - -
- J. José Bravo Cumplido 1 - -
Pequeño Antonio Barrientos Ruiz 1 - -
- Bernardo Ortega López 1 - -
- A. Almenara Rodriguez 1 - -*
Pequeño Enrique León González 1 - -
- Juan Caro Martínez 1 - *•-
Mediano Juan Díaz Sánchez 1 -
Pequeño Francisco Camero Sánchez 1 - -
— A. González Garcibai lador 1 -
Mediano Manuel López Castillo 1 - -
- Concepción Narváez Ruiz 1 - -
- José Selfa Martínez 1 - -
Enrique Muñoz Canto 1 - -
Mediano Rafael León Cabrera 1 - -
- Manuel Ruiz Rodríguez 1 - -
- Antonio Ruano Hinojosa 1 - -
— Francisco Selfa Martínez 1 - -
Mediano Manuel Herrera Montes 1 - -
Grande Alonso Ruiz Almodovar y
Gil de Montes 1 —
— José Martín Urbano 1 - -
Grande José Rioboo Cuesta 1 1 -
Grande José Moreno Ardanuy 1 - 1
— Antonio Caro Gamero 2 1
Grande Angel Martínez Liñán 1 1 1
— Vda. de A. Sánchez García 1 - -T
- José Martínez Liñán 1 -
62 Antonio Leon Lillo

MAQUINARIA
Categoría del segadora segadora
propietario (1) agavilladora atadora trilladora

Grande J. Calvo de León y Torrado 1 _


Francisco Gallardo Martín - 1 —
Pequeño Antonio Ruiz García 1 — —
Grande Juan M. Fuentes García 1 —
Grande Francisco Ruiz Aguilar 1 —
Grande Diego de Agreda y Gonzá­
lez 1
- Ricardo Maqueda Boorque - 1 —
Mediano Antonio y José Rodríguez
Rodriguez l
Pequeño José Gamero Sánchez - 1 —
Grande Félix Moreno Ardanuy - — 1
Grande Luis Gamero Cívico - - 1

Fuentes: Archivo Municipal, Padrones de la riqueza rústica. (Elaboración propia).


(1) La categoría del propietario se ha calculado según el liquido imponible esti­
mado.

En los primeros años de la dictadura franquista todo continuó práctica­


mente lo mismo en este campo. Habría que esperar hasta los primeros
años de la década de los 50 para apreciar un ligero incremento en la utili­
zación de la maquinaria agrícola. Sin embargo, parte de los cimientos de
esta evolución se pusieron desde el primer momento y otros llegarían en el
transcurso de los años inmediatamente posteriores. Entre los primeros
cabe destacar un hecho fundamental a nuestro entender: los propietarios se
sintieron seguros dentro del nuevo régimen; ello les permitió tener ciertas
iniciativas aguijoneadas además por medidas estatales que favorecían sus
intereses. Cuando el regadío fue un hecho, la tierra adquirió más valor y
además se impuso un ritmo distinto en la producción. En el año 1946 Félix
Moreno Ardanuy compró varios tractores «Caterpillar» que fueron lleva­
dos al cortijo «La Mal lena».
Al acabar la guerra se creó la «Sociedad Anónima de Construcciones
Agrícolas» (S.A.C.A.) con la que se impulsaría la utilización de estas má­
quinas. Moreno Ardanuy fue un importante accionista de la empresa y for­
mó parte del consejo de administración (62).
La explotación extensiva siguiendo el sistema de rotación al tercio era
la tónica general en el campo palmeño. Raspa, espiga y «erial» o «man­
chón» eran las tres hojas en que se dividía la propiedad; cada año se culti­
vaban, pues, dos tercios de la superficie labrada. La hoja de erial era nece­
saria por dos razones: para ofrecer el alimento necesario a los animales de
labor y renta, y para dar tiempo suficiente a que la tierra recuperase las
sustancias nutritivas necesarias para la próxima cosecha.

(62) Testimonio de don Félix Moreno de la Cova.


Palma del Rio 1936-52 63
La utilización de abonos químicos era poco frecuente y cuando se hacía
era en cantidades reducidas. Algo más extendidos estaban los abonos natu­
rales, es decir, los estiércoles.
No se puede dejar de advertir que. en el cultivo al tercio, el ganado
cumplía una importante función (...) consistente en la dotación de es­
tiércol en una época en que los abonos minerales no se utilizaban (63).
Cuando la cosecha había sido recogida llegaba el momento del «rastro-
jeo»: rebaños de ovejas, piaras de cerdos, etc., entraban en los rastrojos fer­
tilizando durante su estancia en ellos las distintas parcelas. Además, no po­
demos olvidar que
aunque no con carácter general, se practicaba el redileo, encerrando
majadas de aproximadamente 200 a 300 ovejas, que se solían mudar
dos veces por la noche (64).
El consumo de abonos minerales en la provincia de Córdoba durante el
año 1930 era de 43 kg. por hectárea cultivada.
Tabla XXVI
CONSUMO DE ABONOS MINERALES. CORDOBA 1930

Fosfatados Nitrogenados Potásicos Compuestos Total

41 0,3 0,6 1 43
Fuente: Carrión, P.; Los latifundios... 345.
El sur peninsular era la zona que menos abonos minerales utilizaba.
En las provincias levantinas, por ejemplo, se usaban por término
medio 221 kg. de fertilizantes minerales por hectárea cultivada. En las
tierras de secano de Cataluña y Aragón se empleaban 168 kg. por hec­
tárea. En la región cantábrica, la cifra era de 213 kg. y en Segovia de
116 kg.
En cambio, en Extremadura se utilizaban 48 kg. de fertilizantes
minerales, en Andalucía occidental 53 kg. y en La Mancha 56 kg. y en
Andalucía Oriental 63 kg. (65).
La evolución experimentada por Córdoba entre los años 1935 y 1941
deja ver que se produjo un retroceso muy importante en el consumo de fer­
tilizantes. La guerra ocasionó la caída en picado del consumo de estos pro­
ductos; una vez acabada, el aumento de su empleo fue muy importante,
pues, casi se duplicó la cifra en el transcurso de los años 1939-1941; pero
con todo, aún quedaba muy por debajo de la conseguida durante la Repú­
blica.

(63) López Ontiveros, A.: op. cit.. 3)4 s.


(64) Ibidem, 315.
(65) Malefakis, E.: op. cit., 102.
64 Antonio Leon Lillo

Tabla XXVII
CONSUMO DE ABONOS EN LA PROVINCIA DE CORDOBA

Fertilizantes Tm Tm Tm
minerales 1935 1939 1941

Superfosfatos 22.000 4.774.9 8.014


Fosfatos naturales 6 - ?
Sulfatos amónicos 500 141.5 -
Nitrato sódico 60 147,3 345
Nitrato cálcico 10 - -
Sulfato potásico 300 - -
Cloruro potásico 300 - 239
Abonos compuestos 40 409,7 1.802(1)
Total Tm 23.212 5.473,4 10.400

Fuentes: 1935 y 1939: Anuario Estadístico de Producciones Agrarias de los respec-


tivosaños. 1935 cuadro297; 1939 cuadro 341.
1941. Anuario Estadístico de España 1943. Cuadro n.° II.2.
(Elaboración propia).
( 1 ) Está incluido el nitrato potásico.

La necesidad de disponer de agua en momentos en que, dadas las carac­


terísticas climáticas de la zona, la lluvia no lo hacía posible, ha empujado,
desde siempre, al hombre hacia la búsqueda de métodos que lo hicieran fac­
tible. Las únicas tierras que gozaban de los beneficios del riego en Palma
del Río eran las situadas en las inmediaciones de las márgenes de los ríos.
En 1548, Pedro de Medina, al hablar del Genii nos dice que
en muchas partes sacan el agua del río (para regar algodonales, cáña­
mo, huertas y otras cosas) con ruedas muy altas, asentadas sobre sus
pilares fuertes dentro del agua y la corriente del río les hace andar en
derredor y levantar el agua en sus cajetas de madera en mucha canti­
dad. Hay ruedas que levantan el agua cuatro o cinco estados de altura,
la cual llevan por sus caños y acequias para hacer sus riegos donde los
han menester. Muchas veces el ruido que estas ruedas hacen se oye a
gran distancia, mayormente de noche que parecen hacer concordan­
cia de música (...) Las ruedas fluviales de canjilones son; según el testi­
monio de Vitrubio, de origen romano. Ignoramos si las de la España
medieval de ese sistema, como las que se conservan aún en Palma del
Río, tendrían antecedentes en la España romana o llegaron posterior­
mente a nuestro país desde Oriente (66).
Norias parecidas a éstas han llegado hasta nosotros prestando sus servi­
cios algunos años después de la guerra civil. A través de ellas conseguían el
agua las huertas de la zona.

(66) Medina. Pedro de: Libro de grandezas y cosas memorables de España. Sevilla 1548.
Recogido por Antonio Moreno Carmona en la adición al libro de fray Ambrosio de Morales
«Historia de Palma del Rio». 120.
Palma del Rio 1936-52 65

Norias de La Harinera, durante la II Repúblic a. Desaparecidas en 1943.

El otro sistema tradicional utilizado para la obtención de agua era el


pozo. Valiéndose de una pequeña noria que recibía el nombre de «chi­
rrión». accionada por un animal de tiro -la mayor parte de las veces un
asno- se lograba extraer un agua preciosa para los cultivos.
Siguiendo estos dos sistemas se regaban en el término unas 500 hectá­
reas de tierra en 1942. La superficie de secano en este mismo año era de
12.500 hectáreas.
La necesidad de acometer un vasto plan de regadío en toda la nación
era una opinión que había hecho fortuna entre la España regeneraciónista
de finales del siglo XIX. Joaquín Costa fue su principal mentor. Pero la
realización de las obras era muy lenta. La dictadura del general Primo de
Rivera dio un gran impulso a estos planes con la creación de las Confede­
raciones Hidrográficas. Pero se encontró con la resistencia de los propieta­
rios.
La Segunda República dio un nuevo impulso al desarrollo del regadío.
En el año 1932 aparece la Ley de Obras de Puesta en Riego (O.P.E.R.).
Por último, después de unos decenios de cuidadosos estudios, el
ingeniero Manuel Lorenzo Pardo presentó en 1933 un Plan Nacional
de Obras Hidráulicas para poner en regadío 1.285.900 Has. de un to­
tal calculado de tres millones, en el lapso de veinticinco años (a
47.000 Has. por año) con un presupuesto global de 1.895 millones de
pesetas. Este plan, que abarcaba todas las cuencas españolas y preveía
una realización sistemática del regadío, teniendo en cuenta los facto-
66 Antonio Leon Líelo

res geográficos, económicos, sociales, técnicos y humanos del caso, se


halla en la misma base de los proyectos y planes que se han desarro­
llado después de 1939(67).
La República hizo un importante esfuerzo para desarrollar este plan;
prueba de ello son las inversiones realizadas. La dictadura de septiembre
de 1923
había gastado, en promedio, unos cuarenta millones de pesetas anuales
en riegos durante los tres últimos años de su permanencia (...) La Repú­
blica gastó, en promedio, ochenta millones anuales durante los primeros
años, y, en 1933, Azaña dedicó a la puesta en riego 158 millones de pese­
tas, cifra casi cuatro veces mayor que la media de Primo de Rivera (68).
Sin embargo, tan necesarios proyectos no pudieron desarrollarse com­
pletamente por los acontecimientos bélicos que habrían de desencadenar­
se, aunque sí se llevaron a cabo algunas obras. Entre ellas, la iniciación de
un plan que pondría en regadío una importante zona en el curso bajo del
Genii. En el año 1932 empezaban las obras en Palma del Rio.
El sistema de riego consta de un azud o presa de derivación, ubicado en el
Genii a 12 km. de su confluencia con el Guadalquivir, en el sitio denominado
«El Judío». De dos canales derivados por cada uno de los extremos de la presa
que están alimentados por la corriente del río y que reciben la denominación
de «canal de la margen derecha» y «canal de la margen izquierda» según el
lado del cauce por el que se desarrollan. El sistema queda completado por una
red de distribución y saneamiento en cada uno de los canales.
La presa y los dos canales principales se construyeron de 1932 a 1936;
quedaron algunos trabajos por realizar, que fueron terminados en 1942.
Las características técnicas de los canales son las siguientes:
Tabla XXVIII
CARACTERISTICAS DE LOS CANALES DE LA MARGEN IZQUIERDA
Y DERECHA DEL RIO GENIL. PALMA DEL RIO
Características canal margen izqda. canal margen deha.

Caudal en origen 5.000 m3/sg. 3.000 m3/sg.


Caudal 1.000 mJ/sg. 2.300 m3/sg.
Túneles 1.743 m. 1.980 m.
Canal cubierto 3.842 m. 5.339.40 m.
Acueductos 417m. -
Sifones 3.797 m. -
Canal a cielo abierto 19.773 m. -
TotalTm 29.572 m. 7.319,40 m.

Fuentes: Ministerio de Obras Públicas. Confederación Hidrográfica del Guadalqui­


vir «Canales del Genii y su zona de riego». 1951.

(67) Nadal. J.. Ortega Canadell. R. y Vicens Vives: op. cit.. 54.
(68) Malefakis. E.: op. cit.. 276.
Palma del Rio 1936-52 67

La presa de derivación y los canales principales hicieron necesaria la


inversión de 12.400.000 pesetas (69).
La República encontró muchas dificultades para llevar adelante los
planes establecidos. Una de las principales la constituían los grandes pro­
pietarios; si ya se habían opuesto a Primo de Rivera, mucho más lo hicie­
ron con un régimen al que veían como enemigo. Aparte de consideraciones
políticas debemos tener en cuenta otras que, no por menos evidentes, dejan
de ser ciertas; la mentalidad de buena parte de los grandes propietarios de
la época les hacía recelar de todo aquello que supusiera un cambio impor­
tante en la forma de administrar su propiedad. Estaban acostumbrados y
conocían muy bien todo el proceso de trabajo que se desarrollaba en sus
cortijos. Dentro de ellos hacían y deshacían de acuerdo con su mejor crite­
rio; en definitiva, dominaban la situación, se sentían dueños de su tierra en
el sentido amplio de la palabra. Así pensaba, por ejemplo, Félix Moreno
Ardanuy: apartaba de sí todo lo que no entendía o se le escapaba a su do­
minio directo; tenía un carácter bastante firme, cuando creía que algo de­
bía llevarse a cabo de una determinada forma, lo hacia por encima de cual­
quier otra opinión; ello incluía a la de las autoridades, fuesen del régimen
que fuesen. Esta actitud fue la que le llevó a oponerse a que continuasen las
obras de riego en su propiedad. La llegada del agua suponía la pérdida de
parte de ese poder absoluto de decisión. Tendría que depender de unas cir­
cunstancias que escapaban a su dominio (70).
Acabada la guerra, la dictadura acaudillada por el General Franco, de­
cidida a mantener la misma estructura de la propiedad de la tierra que la
existente con anterioridad al proceso de reforma agraria, vio en el regadío
el factor transformador de la agricultura.
La doctrina política del Nuevo Estado señala con jalones precisos
la dirección que orienta su reforma agraria.
Ha de ser el primer paso, así lo señalan repetidos textos de José
Antonio y el Caudillo, la colonización de grandes zonas del territorio
nacional, especialmente de las que ya dominadas por el agua esperan
hace años el riego que ha de fecundar sus tierras.
No sólo intereses, a veces legítimos y respetables del capitalismo
rural, sino también otros bastardos han dado lugar en los tiempos pa­
sados, amparándose en el Estado Liberal y parlamentario, a que la
transformación más revolucionaria que puede hacerse en el'suelo, el
riego, se dilate por decenios enteros impidiendo la obtención de nu­
merosos Veneficios económicos y sociales para la nación entera (71 ).
Por decreto del 25 de noviembre de 1940 es declarada de interés nacio­
nal la colonización de la zona dominada por el canal de la margen izquier-

(69) Ministerio de Obras Públicas. Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Canales


del Genii y su zona de riego.
(70) Testimonio de don Félix Moreno de la Cova.
(71) Ley de Colonización de grandes zonas. 26-XII-1939.
68 Antonio Leon Lillo

da del Genii, que comprende parte de los términos de Palma del Rio y
Lora del Rio.

Acueducto del Canal de la Margen Izquierda del Genii. 1950.

La construcción de las redes de acequias y desagües principales se ini­


ció en 1941, pero su intensificación se efectuó durante el trienio
1947-1949.
Tabla XXIX
CARACTERISTICAS DE LAS REDES DE RIEGO. PALMA DEL RIO

canal margen canal margen


Características izquierda derecha

Superficie regable 5.002 Has. 2.279 Has.


Longitud acequias principales 55 km. 34 km.
Longitud desagües principales 20 km. 3 km.
Longitud caminos principales 8 km. 2 km.
Estaciones elevadoras 1 km. 1 km.
Potencia 600 Cv. 300 Cv.

Fuente: Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. «Memoria» años


1964-1971.

Hasta el año 1950 se habían invertido un total de 10.900.000 pesetas en


las redes de riego, y se preveía que para acabar las obras habrían de inver­
tirse 6.500.000 pesetas más. Si a ésto unimos los gastos realizados para la
Palma del Rio 1936-52 69

construcción de la presa y de los canales principales, tenemos que la inver­


sion total prevista es de unos 29.800.000 pesetas, lo que equivale a un cos­
te de 4.400 pesetas por hectárea servida.
La puesta en riego iba siendo efectiva a la vez que eran terminadas las
obras. En el año 1951 la situación del regadío en Palma del Río era como
sigue:
Tabla XXX
SITUACION DEL REGADIO EN 1951. PALMA DEL RIO

superficie neta superficie en riego


Zona total hectáreas efectivo Has.

Margen izquierda 4.850 4.850


Margen derecha
Aguas rodadas 1.900 1.150
Margen derecha
Aguas elevadas 1.250
Total 8.000 6.000

Fuente: M.O.P. Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. «Canales del Ge­


nii...».

Para la realización de las obras, el Estado había tenido que expropiar


parte de la superficie de las fincas por donde transcurrían los canales prin­
cipales. el día 2 de diciembre de 1942. en el Ayuntamiento de Palma del
Río, fueron pagadas las tierras a sus respectivos propietarios. El Estado
tomó posesión de estas superficies en el mismo acto.

Figura VIH: Zona regada por el canal de la margen derecha del Genii.
Fuente: Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Memoria.
Años 1964-1971.
70 Antonio Leon Lillo

Figura IX: Zona regada por el canal de la margen izquierda del Genii.
Fuente: Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Memoria. Años
1964-1971.

A medida que le ha hecho falta, el hombre ha ido ganando terrenos


para el cultivo en detrimento de la vegetación natural. Este proceso ha te­
nido sus períodos más o menos intensivos de acuerdo con las necesidades
de cada momento.
El término de Palma del Rio está en los dominios de la encina y el al­
cornoque, del quejigo y el lentisco, de la esparraguera y el palmar. Toda
esta vegetación ha sido relegada, poco a poco, a aquellos lugares donde el
cultivo no ha tenido acceso.
Después de la guerra civil, los propietarios incrementaron el ritmo del
desmonte, proceso que continuó fuera del marco temporal de este estudio.
Durante la década de los 40 estas labores seguían realizándose como se ha­
bían hecho desde antiguo, es decir, mediante el trabajo manual. Cuando un
propietario decidía desmontar toda o parte de su finca contrataba cuadri­
llas de hombres que realizaban el trabajo. En estos momentos de grave cri­
sis, a los obreros del municipio se les unían grupos de hombres procedentes
de otros lugares que venían atraídos por el trabajo que proporcionaba la
puesta en riego de la zona. Todavía se recuerda cómo las cuadrillas de «to-
litos» eran muy buenas para el desempeño de esta tarea (72).
El trabajo se realizaba casi siempre siguiendo el sistema del «destajo»,
es decir, a cada obrero o grupo de ellos se les encomendaba un trozo espe­
cífico de superficie que se comprometían a desmontar por una cantidad fi-

(72) Procedían de la provincia de Málaga.


Palma del Rio 1936-52 71

jada previamente, teniendo en cuenta las características del trabajo a reali­


zar.

El cortijo
En aproximación progresiva acerca de lo que pueda entenderse
por latifundio, hay una serie de elementos cuya presencia son requisi­
tos imprescindibles para poder definir una gran explotación como
verdadero latifundio. Uno de esos requisitos es la ocupación del suelo
y la distribución de los cultivos y el otro lo constituyen las dependen­
cias materiales (73).
Con respecto a la ocupación del suelo existen varias posibilidades: la
mixta y la exclusiva. En la primera entran enjuego las superficies de dehe­
sa y las de cultivo. En estos casos la ganadería, tanto de renta como de la­
bor, está muy unida a la explotación, pues encuentra posibilidades para su
desarrollo en la dehesa y manchones. Veamos a continuación un ejemplo
de esto que estamos diciendo:
Fincas: «La Mal lena» y «Verduga».
Superficie total: 1.469 Has.
Sistema de tenencia: explotación directa.
Sistema de cultivo: al tercio con barbecho semillado. Posee algo de dehesa
de palmar.
Superficie barbechada en 1935: 134. 66. 20 Has.
Superficie barbechada en 1940: 189. 75. 10 Has.
Cultivo en la última fecha:
- Trigo: 177. 50. 90 Has.
- Cebada: 12. 24. 20 Has.
- Maíz: 70.39. 15 Has.
- Superficie sembrada en la hoja de erial: 110. 17. 80 Has.
- Leguminosas: • de otoño: Veza: 50.02. 85 Has.
• de primavera: garbanzos (blancos y negros):
100.99. 65 Has.
- Superficie total cultivada: 523. 34. 55 Has.
- Superficie sin cultivar: 945. 65. 45 Has.
Número de yuntas: -mular: 12
-vacuno: 35
Número de tractores: no existen.
Arados de vertedera: 20
Arados romanos: 10
Gradas: 6
Segadoras simples (agavilladora): 3
Segadoras atadoras: 1
Trilladoras: 1

(73) Artola, M„ Bernai. A. y otros: op. cit.. 105.


72 Antonio Leon Lili.o

En la superficie dedicada al cultivo se sigue, como ya dijimos, el siste­


ma denominado al tercio con barbecho semillado, es decir, no era el clási­
co sistema en el que había una hoja dedicada a cereal, otra a barbecho
blanco y por último una tercera de erial o manchón. Este sistema permitía
la siembra de un tercio de la tierra puesta en cultivo cada año. El método
empleado en Palma era posible gracias a la fertilidad del suelo que posibi­
litaba que fuese cultivados dos tercios de la superficie disponible. El barbe­
cho semillado proporcionaba un mayor repertorio de productos cultivados a
un mismo tiempo, además de aumentar, de forma considerable, la produc­
ción global. Todo esto a su vez hacía que existiese una demanda algo supe­
rior de trabajo. La producción en este tipo de cortijos se centraba sobre
todo en cereales y leguminosas. El monocultivo aquí era menos acusado
que en las explotaciones de olivar.
En fincas con sistema de tenencia en arrendamiento las características
generales, en cuanto a la forma de ocupación del suelo y distribución de los
cultivos, no cambiaba en gran medida.
Finca: «El Calonge». 31-1-1941
Cultivador: Félix Moreno Ardanuy (en aparcería).
Sistema de cultivo: al tercio con barbecho semillado y algo de dehesa.
Superficie total: 1.352 Has.
- Superficie barbechada en 1935: 281 Has.
- Superficie barbechada en 1940: 321 Has.
Cultivos en la última fecha:
- Trigo: 183 Has.
-Cebada: 137 Has.
- Superficie sembrada en la hoja de erial: 79 Has.
- Leguminosas: • de otoño: -Habas: 67 Has.
-Veza: 48 Has.
• de primavera: -garbanzos blancos y negros:
165 Has.
-maíz: 171 Has.
- Superficie total cultivada: 850 Has.
- Superficie sin cultivar: 502 Has.
Número de yuntas: -mular: 36
-vacuno: -
Número de tractores: -
Número de arados de vertedera: 40
Número de arados romanos: 20
Número de gradas: 12
La dehesa era el otro pilar sobre el que se asentaba la ocupación del
suelo en estas grandes explotaciones. Constituía un apartado muy impor­
tante porque, junto con el manchón, hacía posible la presencia de una ga­
nadería en la mayoría de los casos. Tanto la de renta como la de labor en­
contraba aquí la posibilidad de pastar durante algunas épocas del año
constituyendo un factor muy importante dentro de la explotación.
Palma del Rio 1936-52 73

La dehesa, considerada como el concepto global bajo el que se encua­


dran todas las superficies que no están dedicadas al cultivo, proporcionaba
una serie de riquezas que complementaban la economía del cortijo.
Fincas: «Vega de Santa Lucía» y «Charco Blanco». 12-X1-1942
Superficie total: 903. 88. 21 Has.
Sistema de tenencia: explotación directa (con administrador).
Superficie de labor: 551. 14.25 Has.
Superficie de dehesa: 352. 73. 96 Has.
- Superficie de arbolado: 143.21.52 Has.
• encinas: ?
• acebuches: ?
- Superficie de matorral: 6. 39. 35 Has.
- Superficie de pastos: 203. 13.09 Has.
Aprovechamientos: -maderas
-frutos
-palmas para crin vegetal
Existían en estos momentos otros latifundios que tenían una ocupación
del suelo exclusiva, centrada en la dehesa. Ejemplo de ello son:
- «La Palmosa»: 673. 31.00 Has. Dehesa de palmar. 1941.
- «Gómez y Añez»: 275. 44. 50 Has. Dehesa de palmar en 1941.
- «El Coscojal»: 244. 84.00 Has. Dehesa de palmaren 1941.
Estas fincas sustentaban un importante número de cabezas de ganado.
Acabada la guerra, el desmonte fue una práctica cada vez más desarro­
llada y estos cortijos pasaron a tener una superficie dedicada al cultivo en
constante progresión hasta casi desaparecer las dehesas por completo.
La otra característica que apuntábamos como definitoria del latifundio
es la configuración de sus dependencias materiales.
Esquemáticamente pueden apuntarse tres funcionalidades en este
complejo conjunto de dependencias: las de vivienda-habitación, al­
macenamiento y servicios subsidiarios (74).
El cortijo requería una serie de trabajos, para el desempeño de los cua­
les era necesario un número más o menos elevado de obreros. Las caracte­
rísticas de estas labores hacían que las personas que las realizaban fuesen
trabajadores fijos o eventuales. De cualquier forma, todos vivían, al menos
una temporada al año, en el cortijo. Los fijos tenían su residencia habitual
allí: los eventuales, dado que la jornada de trabajo era larga y los medios de
transporte lentos, vivían en él mientras realizaban las faenas para las que
fueron contratados. Según esto, aparecían una serie de construcciones dis­
persas por toda la finca que daban cobijo a grupos familiares, al frente de
los cuales se encontraba el obrero fijo. Pastores, porqueros, guardas, etc.
tenían sus pequeñas casillas o chozos cerca de los lugares donde desempe­
ñaban su trabajo. El porquero, cerca del zahurdón; el pastor junto al redil;

(74) Ibidem: 108.


74 Antonio Leon Lillo

el guarda en algún cerro donde la visión fuese favorable para la realización


de su cometido.
En el caserío o conjunto de dependencias que forman el núcleo princi­
pal de construcciones existentes en la finca, vivían también algunos traba­
jadores fijos, la mayoría de las veces acompañados por sus familias. Aquí
habitaba el casero que se encargaba de todas las tareas relacionadas con la
alimentación del personal del cortijo; podemos encontrar también al en­
cargado, que organiza las labores.
Los obreros eventuales tenían en el caserío algunas dependencias donde
pasaban las horas de descanso después del trabajo. Estas habitaciones eran
aprovechadas para otros menesteres cuando los trabajadores no estaban en
la finca, algunos cortijos menos preparados y por lo general más pequeños
no poseían estos lugares viéndose obligados los obreros a pasar las noches
en el pajar.
Por último, las fincas mejor preparadas y más grandes solían tener una
parte en el caserío reservada para vivienda del propietario y su familia, y
su personal de servicio. Solía ser el sitio más cuidado y más lujoso.
Otras dependencias que podemos observar en estas grandes fincas tie­
nen relación con el almacenamiento. La producción de cada cosecha hace
necesario que se almacenen una serie de productos precisos para el normal
desarrollo de la vida en la finca. El granero y el pajar nunca faltan. Si la
producción del cortijo se orienta hacia el olivar, el molino aceitero estará
casi siempre presente.

Existía también un cuarto para el almacenaje de las provisiones necesa­


rias para la alimentación de toda la comunidad que componía el caserío.
La ganadería, que tan presente estaba siempre, hace que aparezcan una
serie de construcciones destinadas a su cuidado. En este sentido podemos
destacar: cuadras para los mulos, el tinahón. donde eran cuidados los
bueyes, y. teniendo en cuenta las distintas posibilidades de ganadería, exis­
tirían o no corral para las vacas, cabreriza, gallinero, zahurdón, etc.
Aparecían, por último, una serie de construcciones que tienen su razón
de ser en la prestación de unos servicios necesarios: cocina, la era, donde se
trilla y almacenaba el grano; la «coroza», lugar donde iban situándose los
maderos que necesitaba la finca; etc. Los aperos no tienen un sitio especial
donde guardarse. Los arados, por ejemplo, se ponían en la «percha», es­
tructura de madera que los mantenía separados del suelo.
Algunos cortijos muy grandes, o que formaban parte de una gran pro­
piedad, poseían su propia albardonería y talabartería.
Esta configuración se mantuvo a lo largo de todo el período que esta­
mos estudiando. En las décadas de los 50 y 60, sobre todo, cambiaría pro­
fundamente cuando la agricultura adquirió nuevas características.
Palma del Rio 1936-52 75

Proceso de producción
Todo el sistema que llevamos visto quedaría incompleto si no introdu­
jésemos la organización del trabajo y explicásemos el mundo social que
crea a su alrededor.
La población activa que trabajaba en el sector primario acaparaba el
71,8% de la población activa total del municipio, y ello en 1950 (75). Si a
esto unimos lo que ya sabemos en cuanto a la mecanización existente, nos
daremos cuenta de que las labores en el campo tenían el dinamismo que el
hombre era capaz de darles.
Tabla XXXI
NUMERO DE JORNALES PARA CADA APROVECHAMIENTO

Número dejornales por


hectárea y año
Mínimo Máximo

Eriales y pastizales 1,50 3


Dehesa a pastos (buena) 3 5
Monte bajo 2 4
Monte alto 3 5
Prados que se siegan 15 25
Cereales y leguminosas
(intensivo de secano) 30 50
Cereales año y vez con mitad del
barbecho semillado (secano) 25 35
Cereal al tercio (secano) 12 20
Olivar extensivo sin molienda
(secano) 28 45
Olivar intensivo sin -molienda
(secano) 45 60
Huerta (regadío) 300 500
Remolacha (regadío) 125 175

Fuente: Carrión, P.; Estudios sobre la agricultura española. 1919-71.421 (extracto).

Para la comprensión de la organización del trabajo no podemos olvidar


la estructura de la propiedad de la tierra. Nos centramos aquí en el sistema
de trabajo que se desarrolla en los cortijos por considerar que es ésta la uni­
dad de explotación que caracteriza a la zona.
En el cortijo el trabajo quedaba organizado piramidalmente. En el vér­
tice superior aparecía la figura del propietario en la mayor parte de las oca­
siones, aunque en algunos casos concretos se situaba el administrador ge­
neral, dependiendo de una serie de circunstancias que luego veremos. El
simple hecho de que una sola persona posea una vasta propiedad, casi

(75) López Ontiveros, A.: op. cit.. cuadro II. 34.


76 Antonio Leon Lillo

siempre fragmentada en varias fincas, hacía imposible que pudiera encar­


garse personalmente de todas las cuestiones que surgían. Es aquí donde
aparecía el siguiente peldaño en el proceso descendente de la organización
del trabajo: el encargado. Este hombre era el que ejecutaba las directrices
marcadas por el propietario. Era el responsable directo ante el dueño de las
faenas que se realizasen en el campó y además solía ser el que controlaba la
contabilidad del cortijo. La dimensión y el tipo de actividad económica a
la que se dedicara la linca determinaban las tareas del encargado. Cuando
era grande, y las funciones de administración ocupaban gran parte de su
tiempo, podemos decir que estaba desarrollando sus funciones específicas.
Por el contrario, cuando la propiedad era relativamente pequeña desempe­
ñaba, además de las tareas propias de su cargo, otras que no estaban direc­
tamente relacionadas con el puesto que ocupaba.
En el mundo agrícola no debemos emplear esquemas que nos cierren el
natural desenvolvimiento de las personas que viven en él. Aunque existen
unas funciones determinadas y una organización establecida, ello no difi­
culta para que, atendiendo a unas variantes tan diversas como diverso es el
mundo en que se desarrolla, aparezcan mezcladas funciones y tareas.
El mantenimiento y desarrollo del cortijo requería la presencia de un
personal fijo. Eran obreros contratados que desempeñaban las más diver­
sas tareas. Nuevamente entran en juego una serie de variables que van a
determinar el número de trabajadores y las labores a realizar. Por lo gene­
ral. en todas las fincas existían los siguientes obreros fijos. El «chanca»; en­
cargado del abastecimiento de agua y víveres para el cortijo. Como la reali­
zación de esta tarea no exige grandes esfuerzos no era raro que se escogiese
para efectuarla a un muchacho con un jornal inferiora! de un adulto. Ade­
más de estas responsabilidades, específicas, desarrollaba otras marginales
cuando la situación en la finca lo requería. Por la mañana, dependiendo de
la época del año, llevaba el desayuno a los trabajadores que habían empe­
zado la faena al amanecer. En otras ocasiones, los obreros comían en el
mismo caserío antes de salir a trabajar. El transporte de la comida se reali­
zaba en un animal de carga, un asno o un mulo. Como recipiente se utiliza­
ba una «salona» (76). Cuando los obreros habían terminado de comer el
chanca volvía al cortijo hasta la hora del almuerzo, momento en que ten­
dría que llevar nuevamente la comida. Si el cortijo estaba cerca del pueblo
solía vivir en él. por lo que tenía que trasladarse todos los días hasta el tra­
bajo a pie. Cuando la finca estaba alejada del núcleo de población, vivía en
ella con el resto de los obreros. Iba al pueblo periódicamente.
En los cortijos grandes, sobre todo, aparecía la figura del «casero»,
hombre perteneciente también al grupo de obreros fijos cuyo trabajo con­
sistía en hacer la comida de los trabajadores que vivían en el caserío. Su ta­
rea empezaba muy temprano pues debía tener lista la comida que había de
servir para el desayuno a los trabajadores. Cuando todos habían comido

(76) La salona es una vasija de cerámica de unos 60 cm. de altura por 25 cm. de diámetro en
la boca.
Palma del Rio 1936-52 77

debía dejar todos los cacharros preparados para volver a utilizarlos en el


almuerzo. Cuidaba también de que siempre hubiese suficientes víveres en
la despensa Cuando las faenas del campo habían terminado, al caer la tar­
de, los obreros se disponían a cenar lo que el casero les tenia preparado.
Podía vivir solo o con su familia en el cortijo. En ambos casos lo hacía en
habitaciones dedicadas a su alojamiento. Su sueldo en 1936 era de 3,85 pe­
setas (77).
Por lo general casi todos los propietarios importantes tenían cortijos en
la sierra y en la campiña. Para guardar los rebaños de ovejas necesitaban
del «pastor», obrero fijo que pasaba la mayor parte del año en la sierra donde
el ganado podía encontrar comida en abundancia. Vivía con su familia en
una «casilla». Cuando llegaba el verano bajaba a la campiña; tras la siega, ios
rastrojos ofrecían abundante alimento. Se instalaba con o sin su familia en
una «enramada» donde pasaba todo el estío. El redil no estaba muy lejos.
El contrato entre el pastor y el dueño del ganado variaba según las cir­
cunstancias. Por lo general, aquél podía tener algunas ovejas de su propie­
dad. Toda la familia trabajaba cerca del rebaño: los hijos solían ser los za­
gales que ayudaban en las tareas de cuidar el ganado.
Era normal que en todos los cortijos existiese una piara de cerdos. A su
cuidado estaba el «porquero». Vivía con su familia en la finca. El chozo
que los cobijaba no estaba situado muy lejos del zahurdón. Casi toda la fa­
milia intervenía en el cuidado de los animales; como en el caso anterior los
hijos también ayudaban al padre. Su jornal era de 3.25 pesetas para los
mayores de 15 años y 2.55 pesetas diarias si eran menores de esta edad
(78).
El «guarda». Todas las fincas de importancia tenían un hombre que vi­
gilaba la conservación de los bienes y aprovechamientos que poseyese:
caza, cultivos, monte, etc. Existían dos categorías de guardas: el jurado y el
que no lo era. Este último se daba sobre todo en cortijos de menor exten­
sión. Ambos tenían los mismos deberes; la diferencia estribaba en que el
jurado era reconocido como una institución legal, en tanto que el no-
jurado lo era a título personal. Aquél estaba capacitado para poner denun­
cias por las posibles infracciones que pudieran cometerse dentro de su ju­
risdicción. que era la finca. Estas denuncias eran reconocidas por la ley y te­
nían la validez que confería ser un agente de seguridad. Ambas categorías
eran portadoras de armas.
El guarda vivía en una «casilla» situada dentro de la propiedad, normal­
mente en un lugar elevado para dominar visualmente la máxima extensión
posible. Su familia vivía con él y, como la mayoría de los obreros fijos, po­
seía animales domésticos y medios que le permitían tener un nivel algo su­
perior a los contratados eventuales. Además de esto percibía un jornal que
variaba según los casos.

(77) Pérez Yruela. M.: La con/Iiclividad campesina en la provincia de Córdoba. 1931-1936.


Madrid. 1971.424.
(78) Ibidem. 429.
78 Antonio Leon Lillo

Todas las labores que supusiesen un esfuerzo superior a la capacidad


del hombre eran realizadas por animales. Para sus cuidados estaban dedi­
cadas algunas personas, que podían ser fijas. El «boyero» cuidaba de los
bueyes durante el tiempo que no estaban realizando tareas en el campo. Si
era fijo vivía con su familia en algún chozo de la finca; si era eventual vivía
en el caserío con el resto de los obreros eventuales. Parecidas funciones
eran realizadas por el «guarda de los mulos».

Estos eran algunos de los obreros fijos que trabajaban en el cortijo. Rea­
lizaban las labores que requerían un trabajo continuado a lo largo del año.
Como es habitual en todas las tareas del campo y en especial en las de estos
jornaleros, además de sus funciones específicas cubrían un gran número de
cometidos que eran necesarios en la finca pero que, por su carácter cir­
cunstancial, no necesitaban de un hombre dedicado a su cumplimiento.
Había labores que venían condicionadas por los ciclos a los que está su­
jeta la agricultura. Este tipo de funciones eran las desempeñadas por obre­
ros eventuales. La inmensa mayoría de estos trabajadores no tenían otra
forma de conseguir un jornal para poder subsistir junto con sus familias.
Solamente algunos de ellos trabajaban en pequeñas parcelas de su propie­
dad o arrendadas. Para ayudarse en sus ingresos vendían su fuerza de tra­
bajo durante los períodos en que no habían de realizar tareas en sus parce­
las, bien porque habían sido terminadas o bien porque formaban parte de
una familia extensa y, mientras unos quedaban trabajando la explotación
familiar los demás tenían que aportar los ingresos que proporcionaba el
trabajo asalariado en las fincas vecinas.
Los cereales ocupaban el primer lugar en cuanto a la superficie que
cada año se destinaba al cultivo. Los cuidados necesarios para su produc­
ción acaparaban una importante mano de obra. Entre ellos destacaba la
siega. Los «segadores» realizaban sus trabajos siguiendo dos sistemas princi­
palmente: por cuenta propia y a jornal. En el primer caso la cuadrilla o
grupo de jornaleros llegaba, por mediación de un representante, a un
acuerdo con el propietario. El trato solía consistir en el compromiso de se­
gar una determinada extensión según unas condiciones pactadas que debe­
rían estar siempre en concordancia con las directrices marcadas por la Ad­
ministración. La cuadrilla ponía el lugar de residencia en el tajo; allí guisa­
ban, comían y dormían. La noche la pasaban a la interperie, protegidos
sólo por la enramada o por las gavillas de cereal que habían cortado. Bajo
este sistema, el trabajo era bastante duro e intenso. La jomada era lo más
dilatada posible: cuanto más larga fuese mayor era el sueldo ganado (79).

(79) En 1936. dada la especial situación que había creado el temporal durante el invierno
que dio como resultado la pérdida de gran parte de la cosecha y en consecuencia la falta de tra­
bajo, no se dio este sistema de siega sino que fue establecido un turno para que todos los obreros
pudiesen trabajar. A propósito de este decreto los patronos protestaron bastante.
Palma del Rio 1936-52 79

La alimentación era muy económica, pues interesaba ahorrar, y las visitas


al pueblo eran escasas por lo general: cada 15 ó 20 días se solía ir una vez.
Cuando el sistema seguido era a jornal las diferencias estribaban en el
sueldo percibido y en el ritmo de trabajo, que era más pausado. Desde el
punto de vista económico era menos rentable, tanto para el obrero como
para el propietario. El trabajador, que había tenido que soportar largos pe­
ríodos de paro forzoso a lo largo del año, esperaba con ansia el momento
de la cosecha que era la época de más trabajo. Por ello, aunque las condi­
ciones fuesen más duras, prefería el sistema a «destajo». Al propietario, le
interesaba que la cosecha fuese recogida cuanto antes y además le favorecía
el que los segadores pusiesen el máximo celo con sus tareas pues así tendría
que pagar menos jornales.
Los «gañanes» eran obreros eventuales que' trabajaban con bueyes o
mulos en las diversas labores que éstos realizaban: levantar la tierra, gra­
dear, sembrar, etc. Dependiendo del animal con que trabajasen tenían
unas u otras obligaciones aunque las tareas fueran las mismas. El gañán de
mulos comenzaba la jornada limpiando las cuadras donde habían estado
los animales durante la noche. Cada cual preparaba la yunta con la que de­
bería trabajar ese día. Cuando dejaban las faenas para comer tenían que
desenganchar a los animales de sus respectivos aperos para que pudiesen
descansar. Al terminar la jomada cada gañán quitaba los arreos a la yunta
y la llevaba a abrevar. Más tarde la conducía hasta la cuadra y le echaba
el pienso en el pesebre. Además de todo esto debía cuidar el buen estado de
todos los arreos que necesitaba para el correcto desempeño de su trabajo.
La jornada comenzaba muy temprano. Tras las primeras tareas con los
mulos, desayunaba, dependiendo de las circunstancias, en el propio cortijo
o esperaba que le fuese llevada la comida al tajo. Si suponemos el primer
caso, cuando terminaba se dirigía a la besana donde empezaba las labores
siempre bajo las órdenes del manijero o encargado de la cuadrilla que era
el responsable ante el encargado de la marcha de la faena. Hasta la hora del
almuerzo existían dos períodos de media hora de duración aproximada­
mente para descansar. Cuando la Segunda República estableció las ocho
horas como duración máxima de la jornada se dio la posibilidad de hacerla
intensiva o fragmentada. El tiempo del almuerzo duraba unas dos horas
aproximadamente. Después se proseguía el trabajo. Si el período por cu­
brir hasta completar la jomada era largo había algún descanso más toda­
vía. Acabadas todas las labores se esperaba en el caserío hasta el momento de
la cena. Ya de noche, poco a poco, cada cual se iba acostando en el sitio desti­
nado para ello que, si era un cortijo grande y con las suficientes instalacio­
nes, eran habitaciones provistas de camastros, y si eran fincas más peque­
ñas o peor acondicionadas era el pajar. Aquí, sobre un lecho de paja, cada
cual escogía el sitio que prefería. Este era el caso más frecuente, aunque la
República intentó remediarlo estableciendo una legislación que asegurara
unos recintos confortables en la medida de lo posible:
80 Antonio Leon Lillo

Las habitaciones donde duerman los obreros de ambos sexos debe­


rán reunir las condiciones de salubridad que establecen las disposicio­
nes vigentes... (80).
El sueldo solía percibirse al final de la temporada de trabajo. Si mien­
tras tanto algún trabajador necesitaba dinero se le «adelantaba» una parte
del jornal que tenía que recibir.
Respecto a la manutención, podían existir dos tipos de contratos: bien
el propietario adelantaba todo lo necesario para que los contratados pudie­
sen alimentarse durante el tiempo que durasen las labores y después, una
vez acabada la temporada, eran averiguados todos los gastos y repartido el
total entre todos con objeto de que se les desquitase del sueldo a percibir, o
bien, desde el primer momento era fijada una cuota que al final se descon­
taba del jornal. Por lo general el propietario procuraba que se fijase una
cantidad algo elevada para que de esta forma no pudiese perder dinero.
Había otras muchas tareas que debían realizarse en el campo, la mayo­
ría de ellas muy parecidas a las ya vistas por cuanto se refiere a la situación
material y las condiciones laborales en que se encontraban los trabajadores
que debían realizarlas.
Gran parte de las tareas las efectuaban cuadrillas: grupos más o menos
cuantiosos, dependiendo de múltiples circunstancias. El responsable direc­
to de las faenas que se realizaban, ante el encargado, era el manijero o
«aperaor». Para hacemos una idea del trabajo de este hombre cojamos el
ejemplo de las cuadrillas de gañanes. Su estudio, aunque sea muy somero y
específico, nos dará una idea aproximada del cometido de estos personajes.
Era un obrero eventual. Concretamente el de las yuntas era responsable
entre otros de los siguientes pormenores: de las labores que se realizaban:
en este sentido debía cuidar y procurar que todas las yuntas trabajasen a un
mismo ritmo pues el retraso de alguna de ellas entorpecería y retrasaría la
labor de las demás. Era misión del manijero que las labores fueran ágiles.
Así mismo, tenía que responder de un trabajo ante el encargado y, en su
caso, ante el propietario. Debía cuidar del buen estado de los animales,
cuidaba de ellos cuando los gañanes los soltaban para almorzar. Era el or­
ganizador del trabajo, decía cuando había que descansar, hacia frente a los
imprevistos, llevaba las cuentas de la cuadrilla, etc.

Esta organización del trabajo comportaba una serie de actitudes por


parte de quienes participaban en ella. No podemos contentarnos con dibu­
jar más o menos cómo estaba organizado el proceso de trabajo; debemos
ver cuáles eran los nuevos factores que creaba, que a su vez influían en
todo el proceso. Entramos así en el estudio de los grupos sociales que dicho
sistema comportaba.

(80) Bases de trabajo 1936: base 37. Recogida por Pérez Yrucia: La conflictividad campesi­
na... 419.
Palma del Rio 1936-52 81

Llamamos clases a grandes grupos de hombres que se diferencian


por el lugar que ocupan en un sistema históricamente definido de pro­
ducción social, por su relación (fijada y consagrada por las leyes en la
mayoría de los casos) con los medios de producción, por su función en
la organización social del trabajo, por lo tanto, por los modos de ob­
tención y la importancia de la parte de que dispone. Las clases socia­
les son grupos de hombres, uno de los cuales puede apropiarse del tra­
bajo del otro gracias al distinto lugar que ocupa en una estructura de­
terminada: la economía social (81 ).
Los propietarios explotaban sus propiedades según sus directrices pero
necesitaban trabajadores que realizasen las faenas. Existían algunas va­
riantes en el modo de explotación. Algunos controlaban muy directamente
todo lo que ocurría en la finca y para ello vivían en el cortijo. Otros vivían
en el pueblo o en la capital, descansando el peso de la dirección en los en­
cargados, y de vez en cuando visitaban sus propiedades para cerciorarse
del buen funcionamiento de la finca.
El encargado, salvo raras excepciones, estaba al frente de las labores
durante mucho tiempo. Tenía la confianza del propietario y conocía per­
fectamente la finca así como todo lo referente a las labores necesarias para
la tierra. Llegaba a conocer, con el tiempo, el carácter del propietario y
procuraba no contrariarlo. Por su parte el dueño, dependiendo de su
mayor o menor confianza en el encargado, depositaba en éste más o me­
nos responsabilidades. Juntos salían a recorrer ¡a finca; el encargado expli­
caba cómo se desarrollaban las faenas y el propietario asentía o mostraba
sus discrepancias. Finalizado el recorrido por la finca volvían al cortijo y
ultimaban algunos detalles.
La familia del encargado, entre tanto, preparaba la comida del «señori­
to» o le disponían una habitación si deseaba descansar. Todos lo conocían
y él conocía a todos.
El encargado era un hombre preocupado en sacar adelante a su familia.
En el cortijo, por mala que fuese la situación, la vida era más fácil y sopor­
table que para los trabajadores que vivían en el pueblo. Allí siempre había
productos que permitían una mejor alimentación. Se recogían cereales di­
versos que, aunque en pequeña cuantía -para que el señorito no lo aprecia­
se o no quisiera apreciarlo- podían utilizarse como pienso para los anima­
les propios: gallinas, pavos, etc. En este mismo sentido, hay que apuntar la
cacería que el cortijo podía proporcionar; casi todos los encargados tenían
su escopeta de caza. Tampoco se veían agobiados por el paro. Todas estas
circunstancias influían necesariamente en estas personas que se enfrenta­
ban a la realidad de forma diferente a como podían hacerlo los que no esta­
ban en la misma situación.
Por su parte, el propietario veía en el encargado a la persona que, de
hacerlo bien, llevaba el peso de la administración directa de todas las fae-

(81) Vilar, P.: Iniciación al vocabulario del análisis histórico, Barcelona. 1980. 129.
82 Antonio Leon Lillo

ñas que se realizaban en la finca. Era el responsable de contratar al perso­


nal adecuado, de llevar la organización del cortijo, avisar rápidamente al
propietario cuando surgía algún imprevisto,... de cuidar de la propiedad en
suma.
El dueño tenía en consideración que si el encargado no estuviese en la
propiedad tendría él mismo que ser el que dirigiese las'faenas, teniendo que
vivir en la finca, y esta circunstancia, en la mayoría de las ocasiones, era im­
pensable por varias razones: en primer lugar, porque solía tener más de un
cortijo y no podría estar en todos al mismo tiempo, en segundo lugar, por­
que su vida no era esa; él vivía en el pueblo o la capital rodeado de un
mundo social que no era el de la explotación. El señorito de la época'nece­
sitaba al encargado. En este marco, las relaciones podían estrecharse o di­
luirse según complicadas circunstancias.
Todos estos factores hacían que los encargados no pudiesen ser consi­
derados como un grupo de choque en el marco de las luchas sociales que
crudamente se planteaban en la época; su situación social impedía tal posi­
bilidad.
Las relaciones establecidas entre los grandes propietarios y el resto del
personal fijo del cortijo solían ser, normalmente buenas. Entendemos por
ello la ausencia de conflictos continuos. El contacto que el propietario
mantenía con estos obreros difería en algunos aspectos del trato que dis­
pensaba al encargado. La forma de llevar la explotación por parte del due­
ño influía mucho en el tipo de relaciones que se establecía; el tratamiento
difería dependiendo del grado de intromisión en las labores por parte del
propietario; cuando menos se inmiscuía el señorito en las tareas mejores
eran los contactos, en líneas generales.
Era frecuente que algunos de los componentes de la nómina fija del cor­
tijo mantuviese esta situación largos años. Su vida era más desahogada que
la de los obreros eventuales. Disfrutaban de una situación un tanto privile­
giada, ya que podían contar con trabajo seguro durante todo el año, posibi­
lidad no al alcance de todos. Sus hijos casi siempre solían tener trabajo en
la finca. El trato de este personal fijo era más distante con el propietario
que el que mantenía el encargado. Sin embargo, como en el caso de éste, su
situación en la organización social tampoco les hacía conflictivos.
Bien integrados en los equipos que trabajaban en los latifundios, o
como ayudas aisladas a los propietarios medios, los obreros fijos dife­
rían en sus intereses de los obreros cuyas condiciones de empleo eran
menos seguras (82).
Entre el obrero eventual y el propietario aparecían las tensiones y rela­
ciones conflictivas en más alto grado. No podía ser de otra manera concu­
rriendo como concurrían en este caso circunstancias que determinaban un
choque de intereses. El trabajador eventual no tenia más que su fuerza de
trabajo para subsistir. Trabajar era la única salida posible.

(82) Malefakis, E.: op. cit. 124.


Palma del Rio 1936-52 83

Cuando las labores agrícolas lo demandaban el encargado buscaba


obreros para trabajar en la finca. En esta situación acudía a alguno de ellos
o daba el encargo a uno en concreto para que buscase al resto. Desde el pri­
mer momento podían comenzar los problemas. Muchos eran los que no te­
nían trabajo y no todos podían acudir al mismo tajo. La discrimina­
ción era inevitable. Motivaciones laborales y políticas eran las principa­
les fuentes de discriminación. Las contradicciones eran difíciles de resol­
ver. Al propietario de la tierra le interesaba que los peones trabajasen mu­
cho y bien, que las faenas se acabasen pronto y que los resultados fueran
satisfactorios. Esto es lo que buscaba el encargado cuando contrataba al
personal porque, como anteriormente vimos, estaba ligado al propietario
por unas relaciones que el proceso de producción había determinado. Los
intereses eran encontrados y contradictorios. Para el sistema lo que cuenta
es la eficacia, la competencia, el beneficio económico. El peón deseaba vi­
vir con un mínimo de dignidad; quería que su trabajo le permitiese un nivel
de vida sin estrecheces para él y su familia; para ello reclamaba derechos y
planteaba conflictos cuando creía que no se le respetaban. Los que por
edad o cualquier otra circunstancia no rendían lo esperado eran apartados.
Los elegidos para el trabajo eran los que rendían, los que mejor lo realiza­
ban, los que no prostetaban o protestaban menos cuando alguna circuns­
tancia estaba reñida con los derechos adquiridos, los que estaban dispues­
tos a seguir la jornada con tal de acabar la faena para al día siguiente ir a
nuevo tajo, los que no exigían que el tiempo de descanso se respetase hasta
el último minuto, etc.
Intereses encontrados. A partir de este momento los hechos no queda­
ban reducidos a estos términos. Las cuestiones personales afloraban, los
odios aparecían y la violencia, no manifestada, estaba implícita en todos
los actos.
El propietario raramente se acercaba donde los peones cumplían sus
faenas. En ocasiones lo hacía juntamente con el encargado. Cuando tenía
algo que decir lo comunicaba al encargado y éste al aperaor que ejecutaba
en última instancia. Las faenas, de modo general, eran supervisadas desde
lejos por el dueño y el encargado al unísono.
La jomada de trabajo era larga y el trabajo duro. El salario no permitía
al obrero salir de una situación de inestabilidad, sobre todo teniendo en
cuenta la posibilidad de paro que siempre acechaba.
Cuando las faenas iban concluyéndose, gradualmente se iba despidien­
do a los peones. ¿Quiénes eran los primeros despedidos? Ya lo vimos más
arriba...
Por un lado, la apropiación de la tierra por parte de un sector en
detrimento de otro, que no puede poseerla, significa para el último
una limitación en sus posibilidades de acceso a los medios de vida.
Por ello se ve obligado aceptar las condiciones de trabajo que los pro­
pietarios imponen ante la inexistencia de otras alternativas. Además
84 Antonio Leon Lil,lo

la conciencia de privación relativa se agudiza cuando los medios de


vida que pueden adquirirse a través del trabajo son objetivamente pre­
carios y notablemente menores que los que obtienen los propietarios
con quienes coexisten en la misma comunidad. Finalmente, las rela­
ciones de dependencia que genera el latifundio entre jornaleros y pro­
pietarios favorece el abuso de poder de éstos sobre aquéllos. (...) Pen­
samos que las características sociológicas específicas del latifundio en
situaciones en que no existen otras alternativas de acceso a los medios
de vida propician el nacimiento de dos grupos antagónicos, uno de los
cuales lucha sobre todo por su acceso a los medios de vida y está en
condiciones de adquirir una clara conciencia de explotación que pesa
sobre él económica y políticamente (83).
Las especiales características de la agricultura hacían que en determi­
nadas épocas del año se acumulasen las labores; pasados estos momentos
aparecían otros en los que el campo podía absorber muy pocos trabajado­
res. «Por lo tanto el paro era abundante: el promedio de trabajo anual en
Andalucía estaba entre los 180 y 250 días al año v a menudo era de 130»
(84).
El trabajador agrícola se veía obligado al paro forzoso durante largas
temporadas porque la agricultura seguía unos ciclos que le dejaban sin
ocupación gran parte del año. Como vimos, cereales y leguminosas eran
los principales productos cultivados en el término. Pues bien, todo el tra­
bajo que precisaban para su cuidado se repartía a lo largo del año de la si­
guiente manera: recolección; meses de Junio, Julio y Agosto; supone el
51,4% del trabajo total. Siembra, mes de Octubre; requiere el 12% del tra­
bajo. El resto de los trabajos necesarios se reparten durante los demás me­
ses y acaparan el 36% del trabajo total (85). Finales de Febrero. Marzo,
Abril y primera mitad de Mayo eran los meses en que se precisaba menor
cantidad de trabajo y por tanto son períodos en que fácilmente surgían las
protestas y los movimientos de agitación social. Tras el tiempo de la cose­
cha se producía otra nueva crisis de trabajo; Septiembre y Octubre padecen
en mayor medida este descenso.
Los trabajos de la recogida de la aceituna ocupaban una importante
mano de obra. En lugares donde este cultivo no podía absorber a todos los
trabajadores se producía una emigración hacia zonas donde estas labores
precisaban más obreros. Los meses de Noviembre. Diciembre, Enero y Fe­
brero se dedicaban primordialmente a estas tareas.
De esta forma el paro endémico se convertía en un difícil problema. Pé­
rez Yruela estima que «el paro estacional alcanzaba normalmente a un 25
ó 30 por ciento de la población activa agraria» (86).

(83) Pérez Yruela. M.: op. cit.. 34-37.


(84) Thomas. H.: La guerra civil española. 1936-1939. Barcelona. 1978. 103.
(85) Malefakis. E.: op. có., 126.
(86) Pérez Yruela. M.: op. cit.. 88.
Palma del Rio 1936-52 85

Las soluciones a este problema eran variadas. La Segunda República


acometió la reforma agraria e intentó la puesta en riego de amplias zonas;
muy poco pudo lograrse. Como medidas a corto plazo estableció por de­
creto el tumo obligatorio que los obreros habían de seguir para ir a trabajar
a los cortijos, la obligación de escoger peones según el orden en que apare­
ciesen en las listas de parados, la puesta en marcha de obras públicas tales
como pavimentación de calles, etc. Por lo general el régimen republicano
se encontró con la oposición de los grandes propietarios que consideraban
que las soluciones debían partir del Estado con la acometida inmediata de
grandes obras públicas.
El paro debe resolverlo el Estado por medio de obras públicas,
acudiendo a cuantos empréstitos sean necesarios; puede construir edi­
ficios para los diferentes servicios del mismo, ahorrando grandes can­
tidades de las rentas que ahora abona; cuarteles para la Guardia Civil
y Asalto; pantanos para aumentar el regadío, según los proyectos del
señor Lorenzo Pardo, con lo cual no sólo se incrementará la riqueza
nacional y la producción, sino que tendría colocación un gran porcen­
taje de obreros agrícolas donde podría hacerse más fácil las parcela­
ciones; carreteras, caminos vecinales para que no quede un pueblo sin
las necesarias vías de fácil comunicación (87).
Estas fueron las soluciones que el régimen salido del 18 de Julio pon­
dría en práctica básicamente; la reforma agraria quedó olvidada y con ello
la estructura de la propiedad intacta. El cambio se encaminaría ahora ha­
cia el paso del secano al regadío, junto con la colonización de algunas zo­
nas, si bien esta última vía resultó poco importante.
El regadío permitió el cultivo de nuevos productos que, con ciclos de de­
sarrollo diferentes a los que ya había, hicieron posible una mayor demanda
de trabajadores al mismo tiempo que la existencia de períodos más largos
de trabajo a lo largo del año. Esto es así porque el regadío precisa un mayor
número de peonadas que el secano. No obstante, el paro siguió siendo un
gran problema. Si a esto unimos el lento pero progresivo proceso de meca­
nización de la agricultura nos encontraremos, si bien ya fuera de nuestro
ámbito de estudio, con que la emigración hacia la industria y el comercio
fue la única salida posible para amplias masas de jornaleros agrícolas.
A corto plazo la dictadura tomó prácticamente las mismas medidas que
el régimen republicano. En un escrito del Ayuntamiento de Palma del Río
se propone lo siguiente:
-Cumplimiento de las leyes de laboreo forzoso.
-Construcción de canalillos de riego que partan del canal principal ya
construido.
-Limpieza del canal principal.
-Reparación de calles y carreteras.

(87) Escrito de la Cámara Agrícola de Córdoba al gobierno. 16-1V-1936. Recogido por Pé­
rez Yruela; La conflictMclad campesina... 407.
86 Antonio Leon Lillo
El incumplimiento de las leyes establecidas con objeto de dar trabajo y
conseguir alimentos suficientes para un período de crisis es una constante
durante los años 1939-1940. Las leyes de laboreo forzoso tropezaron con
la resistencia de algunos propietarios. Esta circunstancia agravaba aún más
el problema del paro. A finales de 1938 le es impuesto a Félix Moreno Ar­
danuy una multa de 10.000 pesetas «por el total abandono en que tiene su
finca de Miravalles». El 28 de Septiembre de 1939 aparece recogida en acta
municipal la circunstancia de un escrito mandado al Ayuntamiento por el
Servicio Agronómico Nacional, en la que se pide más exacto cumplimien­
to en relación con las leyes que establecen la obligatoriedad de preparar y
poner en cultivo las tierras aptas para ello. En el mencionado escrito se
amenaza con la imposición de multas de hasta 50.000 pesetas para quien
no acate estas leyes. En Marzo de 1940 una inspección de guardias rurales
llega a las siguientes conclusiones, después de haber visitado las fincas del
término:
El Calonge: finca que lleva en arrendamiento don Félix Moreno
Ardanuy, tiene a la derecha de la carretera del canal cien cuerdas de
barbecho en blanco sin sembrar y también está adehesado desde la de­
recha del río Guadalquivir hasta el canal, siendo tierra de buena cali­
dad para las labores. Miravalles: existe una finca de olivar propiedad
de don Félix Moreno Ardanuy sin labrar hace varios años. Gómez y
Ñáñez: propiedad de don Félix Moreno, cortijo con buena tierra de
labor sin labrar desde hace varios años careciendo casi en absoluto de
monte. Guzmán: propiedad de don Félix Moreno. Sin labrar desde
hace varios años habiendo sido anteriormente tierra de labor en algu­
na de sus partes. Coscojal: propiedad de don Félix Moreno sin labrar
desde hace varios años siendo anteriormente tierra de labor en alguna
de sus partes. La Dehesilla: propiedad de don Félix Moreno, sin la­
brar desde hace varios años siendo anteriormente tierra de labor en al­
guna de sus partes. La Verduga Alta: propiedad de don Félix Moreno
brar desde hace varios años siendo anteriormente tierra de labor en al­
guna de sus parte. La Verduga Alta: propiedad de don Félix Moreno
Ardanuy, sin labrar desde hace varios años siendo casi en su totalidad
tierra de labor. La Verduga Baja: propiedad de don Félix Moreno Ar­
danuy. Lo mismo que la anterior. Las Monjas Bajas: propiedad de
don Juan Calvo de León y Caro, barbecho de maíz y garbanzo sin
sembrar 25 cuerdas aproximadamente a la 3.a parte sin. Las Monjas
Altas: arrendatario hijos de don Pedro Parias González, un barbecho
de unas veinte y cinco cuerdas de maíz y garbanzos sin sembrar y la
mitad del cortijo sin arar. Capellanías: propiedad de don Antonio
González Garcibailador ocho o diez cuerdas de barbecho sin sembrar.
Vallermoso: arrendatario don Manuel Martínez Lora 120 cuerdas sin
sembrar.
Así mismo, se prohibió el uso generalizado de la maquinaria agrícola
existente. Durante la República fue costumbre que en periodos de huelga.
Palma del Rio 1936-52 87

los propietarios de maquinaria, sobre todo segadoras, las alquilasen a otros


con objeto de ayudarse para no sufrir la presión obrera. Esto ocurría en
Palma del Rio el 25 de Junio de 1936 (88). Más tarde esta práctica siguió
existiendo, con lo que se planteaban importantes situaciones de paro. Para
paliarlo las autoridades decidieron impedirlo.
La liberación de España y la incorporación a los pueblos de su na­
turaleza del personal obrero que arrastrado por los marxistas se au­
sentó de sus residencias, juntamente con el licénciamiento de varias
quintas, hace que de momento, y mientras la situación se normaliza,
exista un excedente de personal sin colocación, siendo deber conjunto
de autoridades y propietarios proporcionarles trabajo para que como
mínimo, no falte un jornal en cada casa y ninguna época más propicia
que la presente, para conseguir este fin tan justo y humano. En su con­
secuencia y para evitar queden obreros sin trabajo, se prohíbe el
arriendo de las máquinas agrícolas, que sólo podrán ser utilizadas por
sus dueños, realizándose por los demás propietarios a brazo las faenas
de recolección (89).
Se pone especial énfasis por parte de la autoridad en no recortar los de­
rechos de los propietarios. Se recurrirá a motivaciones éticas para estimu­
lar a la gran propiedad.
De la importancia que adquirió el tema del paro en la localidad y de la
indefensión de la agricultura ante cualquier contingencia climática da
muestras el siguiente texto recogido en el libro de sesiones del Ayunta­
miento:
La comisión gestora fue informada por el señor alcalde de que
como presidente de la Hermandad de Labradores había recibido un
oficio de la delegación sindical comarcal en que se hacía presente la
existencia de cierto paro obrero y se excitaba su celo para que fuera
remediado. Sigue informando el señor alcalde de que muy significa­
dos elementos patronales de la localidd le habían hecho presente sus
temores de que el paro actual se viera considerablemente aumentado,
en forma de constituir una preocupación social para mediados del
mes de Julio próximo a causa de la exigua recolección que se avecina
por el lamentable estado del campo que produce la pertinaz sequía.
Como consecuencia de todo, el señor alcalde, estimaba que la corpo­
ración debía tomar nota de tan angustioso problema y contribuir a su
remedio en la medida de su alcance. Por unanimidad se acordó dar un
voto de confianza al señor alcalde para que: 1,°) gestione de la Confe­
deración del Guadalquivir la ejecución de las obras de puesta en riego
de la zona de la margen derecha del Genii e intensifique las que restan
de la margen izquierda. 2.°) gestione de la Diputación Provincial las
obras de caminos vecinales pendientes de ejecución o conservación.

(88) Moreno Gómez. F.: La República y la guerra civil en Córdoba. Córdoba, 1982, 389.
(89) Orden del gobernador civil 22-VI-1939.
88 Antonio Leon Lillo

3.“) estimule la rápida ejecución de las obras municipales proyectadas


ultimando los expedientes que procedan. 4.°) estimule el interés del
vecindario, especialmente de las clases pudientes, para la realización
de obras particulares, individuales o colectivas que observan gran
cantidad de mano de obra.
En el mes de septiembre de 1939 había en el pueblo un total de 293 mu­
jeres y 356 hombres en paro. Del grupo de los varones 275 pertenecían al
sector primario, es decir el 77,24% del total. El 56 de abril de 1940 existían
en Palma del Río 363 hombres sin trabajo; de ellos 304 se incluían dentro
del sector primario, lo que representa el 83,74%.
Las expectativas que se le ofrecían al obrero sin trabajo no eran muy
halagüeñas; podía ir a buscar espárragos, aunque para ello tuviese que me­
terse en las dehesas de los grandes cortijos, podía hacer picón, para lo que
debían pedir permiso al propietario de la finca. La caza seguía siendo otra
fuente de ingresos pero debía evitar los cotos, etc.
En último lugar existía otro recurso: pedir limosna. En épocas difíciles
muchas personas se vieron obligadas a mendigar para poder subsistir. Lo
hacían en los lugares donde, presumiblemente, podían recibir algo: corti­
jos, casas de ricos... Durante los años 40 muchos iban a las huertas de los
alrededores del pueblo con la intención de mendigar algo que comer (90).
En algunos cortijos había un poco de pan destinado a asistir a los meneste­
rosos (91 ).
Con la progresiva tecnifícación y urbanización de la sociedad los terre­
nos sin cultivar hoy en día son prácticamente inexistentes en pueblos como
Palma del Río. La rebusca de productos en el campo es casi imposible, el
monte y la caza casi han desaparecido. La dependencia del trabajador res­
pecto a la administración es cada vez mayor.
Las «soluciones» que se dieron en los años 40 eran para salir del paso;
forzosamente debían durar poco tiempo. Suponían una válvula de escape
momentánea. Dejaban sin solución el problema de fondo.

Vida material de la población dedicada a la agricultura


Las diferencias en este punto, como en otros, entre el obrero eventual y
los miembros de otros grupos sociales del mundo rural son bastante impor­
tantes.
El trabajador agrícola que residía en el pueblo habitaba en una casa
compartida con otras personas de su misma categoría social. La «casa de
vecinos» era, por lo general, el lugar de residencia de las clases menos pu­
dientes. El tipo de casa unifamiliar era poco usual en estos grupos sociales,
si bien había algunas excepciones. Veamos a continuación un caso concre­
to de casa de vecinos (92).

(90) Testimonio de Rafael.


(91 ) Testimonio de don Félix Moreno de la Cova.
(92) Testimonio de doña Antonia Castro Villegas.
Palma del Rio 1936-52 89

El edificio en cuestión constaba de nueve habitaciones destinadas a vi­


viendas de seis familias constituidas por un total de 38 personas. Las di­
mensiones de las habitaciones oscilaban entre los 15 y 25 metros cuadra­
dos aproximadamente. Algunas familias disponían de dos habitaciones; el
resto sólo ocupaban una.
Tabla XXXII
LA CASA DE VECINOS

Total
Familia A B C D E F 6

N.°de habitaciones ocupadas 1 2 1 2 1 2 9


Dimensión aproximada m.2 20 15 25 20 15 15 150
12 16 12
N.° personas que habitan ( 1 ) 9 7 9 7 2 4 38

Fuente: Testimonio oral. (Elaboración propia).


(I) Incluye matrimonioe hijos.

Las habitaciones estaban dispuestas en dos plantas en torno a un patio


central empedrado. El agua se obtenía de un pozo situado en el patio y
abastecía a todos los vecinos de la vivienda. La cocina se situaba en un pa­
sillo que comunicaba el patio con el corral. Todas las familias guisaban en
esta cocina de unos 17 m.2. Carbón o picón era el combustible utilizado. El
corral disponía de una superficie de 80 ó 90 m,2 aproximadamente. Aquí
se tendía la ropa de todos los vecinos que lavaban en la pila común tam­
bién situada en esta dependencia. El alcantarillado no existía. La recosida
de las basuras se hacía en los llamados «pozos ciegos».
La casa era propiedad de un matrimonio de hortelanos y formaba parte
de un grupo de seis o siete repartidas por el pueblo y destinadas al arriendo.
Durante la República el alquiler ascendía a 45 pesetas mensuales. Cada
vecino pagaba una determinada cantidad en relación con el número de ha­
bitaciones que ocupaba.
El mobiliario de las habitaciones solía ser: una o dos camas de hierro o
madera, dos colchones -el de abajo relleno con hojas de maíz o trigo y el de
arriba con vegetal-, sábanas de lienzo y mantas de algodón. En familias
con muchos hijos y pocas posibilidades económicas se daba el caso de que
padres e hijos descansaban en la misma cama. Cuando el número o la edad
de los hijos hacía materialmente imposible el que todos durmiesen allí,
uno de los colchones era bajado al suelo. Junto a la cama había también
una cómoda para guardar la ropa, una mesita de noche, sillas y una mesa.
Desde el período republicano la iluminación nocturna empezó a ser la
eléctrica, pero todavía quedaban muchas casas donde era utilizado el quin­
qué o el candil. Los platos y cacharros se guardaban en alacenas.
El ajuar de una pareja que se casaba consistía normalmente en una
cómoda, una cama, una mesa, varias sillas, un lavabo con palangana.
90 Antonio Leon Lillo

un barreño para fregar y lavar y los útiles indispensables para cocinar


(93).
Las comidas eran, por lo general, poco variadas. Si el trabajador se en­
contraba en el pueblo, el desayuno para él y su familia solía consistir en
café, leche y/o pan tostado. El café tenía un sucedáneo hecho de bellota. El
almuerzo, al igual que el resto de las comidas, presentaba un único plato,
normalmente un guiso (cocido, patatas, arroz,...). Raramente se le añadía
carne. Arenques, morcilla y tocino también estaban presentes en esta co­
mida si bien, sólo se consumía uno de ellos y no todos a la vez. La cena se
componía de tortilla, guiso, tazón de leche, tocino, etc., pero siempre un
sólo plato. El pan era alimento básico, presente en todas las comidas. El
vino estaba también presente en la mesa. Difícilmente había postre: única­
mente en las épocas de la recogida de la naranja esta fruta pasaba a formar
parte de la alimentación diaria.
En el cortijo el menú cambiaba algo: el desayuno era más fuerte: el gui­
so de arroz, las migas o las sopas -éstas las más frecuentes- estaban
siempre presentes. El almuerzo consistía casi siempre en cocido y la cena
en gazpacho. El pan continuaba como alimento indispensable.

El analfabetismo estaba muy extendido en las zonas rurales. Complejas


circunstancias incidían para que se produjese este grave problema social.
En el campo había múltiples tareas que realizar. Todos, desde edad tem­
prana. tenían que trabajar. En el año 1945 existían en el término un total
de 408 jóvenes comprendidos entre los 9 y 16 años que trabajaban en el
campo. De ellos 117 estaban comprendidos entre los 9 y 11 años. A esta
temprana edad se empezaba a estar al cuidado de algunos animales que no
creaban especiales dificultades a su guardián. Pavos, cabras, etc. comenza­
ban a introducir al niño en el mundo del trabajo. Las necesidades eran
grandes. La familia necesitaba todo tipo de ayuda; esto hacía que se creara
un clima poco propenso para que los hijos asistiesen a la escuela. Si tal
asistencia se producía estaba inevitablemente marcada por el ritmo de tra­
bajo en el campo. Tales circunstancias daban forma a un sistema de valo­
res en los padres que hacía que no sintiesen la necesidad o conveniencia de
que sus hijos aprendiesen, al menos, a leer y escribir.
Comparemos ahora la forma de vida de este obrero agrícola eventual
con la de un pequeño arrendatario (94). La familia tenía arrendada una
huerta en las cercanías del pueblo. Además poseía una casa propia en Pal­
ma del Río con tres habitaciones, una cocina y corral donde se situaba el
servicio. En esta casa vivían el matrimonio y sus siete hijos. Eran también
propietarios de otra casa en el pueblo que tenían arrendada como casa de
vecinos. En ella vivían entre 20 y 25 personas. Toda la familia trabajaba en
la huerta. Cuando no había labores que realizar o precisaban de menos
personas para su realización algunos de sus miembros trabajaban como
(93) Pérez Yruela, M.: op. cit., 88. (nota).
(94) Testimonio de Rafael «T».
Palma del Rio 1936-52 91

jornaleros eventuales en las fincas de los alrededores. Desde muy pequeños


empezaron a trabajar los hijos. A partir de los 9 o 10 años desempeñaban
faenas que su edad y fuerzas les permitían. El padre no se preocupaba en
especial por la educación escolar. A la más mínima reticencia de alguno de
ellos para asistir a la escuela, el trabajo en la huerta estaba esperándole. Su
régimen alimenticio era más completo que el que vimos con anterioridad.
En el desayuno estaba siempre presente la leche, un litro para toda la fami­
lia. Los «jeringos» o el pan tostado la acompañaban siempre. Garbanzos,
algún guiso de patatas o tomates con carne servían para cubrir el almuerzo.
La cena se componía casi siempre de un cocido aderezado, por lo general,
con 250 gramos de carne. El pan era alimento siempre presente y por su­
puesto la naranja era muy consumida.
Veamos ahora el ritmo de vida de una familia perteneciente a la oligar­
quía local (95). Vivía en una casa de su propiedad, un edificio de dos plan­
tas coronado por una pequeña habitación. Mármoles y escudo decoraban
la fachada. La planta baja estaba dedicada a vivienda: por encima, la pri­
mera planta, se destinaba a granero. La pequeña habitación superior era
un palomar al que se accedía por una escalera de caracol. La planta baja
presentaba un patio al que se adosaba una galería de 2 ó 3 metros de ancha
aproximadamente. En otro de los lados del patio se alineaban 6 ó 7 dormi­
torios, cada uno con cama de madera y colchones de lana, 1 ó 2 mesitas de
noche y armarios empotrados. El comedor de la casa tenía una chimenea
de hierro. Dos butacas se disponían alrededor de la chimenea y en lo alto
de ella un gran espejo. Aparador, cuadros y sillas constituían el resto del
mobiliario de la dependencia. En el otro lado de la galería había un salón
pequeño tapizado, butacas, algunos espejos y un piano. Junto a este salón
se disponían dos dormitorios más, similares a los antes vistos. Cocina,
cuarto de baño, cochera para carruajes y cuadras componían el resto de la
casa. El cuarto de baño disponía de agua potable y saneamiento, bañera;
no había agua caliente. El water se encontraba en una pequeña habitación
junto al cuarto de baño.
Aquí vivían el matrimonio y sus 11 hijos. Desde 1922 la familia dispu­
so de una casa en una de las fincas de su propiedad donde pasaba la tempo­
rada de invierno. Aquí las comodidades eran mayores: el cuarto de baño,
alicatado, tenía todos los accesorios necesarios. El salón con chimenea es­
taba decorado con muebles de estilo inglés. Los dormitorios se encontra­
ban en la primera planta.
La alimentación de la familia era variada. El desayuno constaba de café
con leche acompañado de mollete con aceite o churros o mantequilla. El
almuerzo, al igual que la cena, constaba siempre de tres platos y postre. A
mediodía era frecuente que de primer plato se sirviera patatas fritas y hue­
vos. De segundo alguna carne -solomillo de ternera con asiduidad-. De
tercero alguna fritura de pescado. Naranjas, manzanas, etc., completaban
el almuerzo.

(95) Testimonio de doña Gloria y doña Dolores Martínez Liñán.


92 Antonio Leon Lillo

Cuando empezaba a oscurecer, «a la hora de encender las luces» la


cena estaba servida. La sopa era siempre el primer plato. El segundo algu­
na carne y por último el pescado. El postre podía consistir en dulces, arroz
con leche o fruta.
La ropa de la familia era confeccionada en la propia casa por las hijas y
la costurera que permanentemente estaba con ellas. El resto, la que reque­
ría mayor esmero y destreza, era encargada a una firma de Sevilla.
Disponía de tres automóviles.
El servicio doméstico estaba compuesto por dos cuerpos de casa, una
niñera para cada niño menor de dos años, una lavandera, una mujer encar­
gada de hacer las compras y dos criados (un cochero y un lacayo). Todo el
servicio comía en habitaciones preparadas para ello y las comidas eran di­
ferentes a la de los señores. Siempre comían dos platos: potajes o cocido de
primero y productos de las «matanzas», sardinas, tomates con carne, etc.
de segundo. Percibían un sueldo no muy elevado (96).
La vida cotidiana de la familia dependía de muchas circunstancias; ha­
bía diferencias. No era lo mismo la de los hombres que la de las mujeres.
Por los testimonios que hemos podido conseguir de la vida de una mujer
desde su infancia hasta que se casaba, podía ser en líneas generales y para
los años que estamos estudiando, como sigue: cuando apenas era una niña
se levantaba a las 9 ó 10 de la mañana. Terminado el desayuno comenzaba
las tareas de costura en compañía de sus hermanas y la vigilancia atenta de
la costurera. Desde temprana edad se comenzaba la confección del ajuar.
Por la tarde, después del almuerzo, y si el tiempo lo permitía, podían ir de
paseo, montados en una berlina paseaban por el pueblo. De vuelta a casa
podía coger un libro para leer. Esta afición la adquiría en el colegio al que
asistía desde los 10 años y hasta los 16 aproximadamente. El centro escolar
se encontraba en la capital de la provincia. Allí estudiaban las hijas de las
oligarquías locales. Con todo, en la casa familiar no había un ambiente
propicio para la lectura. Si estaba en la casa del pueblo, los domingos iba a
misa. Las diversiones se concentraban en los días en que el pueblo estaba
en fiestas: feria, día de la patrona... El trabajo estaba muy mal considerado.
Era algo propio de las clases bajas pero en ningún caso se concebía en per­
sonas de su posición. Profesiones que se prestaban algo más a ser desempe­
ñadas por mujeres de una clase social elevada eran tenidas como poco dig­
nas para su status. Quedaban más bien para las hijas de la clase media alta.
(96) Las relaciones del servicio con los señores eran normalmente distantes aunque no eran
extrañas las muestras de cariño en algunos momentos. Algunos criados, por circunstancias di­
versas. llegaban a relaciones más estrechas con la familia; esto solía ocurrir con las niñeras o las
personas que pasan la mayor parte de su vida sirviendo en una misma casa. Una anécdota ac­
tual puede ayudamos a comprender mejor este tipo de relaciones: María, una criada que ha pa­
sado 35 años de su vida en esta casa, se ha jubilado. De vez en cuando, en Semana Santa, Navi­
dad. etc. pasa algunos días con sus antiguos señores, algunas veces ha sido invitada para que se
siente a la mesa con toda la familia; Maria siempre ha rehusado tal ofrecimiento diciendo que se
encontraria violenta, que ella come más tranquila en la cocina, donde ha estado siempre. María
tiene la suficiente confianza como para ir de visita, quiere mucho a los hijos de los señores a
quienes ha visto crecer y habla de usted a la señora. Este comportamiento no se da siempre, pero
existió sin duda.
Palma del Rio 1936-52 93

Si esta es, a grandes rasgos, la vida de una mujer de la oligarquía local,


veamos a continuación cuál era la de uno de los hombres (97).
Hijo de una familia que no residía en el pueblo, comienza sus estudios
de primer grado en un colegio Salesiano. Más tarde, se traslada a Madrid
con su familia donde cursará los estudios de bachillerato. A la edad de 16
años es enviado a los colegios europeos donde cursará en escuelas de agri­
cultura y veterinaria: pasa dos años en Francia. En la ciudad alemana de
Stuttgart sigue cursos de veterinaria. Más tarde pasará a residir en Viena.
Por último estará un año en la ciudad italiana de Liorna. Vuelve a España
y viene directamente a vivir a Palma del Río. junto a su familia. Al año si­
guiente contrae matrimonio con la hija de una rica familia del vecino pue­
blo de Peñaílor. Establece su domicilio en el cortijo de «La Vega».
De cualquier forma, su modo de vida está bastante alejado del de jorna­
leros, pequeños propietarios y arrendatarios. Este tipo de preparación, pa­
recida en todos los hijos de la oligarquía, estaba enfocada de cara a la poste­
rior dirección de las diversas propiedades que poseía la familia.

El absentismo
Quizá estemos ahora en mejores condiciones para comprender el deba­
tido tema del absentismo. De por sí no perjudicaba en nada la situación de
los trabajadores ni suponía ningún quebranto económico. Si levantaba las
iras era porque dejaba al descubierto las enormes diferencias que separa­
ban ambos grupos. Además, el absentismo era contrario a los valores esgri­
midos por la clase menos pudiente de la sociedad. Para ésta, quizá porque
no tenia otra solución, el trabajo era un motivo de orgullo; ganarse la
vida trabajando hacía merecedor al hombre de un respeto por parte de la
comunidad. Este trabajo justificaba las posteriores diversiones del que lo
realizaba. De forma que quien no trabajase y sin embargo tuviera la posibi­
lidad de divertirse y salir del ambiente rural, estaba mal considerado. En
este sentido, y siguiendo en el mundo de los valores, el jornalero en su fue­
ro interno concedía mayor respeto al propietario que estaba continuamen­
te al frente de sus propiedades y que las dirigía personalmente que al que
dejaba todos estos trabajos en manos del administrador y se marchaba a vi­
vir a la capital.
Con anterioridad a la guerra civil y los conflictos que la precedieron, la
mayor parte de los grandes propietarios del término vivían en Palma del
Río, en los cortijos o en los pueblos de los alrededores. En estos momentos
la vida rural ofrecía ciertas motivaciones para estas personas que estaban
muy arraigadas al campo.

(97) Testimonio de don Félix Moreno de la Cova.


94 Antonio Leon Líelo

Tabla XXXIII
LUGAR DE RESIDENCIA DE LOS PROPIETARIOS
CON MAS DE 100 HAS. EN PALMA DEL RIO.
1933 APROXIMADAMENTE

Nombre (1) Lugar de residencia

Julio Muñoz Morales El Zapillo (cortijo)


Manuel Muñoz Rodríguez Aguilar El Zapillo (cortijo)
Francisco Gamero Cívico y Porres (nobleza) Sevilla
Adelaida Gamero Cívico y Porres Sevilla
Carmen Gamero Cívico y Porres Sevilla
Manuel Gamero Cívico y Porres Sevilla
Juan Manuel Martínez Reyes Palma del Rio
Julia Liñán Ardanuy Palma del Río
Pedro Liñán Ardanuy Palma del Río
Féliz Moreno Ardanuy Palma del Río
y Sevilla
José Moreno Ardanuy Palma del Río
Juan Calvo de León y Torrado Palma del Rio
Juan y Pilar Calvo de León y Martínez Campos Madrid
Antonio Dugo Hens Fuente Carretero
Manuel Dugo Martín Palma del Rio
Antonia Martinez Lora Palma del Río
Miguel Hernández Nájera Madrid
Manuel Cárdenas Llavaneras Ecija
Antonio Madueño Barrena Palma del Río
José Jiménez García Palma del Río
Manuel Jiménez Planelles Ecija
Manuel Cruz Morejón Ecija
Juan Manuel García -

Fuente: -Padrones de la Riqueza Rústica. (Elaboración propia).


-Testimonios orales.
( 1 ) Se ha considerado sólo a un miembro cuando existe matrimonio.

La situación creada en el campo sobre todo a partir de 1936 hizo que


algunos propietarios optaran por ir a vivir a la capital donde no eran cono­
cidos y podían mantener más fácilmente el anonimato. Influyó también en
esta afluencia hacia las grandes ciudades el estado en que se encontraba la
agricultura y las reducidas expectativas sociales que permitía. Junto a estas
circunstancias, la ciudad, cada vez más, ofrecía unas posibilidades atrayen­
tes. Nos servirá el testimonio de un representante de la nobleza para expli­
car mejor lo que queremos decir:

Es preciso se haga posible la vida en esas grandes propiedades.


Mientras vivir en ellas sea un sacrificio continuo, no es práctico pedir
que en ellas vivan sus dueños. Se trae a colación continuamente lo que
hacen los franceses, ingleses, etc. Se olvidan de las diferentes condicio­
nes en que estamos los españoles.
Palma del Rio 1936-52 95

En muchas parles hay falta de seguridad personal, y con las mo­


dernas predicaciones y con el actual estado de las mismas, cada día
menos. Sería preciso reedificar los antiguos castillos y mantener una
guarnición en ellos.
En muchísimas más, la falta, no ya de comodidades, sino hasta de
lo más esencial para la vida hace que sea imposible pedir al propieta­
rio rico o medianamente acomodado vaya a vivir a ellas. Lo que el
obrero de la ciudad come cuando tiene un jornal regular, pan blanco y
fresco, carne fresca, no puede comerlo el propietario, porque no lo
hay sino a algunas leguas de la finca; carece de asistencia médica, si­
quiera regular; hasta la asistencia religiosa es deficiente. No tiene so­
ciedad alguna con que alternar. ¿Són éstas las condiciones en que es­
tán los propietarios ingleses y franceses?, ¿en que están los mismos es­
pañoles de nuestras provincias del Norte? (98).
Por todas estas razones, en 1950 de un total de 29 propietarios pertene­
cientes a Palma del Rio, 13 que representan el 44,82% vivían en capitales
de provincia.
Tabla XXXIV
LUGAR DE RESIDENCIA DE LOS PROPIETARIOS
CON LIQUIDO IMPONIBLE SUPERIOR A 11.601 PESETAS
PALMA DEL RIO. 1950

Nombre Lugar de Residencia


Adelaida Camero Cívico y Porres Palma del Río
Carmen Gamero Cívico y Porres Palma del Rio
Juan Gamero Cívico y Porres Sevilla
Juana Gamero Cívico y Torres Sevilla
Manuel Gamero Cívico y Torres Sevilla
Alvaro y Francisco García Carranza Sevilla
Pedro Luis García Carranza Sevilla
Angel Martínez Liñán Palma del Rio
Gloria Martínez Liñán Córdoba
Pedro Liñán Ardanuy Palma del Rio
Félix Moreno Ardanuy Sevilla
José Moreno Ardanuy Córdoba
Heredero de Manuel Dugo Martín Palma del Río
Patrocinio Dugo Martín Palma del Rio
Sebastián Almenara Rodríguez Palma del Río
Francisco Caro Fuentes Palma del Rio
Antonia Martínez Lora Palma del Rio
José Tejada Bermudo Palma del Río
Francisco Amián Costi Córdoba
Juan Calvo de León y Caro y Pilar
Calvo de León y Martínez Campo Madrid

(98) Marqués de Hinojares: «Alrededor del problema agrario andaluz». Articulo aparecido
en: La Liga Agraria. 9 y 20 de septiembre de 1905. Recogido por Calero, A. M.: Movimientos
sociales en Andalucía. 124.
96 Antonio Leon Lillo

Manuel Cárdenas Llavaneras Ecija


Manuel Cruz. Morejón Ecija
J. Manuel Fuentes García Palma del Río
Juan Angel García Córdoba
María Luisa y Manuela Jiménez Muñoz Córdoba
Heredero de Antonio Madueño Barrena Palma del Río
Manuel Muñoz Rodríguez Aguilar Madrid
Alonso Ruiz Almodovar y Gil de Montes Palma del Rio
Valdenebro Cisneros Palma del Río

Fuente: Padrón de la Riqueza Rústica. (Elaboración propia).

La producción
Muy insuficientes son los datos que hemos podido encontrar para el es­
tudio de la producción agrícola en esta localidad. No obstante, pueden
apreciarse ciertas líneas generales que seguidamente pasamos a exponer.
Atendiendo al criterio de tierra cultivada o tierra con aprovechamien­
tos naturales podemos dividir la superficie del término palmeño. Según
esta circunstancia, nos encontramos con que a lo largo del período estudia­
do, se advierte un proceso caracterizado por el paulatino incremento de la
superficie labrada a expensas de la que no lo está (99).
Tabla XXXV
DISTRIBUCION DE LA SUPERFICIE DE PALMA DEL RIO

1935 1938 1942 1945 1948

Superficie no labrada hectáreas 6.621 8.363 6.875 6.518 4.203


Superficie labrada hectáreas 11.848 10.106 12.250 12.607 14.922

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

De 1935 a 1948 se ponen en cultivo en todo el término 3.074 hectáreas.


La superficie no labrada pierde en el mismo periodo 2.418 hectáreas. La
diferencia entre ambas magnitudes se explica por la desigualdad existente
en el cómputo global de la superficie municipal.
Las condiciones favorables que surgieron en estos momentos para los
labradores, concretadas en los importantes beneficios que podían conse­
guirse por mor de la ayuda estatal y de la especulación con los productos
alimenticios en unos momentos de crisis, hicieron crecer los ánimos de
cara a poner en cultivo tierras que hasta entonces habían permanecido in­
cultas.

(99) El retroceso observado durante el año 1938 creemos que debe atribuirse a un error de la
administración. Hemos considerado que la superficie total del término para 1935 y 1938 era de
18.469 hectáreas, en tanto que para el resto del periodo es de 19.125. Nos ha llevado a esta con­
sideración el encontrarlo asi en los documentos consultados.
Palma del Rio 1936-52 97

Si fijamos nuestra atención en la superficie cultivada nos percatamos de


que los cereales, el olivar y las leguminosas la ocupan casi en su totalidad
en el año 1935. Más tarde la remolacha azucarera comenzó a tener un sitio
importante gracias a los planes de riego. La huerta, centrada aquí sobre
todo en el naranjal, constituía el último grupo importante dentro de los
cultivos.

Tabla XXXVI
DISTRIBUCION DE GRUPOS DE CULTIVOS EN LA SUPERFICIE LABRADA
EN HECTAREAS. PALMA DEL RIO

1935 1937 1942 1945 1947

Cereales..................................... 5.722 5.091 5.750


Leguminosas........................... 1.254 1.713 2.400 9.485 —
Remolacha azucarera.......... 0 0 - - 1.032
Olivar......................................... 2.936 — 2.379 2.736 —
Huerta....................................... - - - 386 «

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

Los datos que poseemos no nos permiten trazar una evolución clara de
los grupos de cultivo. Debemos tener en cuenta que a partir de 1945 no po­
seemos datos fiables salvo para la remolacha azucarera. No obstante, ob­
servando la tabla XXXVI puede apreciarse cómo los cereales y legumino­
sas participan de un incremento en la superficie cultivada. Más espectacu­
lar es el caso de la remolacha, que en el plazo de 5 a 7 años sobrepasa las
1.000 hectáreas. El olivar sufre un ligero retroceso. Para los aprovecha­
mientos de huerta no contamos con datos suficientes que nos dejen ver la
posible evolución. Este desarrollo local se ve corroborado por el de la tota­
lidad de la provincia.
Tabla XXXV11
DISTRIBUCION DE LOS GRUPOS DE CULTIVO EN LA SUPERFICIE
LABRADA, EN HECTAREAS. CORDOBA

1933 1935 1939 1943 1944 1947 1950 1952

Cereal.............................. 214.284 219.622 190.184 225.700 225.700 216.300 221.425 230.500


Leguminosas................. 28.524 41.640 47.076 55.086 55.086 38.800 58.500 52.500
Remolacha azucarera . 1.510 2.845 0 1.225 980 2.600 4.500 9.500
Olivar.............................. 256.089 256.089 256.497 257.495 257.495 257.575 257.645 262.991
Huerta............................ 7.233 8.000 4.894 4.190 6.015 6.643 - -

Fuente: Anuario Estadístico de Producciones Agrarias (A.E.P.A.) de los años correspondientes.

A ntonio León L illo


i» ?
Palma del Rio 1936-52 99

Tan sólo el olivar parece, diferir algo pues si en el caso de Palma del
Rio se aprecia una pérdida de superficie, aquí experimenta una ligera subi­
da.
Si seguimos profundizando en nuestro análisis nos encontraremos con
los aprovechamientos concretos que existen en la localidad.

El trigo

Si los cereales eran el grupo más importante en cuanto a superficie de­


dicada a su cultivo, el trigo es el que en mayor proporción participa de esa
extensión. Constituía un producto fundamental para la alimentación. Por
ello desempeñó un papel tan importante en la década de los 40. La fertili­
dad de las tierras de la campiña cordobesa hacía que el rendimiento por
unidad de superficie fuese más elevado que en el resto de España. En el de­
cenio 1926-1935 la producción media por hectárea en el secano era de
1.185 kg. en tanto que para el total nacional durante ese mismo período se
cifraba en 875 kg. (100). Pascual Carrión observa que
en los cortijos de la vega del Guadalquivir llevados al tercio se obtie­
nen cuando más de once a doce quintales métricos de trigo por hectá­
rea como término medio (101).
Es decir, de 1.100 a 1.200 kg. por hectárea. Según estimaciones de don
Félix Moreno de la Cova, durante la década de los 30 la producción media
en Palma del Rio era de unas 15 fanegas de trigo por fanega de tierra (102),
lo que representa unos 1.100 kg. por hectárea. Por último, según datos de
la administración local para el año 1942 el rendimiento medio anual por
hectárea para el término municipal es de 13 quintales métricos, es decir
1.300 kg. Teniendo en cuenta estas magnitudes optamos por escoger una
de ellas con el fin de aplicarla a nuestro estudio. Hemos creído conveniente
aceptar los 1.100 kg. aun a riesgo de quedarnos por debajo de la realidad.
Las cifras que hemos obtenido difieren profundamente de las dadas por las
autoridades locales. Entramos así en una cuestión ya expuesta por los es­
pecialistas y que para ratificar en todos sus extremos necesitaría de una
mayor cantidad de datos que los que poseemos. Nos estamos refiriendo al
tema de la ocultación sistemática que los propietarios llevaban a cabo en la
década de los 40 con respecto a sus producciones agrarias.

(100) A.E.P.A. 1935.


(101) Carrión, P.: Estudios sobre la agricultura española. 1919-71. 165.
(102) La fanega de trigo equivale a 45 kg. y la fanega de superficie a 6.121 m.
o
o

Tabla XXXVIII
PRODUCCION DE TRIGO. PALMA DEL RIO

1934/35 1935/36 1936/37 1937/38 1938/39 1941/42 1942/43 1947/48

Superficie sembrada en hec­


táreas ......................................... 2.142 2.521 2.143 2.815 2.500 1.738 1.826
Cosecha recogida según
propietarios kg......................... 700.000 __ 1.75O.OOO 1.345.438 946.753
Rendimiento por hectárea
según estas declaraciones kg. 700 774,13 518,48
Rendimiento por hectárea
según propias estimaciones kg. 1.100 1.100 1.100 1.100 1.100 1.100 1.100 1.100
Cosecha recogida según
propias estimaciones kg........ 2.356.200 2.773.100 2.357.300 3.096.500 2.750.000 1.911.800 2.008.600

A ntonio L .on L illo


Diferencia absoluta en kg. .. — — — — — 1.000.000 566.362 1.061.847
Diferencia en porcentaje.... - - — - — 36,37 29,63 52,87

Fuente: Archivo Municipal, A.E.P.A. diversos años. (Elaboración propia).

f
Palma del Rio 1936-52 101

...No puede faltar una mención explícita a la ocultación de la produc­


ción agraria y su posterior reventa al mejor precio, fuera de los cana­
les y de los límites establecidos por las autoridades (...). Algunas esti­
maciones apuntan a que no menos de un treinta por ciento de la pro­
ducción eludía la obligación de declaración, entrega o inspección
(103).
Debemos hacer notar que si el porcentaje en el año 1948 es bastante su­
perior al de los otros dos años, ello puede deberse a que hemos considerado
la cosecha recogida sin tener en cuenta las condiciones especiales de cada
año. La climatología tuvo un protagonismo significado en la campaña
1947-1948, ya que se produjeron grandes temporales que ocasionaron la
pérdida de buena parte de la cosecha.
La recolección del trigo empezaba por lo general hacia el 10 ó el 15 del
mes de junio, aproximadamente.

La Cebada
Ocupa un lugar destacado dentro del grupo de los cereales. Presenta un
rendimiento medio por unidad de superficie parecido al del trigo. En el de­
cenio 1926-1935 alcanzó una media de 1.198 kg. por hectárea (104). Según
el informe de 1942, para el término municipal de Palma del Río la produc­
ción media anual se cifraba en 13 quintales métricos, es decir 1.300 kg. por
hectárea. Como en el caso anterior consideramos más oportuno reducir
algo estas cifras; es por ello por lo que trabajaremos con un rendimiento
medio de L100 kg. por hectárea.

(103) Tuñón de Lara, M. y Viñas, A.: op. cit., 102.


Tabla XXXIX
PRODUCCION DE CEBADA. PALMA DEL RIO

1934/35 1935/36 1936/37 1937/38 1941/42 1947/48

Superficie sembrada en hectáreas......... 1.438 648 979 1.162 1.300 616


Cosecha recogida según propietarios kg.. - 180.000 - - 500.000 307.575
Rendimiento por hectárea según
estas declaraciones kg.............................. 227,7 — 384.61 499,31
Rendimiento por hectárea según
propias estimaciones kg.......................... 1.100 1.100 1.100 1.100 1.100 1.100
Cosecha recogida según propias
estimaciones kg.......................................... 1.581.800 712.800 1.076.900 1.278.200 1.430.000 677.600
Diferencia absoluta en kg........................ - 532.800 - - 930.000 370.025

A ntonio León L illo


Diferencia en porcentaje........................ - 74,75 - - 65,04 54,61

Fuente: Archivo Municipal, A.E.P.A. diversos años. (Elaboración propia).


Palma del Rio 1936-52 103

Los datos correspondientes a 1936, en todos los cultivos que veremos,


pertenecen a las autoridades del nuevo régimen y quizás acentúan aún más
las graves consecuencias del conflicto local. Junto a ello, hay que tener en
consideración que los temporales del invierno de 1935-1936 causaron da­
ños considerables.
La recolección de la cebada comenzaba los últimos días de mayo o los
primeros de junio.

La Avena

Muy pocos son los datos que nos informan acerca de esta gramínea. La
superficie dedicada a su cultivo era bastante inferior a las que veíamos en
los dos casos anteriores. Por cuanto se refiere al rendimiento medio por
hectárea, las fuentes consultadas difieren sensiblemente: en tanto que para
el total provincial en el decenio 1926-1935 se obtienen 909 kg. por hectá­
rea (105), en Palma del Río, y según el informe de 1942, se cosechan 1.400
kg. en cada hectárea. En espera de nuevos datos y con objeto de esbozar si­
quiera lo que podría ser la producción local de este producto, volvemos a
tomar la cifra de 1.100 kg./Ha.
Tabla XL
PRODUCCION DE AVENA. PALMA DEL RIO

1934/35 1935/36 1941/42 1947/48

Superficie sembrada en
hectáreas 918 650 556
Cosecha recogida según
propietarios kg. 100.000 360.000 208.468
Rendimiento por hectá­
rea según estas declaracio­
nes kg. 553,84 585,58
Rendimiento por hectá­
rea según propias estima­
ciones kg. 1.100 1.100 1.100 1.100
Cosecha recogida según
propias estimaciones 1.009.800 715.000 391.600
Diferencia absoluta en kg. •- 355.000 183.132
Diferencia en porcentaje - - 49,66 46,77

Fuente: Archivo Municipal, A.E.P.A. diversos años. (Elaboración propia).

El inicio de la cosecha se situaba entre el 10 y el 15 de junio aproxima­


damente.

(105) Ibidem.
104 Antonio Leon Lillo

El Maíz

Este cereal se cultivaba en estos momentos en tierra de secano. Su ren­


dimiento medio era de 1.115 kg./Ha. durante la década 1926-1935 para la
totalidad de la provincia (106). Esta cifra descendía un poco en el caso pal-
meño, pues en 1942 era de 1.000 kg./Ha. Su recolección se iniciaba a me­
diados del mes de agosto.

Habas

Las leguminosas pasaron a tener una importancia considerable cuando


se adoptó el sistema de cultivo al tercio con barbecho semillado. Estos pro­
ductos fueron ocupando una superficie progresivamente mayor. El rendi­
miento por hectárea en el término era superior a la media de la provincia y
ésta, a su vez, lo presentaba superior al resto nacional. Según el informe de
1942 la producción media por hectárea en la localidad era de 1.100 kg. en
tanto que la media provincial era de 945 kg. y la nacional de 681 kg. (107).
Todas estas cifras hacen referencia a la producción en terrenos de secano.
El comienzo de la recolección, al igual que la de la cebada, tiene lugar en
los primeros días de junio.

Los Garbanzos

Era un producto de gran relevancia en la alimentación. Si nuestros da­


tos son ciertos aparece un considerable incremento de la superficie dedica­
da a su cultivo con posterioridad a la guerra. El rendimiento medio provin­
cial para la campaña 1935-1936 era de 535 kg. por hectárea; el nacional,
para el mismo período, de 557 kg. (108). Por lo que respecta al ámbito pal-
meño 500 kg./Ha.
Hacia el 20 de julio comenzaba su recolección.

Remolacha azucarerea
Este cultivo se introdujo en el término a raíz de la puesta en riego de la
zona. Su expansión fue muy rápida debido a las importantes ventajas que
el Estado ofrecía al cultivador; esto hizo posible que un gran número de
propietarios cedieran sus tierras en arrendamiento a industrias foráneas
muy interesadas en conseguir la reserva de azúcar que la administración le
garantizaba. En este proceso, pequeños, medianos y grandes propietarios
aceleraron los trabajos de puesta en riego de sus terrenos ante las expectati­
vas de fáciles beneficios.

(106) Ibidem.
(107) Ibidem.
(108) Ibidem.
Palma del. Rio 1936-52 105

Como en casos anteriores, nos vemos imposibilitados de profundizar


en la evolución del cultivo tanto en lo que respecta a su rendimiento como
a la superficie dedicada a su producción. Sabemos, no obstante, que desde
1942 se cultiva la remolacha azucarera en Palma del Rio si bien ignoramos
la cantidad de superficie dedicada a ello. En cuanto a los rendimientos, se­
gún los resultados obtenidos de una muestra de superficies y producciones
aproximadas que hemos utilizado y que está circunscrita a la campaña
1946-1947, se puede concluir que la productividad media por hectárea es­
taba en tomo a 33.894 kg. Los datos de la administración para igual perio­
do y para la totalidad de la provincia difieren sensiblemente pues apuntan
hacia un rendimiento medio de 10.500 kg./Ha. que, por otra parte, es el
más bajo de cuantos hemos consultado, ya que en 1935 era de 32.600
kg./Ha., en 1944 de 22.740 kg./Ha., en 1950 de 14.600 kg./Ha. y en 1952
de 23.000 kg./Ha. (109). Ante tal disparidad de datos hemos optado por
entresacar la media de todos estos años y trabajar con ella. En la campaña
1946-1947 se ha utilizado la media obtenida por la muestra local, ofrecien­
do nuestro estudio un rendimiento medio por hectárea de 25.366 kg.

El Olivo
Es el cultivo que, por sí solo, ocupaba mayor superficie dentro del término.
Según los escasos datos que poseemos hubo un ligero retroceso de la exten­
sión cultivada, hecho este que no se separa mucho de la tónica general de
la provincia que mantuvo un estancamiento hasta finales del período,
apreciándose entonces un ligero progreso. Debemos tener en cuenta, para
poder explicamos este fenómeno, la política de impulso a cereales, sobre
todo al trigo, llevada a cabo en estos momentos.
Averiguar el rendimiento medio por unidad de superficie es complica­
do, por cuanto existen varias comarcas diferentes dentro de la provincia.
Por esta razón, en principio, no nos sirve demasiado la productividad me­
dia provincial. Actualmente, Córdoba queda dividida en cinco comarcas
olivareras, cada una de ellas con sus características peculiares: Sierra, Va­
lle de los Pedroches, Lechín-Campiña, Nevadillo-Campiña y por último
Campiña y Penibética. El término palmeño queda comprendido dentro de
la zona Lechín-Campiña, junto con los de Fuente Palmera, Guadalcázar,
La Carlota y parte de los de Homachuelos, Posadas y Almodóvar del Río.
El rendimiento medio de la provincia en 1935 para cultivo único de
olivo en tierras de secano era de 1.450 kg. en la hectárea (110). En el perío­
do 1968-1973 la productividad media era de 1.250 kg. (Ill), lo que repre­
senta un descenso de un 16%. Continuando con el estudio realizado por el

(109) A.E.P.A. de los respectivos años.


(110) A.E.P.A. 1935.
(111) Ministerio de Agricultura. Inventario Agronómico del Olivar. Provincia de Córdoba.
123.
106 Antonio Leon Lillo

Ministerio de Agricultura en dicho quinquenio nos encontramos que la co­


marca Campiña presenta un rendimiento de 1.230 kg./Ha. Si a esta cifra le
sumamos el 16% tendremos la productividad media aproximada que'se
daba en 1935 para dicha comarca, que vendría a ser de 1.426 kg. por hectá­
rea. Es este el rendimiento que hemos adoptado para el término palmeño.
Como anteriormente, los resultados son únicamente aproximados.
Con gran frecuencia, los grandes cortijos tenían sus propios molinos
aceiteros donde era molturada la producción de la finca. Para satisfacer la
demanda de la mayor parte de la producción local existían otros molinos
en el casco urbano.
Tabla XLVI
MOLINOS ACEITEROS. PALMA DEL RIO. 1937

Nombre del molino Propietario


Injertal de Miravalles Félix Moreno Ardanuy
Los Llanos Juan Angel García y García
Santa Rosa Pedro Liñán Ardanuy
Nuestra Señora del Carmen José Moreno Ardanuy
Cañaveral Antonia Dugo Hens
Castillo Manuel Giménez Benito
Guzmán Pedro Dugo Almenara
Nuestra Señora del Carmen Alonso Ruiz Almodóvar
Adalid Manuel Cruz Morejón
De Cantos Manuel Martínez Lora
De Almodóvar Juan Jesús Ortiz León
Acacia Rafael Rodríguez Rodríguez
San Rafael Rafael Rodríguez Díaz
De los Santiago Herederos de Salvador María Valde-
nebro
Santo Domingo Antonio León Rodríguez
Calle Alamillo Diego de Agreda y González

Fuente: Archivo Municipal.


Palma del Rio 1936-52 107

Figura X: Zona comprendida en la comarca Lechín-Campiña.


Fuente: Ministerio de Agricultura.
Q
<x

Tabla XLI
PRODUCCION DE MAIZ

1934/35 1935/36 1936/37 1941/42 1947/48

Superficie sembrada en hectáreas ... 1.224 1.713 1.000 1.300 398


Cosecha recogida según propietarios kg. - 580.000 793.610 485.000 175.217
Rendimiento por hectárea según
estas declaraciones kg........................... 333.58 498,81 373,07 440.24
Rendimiento por hectárea según
propias estimaciones kg....................... 1.100 1.100 1.100 1.100 1.100
Cosecha recogida según propias
estimaciones kg...................................... 1.224.000 1.713.000 1.000.000 1.300.000 398.000
Diferencia absoluta en kg.................... - 1.133.000 206.390 815.000 222.783

A ntonio L eon Lillo


Diferencia en porcentaje................... - 66,15 20,64 62,70 55,98

Fuente: Archivo Municipal, A.E.P.A. diversos años. (Elaboración propia).


Palma del R io
Tabla XLII

1936-52
PRODUCCION DE HABAS.
PALMA DEL RIO

1934/35 1935/36 1936/37 1937/3 8 1938/39 1941/42

Superficie sembrada en hectáreas. 336 - 979 795 675 400


Cosecha recogida según propie­
tarios kg........................................... - 210.000 - - -

Rendimiento por hectárea según


1.000 1.000 1.000 1.000 i.000 1.000
propias estimaciones kg.............
Cosecha recogida según propias
estimaciones kg............................. 336.000 - 979.000 795.000 675.000 400.000

Fuente: Archivo Municipal. A.E.P.A. diversos años. (Elaboración propia).


o

Tabla XLIII
PRODUCCION DE GARBANZOS. PALMA DEL RIO

1934/35 1935/36 1936/37 1941/42 1947/48


Superficie sembrada en hectáreas................................ 918 612 734 2.000 39
(sólo negros)
Cosecha recogida según propietarios kg..................... 100.000 208.000 10.791
Rendimiento por hectárea según estas
declaraciones kg................................................................ 163.39 104 276,69
Rendimiento por hectárea según propias
estimaciones kg.................................................................. 500 500 500 500
Cosecha recogida según propias estimaciones kg. .. 459.000 306.000 — 1.000.000 19.500
Diferencia absoluta en kg................................................ - 206.000 792.000 8.709
Diferencia en porcentaje...............................................

A ntonio León Líelo


- 67,33 - 79,2 46,67

Fuente: Archivo Municipal, A.E.P.A. diversos años. (Elaboración propia).

I
P alma del R io
1936-52
Tabla XLIV
PRODUCCION DE REMOLACHA AZUCARERA. PALMA DEL RIO

1937/38 1942/43 1945/46 1946/47 1947/48

Superficie sembrada en hectáreas................................. 0 - 437,30 1.032,56 845.40


Rendimiento por hectárea según propias
estimaciones kg.................................................................. 25.366 25.366 25.366 25.366 25.366
Cosecha recogida según propias estimaciones......... - - 11.092.551 26.191.916 21.444.416

Fuente: Archivo Municipal, A.E.P.A. diversos años. (Elaboración propia).


Tabla XLV
PRODUCCION DE OLIVAR. PALMA DEL RIO

1934/35 1937/38 1941/42 1944/45(1) 1945/46


Superficie sembrada en hectáreas................................ 2.936 2.196 2.379 2.736
Cosecha recogida según propietarios kg...................... - - 1.417.150 1.325.000 2.900.000
Rendimiento por hectárea según estas
declaraciones kg................................................................ 595 484
Rendimiento por hectárea según propias
estimaciones kg.................................................................. 1.426 1.426 1.426 1.426 1.426
Cosecha recogida según propias estimaciones kg. .. 4.186.736 3.131.496 2.292.454 3.901.536
Diferencia absoluta en kg................................................ - - 1.975.304 2.576.536 —
Diferencia en porcentaje............................................... - - 58,23 66,04 -

A ntonio L eón L illo


Fuente: Archivo Municipal. Inventario Agronómico del Olivar (Córdoba). A.E.P.A. 1935. (Elaboración propia).
(1) 1945 fue un año de importante sequía que sin duda repercutió en la cosecha
de aceituna, apartándola de la media.

i
Palma del Rio 1936-52 113

Los productos de Huerta

Dentro de este apartado tiene especial interés la superficie dedicada al


cultivo del naranjo. Palma del Río posee la mayor parte de la extensión
provincial dedicada a la producción de naranjas.
Al igual que el olivo, el naranjo necesita mucho tiempo hasta llegar a su
completo desarrollo y plena producción; por tanto no es fácil que, sin nin­
guna causa extraordinaria, la superficie dedicada a ellos se modifique sen­
siblemente en un período corto de tiempo como es el de este trabajo. En el
año 1945 existían en la provincia de Córdoba un total de 370 hectáreas de­
dicadas a la producción de estos agrios (112). En el mismo año había en
Palma del Río 353 hectáreas. Ello significa que la superficie ocupada por
este frutal en el término representa el 95,67% de toda la provincia, por lo
que se refiere a plantaciones regulares.
Existen en la localidad la naranja amarga y la dulce. De la primera no
hay variedades, en tanto que de la segunda pueden distinguirse: «comuna»,
«cadenera», «malta» y «mandarina».
Los pagos locales que producen naranja son principalmente: Arriel.
Rincón, Pimentada, Duques y Flores, Chirritana, Callejón, Molinillo y
Sotillo, Higueral, Delicias, Pizón, Carrascal, Barqueta, Isla de los Monte­
ros, Pedro Díaz, Paguillo. La Graja, El Judío y Calonge.
La recolección comenzaba en los últimos días de noviembre y termina­
ba en el mes de mayo (113).
Según los Anuarios Estadísticos de Producciones Agrícolas el rendi­
miento medio por hectárea varia significativamente cada año. En este sen­
tido, en 1935 era de 14.950 kg. por hectárea; en 1940 era de 12.465 kg.: en
1944 de 9.418 kg. y en 1945 la hectárea producía 9.141 kg. (114). Ante esta
circunstancia nosotros hemos optado, como en otras ocasiones, por hacer
la media de estas cifras para adoptar el resultado como el rendimiento me­
dio a lo largo del período. Esta cantidad es 11.493 kg. por hectárea.
Hasta aquí hemos hablado de los principales cultivos que se aprove­
chan en Palma durante el período 1935-1952. Existen otros que, por ocu­
par una superficie reducida y por carecer de los datos suficientes, hemos
preferido dejar un tanto al margen. Escaña, altramuces, veza, alpiste, zahi­
na son algunos ejemplos de lo que señalamos.
Cuando el regadío fue una realidad, se hizo un intento de introducir el
cultivo del arroz. En efecto, en 1945 las fincas de la Vega de Santa Lucía y
la Mallena dedicaron parte de su superficie a la producción del menciona­
do cereal. Los resultados obtenidos fueron óptimos a pesar de la total no­
vedad de este cultivo. Sin embargo, rápidamente se prohibió su explota­
ción porque para ello era necesario que la zona fuera declarada como co­
marca productora, privilegio del que únicamente gozaban las marismas de

(112) A.E.P.A. 1945.


(113) Datos proporcionados por un informe realizado en Palma del Rio en el año 1941.
(114) A.E.P.A. de los respectivos años.
114 Antonio Leon Lillo
Cádiz y el Levante peninsular. Las autoridades locales, posiblemente alen­
tadas por los propietarios directamente afectados, hicieron patente su más
completo desacuerdo:
... Tras detenida deliberación se acuerda por unanimidad consignar la
más enérgica protesta por el perjuicio que tan inopinada resolución
causa a este término en general y en particular a los labradores que
tienen ya preparadas las tierras para dicho cultivo, entendiendo que
tal determinación carece de fundamento económico y ha sido adopta­
do sin consultar para nada a este pueblo cuyos intereses tan profunda­
mente se lesionan. La prueba realizada en la anterior campaña lia de­
mostrado el excelente resultado de esta clase de cultivo en los terrenos
recientemente puestos en riego en la Vega de Santa Lucía y en la Ma-
Ilena y es muy lamentable que, existiendo un déficit tan grande de este
cereal para el consumo municipal que ofrece tan grandes posibilida­
des, en vez de fomentarlo (115).

Bastante importancia deberían tener los productos de huerta en gene­


ral, es decir, hortalizas, verduras, etc., no tanto por la superficie dedicada a
ello como por el volumen de las cosechas recogidas. De extraordinaria
complejidad resulta establecer cifras siquiera aproximadas. Cada pequeño
propietario, cada hortelano, por lo general, poseía un huerto que satisfacía
la demanda familiar y local. Patatas, cebollas, ajos, coliflores, etc., eran lle­
vadas cada mañana al mercado de abastos para ser vendidos a la pobla­
ción. Aún queda dentro del casco urbano algún huerto que proporciona
buena cantidad de estos productos.
Vcaipos seguidamente los cauces de comercialización de algunos de los
productos vistos más arriba.
El 23 de agosto de 1937 fue creado el Servicio Nacional de Trigo
(S.N.T.) con objeto de establecer una política de precios y acaparar la pro­
ducción de cereales y leguminosas. Estas medidas se unían a las ya vistas
de apoyo a los labradores por parte del nuevo régimen. La fijación de unos
precios y la certeza de la compra de la cosecha hacían que los cultivadores
se sintiesen más seguros a la hora de cultivar sus tierras. Cereales y legumi­
nosas eran recogidos por el Estado.
Cuando, terminada la guerra, se planteó el grave problema del abaste­
cimiento a la población, se continuó con los mismos sistemas de comercia­
lización que antaño, pero ahora, además, se vio acompañado por una espe­
cie de sistema paralelo que tuvo una gran importancia. Con el raciona­
miento implantado por el Estado apareció un vasto mercado de contraban­
do reconocido incluso por las autoridades. A las dificultades propias de la
tarea de abastecer a toda la población se unía entre otras la de
tenerse que desarrollar la acción interventora en un ambiente hostil,
por lanzarse los productores, quizá por resabios de tiempo rojo, fran-

(115) Recogido en el acta de la sesión ordinaria de la corporación municipal el 3-IH-I946.


Palma del Rio 1936-52 115

camente por el camino de la clandestinidad, obsesionados por una co­


dicia inaudita que da la sensación de una irrupción a saco en España
(116).
Como ya hemos visto, aunque para mayor certeza habría que contar
con más datos, una parte importante de la cosecha de cada año no era de­
clarada y en consecuencia no era acaparada por los canales oficiales sino
que pasaba al mercado clandestino. Esto producía importantes beneficios
para los productores así como para los comerciantes que se dedicaban a
este tipo de actividades.

Productos como la remolacha eran comercializados teniendo como


compradora las industrias azucareras. La producción local estaba dirigida
casi en su totalidad a la «Azucarera San Rafael S.A.» en su fábrica de Vi-
llarrubia. El ferrocarril era el medio de transporte más utilizado.
La naranja tenía también unos cauces de comercialización propios. La
dulce era dedicada en su mayor parte al consumo interior y en menor me­
dida a la exportación que se centró sobre todo en los años 1937 y 1938 ha­
cia Alemania. Su comercialización era libre, es decir, no dependía de nin­
gún organismo.
La producción de naranja amarga se destinaba en su totalidad a la ex­
portación. El país receptor era fundamentalmente el Reino Unido y en me­
nor medida Alemania. La venta se hacía a través de la «Federación Nacio­
nal de Productores de Naranja Amarga» que tenía la sede de su delegación
cordobesa en Palma del Río. Los agentes exportadores eran José Maeses
del Pino, con domicilio en Sevilla; Manuel Sánchez Murillo, con domicilio
en Sevilla; Rowlet y Lúea también en Sevilla y Jesús Yelo Maquilón, veci­
no de Palma del Río.
La naranja era transportada hasta Sevilla bien por ferrocarril o bien en
camiones, sistema éste que resultaba menos beneficioso. La exportación
empezaba en el mes de diciembre y seguía el ritmo que le imponía la llega­
da de los barcos a la capital hispalense (117).
Nos queda por último ver los aprovechamientos que por formar parte
de la vegetación natural no se cultivaban.
Volvemos a hacer hincapié, aún a riesgo de ser reiterativos, sobre la fal­
ta de datos para tratar este tema. Tan sólo poseemos dos documentos que
nos proporcionen una relación más o menos pormenorizada de los distin­
tos apartados en que puede dividirse la superficie no cultivada. El primero
de ellos pertenece a 1938 y tenemos fundadas sospechas de que no es lo ri­
guroso que cabria esperar. El segundo corresponde a 1945 y parece ser más
fiable. Todo esto nos imposibilita, prácticamente, para dar una evolución
general de cada apartado, máxime cuando al acudir a los datos para toda la

(116) Informe de Carrero Blanco sobre el problema de los Abastecimientos. 7-VI-194I.


Recogido en la Historia del franquismo. 1.a parte. Capítulo VI: La España del hambre. Diario 16.
(117) Informe de 1941.
116 Antonio Leon Líelo

provincia nos hemos encontrado con unas incongruencias importantes.


Sabido esto, he aquí lo que podemos decir.
Por lo que respecta a «dehesa a pastos» puede apreciarse un ligero des­
censo en la superficie dedicada a ella ya que en 1938 había 4.574 hectáreas
y en 1945 un total de 4.367.
El «erial» -las fuentes no distinguen entre permanente y no permanen­
te- experimentó un fuerte incremento pues se pasa de las 40 hectáreas en
1938 a las 242 de 1945. No sabemos a qué razones puede obedecer esta dis­
paridad en las cifras.
«Monte bajo» es otro de los apartados. Las fuentes nos señalan una for-
tísima regresión. En 1938 existían 1.387 hectáreas en tanto que en 1945
sólo eran 10. Ello quizá pueda explicarse por el importante progreso en las
labores de desmonte, pero harían falta más datos para poderlo asegurar.
El encinar y acebuchal quedan catalogados dentro de lo que se denomi­
na «monte alto». En 1938 existían 898 hectáreas y en 1945 cran 1.492.
Francamente, no podemos explicarnos esa evolución sin hacer responsable
de tal incongruencia a errores humanos que, sin duda, tienen que existir.
Es inverosímil que aparezcan nuevas superficies dedicadas a estos aprove­
chamientos cuando la tónica general indica todo lo contrario.
Por último, el apartado de «sotos y alamedas» sí experimentó una im­
portante regresión pues en el primero de los años que venimos estudiando
aparecen 630 hectáreas, en tanto que en el segundo, 1945, hay tan sólo
374.
Ante lo incongruente de alguno de estos apartados hemos optado por
no tener en cuenta la evolución de cada uno de ellos para centrarnos en la
superficie resultante de la suma de todos, en un intento de atisbar la posi­
ble evolución experimentada en la localidad. El resultado obtenido está
más en la línea de lo que ya sabíamos, es decir, que la superficie no cultiva­
da disminuyó a lo largo del período. En 1938 aparece un total de 7.532
hectáreas sin cultivar, mientras que en 1945 la cifra baja hasta 6.485 hectá­
reas (1 18).

LA GANADERIA

Al iniciarse el siglo XX se podía apreciar un aumento general del nú­


mero de cabezas de ganado. Era el momento en que se desarrollaba un pro­
ceso tendente al estudio y conocimiento científico de la ganadería. Se obte­
nían razas que satisfacían mejor los fines que con ellas se perseguían; se
instalaron las primeras granjas con un régimen de explotación intensivo.
Es ésta una «etapa de resurgimiento cuantitativo que se extiende hasta
1935 para volver de nuevo a bajar en los veinte años siguientes» (119).
(118) Debemos advertir que estas cifras no coneuerdan con las que veíamos al principio
porque aqui no están recogidas todas las superficies sin cultivar, sólo las más importantes.
(119) Cabo Alonso. A.: «/.a ganadería española. Evolución y tendencias actuales. Estudios
geográficos. XXI n.° 79, Mayo I960. 124 s.
Palma del Rio 1936-52 117

En el año 1922 Félix Moreno Ardanuy obtuvo un premio en reconoci­


miento a la labor realizada con su ganado vacuno para dotarlo, tras las per­
tinentes selecciones, de mayor rendimiento en carnes.

Don Félix Moreno Ardanuy recibe un premio de manos de la Reina Madre María
Cristina por su laboren la consecución de una ganadería mejor. 1922. Madrid.

No obstante, estas mejoras e innovaciones no pasaban de ser en nuestra


localidad meros intentos de «francotirador» por mejorar el ganado. Los siste­
mas tradicionales de explotación ganadera aún existían y habrían de existir
por muchos años más. El régimen extensivo imperaba todavía, dedicando
importantísimas extensiones de tierra para el alimento de un ganado que
pastaba casi en régimen de libertad, custodiado sólo por algunos hombres.
La mayor parte del alimento que estos animales necesitaban lo encontraban
aquí, en el campo, pues eran pocas las especies que veían su dieta diaria
mejorada con algún tipo de pienso.
En medio de una agricultura con bastantes problemas, la ganadería de
trabajo seguía teniendo una importancia excepcional. Era la fuerza muscu­
lar capaz de realizar las labores que el hombre por sí solo no podía llevar a
cabo.
El advenimiento de la Segunda República supuso que se llevara a efec­
to algún intento por conseguir una ganadería más intensiva y con mejoras
técnicas importantes basadas en unos mayores conocimientos científicos.
118 Antonio Leon Lillo

Con esta intención fue creada la «Dirección General de Ganadería e Indus­


trias Pecuarias». A pesar de todo, las repercusiones que pudo tener este in­
tento no llegaron a traducirse en cambios sustanciales, al menos, a nivel lo­
cal. La ganadería siguió rigiéndose por las mismas pautas que hasta ahora
la habían guiado.
Al igual que ocurriera en el ámbito agrícola, el régimen que saldría del
18 de julio era consciente de los problemas que tenía planteados la ganade­
ría y, como en aquel caso, el nuevo rumbo que tomaría el subsector pecua­
rio se orientaría, fundamentalmente, hacia medidas destinadas a la moder­
nización del medio rural. Dentro del reducido marco temporal sobre el que
se centra nuestro estudio, no aparecieron sino los atisbos de lo que sería
nuestra ganadería posterior.
La puesta en riego de una importante superficie del término produjo la
irrupción de productos nuevos. Con el desarrollo de estos productos de re­
gadío desapareció el sistema de cultivos al tercio y, como fácilmente se de­
duce, la tierra que en este sistema se destinaba a erial —enfocado tanto para
el descanso de la tierra como para la alimentación del ganado- también
desapareció. Para los grandes propietarios era más rentable el cultivo alter­
nativo de sus tierras, bien por ellos mismos o bien a través de arrendatarios
o aparceros, que el mantener su ganado en tierras de riego. Por este motivo
la ganadería fue desplazándose hacia las zonas que no estaban de regadío,
y, no cabe duda, que muchas cabezas pasaban el año en las fincas de la sie­
rra, lo que no dejaba de significar un descenso de su número en el munici­
pio.
Otra consecuencia importante de la introducción del regadío fue, como
ya veíamos, la revalorización y capitalización de la tierra. Esto también in­
cidió en el mundo ganadero. En este sentido, la lenta pero progresiva in­
troducción de maquinarias para la realización de las labores agrícolas su­
puso la disminución del ganado de trabajo que ya no era tan necesario.
Este proceso ya empieza a vislumbrarse dentro de nuestro período. Mulos,
bueyes, vacas y caballos serán sustituidos por tractores, arados de vertede­
ra, trilladoras, camiones, etc...
El continuo desmonte, con el fin de obtener más superficie para el culti­
vo, también condujo al progresivo debilitamiento del régimen extensivo de
explotación ganadera. La trashumancia siguió existiendo aunque cada vez
con menos sitio para desarrollarse.
A pesar de todo lo que estamos diciendo, la mayor parte de los viejos
usos y costumbres siguieron practicándose: la explotación extensiva conti­
nuó aplicándose en especies como el vacuno, lanar, porcino o cabrío, sol­
ventando mal que bien los problemas que empezaba a plantearles una agri­
cultura en vías de cambio.
Como resumen, podemos decir que el nuevo régimen imprimió unas
nuevas características al mundo rural que para nuestra localidad supon­
dría, con el transcurrir del tiempo, un mayor predominio de la agricultura
sobre la ganadería.
Palma del Rio 1936-52 119

Un criterio válido para analizar el desarrollo histórico de la ganadería es


la evolución que sigue el número de animales, en este caso dentro del pe­
ríodo de tiempo que nos ocupa. En la tabla XLV1I vemos la evolución se­
guida por el número de cabezas de las más importantes especies ganaderas
en el ámbito nacional. En líneas generales se puede apreciar claramente
que los efectivos ganaderos experimentan una baja en 1948 respecto de
1933. Unicamente se aparta de esta tendencia el ganado caballar. El mo­
mento de mayor auge aparece en 1940, manteniéndose sostenido, aun­
que algo disminuido, en 1942. Sin embargo, no todas las especies siguen la
misma evolución. El grupo que forman los animales de trabajo adquirió
las cotas máximas al comienzo del período, para ir disminuyendo progresi­
vamente hasta llegar a las mínimas en 1948. Dos hechos deben ser resalta­
dos al estudiar este grupo: en primer lugar, la evolución seguida por el ga­
nado caballar no es paralela a la aquí expresada. Debemos tener en cuenta
que aunque el caballo sea siempre introducido dentro de la ganadería de
trabajo, no es una inclusión completamente satisfactoria pues en estos mo­
mentos tan sólo se utilizaba la yegua para realizar tareas de trilla, única la­
bor que podemos considerar de trabajo en el sentido que es tomado para
las demás especies. El caballo es, sobre todo, un animal de montura, bien
para los propietarios y personal de los cortijos ganaderos de reses bravas o
bien para el ejército, principal acaparador de la producción. Con todo esto
queremos señalar que no es posible sacar conclusión alguna del desarrollo
de los trabajos agrícolas teniendo en cuenta la evolución del ganado caba­
llar. La segunda circunstancia que cabe mencionar cuando hablamos de
ganado de trabajo es que no podemos apreciar por sí solo un apartado tan
importante de éste como es el constituido por bueyes y vacas de trabajo,
porque se encuentran incluidos junto con el total de ganado bovino.
Para poder comprender algo mejor la evolución seguida por el ganado
de renta podemos acudir a las cifras que nos expresan el consumo de carne
por habitante y año. Según ellas, en el año 1935 se consumían 13,2 kg.
mientras que en 1945 el consumo había descendido hasta 7,5 kg. ( 120).

(120) Ibidem. 135.


120 Antonio Leon Lillo

Tabla XLVII
CENSO GANADERO EN EL TOTAL NACIONAL. MILES DE CABEZAS

Ganado 1933 1940 1942 1948

Bovino 3.569 3.897 4.152 3.300


Lanar 19.093 24.237 23.489 15.921
Caprino 4.575 6.244 6.109 4.222
Caballar 568 572 602 607
Porcino 5.412 5.611 4.974 2.662
Mular 1.191 1.139 1.119 1.079
Asnal 999 851 795 747

Total 35.407 42.551 41.240 28.544


Indice 100 120 116 80

Fuente: Anuario Estadístico de España 1950. Cuadro n.° I, 199. (Elaboración pro­
pia).

Ciñéndonos ahora a la provincia de Córdoba, vemos que la evolución


general coincide, en parte, con la nacional (tabla XLVIII). En 1948 el nú­
mero de cabezas era inferior en todas sus categorías al de 1934. El momen­
to en que se alcanzan las cifras más altas fue el período 1942-1945, desta­
cando este último año. En 1950 aparece una lenta recuperación en las
magnitudes de las distintas especies. El ganado de trabajo experimentó una
fortísima subida en el año 1945; las cifras nos indican la situación en que se
encontraba la agricultura.
Tabla XLVIII
CENSO GANADERO DE LA PROVINCIA DE CORDOBA

Ganado 1934 1942 1945 1948 1950

Bovino 55.600 46.080 79.872 52.948 55.172


Ovino 523.900 652.253 380.669 443.997 488.062
Caprino 173.600 215.773 158.591 166.701 143.146
Porcino 259.100 207.115 219.076 192.478 158.560
Caballar 37.300 41.520 54.699 26.514 27.795
Mular 89.500 48.763 102.473 65.291 66.140
Asnal 44.800 27.696 43.290 18.109 24.613
Avícola 828.700 721.852 704.099 755.287 829.148

Total 2.012.500 1.961.042 1.742.769 1.710.425 1.792.636


Indice 100 97 86 84 89

Fuente: Año 1934-1942: López Ontiveros: Emigración, propiedad y paisaje... Años


1945-1948-1950: Reseña estadística de la provincia de Córdoba. Cuadro
n.° 1,292. (Elaboración propia).

Pasamos a ver ahora la evolución de la ganadería palmeña para poder


compararla con los resultados anteriores (tabla XLIX).
Palma del Rio 1936-52 121

A partir de 1938 comienzan a notarse síntomas de progresión en el nú­


mero de cabezas de ganado, que alcanzará su máximo en 1942, según nues­
tros datos. Esta progresión culminó con efectivos bastante superiores a los
conseguidos para el año 1936 ( 121 ). Desde 1943-44 hasta 1948 se produce
una disminución en el ganado, tanto de labor como de renta. En este senti­
do hemos de tener presente las causas que, a juicio de las autoridades loca­
les, llevaron a esta situación. En sesión de la corporación municipal del 13
de febrero de 1950 se discutió el tema, aunque no de manera directa. En las
actas municipales quedó recogido que
... teniendo en cuenta la disminución que ha experimentado de algu­
nos años a esta parte el Censo Pecuario Local cuya disminución ha
llegado a superar en algunas especies el treinta por ciento con relación
a otros anteriores, debido a la puesta en riego de gran cantidad de tie­
rras que antes eran de secano o pastos, así como el empleo de buen
número de tractores en sustitución de yuntas: se acuerda por unani­
midad autorizar a la alcaldía para que solicite la supresión de la terce­
ra plaza de Inspector Veterinario Municipal.

Tabla XLXIX
CENSO GANADERO. PALMA DEL RIO

Ganado 1936 I937 1938 I942 1945 1948

Bovino 2.270 l.476 2.349 3.288 3.245 2.179


Ovino 3.850 7.143 8.254 8.852 4.497 4.490
Caprino 2.680 3.385 3.271 - 2.055 1.612
Porcino 4.960 4.142 4.277 9.873 5.339 5.516
Caballar 710 481 339 550 363 267
Mular 760 708 698 851 741 671
Asnal 440 552 538 722 285 243
Avícola - - 6.357 9.197 5.252 4.496

Total sin
avícola 15.670 17.887 19.726 24.136 16.525 14.978
Indice 100 114 125 154 105 95

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

La relación más completa y pormenorizada que hemos podido encon­


trar pertenece al año 1938. Con ella tenemos un mejor conocimiento de la
distribución del ganado en nuestra localidad.

( 121 ) Hemos de tener en cuenta que para este año las cifras que aparecen son producto de
las estimaciones de los veterinarios de la localidad.
122 Antonio Leon Lillo
Tabla L
CENSO GANADERO. PALMA DEL RIO 1938

gallinas........................................................... ............................................ 3.869


pollos.......................................................................................................... 1.227
J
O gallos........................................................................................................... 389
u pavipollos.................................................................................................. 235
> pavos ........................................................................................................... 122
pavas............................................................................................................. 215

burras.................................................................................................... 248
< buches........................................................................................................ a 56
castrados.................................................................................................... 191
sementales.................................................................................................. 43

muletos..................................... ......................... ....................................... 73


•J< muletas.......................... .............................................................................. 76
3 mulos................................................................... ....................................... 334
S muías......................................................................................... ................. 215

potros... 33
potrancas 58
yeguas... 206
garañones 7
castrados 35

Z
lechones........................................................ ............................ ................. 1.530
O
<
z machos de ceba......................................................................................... 1.690
go hembras de ceba...................... ................................................... .............
verracos.......................................................................................................
447
289
O a.
hembras de vientre................................................................................... 321

O sementales.................................................... ...... ....................................... 134


z castrados ..................................................................................................... 31
cabras............................................................. ............................................. 1.884
(J cabritos......................................................................................................... 1.222

corderos...................................................................................................... 3.700
O
z ovejas........................................................................................................... 4.123
> castrados.................................................................................................... 211
o sementales.................................................................................................. 220

toros ............................................................................................................. 80
O bueyes........................................................................................................... 305
z
> vacas............................................................................................................. 787
o
CO temeros....................................................................................... ............... 559
terneras............................................................... ....................................... 618

Fuente: Archivo Municipal.


Palma del Rio 1936-52 123

Si en vez de fijamos en el número de cabezas de ganado dedicamos


nuestra atención a la tierra que era utilizada por la ganadería para su desa­
rrollo obtendremos resultados muy parecidos.
La evolución general de los distintos aprovechamientos agrarios con
posibilidades de satisfacer a la ganadería de Córdoba demuestra cómo tam­
bién a lo largo del período estudiado van sustituyéndose importantes su­
perficies que tenían como principal misión el sustento de la cabaña provin­
cial con el fin de convertirlas en tierras de labor.
Tabla LI
SUPERFICIE EN HECTAREASCON APROVECHAMIENTOS GANADEROS
CORDOBA

1935/36 1939/40 1943/44 1950

Dehesas a pastos y pastizales 111.569 79.340 79.340 73.660


Erial permanente con pastos 38.804 28.143 27.200 26.800
Monte bajo con pasto 151.217 93.418 92.500 90.300
Encinar y pastos 210.192 78.916 70.860 70.850
Alcornocal y pastos 7.864 9.140 9.140 -
Acebuchal y pastos 752 840 840 -
Praderas artificiales y forrajes 6.499 5.050 - -

Total 526.897 294.847 279.880 261.610


Indice 100 55,95 53,11 49,65

Fuente: Anuario Estadístico de Producciones Agrícolas. 1935, 1940, 1944, 1950.


(Elaboración propia).

Dentro de este marco general cabe destacar tres apartados que nos dicen
mucho acerca de un fenómeno que tuvo una gran importancia en la época;
nos estamos refiriendo a los apartados de «dehesas a pastos y pastizales»,
«monte bajo con pastos» y «encinar y pastos». Los tres sufren un impor­
tante incremento en el período 1936-1940, para luego ir decreciendo a un
ritmo mucho más sosegado.
El desmonte de importantes superficies en la provincia dejó a la gana­
dería sin unos recursos alimenticios de gran importancia. Por lo que al ám­
bito local se refiere, también aparece recogido este proceso.
124 Antonio Leon Lillo

Tabla LI I
APROVECHAMIENTO DE LA SUPERFICIE MUNICIPAL. HECTAREAS

1938 1942 1945

Tierra calma total 7.553 9.478 9.477


Tercio de erial 2.517 3.159 3.159
Dehesa 7.720 6.174 6.152
Soto 630 342 359
Total superficie con aprovechamiento
ganadero 10.867 9.675 9.670
% respecto del total de la superficie del
término municipal 58.83 50,58 50,56

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

Antes de entrar en mayores profundidades, debemos advertir que por


no encontrar documentos donde se expusiera pormenorizadamente el ca­
rácter concreto de los diversos aprovechamientos, hemos tenido que recu­
rrir a la formación de grandes grupos. Por ello la tierra calma incluye todas
aquellas superficies de secano que están dedicadas al cultivo, con excep­
ción hecha de las que están de olivar, que hemos considerado fuera de este
apartado. En el epígrafe de dehesa han sido incluidas todas las superficies
de monte, erial, y dehesa en sentido estricto. Por último, bajo el concepto
de soto están recogidas las superficies de arbolado de ribera y soto en parti­
cular. Hemos de hacer notar igualmente que ha sido incluida la superficie
de tierra calma, por considerar que en su inmensa mayoría era seguido el
sistema de cultivo al tercio, con lo que anualmente quedaba a disposición
del ganado la tercera parte del total de la superficie.
Una simple mirada a la tabla nos revela que en el periodo se produce
un progresivo descenso de las superficies donde los aprovechamientos ga­
naderos tenían más importancia, es decir, en dehesas y sotos. Paralelamen­
te las tierras de cultivo van aumentando. En palabras de Cabo Alonso
( 122) «la tierra dedicada a los cultivos industriales aumenta entonces en gi­
gantesca proporción». Las nuevas posibilidades que ofrecían los riegos hi­
cieron que se produjese un fenómeno de desmonte de importantes exten­
siones de terreno que con anterioridad habían estado dedicadas, cuando
más, a aprovechamientos ganaderos. Al aumentar la extensión de la super­
ficie municipal dedicada a tierra de labor también lo hizo la parte que cada
año quedaba de erial para la alimentación del ganado. Sin embargo, este
proceso duró poco tiempo pues a medida que pasaban los años empezaban
a notarse los primeros síntomas de capitalización, con un mayor consumo
de fertilizantes y una progresiva introducción de maquinaria agrícola.
Como consecuencia cambió el sistema tradicional de cultivo al tercio para
pasar a un sistema de rotación bianual en el que se alternaba el cereal con

(122) Cabo Alonso. A.: op. cit.. 138.


Palma del Rio 1936-52 125

el «barbecho semillado», es decir, una cosecha de leguminosa. Al desapa­


recer la superficie de erial, o «manchón» como se le llamaba aquí, la gana­
dería perdió una importante superficie para su alimentación ya que ahora
sólo podía contar dentro de la tierra de labor con la «rastrojera» que que­
daba después de segadas las cosechas.
Si nos seguimos fijando en las cifras de la tabla observamos la enorme
importancia de la superficie susceptible de ser utilizada por la ganadería.
El régimen extensivo estaba plenamente asentado. Si consideramos que el
término municipal ocupa un total de 19.125 hectáreas en los años
1942-1945, nos encontramos con que más del 50% puede ser aprovechado
por el ganado.

Un criterio de clasificación ganadera que puede ser válido es el que se


deriva de la diferente utilización que el hombre hace de los animales. En
este sentido aparecen dos grandes grupos constituidos por los animales que
realizan trabajos de ayuda en las tareas del campo, son los llamados de la­
bor, y los que reciben la denominación de animales de renta, de los que se
puede obtener alguna producción: carne, leche, huevos, etc.
Las especies animales que integran el primer grupo son principalmen­
te: mular, bovino (bueyes y vacas de trabajo), caballar y asnal. Este ganado
queda ligado en su gran mayoría a las diversas explotaciones que existen en
la zona: grandes, medianas y pequeñas. Aquí desempeñan diferentes tareas
según sus propias características y en consonancia con las exigencias del
tipo de explotación de que se trate.
El ganado mular es utilizado principalmente en tareas de tiro; de este
modo se aprovecha su fuerza y la mayor rapidez respecto del ganado vacu­
no. También era utilizado para la carga, si bien esta tarea tenía menos im­
portancia.
Como animal de trabajo, el mulo es de necesidad imperiosa en
nuestros campos y por sus apreciables cualidades de sobriedad, resis­
tencia y austeridad es motor de sangre insustituible en agricultura
(123).
Su evolución particular es bastante semejante a la que, en líneas gene­
rales, siguió el resto de la ganadería. Después de 1936 sufrió una disminu­
ción de efectivos, quizá a consecuencia de la guerra, que rápidamente fue
recuperándose para alcanzar en 1942 su momento más elevado. Desde este
instante hasta el final del período estudiado comienza a perder de nuevo
efectivos. La causa de este lento pero constante declinar debemos buscarla
en la progresiva introducción de maquinaria en las tareas agrícolas.
El ganado bovino (bueyes y vacas) era utilizado en tareas de tiro casi ex­
clusivamente, bien fuera en las labores de arado o en las de transporte de
pesadas carretas.

(123) Giménez Ruiz. M.: «Industrias pecuarias en la provincia de Córdoba». Boletín de la


Real Academia de Córdoba (B.R.A.C.) n.° 35. 193.
126 Antonio Leon Lillo

En terrenos muy fuertes, apelmazados después de un año de erial,


pisoteados por el ganado y con rodales tupidos de granos, el arado de
vertedera y el brabant de varias yuntas, para ser eficaces sólo podían
ser tirados por bueyes. Y para el tiro pesado de carretas que transpor­
taban grano o paja por caminos tradicionalmente en malas condicio­
nes, sólo estos animales eran aptos. (...) Esta mayor fuerza del vacuno
iba acompañada de mayor lentitud, siendo la obrada -trabajo de una
yunta en un día- de vacuno de 25 áreas con el arado romano (profun­
didad de 30 a 35 cms.) y de 15 áreas con el arado de vertedera (profun­
didad de labor de 40 a 45 cms.) ( 124).
No sólo eran los bueyes los que desempeñaban esas tareas, sino que
también las vacas cumplían estos cometidos, si bien, para las circunstancias
que requerían más potencia dentro del contexto de estas actividades, eran
utilizados los primeros.
A medida que pasaba el tiempo y la agricultura empezaba a tener nue­
vos bríos, este ganado fue perdiendo relevancia. Puede apreciarse al obser­
var la evolución de las cabezas de ganado. En la provincia de Córdoba
existían en 1945 un total de 6.076 bueyes. Esta cifra se vio reducida a
5.329 en el año 1948 y dos años después eran ya sólo 3.285 (125).
En Palma del Río la evolución es muy parecida; en el año 1945 los ani­
males destinados al trabajo, dentro del grupo de los bovinos, eran 885, su­
mados bueyes y vacas; en 1948 el número de efectivos había descendido
hasta 616 cabezas. En 1938 existían en el término un total de 305 bueyes dedica­
dos a diversas tareas. En 1942 los animales destinados al transporte eran
148.
El ganado caballar era utilizado sobre todo como animal de montura y
también para transporte, trilla de cereales, como animal de brega en las ga­
naderías de reses bravas, para mayorales, propietarios y conocedores. Su
importancia en la trilla fue decayendo a medida que la trilladora se impuso
por sus mayores prestaciones.
Poco adecuado a la tracción mecánica por su desproporción entre
el tronco y los remos, por su esqueleto fino y largos cuartillos, está en
desuso la jaca campera, pasados de moda los troncos de coches, no
tiene más posibilidad de salida en el mercado que el destino a la caba­
llería del ejército (126).
Según los datos que poseemos, la evolución del ganado caballar en Pal­
ma del Río se caracterizó por una gran pérdida en el número de cabezas al
final del período en relación al número existente en su inicio, apreciándose
hacia el año 1942 una subida momentánea en las cifras de efectivos. Noso­
tros, sin embargo, tenemos ciertas dudas, no tanto al respecto de la evolu-

( 124) López Ontiveros. A.: op. cit.. 312 s.


(125) Datos obtenidos de la reseña estadística de la provincia de Córdoba. Cuadro n.° 2.
292.
(126) Giménez Ruiz, M.: op. cit., 189.
Palma del Rio 1936-52 127

ción general como de las cifras que aparecen reflejadas en las fuentes. Pen­
samos que las 710 cabezas para el año 1936 es un número elevado. Nos ba­
samos para ello en varios hechos:
a) El resto de los años para los que hemos podido obtener datos no al­
canza ninguno dicha cifra.
b) Por otra parte, la evolución provincial nos da una elevación del nú­
mero de cabezas desde 1934 a 1945, hecho que no se ve corroborado en
nuestro caso.
c) En tercer lugar, hemos de tener en cuenta que por sus características
peculiares, el caballo es un animal que cumple funciones para las que se
precisan menos efectivos que para otro tipo de actividades como las de­
sempeñadas, por ejemplo, por el mular o asnal.
El caballo sólo existe de manera apreciable en los cortijos, siendo me­
nos usual el caso de encontrarse en pequeñas propiedades. Según una rela­
ción de 1940, 13 importantes propietarios poseían en el término un total
de 192 ejemplares (tabla Lili). Esto significa que la media del número de
cabezas por propietario es de 14. Si consideramos que los propietarios que
pudieran tener caballos están en tomo a los 35 ( 127), nos encontramos con
que son unas 490 cabezas de ganado caballar las que podían existir en el
término.
d) Por último, hemos de tener en consideración que las cifras de 1936
fueron elaboradas por los veterinarios de la localidad, según propias esti­
maciones, y no es extraño que pudieran cometerse algunos errores.
Dicho todo esto, creemos que al comenzar 1936 existía un número cer­
cano al medio millar de cabezas de caballos en el término palmeño.
Tabla Lili
RELACION DE PROPIETARIOS CON GANADERIA CABALLAR 1940

Nombre del ganadero Yeguas Castrados Potros Garañones

Fuentes García, J. M................. 6 1


Gamero Cívico y Torres, M... 30 5 10 1
Linán Ardanuy, Pedro............. 2 4 - -
Madueño Barrena, A................ 4 - - —
Martínez Linán, Angel........... 4 1 - -
Martínez Linán, Serafina .... 6 2 - -
Martínez Lora, Manuel........... - 3 10 -
Moreno Ardanuy, José........... 6 2 2 -
Moreno Ardanuy, Félix......... 40 12 15 1
Rioboo Cuesta, José.................. 4 2 - -
Ruiz Aguilar, Francisco......... 5 - - 1
Sillero Gálvez, Manuel........... 5 1 - -
Tejada Bermudo, José............. 6 1 - -

Fuente: Archivo Municipal.

( 127) Estos datos han sido sacados de lo dicho en el capítulo de los propietarios.
128 Antonio Leon Lillo

Concluida la contienda bélica, los efectivos fueron reponiéndose hasta


alcanzar el máximo en 1942, para, paulatinamente, ir bajando hasta el final
del período, momento en que se alcanzó una cifra cercana a la mitad exis­
tente en 1936.
Si el caballo aún tenía importancia dentro de la ganadería era debido a
los beneficios que reportaba la venta de potros para el ejército. Todos los
años, con la primavera, los encargados de compras llegaban a los cortijos
para adquirir los ejemplares de tres años.
El ganado asnal, dadas sus características, era utilizado sobre todo en
tareas de transporte y carga. Era el animal empleado por todos los obreros
fijos del cortijo; disponían de uno de estos animales para poder desplazarse
hasta el pueblo con el fin de proveerse de los artículos necesarios, llevar
agua desde el sitio más cercano, etc. Además, a todo esto se unía ser el ani­
mal con menos gastos de manutención dentro del grupo de ganado de tra­
bajo, por lo cual lo podían poseer la mayoría de los pequeños parcelistas.
El número destinado a la reproducción no era muy elevado, pero su
importancia era grande por cuanto el ganado mular tenía un valor decisivo
dentro del mundo agrícola. Por todo ello, las cifras de cabezas de ganado
asnal eran, algo elevadas, superiores a las del caballar, aunque inferiores a
las del mular.
La evolución provincial registra unos fuertes altibajos. Si en 1934 se al­
canzaban las más altas cotas, en 1942 la baja fue importante. Posterior­
mente en 1945 vuelve a adquirir un nivel parecido al registrado al comien­
zo y desde este momento otra caída en picado lo llevó a presentar en 1948
la cifra más baja de todo el proceso visto. En 1950 se aprecia una ligera su­
bida.
La evolución local nos indica una progresión constante hasta 1942.
Después apareció una fulgurante recesión en el número de efectivos que
duraría hasta 1948.

Hasta aquí hemos visto la evolución de las distintas especies de ganado


de trabajo que existían en el campo. Pasemos a continuación a ver cómo
eran cuidados y mantenidos estos animales.
El sistema ganadero empleado (en los cortijos) era, pues, el exten­
sivo con las ayudas de piensos indispensables para asegurar la subsis­
tencia. En efecto, las reses de labor estaban durante siete meses a pien­
so de paja -a ser posible, de «semillas»- y habas o guijos; el caballar y
asnal recibían también piensos de grano y paja en los meses más duros
del año, de noviembre a febrero (128).
En los manchones, dehesas y rastrojeras pastaban los animales el máxi­
mo tiempo posible, cuando no estaban realizando en el campo las faenas
para las que eran requeridos. Si por el contrario estaban trabajando, su ali­
mentación tenía que ser más fuerte y completa; era entonces cuando en vez

( 128) López Ontiveros, A.: op. cit.. 311.


Palma del Rio 1936-52 129

de ser conducidos a los pastos eran encerrados en el «tinahón» o en las


«cuadras», donde recibían una alimentación distinta según se tratase de un
tipo u otro de ganado. En verano, cuando las hierbas escasean, las rastroje­
ras se convertían en un importante recurso para la alimentación. Una vez
segado el trigo u otros cereales, los animales entraban en el rastrojo para
aprovechar la mies que se había quedado sin recoger, las cañas, el escaso
hierbajo, los tubérculos, etc., según las peculiaridades de cada animal.
Este sistema de explotación extensiva era el utilizado por todos los que
tuvieran ganado. Es cierto que se seguía sobre todo en los cortijos, que eran
los únicos que tenían el terreno suficiente; pero también era utilizado por
los pequeños propietarios en la medida de sus posibilidades. Un gran pro­
pietario como Félix Moreno Ardanuy declaraba tener en 1939 y para el
término de Palma 54 bueyes y 84 mulos. En 1940 declaraba 68 caballos y,
según estimaciones de su hijo, pudo llegar a tener más de 100 asnos. El cui­
dado de todos estos animales precisaba de extensos terrenos en los que po­
der alimentarse.
Un pequeño propietario o aparcero podía tener, a lo sumo, 1 ó 2 yuntas
de mulos y un asno, que eran cuidados en las pequeñas parcelas o en tierras
de los vecinos.
Veamos ahora las características de la ganadería de renta. Puede darse
en los propietarios de tierras, sea cual sea el tamaño de la explotación, en
parcelistas y colonos, o en personas cuya única propiedad consista en las
propias cabezas de ganado que cuidaba.
Algunas especies de animales aparecían en las parcelas como ayuda a
la alimentación de las personas que vivían en ellas. Nos estamos refiriendo
a esos animales (aves, cerdos, cabras, etc.) que en pequeñas cantidades se
daban tanto en las grandes propiedades como en las más reducidas parce­
las. En los grandes cortijos, todos los núcleos familiares que formaban el
personal de obreros fijos (casero, guarda, porquero, ganadero, etc.), que vi­
vían en chozos o casillas repartidos por la propiedad, disponían de peque­
ñas cantidades de estos animales de los que obtenían unos productos bási­
cos y fundamentales en la economía doméstica. Estos productos, una vez
vendidos, permitirían la compra de otros alimentos necesarios.
Otro tipo de ganadería de renta era la ligada a las grandes propiedades
que, por encontrarse localizadas en la sierra o por ser terrenos adehesados
de la campiña, centraban su actividad primordial en la ganadería de vacu­
nos, ovinos, etc. La mayor parte de los grandes propietarios disponía de
fincas de estas características que se complementaban con las de cultivo.
Todos estos animales eran cuidados siguiendo un sistema de explotación
extensivo que pasaba por largos períodos de estancia en la sierra mientras
la hierba era abundante y fresca y por otros momentos en que debían ali­
mentarse en las rastrojeras que habían quedado después de haberse recogi­
do la cosecha del año. Este último momento recibía el nombre de «agosta­
dero».
Queda por último la ganadería ligada a las personas que sólo poseían
en propiedad algunos animales y que debían buscar el alimento allá donde
130 Antonio Leon Lillo

lo hubiese, bien arrendando terrenos con grandes extensiones de pastos o


bien procurando aprovechar al máximo las tierras disponibles, los pastos
frescos que proporcionaban los arroyos, regajos y veredas y el contrato ver­
bal que suponía pedir permiso para pastar en tierras particulares. El pri­
mero de los supuestos es el de los legendarios pastores trashumantes del
norte de la Península que bajaban regularmente cada año en busca de unos
pastos que escaseaban en sus tierras de origen. Llegaban a mediados de fe­
brero, tras un largo camino recorrido por «cañadas reales» o «veredas de
carne» que sus antepasados de la Mesta trazaron por la geografía española.
Grandes rebaños de ovejas de uno o varios pastores asociados pasaban cer­
ca del pueblo, camino de los pastos que habían contratado previamente en
las fincas de los alrededores que aún disponían de monte. Eran hombres
que llevaban una vida errante, muy dura, acompañando al ganado que era
su sustento. Estaban aquí hasta finales de junio, momento en que los pas­
tos empezaban a estar a punto en sus tierras del norte y los aquí existentes
escaseaban. No obstante, algunos permanecían para aprovechar las rastro­
jeras.
El segundo caso era el de los pastores locales, hombres dedicados al
pastoreo de ovejas y sobre todo de cabras, que recibían la denominación de
«churreteros».
En lineas generales la evolución de la ganadería de renta fue la siguiente:
El pastoreo de ganado ovino era tradicional en la Península Ibérica. En
nuestra localidad también existía. La raza que predominaba de forma ab­
soluta era la merina que. por sus especiales condiciones de adaptabilidad e
integración en el medio, tenía todas las posibilidades de desarrollarse aquí
de forma, que su explotación fuera rentable. La merina tradicional era la
trashumante que hacia largos recorridos por toda la geografía peninsular.
En los repetidos intentos por conseguir una ganadería mejor que se produ­
jeron en las primeras décadas del siglo XX, hubo ganaderos locales intere­
sados en convertira la merina trashumante en estante. La principal rique­
za que hasta el momento había producido este ganado era la lana, pero el
mayor consumo de carnes que estaba empezando a darse, hizo ver las posi­
bilidades que ofrecían estos animales. El proceso de selección se encaminó
hacia la consecución de corderos de mayor tamaño y rendimiento cárnico.
La lana, al igual que la carne, se comercializaba a través de «marchan­
tes». El mercado local consumía una parte insignificante de la producción
del término.
El ganado estaba la mayor parte del año en las dehesas de la campiña o
en las fincas de la sierra, sitio al que cada vez se desplazaban más al ir ga­
nando terreno la superficie dedicada a cultivos. Casi todos los grandes pro­
pietarios dedicados a la ganadería disponían de algún cortijo situado en la
serranía, para proveer de alimento al ganado en invierno. En el verano,
cuando la rastrojera estaba lista, el ganado se alimentaba de ella, con los
vegetales y semillas que quedaban después de la siega. En estos momentos
el ganado cumplía además una función muy importante de cara a la fertili­
Palma del Rio 1936-52 131

zación del suelo ya que por lo general, como en alguna ocasión hemos di­
cho, se practicaba el redileo. En octubre el rebaño volvía a la sierra donde
le esperaban los primeros pastos del otoño.
La evolución general del ganado ovino es bastante parecida en el marco
provincial y en el local. En Palma puede apreciarse un fuerte aumento del
número de cabezas situándose el máximo en 1942 para progresivamente ir
descendiendo el número de efectivos hasta que en 1952 sólo se alcanzaban
la mitad de los conseguidos en aquel año.
El ganado vacuno está representado por cuatro tipos diferentes de ani­
males que casi nunca aparecen bien delimitados en las estadísticas que po­
seemos: vacuno de leche, de carne, de trabajo y reses de lidia.
En razas vacunas lecheras no teníamos nada propio. En este as­
pecto se impuso la importación, con toda la serie de procedimientos
consiguientes de aclimatación, adaptación al medio, selección de los
más aptos y que menos hubieran sufrido las consecuencias del cambio
de medio extraño. Hoy ya poseemos, si no un tipo propio y definido,
numerosos establos de ganaderos escrupulosos, que han llegado a con­
seguir una variedad francamente buena de las razas originarias, la ho­
landesa en unos y los mestizos de Swizt con los vacunos de la monta­
ña santanderina en otros (129).

El escaso desarrollo de este ganado se debía entre otros factores a que la


leche se obtenía de las cabras y ovejas, animales que por sus especiales con­
diciones se adaptaban mejora las particularidades de la zona. Con el tiem­
po, fue introduciéndose el vacuno y en 1948 ya se elevaba su número a 244
cabezas.
El vacuno de carne era el más extendido en la zona. La raza que se ha­
bía convertido en el eje central de esta ganadería era la «Retinta».
Son estas favorables condiciones de resistencia y la contribución a
las faenas agrícolas que como animal de tiro ha prestado las que justi­
fican que dentro de la cabaña de vacuno esta raza haya tenido un pre­
dominio absoluto, aún cuando sus rendimientos cárnicos sean medio­
cres y su canal tenga poco desarrolladas las piezas de primera ( 130).
Como más arriba dijimos, fueron estas deficiencias las que trató de co­
rregir algún importante ganadero de nuestra localidad. Los resultados con­
seguidos debieron ser bastante satisfactorios ya que Giménez Ruiz nos
dirá:
El fomento pues del ganado vacuno de la provincia debe encauzar­
se hacia la producción de carne. Pudieran servir de mejoradoras las
razas rubia y serrana cuyas áreas geográficas principales son Palma

(129) Giménez Ruiz, M.: op. rú. 196.


( 130) Valle Buenestado, B.: Villanueva de Córdoba. Esludio geográfico de un municipio de
los Pedroches, Córdoba. 156.
132 Antonio Leon Lii.1,0

del Río y Villanueva de Córdoba y términos vecinos de una y otra. Es­


tas razas apuntadas son las mejores productoras de excelentes carnes
con abundancia de magro sobre lo grasiento (131).
Era práctica común entre los ganaderos de la zona el jugar con los ca­
racteres genéticos de algunas razas menores para conseguir ejemplares que
no se atenían a las características de una raza pura pero que en lo funda­
mental, es decir, en la producción de carne, variaban poco. De este modo
se consiguieron las «berrendas en rojo» y las «berrendas en negro», pro­
ducto de los cruces de retinta con negra.
La comercialización del ganado se hacía sobre todo por «marchantes»
o corredores que llegaban al campo y discutían las condiciones del trato
con el ganado vivo. Los principales centros de captación eran los mercados
de Barcelona, Madrid y Valencia. La venta en las ferias había decaído mu­
cho por las dificultades y gastos que suponía la estancia y transporte hasta
el lugar de la celebración. El matadero local, como en el caso ovino, acapa­
raba muy poco de la producción del término. Aquí solían llegar las reses
que habían sufrido algún accidente y quedaban inutilizadas (132).
Las reses de lidia han tenido un lugar privilegiado en toda Andalucía,
hecho al que no es ajena nuestra zona. Una sola familia, la formada por
Félix Moreno Ardanuy y Enriqueta de la Cova y Ruiz, era la propietaria
de cuatro hierros: «Saltillo», «Coveñas», «La Estrella» y «Antillón». El ga­
nado de lidia, por las especiales condiciones que ha de reunir, necesita un
«espacio vital» que hace que sólo pueda desarrollarse en amplias zonas. Su
alimentación era más cuidada que la del resto del ganado. Además de lo
que podían conseguir cuando estaban en las dehesas, su dieta se cumpli­
mentaba con piensos que le proporcionaban la fuerza y resistencia que se
esperaba.
El ganado vacuno, normalmente, seguía un régimen de explotación ex­
tensivo, dedicándose a su sustento y cuidados grandes superficies de terre­
no en fincas de la sierra y la campiña. La imagen de reses pastando por de­
hesas y rastrojos que tan bien definía el paisaje andaluz del momento ser­
vía también aquí para caracterizar una zona donde los aprovechamientos
agropecuarios constituían la base de la economía local.
La evolución de la ganadería bovina pasa por un primer momento de
pérdida de efectivos después de 1936, para recuperarse rápidamente en
1938 y alcanzar unos momentos de máximas sostenidas durante los años
1942-1945, momento en que aparece una recesión que hace que para
1950-52 se cuente con el mismo número de animales que en el año men­
cionado en primer lugar.

El ganado de cerda es básico para la alimentación. Muchos derivados


pueden obtenerse de él y, por consiguiente, su importancia es grande. Pue­
de existir en grandes piaras o en un reducido número como complemento a

(131) Giménez Ruiz, M.: op. c/í.. 195.


( 132) Testimonio de don Félix Moreno de la Cova.
Palma del Rio 1936-52 133

la economía doméstica. Estaba muy extendida la raza ibérica en sus va­


riantes roja y rubia, dejando así un poco de lado a la negra que no podía
competir por ser aquéllas «más precoces, más fuertes y vigorosas y que dan
un porcentaje más elevado de carne sobre tocino» (133). Al igual que otras
especies ganaderas, la mayor demanda de carne que se produjo en las pri­
meras décadas del siglo XX fue la que dio nuevos bríos a esta raza.
Son animales perfectamente dotados para vivir bajo un sistema de ex­
plotación extensivo centrado en las dehesas donde aprovechan las bellotas,
fruto bastante energético que aquí podía conseguirse con unos gastos de
mantenimiento muy escasos. Durante el invierno, por el día, la piara esta­
ba en la dehesa y durante la noche era conducida hasta el «zahurdón» don­
de se resguardaba de las inclemencias del tiempo. En el verano y durante el
día solía situarse bajo una enramada que la cobijaba del sofocante sol esti­
val a la vez que la separaba del zahurdón sitio que por estar cerrado podría
ocasionarles la muerte por asfixia. Durante la noche eran llevados al cam­
po para que comiesen hasta el amanecer en que nuevamente regresarían a
la enramada.
En la economía doméstica el cerdo era cuidado en un régimen de esta­
bulación, o al menos de mayor reclusión que en el caso anterior. Toda
suerte de alimentos le servían como sustento y engorde. Aprovechando su
carácter omnívoro, su dueño le procuraba desperdicios domésticos: fruta
en mal estado para el consumo humano, piensos, etc. Constituía un.pilar
muy importante ep la economía familiar ya que su venta proporcionaba
una estimable ayuda monetaria. También, y esto era sumamente frecuente
en la zona, la familia se proveía de carne por medio de la «matanza», espe­
cie de celebración con indudable interés antropológico realizada allá por el
mes de diciembre, donde se sacrificaba algún cerdo que llenara la despensa
de la casa.
Frecuentemente la producción local terminaba en los mercados de las
tres grandes capitales mencionadas anteriormente, si bien es verdad que el
matadero local sacrificaba un mayor número de animales que el referido a
otras especies ganaderas.
Los años de la guerra vieron cómo en Palma del Río se reducía el nú­
mero de cerdos respecto a 1936. No sabemos exactamente cuando comen­
zó la recuperación, pero lo cierto es que en 1942 se había doblado la cifra
de 1938. En 1945 se produjo otra disminución y en 1948 se corrobora una
mejora en el número de efectivos.
Por su parte, la evolución provincial denota una progresiva y constante
pérdida en el número de cabezas a lo largo de todo el período.
La mayor parte de la leche que se consumía en el pueblo procedía de las
cabras. Algunos cortijos tenían grandes rebaños de ellas. Por su parte, los
pequeños parcelistas también las poseían aunque en número menor.
Arrendatarios y pequeños propietarios veían un ingreso adicional en el

(133) Giménez Ruiz. M.: op. cit., 196.


134 Antonio Leon Lillo

queso que podían vender gracias a la leche de sus rebaños. Una parte con­
siderable de las cabras de la localidad estaban en manos de los «churrete-
ros».
El ganado caprino experimentó una evolución positiva en su número
desde 1936 a 1938. Ignoramos la posterior tendencia que pudo sufrir pues
en nuestras fuentes no aparecen datos para 1942. Para los años 1945 y
1948 se puede apreciar una caída en los efectivos. Debemos tener en cuen­
ta que en este último año el número de vacuno de leche había experimen­
tado una notable subida por lo que el consumo de leche de cabra era me­
nor.

Nos resta analizar por último, aunque sea someramente, la evolución


del ganado avícola. Sin duda alguna es el que se encontraba más disperso y,
por sus peculiaridades, el que presenta mayores dificultades a la hora de
intentar establecer su número. Animales como gallinas, pavos, gansos,
etc., se criaban prácticamente en todos los sitios: cortijos, pequeñas parce­
las, núcleos familiares de los obreros, casas particulares en el pueblo, ...
Constituían un complemento básico en la alimentación ya fuera por su
carne, huevos, etc. y también una ayuda monetaria cuando estos productos
eran vendidos en el mercado. Si se encontraban en el campo casi no preci­
saban de alimentación subsidiaria a la que podían encontrar. Si, por el
contrario, estaban en el pueblo, en los corrales de las casas particulares, se
les proporcionaba trigo, etc.
El mayor número de efectivos se alcanzó en 1942, momento al que se
llega tras una progresión continua y creciente. En 1945 y 1948 bajaron los
efectivos quedando por debajo de la cifra alcanzada en 1938.

Estructura de la propiedad
Por cuanto llevamos dicho hasta ahora habrá podido observarse la es­
trecha relación existente entre la agricultura y el mundo ganadero. Consi­
deramos que el pilar básico sobre el que se levanta es el régimen de explo­
tación existente. Todas las especies ganaderas se desarrollan siguiendo un
sistema extensivo que precisa de grandes superficies para subsistir. De aquí
que la estructura de la propiedad de la tierra sea tan importante a la hora
de estudiar la propiedad en la ganadería. Esto, que puede aplicarse a mu­
chas zonas del territorio nacional, adquiere connotaciones particulares al
ceñimos al caso concreto de Palma del Río desde el momento que aquí no
existen superficies comunales amplias, como es el caso de otros pueblos de
la provincia. Esto hacía que la estructura de la propiedad en la ganadería
fuese bastante semejante a la existente en la agricultura. Al estar toda la su­
perficie del término bajo un régimen de propiedad privada, la ganadería se
desarrolló fundamentalmente bajo las mismas manos que poseían la tierra.
Esta circunstancia, constatable para la inmensa mayoría del sistema gana­
dero local, no agota, sin embargo, todas las manifestaciones ganaderas.
Para su mejor estudio, hemos establecido las posibles relaciones entre el
Palma del Rio 1936-52 135

sistema de tenencia de los efectivos ganaderos y las diferentes situaciones


jurídicas respecto de la posesión de la tierra. De esta forma han aparecido
cuatro grandes grupos: propietarios de ganado y propietarios de tierra, pro­
pietarios de ganado y arrendatarios, propietarios de ganado y obreros sin
tierra y propietarios sólo de ganado.
El primer grupo concentraba la gran mayoría de los efectivos ganaderos
existentes. Dentro de él aparecen unos subgrupos que quedan definidos por
la mayor o menor posesión de tierras y ganados. Teniendo esto en cuenta,
es interesante constatar cómo aparece un paralelismo entre la propiedad
de la tierra y la del ganado: a mayor cantidad de terreno mayor número de
cabezas. Los factores que inciden para que sea esto así no son difíciles de
encontrar. En primer lugar, las grandes superficies de tierra estaban menos
aprovechadas que las pequeñas de cara al cultivo (134). Dehesas y montes,
podían ser objeto de aprovechamientos ganaderos sin necesitar gastos de
alimentación muy elevados. Los pequeños propietarios precisaban obtener
el más alto rendimiento de sus parcelas; por lo tanto el cultivo es más in­
tensivo. Al mismo tiempo era poco frecuente que pequeñas extensiones
contasen con zonas de dehesas o monte. En segundo lugar, hay que tener
presente que los grandes propietarios necesitaban en estos momentos de
importantes contingentes de ganado de trabajo, como hemos señalado al
tratar esta ganadería. Por su parte, los pequeños propietarios se bastaban
con 1 ó 2 yuntas de mulos y algún que otro asno, pues las labores que de­
mandaba su propiedad quedaban suficientemente atendidas con estos ani­
males.
Los grandes propietarios tenían un importante número de personal fijo
que trabajaba para ellos y era costumbre que dispusiesen de animales de
carga y montura para el mejor desempeño de sus labores dentro del cortijo.
El propietario se veía obligado a proveerles de tales animales. Nada de esto
les hacía falta a los pequeños propietarios; ellos solos se bastaban para el
trabajo en su parcela.
Importantes diferencias existen también en la ganadería de renta: en
principio, los grandes señores poseían una gama más variada de especies
ganaderas que los pequeños terratenientes. Sus posesiones territoriales se
lo permitían. En este sentido, el vacuno de carne y de lidia no aparecía en
los propietarios que tenían entre 0 y 10 hectáreas.
Pero no solamente en la gama de especies se diferencian ambas catego­
rías de propietarios, sino que también les diferencia el número de cabezas.
A mayores extensiones mayor número de animales podían criarse. Esta
circunstancia desemboca en otra importante diferencia: el objeto de la pro­
ducción ganadera. Los grandes terratenientes enfocaban su producción de
forma exclusiva hacia el consumo en el mercado, en tanto que los pequeños
dirigían su producción hacia el consumo familiar, quedando en un segun­
do plano la salida hacia el mercado.

(134) Recuérdese lo que dijimos de esto al hablaren el apartado de agricultura.


136 Antonio Leon Lu,lo

Como ejemplo de gran propietario y ganadero hemos elegido a Félix


Moreno Ardanuy, el más importante del término. Su caso no era el de to­
dos los grandes poseedores, pues algunos de éstos sólo disponían de gana­
dería de trabajo. Sin embargo, lo hemos escogido a él como ejemplo de
hasta dónde podía llegar la acaparación de la ganadería por parte de los te­
rratenientes de grandes horizontes.
Tabla LIV
GANADERI A PROPIEDAD DE FELIX MORENO ARDANUY.
PALMA DEL RIO

- Caballar ( 1940) Yeguas 40


Castrados 12
Potros 15
Garañones 1
Total.......................... 68
-M„/ar( 1939)
- Bovino (1939):
• de trabajo: bueyes 54
• de carne: vacas de ganado
vientre total
retinta ... ... 270 ... ... 540
berrendas en rojo ... ... 100 ... ... 200
berrendas en negro ... ... 100 ... ... 200
negras ... 50 ... ... 100
• de lidia: vacas de ganado
vientre total
Saltillo........... 180-200 ............. 360-400
Coveñas........... 180-200 ............. 360-400
La Estrella ... ... 100 ......... . 200
Antillón ....... 100 ......... . 200
ino 4.000-5.000
Total cabezas de ganado 6.366

Fuente: Estimaciones de Félix Moreno de la Cova y Archivo Municipal.


(Elaboración propia).

Este propietario, cuya ganadería estamos estudiando, poseía dentro del


término municipal en 1950 la cantidad de 4.196 hectáreas a las que hay
que añadir la superficie que ocupaba «El Calonge», cortijo que llevaba en
arrendamiento y que tenía una superficie de 1.385 hectáreas. Por lo tanto
Moreno Adanuy administraba dentro del municipio 5.581 hectáreas. Las
cifras de la tabla nos indican que poseía alrededor de las 6.000-7000
cabezas de ganado, sin contabilizar las pertenecientes al porcino, caprino y
asnal ya que no hemos podido conseguir los datos necesarios. La mayor
parte de estos animales pasaban largas temporadas en Palma del Río. Si
Palma del Rio 1936-52 137

consideramos que la cifra aproximada del término era unas 18.000 cabe­
zas. nos resulta que este propietario poseía en torno al 38% del total del
municipio.
Por lo que a los pequeños propietarios respecta, no hemos podido con­
seguir datos particulares de ninguno. Sin embargo, nos valdrá la opinión
del profesor López Ontiveros para quien los pequeños propietarios
nunca han podido pensar en hacer de la ganadería una fuente de in­
gresos. Asegurarse las yuntas de mulos necesarios, tener uno o dos
cerdos para la matanza doméstica y una o dos cabras para abastecerse
diariamente de leche es todo a cuanto han podido aspirar (135).
Los medianos propietarios debemos colocarlos a caballo entre las dos
categorías antes expuestas. No obstante, pensamos que. por lo general, dis­
ponían de una ganadería bastante exigua, sobre todo por lo que respecta a
la de renta. Su dedicación primordial era la agricultura y esto les obligaba a
tener animales de trabajo en mayor proporción.

Propietarios de ganado y arrendatarios formaban el segundo grupo. En­


cuadra dos modos de vida bastante diferentes: de un lado comprende a los
pastores de ovejas procedentes del norte de la Meseta que, siguiendo anti­
guas tradiciones, ponían cada año rumbo hacia las tierras del sur. Eran los
dueños de los animales y no era infrecuente que varios de ellos se pusiesen
de acuerdo para constituir grandes rebaños. Mediante contrato, variable en
sus condiciones según cambiasen las partes contratantes, arrendaban ex­
tensas superficies de pastos en las dehesas. Cada año solian ir al mismo si­
tio.
Muy distinta era la existencia de aquéllos que por no poseer tierra o por
ser muy pequeña la superficie, se veían en la necesidad de arrendarlas.
Eran sobre todo agricultores, aunque no podemos despreciar su faceta ga­
nadera. Al igual que en lo propietarios, existían grandes y pequeños arren­
datarios. Muy difícil resulta establecer un cuadro que abarque las diferen­
tes modalidades que agrupaba tal denominación, pues los tipos de contra­
tos eran muy diversos. Como norma general, en cuanto a la ganadería se
refiere, los subgrupos que pueden establecerse guardan cierto paralelismo
con los que hicimos en los propietarios: los grandes arrendatarios, a igual­
dad de dedicación -es decir, según se centrasen más en ganadería o agricul­
tura- tenían siempre más animales que los pequeños, las especies explota­
das eran más y el objeto de la producción tenía distintas metas. Los anima­
les que podía poseer el pequeño arrendatario eran muy parecidos a los del
propietario de igual escala. Se daba el caso, sobre todo en los aparceros, de
que su ganado de trabajo era muy escaso porque normalmente era aporta­
do por el propietario que cedía la tierra en aparcería, generalmente un gran
terrateniente.

(135) López Ontiveros, A.: op. cit., 316.


138 Antonio Leon Lillo

Veamos a continuación el ejemplo de un arrendatario (136) que debe


ser incluido en la escala de mediano, si bien en el escalafón más bajo. Com­
partía las tareas agrícolas con las ganaderas. Tenía en arrendamiento 11
hectáreas de tierra de labor, 4,5 de olivar y 91 de dehesa. Estos arrenda­
mientos le permitían ser propietario de 150 cabras. 20-25 cerdos, 4 ó 5
mulos, I asno, 30-40 gallinas y 8-10 pavos. Estos animales le proporciona­
ban alimentos y ayuda en las faenas agrícolas, así como algún dinero extra
con la venta de productos como el queso.
Nos adentramos a continuación en el tercero de los cuatro grupos esta­
blecidos: propietarios de ganado y obreros sin tierra. Está compuesto por
ios obreros fijos del cortijo. Desempeñaban las más variadas actividades y
dependiendo de ellas tenían más o menos animales de su propiedad. Algu­
nos de estos empleados estaban al cuidado de los animales del cortijo: pas­
tores, porqueros, vaqueros, etc. y esto les permitía tener algunos animales
propios en el mismo rebaño. Su número dependía de las condiciones del
contrato, pero nunca eran muchos.
Todos los obreros fijos tenían animales que complementaban los recur­
sos disponibles de la economía familiar. Alguna cabra para disponer de le­
che. gallinas y pavos para la carne y los huevos, un cerdo para la matanza
anual y poco más. La proporción que estos animales representaban en la
ganadería local era muy reducida.

Nos resta por último hablar del grupo formado por los que únicamente
eran propietarios del ganado y vivían de su producto. Las cabras consti­
tuían el único animal de este conjunto de personas a los que se llamaba
«churreteros» en la localidad. No eran rebaños grandes; la alimentación
diaria se buscaba allí donde podía obtenerse sin tener un sitio fijo. Cauces
de arroyos, regajos, riachuelos, los espacios existentes entre los caminos y
terrenos de la propiedad privada eran aprovechados; todo era válido.
Cuando la hierba todavía era más escasa, se solía pedir permiso en los cor­
tijos para pastaren las rastrojeras.

( 136) Testimonio de don Antonio Lillo Morente.


INDUSTRIA Y MANUFACTURAS
t
El sector industrial en España estuvo por detrás del agrícola hasta hace
relativamente poco tiempo. Podemos observarlo en dos factores que nos
permiten hacer esta valoración: estimaciones sobre la población activa de­
dicada a cada sector y participación de cada uno de ellos en el producto in­
terior bruto (P.I.B.).
Por cuanto hace referencia al primero, podemos dar algunas cifras que
corroboran estas afirmaciones. En la tabla LV vemos que hasta 1965 el
porcentaje del sector secundario no alcanza al del primario (137). En el pe­
ríodo que a nosotros nos interesa más directamente, 1940-1950, la indus­
tria representa un porcentaje inferior a la mitad del que ostenta la agricul­
tura.
Tabla LV
POBLACION ACTIVA EN AGRICULTURA E INDUSTRIA

porcentaje porcentaje
Año sector primario sector secundario

1940 50.8 23,2


1950 49,6 25,5
I960 41.3 32,1
1965 34,5 34.5

Fuente: Terán, M.; Geografía general...

En cuanto al P.I.B., según algunos autores (138), representaba un 22%


en el año 1940 y 10 años después el porcentaje había subido escasamente
ya que sólo alcanzaba el 26%.
Estas cifras son índices de una evolución lenta y difícil. El impulso ad­
quirido por la industria desde principios de siglo se vio afectado poco des­
pués de proclamarse la Segunda República como consecuencia de la crisis
internacional del 29 que en estos momentos alcanzaba a España. Pero no

(137) Terán, M. de. Solé Sabaris y otros: op. cit.. 261.


(138) Tuñón de Lara. M. y Viñas. A.: 2op. cit., 94.
142 Antonio Leon Lillo

todo el peso hay que cargarlo sobre la crisis internacional. En 1931, con
una exportación muy limitada, se alcanzaba el índice más alto de la pro­
ducción industrial, situación que Tamames explica por el alza experimen­
tada por los salarios con la entrada del régimen republicano (139); la
mayor capacidad adquisitiva de la población «tiraba de la demanda».
Cuando después de este año, y sobre todo en 1933, la situación cambió con
respecto a los salarios, la producción industrial registró un descenso im­
portante. En palabras de Vicens Vives (140).
el colapso industrial de 1930 a 1936 deriva del reflejo de la coyuntura
internacional, de las condiciones de intranquilidad social creadas por
la crisis y desarrollada por el cambio de régimen político.
La guerra civil abrió un compás de espera que daría paso en 1939 a
unos momentos con características muy especiales. Acabada la contienda
bélica, la situación reinante en el interior del país era muy difícil; se habían
producido graves daños en la infraestructura industrial. Más tarde, el blo­
queo internacional sumió a la nación en un aislamiento al que se hizo fren­
te a costa de graves costos sociales.
Lo que algunos historiadores han dado en llamar «primer franquismo»,
es decir, el período que comienza inmediatamente después de finalizada la
guerra y que termina en 1959, queda definido en sus líneas generales por el
anhelo de autarquía que dominó, con mayor o menor radicalismo, a lo lar­
go de estos años. Se pretendía producir todo lo que el país necesitaba y
para ello no se reparó en los costes que dicha política ocasionaba. Estos
momentos pueden dividirse a su vez en dos etapas, la primera de las cuales
encaja perfectamente en el período de estudio que nos hemos propuesto
pues alcanza desde 1939 hasta 1950-51 aproximadamente. Eran los mo­
mentos de la política autárquica a ultranza; es el período más cerrado y di­
fícil.
A partir de 1951, y después desde 1956, se ve la imposibilidad de conti­
nuar con la política de aislamiento. Circunstancias internacionales hicie­
ron que desde el exterior se viera con mejores expectativas el acercamiento
a España.
Volviendo a los momentos que nos afectan más directamente, pueden
dividirse en dos etapas: la primera abarcaría los años comprendidos entre
1939 y 1944-45 aproximadamente; era el momento de una ideología de
corte fascista. Nuestras relaciones con el exterior se vieron entorpecidas
por estas tendencias. Tras el fracaso de las potencias del Eje, la autarquía
es presentada como la única solución frente al bloqueo exterior. Los objeti­
vos que se perseguían con esta política eran los siguientes: producir todo lo
necesario para el país al coste que fuese y sentar las bases de una industria
de defensa fuerte e independiente del exterior. Para ello se dictaron las con­
siguientes leyes (141): Ley de Protección y Fomento de la Industria Nacional
(139) Tamames, R.: op. cit.. 106.
(140) Nadal, J., Ortega Canadell, R. y Vicens Vives: op. cit.. 261 s.
(141) Tamames. R.: op. cit., 423.
Palma del Rio 1936-52 143

de 24 de octubre de 1939 y Ley de Ordenación y Defensa de la Industria Na­


cional de 24 de noviembre de 1939.
La pretensión de crear una economía nacional autosuficiente es un sue­
ño imposible de realizar, máxime en países de extensión reducida donde es
muy difícil reunir todas las materias primas necesarias. En la industria esta
afirmación es bien patente, puesto que además hay que enfrentarse a la
creación de una infraestructura que necesita de unas inversiones muy altas
a largo plazo que no siempre están al alcance de la iniciativa privada. Para
paliar esta situación se creó en 1941 el Instituto Nacional de Industria
(l.N.I) cuyo objetivo principal era fundar empresas básicas y necesarias
para la industria nacional, con capital del Estado, en aquellos sectores in­
dustriales con escasa rentabilidad y necesitados de fuertes inversiones a lar­
go plazo. También se orientaba hacia la participación en empresas priva­
das, que atravesaron momentos difíciles, para ayudarlas en sus finanzas.
Los resultados obtenidos con esta política de 1939 a 1950 no fueron los
esperados. La inflación y el estancamiento fueron las notas predominantes.
La política autárquica
se reveló incapaz de dar al país una estructura industrial realmente
adecuada, después de haber sacrificado a tal finalidad las posibilida­
des de una agricultura sedienta de capitales ( 142).
La opción autárquica se ha presentado frecuentemente como la única
vía que dejó el bloqueo internacional. Sin embargo, algunos autores no
comparten esta interpretación. Con ser un factor de indudable importan­
cia, la autarquía no puede ser interpretada sólo desde esta óptica. Existen
otras causas internas de indiscutible relevancia.
La concepción autárquica franquista es indisoluble de un molde
más general en el que se quiso engastar no sólo la economía sino tam­
bién a toda la sociedad española (143).
El antiliberalismo del que se hacía ostentación veía con buenos ojos el
apartarse de las democracias occidentales.
El liberalismo es nuestro mayor enemigo encubierto (...). Frente a
los intelectuales, burgueses y liberales la consigna ha de ser más agu­
da: (...) el exterminio rápido, violento, del microbio liberalizida (sic)
allí donde se encuentre. Aunque a veces se halle (...) soterrado en
nuestro propio corazón (144).
A estas consideraciones de tipo ideológico hay que añadir las presiones
que las fuerzas armadas ejercían para conseguir mayor independencia de
los suministros esenciales para la defensa.

(142) Nadal,)., Ortega Canadell, R. y Vicens Vives: op. cit.. 212 s.


(143) Tuñón de Lara, M. y Viñas, A.: op. cit.. 96.
.(144) Chueca, R.: El fascismo en los comienzos del régimen de franco. Un estudio sobre
F.E. T y de lasJ.O.N.S. Madrid. 1983. 52 s.
144 Antonio Leon Lillo

Hasta aquí la evolución general, muy a grandes rasgos, del sector secun­
dario en nuestro país; para iniciar el estudio en nuestra localidad tendre­
mos que utilizar datos más cercanos a ella, permitiéndonos tener una idea
más exacta de la situación local.
Según estimaciones del profesor López Ontiveros (145), en la provincia
de Córdoba la población activa dedicada al sector secundario en 1930 re­
presentaba un 23%. En 1950 y para la misma circunscripción territorial y
el mismo sector el porcentaje de población activa que se ocupa en él era el
18,11%; había descendido pues un 4,9%. Todas las circunstancias que he­
mos visto anteriormente en la evolución general del país explican este des­
censo. Por lo que a Palma del Río se refiere, según el mismo autor (146), el
porcentaje de población activa dedicada a la industria era un 11,3% para el
año 1950. Queda, pues, muy lejos del porcentaje que para el mismo año
indicábamos como el alcanzado en toda la nación. En el término palmeño,
la escasa industria existente estaba íntimamente relacionada con la agri­
cultura o trataba de aprovechar circunstancias concretas de la zona para
ser más competitiva.
En los momentos inmediatamente anteriores a la guerra civil, lo que,
con un poco de ironía, podemos llamar industria palmeña estaba consti­
tuida por un reducido número de actividades en las que trabajaban un peque­
ño contingente de empresas que, salvo algunas excepciones, pueden califi­
carse de pequeñas, incluso dentro del ámbito comarcal y local. Son nego­
cios que mueven escaso capital, contratan pocos obreros y su volumen de
producción es mediocre.
Desde el año 1937 empezaron a aparecer lentamente algunas nuevas
actividades desconocidas hasta el momento en la localidad, al mismo tiem­
po que desaparecieron otras, sin duda, en relación con los acontecimientos
que se estaban viviendo. Algunas empresas cerraron a consecuencia de la
guerra. Hasta la conclusión del conflicto se continuó en la misma tónica. A
partir de 1940, apareció un nuevo impulso con la creación de algunas em­
presas de producción nueva en la zona, y también se abrieron negocios de
actividades ya conocidas anteriormente. Se puede estimar que la situación,
salvo en algún sector muy concreto, volvió a ser parecida a la existente con
anterioridad a la contienda. De 1941 a 1944 hubo una expansión conside­
rable. tanto de nuevas empresas como de nuevas actividades. Por lo gene­
ral, hay que decir que siempre fueron actividades ligadas de una u otra for­
ma con el mundo rural. En los tres años que van desde 1945 a 1947 se re­
gistran ciertas dificultades. Dos de las nuevas empresas de reciente crea­
ción tuvieron que cerrar sus puertas. Una de ellas, la más importante tanto
por el capital manejado como por el número de obreros contratados y pro­
ducción realizadas, no volvería a abrir. En 1946 cerraron tres más, así mis­
mo de reciente creación (con posterioridad a 1940). A pesar de todo esto,
nuevos negocios siguieron irrumpiendo en sectores tradicionalmente tra-

(145) López Ontiveros. A.: op. cit.. cuadro II, 33.


(146) Ibidem. 34.
Palma del Rio 1936-52 145

bajados en la localidad. En 1947 se registra una cierta estabilización que


pasa a convertirse en expansión al año siguiente: algunas de las empresas
antes cerradas volvieron a entrar en funcionamiento. Algunos negocios
más fueron creados. En los años posteriores y hasta el final del periodo es­
tudiado van constituyéndose empresas que trabajan en nuevas actividades.
Los sectores ya existentes muestran pocos cambios.
En resumen, podemos decir que después de la guerra civil empezaron a
incrementarse tanto el número de establecimientos como el de actividades
económicas, hecho que hay que poner en relación, entre otras cosas, con
un rápido aumento de la población que produjo la consiguiente demanda
de productos y con unas mejores expectativas propiciadas por el nuevo ré­
gimen.
Pueden apreciarse así mismo dos fenómenos que son reflejo de una
misma realidad: en primer lugar, las actividades que existían con anteriori­
dad a la guerra perduraron, normalmente, a lo largo de todo el proceso
posterior a ella. Por el contrario, serían las actividades creadas después del
conflicto las que sufrirían más descalabros y desequilibrios. Muchas de
ellas cerraron para no volverá abrir más.
De todo ello debemos concluir que los sectores activos antes de 1936
eran mucho más estables que los creados con posterioridad. Esto se debe a
que aquéllos se desenvolvían en un campo de necesidades básicas: carpin­
tería, herrería, fábricas de pan, etc., que por ser fundamentales tienen una
continuidad. Por el contrario, los sectores de nueva implantación cubrían
necesidades menos básicas: fábrica de hielos, de conservas vegetales, de
perfumerías, etc.
Desde otro punto de vista, observamos que el número de empresas que
se dedicaban a actividades ya existentes antes de la guerra era muy superior
al número de las creadas con posterioridad, circunstancia que se explica, en
parte, porque las primeras eran de menor tamaño que las segundas. De esta
forma se aprecia una menor estabilidad en estas últimas ya que cuando la
empresa, a veces única, tenía que cerrar no había ninguna otra que conti­
nuara con la actividad en cuestión.

TIPOLOGIA DE LA INDUSTRIA PALMEÑA

La administración establecía una serie de grupos para clasificar todas


las actividades industriales que aparecían en una determinada zona. Noso­
tros los seguiremos para estudiar la tipología de la industria palmeña.
Tabla LVI
■í^
Os

ACTIVIDADES Y NUMERO DE EMPRESAS EN CADA UNA DE ELLAS


DURANTE EL PERIODO 1935-1952. PALMA DEL RIO

1935 1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 19511952

Fábrica de harinas... I 1 1 1 1 1 1 11111111111


Alambiques de desti­
lación........................ 1 1 I I 1 1 1 11111111111
Fábricas de jabón ....1 1 1 1 - 1 I 1 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2
Fábricas de pan......... 9 9 8 7 8 9 8 11 11 11 11 II 11 11 11 11 11 11
Fábricas de produc­
ción energía eléctrica. lili-- - 11111111111
Fábricas de vegetal... 321 1 123 4434332331 1
Ebanistería................. 1 1 1 1 1 I 1 1 1 1 1 1 1 1 | i i i
Carpintería................. 6 6 5 4 5 7 8 8 6 7 811111110 1110 10
Fábricas de tinajas y
vasijas.......................... 2 2 2 2 2 2 2 2 2 3 3 3 3 3 3 3 3 3
Fábrica de tejas y la­
drillos............................ 2222222 2222221 I 11 1
Molinos........................ ll|--__-___i]]||ii
Confiterías................. 1 I - 1 1 2 2 2 2 4 4 3 4 4 4 4 4 4

A ntonio L eón L illo


Caldererías................. 1 1 - - - - - - - - - - _ - _ _
Herrerías...................... 4 5 4 3 2 2 2 2 2 4 4 2 2 2 2 2 2 3
Zapaterías................... 4-33356 911 10 99975433
Taller mecánico......... 1-11111 11111111111
Fábrica de gaseosas.. - - 1 1 1 1 1 11111122222
Sombrería................... - - 1 - - - - - - - - - - - - - - -
Fábricas de hielo - 1 - 1 1 1 1 1 1 - - 1 1 I 1 1
Fábricas de esparto ------- 1 1 11111111111

t ‘i l
Fábricas de cal...........
Esparterías.................
Fábricas de conservas
vegetales ......................
Albardonerías.............
Fábricas de perfumes.
Fábricas de aceite....
Fábricas de curtidos..
Fábricas de conservas
de carne........................
Fábricas de escobas ..
Prensa hidráulica....
Máquinas de imprimir
Fábricas de quesos y
mantecas......................
Fábricas de extracto
de jugo de naranjas...
Fábrica aguardientes.
Fábrica de obleas ....

(Elaboración propia).
Palma del R io
•U
1936-52
148 Antonio Leon Lillo

Industrias alimentarias, aguas y frío industrial


Era sin duda el sector más importante. Concentraba a 13 de las 35 acti­
vidades que al final del período se habían explotado en Palma del Río. Con
anterioridad a 1936 reunía a 12 empresas y en 1952 el número había subi­
do hasta 27. Incluía, como tendremos ocasión de ir comprobando, las más
diversas actividades. De todas ellas, tan sólo cuatro ya eran explotadas an­
tes del 36; el resto lo serían después de esta fecha como vemos en la si­
guiente relación:
Fábricas de harinas, 1935
Fábricas de pan, 1935
Molinos, 1935
Confiterías, 1935
Fábricas de gaseosas, 1937
Fábricas de hielo, 1938
Fábricas de conservas vegetales, 1941
Fábricas de aceite, 1942
Fábricas de conservas de carnes, 1944
Prensa hidráulica, 1945
Fábricas de quesos y mantecas, 1946
Fábrica de extracto de zumo de naranja, 1946
Fábricas de aguardiente, 1951
Fábricas de obleas, 1952

Fábricas de harina

Existía sólo una. Se trataba de una sociedad anónima que poseía una
gran estabilidad. Estuvo en funcionamiento durante todo el tiempo que
abarca nuestro estudio. Atendiendo al lugar que ocupaba dentro del censo
resultaba una de las empresas más grandes del pueblo. En una zona de tan
importante tradición cerealista, esta fábrica aparecía como una necesidad
imperiosa. Era el centro comarcal de producción de harinas; abastecía a la
localidad y a otros núcleos de población cercanos. Situada a orillas del Ge­
nii, aprovechaba la fuerza de sus aguas para obtener la energía eléctrica ne­
cesaria para la molluración de los cereales.
En 1938 la Sociedad Electro-Harinera dio empleo a ocho personas. El
sueldo percibido por éstas no era homogéneo, por lo que debemos pensar
que sus funciones dentro de la empresa eran distintas. Uno de los emplea­
dos percibía un salario bastante elevado para el momento: 20 pesetas por
jornada. Es de suponer que se encargaría de las labores de dirección y orga­
nización del trabajo. El resto del personal ganaba sueldos inferiores: 16,40
pesetas uno de ellos, 10,19 un tercero, 7,86 el cuarto y 6 pesetas cada uno
de los 4 que restan.
Para el año 1943 el número de trabajadores había subido hasta los 12.
Acabada la contienda los obreros empleados fueron más, y esto fundamen­
talmente debido a dos razones: una mayor cantidad de personal disponible
Palma del Rio 1936-52 149

y una mayor cantidad de trabajo dado que la política de racionamiento ha­


cía pasar toda la harina por esta fábrica.

Fábricas de pan

La fabricación del pan era otra de las actividades que reunía un mayor
número de empresas que, lógicamente, ya existían cuando se inicia nuestro
ámbito de estudio. Su tamaño, incluso dentro de un marco local, no era
muy considerable. Normalmente, siempre hubo entre 9 y 11 empresas de­
dicadas a estos menesteres, si bien es verdad que en momentos excepciona­
les, como los años de la guerra y en 1941, las cifras fueron inferiores. El
máximo se alcanzó en 1942 y hasta 1952 las variaciones fueron mínimas.
Las fábricas se distribuían por todo el casco urbano. La mayor parte de
las ocasiones se trataba de pequeñas industrias familiares, con un número
de empleados que oscilaba entre 1 y 5.
De tres de las siete empresas que existían en 1938 hemos podido obte­
ner algunos datos: en total ocupaban a 13 personas, cada una de las cuales
percibía un salario diferente según podemos ver en la siguiente tabla:

Tabla LVH
NUMERO DE EMPLEADOS Y SUELDO DE CADA UNO DE ELLOS EN
EL SECTOR DE PANADERIA 1938. PALMA DEL RIO

Empresa N.° empleados Sueldo diario pesetas

A 5 8 8 7 7 3
B 3 9 8,5 7
C 5 10 10 8 6,75 5.25

(Elaboración propia)

Para el año 1943 hemos podido encontrar una relación de los trabaja­
dores empleados en 8 de las 11 fábricas existentes. El número total de obre­
ros era de 19 distribuidos de la siguiente forma: empresa A : 5; B : 1 ; C : 2;
D : 3; E : 2; F: l;G:2yH:3.
Estas fábricas disponían de su propio despacho de pan. Por estas espe­
ciales circunstancias las industrias de este sector tuvieron una gran impor­
tancia en los difíciles años del racionamiento. Fabricaban las raciones de
pan con la harina de trigo, cebada, etc., que, en proporción a sus clientes,
les pasaba la fábrica de harinas.

Molinos

Las fuentes que seguimos nos indican que de 1935 a 1937 estuvo fun­
cionando un único molino harinero. Tras un paréntesis de ocho años, en
1946 comenzó a funcionar otro, ya hasta 1952.
150 Antonio Leon Lillo

Para el estudio de los molinos aceiteros hemos de recurrir a otras fuen­


tes. Sabemos que existieron un total de 16 (147) que estaban en condicio­
nes de trabajar en el año 1937. De ellos sólo seis se encontraban en la ciu­
dad o en su ruedo; los demás estaban esparcidos por los cortijos del térmi­
no.

Confiterías

Su evolución no deja de sorprendemos. Si en 1936 sólo había una em­


presa dedicada a estas actividades, a partir de 1940 ya eran dos y cuatro a
los pocos años. La sorpresa radica en que fue, paradójicamente, en los peo­
res años de hambre para la mayoría de la población, cuando existieron
nada menos que cuatro establecimientos dedicados a la producción de ali­
mentos que pueden considerarse como un lujo en aquellas circunstancias.
No obstante, debemos tener en cuenta que existía otra clase social que
sin disfrutar de un alto bienestar se situaba en unas condiciones de desaho­
go que le permitían el consumo de estos productos. Junto a éstos, debemos
mencionar la clase alta de la población, cuyo consumo era suficiente para
mantener una cierta demanda constante.

Fábricas de gaseosa

Con ellas entramos en la relación de empresas que fueron creadas'des­


pués de 1936. Tuvo su inicio en 1937 y durante tres años siguió una nor­
mal actividad hasta 1940 en que dejó de funcionar. En 1941 vuelve a la
producción para continuarla ya hasta el final de los años de estudio. A par­
tir de 1938 aparece una nueva empresa.
El propietario de la que comenzó su actividad en 1937 no será el mis­
mo que reinició la producción en 1941. Con nuestros datos nos es imposi­
ble saber si se trataba de la misma, ahora traspasada, o estamos ante em­
presas diferentes, aunque creemos que se trata de este último caso.
Si en alguna medida son válidos los grupos que establece la administra­
ción, con el fin de valorar la importancia que dentro del sector industrial
de la localidad tenía la fábrica de gaseosas, podemos decir que era colocada
siempre en el cuarto grupo, ocupando pues un lugar poco favorecido.

Fábricas de hielo

Existió sólo una en el tiempo que hemos estudiado. Comenzó su anda­


dura en 1938 siendo propiedad de la misma persona que en 1941 inició la
fabricación de gaseosas, vistas con anterioridad. Al principio tropezó con
algunas dificultades ya que en 1939 no aparecía mencionada. Más tarde,
desde 1940 volvió a reemprender su marcha, si bien no fue demasiado lar­
ga pues para los años 1936 y 1947 desapareció de nuevo. Los documentos,

(147) La relación de los molinos aceiteros la vimos al estudiar el olivar.


Palma del Rio 1936-52 151

no nos informan de la causa de estos períodos de recesión. Con posteriori­


dad a 1947 apareció de nuevo, perdurando ya hasta donde nuestro estudio
abarca y estando siempre bajo la propiedad del mismo dueño. Estuvo más
valorada por la administración que la fábrica de gaseosas, lo que nos indica
una mayor importancia económica ya que estuvo colocada entre los 10
primeros puestos de la industria local.

Fábricas de conservas vegetales

Fue uno de los intentos más importantes y tempranos por establecer


una empresa que elaborase conservas en el mismo lugar donde se producían
las materias primas. Su período de producción fue muy corto. En 1941 co­
menzaba su andadura y cuatro años más tarde tuvo que cerrar definitiva­
mente sus puertas. Durante estos años siempre estuvo colocada entre las
cuatro primeras empresas locales. Trabajaba con tomates y pimientos ob­
tenidos en las huertas de los alrededores del pueblo. Según declaraciones
del año 1941 su producción se cifraba entre las 250.000 y 300.000 latas.
Para ello se daba trabajo a 200 mujeres repartidas en tres turnos. Junto a
ellas había 10 ó 12 hombres en la misma fábrica. Esta cantidad de trabajo
necesariamente tuvo que aportar una buena ayuda a las debilitadas econo­
mías familiares. El jornal percibido por los empleados variaba según su
sexo. El sueldo medio de una mujer era de 4 pesetas diarias en tanto que el
de los varones era de 8,50. Para poder conocer las causas que indujeron al
cierre de la factoría tendríamos que tener datos más completos; sin embar­
go, creemos que, al menos, uno de los factores que intervino decisivamente fue
la grave dificultad que se encontraba para conseguir los envases necesarios.
Hemos podido ver en reiteradas ocasiones las peticiones de hojalata que el
propietario de la empresa hacía a las autoridades de la administración cen­
tral en Madrid; en ellas aparece la absoluta necesidad de la misma para po­
der seguir la producción. Ya vimos en la introducción cómo uno de los
más graves problemas con que se encontró la industria nacional después de
la guerra fue el abastecimiento de materias primas debido al colapso del
comercio exterior que impedía la importación de productos básicos.

Fábricas de aceite

Como tuvimos ocasión de ver cuando hablamos del mundo rural, el


olivo era en Palma del Río un aprovechamiento muy importante. La su­
perficie sembrada de olivar ocupaba las primeras posiciones por su exten­
sión. El volumen de aceitunas recogido era grande.
En 1942 aparecía esta industria destinada a la obtención y refinado del
aceite, producto clásico en la alimentación de toda la población. Anterior­
mente existieron molinos aceiteros, la mayor parte de ellos situados en los
cortijos donde trabajaban con la producción propia, que continuaron tra­
bajando después de ser creada la fábrica porque ésta no bastaba para
transformar toda la aceituna que se recogía. Desde el primer momento se
152 Antonio Leon Lillo

colocó entre los cuatro primeros puestos de la industria local. A partir de


1948 existió otra fábrica que estuvo situada fuera del pueblo y cuya impor­
tancia económica fue menor.
En 1942 la fábrica daba trabajo a seis personas cuya retribución anual
era de 30.000 pesetas, lo que venía a suponer un jornal diario de 13,69 pe­
setas por persona. Debemos suponer que no todos los jornales eran iguales.
Esta empresa formaba parte de un grupo empresarial denominado «In­
dustrias Ortiz», sociedad anónima creada entre 1943 y 1944 que había de
convertirse en pocos años en el grupo industrial más importante del pue­
blo.

Fábricas de conservas de carne

En 1944 apareció una empresa dedicada a la elaboración de productos


derivados de la carne de cerdo. Se mantuvo en funcionamiento a lo largo
de todo el período estudiado, con la sola excepción de 1946. Anteriormen­
te existía el matadero público que cubría las necesidades de la población.
Aprovechando las posibilidades que brindaba una población en expansión
y una rica ganadería porcina local, se instaló en Palma esta empresa en ré­
gimen de sociedad anónima, en cuyo consejo de administración estaba el
hijo mayor de Félix Moreno Ardanuy. Esta circunstancia es exponente de
una nueva realidad que comienza a apreciarse con la instalación del nuevo
régimen. La confianza y las expectativas favorables que proporcionaban
las nuevas condiciones hacían emprender nuevas actividades a los que te­
nían posibilidades para ello. Como veremos, no fue ésta la única ocasión
en que la oligarquía rural se embarcó en nuevos negocios. Atendiendo a la
situación en que la clasificaba el censo, podemos decir que es una empresa
que estuvo siempre entre el primero y tercer grupo, por lo que su impor­
tancia económica era mediana.

Fábricas de quesos y mantecas

Era una sociedad anónima que inició su producción en 1946 y perma­


neció abierta hasta 1952. Formaba parte de su consejo de administración
Félix Moreno de la Cova, el mismo que estuvo como miembro del consejo
de la empresa de conservas de carnes. Elaboraba sus productos teniendo
como base la ganadería local. Se colocó entre las ocho primeras industrias
locales.

Fábricas de extractos de jugo de naranjas

Palma del Río es una importante zona de producción naranjera. Para


aprovechar las ventajas que esto supone se creó en 1946 esta empresa; no
obstante, no era un negocio que sacase el mayor rendimiento a sus posibili­
dades. Su importancia económica no era muy relevante ya que siempre
nos aparece colocada entre el tercer y cuarto grupo.
Palma del Rio 1936-52 153

Fábrica de aguardientes

Fue creada en 1951. Su propietario era al mismo tiempo el titular de la


fábrica de gaseosas, vista con anterioridad. El censo la clasifica en el cuarto
grupo, lo que nos habla de su escasa importancia económica.

Industrias textiles
Nos encontramos ante el segundo sector en importancia por cuanto al
número de actividades se refiere. En 1935 había tres empresas pertenecien­
tes a este grupo, en 1952 había sólo dos después de pasar por su momento
álgido entre los años 1942 y 1945 cuando un total de siete empresas esta­
ban dedicadas a estas actividades.
Las industrias textiles en Palma se centraban en torno a dos productos:
las palmas y el esparto. De las primeras se obtenía, después de su trata­
miento, el vegetal. Del esparto se aprovechaba su fibra.

Fábricas de vegetal

Algunas de las extensas zonas que permanecieron incultas estaban lle­


nas de palmas; los palmares eran un elemento familiar en el paisaje del
pueblo.
La evolución de las diversas fábricas de vegetal está directamente rela­
cionada con el destino de la vegetación que les servía de materia prima.
Antes de la guerra civil existían tres negocios dedicados a estas actividades;
de entre ellos sobresalía uno cuyo propietario era Antonio España Ocaña,
hombre de influencia reconocida dentro y fuera del pueblo como veremos
en su momento. Los acontecimientos bélicos hicieron que este sector que­
dara muy mermado y sólo uno de los negocios continuara la producción;
los demás tuvieron que cerrar. Con posterioridad a la contienda fueron
apareciendo algunos nuevos negocios; para 1942 no quedaba ninguno de
los que existían en 1935. En los años que van de 1942 a 1945 encontramos
los momentos de máxima expansión. Desde este último año hasta 1950
hubo una tendencia a la baja, confirmada por la desaparición de una de las
empresas. A partir de 1950 sólo queda una fábrica. Esta evolución debe­
mos enmarcarla dentro del proceso de progresiva intensificación de ios
cultivos agrícolas, por cuanto cada vez se desmontaba más superficie para
ponerla en cultivo. Después de 1950 las zonas por desmontar eran rr)ás re­
ducidas y coincidían con los lugares menos accesibles para la explotación
agrícola (148).
El «crin vegetal», nombre que recibe la fibra ya elaborada, era utilizado
con diversas finalidades: la principal era la función de relleno; colchones,

(¡48) Aún hoy quedan pequeñas superficies testigo de lo que fue el paisaje de aquellos mo­
mentos.
154 Antonio Leon Lillo

aparejos de los animales de tiro y carga, asientos de sillas, de automóviles y


de maquinaria agrícola se acondicionaban con este producto. En 1938 tra­
bajaban en la única fábrica existente 13 personas que percibían unos sala­
rios bastante diferentes unos de otros.
Tabla l.VIII
SUELDO ANUAL V DIARIO RECIBIDO POR LOS EMPLEADOS EN
LA FABRICA DE CRIN VEGETAL. PALMA DEL RIO

Trabajadores Anual Diario

1 2.000 5.47
2 1.500 4.10
3 1.200 3.28
4 1.200 3.28
5 1.050 2.87
6 1.000 2.73
7 600 1.64
8 600 1.64
9 400 1.09
10 400 1.09
II 400 1.09
12 400 1.09
13 400 1.09

(Elaboración propia)

En 1943 trabajaban en las cuatro fábricas en producción un total de 32


personas distribuidas de la siguiente forma: A : 3; B : 9; C : 11 ; y D : 9. La
importancia económica de estas empresas, dentro del conjunto local, es
mediana. El censo las sitúa en el tercer y cuarto grupo.

Fábricas de esparto

Sólo existió una empresa dedicada a tal actividad. Según nuestras fuen­
tes comenzó a funcionar en 1940 sin dejar de hacerlo en ningún momento.
Su situación dentro del censo está en el tercer grupo.
La utilización del esparto era muy amplia. En el pueblo existía merca­
do: esteras, esterillos para hacer quesos, alpargatas, todo tipo de cuerdas,
toldos, etc., eran elementos que se hacían con la fibra de esparto. En 1943
la fábrica empleaba a cinco obreros.

Industrias metalúrgicas y de transformación


Están aquí representadas por tres distintas actividades que estuvieron
en funcionamiento desde los primeros momentos, merced al carácter bási­
co de, al menos, dos de ellas, sin las que la marcha normal del pueblo no
sería posible; nos estamos refiriendo a las diversas herrerías y al taller me­
Palma del Rio 1936-52 155

cánico. La calderería, por su parte, no tenía este carácter y prueba de ello


es que a partir de 1937 dejó de existir.
Siempre hubo entre tres y seis negocios ejerciendo estas funciones. Ello
es una muestra más del peso que el mundo agrícola tenía en Palma del Río:
en estos establecimientos una parte importante de la producción estaba
constituida por piezas o aperos para labores agrícolas.

Taller de herrería

Eran pequeños negocios, como su continua ubicación dentro del cuarto


grupo nos indica. Su evolución es curiosa, pues al inicio del período existía
un número mayor de establecimientos, lo que nos apunta hacia un estan­
camiento de este sector. Tan sólo en 1944 y 1945 se igualó su número con
el de los inicios. Puede que nuestras fuentes no sean del todo exactas y al­
gunos de los negocios existentes no aparezcan mencionados.
De las dificultades y tareas que tenían estas pequeñas empresas nos da
una idea el escrito que mandan las autoridades locales a la administración
central. El texto es el siguiente:
Los industriales herreros de esta localidad representados por An­
tonio Ruiz Aguilar y Juan Palma Rosa, se quejan de la falta absoluta
de carbón de fragua y de haber resultado inútiles cuantas gestiones
vienen haciendo para adquirirlo (...)
Como la principal actividad de estos industriales en esta época es
el de calzas de rejas y arados y otras herramientas y maquinarias in­
dispensables para las labores de sementera que se están efectuando,
debo significarle que la paralización de estas industrias, por falta de
carbón, determinaría consiguientemente la de las labores agrícolas
cuyo conflicto seria de una trascendencia incalculable en una comar­
ca preponderantemente agrícola como ésta (149).
Quizá estén un poco exagerados los planteamientos finales del texto;
sin embargo, el fondo que se aprecia en él es suficientemente elocuente y
significativo. Ya vimos que la fábrica de conservas vegetales tuvo impor­
tantes problemas con el abastecimiento de hojalata; ahora son los herreros
con el carbón. La situación nacional era bastante difícil y ello se apreciaba
incluso en las más pequeñas zonas.
Hemos podido conseguir datos para una de las tres herrerías que exis­
tían en 1938. En ella trabajaban dos empleados que recibían un sueldo
anual de 1.460 pesetas, es decir, una media diaria de 4 pesetas. En 1943
existían dos herrerías que daban trabajo conjuntamente a ocho obreros,
dos en una y seis en la otra.

( 149) Escrito dirigido a las autoridades centrales el 19 de noviembre de 1943.


156 Antonio Leon Lillo

Taller mecánico

Inscrito como tal, tan sólo existió uno en el período objeto de estudio.
Dada su colocación en el registro y las actividades que desarrollaba pode­
mos decir que era económicamente más importante que las herrerías que
acabamos de ver. Las funciones de este taller y las de las herrerías eran
muy semejantes, aunque cada uno ponía el acento sobre aquéllas por las
que era registrada en el censo. Todas arreglaban maquinaria y construían
encargos propios de herrerías o cerrajerías artísticas. El taller mecánico
distribuía sus actividades entre la reparación de los escasos automóviles
existentes, la maquinaria de motor y el proporcionar instalaciones adecua­
das a panaderías y establecimientos similares.
Al ser el único establecimiento con estas características, su propietario
era también representante local de maquinaria agrícola fabricada fuera,
como gradas, arados, etc. En 1943 contaba con seis obreros empleados.

Industrias de la madera. Vehículos para el transporte e instrumentos


musicales
Tres son las actividades que contempla este capítulo de la industria pal-
meña. Dos de ellas estaban ya funcionando en 1935 y no interrumpirían su
actividad. La tercera entrará en producción algunos años después de la
guerra civil y transcurridos seis años desapareció. En 1935 eran siete las
empresas dedicadas a estas ocupaciones: en 1952, 11. El momento en que
fue más elevado su número lo constituyen los años que van de 1946 a
1948 contabilizándose 13 establecimientos. La importancia económica del
subsector es variada y oscila entre el segundo y cuarto grupo.
Ebanisterías

Tan sólo existió una empresa. Desde su inicio la vemos dedicada a la


fabricación de muebles. Económicamente la podemos considerar como
una actividad importante.

Carpinterías

Era una de las tres actividades que se desarrollaban en Palma con un


mayor número de empresas, y fue creciendo a medida que pasaban los
años; si en 1-935 había 6, en 1952 eran ya 10.
Debemos hacer notar que bajo este epígrafe se han contabilizado dos
actividades que, según la administración, eran distintas. Hemos incluido
las carpinterías propiamente dichas y lo que en las fuentes se denomina
«constructor de carros». Entendemos que para nuestros fines estas dos acti­
vidades quedan dentro del apartado de carpintería, ya que la única diferen­
cia entre ambas estriba en los productos finales que obtenían.
De cualquier forma, si al principio aparecían en el censo más carpinte­
ros que constructores de carros, al final del período la situación se equili­
Palma del Rio 1936-52 157

bró lo que supone un aumento en el número de carros. El momento de


mayor auge se sitúa a partir de 1946 con un fuerte impulso con respecto a
años anteriores. Debemos tener en cuenta, para explicarnos este hecho,
que en estos momentos se pusieron muchas tierras en regadío con el consi­
guiente incremento de la producción, para lo que precisaban más medios
de transporte.
También se produjo un impulso en la construcción de viviendas en ba­
rrios de nueva creación, con las consabidas necesidades de elementos cons­
truidos en carpinterías.
Para 1938 hemos podido conseguir datos de dos de las cuatro carpinte­
rías existentes: en la primera de ellas hubo un empleado que recibía un jor­
nal de ocho pesetas; en la segunda eran tres los obreros, correspondiéndo­
les un sueldo diario de 9,8 y 7 pesetas respectivamente. En 1942, en cinco
de las ocho carpinterías había un total de 15 obreros. Percibían una remu­
neración total anual individual de 3.333 pesetas, equivalentes a un salario
diario de 9,13 pesetas.

Fábricas de escobas

Es la última empresa del sector. Inicia sus actividades en 1944. Tras


seis años de funcionamiento desapareció. Aprovechaba al igual que las fá­
bricas de crin vegetal, las palmas que existían en los alrededores del pue­
blo. El campo de producción abarcado por esta empresa era ya trabajado
con anterioridad por las fábricas de crin vegetal.
Hay que señalar que al tratarse de productos que necesitaban una esca­
sa elaboración podían ser realizados por cualquiera sin necesidad de pasar
por los controles de la administración. Hoy, algunas personas que se en­
cuentran en paro, se dedican a la realización de estos sencillos utensilios
que después venden en la calle. Este fenómeno ya se producía entonces. No
es extraño, pues, que la nueva empresa de escobas encontrase graves difi­
cultades en su período de actividad.

Industrias del tocado, vestido, calzado, derivados y complementarias


Este sector se encuentra representado por dos actividades: zapaterías y
sombrerías, si bien la segunda de ellas apenas puede tenerse en cuenta ya
que sólo funcionó durante un año y tuvo escasa importancia.

Zapaterías

Era la tercera de las actividades que comprendía un mayor número de


negocios. No aparecía registrada en el censo como tal, sino como una pro­
fesión. Siempre estuvo colocada en el cuarto grupo con una cotización
muy reducida. Debemos tener en cuenta que en estos momentos el zapate­
ro es el que hace los zapatos; es por lo tanto una actividad industrial y no
un servicio.
158 Antonio Leon Lillo

En 1935 existían cuatro zapaterías. Al año siguiente ninguna de ellas


quedó inscrita, quizá por circunstancias de la guerra. Su progresión ascen­
dente culminó en 1943, momento en el que ya la población palmeña era
bastante considerable. A partir de este año comenzó su declive hasta 1952
en que sólo quedaban tres establecimientos.
En 1938 siete personas trabajaban empleadas en las tres zapaterías
existentes. Su distribución y sueldo era el siguiente:
Tabla LIX
NUMERO DE OBREROS Y SUELDO INDIVIDUAL PERCIBIDO.
PALMA DEL RIO

Zapatería Obreros empleados sueldo diario/ptas.

A 2 4-4
B 2 4 _ 3,24
C 3 3,83 3,83 3,83

Fuente: (Elaboración propia).

Industrias químicas
Dos actividades distintas, representadas por otras tantas empresas,
comprende este sector.

Alambiques de destilación

Está durante todo el período en funcionamiento. Era una empresa dedi­


cada a la fabricación de agua de azahar, producto con fines tónicos y medi­
cinales. También elaboraba colonias. Como materia prima utilizaba el
azahar que producían las numerosas huertas de los alrededores. Se encua­
draba entre el segundo y tercer grupo.

Fábricas de perfumes

Inició su andadura en 1942 y continuó su actividad hasta 1950. Se co­


locó siempre en el primer grupo, lo que refleja su importancia dentro de la
industria local. Formaba parte del grupo de empresas propiedad de la so­
ciedad anónima. «Industrias Ortiz». Su producción era muy semejante a la
que hemos visto para la empresa de alambiques.

Industrias cerámicas, de materiales de construcción, cristal y vidrio


Situado el pueblo en una zona con abundante arcilla, no podían estar
ausentes. Aunque el censo registrase dos actividades distintas dentro del
sector, todas las empresas de este ramo realizaban prácticamente los mis­
mos productos, si bien unas se centraban sobre aspectos y productos dife­
rentes a las otras.
Palma del Rio 1936-52 159

Es un sector con un reducido número de empresas. Es bastante estable.


En el momento en que existieron más, entre los años 1945 y 1947, su nú­
mero ascendía a cinco. En el resto del período hubo siempre cuatro. Salvo
una empresa todas las demás se sitúan en el grupo cuarto.

Fábricas de tinajas y vasijas


Desde 1935 existieron dos fábricas; más tarde, a partir de 1944, serían
tres, para continuar hasta el final del período. Todas se colocaron en el
cuarto grupo, excepto una que logró progresar económicamente y desde
1948 se sitúa en el segundo.
Pese a lo que pudiera pensarse por la denominación de las empresas, no
producían sólo tinajas y vasijas, sino que también disponían, como dice el
anuncio publicitario de una de ellas, de «gran surtido en tejas de todas cla­
ses».
En 1938 una de ellas tenía tres obreros contratados que recibían un sa­
lario diario de 11,10 y 6 pesetas respectivamente.

Fábricas de tejas y ladrillos


Al igual que en el caso anterior, estaban ya en funcionamiento para el
año que comenzamos este estudio. Dos empresas se dedicaban a esta pro­
ducción; en 1948 sólo quedó una de ellas. Siempre se colocaron dentro del
cuarto grupo. Su producción, aunque abarcaba todos los productos que vi­
mos anteriormente, se dirigía sobre todo a los materiales de construcción.
En 1942, en las cuatro fábricas existentes-las dos de tinajas y vasijas y
las dos de tejas y ladrillos- trabajaban 20 obreros con una retribución
anual total de 75.000 pesetas, lo que suponía una media diaria por obrero
de 10,27 pesetas. En 1944 había ya cinco empresas dedicadas a este ramo
industrial; entre todas empleaban a 22 personas distribuidas de la siguiente
forma: empresa A : 3; B : 1 ; C : 4; D : 2; y E : 12.

Industrias de productos grasos y derivados de los mismos y de lejía


Este sector estuvo representado por una sola empresa.

Fábricas de jabón

Era una de las más importantes del pueblo. Hasta 1943 funcionó exclu­
sivamente una; en esta fecha otra más irrumpirá en el marco local.
En una primera etapa la empresa perteneció a un sólo propietario. En
1939 cerró sus puertas y cuando volvió a abrirlas en 1940 ya pertenecía a
otra persona. En 1943 este propietario crea una empresa mayor y ambas
pasan en. 1944 a formar parte del grupo «Industrias Ortiz», creado por
Juan Jesús Ortiz León, propietario de ambas fábricas.
Para la producción de jabón se utilizaba como materia prima el aceite,
aunque podían utilizarse otros productos grasos.
160 Antonio Leon Lillo

Industrias de] cuero, de objetos de piel y complementarios

Fábricas de curtidos

Esta empresa tuvo una existencia azarosa y difícil. Fue creada en 1943
y pronto se vio obligada a cerrar: en 1945 y 1946 no aparece registrada. En
1947 comienza de nuevo su funcionamiento y va a trabajar hasta 1949,
momento a partir del cual ya no volverá a abrir, al menos durante el tiem­
po estudiado. Situada en el segundo grupo, debemos considerarla con una
elevada importancia económica.
En la fábrica se trabajaban las pieles, sobre todo de vacuno, proceden­
tes de la ganadería local.

Industrias del papel y derivados

Taller de impresión

Para cubrir las necesidades que tenía una población numerosa, en el


campo de la letra impresa, apareció en 1945 este taller. Nunca dejó de fun­
cionar, a excepción hecha del año 1947. Económicamente no era muy re­
levante y por ello estuvo colocado siempre en los dos últimos grupos.

Industrias de producción y transformación de fuerzas físicas, derivadas y


complementarias

Fábricas de energía eléctrica


No se trataba de una empresa que produjese esta energía para venderla
a la población. Tampoco se dedicaba a esta actividad única y exclusiva­
mente. Se trataba de la sociedad anónima propiedad de la fábrica de hari­
nas que, aprovechando la corriente del río, producía energía eléctrica para
consumo propio. La cantidad que se producía era de 15 kw. Se colocó den­
tro del cuarto grupo. En 1939, 1940 y 1941 no produjo; los demás años lo
hizo con normalidad.

ASPECTOS SOCIALES

En el sentir del pueblo siempre ha estado presente la idea de que cual­


quiera que viviese de actividades desarrolladas dentro del casco urbano, es­
taba mejor considerado socialmente que las personas que realizaban su
trabajo en el campo. Muchos son los factores que justificaban este hecho y
su estudio sería más propio de la Sociología y Antropología que de nues­
tros fines inmediatos. No obstante, pensamos que este modo de sentir esta­
ba sustentado, entre otros motivos, por las condiciones de trabajo, pues en
el pueblo eran menos duras que las que el campo imponía: el horario era
allí menos amplio que aquí; las inclemencias del tiempo no eran recibidas
Palma del Rio 1936-52 161

en el trabajo del pueblo con la crudeza que lo eran en el campo; el paro en


la ciudad no era endémico como en el caso rural; las situaciones conflicti­
vas allí se veían amortiguadas por unas relaciones de trabajo distintas a las
imperantes en el campo.
Consideremos ahora, someramente, algunas cuestiones relacionadas
con la industria en su vertiente social.
El sueldo nominal que recibe un obrero a cambio de su trabajo es uno
de los elementos importantes a la hora de estudiar su nivel de vida; pero
para que sea realmente indicativo tiene que ser apreciado en comparación
con otros factores imprescindibles, tales como el nivel de precios al por
menor, etc., aspectos que no estamos en condiciones de exponer.
Como hemos tenido ocasión de ver a lo largo de la enumeración tipoló­
gica, los sueldos más elevados los percibían los empleados de la «Sociedad
Electroharinera», donde uno de ellos recibía 20 pesetas diarias. Como con­
trapunto, el sueldo más bajo, según nuestras fuentes, era el percibido en
una de las fábricas de crin vegetal, donde algunos empleados cobraban
1,09 pesetas diarias. Entendemos que estos trabajadores serían personas de
corta edad que realizarían trabajos marginales dentro de la producción.
Trabajando solamente con los sueldos asignados en 1938, podemos decir
que el jornal medio reinante en la industria palmeña, para ese año, era de
5,48 pesetas al día.
No pueden hacerse generalizaciones sin correr el riesgo de deformar la
realidad; a ello contribuye también la insuficiencia de las fuentes que po­
seemos. No obstante, podemos decir que, aún con apreciables diferencias
entre unas empresas y otras, las actividades que mejor remuneradas esta­
ban eran las de carpintería, panadería y alfarería. En tanto que las peor re­
tribuidas eran las de zapatería y las de crin vegetal.
Si ya vimos que la agricultura tenía grandes problemas para acoger
toda la mano de obra disponible, la industria también padecía este impedi­
mento, aunque la dificultad que suponía tenía una menor repercusión en la
localidad por ser un sector considerablemente más pequeño. Cinco meses
después de concluir la guerra civil, el 4 de septiembre de 1939 existían en
el pueblo un total de 356 hombres en paro completo; de ellos 71 pertene­
cían a la rama industrial, lo que representaba un 19,94% del total. Su dis­
tribución por subsectores es la siguiente:
-Industrias de la alimentación: 8.
-Industrias de la construcción: 39.
-Industrias de la madera: 12.
-Industrias textiles: 12.
Por lo que se refiere al paro femenino, no debemos pensar que era me­
nor. Existían para las mismas fechas un total de 293 mujeres sin trabajo.
En esta ocasión desconocemos la distribución por subsectores.
Para 1940 tenemos datos pertenecientes al mes de abril, y recogen nada
más que los trabajadores varones: de un total de 363 parados, los pertene­
cientes a la industria se repartían así:
162 Antonio León Lillo

-Panadería: 3.
-Construcción: 27.
-Carpintería: 10.
-Herrería: I.
-Mecánica: I.
-Zapatería: 6.
SECTOR SERVICIOS
En el ámbito nacional, el sector servicios se mantuvo durante la etapa
que nos ocupa en un segundo lugar por cuanto se refiere a la población ac­
tiva a la que daba empleo. Siempre estuvo muy por debajo del potente sec­
tor primario y un poco por encima del secundario. Esta relación de fuerzas
se vio modificada en 1950, momento en que la industria superó a los servi­
cios, en un punto aproximadamente.
Tabla LX
POBLACION ACTIVA DEL SECTOR SERVICIOS. TOTAL NACIONAL

Año % población activa

1930 27,98
1940 27,35
1950 25,88

Fuente: Instituto de Cultura Hispánica. Recogido por R. Tamames; La República.


La era... 382.

La tendencia general del sector es al estancamiento y finalmente a la


crisis. El fenómeno de ruralización que se produjo en los primeros años de
la década de los 40 hizo que el resto de los sectores perdieran efectivos.
La evolución a nivel provincial fue un poco diferente. Si para 1930 la
provincia de Córdoba contaba con un porcentaje del 16,20% de población
activa dedicada a labores de servicios -ocupando de esta manera el tercer
lugar dentro de los sectores económicos-, para el año 1950 estas mismas
funciones daban empleo al 21% de la población activa, pasando a ocupar
el segundo lugar por sectores y relegando al sector industrial al tercer pues­
to, ya que sólo ocupaba el 18,1% de la población trabajadora (150). Este
21% es resultado de la suma del 7,1% que representaban las actividades li­
gadas al comercio y del 13,9% que representaban actividades como trans­
portes, funcionariado, profesiones liberales, etc.

(150) López Ontiveros, A.: op. til., cuadro II. 33 y II. 34.
166 Antonio Leon Lillo

En un núcleo de población relativamente grande, con un sector agrícola


importantísimo que dominaba toda la vida local, los servicios ocupaban
más trabajadores que la industria.
Para 1950 sabemos que los servicios suponían un 16,9% del total de la
población activa palmeña. De esta forma quedaba situado por encima de
la industria. El apartado correspondiente a comercio contaba un 6,2%,
mientras que en el apartado de «otros servicios» quedaba encuadrada el
10,7% de población trabajadora.

EL TRANSPORTE

El transporte terrestre por carretera


Estaba sustentado sobre una infraestructura de carreteras y caminos
que ponían en comunicación los principales puntos de la zona. En la figura XI
podemos ver la distribución de la red viaria que rodeaba a Palma del Río.
Estaba compuesta por cuatro tipos de vías: una carretera regional que une
Córdoba con Sevilla, varias carreteras comarcales, algunos caminos co­
marcales y un reducido número de caminos locales.
FIGURA XI
RED VIARIA. PALMA DEL RIO

Fuente: Archivo Municipal. ------ camino local


Palma del Rio 1936-52 167

La carretera regional discurre siempre entre la margen derecha del


Guadalquivir y las primeras estribaciones de Sierra Morena. Su anchura
era de unos cinco metros, estaba asfaltada y pasaba muy cerca de la esta­
ción de ferrocarril.
Las carreteras comarcales eran tres y unían Palma del Río con otros
pueblos limítrofes de diversa importancia. La que comunicaba con Ecija
no pasaba directamente por el casco urbano. Su finalidad era unir la vecina
ciudad con la estación férrea palmeña. La segunda salía del pueblo por el
sur, atravesaba el puente del Genii y llegaba hasta la población sevillana de
La Campana. La tercera partía de la carretera regional, a la altura de su
km. 53, y llegaba hasta Homachuelos.
Estas carreteras tenían una anchura muy parecida a la carretera regio­
nal, pero no estuvieron asfaltadas hasta algún tiempo después. Sus condi­
ciones de conservación no eran buenas.
Tampoco podía decirse que fueran buenos los caminos comarcales
existentes. En invierno estas vías de tierra pisoteada se convertían en gran­
des barrizales de dificultoso tránsito. En verano, con la tierra reseca, se for­
maba una capa de polvo que hacía más lentos los desplazamientos. Su an­
chura era, en el mejor de los casos, de unos tres metros. Habían de salvar
obstáculos difíciles, con muy pocos medios para ello. Se internaban en los
cortijos y unían puntos distantes del término.
Existían, por último, otra serie de caminos locales, en condiciones se­
mejantes o peores a los que hemos visto, que unían puntos dentro del tér­
mino municipal.
La red viaria seguía una disposición radial en tomo al pueblo. La
mayor densidad de caminos se encontraba en las proximidades del núcleo
urbano, haciéndose más fluida a medida que nos separamos de él. Esta dis­
posición tiene relación con la estructura de la propiedad de la tierra. En los
alrededores del pueblo y en las márgenes de los ríos la propiedad está mu­
cho más dividida. Como consecuencia ha de crearse toda una red de cami­
nos que pongan en contacto las propiedades con las vías principales. A me­
dida que nos alejamos de la población, la propiedad de la tierra va hacién­
dose más extensa, por lo cual los caminos guardan más distancia entre
ellos.
En general, el transporte puede dividirse en dos grupos: transporte de
mercancías y transporte de pasajeros. Ambos pueden subdividirse a su vez
según el sistema empleado; transporte de tracción animal y de tracción me­
cánica.
El transporte de mercancías mediante tracción animal era fundamental
en la época. Multitud de faenas y labores se hacían siguiendo este sistema.
En los cortijos siempre había aperos y animales destinados a estos menes­
teres. Como ejemplo bástenos decir que el trigo, tan importante en la loca­
lidad, tras ser segado en el campo, era llevado a la era en carretas cargadas
de gavillas. Imagínese la gran producción de trigo existente en el término y
168 Antonio Leon Lillo

nos daremos cuenta de la importancia de este medio de transporte, tan sólo


para esta actividad.
Según un censo de vehículos de tracción animal realizado en 1942 exis­
tían en el término palmeño un total de 153 unidades entre carros y carre­
tas:
Tabla LXI
CENSO DE VEHICULOS DETRACCION ANIMAL. PALMA DEL RIO

Carros de 2 ruedas con carga de 1.200 kg. o más............. II unidades


Carros de 2 ruedas con carga de 800 a 1.200 kg................ 43 unidades
Carros de 2 ruedas con carga inferior a 88 kg.................... 17 unidades
Camiones de tracción animal con 4 ruedas...................... 3 unidades
Carretas....................................................................................... 82 unidades

Fuente: Archivo Municipal.

Los animales también cumplían una importante función en el trans­


porte de mercancías, bien fuesen empleados en el arrastre o en la carga. En
1942 existían 32 caballos, 165 asnos, 263 mulos y 148 reses bovinas dedi­
cados a estas tareas.
Necesariamente los desplazamientos tenían que ser lentos y de poca en­
vergadura.
El transporte de mercancías mediante tracción mecánica estaba poco
desarrollado en 1936 y así continuó a lo largo de la etapa estudiada, expe­
rimentando incluso un retroceso a juzgar por los datos que tenemos. Si en
1938 existían en Palma 15 camiones matriculados, en 1949 este número
había descendido hasta 10. Para entender esta evolución hemos de tener
presentes las graves dificultades que el país tenía en esos momentos: guerra
civil, guerra mundial y bloqueo internacional habían hecho que fuese muy
difícil encontrar piezas de repuesto y más difícil aún la posibilidad de com­
prar algunos efectivos nuevos. Por otro lado, sabemos que el aumento de la
producción en la agricultura fue un hecho y por consiguiente la necesidad
de nuevos medios de transporte se imponía. La solución se encontró en los
carros y carretas. La construcción de estos nuevos y necesarios vehículos se
ve corroborada en el aumento que dentro del sector de la carpintería expe­
rimentaron las cotizaciones pertenecientes a los constructores de carros,
como vimos cuando hablábamos de la industria. Es de suponer por consi­
guiente que el número de estos vehículos aumentase de forma considerable
con relación a las cifras que existían en 1942. Igualmente, debió elevarse la
cantidad de animales dedicados a estos trabajos.
Palma del Rio 1936-52 169

Tabla LXI1
CENSO DE CAMIONES. PALMA DEL RIO. 1938

Nombre del propietario marca matricula potencia

Antonio Barriento Ruiz......... Chevrolet CO-5928 21 Hp.


Francisco Barriento Ruiz .... Ford SE-I4703 l7Hp.
José Callejón Bermudo........... Dogge SE-7038 18 Hp.
Antonio Delgado Jiménez ... Chevrolet CO-4747 20 Hp.
Antonio España Ocaña........... Chevrolet CO-4598 20 Hp.
Baldomero Fernández Liñán . Ford SE-13675 17Hp.
Rafael García Montero........... G.M.C. SE-9364 21 Hp.
Rafael González Dominguez. G.M.C. SE-9784 21 Hp.
José León Lopera...................... Dogge SE-11060 22 Hp.
José León Lopera...................... Chevrolet CO-4707 20 Hp.
J. María Mayén Gálvez........... Chevrolet CO-4970 20 Hp.
J. José Mayén Gálvez............... Chevrolet SE-13977 20 Hp.
Juan Muñoz Carmona............. Internacional CO-4880 16 Hp.
José Palma Ruiz........................ Chevrolet H-690 16 Hp.
Francisco RuizCapilla........... Starwt SE-16483 22 Hp.

Fuente: Archivo Municipal.

Tabla LX1I1
CENSO DE CAMIONES. PALMA DEL RIO. 1949

Nombre del propietario marca matricula potencia Tm.

Hijos de P. Peñalver Consea . Austin CO-6298 21 Hp. 4


Juan Barriento Ruiz............... Ford SE-14703 17 Hp. 3
José Callejón Bermudo......... Dogge SE-7038 18 Hp. 3
José Callejón Bermudo......... G.M.C. CO-6407 25 Hp. 6
José Callejón Bermudo......... Chevrolet BA-4307 20 Hp. 2,5
Francisco García Machuca.. Ford CO-6279 25 Hp. 3
Salvador Huerta Benitez .... Starwt SE-12I6 22 Hp. 3
Industrias Ortiz, S.A............... Fiat M-62768 36 Hp. 7
Industrias Ortiz. S.A............... Chevrolet CO-6225 21 Hp. 2
Antonio Morales Fernández. Autocar M-73476 24 Hp. 5

Fuente: Archivo Municipal.

El transporte de personas por medios no mecánicos es muy difícil de


controlar y conocer su importancia exacta. En la mayor parte de los casos
se trataría de pequeños desplazamientos de personas que iban y venían has­
ta la localidad desde su lugar de trabajo, frecuentemente obreros eventua­
les o empleados fijos que hacían el camino del cortijo al pueblo en animales
de carga (asnos fundamentalmente). Otras personas se desplazaban a pie,
aun teniendo que cubrir diariamente largas distancias. No era descabellado
que al término de la jomada algún gañán pusiese rumbo a la localidad aun­
que el cortijo se encontrara bastante distante.
170 Antonio Leon Lillo

Los propietarios de las fincas solían disponer de coches de caballos


para sus desplazamientos. Cuando tenían que inspeccionar las faenas que
se llevaban a cabo en sus propiedades utilizaban el caballo como animal de
montura. En 1942 existían en Palma del Río un total de 20 coches de caba­
llos. distribuidos y clasificados de la forma siguiente: 5 coches de 2 asien­
tos, 13 de 4 y 2 de más de 4 asientos.
La bicicleta debió de ser un medio cada vez más empleado para el
transporte individual. No poseemos dato alguno respecto al número de es­
tos vehículos ya que no se realizaban censos. Sabemos, sin embargo, y lo
veremos cuando hablemos del comercio, que hubo en el pueblo un estable­
cimiento que alquilaba estos vehículos, síntoma de que ya se utilizaban
con alguna frecuencia.

Por lo que al transporte de personas por medios de tracción mecánica


se refiere, podemos decir que descendió la cantidad de vehículos dedica­
dos a ello. Los turismos en 1938 eran 12 y en 1949 sólo 10. Para la primera
fecha había 2 omnibus y 3 en 1949; en 1938 se disponía de 6 taxis, el mis­
mo número que en 1949.
Consultando la relación de nombres de las personas que poseían turis­
mos nos damos cuenta de que estaban en manos de la oligarquía territorial,
que disponía de suficiente riqueza para ello. Tan sólo en 1949 aparece un
turismo matriculado a nombre de una empresa.

Por el contrario omnibus y taxis pertenecían a las clases urbanas me­


dias y modestas. Eran un instrumento de trabajo. Unicamente aparece un
taxi en 1949 matriculado a nombre de Juan Jesús Ortiz León que era la
personá más importante de Industrias Ortiz S. A.

Tabla LXIV
CENSO DE TURISMOS. PALMA DEL RIO. 1938

Nombre del propietario marca matrícula potencia


Rafael C. de León y Torrado . D.K.W. CO-527 5 Hp.
Baldomero Fernández Liñán . Ford SE-3372 16 Hp.
J. Angel García y García......... Chevrolet CO-4574 20 Hp.
Hermanos García...................... Oakland CO-4589 26 Hp.
Vicente García Matías............. Citroen SE-7811 10 Hp.
Juan García Ruiz...................... Citroen M-13849 7 Hp.
Manuel Martínez Lora........... Ford SE-12278 17 Hp.
Félix Moreno Ardanuy........... Cadillac CO-3652 30 Hp.
Crescendo Olias Berrera......... Chrysler SS-6296 22 Hp.
Manuel Pérez Falcón............... Ford SE-12020 17 Hp.
Eusebio Telles Reyes............... Ford SE-8160 16 Hp.
Pedro Liñán Ardanuy............. Chrysler CO-3119 19 Hp.

Fuente: Archivo Municipal.


Palma del Rio 1936-52 171

Tabla LXV
CENSO DE TURISMOS. PALMA DEL RIO. 1949

Nombre del propietario marca matrícula potencia

J. Liñán Ruiz de Almodóvar . Austin CO-6238 7Hp.


Adela Calvo de León............... Citroen J-1787 5Hp.
J. Calvo de León y Torrado .. Adler M-65840 8 Hp.
Juan García Ruiz...................... Citroen M-13849 7Hp.
Industrias Ortiz. S.A................. Opel LO-1785 9Hp.
Pedro Liñán Ardanuy............. Talbot SE-4386 -Hp.
Félix Moreno Ardanuy........... Cadillac CO-6171 30 Hp.
Félix Moreno de la Cova......... Fiat M-61171 9Hp.
Manuel Pérez Falcón............... Ford SE-12020 17 Hp.
Emilio Roldán Benavides.... Renault GR-3775 11 Hp.

Fuente: Archivo Municipal.

Tabla LXV1
CENSO DE OMNIBUS. PALMA DEL RIO. 1938-49

Nombre del propietario marca matrícula potencia


José Callejón Bermudo .... Chevrolet CO-3338 16 Hp.
1938
Antonio Páez Robles........... Ford CO-4080 17 Hp.
José Callejón Bermudo .... Chevrolet CO-3338 16 Hp.
1949 José Callejón Bermudo .... Ford SE-14890 20 Hp.
Juan Páez León...................... Studebaquer SE-15352 21 Hp.

Fuente: Archivo Municipal.

Tabla LXVII
CENSO DE TAXIS. PALMA DEL RIO. 1938-49

Nombre del propietario marca matricula potencia

Antonio Callejón Bermudo .. Dogge SE-5014 18 Hp.


Jesús Carmona Morales......... Wippet SE-12331 14 Hp.
Manuel Carmona Morales ... Citroen SE-8282 10 Hp.
1 Q'Xg
Juan Dugo Martinez............... Peugeot CO-2273 10 Hp
Hermenegildo Garcia Verde.. Chrysler M-31122 23 Hp.
José González Fuentes........... Ford SE-13658 17Hp.
Antonio Callejón Bermudo .. Dogge SE-5014 18 Hp.
José Callejón Bermudo........... Ford SE-12574 17 Hp.
Juan Caro Tubio...................... CO-3270 19 Hp
1949
Miguel Garcia del Pulgar .... Dogge CO-3087 18 Hp.
Purificación Morales Jiménez Gran Paige CO-4271 19 Hp.
Juan Jesús Ortiz León............. Gran Paige -19629 20 Hp.

Fuente: Archivo Municipal.


172 Antonio Leon Lillo
Transporte por ferrocarril
La línea férrea que pasa por las inmediaciones de Palma del Río es la
que une Córdoba con Sevilla. En el siglo XIX y primeros años del XX per­
teneció a la compañía francesa «Madrid-Zaragoza-Alicante» (M.Z.A.) que
la explotó durante toda esta etapa, en que se construyó la infraestructura
principal de la red y con posterioridad se fue ampliando y perfeccionando.
La estación de ferrocarril está situada aproximadamente a kilómetro y
medio del casco urbano, circunstancia que hacía necesario un autobús o
cualquier otro medio de transporte para que los pasajeros pudiesen llegar
hasta ella con un mínimo de comodidad.
En febrero de 1941, merced a la «Ley de Bases de Ordenación Ferrovia­
ria y de Transporte por Carretera», el Estado se hace cargo de la red ferro­
viaria de ancho normal que hasta ahora había estado en manos de compa­
ñías privadas. Para llevar a cabo estas tareas es creada la compañía pública
«Red Nacional de Ferrocarriles de España (R.E.N.F.E.)».
Un total de 11 personas componían en 1939 la plantilla del ferrocarril
en Palma del Río, incluyendo el personal que había en la propia estación y
el que se encontraba en el despacho central situado en la localidad. Con
todo, el servicio que ofrecía el ferrocarril a los habitantes palmeños se mos­
tró insuficiente.
En febrero de 1943, labradores, industriales y comerciantes del pueblo
dirigían un escrito al inspector de la zona en el que se pedía la ampliación
de la estación. En el escrito exponían:
que la transformación de una parte considerable del término munici­
pal de cultivos de secano a regadío, seguida de inmediatas nuevas zo­
nas puestas en riego elevarán en un futuro muy próximo a siete mil
hectáreas regables dentro del término municipal. Que no existe una
estación de ferrocarril dentro de la zona que la actual de Palma del
Río, por tener necesariamente que pasar todo lo producido por ella
por el puente sobre el Guadalquivir situado en las inmediaciones de la
dicha estación. Que la capacidad actual de la citada estación es a todas
luces insuficiente para el tráfico normal y al aumentar aquél en la pro­
porción consiguiente al cambio de cultivo de secano a riego, tal insufi­
ciencia será absoluta. Que en la parte regada ya el año agrícola de
1942-1943 se calcula una cosecha probable de remolacha de dos mil
vagones y como dicha cosecha ha de salir en un plazo máximo de un
mes supone un embarque diario de cerca de diez vagones sobre el mo­
vimiento acostumbrado. Por todo lo expuesto, suplicamos a V.S.
se sirva acordar sea ampliada la actual estación férrea de esta ciudad,
en proporción a las necesidades de la población y su término.
Dicha petición fue atendida y en acta municipal de 17 de julio de 1943
aparece aprobado un crédito para que la estación sea dotada con una terce­
ra vía. El tráfico de mercancías por ferrocarril debió ser muy intenso du­
rante todo el período. Trigo, cebada, maíz, ganado, etc., todo era transpor­
tado por este sistema cuando las distancias que debían cubrirse eran largas.
Palma del Rio 1936-52 173

COMERCIO

Tipología
En Palma del Río existieron 50 actividades distintas relacionadas más
o menos directamente con el comercio en el período de tiempo que nos
ocupa. AI menos 37 de ellas se desarrollaban ya con anterioridad a 1936.
Algunas permanecieron funcionando hasta el final y otras tuvieron que ce­
rrar ante las adversas circunstancias. Para 1952 hemos calculado que se
ejercían aproximadamente el mismo número de actividades que en el 36.
En 1935 existían 90 negocios y en el 52 se contabilizaban 93, a los que hay
que añadirles los comisionistas (151).
Si nos detenemos un poco en la evolución, podemos apreciar que existe un
descenso ininterrumpido en el número de empresas para los años que van
de 1936 a 1939, ambos inclusive: la guerra se cobraba su tributo. En 1940
aparece una fuerte recuperación, situando el nivel por encima del alcanza­
do al comienzo y prolongándose esta situación hasta 1945, con excepción
de 1942, fecha que conoció una crisis. En 1946 se produce una nueva rece­
sión y en los años siguientes una cierta alza mantuvo estancado el nivel
conseguido.
Las actividades que en 1935 estaban funcionando generaban un mayor
número de negocios que las que emprenderían su andadura después de esta
fecha. Aquéllas, por lo general, cubrían una demanda que difícilmente po­
día ser satisfecha con un solo negocio. Eran pequeños establecimientos de­
dicados en su mayor parte al ramo de la alimentación o del vestido.
Las actividades emprendidas con posterioridad a la guerra civil satisfa­
cían fácilmente la demanda local con 1 ó 2 negocios; su necesidad para la
población no era tan perentoria como lo era la de las antes mencionadas.
Solían ser negocios más grandes y con características distintas a los prime­
ros.
Las actividades relacionadas con la alimentación eran las más impor­
tantes de la localidad por cuanto acaparaban el número más elevado de es­
tablecimientos. En 1935 se desarrollaban 11 diferentes, ejercidas por un
total de 36 negocios. En 1952 eran 10 las actividades y 41 los locales exis­
tentes. En el discurrir intermedio de estas dos fechas quedaba una evolu­
ción lenta y difícil que había hecho aparecer nuevas actividades y desapa­
recer otras. Los negocios más «superfluos» desaparecían con mayor facili­
dad, como establecimientos de «venta de cerveza al por mayor» o «venta
de paja y cebada». Otras actividades, en cambio, debían su desaparición a
motivos ajenos a los puramente económicos; un ejemplo de ello lo tene­
mos en la especulación con cereales, que fue una actividad que dejó de
existir cuando el Estado se hizo cargo de toda la producción.
(151) Los vendedores de buñuelos los omitimos pues ya los contabilizamos al comienzo del
período.
Tabla LXVIII
-4
ACTIVIDADES Y NUMERO DE NEGOCIOS EN CADA UNA DE ELLAS.
PALMA DEL RIO, 1935-1952

Actividad 1935 1936 1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944 1945 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1952

Venta de camas de metal. 2 2212 22222 22222222


Ferretería............................ 3 2333 44333 11332222
Tejidos................................ 3 2222 1 1 223 554678 10 11
Pompas fúnebres............. 2 1 1 1 I 1 1 - - - - -
Huéspedes.......................... 3 433 1 34446 54333433
Venta de sombreros......... 1 - 1 1 1 1 1 11 1 1 - - - -
Mercería............................ 5 6 4 3 2 2 2 1 1 2 2 1 4 4 4 3 1 1
Ultramarinos .................... 6 3 6 5 6 6 8 8 7 7 7 7 6 6 6 7 6 5
Venta de tocino y jamones 6544544434 11111111
Cerveza al por mayor.... 1 11 1 1 1 1-- - ________
Venta de cemento............. I 11 1- 1 1-1- ________
Efectos de envase............. I 1 1 1 I 1 1 - - - - - - - - - - -
Aceite mineral.................. 1 - - - - - - - - - - - - - - - - -
Venta de carnes frescas.. 2 2 — - - 424 10 8 88 10 85333
Comestibles........................ 8 7 7 6 4 7 5 6 6 7 7 7 7 8 8 8 6 6
Cafés..................................... 7 10 8 6 8 7 9 8 13 16 20 19 19 17 13 12 14 15
Tabemaybar.................... 7 8223 7 11 12 44 454333--

A ntonio L eón L illo


Abacería............................ 3 1 7 7 4 7 10 11 II 13 14 13 11 12 14 18 15 17
Venta de pan...................... 1 2 1 1 1 2 1 1 2 - - - 1 1 1 1 1 1
Venta de frutas.................. 3 4 2 2 1 3 I 1 4 4 43 4 4 4 4 4 4
Venta de paja y cebada .. 2 52 32 22 12- _ - 1
Especulador de cereales. .2 11 1- 1 - - - _ ________
Especulador de aceites... 2 11112 1111 11111111
Especulador de frutos de
latierra................................ 5333255554 11111121
Estanco............................... 5
Venta de gasolina............. 2
Comisionistas.................... 6
Venta de curtidos............. -
Venta de explosivos......... 1
Corredor de fincas...........
Prestamista........................
Comisionado de acopio..
Legumbres al por mayor.
Venta de pescado.............
Especulador en carnes...
Venta de carbón...............
Alquiler de bicicletas....
Droguería..........................
Vinos al por mayor.........
Coloniales al por mayor .
Venta de buñuelos...........
Venta de libros.................
Venta de quincalla...........
Venta de calzados.............
Venta de retales...............
Venta de embutidos.........
Venta de automóviles ...
Agencia de transporte ...
Contratista de obras.........
Venta de patatas al por
mayor...................................

(Elaboración propia).
Palma del R io 1936-52


-J
176 Antonio Leon Lillo

Las actividades más necesarias y sólidas permanecieron; a ellas se unie­


ron otras de reciente creación, cuya suerte sería diversa: «ventas de pesca­
do» y «patatas al por mayor» tendrán éxito, en tanto que «ventas de legum­
bres al por mayor», «especulación en carne», «vinos al por mayor», «venta
de embutidos» y «coloniales al por mayor» no tuvieron oportunidad de
proseguir su labor durante mucho tiempo.
Se puede resumir este proceso diciendo que se produjo un cierto fenó­
meno de estancamiento si consideramos el número de actividades y nego­
cios que perduran a lo largo del tiempo de estudio. De esta evolución glo­
bal escapan algunas actividades, como por ejemplo la «abacería» que co­
noció una gran progresión: tras unos comienzos difíciles por los tiempos de
guerra, se alcanzan unos momentos de esplendor, que serán oscurecidos le­
vemente en 1947 y 1948 por una pequeña crisis de la que pronto se salió
para alcanzar el máximo en 1950. Así, lo que al inicio del período eran
sólo 3 negocios se convirtieron en 17 en 1952. Para explicarnos mejor este
desarrollo no debemos olvidar el importante aumento de la población.
Algunas actividades permanecieron con los mismos negocios al princi­
pio y al final de la fase objeto de estudio, si bien sus años centrales experi­
mentaron un auge momentáneo. Un ejemplo bien claro de lo que decimos
es la «venta de carnes frescas» que conoció un impulso fuerte entre 1943 y
1948. No sabemos exactamente a qué causas puede deberse; pensamos que
deben concurrir razones externas a las económicas, pues es precisamente
durante estos años cuando el país pasa por unos graves momentos en que el
hambre, en Andalucía sobre todo, fue muy grande.
El vestido sigue en importancia a la alimentación por el número de ac­
tividades que desarrolla. En 1935 eran tres: «tejidos», «venta de sombre­
ros» y «mercería». Entre las tres sumaban un total de nueve negocios. En
1952 volvían a contabilizarse otras tres: «tejidos», «mercería» y «venta de
calzados», base del trabajo de 13 establecimientos. La «venta de sombreros
y retales», que en su momento habían completado el sector, ya habían de­
jado de funcionar. Esto no significa que tales productos dejaran de vender­
se, sino que no eran la principal actividad de ningún local y por lo tanto se
podían obtener en otros establecimientos del ramo.
El sector del tejido experimentó una importante progresión: si en 1935
contaba con 3 puntos de venta, en 1952 ya eran 11. En 1944 pasó por una
etapa de recesión: lentamente fue recuperándose-salvo una pequeña crisis
en 1947-hasta dar un gran salto en 1952.
El surtido que podía comprarse en estos locales era diverso: tejidos, ar­
tículos de paquetería, confecciones, encajes, perfumería y calzado. Eran
pequeños. En 1938 había un solo empleado en cada tienda de las dos exis­
tentes; uno de ellos cobraba un sueldo diario de 6,60 pesetas y 8,30 el en­
cargado de la otra tienda. En una de las tres mercerías había dos empleados
que percibían un salario de 2,50 y 3,25 pesetas respectivamente. En 1943,
en los dos establecimientos dedicados a ventas de tejidos, había dos em­
pleados en cada uno de ellos.
Palma del Rio 19Ï6-52 177

Hospedería y Cafés agrupaba tres tipos de negocios: «casa de huéspe­


des», «cafés» y «bares y tabernas». La actividad que menos establecimien­
tos ocupaba era la de hostelería: en 1935 existían tres; más tarde, tras el
auge de los años 1944-1945, volvió a colocarse con tres hospederías para
1952. _____
Tabernas y cafés juntos reunían el mayor número de establecimientos
en la localidad. En ambos tipos de negocios se servían prácticamente los
mismos productos: vinos, licores y tapas constituían la base de artículos
con los que se atendía a la clientela. Su evolución no deja de sorprender. Si
los analizamos conjuntamente, vemos que para 1935 existían un total de
14 locales, cifra que se vio reducida durante los años de la guerra civil. Será
a partir de 1940 y hasta 1948 cuando se registra una progresión más acusa­
da. En 1945 y 1946, cuando la situación social era más grave, se alcanzan
las máximas cotas. El nivel de 1935 se verá igualado en 1952.
Veamos ahora la evolución seguida por cada una de las dos actividades.
La nota esencial es que se produjo una progresión inversa. Al comienzo el
número de establecimientos estaba equilibrado, quizá con alguna leve dife­
rencia a favor de los cafés. El número de bares y tabernas se redujo bastan­
te. Concluida la guerra, la recuperación de los bares fue mucho más rápida
y en mayor cantidad que la de los cafés. En 1943 se produjo una transfor­
mación importante, quizá producto de una administración más correcta:
el número de cafés aumenta, mientras que el de bares y tabernas disminuye
hasta quedar en un tercio del que tenían el año anterior. Desde este mo­
mento los cafés prosiguieron su ascensión mientras que los bares dismi­
nuyeron sus efectivos hasta desaparecer en 1951.
El sector, en general, precisaba pocos empleados en cada negocio. En
1938 el número de personas que trabajaban en estos locales y el jornal que
percibían era el siguiente (tomando como ejemplos cuatro de los ocho exis­
tentes):
Tabla LX1X
NUMERO DE EMPLEADOS Y SUELDO DI ARIO. CAFES Y BARES.
PALMA DELRIO. 1938

Negocio n." empleados sueldo/diario/ptas.

A 2 5,50 5,50
B 2 4,22 2,11
C 1 4
D 1 5

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

En 1942. cuatro de los ocho cafés abiertos daban trabajo a un total de


seis personas. En el mismo año, en 8 de los 12 bares y tabernas había 13
empleados distribuidos como sigue: A: 1 ; B: 1 ; C: 3; D: 1 ; E: 2; F: 1, G: 1 y
H:3.
178 Antonio Leon Lillo

Las actividades relacionadas con trabajos por comisión también se ha­


llaban representadas en Palma del Río. Existían tres tipos distintos que
medraban mientras las circunstancias lo permitían: agentes comerciales,
corredores de fincas y comisionados de acopio. De ellas, la más importante
por el número de representantes que tenía, era la de los agentes comercia­
les. Las otras dos, por su carácter específico en exceso, estaban representa­
das por un único individuo en cada una de ellas.
La figura del corredor desempeñaba una actividad difícil de seguir ad­
ministrativamente, ya que solía ejercerse sin la reglamentación necesaria.
Tenemos registrada la presencia de un corredor en 1936. Esta actividad de­
saparecerá del censo durante unos años, para irrumpir de nuevo en 1952
con dos representantes.
«Comisionado de acopio» es una función creada por la administración
durante los años de la contienda civil. Por esta razón sólo aparece en 1937
y 1938, desempeñada por Baldomero Fernández Liñán, industrial impor­
tante en la localidad.
Los agentes comerciales son personas que representan en el pueblo al­
guna marca o producto elaborado fuera de él. Los más usuales son los de
bebida, maquinaria, etc. El sector sigue una evolución caracterizada por
una constante progresión en el número de personas dedicadas a estas acti­
vidades. Durante el período de la guerra se produjo una recesión, conse­
cuente con las dificultades del momento. Después, el número de comisio­
nistas se vio duplicado rápidamente hasta llegar 1946, último año para el
que tenemos referencia en el censo. Sabemos, no obstante, que los agentes
comerciales siguieron desempeñando su labor aunque no conozcamos el
proceso desarrollado por esta actividad.

La progresiva introducción del automóvil en la sociedad, fue creando


una serie de actividades en torno suyo que ampliaron las posibilidades co­
merciales existentes en la localidad. Se desarrollaron tres actividades den­
tro de este sector: «venta de aceite mineral, «venta de gasolina» y «venta de
automóviles». La primera de ellas estuvo funcionando como tal actividad
independiente por espacio de un año: 1935. Después pasaría a venderse
dentro de un negocio de mayores proporciones. La «venta de gasolina» es­
tuvo presente durante todo el período, representada por dos negocios, con
la excepción hecha de los años 1937 y 1938 en que los establecimientos
quedaron reducidos sólo a uno. Aquí trabajaban cuatro empleados que co­
braban un sueldo diario en consonancia con su categoría: A: 8,75 pesetas;
B: 7,94; C: 5 y D: 4,79 pesetas. La venta de automóviles no apareció hasta
1948 y ya en 1952 había dos negocios dedicados a estas tareas.
El sector del automóvil estaba muy concentrado. Tres personas estaban
a cargo de todos los negocios y en concreto una de ellas había participado
desde el comienzo en todas las actividades.
Palma del Rio 1930-52 179

Aspectos sociales
Pocos son los datos que podemos aportar para caracterizar la situación
social del sector terciario. La falta de fuentes adecuadas nos lo impide.
Podemos ofrecer cifras relativas al paro existente durante dos años con­
cretos: en septiembre de 1939, con un total de 356 obreros varones parados
en la localidad, los pertenecientes a este sector eran 28, que representaban
el 7,86% del total. Los transportes terrestres y el ramo del comercio en ge­
neral presentaban cada uno seis personas en paro. La banca, seguros y ofi­
cinas tenía cuatro y el resto de actividades que completan el sector conta­
ban con 12. El paro femenino total era de 293 personas, pero no sabemos
cual era su distribución por sectores. En abril de 1940, momento grave por
*• ser de muy poca demanda de trabajo en el campo, el paro masculino había
alcanzado la cifra de 363 personas; de ellas 11 pertenecientes al sector ter­
ciario, es decir, el 3,03%. El mayor número de ellos se encuadraba dentro
de los transportes, concretamente en número de siete. En el apartado de
varios había tres personas y una sola en el sector de oficinas.
Si comparamos el paro que veíamos para la agricultura y la industria
, con el que acabamos de conocer, nos daremos cuenta de que el sector ter­
ciario era el menos afectado por el problema laboral. Ello es debido a las
características peculiares de este tipo de trabajos: hay un número más re­
ducido de empleados que en otros sectores, ya que generalmente al tratarse
de pequeños establecimientos los mismos propietarios ocupaban los pues­
tos de trabajo que eran necesarios. Pero aún en el caso de los trabajadores
asalariados, éstos, por la dinámica de la organización del trabajo, estaban
menos expuestos a la contingencia de quedarse sin empleo. Las relaciones
de trabajo que se establecían en el proceso laboral hacía que existiesen me-
* nos conflictos entre patronos y obreros, por lo que se ocupaba el puesto du­
rante más tiempo.
El salario percibido era otro de los factores importantes a la hora de
considerar la realidad social de un determinado grupo. En la tabla LXX ve­
mos el jornal que percibían los empleados en algunas de las actividades de­
sarrolladas (152). De ella se desprende que la labor mejor remunerada,
< hasta donde tenemos constancia, era la de la banca, siguiéndole de cerca la
de los empleados de ferrocarriles. Los peor pagados eran los que realizaban
su trabajo en mercerías y tabernas. Según los datos de la taóla, el jornal
medio por obrero era de 7,01 pesetas diarias, lo que representa un sueldo
medio superior al de la industria en 1,53 pesetas.

(152) Son datos aproximados, ya que sólo tenemos recogidas algunas actividades.
180 Antonio Leon Lillo

Tabla LXX
SUELDO MEDIO PERCIBIDO POR LOS EMPLEADOS EN
CADA ACTIVIDAD. PALMA DEL RIO. 1938

Actividad sueldo diario/ptas.

Tejidos.......................................... 7,49*
Mercería....................................... 2,94*
Venta de aceite.......................... 6,66*
Pompas fúnebres........................ 7
Venta de frutos de la tierra.... 8,25*
Venta de gasolina...................... 6,57*
Tabernas............... ..................... 4,38*
Ferretería............................ 8,50*
Notaría......................................... 5,47
Estación de ferrocarril............. 9,09*
Banca............................................ 10,78
*

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).


(*) Sueldo medio de varios establecimientos de la misma actividad.
LA POBLACION
Todo el sistema económico que hemos expuesto estaba desarrollado
por una población que lo mantenía en funcionamiento. Ver cuáles eran sus
características es lo que nos proponemos seguidamente.

POBLACION ABSOLUTA

En el año 1936 Palma del Río contaba con 10.035 habitantes de hecho.
En 1952 se habían convertido en 16.697, que representaban un aumento
del 66,38%. No obstante, la evolución no siguió siempre las mismas pau­
tas, pudiéndose distinguir de esta forma varias etapas.
Tabla LXXI
POBLACION ABSOLUTA. PALMA DEL RIO

Poblac. abs. Crecimiento Poblac. abs. Crecimiento


de derecho índice de hecho índice

1930 9.968 100


1936 10.056 100 10.035 100,67
1938 10.469 104,10 9.147 91,76
1939 12.706 126,35 11.405 114,41
1940 15.347 152,61 15.042 150,90
1942 15.347 152,61 - -
1945 13.468 133,92 13.236 132,78
1948 15.533 154,46 15.311 153,60
1950 15.781 156,93 15.691 157,41
1951 16.209 161,18 16.142 161,93
1952 16.802 167,08 16.697 167,50
1955 16.560 164,67 16.412 164,64

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

En la población de hecho aparece un primer momento de crecimiento,


en tomo al 4%, que acaba en 1938. En 1939 y 1940 se produjo un fuerte in­
cremento de habitantes que sobrepasa en ambos casos el 20%.
184 Antonio Leon Lillo

Hay que asociar esta expansión a los cultivos intensivos de rega­


dío, que a veces, como en el caso de Palma, han dado origen a nota­
bles inmigraciones, incluso extraprovinciales (153).
Creemos que también hay que relacionarla con la llegada de refugiados
de otras zonas una vez que éstas cayeron en manos del ejército más tarde
vencedor. Una alusión a este hecho la encontramos recogida en acta muni­
cipal del 15 de mayo de 1939. Según esta fuente, debido a ello, es «por lo
que ha tenido un aumento la población de esta ciudad de unas tres mil per­
sonas».
Tras un corto período de estabilización en 1942, aparece una recesión
importante en 1945-46, momento de grave crisis social por cuanto que la
sequía imposibilitó la recogida de una cosecha suficiente. El hambre en
este año fue un azote continuo. En 1948 volvemos a observar un incremen­
to de población que será sostenido y uniforme hasta 1952.
Figura XII
EVOLUCION DE LA POBLACION ABSOLUTA. PALMA DEL RIO

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

(153) López Ontiveros, A.: op. cit.. 76 s.


Palma del Rio 1936-52 185

La población de hecho sigue una evolución muy parecida a la anterior,


si bien en algunos momentos aparecen ciertos desequilibrios ocasionados
por Tactores externos al normal desenvolvimiento demográfico. El conflic­
to armado hizo que muchas personas abandonasen el pueblo. En 1938 ha­
bía 1.415 habitantes de derecho fuera del término municipal; en 1940 eran
467; en 1945 fueron 322; en 1950 la cifra se elevaba a 132 y en 1952 eran
ya tan sólo 124 ( 154). Como vemos, en los años de la guerra y los primeros
de la posguerra hubo un número elevado de personas que no se encontra­
ban en el pueblo: durante el conflicto pudieron estar en el frente o en zonas
donde aún no hubiera llegado el ejército sublevado. Tras el 1 de abril de
1939, la represión hizo que muchos se encontraran en las cárceles o en los
campos de concentración y que otros, por miedo a ellos, optaran por mar­
charse del país o refugiarse en pueblos donde fueran desconocidos.

MOVIMIENTO NATURAL

Muy resumidamente, en el ámbito provincial, el movimiento natural


de la población puede expresarse de la siguiente forma: de 1931 a 1936 la
natalidad experimentó un sostenido descenso, roto tan sólo en 1935, que
refleja un ligero aumento respecto al año anterior.
Sigue después una época completamente anormal en la que la cur­
va presenta pronunciados zigzags, cuyas inflexiones corresponden a
los siguientes años y causas: 1936 y 1937, comienzo de la guerra civil;
1941, mal año agrícola y depuraciones de la postguerra; 1946, «año
del hambre» por sequía como se dice en las calendas de la provincia; y
1951depresión económica y comienzo de una emigración masiva (155).
Por cuanto se refiere a la mortalidad, de 1931 a 1936 se aprecia un des­
censo global notable, aunque 1933 y 1936 aparezcan con unos índices su­
periores a los respectivos años anteriores. El comienzo de la guerra, su de­
sarrollo y posterior represión hicieron que se produjese un período con
unos índices anormalmente altos que podemos llevar hasta 1942. Desde
este año se observa un sostenido retroceso intercalado con momentos de
importante subida. «La escasísima cosecha de 1945-46 fue causa de que la
mortalidad se elevase» (156).
Ha sorprendido a los especialistas el hecho del descenso de la mortali­
dad, a pesar de un nivel económico con bastantes deficiencias y con una
producción agrícola insuficiente.
La única explicación posible es una explicación social. A partir de
un nivel de vida mínimo, la mortalidad de una población depende
hoy mucho más de factores sociales y sanitarios (política higiénica,
educación) que del desarrollo económico propiamente dicho ( 157).

( 154) Datos obtenidos sin tener en cuenta a los transeúntes (ver apéndice).
(155) López Ontiveros, A.: op. cit., 95.
(156) Nadal. L: op. cit., 229 (nota 196).
(157) Ibidem. 227.
186 Antonio Leon Lillo

Tabla LXXII
MOVIMIENTO NATURAL DE LA POBLACION.
PROVINCIA DE CORDOBA SIN LA CAPITAL

Natalidad Mortalidad Saldo


Año %o %o %>

1931 31.6 17,4 14.1


1932 31,0 15,2 15,7
1933 32,7 17.4 15.3
1934 28,6 16,8 11.8
1935 29,6 15,2 14,3
1936 26,1 15,7 10,3
1937 20,7 16.4 4,3
1938 19,8 14,6 5,2
1939 19,6 19,6 0.0
1940 38,7 18,2 10,5
1941 22,1 23,2 -L1
1942 23.4 16,2 7,2
1943 27,6 13.6 14,0
1944 26,9 12,7 14,2
1945 27,8 12,5 15.4
1946 22,7 17,3 5,4
1947 25,3 11.8 13,5
1948 28,6 10,8 17.9
1949 24,7 12.1 12,6
1950 19,7 11,4 8,3

Fuente: López Ontiveros. A.; Emigración, propiedad y paisaje... Cuadro 11. 8. (Ex­
tracto).

Natalidad
Dado que no poseemos datos sobre la población de hecho para algunos
años del periodo 1936-1952 y que las cifras del registro civil para el prime­
ro de ellos no son lo suficientemente completas, nos vemos imposibilitados
de estudiar estos temas con la profundidad que quisiéramos. Podemos ver,
eso sí, las líneas generales que siguieron estos factores demográficos.
Las cifras absolutas de la natalidad en este lapsus de tiempo fueron las
siguientes:
Palma del Rio 1936-52 187

Tabla LXXIII
NATALIDAD. CIFRAS ABSOLUTAS. PALMA DEL RIO

Varones Hembras Total


(1) 1936 49 54 103
1937 140 142 283
1938 98 89 187
1939 104 110 214
1940 206 187 393
1941 128 131 259
1942 161 163 324
1943 214 185 399
1944 180 187 367
1945 201 201 402
1946 170 168 338
1947 216 206 422
1948 239 219 458
1949 222 187 409
1950 180 172 352
1951 208 210 418
1952 253 220 473

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).


( 1 ) Los datos de 1936 están recogidos desde el 24 de agosto de tal año.

Según esto los índices de natalidad para cada año son los que siguen:

Tabla LXXIV
INDICES DE NATALIDAD. PALMA DEL RIO

1938 1939 1940 1945 1948 1950 1951 1952


%> %0 %0 %0 %o %□ %
20,44 18,76 26,12 30,37 29,91 22,43 25,89 28,32

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).

Se observa una evolución aproximada a la provincial en sus líneas glo­


bales. El conflicto bélico ocasionó un descenso general en la natalidad.
Desde su conclusión hasta 1945 un fuerte impulso la situará por encima de
la media cordobesa. De 1945 a 1948 la situación se estabilizará, si bien en
1946-1947 debió bajar el índice de manera sensible por la ya mencionada
crisis de hambre. A partir de 1948 y hasta 1950 existió un fuerte descen­
so, sobre todo este último año, a partir del cual se produce un nuevo incre­
mento.
Los índices locales se sitúan por encima de los provinciales en líneas
generales. En 1952 la media española era del 20,7% (158).

(158) Ibidem, 145s.(cuadro 19).


188 Antonio Leon Lillo

Mortalidad

La lucha contra la muerte ha sido una constante del hombre como es­
pecie. Sin embargo, hace relativamente poco tiempo que empezó a some­
terla a un relativo control.
Las cifras absolutas de mortalidad en Palma del Río son:
Palma del Rio 1936-52 189

Tabla LXXV
MORTALIDAD. CIFRAS ABSOLUTAS. PALMA DEL RIO

Varones Hembras Total

(1)1936 147 60 207


1937 84 87 171
1938 60 76 136
1939 127 86 213
1940 102 77 179
1941 129 92 221
1942 87 87 174
1943 87 92 179
1944 73 67 140
1945 85 74 159
1946 130 100 230
1947 77 71 148
1948 71 69 140
1949 95 79 174
1950 100 84 184
1951 75 55 130
1952 58 61 119

Fuente: Registro Civil. (Elaboración propia).


( 1 ) Los datos de 1936 están recogidos desde el 19 de junio del citado año.

Durante el transcurso de los acontecimientos posteriores al 18 de julio,


los varones sufrieron más bajas que las hembras. Una vez que la situación
se había estabilizado en los años 1937 y 1938, son las mujeres las que apa­
recen con un mayor número de bajas. Ello debe explicarse por su mayor
presencia en el pueblo, pues gran parte de los varones se encontraba en el
frente o habían sufrido la represión de 1936. Los años que completan el pe­
ríodo guardan un cierto equilibrio aunque en algunos momentos se vea
roto por una superior mortalidad masculina; es el caso de 1946 y 1951
principalmente.
Tabla LXXVI
INDICES DE MORTALIDAD. PALMA DEL RIO

1938 1939 1940 1945 1948 1950 1951 1952


%> %> %o %> %» %> %> %o
14,86 18,67 11,90 12,01 9,14 11,72 8,05 7,12

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).

A lo largo del período los índices de mortalidad descendieron conside­


rablemente. Para llegar a este punto hubieron de pasar algunas etapas. El
paralelismo con la evolución provincial es grande.
El final de la guerra y la consiguiente represión hizo que el índice de
1939 fuese considerablemente superior al del año anterior. En 1940 apre-
190 Antonio Leon Lillo

ciamos una fuerte bajada, que debemos entender como relativa puesto que
no es resultado de menos muertes sino de la enorme afluencia de personas
hacia el pueblo. Desde este año hasta 1945 existe una cierta estabilidad o
estancamiento, si bien en 1941 aparecía una elevada tasa, extremo que
debe quedar como hipótesis, pues con los datos que tenemos no es posible
asegurarlo. Desde el año que vio el final de la Segunda Guerra Mundial
hasta 1948 aparece en la gráfica un importante descenso. Esta progresión
nos puede inducir a error, pues al desconocer los datos de 1946-47 la
evolución global es más acentuada hacia la baja. En ese año, como pudimos
ver en la tabla LXXV, se produjo una fuerte mortalidad motivada por la
escasez de alimento. Una nueva cresta aparece situada en 1950, lo que sig­
nifica una subida del índice. A partir de este año y hasta 1952 una progre­
sión hacia la baja preside la tendencia general, situándola para este último
año en una tasa inferior a la media nacional.

1938 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).


Palma del Rio 1936-52 191

Motalidad infantil
Capítulo muy importante de la mortalidad general es la infantil.
Las cifras absolutas de muertes infantiles en Palma del Río fueron las
siguientes:
Tabla LXXVII
MORTALIDAD INFANTIL CLASICA. CIFRAS ABSOLUTAS.
PALMA DEL RIO

1937 1940 1943 1946 1949 1952


H V H V H V H V H V H V

Menores de un
mes......................... 4 1 2 5 5 5 3 5 3 5 6 9
De 1 a 6 meses... 10 19 14 15 15 10 11 24 14 11 6 5
De 7 a 12 meses.. 12 12 9 1 6 11 11 9 5 7 1 1
Total...................... 26 32 25 21 26 27 25 38 22 23 13 15

Total global........ 58 46 53 63 45 28

Fuente: Registro civil. H: hembra; V: varón. (Elaboración propia).

Los avances de la medicina, la mejora en las condiciones higiénicas,...


hicieron posible que se llegase al final del período con un número de muer­
tes sensiblemente inferior al existente en un principio. No obstante, aún
existía un grave peligro en momentos de crisis profunda, como lo confirma
el año 1946-47.
Las enfermedades de carácter exógeno eran las que tenían una mayor
participación en la mortalidad infantil, destacando entre ellas las del apa­
rato digestivo y respiratorio.
Tabla LXXVII1
ENFERMEDADES QUE PRODUJERON MAS DE UNA MUERTE EN
LA POBLACION INFANTIL CLASICA. PALMA DEL RIO

1937 1940 1943 1946 1949 1952

Gastroenteritis............................ 16 3 2 10 6
Enterocolitis................................. 2 10 13
Colitis............................................ 0 0 4
Bronconeumonia........................ 7 9 9
Bronquitis capilar........................ 7 4 8 5 1 8
Bronquitis aguda........................ 0 1 0 1 1 1
Atresia............................................ 116 2 11 7 0
Meningitis..................................... 4 5 5 7 0 0
Asistolia....................................... I 0 0 2 4 0
Raquitismo................................... 0 1 1 3 2 1
Tos-ferina......... ........................... 1 0 0 1 0 0
Colapso cardiaco........................ 0 1 0 0 ' 1 2
192 Antonio Leon Lillo

Insuficiencia cardiaca............... 0 1 0 1 0 0
Cardiopatía congenita............... 0 0 0 0 0 2
Colitis muco-membranosa.... 2 0 0 0 0 0
Dispepsia con distrofia............. 0 0 0 0 3 0
Meningitis tuberculosa............. 0 0 0 0 2 2
Asfixia............................................ 1 0 0 2 0 0
Falta de vitalidad........................ 0 1 1 0 0 0
Atrofia............................................ 0 0 0 0 2 0
Onconingitis................................. 0 0 2 0 0 0
Debilidad..................................... 0 0 1 1 0 1
Difteria......................................... 0 0 0 0 2 0

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).

Los índices de mortalidad infantil reflejan una progresión decreciente


en líneas generales. De 1937 a 1940 apareció un descenso muy fuerte. La
media del 37 estaba muy por encima de la nacional; la de 1940 era más se­
mejante. Un ligero ascenso se distingue en el índice de 1943 con relación al
de 1940. Será, sin embargo, en 1946 cuando se produzca una fuerte alza en
los índices de mortalidad local, situación que no se ve reflejada en la media
nacional. La crisis de subsistencia en este año tuvo una profunda repercu­
sión en el sur peninsular, en tanto que quedó un poco diluida para el con­
junto nacional. En 1949 las tasas vuelven a descender a los niveles que al­
canzaran en los años anteriores al «año del hambre». Si la comparamos
con la media nacional se observa que es bastante superior. Otro profundo
cambio hacia la baja se aprecia en 1952, momento en que la media nacio­
nal y la local estaban equilibradas.
Tabla LXX1X
INDICE DE MORTALIDAD INFANTIL. PALMA DEL RIO

1937 1940 1943 1946 1949 1952


% % % % % %

20,49 11,70 13,28 18,63 11,00 5,91

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).


Tabla LXXX
INDICES DE MORTALIDAD INFANTIL CLASICA. ESPAÑA

1935 10,94
1936 10,89
1937 13,00
1938 11,77
1939 13,52
1940 10,87
1941 14,29
1942 10,32
Palma del Rio 1W6-52 193

1943 9,92
1944 9.28
1945 8,49
1946 8,72
1947 7,07
1948 6,43
1949 6,89
1950 6,42
1951 6,26
1952 5.47
Fuente: Nadal, J.; La población española. 230.
Crecimiento vegetativo
Vistas la natalidad y la mortalidad estamos en condiciones de saber las
características evolutivas de la población palmeña..
Tabla LXXX1
INDICE DECRECIMIENTO VEGETATIVO. PALMA DEL RIO

1938 1939 1940 1945 1948 1950 1951 1952


%> %> %o %> %o %o %o %o
5,58 0,09 14,22 18,36 20,77 10,71 17,84 21,20

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).

Durante el tiempo que duró la guerra y sus consecuencias, los índices


de crecimiento arrojan unas cifras bastante bajas. A partir de 1940 la subi­
da es importante, aunque debemos tener presente que no poseemos datos
para 1941, año en el que a nivel provincial y nacional el crecimiento fue
negativo. En 1946-47 debió aparecer otra fuerte bajada como consecuencia
de la ya conocida crisis. Desde este momento y hasta 1948 una considera­
ble alza presidirá el proceso. Se asistirá a un gran retroceso en 1950 para,
desde aquí, reiniciar una nueva etapa de progreso acelerado.
194 Antonio Leon Lillo

Figura XV
INDICE DE CRECIMIENTO VEGETATIVO. PALMA DEL RIO

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).

Nupcialidad
Juega un importante papel dentro del movimiento natural de la pobla­
ción. Las barreras sociales establecidas para impedir, entre otras cosas, la
procreación fuera del matrimonio hacía que así fuese.
Nuevamente, la baja nupcialidad que nos aparece en 1938 se nos mani­
fiesta como una consecuencia de la contienda civil en la población. Pasado
este tiempo, los índices guardan un cierto equilibrio hasta llegar a 1952,
momento en que se aprecia una gran subida.
Palma del Rio 1936-52 1 95

Tabla LXXX11
MATRIMONIOS CELEBRADOS. PALMA DEL RIO

cifras índice
absolutas %

1937 40
1938 32 3.49
1939 70 6,13
1940 97 6,44
1941 111 -
1942 65 -
1943 95 -
1944 83 -
1945 108 8,15
1946 99 -
1947 106 -
1948 113 7,38
1949 98 -
1950 108 6,62
1951 114 7,06
1952 159 10.38

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).

Estudiando las edades de los contrayentes observamos que en los hom­


bres predomina el grupo comprendido entre los 25 y 29 años, que repre­
sentan el 49,86% del total. Las mujeres, en cambio, adelantan un poco la
edad de contraer nupcias con respecto a los varones. El grupo comprendi­
do entre los 20 y los 24 años aglutina al 45,91% del total.
Tabla LXXXI1I
EDAD EN EL MOMENTO DE CONTRAER MATRIMONIO

Varones % Hembras %

Menores de 20 años............. 5 0,33 71 4,75


De 20 a 24 años..................... 202 13,52 686 45,91
De 25 a 29 años.................... 745 49.86 517 34.60
De 30 a 34 años.................... 343 22,95 121 8.09
De 35 a 39 años.................... 99 6,62 45 3,01
De 40 en adelante.................. 100 6,69 54 3,61
Total....................................... 1.494 100 1.494 100

Fuente: Registro civil. (Elaboración propia).

MOVIMIENTOS MIGRATORIOS

En el capítulo dedicado al mundo rural veíamos cómo en algunos mo­


mentos concretos del ciclo agrícola había movimientos de este tipo que
196 Antonio Leon Lillo

afectaban a la localidad. Del mismo modo, observamos cómo la implanta­


ción del regadío había propiciado una corriente inmigratoria que hizo evo­
lucionar hacia adelante el número de personas que habitaban en el pueblo.
En el primer caso, podemos hablar de emigraciones estacionales y en el se­
gundo de inmigraciones permanentes.
Cuando el abanico de productos cultivados en el término no era muy
amplio y la mayor parte de ellos tenían unos ciclos de desarrollo muy pare­
cidos, los momentos en que se precisaba mucha mano de obra se agolpa­
ban en tomo a varias fechas a lo largo del año; lo mismo ocurría con los
momentos en que se precisaban menos trabajadores.
Desde que el regadío fue una realidad, las posibilidades de cultivar pro­
ductos nuevos aumentaron y ello hizo que el trabajo se repartiese más
equilibradamente a lo largo del año. Si a esto añadimos el aumento de
la cantidad de trabajo a realizar -ya que los nuevos cultivos precisaban
un mayor número de peonadas por unidad de superficie- nos explicaremos
por qué llegaron a la población importantes contingentes de trabajadores
con la esperanza de tener una ocupación segura. A los obreros locales ha­
bía que añadir ahora los procedentes de fuera del término. El resultado fue
una demanda de trabajo superior a la que el campo podía ofertar; de esta for­
ma, las crisis de empleo no desaparecerán por completo en algunos mo­
mentos del año.
Según un estudio de 1950 (159), 3.176 personas, habitantes de Palma
del Río, habían nacido en otros municipios. De ellas 1.073 lo habían he­
cho en otras localidades de la provincia de Córdoba y el resto. 2.687, pro­
cedían de otras provincias españolas. La afluencia de granadinos fue muy
importante puesto que sus mayores conocimientos sobre el regadío les pro­
piciaba ciertas ventajas en esta zona donde esta técnica era algo nuevo.
Las migraciones estacionales tenían unas causas muy concretas; duran­
te el período de las cosechas y en los momentos en que se realizaban tareas
que requerían cierta especialización -como el desmonte, por ejemplo-
cuadrillas de trabajadores llegaban en busca de empleo. Estas eran las épo­
cas del año en que Palma ejercía una atracción para los obreros de los pue­
blos cercanos que, por las razones que fuesen, tenían menos posibilidades
de trabajar que aquí. Pueblos como Hornachuelos, con una importantísi­
ma parte de su superficie ocupada por el monte, ofrecían pocas posibilida­
des de trabajo a sus habitantes fuera de las temporadas puntas de sus ciclos
agrícolas, qué estaban constituidos sobre todo por la recolección del cor­
cho y de la aceituna; no les quedaba otra solución que salir del término en
busca de ocupación.
También se daba en Palma el fenómeno de las emigraciones tempora­
les ocasionadas por la falta de trabajo en esta localidad y la existencia de
éste en otras comarcas cercanas con ciclo agrícola complementario con el
nuestro. La cosecha de la aceituna en pueblos de la sierra de la provincia y

( 159) Reseña Estadística de la Provincia de Córdoba. Cuadro 87.


197
Palma del Rio 1936-52

en algunas comarcas de Jaén cumplían esta función de captación de traba


jadores palmeóos.

ESTRUCTURA DE LA POBLACION

Grupos de edad
En 1950 Palma contaba con una población joven en su mayor parte. El
68,81% estaba comprendida entre 0 y 34 años, en tanto que los mayores de
esta edad representaban el 31,14%.
Para encontrar una cierta lógica a estas cifras hemos de tener presente
algunos factores importantes. En primer lugar el momento del nacimiento:
como ya se ha dicho, la mortalidad experimentó una considerable regre­
sión a lo largo del siglo XX; por esto, nacer en uno u otro momento no era
indiferente de cara a las expectativas de vida. La natalidad también descen­
dió y se vio afectada directamente por las circunstancias del momento. El
otro factor es el estallido de la guerra civil y sus posteriores repercusiones.
Tabla LXXXIV
LA POBLACION DE PALMA DEL RIO SEGUN GRUPOS DE EDAD. 1950

N.° personas
Años de nacimiento edad en 1950(1) en 1950(1) % del total edad en 1936

1950-1946 de 0 a 4 años 1.677 10,68


1945-1941 de 5 a 9 años 1.507 9,60 -
1940-1936 de 10 a 14 años 1.347 8,58 -
1935-1926 de 15 a 24 años 3.590 22,87 de 1 a 10 años
1925-1916 de 25 a 34 años 2.681 17,08 de 11 a 20 años
1915-1906 de 35 a 44 años 1.560 9,94 de 21 a 30 años
1905-1896 de 45 a 54 años 1.374 8,75 de 31 a 40 años
1895-1886 de 55 a 64 años 1.070 6,81 de 41 a 50 años
1885-(...) de65a(...) 885 5,64 de 51 a(...)

( I ) Datos recogidos de la «Reseña Estadística de la Provincia de Córdoba». 87.

El grupo más numeroso es el comprendido entre los 15 y 24 años.


Atendiendo a los factores arriba expuestos, vemos que las personas que es­
tán incluidas en él nacieron en unos momentos en que el crecimiento vege­
tativo era muy considerable. La mortalidad lograba disminuirse y la nata­
lidad aún se mantenía elevada. Por otra parte, estos habitantes contaban
con una edad en el momento de comenzar la guerra que, en cierta forma,
les fue «favorable», pues los más pequeños habían salido del período críti­
co del primer año de vida y los mayores no se vieron afectados directamen­
te por el conflicto.
A este grupo le sigue el que comprende las edades entre 25 y 34 años.
Puede aplicárseles, en líneas generales, las mismas características que al
anterior pero han de ser matizadas en algunos aspectos. En primer lugar
198 Antonio Leon Lillo

hay que tener en cuenta que desde 1918 hasta 1920 se produjo la última de
las grandes epidemias que han azotado a la población del país. En estos
años la gripe hizo que el crecimiento natural sufriese un considerable des­
censo. En segundo término, no hemos de olvidar que la guerra civil comen­
zó cuando muchos de ellos tenían edad de estar comprometidos directa­
mente en la contienda.
Por el extremo opuesto, donde se encuentran los grupos más reducidos,
nos enfrentamos con el compuesto por individuos cuya edad es superior a
los 64 años. Para que esto sea así concurren más factores de los que hasta
ahora hemos venido analizando. Hay que tener en cuenta que las expecta­
tivas de vida en estos momentos no eran muy altas. Además estas gentes vi­
vieron en una época azotada por multitud de vicisitudes que afectaban di­
rectamente a la vida: hambres, guerras, epidemias, represión, etc. En los
momentos en que nacieron -antes de 1885- la mortalidad era muy elevada
y, aunque la natalidad también lo fuese, no llegaba a alcanzar límites que
permitiera un crecimiento vegetativo de importancia.
El grupo comprendido entre los 55 y 64 años también era muy reduci­
do. Para ellos concurren las mismas circunstancias que en el anterior. Sal­
vo 1886, en que el crecimiento natural alcanzó una cifra del 10,6 por mil,
el resto del período estuvo situado en unas cifras muy bajas (160). En el
momento de comenzar la guerra civil las personas que integraban este gru­
po contaban con una edad que les hacía participar directamente en el con­
flicto.

Clasificación por sexo


La división de la población palmeña según la pertenencia a uno u otro
sexo permite, en primer lugar, observar que a lo largo del período las muje­
res constituían, en la mayor parte de las ocasiones, un grupo más numero­
so que el de los hombres.
Tabla LXXXV
POBLACION SEGL'N EL SEXO. PALMA DEL RIO

Varones Hembras Diferencia

1938 3.919 5.228 1.309


1939 5.075 6.330 1.255
1940 7.200 7.842 642
1945 6.371 6.865 494
1950 7.846 7.845 1
1951 8.046 8.096 50
1952 8.314 8.383 69

Fuente: Archivo Histórico. (Elaboración propia).

(160) 1886: 10.6 - 1887: 7,6 - 1888: 7,6 - 1889: 4,6 - 1890:0,9 - 1891: 1,6- 1892:3,6 - 1893:3,5
1894: -2.4 - 1895: 3,7.(Recogido por López Ontiveros, A.: Emigración, propiedad...
Palma del Rio 1936-52 199

Hasta el año 1945 se aprecian importantes desequilibrios entre ambos


grupos, hecho que está íntimamente relacionado con las secuelas que la
guerra había traído. Las cifras más abultadas aparecen en los años en que
todavía aquel conflicto era un hecho. Los hombres siempre tuvieron una
participación directa en la guerra más acusada que las mujeres, que pade­
cían la tragedia en la retaguardia.
Acabada la lucha con las armas, si bien no del todo como ya sabemos,
comenzó la lucha encubierta contra el vencido. La guerra no había con­
cluido en todas sus facetas. La represión hizo que las diferencias entre los
grupos de varones y hembras continuasen.
En 1950 se aprecia ya un equilibrio entre ambas categorías.
Clasificación según el estado civil
Con los datos que hemos podido obtener sólo nos es posible ofrecer re­
sultados para el año 1950: el 59,90% de la población de hecho, es decir,
9.399 personas se encontraban solteras. Casados estaban 5.346, viudos
939, ninguna divorciada y 10 no constan (161).

Instrucción
Cuando hablábamos de alguno de los factores sociales que se daban en
el mundo rural palmeño, comentábamos que la instrucción no acaparaba
la atención que hoy le concedemos. El trabajo ocupaba un lugar predomi­
nante desde edades muy tempranas en los miembros de las familias pobres.
El ambiente social que imperaba en estos momentos no favorecía en nada
la introducción en el mundo del libro. Consecuencia de todo ello es que en
1950 (162), 8.718 personas eran alfabetas, mientras que el analfabetismo
neto, acaparaba el 25,76% de la población, lo que suponía 4.042 personas.
Con ser bastante alto, se había logrado reducir de manera sensible. En
1930 (163) en la provincia de Córdoba ascendía al 45,3%. Las medidas que
la Segunda República puso en marcha hicieron que se llegase al año 1940
con el 38,5%. Esta magnitud colocaba a Córdoba en el cuarto lugar respec­
to del total de las provincias andaluzas, encontrándose por encima de ella
Jaén con el 43,1%, Granada con 39,0% y Málaga con un 38,8%.
Dentro del ámbito provincial, la depresión del Guadalquivir con un
35% era la región natural que ofrecía un menor índice de analfabetismo
neto.
A pesar de todo, Palma del Río constituía, junto con Posadas, un nú­
cleo donde el analfabetismo mostraba unas cifras superiores a la media de
la provincia, pues se situaba en este año de 1940 entre el 40 y el 45% de la
población con más de nueve años de edad (164).

(161) Reseña Estadística de la Provincia de Córdoba.


(162) Ibidem.
(163) Guzmán Reina. A.: « Valoración neta del analfabetismo en la provincia de Córdoba».
B.R.A.C. n."58. 1947.
(164) Ibidem. 180.
200 Antonio Leon Lillo

A la altura de 1950 (165), el analfabetismo global, el que incluye a to-


dos los habitantes cualquiera que sea su edad, afectaba a 8.054 personas.
Los que tenían algún tipo de instrucción ascendían a 7.606. distribuidos de
la siguiente manera: 7.485 habían realizado estudios primarios. 10 habían
seguido estudios profesionales, 80 tenían estudios medios y 31 habían cur­
sado estudios superiores.

Población activa
En 1950 (166) la población activa palmeña ascendía a 6.059 personas
que suponían el 38.61% del total de los habitantes de hecho. Las personas
inactivas sumaban un total de 9.632 que representaban el 61.38%. Dentro
de este apartado estaban incluidos los siguientes grupos, elaborados si­
guiendo el criterio de clasificar las personas que los integran según su de­
pendencia o no de las otras que realicen alguna actividad remunerada. Los
independientes sumaban 386 individuos; todos ellos debían su situación a
la percepción de dividendos por jubilación. El grupo de los dependientes
estaba integrado por 9.246 personas; de ellas 4.657 eran mujeres que esta­
ban dedicadas a sus tarcas en el propio domicilio; escolares y estudiantes
eran un total de 2.303 y en tomo a otros conceptos no especificados se
agrupaban 2.286 personas.
La población activa clasificada según la ocupación quedaba estructura­
da de la siguiente forma: 436 personas estaban comprendidas en la catego­
ría de empleadores -patronos o empresarios que ofrecían empleo- 229
formaban el grupo de los empresarios que no tenían ningún asalariado, 103
eran obreros independientes y 5.250 eran asalariados, de los que 651 esta­
ban remunerados «a sueldo, participación o comisión», los jornaleros cua­
lificados eran 653 y los que no lo eran ascendían a 3.946. Por último, 41
personas se encontraban fuera de estas clasificaciones. Ateniéndonos a es­
tos datos, los asalariados componían la gran mayoría, el 86,6%.
Veamos ahora cuál era la distribución de la población activa según la
actividad económica en que desempeñaba sus labores. El período que estu­
diamos, y para el total de la nación, se encontraba inmerso en un predomi­
nio absoluto del sector primario. Hasta 1950 algo menos de la mitad de la
población activa estaba dedicada a ejercer tareas en el citado sector. Los
sectores secundarios y terciario acogían a un número parecido de personas.
En la provincia, las diferencias entre los tres sectores era aún más consi­
derable. pues el sector primario, como ya vimos en el capítulo dedicado al
mundo rural, ocupaba algo más del 60%.
En Palma del Río los contrastes eran mayores. El sector primario aca­
paraba un poco menos de las tres cuartas partes de la población activa. El
carácter rural del municipio no podía ser más evidente.

(165) Reseña Estadística de la Provincia de Córdoba.


(166) Ibidem.
Palma del Rio 1936-52 201

Tabla LXXXVI
POBLACION ACTIVA SEGUN SECTORES ECONOMICOS.
PALMA DEL RIO. 1950

% población
Número de activa total
personas total sector %

Sector
primario agricultura, selvicultura, ca­
za y pesca................................... 4.352 71,82 71,82

industrias fabriles.................... 537 8,86


Sector
11,26
secundario
construcción............................ 146 2,40
comercio................................... 218 3,59
Sector
transportes y comunicaciones. 156 2,57 16,72
terciario
servicios oficiales, públicos y
personales................................. 640 10,56

Fuente: Reseña Estadística de la Provincia de Córdoba. (Elaboración propia).

EL POBLAMIENTO

Al visitante foráneo, los pueblos del valle del Guadalquivir, sobre todo,
le causan profunda sorpresa por el elevado número de habitantes que aco­
gen en su seno. Factor de primerísima importancia que interviene en esta
circunstancia es la estructura de la propiedad existente. Cuando la tierra se
encuentra acaparada por un reducido número de propietarios la población
«se concentra en pocos pueblos» (167), muy alejados los unos de los otros,
cumpliéndose la ley de «que a mayores distancias, mayores pueblos, más
enrarecimiento en el hábitat humano, menos dispersión de éste» ( 168).
La forma de poblamiento que predominaba en la campiña cordobesa
era el concentrado. En Palma del Río también era así. En 1950, 17.707
personas, es decir, el 74,60% de la población de hecho de todo el munici­
pio vivía en lo que en las fuentes aparece con la denominación de pobla­
miento «compacto», o sea, concentrado (169).
Las consecuencias sociológicas de esta concentración creemos que
son muy importantes. Grandes pueblos que congregan a miles de pro-

( 167) Carrión, P.: Estudios sobre la agricultura española... 238.


(168) Carandell. J.: «Estudio critico de la distribución y densidad de la población humana en
la provincia de Córdoba». B.R.A.C. n.°41. Córdoba. 1934.
(169) Nomenclátor. 1950.
202 Antonio Leon Lillo

letarios, juntos codo con codo, constituyen un receptáculo para todo


tipo de acontecimientos sociales ( 170).
La población dispersa o diseminada estaba integrada por todas aquellas
personas que residían en el campo. Especial mención cabe hacer aquí de la
que se situaba en las puertas. . La estructura de la propiedad dentro de las
explotaciones de huerta, así como las características especiales que le con­
fería su cuidado, hacían que existiese un importante número de habitantes
en ellas.
En el año 1934 el 17,2% de la población palmeña residía en el campo,
es decir, formaba parte del poblamiento en diseminado ( 171 ). En 1950 esta
proporción había subido, ya que representaba un 25,39%, que suponía un
total de 3.984 personas (172).
Veamos ahora la densidad de población.
Los municipios del valle del Guadalquivir ya en el siglo XIX y
principios del XX, ostentaban densidades aceptables, pero obsérvese
que el gran salto lo dan -caso típico, Palma del Río- (...) cuando con
la gran expansión del regadío se ha podido articular una agricultura
de intenso aprovechamiento del suelo -aunque sin cambiar la gran
propiedad- con introducción de plantas de verano que aseguran el
trabajo permanente gran parte del año (173).
Tabla LXXXVII
DENSIDAD DE POBLACION. PALMA DEL RIO

1930 1936 1938 1939 1940 1945 1948 1950 1951 1952

52,12 1 52,47 47,82 59,63 78,65 69,20 80,05 82,04 84,40 87,30

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

Como vemos, es a partir de 1940 cuando se produjo el gran impulso en


la cifra de la densidad de población palmeña. Desde este momento hasta el
final del período la progresión será constante, excepción hecha del año
1945.

( ! 70) López Ontiveros. A.: op. cit., 216.


(171) Carandell. J.: op. cit.. fig. 13.
(172) Nomenclátor. 1950.
(173) López Ontiveros, A.: op. cit.. 200.
URBANISMO
PLANO DE LA VILLA

El estudio cuidadoso del plano de una ciudad y de ser posible, de


planos levantados en fechas suficientemente alejadas unas de otras
contribuye poderosamente al conocimiento de las formas de desarro­
llo urbano a través de la Historia (174).
Si esto es así, es porque el plano de un pueblo o ciudad está íntimamen­
te relacionado tanto con el entorno en que se desarrolla como con la histo­
ria que va fraguándose con el discurrir del tiempo. De aquí que cuanto más
cercanos estén dos pueblos diferentes, más posibilidades hay de que se pa­
rezcan sus respectivos planos en las características generales esenciales.
Esto ha dado pie para que autores de la importancia de J. Carandell hayan
podido decir que
los pueblos cordobeses, en general, son macizosi compactos, sin bra­
zos frondosos a lo largo de los caminos. Han sido pueblos castrenses, y
no han abandonado esta fisonomía desde el siglo XIV. La propiedad
territorial latifundista no ha dado lugar a la fijación en gran escala de
los hombres en su terruño, base para la formación de nuevos núcleos
(175).
Si observamos las figuras XVI y XVII nos daremos cuenta de que Pal­
ma del Río posee también estas características. El trazado de sus calles es
bastante regular debido, sobre todo, según algunos autores ( 176), a las posi­
bilidades que ofrece un terreno llano y extenso. En el plano de 1950 apare­
ce un trazado puramente geométrico en la parte Sureste, que hay que po­
ner en relación con un proyecto global de urbanización llevado a cabo du­
rante estos años.
La parte más antigua del casco urbano estaba circunscrita por una mu­
ralla, de construcción musulmana, que defendía al pueblo del exterior. Al­
rededor del recinto amurallado se abrían, por el lado Este, una serie de pe­

ll 74) George, P.: Geografía urbana. 85.


(175) Carandell, J.: op. cil.
(176) López Ontiveros, A.: Evolución urbana de Córdoba y de los pueblos campiñeses. 217.
206 Antonio Leon Lillo

queñas manzanas de casas a las cuales pone fin la calle «José López» y
«Manga de Gabán» por el Sur. El pueblo seguía creciendo siempre hacia
oriente y hacia el Sur. Aparecían ahora otra serie de manzanas de mayor
tamaño. Las últimas ampliaciones se hicieron en el Sureste a partir de la
calle «Salvador», apreciándose un marcado sistema regular en el trazado
de las calles.
Las zonas más antiguas han ido convirtiéndose poco a poco en el centro
dinámico de la localidad. Allí tenían su vivienda las familias más ricas, es­
taban ubicados los principales centros de la administración y, por último,
allí fueron estableciéndose los principales negocios del sector terciario. El
centro comercial estaba constituido por la «Plaza de la Constitución», más
tarde «Plaza del Comandante Baturones»; calle «Rafael Calvo de León»
que luego sería «José Antonio Primo de Rivera»; «Castelar», «Castillejo»,
convertida más tarde en «Calvo Sotelo» y por último la calle «Calvo de
León» que pasaría a denominarse después «General Queipo de Llano».
La atracción que ejerce el mundo urbano sobre las actividades ligadas
al sector terciario es un fenómeno muy tratado por los especialistas que
ven cómo se manifiesta en todas partes.
Mientras las actividades administrativas admiten, a veces no sin
inconvenientes, una relativa dispersión, el comercio, la banca, los se­
guros. los grandes hoteles, los locales de espectáculos se disputan el
llamado centro comercial, el núcleo urbano ( 177).
De un total de 14 anuncios publicitarios consultados en las revistas lo­
cales, relacionados con la industria, sólo tres estaban localizados dentro de
las calles que hemos considerado como «centro comercial»; sin embargo,
de las 57 actividades recogidas en el comercio, 35 se situaban dentro y 22
fuera. Esto nos da una idea de la concentración de este sector en el centro.
La calle que presentaba un número más elevado de establecimientos era
«Rafael Calvo de León» o «José Antonio Primo de Rivera», con un total
de 15 negocios.

(177) George, P.: op. cit.. 11.


Palma del Rio 1936-52 207

Calle de la Feria. Eje principal del centro urbano. 1928.


Tabla LXXXVIH
ACTIVIDADES EJERCIDAS EN EL «CENTRO COMERCIAL» DE PALMA DEL RIO

calle N.« actividad nombre año

Plaza de la Constitución............... 9 ebanistería J. Angulo López 1930


Plaza de la Constitución............... 11 comestibles J. González Sánchez 1930
Rafael Calvo de León................... 1 comestibles platería Antonio Ubeda Martín 1929
Rafael Calvo de León................... 6 comestibles Manuel Giménez Barranco 1928
José Antonio Primo de Rivera .. 6 sombrerería Hijos de A. Delgado 1947
José Antonio Primo de Rivera .. 7 tienda José Sánchez Marcos 1947
Rafael Calvo de León................... 7 tienda F. Nieto Rodríguez 1930
Rafael Calvo de León................... 10 Farmacia «Quijada» 1930
Rafael Calvo de León................... 12 tejidos A. Ruiz Aguilar 1930
José Antonio Primo de Rivera .. 12 tejidos Tirado y Ruiz, S. L. 1947
Rafael Calvo de León................... 16 sombrerería J. Díaz Núñez 1930
Rafael Calvo de León................... 20 ultramarinos Vda. de Santiago Morales 1930
Rafael Calvo de León................... - café A. García Centeno 1929
Rafael Calvo de León................... 37 ebanistería J. Angulo López 1930
Rafael Calvo de León................... 37 panadería Jaime Estévez Almenara 1928
José Antonio Primo de Rivera .. 42 panadería Jaime Estévez Almenara 1947
Rafael Calvo de León................... 44 barbería Manuel Camaño Ruiz 1928
Castelar............................................. 1 bar Caobo 1947

A ntonio Leon L illo


Castelar............................................. 3 tejidos Miguel Delgado Gil 1930
Castelar............................................. 3 bicicletas Juan Caballos Montero 1947
Castelar............................................. 6 relojería A. Martínez León 1947
Castillejo........................................... 1 tabacos Trinidad R. Onieva 1929
Calvo Sotelo..................................... 2 bar R. Velasco Montero 1947
Castillejo........................................... 4 restaurante R. Martín Moyano 1929
Calvo Sotelo..................................... 5 bar R. Peso Lopera 1947
Castillejo........................................... 10 oficina fábrica de crin. A. Delgado Jiménez 1930

i (■
Castillejo................................... .... tejidos
Queipo de Llano................... 1 farmacia
Queipode Llano................... 2 relojería
Calvo de León........................ 3 coloniales chacina
Queipode Llano................... 4 sastre
Calvo de León........................ 8 hostelería
Calvo de León........................ II peluquería
Calvo de León........................ 14 tienda
Calvo de León........................ 19 confitería
Calvo de León........................ 28 corredor
Calvo de León........................ 45 hostelería
Calvo de León........................ .... bar

fuente: Revistas de feria: 1928, 1929, 1930, 1947. (Elaboración propia).


Palma del R io
A. Gamero Cerezo 1930
Vda. de Chacón 1947
F. Gonzalez Ruiz 1947
R. Caro Gamero 1930
Ceballos 1947
J. Pérez Giraldés 1930
F. Onieva Ruiz 1928

1936-52
A. Iglesias Adame 1930
F. Martin Moyano 1930
R. Ruiz Núñez 1930
F. Páez Salinas 1930
A. Camaño García 1930
210 Antonio Leon Líelo

CARACTERES GENERALES

Existen muchos criterios a la hora de clasificar los distintos municipios:


dos de ellos tienen una importancia excepcional y debemos estudiarlos re­
lacionándolos el uno con el otro. De esta forma podemos tener una idea
más exacta de la localidad estudiada. Dato de primera magnitud es cono­
cer la dedicación de la población activa, ver cómo se distribuye por los dis­
tintos sectores económicos. El segundo es el número de habitantes que vi­
ven en la capital del municipio; ello nos dará una idea de la dispersión o
concentración existente. Barajando estas dos variables nos encontramos
con una serie de posibilidades o grupos en los que quedan encuadrados to­
dos los municipios (178).
Palma del Río estaba situado en el grupo sexto que, por sus peculiares
características, reunía al mayor número de poblaciones en todo el país. En
este grupo la población activa estaba dedicada en un porcentaje superior al
70% a la agricultura y más de! 50% de la población total del municipio se
concentra en la capital de éste. La población activa del sector primario en
Palma del Río suponía un 71,8% del total. Los porcentajes de población
concentrada en el mayor núcleo, para 1930 y 1950, eran del 80% y del
71,1% respectivamente (179). Se trataba pues de un gran núcleo donde se
concentraba la mayor parte de los habitantes, cuya característica principal
era la dedicación agrícola. Era un municipio con una importante «villa
agrícola» (180).
Dejando ahora de lado consideraciones globales, nos centramos en las
condiciones específicas y concretas de nuestra ciudad.
En el año 1942 (181) la zona urbana ocupaba 25,78 hectáreas, que da­
ban cabida a un total de 856 casas y 137 locales de diversas características.
Nos encontramos con que 650 de ellas eran unifamiliares mientras 206
eran plurifamiliares: eran las llamadas «casas de vecinos». El tipo más di­
fundido de construcción era la casa de 1 ó 2 plantas que poseía un corral
adosado. Esta última característica la compartían 800 de las casas exis­
tentes. Por el contrario, era poco usual el caso de poseer jardín o huerto,
pues sólo 12 viviendas disfrutaban de esta situación que, como norma ge­
neral, pertenecían a grandes familias locales.
La escasez de vivienda era un problema que tenía planteado la locali­
dad, sobre todo a raíz del importante crecimiento de la población. Por otra
parte, algunos sectores económicos mostraban interés por adquirir terre­
nos en una zona colindante con el casco urbano propiedad del municipio.
Su superficie era aproximadamente de 11 hectáreas. Aquí las familias me­
nos pudientes estaban instaladas en chozos sin seguir más planificación

(178) Terán, M. de: op. cit.. 313.


(179) López Ontiveros. A.: Emigración, propiedad... cuadro 11,41. Recogido de los nomen­
clátores.
(180) Terán, M. de: op. cit.. 315.
(181) Datos sacados de un informe realizado por el Ayuntamiento para la dirección general
de administración local.
Palma del Rio 1936-52 211

que la de su propia iniciativa. Por todo ello, en el mes de mayo de 1940 es


presentado ante el pleno de la corporación municipal un proyecto de ur­
banización de «El Llano de las Eras», nombre que recibía dicha zona. Un
mes más tarde, el pleno de la comisión gestora dio cuenta de la presenta­
ción y posterior aprobación del plan de alineación de los solares del citado
lugar, llevado a cabo por el señor Senén Papot Fernández. En Diciembre de
1941 seguía la inquietud en los miembros del Ayuntamiento a consecuen­
cia del intenso aumento de la población; todo ello les llevó a considerar los
posibles ensanches de la ciudad. El texto que quedó recogido en las actas
municipales fue el siguiente:
Se hace constar que esta ciudad se encuentra en intenso período de
crecimiento como lo demuestra el considerable aumento del censo de
población que ha arrojado el recientemente aprobado por la Direc­
ción General de Estadística, que da una población total de derecho de
15.347 habitantes debiendo considerarse zonas urbanizables, las sali­
das de la población por las diversas carreteras que la cruzan en una
extensión no inferior a un kilómetro a partir de las últimas edificacio­
nes que forman el casco urbano.
FIGURA XVI

PALMA DEL RIO HACIA 1930

Fuente: Ayuntamiento de Palma del Rio.

El aumento de población al que se hace referencia tenía su raíz en el


«hecho de estarse terminando los trabajos para la puesta en riego de una
importante superficie dentro de este municipio». Todo ello
212 Antonio Lkon Lillo

hace suponer fundamentalmente que todo el ensanche y prolongación


de esta ciudad, sobre todo por las salidas hacia la estación férrea y ca­
rretera de La Campana, así como por la de Ecija, ha de ser una reali­
dad que no puede desconocerse.
Pese a todo lo expuesto, la construcción de nuevas casas fue todavía
algo que quedó en proyecto; sólo recibiría un impulso fuerte algún tiempo
después, ya que en el mes de diciembre de 1942 había nada más que cinco
casas en construcción en todo el pueblo ( 182). A pesar de la importante de­
manda de viviendas existente, en este mismo año eran 56 las casas que es­
taban sin habitaren la localidad.
Con el fin de paliar el problema de la vivienda, el día 15 de diciembre
de 1942 se acordó ceder al Instituto Nacional de la Vivienda unos terrenos
propiedad del Ayuntamiento sitos en el «Llano de San Francisco, para que
dicho organismo construya un grupo de seis viviendas protegidas». La len­
titud de las gestiones hizo que las obras tardasen bastante tiempo en llevar­
se a cabo.
Por fin, el 13 de febrero de 1943 quedó aprobado el proyecto presenta­
do para la urbanización de «El Llano de las Eras», en «razón a la necesidad
y urgencia de fomentar, cuanto sea posible, la construcción de casas de tipo
económico».
La edificación de viviendas sería llevada a cabo por individuos o enti­
dades privadas, previa compra en subasta de los solares previstos en el
proyecto aprobado. El precio base para la subasta se fijó en la cantidad de
1.500 pesetas la hectárea, a unos quince céntimos el metro cuadrado.
La consecuencia principal de la subasta fue el acaparamiento de sola­
res. Todo el terreno, un total de 69.031 m2 quedó en poder de cinco perso­
nas. Por encima de todas ellas destacó una: José Paz y Remolar que adqui­
rió 50.029 m2. El resultado de la subasta fue el siguiente:

Tabla LXXXIX
RESULTADO DE LA SUBASTA DE SOLARES. PALMA DEL RIO

precio
Solar (1) Propietario m2 pagado
n.° 1 José Paz y Remolar 2.950 442,50
n.“2 José Paz y Remolar 3.250 487,50
n.° 3 José Paz y Remolar 3.600 540
n.°4 José Paz y Remolar 3.950 592.50
n.° 5 José Paz y Remolar 5.008 751,20
n.°6 José Paz y Remolar 3.850 962,50
n.° 7 José Paz y Remolar 3.850 962,50
n.»8 José Paz y Remolar 3.850 962,50
n.°9 José Paz y Remolar 3.850 962,50
n." 10 José Paz y Remolar 1.771 442,75

(182) Archivo Municipal.


Palma del Rio 1936-52 213

n.’ll José Paz y Remolar 6.050 2.420


n.° 12 José Paz y Remolar 6.050 2.420
n.° 13 Rafael García Ruiz 500 250
José Paz y Remolar 750 375
n.° 14 José Paz y Remolar 1.250 625
n.» 18 Rafael Carrasco Torres 10.080 1.525
n.° 19 Magdalena Viilarejo Velasco 3.650 550
n.°20 Joaquín Tornero Cabano 4.772 725

Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).


( 1 ) Número correspondiente a la ordenación urbanística.

En noviembre de 1943 José Paz y Remolar, no satisfecho con la dispo­


sición y tamaños de los solares adquiridos, presentó un escrito ante al
Ayuntamiento donde proponía la nueva distribución de los solares. En un
primer momento, y sin que sepamos las razones que motivaron el cambio,
se aceptó dicho proyecto; de esta manera las parcelas quedaban de esta for­
ma:
Tabla XC

Solar (1) Propietario

n." 1 José Paz y Remolar 4.613


n."2 José Paz y Remolar 3.100
n.»3 José Paz y Remolar 3.234
n.°4 José Paz y Remolar 3.426
n.»5 José Paz y Remolar 4.736
n.°6 José Paz y Remolar 4.200
n.°7 José Paz y Remolar 3.500
n.°8 José Paz y Remolar 2.310
n.°9 José Paz y Remolar 3.920
n.° 10 José Paz y Remolar 3.500
n.’ll José Paz y Remolar 1.260
n.“ 12 José Paz y Remolar 3.140
n.° 13 José Paz y Remolar 3.500
n.° 14 José Paz y Remolar 4.763
TOTAL 50.029

(1) Número del solar según la nueva estructuración. (Elaboración propia).

Un mes más tarde, en el acta municipal del pleno de la comisión gesto­


ra, aparecía recogida la decisión de dejar sin validez la nueva disposición
de los solares, ante la ilegalidad del proyecto presentado; volvió a ser váli­
da la planificación del proyecto definitivo. A la nueva zona urbanizada se
le dio la denominación de «Barrio de las Eras», que quedaba comprendido
entre caminos de la «Barqueta» por el Norte y el de «Duque y Flores»
por el Sur. Por poniente limitaba con la carretera de La Campana, alcan­
zando una profundidad media de 320 m. desde dicha carretera hacia el le­
vante.
214 antonio Leon Lillo

Los años transcurrieron y allí fueron instalándose algunos negocios in­


dustriales a la vez que eran construidas casas para la población. No obstan­
te, la construcción de viviendas no fue todo lo rápida que el proyecto de ur­
banización preveía. En él se hacia mención explícita de que todo compra­
dor de solares estaba obligado a construir casas dentro de un plazo fijo.
Como quiera que José Paz y Remolar no había cumplido con esta obliga­
ción por acuerdo del 17 de diciembre de 1948, el pleno de la corporación
decidió que el Ayuntamiento incautara todos los solares de aquel propieta­
rio donde aún no hubiese construido.

FIGURA XVII

PALMA DEL RIO HACIA 1950

Salubridad e higiene.
Importantes problemas tenía planteados el pueblo en este campo. Des­
taca, en primer lugar, el de abastecimientos de aguas potables. Según reco­
nocían las propias autoridades locales, la calidad del agua era bastante re­
gular. Otro grave inconveniente se presentaba al estar los veneros -de
donde procedía el agua para abastecer a la localidad- a un nivel más bajo
que éste. El agua debía ser elevada por medio de un motor que, en 1938, se
aseguraba «estaba en un estado deficiente». Por todo ello, en este mismo,
año, existió un proyecto para realizar la captación de aguas en otros vene­
ros que ofreciesen más posibilidades, situados en los pagos de Arriel, la Al­
gaba y Malpica, de donde podía venir el agua por su propio pie.
Palma del Rio 1936-52 215

El día 4 de diciembre de 1940, en sesión del pleno de la comisión gesto­


ra, el alcalde, Angel Martínez Liñán, presentó una moción en la que se
analizó el problema del agua. Allí se exponía claramente
que nuestra ciudad carece prácticamente de servicio de abastecimien­
to de agua potable, pues no puede decirse que el actual, mientras pre­
cariamente subsista, reúna las más elementales condiciones que son
exigibles a las de su clase.
En primer lugar no suministraba la cantidad mínima exigible, además
«su presión es insuficiente e inestable y extracción e impulsión tan inacep­
tables que con mucha frecuencia la población se ve privada de ella».
«Por lo demás tampoco se encuentra al alcance de todas las fortunas su
disfrute dada su carestía». Por todo esto se hacía necesaria una nueva traí­
da de agua que asegurara el abastecimiento al pueblo.
Esto es lo que el alcalde, en representación de F.E.T. y de las J.O.N.S.,
exponía ante el pleno del Ayuntamiento. Pero las intenciones eran una
cosa y la práctica otra. En diciembre de 1942 la situación continuaba sien­
do muy parecida. En estos momentos se calculaba que el número de habi­
tantes sin agua potable en su domicilio era de 10.000 y los que la recibían,
unas 400 casas, lo hacían a razón de 20 litros por persona. La insuficiencia
de la red trataba de ser paliada con la colocación de cinco fuentes públicas
distribuidas por todo el pueblo. Además, la gran mayoría de las casas po­
seían un pozo. Según las autoridades, deberían existir en un número apro­
ximado a los 800. Estos tenían una dificultad suplementaria pues las aguas
residuales de los pozos ciegos se filtraban y los contaminaban. Esta afirma­
ción estaba recogida también en la moción de Angel Martínez Liñán cuan­
do, refiriéndose al subsuelo, decía: «que si es excelente por su permeabili­
dad para dar salida a las aguas residuarias, pernicioso resulta para los po­
zos freáticos».
Según el informe de los técnicos, el principal problema a la hora de
construir una red de alcantarillado era la acusada horizontalidad del terre­
no, que hacía necesario llevar los cauces de evacuación a muy larga distan­
cia para impedir de esta forma «que al subir el nivel del río se inunden»
(183).

Alumbrado y servicios eléctricos públicos


Poseemos dos fuentes que nos informan, aunque sea escuetamente, de
la situación en que se encontraba la instalación del alumbrado eléctrico.
Ambas estaban elaboradas por el Ayuntamiento y sin embargo tienen un
cariz contradictorio. La primera data de 1938, año de guerra para todos y
«tercer año triunfal» para las autoridades del nuevo régimen. La segunda
está elaborada a finales de 1942, momento en que se estaba construyendo
el nuevo estado, tras tres años de guerra. En 1938 el tono de euforia que se

(183) Archivo Municipal. Informe del Ayuntamiento remitido a la dirección general de ad­
ministración local. -
216 Antonio Lf.on Lillo

pretendía transmitir en el bando nacional casi obligaba a no presentar pro­


blemas en la retaguardia; todas las energías estaban encaminadas a la con­
secución de la victoria. Las autoridades locales no podían pretender que se
les asignara cantidad alguna para las posibles deficiencias existentes. En
1942, con la guerra ya ganada, era el momento de la reconstrucción: había
llegado la hora de exponer los problemas para intentar conseguir ayudas de
la administración central.
Así pues, las situaciones eran distintas en el país y en esta medida los
datos de las dos fuentes son también distintos.
Por último también hay que señalar que las autoridades locales en cada
uno de los momentos mencionados eran diferentes, como diferente era el
celo que ponían en la resolución de los problemas diarios.
La información de 1938 era muy escueta; textualmente dice: «la ener­
gía eléctrica para el alumbrado la suministra la compañía anónima de
electricidad Mengemor. Este servicio está bien atendido».
Los datos que proporciona el informe de 1942 son algo más explícitos.
Existían un total de 165 luces repartidas por las calles. El fluido eléctrico
para el alumbrado público diario era de 4.939 w. que costaban al Ayunta­
miento 8.526 pesetas. El consumo de las dependencias municipales se cal­
culaba en 150 kw. mensuales que costaban 1.275 pesetas al año. Para la re­
posición de lámparas eléctricas se dedicaban anualmente 4.000 pesetas.
Según este infórme el servicio de alumbrado «tanto por escasez del perso­
nal como por la mala instalación primitiva es deficientísimo».

Obras públicas
Dentro de este apartado tenía especial importancia el arreglo o nueva
pavimentación de las calles. En las actas municipales del mes de octubre
de 1936 se expresaba la preocupación por arreglar las calles que habían
sido dañadas por los disturbios habidos en el pueblo como consecuencia de
la guerra. En el mes de diciembre fue aprobado el proyecto de pavimenta­
ción de la calle «Los Mártires». Las obras se hacían por contrata y ganó la
subasta Alejandro Pérez García en la cantidad de 36.009 pesetas; para la
financiación total de las obras quedó establecido que los vecinos que que­
dasen afectados por ellas contribuyesen con una cantidad total correspon­
diente al 30% del coste total de la obra. A la vez que se realizaban, era obli­
gación de los vecinos cuyas casas no dispusieran de acometida de agua po­
table el realizar los trabajos necesarios para su instalación.
En el mes de junio de 1937 se realizó el acerado de la calle «José Ló­
pez». Después de algunos inconvenientes, la pavimentación de la calle
«Los Mártires» quedó terminada. En 1938 se conoció un fuerte impulso en
las obras en el mes de marzo comenzó a arreglarse «Cardenal Portocarre-
ro». El coste total ascendió a 1 1.283 pesetas. También en el mes de marzo
se procedió a la pavimentación de la calle «Santa Clara». Su coste total se
elevó a 5.455 pesetas. En el mes de julio se procedía a la reparación de la
Palma del Rio 1936-52 217

carretera que desde el puente sobre el Guadalquivir conecta con la Ma-


drid-Cádiz. En el mismo mes se acometió el ensanche de la «Avenida de
Córdoba». Con este objeto se llevó a cabo la expropiación de parte del te­
rreno de las fincas que quedaron dentro del referido proyecto. El presu­
puesto de la obra fue de 72.099 pesetas. La ampliación tenía una superficie
de 1.800 m2.

Plaza del Comándame Baiurones y Avenida de Córdoba. Primeros años del Nuevo
Régimen.

En 1939 se aprobó el proyecto de pavimentación de las calles «Ana de


Santiago» y «Salvador».
Muchas de estas obras eran realizadas con la finalidad de paliar en la
medida de lo posible el preocupante paro existente en la ciudad. La oficina
de colocación obrera calculaba la existencia de unos 250 a 300 parados.
Con el objeto explícito de solucionar el paro fueron acometidas las obras
de pavimentación y acerado de las calles «José de Mora» y «José Antonio
Primo de Rivera» hasta su confluencia con la de «Santo Domingo». De
esta manera se trataba de resolver, aunque sin éxito, un problema estructu­
ral que tenía nuestra agricultura.
En 1945 fue aprobado el proyecto de ensanche y pavimentación de la
calle «Calvo Sotelo».
Por último, en 1948 se procedió a la pavimentación de la calle «Barbe­
ra». En el mes de septiembre se arregló la calle «José López» y en el mes de
octubre la «Violante Jorge».
SISTEMA POLITICO
LAS ORGANIZACIONES

Hasta que el levantamiento militar del 18 de julio acabó con la Segunda


República, después de una larga guerra, el sistema articulado para la ex­
presión de las diversas voluntades y actitudes políticas existentes en la na­
ción estuvo basado, entre otras cosas, en la existencia de partidos políticos
y organizaciones sindicales. Para su estudio en la localidad seguiremos
fundamentalmente el esquema de encuadramiento que aparece con motivo
de las elecciones generales del 16 de febrero de 1936. En estos momentos
de radicalización, dos bloques se disputaban la hegemonía: por un lado es­
taban las fuerzas que, generalmente, han venido llamándose izquierdas,
aglutinadas en el Frente Popular; por el otro, y siguiendo con el mismo cri­
terio, las derechas que en esta ocasión no se presentaban unidas bajo una
sola coalición como ya hicieran en 1933.
El primer hecho que cabe resaltar es el predominio, en cuanto al núme­
ro de afiliados se refiere, de la vertiente sindical sobre la política. En 1933
funcionaban en el pueblo los siguientes gremios sindicales:
Tabla XCI
ORGANIZACIONES DE TIPO SINDICAL. PALMA DEL RIO

- Arrieros................................................ 20 afiliados
- Albañiles............................................ 120 afiliados
- Hortelanos....................................... 340 afiliados
- Obreros agrícolas............................ 927 afiliados
- Herreros y conductores.................... 62 afiliados
- Panaderos............................................ 53 afiliados
- Empapeladores................................. 322 afiliados
- Carpinteros......................................... 51 afiliados
- Zapateros.............................................. 54 afiliados

Fuente: Archivo Municipal.

Estos gremios estaban agrupados dentro de centrales sindicales de


mayor ámbito y capacidad. En el bloque de las izquierdas eran dos las que
222 Antonio Leon Lillo

aglutinaban a un número más elevado de obreros: Confederación Nacional


del Trabajo (C.N.T.) y Unión General de Trabajadores (U.G.T.).

El movimiento anarcosindicalista
A través de numerosos estudios se ha podido conocer la influencia del
pensamiento de Bakunin, Kropottkin, etc., en los pueblos andaluces, y de
manera especial en los de las provincias de Sevilla, Cádiz y Córdoba, y la
conclusión es que fue grande.
Desde muy temprano aparecieron en Palma del Río grupos organiza­
dos que estaban en estrecha relación con las corrientes anarquistas. Eb el
año 1882 existió una sociedad palmeña adherida a la Federación de Traba­
jadores de la Región Española (F.T.R.E.) (184). Este grupo se mostró muy
activo, y hasta el pueblo llegaban revistas obreras que empezaron a medrar
al amparo de la expansión del credo que defendían; la «Revista Social» y la
«Bandera Social», editadas en Madrid, eran las preferidas por los obreros
de la localidad (185).
Pasados estos primeros momentos de euforia el movimiento entró en
un período de crisis. Muchas organizaciones de la provincia desaparecie­
ron; entre ellas la palmeña. Pero aunque la situación hacía que el movi­
miento obrero tuviera numerosos altibajos, la doctrina había calado en la
clase trabajadora; así, bastaba que las circunstancias fuesen propicias, para
que de nuevo apareciese la semilla de las organizaciones. En 1903, en sin­
tonía con un poderoso auge de la lucha obrera, se crearon «La sociedad
Obrera y la de Albañiles y Carpinteros» ( 186).
La propaganda había surtido efecto. Desde Córdoba, algunos miem­
bros destacados del sindicalismo ácrata provincial habían desarrollado una
intensa actividad por los pueblos de la provincia. Juan Palomino Olalla,
Rodríguez Romero y José María Pérez eran algunos de ellos. Todo esto
hizo posible que en 1903 casi toda la población obrera local se encontrase
encuadrada en estas sociedades (187).
Ej fervor expansionista de estos momentos hacía que se planteasen nu­
merosas huelgas y conflictos. En el año 1905 se produjo una importante
huelga general. Una vez más nos encontramos las agrupaciones palmeñas
unidas a esta acción, siendo una de las últimas poblaciones que desistiría
en su actitud. Díaz del Moral, al que se ha de seguir para historiar tales
años, dirá que

sólo en los pueblos más saturados de enseñanzas libertarias (Córdoba,


Femán-Núñez, Castro del Río, Bujalance, Palma del Río, Espejo) los

(184) Calero, A. M.: op. cil.. 555.


(185) Díaz del Moral. J.: Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Córdoba. Ma­
drid. 1967, 138.
(186) Ibidem, 190 s.
(187) Ibidem. 192.
Palma del Rio 1936-52 223

núcleos rebeldes mantuvieron hasta el postrer momento la actividad


bélica (188).
Tras un nuevo paréntesis en la lucha, en el año
1916 los grupos anarquistas de Palma del Río, muy en contacto con
los propagandistas forasteros del grupo Los Incansables, logran cons­
tituir su Sociedad de Oficios Varios y de Instrucción (6 de octubre)
(189).
Junto a las sociedades propiamente sindicalistas, aparecieron en este
mismo año el grupo Acracia y el grupo Los Aparecidos, de ideología anar­
quista. En 1917 vería la luz otro grupo más, denominado Los Afines (190).
No fue un hecho aislado la proliferación de sociedades en estos momentos
situados en la antesala del «Trienio Bolchevique». En toda Andalucía se
produjo un movimiento similar. Esto hizo que
impulsados por los catalanes, los grupos andaluces intentaran en dife­
rentes ocasiones la constitución de una federación regional, y hasta se
llegó a proponer como capital de ella a Córdoba o Bujalance; pero
sólo en 1917 llegaron a aliarse once grupos en toda Andalucía, entre
ellos los Aparecidos y los Afines de Palma del Rio, en la organización
que pomposamente bautizaron con el nombre de Federación Anar­
quista Andaluza, la cual no pudo reunir el congreso anarquista, prin­
cipal fin de su actuación y vivió sin pena ni gloria lo que la verdura en
las eras (191).
Del período comprendido entre 1918 y 1920 tenemos pocas noticias
que hagan referencia a nuestra localidad. En toda Andalucía se produjo un
movimiento obrero que conmovió las más profundas bases del sistema es­
tablecido; sin embargo,
la organización de Palma del Río, una de las sindicalistas supervivien­
tes del período anterior, provista de entusiastas fermentos del anar­
quismo, estuvo clausurada durante gran parte del que historiamos a
consecuencia de un delito contra la Guardia Civil, y actuó muy poco
en la federación y en las huelgas ( 192).
No obstante, el espíritu combativo se mantenía vivo entre algunos de
los hombres de la localidad; algunos de ellos publicaron artículos en los
periódicos más leídos del momento: «La voz del Cantero» y «La voz del
Campesino». Entre ellos destacaba uno que se apellidaba Corredera y un
segundo llamado Rafael Martínez. Prueba de que la organización palmeña
continuaba existiendo es que se encontraba representada en el «Congreso
de la Comedia» que la C.N.T. realizó en 1919 (193).
(188) Ibidem. 2\2.
(189) Ibidem. 247.
(190) Ibidem.2M.
(191) Ibidem, 248 s.
(192) Ibidem. 294.
(193) Calero, A. M.: Op. eit., 161.
224 Antonio Leon Lillo

En el año 1933 la Confederación Nacional del Trabajo estaba presente


a través del «Sindicato Unico de Agricultores y Oficios Varios». Contaba
con un número de afiliados que se situaba entre los 250 y 300, cifra que se
mantendría aproximadamente igual hasta 1936 (194). El anarcosindicalis­
mo había perdido importancia respecto a otras organizaciones como la
U.G.T. durante el período republicano. Se constata aquí un hecho que pa­
rece general para toda la región: «la proporción andaluza en la organiza­
ción anarcosindicalista ha disminuido considerablemente respecto a épo­
cas anteriores» (195).
Durante el último período de la República tuvo su sede en la calle Ci-
güela. Francisco González Girado y José Arriaza Cuenca fueron algunos
de sus presidentes en los últimos momentos antes del 18 de julio.
El primero de mayo de 1936, en medio de un ambiente exaltado y con
el gravísimo problema del paro presente en toda su crudeza, se celebró el
dia del obrero. En el acto que tuvo lugar en el Coliseo España intervinieron
oradores de las principales organizaciones obreras locales; entre ellos se
encontraban dos miembros de la C.N.T. El primero en tomar la palabra
fue Arriaza Cuenca, quien hizo un alegato en contra del gobierno, pues ha­
bía prometido -dijo- unas mejoras que luego no había realizado. No olvi­
demos que las elecciones en que saliera victorioso el Frente Popular esta­
ban aún muy recientes y que la central anarcosindicalista había dejado li­
bertad a sus afiliados para que interviniesen o no en los comicios según su
propio criterio y que los votos de éstos fueron fundamentales para la ob­
tención del triunfo final. Juan González, de las Juventudes Libertarias, in­
tervino a continuación y volvió a insistir en que el panorama no había
cambiado tanto como se esperaba. Hizo mención de un punto concreto del
programa electoral del Frente Popular referido a la amnistía que se conce­
dería a los presos políticos relacionados, sobre todo, con los sucesos de As­
turias de 1934.
Hemos de hacer mención, por último, de la existencia en Palma de una
pequeña representación de la Federación Anarquista Ibérica (F.A.I.), ala
radical del anarcosindicalismo español que contaba aquí con 12 ó 14
miembros en 1936.

La Unión General de Trabajadores. U.G.T.


La central'socialista tenía sus orígenes en unos momentos más cercanos
a nosotros que el movimiento anarcosindicalista. En la provincia de Cór­
doba apareció un núcleo socialista allá por el año 1892; sin embargo, da­
das las dificultades que encontraba para su arraigo tendría una vida muy
azarosa (196). En la provincia los principales núcleos del marxismo fueron

(194) Informe del Ayuntamiento y testimonios orales.


(195) Calero, A. M.: op. cit.. 85.
( 196) Díaz del Moral, L: op. cit.. 141.
Palma del Rio 1936-52 225

Puente Genii, Villanueva de Córdoba y Montilla, junto con là agrupación


de la capital, que tendrán una gran importancia a la hora de difundir sus
ideas.
Si repasamos las actas de los congresos de la U.G.T. nos daremos cuen­
ta de que con anterioridad a la Segunda República no aparecen secciones
que representaran a Palma del Río. Será durante el periodo republicano
cuando esta organización adquiera importancia numérica. El empuje ven­
drá dado por la creación en 1930 de la Federación Nacional de Trabajado­
res de la Tierra (F.N.T.T.) que «iba a ser el instrumento que encauzara el
enorme potencial revolucionario contenido en el seno del campo andaluz»
(197). Si observamos los efectivos de la federación entre 1931 y 1932 nos
daremos cuenta de la importancia del auge experimentado.

Tabla XC1I
EFECTIVOS DE LA F.N.T.T. EN CORDOBA

Fecha Secciones Afiliados Provincia

Octubre 1931 42 9.696 Córdoba


Abril 1932... 62 13.478 Córdoba
Junio 1932 .. 64 21.003 Córdoba

Fuente: Barragán Moriana, A.; La realidad política en Córdoba... 33.

Este importantísimo progreso fue posible gracias al cambio de política


de la U.G.T. «Los sindicatos campesinos ugetistas muestran una actitud
mucho más decidida que el P.S.O.E. o la misma U.G.T. en otros terrenos»
(198).
«La Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra» estaba repre­
sentada en Palma del Río a través de la «Sociedad de Obreros de Oficios
Varios». En el mes de enero de 1933 contaba con 1.386 afiliados (199), ci­
fra que se mantendría aproximadamente igual hasta que comenzó la gue­
rra. En 1936 el cargo de presidente local lo ostentaba Manuel López Fer­
nández. Su sede estaba situada en la plaza de la República número 9, local
cercano al Ayuntamiento.
En el acto celebrado el primero de mayo también había oradores de
este sindicato. López Fernández se dirigió a los asistentes haciendo hinca­
pié en la necesidad de unión que los obreros deberían tener en esos mo­
mentos. Se deja ver en su discurso lo exaltado de los ánimos y cómo consi­
deraba al adversario político como un enemigo ante el que era preciso de­
fenderse hasta el punto de que «si era preciso llevar una pistola al trabajo»

( 197) Barragán Moriana. A.: Realidad política en Córdoba. 1931. Córdoba. 1980. 30.
(198) Rodríguez Aguilera. R., Lamben, R. y otros: Seis estudios sobre el proletariado... Cór­
doba, 1984,216.
(199) Archivo Municipal.
226 Antonio Leon Lillo

(200). En este mismo acto intervino Antonio Bujalance (201). Su mayor


cultura política le permitió desarrollar un discurso más teórico: habló de la
significación del primero de mayo dentro del movimiento obrero, atacó al
capitalismo y, finalmente, lanzó un mensaje de esperanza centrado en dos
puntos: abolición de la guerra y erradicación de las desigualdades sociales
para conseguir un mundo donde «no hubiera explotados ni explotadores».

Partido Socialista Obrero Español. P.S.O.E.


Por cuanto se refiere a los partidos políticos, el que contaba con más
afiliados dentro del bloque de las izquierdas era el P.S.O.E. Tenía su origen
local allá por la segunda década del presente siglo (202). En 1931, con oca­
sión de la campaña electoral para las cortes consmuyentes, este partido or­
ganizó un mitin en la localidad. En él intervinieron los más destacados ora­
dores del socialismo cordobés: Francisco Azorín, Martín Sanz, Gabriel
Morón, Hernández Rizo. Manuel Luna y Angeles Castanet (203). En 1933
contaba con 102 afiliados. El presidente local en esos momentos era Isidro
Sánchez Cano. En 1936 la directiva local la componían: Rafael Limones
Caro, presidente; Antonio Mesas Nieto, vicepresidente; Anselmo Gómez
Bermudo, secretario tesorero y Francisco Cabrera Cardito, vicesecretario.
En este año el número de afiliados había disminuido de forma sensible res­
pecto a 1933, pues sólo contaba con 25 miembros que cotizasen (204). Te­
nia su sede en el mismo recinto de la Unión General de Trabajadores.
Parte muy importante de la aceptación que tenía el partido en el pueblo
era debido al carisma del que fuera presidente local de las Juventudes So­
cialistas, José España Algarrada.
En el mitin del 1 de mayo participó en representación del P.S.O.E. An­
selmo Gómez, quien basó su discurso,en la necesidad de crear escuelas
proletarias para la erradicación de la «reacción» y de la «religión».

Partido Comunista de España, P.C.E.


Desde el principio, la dirección del nuevo P.C.E. se propuso arti­
cular y organizar la prometedora organización andaluza, tomando
como base a las agrupaciones sevillanas (205).
En efecto, el Partido Comunista de España fue organizado en Palma del
Río en el año 1931 aproximadamente, gracias al empuje de un hombre lle-

(200) Informe realizado por un delegado del alcalde en el acto del 1 de Mayo. Archivo Mu­
nicipal.
(201 ) En el acta aparece recogido sólo el nombre y primer apellido pero creemos que se tra­
taba de Antonio Bujalance López, natural de Hornachuelos y miembro del comité central de la
F.N.T.T.
(202) Barragán Moriana, A.: op. cit., 29.
(203) Moreno Gómez, E.: op. cit.. 81.
(204) Idem. La Guerra Civil en Córdoba. 1936-1939. Madrid, 1985:698.
(205) Barragán Moriana, A.: op. cit.. 35.
Palma del Rio 1936-52 227

gado de Sevilla (206). Tras los primeros momentos, el verdadero promotor


y organizador fue Manuel Fernández Aguila, quien llegaría a ser presiden­
te local. En 1936 contaría con 40 ó 50 afiliados aproximadamente. Su sede
era la misma que la de U.G.T.
Pérez Yruela nos dirá: «Eran influyentes (los comunistas) entre los tra­
bajadores de Villanueva de Córdoba, Palma del Río,...» (207). Así era; su
fuerza política en el pueblo era mayor de lo que el número de afiliados pu­
diera hacer pensar. Sus miembros desarrollaban mucha actividad. En 1935
aparecía en las calles del pueblo un pasquín que contenía los puntos prin­
cipales que el partido defendía en esos momentos en toda la nación. Decía
así;
¡TRABAJADORES! ¡ANTIFASCISTAS! la reacción y su gobier­
no Lerroux-Gil Robles no están satisfechos con los crímenes, viola­
ciones y fusilamientos en masa, realizados por las hordas del Tercio y
Regulares en Asturias. Quieren más sangre, más terror, más penas de
muerte. En Oviedo hay tres condenados a muerte. Uno más en San
Femando. Veinticinco en Gijón. Uno en Huelva. Decenas de otros
heroicos luchadores de octubre van a ser condenados a muerte. ¡Impi­
dámoslo! ¡Obreros, antifascistas, hombres libres! EL PARTIDO CO­
MUNISTA os llama a la lucha para impedir que se realice, ¡NI UNA
SOLA EJECUCION CAPITAL! Unidad de acción, frente único, ac­
ción común para ¡DETENER LA MANO DE LOS VERDUGOS!
Organizad protestas, manifestaciones, mítines relámpagos, llenad
pliegos de firmas en todas las fábricas, sindicatos, ateneos y barriadas
proletarias.
¡CONTRA LA PENA DE MUERTE Y POR LA LIBERTAD DE
LOS PRESOS!
¡Abajo el gobierno de verdugos Lerroux-Gil Robles!
¡Viva el frente único por la lucha!
¡Viva el gobierno obrero y campesino!
¡Viva la España Soviética!
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA
La prensa obrera era recibida, repartida y leída en el pueblo. El encar­
gado de la distribución de «Mundo Obrero» era Juan Contreras Lorca. Por
no tener una organización sindical propia todos los militantes del P.C.E.
local estaban afiliados a la U.G.T.
En el mitin del Coliseo subieron a la tribuna tres representantes del
partido. Dionisio Morales, perteneciente a las Juventudes Comunistas ¿n
la localidad, habló de un tema que todavía estaba muy fresco en la mente
de todos: la revolución de Asturias. Manuel Rodríguez, tras hacer una alu­
sión al día que se conmemoraba, hizo referencia a la necesidad de la paz y
se pronunció contra la guerra. Por último, Manuel Fernández Aguila hizo
hincapié en la conveniencia de unión entre todos los partidos obreros.
(206) Testimonio de Santiago Morales.
(207) Pérez Yruela, M.: op. cit., 104.
228 Antonio Leon Lii.i.o

Acción Republicana, A.R. e Izquierda Republicana, I.R.


Muy poco es lo que podemos decir de estas organizaciones en el ámbito
local. No conocemos la cuantía de sus afiliados, aunque pensamos que no
debía ser pequeña. Formaban parte de estos grupos personas pertenecien­
tes a la pequeña burguesía local, dándose el caso de que algunos de ellos es­
taban encuadrados también en la importante logia masónica que existía en
el pueblo. Ejemplo relevante es el caso de Antonio España Ocaña, jefe de
la logia «Luz y Prosperidad» y miembro de Acción Republicana.
El 1 de mayo intervino en representación de I.R. Antonio Ruedas,
quien expuso a los asistentes los avances y conquistas que se habían logra­
do tras la victoria del Frente Popular (208).
Pasemos a continuación al estudio de las organizaciones opuestas a las
anteriores y que se encontraban encuadradas en tres bloques principales en
el momento de celebrarse las elecciones del 16 de febrero.

Partido Radical P.R.


La candidatura de «Alianza Republicana» se formó con la pretensión
de agrupar al Partido Radical y al Partido Republicano Conservador bajo
un mismo frente. El primero de ellos tenia una importante representación
en Palma del Río. Fue creado en esta localidad entre los años 1918 y 1921.
En el acto fundacional estuvieron presentes Alejandro Lerroux y Eloy Va­
quero Cantillo, quienes designaron como dirigente local del partido a An­
tonio Delgado Jiménez, industrial y administrador de la finca «El Aguila»
propiedad de Rómulo Gamero-Cívico. Alcanzó también el cargo de alcal­
de en varias ocasiones.
Durante el período republicano el partido tuvo unos 250-300 afiliados.
La mayor parte de ellos pertenecían a la clase media local, aunque también
había algunos obreros agrícolas.
Las principales actividades que desarrollaba el partido se concentraban
en los momentos de las elecciones. Era entonces cuando se organizaban
mftines, tanto en Palma como en otras poblaciones limítrofes. Antonio
Delgado, en compañía de Antonio Corredera, Rafael Asensio y Antonio
Godoy Atalaya, solían ser los oradores en este tipo de actos. La sede del
partido se encontraba en la calle Rafael Asensio y Antonio Godoy Ata­
laya, solían ser los oradores en este tipo de actos. La sede del partido se en­
contraba en la calle Rafael Calvo de León número 11 (209).

(208) Informe realizado por el delegado del alcalde en el acto.


(209) Son muy pocos los datos que podemos conseguir de este partido en la localidad por­
que su sede fue destruida durante los disturbios de 1936. Quizá pueda tener algún dato más An­
tonio Delgado Viro.
Palma del Rio 1936-52 229

Antonio Delgado Jiménez y esposa. Madrid 10- V-1936.


230 Antonio Leon Lileo
Falange Española, F.E.
El 29 de octubre de 1933 se desarrolló un acto en el Teatro de la Come­
dia de Madrid en el que José Antonio Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda
y Alfonso García Valdecasas constituyeron formalmente un nuevo parti­
do: Falange Española.
A finales de ese mismo año se creó en Palma del Río una representa­
ción de este partido. Pedro Parias Aceña, propietario local, fue quien puso
en contacto al grupo de palmeños interesados en formar el partido con el
dirigente falangista sevillano Sancho Dávila que vino al pueblo para orga­
nizar la asociación. Desde el primer momento su jefe local fue Angel Angulo
Colomina, actuando Rafael Carrasco Torres como secretario.
Una característica unía a todos sus miembros: la juventud. Entre ellos
había estudiantes, albañiles, empleados y algunos obreros agrícolas. José
Antonio los había cautivado. Su ideario en defensa de unos valores tradi­
cionales (unidad nacional, catolicismo, etc.) junto con el apoyo a una polí­
tica social entendida de diferente forma a como la enfocaba la izquierda lo­
gró que aquellos jóvenes formaran un grupo compacto. La utilización de la
violencia no estuvo nunca fuera de sus concepciones. «Entiéndase que no
puede negarse la licitud de la violencia, como admitió José Antonio, en de­
terminados casos y situaciones» (210).
Al final del período republicano el número de afiliados en el pueblo al­
canzó la cifra de 82 personas. Sin embargo, eran pocas las actividades polí­
ticas que desarrollaban. No disponían de sede oficial, pero la directiva, so­
bre todo, se reunía con frecuencia en casa de Blanca de Lucía Ortiz, farma­
céutica y presidenta local de Acción Católica.
La posición de Falange respecto al sistema republicano fue radicalizán­
dose cada vez más. Con motivo de la celebración de las elecciones del 16
de febrero, Primo de Rivera diría:
Aunque triunfaran en España todas las candidaturas socialistas,
vosotros, padres españoles, a cuyas hijas van a decir que el pudor es
un principio burgués; vosotros, militares españoles, a quienes van a
decir que la patria no existe, que vais a ver a vuestros soldados en in­
disciplina; vosotros, religiosos católicos españoles, que vais a ver con­
vertidas las iglesias en museos de los sin Dios; vosotros, todos, ¿acata­
ríais el resultado electoral? Pues la Falange tampoco; la Falange no
acataría el resultado electoral. Votad sin temor; no os asustéis de esos
augurios. Si el resultado de los escrutinios es contrario, peligrosamen­
te contrario a los eternos destinos de España, la Falange relegará con
sus fuerzas las actas del escrutinio al último lugar del menosprecio. Si,
después del escrutinio, triunfantes o vencidos, quieren otra vez los
enemigos de España, los representantes de un sentido material que a
España contradice, asaltar el poder, entonces otra vez la Falange, sin

(210) Hedilla. M.: Testimonio. Barcelona 1972; 24.


Palma del Rio 1936-52 231

fanfarronada, pero sin desmayo, estaría en su puesto como hace dos


años, como hace un año, como ayer, como siempre (211).
Llegó el día de las elecciones y F.E. tan sólo obtuvo un voto en la locali­
dad.

Acción Popular. A.P.


En el año 1931, a los pocos días de ser proclamada la Segunda Repúbli­
ca, se creaba Acción Nacional, agrupación política nacida para la «necesa­
ria salvaguarda de las fuerzas conservadoras y como defensa de la religión
católica, patria, familia, orden establecido y libertad» (212). Su primer
presidente fue Antonio Goicoechea, pero pronto destacaría de entre sus fi­
las José María Gil Robles.
El 18 de junio de 1931 se celebró en Palma del Río el acto de constitu­
ción del partido en el pueblo.
Tras las elecciones generales del 28 de junio. Acción Nacional obtuvo
unos resultados bastante pobres. Por ello su tarea principal en los primeros
momentos del período republicano consistió en la organización de campa­
ñas que sirvieran para atraer a los sectores conservadores, católicos y mo­
nárquicos (213). En el transcurso de 1932 el partido cambia de nombre,
pasando a denominarse Acción Popular (A.P.) a cuyo frente estaba ya Gil
Robles. Para su creación recibió el apoyo de «Angel Herrera Oria, dirigen­
te de Acción Católica y fundador del diario «El Debate» (214). Uno de los
objetivos de Herrera «era crear en España un partido demócrata-cristiano»
(215). Pronto el partido adquirió una gran importancia. En 1933 se confi­
guró como el núcleo central de la Confederación Española de Derechas
Autónomas, C.E.D.A.
En Palma del Río el partido tenía su sede en el casino, sito en la plaza
de abastos, en el lugar llamado Puertas Viejas. Su presidente local fue An­
gel Martínez Liñán, miembro de una de las más importantes familias terra­
tenientes del pueblo. El presidente local de las juventudes del partido, Ju­
ventudes de Acción Popular, J.A.P. fue José Rodríguez Durán, sobrino de
un sacerdote del pueblo. Estudió en Madrid con los jesuítas.
Las acciones del partido en la localidad se encaminaban hacia una acti­
vidad que permitiese su consolidación. Los mítines no eran muchos. Pocos
datos poseemos acerca del número, siquiera aproximado, de los militantes
del partido. Sí sabemos que los resultados de las elecciones del 16 de febre­
ro arrojaron unas cifras que nos permiten suponer que su aceptación en la
localidad era bastante importante.

(211) Ibidem. 390 s.


(212) Diario Liberal. I8-V1-1931. Recogido por Barragán Moriana, A.. Realidad política...
108.
(213) Ibidem. 108.
(214) Tamames. R.: op. cit.. 46.
(215) Thomas, H.: op. cit.. 131.
232 Antonio Leon Lillo

Junto a las tendencias de equilibrio existentes en el seno de A.P., se


agrupaban otras más identificadas con posiciones de extrema derecha. El 8
de diciembre de 1934, las J.A.P. manifestaban a través de su periódico que
«el bien común no puede integrarse por medio de una asamblea elegida
por sufragio universal inorgánico» (216). Más cercano en el tiempo a este
trabajo, Félix Moreno de la Cova, estudiante en Madrid por estos años, fer­
viente seguidor de Herrera Oria y vocal de los círculos de estudio de «El
Debate», nos da una muestra de la opinión que muchos de los jóvenes cer­
canos a las J.A.P. sustentaban. El 31 de marzo de 1936 escribía una carta a
su madre con motivo de la detención por aquellos días de su padre Félix
Moreno Ardanuy. En ella manifestaba:
Queridísima mamá: Ya supongo lo apenada que estarás con todas
estas cosas que no tienen nombre. La detención de papá venía en «El
Debate» y en los periódicos de provincias. Me llamó muchísima gente
para decirme al mismo tiempo que lo sentían y que me felicitaban por
tener un padre tan decidido y valiente (...) no se sometía a las arbitra­
riedades de esta gente. Yo, creelo, me siento orgulloso que en estos
tiempos de continuas claudicaciones sea precisamente papá el que
adopta una posición airada y además útil pues estoy seguro que se
consigue más rebelándose que sometiéndose. De el porvenir próximo
no sé qué decirte, por aquí siempre rumores y la mayoría absurdos.
Estoy convencido que la solución de esto es a un sistema sindicalista-
nacional, es decir, fascista. Yo tengo plena fe en él y si me viera con
condiciones, pondría mi vida al servicio de esta España futura que
ahora empieza a germinar. Tú no te preocupes demasiado; en el peor
de los casos tienes tres hijos hombres que han nacido caballeros espa­
ñoles y tú los hicistes cristianos... (217).
La radicalización progresiva de A.P. fue factor condicionante que debe
tenerse en cuenta para explicarnos el asalto y destrucción que las organiza­
ciones obreras palmeñas realizaron en su sede en el transcurso de los dis­
turbios del día 19 y 20 de febrero de 1936 que trataremos en su momento.
Una vez que hemos hecho un rápido recorrido por los principales par­
tidos políticos y organizaciones sindicales que existieron en Palma del Río
hasta 1936, debemos hacer mención de una organización que, sin ser parti­
do, tuvo por muchas circunstancias unas importantes connotaciones polí­
ticas.
La Masonería
Un meritorio estudio sobre esta organización en la provincia de Córdo­
ba (218) ha puesto de manifiesto el papel destacado de la logia de Palma.
La segunda logia que tenemos noticias de que surgiera en la pro-
(216) Ibidem, 132.
(217) Agradecemos a Félix Moreno de la Cova la confianza que depositó en nosotros al pro­
porcionarnos esta carta.
(218) Moreno Gómez, F. y Ortiz Villalba. J.: La Masonería en Córdoba, Córdoba. 1985.
Palma del Río 1936-52 233

vincia de Córdoba fue la importante y vigorosa LUZ Y PROSPERI­


DAD n.° 369, de Palma del Río, a finales de 1913, auténtico foco ma­
sónico de la vega del Guadalquivir, que se irradió a varios pueblos li­
mítrofes, como veremos.
El día 26 de diciembre de 1913 varios masones de Palma del Río.
o vecinos de la misma (José C. Marín Galán, perito agrícola; Gumer­
sindo Santiago Páez y Antonio Marín Peña, labradores; Manuel Fer­
nández Araujo y Francisco Durán Gómez, empleados) celebraron
una reunión para solicitar del Gran Oriente Español la fundación en
Palma de un triángulo masónico, para el que se proponía el nombre
de «Rizal»; pero en la aprobación por parte del Gran Oriente, fecha el
15 de febrero de 1914, se da el nombre de «Luz y Prosperidad n.“ 72»
con los siguientes cargos: José C. Marín Galán, presidente; Francisco
Durán Gómez, secretario y Gumersindo Santiago Páez, tesorero
(219).
En el año 1914 el triángulo se convirtió en logia. Rápidamente comen­
zaría un proceso de expansión que en 1916 desembocaría en un período de
crisis a juzgar por los datos de Moreno Gómez (220). Según el cuadro lógi­
co de 31 de octubre de este año, la logia contaba con 19 miembros.
Tabla XCIII
COMPONENTES DE LA LOGIA MASONICA. PALMA DEL RIO

nombres
Nombre profesión residencia simbólicos grado

Francisco Durán Gómez.......... .. empleado Palma del Rio Castelar 3.»


Carlos Marín Galán................. .. perito agrícola Palma del Río Copémico 4.»
Juan M. Nacarino Molina........ . maestro Palma del Río Marconi 2.»
Juan M. Nacarino Moreno .... . industrial Palma del Rio Colón 2.”
Antonio España Ocaña............ .. industrial Palma del Rio Prim 3.»
Manuel Carmona Pérez............ mecánico Palma del Rio Edison 2.°
José Carrasco Onieva............... industrial Palma del Río Canalejas 2.»
Blas Ferraris Ríos..................... .. metalúrgico Palma del Rio Garibaldi 2.»
Francisco Ruiz Pelayo.............. . factor Peña flor — 2.»
Camilo Aras López................... . dibujante Peñaflor Vinicio 10
José Limón Vidosa................... .. molinero Peñaflor Ruperto 1.»
Luis Vargas Durán................... . peluquero Peñaflor Luque 1.»
Juan Luque Mármol................. .. viajante Peñaflor — I.°
Angel Bello Jiménez.................. . carpintero Peñaflor — 1.»
José Aballado Fernández.......... — Peñaflor Bustamante l.°
Gumersindo Santiago Páez... .. labrador Palma del Río Kropotquin 3.“
Juan Jurado Medina................. .. industrial Peñaflor Daoíz l.°
Cristóbal Pérez Pérez............... .. viajante Peñaflor Velarde l.°
Miguel Avilés Quesada.............. mecánico Peñaflor Máquina -

Fuente: Archivo Municipal.

(219) Ibidem. 178.


(220) Ibidem. 179.
234 Antonio Leon Lillo

La pertenencia a una logia iba precedida de un ritual en el que el nuevo


miembro aceptaba los preceptos de la institución.
Yo Luis Vargas Duran de mi libre y espontánea voluntad, en pre­
sencia del Gran Arquitecto del Universo -así llamamos nosotros a
Dios- y de esta respetable asamblea de masones, juro (o prometo por
mi honor) solemnemente y con sinceridad, no revelar jamás ninguno
de los misterios de la Francomasonería que me sean revelados si no es
a un legítimo y buen masón o en una logia regularmente constituida.
Prometo así mismo amar a mis hermanos, socorrerles y prestarles
toda mi ayuda en sus necesidades y verter en su defensa y en la de la
orden hasta la última gota de mi sangre. Obedeceré la constitución del
Grande Oriente Español, sus estatutos y reglamentos generales, leyes
decretos y disposiciones, como también el Reglamento particular de
este respetable Taller que me recibe y preferiré se me corte el cuello
antes de fallar a mis promesas.
La ideología masónica está cargada de un profundo humanismo que a
veces resulta algo ingenuo para nuestros valores contemporáneos. Un tex­
to que se conserva en el Archivo Municipal nos da buena muestra de ello:

CODIGO MASONICO:
Adora al Gran Arquitecto del Universo.
El verdadero culto que se da al Gran Arquitecto, consiste princi­
palmente en las buenas obras.
Ten siempre tu alma en un estado puro para parecer dignamente
delante de tu conciencia.
Ama a tu prójimo como a tí mismo.
No hagas mal para esperar bien.
Haz bien por amor al mismo bien.
Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos pero no
odies a nadie.
No lisonjees a tu hermano, pues que es una traición; si tu hermano
te lisonjea, teme que te corrompa.
Escucha siempre la voz de tu conciencia.
Sé el padre de los pobres, cada suspiro que tu dureza les arranque,
son otras tantas maldiciones que caerán sobre tu cabeza.
Respeta al viajero nacional o extranjero; ayúdale: su persona es sa­
grada para tí.
Evita las querellas, prevee los insultos, deja que la razón quede
siempre de tu lado.
Parte con el hambriento tu pan, y a los pobres y peregrinos méte­
los en tu casa; cuando vieses al desnudo cúbrelo y no desprecies tu
carne en la suya.
No seas ligero en airarte, porque la ira reposa en el seno del necio.
Detesta la avaricia, porque quien ama las riquezas ningún fruto sa­
cará de ellas, y ésta también es vanidad.
Pai.ma dei. Rio 1936-52 235

Huye de los impíos, porque su casa será arrasada; más las tiendas
de los justos florecerán.
En la senda del honor y de la justicia está la vida; mas el camino
extraviado conduce a la muerte.
El corazón de los sabios está donde se practica la virtud y el cora­
zón de los necios donde se festeja la vanidad.
Respeta a las mujeres, no abuses jamás de su debilidad y mucho
menos pienses en deshonrarlas.
Si tienes un hijo, regocíjate, pero tiembla del depósito que se te
confía.
Haz que hasta los diez años te tema, hasta los veinte te ame y hasta
la muerte te respete. Hasta los diez años sé su maestro, hasta los veinte
su padre y hasta la muerte su amigo. Piensa en darle buenos princi­
pios antes que bellas maneras; que te deba rectitud esclarecida y no
frívola elegancia. Haz un hombre honesto antes que un hombre hábil.
Si te avergüenzas de tu destino, tienes orgullo, piensa que aquél ni
te honra ni te degrada, el modo con que cumplas te hará uno u otro.
Lee y aprovecha, ve e imita, reflexiona y trabaja, ocúpate siempre
de tus hermanos y trabajarás para tí mismo.
Conténtate de todo, por todo y con todo.
No juzgues ligeramente las acciones de los hombres: no reproches
y menos alabes; antes procura sondear bien los corazones para apre­
ciar sus obras.
Sé entre los profanos libre sin licencia, grande sin orgullo, humilde
sin bajeza, y entre los hermanos fírme sin ser tenaz, severo sin ser in­
flexible y sumiso sin ser servil.
Habla moderadamente con los grandes, prudentemente con tus
iguales, sinceramente con tus amigos, dulcemente con los pequeños, y
eternamente con pobres.
Justo y valeroso defenderá al oprimido, protegerás la inocencia,
sin reparar en nada de los servicios que prestes.
Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más
que al mérito personal, sean cuales fueren el rango, el estado y la for­
tuna.
El día que se generalicen estas máximas entre los hombres, la espe­
cie humana será feliz, y la Masonería habrá terminado su tarea y can­
tado su triunfo regenerador.
La Masonería había sido tradicionalmente no sólo el blanco de los
anatemas de la Iglesia, sino también foco de animosidad de las oligar­
quías conservadoras (...). En cuanto comenzó la Guerra Civil, tenida
en cuenta la ideología liberal de los masones, contra ellos se lanzó en­
seguida una cruenta represión, orquestada y estimulada por la Iglesia
(221).

(221) Ibidem. 253.


236 Antonio Leon Lillo

El 24 de enero de 1941, el alcalde de Palma del Río enviaba un escrito


al juez instructor del Juzgado Provincial de Responsabilidades Políticas,
en el que se exponía:
que por los agentes de mi autoridad se han practicado las oportunas
diligencias en averiguación de la conducta público privada político
social de Antonio España Ocaña. Este individuo puede afirmarse sin
temor a incurrir en error alguno que fue el causante de todos los actos
delictivos cometidos en esta ciudad por los elementos extremistas,
pues fue el Jefe de la Logia Masónica denominada Luz y Prosperidad
y tenía por nombre simbólico Prim. Este individuo era natural de
Brenes provincia de Sevilla y muy pequeño se trasladó a esta ciudad y
sus actividades políticas (siempre de ideas extremistas y masónicas)
comenzaron desde su mayoría de edad. En el año 1934 militaba en el
partido del funesto Azaña y durante la dominación roja todos los ac­
tos de los comités revolucionarios les eran consultados. Es individuo
peligrosísimo para la sociedad.

LOS PRIMEROS MESES DE 1936

El que habría de ser año trágico para muchas personas del país, llegó a
Palma del Río durante el transcurso de un intenso temporal de lluvias, pre­
sagio de tiempos difíciles.
La campaña electoral que antecedió a las elecciones generales del mes
de febrero había comenzado en el pueblo en los últimos días del año ante­
rior. El 26 de diciembre, Izquierda Republicana celebró un acto de propa­
ganda (222).
El gobierno municipal estaba formado por un grupo no siempre fijo de
concejales que, por su situación, podían clasificarse en propietarios e inte­
rinos. Para la comprensión de estos status debemos remontarnos hasta las
elecciones municipales del 12 de abril de 1931. El total de puestos a cubrir
en aquel entonces, de acuerdo con las características del pueblo, era de 17.
Sólo pudieron elegirse 9 de estos cargos a consecuencia de la abstención del
importante sector anarcosindicalista. Estos concejales elegidos fueron los
que se decía que ostentaban su puesto con carácter de propietarios. Las
ocho personas restantes eran designadas por el gobernador civil y recibían
su cargo con carácter de interino. De las nueve personas que se eligieron el
12 de abril, cuatro estaban identificadas con las ideas de la izquierda y cin­
co representaban, con diversos matices, a los sectores de la derecha. Era,
pues, el gobernador civil quien con la designación de los concejales interi­
nos decidía el cariz político que debería tener el Ayuntamiento. Este hecho
daría pies, en repetidas ocasiones, a maniobras políticas que soliviantaron
los ánimos de los que se vieron perjudicados por ellas.

(222) Moreno Gómez, F.: La República y la guerra... 529.


Pai.ma del Rio 1936-52 237

Con el ascenso de la centro-derecha al poder (1933) apareció un cam­


bio en los Ayuntamientos.
Uno de los aspectos más insidiosos de la política revisionista del
bienio radical-cedista fue la represión implacable y calculada a que se
sometió a los ayuntamientos socialistas o de izquierdas (...). Con estos
manejos, los radicales se hicieron, poco a poco, con la mayoría de los
ayuntamientos de la provincia (223).
A partir del 20 de marzo de 1934 la corporación municipal estuvo pre­
sidida por Antonio Delgado Jiménez, a la sazón presidente local del Parti­
do Radical. Formaban parte de aquella comisión gestora los siguientes
concejales:
Tabla XCIV
CORPORACION MUNICIPAL. 20-1 II-l933 a 29-1-1936

Filiación
Nombre Profesión Política Categoría

Basilio Romero Sánchez.. Barbero Radical Interino


Juan Rosa González......... Zapatero Radical Interino
José Hidalgo Sánchez .... - Interino
Manuel Baeza Blanes .... - - Interino
Antonio Ruiz Aguilar.... Comercio D.L.R. Propietario
Manuel Rodriguez Aguilar. Comercio Derechas Propietario
Antonio Caamaño García Comercio D.L.R. Propietario
Manuel Fuentes Rodríguez. Propietario Monárquico Propietario
Antonio España Ocaña... Industrial A.R. (masón) Propietario
José Atalaya Montero.... P.S.O.E. (masón) Propietario
José López Fernández.... - Radical Interino

Fuente: Libro de Actas Municipales. Estadísticá 1933 (datos locales). Testimonios


orales.

Esta fue la composición del gobierno del Ayuntamiento hasta el 29 de


enero de 1936, momento en que cambiaría a consecuencia de las órdenes
dimanadas del gobernador civil de la provincia. Con esta actuación se in­
tentaba volverá la situación existente con anterioridad al cambio de 1934.
Esta vez la maniobra levantó las iras de los sectores conservadores.
Presidida por José Jiménez Crisóstomo, delegado del gobernador civil en
el acto, se celebró una sesión extraordinaria por la que se reponían en sus
cargos a la totalidad de los concejales propietarios y eran nombrados nue­
vos concejales interinos que sustituirían a los anteriores. De esta manera la
corporación volvía a tener un carácter ideológico eminentemente izquier­
dista.

(223) Ibidem. 260.


238 Antonio Leon Lillo

Tabla XCV
CORPORACION MUNICIPAL. 29-1-1936 a 7-II-1936

filiación
nombre profesión cargo política

J. Atalaya Montero (mayor) .. alcalde P.S.O.E.


Antonio España Ocaña......... industrial 1° teniente alcalde l.R. (masón)
Rafael Bravo Carreto............. carpintero 2. ° teniente alcalde I.R. (masón)
Manuel Caro Salazar............. - 3. ° teniente alcalde P.S.O.E.
Antonio Ruiz Aguilar............ comercio concejal Ex. D.l.R.
Manuel Rodríguez Aguilar.. comercio concejal derechas
Manuel Fuentes Rodríguez.. propietario concejal monárquico
Antonio Caamaño García.... comercio concejal Ex. D.L.R.
Antonio Caro Gamero........... concejal monárquico
Francisco Jiménez Delgado . - concejal
Juan Acosta Manzano........... comercio concejal P.S.O.E.
Antonio Ubeda Martín......... - concejal P.S.O.E. (masón)
Mariano Delgado Domínguez. concejal
José Palma Rosa...................... concejal Radical
Antonio López Espejo............obrero agrícola concejal P.S.O.E.
Antonio García Benítez......... jornalero concejal P.S.O.E.
Diego Nacarino López............ebanista concejal P.S.O.E. (masón)

Fuentes: Libro de Actas Municipales. Testimonios orales. Estadísticas 1933 (datos


locales). «Causa general».

La lucha por el poder era muy fuerte. El día de las elecciones se acerca­
ba y ninguna facción política quería perder posiciones. El Partido Socialis­
ta tenía situados, al menos, a siete de sus militantes en el gobierno del mu­
nicipio, siendo el que ostentaba mayor representación. Si unimos a ello el
hecho de que Izquierda Republicana formaba parte del Frente Popular
concluiremos que este bloque representaba la mayoría absoluta dentro de
la corporación.
No duró mucho esta situación. El día 7 de febrero, y como un jalón más
dentro de la campaña de destituciones de ayuntamientos de izquierdas, se
reunía en sesión extraordinaria la comisión gestora bajo la presidencia de
Teodoro Bujalance, delegado del gobernador Antonio Cardero. quien ha­
bía nombrado nuevos concejales interinos (224). En base a ésto, el que has­
ta ahora había sido alcalde presentó su dimisión quedando la nueva gesto­
ra formada por los siguientes señores:

(224) ibidem. 236 s.


Palma del Rio 1936-52 2 39

Tabla XCVI
CORPORACION MUNICIPAL. 7-11-1936 a 20-11-1936

Filiación
Nombre Profesión Cargo Política

José Atalaya Montero.... concejal P.S.O.E.


Antonio España Ocaña... industrial dimite I.R. (masón)
Rafael Bravo Carreto......... carpintero dimite l.R. (masón)
Manuel Caro Salazar......... - dimite P.S.O.E.
Antonio Ruiz Aguilar.... Comercio concejal Ex. D.L.R.
Manuel Rodríguez Aguilar. Comercio concejal derechas
Manuel Fuentes Rodríguez. Propietario concejal monárquico
Antonio Caamaño García Comercio concejal Ex. D.L.R.
Antonio Caro Gamero ... concejal monárquico
R. Calvo de León y Torrado propietario alcalde derechas
José Martínez Liñán......... propietario 1.“ tte. alcalde derechas
Manuel García Liñán .... propietario concejal derechas
José Angulo Colominas .. - 3.° tte. alcalde derechas
Rafael Rosa Velasco......... comercio concejal derechas
Juan Jesús Ortiz León .... industrial concejal derch. (masón)
José Maravez Sánchez.... sacerdote concejal -
Agustín Villarejo Velasco. juez 2.° tte. alcalde derechas

Fuente: Libro de Actas Municipales. Estadística 1933 (datos locales). Testimonios


orales. «Causa general».
Esta ejecutiva quedó definitivamente establecida el día 8 de febrero
cuando Agustín Villarejo Velasco quedó posesionado de su cargo. Tam­
bién en esta sesión se hicieron las votaciones de las que saldrían elegidos el
alcalde y las tres tenencias. Durante esta reunión Antonio España Ocaña,
Rafael Bravo Carreto y Manuel Caro Salazar presentaron su dimisión
como concejales en protesta por las maniobras políticas del gobernador.
El carácter marcadamente conservador quedaba patente en la nueva
corporación: tres importantes familias del latifundismo palmeño estaban
representadas en ella. Algunos miembros de la industria y el comercio jun­
to con alguna profesión liberal y un representante de la Iglesia completa­
ban el grupo.
Cuando faltaban ocho días para la celebración de las elecciones, la má­
xima autoridad civil de la provincia formó un ayuntamiento en el qqe exis­
tían miembros contrarios a la República y. en la situación en que se encon­
traba el país, esto equivalía a ser enemigo de ella. Esta circunstancia no pa­
saba inadvertida para quienes se encontraban en el polo opuesto del pano­
rama político. Para ellos Rafael Calvo de León y Torrado había sido pues­
to en la alcaldía por «el cacique de Córdoba don José Fernández Jiménez,
juntamente con el jefe de los monárquicos cordobeses don José Cruz Con­
de»; para que sus «manejos caciquiles» influyese en las elecciones
(225). Por si ello no bastase, el día 15 de febrero, víspera de las elecciones,

(225) Informe redactado por el Ayuntamiento el día 9-111-1936.


240 Antonio Leon Lillo

el gobernador civil nombró como delegado de orden público en Palma del


Río a Félix Moreno Ardanuy (226), «propietario y rico hacendado (...) que
manda y caciquea...» (227) y persona, cuando menos, conflictiva en el pue­
blo. Félix Moreno renunció a dicho nombramiento el mismo día 15 siendo
sustituido por el alcalde.
En el ánimo de los simpatizantes del Frente Popular existía la convic­
ción de que la derecha estaba haciendo todo lo posible para impedir la vic­
toria de las izquierdas, no ya dentro de las posibilidades que brindaba la
campaña electoral, sino apoyándose en el poder que ostentaba. Según un
informe del Ayuntamiento, realizado algunos días después de la celebra­
ción de los comicios, «parece ser» que el señor alcalde dio órdenes al sar­
gento de puesto. Máximo Patón Jiménez,
de que hiciera unos disparos al aire que sirviera de pretexto al arresto
de los dirigentes del Frente Popular de izquierda y esto quiso hacerlo
en vísperas de las elecciones, en la misma noche en que dio una confe­
rencia el candidato del Frente Popular don Pedro Rico, y en vista de
que el sargento no se prestó a hacer los disparos le dijo que debía pren­
der a todos los interventores del Frente Popular de izquierda (228).
Por fin, llegó la jomada en que los electores deberían depositar su voto.
Las elecciones se celebraron en medio de un ambiente enrarecido por las
circunstancias en que se habían desarrollado los acontecimientos. Durante
la campaña hubo alguna violencia practicada por miembros de ambos blo­
ques. Sin embargo, el día 16 no se produjo ningún incidente de importan­
cia. Dos días antes, las autoridades habían tomado algunas medidas para
impedir posibles actos de violencia. El gobernador civil remitió un telegra­
ma a los alcaldes previniéndoles en este sentido.
Teniendo noticias este gobierno que elementos extremistas preten­
den formar desórdenes trasladándose en camionetas de unos pueblos
a otros y siendo propósito dar las máximas facilidades para normal
funcionamiento colegios electorales, impida V. por todos los medios a
su alcance la salida y entrada pueblos y circulación carretera de todo
camión con personal que no lleve autorización especial para trans­
porte electores sellada y firmada por el alcalde respectivas localidades
con excepción viajes normales coches líneas (229).
Fuerzas de la Guardia de Asalto llegaron al pueblo para garantizar el
normal desarrollo de las votaciones. Fueron ayudados en ello por la poli­
cía municipal (230). Se dividió el pueblo en 13 colegios electorales, en cada
uno de los cuales había un presidente de mesa y unos interventores por

(226) Archivo Municipal.


(227) Correspondencia del alcalde de Palma dirigida a don Niceto Alcalá Zamora. Archivo
Municipal.
(228) Informe del Ayuntamiento de 9-111-1936. Archivo Municipal.
(229) Telegrama del Gobernador civil a los alcaldes. 14-11-1936.
(230) La distribución de las fuerzas de seguridad fue la siguiente:
Palma del Rio 1936-52 241

cada partido. Las mesas quedaron agrupadas dentro de tres grandes distri­
tos. La distribución fue la siguiente:
Tabla XCVII
DISTRITOS ELECTORALES. ELECCIONES DE 16-11-1936.
PALMA DEL RIO

Distrito primero: San Francisco Total electores

Sección 1 : Atrio Iglesia San Francisco.............................................. 594


Sección 2: Sacristía Iglesia San Francisco....................................... 578
Sección 3: Cochera de Juan González Puente............................... 356
Sección 4: Coliseo España.................................................................... 286
Sección 5: Grupo escolar calle Gracia.............................................. 457
Total.............................................................................................. 2.271

Distrito Segundo: Buen Suceso

Sección 1 : Casa de don Baldomero Fernández............................... 474


Sección 2: Sacristía de la ermita del Buen Suceso........................ 511
Sección 3: Entrada de la casa n.° 11 de la calle Fermín Galán .. 444
Sección 4: Accesoria a la casa n.° 14 de la calle Rafael Calvo .. 515
Total.............................................................................................. 1.944

Distrito Tercero: Santo Domingo

Sección 1 : Vestíbulos oficinas Pesas y Medidas............................. 448


Sección 2: Academia Banda Municipal............................................ 392
Sección 3: Vestíbulo teatro Jerez....................................................... 430
Sección4: Vestíbulo Juzgado Municipal....................................... 359
Total.............................................................................................. 1.629

Total electores............................................................................ 5.844

Fuente: Archivo Municipal.

colegio electoral dotación

Atrio de San Francisco.............................


Sacristía de San Francisco....................... 1res guardias
Cochera de Juan González Fuentes.......... de asalto
Coliseo España..........................................
Grupo Escolar de la calle Gracia.............. dos guardias de asalto
Casa de don Baldomero Fernández.......... dos municipales
Ermita del Buen Suceso........................... des municipales
Calle Fermín Galán, n.” 11....................... dos municipales
Calle Rafael Calvo de León y teatro Jerez dos municipales
Academia Banda de Música..................... tres guardias
Juzgado ......................................................
Pesas y Medidas......................................... de asalto
242 Antonio Leon Lillo

Lo que se jugaba toda la sociedad española en aquellas elecciones era


mucho más que la victoria en unos comicios. Para unos representaba la
posibilidad de ver hecho realidad aquéllo que establecía la constitución de
1932: «España es una República democrática de trabajadores de toda cla­
se...». Para otros era el último recurso legal que quedaba antes de utilizar
la violencia. Por ello no es extraño que lodos acudieran a variados recursos
para obtener el triunfo. El mismo día 16 de febrero, el Comité Provincial
Progresista, como órgano directivo del Partido Progresista, integrante de la
candidatura contrarrevolucionaria junto con la C.E.D.A. y Renovación
Española, enviaba un telegrama al alcalde Rafael Calvo de León y Torra­
do:
Ante la jornada decisiva reiteramos orden terminante voten, inte­
gra candidatura contrarrevolucionaria pidiendo personal orden re­
chacen compromisos personales no habrá segunda vuelta todas noti­
cias modificación candidatura es falsa no debe perderse ningún voto
pidan elementos afines en la collación ayuden triunfo que se consegui­
rá todo por España y por la República (231 ).
El escrutinio realizado al final de la jornada arrojó los siguientes resul­
tados:
Tabla XCVIII
RESULTADO DE LAS ELECCIONES GENERALES DEL 16-11-1936
PALMA DELRIO

nombre partido candidatura votos

Federico Fdez. Castillejos... progresista antirrevolucionaria 2.051


José Tomás Rubio Chavarri progresista anti rre volucionaria 2.048
Rafael Delgado Benítez .... progresista antirrevolucionaria 2.049
Laureano Fernández Martos C.E.D.A. antirrevolucionaria 2.047
José Montero Tirado............. C.E.D.A. antirrevolucionaria 2.046
Rafael Muñoz Córdoba .... C.E.D.A. antirrevolucionaria 2.046
Bartolomé Torneo Martos.. C.E.D.A. antirrevolucionaria 2.047
Adolfo Virgili y Quintanilla. C.E.D.A. antirrevolucionaria 2.042
Fdo. Parras y R. de Pedrosa . C.E.D.A. antirrevolucionaria 2.041
José Cruz Conde.................... Renovación Española antirrevolucionaria 2 039
Antonio Jaén Morente......... l.R. Frente Popular 2.201
Ramón Rubio Vicente......... l.R. Frente Popular 2.197
Pedro Rico López.................. I.R. Frente Popular 2.203
Wenceslao Carrillo Alonso . P.S.O.E. Frente Popular 2.198
Vicente Martín Romera.... P.S.O.E. Frente Popular 2.200
Manuel Castro Molina......... J.S. Frente Popular 2.198
Antonio Bujalance López... U.G.T. Frente Popular 2.199
Eduardo Blanco Fernández. P.S.O.E. Frente Popular 2.197
Jesús Hernández Tomás.... P.C.E. Frente Popular 2.198
Bautista Garcés Granell.... P.C.E. Frente Popular 2.197

(231) Telegrama de 16-11-1936. Archivo Municipal.


Palma del Rio 1936-52 243

Eloy Vaquero Cantillo......... P.R. Alianza Republicana 22


Rafael Castejón...................... P.R. Alianza Republicana 22
José Rodríguez Cabezas.... P.R. Alianza Republicana 17
Mateo Dueñas Calero........... P.R. Alianza Republicana 17
José Burgos Rubio................. P.R. Alianza Republicana 19
Pascual Calderón Uclés .... Partido conservador Alianza Republicana 11
Pedro Zurita Villalba........... P.R. Alianza Republicana 8
Joaquín de Pablo Blanco ... Independiente - 4
Rogelio Vignote...................... F.E. F.E. 0
Antonio Vaquerizo Macías . F.E. F.E. 1
JoséCarreira Ramírez........... - - 0

Fuente: Archivo Municipal.


A la vista de estos resultados se aprecia que la participación en las vota­
ciones fue elevada. El 73,25% del electorado acudió a las urnas; la absten­
ción, pues, fue del 26,75%. Estos índices de participación eran muy pareci­
dos a los obtenidos en la totalidad de la provincia (232). En esta ocasión los
militantes de la C.N.T. habían participado en las elecciones de manera im­
portante. La Federación de Palma del Río realizó una asamblea con sus
afiliados para determinar la actitud frente a los comicios. En ella se acordó
dar libertad para que individualmente cada militante decidiese su postura.
Resultó que el día 16 la mayoría de estos militantes votaron a favor del
Frente Popular (233).
De las cinco candidaturas que se presentaron en la provincia, la del
Frente Popular obtuvo la mayoría absoluta en Palma del Río con un total
de 2.203 votos, lo que representaba el 51,45% del total de los emitidos. La
candidatura antirrevolucionaria consiguió 2.051 votos que suponían el
47,90%. Alianza Republicana se situó en tercer lugar, a gran distancia de
los primeros, pues obtuvo 22 votos que equivalían al 0,51 % de los escruta­
dos. La candidatura independiente logró ser votada por cuatro personas
que representaban el 0,09%. Por último, Falange Española de las J.O.N.S.
conseguía un solo voto alcanzando así el 0,02% de los sufragios, que la si­
tuaban en último lugar.
Los candidatos más votados del Frente Popular fueron Pedro Rico Ló­
pez de U.R., Antonio Jaén Morente de l.R. y Vicente Martín Romero del
P.S.O.E. Por la candidatura antirrevolucionaria, los miembros.de! Partido
Progresista contaron con el mayor favor del electorado palmeño. Federico
Fernández Castillejo, Rafael Delgado Benítez y José Tomás Rubio Chava-
rri fueron los más votados. El Partido Radical fue el más votado aquí den­
tro de la candidatura de Alianza Republicana, obteniendo el mayor núme­
ro de sufragios Eloy Vaquero Cantillo, Rafael Castejón y José Burgos Ru­
bio. De los dos candidatos que presentó F.E. y de las J.O.N.S. tan sólo An­
tonio Vaquerizo Matías logró ser votado.

(232) Moreno Gómez, F.: La República y la guerra... 399 s.


(233) Testimonio de Antonio Avila. Manuel Guerra Prieto. Antonio Anguita y Francisco
González Girado.
244 Antonio Leon Lillo

El 18 de febrero se conocían en toda España los resultados de las elec­


ciones que demostraban la victoria del Frente Popular. Los grupos vence­
dores acogieron con gran alegría las nuevas noticias; su júbilo se expresó en
las calles. Al día siguiente tomaba posesión de su cargo el nuevo gobierno
de la nación presidido por Manuel Azaña. En este día habría de producirse
en Palma del Río «el hecho más violento en la provincia de Córdoba du­
rante la Segunda República, en cuanto a furia popular se refiere...» (234).
En la noche del dia 19 se organizó una manifestación integrada por 60
ó 70 personas aproximadamente con la intención de festejar la victoria y la
toma del poder por parte del nuevo gobierno. El grupo estaba formado
principalmente por jóvenes. Durante el recorrido se cantaron algunos him­
nos izquierdistas, entre ellos la Internacional. Al pasar frente al local don­
de Acción Popular tenía su sede, sitio en la plaza de Alcalá Zamora, se
produjeron los primeros hechos graves. No se sabe de donde procedieron
las primeras provocaciones; lo cierto es que desde el interior del casino,
que era el centro de A.P., se dispararon unos tiros contra el grupo de mani­
festantes. Como resultado de los cuales cayó herido en una pierna José An­
tonio Díaz Miranda, de 19 años. Indignados, los agregidos asaltaron el lo­
cal y destrozaron cuanto había en la planta baja del edificio (235). De las
personas que había en el interior sólo pudo encontrarse a una de ellas, Ra­
fael Rodríguez Rodríguez, jefe local de la Comunión Tradicionalista,
quien fue agredido por los manifestantes causándole algunas lesiones.
Los disturbios no pasaron a mayores; el herido por los disparos fue lle­
vado al médico y los manifestantes al salir a la calle optaron por disolverse,
en vista de que además estaba lloviendo (236). Cuando las fuerzas de la
Guardia Civil tuvieron conocimiento del hecho y llegaron al lugar de los
sucesos no encontraron a nadie. Inmediatamente el sargento comandante
de puesto, Máximo Patón, comunicó lo ocurrido al jefe de la comandancia
y al de la Línea, a consecuencia de lo cual llegó al pueblo alrededor de las
dos de la madrugada este último quien, tras informarse de lo acontecido,
telefoneó nuevamente al jefe de la comandancia. Este dio órdenes de que la
fuerza que había llegado al pueblo se retirase a su residencia habitual y que
la Guardia Civil de Palma quedase acuartelada.
En la mañana del día 20 el herido por los disparos fue llevado a la esta­
ción de ferrocarril para trasladarlo a Córdoba con objeto de ser atendido
debidamente. La pasividad que los palmeños de izquierda vieron en la
fuerza pública, que no realizó ninguna detención entre los agresores de la
noche anterior, hizo que los ánimos fueran encrespándose y la violencia se
desatara (237). Las iglesias y casas de los principales propietarios fueron

(234) Moreno Gómez, F.: La República y la guerra... 353.


(235) Según testimonio de uno de los asaltantes en el interior había una radio en funciona­
miento que emitía un discurso de Manuel Azaña.
(236) Don Rafael Rodríguez Rodríguez fue herido por los golpes ocasionados por un para­
guas.
(237) Informe del Ayuntamiento 9-III-1936.
Palma del Rio 1936-52 245

Casino. Sede de Acción Popular. Plaza de Abastos. Palma del Rio. Situación del
edificio tras los sucesos del 19 y 20 defebrero de 1936.
246 Antonio Leon Lillo

destruidas. Nuevamente fue asaltado el local de A.P., todo el mobiliario


que se encontró allí fue arrojado a la calle donde se le prendió fuego. Tam­
bién fue asaltada y destruida la sede del Partido Radical y la casa de Anto­
nio Delgado Jiménez, jefe local del partido, así como el local de la admi­
nistración de arbitrios municipales. Todas las frustraciones de una vida
dura y difícil se unieron para producir una explosión de cólera y venganza
contra todo lo que la masa consideró que tenía culpa de su situación. Los
patronos y la Iglesia fueron atacados. Las casas de Félix Moreno Ardanuy,
Juan Calvo de León y Caro, Joaquín García, Sebastián Almenara Rodrí­
guez y la de los Gamero-Cívico fueron asaltadas y destruido su mobiliario
por el fuego. La iglesia parroquial, convento de San Francisco, convento de
Santo Domingo y convento de Santa Clara fueron asaltados e incendiados.

Convento de Santa Clara. Situación tras los sucesos del 19 y 20 de Febrero de


1936. Palma del Río.

El destrozo habido en las iglesias obedece sin duda al abuso de


procesiones y demás manifestaciones externas del culto en que se ha
derrochado dinero cuando los obreros no tenían pan que llevar a sus
casas. Parando dichas manifestaciones, como provocación ante los
centros y casinos de tendencia izquierdista (238).
Mientras todo esto ocurría, la Guardia Civil permanecía acuartelada
por orden superior. El pueblo estaba sin autoridad pues el alcalde, Rafael

(238) Ibidem.
Palma del Rio 1936-52 247

Calvo de León y Torrado, y el juez Alonso Ruiz de Almodovar, al igual


que la mayoría de los grandes propietarios se habían escondido o marcha­
do de Palma.
Hacia las 14 horas, cuando ya habían terminado muchos de estos des­
manes, Antonio Jaén Morente, diputado electo del Frente Popular por
Córdoba, telefoneó a Antonio España Ocaña para que hiciese cuanto fuera
posible por controlar la situación (239). Se le encomendó que se pusiese al
frente de la alcaldía. El diputado cordobés comunicó a España Ocaña que
fuerzas de la Guardia de Asalto, dirigidas por el teniente José Villalonga,
iban camino del pueblo para restablecer el orden. En vista de todo ello, el
que sería nuevo alcalde comenzó a hacer gestiones para calmar a los amo­
tinados y conectó con personas de su confianza para que entre todos se im­
pidiesen los abusos que estaban cometiéndose (240).
A las 16,30 horas del día 20, una vez que las fuerzas habían llegado a la
localidad, se celebró una sesión extraordinaria en el Ayuntamiento. Poco
antes, el secretario de la corporación había recibido un telegrama del go­
bernador civil de la provincia en el que se hacía constar que quedaban ce­
sados de sus cargos todos los concejales de la comisión gestora y se resti­
tuían en sus puestos a los concejales propietarios según las elecciones de)
12 de abri 1 de 1931. Asistieron al acto Antonio España Ocaña, Rafael Bra­
vo Carreto y Manuel Caro Salazar, como concejales propietarios; Manuel
Cuello y Salas como secretario y José Villalonga como jefe de las fuerzas
de seguridad. En el transcurso de la reunión España Ocaña fue nombrado
alcalde.
«Para acabar de tranquilizar los ánimos» el nuevo alcalde autorizó una
manifestación en favor del régimen republicano. Durante su transcurso
volvieron a cometerse algunos robos y saqueos. Los graneros de Baldomc­
ro Fernández, la fábrica de harinas de Juan Angel García y el molino de
Enrique Valdenebro sufrieron el saqueo de la masa.
En vista de estos hechos España Ocaña visitó a los perjudicados instán­
dolos a que denunciasen lo que acababa de ocurrir. Una vez consumados
tales desmanes, el pueblo volvió a la «normalidad». Cuando todo había
terminado se presentaron en la localidad fuerzas de la Guardia Civil al
mando del comandante José Rodríguez Medel Briones quien empezó a in­
vestigar sobre los hechos ocurridos, aunque ya para entonces el juzgado en­
tendía en estos asuntos.
En la madrugada del 25 al 26 de febrero se iniciaron los registros por
parte de la citada fuerza en los domicilios de muchos particulares así como
en el de algunas asociaciones obreras. Fueron practicados un total de 50 re­
gistros a resulta de los cuales se recuperó, según la Guardia Civil, «gran
cantidad de cereales, ropas y efectos de ornato y culto, alhajas, armas y me-

(239) Antonio España Ocaña tenia muy buenas relaciones personales con Antonio Jaén
Morente y Diego Martínez Barrios entre otros. Además, éstos pertenecían a Izquierda Republi­
cana.
(240) Testimonio de Juan Acosta Manzano.
248 Antonio Leon Lillo

Pórtico del Convento de San Francisco, destruido durante los disturbios. 1936.
Palma del Rio 1936-52 249

tálico». En el transcurso de tales diligencias se practicaron algunas deten­


ciones. Muchos de los productos sustraídos durante los disturbios fueron
abandonados en las afueras del pueblo cuando comenzaron los registros
(241), realizados con la autorización expresa del gobernador civil pero sin
la oportuna orden judicial (242).
Sobre la actitud y desarrollo de los registros existen discrepancias según
las fuentes. Para unos fueron realizados «penetrando de una manera vio­
lenta en los domicilios», en tanto que para otros se realizaron «sin que me­
diara la menor violencia (...) en forma reglamentaria y legalmente dispues­
ta por la ley de enjuiciamiento criminal».
Como consecuencia de todo ello, una comisión encabezada por el al­
calde se dirigió a Madrid con el objeto de entrevistarse con el Ministro de
la Gobernación y con el Inspector General de la Guardia Civil Sebastián
Pozas. Finalmente las fuerzas de seguridad recibieron órdenes de salir del
pueblo (243).
Las causas de estos hechos hay que buscarlas en la estructura so­
cial propia de las zonas de latifundio y en el sistema de dominación
social que tal estructura conlleva (244).
La polarización social que produjo la estructura de la propiedad, cons­
tituyendo dos clases separadas y antagónicas, la una formando un pequeño
grupo donde se concentraba riqueza y poder, y la otra compuesta por una
enorme masa de desposeídos cuya única defensa era la unión, fue la base
estructural de la que partieron todos estos conflictos. Existieron también
factores coyunturales que los propiciaron.

La radicalización de los grupos dominante y dominado se hace


más intensa a través de los procesos político, social y económico que
se desarrollan durante los cinco años que dura la República (245).
El proceso aperturista que se inició tras la caida de la Primera Dictadu­
ra, hizo posible que afloraran las contradicciones del Sistema, con lo que la
lucha entre las clases fue más abierta. Las posiciones de cada cual queda­
ron más definidas. Si a todo esto unimos la grave situación que había pro-

(241) Testimonios orales.


(242) Comunicación del Juzgado municipal al alcalde. 6-III-1936.
(24.3) Para la reconstrucción de estos hechos se han utilizado las siguientes fuentes:
- Informe del Ayuntamiento de 9-111-1936. Archivo Municipal.
- Moreno Gómez, F.; La República y la guerra...
- Causa general. Archivo Municipal.
- Escrito del general Sebastián Pozas al alcalde de Palma del Rio. 9-IV-1936. Archivo Mu­
nicipal.
- Información practicada por una comisión municipal para ver las casas que habían sido re­
gistradas. Archivo Municipal.
- Comunicación del Juzgado municipal de 6-111-1936.
- «Informe de los hechos acaecidos en esta ciudad desde el advenimiento de la República,
que hace la jefatura local de F.E.T. de las J.O.N.S. 5-VII-1937».
(244) Pérez Yruela, M.: op. cit., 11.
(245) Ibidem. 74.
250 Antonio Leon Lillo

vocado el temporal de lluvias, sumiendo en el paro a muchos "trabajadores,


los continuos manejos políticos que llegaban impuestos desde arriba y que
tanto afectaban al vivir diario de la localidad, la reciente campaña electo­
ral que se había desenvuelto en un ambiente de grave tensión, aunque sólo
fuese por la carga de violencia reprimida que este tipo de procesos provo­
ca, y el resultado que arrojaron las elecciones dando la victoria a las iz­
quierdas, lo que suponía esperanzas y anhelos para unos y temores para
otros, estaremos en mejores condiciones para comprender por qué ocurrie­
ron tales hechos.
La situación provisional en que había quedado el Ayuntamiento du­
rante los sucesos del día 20 fue normalizada el día 2 de marzo cuando el
gobernador nombró los nuevos concejales interinos, con lo que la corpora­
ción quedó constituida de la siguiente forma:

Tabla XC1X
CORPORACION MUNICIPAL. 2-III-I936 a 20-1V-1936
PALMA DEL RIO

Filiación
Nombre Profesión Cargo política

J. Atalaya Montero (mayor) - alcalde P.S.O.E.


Antonio España Ocaña... industrial concejal I.R. (masón)
Rafael Bravo Carreto......... carpintero concejal I.R. (masón)
Manuel Caro Salazar......... - concejal P.S.O.E.
Antonio Caamaño García comercio concejal Ex. D.L.R.
Antonio Ruiz Aguilar.... comercio concejal Ex. D.L.R.
Manuel Fuentes Rodríguez. propietario concejal monárquico
Manuel Rodríguez Aguilar. comercio concejal derechas
Antonio Giro Gamero ... - concejal monárquico
Juan Rincón González ... - concejal P.S.O.E.
Manuel Rincón Sánchez.. - concejal Izquierdas
José Ruiz Cabrera............. carpintero 2. tte. alcalde P.S.O.E. (masón)
Diego Nacarino López ... ebanista concejal Masón
Francisco Nieto Sánchez . - l.° tte. alcalde P.S.O.E.
J. Atalaya Montero (menor) - concejal Izquierdas
José Almenara Almenara. - concejal P.S.O.E.
Diego Fernández Aguila.. jornalero 3.° tte. alcalde P.S.O.E.

Fuente: Libro de Actas Municipales. Estadística 1933 (datos locales). Testimonios


orales. «Causa general».

En el mismo acto fue constituida la Comisión de Hacienda compuesta


por Rafael Bravo Carreto, Diego Nacarino López, José Atalaya Montero y
Diego Fernández Aguila.
Desde el principio la nueva gestora hubo de ocuparse de importantes
problemas. El día 20 se firmó un acuerdo por el que los propietarios se
comprometían a dar trabajo a un número determinado de obreros según la
cantidad de tierra que poseyesen. Eran los que recibían el nombre de
Palma del Rio 1936-52 251

«obreros por carga». Esta medida se anticipó a la que el 6 de abril adoptó el


Inspector de Trabajo E. Gavilán, por la que se establecía que
los patronos adquieren la obligación de tener empleados a un obrero
por cada veinte, treinta o cuarenta fanegas de tierra, según los térmi­
nos y clases de cultivos... (246).
No fue bien acogida por los propietarios, algunos de los cuales se negaron a
cumplirla por considerar que era una grave agresión del Estado al derecho
de libre iniciativa y a la propiedad privada. El día 7 de abril una comisión
de trabajadores se reunía en el Salón de Plenos del Ayuntamiento con el re­
presentante de los patronos locales Diego de Agreda y González, con el fin
de solucionar la situación reinante.
De igual forma, el mismo día 7 de abril se produjo una remodelación en
el personal que componía la plantilla del Ayuntamiento, causando profun­
da irritación a la derecha local.
El día 1 de abril de 1936 se constituía la J.S.U. en Madrid. El día 9 del
mismo mes se realizaba el acto de unificación de las juventudes socialistas
y comunistas en Palma del Río, celebrado en el Coliseo España, donde in­
tervinieron oradores de ambas organizaciones.
El primero que hizo uso de la palabra fue Manuel Fernández, comunis­
ta, quien hizo ver la necesidad que los trabajadores tenían de unidad entre
ellos.
También participó una mujer: Consuelo Fernández; habló del papel de
la mujer en la revolución. En tercer lugar tomó la palabra José España Al­
garrada, quien saldría elegido en este acto como presidente local del recién
creado grupo. Hijo del industrial Antonio España Ocaña, había realizado
los estudios de bachiller; contaba por ello con una cultura académica supe­
rior a la de las personas a quienes arrastraba con su fácil oratoria. Hizo, en
primer lugar, un breve recorrido por los últimos años de la historia de Es­
paña, comenzando por lo que definió como la «tiranía» de Primo de Rive­
ra y luego la de Gil Robles, para acabar haciendo balance de la actuación
del recientemente depuesto Alcalá Zamora. Continuó su discurso hacien­
do la apología del marxismo y expuso la conveniencia de un parlamento
revolucionario que implantase la dictadura del proletariado.
Finalmente se mostró escéptico respecto del Parlamento salido de las
elecciones de febrero, pues contaba con una «excesiva representación» re­
publicana, circunstancia que no favorecía la causa obrera ya que «ni Aza-
ña ni ningún gobierno republicano podrá darle al obrero lo que desea» por­
que no ha de olvidarse que todos son, en última instancia, burgueses «y
aunque hoy sean amigos, mañana serán enemigos».
Acto seguido, le llegó el turno de palabra a Manuel Vidal; tras recordar
a los caídos de Asturias y hacer un llamamiento para acabar con el enemi­
go, cosa que sólo se conseguiría con la unidad de todos los obreros, hizo
una exposición de lo que era la Unión Soviética.
(246) Medidas para solucionar el paro. La Voz de 8-1V-1936. Recogido por Pérez Yruela,
M.: La conflictividad campesina... 405 s.
252 Antonio Leon Lillo

Por último subió al estrado de oradores Julio González, quien, fiel a la


consigna del P.C.E., mostró la necesidad de un «frente único», así como la
alianza de socialistas y comunistas para crear milicias armadas. Acto se­
guido pasó a criticar duramente a la Guardia Civil, gobernador civil e Igle­
sia. A la Benemérita porque seguía maltratando a los obreros en algunos si­
tios. Para el gobernador pidió la destitución porque, según él, estaba al ser­
vicio de las grandes empresas. Las iglesias, dijo, sirven de centro donde se
reúnen los fascistas y por ello pedía que se elevaran las más enérgicas pro­
testas a las autoridades competentes (247).
El día 20 de abril volvieron a producirse nuevos reajustes en la comi­
sión gestora. José Atalaya Montero (mayor) dimitió de su cargo como al­
calde; la misma actitud adoptó Antonio España Ocaña, sin que podamos
determinar los motivos que tuvieron para ello. El día 21 pasó a ocupar la
alcaldía José Ruiz Cabrera, quien la ostentó hasta el estallido de la guerra
civil. En esta misma sesión perdieron su condición de concejales los seño­
res Antonio Caamaño García, Antonio Ruiz Aguilar, Manuel Fuentes Ro­
dríguez, Manuel Rodríguez Aguilar y Antonio Caro Gamero. Fue causa de
esta decisión su incomparecencia durante seis sesiones seguidas al pleno de
la comisión. Después de las elecciones de febrero y tras los disturbios ocu­
rridos en la ciudad, muchas personas optaron por irse del pueblo o perma­
necer apartadas de la vida pública local. La no colaboración con los pode­
res constituidos tras alguna modificación en los miembros de la corpora­
ción, fue una actitud repetida a lo largo del período republicano por aqué­
llos que se veían perjudicados por ella.
A finales de abril la situación se hacía cada vez más insostenible. El
paro continuaba presionando a la población trabajadora y las bases de tra­
bajo seguían sin cumplirse por algunos patronos.
El primero de mayo fue celebrado con los ánimos bastante exaltados.
Las organizaciones obreras habían solicitado el permiso del Ayuntamiento
para celebrar dicha conmemoración. A la petición se habían unido el Par­
tido Comunista de España (248), el P.S.O.E., Unión General de Trabaja­
dores, Confederación Nacional del Trabajo y las Juventudes Socialistas
Unificadas, de reciente creación. A ellos se unieron las distintas secciones
gremiales de la localidad (albañiles, hortelanos, zapateros, carpinteros,
etc.).
Se celebró un acto en el Coliseo España en el que intervinieron varios
oradores en representación de las fuerzas concurrentes. Seguidamente se
organizó una manifestación que discurrió por distintas calles. Las autori­
dades de la provincia adoptaron medidas para garantizar en todo momento
el orden público. En la mente de todos estaban los hechos del mes de febre­
ro. En este sentido el gobernador civil cursó un telegrama al alcalde ha-

(247) Se ha utilizado como base el informe realizado por el delegado del alcalde en el acto
José Cumplido Rosa. Archivo Municipal.
(248) El sello que aparece firmando la petición pertenece al Partido Comunista Español
(Sección Española de la internacional Comunista. S.E.I.C.).
Palma del Rio 1936-52 253

ciéndole grave advertencia en caso de que se produjese algún tipo de vio­


lencia en el transcurso de los actos (249).
Aquel día no se produjeron incidentes notorios; sin embargo, no tarda­
rían en llegar. Tras las elecciones del 16 de febrero muchos grandes propie­
tarios de la provincia se negaron a colaborar con las autoridades: incum­
plimiento de las bases de trabajo y paralización de las faenas del campo
fueron hechos cotidianos (250). Esto hizo que el problema del paro fuera
aún más grave. El día 3 de mayo el Ayuntamiento emitía un bando por el
que se decretaba «la recogida y custodia de los ganados abandonados por
don Félix Moreno Ardanuy». Este propietario encabezaba en la localidad
el grupo de terratenientes que se negaban a cumplir las bases del trabajo.
Consideraba que los obreros por carga suponían un sobre-impuesto por el
simple hecho de ser gran propietario. Estaba de acuerdo en que había que
solucionar el problema del paro, pero sostenía que éra el Estado quien de­
bía encargarse de tal tarea, haciendo partícipe así a toda la sociedad. En su
concepción de empresario agrícola mantenía que se le hacia un grave per­
juicio al propietario obligándole a acoger obreros sin tener en cuenta si.
eran necesarios o no para el desenvolvimiento del cortijo. A estos obreros
había que ocuparlos en trabajos que no hacían falta por lo cual no produ­
cían un valor equiparable al que se les tenía que abonar en concepto de sa­
lario (251). Siguiendo a Pérez Yruela, podemos decir que se trata de una
clase dirigente que transfiere al
Estado todas las obligaciones sobre el bienestar de la comunidad y
también sobre el control administrativo y del orden público, reserván­
dose ella sólo el derecho a extraer los excedentes en plusvalía o en ren­
tas a los campesinos (252).
Esta actitud había hecho que Moreno Ardanuy fuese detenido en varias
ocasiones; la última de ellas en el mes de abril (253).
El día 6 de mayo, en una sesión extraordinaria de la comisión gestora,
el alcalde y los concejales presentaron su dimisión dado que no se había
«adoptado ninguna medida para evitar la huelga» que los trabajadores te­
nían prevista si no se llegaba a una solución en el problema del paro, obli­
gando a los patronos a cumplir las bases de trabajo, «motivo principal del
planteamiento del conflicto». La dimisión no fue aceptada por el goberna­
dor civil, por lo que la corporación siguió funcionando. Dos días más tar­
de, 8 de mayo, los obreros declaraban la huelga. Fue muy intensa. «Llegó
un momento en que ni los viajeros podían salir del pueblo por las coaccio­
nes» (254). Para la dirección de la huelga, se creó un comité compuesto por
Francisco López Espejo (U.G.T.), José Arriaza Cuenca (C.N.T.), José

(249) Telegrama dirigido al sr. alcalde por el Gobernador civil. 30-1V-1936.


(250) Moreno Gómez, F.: La República y la guerra... 371-76.
(251) Testimonio de Félix Moreno de la Cova.
(252) Pérez Yruela. M.: op. cit.. 203.
(253) Moreno Gómez, F.: La República y la guerra... 385.
(254) Pérez Yruela, M.: op. cit., 212.
254 Antonio Leon Líelo

Franco Navarro (U.G.T.) y Julio Páez Díaz (C.N.T.) (255). A los tres dias
del comienzo fue clausurado el centro obrero y detenidos todos los miem­
bros del comité (256). Volvieron a crearse otros; en total fueron detenidas
unas 70 personas a lo largo del tiempo que duró el conflicto (257).
Mientras tanto Félix Moreno seguía sin aparecer para firmar las bases
de trabajo. Aunque había propietarios que aceptaban los acuerdos, como
Diego de Agreda y González, era importantísima la firma de Moreno Ar-
danuy por lo que representaba entre el resto de los propietarios y porque él
solo tenía una elevada cantidad de obreros por carga a los que no pagaba
salario (258).
Vistas las circunstancias, el Ayuntamiento emprendió una acción con­
tra algunos de estos propietarios; Félix Moreno entre ellos. Según el expe­
diente instruido, este terrateniente «debe por el concepto de paro obrero
correspondiente al año 1936 la cantidad de 121.500 pesetas», que por no
ser satisfecha se procedió al embargo de bienes de su propiedad por valor
de dicha cantidad. En la mañana del 9 de mayo Manuel Rodríguez y Pérez
de Mena, agente ejecutivo del Ayuntamiento, se presentó en compañía de
los testigos designados en la finca «La Mallena» propiedad de Moreno Ar-
danuy donde no encontró ni al propietario, «ni al capataz, ni a ningún
obrero». Acto seguido se procedió al embargo de los siguientes bienes:
- 164 cerdos con un peso total de 852 arrobas y doce libras a ra­
zón de 14 pesetas la arroba importan.............................................. 11.934,70 ptas.
- 1.189 cerdos de unas dos arrobas a razón de 25 pesetas cada
una importan......................................................................................... 29.725 ptas.
- 108 cabras y 108 rastras a razón de 27,40 pesetas cada una,
incluida rastra, importan.................................................................... 2.970 ptas.
- 275 cagajas a razón de 27,50 pesetas cada una importan........... 7.562,50 ptas.
- 43 cochinas paridas con trescientos lechones a razón de 14
pesetas la arroba y 5,50 pesetas por cabeza importan............... 4.081 ptas.

No considerando suficiente este embargo para cubrir la totalidad de los


débitos, la comisión ejecutiva se trasladó a la finca denominada «El Calon-
ge», llevada en arrendamiento por el propietario antes citado. El cortijo
también se encontraba en aquel momento sin persona alguna a su frente.
Como en el caso anterior se procedió al embargo de:
- 200 reses vacunas (vacas y terneras) con 125 becerros de ras­
tras a razón de 416 pesetas cada una (incluida la rastra) im­
portan.............................................................. 83.000 ptas.
- 42 yeguas que clasificadas en tamaño y clase importan............. 21.000 ptas.

(255) Testimonio de Manuel Cabrera Cardito, Manuel Guerra Prieto, Francisco González
Girado y Antonio Anguita.
(256) Moreno Gómez, F.: La República y la guerra... 385.
(257) Testimonio de Manuel Cabrera Cardito, Manuel Guerra Prieto, Francisco González
Girado y Antonio Anguita.
(258) Don Félix no se presentaba a firmar el pacto porque temía ser agredido por los obre­
ros. Tetimonio de Félix Moreno de la Cova.
Palma del Rio 1936-52 255

En ambos cortijos fue designado por el agente ejecutivo el personal


obrero necesario para custodia de los bienes embargados. Finalmente se
fijó para el día 14 de mayo la celebración en el Ayuntamiento de la subasta
de los bienes (259).
El día 12 el alcalde y el comité de huelga se desplazaron hasta Córdoba
para entrevistarse con el gobernador civil Antonio Rodriguez de León,
quien les ordenó que
se practicase por el Ayuntamiento el embargo de bienes propiedad de
los patronos que no hubieran cumplido en su totalidad el pacto de tra­
bajo (firmado ante el delegado del gobernador civil por una represen­
tación patronal y obrera) con fecha 20 de marzo (260).
Se pretendía con ello obtener los recursos suficientes para
abonar a los obreros los jornales que según dicho pacto debían haber
cobrado (...). Cubrir los gastos hechos por el Ayuntamiento con moti­
vo de los conflictos (...). Alojamiento de las fuerzas con motivo de la
huelga, guardería del ganado abandonado por don Félix Moreno Ar­
danuy y cuantos con el conflicto tengan relación.
El día 13 tuvo lugar una sesión extraordinaria de la corporación en la
que se hicieron constar estos pormenores. Durante su transcurso se acordó
por unanimidad «cumplir la orden del excelentísimo señor gobernador».
Las cantidades reclamadas a Félix Moreno por las organizaciones obre­
ras y por el Ayuntamiento de Palma del Río, quedaban encuadradas den­
tro de los siguientes capítulos:

- A los obreros que según el pacto de trabajo fecha 20 de marzo


próximo pasado, han estado durante cuarenta días a disposi­
ción de dicho Sr...................................................................................... 44.400 ptas.
- A los obreros que contratados por el Sr. Moreno Ardanuy tra­
bajaron en Miravalles, por diferencia entre el salario devenga­
do y el satisfecho ................................................................................... —
- A los ganaderos del Sr. Moreno Ardanuy por diferencia de sa­
lario entre los percibidos y las tarifas oficiales............................... —
- Al Ayuntamiento por los gastos ocasionados en la guardería
del ganado abandonado en la finca del Sr. Moreno.................... 920 ptas.
- Al mismo; gastos de viajes hechos al gobierno civil de Córdo­
ba para tratar el asunto de los ganados abandonados y trans­
porte de rastras de dicho ganado...................................................... 290 ptas.
- A la agencia ejecutiva por gastos de embargo ordenado por el
Sr. gobernador civil, subasta anunciada y depósito de ganado
embargado.............................................................................................. 21.403 ptas.

(259) Expediente guardado en el Archivo Municipal.


(260) Acta municipal del I3-V-1936.
256 Antonio Leon Lit.i.o
En tanto todo esto ocurría Félix Moreno estaba buscado por la autori­
dad (261). Finalmente el gobernador de Córdoba consiguió que su homó­
nimo de Sevilla lo detuviera y enviase para que el conflicto pudiese finali­
zar, cosa que ocurrió el día 20 (262).
La crisis obrera era tan grave en Palma del Río que en el mes de mayo
por decisión expresa del consejo de ministros, el propio director del
l.R.A. Vázquez Humasqué, recibió el encargo de agilizar personal­
mente los asentamientos de la Reforma Agraria en este término (263).
Tales asentamientos continuaron en el mes de junio.
En estos momentos la situación estaba bastante radicalizada. El recurso
a la violencia fue aceptado por muchos como la única salida posible. Los
incidentes entre grupos antagónicos menudearon en Palma del Río en
aquellos días de junio y julio. El día 4 de este último mes aparecía una no­
ticia en la prensa provincial que hacía referencia a esta localidad. Decía
así:
El gobernador manifestó que en el pueblo de Palma del Río y du­
rante las noches elementos fascistas amenazan y se hacen dueños de
las calles. Además, mandan anónimos. Ante tales hechos, el goberna­
dor ha mandado a aquella población una escuadra de Guardia de
Asalto (264).
Por lo que se refiere a la actividad de la corporación, hemos de decir
que la última sesión registrada en los libros de actas municipales es la del
día 11 de junio, sin que vuelvan a reaparecer hasta el 27 de agosto, ya bajo
el poder del ejército sublevado.
Algunos días antes del 18 de julio, el cuartel de la Guardia Civil había
cursado unas órdenes por las que habría de recoger todas las armas que hu­
biese en el pueblo tuvieran o no licencia.

LA SUBLEVACION. PERIODO DEL COMITE

En la tarde de aquel viernes de julio el teniente coronel Seguí inició la


rebelión en la ciudad de Melilla. Al amanecer del día 18 prácticamente la
totalidad del Protectorado estaba dominado por los rebeldes. A las 8,30 de

(261 ) Cuando había orden de detención. Félix Moreno se escondía en Sevilla o Portugal. De
todas formas este hombre tenía un peso social y politico bastante importante que le permitía
que las autoridades no pusiesen lodo el celo en su búsqueda. Según testimonio de su hijo Félix,
coincidió que en uno de estos momentos en que estaba buscado, su hija Carmen debía contraer
matrimonio. Félix Moreno de la Cova fue a hablar con el Gobernador civil de Sevilla y pedir
que le permitiesen a su padre asistir a la boda de su hija. El Gobernador contestó diciendo que
sabía perfectamente donde estaba escondido Moreno Ardanuy y que podía celebrarse la boda
porque la policía no actuaría. El policía encargado de vigilar a Félix Moreno le advertía si habia
algún peligro para él.
(262) Pérez Yruela, M.: op. cit.. 212.
(263) Moreno Gómez, F.: La República y la guerra... 379.
(264) Noticia aparecida en el periódico «Guión», órgano de Acción Popular. 4-VII-1936.
Recogido por Moreno Gómez, F.; La guerra civil... 7 s.
Palma del Rio 1936-52 257

la mañana el gobierno difundía por las ondas de radio una nota en la que
afirmaba
Se ha frustado un nuevo intento criminal contra la República (...).
Una parte del ejército que representa a España en Marruecos se ha le­
vantado en armas contra la República, sublevándose contra su propia
Patria, realizando actos vergonzosos contra el Poder Nacional (...). el
gobierno de la República domina la situación y afirma que no tardará
muchas horas en dar cuenta al país de estar normalizada la situación
(265).
Durante esa mañana Queipo de Llano se hacía con el control del centro
de Sevilla al grito de «Viva la República». Algunos días más tarde contro­
laría completamente la situación.
En Córdoba capital, Ciríaco Cascajo estuvo esperando hasta las 14,30
de aquel sábado, momento en que Queipo de Llano le telefoneó notificán­
dole el éxito de la sublevación en Sevilla.
A las tres de la tarde el coronel Cascajo comunicó también al go­
bernador la noticia, de consecuencias trágicas, haciéndole saber que
Queipo de Llano se había alzado con el mando de todas las fuerzas de
Andalucía y que cumpliendo sus instrucciones, se encargaba del Go­
bierno de Córdoba e iba a proclamar el estado de guerra (266).
En Palma del Río se conocieron las noticias del golpe de Estado por la
alocución de radio que se había emitido por la mañana. A medida que pa­
saban las horas llegaban nuevas noticas. Desde Sevilla la emisora local de
radio emitía mensajes de Queipo de Llano. Radio Córdoba estuvo emitien­
do el parte de guerra elaborado por Cascajo durante toda la tarde. Al atar­
decer, los dirigentes nacionales del Frente Popular lanzaban, a través de
radio Madrid, esta consigna:
Cada militante debe presentarse en el local de la organización más
inmediata y quedar a la espera de la orden de actuar, que le será dada
tan pronto como esa consigna sea necesaria (...). El Frente Popular ne­
cesita revalidar con las armas la victoria que alcanzó en las urnas. A
ese efecto se dirige al gobierno y le dice: Aquí nos tiene, serenos y re­
sueltos, dispuestos a contribuir a la derrota de los que se han alzado
para ensangrentar el país y entregarlo a la más envilecedora de las
reacciones (267).
No tardaron mucho las fuerzas obreras palmeñas en reaccionar ante los
acontecimientos que estaban produciéndose. A las 22 horas, aproximada­
mente, se reunió en la plaza del Ayuntamiento un grán número de personas
que habían sido convocadas previamente por dos hombres que pregonaron
por todo el pueblo la existencia de una asamblea general.

(265) Mensaje aparecido en el periódico ABC de 18-VII-1936.


(266) Moreno Gómez, F.: La guerra civil... 16s.
(267) Ibidem, 3.
258 Antonio Leon Lillo

Fachada del Ayuntamiento. II República.

Tomó la palabra José España Algarrada quien explicó los pormenores


de la situación reinante. Un «Comité de Defensa de la República» tomó las
riendas del poder en la localidad sustituyendo así a la corporación munici­
pal... Formaron parte de él (268).

José España Algarrada (presidente) presidente local de la J.S.U. industrial


Rafael Lirhones Caro........................ presidente local del P.S.O.E. albañil
José Franco Navarro........................ P.S.O.E. guardia municipal
Diego Moreno Mesa.......................... — mecánico
José Arriaza Cuenca.......................... C.N.T. - F.A.I. -
Manuel López Rosa.......................... C.N.T.
Antonio Franco Ruiz........................ C.N.T. jornalero
Diego Fernández Aguila .......... P.S.O.E.

La Confederación Nacional del Trabajo, fiel hasta ahora a su principio


de no participación en los órganos del poder político, se veía representada
en el «Comité» por algunos de sus militantes. Lo mismo ocurriría en mu­
chos pueblos andaluces, iniciándose así la evolución del pensamiento
anarcosindicalista que desembocaría en la participación directa en el go­
bierno de la república algún tiempo después.
El Comité estaba permanentemente reunido en el Ayuntamiento. De
inmediato se organizaron dos comités más: el de guerra, integrado prácti-

(268) No estamos seguros de que éstos fuesen todos los miembros. Puede que falte alguno.
Palma del Rio 1936-52
259

José España Algarrada. Presidente del Comité para la Defensa de la República.


260 Antonio Leon Lillo

camente por las mismas personas que el central, y el de abastos, cuyo úni­
co miembro directo fue Juan Acosta Manzano.
Una de las primeras medidas del Comité Central fue la búsqueda de ar­
mas. Algunos grupos de personas registraron las casas del pueblo en que se
presumía su existencia. Un grupo compuesto por unas 10 personas salió
hacia las cuatro horas del día 19 en camión para registrar los cortijos del
término y requisar las armas que encontrasen.
Falange Española conoció la noticia del golpe de estado por las emisio­
nes de radio. Sus militantes estuvieron vacilantes durante todo el día 18, en
espera de ver el rumbo que tomaban los acontecimientos. El 28 de junio,
José Antonio había remitido una circular reservada a los jefes locales del
partido en que daba las instrucciones para la incorporación de los afiliados
al inminente movimiento militar (269).
El día 19 por la mañana se presentaron en el cuartel de la Guardia Civil
17 falangistas con la intención de sumarse a la rebelión. Algunos días des­
pués el sargento Máximo Patón, comandante de puesto, declararía que le
tenían hecho el ofrecimiento de ayudarle «en caso de algún movimiento».
Aquellos falangistas fueron:
Tabla C
MIEMBROS DE F.E. QUE OFRECEN SU AYUDA A LA REBELION

Laureano López Pérez .... dependiente de comercio


Rafael Díaz López............... maestro de escuela
Julio Doblas Cabrera........... carpintero
Juan Ruiz Rodríguez........... empleado del Ayuntamiento
Manuel Ruiz Gálvez........... dependiente de comercio
Salvador Jiménez Ríos .... empleado
Ramón Valle Díaz............... barbero
Ernesto Higueras Manzano alfarero
Santiago Morales Carmona tornero-mecánico
Antonio Rodríguez Díaz .. empleado del Ayuntamiento
Manuel León Benítez......... aguador
Juan Rosa Velasco............... —
Joaquín Fuentes Fernández chófer
Antonio Rodríguez Díaz .. hortelano
Ricardo Romero Sánchez.. barbero
Angel Romero Sánchez ... barbero
Basilio Romero Sánchez... barbero

Fuente: (Elaboración propia).

También se presentaron en el cuartel aquel día algunas personas de la


derecha local. Ninguno de ellos era gran propietario. Dos de ellos fueron
José María López Cardito, guardia civil retirado y maestro, y un segundo
apellidado Becerril de profesión albañil. En un primer momento no se les
proporcionó arma alguna; más tarde se le repartieron fusiles.

(269) G. Payne S.: Falange Historia delfascismo español. Madrid, 1985; 127.
Palma del Rio 1936-52 261

La situación dentro del cuartel era muy confusa. A través de la radio se


seguía el curso de los acontecimientos en todo el país. Los voluntarios que
se presentaron en el cuartel presionaban al sargento para que se sublevase.
Este, mientras tanto, se debatía interiormente sin saber qué decisión to­
mar, siendo consciente de las repercusiones de una u otra actitud.
Aquella mañana un grupo de los que había en el cuartel salió a la calle
con la intención de conseguir más ayuda. Pasaron por las casas de algunos
de los escasos terratenientes que aún quedaban en el pueblo. Al llegar al
domicilio de Angel Martínez Liñán conminaron a los que había en el inte­
rior para que se uniesen al grupo; desde dentro se les dijo que se reunirían
con ellos en el cuartel, circunstancia que no llegó a producirse. Transcu­
rrió poco tiempo hasta que las fuerzas obreras se dieron cuenta de la situa­
ción. En vista del escaso éxito conseguido el grupo volvió a la casa cuartel.
Cuando la sublevación fue un hecho en Córdoba capital, las nuevas au­
toridades empezaron a presionar para que todos los pueblos de la provin­
cia se sumasen a la rebelión. El gobierno civil emitía desde la noche del 18
numerosas llamadas a los pueblos (270). Los altos mandos de la Guardia
Civil cursaron órdenes para que los puestos locales se unieran al «Levanta­
miento». Finalmente, la Guardia Civil de Palma del Rio se adhirió a la re­
belión junto con los voluntarios civiles.
El Comité Central de Defensa de la República intentó ponerse en con­
tacto con el cuartel durante aquella mañana por medio de llamadas telefó­
nicas, pero nada se consiguió. Luego, cuando se vio que las puertas perma­
necían cerradas y algunos hombres hacían guardia en el interior, se envió a
Antonio Delgado Viro como interlocutor para intentar que depusieran su
actitud. Una vez dentro, el emisario comunicó que el Comité pedía su ren­
dición. El sargento le contestó que para ello los milicianos deberían entre­
gar las armas en el Ayuntamiento. Los mensajes se cruzaron durante algún
tiempo. Máximo Patón pidió que Juan Acosta Manzano fuese a hablar con
él. Durante la entrevista, llevada a efecto en las habitaciones del sargento,
éste explicó al representante del Comité que no podía permanecer del lado
de la República porque había recibido órdenes de la superioridad instán­
dole a que se uniese a la rebelión (271 ).
En vista de la situación, el Comité dio la orden de asaltar el cuartel que
pronto fue atacado por un gran grupo de personas. La resistencia duró has­
ta el atardecer del día 20, momento en que los sublevados hubieron de ren­
dirse obligados por lo insostenible de la situación. En los primeros mo­
mentos del asalto la confusión fue grande; ello posibilitó que tres de los en­
cerrados en el cuartel pudiesen escapar; Manuel León Benítez, Joaquín
Fuentes Fernández y Santiago Morales Carmona. El resto de los que se en­
contraban en él fueron detenidos y llevados, tras un recorrido por el pue-

(270) Moreno Gómez, F.: La Guerra civil... 31.


(271) Máximo Patón Jiménez que era amigo de Juan Acosta le entregó a éste una pequeña
pistola de su propiedad como contrapartida a la que le había recogido pocos días antes.
262 Antonio Leon Lillo

bio, al Ayuntamiento, donde se les encarceló. A dos de los seis guardias ci­
viles que formaban la dotación palmeña se les dejó en libertad por conside­
rarlos como «buenas personas» (272).
El asalto al puesto de la Guardia Civil y la requisa de armas a particula­
res pusieron a disposición del Comité aproximadamente unos 50 ó 60 fusi­
les, unos 70 rifles de montería, escopetas de caza, pistolas, e incluso algún
trabuco en número indeterminado.
Medida inmediata fue la formación de puestos de guardia situados es­
tratégicamente por todo el pueblo. Cada guardia la formaban cinco o seis
vigilantes sin distinción de partidos; entre ellos se nombraba un jefe. Ma­
nuel Franco Navarro fue nombrado jefe de las milicias por el Comité. La
localización de las guardias fue la siguiente: puente sobre el Guadalquivir,
puente sobre el Genii, cruce de Santa Ana, campanario de la Parroquia de
la Asunción, fábrica de la harina, mesa de San Pedro, calle Ancha (cruce
con Avenida de la Campana), en las farmacias y en el Ayuntamiento, don­
de el grupo era más numeroso (de 8 a 10 personas. Estaba compuesto por
soldados que se encontraban realizando el servicio militar y que la suble­
vación les cogió en el pueblo durante un período de permiso. Todos esta­
ban uniformados). Fuera del casco urbano había un grupo de milicianos
que hacía guardia en la presa existente sobre el Guadalquivir, cerca del Ca-
longe.

Puente sobre el Guadalquivir. II República.

(272) Uno de ellos se apellidaba Pérez y el otro se llamaba José Castro. Ambos fueron ex-
pulsados del cuerpo cuando la rebelión se consumó.
Palma del Rio 1936-52 263

Una vez suprimido el peligro que suponía la rebelión de la Guardia Ci­


vil y de algunos miembros de la derecha local, hubo de ponerse en funcio­
namiento un nuevo sistema de convivencia. Uno de los principales proble­
mas con el que se encontraron los miembros del Comité fue el abasteci­
miento de la población. Para resolverlo se recurrió a lo que se tenía más
cercano, es decir, el campo. Los productos principales de la dieta de aque­
llos entonces podían encontrarse en los alrededores. Los cortijos, las huer­
tas y el comercio local fueron lugar de aprovisionamiento. El Comité Cen­
tral emitió de inmediato unos vales mediante los que se hacía responsable
de la requisa de algunos productos. Aunque la cosecha de aquel año fue de­
sastrosa, parte de lo poco que pudo recogerse se encontraba almacenado en
las eras de los cortijos. Los más ricos, pero también los más conflictivos
propietarios, fueron los que se vieron afectados en mayor medida por las
requisas del campesinado. El Comité de Abastos dirigía en teoría toda la
operación. Cuando hacía falta algún producto, un camión, carro o carreta
se dirigía al sitio donde estuviese almacenado, escoltado por un grupo de
hombres armados. Al llegar al lugar entregaban a la persona que en aquel
momento se encontrase allí (normalmente un encargado) el vale por valor
de lo que iban a llevarse. Lógicamente, estos recibos nunca se hicieron
efectivos. Los hortelanos entregaban los productos de sus pequeñas parce­
las y a cambio recogían todo cuanto les hiciese falta para su alimentación.
Los comercios de la localidad también se vieron afectados por las requisas.
Esto hizo que algunos comerciantes ocultaran parte de los artículos que te­
nían en sus establecimientos.
El pan era retirado de las diversas panaderías existentes. El Comité de
Abastos les había proporcionado previamente la harina necesaria. La le­
che era suministrada por los lecheros del pueblo. El lugar de recepción de
todos estos productos era el convento de Santo Domingo que fue acondi­
cionado para estos menesteres, no sin destruir importantes elementos or­
namentales del templo. Allí se instalaron mostradores, balanzas, etc., que
sirvieron para el reparto de los productos entre la población. Un grupo de
dependientes a las órdenes de Juan Acosta atendía las largas colas que cada
día se formaban. La carne era repartida en el matadero. La de cerdo y la de
vacuno eran las que se consumían preferentemente. Todas las mañanas un
grupo de hombres salían montados en un camión para matar algunas reses.
El propietario más afectado por estas medidas fue Félix Moreno Ardanuy
a quien le mataron de 90 a 100 reses bravas (273). La entrega de la carne se
hacía previa presentación de unos vales que se habían expedido a tal efecto
(274).

(273) Testimonio de Félix Moreno de la Cova.


(274) Recuerda algunos de los entrevistados que durante este período comieron bastante
bien. Como anécdota, cuenta uno de ellos que el día en que las tropas nacionales llegaron a Pal­
ma había preparado en su casa tomates fritos con came, plato que hasta entonces no se comió
con asiduidad.
264 antonio Leon Lillo

El dinero de curso legal desapareció de la circulación como instrumen­


to de intercambio. En los primeros momentos el Comité confeccionó unos
vales. Más tarde se idearon unas cartillas familiares cuyo titular era el ca­
beza de familia. Su expedición corría a cargo del Comité teniendo como
datos básicos los recogidos en el archivo del Ayuntamiento. Se encontraba
dividida en días con objeto de evitar la acapa ración de alimentos.
El «economato», como era llamado Santo Domingo, cerraba sus puer­
tas hacia las dos de la tarde y no volvía a abrir hasta el día siguiente por la
mañana. Igual sucedía con el matadero.
Mientras tanto, buena parte de la población permanecía desocupada.
Tan sólo aquellas personas que debían realizar alguna obligación que no
admitía demora seguían trabajando: hortelanos, churreteros. parte del per­
sonal fijo de los cortijos, algunos establecimientos industriales y comercia­
les, etc. La población obrera estaba fundamentalmente ocupada en las ta­
reas que dimanaban de la nueva organización de la sociedad: guardia, re­
quisas de productos, etc.
Para todos tenia una importancia capital la radio. A través de este me­
dio se tenían noticias del exterior y podía conocerse el cariz que los aconte­
cimientos estaban tomando.
Con todo, la anarquía que existió durante el período fue grande. En
aquella situación, aunque el Comité Central estuviese al frente de la orga­
nización del pueblo, eran muchos los resortes que se le escapaban y mu­
chas las parcelas de poder que no controlaba. Contribuía a ello poderosa­
mente el gran número de personas que, procedentes de otros pueblos de los
alrededores, llegaban a Palma en calidad de refugiados, pues sus lugares de
procedencia iban cayendo uno tras otro en poder de los nacionales. A la si­
tuación de inestabilidad que provocó la llegada de varios miles de personas
a una pequeña población hubo que añadir las condiciones concretas en que
éstas llegaban al pueblo. Huidos de sus hogares por la llegada del ejército,
se vieron obligados a abandonar todas sus pertenencias. Muchos dejaron a
familiares, amigos y conocidos, muertos o presos. No pocos eran los que
traían consigo algún arma; de aquí que la situación en Palma del Río fuese
incontrolable en muchas ocasiones.
La primera víctima del nuevo sistema local fue Manuel León Benitez,
de 29 años de edad, afiliado a F.E. y de las J.O.N.S., que fue encontrado y
sacado del escondite donde permanecía desde que pudo escapar tras el
asalto al cuartel. El día 21 de julio por la mañana fue asesinado a tiros en la
plaza del Ayuntamiento.
La represión contra las personas de derechas continuó. Se hacían regis­
tros en las casas donde se pensaba que estaban escondidas y se les detenía e
interrogaba. Poco a poco la cárcel municipal fue ocupada por numerosos
presos. A los miembros de la Guardia Civil y de la Falange, detenidos
cuando se asaltó el cuartel, se les fueron uniendo algunos falangistas más,
entre ellos el secretario local Rafael Carrasco Torres. También fue deteni­
do Juan Navas R. Carretero, cura párroco y Blanca de Lucía Ortiz, farma­
céutica.
Palma del Rio 1936-52 265

Capítulo importantísimo de la lucha contra la rebelión fue la actuación


del campesinado palmeño, dirigido por el Comité Central, en ayuda de
otros pueblos limítrofes. El día 22 de julio milicias palmeñas ayudaron a
las de Posadas a ocupar este pueblo que estaba bajo el control de los nacio­
nales (275). El día 24 un grupo de milicianos ayudó a «Chimeno» a recupe­
rar Fuente Palmera para la República-(276). Por estos mismos días, un
grupo de 35 a 40 vecinos de Palma se sumaron a las fuerzas leales a la Re­
pública en Lora del Río, pueblo éste que había quedado dividido en dos
bandos sin que ninguno lograra imponerse. Con la ayuda y participación
de las milicias palmeñas los nacionales fueron derrotados por el momento.
Tras la victoria, el grupo palmeño se trasladó a la Puebla de los Infantes
donde la fuerza de la Guardia Civil permanecía leal a la República.
A los pocos días se vuelve a hallar milicias de Palma en unión con las
de Homachuelos intentando ocupar el vecino pueblo de Peñaflor. El plan
de ataque fue organizado por el sargento, comandante de puesto de Homa­
chuelos, que se encontraba en Palma del Río. Peñaflor fue rodeado por
unos 100 atacantes. Cuando la mayor parte del pueblo estaba en poder de
las milicias, fuerzas nacionales procedentes de Lora del Río comenzaron el
contraataque y obligaron a retirarse a los milicianos. Durante la lucha mu­
rieron cinco atacantes palmeños: Manuel Domínguez, Vicente Saldaña,
José Acosta Velasco, otro apodado «Maranga» y un quinto que no hemos
podido identificar. Durante el ataque los milicianos cogieron prisionero a
un requeté de Peñaflor: en la retirada fue asesinado y mutilado su cuerpo.
Del 20 al 25 de agosto fuerzas palmeñas realizaron una incursión en
Almodóvar del Río para intentar arrebatarles el pueblo a las tropas nacio­
nales. Unas 40 personas armadas salieron de Palma a media mañana,
montados en dos camiones. Las armas que portaban eran principalmente
escopetas de caza y algún fusil. A cierta distancia del objetivo, los camio­
nes pararon y el grupo prosiguió su avance a pie. Pronto fueron vistos por
las fuerzas que ocupaban el castillo. Las ametralladoras abrieron fuego y
los milicianos, sin posibilidad de acercarse más y sin poder utilizar la
mayor parte de sus armas, pues su alcance no cubría la distancia que los se­
paraba del enemigo, se vieron obligados a retroceder y volver sobre sus pa­
sos. No hubo bajas.
En todas estas salidas de apoyo, las milicias palmeñas intentaban con­
seguir la mayor cantidad posible de armas. En los pueblos donde pudieron
vencer al bando rebelde requisaron algún armamento para destinarlo a la
defensa del pueblo que iba erigiéndose como el núcleo fundamental de la
resistencia al alzamiento en esta comarca. Dentro de esta línea de actua­
ción hay que encuadrar la petición de armas que se hacía a los pueblos que
aún quedaban en poder de la República. En tal sentido un pequeño contin­
gente de milicianos visitó Villanueva del Río y Minas y Peñarroya en don­
de se consiguió alguna dinamita.

(275) Moreno Gómez. F.: La guerra civil... 195.


(276) ibidem. 200.
266 Antonio Leon Lillo

Para la defensa del térimino fue organizado, en los últimos días del mes
de julio, un grupo armado que recorría incesantemente la zona a lomo de
caballos. Se le recuerda en el pueblo con el ostentoso nombre de «caballe­
ría» y participó en alguna ocasión en el ataque a los núcleos cercanos. Su
germen estuvo en el grupo que, dirigido por José Barnete Aguayo, alias
«Chimeno», se trasladó desde Fuente Palmera hasta Palma (277). En un
primer momento se compuso de cuatro o cinco personas, pero a medida
que fue pasando el tiempo su número aumentó. Tanto las armas como los
caballos fueron conseguidos en las distintas requisas. Cuando el número de
sus componentes fue nutrido se dividió en dos grupos. Una de sus bases es­
taba situada en el cortijo de los «Cabezos».
Como ya vimos, la Iglesia sufrió graves ataques después de la victoria
del Frente Popular. Durante el período en que el Comité tuvo el poder vol­
vió 3, sufrir las iras del campesinado. El día 25 ó 26 de julio algunos edifi­
cios fueron saqueados. En el Hospital de San Sebastián obligaron a las reli­
giosas que estaban a su cuidado a vestir de seglares. Fue asaltada la capilla
de Nuestra Señora de Belén, así como la de las Angustias y la de la Corona­
da, en las que se quemaron algunas imágenes.
El día 1 de agosto, el vecino pueblo de La Campana pasaba a poder de
las fuerzas sublevadas. Este hecho debió intranquilizar al Comité Central
que dio la orden de efectuar la voladura del puente sobre el Genii. La dina­
mita que se utilizó fue colocada en el tramo correspondiente a la margen
izquierda del río. El firme del puente no fue completamente destruido, de
forma que aunque hacía imposible la circulación de vehículos permitía el
paso de peatones.
El día 4 de agosto el archivo del Juzgado Municipal, el archivo notarial
y el archivo del Ayuntamiento conocieron la ira de las masas. Muchos do­
cumentos fueron quemados o destruidos. Igual suerte corrió el archivo del
cuartel de la Guardia Civil.
Entre el 8 y el 10 de agosto se produjo la muerte del jefe de las milicias
Manuel Franco Navarro, en el transcurso de un tiroteo producido entre un
grupo de milicianos y algunos guardias civiles, en las cercanías del canal de
riego que desde el cortijo de «La Mallena», llega hasta Lora del Río.
En la madrugada del 6 de agosto Antonio Delgado Jiménez, de 70 años
de edad, Juan Blanco Muñoz de 54 años, jornalero y Francisco Muñoz Vi­
llegas de 52 años, capataz de obras públicas fueron llamados para que pres­
tasen declaración en el Ayuntamiento. Al salir del mismo fueron asesina­
dos en la calle.
La situación en el pueblo se hacía cada vez más tensa. Los grupos extre­
mistas proliferaban. Los refugiados seguían llegando ansiosos, muchos de
ellos, de vengar las afrentas recibidas en sus pueblos de origen.
Entre el 10 y el 12 de agosto José Dugo Hens fue sacado de su domicilio
con el pretexto de que debería visitar a un herido. Cuando se encontraba en
la calle hicieron varios disparos causándole graves heridas.
(277) Ibidem, 201.
Palma del Rio 1936-52 267

Capilla de las Angustias. 1930.


268 Antonio Lf.on Lillo

El día 13 se produjeron nuevos asesinatos. Angel Mena Jimenez, de 45


años, industrial y afiliado a F.E. de las J.O.N.S., junto con Rafael Rosa Ve-
lasco de 53, corredor de comercio, fueron llevados a prestar declaración en
el Ayuntamiento. En el camino fueron asesinados.
El dia 15, en la mañana, un avión arrojó unas bombas que fueron a caer
cerca de donde en ese momento la población formaba grandes colas para
abastecerse de alimentos. Una cayó en los alrededores del matadero y la
otra lo hizo cerca del hospital de San Sebastián. A consecuencia de ello
murieron dos mujeres: Carmen Rodríguez León, de 46 años y Leonor Al­
menara Montero de 42 años. Este hecho tuvo una gran importancia para
explicarnos lo que pasaría durante la noche de ese mismo día.
También el dia 15 se habían escuchado en Palma las noticias so­
bre la colocación en Sevilla y Córdoba de la bandera monárquica, así
como el discurso radiado de Franco en Sevilla (278).
Los desacuerdos entre las fuerzas campesinas palmeñas respecto a lo
que se debería hacer con los prisioneros eran cada vez más profundos. La
mayoría de los miembros del Comité Central consideraba que había que
entregarlos a los tribunales de la República para que fuesen juzgados. En
tanto este momento llegaba deberían permanecer detenidos. Otros grupos,
más extremistas, consideraban que debían ser fusilados antes de que las
fuerzas del ejército nacional llegaran al pueblo y pudiesen salvarlos. En
esta situación, y con todo el pueblo armado, el poder real que detentaba el
Comité era bastante reducido en estas cuestiones. Sea como fuere, en la
madrugada del 16 de agosto un grupo de milicianos armados decidió adop­
tar una política de hechos consumados presentándose en la cárcel munici­
pal para sacar a los presos. Desde el 19 de julio habían sido encarceladas
40 ó 45 personas. Algunas de ellas lograron salir gracias a la mediación de
algún amigo. A la 1,30 aproximadamente del día 16 el grupo de milicianos
despertó a los presos diciéndoles que iban a ser trasladados a Posadas. Po­
cos momentos después supieron por boca de uno de ellos que iban a ser lle­
vados al cementerio. En el último momento siete u ocho prisioneros fue­
ron dejados en libertad; al resto se les condujo hasta las cercanías del ce­
menterio donde fueron fusilados. Aquel día murieron las siguientes perso­
nas:

(278) Idem. La República y la guerra... 502.


Palma del Rio 1936-52 269

Tabla CI
PERSONAS ASESINADAS EN LA MADRUGADA DEL 16-VIH-1936

Juan Navas R. Carretero... 44 sacerdote


Hermenegildo Pérez Cañete 34 médico y correos derechas
Agustín Villarejo Velasco .. 42 abogado derechas
Eduardo Villarejo Velasco . 40 médico derechas
Manuel Dugo Martín........... 34 propietario F.E.J.O.N.S.
Claudio Dugo Martín......... 42 propietario derechas
Basilio Romero Sánchez ... 29 barbero F.E.J.O.N.S.
Angel Romero Sánchez.... 33 barbero F.E.J.O.N.S.
Ricardo Romero Sánchez.. 34 barbero F.E.J.O.N.S.
Rodrigo Díaz Ruiz............... 54 propietario derechas
Rafael Díaz López............... 23 maestro F.E.J.O.N.S.
Antonio López Cabrera.... 23 empleado F.E.J.O.N.S.
J. María López Cardito .... 49 maestro F.E.J.O.N.S.
Laureano López Pérez......... 22 dependiente F.E.J.O.N.S.
Ramón Rosa Fernández ... 37 empleado F.E.J.O.N.S.
Salvador Jiménez Ríos......... 42 empleado derechas
Juan Rosa Almenara........... 28 empleado F.E.J.O.N.S.
Francisco Santiago Velasco 31 albañil F.E.J.O.N.S.
Mateo Egea Jurado............... 44 empleado derechas
Antonio Rodríguez Díaz... 25 hortelano F.E.J.O.N.S.
Manuel León Fuentes......... 29 carpintero F.E.J.O.N.S.
Manuel RuizGálvez........... 23 dependiente F.E.J.O.N.S.
Manuel Gómez García .... 23 herrero F.E.J.O.N.S.
José Regal Jiménez............... 29 albañil F.E.J.O.N.S.
Máximo Patón Jiménez.... 37 sargento Guardia Civil derechas
Julián Arjona Díaz............... 35 guardia civil derechas
José Guerrero Mariscal.... 43 guardia civil F.E.J.O.N.S.
Juan Sánchez Castellanos .. 37 guardia civil derechas
Antonio Moreno Cespedoza . 20 guardia civil (Fuente
Palmera) derechas
Rafael Sánchez García......... 26 guardia civil (Fuente
Palmera) derechas
Miguel Abajo Ortega........... guardia civil (Fuente
Palmera)
José González Santos........... 35 guardia civil (Fuente
Palmera) derechas
Antonio Cintas San Juan... 16 empleado (hijo sargento
Fuente Palmera) derechas

Fuente: Archivo Municipal.

Un total de 33 personas fueron asesinadas aquella noche; de ellas, cinco


procedían de Fuente Palmera. Llegaron a Palma cuando «Chimeneo» con­
siguió dominar el cuartel de la Guardia Civil. Cuatro eran guardias civiles
y el quinto era el hijo del sargento comandante de puesto del citado pueblo.
Es bastante significativo que sólo hubiese tres propietarios entre las víc­
timas y que ninguno de ellos perteneciese a los grandes latifundistas del tér-
270 Antonio Leon Lillo

Puente sobre el rio Genii. 11 República.

mino. Estos estaban escondidos o habían abandonado el pueblo después de


las elecciones de febrero y sobre todo en los momentos preliminares al al­
zamiento. Ello explica que fuese en Córdoba donde se sumaron a la rebe­
lión del coronel Cascajo varios propietarios locales. Aquí sólo quedó la
fuerza de choque de la derecha representada por F.E. y de las J.O.N.S. y al­
gunos miembros de la clase media más acomodada.
No acabó aquí la violencia. Tres días después de estos acontecimientos,
el 19 de agosto, Antonio González Moreno de 60 años de edad (279) fue
asesinado junto a la puerta de su domicilio. El día 20 Blanca de Lucía Or­
tiz, de 62 años y presidenta local de Acción Católica fue asesinada en el
puente sobre el Guadalquivir y su cadáver, arrojado al río, nunca se encon­
tró. Se piensa que su muerte estuvo relacionada con el hecho de que algu­
nos miembros destacados de F.E. visitasen constantemente su casa; en ella
se celebraban reuniones secretas del partido de José Antonio cuando estu­
vo en la clandestinidad y tal hecho era sabido por mucha gente.
El 23 de agosto se cometieron los dos últimos asesinatos en las personas
de José Reyes Hens de 53 años y José Dugo Hens de 45, ambos médicos.
Palma del Río iba quedando aislada de las poblaciones leales a la Re­
pública. Sólo contaba ya con una salida hacia el norte a través del término
de Homachuelos. Almodóvar del Rio, Fuente Palmera, Ecija, La Campa­
na, Peñaflor, etc., estaban en poder del ejército nacional. La vía férrea que

(279) Unas fuentes nos dicen que era jornalero y otras lo consideran como guarda jurado.
Palma del Rio 1936-52 271

unía Córdoba con Sevilla no podía ser utilizada en su totalidad por los na­
cionales porque Palma del Río y Posadas permanecían junto a la Repúbli­
ca.
El día 24 de agosto, aproximadamente, el jefe del Comité Central José
España Algarrada se trasladó a Peñarroya para entrevistarse con algunas
autoridades de la República. Allí se le comunicó que se esperaba un ataque
a Palma en cualquier momento y que lo más conveniente era proceder a la
evacuación del pueblo antes de que llegasen las tropas. A su regreso Espa­
ña Algarrada informó al Comité de la situación existente. Este se mostró
contrario a abandonar la población y se decidió por la resistencia. El día 25
por la tarde José España hablaba al pueblo a través de unos altavoces insta­
lados en la plaza del Ayuntamiento para comunicar a todos estos porme­
nores.
De inmediato se empezó a organizar la resistencia a la vez que se toma­
ban otras medidas. En este sentido, por orden del Comité se requisó el di­
nero que se encontraba en los bancos. Para que todo tuviese un carácter le­
gal se requirió la presencia del notario Eloy Pérez, quien levantó acta de lo
ocurrido. Según consta en ella, la razón de esta acción era su traslado «a lu­
gar seguro al objeto de que las fuerzas facciosas no se apoderen del expresa­
do dinero». De la sucursal del Banco Español de Crédito se retiraron
18.591,90 pesetas y de la del Banco Hispano Americano 18.126 pesetas.
Con el dinero que había en las cajas del Ayuntamiento se hizo la misma
operación. La cantidad requisada allí fue de 3.080,25 pesetas en metálico y
17.000 en diferentes valores del Estado, según consta en el recibo que el
Comité Central extendió al depositario del Ayuntamiento.
Todas las salidas de la población quedaron protegidas por parapetos
construidos con sacos llenos de tierra. Los principales estuvieron situados
en la avenida de Córdoba, Santa Ana, calle Ancha, calle Belén y en la
Campana en su intersección con la actual avenida de Madrid. El tramo de
camino que quedaba frente al parapeto de la calle Ancha fue minado con
dinamita que habría de ser accionada por control eléctrico. En el puente
sobre el Guadalquivir fueron colocados también algunos paquetes de dina­
mita para explosionarlos de igual manera, el edificio de «Zúñiga» fue utili­
zado por su resistencia y solidez para resistir el ataque enemigo. Para evi­
tar andar por la calle, se perforaron las paredes de las casas de la calle An­
cha formando un largo corredor.
Al amanecer del día 26 de agosto fueron vistas desde el campanario de
la parroquia de la Asunción las fuerzas que, por la carretera de Ecija, se en­
caminaban a la conquista de Palma. De inmediato se dio la alarma. Simul­
táneamente otro contingente de tropas en camiones y a caballo se acercaba
por la carretera de La Campana. A medida que avanzaban fueron queman­
do los chozos que se encontraban. Empezó el tiroteo. Piezas de artillería
comenzaron a batir algunos enclaves de resistencia. El suministro eléctrico
fue cortado de forma que las cargas de dinamita que estaban preparadas
quedaron inutilizadas. Pronto se formó un frente que rodeaba al pueblo
por el norte y este, mientras que las fuerzas que llegaron por la carretera de
272 Antonio Leon Lillo

La Campana no pudieron continuar el avance por encontrarse el puente


sobre el Genii destruido. Intentaron cruzarlo a pie. pero muy pocos lo con­
siguieron. Los atacantes procedentes de Ecija empezaron a desplegarse
poco antes de llegar al pueblo. Avanzaron con algunos camiones hasta las
proximidades del parapeto de la calle Ancha pero se vieron obligados a re­
troceder cuando los camiones que conducían quedaron inutilizados por los
defensores. Hacia el mediodía aproximadamente el puente del Guadalqui­
vir estaba en poder de los atacantes (280).
En la ofensiva contra Palma participaron fuerzas del Regimiento de
Cádiz número 3, a cuyo mando se encontraba el comandante Baturones,
fuerzas al mando del comandante Morales y el capitán Tello González
Aguilar, una sección de la Remonta y muchos miembros de la Falange Es­
pañola de Ecija (281 ).
Poco a poco los atacantes fueron ganando terreno. Los defensores situa­
dos en el parapeto de Santa Ana y avenida de Córdoba fueron los primeros
en ser dominados al atardecer del día 26. De inmediato los nacionales se
apoderaron de la zona norte del casco urbano: parroquia de la Asunción,
Santo Domingo, cuartel de la Guardia Civil, etc. Los defensores se hicie­
ron fuertes al final de la calle Primo de Rivera, Castelar y calle Ancha, cu­
briendo las intersecciones de ésta con la calle Cigüela y calle Ecija.
Cuando se vio que la situación era insostenible se decidió evacuar la lo­
calidad. Hubo algunos intentos de organizar la retirada para que fuese más
segura. Hombres, mujeres y niños que deseaban marcharse formaron un
gran grupo. Muchas personas no pudieron marcharse aquella noche por­
que habían quedado dentro de la zona controlada por las fuerzas naciona­
les. Todavía hubo algún intento de detener a personas consideradas como
conservadoras.
El grueso del grupo salió por la calle Sol. En primer lugar una partida
de hombres armados protegía el avance. Los evacuados llevaban consigo
todo cuanto podían cargar: animales, enseres, etc. Todavía hoy no nos ex­
plicamos muy bien cómo fue posible la salida de aquellas personas sin ser
atacados por el adversario. El grupo cruzó la carretera de La Campana
para, a través del camino de la Barqueta, cruzar hasta la finca Matachel y
llegar al camino que llevaba hasta Córdoba bordeando la margen izquierda
del Guadalquivir. A la altura de la estación de ferrocarril de Hornachuelos
cruzaron el río y el grupo se dividió: unos se dirigieron a Hornachuelos y
otros llegaron hasta Posadas.
Aprovechando el desorden reinante y la oscuridad de la noche muchas
personas fueron evacuando el pueblo de manera individual o en pequeños
grupos; así algunos pudieron escapar pasando por debajo del puente sobre
el Guadalquivir. Todavía hubo algún rezagado que salió casi al amanecer
del día 27.

(280) Por la mañana José España Algarrada y su familia se habían marchado del pueblo en
coche, para ello tuvieron que utilizar este puente.
(281 ) Moreno Gómez, F.: La República y la guerra... 637 s.
Palma del Rio 1936-52 273

Con las primeras luces del día las tropas atacantes acabaron de apode­
rarse de la ciudad sin ninguna dificultad, aunque existió alguna escaramu­
za. Acompañando a la fuerza venían algunos importantes terratenientes
locales. Entre ellos Félix Moreno Ardanuy. que el día 28 de julio había lle­
gado a Córdoba procedente de Sevilla junto con una Compañía de Regula­
res de Ceuta para sumarse a la rebelión del coronel Cascajo (282). Tam­
bién venían los hermanos Sebastián y Pedro Almenara.
Durante el ataque las tropas nacionales sufrieron algunas bajas; entre
ellas Juan González del Corral Plaza, José Delgado Pérez, Valeriano Mar­
tín Trigo, Martín Morales Martín, Emilio Martín López y José Ceballos
Bclloso. Todos de F.E. y de las J.O.N.S. de Ecija. Otros caídos fueron: Ma­
nuel Vez Arias, Enrique Fernández Hierro, F. Flores de la Cruz y Rafael
Cañete Capdevilla. Entre heridos y muertos los atacantes tuvieron un total
aproximado de 45 bajas.
Por su parte los defensores también tuvieron algunos muertos. Entre
ellos Isidro Rodríguez Hinojosa, Mariano Pedraza González y Juan Gon­
zález Serrano.

ORGANIZACION DEL NUEVO REGIMEN

Con la entrada de las tropas se inició para el pueblo el período bajo el


poder de la Segunda Dictadura.
Trataremos seguidamente algunos de los apartados que creemos más
representativos de la articulación político-social del nuevo régimen.
En primer lugar cabe hacer el análisis de la estructuración política,
plasmada aquí, fundamentalmente, en la composición de la corporación
municipal y en la configuración de Falange Española Tradicionalista y de
las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista.
En tanto que en el corralón de Félix Moreno se fusilaba a las personas
que no se consideraban de orden, en el Ayuntamiento se procedía a la for­
mación de la nueva gestora municipal. El acta que se redactó en aquella
ocasión dice así:
En la ciudad de Palma del Río, siendo las once horas del día vein­
tisiete de agosto del año mil novecientos treinta y seis, se hizo cargo de
este Ayuntamiento el Sr. comandante don Manuel Baturones Colom­
bo, con las fuerzas a sus órdenes, y acto seguido, y al objeto de que el
funcionamiento normal del mismo se haga lo más rápido posible, re­
quirió la presencia de los vecinos de esta ciudad: Don Angel Martínez
Liñán, don Manuel Jiménez Morales, don Julio Fuillerat García, don
José Uceda Ruiz, don Miguel de la Linde Prieto, don Juan Jesús Ortiz
León y don Manuel Rosa Velasco, a los cuales por el referido señor
Comandante Baturones, se les expuso la triste situación por que ac­
tualmente atraviesa España por los elementos marxistas y comunistas
(282) Idem. La guerra civil... 126.
TIA Antonio Leon Lillo

y el haber tenido que tomar por asalto este Ayuntamiento con las he­
roicas fuerzas del Ejército y la Marina y las bravas milicias de Falange
Española de la provincia de Córdoba y Sevilla, por lo cual solicita a
los señores presentes que, dando una prueba de amor y cariño a Espa­
ña, se hagan cargo como Comisión Gestora de este Ayuntamiento.
Por unanimidad aceptan los cargos de vocales de dicha comisión a pe­
sar del sinnúmero de ocupaciones que pesan sobre ellos por lo destrui­
dos que han quedado sus hogares y sus haciendas por dichas turbas
marxistas y comunistas. El señor Comandante Baturones demuestra a
los señores presentes su agradecimiento y su amor patrio, quedando
acto seguido constituida dicha Comisión de la siguiente forma:
- Presidente de la Comisión Gestora: Don Angel Martínez Liñán.
- Vocal primero: Don Manuel Jiménez Morales.
- Vocal segundo: Don Julio Fuillerat García.
- Vocal tercero: Don José Uceda Ruiz.
- Vocal cuarto: Don Miguel de la Linde Prieto.
- Vocal quinto: Don Juan Jesús Ortiz León.
- Vocal sexto: Don Manuel Rosa Velasco.
No encontrándose en la ciudad e ignorando su paradero del Secre­
tario de este Ayuntamiento don Manuel Cuello y Salas, por unanimi­
dad se acuerda que, accidentalmente, se haga cargo de esta secretaría
el oficial mayor Manuel Jiménez Salinas. Y no siendo (otro) el objeto
de esta sesión extraordinaria, se da la misma por terminada, de todo
lo cual como secretario accidental certifico.

Paraba designación de estos vocales la autoridad militar debió asesorar­


se entre las personas de «orden» -propietarios, etc. que acompañaron a las
tropas en la toma del pueblo.
Como consecuencia de ello formaron parte de la comisión propietarios,
industriales y profesionales varios.

Tabla CU
PRIMERA CORPORACION BAJO EL NUEVO REGIMEN

Filiación
Nombre Profesión Política

Angel Martínez Liñán .... Propietario Ex. A.P.


Manuel Jiménez Morales.. Veterinario
Julio Fuillerat García......... Torero
José Uceda Ruiz.................. Médico....
Miguel de la Linde Prieto.. Veterinario
Juan Jesús Ortiz León......... Industrial
Manuel Rosa Velasco......... Industrial

Fuente: Archivo Municipal.


Palma del Rio 1936-52 275

Angel Martínez Liñán. Primer Alcalde del Nuevo Régimen.

El día 4 de septiembre la Corporación celebró una sesión donde se crea


ron las distintas comisiones que deberían organizar y controlar la vida mu
nicipal.
276 Antonio Leon Lili.o

- Comisión de Hacienda:
- Presidente: Manuel Rosa Velasco.
- Vocal: Manuel Jiménez Morales.
- Vocal: Julio Fuillerat Garcia.
- Comisión de Fomento y Abastos:
- Presidente: Manuel Jiménez Morales.
- Vocal: José Uceda Ruiz.
- Vocal: Miguel de la Linde Prieto.
- Comisión de Gobernación:
- Presidente: Juan Jesús Ortiz León.
- Vocal: Manuel Rosa Velasco.
- Vocal: Manuel Jiménez Morales.

La organización del nuevo sistema continuaba su curso. El día 3 de sep­


tiembre se procedió a la destitución de los empleados municipales que no
se hicieron presentes cuando las nuevas autoridades tomaron posesión de
sus cargos. El día 10 se repusieron en sus cargos los empleados de la planti­
lla del Ayuntamiento que fueron destituidos por el régimen anterior. A fi­
nales de 1936 el Ayuntamiento estaba completamente reorganizado en
toda su plantilla. No obstante se produjo algún reajuste en la Comisión
Gestora. El 7 de enero de 1937 José Rioboo Cuesta fue designado para
ocupar el cargo de gestor que dejaba vacante Julio Fuillerat García tras ser
destituido. El día 18 de agosto de 1937 se constituyó una nueva Corpora­
ción municipal a instancias del gobernador civil de Córdoba. Desde aquel
momento Mariano Aguayo Bemuy, director de una sucursal bancaria lo­
cal, fue designado alcalde. Para el cargo de primer teniente de alcalde fue
designado Rafael Rodríguez Rodríguez, dependiente y ex-jefe local de la
Comunión Tradicionalista. Para la segunda tenencia de alcaldía se nom­
bró a Manuel Fuentes Rodríguez, propietario y antiguo monárquico, y
para la tercera a José Rioboo Cuesta, propietario. Mariano Estévez Alme­
nara, industrial, fue nombrado concejal sindico. De esta forma se seguía la
pauta iniciada el 27 de agosto anterior que dejaba una corporación bastan­
te más reducida que la existente durante el período republicano. Por ello
cuando el 19 de agosto de 1937 se procedió a la creación de las comisiones
que ayudasen a la mejor administración del pueblo, cada uno de estos
hombres debió situarse al frente de varias de ellas.
- Comisión de Hacienda:
- Mariano Aguayo Bemuy.
- Manuel Fuentes Rodríguez.
- Comisión de Beneficencia y Sanidad:
- Mariano Estévez Almenara.
- Comisión de Abastos:
- José Rioboo Cuesta.
Palma del Rio 1936-52
277

- Comisión de Instrucción Pública:


- Mariano Aguayo Bernuy.
- Rafael Rodríguez Rodríguez.
- Comisión de Parques y Jardines:
- Rafael Rodríguez Rodríguez
- Comisión de Fomento y Gobernación:
- José Rioboo Cuesta.
- Comisión de Policía Urbana:
- Manuel Fuentes Rodríguez.
- Comisión de Asuntos Sociales:
- Mariano Estévez Almenara.
Esta fue la constitución de la Comisión Gestora hasta que el 4 de no­
viembre de 1938 se produjo un nuevo cambio. José Rioboo Cuesta dimitió
de su cargo de concejal. En su lugar fue designado Fernando Tirado Ruiz,
antiguo miembro de Falange Española y comerciante de profesión.
Con el final de la guerra civil regresaron al pueblo los soldados del fren­
te. La situación política local cambió. Falange Española tuvo mayor prota­
gonismo, circunstancia que quedó reflejada tras los cambios en la Corpora­
ción. El 28 de agosto de 1939 el gobernador civil designaba nuevos conce­
jales. Angel Angulo Colomina, industrial y jefe local de Falange, pasó a de­
sempeñar el cargo de alcalde. Fidel Corredera Rodríguez, empleado del
S.N.T.. Francisco Ruíz Rodríguez, empleado de comercio, Francisco Pé­
rez Martínez, agricultor, José Gamero González, hortelano y José Estévez
Almenara, panadero, todos ellos antiguos militantes de Falange Española,
fueron designados concejales. El mismo día se constituyeon las comisiones
pertinentes:
- Comisión de Hacienda:
- Angel Angulo Colomina.
- Francisco Ruiz Rodríguez.
- Comisión de Beneficencia y Sanidad:
- Fidel Corredera Rodríguez.
- José Estévez Almenara.
- Comisión de Abastos:
- José Estévez Almenara.
- José Gamero González.
- Comisión de Instrucción Pública:
- Angel Angulo Colomina.
- Francisco Ruiz Rodríguez.
- Comisión de Parques y Jardines:
- José Gamero González.
- Francisco Pérez Martínez.
- Comisión de Policía urbana y rural:
278 Antonio Leon Lillo

- Fidel Corredera Rodríguez.


- Francisco Pérez Martínez.
- Comisión jJe Asuntos Sociales:
- Francisco Ruiz Rodríguez.
- Francisco Pérez Martínez.
- Comisión para la Décima:
- Francisco Ruiz Rodríguez.
- Francisco Pérez Martínez.
Un año después, el 28 de septiembre de 1940, la corporación volvió a
sufrir cambios. En esta ocasión la ejecutiva la compondrían un mayor nú­
mero de concejales. Angel Martínez Liñán pasó a ser el alcalde. Juan Jesús
Ortiz León, Antonio Pérez Redondo -oficial de notaría-, José Rioboo
Cuesta, Francisco Ruiz Rodríguez, Fidel Corredera Rodríguez, Antonio
Delgado Viro -comerciante perteneciente al antiguo Partido Radical-,
José Estévez Almenara, Manuel Fuentes Rodríguez, José Rodríguez Du-
rán -antiguo presidente de las J.A.P.- y José Gamero González fueron los
nuevos concejales. La hegemonía de los antiguos miembros de Falange Es­
pañola había desaparecido. Ahora todos eran miembros del partido único
(F.E.T. y de las J.O.N.S.) obligatoriamente. El día 30 de septiembre toma­
ron posesión de las distintas comisiones:
- Comisión de Hacienda:
- Antonio Pérez Redondo.
- Manuel Fuentes Rodríguez.
- Comisión de Instrucción Pública:
- Francisco Ruiz Rodríguez.
- Antonio Delgado Viro.
- Comisión de Parques y Jardines:
- José Gamero González.
- José Rodríguez Durán.
- Comisión de Policía urbana y rural:
- José Estévez Almenara.
- Juan Jesús Ortiz León.
- Comisión para la Décima:
- José Gamero González.
- Juan Jesús Ortiz León.
- Síndico delegado:
- Fidel Corredera Rodríguez.
- Representante en la Comisión de Instrucción Pública:
- Antonio Pérez Redondo.
La constitución de las corporaciones locales debía realizarse mediante
la elección de los concejales, que de acuerdo con las características de la lo­
calidad supondrían un determinado número. Un tercio de ellos debían ser
Palma del Rio 1936-52 279

los representantes del Sindicato, otro tercio correspondía a los cabezas de


familia y el tercio restante representaba a entidades locales de diversa índo­
le. Palma del Río tuvo 12 concejales.
El 21 de noviembre de 1948 aparecieron los resultados de las elecciones
celebradas en el pueblo para la provisión de los concejales del tercio fami­
liar. Concurrieron a ellas siete personas para cubrir las cuatro plazas que
correspondían.

Como vemos por los resultados fue elegido en primer lugar Juan Martí­
nez Bravo, en segundo Fidel Corredera Rodríguez, José Gamero González
en tercer lugar y Manuel Ortiz León en cuarto.
El tercio de representación sindical quedó compuesto por las siguientes
personas: José Angulo Colomina. 29 votos; José Rodríguez Duran, 26 vo­
tos; José Martínez Liñán, 24 votos y Antonio Caro Tubia, 21 votos. Todos
ellos miembros de F.E.T. y de las J.O.N.S.
Los cuatro concejales que le correspondían al tercio de entidades loca­
les eran designados por los concejales del tercio familiar y sindical. En
aquella ocasión fueron: Angel Martínez Liñán, ocho votos; Juan Liñán
Ruiz de Almodóvar, cinco votos; Miguel Higueras Manzano, cinco votos y
Manuel Fuentes Rodríguez, cuatro votos.
El día 6 de febrero tomaban posesión de sus cargos los nuevos miem­
bros de la corporación. Angel Martínez Liñán fue el alcalde. José Rodrí­
guez Durán, Juan Martínez Bravo y José Angulo Colomina pasaron a ocu­
par, por este orden, las tenencias de alcaldía.
Las diversas comisiones formadas fueron:
- Comisión de Hacienda y Presupuestos:
- Presidente: Angel Martínez Liñán.
- Vocales: José Martínez Liñán.
Manuel Ortiz León.
- Comisión de Policía Urbana, Jardines y Obras:
- Presidente: José Rodríguez Durán.
- Vocales: Juan Martínez Bravo.
Fidel Corredera Rodríguez.
- Comisión de Abastos y Mercados:
- Presidente: José Angulo Colomina.
- Vocales: Juan Liñán Ruiz de Almodóvar.
Manuel Fuentes Rodríguez.
Antonio Caro Tubío.
- Delegaciones:
- Síndico para quintas: Fidel Corredera Rodríguez.
- Comisaria de la Décima: José Rodríguez Durán.
- Juntas Municipales de Enseñanza: Juan Martínez Bravo.
No duró mucho esta comisión gestora. El 14 de diciembre de 1950 se
produjeron algunos reajustes como consecuencia del nombramiento de
siones también fueron reajustadas:

Tabla CII1
RESULTADOS DE LAS ELECCIONES PARA PROVISION DE CONCEJALES DEL TERCIO FAMILIAR

Juan
Colegios electores Manuel Antonio Manuel Martínez Fidel Luis José
electorales n.° rosa González Ortiz Bravo Corredera Rosa Gamero

Bar Cordobés................... 310 52 99 56 101 76 89 120


San Francisco................... 318 121 92 124 122 95 87 102
Taller Carmona............... 320 94 122 73 136 102 68 130
San Francisco n.° 22 .... 248 83 98 81 159 88 97 113
Queipo de Llano............. 287 100 39 110 130. 110 57 59
Coliseo España............... 285 30 85 26 104 54 66 98
Mártires n.° 26................. 302 76 53 111 120 113 93 61
Calle Plata........................ 276 49 61 48 70 62 81 78
Calle Ecija........................ 320 82 36 84 103 100 45 52
Santa Ana.......................... 314 46 47 59 74 78 66 77
Ermita Coronada............. 311 17 19 32 127 56 28 27

A ntonio L eón L illo


Cochera Baldomero .... 259 64 90 57 81 102 98 86
Academia de Música.... 278 35 31 100 108 86 62 68
Frente Juventudes........... 241 54 58 58 65 57 31 31
Totales...................... 4.069 903 900 1.019 1.500 1.179 968 1.102

Fuente: Archivo Municipal.


Palma del Rio 1936-52 281

- Comisión de Hacienda y Presupuestos:


- Presidente: Juan Martínez Bravo.
- Vocales: Angel Martínez Liñán.
Fidel Corredera Rodríguez.
José Angulo Colomina.
- Comisión de Policía Urbana, Jardines y Obras:
- Presidente: Antonio Caro Tubío.
- Vocales: José Rodríguez Duran.
José Martínez Liñán.
- Comisión de Abastos y Mercados:
- Presidente: José Angulo Colomina.
- Vocales: Manuel Ortiz León.
Manuel Fuentes Rodríguez.
- Comisión de Ferias y Festejos:
- Presidente: Antonio Caro Tubío.
- Vocales: José Angulo Colomina.
Miguel Higueras Manzano.
- Síndico para quintas:
- Miguel Higueras Manzano.
- Comisión de la Décima:
- Antonio Caro Tubío.
- Junta municipal de Enseñanza:
- Fidel Corredera Rodríguez.
Cada tres años, en teoría, era renovada la corporación mediante la elec­
ción de nuevos concejales. En el mes de febrero de 1952 llegó el momento
de la remodelación de la Comisión Gestora. A finales del año anterior se
produjeron las nuevas elecciones.
- Tercio en representación de los cabezas de familia:
- Juan Martínez Bravo (propietario).
- Fidel Corredera Rodríguez.
- José Angulo Colomina.
- José Gamero González.
- Tercio en representación sindical:
- José Rodríguez Durán.
- Antonio Caro Tubío.
- Miguel Caro Muñoz (F.E.T. y de las J.O.N.S.).
- José Castellano Santiago -mecánico- (F.E.T. y de las J.O.N.S.).
- Tercio en representación de entidades:
- Juan Liñán Ruiz de Almodóvar.
- Miguel Higueras Manzano (panadero).
- Luis Rosa Fernández (abogado).
- Antonio Delgado Viro.
282 Antonio Leon Lillo

El día 3 de febrero de 1952 quedó constituida la ejecutiva municipal. El


alcalde continuó siendo Juan Martínez Bravo y las tenencias de alcaldía re­
cayeron en las mismas personas que hasta ahora las ostentaran. Las comi­
siones quedaron de la siguiente forma:
- Comisión de Hacienda y Presupuestos:
- Presidente: Juan Martínez Bravo.
- Vocales: Fidel Corredera Rodríguez.
Luis Rosa Fernández.
- Comisión de Policía Urbana, Jardines y Obras:
- Presidente: Antonio Caro Tubío.
- Vocales: José Rodríguez Durán.
Antonio Delgado Viro.
- Comisión de Abastos y Mercados:
- Presidente: José Angulo Colomina.
- Vocales: Miguel Higueras Manzano.
José Castellano Santiago.
- Comisión de Ferias y Festejos:
- Presidente:
- Vocales: José Rodríguez Durán.
Juan Liñán Ruiz de Almodovar.
- Síndico de quintas:
- Miguel Higueras Manzano.
- Comisión de la Décima:
- José Angulo Colomina.
I
- Junta Municipal de Enseñanza:
- Miguel Caro Muñoz.

El 17 de julio de 1942 se crearon las Cortes Españolas. Estaban com­


puestas, en un principio, por procuradores electos procedentes de tres sec­
tores: sector sindical, sector integrado por representantes de entidades de
diverso tipo y sector integrado por personas designadas por el Consejo Na­
cional. Todos ellos eran elegidos por un sistema de sufragio restringido y
sucesivo. Las corporaciones locales debían elegir a 113 representantes en
Corte. De ellos 53 procedían de cada una de las provincias. El sistema para
su elección consistía en la designación de un compromisario por cada mu­
nicipio de entre los miembros de la corporación local. Todos estos com­
promisarios se reunían en la capital de la provincia y elegían al procurador
en Cortes de esa provincia.
El 14 de abril de 1946 se celebró una elección para nombrar el procura­
dor en Cortes por la provincia de Córdoba. Previamente, el 31 de marzo,
se celebró en Palma del Río una sesión de la Comisión Gestora de donde
salió el compromiso por esta localidad. De los 11 miembros que compo-
Palma del Rio 1936-52 283

nian la corporación asistieron solamente siete de ellos. Resultó elegido


José Rodríguez Duran por seis votos en tanto que Angel Martínez Liñán
obtuvo uno.
El día 3 de abril de 1949 se volvió a elegir otro compromisario. En
aquella ocasión asistieron 11 miembros de la Comisión Gestora, resultan­
do elegido tras votación secreta el concejal Manuel Ortiz León por 10 vo­
tos. Antonio Caro Tubío obtuvo uno.
El que fuera procurador en Cortes por la provincia de Córdoba Isidro
Márquez y Ramírez de Arellanos dejó vacante su puesto como consecuen­
cia del cese en la alcaldía del Ayuntamiento de Peñarroya. Por esta razón
hubo de procederse a la elección de compromisarios que a su vez eligiesen
al nuevo procurador. El 18 de febrero de 1951 Antonio Caro Tubío consi­
guió ocho votos, por lo que fue elegido compromisario. Un año más tarde
volvió a renovarse el tercio de los procuradores en Cortes. El 3 de abril de
1952, Antonio Caro Tubío fue elegido nuevamente como compromisario
por Palma tras obtener siete votos. En aquella ocasión Miguel Caro Muñoz
conseguía sólo un voto.

Pasemos ahora a glosar brevemente lo que fue la trayectoria local del


que se convirtió en partido único durante la dictadura.
Después de la toma de Palma por las tropas nacionales, se inició el re­
clutamiento de personas que fueron afiliándose a Falange. Desde Córdoba
llegó un delegado del partido que fue el encargado de la organización de las
diversas centurias que se formaron. A estas fuerzas se les repartieron armas
y pronto partieron para el frente.
El partido iba adquiriendo importancia a medida que transcurría el
tiempo. Ya no era aquel grupo clandestino cuyos militantes habían sufrido
una dura represión durante el período del Comité. Era éste un proceso que
se estaba produciendo en todo el país.
En pocos meses los antiguos cuadros se encontraron casi totalmen­
te sumergidos por la afluencia de nuevos miembros. Como la primera
oleada emocional barrió por completo a la derecha, todo el mundo se
apresuró a ponerse camisas azules (283).
... Unos porque encuentran una cierta afinidad en materia social y
otros porque buscan un techo político que les proteja, es caso el que
Falange enseguida tuvo setecientos u ochocientos mil afiliados (284).
Las dificultades internas comenzaron.
El falangista anterior a 1936 estaba acostumbrado a obedecer y
servir. Los nuevos carecían del aprendizaje disciplinario y del punto

(283) G. Paine. S.: op. cit.. 135 s.


(284) Serrano Suñer: «Mi tarea era imposible: hacer a Falange franquista y a Franco falan­
gista». Recogido en La Construcción del Nuevo Estado. Capitulo IV de la Historia del Franquis­
mo. Diario 16.
284 Antonio Leon Lillo

de adhesion ideológico que eran indispensables para trabajar en la or­


ganización (285).
Mientras tanto la guerra proseguía y el fraccionamiento de las fuerzas
rebeldes suponía un grave inconveniente para la buena marcha de la causa
nacional. El 19 de abril de 1937 Franco leyó por radio el decreto que unifi­
caba el partido único Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de
Ofensiva Nacional Sindicalista, F.E.T. y de las J.O.N.S. A su frente se co­
locaba el Jefe del Estado.
En Palma del Río el decreto no tuvo una repercusión directa, pues la
Comunión Tradicionalista se encontraba representada aquí tan sólo en la
persona de Rafael Rodríguez por lo que a nivel local los problemas que se
presentaron a escala nacional no se dieron.
En un primer momento Falange tuvo su sede en la calle Ancha, para
pasar luego al Ayuntamiento.
La importancia política que adquirió el partido fue considerable. Su in­
tervención para la designación de las distintas corporaciones locales se
dejó notar. En este sentido todos los miembros que el 28 de agosto de 1939
pasaron a componer la Comisión Gestora eran antiguos miembros de F.E.
Es decir, la directiva local compuesta en su mayor parte por los «camisas
viejas» se impuso para que la designación recayera en ellos. Angel Angulo
Colomina, su jefe local, pasó a ocupar la alcaldía en aquel momento. Sin
embargo, aquella situación duró poco. Las disputas internas afloraron.
Los grandes propietarios de la localidad, que no eran falangistas en su
mayoría, empezaron a presionar ante el Gobernador civil para que sus
candidatos a la alcaldía local fuesen designados. Por aquellos días, F.E.T. y
de las J.O.N.S. proponía una terna ante el Gobernador para que eligiese al
más conveniente. Llegó un momento en que esto no fue más que una farsa,
pues el candidato elegido fue el propuesto por un terrateniente local. Ante
este hecho, el secretario local de Falange, Rafael Carrasco Torres, militan­
te del partido desde antes de la guerra, presentó la dimisión de su cargo.
Como esto no podía ser permitido por el partido, que era la expresión polí­
tica del Estado, fue expulsado.
Falange, como partido único, pasó a ocuparse de otras muchas activi­
dades: Auxilio Social -para la ayuda a los necesitados-, servicio de infor­
mación y represión política, servicio de pensiones para los familiares de los
caídos en la guerra por el bando nacional, etc.
Un segundo apartado que hemos creído conveniente analizar, para en­
tender como se organizó el nuevo régimen, es el que contempla las relacio­
nes entre la iglesia y el poder político local.
No es necesario que tratemos de comentar siquiera las relaciones esta­
blecidas entre el nuevo régimen y la Iglesia. Nos ceñiremos aquí a las rela­
ciones que podían palparse entre los representantes de ambas instituciones

(285) Hedilla, M.; op. cit.. 249.


Palma del Rio 1936-52 285

en el pueblo que, al fin y al cabo, hacían posible aquéllas de ámbito nacio­


nal.
Un importante papel desempeñaba la Iglesia en la localidad. Dentro de
su labor pastoral dos eran los campos que abarcaba principalmente. En
primer lugar el adoctrinamiento a través de la participación en la enseñan­
za y en los ritos religiosos. En segundo lugar la prestación de auxilio en los
momentos más difíciles. En este sentido, el cuidado de ancianos y niños
huérfanos es digno de destacar.

Convenio de San Francisco. II República.

La adhesión de la Iglesia al levantamiento es algo que no se puede po­


ner en duda. En 1938 Carlos Sánchez Centeno, párroco y director del cen­
tro que la Diputación había creado para hacerse cargo de los niños huérfa­
nos, afirmaba:
Bien podemos felicitarnos de haber obtenido en poco tiempo una
fundación que cumple de lleno las aspiraciones de la Nueva España y
que responderá a los deseos de nuestro invicto Caudillo el Generalísi-
♦ mo Franco, encarnación del espíritu más puro de la España admirada
de los mundos (286).
En otro escrito afirma:
... y sobre todo podríamos prometernos una educación y formación en
el medio millar de niños que Dios nos ha entregado, tan española, tan
cristiana y patriótica que aseguraran la unidad, la grandeza, la liber-

(286) Memoria de Carlos Sánchez Centeno enviada al alcalde de Palma el 7-1-1938.


286 Antonio Leon Lillo

tad y el imperio de nuestra Nación y a nosotros nos dará la tranquili­


dad de haber trabajado con fruto por Dios, por España y por Franco.
¡Viva Franco! ¡Arriba España! (287).
Por su parte, el Ayuntamiento se mostraba decidido en el apoyo de
todo cuanto supusiese el establecimiento de unas relaciones estrechas con
la iglesia católica. En acta municipal de 2 de octubre de 1937 quedó recogi­
do que
por unanimidad se acuerda prestar adhesión a la petición de que se
conceda a! Excmo. Sr. Cardenal Segura la medalla de sufrimientos
por la patria.
El 22 de octubre de 1941 se celebró una sesión de la Corporación Mu­
nicipal al objeto
de dar forma legal y expresión solemne a piadosos sentimientos de la
población compartidos con sinceros entusiasmos por los señores del
Consejo. Levantados los señores de sus asientos, para así acusar la so­
lemnidad del acto, por aclamación acuerdan: que la ciudad y munici­
pio de Palma del Rio sean consagrados al Corazón misericordioso de
Cristo-Rey, desde este día en adelante y para siempre y que, para
otorgar voto solemne de defender ante el mundo y cualquiera circuns­
tancias, prósperas o adversas, su realeza, así como la ascensión de la
Santísima Virgen Nuestra Madre y patrona en cuerpo y alma a los
cielos, donde es poderosa mediadora ante el Altísimo de todas las gra­
cias, se celebre en esta casa consistorial, festividad de Cristo-Rey, ante
la sagrada imagen que sea entronizada seguidamente por el reverendo
sr. cura párroco en el salón capitular.
Siguiendo en esta línea, el 3 de octubre de 1943 quedó recogido en acta
municipal el siguiente texto:
... nuestro muy querido y virtuoso párroco, recogiendo con su acos­
tumbrada fidelidad y acierto la muy piadosa inspiración de Su Santi­
dad el Papa, y siguiendo el ejemplo de nuestro amado prelado, desea
consagrar este pueblo al Corazón purísimo de la Virgen y que siendo
incontables las ocasiones en que Nuestra Madre y Señora ha preserva­
do a esta ciudad de daños y peligros gravísimos que han causado ver­
daderos estragos en otros lugares, interpretando el común sentir del
vecindario, propone se acuerde solemnemente la consagración de esta
ciudad y su término al Corazón Maternal de nuestra venerada Patro­
na la Virgen Santísima de Belén como medio eficacísimo de aplacar la
ira de Dios justiciero en estas horas críticas por que atraviesa el mun­
do. Levantados de sus asientos los señores del consejo subrayando así
la solemnidad del acto, por aclamación acordaron declarar: en el
nombre de Dios. Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas
y un solo Dios verdadero, el Ayuntamiento de Palma del Río, en re-

(287) Escrito dirigido al sr. alcalde el 20-VIII-1938.


Palma del Rio 1936-52 287

presentación del municipio solicita unánimemente de la autoridad


eclesiástica sea éste consagrado, desde este día en adelante y para
siempre al Corazón de María Santísima de Belén, y que para dar so­
lemne testimonio de esta declaración y acuerdo, se traslade el pleno
en la noche de este día al Templo Parroquial donde será dada lectura
al acta correspondiente ante la venerada imagen de Nuestra excelsa
Madre y Patrona implorando su protección y ayuda.
Con ocasión de la celebración de las fiestas locales, también podía ob­
servarse la estrecha relación existente entre las autoridades locales y el cle­
ro. Los actos religiosos más destacados contaban siempre con la presencia
de las autoridades. En misas y procesiones podía verse a la Guardia Civil y
a los miembros del Ayuntamiento ocupando un lugar de preferencia. No
había celebración en que no se cantara el «Cara al Sol» o el himno nacio­
nal.

Procesión celebrada por los niños del «Auxilio Social».

Pilar básico en la estructuración del nuevo régimen fue la labor represi­


va contra posibles enemigos del sistema. Cuando en la mañana del 27 de
agosto las tropas entraron y controlaron la situación se dio la orden de que
todas las personas se presentasen en la plaza del Ayuntamiento. La mayor
parte de la población, que en esos momentos estaba asomada a las puertas
de sus casas, empezó a cumplir la orden dada por los soldados. En el pue­
blo habían permanecido los vecinos que nada tenían que temer de las nue­
vas autoridades y aquéllos que no pudieron salir por quedar dentro de la
«bolsa» que estuvo en poder de los nacionales desde la tarde anterior. Poco
288 Antonio Leon Lillo

a poco la plaza fue llenándose. Personas consideradas «de orden» por la


autoridad (propietarios, miembros de partidos de derechas, etc.) pudieron
retirar de las filas a sus conocidos. Los que no tuvieron esta suerte conocie­
ron pronto el destino que Ies aguardaba. Sacados de la formación en redu­
cidos grupos eran conducidos hasta el «Corralón» que Félix Moreno Arda­
nuy poseía en las inmediaciones del Ayuntamiento. Allí eran fusilados.
Las escenas de pánico se sucedieron durante todo aquel día. Los cadáveres
eran subidos en camiones que los transportaban hasta el cementerio donde
se enterraban en una fosa común.

Plaza del Comandante Baturones.

Dadas las circunstancias en que se desarrollaron los hechos no nos es


posible conocer la identidad de todos los que murieron aquel día. Las per­
sonas que aparecen inscritas en el registro de defunciones del Juzgado mu­
nicipal son las siguientes:
Tabla C1V
PERSONAS ASESINADAS EL 27-VHI-1936

nombre edad profesión inscripción


Antonio García Pedraza............. 55 industrial 7-V1-1937
José Antonio Morales García ... 25 electricista 23-VIII-I937
Francisco García Velasco........... 55 hortelano 23-VII1-I937
Juan José Rodríguez. Ruiz........... 67 hortelano 23-V1II-1937
Antonio Martínez Sodino........... 50 teléfonos 23-VIII-1937
Antonio Caro Martínez............... 20 hortelano 7-VII-1939
Manuel Escribano Onieva........... 55 comercio 1 -VHI-1939
Palma del Rio 1936-52 289

nombre edad profesión inscripción


Joaquín Blanco Muñoz............... 42 industrial 5-X-1939
Antonio Caro Caro........................ 62 jornalero 19-X-1939
Juan Muñoz Escobar.................... 43 jornalero 25-X-I939
Manuel Pérez Gamero................. 39 — 30-VI-1954
Manuel Guerrero Órozco........... 33 jornalero 18-11-1956
Francisco Carmona García......... 4L jornalero 12-111-1959
Manuel Jiménez Caro................. — 2-X-1959
Antonio Ortega Esteban............. - — 24-VI-1980
José Gallego Navarro.................... - - 24-VI-I980
Antonio García Benítez............... - - 24-VI-1980
Rafael Ruiz Romero.................... - — 24-VI-1980
Juan José Rubio Sanz.................... - — 24-VI-1980
Francisco Vega Casas.................... - - 24-VI-1980
Serafín Felipe Gómez Egea......... - - 24-V1-1980
Antonio Caro González............... — — 17-VII-1980
Miguel Osuna Pérez...................... - — 19-V1I-1980
Manuel Rivera Calderón............. - — 16-VI1I-1980
José González Caro...................... — 27-1-1981
Amador Martínez Quesada......... 59 — 15-VI-198I
Rafael González Caro.................. 43 — 15-VI-1981
Manuel Bracero Ruiz.................... 57 15-V1-1981
Antonio Fuentes Carreto............. 47 — 15-VI-I981
José Díaz Núñez............................ 49 1 S-VI-1QR 1
Eleuterio Hernández Atalaya... 35 15-VI-198I
Rafael Franco Martínez............... 39 - 15-VI-1981
Juan Cano Martín.......................... 40 — 15-V1-1981
Antonio Polo Godoy.................... 39 - 17-V1-I981
Matías Ruiz Nieto........................ 50 jornalero 25-X-1939
Antonia Ruiz Nieto...................... 56 sus labores 25-X-1939
José Muñoz Escobar...................... 42 jornalero 27-111-1940
Manuel Domínguez Espejo......... 50 jornalero 2-X-1940
Juan José Mengual Pedraza .... 30 campo 9-VI-1941
José González Muñoz.................. 50 campo 9-V1-1941
Juan Sánchez Castro.................... 49 campo 9-V1-1941
Francisco Andújar Rosa............. 42 jornalero 9-VI-1941
Rafael Aguilar Garrido............... 27 jornalero 18-V1-I941
Antonio González López........... 62 albañil 16-IX-1941
José Ruiz Cabrera.......................... 45 carpintero 18-11-1942
Eusebio Tejero Lora...................... 33 jornalero 24-11-1942
José Velasco Cejudo...................... 40 albañil 24-11-1942
Antonio Peso Lopera.................... 53 hortelano 13-VI-1942
José Díaz Montero........................ 55 jornalero 7-XII-1942
Juan Aguilera Aguilera............... 62 campo 14-IX-1943
Jacinto Aguilera Pérez.................. 16 campo 14-IX-1943
Manuel Gallego Lopera............... 33 jornalero 14-IX-I943
Ramón Martinez González......... 35 jornalero 22-XI-1944
Antonio Ruiz Muñoz.................... 33 jornalero 26-XII-1944
José Martín Hidalgo...................... 38 campo 26-X1I-1944
290 Antonio Leon Lillo

nombre edad profesión inscripción

José Nieto Sema............................ 46 jornalero 29-IX-1945


Andrés Caro de la Barrera León. 57 hortelano 28-11-1948
Manuel Romero Cabrera........... 62 jornalero 28-11-1948
Rafael López Lozano.................... - jornalero 29-IV-1954
José Ruiz Cuevas.......................... 34 - 1-V11-1981
Francisco Dámaso Rosa............. 56 - 4-VII-1981
José María Benítez González ... 19 4-V11-1981
Francisco Morata Gómez........... 26 - 13-VII-1981
Antonio Bárcenas Fernández ... 35 - 14-V1I-1981
Manuel Godoy Atalaya............... 63 - 10-V1II-1981
José Eusebio Tejero Lora........... 36 - 23-IX-1981
José González Caballero............. 35 - 17-V-1982
José María Caro Salazar............. 53 - 27-V-1982
Juan Antonio Ballesta González 33 - 25-V-1982
Francisco Sola Aguilar................. - impresor 15-V-1982

Fuente: Moreno Gómez, Francisco: La República y La Guerra... Juzgado Municipal.

Fueron también asesinadas aquel día, aunque no constan en registro,


las siguientes personas (288):
- Manuel Anguita Parada.
- Angel Limones León.
- Francisco León Muñoz.
- Antonio León Muñoz.
- José Barcenas Fernández.
- Antonio Ballesta González.
- Manuel Ballesta González.
- Juan Díaz.
- Serafín Ruiz Díaz.
- Francisco Rodríguez García (60 años).
- José Almenara Guerrero (20 años).
- Juan Ruiz Contreras.
Estamos seguros de que la relación es mayor. En ello compartimos la opi­
nión de Moreno Gómez cuando afirma que los registros civiles recogen
una cantidad de defunciones bastante inferior a las habidas en realidad du­
rante los primeros meses de la guerra (289).
La represión tuvo otros muchos matices; durante el período en que el
Comité ostentó el poder, las personas que tenían arrendadas casas para vi­
vienda dejaron de percibir el precio fijado por dicho arrendamiento. Desde
el mismo día 27 estos propietarios se presentaron ante el juzgado para in­
terponer las denuncias correspondientes. Este hecho pone en marcha todo
un montaje legal que si bien tiene su sentido en periodos de normalidad se

(288) Testimonios orales y Moreno Gómez, F.; /.« guerra civil... 381.
(289) Moreno Gómez. F.: La guerra civil. 382.
Palma del Rio 1936-52 291

convertía en aquellos momentos en una farsa encaminada a la represión de


las personas de izquierda que habían huido; farsa que se concretaba en la
incautación de los bienes que poseían.
El día 28 el Estado Mayor del Ejército de Andalucía daba órdenes al
Comandante Baturones. que todavía estaba en Palma, para que atacase el
vecino pueblo de Posadas. En la operación deberían tomar parte la colum­
na que el día anterior había ocupado Palma-reforzada por una batería del
7,5-, una columna procedente de Córdoba, compuesta por una compañía
de Regulares, una compañía del Regimiento Cádiz n.° 33 y una batería del
7,5. Estas fuerzas serían transportadas por ferrocarril. A las cuatro de la
mañana del día 29 las tropas salieron para atacar al pueblo. A su frente iba
el Comandante Baturones. En Palma del Río permanecieron la batería de
desembarco y las fuerzas cívicas que se habían organizado y armado (290).
Mientras tanto los registros, detenciones y ejecuciones se sucedían. En
la mayor parte de los casos
las detenciones se realizaban por la noche, y los fusilamientos consi­
guientes también se hacían al amparo de la oscuridad. A veces las eje­
cuciones eran individuales, y a veces colectivas (...). A la mañana si­
guiente, se encontraban los cadáveres (291 ).
A la una de la madrugada del día 28 Rafael López Cabrera, natural de
Palma del Río, fue asesinado, así como Rafael Enriquez Cardito. Al día si­
guiente Alfonso Garrido Acosta, de 59 años de edad, jornalero. Enriqueta
Vera González de 48 y Josefa Espejo Beumio, ambas dedicadas, a las labo­
res en sus casas, corrían la misma suerte.
Durante este período las mujeres fueron víctimas de una represión im­
portante. Con el propósito de humillarlas se les rapaba y eran paseadas por
el pueblo erumedio del redoble de los tambores que anunciaban su paso.
Concluido el recorrido a unas se las expulsaba de la localidad y otras, con
menos suerte, conocían la muerte.
El día 30 dos personas más fueron ejecutadas: Rosa Cano Ariza y Fran­
cisco Moreno Ruiz de 66 años y natural de Cabra.
El dia 31 conocieron igual destino Juan Barca Ariza, de 60 años, jorna­
lero, y Eloy Bravo Carreto de 26 años y carpintero de profesión. En el mes
de agosto fueron asesinados también Francisco Baena Gomar de 44 años y
Catalina Oliva, pero ignoramos el día por no constar en ningún documen­
to.
Los responsables directos de estas muertes fueron las fuerzas que per­
manecieron en el pueblo, es decir, miembros del ejército, de la Guardia Cí­
vica que se formó con personas de la localidad y de Falange.
Por las huertas, por las aldeas de los alrededores eran buscados los posi­
bles «enemigos». Manuel Sánchez Moreno de 37 años, albañil, y Amelia
Naranjo Molero de 27 años, de profesión sus labores, fueron asesinados el

(290) Idem. La República y la guerra... 726 s.


(291) Thomas H.: op. cit.. 287.
292 Antonio Leon Lillo

día I de septiembre. Los crímenes continuaron. El día 2, Emilio Morales


Nieto, empleado de 32 años, y Rafael Tubío León de 48, trabajador del
campo, Angel Romero Cáceres, de 50 años, jornalero, fue ejecutado el día
7 de septiembre. Los asesinatos seguían. El día 8 Juan Yamuza Dublinio,
de 36 años, Manuel Arroyo Peña, de 52, Rafael Martín González de 36,
Antonio Martínez Reyes de 29 y Antonio Olmo Covacho de 64 engrosaron
la lista de víctimas.
Mientras tanto los trabajos cotidianos se reanudaron. Las faenas en el
campo comenzaron. Mujeres, niños y viejos tuvieron que realizar estas la­
bores. Los hombres que estaban en mejor edad para el desempeño de estos
trabajos habían huido la noche del 26 de agosto, habían muerto en los días
siguientes a la entrada del ejército o estaban siendo reclutados para mar­
char al frente.
Los propietarios, por su parte, vieron llegado el momento de volver a
hacer uso de la fuerza que les daban sus propiedades que, a fin de cuentas,
era uno de los factores por el que se había desencadenado la guerra. Bien
es verdad que las autoridades intentaron impedirlo, pero en aquellas cir­
cunstancias los patronos eran los que imponían las condiciones en sus res­
pectivas propiedades. El día 25 de septiembre un escrito del Gobernador
civil nos deja ver los pormenores de la cuestión:
Se ha denunciado a este Gobierno civil que propietarios de esa po­
blación y término municipal, faltando a los más elementales deberes
de patriotismo quieren aprovecharse de estos momentos para mermar
el jornal de los trabajadores, no pagando el de las bases, como tiene
ordenado el Excmo. Sr. General de División de esta región. He de sig­
nificarle que he ordenado incoar el oportuno expediente en averigua­
ción de esos hechos, que si se comprueban, el castigo será efectivo y
rápido, pero a más tengo de advertirle que es de su incumbencia el ve­
lar por que las leyes y bandos se cumplan y sobre todo en este asunto
tan importante de los jornales de trabajo para evitar que la codicia de
unos propietarios, poco conscientes de sus deberes, pudiera hacer sos­
pechar al obrero que este Movimiento es una cosa contraria a su ver­
dadero fin que es la justica y respeto al trabajo, por lo tanto detendrá
inmediatamente y pondrá a mi disposición a cuantas personas paguen
jornales de trabajo inferiores a los explicados en las bases.
El día 26 el alcalde dictó un bando donde, junto al escrito del Sr. Go­
bernador José Marín, instaba a los obreros para que le denunciasen cual­
quier irregularidad en este sentido. No deja de ser irónico que en aquellas
circunstancias se abriese la posibilidad de la denuncia hacia un propieta­
rio, cuando bastaba cualquier indicación de las personas de «orden» para
que los trabajadores fuesen detenidos y muchas veces asesinados sin proce­
dimiento alguno.
El día 3 de septiembre fue asesinada Ana Guerra Prieto y el día 22 An­
tonio Rubiales Cobos, de 42 años y jornalero. Manuel Rossi Aguilar, de 25
años de edad, jornalero y vecino de Fuente Carretero, fue ejecutado el día
Palma del Rio 1936-52 293

26 y el día 28 lo fue Fidel Castell Beurnio de 30 años y vecino de Fuente


Palmera. El día 20 de este mismo mes dos fueron los ejecutados: Antonio
Jiménez Dugo, de 33 años, jornalero de Fuente Carretero, y Adolfo Lorites
Mesa de 42, zapatero vecino de Fuente Palmera.
Muchas fueron las personas que hubieron de marcharse del pueblo de­
jando en él todo cuanto poseían. Otros, ni siquiera pudieron huir. Anima­
les, aperos, muebles, etc. quedaron abandonados. En muchos casos, algu­
nos individos se apropiaron de aquellos bienes sin más procedimiento que
el cogerlos para sí, operaciones en las que estuvo implicado incluso el ejér­
cito. Los soldados registraban las casas de posibles sospechosos y rapiña­
ban en ellas lo que les interesaba (292). En otras ocasiones, la autoridad
(comandante militar, Guardia Cívica y Ayuntamiento) se hacían cargo de
estos bienes abandonados en tanto eran vendidos en subasta pública. Los
expedientes de incautación eran continuos. El 15 de enero de 1937 se tra­
mitaban los de Antonio España Ocaña, Rafael Ruiz Núñez, Juan Acosta
Manzano, Eloy Fuentes Sánchez, Antonio LJbeda Martín y Francisco Sola
Aguilar. El día 22 de febrero la Comandancia Militar de Palma del Río
volvía a gestionar 27 nuevos expedientes.
El día 5 de noviembre de 1936 fue asesinado Francisco Domínguez
García, de 45 años, industrial. También este mismo año fue asesinada
Concepción Domínguez. La última ejecución que aparece en el Registro
Civil fue efectuada en la persona de Francisco Ferraris Nieto, de 21 años
de edad, jornalero y se produjo el día 15 de abril de 1937.
El régimen premiaba a los adeptos en tanto que marginaba a los que le
eran contrarios. Los mutilados de guerra del ejército nacional recibieron
ciertos privilegios en el momento de regresar a sus hogares. El 31 de mayo
de 1938 apareció una lista de puestos de trabajo que deberían ser cubiertos
por estas personas. En el Ayuntamiento se distribuían de la siguiente ma­
nera:
- Grupo A: Administrativos.
- Número de plazas que componen la plantilla........................... 9
- Corresponden a los mutilados..................................................... 3
- Grupo B: Facultativos y técnicos.
- Número de plazas que componen la plantilla.......................... 16
- Corresponden a los mutilados........................................................... 3
- Grupo C: Servicios especiales.
- Número de plazas que componen la plantilla........................... 3
- Corresponden a los mutilados..................................................... 1
- Grupo D: Subalternos y guardia municipal.
- Número de plazas que componen la plantilla.......................... 32
- Corresponden a los mutilados................................................... 10

(292) Hubo casos de propietarios que se apoderaron de los animales y aperos de las personas
que estaban cerca de sus propiedades y que se habían marchado.
294 Antonio Leon Lillo

Todas estas plazas quedaban cubiertas en el momento en que se produ­


cía alguna baja.
En el año 1941 el Ayuntamiento daba trabajo a los siguientes excomba­
tientes:
- Guardería rural: 4.
- Servicio de aguas: 1.
- Servicio de matadero: 2.
- Servicio de jardines: 1.
- Recaudación: 6.
- Excautivos empleados en el personal del Municipio: 0.

Para muchas familias «el fin de la guerra no era el principio de la paz»


(293). La represión, que no había dejado de existir, volvió a recrudecerse
después del 1 de abril de 1939. Pocos días después de acabada la guerra,
muchos de los palmeños que por causa del conflicto se habían marchado
de la localidad comenzaron a regresar. Alrededor de 500 personas llegaron
en aquellos días a Palma.

Figura XVIII

(293) Tuñón de Lara. M.: Extra XXIV. Historia 16.64.


Palma del Rio 1930-52 295

Córdoba Madrid
Fernán Núñez El Pardo
Pozoblanco Guadalajara
Bclalcázar Cuenca
Guijo Villagordo del Gabriel
Pedroche Noya
Torrecampo Teruel
Villanueva de Córdoba Barcelona
Marios Segorbe
Jaén Chulilla
Mengíbar Sagunto
Andújar Valencia
Bailen Requena
Villargordo Alcira
Bacza Ayora
Torrcperojil Bonete
Fuen labrada de los Montes Almansa
Pantano del Cijara Benia
Cabezarados Cocentaina
Brazatortas Alcoy
Almodóvar del Campo Benisa
Puertollano Villena
Ciudad Real Altea
Miguelturra Yccla
Malagón Jumilla
Fernáncaballcro Alicante
Almagro Orihuela
Manzanares Murcia
Herencia Totana
Alcázar de San Juan Cartagena
Calzada de Calatrava Almería
Los Yébenes Fuente el Fresno
Aranjuez Cuevas de Almanzora
Chinchón
Fuente: Archivo Municipal. (Elaboración propia).

El día 1 de mayo se encontraban detenidas en la cárcel municipal 80


personas, el día 15 del mismo mes llegaba a Palma del Río José López
Lara, juez militar encargado de esclarecer «los hechos cometidos por la ca­
nalla roja durante la dominación de esta ciudad en el año 1936» (294). De
inmediato se acondicionó un despacho en el juzgado municipal que se con­
vertiría en la sede del «Juzgado Militar n.° 39». Desde este momento se ini­
ció la labor de investigación que habría de dar lugar a la detención, interro­
gatorio y fusilamiento de muchos habitantes del pueblo. Como el arresto
municipal quedó pequeño para acoger a todos los presos, se habilitó el edi-
(294) Acta municipal de 15-V-1939.
296 Antonio Leon Líelo

fício de «Zúñiga» como cárcel, custodiado por fuerzas del ejército. En el


mes de junio se contaban 129 detenidos. Igual número se mantuvo en julio.
En agosto la cifra subió hasta 150 presos, para descender en septiembre
hasta los 135. Para la manutención diaria de cada detenido se libraba la
cantidad de 1,15 pesetas.
Tras la detención los interrogatorios se sucedían, jugando un papel
muy especial la utilización de la violencia y el castigo corporal para obte­
ner la información deseada.
Los consejos de guerra comenzaron en el mes de julio. Para su desarro­
llo fue habilitado el edificio de Santo Domingo. Las vistas eran públicas.
Cada sesión podía afectar a varias causas; asi, no era difícil que en una sola
de ellas se juzgaran a 8 ó 10 acusados. El acto solía comenzar con la rela­
ción de las causas que iban a verse en el día. Seguidamente, en un breve
discurso se enaltecían las virtudes de la justicia del régimen. A continua­
ción se exponían los pormenores de las causas de cada uno de los encarta­
dos. El reo se levantaba de su asiento para ser reconocido y de inmediato
comenzaba la acusación del fiscal que, en no pocas ocasiones, estaba car­
gada de violencia verbal. Finalmente éste solicitaba sentencia. Actuaba
después el defensor de oficio que, haciendo uso de las atribuciones que le
estaban conferidas, podía pedir la reducción de la pena o bien se mostraba
de acuerdo con la que el fiscal había pedido. Finalmente se dictaba senten­
cia.
En todas las causas los acusados tenían que responder por los cargos de
participación, auxilio o incitación a la rebelión militar, delitos éstos bas­
tante difíciles de explicar.
En Palma del Río fueron ejecutadas 40 personas por haberlas encontra­
do culpables de los cargos imputados en los consejos de guerra celebrados
en el pueblo. Estas ejecuciones se realizaban en la madrugada casi siempre.
Tabla CV
FUSILADOS EN PALMA DEL RIO POR CONSEJO DE GUERRA

fecha
nombre edad oficio ejecución
Manuel Caro Díaz........................ 48 jornalero 7-XI-I939
Manuel Delgado Domínguez ... 34 barbero 7-XI-1939
Antonio Rodríguez Ruiz............. 40 hortelano 7-XI-1939
Miguel Onieva Cuevas.................. 25 jornalero 7-XI-1939
José Aparcero Flores.................... 50 jornalero 7-X1-1939
Francisco Páez García.................. 35 jornalero 7-XI-1939
Manuel García Tristell............... 48 jornalero 7-X1-1939
José Bárcenas Chacón.................. 27 jornalero 7-XI-1939
Isidro Sánchez Cano...................... 37 hortelano 7-X1-1939
Emilio Martín Martín................. 35 jornalero 7-XI-1939
Juan González Centeno............... 55 jornalero 7-XI-1939
Francisco Ramírez Blanes........... 51 jornalero 7-XI-1939
Rafael López Algarrada............... 42 jornalero 7-X1-1939
Palma del Rio 1936-52 297

Antonio Ruiz Nieto...................... 32 jornalero 7-XI-1939


Pedro Cano Ariza.......................... 33 jornalero 7-XI-1939
Angel Almenara Caballero......... 33 jornalero 7-XI-1939
Francisco Lopera Gómez........... 43 carpintero 16-XI-1939
Julio Díaz León.............................. 40 jornalero 16-XI-1939
Francisco Gonzalez Caballero .. 40 zapatero 16-XI-1939
Pedro Asensio Enriquez 35 - 16-XI-1939
Daniel López Mellado................. 34 jornalero 16-XI-1939
Manuel López Fernandez........... 46 jornalero 16-XI-1939
Manuel López Rosa...................... 36 jornalero 16-XI-1939
José Díaz León............................ .. 46 jornalero 16-XI-1939
Gabriel Chacón Moreno............. 49 jornalero 16-XI-1939
Rafael Muñoz Caro...................... 51 jornalero 16-XI-1939
Manuel Fernández Aguila........... 31 jornalero 16-XI-1939
Francisco Tejero Parejas............. 25 jornalero 16-XI-1939
Félix Pérez Martínez.................... 23 jornalero 16-XI-1939
Antonio Almenara García......... 46 jornalero 16-XI-1939
José María Rando Castilla......... 38 ferroviario 16-XI-1939
Vicente Franco Rodríguez......... 28 jornalero 11-XII-1939
José Franco Navarro.................... 45 jornalero 30-III-1940
Antonio Espejo Caro.................... 32 jornalero 30-III-1940
Francisco Ponferrada Nieto .... 25 peluquero 30-111-1940
Manuel Pérez Regal...................... 29 jornalero 30-III-1940
Lorenzo Barea Tejero................. 26 jornalero 30-III-1940
Francisco Cabrera Cardito ( 1 ),.. 39 jornalero 30-IH-I940
Gumersindo Santiago Páez ( 1 ).. 59 jornalero 30-1II-1940
Francisco Jiménez Ordóñez .... 24 chófer I5-V-I940

(1) Estos dos hombres no fueron fusilados con el resto del grupo de condenados el
mismo día. Los prisioneros que habían sido condenados a pena de muerte, se en­
teraron que la ejecución sería el 30 de marzo por lo que internaron la huida de la
Cárcel de «Zúñiga». El plan no tuvo éxito; la guardia que custodiaba el recinto
disparó contra los que intentaban huir e hirieron mortalmente a estas dos perso­
nas. Hubo, no obstante, algunos presos que lograron escapar. Uno de ellos, Ra­
fael Polonio, fue capturado de nuevo y tras su traslado a la cárcel de Córdoba,
fue ejecutado el día 5 de junio de 1940. Otro de los que logró huir temporalmen­
te fue Joaquín Hebles Espejo que sería detenido algunos años después. El último
de los fugados fue Femando Algarrada López.

Fuente: Archivo Municipal.

Pero la represión de los vencidos iba más allá de las condenas que pu­
dieran aplicárseles como consecuencia de los delitos imputados. El 12 de
julio de 1940 aparecen las bases para el concurso de provisión en propie­
dad de las plazas interinas del Ayuntamiento. En ellas se especificaba que
habían de ser personas de indudable adhesión al Movimiento Nacional y a
los ideales representados por éste.
El 22 de enero de 1940 existían en las cárceles municipales un total de
17 condenados y 73 detenidos como resultado de las diligencias practica­
das por el juez militar de la plaza.
298 Antonio Leon Lillo

En el proceso de normalización de la vida cotidiana hay que insertar el


final de los consejos de guerra practicados en el pueblo, hecho que se pro­
dujo el 7 de Agosto de 1940. El 27 de septiembre, el Comandante Militar
de Palma, alférez Juan Eduardo Gómez García, hizo entrega al alcalde de
los locales del Hospital de San Sebastián y grupos escolares General Primo
de Rivera que hasta aquellos instantes sirvieron para realizar el servicio de
hospitales militares. De igual manera hizo entrega de los locales que ha­
bían servido de comandancia militar y alojamiento de tropas. Las fuerzas
del ejército concentradas en Palma del Río salieron del pueblo el día 4 de
noviembre de 1940.
Poco a poco las cárceles municipales acogieron menos prisioneros dado
que se impulsó una política de concentración de detenidos en las cárceles
provinciales. En los pueblos quedaban ahora presos que habían cometidó
delitos comunes, robos en la mayor parte de las ocasiones, hecho que pro­
liféré bastante dada la mala situación por la que pasaban las clases menos
pudientes. De los siete detenidos que en el mes de febrero de 1941 había en
el arresto municipal, seis estaban confinados por hurtos y uno por «gritos
subversivos».
La situación material en que se encontraban los detenidos era lamenta­
ble. El 14 de abril de ese año era enviado un escrito a las autoridades loca­
les en el que se aseguraba que «es frecuente el caso que recluso procedente
de ese depósito municipal llegue a las prisiones en un estado de intensa
anemia».
Igual situación pesaba sobre la población reclusa de las prisiones pro­
vinciales. el «hacinamiento fue constante en todas las prisiones españolas.
En celdas unipersonales, dormían hasta diez reclusos» (295). Si las canti­
dades destinadas al sustento de los reclusos eran de por sí bastante exiguas,
hay que añadir a ello las continuas irregularidades que cometían los encar­
gados de las prisiones. El día 31 de marzo el B.O.E. publicaba una disposi­
ción por la que se suspendía de empleo y sueldo al director y dos funciona­
rios de la prisión de Córdoba por apropiarse de cantidades destinadas al
sustento de los detenidos. Los encartados fueron Enrique Díaz Lecaire, di­
rector; Manuel Molina Fosk, administrador, y Rafael Bejarano Sastra, re­
presentante del abastecedor.
Muchos de los presos que ingresaron en la prisión provincial murieron
por carencia de alimentos. Todo el que, por las razones que fuese, no contaba
con ningún familiar que les proporcionase comida periódicamente, tenía
muchas posibilidades de morir.
Las ejecuciones en cumplimiento de sentencias proliferaron en la cár­
cel provincial durante este período. Ya desde los inicios de la rebelión mi­
litar se produjeron algunos fusilamientos sin que mediara procedimiento.
Algunos de los asesinados, vecinos de Palma del Río, fueron:

(295) Hedilla, M.: op. cit.. 564.


Palma del Rio 1936-52 299

Tabla CVI
MUERTOS EN LA CARCEL DE CORDOBA

Rafael Barea Gómez.................. 54 picapedrero Julio-1936


Juan Antonio Castro Muñoz.. 58 - 14-IX-1936
Rafael Ruiz Núñez.................... 38 industrial 19-VII1-1936
Manuel Cuello Salas................. 29 Secretario Ayuntam. 1 l-IX-1936
Pedro Páez León........................ 29 chófer 29-X-1936
José Pérez Romero.................... 55 - 31-X-1936
Manuel Rejano Muñoz........... 46 jornalero 2-XI-1936
Juan Manzano Castro............... 45 carpintero 7-XI-1936
Claudio Flores Reina............... 57 alfarero 7-X-1938
Vicente Lillo Morente............. 33 jornalero 18-XI1-1940
Rafael Limones Caro............... albañil -

Fuente: Moreno Gómez, Francisco; La República y la guerra... 694 ss. Testimonios


orales.

Poco a poco los prisioneros fueron cumpliendo las condenas y regresa­


ron a sus pueblos de origen. Durante los años 40 las autoridades promulga­
ron una serie de indultos que redujeron la población reclusa. El día 9 de
octubre de 1945
indulto político total por delito de rebelión militar cometidos hasta el
I de abril de 1939, excepto casos de crueldad, muerte, violaciones, la­
trocinios y otros hechos. Las citadas excepciones -interpretadas dis­
crecionalmente- hicieron que el número de los presos puestos en li­
bertad apenas fueron un 25 por 100 (296).
Otros indultos fueron promulgados el 17 de julio de 1947, 9 de julio de
1949 y 1 mayo de 1952.
Otro eslabón que consideramos importante dentro de la organización
de la segunda Dictadura, durante los primeros momentos de su existencia,
es la actuación en materia social que hubo de realizar.
Las nuevas autoridades tuvieron que enfrentarse desde el primer mo­
mento con una serie de problemas a los que debieron buscar solución.
La situación social en los meses finales del 36 presentaba especial gra­
vedad. Un gran número de hogares se encontraban sin el cabeza de familia
y de la mayoría habían desaparecido las personas que hasta ahora se encar­
garon de su sostenimiento. El hambre, las enfermedades, la falta de abrigo
y vivienda amenazaban con crear una grave crisis. El día 10 de octubre de
1936 fue creada por iniciativa de la alcaldía la «Junta de Asistencia Social»
cuyos fines prioritarios serían
el remedio de la triste situación de las clases menesterosas, ya en ali­
mentos, ya en vestidos, albergue, orientación en el trabajo, asistencia

(296) Tamames, R.: op. cit.. 371.


300 Antonio Leon Líelo

en las enfermedades, amparo de la infancia, invalidez y vejez y cuanto


concordante con esta orientación le aconseje su propia iniciativa.
Los componentes de la Junta fueron: Manuel Jiménez Morales, presi­
dente: Antonio Mancebo Fernández, vicepresidente; Manuel Rosa Velas­
co, tesorero; Antonio Pérez Redondo, secretario.
El convento de Santo Domingo parecía destinado a aliviar las necesida­
des de los más pobres. Si durante el período del Comité allí se repartieron
productos alimenticios, ahora volvía a constituirse en lugar de socorro. El
día 12 de octubre se inauguró el comedor que, organizado por las monjas
del Hospital de San Sebastián y por algunas mujeres del pueblo, se encar­
garía de proporcionar una comida diaria a los cientos de personas que lo
precisaban. Llegaron a repartirse más de 1.500 raciones diarias. Los re­
cursos necesarios para el funcionamiento de esta institución fueron recaba­
dos de organismos oficiales, industriales y comercios locales y de las «per­
sonas que por’su posición económica (pudieran) contribuir al sostenimien­
to de estas obligaciones». Para ello se confeccionaron listas con las perso­
nas de la localidad que aportaron donativos y cuotas.
El servicio que estaba cubriendo la Junta de Asistencia Social era de
una gran importancia; sin embargo, los recursos con los que contaba para
su financiación no le permitían seguir adelante. Por otra parte Falange Es­
pañola y de las J.O.N.S. habían creado en octubre de 1936 el llamado «Au­
xilio Social», organismo dedicado en aquellos primeros momentos a pro­
curar medios para los soldados nacionales en el frente. Poco a poco fue cre­
ciendo su ámbito de actuación y pasó a atender las graves deficiencias de
las poblaciones en poder de los sublevados del 18 de julio.
El 19 de marzo de 1937 fue creado en Palma del Río un comedor de
«Auxilio Social» que de esta forma ayudaba a la Junta de Asistencia Social
ya existente. A su frente estaba una delegada de la sección femenina falan­
gista y el trabajo era realizado por-mujeres de ella. Contaba para su soste­
nimiento con la subvención de Auxilio Social de Córdoba, donativos y lo
recaudado por algunos impuestos especiales. Se dedicó desde un principio
a prestar ayuda a los niños que, por unas u otras razones, se encontraban
abandonados o huérfanos, para luego extender sus prestaciones a otros sec­
tores necesitados. Durante su existencia se produjeron situaciones anóma­
las como consecuencia de malversaciones de los fondos de que disponía
esta institución.
Desde el 1,° de enero al 31 de agosto de 1944 existía un desfalco de
sesenta y siete mil novecientas ochenta y cuatro pesetas con noventa y
ocho céntimos.
Como consecuencia de ello fue destituida la responsable local. Estas si­
tuaciones eran posibles dado que en las actas resúmenes de la administra­
ción del centro se consignaba un número muy superior de servicios presta­
dos de los que en realidad se hacían efectivos. El 16 de marzo de 1946 el al­
calde aseguraba que
Palma del Rio 1936-52 301

en el Jardín Maternal se supone una asistencia diaria (...) de 435 ni­


ños, no pasando de 150 la cifra efectiva. En la Cocina de Hermandad
(ancianos) se formula una asistencia de 99, cuando no pasan de 12 los
que se reciben.
En este mismo escrito de la alcaldía se hace mención de la falta de cali­
dad y escasez de la comida suministrada en estos centros.
A medida que transcurría el tiempo el régimen iba consolidándose y las
soluciones a los problemas, que el transcurso de la guerra planteaba, eran
más eficaces. El 16 de septiembre de 1937 había en el pueblo un número de
niños en difícil situación desde que las tropas nacionales tomaron la locali­
dad. Su número se elevaba a 677 de los que 35 eran huérfanos de padre y
madre, 640 sólo de padre -bien porque estaba muerto o había huido- y 2
lo eran de madre. La Junta de Asistencia Social, promovida por el Ayunta­
miento, y el Comedor de Auxilio Social no eran-suficientes para atender
todas las necesidades que las circunstancias demandaban. El día 25 de oc­
tubre fue inaugurado un centro denominado «Divino Maestro» situado en
el convento de Santa Clara y subvencionado por la Diputación provincial
al frente del que se encontraba en calidad de director Carlos Sánchez Cen­
teno, cura párroco. Este centro acogió la totalidad de los niños que hasta
entonces había socorrido la Junta de Asistencia Social que a partir de este
momento dejó de existir. Los niños eran llevados por sus familiares a las
ocho de la mañana y allí recibían manutención y enseñanza. El personal de
servicio lo formaban mujeres de F.E.T. y de las J.O.N.S. y de Acción Cató­
lica. La asistencia media diaria era de 500 niños aproximadamente.

Claustro del Convento de Santa Clara. Dedicado a labores docentes. Primeros


años del Nuevo Régimen.
302 Antonio Leon Lillo

La guerra había dejado al país en una situación bastante crítica en di­


versos aspectos. Uno de ellos, con unas repercusiones sociales extraordina­
rias, fue el de la escasez de productos alimenticios. Con el fin de garantizar
que los recursos pudieran llegar a la mayor cantidad posible de personas,
se estableció en junio de 1939 un sistema que iría perfeccionándose a me­
dida que transcurrió el tiempo, pero que esencialmente consistió en un ra­
cionamiento entre la población de los principales alimentos. Para la orga­
nización de este sistema fue creada la Comisaría General de Abastecimien­
tos y Transportes.
El período que abarca nuestro trabajo está dominado en su mayor parte
por este régimen. Casi toda la población quedó inscrita dentro de tres cate­
gorías atendiendo a su nivel económico. La tercera fue la que englobó a
mayor número de personas. Hubo algunos grupos sociales que disfrutaron
de privilegios en función a sus peculiaridades; así los mineros y la pobla­
ción infantil se beneficiaban de incrementos en su racionamiento. Se con­
feccionaron una serie de Cartillas que permitían el control de los abasteci­
mientos. Cada una estaba emitida a nombre del cabeza de familia y en ellas
se recogían todos los datos necesarios, así como un sistema de cupones que
permitía el control de la retirada de los productos. Cada titular debía ins­
cribirse en un establecimiento comercial de donde tendría que retirar los
productos que en él se vendiesen.
En junio de 1940 formaban el padrón de racionamiento en Palma del
Río un total de 12.480 personas encuadradas en 2.556 cartillas familiares.
En el mes de septiembre estas cifras habían aumentado; eran ya 13.389 las
personas y 2.736 las cartillas.
En muchos momentos las dificultades de abastecimiento por escasez de
productos fueron grandes, a la vez que, como consecuencia de lo anterior,
su calidad fue inferior a la habitual. Ejemplo claro de ello fue el pan, ali­
mento fundamental en la dieta de los españoles de la época. Bastaba con
que una cosecha no fuese lo suficientemente buena para que el abasteci­
miento se viera en peligro, debiendo entonces recurrirse a otras harinas
susceptibles de panificación, para que mezclándolas con la de trigo aumen­
tase la cantidad de pan. Maíz, centeno, cebada, etc. fueron los cereales que
participaron en estas mezclas en unas proporciones que variaron según las
necesidades de cada momento.
Cada mes la Delegación Provincial de la Comisaría de Abastecimientos
y Transportes designaba una cantidad de harina de acuerdo con las carac­
terísticas de la población.
Esta era repartida entre los industriales panaderos locales en relación
con el número de clientes que tuviese.

Paralelo al sistema de racionamiento corrió un importantísimo merca­


do de contrabando conocido popularmente como «estraperto», que enri­
queció a los traficantes al por mayor, creando así lo que se ha dado en lla­
mar «los nuevos ricos» del sistema. Existió también el que practicaban in­
dividualmente muchas personas de las capas sociales más pobres. Es cono-
Palma del Rio 1936-52 303

cida toda la picaresca de las mujeres, que al quedar solas para mantener
sus hogares, se dedicaban a hacer continuos viajes entre la capital y el pue­
blo para comerciar con las pequeñas cantidades de productos que escon­
dían bajo sus ropas. No eran estas personas las que causaban graves peijui-
cios a la sociedad sino los grandes especuladores que, como reconocían las
propias autoridades, hacían verdadero daño. Ya vimos cuando tratamos de
la producción, en el capítulo del mundo rural, que la ocultación de cerea­
les por parte de los propietarios fue un hecho. Todos estos productos iban
a parar al mercado ilegal, proporcionando pingües beneficios a los que tra­
ficaban con ellos. Las autoridades reconocían la gravedad de la situación.
Tabla CV1I
REPARTO DE HARINAS. MES DE DICIEMBRE. 1947. PALMA DEL RIO

Kilogramos
para las
cartillas reparto
nombre 1.
* 2/ 3." total maíz trigo

Herederos de M.a Almenara Montero . 28 125 9.335 9.488 949 8.539


Carlos Borrueco García........................ - 55 3.110 3.185 316 2.849
Santiago Carmona Morales................. 2 47 3.970 4.019 402 3.617
Hijos de José Corredera........................ 20 120 9.920 10.060 1.007 9.053
Vda. e hijos de García Pedraza........... 4 67 8.385 8.456 886 7.610
Miguel Higueras Veredas................... 18 70 8.350 8.438 844 7.594
Antonio González Domínguez........... 4 35 3.715 3.754 375 3.779
Mariano Medina Domínguez............. - - 1.107 1.107 110 997
Francisco Pérez Duran........................ - 42 3.110 3.152 315 2.837
Andrés Villalba Chacón...................... 17 106 7.425 7.548 755 6.793

Total.................................................. 93 682 59.225 60.000 6.000 54.000

Fuente: Archivo Municipal.


El delito de acaparamiento y de venta a precios superiores al de las
tasas ha adquirido por desgracia tan enorme extensión, que es utópico
pensar que la acción de la Fiscalía de Tasas, aunque se ampliaran
considerablemente sus medios sobre los actuales, pudieran llegar a
neutralizar el «estraperto» (297).
Se dictaron y aplicaron leyes muy severas; a veces incluso la pena de
muerte, pero tos beneficios eran tan grandes que el problema continuó
existiendo durante todos estos años.

LAS BAJAS DE LOS VENCEDORES


Aunque el frente se situó pronto lejos de Palma del Río, la guerra mar­
caba por muchos conceptos la vida cotidiana del pueblo. Inmediatamente

(297) Informe de Carrero Blanco sobre el problema de los abastecimientos.


304 Antonio Leon Lillo

después de la entrada del ejército se procedió a reclutar personal para en­


cuadrarlo en las distintas unidades militares. En el mes de julio de 1937
más de 200 hombres del pueblo prestaban sus servicios en las fuerzas del
ejército nacional. A ellos hay que unir los que salieron en la noche del 26
de agosto de 1936 que, después de su dispersión pasaron a engrosar las filas
de las diversas unidades del ejército de la República. Por todo ello, cual­
quier contingencia en el frente de batalla podía afectar directamente a la
población palmeña.
El día 8 de octubre de 1938 se da cuenta a través del Ayuntamiento de
la muerte en acción de guerra en el frente de Peñarroya de los falangistas
Francisco Navarro Ruiz y Antonio Ceballos. En la misma acción fueron
heridos Diego García Carmona, Víctor Caamaño Rosa, Antonio Rodrí­
guez Rejano, Franciso Ruiz Rodríguez y Manuel Flores Giménez (298).
Dadas las circunstancias en que se desarrollaron los hechos tan sólo he­
mos podido conseguir la relación de las personas muertas en el campo de
batalla que formaban parte del ejército vencedor. Los vencidos fueron rele­
gados al anonimato. Los caídos por parte del bando nacional fueron:
Tabla CV1II
CAIDOS EN ACCION DE GUERRA POR EL BANDO NACIONAL. 1936-1939

Antonio Angulo Caro.......................... soldado


José Marín Girado................................. soldado
Francisco Tristell Martínez............... soldado
Manuel Onieva Cuevas...................... soldado
Manuel Liñán Muñoz.......................... soldado
Antonio Jiménez Hernández............. soldado
Antonio González Vi I lalba................ Falange
Manuel Barea Vázquez........................ soldado
Rafael León Montero.......................... soldado
Manuel Muñoz Rodríguez.................. soldado
Rafael Ceballos Martínez.................... soldado
Antonio Morales Cruz........................ Falange
José Domínguez Nieto........................ Falange
Manuel Caro Carmona........................ soldado
Manuel Almenara Nieto.................... soldado
Diego García Carmona........................ soldado (sargento)
Antonio Ruiz Almenara...................... soldado
Jesús López Serrano............................ soldado
Antonio Delgado Jiménez.................. soldado
Rafael Pérez Contreras........................ soldado
Rafael Pulido Corredera...................... soldado
Rafael León Carcía...............................
Antonio Fernández Olaya..................
Manuel Gómez García........................

(298) Acta municipal de la sesión del Ayuntamiento de 8-X-1937. Libro 13.


Palma del Rio 1936-52 305

Emilio Delgado Jimenez.................... -


José Muñoz Rodríguez........................ -
Juan Rebaso Salas................................. -
José Gamero Montero........................ -
Eusebio Reyes Dugo............................ -
Rafael Páez León................................... -

Fuente: Archivo Municipal.

LA DIVISION AZUL

En el mes de junio de 1941 empezaron a darse instrucciones para la


creación de la «División Española de Voluntarios contra Rusia», más co­
nocida como «División Azul».
Los pálmenos que engrosaron sus filas fueron:
- Juan Navarro Rosas
- Pedro Vera Gil
- Ramón Sánchez Duran
- Antonio Toro Ramírez
- Francisco Gómez Navarro
- José López Portillo
- Manuel Carrillo Carrillo
- Manuel Fuentes Guerrero
- Antonio Molero Ruiz de Almodóvar
Francisco Fuentes murió en el frente ruso el día 10 de diciembre de
1942 y Antonio Molero, tras ser detenido el 10 de febrero de 1943, murió
el 10 de julio de 1947 en el hospital de la ciudad rusa de Jarkoch.

PLAN DE DEFENSA PASIVA

En el verano de 1945 acababa la Segunda Guerra Mundial con la derro­


ta de las potencias del Eje. Las autoridades españolas, pese al giro que ha­
bían dado a su política cuando la derrota de Alemania e Italia se veía cer­
cana, en busca de una posición más tolerante por parte de los aliados, no
estaban seguras de que éstos no intervendrían directamente para cambiar
la situación política en el interior del país. En esta línea hay que enmarcar
la preparación de un plan para la «Defensa Pasiva».
Es imposible defender de los ataques de la aviación enemiga a toda
la población civil por medio de refugios (...). Por ello es necesario acu­
dir a otros procedimientos, que sólo pueden ser alejar de los sitios pe­
ligrosos el mayor número posible de personas, esto es, proceder a su
dispersión o evacuación.
Con este objeto se procedió a la creación de una «Comisión Receptora
de la Defensa Pasiva» en todos aquellos pueblos que, por sus característi­
cas, debieran acoger refugiados de aglomeraciones urbanas próximas, si
llegaba la ocasión.
306 Antonio Leon Lillo

El dia 23 de junio de 1945 quedaba constituida dicha comisión en Pal­


ma del Río. Formaron parte de ella: Angel Martínez Liñán, como alcalde;
Juan Martínez Bravo, oficial de complemento; José Rodríguez Duran, ex­
combatiente; Antonio Moreno Carmona, como secretario del Ayunta­
miento y Agustín Jiménez Martínez, como jefe ejecutivo de la comisión.
La misión de esta comisión fue elaborar un plan para la recepción de
evacuados. Dentro del plan general que la Jefatura Provincial de la Defen­
sa Pasiva elaboró, resultó que Palma del Río debió prepararse para la aco­
gida de unos 3.100 refugiados.
El día 13 de mayo de 1947 quedó terminado el plan general que corres­
pondía al pueblo.
Tabla C1X
LUGARES DE RECEPCION DE REFUGIADOS. PALMA DEL RIO

Cualidad refugiados n/ Lugar de recepción

Enfermos......................................... 155 Hospital de San Sebastián


Varones............................................ 310 Almacenes Mondeño (Zúñiga)
Mujeres............................................ 100 Grupo escolar niños. Parque
Mujeres............................................ 100 Grupo escolar niñas. Parque
Mujeres............................................ 100 Almacenes Maese
Niños................................................ 155 Graneros de Pedro Liñán
Personas formando familias 100 Almacenes Prodesa
Personas formando familias.... 100 Casa de F. Moreno B. (José An­
tonio. 43)
Personas formando familias.... 300 Casa de Félix Moreno Ardanuy
Personas formando familias.... 250 Zúñiga
Personas formando familias.... 100 Almacenes Carmona
Personas formando familias.... 40 Escuela Santa Ana
Personas formando familias.... 10 Ermita Coronada
Personas formando familias.... 60 Almacenes Yelo
Personas formando familias.... 100 Almacenes Tornero
Personas formando familias.... 70 Almacenes Cooperativa
Personas formando familias.... 100 Almacenes de A. Aceña
Personas formando familias.... 100 Almacenes de España Ocaña
Personas formando familias.... 100 Almacenes de R. García
Personas formando familias.... 150 Convento de San Francisco
Personas formando familias.... 50 Frente de Juventudes
Personas formando familias.... 100 Almacenes de F. Caro
Personas formando familias.... 100 Salón Jerez
Personas formando familias.. 40 Almacenes Pulido
Personas formando familias.... 80 Matadero Industrial
Personas formando familias.... 100 Mantequera Andaluza
Personas formando familias.... 100 Casa Campo

Fuente: Archivo Municipal.


Palma del Rio 1936-52 307

LA OPOSICION AL REGIMEN

Intentar destruir toda oposición al nuevo sistema era una labor inútil,
pese a los esfuerzos que se realizaron en este sentido. Desde el primer mo­
mento la Segunda Dictadura se atrajo el odio de buena parte de la pobla­
ción palmeña. Los fusilamientos del día 27 y los asesinatos posteriores no
pudieron por menos que dejar en la conciencia de los afectados un profun­
do resentimiento que perduraría, en muchos casos, a lo largo de toda una
vida.
Algún tiempo tardó aquí, al igual que en el resto de la nación, en crista­
lizar aquella oposición en algo más que un sentimiento. Dos vertientes
principales tomó aquella predisposición: la acción política desarrollada a
lo largo de la vida cotidiana y la no menos importante, pero más restringi­
da por sus propias características, consistente en la lucha armada, que no
era sino otra forma de lucha política.
En sus inicios
raramente apuntaba hacia objetivos claramente políticos o de resis­
tencia sino que se limitaba casi exclusivamente a tareas de solidaridad
práctica. Por tanto, los militantes manifestaban la pervivencia de sus
convicciones políticas recogiendo dinero y alimentos para aquellos
compañeros y sus familiares que se hallaban sumidos en la más abso­
luta indigencia, dando cobijo a los perseguidos por la policía, o bus­
cando manera de liberar a uno o de conseguir una reducción de la
pena a otro. Hallándose la gran mayoría de los hombres en el exilio o
la cárcel, correspondió muchas veces a las mujeres y a los militantes
de las respectivas secciones juveniles iniciar esas tareas (299).
Poco a poco los presos, con condenas reducidas por los sucesivos indul­
tos, fueron incorporándose a la vida de sus respectivos pueblos. Algunos de
ellos debieron reorganizar su vida lejos del lugar donde habían residido an­
tes de la guerra.
En el vivir diario no faltaban ocasiones en que los trabajadores debie­
ron ponera prueba el espíritu de resistencia y lucha. Un papel muy impor­
tante tuvo en la localidad el Partido Comunista de España para el comien­
zo de la acción obrera. Este hecho era algo generalizado en todo el país
(300). Comenzó a reorganizarse en Palma del Río hacia el año 1943. El sis­
tema utilizado para sobrevivir en aquellas difíciles condiciones de clandes­
tinidad fue el trabajo por «células» de cuatro o cinco miembros. Llegaron a
existir durante esta década alrededor de 10 ó 12. Las reuniones se celebra­
ban en casas particulares, tajos, etc. Se trabajaba sobre todo para propor­
cionar ayuda a los compañeros necesitados ya fuesen de la localidad o de
otras partes de la nación para el caso de destacados dirigentes. Se recurría a
los procedimientos más variados. Algunos de estos militantes recorrían los

(299) Hartmut. H.: La oposición política alfranquismo. 1939-52. Barcelona. 1983,51 s.


(300) Ibidem. 51.
308 Antonio Leon Lillo

cortijos de los alrededores para que los obreros proporcionaran lo que pu­
diesen. La labor de propaganda también era muy importante. En aquellas
células se recibía, leía y repartía prensa obrera. La presencia de octavillas,
folletos y periódicos como «Mundo Obrero» era algo habitual.

La oposición política armada, por sus propias características de guerri­


lla, se desarrolló en aquellos lugares donde lo accidentado del terreno per­
mitía una mayor cobertura ante las importantes medidas de seguridad y re­
presión que estableció el régimen.
Palma del Río, por encontrarse en la campiña, aunque no lejos de las
primeras estribaciones de Sierra Morena, no se vio implicada muy directa­
mente en la lucha. No obstante, algunas operaciones llevadas a cabo por
los guerrilleros tuvieron como escenario las cercanías del pueblo. Algunos
vecinos formaron parte de los grupos guerrilleros. La Guardia Civil inter­
vino en la represión de la guerrilla y los propietarios del término hubieron
de apoyar económicamente el sistema montado contra el «maquis».
«Los huidos», los que estaban «en el monte» debían su situación a una
variada gama de circunstancias. Desde que los nacionales dominaron la
zona, muchas personas debieron abandonar estos territorios. La represión
hizo que algunos se escondiesen en el monte.
Es difícil la identificación de personas de la localidad que formaran
parte de los grupos guerrilleros. Conocemos el caso concreto de José Cor­
tés que hacia el año 1942-43 se fue al monte. Hasta los últimos momentos
antes de su huida estuvo trabajando en la finca «Miravalles». En una de las
ocasiones que vino al pueblo huyó y no volvió al trabajo. En Homachuelos
consiguió mandar un grupo de guerrilleros que operaban en la zona. Parti­
cipó en el secuestro de uno de los propietarios del cortijo «Las Escalonias»,
en el término del pueblo vecino.
El término de Palma del Río estaba encuadrado dentro de la zona de
acción de la Tercera Agrupación Guerrillera.
Las Agrupaciones de Guerrilleros nacieron como fruto de la ini­
ciativa del Partido Comunista (contando a veces con algunos aliados)
y sus principales organizadores y jefes fueron militantes de este parti­
do (...). Fueron el resultado del encuadramiento político de los com­
batientes del interior por parte de los hombres infiltrados desde Fran­
cia (301).
En los primeros meses de 1946 llegó a Andalucía Dionisio Tellado,
alias Mario de Rosa. De inmediato procedió a la constitución de la 3.a
Agrupación Guerrillera (302). Hacia 1949 los efectivos de la Agrupación
habían bajado muchísimo y su existencia era prácticamente nula (303).

(301) J. Kaiser, C.: La guerrilla antifranquista. Historia del maquis. Madrid. 1977.90 s.
(302) Ibidem. 99.
(303) Ibidem. 101.
LA ENSEÑANZA
Yo no sé si por ley de su naturaleza,
mas de seguro sí por la del tiempo, entre
esas fuerzas civilizadoras de nuestra sociedad
corresponde el primero y más íntimo influjo
a la enseñanza.
(Francisco Giner de los Ríos).

La educación de los más jóvenes constituye una parte esencial para


cualquier tipo de sociedad. Esto era conocido por quienes componían los
cuadros políticos de la Segunda Dictadura.
No podemos darnos por satisfechos en la noble empresa que supo­
ne el cuidado de los niños hasta tanto que no pongamos junto al peda­
zo de pan y vestido la educación y formación cristiana y patriótica de
cada uno de ellos (304).
Para cumplir con esta tarea debía producirse una remodelación del sis­
tema educativo que el nuevo régimen había heredado. Se actuó en va­
rias direcciones: en primer lugar se procedió a la «depuración» del profeso­
rado. Había que garantizar que quienes se encontraban en contacto directo
con los niños fuesen defensores del orden recién instaurado. El 21 de enero
de 1937 se dirigió un escrito al alcalde de Palma desde la delegación de
Córdoba de las «Comisiones Depuradoras de Instrucción Pública». En él
se expresaba lo siguiente:
En uso de las facultades que a esta Comisión confiere el artículo
2.° de la Orden de la Presidencia de la Junta Técnica de Estado de 10
de noviembre último (B.O. del E. n.° 27), la misma ha acordado recla­
mar a V. con carácter confidencial y reservado, informes, por separa­
do, uno para cada uno sobre la conducta profesional, social y particu-

(304) Escrito dirigido por Carlos Sánchez Centeno, cura párroco, al señor alcalde.
24-VI1I-1938.
312 Antonio Leon Lillo

lar, así como sobre las actuaciones políticas de los maestros naciona­
les que se expresan al dorso, por ser indispensable elemento de juicio
para la propuesta que, respecto a cada uno de ellos, ha de formular y
elevar la Comisión de Cultura y Enseñanza.
Aunque el probado patriotismo y elevado espíritu ciudadano de
V. haga innesecaria toda excitación al cumplimiento del penoso deber
que se le reclama por la presente, esta Comisión no puede sustraerse
al que a ella incumbe de hacerle notar la gravísima responsabilidad en
que ha de incurrir para con Dios y con la Patria quien, ocultando de­
terminados extremos, cuando no, llegando a falsear los hechos, va­
liéndose de reprobables reservas mentales o sentimentalismo extem­
poráneos, pretende eludir la colaboración que se le pide en la regene­
ración de España.

Grupo Escolar Primo de Rivera. 1930.

Junto a estas medidas, se pusieron las bases de la nueva organización.


El 4 de marzo de 1937 se creó la «Comisión Gestora Local de Primera En­
señanza», organismo que habría de sustituir a los anteriores consejos loca­
les. La Comisión estaba integrada por el alcalde, Angel Martínez Liñán,
que ostentaba el cargo de presidente; el cura párroco José Rodríguez Jimé­
nez; un médico titular, Juan Romero Macías; un maestro, Enrique de la
Cueva Jiménez; una maestra, Araceli García García; un padre, Manuel Ro­
jas y una madre, María del Valle Bermudo Diana.
Esta institución, encargada de la organización local de la enseñanza,
fue destituida el 18 de septiembre de 1940 por otro organismo que cumplía
la misma misión, pero que pasó a denominarse Junta Municipal de Educa­
ción Primaria. Formaron parte de ella Fidel Corredera Rodríguez, en re­
Palma del Rio 1936-52 313

presentación del Ayuntamiento; Carlos Sanchez Centeno, cura párroco;


Juan Romero Macias, médico; Guillermina Caamaño Doblas, madre; Mi­
guel Higueras Veredas, padre; Teresa Sánchez Polo, maestra, y Manuel
Salgado Novoa, maestro.
La enseñanza contaba en aquellos momentos con unos medios que de­
jaban bastante que desear. Los fondos con los que se financiaba procedían
principalmente del Ayuntamiento. Este.incluía dentro de su presupuesto
anual un capitulo dedicado a instrucción pública que en ningún momento
del período que estudiamos llegó a superar el 7% del presupuesto global.
Por ello había que recurrir a otros medios para aumentar los recursos. El 3
de enero de 1944 aparecía en acta municipal el dictamen adoptado por la
Comisión Gestora en el que
accediendo al requerimiento de los señores maestros del grupo esco­
lar, se acuerda por unanimidad que el importe de la venta de las na­
ranjas del jardín que rodea al mismo, una vez se haga efectivo, se pon­
ga a disposición de los citados profesores para su adecuada inversión
en material escolar, conforme a sus ilustres criterios y conveniencia
pedagógicas.
No debe extrañarnos pues, que los centros tuviesen bastantes deficien­
cias como ya lo expresaban algunos maestros en un escrito a la alcaldía.
Para V. no es un secreto que los retretes del grupo de niños por es­
tar dentro del edificio escolar, así como los de niñas pese a estar fuera,
por carecer de agua corriente dan un hedor insoportable capaz de pro­
ducir una epidemia entre los escolares.
También podían producirse casos como el expuesto por el maestro de
Pedro Díaz, quien llegado de fuera, expresaba a la Comisión Gestora de
Primera Enseñanza su situación en los siguientes términos:
Mi respetado sr.: Tengo que participarle que hasta la fecha no ten­
go quién me guise ni me asista para el lavado de mi ropa, y además
como la habitación dormitorio no está arreglada, no encuentro dónde
acostarme, pues aunque yo he traído un colchón y ropa de cama, ano­
che tuve que acostarme con dicho colchón en el suelo del local escuela
que es muy húmedo y frío. Espero de su bondad se interese porque se
arregle el dormitorio o me conceda la subvención de casa-habitación
para arrendar yo una habitación y poder dormir mejor (305).
Además de estas deficiencias, se producían otras como consecuencia
del elevado número de alumnos que asistían a las diversas aulas; no ya por
el número en sí, a todas luces elevado, sino porque no había material sufi­
ciente para atenderlos a todos. Así quedaba expresado en un informe reali­
zado en octubre de 1936 por algunas maestras.

(305) Escrito de I5-X-1940.


314 antonio Leon Lillo

Tabla CX
ESCUELA CON ELEVADA MATRICULACION. OCTUBRE DE 1936

Escuela Nacional de niñas n.“ I


- Matricula fijada por la inspección (2.° grado)..................................................... 40
- Niñas matriculadas....................................................................... 41
- Plazas con que se cuenta según el material disponible................................... 32
Escuela Nacional de niñas n.° 2
- Matrícula fijada por la inspección (1." grado)................................................... 50
- Niñas matriculadas.............................................................,..................................... 55
- Plazas con que se cuenta según el material disponible................................... '• 44
Escuela Nacional de niñas n.° 3
- Matrícula fijada por la inspección (grado iniciación)..................................... 60
- Niñas matriculadas................................................................................................... 72
- Plazas con que cuenta según el material disponible.......................................... 45

Fuente: Archivo Municipal.

Por si todo esto no fuese suficiente, había que añadir la cuestión de la


asistencia del alumnado a clase. Nada nuevo descubrimos al decir que el
ritmo de asistencia estaba en consonancia con la dinámica impuesta por
las labores del campo. En un ambiente marcadamente rural los niños co­
menzaban a trabajar a edades muy tempranas. Además, en períodos como
la recogida de la aceituna, cuando numerosas familias salían del pueblo
para realizar la campaña en municipios de la sierra, los niños eran retira­
dos de la escuela para acompañar a sus padres.
Tabla CXI
ASISTENCIA A CLASE. PALMA DEL RIO

asistencia asistencia
Curso 1947-48 matriculados media %

Octubre........... 30 28 93,33
Noviembre... 34 22 64,70
Diciembre.... 36 20 55.55
Enero............... 36 27 75
Febrero........... 40 30 75
Marzo............. 42 32 76.19
Abril............... 45 35 77,77
Mayo............... 45 34 75,55
Junio............... 45 35 77.77

Fuente: Particular.

En la terminología del régimen, tras el 18 de julio, había nacido una


Nueva España. Ello comportaba la creación de una enseñanza que impar­
Palma del Rio 1936-52 315

tiese una educación que permitiera forjar a los nuevos españoles. Apareció
de esta forma todo un sistema caracterizado principalmente por:
- La intención de que el alumno adquiriese muchos conocimientos. En
consecuencia aparece una enseñanza donde el niño aprende aquello que el
maestro le dice. Para lograrlo se recurre a la repetición o recitación. La me­
moria juega un papel importantísimo.
- Imbuir en el alumno una serie de valores que serian los pilares del
sistema: disciplina, religión católica, apoyo sin reservas al régimen,...
Veamos ahora cómo se traducía ésto en la enseñanza que se llevaba a
cabo en la localidad. Aquí se cursaban los estudios primarios, que eran los
seguidos por la inmensa mayoría de los que accedían a las escuelas. El ci­
clo medio y, por supuesto, el universitario, quedaban vedados a la mayor
parte de la población estudiantil.
El ejemplo que estudiaremos está referido a una escuela unitaria de ni­
ñas en el año 1939. El horario seguido, salvo algunas ligeras modificacio­
nes, era el siguiente:
Tabla CXII
HORARIO ESCOLAR. AÑO 1939

lunes martes miércoles jueves viernes sábado

cálculo geometría cálculo aritmética cálculo aritmética


dictado caligrafía dictado caligrafía dictado caligrafía
MAÑANA

R E C R E O
leguaje historia lenguaje historia lenguaje geografía
lectura lectura lenguaje lectura lectura lectura
(mayores) (menores) (menores) (mayores) (menores)
rezo rezo rezo rezo-himno rezo rezo
nacional
religión Historia religión religión religión
Sagrada
labores Historia labores trabajos religión
Sagrada manuales
rezo-himno rezo-himno rezo-himno rezo-himno rezo-himno
nacional nacional nacional nacional nacional

Fuente: Testimonio particular.

Del examen del horario se desprende en primer lugar la enorme impor­


tancia que tenía la educación religiosa. Por otra parte, observamos cómo
existen algunas actividades que son tratadas como verdaderas asignaturas
independientes cuando en realidad entran dentro de unas mismas áreas
educativas. Así por ejemplo, lenguaje, dictado y caligrafía; religión e histo­
ria sagrada; cálculo y aritmética.
316 Antonio Leon Lillo

Escuela de la época.

Existen también algunos vacíos como ocurre, por ejmplo, con el área
de ciencias naturales que, sólo esporádicamente, recibe alguna atención.
Es en el estudio de cada una de las «asignaturas» donde mejor podemos
ver todo cuanto llevamos dicho. En las lecciones de cálculo y aritmética el
alumno debía hacer largas operaciones que le suponían mucho esfuerzo y
un rendimiento proporcionalmente escaso. En caligrafía se intentaba por
medio de la repetición que el alumno adquiriera una letra «bonita», etc.
Los valores estaban mucho más presentes de lo que en un principio pu­
diéramos pensar. Muchas actividades cumplen una doble función; así, por
ejemplo, el dictado además de servir para el aprendizaje de vocabulario,
corregir ortografía, etc. cumplía una función de adoctrinamiento ya que
los textos elegidos versaban casi siempre sobre religión o nociones de «pa­
triotismo». Veamos un ejemplo;
La confesión te librará de caídas graves, evitará que adquieras ma­
los hábitos, regulará tu vida y mantendrá el fervor en tu espíritu. Reci­
be con el mayor amor y la más profunda devoción a Jesucristo Sacra­
mentado. ¡Cuánto ama Jesús a los niños! ¿Por qué no comulgas con
más frecuencia?
Lo mismo ocurría con la lectura y la caligrafía: «El Generalísimo Fran­
co es nuestro Caudillo. Franco, Franco ¡Arriba España!».
La clase de Historia se dedicaba en muchas ocasiones a hacer ver al
niño las excelencias del régimen y para ello no se dudaba en recurrir a los
más atrevidos razonamientos:
Palma del Rio 1936-52 317

SAGUNTO. Observación: Como el último día que se explicó his­


toria se habló de los cartagineses, terminando la lección con la toma
de Sagunto por los mismos, hoy continuaremos el tema observando
cómo los romanos enviaron a Aníbal para que la sitiara si no quería
rendirse, desconociendo por completo la valentía de los españoles que
prefieren morir antes que entregarse al enemigo. Los moradores de
Sagunto que aún no habían conocido la doctrina de Jesucristo no sa­
bían que no es permitido quitarse là vida de la que sólo Dios es dueño,
pero sí demostraron poseer un enorme valor y una grande dignidad
humana. Ese valor frío de resistencia heroica ha sido siempre muy
propio de los españoles y cuando después se ha unido al sentido cris­
tiano y se ha dirigido por él, ha asombrado al mundo con maravillas
como la resistencia del Alcázar de Toledo a las órdenes de Moscardó
en 1936.
Aquella resistencia fue muy parecida a la de Sagunto, pero Sagun­
to bautizado y hecho cristiano.
Sus moradores no se dieron muerte como los de Sagunto sino que
la esperaban defendiéndose del enemigo y rezándole a Dios. Por eso
Dios les premió con la Victoria.
Las sesiones de la tarde estaban dedicadas, por lo general, a la enseñan­
za de la religión católica.
La oración. Observación: En esta primera lección procuraré valer­
me de medios intuitivos para demostrarles la importancia y excelen­
cia de la oración, tales como el teléfono, el aeroplano y el incensario.
De cada uno de ellos sacaré consecuencias aplicables a la oración.
Ejemplo: el teléfono sirve para comunicarnos con nuestros semejantes
y la oración para comunicamos con Dios. El aeroplano para elevar­
nos de la tierra y la oración nos eleva hacia Dios. El incensario para el
aroma hacia Dios, nuestra oración está simbolizada en ese incienso
que sube y agrada a Dios.
A veces la clase de religión se convertía en algo mas...
Explicarles cómo la fe cristiana es la que movió a los caudillos y
colonizadores a emprender tan ardua tarea y que sólo con fe y con­
fianza en el Señor se pueden conseguir triunfos en una nación. Por eso
nuestro Generalísimo Franco, que jamás le faltó la fe, no dudó un mo­
mento en que el Señor (no) lo abandonaría en la empresa tan gloriosa
como difícil de la salvación de España consiguiendo su propósito de
hacerla Una, Grande y Libre.
El radicalismo en aquellos momentos estaba patente en muchas ocasio­
nes. Existió un «Proyecto para una escuela premilitar de flechas en el local
de la escuela del Ave María de esta ciudad». En él se expresaba que «consi­
derando que la enseñanza de la juventud presente es la cultura del pueblo
en el porvenir», se proponía que la escuela del Ave María albergara «a cien
niños que serán afiliados a Falange, que recibirán enseñanza escolar alter-
318 Antonio Leon Lillo

nando con su instrucción militar y servicio correspondiente de cuartel».


Dos profesores se encargarían de la enseñanza «de las asignaturas de cultu­
ra general, como matemáticas, lengua española, geografía, historia y cien­
cias naturales, así la enseñanza intensiva de religión», en tanto que un ins­
tructor nombrado por Falange sería el encargado de la instrucción militar.
Los niños que integren esta escuela serán niños seleccionados en
su edad y conocimientos, no admitiéndose más que aquéllos que estén
en condiciones de poder ampliar y perfeccionar sus conocimientos
como para un examen de ingreso en instituto, y por tanto deberán te­
ner aproximadamente los 10 años y estar por lo menos en cuentas de
dividir, leer con alguna perfección y escribir al dictado.
El horario que se preveía como posible, «salvo ligera variación», era el
siguiente:
Tabla CXI1I
HORARIO ESCOLAR

lunes martes miércoles jueves viernes sábado


MAÑANA
matemáticas ciencia matemáticas matemáticas matemáticas ciencia
matemáticas ciencia matemáticas
religión geografía religión geografía religión geografía
historia religión historia religión historia religión
lengua lengua lengua lengua lengua lengua
escritura caligrafía escritura caligrafía escritura caligrafía
dictado y composic. dictado y composic. dictado composic.
análisis y frases análisis y frases análisis y frases

TARDE
Teoría sobre: Obligaciones del soldado; ordenanzas; urbanidad; servicio de
cuartel; jerarquía militar; hombre military hombre cívico; urba­
nidad personal; comportamiento en la calle.
Prácticas de instrucción militar.

Fuente: Archivo Municipal.

Como consecuencia de la enseñanza que venimos analizando aparecían


unos alumnos educados conforme a los valores del régimen. La redacción
de una alumna cualquiera puede ser una muestra de ello:
Hacia Dios y el Imperio por la escuela.
Escuela Nacional de Niñas n.° 3. Palma del Río.
Maestra:
Resumen de una visita girada al aeródromo de Peñaflor hecho por
las niñas de la 2.a sección.
Palma del Rio 1936-52 319

Ayer domingo hemos ido de excursión al aeródromo de Peñaflor.


En una visita que nos hicieron los Jefes de Aviación a la Escuela nos
invitaron a todos los niños del Orfanatorio para ir al aeródromo. No
se puede explicar cuál fue nuestra alegría al ver llegar los camiones
que habrían de transportarnos al campo y más aún al vernos monta­
dos en ellos. En menos de 15 minutos llegamos y (subimos) al bajar de
los camiones ya no se pudo imponer el orden porque todos corrimos
en desbandadas a palpar los aviones gloriosos. Nosotras nunca pensá­
bamos que podríamos subir a verlos; pero el sr. Comandante dio or­
den de que nos lo enseñaran y unas cuantas de las mayores estuvimos
dentro. ¡Cuánto disfrutamos al podernos sentar en los asientos que an­
tes fueron ocupados por los heroicos aviadores! Nos explicaron todo y
supimos que en cada aparato va tripulado por seis personas; 2 pilotos,
un radio, un mecánico, un ametrallador y un observador que es el que
mirando los mapas y planos va comunicando a los pilotos la dirección
que han de dar al aparato y también el que hace caer las bombas sobre
los puntos que le indica el mando. El radio-telegrafista va recibiendo
por telégrafo y por radio órdenes que transmite a quien corresponda y
el ametrallador el que defiende el aparato cuando se ve atacado por el
enemigo. También vimos las bombas y supimos lo que es una espole­
ta. Por último vimos las ametralladoras antiaéreas y también pudi­
mos presenciar como se alza y aterriza un aeroplano. Después de la
visita estuvimos comiendo unas cosas muy buenas que estos sr. nos
regalaron entre ellas dos pasteles a cada una y caramelos, toda la tarde
estuvimos jugando a saltar al carrete y por último al caracol, a las 5
ocupamos los camiones y volvimos al Orfanatorio todas muy ale­
gres por ver satisfecho un deseo nuestro y con ánimo de trabajar mu­
cho. pues ayer pudimos ver cómo exponen sus vidas los aviadores,
porque España se vea libre de rojos marxistas y pensamos ya de cerca
lo que tantas veces nos ha dicho la Sra. maestra, ésto es: la abnegación
y los sufrimientos de todos los que a la guerra fueron para que noso­
tros vivamos mejor.
Viva nuestro Caudillo.
Arriba España.
APENDICE 1

GENEALOGIAS DE ALGUNAS
DE LAS FAMILIAS DE
PROPIETARIOS MAS IMPORTANTES
DE PALMA DEL RIO
i

J
.Antonio B^njueea
JuanC e l.c
alvo d ôn
•Juana Cibaja
Maria Angeles Coronel ------ - -----
Palma del Rio
1936-52

Adeln C eL
alvo d e
ó ce
nA fla
(1912-1983)
323
324

(1765-1 i, ’ *) C fc iU lo )

to * * rtl
Antonio Leon Líelo
P alma del R io
• José Muñoz •Juan Morales • Sebastián Rodríguez •Juan Pérez
• Marla Dolores Delgado '«Haría del Carmon Scánche7 • Isabel Aguilar *
•M Leonor Velasco

1936-52
•José Muñoz Delgado •Isabel Morales Sánchez • Antonio Rodríguez • Francisca Pérez

• Isabel Rodríguez Pérez


326 Antonio Leon Lillo

Francisco José Gameto Cmco y A


María de los Dolores Benjurr

<
I---------------- 1------------------------- 1------------------------ 1
Francisco Gamero Cívico y Jose Maria Gameto Cívico y Manuel Gameto Cívico y Juan Gameto Gane
Benjumea ( 1807-1888) Benjumea (1811-1860) Benjumea (1817-1901) (1823
i3S¿
Juana Benjasea
( 1824-1905). (Marq
1-------------------- 1---------------------------------------------- ----------
José María Gamcro Cívico y Benjumea Juan Gameto Cívico y Benjumea l
(1852-1905) (1854-1918)
(Marqués de Moote-Sión)
casa con
Adelaida de Porres y Osborne
(1859-1894)
(Condesa de las Atalayas

1------------- --------- 1-----------------1----------------- 1 1


Francisco de Asís Gamero Cinco y María Gamero Cívico y Porres M. del Carmen Gamcro Cívico y Juan Gamero Cívico y Porres Juan Gamero Cívico y Torres M.de
y Porres (1884-1955) (1886-1970) Porres (1887-1976) (1888-1975) (1884-1961)
(Marqués de Momc-Sión y Coodc de cama con casa con casa con
las Atalayas) Diego de Agreda y González Andrea Levacber Maillet Luis Parlado Heredia
C3sa con (conde de la Casa de Agreda) J
I
María del Pilar Saín? de Vicuña ♦
y Arbidc Juan Pedro Gamero Cívico y Levacber
(París 19J2. Madnd 1977),
(Marqués de Moote-Sión y Conde de las Atalayas
Palma del Rio 1936-52 327

(1781-1858)
Vecino

-------- T
ivko y Bcnjumea Diego Gamero Cívico y Bcnjumea
2) (1826-1889)

Jil de Gibaya
de Monte Sión)
------- 1--------- ----------------------- 1
Luis Gamero Civko y Benjumca Antonio Gamero Cívico y Benjumca
(185S192I) (1859-1897)
casa con casa con
Patrocinio Torres y Tornero Maria Concepción Calvo de León Benjumca
(1858-1911)

T T T 7
irocimo Gamero Cívico y Torres Manuel Gamero Cívico y Torres Luis Gamero Cívico y Torres J. Luis Gamero Cívico y Torres
(1888-1909) (1890-1956) (1891-1940) (1885-1969)
casa con casa coa
1." matrimonio I." matrimonio Emilia Ibarra y Osborne Maria Osbome Vázquez
Margarita Fernández de Villavicencio Crookc Araccli Bcnjume Vázquez

4
Myriam Gamero Cívico y Fernández
de Villavicencio (1918-1935)
APENDICE II

DECLARACIONES DE APEROS DE LABOR


1
Don Juan Liñán en el término municipal de Palma del Río.

arados romanos: 7
arados de vertedera: 30
polisurcos: 3
arados de subsuelo: 4
arados de desfonde: ninguno
gradas: 10
cultivadores: 1
rulos: ninguno
sembradoras: ninguna
guadañadoras: ninguna
segadoras: 4
cosechadoras: ninguna
trillos ordinarios: ninguno
trillos de discos: 1
trilladoras: ninguna
aventadoras: ninguna
seleccionadoras: ninguna
cortaforrajes: ninguno
tractores: ninguno
motoarados: ninguno
motores eléctricos: ninguno
motores de gasolina: ninguno
motores de aceite pesado: ninguno
motores de gas pobre: ninguno
bombas para riego: ninguna
norias: ninguna
332 Antonio Leon Lillo

Don Félix Moreno Ardanuy en el término municipal de Palma del Rio.

arados romanos: 45
arados de vertedera: 35
polisurcos (trisurcos): 11 t
arados de subsuelo: ninguno
arados de desfonde: ninguno
gradas: 10
cultivadores: 10
rulos: ninguno
sembradoras: 1, hace muchos años que no utiliza.
guadañadoras: ninguna *
cosechadoras: ninguna
trillos ordinarios: 1
trillos de discos: ninguno
trilladoras: 1
aventadoras: 1. muy antigua y pequeña
seleccionadoras: 1 4
trilladoras de granos: ninguna
cortaforrajes: 1
tractores: 2, en mal estado
motoarados: ninguno
locomóviles: 1
motores eléctricos: 1, para sacar agua
motores de gasolina: 1, antiguo
motores de aceite pesado: ninguno ,
motores de gas pobre: 1, que no me pertenece
motores de vapor: una locomóvil que mueve la trilladora
aéreo motores: ninguno
bombas para riego: ninguna
norias: 1, caída
APENDICE III
DECRETO POR EL QUE SE DECLARA
DE INTERES NACIONAL
LA COLONIZACION DE LA ZONA
DE PALMA DEL RIO
Dado a conocer por disposiciones anteriores el criterio del Gobierno en
su decidido propósito de adaptar la explotación de las nuevas zonas de re­
gadío, creadas por las grandes obras hidráulicas con la intervención del Es­
tado, a las necesidades nacionales y a un plan técnico por el que queden ga­
rantizados los rendimientos de las aportaciones puestas en la empresa por
el Estado y los particulares; en atención a las condiciones generales que
concurren en la región andaluza y a las particulares de la zona que después
se define, conforme a lo previsto en la Ley de Colonización de Grandes Zo­
nas de 26 de diciembre de 1939, Año de la Victoria, a propuesta del Minis­
terio de Agricultura y previa deliberación del Consejo de Ministros, se dis­
pone lo siguiente:
1. ° Se declara de interés nacional la colonización de la zona dominada
por el Canal de la margen izquierda del río Genii, desde su derivación en
este río hasta el total desarrollo de su red de riegos, comprendiendo partes
de los términos de Palma del Río (Córdoba) y Lora del Río (Sevilla), con
una extensión total dominada de 4.662 hectáreas.
2. ° El Ministro de Agricultura dispondrá que por el Instituto Nacional
de Colonización se formule el correspondiente Proyecto de Colonización
de la zona declarada de interés nacional.
3. ° Los Ministerios de Agricultura y Obras Públicas establecerán el
conveniente enlace para que los trabajos de la gran obra hidráulica en eje­
cución y los de colonización de la zona se desarrollen de acuerdo, de modo
que siempre quede garantizada la utilidad y aprovechamiento de unos y
otros.
4. ° Queda facultado el Ministro de Agricultura para dictar cuantas dis­
posiciones resulten convenientes para el desarrollo y aplicación del presen­
te decreto en lo que se refiere a constitución de la Sociedad o Sociedades de
Colonización de la zona, adjudicación del Proyecto de Colonización y de­
más trámites y formalidades que previene la Ley de Colonización de Gran­
des Zonas.
336 Antonio Leon Lillo

Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a veinticinco


de noviembre de 1940. FRANCISCO FRANCO. El Ministro de Agricul­
tura Joaquín Benjumea Burin.
Ministerio de Agricultura. Instituto Na­
cional de Colonización. DECRETO de 25
de noviembre de 1940 por el que se decla­
ra de interés nacional la colonización de
la zona dominada por el Canal de la mar­
gen izquierda del río Genii, en las provin­
cias de Córdoba y Sevilla.
B.O.E. n.° 345 - 10 de diciembre de 1940.
APENDICE IV
CENSOS DE LA POBLACION PALMEÑA
P alma del R io
PROVINCIA DE CORDOBA. MUNICIPIO DE PALMA DEL RIO
RENOVACION DEL PADRON MUNICIPAL EN 31 DE DICIEMBRE DE 1938

POBLACION DE DERECHO VECINOS DOMICILIADOS TOTAL TOTAL


Varones Hembras Varones Hembras Varones Hembras GENERAL

Presentes................................ 1.259 511 2.598 4.686 3.857 5.197 9.054

1936-52
Ausentes................................ 552 2 741 120 1.293 122 1.415

Totales.......................... 1.811 513 3.339 4.806 5.150 5.319 10.469

POBLACION DE HECHO
Presentes................................ 1.259 511 2.598 4.686 3.857 5.197 9.054
Transeúntes.......................... 62 31 93

Totales.......................... 1.259 5H 2.598 4.686 3.919 5.228 9.147

Palma del Río, 10 de febrero de 1939


III AÑO TRIUNFAL
V.° B.° El Secretario
EL ALCALDE

CU
CU
\£>
PROVINCIA DE CORDOBA. MUNICIPIO DE PALMA DEL RIO
o
RECTIFICACION AL PADRON DE HABITANTES EN 31 DE DICIEMBRE DE 1939

POBLACION DE DERECHO VECINOS DOMICILIADOS TOTAL TOTAL


Varones Hembras Varones Hembras Varones Hembras GENERAL
En 31 diciembre 1938... 1.811 513 3.339 4.806 5.150 5.319 10.469
Bajas................................... 61 15 27 55 88 70 158
Totales...................... 1.750 498 3.312 4.751 5.062 5.249 10.311
Altas................................... 450 98 773 1.074 1.223 1.172 2.395
En 3) diciembre 1939... 2.200 596 4.085 5.825 6.285 6.421 12.706
POBLACION DE HECHO
En 31 diciembre 1938... 1.259 511 2.598 4.686 3.919 5.228 9.147
Bajas.................................... 17 - 4 - 67 70 137
Totales....................... 1.242 511 2.594 4.686 3.852 5.158 9.010
Altas.................................... 450 98 773 1.074 1.223 1.172 2.395
En diciembre de 1939.... 1.692 609 3.367 5.760 5.075 6.330 11.405
Palma del Río, 30 de abril de 1940

V.“B.° El Secretario

A ntonio L eón L illo


El Alcalde
PROVINCIA DE CORDOBA. MUNICIPIO DE PALMA DEL RIO

P alma
PADRON DE HABITANTES EN 31 DE DICIEMBRE DE 1940

del
POBLACION DE DERECHO VECINOS DOMICILIADOS TOTAL TOTAL
Varones Hembras Varones Hembras Varones Hembras GENERAL

R io 1936-52
Presentes................................ 2.502 792 4.585 7.001 7.087 7.793 14.880
Ausentes................................ 128 3 280 56 408 59 467

Totales.......................... 2.630 795 4.865 7.057 7.495 7.852 15.314

POBLACION DE HECHO
Presentes................................ 2.502 792 4.585 7.001 7.087 7.793 14.880
Transeúntes.......................... 113 49 162

Totales.......................... 2.502 792 4.585 7.001 7.200 7.842 15.042

Palma del Río, 1 de septiembre de 1941

V.° B.“ El Secretario


El Alcalde

cu
■U
POBLACION DE DERECHO VECINOS DOMICILIADOS TOTAL TOTAL
Varones Hembras Varones Hembras Varones Hembras GENERAL
Presentes................................ 2.342 751 3.979 5.064 6.321 6.815 13.136
Ausentes................................ 51 3 227 41 278 44 322
Totales.......................... 2.393 754 4.206 6.105 6.599 6.859 13.468
POBLACION DE HECHO
Presentes................................ 2.342 751 3.979 5.064 6.321 6.815 13.136
Ausentes.............................. 50 50 100
Totales.......................... 2.342 751 3.979 5.064 6.371 6.865 13.236
31-XII-1945

VECINOS DOMICILIADOS TOTAL TOTAL


Varones Hembras Varones Hembras Varones Hembras GENERAL

Residentes presentes........... 4.167 1.901 3.640 5.941 7.807 7.842 15.649


Residentes ausentes............. 68 26 16 22 84 48 132
Población de derecho......... 4.235 1.927 3.656 5.963 7.891 7.890 15.781
Residentes presentes........... 4.167 1.901 3.640 5.941 7.807 7.842 15.649

A ntonio L eon L illo


Residentes transeúntes.... 39 3 . 42
Población de hecho............. 7.846 7.845 15.691
Número de cabezas de Familia: 3.712 2.909 varones de nacionalidad española
1 varón de nacionalidad alemana
1 varón de nacionalidad portuguesa
800 hembras de nacionalidad española
1 hembra de nacionalidad portuguesa

3 l-XII-1950
P alma
VECINOS DOMICILIADOS TOTAL TOTAL
Varones Hembras Varones Hembras Varones Hembras GENERAL

del
Residentes presentes........... 4.477 2.091 3.544 5.988 8.021 8.079 16.100
Residentes ausentes............. 81 13 8 7 89 20 109

R io
Población de derecho......... 4.558 2.104 3.552 5.995 8.1 10 8.099 16.209

1936-52
Residentes presentes........... 4.477 2.091 3.544 5.988 8.021 8.079 16.100
Residentes transeúntes.... 25 17 42
Población de hecho............. 8.046 8.096 16.142
Número de vecinos cabezas de Familia: Españoles 2.917 825 3.742
Extranjeros 2 1 3
Total 2.919 826 3.745

31-X1I-1951

VECINOS DOMICILIADOS TOTAL TOTAL


Varones Hembras Varones Hembras Varones Hembras GENERAL

Residentes presentes........... 4.747 2.160 3.556 6.215 8.303 8.375 16.678


Residentes ausentes............. 96 13 8 7 104 20 124
Población de derecho......... 4.843 2.173 3.564 6.222 8.407 8.395 16.802
Residentes presentes........... 4.747 2.160 3.556 6.215 8.303 8.375 16.678
Residentes transeúntes .... 11 8 19
Población de hecho............. 8.314 8.383 16.697
Número de vecinos cabezas de Familia: Españoles 3.002 858 3.860
Extranjeros 2 1 3
Total 3.004 859 3.863

31-X11-1952
APENDICE V

TOMA DE DECLARACION A UN
DETENIDO POR EL COMITE CENTRAL
DE DEFENSA DE LA REPUBLICA
Declaración del detenido Rafael Díaz López

En Palma del Río a siete de agosto de mil novecientos treinta y seis,


ante el Comité Central de Defensa de la República, declara el detenido
anotado al margen con domicilio en esta ciudad en calle Ruiz Muñoz nú­
mero diez, y preguntado convenientemente dijo.
Que él no pertenece a Grupo de Falange Española alguno y que el ir al
Cuartel ha sido porque lo requirió el Sargento de la Guardia Civil, en este
momento acuerda el Comité que comparezca el Sargento de la Guardia Ci­
vil y así se hace.
Comparece el Sargento de la Guardia Civil don Máximo Jiménez y
preguntado dijo: Que por la Guardia Civil no se ha coaccionado a ningún
paisano para que se pusieran a sus órdenes, y que sí hace ya algún tiempo
le tenían hecho el ofrecimiento de ayuda en caso de algún movimiento.
APENDICE VI

RECOGIDA DE LOS MUEBLES


DE ALGUNOS «HUIDOS» DE PALMA
DEL RIO POR LA GUARDIA CIVICA
Guardia Cívica de Palma del Río

Relación de los muebles entregados en este Ayuntamiento

Calle Salvador, n.° 10


1 cómoda
1 cuadro nuevo
1 cama hierro matrimonio
2 somier
2 mesas
I colchón de hoja
1 cama hierro individual
1 lebrillo
1 barreño
1 olza
8 sillas
1 mesa lavabo rota
1 percha de madera
2 galerías con cortinas
1 espejo
1 armario
5 cuadros
Palma del Río, 19 de octubre de 1936
El Jefe de Investigación
Corresponde al huido Juan Acosta Caballero
(a) El Lolo.
352 Antonio Leon Lillo

Guardia Cívica de Palma del Rio

Relación de los muebles entregados en este Ayuntamiento

Calle Salvador, n.° 42


1 cama de hierro matrimonio
5 sillas seminuevas de anea
3 sillas usadas
1 camilla
1 lavabo madera con espejo
1 percha lavabo
1 cómoda
1 espejo
1 velador
1 lavabo de hierro
1 colchón de crin vegetal
7 cuadros
1 percha madera
3 canastas
2 mantas usadas
1 galería madera
Palma del Río, 21 de octubre de 1936
El Jefe de Investigación
Corresponde a José Atalaya Montero
Palma del Rio 1936-52 353

Guardia Cívica de Palma del Río

Relación de los muebles entregados en este Ayuntamiento

Calle Salvador, n.° 32


1 cómoda
1 dama de noche
1 lavabo con palangana
5 sillas de asiento anea
1 sillón de madera baréta
2 tazas de café con platos de china
1 cuna madera de niño con colchón
1 arca de madera
3 colchones de crin vegetal
1 canasta con ropa de cama
1 cama de hierro dorada
1 cama de campaña
1 mesa comedor y tarima
1 mantel de mesa
1 cuadro de la Virgen
1 espejo
1 tapete de hule
1 percha
2 repisas
6 cuadros
1 bastón de estoque
Palma del Río, 30 de octubre de 1-936
El Jefe de Investigación
Corresponde al rojo huido Manuel López Rosa, (a) Pimienta.
APENDICE VII
CONSEJO DE GUERRA
Don Manuel Aguayo García, Sargento del arma de infantería, Secreta­
rio del Juzgado de ejecutorias de los adscritos al consejo de guerra perma­
nente de urgencia de esta Plaza
certifico: que en la causa seguida con el número 24.643/39 seguida por
el Juzgado militar de Palma del Río contra Angel Fernández Blancas, apa­
recen las siguientes actuaciones:
Auto resumen: En Palma del Río a ocho de Julio de mil novecientos
treinta y nueve. Año de la Victoria. Resultando: Que se inició el presente
procedimiento sumarísimo de urgencia en virtud de orden de proceder del
limo. Sr. Auditor de Guerra contra ANGEL FERNANDEZ BLANCAS y
de las diligencias practicadas aparece que los folios 7, 12, 15, 17, 18, 19 se
acredita que el citado procesado pertenecía a U.G.T. y al partido socialista
con anterioridad al glorioso Movimiento Nacional y que el día veinte de
Febrero de 1936 intervino en saqueo y destrucción de imágenes, des­
truyendo personalmente la Pila de agua Bendita de la iglesia parroquial.
Durante los 40 días del dominio rojo fue primeramente armado pero desis­
tió de celo al entregar al comité de guerra el arma debido a un bando que
dio diciendo que todo aquél que no tuviera valor para llevar un arma que
la entregara; y prestó servicios como carpintero adepto al llamado Frente
Popular en el economato que el citado Comité estableció en esta ciudad, y
huyendo voluntariamente a la llamada zona roja donde ha prestado servi­
cios militares.
Considerando que acreditados los hechos fundamentales que sirvieron
de base al resultado del auto de procesamiento y que aquéllos se encuen­
tran sancionados en el bando del Excmo. general Jefe del Ejército del Sur,
procede notificar aquél y practicadas las diligencias necesarias para el es­
clarecimiento de los hechos imputados, es pertinente dar por terminado el
mismo y elevarlo a la superioridad con digo de conformidad a lo dispuesto
en el decreto 55.
Vistos los artículos pertinentes de los decretos 55 y 101 se declara con­
cluso el presente procedimiento Sumarísimo de Urgencia seguido contra el
procesado Angel Fernández Blancas cuyo procedimiento se ratifica. Eléve­
358 Antonio Leon Lillo

se lo actuado a la superioridad para la resolución que estime de Justicia.


Lo mando y firmo en Palma del Río al Sr. D. José López Lara, Juez Militar
instructor de esta causa; de todo lo cual yo, el secretario, doy fe.
El Juez José López Lara. El secretario Miguel C. Moreno.
ACTA DE LA VISTA: Vista en Audiencia pública con asistencia del
Sr. Presidente del Consejo D. Andrés Arcos Lynn, Comandante de Caba­
llería, vocales D. Antonio Pérez Gay, D. Clemente He ras de Francisco, D.
Bartolomé Copado Dios. Suplente D. Melchor Bravo Rodríguez. Ponente
D. Fernando Amián. Fiscal D. Demetrio Carvajal. Defensor D. Manuel
Bernal. Dada lectura de los autos en el día y hora señalados y emitidos por
las partes sus respectivos informes, el fiscal mantuvo que los hechos de au­
tos son constitutivos de delitos que prevee el artículo 240, solicitando se le
impusiera la pena de 12 años y un día de reclusión militar temporal. El de­
fensor expuso que su defendido estaba comprendido en el artículo 240, pá­
rrafo 2.° del Código de Justicia militar y solicitada la pena de 6 años y un
día de prisión mayor. Oído el procesado manifestó que no tenía nada que
manifestar, dándose por terminado el acto y quedando reunido el consejo
en sesión secreta para deliberar y dictar sentecia. Córdoba a 20-10-39.
Sentencia: en la Plaza de Córdoba a 30-10-39, año de la victoria. Reu­
nido el Consejo de Guerra Permanente de Urgencia de esta Plaza para ver
y fallar la causa n.° 24,643 del año en curso, tramitada conforme a los pre­
ceptos de los decretos número 55 y 101 de la Junta Técnica del Estado con­
tra Angel Fernández Blancas, de 33 años de edad, casado, carpintero, natu­
ral y vecino de Palma del Río, con instrucción y sin antecedentes penales,
por el delito de Rebelión Militar; vista la misma en audiencia pública y oí­
das las lecturas de las actuaciones, informe fiscal, defensa y manifestacio­
nes del acusado y resultando que el encartado de malos antecedentes polí­
ticos, afiliado de antiguo al partido socialista, cuando los disturbios en el
pueblo de su vecindad a raíz de las elecciones de Febrero de 1936 se distin­
guió en saqueos y destrucción de imágenes, siendo el que arrancó la pila de
agua Bendita de la parroquia. AI iniciarse el G.M.N. prestó servicios con
armas a favor de la causa roja y después es nombrado carpintero del Comi­
té de guerra local, huyendo a la zona Roja al ser conquistado el pueblo por
las tropas nacionales e ingresa en el ejército marxista en el que presta servi­
cios militares, hechos probados.
Considerando que toda pena principal lleva consigo otras accesorias y
que toda persona criminalmente responsable de un delito lo es también ci­
vilmente conforme previene él artículo 219 del Código de Justicia military
la vigente ley de Responsabilidades políticas de 9 de Febrero de 1936. Con­
siderando que los hechos relatados en el resultado son constitutivos de deli­
to de auxilio a la rebelión militar que prevee y sanciona el artículo 240 del
código del ejército y de que es autor el procesado Angel Fernández Blan­
cas. Vistos los preceptos legales, bando de declaraciones del estado de gue­
rra de 28 de Julio de 1936 de la Jefatura de Defensa Nacional y demás dis­
posiciones de general y útil aplicación: 31 consejo falla que debe condenar
Palma del Rio 1936-52 359

y que condena al procesado Angel Fernandez Blancas a la pena de DOCE


AÑOS Y UN DIA de reclusión menor con las accesorias de inhabilitación
absoluta, como autor del delito de auxilio a la rebelión militar siendo de
abono la totalidad de la prisión preventiva sufrida por razón de estos autos
y le declaramos responsable civilmente en la forma y cuantía que determi­
na la vigente ley de Responsabilidades políticas. Así por esta nuestra sen­
tencia la pronunciamos y mandamos y firmamos: Andrés Arcos Lynn, An­
tonio Pérez Gay, Clemente Heras de Francisco, Femando Amián Costi,
Bartolomé Copado Dios.
Decreto Auditorial: Córdoba a 7 de noviembre de 1939, año de la vic­
toria. Examinada la presente sentencia recaída en la presente causa que
condena al procesado Angel Femándea Blancas como autor de un delito de
auxilio a la rebelión militar y penado en el párrafo 1.° del artículo 240 del
código de Justicia Militar a la pena de doce años y un día de reclusión me­
nor con las. accesorias de inhabilitación absoluta durante el tiempo de la
condena y al de responsabilidades civiles correspondientes que en su día se
determine por el tribunal competente, y considerando que el procedimien­
to aparece tramitado con arreglo a derecho sin que en él se advierta defec­
tos ni omisión que afecten a su validez, que la prueba ha sido apreciada
con un criterio racional que es así mismo acertada la calificación legal de
los hechos y para la fijación de la pena el Consejo de guerra se ha manteni­
do dentro de los límites a que autoriza el artículo 172 del Código de Justi­
cia militar que regula el arbitrio judicial. Vistos los artículos 28 y 662 del
Código de Justicia militar y decretos 55 y 101 del gobierno del Estado,
acuerda aprobar la anterior sentencia que declaro firme y ejecutoria contra
Angel Fernández Blancas como autor de un delito de auxilio a la rebelión
militar comprendido en el párrafo primero del artículo 240 del citado Có­
digo, pasen los autos al instructor para notificación a! interesado ejecución
y deducción de los testimonios prevenidos en el artículo 38 del expresado
cuerpo legal con destino al Consejo Supremo de Justicia Militar y al tribu­
nal regional de responsabilidades políticas correspondiente, y una vez
cumplido lo mandado elévanse los autos a esta auditoría para su archivo.
APENDICE VIH

RELACION DE DETENIDOS
PALMA DEL RIO
(Febrero 1940)
Clasificadora de detenciones y encarcelamientos.

Conforme lo tiene acordado la Comisión de mi Presidencia dirijo a V.


la presente rogándole a la mayor brevedad y DESDE LUEGO DENTRO
DEL PLAZO DE TERCERO DIA me remita a esta Auditoría de Guerra
relación nominal de cuantos reclusos se encuentran en el arresto municipal
de esa población o Prisiones Habilitadas dentro de la misma, conforme al
modelo que le adjunto, servicio preferente y que se le encomienda en aten­
ción a formar V. parte de dicha Junta Clasificadora conforme a la Orden
de 9 de Enero pasado y deberá terminar estos trabajos en el plazo de un
mes desde su constitución.
Dios guarde a V. muchos años
Córdoba 3 de Febrero de 1940
EL CORONEL PRESIDENTE DE LA COMISION
Alcalde de PALMA DEL RIO

NOMBRE CALLE

Antonio España Algarrada Salvador


Manuel España Algarrada Salvador
Carmen España Algarrada Salvador
María España Algarrada Salvador
Francisco Jiménez Delgado Mártires
Antonio Benitez González Belén
Juan Barraza Castro Ecija
Carmen González Castro Ruiz y Navarro
Purificación Bejarano Manga de Gabán
Juan López Lozano Belén
Pablo Márquez Parrilla Belén
Cipriano
Consuegra González
Francisco Espejo Caro Ruiz y Muñoz
Manuel Pérez Regal Ecija
364 antonio Leon Lillo

NOMBRE CALLE

Agustín Migueles Parrado José López


Joaquín Hebles Espejo Sol
Angel Fernández Blancas General Mola
Francisco Ponferrada Nieto Avda. General Cascajo
Antonio Espejo Caro José López
Fernando Algarrada Gómez Peña
Juan González Sánchez Plata
Salvador Torrijo Tomás Belén
Francisco Cabrera Cardito Salvador
José Franco Navarro Salvador
(Hospital Córdoba)
Adolfo Domínguez Nieto Ruiz y Navarro
Modesto Martínez González Purísima
(Hospital Córdoba)
Rafael Bravo Carreto La Palma
Rafael Polonio Delgado Salvador
José Domínguez Santiago Plata
José Romero Rodriguez Arenilla
Manuel Andújar Rosa Salvador
José González Herrera Los Mártires
Gumersindo Santiago Páez Plata
Francisco González Muñoz Santa Ana
Francisco Jiménez Ordóñez Sol
Miguel Serrano Chacón José López
Pedro Sánchez Peligros Alonso Peso
Juan Morata López Sargento Villalba
José>Muñoz González Plata
Rafael Pérez Martínez Ecija
Antonio Domínguez Cáceres Ruiz y Navarro
Antonio Domínguez Nieto Belén
Juan Espejo Caro José López
Antonio Vegas Casas Los Mártires
Miguel Martín Pérez Arenilla
Juan Padilla Páez Salvador
Rafael Espejo Gómez José López
Manuel Centeno García Avda. General Cascajo
Pedro Caballero Cardito Ruiz y Navarro
Antonio García y García Plata
Lorenzo Barea Tejero San José
Juan Franco Navarro Belén
Francisco Lora Muñoz Avda. de Córdoba
Antonio López Morales Belén
Manuel Rodríguez Vila General Queipode Llano
Miguel Domínguez Flores Ecija
José Castro Muñoz Pacheco
Manuel Díaz Sánchez Alonso Peso
Juan Tripliana Guijarro Avda. de la Campana
Antonio Franco Muñoz Caño
Palma del Rio 1936-52 365

NOMBRE CALLE

José Atalaya Montero Salvador


Juan A. Mateos Fernández —
Rafael Lora Muñoz Belén
Antonio Navarro Aguila Alonso Peso
Juan Lopera Uceda Cuerpo de Cristo
Enrique Díaz Rocío -
José Duran Ramírez —
José Gómez Ríos Ana de Santiago
Claudio Benítez González Avda. de la Campana
Rafael Limones Caro Capitán Cortés, 32
Juan Acosta Manzano Belén, 30
Antonio Díaz Sánchez Mártires, 30
Gabriel Cabero León Ecija, 46
Ruperto Muñoz Martínez General Cascajo, 41
Juan Fuentes Sánchez Salvador, 80
José Pérez Reyes Caño. 3
José Domínguez Flores Ecija, 48
Antonio Ruiz Martínez Salvador, 42
Ramón Maraver Cruz Salvador, 32
Antonio Almenara Muñoz San José, 2
José Benítez González Avda. de la Campana
Manuel Fuillerat Lora Ecija, 32
Francisco González Fernández San Francisco, 12
Francisco Pous Coromina detenido por la pareja

investigación de prisioneros de Córdoba a disposición de Sr. Juez Militar


del Juzgado n.° 2 de Lérida.
APENDICE IX

RELACION DE PERSONAS PROCESADAS


DE PALMA DEL RIO
F
nombre edad profesión

Rafael de la Torre Jiménez.... 43 panadero

Concepción Bautista Gonzá-


lez. 26 sus labores

Antonio López Morales........... 31 jornalero

Manuel Jiménez Delgado......... 24 empleado


Francisco Corbacho Pérez .... 34 panadero
Miguel Serrano Chacón........... 33 jornalero
(a) Miguelón
José González Herrera............. 42 jornalero
(a)Tarata
Francisco González Muñoz... 58 jornalero
(a) Valdeón
Rafael Bravo Carreto................. 40 carpintero
Rafael Algarrada Belmonte ... 33 albañil
José Romero Rodriguez........... 36 -

Manuel Martínez Hernández.. 35 jornalero


Manuel Bautista González.... 26 jornalero
Manuel Hernández Garcia.... 41 jornalero
José Bautista González............. 32 jornalero
José Benitez Méndez................. 42 jornalero
Enrique Godoy Muñoz............. 25 barbero
P alma del R io
delito pena

rebelión militar 30 años de reclusión mayor conmutada


por 12 años y un día

excitación para cometer 14 años, 8 meses y un día, conmutada

1936-52
rebelión militar por la de 6 meses y un día
rebelión militar pena de muerte conmutada por 30 años,
rebelión militar conmutada por la de 12 años y un día
rebelión militar 30 años de reclusión mayor
provocación a la rebelión militar 12 años de prisión mayor
rebelión militar 30 años de reclusión mayor

rebelión militar 30 años de reclusión mayor

adhesión a la rebelión militar 30 años de reclusión mayor

adhesión a la rebelión militar 30 años de reclusión mayor


adhesión a la rebelión militar 30 años de reclusión militar
- pena de muerte, conmutada por la de 30
años de reclusión mayor
auxilio a la rebelión militar 6 años y un día de reclusión mayor
- 15 años
adhesión a la rebelión militar 30 años de reclusión mayor
adhesión a la rebelión militar 30 años
- 20 años de reclusión menor
- 12 años y un día de reclusión mayor
nombre edad profesión
Manuel Montero Almenara... 38 jornalero
Gabriel Cabero León........... -
Antonio Ríos Reyes................... 31 jornalero
Antonio López Espejo........... '.. 36 jornalero
Francisco Lora Muñoz........... 45 -

José Castro Muñoz............... 29 -

Miguel Pérez Regal.................... 43 hortelano


Manuel Pulido Rodríguez .... 47 jornalero
José Domínguez Flores............. 35 —
Francisco Espejo Caro............... 30 -

José Atalaya Montero............... 53


Manuel López Romero............. 23 herrero
Pedro Ruiz Nieto........................ 29 jornalero
Francisco González Fernández 33 —
Manuel Cañete Jiménez........... 36 —
Juan Acosta Manzano............... 34 comerciante
Agustín Migueles Parrados.... 48 —
Antonio Peso Santos................. 33 hortelano
José Vega Casas.......................... 33 hilador
Carmen España Algarrada.... 33 «
José Domínguez Santiago......... 55 -
delito pena -j
o

20 años de reclusión menor


rebelión militar 12 años y un día de reclusión menor
6 años de reclusión menor
12 años y un día de reclusión temporal
pena de muerte conmutada por la infe­
rior en grado
pena de muerte conmutada por la infe­
rior en grado
6 años y un día de reclusión mayor
30 años
12 años y un día de reclusión temporal
pena de muerte conmutada por la infe­
rior en grado
20 años de reclusión temporal
adhesión a la rebelión militar 30 años de reclusión mayor
20 años de reclusión menor
30 años de reclusión

A ntonio L eón L illo


30 años de reclusión
30 años de recluisión
30 años de reclusión
30 años de reclusión mayor
16 años de reclusión menor
6 años y un día de reclusión mayor
30 años de reclusión
Rafael Ruiz González............... 32
Antonio Padilla Páez................. 27
Antonio Girado Arocha........... 35
Juan José Espejo Caro............... 32

Modesto Martínez González .. 36

José Fernández Gómez............. 40 agricultor


Antonio Lillo Morente............. 28 jornalero
Manuel Godoy Cáceres............. 41
Francisco Pinazo León............. 23

Antonio Dominguez Nieto.... 32


José Rosa Fernández.................. 28
Angel González Muñoz........... 34
Juan Montero León................... 23 hortelano
Rafael Espejo Gómez............... 64
José Gamero Sánchez............... 26
José Benítez González............... 54
José Gómez Ríos........................ 26
Claudio Benítez González .... 21
Antonio Tejero Yamuza........... - agricultor
Rafael Fernández Guerrero ... 41 industrial

José Nieto Domínguez............. empleado


P alma del R io
12 años y un día de reclusión menor
reclusión militar perpetua
30 años de reclusión
pena de muerte conmutada por la de 30
años

1936-52
pena de muerte conmutada por la de 30
años
adhesion a la rebelión militar 6 años y un día de reclusión mayor
auxilio a la rebelión militar 12 años y un día de reclusión temporal
reclusión militar perpetua
pena de muerte conmutada por la de 30
años
auxilio a la rebelión militar 12 años y un día
12 años y un día
auxilio a la rebelión militar 15 años de reclusión menor
auxilio a la rebelión militar 20 años de reclusión
adhesión a la rebelión militar reclusión militar perpetua
30 años de reclusión mayor
30 años de reclusión mayor
adhesión a la rebelión militar reclusión militar perpetua
6 años y un día de prisión mayor
30 años de reclusión mayor
masonería inhabilitación y separación para el ejer­
cicio de cualquier cargo del Estado, cor­
poraciones públicas u oficiales...
6 meses y un día de reclusión mayor
nombre edad profesión

Eduardo Parra Ruiz................... 45 ferroviario


Francisco Asensio Ortega......... 32 albañil
Miguel Carrasco Rodriguez ... 36 escribiente
Daniel Pérez Flores................... 42 empleado masonería

Rafael Martínez Paredes........... 24 chófer


Juan Ruiz Contreras................. 32
OJ
delito pena -4
N>

12 años y un día
10 años de reclusión mayor
20 años y un día
inhabilitación absoluta y perpetua para
el ejercicio de cualquier cargo del Esta­
do,...
6 meses y un día de reclusión menor
reclusión militar perpetua

A ntonio L eón L illo


INDICE
Página

PROLOGO.............................................................................................. 7
INTRODUCCION................................................................................ 11
EL MUNDO RURAL.......................................................................... 15
Introducción • El medio físico • El clima • La agricultura • Estruc­
tura de la propiedad de la tierra • El sistema de tenencia • Los
medios de trabajo • El cortijo • Proceso de producción • Vida
material de la población dedicada a la agricultura • El absentis­
mo • La producción • La ganadería • Estructura de la propie­
dad.................................................................................................... 17
INDUSTRIA Y MANUFACTURAS................................................. 139
Tipología de la industria palmeña • Industrias alimentarias, aguas y
frío industrial • Industrias textiles • Industrias metalúrgicas y
de transformación • Industrias de la madera. Vehículos para el
transporte e instrumentos musicales • Industrias del tocado,
vestido, calzado, derivados y complementarias • Industrias
químicas • Industrias cerámicas, de materiales de construcción
cristal y vidrio • Industrias de productos grasos y derivados de
los mismos y de lejía • Industrias del cuero, de objetos de piel y
complementarios • Industrias del papel y derivados • Indus­
trias de producción y transformación de fuerzas físicas, deriva­
das y complementarias • Aspectos sociales................................. 145
SECTOR SERVICIOS.......................................................................... 163
El transporte • El transporte terrestre por carretera • Transporte
i por ferrocarril • Comercio • Tipología • Aspectos sociales.... 166
LA POBLACION.................................................................................. 181
Población absoluta • Movimiento natural • Natalidad • Mortali­
dad • Crecimiento vegetativo • Nupcialidad • Movimientos
migratorios • Estructura de la población • Grupos de edad •
Clasificación por sexo • Clasificación según el estado civil •
Instrucción • Población activa • El poblamiento........................ 183
URBANISMO........................................................................................ 203
Plano de la villa • Caracteres generales • Salubridad e higiene •
Alumbrado y servicios eléctricos públicos • Obras públicas.... 205
SISTEMA POLITICO.......................................................................... 219
Las organizaciones • Los primeros meses de 1936 • La sublevación.
Período del Comité • Organización del núevo régimen • Las
bajas de los vencedores • La División Azul • Plan de defensa
pasiva • La oposición al régimen................................................. 221
ENSEÑANZA........................................................................................ 309
APENDICE............................................................................................ 321
EXCMA. DIPUTACION PROVINCIAL DE CORDOBA
CATALOGO DE OBRAS EDITADAS POR EL
SERVICIO DE PUBLICACIONES
COLECCION DE ESTUDIOS CORDOBESES
TOMOS PUBLICADOS
Ptas.

Evolución urbana de Córdoba y de los pueblos campiñeses, por An­


tonio López Ontiveros (2.a edición)................................................. 500-
La Campiña de Córdoba, necesidad de un cambio estructural, por
Jaime Loring Miró.............................................................................. 550-
Crisis de subsistencias y conflictividad social en Córdoba a princi­
pios del siglo XVI, por Bartolomé Yun Casalilla......................... 625.-
Compendio histórico y genealógico de los títulos de Castilla y seño­
ríos antiguos y modernos de la ciudad de Córdoba y su reino,
Manuscrito de Tomás Márquez de Castro y Estudio de José M.
de Bernardo Ares................................................................................ 800-
Ideologías y opciones políticas a finales del siglo XIX a través de la
prensa, por José M. de Bernardo Ares........................................... 700-
La educación española en la crisis de fin de siglo, por Luis Batanaz
de Palomares...................................................................................... 850.-
Moriscos y cristianos en el condado de Casares, por Rafael Benítez
Sánchez-Blanco.................................................................................. 900-
La peste en Córdoba, por Juan Ballesteros Rodríguez........ ................ 800-
E1 condado de Santa Eufemia a mediados del siglo XVIII, por Fran­
cisco Valverde Fernández........ ......................................................... 700.-
Historia de la asistencia psiquiátrica en Córdoba hasta el primer ter­
cio del siglo XX, por Gerardo García González........................... 700-
La facultad de medicina de la Universidad Libre de Córdoba y su
época (1870-1874), por Angel Fernández Dueñas...................... 1.000-
Córdoba hispano-romana, por Alejandro Ibáñez Castro..................... 1.200.-
Los arabismos en el léxico andaluz, por Teresa Garulo Muñoz........ 1.200-
Equipo, 57, por Angel Luis Pérez Villén................................................. 700.-
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asistencia médico-sanitaria institucional (1363-1816), por An­
tonio García del Moral..................................................................... 1.000.-
La obra poética de Luis Carrillo y Sotomayor, por Angelina Costa
Palacios................................................................................................ 1.200.-
Estudio de las comarcas Campiña alta y penibética de Córdoba. Di­
rectrices básicas para su ordenación territorial, por Antonio
Barroso Rodríguez............................................................................. 1.000-
Arqueología inédita de Córdoba y Jaén, por J. Serrano y J. A. More­
na López.............................................................................................. 1.000-
Emigración exterior de la provincia de Córdoba (1960-1980), por
José Naranjo Ramírez....................................................................... 700.-
Propiedad y explotación agraria en Puente Genii, por María Isabel
Jurado Carmona................................................................................ Agotado
Demografía rural andaluza: Rute en el Antiguo Régimen, por Barto­
lomé García Jiménez ........................................................................ 1.000.-
Del siglo XVII al XVIII en los señoríos del Sur de Córdoba, por
José Calvo Poyato............................................................................. 2.000.-
Prehistoria de Priego de Córdoba, por Beatriz Gavilán Ceballos.... 1.000.-
E1 Marquesado de Priego en la disolución del régimen señorial anda­
luz, por Jesús Estepa Giménez................ . ...................................... 1.500.-
Historia de Rute en la Edad Moderna, por Bartolomé García Jimé­
nez........................................................................................................ 1.200.-
Santaella raíces históricas en la Campiña de Córdoba, por Luis Al­
berto López Palomo.......................................................................... 1.200-
La ciudad ibero-romana de Igabrum, Cabra y Córdoba, por M.a Lu­
cía Segura Arista................................................................................ 1.000.-
Cabra en su prensa (1880-1910), por José Camero Ramos................ 1.500.-
E1 Santuario Ibérico de Torreparedones (Castro del Río-Baena. Cór­
doba), por José Antonio Morena López......................................... 1.000.-
E1 municipio romano de Ulía, por M.a Luisa Cortijo Cerezo.............. (en prensa)
Juan Valera. Cartas a su mujer, por Matilde Galera Sánchez............ 800.-
Palma del Río 1936-52, por Antonio León Lillo................................... 1.500.-
Se termino de imprimir
EL DIA 31 DE MAYO DE 1990.
EN LOS TALLERES
de la Imprenta San Pablo
SOR ANGELA DE LA CRUZ. 12
CORDOBA
I

I
EDITADO POR:

EXCMA. DIPUTACION PROVINCIAL DE CORDOBA


1LTMO. AYUNTAMIENTO DE PALMA DEL RIO

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