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UNIVERSIDAD AUTONOMO GABRIEL
RENE MORENO
GRUPO 1
Alvarez Mejia Paola Celeste – 223063861
Medina Limón Bianca Gisell – 223066346
Salvatierra Santos Maria Alejandra – 223067873
Soto Becerra Julio Moises – 223068098
Vasquez Vidal Steven Damian – 223068608
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TAREA 2 DUELO
MARCO TEORICO
1 KUBLER ROSS 5 ETAPAS
Elisabeth Kübler-Ross, psiquiatra suiza, desarrolló el modelo de las cinco etapas del
duelo en base a su investigación con pacientes terminales. A través de su observación directa,
identificó patrones emocionales comunes que las personas experimentan al enfrentar la muerte,
tanto la propia como la de seres queridos. Este modelo incluye 5 etapas negación, ira,
negociación, depresión y aceptación y (Florini, 2023) nos explica cada una de ellas:
Negación: La etapa de la negación no es simplemente rechazar la realidad, sino una
forma de defensa que nos permite manejar el impacto emocional tras la pérdida de un ser
querido. En este momento, es común tener pensamientos como “no puedo creer que esto
sea cierto” o “esto parece una pesadilla”. Nos cuesta imaginar cómo seguir adelante sin
esa persona.
Ira: La ira es una respuesta natural ante la pérdida, provocada por la sensación de
injusticia. Esta emoción nos ayuda a liberar la frustración que sentimos al enfrentar la
muerte, un hecho irreversible.
Negociación: En la etapa de negociación, intentamos hacer tratos o promesas en un
intento de revertir la situación. A menudo, nos dirigimos a fuerzas superiores,
prometiendo cambiar si la persona se salva. Aquí también reflexionamos sobre nuestros
errores y arrepentimientos en la relación, deseando poder cambiar lo que ocurrió.
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Depresión: Durante la etapa de depresión, no hablamos de depresión clínica, sino de la
profunda tristeza que acompaña a la pérdida. Aquí enfrentamos la realidad de lo
sucedido. Algunas personas se aíslan, sintiéndose desmotivadas y solas, lo que puede
llevar al retraimiento social.
Aceptación: La etapa final es la aceptación, donde aprendemos a convivir con el dolor de
la pérdida. Aceptar no significa olvidar ni dejar de sentir tristeza; es más bien reconocer
que la vida ha cambiado y que debemos adaptarnos a un mundo sin esa persona amada.
La pérdida de un ser querido conlleva varias etapas emocionales. Comienza con la
negación, donde se lucha por aceptar la realidad. Luego, la ira surge como respuesta a la
injusticia, seguida de la negociación, donde se buscan promesas para revertir la situación. La
depresión aparece con la tristeza profunda y el aislamiento, y finalmente, en la aceptación, se
aprende a convivir con el dolor, adaptándose a la nueva realidad sin esa persona.
Otros autores nos dicen como Kübler-Ross definió sus etapas empezando por la
negación como la incapacidad de aceptar que se padece una enfermedad, considerando el
diagnóstico como un error médico. La ira se describe como una reacción emocional de rabia,
envidia y resentimiento hacia quienes se consideran responsables de la pérdida de salud, que
puede incluir a médicos, familiares e incluso a uno mismo. Esta ira puede llevar a conductas
autodestructivas. La fase de pacto o negociación implica un intento de afrontar la culpa, donde el
paciente establece promesas con aquellos a quienes dirigió su ira, comprometiéndose con su
recuperación. La depresión se caracteriza por un profundo vacío y dolor ante la situación, lo que
puede llevar al paciente a abandonar el tratamiento. Finalmente, la aceptación se entiende como
el reconocimiento de la enfermedad y sus limitaciones sin buscar culpables, adoptando una
actitud de lucha y supervivencia. Esta fase se alcanza al reevaluar la pérdida y darle nuevos
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significados a la situación. Kübler-Ross enfatiza que la aceptación no es resignación ni un estado
de felicidad. (Miaja & Moral de la Rubia, 2013)
2 WORDEN (TAREAS DEL DUELO)
William Worden postula 4 tareas del duelo, La Tarea 1. Aceptar la realidad de la
pérdida: Cuando alguien fallece o se aleja, es común que neguemos esa realidad, deseando que
todo vuelva a ser como antes. Los rituales de duelo, como escribir cartas o crear un altar, son
fundamentales para aceptar la pérdida y reconocer que un ciclo ha terminado. En situaciones
especiales, como durante una pandemia, la tecnología puede ayudar a realizar despedidas
virtuales. Es crucial estar atentos a los sobrevivientes en casos de muertes inesperadas, ya que
pueden tener dificultades para aceptar lo ocurrido. La Tarea 2. Trabajar las emociones y el dolor,
en esta tarea es esencial reconocer y gestionar las manifestaciones del duelo, como el dolor
emocional y los cambios de conducta. La empatía de amigos y familiares es vital, evitando
presionar al doliente para que "deje de sufrir". Aunque esto provenga de buenas intenciones, es
mejor permitir que el dolor se exprese. También es importante evitar que el doliente use alcohol
o drogas como evasión. La Tarea 3. Adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente la
adaptación a la ausencia del fallecido depende de la relación que se tenía con él. Muchos
resistirán realizar las actividades que el fallecido hacía, especialmente si había una fuerte
dependencia. Durante este proceso, es común que se cuestionen valores y creencias. La Tarea 4.
Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo en esta fase, se busca que el
doliente encuentre un lugar para el fallecido en su vida emocional, recordándolo sin dolor y sin
renunciar a él. Esto permite seguir adelante y formar nuevas relaciones afectivas. La
participación activa del doliente es clave para superar el duelo, ayudándoles a reconocer su
fortaleza en el proceso. (Morales, 2020)
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3 DUELO COMPLICADO VS NORMATIVO
El duelo complicado o no resuelto se refiere a situaciones en las que la experiencia del
duelo se altera en su intensidad o en su desarrollo. Esto puede manifestarse de varias formas: por
ejemplo, en el duelo ausente o retardado, la persona niega la pérdida y espera el regreso del ser
querido, lo que genera una gran ansiedad y bloquea el avance del duelo. En el duelo inhibido,
hay una falta de expresión emocional, mientras que el duelo prolongado o crónico se caracteriza
por síntomas de depresión que persisten más de seis a doce meses. El duelo no resuelto es
similar, pero la persona se queda atada a la memoria del fallecido y no retoma su vida normal.
También existe el duelo intensificado, donde las reacciones emocionales son muy fuertes y
duraderas. El duelo enmascarado se presenta a través de síntomas físicos, y las reacciones de
aniversario anormalmente dolorosas son aquellas que, después del primer año, no deberían ser
tan intensas. (Vargas , 2003)
Alrededor del 10% de las personas experimenta un duelo complicado tras la pérdida de
un ser querido. En el caso de quienes han perdido a alguien por suicidio, este porcentaje puede
llegar al 78%, ya que enfrentan tanto el trauma de la muerte como el proceso de duelo al mismo
tiempo. El trastorno de duelo complejo o duelo complicado persistente se manifiesta cuando, un
año después de la pérdida, la persona presenta síntomas como anhelo, dolor, preocupación
constante por la muerte del ser querido, dificultades para aceptar la pérdida y recordar cosas
positivas sobre la persona fallecida. También pueden experimentar confusión, tristeza, ira, culpa,
evitación de recuerdos relacionados con el fallecido, un autoconcepto negativo, deseos de
muerte, soledad y problemas para pensar en el futuro o establecer nuevos objetivos. (Llacer,
Lacomba, & Perez, 2021)
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Un duelo normativo o duelo normal, es el proceso de adaptación emocional que
experimenta una persona ante la pérdida de un ser querido o una situación importante. Es un
proceso natural y esperable, donde la persona experimenta emociones como tristeza, ira,
negación, y eventualmente, aceptación de la pérdida. En este duelo diversos autores identifican
tres etapas en la evolución del duelo: la fase de impacto, que dura desde unas horas hasta una
semana y se caracteriza por embotamiento emocional y ansiedad, facilitada por rituales sociales;
la fase de "repliegue" o depresiva, que se extiende por semanas o meses, donde la persona
enfrenta la soledad tras la pérdida y puede experimentar síntomas similares a un trastorno
depresivo; y la fase de "recuperación", que se produce entre seis meses y un año después, en la
que se retoma el funcionamiento previo y se pueden formar nuevos lazos afectivos, a menudo
coincidiendo con un aumento emocional en el primer aniversario del fallecimiento. La reacción
normal a la pérdida puede incluir síntomas como bajo estado de ánimo, culpa, deseos de muerte,
trastornos sensoperceptivos, anorexia, pérdida de peso, insomnio y abandono de actividades, y si
estos persisten más allá de un año, se considera un duelo patológico o complicado. (Vargas ,
2003)
Es importante saber más sobre el duelo normal porque permite entender las reacciones
emocionales y físicas que surgen tras una pérdida. El autor (Florez, 2002) menciona que:
El duelo normal o duelo no complicado es una respuesta normal, con un carácter
predecible de sus síntomas y de su desarrollo. Al principio suele manifestarse como un
estado de “shock “caracterizado por aturdimiento, sentimiento de perplejidad y aparente
dificultad para captar el alcance de lo ocurrido. Suele ser breve, y es seguido de
expresiones de dolor y malestar como llanto y suspiros. También suelen presentarse
sensación de debilidad, pérdida de apetito y peso, dificultad para concentrarse, para
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respirar y para hablar e insomnio; son frecuentes los sueños sobre la persona fallecida,
que producen una sensación desagradable al despertar y comprobar que se trataba sólo de
Un sueño.
Es común el autorreproche, menos intenso que en un duelo patológico, caracterizado por
pensamientos que suelen centrarse en actos relativamente triviales que se hicieron o se
dejaron de hacer con el difunto.
Las personas que se sienten aliviadas de que se haya producido la muerte del otro y no la
suya suelen experimentar lo que se denomina culpabilidad del superviviente; creen, a
veces, que son ellos los que deberían haber muerto. (Pag.80)
El duelo normal, o no complicado, es una respuesta natural ante la pérdida, caracterizada
por un estado inicial de shock y síntomas como llanto, debilidad, pérdida de apetito e insomnio.
Se experimentan sueños sobre el fallecido y autorreproches relacionados con acciones pasadas.
Además, quienes sienten alivio por la muerte del otro pueden enfrentar la culpabilidad del
superviviente, creyendo que ellos deberían haber muerto en su lugar.
4 DIFERENCIAR TIPOS: POR MUERTE, DIVORCIO, PERDIDA DE SALUD
DUELO POR MUERTE
Cuando una persona enfrenta el duelo por la muerte de un ser querido, puede
experimentar una intensa tristeza, confusión, sentimientos de culpa y irritabilidad. A menudo, se
siente aislada, con un deseo de alejarse de los demás, y puede presentar síntomas físicos como
fatiga, insomnio y cambios en el apetito. Cada persona vive este proceso de manera única, lo que
hace esencial permitir espacio para estas emociones y buscar apoyo si resulta necesario.
(Morales, 2020)
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DUELO POR DIVORCIO
El divorcio es una experiencia sumamente dolorosa que afecta profundamente a nivel
emocional, familiar y económico, a menudo requiriendo apoyo psicológico, especialmente en
disputas por la custodia o bienes. Este proceso de duelo, similar al de una pérdida, puede incluir
recaídas, sobre todo en conflictos con la expareja. Aceptar la ruptura es difícil debido a la presión
social y los recuerdos, lo que impacta la autoestima. Las etapas del divorcio incluyen negación y
aislamiento, ira, negociación, depresión y, finalmente, aceptación, donde la persona aprende a
mirar hacia el futuro con optimismo. Superar cada fase es crucial para adaptarse a la nueva
realidad y evitar patrones emocionales dañinos. (Corbin, 2017)
DUELO POR PERDIDA DE SALUD
El duelo por la pérdida de salud comienza frecuentemente con negación, donde la
persona se resiste a aceptar la gravedad de su condición, pensando que es temporal.
Posteriormente, puede experimentar ira, sintiéndose frustrada y culpando a sí misma, a los
médicos o a la situación. En la fase de negociación, busca maneras de revertir su estado,
haciendo tratos mentales para mejorar su salud. A medida que la realidad se asienta, la depresión
puede surgir, con sentimientos de tristeza profunda y pérdida de identidad, al reconocer que su
vida ha cambiado drásticamente. Finalmente, muchos llegan a la etapa de aceptación, donde
reconocen su nueva realidad y comienzan a adaptarse, buscando estrategias para vivir de manera
significativa y positiva, a pesar de sus limitaciones. Este proceso puede variar en duración e
intensidad, y el apoyo emocional es crucial para facilitar la adaptación. Es importante mencionar
que existen duelos que empiezan antes de recibir un diagnóstico pues la persona puede haber
estado presentando síntomas desde meses atrás, que se encuentran alertando sobre problemas de
#salud y, por ende, ya encontrarse consciente de que está viviendo cambios en su cuerpo, en sus
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capacidades e incluso haber tenido que emplear modificaciones en su estilo de vida, sin embargo,
aún no sabe por qué y ello complica que se pueda llevar por completo el proceso pues se está en
un estado de incertidumbre. (Villarreal, 2024)
5 ROLE-PLAYING
Simulación de Terapia con un Paciente en Duelo
Participantes:
Terapeuta
Paciente
Terapeuta: Hola, Paola Gracias por venir hoy. Me gustaría saber cómo te sientes en este
momento.
Paciente: Me siento muy triste. Hay días en que parece que todo está bien, pero luego, de
repente, me llega la tristeza por la pérdida de Juan. A veces, ni siquiera puedo concentrarme en
otras cosas.
Terapeuta: Entiendo. La tristeza puede aparecer de manera inesperada y es
completamente natural. Perder a alguien tan significativo en tu vida es un proceso muy difícil.
¿Hay algo específico que haya desencadenado esos sentimientos hoy?
Paciente: Ayer vi una foto de Juan en una de nuestras vacaciones. Me recordó esos
momentos felices, y luego me golpeó de lleno la realidad de que ya no está aquí.
Terapeuta: Es normal que las memorias y las fotos traigan esos sentimientos a la
superficie. Recordar momentos felices puede generar tristeza porque también resalta la ausencia.
¿Cómo te sentiste al ver esa foto?
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Paciente: Me sentí nostálgico, pero también culpable. A veces pienso que debería estar
más triste o que no debería estar disfrutando de la vida sin él
Terapeuta: Lo que sientes es completamente válido. La culpa es una emoción común en
el duelo. Es importante recordar que también puedes honrar su memoria y seguir adelante al
mismo tiempo. ¿Te gustaría explorar cómo puedes equilibrar esos sentimientos?
Paciente: Creo que sí. Me gustaría saber cómo puedo recordar a Juan sin sentir que lo
traiciono.
Terapeuta: Una manera de hacerlo es a través de rituales o recuerdos que te conecten con
él. Por ejemplo, hacer un álbum de fotos o escribirle una carta. ¿Te parece que eso podría
ayudarte?
Paciente: Sí, he pensado en eso. Hacer un álbum podría ser una forma de mantener vivas
esas memorias. Pero también me asusta, porque sé que me hará sentir la pérdida nuevamente.
Terapeuta: Es completamente normal sentir miedo de enfrentar esos sentimientos. Sin
embargo, a menudo, al permitirte sentir la tristeza, puedes procesarla y, con el tiempo, encontrar
un sentido de paz. ¿Te gustaría intentar escribir una carta como primer paso?
Paciente: Podría intentarlo. Pero no sé qué escribir.
Terapeuta: No hay una forma correcta de hacerlo. Simplemente escribe lo que sientas.
Puedes hablarle sobre tus recuerdos, lo que te gustaría contarle ahora, o cómo te sientes sin
él/ella. Este puede ser un espacio para expresar lo que llevas dentro.
Paciente: Eso suena bien. Creo que necesito ese espacio para desahogarme.
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Terapeuta: Estoy aquí para apoyarte en eso. Recuerda, no hay prisa y cada uno tiene su
propio ritmo en el duelo. ¿Hay algo más que sientas que quisieras compartir hoy?
Paciente: Solo que a veces siento que estoy solo en esto. Nadie parece entender lo que
estoy pasando.
Terapeuta: Es comprensible sentirse así. El duelo puede ser una experiencia muy
solitaria. Pero aquí estás, compartiendo tus sentimientos. Eso es un gran paso. Nunca estás solo
en este proceso.
Referencias
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Corbin, J. (27 de Noviembre de 2017). Psicologia y Mente. Obtenido de
https://psicologiaymente.com/pareja/fases-de-divorcio
Florez, S. (2002). Duelo. ANALES SIS SAN NAVARRA, 80.
Florini, E. (17 de febrero de 2023). Las etapas del duelo: como transitarla . Obtenido de
https://www.unobravo.com/es/blog/etapas-del-duelo
Llacer, L., Lacomba, L., & Perez, M. (31 de diciembre de 2021). Duelo Complicado por la
muerte de un hijo: presentacion de un caso. Scielo, 34(3), 86.
Miaja, M., & Moral de la Rubia, J. (2013). El significado psicologico de las cinco fases del duelo
propuestas por Kubler-Ross mediante las redes semanticas naturales. Revista Cientificas
Complutenses By Core, 10(1), 110.
Morales, G. (26 de junio de 2020). Mente y Corazon tanatologia y psicologia a tu alcance.
Obtenido de https://menteycorazon.com/tareas-del-duelo-de-william-worden/
Vargas , R. E. (17 de Septiembre de 2003). Duelo y Perdida. Scielo, 5.
Villarreal, C. (5 de septiembre de 2024). Asociacion Libre. Obtenido de
https://www.alclinica.com/post/duelo-por-la-p%C3%A9rdida-de-salud