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Resumen - Libro Pensar, Componer, Construir, Una Teoría Útil de La Arquitectura - Francisco de Gracia

Francisco de Gracia reflexiona sobre la composición en arquitectura, destacando su papel esencial en el proceso de diseño como una forma de pensamiento que articula orden y creatividad. A través de un análisis histórico, argumenta que las reglas compositivas, aunque han evolucionado, siguen siendo herramientas útiles para guiar el proyecto arquitectónico sin limitar la innovación. El autor aboga por recuperar la composición como un recurso vivo y crítico en la práctica arquitectónica actual.
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Resumen - Libro Pensar, Componer, Construir, Una Teoría Útil de La Arquitectura - Francisco de Gracia

Francisco de Gracia reflexiona sobre la composición en arquitectura, destacando su papel esencial en el proceso de diseño como una forma de pensamiento que articula orden y creatividad. A través de un análisis histórico, argumenta que las reglas compositivas, aunque han evolucionado, siguen siendo herramientas útiles para guiar el proyecto arquitectónico sin limitar la innovación. El autor aboga por recuperar la composición como un recurso vivo y crítico en la práctica arquitectónica actual.
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PENSAR, COMPONER, CONSTRUIR: UNA TEORÍA ÚTIL DE LA ARQUITECTURA - FRANCISCO

DE GRACIA

PROLEGÓMENOS

En esta introducción, Francisco de Gracia plantea una reflexión general sobre el papel de la composición en
arquitectura. Destaca que el término "composición" ha sido históricamente ambiguo, utilizado con distintos sentidos
según la época y el autor. Más que ofrecer una definición cerrada, se interesa por su función como categoría
instrumental para pensar el proyecto arquitectónico.

Afirma que la composición no es algo accesorio, sino constitutiva del hecho arquitectónico: no hay arquitectura sin
una voluntad de organización y orden. Esta necesidad de ordenar no es solo funcional o estética, sino también
simbólica, cultural y cognitiva. El arquitecto, al proyectar, no solo resuelve un problema técnico, sino que articula
una forma de pensamiento mediante la forma.

Además, señala que esta tarea compositiva se mueve entre dos tensiones permanentes: por un lado, el deseo de
establecer reglas claras, sistemas de orden (como proporciones, simetrías, geometrías), y por otro, la libertad
creativa que desafía o subvierte esos órdenes. Así, la composición aparece como un campo intermedio entre la
norma y la invención, entre lo aprendido y lo descubierto.

COMPOSICIÓN REGLADA

En esta parte, el autor se adentra en el concepto de composición “reglada”, es decir, aquella basada en normas,
cánones o sistemas que guían al arquitecto en la organización formal del proyecto.

Hace un recorrido histórico para mostrar cómo, desde la antigüedad, la arquitectura ha buscado establecer principios
normativos que permitan enseñar y aprender a proyectar. Cita los tratados clásicos como el de Vitruvio o los tratados
renacentistas, donde las reglas compositivas (proporciones, órdenes clásicos, simetrías) tenían un valor normativo
claro.

Sin embargo, con la modernidad, estas reglas tradicionales se relativizan, dando lugar a otros modos de pensar la
composición: por ejemplo, la planta libre en Le Corbusier o la modulación estructural en Mies van der Rohe.
Aunque estos también se basan en sistemas, ya no tienen el carácter universal o intocable de los antiguos cánones.
La regla moderna es más operativa que normativa: sirve para explorar posibilidades, no para imponer formas fijas.

Francisco de Gracia sugiere que estas “reglas” siguen siendo útiles, no como recetas, sino como herramientas para
el pensamiento proyectual. La composición reglada no debe entenderse como un corsé, sino como una guía que
orienta sin limitar, que permite pensar de forma estructurada sin eliminar la creatividad.

¿DE QUÉ NOS QUIERE CONVENCER EL AUTOR?

El autor quiere convencernos de que la composición arquitectónica no es un arte decorativo ni un conjunto de


trucos formales, sino una dimensión esencial del pensamiento arquitectónico. Componer es, en última instancia,
una forma de pensar el proyecto, de dotar de sentido, orden y coherencia a una idea espacial.

También intenta demostrar que, aunque las reglas compositivas cambian con el tiempo, su existencia y su uso siguen
siendo fundamentales para enseñar, entender y proyectar arquitectura. La composición reglada no es un pasado
muerto, sino un recurso vivo que puede ser reinterpretado críticamente. Nos invita, por tanto, a recuperar la
composición como herramienta útil y consciente en el proceso de proyectar, sin dogmatismos pero también sin
renunciar a su potencia estructuradora.

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