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Negrete Alarcón, J. A. (2025) - Movimientos y Conflictos Socioambientales Desde La Perspectiva de La Ecología Política

La tesis analiza la manifestación comunitaria en Juan C. Bonilla, Puebla, contra la planta Bonafont, destacando el impacto socioambiental de la empresa en la sequía local y la respuesta de la comunidad ante la falta de acción de las autoridades. A través de un enfoque de ecología política, se exploran las luchas por la justicia socioambiental y el derecho al agua, evidenciando la corrupción y la explotación de recursos hídricos en México. Este movimiento se ha convertido en un símbolo de resistencia para comunidades indígenas y originarias, enfrentando desafíos ambientales y sociales significativos.

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Negrete Alarcón, J. A. (2025) - Movimientos y Conflictos Socioambientales Desde La Perspectiva de La Ecología Política

La tesis analiza la manifestación comunitaria en Juan C. Bonilla, Puebla, contra la planta Bonafont, destacando el impacto socioambiental de la empresa en la sequía local y la respuesta de la comunidad ante la falta de acción de las autoridades. A través de un enfoque de ecología política, se exploran las luchas por la justicia socioambiental y el derecho al agua, evidenciando la corrupción y la explotación de recursos hídricos en México. Este movimiento se ha convertido en un símbolo de resistencia para comunidades indígenas y originarias, enfrentando desafíos ambientales y sociales significativos.

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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES

MOV IMIE NT OS Y C ONF LIC T OS SOC IOA MB IE NT AL E S

DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ECOLOGÍA POLÍTICA:

EL CASO DE LA MANIFESTACIÓN COMUNITARIA

CONTRA LA PLANTA BONAFONT EN EL

MUNICIPIO DE JUAN C. BONILLA, PUEBLA.

TESIS
QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE

LICENCIADO EN CIENCIAS POLÍTICAS


Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
v
PRESENTA:

JORGE ANDRÉS NEG RETE AL ARCÓN

DIRECTORA DE TESIS:

DRA. MARITZA ISLAS VARGAS

C I U D A D U N I V E R SI T A R I A, C D .M X . , 2 1 D E F E BR E R O D E 2 02 5
UNAM – Dirección General de Bibliotecas
Tesis Digitales
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Resumen
En marzo de 2021, durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19, los
malestares sociales y ambientales que afectaban a las comunidades del municipio
de Juan C. Bonilla, Puebla, culminaron en una manifestación colectiva contra la
empresa embotelladora Bonafont, acusada de ser responsable de la sequía de los
pozos y manantiales locales. Ante la falta de respuesta efectiva de las autoridades
a nivel federal, estatal y municipal, y frente a la creciente criminalización de sus
demandas, los colectivos comunitarios decidieron adoptar medidas contundentes,
como la ocupación de las instalaciones de la empresa, con el fin de frenar el abuso
y detener el daño ambiental. Este movimiento se consolidó como un referente a
nivel nacional en la presente década, convirtiéndose en un símbolo de resistencia
para comunidades originarias, indígenas y en defensa del medio ambiente.
El presente estudio aborda este caso desde la perspectiva de la ecología política y
el resarcimiento de la justicia socioambiental, analizando el camino emprendido por
la comunidad para enfrentar y resolver problemas socioambientales mediante la
organización colectiva. El trabajo combina investigación documental y de campo,
recopilando testimonios de primera mano y recorriendo el territorio en cuestión. Este
fenómeno pone en evidencia el grave deterioro ambiental y la deficiencia en la
calidad del derecho al agua en México, un país que enfrenta serios desafíos
ambientales, los cuales repercuten directamente en la vida social y generan
problemáticas hídricas. El estudio también realiza un análisis de las disposiciones
jurídicas e institucionales existentes, destacando la dimensión comunitaria como
una vía esencial para lograr una justicia socioambiental más equitativa.

Palabras clave: agua, derecho al agua, ecología política, movimientos


socioambientales, agravio ambiental, conflicto socioambiental, conflictos
hídricos, lenguajes de valoración, territorio hidrosocial, gestión de recursos
hídricos, justicia socioambiental.

3
AGRADECIMIENTOS
A la Universidad Nacional Autónoma de México, que me brindó todo para mi formación
profesional y humana, los buenos momentos y la oportunidad de crecer y superarme.
A la profesora Maritza Islas, asesora y quien alentó a formalizar este proyecto.

Agradecimientos especiales a la comunidad de Santa María Zacatepec y la Colonia José


Ángeles por su amabilidad, tiempo y valentía. Este trabajo no podría haberse realizado sin
su ayuda.
Al movimiento de Pueblos Unidos.
Agradecimientos a Ale y a Nelly; por su tiempo, conocimiento y amabilidad.

A Cholula, tierra que me vio crecer.

A mis padres, Jorge y Leticia, a mi hermano, Rodrigo, por todo el esfuerzo y cariño que me
han brindado.

A mis amistades, que han estado conmigo desde la preparatoria, por su cariño y lealtad; a
quienes, durante la pandemia, no me dejaron hablándole solo a las cortinas; y los de la
universidad, por su confianza y buenos momentos que compartimos.

A la familia Hori, que me recibió en la ciudad.

A mi familia, a mi abuela Socorro; a la memoria de mis abuelos Oscar, Lety y Manuel,


quienes estarían muy orgullosos.

A un porvenir mejor, con justicia social y ambiental.


A las y los que luchan por defender y mejorar este mundo.

Portada por Rodrigo Negrete

4
“Los derechos no se conceden, se conquistan”
Noam Chomsky.

“No heredamos la tierra de nuestros ancestros, la


tomamos prestada de nuestros venideros”
Proverbio navajo.

Los pueblos indígenas y originarios no debemos pedir


permiso a ningún empresario, a ninguna autoridad, a
ninguna institución del Estado corrupto y tirano. Los
pueblos originarios no permitiremos que nos contaminen
nuestra tierra, nuestra agua, nuestro territorio. Los
pueblos indígenas no permitiremos el saqueo del agua
por ninguna empresa traficante, saqueadora,
comercializadora de agua. El agua es nuestra y no
permitiremos que ninguna empresa, industria o Estado
nos contamine, despoje o trafique con la vida. El agua es
nuestra y la cuidaremos y la defenderemos como la vida
misma (Mauro, 2 de marzo de 2024).

5
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 9
CAPÍTULO I......................................................................................................... 21
1.1 El agua como derecho universal ................................................................. 22
1.2 El agua como derecho constitucional y marco jurídico ................................ 25
1.2.1 Saneamiento ........................................................................................ 28
1.3 Instituciones garantes sobre el manejo del agua ........................................ 29
1.4 Una brecha de desigualdad, panorama de problemáticas actuales ............ 34
CAPÍTULO II........................................................................................................ 43
2.1 La ecología política como enfoque .............................................................. 44
2.2 El conflicto socioambiental .......................................................................... 53
2.3 Deuda ecológica: la ecología popular o de los pobres ................................ 56
2.4 Lenguajes de valoración y territorio hidrosocial ........................................... 64
2.4.1 El Territorio hidrosocial ......................................................................... 68
CAPÍTULO III....................................................................................................... 71
3.1 Semblanza de una localidad: Juan C. Bonilla ............................................. 71
3.2 El río Metlapanapa ...................................................................................... 78
3.2.1 Proyecto Integral Morelos y el gasoducto ............................................. 82
3.2.2 El deterioro de la cuenca del Atoyac ..................................................... 86
3.3 Danone-Bonafont y el agravio ..................................................................... 89
3.3.1 Volvic, Francia y Juan C. Bonilla, México: dos comunidades asediadas
por Danone .................................................................................................... 91
3.3.2 El agua embotellada: México, primer consumidor mundial ................... 95
3.4 Juan C. Bonilla desde la llegada de Bonafont ............................................. 99
3.5 El movimiento de resistencia de Pueblos Unidos ...................................... 107
3.5.1 Marzo de 2021 .................................................................................... 108
3.5.2 Mayo 2021. El socavón de Puebla ...................................................... 110
3.5.3 Agosto 2021- febrero 2022: La toma de las instalaciones ................... 112
3.5.4 Febrero de 2022. Desintegración del Altepelmecalli ........................... 118
3.5.5 El movimiento después del Altepelmecalli .......................................... 121

6
3.6 El Basurero de Cholula y los Pueblos Unidos: nueva problemática .......... 125
CAPÍTULO IV .................................................................................................... 131
4.1. Entrevista y testimonios de integrantes del Movimiento de Pueblos Unidos
contra la Planta de Bonafont ........................................................................... 131
4.2 Trabajo de campo y recorrido por la región y sus principales cuerpos
acuíferos ......................................................................................................... 177
4.2.1 El manantial de Santa María Acuexcomac.......................................... 202
CONCLUSIONES .............................................................................................. 209
ANEXOS ............................................................................................................ 227
BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS ................................................................... 237

Fuente de Tláloc, Biblioteca Central de Ciudad Universitaria, 10 de junio de 2024.


Tláloc llora sangre a una fuente seca y vacía, reclamando la libertad de su preciada
agua y tierra. AGUA, LIBERTAD, TIERRA.

7
8
INTRODUCCIÓN
A principios de 2024 atestiguamos una crisis amenazante en materia hídrica en el
país. La falta de lluvia durante la temporada de 2023 impidió un abastecimiento
pleno de los cuerpos acuíferos, de los cuales dependemos la mayoría de los
mexicanos que habitamos en ciudades.

Tras mucho tiempo volteamos a ver un problema que hemos dejado de lado y cada
año parece empeorar. Rogamos por una respuesta a la naturaleza para
abastecernos del vital líquido sólo cuando nuestras necesidades se ven
amenazadas. Así como ocurrió en este 2024, existen comunidades a lo largo y
ancho de México, América Latina y el mundo, donde subsistir con 100 litros de agua
por persona, tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud, es algo
impensable.

Mientras carecemos de una distribución equitativa del agua, de un ambiente y


cuerpos acuíferos sanos, y de soluciones concretas a problemáticas hidro sociales,
la corrupción y el abuso por parte de algunos funcionarios y empresas que lucran
con los recursos hídricos del país a expensas de la población y el medio ambiente.
Esta situación ha mantenido a México como rehén del consumo de agua
embotellada, dependiente de empresas, en su mayoría extranjeras, convirtiéndolo
en el país con mayor consumo de agua embotellada del mundo. Los recursos
hídricos en todo el territorio nacional son limitados y desiguales debido no sólo a
características geográficas y climáticas, sino también a factores sociales,
económicos y políticos.

Una solución fácil es culpar al ambiente de la falta de lluvia, de inundaciones, de la


desigualdad hídrica en el país. Sin embargo, la realidad es que la administración
pública, las empresas y la sociedad son partes integrales de esta ecuación, que
resulta en un acceso desigual al agua potable y la contaminación de los cuerpos
acuíferos del país. Más del 70% de los lagos, ríos, y mantos acuíferos del país se
encuentran contaminados por fuentes humanas. ¿De dónde provienen los químicos
y la basura que han contaminado nuestros ríos? ¿Quiénes permitieron la tala
inmoderada de bosques y selvas en el país? ¿Quiénes arrojan sus desechos,

9
esperando que el agua se los lleve? ¿Quiénes han amenazado a quienes alzan la
voz? ¿Quiénes han ignorado los llamados de la naturaleza y de las poblaciones
vulnerables?

Teniendo en cuenta que México es el país con mayor estrés hídrico en


Latinoamérica, y considerando las preocupantes proyecciones futuras debido al
aumento global de la temperatura y el daño ambiental, enfrentamos una realidad
que debe ser atendida con urgencia. Si las condiciones ya son difíciles, la
sobreexplotación del agua por parte de empresas, con el conocimiento y
permisividad de las autoridades, hace aún más complicada la subsistencia de
cientos de comunidades en el país.

Ante la inacción de las autoridades, el atropello de las leyes, la invalidación de las


regulaciones mexicanas, la minimización de las advertencias de científicos y
expertos, y la desatención a los reclamos de cientos de comunidades periféricas,
indígenas y originarias, han surgido alternativas impulsadas por la misma población.
Aunque algunas de estas acciones son descalificadas como extremas, han logrado
mayor impacto y abren posibilidades para construir un mundo más justo.

En los valles centrales del estado de Puebla, a menos de veinte kilómetros de la


capital poblana, se encuentra el municipio de Juan C. Bonilla. Allí, con una población
de menos de veinte mil habitantes, han sido testigos durante décadas de cómo sus
tierras y ríos han sido agraviados y contaminados por empresas locales, tuberías
clandestinas, desechos domésticos y la sobreexplotación del manto acuífero por
parte de la industria en los Múltiples corredores industriales al poniente de Puebla.

Así como el paisaje lacustre de Tenochtitlán se perdió por siempre, el paisaje


ribereño de la milenaria Cholula ha quedado sepultada por toneladas de basura, de
aguas negras y una urbanización desorganizada. La identidad de los pueblos
cholultecas resiste desde hace más de 500 años y conserva elementos únicos que
lo hacen una de las ciudades habitadas más antiguas del continente. El arraigo a la
tierra, el pasado indígena y el sincretismo religioso forja una identidad indisoluble
de los pueblos cholultecas que se solidarizan en sus fiestas, sus tradiciones, pero
también para causas sociales y ambientales que lo exigen.

10
En la década de 1990 se instaló en el municipio de Juan C. Bonilla la empresa
distribuidora de agua “Arco iris”, que poco tiempo después fue adquirida por
Bonafont, que a su vez fue absorbida por la transnacional de alimentos y bebidas
Danone. Desde su instalación, las y los vecinos de la colonia José Ángeles,
perteneciente al municipio nombrado, denunciaron que los niveles de sus pozos de
riego y domésticos disminuyeron. La situación continuó así por cerca de treinta
años. Mientras tanto, más empresas se instalaron en la comunidad o en municipios
aledaños, cercanos a los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. A raíz del proceso
de industrialización, el Metlapanapa, principal cuerpo de agua del municipio, así
como el río Atoyac comenzaron su estado de degradación ambiental.

La situación escaló hasta llegar a las primeras manifestaciones en el año 2008


contra la empresa Bonafont, a la cual se responsabilizó de la sequía de los pozos
de la comunidad. Sin embargo, no se llegó a ninguna solución y la inconformidad
se mantuvo.

Cercana al Aeropuerto Internacional “Hermanos Serdán” del estado de Puebla, los


últimos gobiernos estatales (2011 a 2022) impulsaron la instalación de un gasoducto
y la llegada de más empresas sin consultar a los habitantes. Desde un punto de
vista acrítico, podría parecer que estas comunidades están "en contra del desarrollo
y la creación de fuentes de empleo". No obstante, al observar las formas en las que
se sobreexplota el agua de la comunidad, se vierten residuos en el río y fosas a lo
largo del municipio, y, en caso de protestar, se reprime y se amenaza a las y los
habitantes, podríamos mirar con claridad las consecuencias destructivas que
supone el “desarrollo” enmarcado en una economía de mercado.

La situación comenzó a agravarse en 2019 cuando la comunidad de Zacatepec,


junta auxiliar de Juan C. Bonilla, se levantó en protesta contra la instalación de
tuberías destinadas al cercano corredor industrial textil, sin una explicación clara
sobre su propósito. En respuesta, la población decidió bloquear la carretera a
Huejotzingo. La recién formada Guardia Nacional fue ‘estrenada’ en este conflicto,
según relata ‘Mauro’, uno de los testigos entrevistados en este trabajo. A raíz de
estos eventos, Mauro sufrió encarcelamiento, persecución política y amenazas,

11
aunque esto no detuvo su activismo, incluso tras haber sido encarcelado. En
México, la situación para los activistas es alarmante; enfrentan constantes
amenazas, persecuciones y asesinatos, que se han disparado en los últimos diez
años y siguen en aumento, esto será comentado en el cuarto capítulo.

A pesar de años de intentos de diálogo con las autoridades municipales, estatales


y federales, no se logró llegar a ningún acuerdo. Aunque se presentaron propuestas,
los activistas señalan que estas fueron sistemáticamente violadas por las empresas
y el gobierno. Ninguna de las iniciativas abordó el rescate de los cuerpos acuíferos
del municipio, la detención de la sobreexplotación del agua subterránea ni impuso
sanciones a las empresas por sus prácticas nocivas.

En 2021, en plena pandemia de Covid-19, ni siquiera el confinamiento logró detener


la lucha por lo que consideran suyo y en comunidad: el agua. Por su razón, junto
con otras de la región de Cholula, organizó el movimiento de Pueblos Unidos por la
Defensa del Agua y la Tierra, integrando a habitantes de todas las edades, géneros,
estratos sociales y diversas comunidades del municipio y del estado. Su demanda
era clara: el cierre de los pozos y el fin de la sobreexplotación por parte de la
empresa Bonafont.

El 22 de marzo de 2022, Día Internacional del Agua, tras una asamblea popular en
Zacatepec, se decidió bloquear las entradas y salidas de la empresa para exigir el
cese de los abusos. Mientras afuera se instalaba un plantón, dentro de la empresa
se celebraba el Día del Agua con el reparto de pasteles. Con esta acción comenzó
oficialmente el movimiento y el plantón de Pueblos Unidos contra Bonafont-Danone.

El plantón rápidamente captó la atención de los medios estatales, y en poco menos


de cinco meses, el movimiento ganó apoyo y visibilidad a nivel nacional e
internacional. Comunidades urbanas, indígenas y ambientalistas se sumaron a la
lucha contra Bonafont y expresaron su apoyo. En mayo de ese mismo año, un
socavón apareció en medio de los sembradíos cercanos a la planta. Tras volverse
viral en los medios, estudios determinaron que el socavón fue causado por
movimientos subterráneos y la extracción masiva de agua en la zona, validando así
las preocupaciones del movimiento. Otra prueba del daño ambiental y su

12
recuperación se encuentra en los testimonios recogidos en el capítulo IV, donde se
menciona que, semanas después del cierre de los pozos, los niveles de los espejos
de agua en los pozos comunitarios se recuperaron significativamente.

El 8 de agosto de 2021, en el aniversario del natalicio de Emiliano Zapata, el


movimiento tomó una decisión crucial: ante la falta de respuesta por parte de las
autoridades y la empresa, votaron para ocupar de manera definitiva las
instalaciones de la planta. Una vez dentro, clausuraron los pozos y transformaron el
espacio en la Casa de los Pueblos 'Altepelmecalli'. Durante casi siete meses de
ocupación, se llevaron a cabo coloquios, conferencias, actividades culturales,
infantiles y diversas iniciativas comunitarias.

La toma de la planta impulsó el movimiento a nivel internacional, atrayendo la


atención de comunidades en otras partes del mundo que enfrentaban problemas
similares debido a la extracción masiva de agua por parte de empresas. Un caso
similar es el de Volvic, en Francia, donde Danone también ha causado graves
afectaciones.

Sin embargo, en febrero de 2022, un operativo con uso de la fuerza pública desalojó
el plantón y devolvió el terreno a la empresa. No obstante, ante la presión y las
demandas sociales, las autoridades y la empresa decidieron clausurar los pozos y
poner fin a la extracción de agua. Aunque la planta fue reinaugurada en 2022 como
un centro de distribución con la presencia de autoridades estatales y municipales,
fracasó y actualmente se encuentra cerrada y custodiada por la policía.

Tras el desalojo, el movimiento fortaleció su presencia al aliarse con otros colectivos


indígenas y ambientalistas, y continuó su lucha en defensa del agua. Entre sus
iniciativas destacaron la creación de la Caravana por el Agua y la Vida y la Asamblea
Nacional del Agua. Manteniéndose firme en su convicción, lograron su objetivo de
detener la extracción de agua. Para ellos, el agua no se vende; el agua se ama y se
defiende.

La metodología de este trabajo se presenta como un estudio de caso dentro de una


investigación cualitativa. A través de una exhaustiva investigación bibliográfica y la

13
recolección de información a través de entrevistas en grupos focales con miembros
del movimiento Pueblos Unidos, así como trabajos de campo y visitas a los
escenarios del fenómeno estudiado, se ha construido el marco teórico y conceptual
que sustenta este estudio. Además, se han obtenido solicitudes de transparencia
de entidades gubernamentales relevantes para enriquecer el análisis.

La entrevista fue hecha al mediodía del sábado 2 de marzo de 2024 en el municipio


de Juan C. Bonilla, Puebla. Se entrevistaron a once personas, cinco mujeres y seis
hombres. Cada uno con sus respectivos seudónimos: Ale, Nelly, Lucy, Roy, Mauro,
Luis, José, Beto, Lore, Lupe y Xime. Se obtuvieron 59 páginas de transcripción y
una hora con treinta y seis minutos de audio. Las preguntas abordaron todos los
temas pertinentes sobre el contexto de la situación, memorias, opiniones, consejos
y la formación del movimiento antes, durante y después del plantón. Por
confidencialidad, las personas entrevistadas solicitaron el anonimato.

El recorrido fue hecho al día siguiente domingo 3 de marzo de 2024 en compañía


de mi madre y de Nelly, integrante del movimiento. Se recorrió la cabecera
municipal, las juntas auxiliares de Nextetelco, Zacatepec, la colonia José Ángeles y
parte del municipio de Huejotzingo. Se tomaron más de 50 fotografías con mi
dispositivo móvil y son las que se visualizan en el capítulo IV. Las tomas satelitales
con fuente en Google Earth fueron utilizadas para orientar y señalar
geográficamente los lugares visitados.

El enfoque metodológico adoptado para este estudio se basa en la teoría de la


ecología política. Esta perspectiva nos permite identificar y analizar las relaciones
de poder entre los diferentes actores e intereses involucrados, así como estudiar los
movimientos socioambientales y explorar el concepto de ecología popular o de los
pobres, tal como lo propone Martínez Alier y Guha (1994) para el estudio de
movimientos de comunidades vulneradas.

Para ello, se busca responder la siguiente pregunta: ¿Qué cualidades hacen del
Movimiento de Pueblos Unidos contra Bonafont un movimiento
socioambiental? Con el objetivo de identificar todas las características posibles
que den respuesta a esta pregunta, se incluye una pregunta específica en cada

14
capítulo. Se utiliza un marco conceptual basado en el estudio de la ecología política,
abarcando conceptos como movimientos socioambientales, agravios ambientales,
justicia social, territorio hidrosocial, derechos humanos y acceso al agua potable, y
el lenguaje de valoración.

El presente trabajo consta de cuatro capítulos, siguiendo un recorrido de lo general


a lo particular. El primer capítulo aborda el derecho al acceso al agua potable y
situación del agua en México. En el segundo capítulo, se exploran los conceptos de
ecología política y territorio hidrosocial. El tercer capítulo presenta el contexto, los
antecedentes y datos relevantes sobre el municipio de Juan C. Bonilla y el
movimiento de Pueblos Unidos. Finalmente, el cuarto capítulo incluye entrevistas
con testimonios y un recorrido presencial por la zona estudiada.

El primer capítulo titulado “Derecho al agua y situación de conflictos hídricos en


México, una revisión general” tiene como objetivo responder las preguntas ¿qué es
el derecho al agua potable?, y ¿cuál es la situación hidrosocial en el país? Esto con
el fin de comprender que el acceso al agua potable es un Derecho Humano
universal y que el Estado debe garantizar el acceso al vital líquido de manera
equitativa, limpia, con infraestructura adecuada y teniendo un sistema de
saneamiento de aguas residuales a fin de evitar problemas ambientales y riesgos
para la salud.

Se introduce con aspectos generales de derecho internacional, conferencias, pactos


y convenciones que abordan el tema; la reforma Constitucional de 2011 que integra
este derecho; las labores de las instituciones federales y estatales, el marco jurídico
y normativo por el cual se rigen las instituciones garantes en el tema y los
procedimientos sobre la explotación y propiedad de las aguas en el territorio
nacional. Continúa con el papel del saneamiento, donde se encuentran grandes
retos a pesar del avance de cobertura de la infraestructura hidráulica en el país. La
sanidad de aguas residuales sigue siendo un tema pendiente que ha generado
contaminación en los principales cuerpos de agua del país. Finalmente se muestra
la alarmante situación y conflictos hídricos presentes en el país, donde las
características geográficas y climáticas desfavorecen regiones del país, pero

15
también se muestra que la actividad humana y política es generadora de brechas
de desigualdad, contaminación y sobreexplotación que lejos de combatir estas
diferencias naturales las acentúa y genera desequilibrios hidro sociales.

El segundo capítulo, titulado “Fundamentos de la ecología política y el vínculo


política-ambiente-agua: conflictos y la movilización socioambiental”, busca
responder a la pregunta: ¿por qué es importante la ecología política en el estudio
de movimientos socioambientales? Este capítulo, el más conceptual del trabajo,
explica cómo esta corriente de estudio surgida en la segunda mitad del siglo XX
integra ideas centrales de la política: el poder con la ecología. Se demuestra que la
política y el ambiente están intrínsecamente vinculados y no pueden ser
considerados de manera aislada. Esta estrecha relación se refleja en ejemplos
como el crecimiento económico, el desarrollo industrial, la construcción
infraestructura y la gestión de desastres naturales.

Comenzando con el origen y desarrollo del enfoque de estudio, se introduce uno de


los conceptos centrales de la teoría: el conflicto socioambiental. Este concepto
permite analizar cómo el ambiente y la sociedad coexisten bajo diversos esquemas
de dominio sobre la naturaleza, generando condiciones que vulneran tanto al
ambiente como a las comunidades desfavorecidas. Estas tensiones crean la
necesidad de defender tanto el territorio como la naturaleza. A continuación, se
aborda el concepto de deuda ecológica, donde las relaciones de poder crean
condiciones de agravio tanto sobre la naturaleza como sobre la sociedad. Este
concepto se vincula con las externalidades, reinterpretadas por la ecología política
en contraste con la economía neoclásica.

Finalmente, en el apartado de lenguajes de valoración y territorio hidrosocial, se


menciona que, a pesar de la narrativa hegemónica que prioriza el desarrollo
económico, existe una pluralidad de entendimientos en la sociedad respecto a la
naturaleza y su relación con ella. En particular, la ecología popular o de los pobres
estudia cómo las comunidades desfavorecidas enfrentan los retos del desarrollo
desde la adversidad, enriqueciendo así la perspectiva humana sobre la convivencia
entre nosotros y con la naturaleza. A través del diálogo, el bien común, la lucha y la

16
defensa de los territorios hidro sociales, donde el agua actúa como un agente socio-
natural, estas comunidades, especialmente las indígenas, periféricas y originarias
no sólo de México, sino de todo el mundo, ofrecen valiosas lecciones sobre la
convivencia sostenible.

Al respecto, quisiera hacer dos aclaraciones. En primer lugar, la elección de la


ecología política como perspectiva teórica responde a una decisión metodológica
fundamentada en las particularidades del caso de estudio: un conflicto
socioambiental en un contexto semirrural y multicultural, caracterizado por múltiples
agravios ambientales, además de la persecución y criminalización de la labor
ambientalista.

En segundo lugar, el marco teórico está integrado de manera dinámica con el


análisis empírico, lo que explica que no se haya seguido la estructura habitual que
separa el capítulo teórico del estudio de caso. En cambio, las categorías teóricas se
van definiendo conforme se desarrolla el análisis del caso, permitiendo una mayor
coherencia entre teoría y práctica.

Considero relevante esta aclaración metodológica para explicar por qué se aborda
este caso desde la literatura de la ecología política en lugar de otras perspectivas
igualmente valiosas, como la teoría de género y movimientos feministas, la acción
colectiva o el estudio clásico de movimientos sociales. Reconozco que este mismo
fenómeno podría analizarse a partir de estas otras teorías, que ofrecen enfoques
complementarios y distintos matices sobre procesos complejos y cambiantes. Sin
embargo, la ecología política permite un análisis específico y adecuado para los
múltiples agravios ambientales y la persecución en el contexto semirrural y
multicultural de este caso.

El tercer capítulo se adentra en nuestro caso de estudio presentando las


características económicas, políticas, sociales, geográficas y climáticas del
municipio de Juan C. Bonilla, con el fin de conocer a profundidad el territorio y la
sociedad. Este capítulo responde todas las preguntas centrales del caso de estudio,
tales como ¿qué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿cuánto? ¿quiénes? ¿dónde? y ¿por qué?

17
Se comienza narrando los primeros problemas visibles, como la contaminación del
río Metlapanapa y la cuenca del Atoyac en el estado de Puebla. Se aborda la
instalación del gasoducto y los problemas socioambientales generados en toda la
región cercana al volcán Popocatépetl, así como los movimientos de resistencia
interestatales entre Puebla, Tlaxcala y Morelos, que tristemente han enfrentado el
asesinato de uno de sus activistas, Samir Flores Soberanes.

En detalle sobre Bonafont, se discute su llegada, las quejas de la comunidad, los


antecedentes y las solicitudes de transparencia e investigaciones que evidencian la
sobreexplotación del manto acuífero. Además, se descubre una relación de agravio
con la comunidad en Volvic, Francia, donde la misma Danone ha secado los
manantiales de este pueblo francés. Se expone también la situación del consumo
de agua embotellada en México y cómo se ha vuelto dependiente de compañías
extranjeras que controlan más del 80% de las ventas de agua embotellada.

Respecto al movimiento se muestran los problemas que han tenido con la autoridad
local, estatal y federal, la persecución política, las manifestaciones que han hecho
por el río y contra la planta. Mostrando el poco interés de las autoridades por atender
el problema. Para ello fue necesario dividir en tiempo cronológico los sucesos que
van desde los meses previos, la organización comunitaria, la toma de marzo, el
plantón hasta agosto y la toma de las instalaciones durante siete meses para
después narrar el fin de la toma, consecuentemente narrando las acciones que han
hecho desde el fin del plantón en febrero de 2022, donde actualmente siguen
manteniendo su lucha contra el polémico basurero en los límites de Cholula y
Calpan.

Finalmente, el cuarto capítulo, dividido en dos partes: I. Entrevista y testimonios de


integrantes del Movimiento de Pueblos Unidos contra la Planta de Bonafont; II.
Trabajo de campo y recorrido por la región y sus principales cuerpos acuíferos, cuya
fuente fue el trabajo de campo y la entrevista a testimonios integrantes del
movimiento en un grupo focal, se muestran extractos esenciales de la entrevista de
hora y media. Los detalles que narran, sus consejos, las preocupaciones y las
esperanzas mostradas son la esencia y médula del trabajo. Cada cita, cada página

18
explora y colabora con la teoría expuesta. Más que sólo conseguir la información,
es darle la importancia a su testimonio plasmado como una manera de lucha
colectiva, alternativas resolutivas, de contracorriente política, de reivindicación y
autonomía de los pueblos originarios e indígenas.

El recorrido por los principales cuerpos acuíferos del municipio también enriquece
a manera de relato los escenarios descritos de primera fuente. La importancia de
los sentidos y la descripción para entender el estado de deterioro y la presencia del
movimiento en el lugar. Se muestran fotos y tomas satelitales de los lugares con el
fin de dar una referencia visual. Con este apartado se concluye el capítulo y el
presente trabajo dando paso a las conclusiones.

Los hallazgos encontrados a lo largo del trabajo enriquecen y otorgan un aporte


reciente al estudio de la ecología política y la comprensión de los movimientos
socioambientales. Desde los datos proporcionados por diarios y periodistas,
científicos y expertos en el tema, así como por las entrevistas, los recorridos de
campo, pasando por las solicitudes de transparencia, revelan contradicciones entre
las fuentes oficiales y un profundo desconocimiento del tema por parte de las
autoridades, en particular la autoridad municipal. Esto refleja que hay mucho por
hacer y que existe una incapacidad de resolución y desinformación por parte del
gobierno y las empresas, que no son transparentes ni cumplen con lo establecido
por la ley. Este hecho ha alimentado la desconfianza de la comunidad del municipio
hacia las autoridades e instituciones de cualquier nivel ante la falta de acciones
mediadoras. También muestran un profundo sistema de beneficios a las empresas
que no pagan los costes socioambientales y donde los afectados son las
comunidades aledañas. Pero lo más importante, también muestra que hay
alternativas y existen medios por los cuales se puede empezar el cambio y
conciencia en la comunidad.

19
20
CAPÍTULO I
Derecho al agua y situación de conflictos hídricos en México, una revisión
general
El agua desde una perspectiva legal e institucional, además de ser empleada como
un recurso económico (CNDH, 2014), es un bien público y cultural, esencial tanto
para la vida humana y no humana como para el equilibrio ambiental. Asimismo, es
una condición necesaria para lograr la igualdad social, siempre y cuando se
acompañe de medidas y políticas que cuiden el entorno. En ese sentido, el
reconocimiento del derecho universal del acceso al agua potable y al saneamiento
de aguas residuales adquiere mayor relevancia.

El análisis, desde una perspectiva de la ecología política, de los principios legales a


nivel internacional, nacional y estatal que respaldan el derecho al agua, junto con
las leyes relacionadas con su uso a nivel nacional y, específicamente, en la entidad
poblana y el municipio de Juan C. Bonilla, ayudará a comprender la desigualdad en
el acceso al agua potable y la emergencia de los movimientos socioambientales que
buscan garantizar este derecho.

Observar las problemáticas actuales en torno al agua en México revela que la


disparidad en el acceso y los conflictos socioambientales no son fenómenos
aislados, sino interconectados. La desigualdad en el acceso al agua potable y a los
servicios de calidad afecta a una parte considerable de la sociedad, limitando el
disfrute pleno de este derecho.

En conferencia presencial, el 29 de noviembre de 2023, Joan Martínez Alier,


economista español y experto en ecología política (Martínez Alier, 2023), destacó la
necesidad de no abordar los conflictos de manera aislada, ya que muchos
comparten orígenes, actores y objetivos similares.

La situación del agua en México nos obliga a preguntarnos cómo evitar escenarios
catastróficos y lograr un equilibrio entre las necesidades de la sociedad y los límites
ambientales del planeta. Los fenómenos climatológicos, intensificados por el cambio
climático, han tenido consecuencias significativas, afectando especialmente a los
más desfavorecidos y ampliando la brecha de desigualdad.

21
1.1 El agua como derecho universal
Además de ser seres sociales, somos también seres biológicos insertos en la
naturaleza con necesidades inherentes a todo ser vivo. El reconocimiento de que
sin agua no podemos sobrevivir es crucial, y en el contexto de la sociedad, el agua
se erige como una necesidad básica primordial. Ninguna civilización puede
prescindir de ella y a lo largo de la historia la disponibilidad de agua ha estado
vinculada al surgimiento y establecimiento de las sociedades.

La garantía del acceso al agua potable y al saneamiento de aguas residuales es un


derecho manifiesto e incuestionable que subyace en la subsistencia de la vida y en
todas las actividades esenciales para una existencia digna, incluyendo el aseo
personal o doméstico. Además, es innegable el papel fundamental del agua en
actividades como la agricultura, la ganadería y la industria.

El derecho fundamental al acceso al agua es un precepto de universalidad


reconocido por todas las convenciones y Estados de Derecho. Desde la Conferencia
de las Naciones Unidas del Mar del Plata en 1977, se han abordado
internacionalmente temas relacionados con la promoción del acceso, la
infraestructura, el cuidado y la conservación del agua. Azar (2017) documenta 21
campañas a nivel de las Naciones Unidas sobre el tema del agua, desde la
Conferencia del Mar del Plata hasta el Acuerdo de París en 2015.

En el ámbito del Derecho Internacional, existen organismos, como el Consejo


Mundial del Agua, que promueven políticas de accesibilidad respetando marcos
ambientales y sociales. Asimismo, la Asociación Mundial del Agua (Global Water
Partnership), creada por el Banco Mundial en 1996, opera como una red de
instituciones civiles y gubernamentales centradas en el cuidado y acceso al recurso
hídrico.

Un organismo internacional de observación que ha estado presente desde 1997 es


el Foro Mundial del Agua. México fue la sede del cuarto foro en 2006, donde se
reconoció la Declaración ministerial que garantiza el derecho al agua como un
derecho humano fundamental (Azar, 2017). Durante su quinta edición en 2009,
celebrada en Estambul, Turquía, líderes mundiales firmaron dicha declaración con

22
el objetivo de desarrollar estrategias para la gestión del agua que permitan combatir
los cambios globales.

Otro compromiso internacional relevante es la Observación 15 del Pacto


Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC, 2002), que
destaca y reafirma la universalidad del acceso al agua potable. Define el agua
potable como aquella utilizada para fines domésticos, higiene personal, beber y
cocinar, y establece que el Estado debe prever todas las medidas necesarias para
garantizar este derecho sin reservas.

La Observación 15 del PIDESC y el Programa Conjunto de Monitoreo para el


Abastecimiento de Agua y Saneamiento (PJM), realizado por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF), consideran que una persona tiene acceso al agua potable si la fuente se
encuentra a menos de un kilómetro del lugar de uso. Según la OMS, una persona
utiliza aproximadamente 100 litros de agua diarios en promedio, excluyendo el
consumo de productos que requieren grandes cantidades de agua, como productos
de origen animal, vehículos y ropa.

En el caso de América Latina, persiste un alto grado de violación del derecho al


agua, pese a ser la región que concentra 31% del agua dulce del planeta (Banco
Mundial, 2015), siendo la cuenca del Amazonas donde se posee 20% del agua en
Latinoamérica (Azar, 2017). Es relevante recordar que sólo 30% del agua en el
planeta es apto para el consumo humano al clasificarse como agua dulce, mientras
que el resto es agua oceánica.

La violación de este derecho se atribuye en parte al acceso desigual, influido por


factores de orden político y socioeconómico, así como a fenómenos ambientales
que afectan la captación y extracción de agua en toda la región. Aunque según
datos del Banco Mundial (2015) hay un crecimiento positivo cercano al 90% en
infraestructura hidráulica en Latinoamérica, por otra parte, el acceso y las
disparidades entre países generan otra perspectiva, donde la pobreza y la
marginación transforman el panorama.

23
Aproximadamente 37 millones de personas carecen de acceso a agua potable, y
casi 110 millones no tienen acceso a saneamiento. Los países con el menor acceso
al agua potable de América Latina son: Haití, República Dominicana, Nicaragua,
Ecuador, Perú y Bolivia (…) Latinoamérica será una de las regiones más afectadas
por el cambio climático, por el posible aumento de las inundaciones y sequías, la
reducción de la superficie agrícola y una posible pérdida de terrenos ubicados en
zonas de baja altitud (Banco Mundial, 2015).

A pesar de las prospectivas negativas, en la región se han dado pasos importantes


para alcanzar una infraestructura adecuada y un acceso equitativo al agua. Entre
los esfuerzos supranacionales que, por su relevancia moral y ética, han enmarcado
una ardua labor en hacer valer los derechos de los desfavorecidos para tener
acceso al agua potable y saneamiento, está el Tribunal Latinoamericano del Agua
(TLA), iniciativa ética y ciudadana fundada en 1998 con el objetivo de juzgar y hacer
valer los acuerdos internacionales en materia de gestión y protección del agua
dando resoluciones de manera no vinculante.

Esta instancia tuvo un notable papel en la audiencia sobre el caso de la


contaminación de los ríos Atoyac y Xochiac (Puebla y Tlaxcala), donde dictaminó
violación de las propias normas mexicanas y la omisión por parte de los organismos
garantes como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la Secretaría de Medio
Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) (véase el capítulo III).

A partir de esto, podemos inferir que las condiciones en América Latina presentan
similitudes, incluso en un país con notables disparidades y desafíos sociales como
México, donde la marginación, la pobreza y la falta de acceso a infraestructura de
agua potable y saneamiento son evidentes. No obstante, es importante destacar
que en las últimas tres décadas ha habido un notable aumento en el desarrollo de
infraestructura y recursos jurídicos relacionados con los derechos humanos,
reafirmando así el compromiso por hacer valer este derecho. En ese sentido, es
destacable la labor del Estado Mexicano en unirse a pactos internacionales y
ratificar tratados que abordan temas del derecho al acceso igualitario del agua
potable, como la propia PIDESC, y como mencioné anteriormente, en ser sede del
Cuarto Foro Mundial del Agua en 2006.

24
1.2 El agua como derecho constitucional y marco jurídico
En 2011, se vivió una reforma sustancial e importante en materia de Derechos
Humanos. La reforma publicada el 10 de junio de 2011 “buscó principalmente el
fortalecimiento del sistema de reconocimiento y protección de los derechos
humanos en México e implicó la modificación de 11 artículos constitucionales”
(CNDH, 2021). Entre los cambios más importantes se encuentra la incorporación de
todos los derechos humanos de los tratados internacionales como derechos
constitucionales. Por lo que en el año 2012 se reformó el artículo cuarto, párrafo
sexto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), donde
se menciona el derecho de acceso universal al agua potable y su saneamiento. Si
bien, el Estado Mexicano ya había tratado estos temas anteriormente, no fue sino
hasta 2012 que se tuvo una reforma en la materia que reconoció
constitucionalmente este derecho.
La calidad universal es de carácter válido para todo ser humano sin distinción
alguna. No habrá motivo de discriminación que impida el goce del derecho.

Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para


consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible.
El Estado garantizará este derecho y la ley definirá las bases, apoyos y modalidades
para el acceso y uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos, estableciendo
la participación de la Federación, las entidades federativas y los municipios, así
como la participación de la ciudadanía para la consecución de dichos fines (CPEUM,
art.4, p.6).

Ahora, es necesario señalar parte del marco jurídico, encabezado por los
lineamientos que establecen la propiedad de las aguas a la Nación y su distinción
con las de soberanía estatal y de propiedad privada. Esto será útil para comprender
las problemáticas ocurridas en el municipio de Juan C. Bonilla, Puebla,

El artículo 27, párrafo tercero, de la Constitución establece la regulación del manejo


de las aguas estatales y los lineamientos para su utilización. En este contexto,
destaca la referencia específica a las aguas subterráneas, que constituye el
elemento desencadenante del problema en el municipio ya mencionado.

25
Las aguas del subsuelo pueden ser libremente alumbradas mediante obras
artificiales y apropiarse por el dueño del terreno, pero cuando lo exija el
interés público o se afecten otros aprovechamientos, el Ejecutivo Federal
podrá reglamentar su extracción y utilización y aún establecer zonas
vedadas, al igual que para las demás aguas de propiedad nacional.

Enfatizo la relevancia de este artículo, ya que aborda los agravios expresados por
los habitantes de Juan C. Bonilla, destacando que el conflicto principal proviene del
uso inadecuado del agua subterránea debido a la sobreexplotación de los mantos
freáticos en su comunidad.

En relación con lo anterior, señalo la importancia del artículo 115 constitucional,


fracción III, que especifica las responsabilidades de los municipios en cuanto a los
servicios de drenaje, agua potable y saneamiento. Esta referencia será relevante
posteriormente, dado los problemas experimentados en el mencionado municipio
poblano, donde los residentes expresaron su descontento ante la falta de acción por
parte de las autoridades locales y acusaron al gobierno de favorecer intereses
privados por encima del interés público.

Para abordar el caso del municipio de Juan C. Bonilla, es imperativo destacar los
fundamentos jurídicos del estado en el que se encuentra, Puebla. En la Constitución
Política del Estado Libre y Soberano de Puebla (CPELSP), el artículo 12 reafirma el
derecho al agua potable, mientras que el artículo 104 dispone, de manera similar al
artículo 115 constitucional, la responsabilidad de los ayuntamientos en la gestión
del agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de aguas
residuales.

VI. Proteger el derecho que tiene toda persona al acceso, disposición y saneamiento
de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable
y asequible, en los términos que establece la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos (Art. 12 CPELSP).

Los Municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos siguientes:259


a). Agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas
residuales;260 (Art. 104, CPELSP).

26
En cuanto a la legislación, es destacable que la Ley de Aguas Nacionales, ley
reglamentaria del artículo 27 constitucional; y la Ley de Aguas del Estado Libre y
Soberano de Puebla, ambas son las normativas a nivel federal y estatal
respectivamente. Estas establecen las directrices para la preservación,
accesibilidad, explotación, saneamiento y las autoridades encargadas de la gestión
del vital líquido.

Estas leyes presentadas conforman el marco jurídico del cual me valdré para
contrastar y hacer referencia a los argumentos presentados por las autoridades en
relación con el conflicto en el municipio de Juan C. Bonilla, Puebla que se abordará
con más detalle más adelante. Véase el siguiente diagrama del marco jurídico
(elaboración propia).

27
1.2.1 Saneamiento
El saneamiento no sólo es un derecho sino también una obligación del Estado. El
acceso al agua potable no puede concebirse ni entenderse plenamente sin un
sistema de saneamiento de calidad que facilite diversos usos del agua, garantizando
al mismo tiempo que no afecte la salud pública y reduzca el impacto ambiental
causado por su contaminación en los múltiples usos cotidianos, ya sea a nivel
personal, doméstico o industrial.

El Programa Conjunto de Monitoreo para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento


(PJM) define al saneamiento de agua como la tecnología de más bajo costo que
permite eliminar higiénicamente las excretas y aguas residuales y tener un medio
ambiente limpio y sano.

En México, las normas regulatorias de saneamiento se encuentran establecidas en


las Normas Oficiales Mexicanas, emitidas por la autoridad competente, en este
caso, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT).

Dentro de las Normas Oficiales Mexicanas en el tema de la calidad del recurso


hídrico se encuentran la NOM-001-SEMARNAT-1996 y NOM-002-SEMARNAT-
1996, relacionadas con los límites máximos permisibles de contaminantes en las
descargas de aguas residuales, la primera de ellas en agua y bienes nacionales, y
la segunda a los sistemas de alcantarillado urbano o municipal (CNDH, 2014: 7).

No obstante, existe una notable brecha, al menos en el estado de Puebla, en cuanto


a la aplicación efectiva de estas normativas de saneamiento. El estado deplorable
de los ríos en la zona, como el Rabanillo, Atoyac y Metlapanapa, brinda una clara
percepción de la situación.

En Puebla, según datos proporcionados por el gobierno federal en el Cuarto Informe


de Gobierno (2022), se registra que el estado cuenta con un total de 397 plantas de
tratamiento. No obstante, únicamente 38% de ellas se encuentra en funcionamiento,
lo que equivale a 149 plantas en operación. Según el informe del presidente Andrés
Manuel López Obrador, desde el año 2008 hasta 2021, estas plantas nunca

28
operaron en su totalidad, llegando incluso a funcionar a un porcentaje inferior a la
mitad (Llaven, 2022A: La Jornada de Oriente).

El Cuarto Informe de Gobierno también destaca que se ha incumplido con las


condiciones de descarga de aguas residuales establecidas por la NOM-001
SEMARNAT-1996. Esta normativa exige a los responsables la implementación de
sistemas de tratamiento para verter aguas residuales en cuerpos de agua con la
calidad mínima requerida (Llaven, 2022A).

Finalmente, el 11 de marzo de 2022 se llevaron a cabo reformas en la NOM-001


SEMARNAT-1996 publicadas dentro del Diario Oficial de la Federación (DOF), que
establecen los límites permisibles de contaminantes en las descargas de aguas
residuales en cuerpos receptores de propiedad nacional. Esto representa un nuevo
compromiso en cuanto al tratamiento de aguas y la mejora de la calidad del agua
en el país.

En la zona geográfica del caso de estudio, se enfrenta a una triste realidad donde
la mayoría, sino todos sus ríos se encuentran fuertemente contaminados, ya sea
por desechos sanitarios o industriales. Según Llaven (2022B), 80% de los ríos en la
entidad poblana sufre un grave nivel de contaminación y aproximadamente 66% de
estos representan un riesgo para la salud pública.

1.3 Instituciones garantes sobre el manejo del agua


En México, las autoridades competentes en materia de agua son la CONAGUA,
órgano administrativo desconcentrado de la SEMARNAT.

En la Ley de Aguas Nacionales (LAN), Capítulo III, art. 9, quedan refrendados las
labores de la CONAGUA como organismo garante de acción sobre el uso y cuidado
del agua. “Sus funciones en materia de gestión de las aguas nacionales y sus bienes
públicos inherentes, con autonomía técnica, ejecutiva, administrativa, presupuestal
y de gestión en los actos de autoridad que le corresponden conforme a la Ley de
Aguas Nacionales”.

A continuación, destaco el capítulo 3 fracciones IX, X y XX, y el artículo 20 y 23, las


cuales delinean el papel de la CONAGUA en la concesión del uso del agua a
29
entidades privadas, con el objetivo de fomentar un aprovechamiento integral y
adecuado de los recursos hídricos. Este tema será desarrollado en el capítulo III,
donde se abordará la sobreexplotación de los mantos freáticos. Mientras tanto,
estas fracciones se mantienen como parte integral del marco jurídico que sustenta
este trabajo.

“ARTÍCULO 3. Para los efectos de esta Ley se entenderá por: …

VIII. "Asignación": Título que otorga el Ejecutivo Federal, a través de "la Comisión" o
del Organismo de Cuenca que corresponda, conforme a sus respectivas
competencias, para realizar la explotación, uso o aprovechamiento de las aguas
nacionales, a los municipios, a los estados o al Distrito Federal, destinadas a los
servicios de agua con carácter público urbano o doméstico; …

IX. Programar, estudiar, construir, operar, conservar y mantener las obras hidráulicas
federales directamente o a través de contratos o concesiones con terceros, y realizar
acciones que correspondan al ámbito federal para el aprovechamiento integral del
agua, su regulación y control y la preservación de su cantidad y calidad, en los casos
que correspondan o afecten a dos o más regiones hidrológico – administrativas.

X. Apoyar, concesionar, contratar, convenir y normar las obras de infraestructura


hídrica que se realicen con recursos totales o parciales de la federación o con su aval
o garantía, en coordinación con otras dependencias y entidades federales, con el
gobierno del Distrito Federal, con gobiernos de los estados que correspondan y, por
medio de éstos, con los gobiernos de los municipios beneficiados con dichas obras,
en los casos establecidos en la fracción anterior;

XIII. "Concesión": Título que otorga el Ejecutivo Federal, a través de "la Comisión" o
del Organismo de Cuenca que corresponda, conforme a sus respectivas
competencias, para la explotación, uso o aprovechamiento de las aguas nacionales,
y de sus bienes públicos inherentes, a las personas físicas o morales de carácter
público y privado, excepto los títulos de asignación;

XX. Expedir títulos de concesión, asignación o permiso de descarga a que se refiere


la Ley de Aguas Nacionales y su reglamento, reconocer derechos y llevar el Registro
Público de Derechos de Agua.

30
ARTÍCULO 20. De conformidad con el carácter público del recurso hídrico, la
explotación, uso o aprovechamiento de las aguas nacionales se realizará mediante
concesión o asignación otorgada por el Ejecutivo Federal a través de "la Comisión"
por medio de los Organismos de Cuenca, o directamente por ésta cuando así le
competa, de acuerdo con las reglas y condiciones que dispone la presente Ley y sus
reglamentos. Las concesiones y asignaciones se otorgarán después de considerar a
las partes involucradas, y el costo económico y ambiental de las obras proyectadas.

ARTÍCULO 23. El título de concesión o asignación que otorgue "la Autoridad del
Agua" deberá expresar por lo menos: Nombre y domicilio del titular; la cuenca
hidrológica, acuífero en su caso, región hidrológica, municipio y localidad a que se
refiere; el punto de extracción de las aguas nacionales; el volumen de extracción y
consumo autorizados; se referirán explícitamente el uso o usos, caudales y
volúmenes correspondientes; el punto de descarga de las aguas residuales con las
condiciones de cantidad y calidad; la duración de la concesión o asignación, y como
anexo el proyecto aprobado de las obras a realizar o las características de las obras
existentes para la extracción de las aguas y para su explotación, uso o
aprovechamiento, así como las respectivas para su descarga, incluyendo tratamiento
de las aguas residuales y los procesos y medidas para el reúso del agua, en su caso,
y restauración del recurso hídrico. …”

La CONAGUA desempeña un papel fundamental como entidad especializada en el


estudio del agua a nivel nacional. Un ejemplo de su labor sería el análisis de los
fenómenos hídricos en el país, incluyendo cómo se recupera el agua y cuáles son
las entidades con mayores índices de estrés hídrico. Este último término se define
como el desequilibrio entre la demanda de agua y su disponibilidad en un
determinado territorio.
En este contexto, la oferta se refiere al agua disponible, mientras que la demanda
se relaciona con la necesidad de explotación para diversos fines que incluyen el uso
doméstico, económico e industrial, entre otros.

La oferta de agua renovable nacional es de 447 km3/año, compuesta por 21% de


recarga de acuíferos y el resto por agua superficiales. Si se compara
internacionalmente, la oferta renovable nacional ubica a México entre los países de

31
oferta media-alta por sus valores absolutos (lugar 25), sobre todo por sus recursos
subterráneos, pero media-baja en términos per cápita (lugar 94) (FAO, 2016). Como
sucede con la mayoría de los recursos naturales, no obstante, la disponibilidad no
se distribuye de modo homogéneo en un territorio, y en México sucede que el agua
renovable se concentra en su región sur, mientras que en las del centro y norte es
más bien escasa (López, C. 2017: 16).

La CONAGUA maneja trece regiones hidrológico-administrativas (RHA). Las RHA


están formadas por agrupaciones de cuencas, las cuales son consideradas las
unidades básicas de gestión de los recursos hídricos del país. Cada RHA (imagen
1) está diseñada para abordar las características específicas de cada cuenca
hidrográfica en sus áreas. La gestión integral del agua implica monitorear y regular
el uso del agua, prevenir inundaciones, conservar ecosistemas acuáticos, entre
otras responsabilidades.

Imagen 2. Regiones hidrológico-administrativas. Fuente: SEMARNAT

32
Cabe resaltar que Puebla se encuentra en dos regiones hidrológicas
administrativas: La región IV “Balsas”, y la región X “Golfo centro”. Para fines de este
trabajo, la región Balsas suscribe las zonas donde se encuentran los afluentes y
aguas subterráneas correspondientes del municipio de Juan C. Bonilla y el Valle de
Cholula-Huejotzingo que manifiestan sus problemáticas.
En el estado, la autoridad correspondiente de igual manera es la Comisión Estatal
de Agua y Saneamiento del Estado de Puebla (CEASPUE), órgano descentralizado
de la Secretaría de Infraestructura del estado de Puebla. Cuya labor se centra en la
disminución de la desigualdad y mejorar el acceso y la cobertura de los servicios
básicos para viviendas y propiciar la conservación sustentable de los recursos
hídricos. Así como apoyar y asesorar a los municipios y sistemas operadores de
agua y saneamiento del estado de Puebla para mejorar la calidad, cantidad y
continuidad de los servicios (CEASPUE, 2023).

33
1.4 Una brecha de desigualdad, panorama de problemáticas actuales
Entre las disposiciones legales y la realidad, el decir y el hacer, hay una gran brecha.
En México, ha habido un gran avance en la cobertura de red de agua potable y
alcantarillado. El CONEVAL (2018) estimó que para el año 2018, 94.5% de la
población mexicana contaba con acceso a agua potable.

En cuanto al alcantarillado, el INEGI (2015) señala que, a nivel nacional, en 1990,


el 62% de las viviendas contaban con drenaje, el porcentaje se elevó a 75% en el
año 2000, para 2005 fue de 85% y en 2010 se ubicó en 89%. En cuanto al suministro
a nivel nacional 73% recibe agua diariamente, 13.9% de seis a tres veces por
semana y 13.1% de la población recibe agua dos o menos veces por semana
(CONEVAL, 2018)

Si bien las cifras han mostrado la eficacia y el mejoramiento en menos de tres


décadas en los rubros ya mencionados, hoy enfrentamos otros problemas, como es
la distribución equitativa del agua y la falta de ésta provocada por sequías y
fenómenos climatológicos y una distribución socialmente desigual. Estas
problemáticas han sido empeoradas por condiciones ambientales y climáticas
desfavorables que acarreamos gracias al calentamiento global y al perjuicio
ambiental.

Hay que aceptar una realidad, México enfrenta grandes problemas que le
conciernen sobre la distribución equitativa del agua. Una cosa es el avance en
sistemas de cobertura y saneamiento de agua, y otra es saber cómo llega el agua
potable. ¿Es de calidad? ¿El suministro es equitativo? ¿Qué impacto tiene en el
ambiente?

El estrés hídrico se expresa sobre las fuentes de agua subterráneas y superficiales:


uno de cada seis acuíferos localizados principalmente en el norte y centro del país
está ya comprometidos con sobreexplotación, salinización o contaminación
(CONAGUA, 2016); mientras que al menos la mitad de las cuencas nacionales
exhibe alta y muy alta alteración eco-hidrológica de ríos (Garrido et al., 2012). Lo
anterior se asocia directamente con el grave deterioro en la salud de los ecosistemas
del país que se registra en la literatura académica (Sanderson et al., 2002;

34
González-Abraham et al., 2015; González-Mora et al., 2014; Kolb, 2008) (López,
2017: 15)

Como se menciona en el texto de Carlos López (2017) en el país persiste una alta
demanda de agua y una distribución inequitativa por condiciones naturales y
humanas. Lo natural concierne a que no en todos los estados del país tiene la misma
disposición de recursos hídricos. El norte del país presenta grandes niveles de
estrés hídrico debido a que no hay grandes volúmenes de agua subterránea o sobre
la corteza terrestre a comparación del sureste mexicano.

Por su parte resulta irónico que las zonas de mayor estrés también son las de mayor
demanda, específicamente la zona centro “El patrón geográfico de demanda de
agua [...] no sigue al de su disponibilidad. Las concesiones para las regiones de baja
disponibilidad (Norte y Valle de México) representaron en 2016, 33% del total
nacional, a pesar de que cuentan con sólo 8% de la disponibilidad” (López, 2017:
20).

En el caso de la zona del Valle de México, vemos que el estrés hídrico es debido a
diversos factores como el mal manejo y estado del alcantarillado, la
sobreexplotación de mantos acuíferos terrestres y subterráneos, la densidad
poblacional y la existencia de problemáticas sociales como la pobreza y marginación
generan gran estrés y problemas hídricos. Perló y Castro (2018) mencionan que la
sobreexplotación promedio en un año en la ciudad equivale a un 120%, en la ciudad
tan sólo se trata el 20% del agua utilizada, menos del 5% se reutiliza, 46% del agua
se pierde por fugas en las redes de abastecimiento y el 42% del agua de la ciudad
se importa desde otros estados (Denzin, 2017).

Para Azar (2017), México es el primer país en América Latina con mayores crisis
hídricas, teniendo en cuenta que 93% de los ríos se encuentran contaminados, lo
que deja apenas 7% del agua dulce disponible para consumo humano.

La región Norte y centro concentran 77% de la población total del país, donde se
genera 85% del PIB, pero, apenas cuenta con 32% de disponibilidad del vital líquido.
Esto ha generado que los sectores agroindustrial y pecuario empleen cerca de 80%

35
del uso de agua que se consume en el país, y en algunos casos sin pagar o pagando
muy poco debido a los subsidios ofrecidos a estas industrias.

En la Ciudad de México se tiene una cobertura de red de más de un 98% en todos


los hogares de la ciudad, sin embargo, como he mencionado esto no quiere decir
que el acceso a este sea equitativo y parejo. CONEVAL (2018) calcula que 78% de
los hogares recibe diariamente el líquido para sus necesidades, mientras que el
resto una o dos veces por semana.

Esto nos habla de una desigualdad social, es decir de un fenómeno social


multidimensional y heterogéneo provocado por estructuras violentas que se replican
generación tras generación y que hacen referencia a las asimetrías en la capacidad
de apropiación de los recursos y activos productivos (ingresos, bienes, servicios,
entre otros) que constituyen o generan bienestar entre distintos grupos sociales
(CEPAL, 2018).

Como menciona Berenice García (2022), los porcentajes no miden el acceso real,
mucho menos la calidad y la continuidad del agua. Si sólo nos basamos en estos
datos “estaríamos evadiendo nuestra realidad y nos alejaríamos de la sostenibilidad
del recurso; la verdad es que no todas las personas que viven en la ciudad cuentan
con agua todos los días o con instalaciones de saneamiento dignas y seguras” (ibid.,
2022: 111).

García (2022: 111) señala que la Ciudad de México presenta un balance hídrico
negativo donde la explotación es mayor a la renovación del recurso hídrico.
Fenómenos sociales combinados con fenómenos ambientales resultan en el
desbalance donde la sobreexplotación, sequías, mal planeación de infraestructura
pública hídrica, fugas (debido a diferencias del suelo y mantenimiento) entre otros,
terminan por crear una situación delicada donde quienes mayor pagan los costos
ambientales son los más vulnerables.

Iztapalapa, Tláhuac, Xochimilco y Tlalpan, las tres alcaldías con mayor índice de
marginalidad de la ciudad, son también las que sufren el mayor desabasto de agua,

36
así como las que presentan mayores conflictos por el recurso en la ciudad (ibid.,
2022).

La desigualdad hídrica se agudiza. El 10 de noviembre de 2023, el gobierno de la


capital anunció la reducción en el suministro de agua del Sistema Cutzamala, al
evidenciar que las presas, como la de Valle de Bravo, se encuentran en un estado
crítico, marcando su nivel más bajo en los últimos 27 años. Por lo tanto, se
implementará una disminución del flujo de líquido en un 25% durante más de cinco
meses, con el objetivo de evitar el desabastecimiento en la Zona Metropolitana del
Valle de México (El Financiero, 2023).

La Ciudad de México, siendo uno de los centros urbanos más grandes del mundo y
el principal del país, así como un generador y receptor de considerables recursos
económicos, se enfrenta a problemas sociales y ambientales significativos. Esta
problemática, aunque con sus particularidades, se replica en otros estados, donde
a pesar de las diferencias persisten la desigualdad, la explotación, el afán de lucro
y los daños socioecológicos.

En términos de Albert Ruda (2008), el daño ecológico se refiere al avanzado y


continuo deterioro del medio ambiente, debido principalmente a intereses
económicos y la falta de responsabilidad social de las empresas. Él aboga por una
responsabilidad social conjunta objetiva e ilimitada para la reparación adecuada de
los daños medioambientales diciendo "quien contamina paga”.

Otra visión distinta y crítica al posicionamiento de Ruda (2008) es la de Joan


Martínez Alier, quien señala que la solución de “quien contamina paga” mantiene
abierto e impune el perjuicio ambiental, ya que impone la valoración del daño
ambiental sólo en términos económicos, negando las implicaciones de orden
ecológico, político y social. Para Martínez Alier, es importante impulsar acciones con
miras a una justicia ambiental y justicia social, donde ambas son intrínsecas e
inseparables.

El norte de la República mantiene estadísticas similares de infraestructura para el


agua potable, pero el acceso a fuentes renovables es escaso. Ejemplo de ello es la

37
grave situación que ciudades como Monterrey vivieron en pleno 2022 y 2023 con la
crisis de abasto debido a los bajos niveles de represas que irrigan la metrópoli a
causa de la escasez de lluvias.

Los niveles de las reservas de las presas Cerro Prieto y La Boca descendieron
considerablemente hasta llegar a estar por debajo del 5% de su capacidad. La zona
metropolitana de Monterrey solo disponía de 13,500 litros de agua por segundo,
cuando el consumo regular diario es de 16,500 litros por segundo (González, 2022).

No es de extrañar que quienes más sufrieron el corte y desabasto hayan sido las
colonias marginadas y de escasos recursos dando prioridad, a pesar de los cortes,
a las zonas industriales. En palabras del Dr. Ismael Aguilar, investigador del
Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente de El Colegio de la
Frontera Norte (El Colef), la escasez es debida a una mala gestión gubernamental
que no previó la situación, además de la suma de factores climáticos como las
sequías los bajos niveles de las represas del estado y la explotación de mantos
acuíferos.

Recalca además el académico que ha figurado una lista de empresas que han
cedido ciertos pozos, así como unos particulares volúmenes de agua; entre ellas,
Heineken y Ternium. Una vez más, señala el doctor, no ha sido suficiente, y continúa
la queja de la sociedad y el estado por el acaparamiento de las aguas subterráneas
por parte de las industrias privadas (Colef, 2023).

Por otro lado, según el informe de Raúl Robledo (2022) para La Jornada, alrededor
de 500 colonias del Área Metropolitana de Monterrey experimentaron escasez y la
completa falta de agua durante días enteros. Una vez más, se evidencia que la
combinación de sequías, falta de previsión por parte del gobierno y la
sobreexplotación de recursos hídricos contribuyeron a esta situación catastrófica.
Según Robledo (2022), "La Conagua tiene identificados 23 acuíferos en el estado,
de los cuales 11 están sobreexplotados. En general, el estado padece un balance
hídrico negativo; es decir, la extracción supera a la recarga por 32 millones de
metros cúbicos".

38
En el año 2023, Robledo (2023) informó sobre las manifestaciones que tuvieron
lugar en diversos puntos de la ciudad, exigiendo al gobierno una pronta solución al
problema de desabasto. Aunque la situación no alcanzó la gravedad del año
anterior, persiste una escasez de agua en ciertas zonas de la ciudad (Robledo,
2023).

Cuando una ciudad enfrenta sequías y, consecuentemente, escasez de agua, la


respuesta inmediata suele ser la construcción de nuevas presas. Sin embargo,
acciones como las emprendidas por el gobernador de Nuevo León, Samuel García,
abordan la escasez de manera temporal sin abordar de manera efectiva el problema
subyacente. Más bien, estas acciones pueden generar problemas adicionales y
aumentar las disparidades.

Al respecto, se suscitaron preocupaciones adicionales cuando el gobernador


neolonés mencionó la posibilidad de utilizar agua de la Sierra de Nuncio para
abastecer Monterrey, situación que lo enfrentó con el alcalde de Arteaga, Coahuila,
donde el alcalde mencionó que no se consideraba que el agua de la sierra es
utilizada por comunidades locales para la agricultura y el suministro local (Santiago,
2023, Milenio).

De igual modo, el proyecto del Acueducto Monterrey VI, que pretende llevar agua
desde el río Pánuco a la Zona Metropolitana de Monterrey, replica la misma acción
cortoplacista. Según el Observatorio de Conflictos por el Agua en México (OCAM,
2020), el daño es grande ya que “El mover el agua tiene serias repercusiones al
ecosistema, en este caso se dañaría considerablemente el ecosistema del río
Pánuco. Esto sin mencionar el impacto a las comunidades que viven cerca del
Pánuco ya que estamos hablando que el caudal de este disminuiría, y, por ende,
las actividades que se desarrollan cerca de ahí se verían afectadas”.

Enfocándonos en el sureste mexicano. Aquí el acceso al agua y el estrés hídrico es


más bajo que la media nacional, sin embargo, la infraestructura y el acceso digno a
ella hace que sea una dificultad para cientos de comunidades a lo largo y ancho de
la región del país, especialmente comunidades indígenas. Según el INEGI (2015),

39
las entidades con el menor porcentaje de viviendas que cuentan con este servicio
son Guerrero y Oaxaca con 72% y 70% respectivamente.

Para el estado de Puebla, área de interés de esta tesis, vemos que su


infraestructura hidráulica es cercana al 90%, pero ya vimos que infraestructura de
agua potable no es igual a un acceso equitativo, de calidad y racionado. Según
CONEVAL (2018) en el estado, tal y como ocurre en Morelos, Chiapas, Guerrero y
Oaxaca, menos del 50% de los hogares reciben un suministro diario.

Los estados mencionados son quienes cuentan con mayor población indígena.
Sobre esto, el mismo estudio (Ibid., 2019) muestra que el 73.1% de las comunidades
indígenas cuenta con servicio de agua potable. Las comunidades indígenas y
marginadas urbanas son quienes mayor desigualdad de abasto de agua sufren.

En Puebla, se tiene que alrededor de 20% de la población recibió suministro diario


de agua en su vivienda durante la emergencia sanitaria del SARS-COV-2
(CONEVAL, 2021), cifra que sugiere que, durante la contingencia, la escasez afectó
a miles de familias de la entidad.

De manera similar a muchas regiones del país, las reservas hídricas de grandes
metrópolis presentan desbalances hídricos desde hace varios años. En marzo de
2023, Puebla ha enfrentado una escasez de agua, afectando al 30% de la población
diariamente, mientras que 40% experimenta la escasez ocasionalmente o "de vez
en cuando" (Juárez, 2023). Este problema se atribuye a factores tanto climáticos
como antropogénicos, incluyendo la tala inmoderada, la sobreexplotación y la
contaminación.

Los principales acuíferos del estado (manantiales del Popocatépetl, cuenca del
Atoyac y la presa de Valsequillo), encargados de proveer agua dulce a la zona
urbana, el sector industrial y agrícola, fueron sobreexplotados. Además, todos ellos
mantienen altos índices de contaminación, provocados principalmente por el sector
industrial. Éste. aunque consume menos agua que el agrícola, emite la mayor parte
de contaminantes sin que posean un correcto tratamiento para ello. (Daniela
Hernández, 2023, el Sol de Puebla).

40
No sorprende que las áreas con distribución inequitativa del agua se concentren en
zonas marginadas de la ciudad, como Geovillas del Sur, Centro Histórico, Unidad
Guadalupe, Resurgimiento y Belisario Domínguez, entre otras. Esta situación
posiciona a Puebla como una de las regiones con mayor riesgo de enfrentar
escasez de agua en un período muy breve, a menos que se implementen medidas
correctivas.

Puebla es una de las ciudades del mundo con alerta roja por la inminente crisis que
enfrenta por la falta de suministro de agua. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI
por sus siglas en inglés) reveló que esto se debe al crecimiento desmedido de la
población, la alta contaminación de los ríos y la baja recarga de mantos acuíferos
(Moreno, 2020).

Según Juan Méndez (2023) en entrevista con el especialista en biología y temas


ambientales, el Dr. Francisco Sánchez Ruiz, menciona que en la ciudad de Puebla
existen problemas como la captación efectiva de agua pluvial, desordenamiento
territorial, falta de estudios de recursos hídricos, contaminación grave en sus
principales ríos e irresponsabilidad social y empresarial con el uso y saneamiento
de las aguas.

Daños ecológicos como la deforestación, la baja recarga de los acuíferos y la


pérdida de vegetación en los bosques de Puebla también impactan negativamente
en los ciclos hídricos de la región: “La pérdida de árboles y la invasión de especies
dañinas han disminuido la capacidad de los bosques para retener agua y recargar
acuíferos, agravando aún más el desabasto”, mencionó el Dr. Francisco Sánchez.

En la entidad, cerca de 10.4 % de los 6.5 millones de habitantes (unas 650 mil
personas aproximadamente) no tienen acceso al agua potable mientras que 6% de
las viviendas en el estado no cuentan con drenaje, es decir cerca de unas 370 mil
personas, precisa el Informe anual sobre la pobreza y rezago social 2022 dado por
los Datos abiertos de gobierno (2022).

El estado mantiene un alto grado de pobreza donde cerca de 3,626.900 personas


se encuentran en el umbral de pobreza, de estos, cerca de 844, 322 personas viven

41
en pobreza extrema. Con estos datos vislumbramos que cerca del 50% de la
población en la entidad vive en la pobreza (INEGI, 2022).

Aunado a lo anterior, hay que considerar fenómenos agudizados por el cambio


climático, como las recientes sequías (más visibles con el presente fenómeno
climático de “El Niño”). Lastimosamente quienes cargan y terminan vulnerados son
la población en el umbral de pobreza y sin acceso a la infraestructura hídrica y
abasto de calidad.

Hay una tendencia de aplazar y cómodamente esperar hasta que lo reversible se


haga inevitable. Prevalece una visión cortoplacista (O’Connor, 1998) que no
pretende más que paliar los síntomas que el cambio climático y la desigualdad
ocasionan en la sociedad y el planeta. Lo vimos con el ejemplo de crear más presas
en Nuevo León, y en la entidad, la falta de compromiso institucional por realizar
estudios y acciones estructurales que combatan la escasez y el perjuicio
socioambiental.

En este contexto socioambiental complejo, el despojo del agua se recrudece. Las


distopías hídricas, como las guerras por el agua, podrían dejar de serlo si no hay
medidas que logren frenarlas. Estamos viendo fenómenos donde el lucro prevalece
antes que los derechos de otros seres humanos y no humanos.

42
CAPÍTULO II.
Fundamentos de la ecología política y el vínculo política-ambiente-agua:
conflictos y la movilización socioambiental

Este segundo capítulo tiene la intención de explicar el enfoque de la ecología


política, sus principios teóricos y sus aportes para la comprensión de los
movimientos socioambientales, a partir de ahí, comprender la relación entre política,
ambiente y agua. La utilidad de la ecología política radica en su capacidad para
abarcar la dinámica desde las instituciones, los grupos y relaciones de poder en
torno al ambiente.

La segunda sección de este capítulo se adentrará en el concepto de conflicto


socioambiental. El objetivo es comprender las bases que definen y categorizan una
problemática ambiental y social, con el fin de discernir la naturaleza de un
movimiento socioambiental.

En la tercera parte, retomaremos conceptos como el intercambio ecológico-


económico desigual, las externalidades, la justicia ambiental y la ecología popular
(Martínez Alier y Guha, 1994). El propósito es abordar los movimientos
socioambientales y ecológicos desde perspectivas alternativas a la hegemonía
occidental.

La cuarta sección se centra en dos conceptos cruciales que funcionan como puente
entre el eje político-ambiental-agua, el marco teórico y el análisis del caso: los
lenguajes de valoración y el territorio hidrosocial. Aquí, el agua se contempla como
un elemento social fundamental. Este aspecto es esencial para reconocer los
derechos de la naturaleza, valorar y reconocer la existencia de otros lenguajes que
permiten comprender diversas perspectivas, buscando un punto de equilibrio entre
enfoques. El objetivo es comprender el movimiento de Juan C. Bonilla como un
movimiento socioambiental en un contexto hidrosocial único, con un lenguaje de
valoración disidente basado en estos conceptos.

43
2.1 La ecología política como enfoque
La problemática del agua en México nos señala la necesidad de tomar conciencia y
acciones ante un deterioro y explotación inminente. Un aporte valioso que la teoría
de la ecología política es su capacidad para desentrañar el entramado que existe
entre los fenómenos sociales producidos por el daño ecológico en función de la
distribución del poder.

La ecología política permite un análisis de los actores políticos involucrados en


situaciones de agravio social y ambiental, donde existen autoridades, grupos
influyentes y organización civil. Aunque podría suponerse que los actores, en
especial las autoridades, deberían tomar medidas para combatir estos hechos
indeseables, esto no siempre es así. En ese sentido, la ecología política permite
vislumbrar el nexo poder-medio ambiente (capitalizado), y en este caso, con el agua.

La ecología política es un campo de conocimiento que estudia a los conflictos


socioambientales y las estrategias de dominación que atraviesan a los procesos de
distribución ecológica y desigualdad social en relación con la naturaleza (Leff, 2006).

Para abordar de manera integral el fenómeno en cuestión, es imprescindible


descomponer diversos conceptos. El punto de partida reside en la ecología política,
una disciplina que posibilita una comprensión ampliada. En este contexto, resulta
esencial desglosar los elementos constitutivos de la ‘ecología’ y el concepto de
‘político’. Una vez que estos han sido debidamente definidos, se presenta uno de
los primeros ejemplos concretos de acción en el ámbito de la ecología política,
materializado a través del análisis y la difusión de la obra "Primavera Silenciosa"
(1962) de Rachel Carson.

En consecuencia, se torna fundamental dilucidar el conflicto socioambiental,


elemento nodal en el marco de esta investigación. Este concepto no sólo sirve como
cimiento teórico, sino que también se ejemplifica mediante el análisis detallado de
los acontecimientos acaecidos en Juan C. Bonilla, Puebla, durante el año 2021.

La ecología constituye una ciencia cuya etimología se deriva del griego "Oikos",
denotando "casa", y "logos", que se traduce como "tratado" o "estudio de". En este

44
contexto, el término "ecología" se interpreta como el "estudio del hogar", haciendo
referencia al entorno ambiental que alberga a todos los organismos vivos, nuestra
casa. La conceptualización de este término fue formalizada por el biólogo alemán
Ernst Haeckel, quien lo acuñó en su obra "Generelle Morphologie der Organismen"
en el año 1866. Haeckel la utilizó para describir la rama de la biología que se ocupa
del estudio de las relaciones entre los organismos y su entorno.

Otras concepciones relevantes provienen de Eugene Odum (1913-2002), quien la


define como "el estudio de la estructura y función de la naturaleza" (Miller, 1954).
Esta definición resalta tanto los aspectos biofísicos de los ecosistemas, centrando
la atención en el ámbito biológico.

Ahora, definir lo político es una tarea compleja abordada por múltiples autores. La
más adecuada para el presente estudio es aquella que presenta Norberto Bobbio
en su extensa definición de “política” en su Diccionario de política (1985).

Según Bobbio (1985), lo político representa una esfera intrínseca a lo humano,


abordando la toma de decisiones colectivas, la organización social, la lucha y las
dinámicas de poder. Esta concepción implica la distribución y ejercicio del poder,
así como la regulación de conflictos en una comunidad. Lo político, equipado a la
racionalidad humana, guía la organización social, siendo esencial para comprender
y estructurar la convivencia colectiva.

La comprensión clara de la definición de lo político, y anteriormente la definición de


“ecología”, permite apreciar, en el caso de Rachel Carson (1907-1964), cómo
ambos conceptos convergen de manera sinérgica, generando un ejemplo palpable
de ecología política. En esta conjunción, se revela la interdependencia entre los
elementos políticos y ecológicos en la configuración de sociedades organizadas y
sostenibles.

Ya tomamos en cuenta las características biofísicas propias de la ecología como


una rama de la biología; por su parte tenemos la concepción de lo político. Un
ejemplo donde se puede ver la conjunción de ambas puede verse con Rachel
Carson y su revolucionaria publicación “Primavera silenciosa” (1962).

45
Carson definió la ecología como la "ciencia de la vida y sus relaciones con el
entorno". Su enfoque se centró en las repercusiones de las actividades humanas
sobre el medio ambiente, especialmente el uso de pesticidas. Aunque no empleó el
término "ecología política" tal cual, su obra se considera fundamental y
revolucionaria en este campo (CLAES, 2018).

En 1962 no existía ningún movimiento ecologista o ambientalista en el sentido como


se pudo comprender después. Sí existían organizaciones conservacionistas,
algunas muy antiguas, cuyo propósito era la preservación de parques naturales y la
vida silvestre, o la gestión de recursos naturales en concordancia con el crecimiento
industrial. Pero crear una preocupación popular por una ética ambiental y una
defensa más amplia era algo completamente novedoso. Y Rachel Carson fue una
figura central que ayudó a sentar las bases de una conciencia ecológica de masas
gracias a “Silent Spring”, dejando en claro la conexión entre lo que sucede en el
medioambiente, política y la salud pública, especialmente si se trataba de un nuevo
tipo de contaminación, invisible, que podía infiltrar la biología a nivel celular y
molecular, acarreando daños acumulativos y generacionales a diversos seres vivos
(CLAES, 2018)
Carson hizo hincapié en la importancia de considerar las consecuencias a largo
plazo de las acciones humanas en la naturaleza. Para ella, la ecología no sólo era
una ciencia, sino también una llamada a la responsabilidad y la acción para
preservar el equilibrio natural. Tiempo después esta acción devino en un movimiento
concreto que prosperó principalmente en países desarrollados: ecologismo. Carson
abogó por una perspectiva ética en la ecología, instando a la sociedad a tomar
decisiones informadas y sostenibles para garantizar la salud ambiental a largo
plazo.

“Primavera Silenciosa" de Rachel Carson (1962) expone los peligros de los


pesticidas, especialmente el DDT (dicloro-difenil-tricloroetano), y sus efectos
devastadores en la vida silvestre y el medio ambiente. La obra catalizó el
movimiento ambiental moderno, influyendo en la regulación de pesticidas, la
creación de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la
incorporación de los temas ambientales dentro de la agenda política.

La ecología política trata de señalar oportunidades y espacios adecuados para


promover un ambiente equilibrado con las necesidades humanas. No es insensato
aclarar que la sociedad necesita del ambiente para subsistir, pues reitero, más que

46
seres políticos o sociales seguimos siendo seres vivos con necesidades biológicas
específicas. Por otro lado, nada puede ser externo o ajeno al ambiente: desde los
chips de los celulares, la electricidad, los medios de comunicación, las obras
públicas y la manera económica de producción necesita de primera mano recursos
provenientes de la naturaleza.

La búsqueda implacable de crecimiento económico ilimitado en un mundo con


límites biofísicos establecidos ya sea por el tiempo de regeneración, absorción de
daños o la disponibilidad de ciertos bienes, genera contradicciones económicas y
provoca daños ecológicos. La necesidad de crecimiento y lucro da lugar a dinámicas
de abuso, donde aquellos con mayor capital político, económico y social se sitúan
por encima de otros grupos desfavorecidos.

Visiones dominantes terminan considerando a la naturaleza como una vasta


"canasta de recursos" (Hardin, 1968) para beneficio propio o de un grupo reducido.
Esto se vincula con el concepto de la tragedia de los comunes (ibid., 1968), que
describe la sobreexplotación de un bien común hasta su agotamiento, como en el
caso del agua.

La ecología política expone la diversidad de maneras de ejercer el poder, muchas


veces a través de la violencia, ya que el poder y la violencia tienden a encontrarse
en un punto en común como manera de ejercerse y sustentarse. La violencia
ejercida ya sea por distintos actores y bajo distintos fines e intereses, enajenan,
despojan, y distribuyen de manera desigual los males y daños ecológicos y los
bienes de la naturaleza. Algo que llamamos un intercambio ecológicamente
desigual (Martínez Alier, 1997) y será descrito más adelante.

Cabe resaltar la utilidad y necesidad por comprender las estrategias de dominación.


Estas se dan de manera coercitiva a través de la violencia, tal es el caso del despojo;
y de manera simbólica, ejercer violencia al invalidar distintos lenguajes de
valoración.

El estudio de los conflictos socioambientales y por la justicia ambiental tuvo su auge


después de la segunda mitad del siglo XX, cuando el movimiento ambiental devino

47
como una crítica puntual ante el desarrollo y la industrialización, visualizando las
primeras consecuencias ambientales del desarrollo. Esta corriente mantiene fuertes
influencias en la crítica al capitalismo y la bibliografía del siglo pasado era más
cercana al pensamiento marxista.

No existe un sólo autor o autora que haya dado origen a esta teoría. Es importante
destacar que, a medida que la ecología política ha evolucionado, ha recibido
contribuciones de diversas disciplinas y autores, y no se puede atribuir a una sola
persona el desarrollo completo de esta área. Diferentes pensadores han influido en
la construcción y expansión de la ecología política a lo largo del tiempo.

Pero quizás uno de sus pioneros haya sido el filósofo André Gorz (1923-2007) cuya
perspectiva sobre la ecología se centraba en una contundente crítica al capitalismo.
Para Zin (2008), André Gorz ha contribuido significativamente a su evolución al
agregarle una dimensión política totalmente consciente. En su compilación de
artículos publicada en 1975, titulada "Ecología y política", Gorz marcó un punto de
quiebre con un texto llamado "Su ecología y la nuestra".

Su escrito de 1975 fue crucial al oponerse de manera decidida a la ecología de


mercado y a la “expertocracia verde” (Zin, 2008), posicionándose abiertamente a
favor de una ecología emancipadora fundamentada en la autonomía y claramente
contraria al sistema capitalista.

La crítica ecologista del capitalismo no se limita a su productivismo sino también a


las relaciones mercantiles (“el mundo no es una mercancía”) así como a la alienación
en el trabajo que será considerado cada vez más central. Se puede decir que todas
las críticas (política, ecológica, filosófica) convergen en la crítica del capitalismo:
productivismo de la plusvalía, dominación del capital, fetichismo de la mercancía,
separación del asalariado de su producto como de su propia actividad (“Es sobre la
base de esta triple desposesión solamente que la producción puede emanciparse
del arbitraje de los productores directos” p. 61). (Zin, 2008).

Durand et al. (2011) describen el origen de la ecología política como una reacción
a las primeras interpretaciones de la relación entre los problemas ambientales y los
factores sociopolíticos; proponiendo al mismo tiempo cuestionar los planteamientos
de otras corrientes de estudio, tal es el caso de la ecología cultural y de la
antropología ecológica, frecuentemente utilizados entre 1960 y 1970, para analizar

48
la relación entre los rasgos culturales y las prácticas de uso de los recursos
naturales. Sin embargo, tanto la ecología cultural como la antropología ecológica
carecían de perspectiva y herramientas para analizar las relaciones de poder entre
actores políticos y sociales.

Los estudios de ecología política en México se remontan a finales de la década de


1970 y principios de la década de 1980. Entre los principales pioneros en este
campo se destacan figuras como Enrique Leff, Néstor García Canclini y Lourdes
Arizpe, por algunos mencionar. Estos estudiosos han desempeñado un papel
crucial en la consolidación y desarrollo de la ecología política en el contexto
mexicano, contribuyendo con sus investigaciones y perspectivas a la comprensión
de las interrelaciones entre el medio ambiente y las dimensiones políticas y sociales
en el país.

La importancia de la dimensión política de la ecología se ve reflejada en la creación


de la entonces la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecológico (SEDUE) en 1982.
El impacto de la corriente se vio reflejado en reformas constitucionales y leyes que
permitieron integrar estudios y preocupaciones sobre el tema ambiental, como la
creación de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, en
1988, durante la administración de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988).

Lo disruptivo de esta nueva corriente fue enfatizar y añadir el factor poder dentro
de los estudios ambientales y viceversa. Las visiones mencionadas como la
antropología cultural y ecológica no tomaban en cuenta esto a la hora de analizar
las relaciones sociales y los daños ambientales. Ahora, tener en cuenta las
relaciones de poder connota otra dimensión y abre las posibilidades de análisis de
fenómenos socioambientales.

De ahí surge una interpretación innovadora que vincula instituciones, actores


económicos, grupos de poder, sociedad y diversos fenómenos sociales, tales como
la pobreza, la marginación, el despojo, el daño a la salud pública (ya visto con el
ejemplo de Rachel Carson), el enriquecimiento y las concepciones occidentales de
la naturaleza como una canasta de recursos. Esto obliga a abrir el debate, en primer
lugar, sobre la concepción y el valor intrínseco de la naturaleza.

49
Cabe mencionar el énfasis que la ecología política hace respecto a los valores
existentes que no tiene que ver sólo con un valor monetario o fijo de mercado, es
decir, reconoce la existencia de bienes naturales invaluables (Martínez Alier, 2008).

La comprensión de la valorización que se atribuye a la naturaleza abre un debate


sobre hasta qué punto es viable considerarla como una mercancía. Este
planteamiento nos lleva a reflexionar sobre la creencia en su regeneración
inmediata, de manera análoga a cuando realizamos compras y damos por sentado
que, al día siguiente, los estantes de cualquier producto en el supermercado
volverán a estar repletos, como si fuera resultado por arte de magia.

Velázquez, et al. (2012) describen que la ecología política ha sido construida a


través de los reclamos de los afectados ambientales y los movimientos sociales.
“Retoma el poder y las relaciones de poder entre actores sociales involucrados en
conflictos ecológicos distributivos para enfatizar desigualdades en el uso que hacen
los humanos de los recursos y servicios ambientales” (p.185).

En el contexto latinoamericano, la ecología política se reinventó y reformó. Textos


claves como Ecología política latinoamericana (2017), de Alimonda et al., recalcan
y establecen puntos clave que marcaban la identidad del estudio en la región. Toda
la región ha sufrido en carne propia la explotación de sus recursos, y los impactos
de la violencia física y simbólica a los pueblos indígenas.

Desde el momento del descubrimiento europeo del continente a finales del siglo XV
hasta la actualidad, persiste una historia de barbarie, exterminio y explotación de la
naturaleza en América. La incorporación violenta del continente a los paradigmas
de la modernidad ha dejado secuelas en toda la región, perpetuándose mediante
prácticas neocoloniales que, en muchos casos, se disfrazan bajo empresas
transnacionales y un Estado permisivo que, bajo pretexto de desarrollo (social o
económico) y bienestar, dispone el deterioro del ambiente de los países de la región.

La ecología política latinoamericana, en su esencia, aborda diversas perspectivas y


se configura como un campo de estudio multi, inter y transdisciplinario. Destaca la
participación de reconocidas y reconocidos economistas, sociólogos y politólogos,

50
quienes enriquecen la teoría con enfoques particulares provenientes de sus
respectivas disciplinas.

Otra característica distintiva es la valoración de conocimientos locales, que se


manifiesta a través de la exposición y reconocimiento de saberes tradicionales sobre
el medio ambiente mediante lenguajes de valoración. Un ejemplo paradigmático de
esta concepción es el concepto de Abya Yala, impulsado por Constantino Lima,
activista boliviano a finales de la década de 1970. Este término, originario de la
lengua guna, significa "territorio vivo" o "territorio en maduración", representando
una redefinición de la identidad, ilustración y autodefinición del continente
americano fuera de paradigmas euroccidentales.

Además, la ecología política latinoamericana se erige como un estandarte de


resistencia frente a la explotación de los recursos naturales, dada la rica
biodiversidad y los vastos recursos de la región, incluyendo el agua. Este enfoque
a menudo se centra en la oposición a la explotación no sostenible de estos recursos,
especialmente cuando conlleva la degradación ambiental y afecta a las
comunidades locales (Alimonda et al., 2017).

El fin último de la ecología política no es buscar una adaptación al sistema, a los


males vividos, es trastocar las relaciones de poder que existen en un territorio
concreto, en una temporalidad concreta. Se trata de una comprensión y sinergia
que exige acción a realidades incómodas como el despojo, la destrucción, deterioro
y sobreexplotación del ambiente, la contaminación y el incumplimiento de las
normas.

Teniendo al ambiente de por medio debemos entender que no existen actos con
presunta inocencia o ignorancia hacia la naturaleza. Debemos entender que en la
política no puede prescindir del medio ambiente para la prosecución de proyectos y
visiones, sobre todo con temas como la igualdad, condiciones económicas
favorables justas, industrialización, obra pública y más recientemente, asegurar el
acceso al agua potable y un ambiente sano.

51
Las labores de las instituciones en nuestro país deben garantizar, salvaguardar y
refrendar los derechos como el acceso al agua, pero también vigilar y propugnar por
los derechos ambientales. Muy pocas veces ponemos en la mesa la concepción de
la naturaleza como un ente merecedor de derechos, y mucho menos reconocemos
su valor intrínseco lejos de visiones antropocéntricas, paternalistas, dominadoras y
excluyentes.

Hernández et al. (2023:34) definen la concepción sobre el Derecho de la Naturaleza


como un ente merecedor de derechos necesarios para proteger el propio ambiente,
prevenir su contaminación, así como preservar y conservar los recursos naturales
a través del cuidado humano.

En la definición de Brañes (2000), el factor del ‘cuidado humano’ está presente, pero
es crítico a ella y remarca la agencialidad de otros organismos vivos, marcando una
diferencia donde se contempla al humano como un organismo dentro de ella y no
un ser externo que debe protegerla.

Se entiende como el conjunto de normas jurídicas que regulan las conductas


humanas que pueden influir de una manera relevante en los procesos de interacción
que tienen lugar entre los sistemas de los organismos vivos y sus sistemas de
ambiente, mediante la generación de efectos de los que se espera una modificación
significativa de las condiciones de existencia de dichos organismos (Brañes,
2000:29).

Las instituciones y el Estado deben mediar conflictos, pero antes, es esencial


mantener un equilibrio, soberanía y protección como prioridades fundamentales del
medio ambiente. Es tentador descuidar la conservación de la naturaleza al visualizar
la riqueza inmediata derivada de prácticas perjudiciales a ella. La reflexión sobre el
papel de las políticas ambientales y la responsabilidad compartida en la
preservación de nuestro entorno resulta crucial.

No es que ninguna persona ni sociedad haya explotado la naturaleza como bien


para subsistir. Es indudable la necesidad intrínseca que tenemos de ella, en este
caso del agua, pero hay una distancia abismal entre un uso de los bienes naturales
que permita la regeneración y el cuidado del entorno y la sobreexplotación de la

52
naturaleza para sostener el crecimiento económico, el despojo, el enriquecimiento
‘infinito’, sin importar los daños a terceros y a la propia naturaleza.

2.2 El conflicto socioambiental


No se puede entender la ecología política sin antes comprender el conflicto
socioambiental como una manifestación de las relaciones sociales y de poder que
explican cómo se distribuye la naturaleza en favor de unos cuantos, generando otra
vez distintos malestares que aquejan a los más desfavorecidos sin igualdad de
fuerza, recursos o influencia.

Fundamentalmente preguntarse sobre qué es un conflicto socioambiental es


necesario, no sólo el título del presente trabajo lo incluye, sino que muestra una
realidad y es parte indispensable del conocimiento y teoría de la ecología política.

Un conflicto socioambiental constituye “una disputa entre dos o más actores


sociales, se identifican por los diferentes lenguajes de valoración que los actores
implicados tienen con respecto a la problemática ambiental, y son complejos,
porque en ellos convergen elementos sociales, culturales políticos y hasta
simbólicos” (Velázquez et al. 2012; 185).

Para Mauricio Folchi (2001: 104), “el ecologismo de los pobres define el conflicto
ambiental (o un conflicto ecológico-distributivo) como aquel que se origina por la
acción de un actor económico poderoso que se apropia o degrada un espacio o
recurso del cual depende una comunidad pobre (del Sur global), la cual se resiste
mediante la defensa del medio ambiente”.

Los conflictos socioambientales generalmente son provocados por daños que la


expansión del crecimiento y la actividad económica trae consigo al haber una
desmedida extracción de recursos naturales, donde un actor social sale
desfavorecido, y donde el medio ambiente es incapaz de regenerar tarde o
temprano o quizás nunca estos recursos que han sido capitalizados.

El conflicto tiene una raíz específica en un entorno geográfico y en una temporalidad


concreta que está pasando constantemente un proceso de deterioro acelerado por
factores humanos. “El conflicto ambiental se desarrolla en un contexto geográfico
53
más o menos homogéneo, donde la tierra, el agua y las fuentes de alimentos son
los referentes más constantes en la problemática y en la construcción de
alternativas” (Velázquez et al., 2012).

El análisis de los conflictos, en especial sobre los temas de agua, pueden ser
observables, identificables y explicados cuando se logra comprender el proceso
generador de conflictos como la interacción de un conjunto de elementos sociales,
institucionales y ecológicos en torno al agua (Morales Hernández, 2011).

Estos conflictos, aunque a primera vista podrían parecer aislados, en lo local,


nacional, regional y global hay factores que los conectan y que han hecho de su
incremento una tendencia mundial la cual refleja una crisis sin precedentes de
alcance planetario.

El uso y acceso al agua deviene ahora en una situación conflictiva. El agua está en
el centro de los conflictos socioambientales, así como de las alternativas sociales
que buscan un reparto equitativo. “Las situaciones de conflictividad están asociadas
a formas insostenibles de gestión institucional del agua, entre otros factores.
(Velázquez et al., 2012: 186).

La escasez no es exclusiva de fenómenos climatológicos como una sequía. La


extracción desmedida, el abuso que se hacen en entornos rurales (como la
agricultura industrial) y urbanos generan estos grandes problemas. Entender cómo
una sociedad maneja el agua permite comprender las tensiones sociales y la
organización política y económica en torno al uso y acceso a ella.

Según Velázquez et al. (2012), no existen oficialmente fuentes certeras oficiales


referente al volumen de agua extraído de fuentes superficiales o subterráneas,
aunque eso no es impedimento para sacar conclusiones del acelerado proceso de
deterioro de los cuerpos acuíferos del país, que cuando unos se secan por
extracción abusiva otros no son tratados, y esto se vuelve un círculo vicioso.

Desde una perspectiva institucional es importante entender el rol de la gestión


pública en el manejo del líquido para alcanzar fines equitativos y de calidad que

54
satisfagan las necesidades básicas de la población sin comprometer la capacidad
ecológica de consumirla, sanearla y regenerarla dentro de su propio ciclo natural.

En este contexto, a finales de la década de 1990, surge la idea de una Nueva Cultura
del Agua, como una propuesta gerencial dentro de los nuevos enfoques de la
administración pública a finales del siglo XX. Es sumamente importante
complementar la administración, o en este caso la gerencia, con propuestas
resolutivas, sensibles y justas para la atención de problemas ambientales y
conciencia ecológica, esto con el fin de tener una sociedad participativa y consciente
del cuidado del agua. Podemos ingresar a portales virtuales del servicio de agua
potable de ayuntamientos o gobiernos estatales y ver que la mayoría nombran esta
Nueva Cultura como una directriz institucional en el manejo de recursos hídricos.

Pensar el agua más que un recurso como un bien público hace la diferencia entre
seguir patrones destructivos y tener conciencia en su consumo y extracción, pero
una triste realidad en México refleja que estamos lejos de tener un punto reflexivo
sobre el tema.

En México, el régimen de concesiones establecido en la legislación entra en conflicto


con la noción de derechos humanos, ya que está guiado por la utilidad económica
que concibe al agua como un recurso de valor económico más que un bien común
y a las personas como usuarias más que ciudadanas y sujetas de derechos. Dicho
régimen también asume una supuesta igualdad ante la ley que no considera las
circunstancias (etnia, género, edad, posición económica, discapacidad, orientación
sexual, estado civil, etcétera) que causan un disfrute diferenciado del agua
(Vázquez, V. y García, A., 2017).

A pesar de un sombrío panorama, Martínez Alier et al. (2010) señala que el agua
no puede ‘desaparecer de la tierra’, no existe un concepto equiparable al "Water
Peak," a diferencia de lo observado en el caso del petróleo y el gas. En cuanto a
estos dos hidrocarburos, a los que se podrían agregar las tierras raras y metales
extraídos de la minería, el agua no presenta un límite de disponibilidad en forma de
"pico". Su presencia es constante.

55
El agua sigue un ciclo continuo, donde aproximadamente el 20-30% de la radiación
solar evapora los cuerpos acuíferos del planeta, dando origen al conocido ciclo del
agua. La evaporación se condensa en la atmósfera y se precipita sobre los océanos
o la tierra, donde fluye a través de diversos cuerpos acuíferos, ya sea subterráneos
o terrestres.

Aunque el agua es considerada un recurso renovable, su disponibilidad, estado y


calidad están determinados por cómo la encontramos y cómo la utilizamos. Martínez
Alier et al. (2010) explica que el mal uso, la contaminación y la sobreexplotación de
los cuerpos acuíferos generan una disponibilidad no equitativa y de calidad variable.
Esto resulta en crisis hídricas en ciertas regiones del planeta, especialmente donde
factores biofísicos y climáticos ya predisponen a una menor presencia del agua en
comparación con otros biomas, que a su vez dan pie a la emergencia de
movimientos en contra de la injusticia ambiental

2.3 Deuda ecológica: la ecología popular o de los pobres


La ecología política no se puede entender sin abordar la deuda ecológica, los
lenguajes de valoración, la justicia ambiental y la ecología de los pobres. Martínez
Alier (1994) menciona que existe una visión romántica del ecologismo sesgada por
la preocupación únicamente de la naturaleza, esa naturaleza “frágil” con necesidad
de un rescate humano y un conservacionismo como medio de acción.

Esas preocupaciones giran en torno a visiones de un lenguaje económico y


acciones poco transformadoras. Cuántos de nosotros no hemos visto que la
responsabilidad ecológica de gobiernos y privados se limita a acciones poco
trascendentales, como una simple reforestación (que muchas veces no incluye
vegetación nativa ni estrategias a largo plazo), campañas de reciclaje y limpieza de
espacios verdes y públicos.

Ronal Inglehart decidió estudiar en 1977 el auge del movimiento ecológico. En sus
aportaciones basadas en la teoría de las necesidades de Maslow, vislumbró que el
ecologismo era propio de países desarrollados y tenían preocupaciones estéticas y
conservacionistas más que una preocupación materialista. “La preocupación por la

56
belleza sólo está íntimamente relacionada a los países donde el desarrollo
económico y la urbanización están relativamente avanzados, lo suficientemente
para que el público sea relativamente sensible a la falta de belleza del medio
ambiente” escribió en su obra La revolución silenciosa en 1977 (p.48).

Este ecologismo “verde”, con mayores preocupaciones de valor estético, tal como
criticaba André Gorz, no pone de frente la realidad de millones de personas que
viven los estragos ecológicos causados, y qué decir de las especies no humanas.
Esta visión de la década de 1960, 1970 y en adelante, protagonizada por clases
medias y altas de países desarrollados, ignoran realidades dolorosas y destructivas
que sufren millones de personas en naciones empobrecidas.

La hegemonía occidental retrata visiones donde la esfera económica se pondera


por encima de otras. Martínez Alier (2008: 24) expone que la economía no es un
proceso cerrado, sino abierto, ya que ´produce residuos (benignos o dañinos),
provocada por fallas de un mercado libre a las que se le denominan externalidades
“es decir, efectos negativos a veces positivos no recogidos en los precios del
mercado como “fallos del mercado”.

En ocasiones, el gobierno asume la responsabilidad, particularmente en posturas


liberales, mientras que, en otros casos, son las acciones de entidades privadas (en
visiones planificadas) que generan las externalidades; sin embargo, en realidad, se
trata de un fallo conjunto. La economía, según Martínez Alier (2008: 24), extrae
recursos y a menudo los explota más allá de su capacidad de regeneración,
generando residuos en el proceso.

La visión de un mercado autorregulado ignora la procedencia de los recursos


utilizados para generar riqueza. Cuántos de nosotros sabemos con certeza de
dónde provienen los productos que consumimos, en especial si son de origen
vegetal y animal, ya ni se diga los minerales para la fabricación de nuestros
celulares, laptops y demás dispositivos que facilitan las tareas cotidianas.

Las externalidades negativas, que surgen como residuos del costo de producción
económica, son consecuencia de deficiencias tanto gubernamentales como

57
privadas, impactando negativamente tanto en el medio ambiente como en las
poblaciones circundantes. A pesar de esto, se exalta al mercado como un
mecanismo racional de asignación de recursos, llegando incluso a sugerir que los
problemas ecológicos derivan de la ausencia de racionalidad mercantil privada,
como se ejemplifica en la mal llamada "tragedia de los bienes comunales" (ibid. 25).

En paralelo a las externalidades, existe un intercambio y comercio ecológico y


económico desigual. En el caso del intercambio ecológico desigual, se refiere a las
disparidades en la distribución de los costos y beneficios ambientales entre distintos
grupos sociales y países. Por otro lado, el comercio desigual opera bajo lógicas
neocoloniales y una insaciable necesidad de extraer recursos primarios.

El análisis del intercambio se centra en cómo ciertos grupos, particularmente


comunidades marginadas y empobrecidas en países en desarrollo, enfrentan de
manera desproporcionada las consecuencias ambientales negativas asociadas con
la extracción de recursos naturales y la producción de bienes. Mientras tanto, los
beneficios económicos se concentran en sectores más privilegiados o naciones
industrializadas (Ibid, 2008).

La injusticia ambiental puede definirse como la desigual distribución de los


beneficios y costos ambientales entre distintos segmentos sociales. También podría
definirse como la desigualdad espacial de la calidad del ambiente. Lo más
significativo de este concepto es hacer de la cuestión ambiental un problema de
justicia social, al reivindicar el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación
y el acceso igualitario a los bienes y servicios ambientales necesarios para una vida
digna (Folchi, 2001).
Sobre el comercio ecológicamente desigual, las sociedades prósperas, en lugar de
adoptar una perspectiva postmaterialista, utilizan cantidades cada vez mayores de
materiales y energía, lo que resulta en la generación creciente de residuos, ya sea
como consecuencia de su propia producción o, en parte, debido a las transacciones
comerciales. “La economía mundial no se “desmaterializa”. Al contrario. Se saca
siete veces más carbón en el mundo hoy que hace cien años, aunque en Europa
haya bajado la extracción de carbón” (ibid.: 26).

58
A través de prácticas neocoloniales volvemos a ver relaciones que pensábamos
extintas, propias de siglos atrás, cuando gran parte de África y América eran
colonias europeas, una relación de colonia y periferia. Ahora se establece una
relación de colonia y periferia, donde los países subdesarrollados exportan su
materia prima a las metrópolis actuales que son los países desarrollados para ser
manufacturados y retornar infinitamente más caros, sin recibir crédito ni
resarcimiento por los materiales utilizados.

Las importaciones (gas y petróleo) son esenciales para el metabolismo de las


economías ricas del mundo. La Unión Europea importa (en toneladas) casi cuatro
veces más que exporta. Por tanto, importa barato y exporta caro, mientras que
muchos países del Sur siguen religiosamente ‘la regla de San Garabato’, “compre
caro y venda barato”.

El metabolismo de las sociedades ricas no se podría sostener sin conseguir a


precios baratos los recursos naturales de los proveedores de materias primas. Es
una condición estructural. Esas exportaciones baratas del sur se consiguen pagando
poco (ya que en general los pobres venden barato) y prescindiendo de los costos
ambientales. La capacidad de exigir pagos de la deuda externa ayuda a los países
ricos a forzar a los pobres a la exportación de recursos naturales baratos (Martínez
Alier, 2008: 28).

En 1994, Ramachandra Guha, historiador y escritor indio, junto con Joan Martínez
Alier, propusieron una alternativa a la perspectiva del ecologismo de primer mundo
que desdeñaba a otras expresiones, considerándolas como regiones
desfavorecidas con un interés limitado en la acción ecológica. Su contrapropuesta
consistió en explorar los numerosos movimientos ecológicos presentes en países
del "sur global", resaltando sus características únicas. Estos movimientos, lejos de
separar sociedad y ambiente, abogan por un equilibrio conjunto entre ambos.

El concepto de "ecología de los pobres", presentado en la obra conjunta de Alier y


Guha (1994), emerge como una crítica al pensamiento de Inglehart y al movimiento
ecológico hegemónico. A diferencia de estos, el ecologismo popular se centra en
las luchas y movimientos que tienen lugar en países en desarrollo. Además, pone
énfasis en los conocimientos originarios de los pueblos marginados, como

59
campesinos, indígenas, obreros y residentes de áreas periféricas o grandes
ciudades, estableciendo una conexión estrecha con el concepto de justicia
ambiental.

En estas naciones, las potencias globales buscan su propio crecimiento a expensas


de los daños y desigualdades preexistentes. En este contexto, los defensores de la
ecología popular se esfuerzan por salvaguardar los derechos territoriales de estas
comunidades afectadas.

Existen ciertas diferencias entre visiones de ecologismo. Martínez Alier denomina


estos dos tipos mencionados: el ecologismo popular, propio de países
subdesarrollados; y el ecologismo del primer mundo. Guha también denomina estos
dos tipos.

Ramachandra Guha señala que la diferencia entre el ecologismo del primer mundo,
y ecologismo de los pobres radica en que los ecologistas del primer mundo
defienden la “naturaleza pura” por su valor biológico y estético intrínseco mientras
que el segundo tipo de ecologismo es practicado por personas que dependen casi
exclusivamente de los recursos naturales de su propia localidad; que defienden los
bosques, los pastizales, las pesquerías y demás recursos que necesitan para
subsistir (Folchi, 2001: 99).

Gagnon y Barton (1994) señalan que el ecologismo del primer mundo adopta una
perspectiva antropocéntrica, a diferencia del ecologismo popular, que abraza una
visión ecocéntrica. Esta distinción es significativa, ya que define y diferencia de
manera sustancial ambas posturas.

Los individuos antropocéntricos consideran que el medio ambiente debe protegerse


porque el bienestar humano, la calidad de vida y la salud de las personas dependen
de la calidad del ambiente y salud de los ecosistemas. En cambio, los individuos
ecocéntricos plantean que la naturaleza merece protección debido al valor que tiene
en sí misma. Para ellos, preservarla vale la pena independientemente de las
implicaciones económicas o sus efectos sobre el estilo de vida de los seres
humanos. Para los ecocéntricos, “la naturaleza tiene una dimensión espiritual y un
valor intrínseco que se refleja en sus experiencias en la naturaleza y en sentimientos
acerca de los entornos naturales” (Gagnon y Barton, 1994:150).

60
Desde la perspectiva de Ciencia Política, tal como menciona Folchi (2001), todos
los actores políticos albergan valores e intereses, que a menudo comparten con
otros individuos al formar colectivos u organizaciones con la intención de ejercer
influencia sobre el poder político. Estos conjuntos, conocidos como “grupos de
presión” o “grupos de interés”, se dividen en dos categorías: aquellos de promoción,
como el ecologismo de primer mundo, abiertos a la sociedad en su totalidad,
promoviendo causas y valores altruistas; y los de 'protección', que defienden los
intereses materiales de un grupo específico, teniendo una membresía más
restringida, aunque abordando una amplia gama de cuestiones de política pública.

Para el ecologismo popular la defensa del medio ambiente no está motivada por
ideales o sentimientos abstractos respecto del medio ambiente o de la naturaleza,
sino que surge como respuesta de los más desfavorecidos (principalmente los
indígenas, campesinos o población urbana empobrecida de países
subdesarrollados) ante una situación concreta y totalmente materialista, es pues, el
deterioro del ambiente en el que viven con la imposibilidad de obtener el sustento
(Folchi, 2001).

En este contexto, el componente "ecologista" se encuentra implícito en las acciones


llevadas a cabo. En contraste, el "interés material por los recursos y servicios
ambientales proporcionados por la naturaleza para el sustento humano caracteriza
el ecologismo de los pobres" (Martínez Alier 2004: 319). Muchos activistas ni
siquiera se autodenominan a sí mismos o a su movimiento como "ecologistas";
incluso desconocen su significado. Aunque lo practican, el concepto no es utilizado
para enarbolar o definir sus convicciones. Esta distinción es evidente en
comparación con el ecologismo del primer mundo, donde hay una apropiación del
término como distintivo de su movimiento o ideología.

En México y Latinoamérica, numerosos movimientos buscan hacer valer sus


derechos y promover el respeto a la naturaleza, especialmente si su percepción del
ambiente y la naturaleza es considerada sagrada. La mayoría de estos
movimientos, o en su mayoría, son liderados por comunidades indígenas,

61
campesinas, urbanas-periféricas, obreras. Grupos con una posición no hegemónica
y donde prevalece la pobreza y marginación.

Estas poblaciones mantienen una cosmovisión de la naturaleza, específicamente


del agua, que difiere del pensamiento occidental. Mientras que en la perspectiva
occidental se tiende a visualizar el agua como un bien capitalizable, para los pueblos
indígenas, esta posee una concepción sagrada antes que meramente económica,
estética y prístina. Viven en simbiosis con el medio, en este caso con el agua,
considerándolo un ente único dentro del ambiente.

Para Folchi (2001:101) la definición del conflicto ambiental a través de la visión de


la ecología de los pobres reside que en “el corazón de tesis del ecologismo de los
pobres es que los múltiples conflictos locales que se producen alrededor del mundo,
tanto históricamente como en la actualidad, son una expresión de un conflicto
mucho mayor: el conflicto entre la economía capitalista (o de la economía de
mercado) y el medio ambiente” Agregando que “se debe subrayar que la gente
involucrada en un conflicto ambiental ‘materialista’ lo que hace es defender una
forma de vida y, al mismo tiempo, reivindicar una manera específica de relacionarse
con su entorno o gestionar los recursos “(ibid.:105).

El conflicto ambiental consta de cuatro elementos fundamentales. En primer lugar,


se encuentra la divergencia en los lenguajes de valoración, que abarca ideologías,
cosmovisiones e incompatibilidad de visiones. En segundo lugar, se destacan los
intereses, ya que toda lucha social, a pesar de su noble causa, implica la presencia
de intereses que la impulsan. En tercer lugar, se evidencian carencias legales, como
la falta de definiciones concretas y la superposición de normativas que regulen la
explotación de recursos naturales, generando ambigüedad en los sistemas jurídicos
y facilitando prácticas indebidas en áreas vulnerables. Por último, las causas
estructurales, que son las más profundas, incluyen la desigualdad, marginación,
disparidad entre capitales económicos, sociales y políticos, así como diferencias en
usos y costumbres dentro de un sistema económico, lo que dificulta y da origen a
conflictos ambientales.

62
Estos conflictos ambientales se componen de una combinación de estas partes
constitutivas. Algunas veces, las diferencias estructurales predominan, mientras
que, en otras ocasiones, los intereses, normas regulatorias, los lenguajes de
valoración y cosmovisión tienen un peso significativo. Un ejemplo ilustrativo es el
caso mencionado por Martínez Alier (1990), donde el pueblo U’Wa en Colombia
solicitaba la no intervención de petroleras en su territorio debido a su carácter
sagrado, al igual que la resistencia de los pueblos Wixarica en la región del Wirikuta,
en San Luis Potosí, México, contra la explotación minera en una zona considerada
sagrada.

Los intereses son inherentes a cualquier movimiento social, como señalé


anteriormente. Folchi (2001) sostiene que, en muchos casos, la lucha no es
directamente por la naturaleza, sino que surge por la vulneración de intereses de
comunidades desfavorecidas, cuyo sistema socionatural es complejo y distinto al de
una economía de mercado, afectando el entorno. Incluso, el ecologismo popular ha
entrado en conflicto con visiones conservacionistas, un ejemplo, como en el caso
de la reintroducción del lobo mexicano en su hábitat natural, donde los campesinos
han expresado su rechazo debido a los perjuicios que causa a la cría de ganado,
su principal medio de sustento (García Linares, 2014). Son en estos ejemplos donde
se necesita analizar y encontrar maneras pacíficas que permitan la subsistencia de
ambas.

Los grupos denominados dentro del ecologismo de los pobres luchan porque
vulnerar el ambiente es vulnerarse a ellos mismos. La comprensión de su relación
estrecha e inquebrantable remarca otra gran diferencia. El perjuicio y daño
ambiental recae en una afectación social. En el caso de estudio de esta
investigación, la explotación de los recursos hídricos deviene en una crisis agrícola
y de identidad en los pobladores de Juan C. Bonilla.

La tesis del ecologismo popular plantea que las comunidades rurales buscan
salvaguardar sus modos de vida y ocupación del territorio ante la expansión del
capitalismo. Su lucha no se limita únicamente a la preservación y acceso a los
bienes y servicios ecosistémicos que les proporcionan sustento, sino que también

63
abogan por la defensa de los métodos tradicionales de administración de dichos
recursos, se trata de justicia ambiental (Folchi, 2001).

Más que una simple compensación económica, que suele ser la manera de “reparar”
más predominante, se trata de preservar y fomentar condiciones dignas para el
ambiente y las poblaciones circundantes. Las respuestas monetarias, no corrigen el
verdadero origen y malestar de los conflictos socioambientales, sino lo contrario,
permite un estado de pasividad donde se reconoce a las medidas económicas como
las únicas formas de resarcir los efectos adversos al ambiente y comunidades.

Por el contrario, en el enfoque de la justicia ambiental, se da prioridad a la capacidad


orgánica y biofísica de los componentes naturales para regenerarse, con el objetivo
de establecer un sustento genuino. En este contexto, se busca lograr un equilibrio
entre la extracción y el uso del agua para diversos fines, respetando los límites que,
en la mayoría de los países, están establecidos por ley. En caso de un agravio
ambiental, se deben garantizar todas las condiciones para un acceso a la justicia
ambiental.

Esta justicia ambiental está definida por Brañes (2000: 19) como "la posibilidad de
obtener una solución expedita y completa de un conflicto jurídico de naturaleza
ambiental por parte de las autoridades judiciales y administrativas, lo que implica
que todas las personas estén en igualdad de condiciones para acceder a la justicia
y obtener resultados individual o socialmente justos".

2.4 Lenguajes de valoración y territorio hidrosocial


Lo que consideramos sagrado y qué no, representa una forma de lenguaje de
valoración. Lo que para nosotros tiene algún valor monetario, en alguna otra parte
tendrá un significado distinto. En occidente, la visión de la naturaleza es cercana a
una vista de “canasta de recursos” (Hardin, 1968). Es fácil pensar que todo se puede
parametrizar bajo una lógica de mercado, y en este caso, la naturaleza tiene un
precio, una utilidad y se suma como parte indiscutible del proceso de producción.

La cultura occidental vive un proceso de una fractura metabólica (Foster, 2000), un


desconocimiento e ignorancia por tener el mínimo interés de donde se obtienen los

64
recursos de los bienes que consumimos. La fractura metabólica refleja la
desconexión y explotación desmedida de los sistemas naturales por parte del
sistema económico, lo que lleva a una serie de problemas ambientales y crisis
ecológicas. Este concepto ha contribuido a la comprensión crítica de las relaciones
entre la sociedad, la economía y el medio ambiente desde una perspectiva marxista.

Las disidencias sociales, ya sea en entornos urbanos o rurales, revelan perspectivas


y formas de coexistencia con el entorno que han perdurado a lo largo de décadas,
siglos e incluso milenios. Dentro del ámbito de la ecología política latinoamericana,
surge un espacio crucial destinado al rescate y la soberanía de los conocimientos y
concepciones de los pueblos indígenas, originarios y campesinos.

La forma de coexistir con el entorno implica una valoración de los "recursos" de


manera no hegemónica. Este enfoque se manifiesta a través del lenguaje, los
símbolos y las acciones, revelando una aproximación distinta. Tomemos como
ejemplo a los U’Wa en Colombia y al pueblo Wixarica en México; para ellos, sus
espacios sagrados, hogar de deidades y espíritus de la naturaleza, ocupan tierras
que otros ven como potenciales negocios o fuentes de recursos.

En el caso de los U’Wa, su tierra sagrada está en la Sierra Nevada de Santa Marta
y esta se ve amenazada por extensos yacimientos petroleros. En cuanto a los
Wixarica, Wirikuta, lugar donde según su cosmovisión nació el sol, alberga
abundantes minerales aptos para la explotación. Ambas comunidades defienden
con determinación su territorio sagrado ante la presión de actores externos, como
la compañía minera canadiense First Majestic Silver en México, y la petrolera
estadounidense Occidental Petroleum Corporation en Colombia, que busca atribuir
un valor monetario y utilitario a estas tierras con valor sagrado.

¿Cómo conciliar visiones tan dispares?, sobre todo cuando esos grupos ostentan
un mayor capital económico y ejercen influencia sobre las comunidades indígenas
mencionadas. La dificultad para traducir los lenguajes de valoración es identificada
por Martínez Alier (2014) como la raíz de los conflictos socioambientales.

65
En la obra de Folchi (2001), se profundiza en el papel fundamental que desempeña
el concepto de "lenguajes de valoración" de Martínez Alier en la comprensión de los
conflictos ambientales. Este enfoque, según Martínez Alier, considera a dichos
conflictos como "conflictos ecológico-distributivos" o confrontaciones entre distintos
"lenguajes de valoración".

En esencia, estas luchas ambientales no solo se erigen en oposición al sistema


económico capitalista o de libre mercado, sino que también cuestionan de manera
fundamental la teoría económica neoclásica, desafiando así las bases mismas del
sistema productivo (Martínez Alier, 2014).

Folchi (2001) destaca que las luchas ambientales, en ocasiones, recurren al


"lenguaje de la valoración económica". Este enfoque se manifiesta, por ejemplo,
cuando se busca una compensación por externalidades, como se observa en
demandas por daños en contextos forestales. En tales casos, el resultado final se
traduce en términos monetarios. Sin embargo, Folchi subraya que los actores
sociales, particularmente los pobres e indígenas, a menudo buscan detener la
degradación ambiental argumentando no en términos de costos económicos, sino
en términos de derechos, ya sea territoriales o humanos, o incluso en términos de
lo que consideran sagrado, estos son los diferentes tipos de lenguajes de
valoración.

Un punto crucial señalado por Martínez Alier y reiterado por Folchi es la falta de
traducción entre estos "lenguajes de valoración". No existe una moneda común que
permita medir de manera equitativa las diversas formas de valorar el medio
ambiente. La inconmensurabilidad entre estos lenguajes de valoración, como
advierte Martínez Alier (2014), se convierte en un acto de poder, destacando las
asimetrías y desafíos inherentes en la comunicación y comprensión de las
valoraciones ambientales.

Las luchas ambientales a veces recurren al lenguaje de la valoración económica,


por ejemplo, cuando se solicita una compensación por externalidades. Este es el
caso de la demanda por daños en contextos forenses. En tal caso, el resultado final
es dinero. En muchos otros casos, los pobres e indígenas han tratado de detener la

66
degradación del medio ambiente argumentando no en términos de costos
económicos, sino en términos de derechos (derechos territoriales, derechos
humanos) o en términos de lo que es sagrado. Los lenguajes de valoración, a
menudo, no son traducibles entre sí. No hay una moneda común. La
conmensurabilidad sería un acto de poder (Martínez-Alier 2014: 241).

Mauricio Folchi resalta que el problema de la valoración económica, necesario para


abordar los costos ambientales de las actividades productivas, plantea
cuestionamientos epistemológicos y políticos. La economía convencional opta por
asignar valores monetarios a los daños ambientales, utilizando diversos métodos.
En contraposición, la economía ecológica, junto con la valoración monetaria,
desarrolla enfoques adicionales basados en indicadores biofísicos y sociales,
intentando respetar los sistemas de contabilidad propios de la naturaleza y de las
personas.

Dentro de la economía neoclásica, el concepto de externalidad se entiende como


un ‘fallo de mercado’, que puede ser resuelto a partir de una ponderación económica
a fin de “solucionar” problemas como la contaminación ambiental. Para la ecología
política, las llamadas externalidades son las transferencias de costos y afectaciones
socioambientales a los más vulnerables. La ecología política critica la visión de la
economía neoclásica y enfatiza que el mercado no es algo aislado, sino que está
atravesado por relaciones de poder donde actores de distintas esferas buscan su
máximo fin que es la generación de riqueza.

La transferencia de costos negativos socioambientales se convierte en el núcleo de


la lucha ambiental (ibid., 2001). Los grupos sociales en conflicto defienden sus
derechos e intereses mediante algún tipo de lenguaje de valoración. En algunos
casos, se acepta el lenguaje económico del valor monetario, mientras que, en otros,
se reivindican lenguajes de valoración propios, que pueden resultar
inconmensurables para la economía convencional, pero no así para la economía
ecológica.

La lucha popular se configura en la necesidad de frenar el carácter destructivo del


sistema económico y corregir la inequitativa distribución ecológica que subyace en

67
su funcionamiento (ibid., 2001). Así, la valoración de las externalidades no es
simplemente un ejercicio técnico, sino un campo de batalla donde se dirime la
justicia ambiental y la redistribución de los impactos ecológicos en la sociedad. La
búsqueda de conmensurabilidad entre lenguajes de valoración se convierte en un
desafío clave para abordar los conflictos ambientales y avanzar hacia un enfoque
más equitativo y sostenible.

2.4.1 El Territorio hidrosocial


Un último elemento por destacar es el concepto de territorio hidrosocial. Aquí, tanto
las propuestas biofísicas como elementos políticos, económicos y sociales
convergen en un espacio de interacción concreta entre factores y componentes que
moldean en una dinámica específica de un espacio donde se permea una
conciencia y valorización del agua única.

El territorio hidro social, conceptualizado por Boelens et al. (2019), es un espacio


que combina dimensiones sociales, naturales y políticas, creado y recreado a través
de interacciones complejas entre prácticas humanas, flujos de agua, tecnologías
hidráulicas, elementos biofísicos, estructuras socioeconómicas e instituciones
político-culturales. Este territorio no es estático, sino dinámico y moldeado por
diversas fuerzas y procesos.

Territorio hidrosocial: Espacio social, natural y políticamente que se (re) crean a


través de las interacciones entre las prácticas humanas, los flujos de agua, las
tecnologías hidráulicas, los elementos biofísicos, las estructuras socioeconómicas y
las instituciones político-culturales (Boelens et al, 2019: 38).

En esencia, el territorio hidrosocial abarca más que simplemente la geografía física


de un área; incluye las relaciones sociales y políticas que definen cómo se accede,
se usa y se gestiona el agua dentro de ese espacio. Es un concepto que reconoce
que el agua no sólo es un recurso natural, sino también un factor social fundamental
que moldea y es moldeado por las prácticas humanas y las estructuras sociales.

En el contexto del territorio hidrosocial, el agua se convierte en un actor social


significativo, con un valor concreto. No es simplemente un recurso pasivo a

68
disposición de los seres humanos, sino que tiene su propia agencia y capacidad
para influir en las dinámicas sociales y políticas. Esta perspectiva reconoce que las
interacciones humanas con el agua están mediadas por factores culturales, políticos
y económicos, y que estas interacciones a su vez moldean la distribución del agua
y sus impactos en la sociedad.

Una idea central dentro del concepto de territorio hidrosocial es la noción de socio-
naturaleza, que enfatiza la interconexión entre lo social y lo natural. Esto implica
reconocer que la naturaleza no existe independientemente de la sociedad, sino que
está profundamente entrelazada con las prácticas y estructuras sociales humanas.
Esta visión es parecida a las propuestas dentro del ecologismo popular que no
separan el ambiente de la comunidad sociopolítica.

En otras palabras, el territorio hidrosocial reconoce que la relación entre la sociedad


y el agua es sumamente constitutiva: la sociedad moldea la forma en que se utiliza
y se gestiona el agua, pero también el agua moldea y conforma las dinámicas
sociales y culturales de la sociedad.

En este sentido, el territorio hidrosocial no sólo proporciona un marco para


comprender las interacciones complejas entre los humanos y el agua, sino que
también subraya la necesidad de abordar estas cuestiones desde una perspectiva
integrada que reconozca la interdependencia entre lo social y lo natural. Además,
destaca la importancia de considerar las dimensiones políticas y económicas en la
gestión y distribución del agua, garantizando que los recursos hídricos se
administren de manera equitativa para todas las comunidades involucradas
procurando puntos biofísicos que permitan la reposición del líquido y un
saneamiento integrado de calidad.

El concepto de territorio hidrosocial es fundamental para comprender las dinámicas


complejas que rodean al vital líquido. Al entender el agua como un elemento social
activo, donde una comunidad le reconoce un valor específico, influye y es
influenciado por las prácticas humanas, las estructuras sociales, políticas y
económicas; con esto podemos apreciar cómo las decisiones políticas y

69
económicas mirando sólo por el interés de la ganancia económica o electoral
afectan el acceso de calidad, limpia, equitativa y en abundancia del líquido.

El enfoque nos invita a considerar no sólo las dimensiones biofísicas del agua, sino
sus implicaciones sociales como un agente. Su impacto en la cultura, maneras de
socializar, uso y gestión, lo que permite abordar de manera integral los desafíos
relacionados con su disponibilidad y equidad.

De igual manera, la noción del lenguaje de valoración cobra relevancia en el


contexto del territorio hidrosocial y el agua como agente social. Los diferentes
grupos y comunidades atribuyen valores diversos al agua, que van más allá de su
mero uso económico, incluyendo consideraciones culturales, espirituales y
ambientales. Cuántos de nosotros no hemos escuchado frases como “el agua es
vida”, “el agua tiene memoria”, “el agua sigue su camino”, entre otras muestras
metafóricas y de valoración. Reconocer esta diversidad de perspectivas es crucial
para promover una gestión del agua que sea equitativa y justa para todas las
comunidades involucradas y se mire por un bien común, incluyendo al ambiente y
el agua dentro de este ‘bien común’.

La manifestación socioambiental en la planta embotelladora de Bonafont en Juan


C. Bonilla, Puebla, en 2021, ejemplifica cómo un territorio hidrosocial fue agravado
por la sobreexplotación del agua. Con consignas como “¡el agua no se vende, se
ama y se defiende!”, diversas comunidades denunciaron el impacto negativo de la
empresa sobre los manantiales de la zona y las comunidades aledañas.

La manifestación evidenció las tensiones existentes entre diferentes actores en la


gestión del agua, así como la necesidad de reconocer los derechos de las
comunidades locales en la toma de decisiones sobre el uso y la gestión de los
recursos hídricos en sus territorios. En este sentido, el caso de Bonafont destaca la
importancia de adoptar un enfoque integral y participativo en la gestión del agua,
tomando en cuenta dimensiones sociales, culturales y ambientales del territorio
hidrosocial.

70
CAPÍTULO III.
La comunidad de Juan C. Bonilla y la Planta de Bonafont: historia de una
confrontación

3.1 Semblanza de una localidad: Juan C. Bonilla


El municipio de Juan Crisóstomo Bonilla se localiza en la zona central del Estado
de Puebla, ubicada a 20 kilómetros de la capital del estado, la ciudad de Puebla de
Zaragoza. Sobre el municipio pasa la carretera federal libre Puebla-México, una de
las vías de comunicación terrestre más antiguas del país y paso obligado entre la
capital y el puerto de Veracruz hasta la creación de la actual autopista México-
Puebla (150D) en el año de 1962.

La historia del actual municipio se remonta a la época prehispánica, al ser un


asentamiento nahua cercano al importante centro prehispánico de Cholula. Los
pueblos nahuas denominaron el lugar como ‘Cuanalá’ que en náhuatl quiere decir
los vocablos: "coatl", culebra, serpiente; "analo", del verbo "ana", tomar, agarrar,
pillar, y "atl", agua, significando: "agua dónde se agarran culebras" (H. Ayuntamiento
de Juan C. Bonilla, 2021). Desde este punto podemos ver la importancia del agua
en el nombre original del asentamiento al ser parte de una región fértil con varios
arroyos adyacentes.

Durante la era colonial, los frailes franciscanos encomendaron a los indígenas de la


región la construcción del templo de San Mateo Apóstol, ubicado en la cabecera
municipal. Durante gran parte del período de México independiente, el área apenas
alcanzó la categoría de un pequeño poblado. En el siglo XIX, formó parte del antiguo
distrito de Cholula y no fue hasta el 7 de septiembre de 1907 cuando se estableció
como municipio independiente, adoptando el nombre de Juan Crisóstomo Bonilla
en honor al destacado combatiente liberal de la batalla del 5 de mayo de 1862 y
posterior gobernador del estado de Puebla.

Actualmente, el gobierno municipal está compuesto por tres figuras principales: el


presidente municipal, un síndico y el cabildo, éste último conformado por los dos
anteriores y ocho regidores. De estos, seis son elegidos por mayoría relativa y los

71
dos restantes mediante el principio de representación proporcional. Todos ellos son
electos a través de comicios democráticos por tres años. Las elecciones son
organizadas por el Instituto Electoral del Estado de Puebla. Además, cabe
mencionar que el municipio de Juan C. Bonilla pertenece al distrito federal No. 10
con cabecera en Cholula; y al distrito local 8, con sede en Huejotzingo (ibid., 2021).

Sus coordenadas geográficas extremas son 19° 06' - 19° 09' de latitud norte y 98°
18' - 98° 23' de longitud oeste. Cuenta con una superficie de 22.367 kilómetros
cuadrados, lo que lo convierte en uno de los municipios más pequeños de la entidad
poblana. Para 2020, el municipio contó con una población total de 23,783, siendo
51.8% mujeres y 48.2% hombres (INEGI, 2020).

Juan C. Bonilla se conforma de cinco subdivisiones administrativas: la cabecera


municipal de Cuanalá, donde reside el Ayuntamiento; las juntas auxiliares de Santa
María Zacatepec, donde habita más del 50% de la población (12,500 habitantes
aproximadamente); la junta auxiliar de San Gabriel Ometoxtla, San Lucas
Nextetelco y la colonia José Ángeles.

La actividad económica principal del municipio es la producción agropecuaria y


servicios: los principales cultivos son el maíz, trigo, frijol, árboles frutales como
manzana y durazno, además de la crianza de aves de corral y animales de consumo
doméstico como cerdo, res y borrego (Gobierno municipal de Juan C. Bonilla, 2021).
Alrededor del 63% de la población es económicamente activa y muchos se emplean
en manufactura para la industria cercana al municipio (ENOE, 2023).

Desde el año 2020, ha habido un notable aumento en la llegada de remesas


provenientes de Estados Unidos. En el segundo trimestre de 2022, se registró el
mayor ingreso, con una entrada de 392 mil dólares americanos (USD) (Data México
2024). Aunque no se cuenta con datos precisos, durante la entrevista presentada
en el capítulo 4, se indicó que gran parte de la población tiene al menos algún
familiar o conocido viviendo y/o trabajando en Estados Unidos. Esto sugiere que la
migración es un aspecto importante en la vida económica y social del municipio.
Incluso, uno de los entrevistados en el capítulo IV confirmó que trabajó por décadas
en Estados Unidos como migrante.

72
Imagen 1: mapa de México, mapa del estado de Puebla y mapa de Juan C. Bonilla.

73
El municipio colinda al norte con los municipios de Tlaltenango y San Miguel Xoxtla,
al sur con el municipio de San Pedro Cholula, al este con el municipio de Coronango
y al oeste con los municipios de Huejotzingo y Calpan. Su altitud media es de 2,200
msnm, su clima se caracteriza por ser templado subhúmedo, con temperaturas
moderadas, una temporada de lluvias marcada en verano y temporada de estiaje
en invierno-primavera; (H. Ayuntamiento de Juan C. Bonilla, 2021).

Se localiza en el Valle de Puebla-Tlaxcala, perteneciente a la cuenca del río Atoyac


y cercano a las faldas de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl. El río principal
de la zona es el río Metlapanapa, un río tributario (afluente) del Atoyac que atraviesa
todo el municipio y cuyo origen se encuentra en las faldas del volcán Popocatépetl,
y que actualmente se encuentra en un avanzado estado de deterioro ambiental
debido a la contaminación de sólidos y químicos originados por descargas
irregulares de empresas textiles de la zona, además de desechos domésticos y
agroquímicos.

Para obtener información y estadísticas sobre el municipio, se hace referencia a los


datos proporcionados en el Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago
Social (2022), elaborado por la Unidad de Planeación y Evaluación de Programas
para el Desarrollo. En términos generales, el municipio no presenta un umbral de
rezago social significativo; sin embargo, se observa que más del 50% de la
población, equivalente a 14,638 personas, vive en condiciones de pobreza. Estas
cifras se calculan considerando la suma de la pobreza extrema y la pobreza
moderada en la población.

74
Imagen 1. Fuente: Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2022

Imagen 2. Fuente: Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2022

Población por condición de pobreza multidimensional 2022


Elaboración propia con base datos Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2022

2428
3,814
Vulnerables por carencia social

2845 no pobres y no vulnerables

11940 2,221 vulnerables por ingresos

pobreza moderada

pobreza extrema

A pesar de ser considerada una localidad urbana, el modo de vida del municipio y
sus juntas auxiliares están marcados por usos y costumbres arraigadas, así como
por un fuerte sentido de pertenencia y orgullo indígena nahua y campesino. Aunque
las lenguas indígenas más habladas son el náhuatl (157 habitantes), el totonaco (46
habitantes) y el mixteco (22 habitantes), representando apenas el 1% de la
población que habla una lengua indígena (INEGI, 2020). En el informe anual de
pobreza (2022) señala que 653 personas se consideran indígenas; sin embargo,
esta consideración del INEGI es criticada por los propios habitantes, mostrando en
el capítulo IV los comentarios de las y los entrevistados, quienes al respecto
remarcan su identidad indígena y narran las labores violentas por parte del Estado
mexicano para mermar su identidad y lengua.

75
La religión católica predomina en la región, pero también coexisten otras
confesiones cristianas protestantes. Las asambleas comunitarias y las
convocatorias se realizan con el repique de campanas de las iglesias para
congregar a la gente. No podemos subestimar la cosmovisión y religiosidad del
municipio, ya que la organización social en gran parte es marcada por la tradición
religiosa, como las mayordomías, topiles, alguaciles y fiscalías y los patronazgos de
las iglesias, ejerciendo una influencia importante, incluso mayor que las autoridades
legales. Durante la manifestación contra la planta de Bonafont, además de pintas,
carteles y lonas de protesta, se observaron imágenes religiosas de los santos
patronos de la comunidad.

Por mi parte, se solicitó al ayuntamiento de Juan C. Bonilla, a través de una solicitud


de transparencia virtual con folio 210434623000039 (véase Anexos) información
sobre la demografía, estadísticas sociales, los recursos hídricos y la situación
ambiental del río Metlapanapa. Aunque la mayoría de los datos corresponden a los
encontrados en plataformas virtuales del gobierno, también se detectaron ciertas
incongruencias graves. Una de ellas fue la respuesta del ayuntamiento ante la
pregunta sobre la población indígena, pueblos originarios o personas que hablan
alguna lengua indígena, donde negaron rotundamente su existencia:

“No existen ningún pueblo originario o indígena” (Unidad de transparencia


municipal, 2024:5).

Esto contradice los datos gubernamentales federales, la identidad y la


autodenominación de las comunidades de los pueblos originarios nahuas dentro del
propio municipio. Se desconoce las razones de la respuesta, sea negligencia o falta
de mayor interés en elaborar la solicitud.

Los testimonios adelante confirman la existencia de tensiones entre la


administración municipal y las figuras de autoridad tradicional, ya que acusan de no
respetar usos y costumbres de las juntas auxiliares; más adelante el testimonio que
Norma Marcial (2020) presenta para el diario Sol de Puebla, da validez a la
discrepancia y pugna entre las autoridades legales y las autoridades tradicionales
comunitarias, dictadas por usos y costumbres de cada junta auxiliar.

76
Por demás, las respuestas presentadas por el ayuntamiento connotan una
desinformación o una nula preocupación, casi cayendo en el cinismo debido a las
respuestas simples a preguntas complejas, con el deber de ser respondidas a la
situación de la gravedad de las problemáticas ambientales y el conocimiento del
propio municipio. Sin duda esto dificulta datos concretos que logren aclarar el
panorama y dar contexto debido a la disparidad entre respuestas de los distintos
niveles de gobierno (federal, estatal, local) y las respuestas por parte de la
comunidad.

A lo largo de la investigación, hemos observado los diversos esfuerzos de las


autoridades en sus distintos niveles para garantizar al menos un sistema de drenaje
en el municipio, el 98.5% de las viviendas en la localidad cuentan con drenaje. En
contraste, las cifras presentadas en la imagen 2 por parte del informe de pobreza y
rezago del gobierno federal (2022), revelan que el 77.8% de la población carece de
acceso al agua potable a través de sistemas de tuberías proporcionados por la
autoridad. Sin embargo, esta información se contradice con la respuesta otorgada
con el ayuntamiento, en tal caso, nos referiremos a las cifras otorgadas por el
ayuntamiento. En la solicitud de transparencia por parte del ayuntamiento se
proporcionó lo siguiente:

Derivado de la investigación dentro del Departamento que lleva el pago y control de


predial, Agua y Basura, se registra un 90.0% dentro del municipio son tres
fraccionamientos los que se les dota de agua potable (garzas1, garzas2 y garzas3),
la demás población se registra con convenio de Agua de Puebla pagando derechos
a esta misma dependencia y el resto de la población cuentan con pozos tipo noria
(Unidad de transparencia municipal, 2024:3).

La respuesta municipal también se contradice con datos mostrados más adelante


que demuestran que gran número de familias se abastecen por pozos tipo noria,
más de ocho mil pozos artesanales en el municipio. Esto dificulta con certeza tener
el dato claro de cómo se abastece la comunidad de agua potable. En esta región,
gran número de familias dependen en gran medida de pozos de agua subterránea
para obtener el vital líquido. Desde mi experiencia y como habitante de uno de los
pueblos originarios del valle de Cholula y municipios aledaños, sé que estos pozos

77
son fundamentales para nuestra subsistencia y que la sobreexplotación ha
conllevado a una disminución de agua. Lo que apenas unos metros era suficiente
para encontrar agua, ahora se deben rascar más de 30 metros para acceder a ella.

No sólo la ausencia de un sistema de abastecimiento de agua potable representa


un problema, sino que, como se mencionó anteriormente, los demás cuerpos
acuíferos de la zona también presentan un perjuicio ecológico considerable. Por lo
tanto, el abastecimiento de agua del río principal, como el Metlapanapa, resulta
imposible sin sufrir enfermedades y malestares, ya que las fábricas circundantes
descargan de manera ilegal y sin tratar sustancias tóxicas al afluente.

Cabe destacar la inexistencia de plantas tratadoras de aguas residuales y de


residuos industriales. Tanto los datos del gobierno federal como el local apuntan el
nulo saneamiento de aguas residuales provenientes tanto de fábricas como de uso
doméstico. La respuesta dada por parte del ayuntamiento al preguntar la existencia
y porcentaje de aguas tratadas en el municipio no es clara, pues comentaron lo
siguiente:

Dentro del municipio no se tiene un sistema de tratamiento de aguas residuales, se


desconoce si las empresas fábricas o industrias localizadas en el municipio cuenten
con este sistema (…) Se desconoce el porcentaje de aguas residuales tratadas, no
se cuenta con ningún censo o dato respecto a este tema dentro del municipio
(Unidad de transparencia municipal, 2024).

3.2 El río Metlapanapa


La cuenca del Atoyac ha presentado una actividad industrial significativa que abarca
desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX con el arribo de plantas textiles
a lo largo de la ribera del río, además de numerosas plantas industriales y haciendas
como La María, La Covadonga, Mayorazgo. En los márgenes del río se instaló la
primera planta industrial hidráulica del país, la Constancia Mexicana.

Para finales de los años 1960 con la llegada de la planta automotriz de Volkswagen
a Puebla, el desarrollo industrial de la región creció exponencialmente en las
siguientes décadas hasta la actualidad. A la par de la llegada de numerosas

78
empresas y creaciones de parques y corredores industriales, en la zona comienza
un notable desequilibrio ecológico y niveles de contaminación alarmantes, los
cuales se manifiestan claramente en todos los ríos locales como el Metlapanapa y
Atoyac. Desde entonces, los habitantes originarios son testigos directos del saqueo,
la contaminación, la explotación desmedida, la negligencia por parte de las
autoridades y la represión cuando intentan tomar acciones conjuntas en contra de
los proyectos industriales en la región.

El ayuntamiento, al responder a la solicitud de transparencia, reconoce el grave


daño ambiental sufrido por el río Metlapanapa, caudal que atraviesa todo el
municipio:

“El río Metlapanapa, que atraviesa los municipios de Juan C. Bonilla, Domingo
Arenas y Huejotzingo, presenta contaminación derivada de las descargas
industriales y de aguas negras tanto de los municipios mencionados, así como del
mismo (Juan C. Bonilla)” (Unidad de transparencia municipal, 2024).

Notas de prensa como la de Daliri Oropeza (2019) y Marcial (2020) señalaron que
desde antes de la toma de la planta en 2021, ya había diferentes problemáticas
ambientales y manifestaciones comunitarias por parte de pobladores de Cuanalá y
Zacatepec, protestando contra la contaminación del río y la construcción de Ciudad
Textil, y otros proyectos en la región como la realización de una autopista, la
perforación de pozos profundos, la colocación de torres de alta tensión, y las obras
del Gasoducto Morelos.

El desarrollo industrial de Ciudad textil en la zona de Huejotzingo comenzó en 2012


bajo la aprobación del entonces gobernador del estado Rafael Moreno Valle y forma
parte del Proyecto Integral Morelos (PIM).

El activista comunitario, Miguel López Vega, con una trayectoria de defensa


ambiental y social desde 2005, es miembro destacado del Congreso Nacional
Indígena, el Consejo Indígena de Gobierno y el Frente de Pueblos Unidos en
Defensa de la Tierra y el Agua. Según sus declaraciones, afirma haber sido el primer
preso político durante la administración del gobernador Miguel Barbosa Huerta. Esto
ocurrió debido a su participación en la oposición al proyecto Ciudad Textil, el cual

79
implica el establecimiento de más de 30 empresas en terrenos de la ex hacienda La
Palmilla, ubicada en Huejotzingo. Además, denuncia que este proyecto tiene la
intención de utilizar el río Metlapanapa como un depósito de aguas residuales
(Marcial, 2020).

Los pobladores alertaron la construcción de desagües clandestinos de las fábricas


hacia el río sin ningún tipo de tratamiento establecido por las Normas Oficiales
Mexicanas (NOM) en materia de saneamiento, lo que originó una serie de
movilizaciones en la localidad. Miguel fue perseguido y encarcelado por la
conducción del movimiento de defensa en contra del proyecto y acusado de delitos
como obstrucción de obra, ataques a las vías de comunicación y a los medios de
transporte.

La entrevista a Miguel López Vega es muestra de la pugna entre autoridades


municipales y autoridades tradicionales de Zacatepec; y testimonio de la
persecución que padecen los activistas ambientales y comunitarios en México. “Ver
contaminado este río mataría los recuerdos e ilusiones, de quienes alguna vez
caminamos en su cauce, pues ahora enfermaría a todos los habitantes de
Zacatepec, traería muerte”, afirmó para Marcial (2020).

El viernes 24 de enero del 2020, ciertamente fuimos a dejar unos documentos, una
acta de una asamblea que se había llevado en la comunidad de Zacatepec, donde
por usos y costumbres, elegimos a nuestro alcalde, suplente, alguacil mayor y
alguacil menor, al topil y a dos fiscales, y llevamos a Gobernación y al municipio de
Juan Crisóstomo Bonilla, esta información para pedirles que respetaran nuestra
autonomía, pero ya saliendo de Gobernación, ahí fue donde soy detenido, me
muestran la orden, me llevan a la Fiscalía y luego a la Casa de Justicia de
Tlaxcalancingo y de ahí me trasladan, por cuestiones raras al CERESO (Centro de
Readaptación Social) de San Miguel, en Puebla, y pues llegando, como sucede en
las novatadas, pues me dieron la bienvenida, y me ingresaron a una celda donde
había decenas de personas, pues me colocaron en una donde estábamos más de
30, lugar donde no se puede dormir, ni hacer del baño, y pues eso es algo no
deseado para nadie”, externó (testimonio de Miguel López Vega para Marcial, 2020).

El activismo por el agua en el municipio es algo que ha estado presente desde hace
más de dos décadas, así como la defensa del Metlapanapa, un pequeño río el cuál
no mide más de dos metros de anchura y debido a la extracción masiva de agua,
ya no es tan caudaloso como la comunidad recordaba. El río es el símbolo de unión
80
comunitaria. Los pobladores consideran al río un agente socio-natural, un ser propio
y merecedor de respeto, pues antes como mencionaba Miguel López, “el río daba
de comer” y era centro de convivencia en la comunidad.

El activismo feminista en la zona también ha sido clave en los movimientos


socioambientales del municipio y la región. La crónica de Daliri Oropeza para el
portal Pie de página (2019) narra el movimiento de defensa del Metlapanapa por
parte de la asamblea de mujeres en Zacatepec, en agosto de 2019. Reunidas en la
plaza de Zacatepec, tras repicar las campanas del templo de Santa María, Gloria
Tepale señala lo siguiente: “Nuestro pueblo ya les dijo que primero limpien el río.
Las empresas quieren envenenarlo, no quieren tratar sus aguas, aquí vienen a
hacer negocios. Aquí vienen a asentarse porque saben que con corrupción les van
a dar los permisos. Estamos dispuestos a todo, todos aquí estamos por defender la
vida”.

La comunidad denuncia que aun cuando organizaron reuniones entre las empresas,
el gobierno municipal y la asamblea comunitaria, no se respetaron los acuerdos
obtenidos y firmados el 14 de agosto entre las tres partes, incumplimiento que llevó
a tener una movilización el 27 de septiembre de 2019 entre los pobladores, quienes
se enfrentaron a la Guardia Nacional y las máquinas excavadoras dispuestas a
seguir la construcción del desagüe hacia el Metlapanapa.

Las mujeres son quienes impulsan la limpieza, sanación y defensa de lo que les
queda del Metlapanapa, donde de por sí el gobierno direccionó el desagüe y
empresas porcícolas vierten de manera ilegal los desechos de los animales de la
granja. De eso están conscientes los empresarios, quienes antes de la reunión
pública del 14 de agosto pidieron a los representantes comunitarios que las mujeres
no hablaran, “porque se ponen agresivas”, relatan habitantes de la comunidad
(Oropeza, 2019).

Como resultado, la población clausuró el palacio municipal durante el mandato del


presidente municipal de ese entonces, Joel Lozano. Sin embargo, como respuesta
a estas acciones defensivas de su territorio, las autoridades y los empresarios

81
continuaron acosando a la población, incluso llegaron a amenazarlos de muerte si
persistían en su resistencia.

Los empresarios han insinuado amenazas contra los habitantes de estos 4 pueblos
nahuas que piden limpiar el río y no seguir contaminando. En este mismo plantón,
denuncian que uno de los empresarios llegó a Zacatepec y Cuanalá, les dijo
“necesitamos 500 hectáreas, toda esta zona ejidal”, y después de esa sentencia,
dijeron “ya mataron a uno de Morelos y sólo falta uno de Puebla”, aseguran los
campesinos que lo dijeron en referencia a Samir Flores (activista indígena asesinado
en febrero de 2019) (Oropeza, 2019).

Los acuerdos no se han respetado porque está la premisa de no hacerlos valer


nunca. Buscar la manera más eficiente de hacer crecer los beneficios económicos
y la producción a costa de los daños y externalidades negativas al ambiente y la
población. “Sabemos que no es cierto, que es mentira, sólo es cuestión de ver lo
que pasó en el Atoyac”, menciona tajantemente doña Gloria Tepale. A este río
llegaron los residuos del Complejo Industrial Quetzalcóatl y actualmente es el tercer
río más contaminado de México. Apenas el 29 de agosto del 2019 la CNDH emitió
una recomendación para sanearlo” (Gloria Tepale a Oropeza, 2019).

Los relatos de Zeneida Xochihuila, Leónides Tlahuel, Norma Xocolatl y Gloria


Tepale enmarcan una visión conjunta y una memoria de antaño: el río solía ser un
lugar de encuentro y recreación comunitario, solía darle identidad a su población y
era proveedor de agua para irrigar sus campos y pescar pequeños crustáceos y
peces del río. Todo eso terminó. Las labores conjuntas como comunidad y el papel
de las mujeres reflejan que el agua es defendida por toda la comunidad, pero las
mujeres encuentran un nicho donde son respetadas en ella, resaltan su fuerza e
incluso son ‘temidas’ por los delegados de gobierno y las empresas a la hora de
tomar ‘acuerdos’, que, a la fecha no se han cumplido.

3.2.1 Proyecto Integral Morelos y el gasoducto


Juan Carlos Flores, abogado del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el
Agua de Morelos, Tlaxcala (FPDTA-MPT), ha representado casos de comunidades
indígenas en disputas contra empresas privadas. Destaca que el desarrollo

82
industrial en la zona busca expandirse conforme al plan del Proyecto Integral
Morelos (PIM), impulsado por el gobierno federal y actores privados en las laderas
del volcán Popocatépetl. Este plan ha resultado en la construcción de un gasoducto,
una termoeléctrica y numerosas fábricas y plantas industriales en los alrededores,
desencadenando un rápido proceso de industrialización que ha llevado al despojo
de tierras, daños ambientales, sobreexplotación de acuíferos y conflictos entre
pobladores, inversionistas y autoridades, incluso provocando el asesinato de
activistas como el caso de Samir Flores en 2019.

El Centro Universitario Para la Prevención de Desastres Regionales de la


Benemérita universidad Autónoma de Puebla (Cupreder-BUAP, 2019) menciona
que el PIM consiste en la construcción de dos centrales termoeléctricas en la
comunidad de Huexca, un gasoducto de 160 kilómetros aproximadamente que
atraviesa los estados de Tlaxcala, Puebla y Morelos, así como infraestructura
complementaria, en la zona de influencia del volcán Popocatépetl”. El Proyecto fue
concesionado a tres empresas españolas: Elecnor y Enagás, para la construcción
del gasoducto. El PIM fue aprobado y emitido por la Dirección de Proyectos de
Inversión Financiada y Subdirección de Desarrollo de Proyectos de la CFE,
publicado en julio de 2011.

Desde el planteamiento de su construcción han existido controversias con


pobladores de los municipios aledaños al gasoducto y a la planta termoeléctrica,
señalando la opacidad, corrupción y daños ecológicos y como menciona un
testimonio adelante en el capítulo IV, de riesgos a la salud e integridad de las
comunidades debido a su mala construcción al pasar en la frontera de Santa María
Zacatepec (municipio de Juan C. Bonilla) y Huejotzingo.

El desarrollo del Plan ha sido desestimado incluso por parte de las autoridades
como el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y el Instituto de
Geofísica de la UNAM. La oposición al PIM también se debe al hecho de
encontrarse en la falda del volcán Popocatépetl. El gasoducto, parte del proyecto,
pretende proveer facilidades energéticas a las empresas de la región atravesando

83
rutas de evacuación del volcán, poniendo en riesgo a una multitud de comunidades
en caso de erupción de este (Peace Brigades International, 2022).

La investigación del Cupreder-BUAP (2019) detalla que el trazado del gasoducto en


el proyecto Morelos ha experimentado modificaciones debido a conflictos con las
poblaciones locales, entre las que destaca la comunidad de Santa María Zacatepec.
Las alteraciones del trazado requieren modificaciones correspondientes en la
Manifestación del Impacto Ambiental (MIA), autorizada por la SEMARNAT. “Esto ha
sido muy difícil de verificar, pues la información del PIM fue colocada como
reservada” (Ibid., 2019).

Sobre este punto, el artículo de Arturo García (2014) en La Jornada describe que el
entonces Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI),
actualmente el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y
Protección de Datos Personales (INAI), ha instruido a la CFE a divulgar el plan de
obras para la construcción del gasoducto en el Proyecto Integral Morelos después
de que se negara a hacerlo.

Esta decisión se dio en medio de tensiones en Puebla, donde más de 60


comunidades de los tres estados cercanas al volcán Popocatépetl se oponen al
proyecto. En este contexto, los gobiernos estatales de Puebla, con el entonces
gobernador Rafael Moreno Valle, y el de Morelos, encabezado por Graco Ramírez,
llevaron a cabo investigaciones judiciales contra líderes comunitarios, además de
implementar diversos operativos policiales en las comunidades que se oponen a la
obra (ibid., 2014).

La CFE reservó la información argumentando que el expediente del proyecto es


clasificado debido a que su divulgación podría amenazar la integridad de la
infraestructura crítica, la estabilidad sociopolítica en la región debido a los
enfrentamientos con las poblaciones aledañas, las negociaciones en curso con la
población y grupos opuestos cuyas protestas han escalado en violencia, así como
el cumplimiento de sus compromisos con el contratista. Ante la negativa, el quejoso
emitió un recurso de revisión ante el IFAI que fue desahogado por el comisionado
Joel Salas Suárez.

84
La ponencia del recurso RDA 2853/14 por parte del Comisionado Salas Suárez
evidenció diferentes aspectos no aclarados del PIM, entre otras cosas, que el
CENAPRED había considerado revisar el trayecto del gasoducto, pues atraviesa
zonas de riesgo del volcán Popocatépetl, lo mismo que la recomendación del
Instituto de Geofísica de la UNAM bajo las mismas razones de seguridad por la
actividad volcánica. La revocación de respuesta de la CFE fue debido a que es una
obra pública y debe hacerse conocer (ibid. 2014).

Las diligencias de la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa) en


2014 señalan que hubo tres cambios en el trazo y riesgos ambientales en las
barrancas y cuerpos de agua cercanos al volcán (Cupreder-BUAP, 2019). El PIM
se ha justificado por la demanda prevista de gas, aunque se plantea más la
viabilidad financiera en la distribución y planos de industrializar la zona, la apertura
de mercados sin considerar escenarios relacionados con la actividad eruptiva del
volcán Popocatépetl, y que actualmente pasan en la frontera de Santa María
Zacatepec y Huejotzingo, donde a menos de 500 metros se formó el llamado
'socavón de Puebla', un fenómeno geológico que peligra a la comunidad, además
del suelo arenoso y los múltiples pozos y mantos acuíferos en el subsuelo que
hacen inestable el terreno, mostrando la total negligencia y falta de estudios serios
en su instalación.

En respuesta a este plan de desarrollo integral, conocido por las comunidades como
los "proyectos de muerte", surge desde 2012 el Frente de Pueblos en Defensa de
la Tierra y el Agua de Morelos, Tlaxcala (FPDTA-MPT), una organización civil
conformada por pueblos indígenas y originarios de estos estados. Este frente se
solidariza con la lucha por la justicia ambiental y social, así como con la defensa de
sus territorios, tradiciones, usos y costumbres, en el caso de Juan C. Bonilla, se
encontraron respaldando las acciones de la toma de la planta.

85
3.2.2 El deterioro de la cuenca del Atoyac
El río Metlapanapa hoy en día está contaminado por más de decenas de químicos,
además de aguas negras provenientes de granjas porcinas y cañerías domésticas
clandestinas. La implementación de Ciudad Textil en el corredor de Huejotzingo, a
un par de kilómetros de Zacatepec, derivó, según Oropeza (2019), en la
contaminación de químicos como arsénico, plomo, mercurio, benceno, níquel,
cianuro, cloroformo, etilbenceno, amoniaco, cloruro de metileno, entro otros
desechos industriales. Estas aguas llegan a otros municipios como Coronango y
Cholula hasta desembocar en el río Atoyac, sumando las tomas clandestinas de
aguas negras y granjas ganaderas que vierten los desperdicios al río. Era de
esperar que lo que antes era un prístino río, hoy sea un nauseabundo cauce que
las personas prefieren evitar o se acercan sólo para verter sus desechos.

Las memorias del único cuerpo vivo de agua en la localidad hoy palidecen y
enfrentan el olvido. Las nuevas generaciones han conocido al río como un canal al
‘aire abierto’, arrojando desechos sólidos como colchones, basura, pañales,
muebles y demás desechos. El no tener memoria ni conciencia perjudica en cómo
se convive con los espacios naturales. Un ambiente degradado no inspira ni refleja
un espacio de cuidado, sino lo contrario, seguir perjudicando es lo habitual pues “ya
está sucio” y no hay “remedio alguno”. Las labores de la lucha por el agua en la
zona buscan crear conciencia y memoria de sus espacios naturales a fin de prevenir
daños provocados por los propios habitantes, sobre todo en los más jóvenes.

La situación de los ríos en la cuenca es alarmante. En la entidad cerca del 80% de


los cuerpos acuíferos están gravemente contaminados (Llaven, 2022 B). El río
Atoyac, ubicado cerca del municipio, se considera el tercer río más contaminado del
país. Según la CONAGUA, 66% de las descargas se realizan sin tratamiento,
mientras que el resto sólo se somete a tratamientos primarios o a sistemas
deficientes. Esto implica que el agua vertida no cumple con los parámetros
establecidos en las Normas Oficiales Mexicanas, incluso después de haber sido
tratada (Leal, 2016).

86
Es importante destacar la presencia de consorcios y empresas nacionales y
transnacionales que hacen un uso intensivo del agua, muchas de las cuales no
cumplen con las normativas establecidas. Entre las principales industrias de la
cuenca alta del río se encuentran las del sector automotriz, metalúrgico, textil,
alimentos y petrolero, tales como Volkswagen, Ternium, Pemex, Big Cola, SkyTeck
y Globaltex, según Leal (2016). Además, en el corredor de Huejotzingo se
encuentran empresas como Portatex, Seamless, Triton, Skypue, Pecaltex, Hidra
Textil, Karden Oliver, Bonafont, entre otras (Oropeza, 2019).

Estamos hablando de una de las zonas más densamente industrializadas del país
y del estado, donde también coexiste una extensa zona agrícola que ha hecho uso
de químicos dañinos para el ambiente (FCEA, 2008). Todas estas actividades
requieren agua, aunque en diferentes cantidades. Distintas asociaciones como
Peace Brigades International (PBI-México) y el Tribunal Latinoamericano del Agua
confirman la sobreexplotación de los mantos acuíferos de la región. Es importante
recordar que estas actividades industriales desregularizadas han provocado una
serie de daños ecológicos, cuyas consecuencias inmediatas recaen en las
comunidades cercanas.

En el capítulo I se hizo mención del caso del Tribunal Latinoamericano del Agua y
su fallo a favor de organizaciones civiles que denunciaron el deterioro de la cuenca
del Atoyac. Este caso, resuelto en marzo de 2006, puso de manifiesto la falta de
acción por parte de las autoridades en sus tres niveles, la sobreexplotación de
acuíferos y la ausencia de saneamiento de acuerdo con las normativas y leyes
mexicanas. Los participantes en este proceso incluyeron al Centro “Fray Julián
Garcés”, Atoyac y Zahuapan Calidad de Vida S.C., Derechos Humanos y Desarrollo
Social A.D., y la Coordinadora por un Atoyac con Vida, quienes demandaron a la
CONAGUA, las secretarías de medio ambiente de los estados de Puebla y Tlaxcala,
y a la Empresa Textiles KN.

El Tribunal, en su sentencia de 2006, reconoció abiertamente las condiciones


adversas para la salud pública y el ambiente debido a los químicos dañinos
presentes en el agua, que incluyen desechos industriales, sólidos, aceites, grasas,

87
pesticidas y metales pesados; producto de contaminantes agroquímicos,
industriales y aguas negras originadas por un deficiente sistema de saneamiento y
la falta de acción ambiental por parte de las empresas y las autoridades. Esta
situación ha llevado a que el río carezca de vida animal y ponga en peligro la salud
humana, de la flora y fauna de su cauce y al subsuelo.

El TLA fue claro al señalar la responsabilidad de las empresas en el Corredor


Industrial “Quetzalcóatl” por verter "sus aguas servidas del proceso industrial, lo que
ha resultado en la contaminación del río" (TLA, 2006: 3), y emitió una resolución aún
más contundente al reconocer "la omisión y la negligencia de las instituciones
gubernamentales locales, estatales y federales al no llevar a cabo los controles
adecuados sobre los vertidos de estas industrias, violando la legislación mexicana"
(Ibid.: 3).

Sus recomendaciones de igual manera son exhortar al grupo de empresas


industriales que están contaminando las aguas del río Atoyac, que se comprometan,
conjuntamente con la autoridad ambiental y las organizaciones civiles, en el diseño
y puesta en marcha de un plan de rehabilitación de la cuenca del Atoyac (…)
Exhortar a todas las autoridades locales, estatales y federales a tomar el caso de la
contaminación de la cuenca del Río Atoyac con la importancia y seriedad ante un
grave desastre ambiental y social, profundizar en el análisis y establecer nexo causal
para determinar responsabilidades de las diferentes industrias ubicadas en el
corredor (TLA, 2006: 4).

88
3.3 Danone-Bonafont y el agravio
En la introducción, se pudo esbozar de manera general el conflicto principal y la
compleja relación entre la planta embotelladora y los residentes de Juan C. Bonilla.
La disputa entre habitantes y la embotelladora había tenido antecedentes, al menos,
casi 13 años antes de la toma de la planta en 2021. En 2008, los pobladores
cerraron "simbólicamente" la planta, argumentando los mismos problemas que
dieron pie al surgimiento del movimiento en 2021: escasez de agua, agotamiento
de los pozos y ojos de agua, y sobreexplotación (Expansión Política, 2022).

En el 965 de la Avenida México, en la carretera libre Puebla-México, colonia José


Ángeles de Juan C. Bonilla, Puebla, desde 1992 operaba Grupo Arco iris, una
empresa distribuidora de agua. Posteriormente, en 1997, el predio y pozos fueron
adquiridos por Bonafont, una empresa mexicana que surgió en 1992 con la
entonces innovadora, hoy problemática, idea de introducir el agua embotellada en
el mercado, convirtiéndose en pioneros en el país y los primeros exportadores a
Estados Unidos. Actualmente cuenta con 28 centros de distribución y 5 plantas
productoras de agua en el país: Valle de México, Villahermosa. Toluca, Guadalajara,
Culiacán y anteriormente, la de Puebla.

Bonafont fue la primera marca mexicana de agua mineral a ser embotellada


industrialmente en el país y la primera a ser exportada al mercado norteamericano,
específicamente en el Estado de Texas. En la actualidad, es el líder del mercado en
el segmento de envases de menos de 4 litros. Desde 1996, Bonafont pertenece a
Grupo Danone, y actualmente cuenta con plantas dotadas de sistemas de
embotellado tecnológicamente entre las más avanzadas del mundo (Bonafont, s/f).

En el ámbito empresarial, tanto Grupo Arco iris como Bonafont fueron adquiridas
por la transnacional francesa Grupo Danone, Arco iris siendo adquirida en 2003 y
Bonafont en 1996. Un análisis de la siguiente nota puede ofrecernos una visión de
las ambiciones expansionistas de este conglomerado francés, que posee una
presencia internacional considerable en el sector de alimentos.

89
Arco Iris, que en 2003 vendió unos 350 millones de litros de agua, es colíder en el
mercado de la distribución de agua en Guadalajara, segunda ciudad del país, y tiene
una fuerte implantación en Puebla, cuarta en la ciudad de México. El grupo galo
(Danone) controla el 50% de la sociedad UltraPura de Tijuana y la totalidad de
AquaPura de Monterrey. Además, también está presente en el mercado mexicano
de venta de agua en botellas a través de la marca Bonafont. “Las adquisiciones de
AquaPura y Arco Iris van a permitir acelerar el desarrollo de la marca Bonafont en
la distribución de grandes contenedores”, indicó la empresa. Danone es número uno
en Asia, Argentina y Canadá en la distribución de agua en grandes contenedores y
se convirtió el año pasado en líder del mercado estadounidense tras el acuerdo con
Suntory. En Europa ocupa la segunda posición tras el acuerdo alcanzado el pasado
septiembre con Eden Springs Europe (El cronista, 2004).

Danone es una empresa multinacional con sede en París, Francia, es una de las
empresas globales líderes en la industria de alimentos y bebidas, reconocida por
sus productos lácteos, agua embotellada y alimentos infantiles. Fue fundada en
España en 1919 y actualmente mantiene presencia en más de 120 países.

La expansión más notable para Danone en 2022 fue la privatización del agua, según
Dora Villanueva (2022) para La Jornada, México fue uno de sus mercados
principales. A través del embotellado del líquido en diversas presentaciones
(natural, mineralizada o saborizada), la multinacional dueña de Bonafont registró
ventas globales por un total de 3 mil 961 millones de euros anuales, representando
un aumento del 7.2 por ciento en comparación con el año 2020.

A través de sus 11 marcas que abarcan el mercado del agua en países como
España, Francia, Turquía, Indonesia, Argentina y México; Danone generó más del
16 por ciento de sus ingresos totales el año pasado. Aunque no es el segmento más
importante, el negocio del agua fue el que experimentó el mayor crecimiento en
comparación con 2020, alcanzando un aumento real del 7.2 por ciento, mientras
que el segmento de nutrición especializada, que incluye alimentos procesados para
bebés y adultos mayores, apenas creció un uno por ciento y el segmento de lácteos,
un 3.7 por ciento, refiere nuevamente Villanueva (2022).

México es uno de los cinco países más importantes para Danone al combinar sus
tres segmentos, pero en la venta de agua embotellada la trasnacional francesa
ocupa la mayor cuota de mercado a través de su marca Bonafont. Esto en un
negocio altamente concentrado y que comparte con Ciel (Coca-Cola) y Epura
(PepsiCo). La venta de agua para consumo humano no se perfila a dejar de ser un

90
negocio multimillonario. Por el contrario, para 2024 se proyecta que los ingresos de
industria potabilizadora y embotelladora en México alcancen los mil 200 millones de
dólares, de acuerdo con reportes consignados por Statista. La misma plataforma
expone que sólo en mayo de 2020, dicho sector tuvo un valor de mil 800 millones
de pesos (Villanueva, 2022).

Desde la llegada de grupo Arco iris y posteriormente Bonafont, habitantes de la zona


han visto perjudicados y dan testimonio del deterioro de los mantos acuíferos y la
disminución del caudal del río Metlapanapa desde la llegada de la primera
embotelladora hasta la toma de la planta de Bonafont en 2021. Después de la toma
de la planta, tal y como lo relatan diversos testimonios que se recuperarán en el
capítulo IV, el nivel del agua en sus pozos y manantiales recuperó un volumen
significativo a la semana del cierre de la planta.

3.3.1 Volvic, Francia y Juan C. Bonilla, México: dos comunidades asediadas


por Danone
El fenómeno de la sobreexplotación de mantos acuíferos y agravio ambiental por
parte de transnacionales es una realidad muy presente en los denominados países
“en vías de desarrollo”, sin embargo, esto es un fenómeno que afecta a pueblos
alrededor del mundo de forma similar. La diferencia son las herramientas legales,
económicas, políticas y sociales de las que disponen dichos pueblos para hacer
prevalecer la justicia socioambiental.

El agua subterránea, así como los manantiales y riachuelos de la comuna francesa


de Volvic, departamento de Puy-de-dôme, Auvernia, Francia, han pasado por un
proceso de degradación similar a la ocurrida en Juan C. Bonilla. A más de 9300
kilómetros de distancia, debido a sus tierras fértiles y disponibilidad de agua este
pueblo se convirtió en un lugar idóneo para la agricultura y la industria. Esto ha
llevado a la sobreexplotación de los mantos acuíferos de la también región volcánica
al punto de la sequía de manantiales, la disminución del caudal de cuerpos de agua
y problemas de abastecimiento a la población y riego de cultivos. Esto ha generado
controversias, movilizaciones sociales y procesos legales contra una empresa en
particular: la Société des Eaux de Volvic, empresa filial de agua embotelladora de
Grupo Danone.

91
Grupo Danone, a través de su filial, la Société des Eaux de Volvic (SEV), enfrenta
fuertes críticas por su comercialización de agua embotellada. En la investigación de
Valérie Gauriat para Euronews (2023) y en entrevista con pobladores de Volvic,
entre los que destacan Édouard de Féligonde, propietario de una piscifactoría de
renombre, acusa a la empresa por la extracción desmedida de agua, llevando a la
agonía de su propiedad donde antes encontraban manantiales que hoy en día se
encuentran secos. La sobreexplotación ha contribuido a la desertificación no sólo
de su propiedad sino de pobladores de la región que han manifestado su
preocupación por el acelerado proceso de degradación de los acuíferos,
repercutiendo en su economía y en el ambiente.

Para Édouard, el declive de la piscifactoría Saint-Genest l’Enfant, de valor histórico,


es desgarrador. Lo que alguna vez fue motivo de orgullo y un espacio repleto de
belleza ahora es una desolación del pasado debido a la escasez de agua. Los
arroyos que alimentaban la piscifactoría, que solían tener un caudal abundante,
ahora están secos. La producción de pescado, que una vez alcanzó las 60
toneladas al año, se ha detenido por completo desde hace cinco años. Édouard de
Féligonde es uno de los tantos pequeños empresarios y artesanos que han sufrido
de la escasez debido al saqueo del agua por parte de Danone, a su testimonio se
le suma el de Jeff Wils, cervecero artesanal:

Para algunos pequeños empresarios del lugar, la falta de agua significa el adiós a
años de esfuerzo e ilusión. "Me pregunto si podré mantener esta actitud mucho más
tiempo, porque con las restricciones de agua, estoy poniendo en peligro mi
negocio... Cuando veo que los volúmenes de extracción de agua del grupo Danone
no están controlados... ¡Su mentalidad es agotar el suelo, agotar a la gente y servir
a clientes que están al otro lado del mundo!", declara Jeff Wils, quien gestiona un
negocio de elaboración de cerveza artesanal (Jeff Wils para Gauriat, 2023).

Féligonde responsabiliza directamente a Danone y a la Société des Eaux de Volvic


por la crisis ambiental y escasez. Según él, desde la adquisición de la compañía por
parte de grupo Danone en 1993, las extracciones de agua se han multiplicado por
cuatro, lo que ha provocado la desaparición de los arroyos que alimentaban su
piscifactoría, él afirma: “Desde que Danone tomó control de la Société des Eaux de
Volvic, en 1993, las extracciones se han cuadruplicado. Así sufrimos, no una sequía

92
como muchos quieren hacernos creer, sino una desecación de las fuentes de la
propiedad” (Féligonde a Gauriat, 2023).

Convencido de la responsabilidad de la empresa en esta crisis, Féligonde ha


iniciado acciones legales contra Danone y las autoridades que otorgan permisos de
extracción de agua. Mientras tanto, a pesar de las críticas, la Société des Eaux de
Volvic sostiene que su actividad no afecta la disponibilidad de agua potable. El
gobierno francés dio disponibilidad de extraer cerca de 2 800 millones de litros de
agua (ibid., 2023).

El debate sobre el descenso del caudal en los arroyos de la región de Auvernia ha


generado opiniones divergentes, pues la empresa mostró haber extraído 2 300
millones de litros en 2020, inferior al máximo permitido por las autoridades
francesas. Mientras algunos atribuyen este fenómeno al impacto del calentamiento
global y la crisis climática, Francois-Dominique de Larouzière, geólogo de la
asociación de defensa ambiental PREVA, argumenta en contra de esta idea. Lo
mismo el hidrobiólogo Christian Amblard, quien alerta sobre las consecuencias
ecológicas graves debido a la falta de sensibilidad en el manejo de recursos hídricos
en la región. Amblard advierte que la falta de cumplimiento de las leyes que priorizan
el uso sostenible del agua podría llevar a la desertificación de áreas como Saint-
Genest l’Enfant y otras localidades de Auvernia, si no se toman medidas adecuadas
de gestión y uso de agua.

Por su parte, Waterstories.eu, organización conformada por expertos


interdisciplinarios de varios países como Francia y Suiza, han destacado la labor de
la investigación en torno al acceso y equidad del agua y los problemas ambientales
y sociales que acarrea el vital líquido en el continente europeo. “Waterstories.eu es
un proyecto multimedia transfronterizo sobre la industria europea del agua
embotellada. Fue iniciado por We Report, una red europea de periodistas de
investigación” (Campi, 2013 para We Report). La investigación (2021) describe el
caso de Danone y su filial SEV en Volvic, Francia. A pesar de que la empresa
Danone afirma públicamente “tomar sólo tantos los recursos como la madre

93
naturaleza nos permite”, investigaciones y opiniones expertos (como las de Amblard
o Laraouzière) demuestran lo contrario.

Según datos públicos encontrados por Waterstories.eu y recuperados por Campi y


We Report (2021) señalan que el consumo local de la transnacional ha casi
duplicado en los últimos diez años. En la actualidad, la empresa consume diez
veces más que lo que consume la población cercana a los cinco mil habitantes. Peor
aún, informes confidenciales obtenidos por los periodistas muestran que Danone ha
estado aumentado discretamente sus extracciones durante los períodos de verano
mientras que el resto de la población y agricultores han debido enfrentar fuertes
restricciones para sus negocios y consumo doméstico. Por demás, la
administración local anunció un debate público sobre la redistribución equitativa de
los recursos hídricos en Volvic.

Los niveles de semejanza entre dos localidades en dos continentes distintos a más
de 9 mil kilómetros de distancia muestran los impactos de una tendencia expansiva
del capital extractivo. A pesar de las diferencias culturales, económicas, políticas y
sociales; la inequidad, la sobreexplotación y el abuso de las empresas ponen en
manifiesto la situación de la escasez de agua por el saqueo de agua. Bien dice el
movimiento de Pueblos Unidos: “No es sequía, es saqueo”, y es que las similitudes
entre las filiales de Danone (SEV en Francia y Bonafont en México) que
sobreexplotan acuíferos, han generado repercusiones en el ambiente.

Similitudes como el momento de instalación de las plantas (a principios de los años


90), la falta de acceso al agua en comunidades donde antes había arroyos y
manantiales, la ausencia de acciones por parte de las autoridades para abordar el
fenómeno, la complicidad entre autoridades y empresas, así como los impactos
ambientales y las restricciones a la población, mientras que las empresas no
experimentan escasez, constituyen un punto común y sugieren la necesidad de
realizar un estudio de política comparada que merece ser investigado en mayor
profundidad.

Danone, en México y otras partes del mundo, obtiene ganancias del agua
restringiendo el acceso para revenderla a precios mayores. La similitud en la

94
geografía volcánica y suelos fértiles ha convertido a regiones de Francia y México
en territorios hidro sociales semejantes y afectados. Estas áreas son propicias para
la industria embotelladora, pese a los estratos socioambientales de la
sobreexplotación del agua. En el capítulo IV, se menciona cómo los habitantes de
Volvic contactaron al movimiento de Pueblos Unidos para encontrar soluciones y
abrir espacios de diálogo ante los mismos problemas.

3.3.2 El agua embotellada: México, primer consumidor mundial


El negocio del agua posiciona a México como un espacio ideal para el lucro y el
desarrollo de la industria embotelladora, a la par de la cervecera y refresquera: bajos
impuestos, nula vigilancia del adecuado cumplimiento de la ley, poca retribución
económica por la explotación de los recursos hídricos y mucha corrupción de por
medio.

La falta de una infraestructura de agua potable a los hogares mexicanos y falta de


cultura del agua como un bien público ha generado una dependencia a la industria
de las embotelladoras, haciendo de México el primer país del mundo en consumo
de agua embotellada. Dora Villanueva expone para la Jornada (2021) como es que
México se ha convertido en el país que más agua embotellada consume en el
mundo, con un dato de consumo de 274 litros anuales por persona.

En el país, prácticamente tres de cada cuatro hogares, 76 por ciento del total,
compran agua, ya sea en garrafón o botella, según el módulo de hogares y medio
ambiente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Ese porcentaje
fue de 70 por ciento en 2015, según el mismo documento. En un trimestre, el gasto
de los hogares en agua suma 11 mil 306 millones de pesos, más de lo que en el
mismo periodo destinan a la compra de enseres domésticos, que suma 9 mil 921
millones de pesos, y alrededor de una tercera parte de los 29 mil 107 millones de
pesos gastados en cuidados de la salud en los mismos periodos, según la más
reciente Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares del Inegi (Villanueva
para La Jornada, 2021).

Según Villanueva (2021), en su columna para La Jornada, veinte empresas


concentran las cincuenta concesiones de uso industrial, entre las que destacan la
CFE, Petróleos Mexicanos (PEMEX). “No están entre las 50 concesiones de uso
industrial más generosas para la explotación de agua, pero también con varios

95
permisos que las hacen parte del grupo de mayores beneficiadas se encuentran
Coca-Cola, Modelo, Nestlé, Danone, Bimbo, Bachoco y Cemex. Algunas también
conocidas por haber obtenido concesiones fiscales en los pasados años e incluso
por llegar a acuerdos reparatorios por impuestos evadidos en años pasados”.

Las asignaciones y concesiones para explotar el agua se incrementaron 3 mil 191


por ciento entre 1995 y 2019, serie en que la Comisión Nacional del Agua (Conagua)
tiene una clasificación por sector. En general, 80 por ciento del volumen de agua
concesionado en México lo absorben las industrias, incluido el campo. Sólo la
industria agrícola tiene concesionado un volumen de agua equivalente a cinco veces
el que se usa para abastecimiento público, según los registros de Conagua.
(Villanueva, para la Jornada, 2021)

En México, persiste la realidad en la que el agua potable, la que bebemos todos los
días, se encuentra privatizada en su totalidad y depende de cada persona optar por
su mejor opción. Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO, 2020)
el costo promedio de un litro de agua potable para uso doméstico es de $0.2
centavos, mientras que las principales embotelladoras venden este mismo volumen
entre $7.50 y $8.50 pesos, de acuerdo con precios de supermercado.

La realidad es que una parte significativa del precio de las botellas de agua se debe
al envase, representando una gran proporción del costo total del producto, más que
al agua en sí misma. El costo del envase puede constituir hasta el 90% del precio
final de una botella de agua. El acceso al agua potable debería ser garantizado a
través de fuentes públicas o sistemas de suministro de agua directo, como los que
existen en algunas ciudades latinoamericanas. Ciudades como Santiago, Buenos
Aires, Bogotá y São Paulo han desarrollado infraestructuras que permiten a sus
habitantes acceder a agua potable segura desde el grifo, reduciendo así la
dependencia del agua embotellada y promoviendo prácticas más sostenibles y
económicas.

Sin embargo, en muchas áreas rurales, el acceso al agua potable aún es limitado,
y los habitantes a menudo dependen de fuentes no seguras o deben recurrir al agua
embotellada, lo que incrementa los costos para las familias. Mejorar la
infraestructura hídrica en estas regiones es crucial para garantizar el acceso
universal al agua potable.

96
Sobre las empresas, principalmente están dedicadas a la producción de refrescos
o alimentos procesados, la expansión de sus actividades comerciales ha resultado
en la adquisición de la mayoría de las empresas mexicanas de agua embotellada.
Este es el caso de Bonafont, pero también de otras marcas como Electro pura (de
PepsiCo) y Ciel (de Coca Cola), entre otras.

Para Cárdenas (2013) la centralización del mercado de agua en manos de


empresas extranjeras muestra un triple fracaso de los gobiernos de México en todos
sus niveles: uno, por incumplir su obligación de proporcionar agua potable a través
del grifo doméstico; dos, por no informar sobre la calidad del agua y dar paso a la
desconfianza; y tres, por dejar avanzar el dominio de empresas extranjeras
permitiendo sumarles la capitalización de los recursos hídricos y restando la
soberanía hídrica.

Esto no sólo genera que el agua se concentre en transnacionales extranjeras, sino


que, como menciona el Informe sobre Violaciones a los Derechos Humanos al Agua
y al Saneamiento en México (2017), y secunda Villanueva (2021), las empresas
cometen una serie de atropellos casi sin pagar las consecuencias socioambientales.

Las empresas Danone, Coca Cola y PepsiCo dominan 82% de las ventas de agua
embotellada en México, ejerciendo un gran control sobre el consumo de agua
potable en el país. Esto es notable, considerando que el acceso al agua potable es
un derecho constitucional en México y debería ser proporcionado de manera
gratuita por las autoridades. Sin embargo, eso no es así, por lo que las y los
mexicanos tenemos que desembolsar entre 3 mil a 5 mil pesos anuales en comprar
agua en garrafones, o botellas (Villanueva, 2021), sin contemplar a la población que
debe subsistir de agua a través de la renta de pipas, incrementando mucho más el
precio.

En el estado de Puebla, la tarifa doméstica mensual por metro cúbico de agua


potable es de aproximadamente $151.87, lo que la convierte en la tercera entidad
con la tarifa doméstica más alta del país, después de Quintana Roo ($172.86) y
Colima ($158.9) (IMCO, 2020). Según IMCO (2020), las tarifas actuales a nivel

97
nacional por el pago de agua potable no reflejan el costo real ni la calidad de
suministro, con el fin de beneficiar a sectores vulnerables afectados por la falta de
infraestructura hidráulica, el acceso limitado a agua de calidad y el estrés hídrico
por región. El esquema de subsidios y las bajas cuotas por concesión de uso de
agua que favorecen a la industria agropecuaria, refresquera y embotelladora resulta
ineficaz, ya que beneficia desproporcionadamente a los grandes consumidores
quienes acaparan mayor extracción y uso de agua.

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3.4 Juan C. Bonilla desde la llegada de Bonafont
De vuelta a Juan C. Bonilla, la entrevista y crónica de Norma Marcial (2021) a un
vecino que prefirió mantenerse en el anonimato narra cómo de los cuatro ameyales
y canales de riego comenzaron a disminuir su volumen hasta lentamente
desaparecer. Todos los vecinos concordaron que desde la construcción de la planta
Arco iris en 1992, vieron perjudicados el nivel del agua en sus pozos y manantiales,
pero no fue sino hasta 1997 y toda la década de los años 2000 y 2010 que el
deterioro llevó a una situación alarmante.

La construcción y los permisos concedidos a la empresa Arco Iris en 1992 también


estuvieron rodeados de irregularidades, según lo evidencia Sicardo (2022) en una
entrevista con 'Camilo', un habitante del municipio que prefirió mantener el
anonimato. Según Camilo, Arco Iris llevó a cabo una consulta popular falsa en la
colonia José Ángeles, que supuestamente preguntaba sobre la construcción de un
pozo agrícola, pero que en realidad fue utilizado con fines industriales. A pesar de
que en 1992 los permisos de extracción se otorgaron en una zona agrícola y con la
aprobación del regidor del municipio, Braulio Tecpanecatl, quien concedió los
permisos para la instalación de la empresa.

La crónica de Marcial (2021) relata que, desde aquel entonces, era una escena
cotidiana la llegada y salida constante de camiones de carga con doble remolque,
repletos de garrafones de 20 litros cada uno. De manera paradójica, en ese mismo
lapso, los residentes observaban cómo el flujo de agua que solía pasar por los
canales entre los campos de cultivo comenzaba a disminuir. Los árboles se
marchitaban y, en varias viviendas, la gente optaba por tapar sus pozos con láminas
y tablas, ya que los espejos de agua que antes se encontraban a poca profundidad
habían desaparecido, dejando ahora profundidades de hasta 30 metros y
representando un riesgo mayor.

Antes de que llegará Arco iris, nosotros teníamos agua para nuestros animales y
para la casa en abundancia, pero llegó esta empresa y bajó el nivel de agua, pero,
aunque sea algo sacábamos, pero ya con Bonafont bajó casi al 90 por ciento o más,
y esa es nuestra inconformidad, que ya no tenemos agua, no decimos otra cosa,
sino sólo la verdad”, reiteró el poblador. “Ya se sacaron los mantos acuíferos por la
sobreexplotación, por mi edad conozco la región y los ameyales que conocí de

99
joven, ya desaparecieron y en ellos había ranitas, viboritas y todo lo que era de la
naturaleza, pero la empresa llegó y se ha perdido todo eso y ojalá el gobierno nos
tomara en cuenta (…) a nosotros nos gusta el progreso y que bueno que exista, pero
esta empresa sí nos afectó bastante y ahora vamos por agua en dotes o toneles que
nos regala un vecino que tiene más”, externó el poblador, quien continuó
compartiendo sus experiencias en el tema (testimonio anónimo vecino de la colonia
José Ángeles a Norma Marcial, 2021).

La situación se tornó insostenible cuando el suministro de agua doméstica comenzó


a escasear para los habitantes, especialmente aquellos que dependían de pozos
artesanales para obtener el vital líquido. Uno de los principales desencadenantes
de la toma de la planta fue la afectación a las familias, quienes vieron cómo sus
pozos se secaban, obligándolos a recurrir a pipas de agua o a realizar excavaciones
más profundas para abastecerse. Según Marcial (2021), de los 8 mil pozos
artesanales destinados al uso doméstico, aproximadamente 5 mil ya se habían
secado, mientras que en el resto el agua apenas filtraba.

Además, Merino-Noriega (2021) señala que el nivel del agua en los pozos de la
comunidad ha disminuido gradualmente en los últimos 20 años, llegando al punto
en que en algunos apenas se pueden extraer entre 50 y 200 litros diarios para las
actividades cotidianas. En casos más extremos, los pozos ya se han secado por
completo. Es importante recordar que, como se mencionó en el capítulo I, la ONU
establece que una persona promedio consume (o debería consumir) alrededor de
100 litros de agua al día para satisfacer sus necesidades básicas, considerándolo
como una unidad mínima de vida digna. Si tenemos en cuenta que los pozos
abastecen a cerca de 4 personas por hogar (excluyendo a un número mayor de
integrantes), la cantidad de agua disponible no alcanza la cantidad mínima
recomendada por persona, lo que obliga a reutilizar el agua y a incurrir en gastos
adicionales al contratar pipas para cubrir la demanda.

En cuanto a la afectación de la producción agrícola, recordemos que el municipio


subsiste de actividades agrícolas y tiene animales de consumo para sus hogares
“Durante los 29 años que lleva instalada la empresa en la comunidad, personas que
se dedican al campo han visto como la Conagua da a esta empresa la libertad de
extraer cantidades exorbitantes del recurso hídrico, pues aseguran que no hay un

100
control hacía Bonafont,” (Merino-Noriega, 2021). Además, los campesinos señalan
que mientras se les restringe el uso del agua para regar sus tierras, el resto de la
población también denuncia el favoritismo de estas instituciones hacia la empresa
y otras en la zona, lo que resulta en escasez de agua para todos, todos menos las
empresas quienes no han manifestado un sólo día sin falta de agua (Merino
Noriega, 2021).

Esta falta de agua en la comunidad contrasta con la abundancia del líquido que
Bonafont gozaba antes de que sus actividades fueran pausadas por el plantón. De
acuerdo con información que trabajadores de la empresa compartieron con los
habitantes del municipio, la planta de Bonafont en el municipio de Juan C. Bonilla
extrae al año 590 millones 976 mil litros de agua (más de un millón y medio por día),
es decir, 31 millones 104 mil garrafones de 19 litros (lo que representa más de 85
mil garrafones por día). Lo anterior se traduce en una ganancia de mil millones 368
mil 536 mil pesos 一tomando en cuenta que el precio comercial por garrafón es de
44 pesos一 al año, según cálculos de las y los pobladores de la comunidad, hechos
con base en los datos que les compartieron los empleados de la empresa (Merino-
Noriega, Lado B, 2021).

La investigación realizada por Fernando Merino-Noriega (2021) revela gracias al


testimonio de ‘Pedro’, hombre de 35 años habitante del municipio, que la CONAGUA
utiliza un método para medir el consumo de agua de los campesinos a través CFE.
Este método se basa en la cantidad de vatios utilizados por las bombas de los pozos
de riego para calcular el volumen de agua extraída. Pedro explica a Noriega (2021)
que "con una bomba de 75 caballos se sacan aproximadamente 35 litros por
segundo". Si los campesinos exceden la cantidad permitida de extracción de agua,
pueden ser llamados a rendir cuentas y, en ocasiones, ser sancionados.

Además, se denuncia que, aunque los campesinos han solicitado pozos de riego
para la agricultura a la CONAGUA, la institución siempre responde que no hay
concesiones ni permisos disponibles para más pozos. Esto a pesar de que los
cultivos, especialmente el maíz y las hortalizas, sólo requieren riego dos veces al
año: durante la cosecha y en la etapa de crecimiento. Pedro señala a Merino-
Noriega (2021) que, a pesar de estas restricciones, la planta de Bonafont extrae
agua las 24 horas del día.

101
¿Cuál es otra injusticia? Existe un reclamo certero por parte de la comunidad que el
propio Informe sobre Violaciones a los Derechos Humanos al Agua y al
Saneamiento en México (2017) expresa la impunidad y la inexistencia de una
compensación económica por los daños y por los recursos utilizados. Como se
mencionó a través de los lenguajes de valoración en el capítulo II, existe una
tendencia gracias a la dominación de una economía de mercado de valorizar y
compensar daños y extracción por medio de recursos económicos a los
damnificados o como sanción, pero con este ejemplo vemos que no cumplen
siquiera con la valorización económica para ‘pagar el daño’. Confirmando lo que los
movimientos por la justicia hídrica denuncian: “el agua corre hacia el poder”.

Por otro lado, se otorgan concesiones de explotación de acuíferos a embotelladoras


como Coca Cola, Pepsi cola y Danone (siendo estas las que acaparan el 82 % del
valor del mercado en términos de ventas totales) las cuales no sólo, no son
reguladas y fiscalizadas adecuadamente, sino que los pagos anuales de estas
concesiones son absolutamente ridículos en relación con las ganancias que tienen
estas empresas a partir del agua. Por ejemplo, Coca Cola FEMSA paga 2 mil 600
pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al
año, y tan sólo en 2007 tuvo ganancias por 32 mil 500 millones de pesos. Esta falta
de proporción de pago por derechos de explotación y utilidades revela como el
sector político privilegia los intereses del sector económico por encima de los
derechos fundamentales, el pago adecuado de estos volúmenes podría, por
ejemplo, financiar la cobertura de agua potable a poblaciones que no tienen aún
acceso a ella (Informe sobre Violaciones a los Derechos Humanos al Agua y al
Saneamiento en México, 2017).

En esta planta, aproximadamente cada segundo se llenaba un garrafón de agua, y


para embotellar un litro de agua se usaban entre tres y cuatro litros de agua
purificada. También informaron que, aunado al uso desmedido del agua, también
está la contaminación generada por el plástico que se usa para embotellar el vital
líquido (Ximénez, 2021, Avispa.midia).

De acuerdo con Santiago Reyes para Corriente Alterna UNAM (2022), Bonafont
aprovechaba dos pozos concesionados por CONAGUA: en uno tenía permitido
extraer hasta 105,229.0 litros de agua al año (hasta antes de 2021), mientras que
el otro, el número de litros no estaba especificado y pertenecía a grupo Arco iris. De
acuerdo con un cálculo del Instituto de Gestión, Administración y Vinculación

102
Municipal (IGAVIM, s/f), organización civil poblana que promueve la participación
ciudadana, La empresa sólo tiene autorizada por parte de CONAGUA la extracción
de 14 mil 454 litros de agua a diario de los pozos del municipio, pero terminaba
extrayendo cinco veces más agua de lo que tiene autorizado. Los pueblos
denunciaron que Bonafont mantenía en funcionamiento un tercer pozo no
registrado.

A través del Registro Público de Derechos de Agua de la CONAGUA (REPDA),


Bonafont tiene dos concesiones, solicitadas originalmente para grupo ARCOIRIS:
la 4PUE1000086/18HMGE94 (imagen1) que no especifica la cantidad que se puede
explotar y la 04PUE100118/18FMDL08 (actual 837542), que le permiten extraer
hasta 105 millones 229 mil litros anualmente. (AN/AA, 2021). Actualizando a 2024.
Los datos muestran que Bonafont tuvo una actualización a su concesión el 1 de
septiembre de 2021 por 95,888.0000 metros cúbicos de agua.

Imagen 1: Fuente con base al Registro Público de Derechos de Agua de la CONAGUA.

103
BONAFONT GARRAFONES Y SERVICIOS PUEBLA, S.A. DE C.V. (1/9/2021)

Concesión Latitud Longitud Estado Municipio Región


Hidrológica
837542 19°06' 98°21'04.0022" PUEBLA JUAN C. BALSAS
34.00 BONILLA
13"
Cuenca Acuífero que menciona el Acuífero Volumen
título homologado (m3/año)
270 0 2104 - 95,888.0000
VALLE DE (Aguas
PUEBLA subterráneas)
Tabla 1: Realización propia con base al Registro Público de Derechos de Agua de la CONAGUA.

Ayala y Vergara (2022) entrevistaron a Valentina Campos, catedrática e


investigadora académica de la Universidad Iberoamericana Puebla y la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), en el Instituto de Investigaciones en
Medio Ambiente. Según Campos, a través de concesiones y asignaciones de la
CONAGUA, una parte significativa de los recursos hídricos del municipio se destina
a fines agrícolas en lugar de industriales. Aunque en teoría Bonafont representa el
6% del uso industrial del agua del municipio, en realidad la empresa acapara más
del 72% de ese uso. Campos (ibid., 2022) destaca que el volumen asignado a la
embotelladora equivale a más de la mitad del agua destinada al uso público urbano.

A toda la población del municipio se le asigna la mitad de lo que se concesiona a


Bonafont. En sólo dos años, Bonafont consume la misma cantidad de agua que el
municipio necesita para un año entero para cubrir sus necesidades. A través de una
solicitud de transparencia a la CONAGUA, la CEASPUE y el H. Ayuntamiento de
Juan C Bonilla se preguntó por la concesión o el documento que avale los registros
de permiso otorgados para la empresa Bonafont y/o Grupo Danone en el municipio
de Juan C. Bonilla, Puebla, de igual forma se solicitaron los permisos de
almacenamiento, distribución u otorgamiento de concesiones de explotación de
agua (Véase Anexos).

104
El ayuntamiento de Juan C. Bonilla fue el primero en responder y expresaron lo
siguiente: "El municipio se adhiere a las Normas de la CONAGUA y hace la
recomendación correspondiente a su ciudadanía" [sic] (Unidad de Transparencia
Municipal, 2024: 3). Sin indicar en ningún momento a qué normas se apegan y qué
recomendaciones dan a la ciudadanía.

Por parte del CEASPUE, en la solicitud 210420724000007 (véase anexo), se obtuvo


la siguiente respuesta:

Le informo que con base al análisis realizado y conforme a lo que estipulan los
artículos 12 y 13 de la Ley del Agua para el Estado de Puebla, así como los artículos
16, 17, 18, 19 del Reglamento Interior de la Comisión Estatal de Agua y
Saneamiento del Estado de Puebla, este Sujeto Obligado es incompetente para
atender la virtud de que no se tienen las atribuciones para otorgar permisos o títulos
de concesión para el uso y explotación del agua por particulares en el territorio del
estado de Puebla donde se ubiquen.

A pesar de la respuesta, amablemente me fue orientado los artículos y fracciones


de la Ley de Aguas Nacionales para su consulta, por lo mismo, se dio la
recomendación de consultar directamente con la CONAGUA para la respuesta a la
solicitud elaborada.

Finalmente, la CONAGUA otorgó respuesta a la solicitud No. 330009424000350


(véase anexos). Se obtuvo como respuesta lo siguiente:

En atención a su petición, con fundamento en los criterios 03/17, con el rubro No


existe obligación de elaborar documentos ad hoc para atender solicitudes de acceso
a la información, y 07/17, con el rubro Casos en los que no es necesario que el
Comité de Transparencia confirme formalmente la inexistencia de la información y
Protección de Datos Personales. (…)

La primera razón que sugiere adherirse a los criterios 03/17 y 07/17 es que este
último estipula que el Comité de Transparencia está obligado a confirmar la
inexistencia declarada por las áreas competentes que hayan llevado a cabo la
búsqueda de la información. Debido a que no se mencionó el nombre completo de
la empresa Bonafont, que es BONAFONT GARRAFONES Y SERVICIOS PUEBLA,
S.A. DE C.V., inicialmente se argumentó la aplicación de los criterios anteriores. Sin
embargo, posteriormente se agregó lo siguiente.

105
No obstante a lo anterior, se informa que se localizó debidamente inscrito el título
de concesión número 837542, otorgado en favor de la persona moral BONAFONT
GARRAFONES Y SERVICIOS PUEBLA, S.A. DE C.V., para uso industrial, por un
volumen de 95,888.0000 metros cúbicos anuales, con una vigencia de 10 años, el
cual puede ser consultado en la siguiente dirección electrónica
(https://app.conagua.gob.mx/consultarepda.aspx), haciendo de su conocimiento
que en caso de requerir copia del mismo, se le invita a presentar una nueva solicitud
de acceso a la información (Unidad de Transparencia CONAGUA, 2024).

Es importante destacar que la información obtenida es similar a la obtenida a través


del REPDA, como se mencionó anteriormente, por lo que no fue necesario realizar
otra solicitud de transparencia.

106
3.5 El movimiento de resistencia de Pueblos Unidos
El despojo del agua es probablemente uno de los agravios ambientales con
mayores repercusiones sociales. Por ello es entendible que las comunidades del
municipio, cansadas de décadas de la expoliación del agua de su propia tierra se
levantaron en protesta contra la planta de Bonafont en marzo de 2021. Las
comunidades de Juan C. Bonilla y Pueblos del Valle de Cholula como Coronango,
Acuexcomac, Almoloya, entre otros, se unieron a la causa formando un movimiento
sólido que agotó todas las instancias legales para ser escuchados.

Estas comunidades originarias iniciaron un bloqueo en el carril con dirección a


Huejotzingo (rumbo a México), frente a la planta, impidiendo la entrada y salida de
más de veinte camiones cargados con garrafones de agua de la planta.

Las comunidades se organizaron desde 2021 para hacer frente a la problemática,


cansadas de la nula vigilancia y actuación por parte de las autoridades municipales,
estatales y federales. Durante los meses posteriores al inicio del plantón se mantuvo
un esfuerzo de los miembros de Pueblos Unidos para concretar una mesa de
diálogo, sin embargo, este no se materializó. Aunque el personal de la Secretaría
de Gobernación del Gobierno de Puebla intervino como mediador en algunas
ocasiones e incluso el tema se discutió en conferencias de prensa del gobernador
Miguel Barbosa Huerta, no se avanzó más allá. El gobierno municipal fue
constantemente criticado por mantenerse al margen y no intervenir. Incluso, la
Universidad Iberoamericana campus Puebla ofreció actuar como mediadora para
resolver el conflicto, pero las autoridades no aceptaron la oferta, refieren Ayala y
Vergara (2022).

El frente de Pueblos Unidos de la región Cholulteca congregó a más de 20 pueblos


originarios del valle de Cholula, encabezados por los habitantes de Juan C. Bonilla,
específicamente de Santa María Zacatepec y la Colonia José Ángeles. A los que se
unieron mandando representantes como delegados de la asamblea de San
Buenaventura Nealtican, San Diego Cuachayotla, San Francisco Coapa, San
Francisco Ocotlán, San Gabriel Ometoxtla, San Juan Cuautlancingo, San Juan
Tlautla, San Lucas Atzala, San Lucas Nextetelco, San Martín Texmelucan, San

107
Martín Zoquiapan, San Mateo Cuanalá, San Miguel Xoxtla, San Sebastián
Tepalcatepec, Santa Bárbara Almoloya, Santa María Acuexcomac, Santa María
Coronango.

Pueblos Unidos contó con el apoyo de miembros de otras organizaciones indígenas


o en defensa del agua de todo el país como el plantón Mexicali Resiste, que opera
en contra de la cervecera Constellation Brands, al norte del país, y que acusan de
agravio ambiental y sobreexplotación del agua en el estado de Baja California; de
igual manera se solidarizaron la comunidad otomí de Ciudad de México en
resistencia (Sicardo, 2022), quienes habrían tomado por igual en 2021 la sede del
Instituto Nacional de Pueblos Indígenas para convertirlo Casa de los Pueblos y las
Comunidades Indígenas ‘Samir Flores Soberanes’.

3.5.1 Marzo de 2021


El Frente Pueblos Unidos, contando con el apoyo de diversos organismos civiles
indígenas como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos,
Puebla y Tlaxcala (FPDTA-MPT) y el Frente del pueblo otomí, se unió en 2022 a la
Caravana por el Agua y la vida, que recorrió distintas partes de la República.
Pasando por Ciudad Universitaria en marzo de 2022, evento que pude presenciar a
su llegada a las inmediaciones de Biblioteca Central, trayendo el mensaje de
resistencia y enfatizando la necesidad de proteger el agua de intereses económicos
que sobreexplotan el vital líquido.

A través de convocatorias por medio de redes sociales en sus páginas de Facebook


como “Pueblos Unidos” o radio Comunitaria de Zacatepec o el perfil del Frente de
Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala (FPDTA-
MPT) se sumaron las congregaciones comunitarias en las plazas de las juntas
auxiliares, en especial la de Zacatepec, y se logró conjuntar un gran número de
personas en el plantón (en la entrevista a ‘Nelly’, en el capítulo IV menciona la
participación de más de 300 personas).

El 22 de marzo de 2021, tras la decisión de la asamblea popular de Pueblos Unidos,


se realizó un plantón enfrente del 965 de la carreta Puebla-México, donde se

108
encontraban las instalaciones de Bonafont, prohibiendo el ingreso y la salida de
trabajadores y vehículos, entre los que se encontraban los remolques con los
garrafones y bidones. De marzo a agosto resistió el plantón fuera de la empresa
evitando la entrada y salida hasta obtener una respuesta, para ese entonces era
visible al pasar por la carretera las decenas de manifestación artísticas y sociales
como pintas, lonas, mantas con frases y críticas en contra de la embotelladora y en
pro de la autonomía local y la defensa del agua.

La empresa Bonafont, por su parte, emitió un comunicado de prensa el día 6 de abril


de 2021 (Bonafont, 2021) en el que señala de falsas las noticias y posturas en contra
por parte del movimiento Pueblos Unidos. La empresa solicitó acción inmediata de
las autoridades para reanudar sus operaciones en la planta de Juan C. Bonilla
Puebla para bienestar de sus consumidores y al ser fuente de empleos en la
comunidad.

Bonafont reiteró que la concesión de CONAGUA con la que cuenta para operar el
único pozo existente representa menos del 0.09% de los derechos de agua del
acuífero en la localidad y que la interrupción en las actividades de la planta no sólo
es arbitraria e ilegal, sino que pone en riesgo el empleo y sustento de cientos de
familias, limitando el acceso y distribución de un insumo básico de agua potable en
a miles consumidores.

Desde el 22 de marzo pasado, nuestra planta Bonafont en el Estado de Puebla se


encuentra bloqueada en todos sus accesos, por grupos de interés de la comunidad
de Juan C. Bonilla, inconformes por la falta de agua en la demarcación. Dicho
bloqueo impide desde esa fecha que la planta opere, impidiendo la distribución de
agua a decenas de miles de clientes y consumidores. En Bonafont obtenemos el
agua de un único pozo en dicha localidad, a más de 150 metros de profundidad, lo
que permite que los recursos hídricos sean debidamente protegidos y en su
extracción, no se impacten los mantos superficiales ni los servicios de agua potable
que utiliza la comunidad referida. “Comprendemos las inquietudes que los
manifestantes exponen sobre la escasez de agua, sin embargo, es importante
aclarar que nuestra planta opera totalmente independiente al suministro de agua
que ocupa la localidad y lamentablemente las autoridades no han podido establecer
diálogo con los manifestantes para la resolución de este conflicto ajeno a nuestra
compañía” indicó Fabrice Salamanca, vicepresidente de Asuntos Corporativos de
Bonafont.

109
Por esta razón, Bonafont solicita a las autoridades estatales y municipales atiendan
de manera inmediata las preocupaciones de este grupo de personas y que los
accesos de la planta sean liberados a la mayor brevedad. La interrupción en la
operación normal de esta planta no sólo afecta a las 357 familias cuyo sustento
depende de la misma, y a más de 1200 personas que participan en toda nuestra
cadena de valor, sino que limita la distribución y abasto del vital líquido a los clientes
y consumidores del Estado de Puebla. Bonafont manifiesta su disposición a
colaborar con las comunidades y las Autoridades en lo que esté a su alcance para
ayudar a resolver este conflicto y reitera su compromiso con los mexicanos, las
familias poblanas y el cuidado del medio ambiente (Comunicado de prensa de
Bonafont, 6 de abril de 2021).

Sin lugar a duda, uno de los argumentos recurrentes presentados por la empresa a
lo largo del movimiento fue el cumplimiento riguroso de las normativas, así como la
defensa de los empleos en riesgo y el progreso que la planta había traído a la región.
Sin embargo, como testimonios del Capítulo IV revelan, la empresa enfrentaba
cuantiosas deudas con la CFE y la CONAGUA, las cuales fueron reclamadas por
los propios manifestantes desde el inicio de la ocupación. Además, la empresa
mantuvo un hermetismo notable sobre el tema, siendo difícil encontrar entrevistas
o declaraciones de los ejecutivos de la planta en línea, lo que no sólo dificulta
obtener una versión que contraste las posturas, sino que su silencio levanta
sospechas y socava su credibilidad para demostrar su presunción de inocencia ante
las acusaciones.

3.5.2 Mayo 2021. El socavón de Puebla


El 29 de mayo de 2021, la familia Sánchez Xalamihua presenció como, de la noche
a la mañana, un socavón, en ese momento de apenas unos 5 metros de diámetro,
había engullido la tierra de su propiedad ubicada cerca de Calle Tlaltepa, Ejido de
San Isidro, a las afueras de Zacatepec. Con el paso de los días, el diámetro del
socavón creció exponencialmente, poniendo en peligro la integridad de la casa de
la familia, lo que llevó a su desalojo ante el riesgo de derrumbes.

La noticia se volvió viral en el país durante la pandemia de Covid-19, ofreciendo un


respiro temporal de las constantes preocupaciones y muertes relacionadas con la
pandemia. El socavón atrajo la atención mediática que ya existía debido al
movimiento Pueblos Unidos contra Bonafont. Además, el rescate de unos perros
callejeros que quedaron atrapados en las orillas del socavón generó interés no sólo

110
en los medios de comunicación, sino también en las redes sociales. En cuestión de
semanas, el lugar se convirtió en el "nuevo destino turístico" de la región, donde
incluso se cobraba por estacionarse y se celebraban eventos populares en las
inmediaciones del socavón.

Este socavón para 2024 alcanza un diámetro de más de 115 metros en su parte
más ancha y una profundidad cercana a los treinta metros y tomó por sorpresa a
toda la comunidad tan sólo un par de kilómetros de la planta. El fenómeno natural
dejó como evidencia el desgaste de los mantos acuíferos. La Investigación del
Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios Sobre Medio Ambiente y
Desarrollo (CIIEMAD) del Instituto Politécnico Nacional, a cargo de Pedro Francisco
Rodríguez, señala que la erosión por la lluvia, las corrientes de agua subterránea
combinado con la sobreexplotación de los mantos acuíferos y los movimientos de
tierra originaron el socavón.

El fenómeno fue originado por la combinación de condiciones de susceptibilidad


erosiva en el subsuelo, de eventos hidrometeorológicos no observados en los
últimos tres años, flujos subterráneos naturales por gradiente hidráulico e inducidos
por el intenso aprovechamiento del agua subterránea observada desde hace 15
años en la zona de Santa María Zacatepec, Puebla, México. Las actividades
humanas, que aceleran la erosión de los suelos y la pérdida de agua de recarga por
la deforestación para el crecimiento urbano y áreas para la agricultura, el intenso
ritmo de extracción del agua, así como los elementos climáticos como las lluvias por
encima de la media acontecidas durante 2021, que propiciaron junto con la
extracción antrópica, el lavado de sedimentos finos, que al perderse generaron
inestabilidad en la columna de sedimentos, la acumulación de estos procesos
durante un largo periodo de tiempo, ocasionó que el suelo llegará a su límite de
resistencia, y se generará el colapso (CIIEMAD, 2021: 16).

El CIIEMAD subraya la necesidad de llevar a cabo estudios exhaustivos para


prevenir fenómenos similares cerca del socavón, al tiempo que no descarta la
posibilidad de que este siga creciendo y afecte una zona de hasta 115 hectáreas en
Zacatepec. El surgimiento del socavón parecía ser una señal de la naturaleza
misma, evidenciando la realidad de la sobreexplotación de los mantos acuíferos en
la región. Inicialmente, el socavón captó la atención en las redes sociales y se
convirtió en un destino turístico, pero posteriormente fue cercado y resguardado por
la policía estatal para proteger la integridad del área y prevenir accidentes. Con el

111
paso del tiempo, el interés en el socavón disminuyó y el lugar cayó en el olvido, pero
actualmente la flora y fauna han vuelto a tomar posesión del área.

Durante la visita al socavón como parte del trabajo de campo en el capítulo IV, se
recopiló material fotográfico y anécdotas proporcionadas por un acompañante local.

3.5.3 Agosto 2021- febrero 2022: La toma de las instalaciones


La situación continuaba siendo ignorada, y parecía que ni el movimiento ni la
empresa estaban dispuestos a ceder en sus posturas, mientras que las autoridades
no tomaban medidas. Por lo tanto, después de 4 meses de plantón sin tener alguna
resolución, el 8 de agosto de 2021, durante la conmemoración del 142° aniversario
del natalicio de Emiliano Zapata, el movimiento de Pueblos Unidos decidió, tras la
resolución de su asamblea comunitaria, llevar a cabo la acción conjunta y directa de
tomar las instalaciones de la planta e instalar un plantón en su interior, que con el
paso de las semanas se transformó en un espacio comunitario.

El Frente clausuró los pozos y tomó las instalaciones con el objetivo de "devolver el
agua y la vida a la región" (Reyes, 2022), basándose en su apego y respeto a la
autonomía como pueblo originario. Como parte de esta acción, se estableció la
Casa de los Pueblos “Altepelmecalli” dentro de las instalaciones de la planta. Este
centro se convirtió en un espacio de organización social indígena y comunitaria.
Durante los casi seis meses del plantón, se realizaron una variedad de talleres
colectivos, como foros, conferencias, espacios para mujeres y clases para niños.
Estos talleres cubrieron temas como salud, cuidado ambiental, inglés para niños,
técnicas de cosecha y cuidado de ganado. Dentro de las instalaciones se realizaron
murales e intervenciones artísticas, una biblioteca comunitaria con un pequeño
acervo compuesto por unos cientos de libros, creación de corrales con gallinas,
guajolotes, conejos, borregos y cerdos.

Dentro de los foros más destacados organizados dentro del Altepelmecalli se


encuentra el Foro Global “La Lucha en defensa del Agua”, organizado el 13 de
noviembre de 2021 en las instalaciones de la antigua planta y en ese entonces la
casa de los Pueblos “Altepelmecalli”. “El punto central del encuentro fueron las

112
mesas de trabajo en las que se compartieron experiencias de lucha contra el
despojo del agua, así como las estrategias que utilizan para defender el elemento
vital a través de sus propios usos y costumbres” (Demby, 2021: Avispa.midia).

De acuerdo con la nota de prensa de radio zapatista del 15 de noviembre de ese


mismo año. La postura emitida conjunto con el Concejo de Gobierno Indígena y el
Congreso Nacional indígena responde a la defensa del agua y el territorio frente a
un gobierno y empresas con intereses de lucro impactando negativamente la salud
ambiental y de las personas producto del saqueo y a la contaminación de los suelos
y aguas de la región y de muchas partes del país

Los malos gobiernos favorecen y dan todas las facilidades a empresas criminales
como son industrias textiles, automotrices, metalúrgicas, hidroeléctricas,
termoeléctricas, ganadería extensiva, granjas porcícolas, de alimentos procesados,
embotelladoras, refresqueras, inmobiliarias, aeropuertos y rellenos sanitarios todas
ellas lo único que traen a nuestros pueblos es muerte. La contaminación que
provocan enferma nuestros cuerpos de cáncer y otras enfermedades, pero también
enferman nuestra tierra y dificultan el cultivo de nuestros alimentos. Además, las
empresas siguen utilizando las bombas antigranizo, generando aún más sequía en
los territorios, y en las ciudades y en las comunidades nos desplazan y nos impiden
tener una vida digna. Al mismo tiempo, el mal gobierno y los representantes del
capital implantan violencia en distintas formas, como el narcotráfico y el
paramilitarismo.
En resumen, saquean nuestros territorios, dejan que nos empobrezcamos, saquean,
contaminan y asesinan a nuestra Madre Tierra, rompen con megaproyectos sus
huesos que son los cerros, vacían y contaminan sus venas que son los ríos,
ensucian el aire que respiramos todos, incluso ellos mismos. Hemos entrado al
juego de su estado de derecho con acciones jurídicas para defender nuestro
territorio y hemos visto y confirmado mil veces que no funciona para dar
certeza a los pueblos, coincidimos en que estas vías están hechas por el mal
gobierno para su propio beneficio. El Estado de derecho está agotado (Radio
zapatista, Boletín de prensa, 2021).

Samantha Demby (2021) resume que el foro tuvo una notable afluencia y
participación de las y los defensores del agua de diversas comunidades originarias
y barrios populares en México (Puebla, Morelos, Veracruz, Ciudad de México y
Estado de México), así como de Canadá, Colombia, Francia y Venezuela, quienes
identificaron las tácticas comunes utilizadas por gobiernos e industrias para
privatizar, acaparar y contaminar los recursos hídricos.

113
El comunicado denuncia la privatización del agua, señalando que grandes
empresas en el estado de Puebla como Audi, Coca Cola, Granjas Carol, Driscol,
Iberdrola, Nestlé y en especial Danone, que obtienen concesiones mayoritarias
sobre las cuencas de agua, generando escasez de agua tanto en áreas urbanas
como rurales.

El comunicado resalta la complicidad de instituciones estatales como la CONAGUA


y la SEMARNAT en el despojo del agua y el territorio, facilitando a industrias de
diversos sectores como textil, automotriz, metalúrgico, hidroeléctrico,
termoeléctrico, ganadero, de alimentos procesados, embotelladoras de agua,
refrescos, inmobiliario, aeroportuario y de rellenos sanitarios.

Además, el foro evidenció diversas estrategias utilizadas por gobiernos, empresas


y organizaciones del crimen organizado para desestabilizar los territorios,
incluyendo violencia, criminalización, contaminación, desigualdad económica y
desplazamiento.

Como parte del resultado y conclusión, el foro criticó las medidas e inacción por
parte de las autoridades en sus tres niveles. Además, cuestionó el rol de los
congresos y foros mundiales del agua, los cuales clasifican como una ‘válvula de
escape’ para problemas que tiene su raíz en el sistema de producción económico,
y que terminan por no resolver nada.

Organizaciones internacionales que defienden el medio ambiente no


necesariamente dan solución a las problemáticas, simplemente van siendo como
válvulas de escape que el mismo sistema utiliza para decir que ya hay mecanismos
de remediación para la preservación de la naturaleza, pero en realidad no funcionan.
Para los pueblos, para la gente que se organiza por los usos y costumbres, hay otra
realidad y que es la de la confrontación o de la vivencia de los problemas que termina
llevando acciones más concretas que sí son una alternativa para defender el agua
(integrante de Pueblos Unidos a Demby, 2021).

Las comunidades y organizaciones que participaron en el Foro Global en Defensa


del Agua desde los usos y costumbres coinciden en que sólo mediante el
autogobierno podrán proteger los manantiales, ríos y las aguas de las que dependen
sus vidas y toda la vida que les rodea. Las y los defensores de Pueblos Unidos
proponen usar estas herramientas para construir conciencia colectiva, articulando y

114
organizando las luchas más allá de las fronteras. Un paso en esta dirección, que
surgió del foro, es la Caravana Nacional de Pueblos en Defensa del Agua desde los
Usos y Costumbres, que recorrió en 2022 los territorios de Santiago Mexquititlán,
Tehuacán, Ciudad de México, Huexca, Ecatepec, Veracruz, Ciudad de Puebla, Juan
C. Bonilla, Xochimilco, y Tecámac (Demby, 2021).

Sin embargo, a pesar de sus acciones colectivas en defensa del agua, las críticas
hacia la invasión de la propiedad privada no se hicieron esperar. Esta fue una de
las principales notas y críticas al movimiento. El derecho mexicano reconoce la
propiedad privada en su artículo 27: “La propiedad de las tierras y aguas
comprendidas dentro de los límites del territorio nacional corresponde
originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el
dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada” (CPEUM).
Parte de la crítica muestra su postura al condenar la toma pues no había ningún
derecho por ocupar las instalaciones privadas de una empresa, sin embargo, a lo
largo del capítulo y con la voz de los testimonios del capítulo IV, aclaran que no fue
la primera propuesta, por el contrario, fue el último recurso.

Cabe resaltar, y como me fue relatado por los miembros de Pueblos Unidos en el
capítulo IV, el movimiento siempre trató de realizar todo dentro de la legalidad,
ocuparon todas las instancias y métodos posibles por llamar la atención de la
autoridad en sus tres niveles de gobierno y llegar a acuerdos para el beneficio de
su comunidad. Desde la organización de las asambleas comunitarias, en la primera
toma de marzo, esperaron en vano la llegada de un agente de gobierno para
establecer una mesa de diálogo, cosa que no se concretó. Ante la falta de respuesta
efectiva y la ausencia de acuerdos tras varios meses ni con las autoridades y mucho
menos con la empresa, decidieron entrar a las instalaciones.

Tras el plantón frente a la empresa, el colectivo esperó tener alguna respuesta por
parte de autoridad y equipo jurídico de la empresa, sin embargo, como menciona
Camilo a Sicardo (2022) no obtuvieron respuesta sino una semana después del
plantón de marzo hasta que se acercó un representante de la autoridad federal, el
delegado del gobierno federal Armando Popoca, quien tomó nota del asunto sin

115
volver a regresar. El gobierno estatal trataba con desdén el tema y el entonces
gobernador Miguel Barbosa llegaba a mencionar en sus conferencias sobre el tema
e instruyendo atender el tema, sin embargo, jamás ocurrió un acercamiento
importante mucho menos una resolución por parte del gobierno estatal.

La toma de la planta no fue capricho, fue una necesidad obligada por el hartazgo y
la preocupación del daño social y a la integridad física de la población al agravarse
el asunto de la disponibilidad de agua. La acción, a pesar de la crítica de algunos,
en especial del sector privado y gubernamental, fue visto como una muestra de
resistencia y lucha contundente por colectivos nacionales e internacionales,
sentando precedente inédito de un movimiento socioambiental que pudiera tomar
instalaciones privadas y llegar a su cometido: el cese de la extracción de agua.
Reiterando que el fin nunca fue tomar propiedad privada, pero la ineficacia y falta
de acción conjunta, en especial la gubernamental, orillaron a la acción directa.

El movimiento de Pueblos Unidos alcanzó notoriedad internacional, como se


evidenció anteriormente y se corroboró con los testimonios del capítulo IV. Francia
fue uno de los países que mostró solidaridad con el movimiento, específicamente la
comunidad de Volvic, pero también hubo muestras de apoyo de otros países como
Venezuela, Canadá, Colombia, Brasil y España.

El movimiento fue retomado por el Atlas de Justicia Ambiental en 2021. El Atlas de


Justicia Ambiental (Environmental Justice Atlas EJA) es una herramienta en línea
que mapea y documenta conflictos socioambientales globales. Proporciona una
base de datos interactiva que clasifica conflictos en categorías como minería,
gestión del agua, manejo de residuos, ofreciendo detalles sobre cada caso en todos
los países del mundo. Tiene como objetivo visibilizar los conflictos, apoyar a las
comunidades afectadas y servir como recurso para investigadores, activistas y
responsables políticos, promoviendo así la justicia ambiental

El Environmental Justice Atlas (Atlas de Justicia Ambiental) forma parte del proyecto
europeo EJOLT: Environmental Justice Organizations, Liabilities and
Trade (Organizaciones de Justicia Ambiental, Pasivos y Comercio), que cuenta con
la participación de un equipo internacional de expertos procedentes de 23
universidades y organizaciones de justicia ambiental de 18 países, y que está

116
coordinado por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de la
Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB), bajo la dirección de Joan
Martínez Alier. El resultado se plasma en una serie de bases de datos, mapas e
indicadores ambientales relacionados con los conflictos ecológicos, sobre los que
se trabaja continuamente con el fin de llegar a documentar hasta 2.000 casos en
2015. (Miteco, s/f)

Este proyecto identifica a Pueblos Unidos y al problema ambiental en Zacatepec


como un movimiento socioambiental. A diferencia de otros movimientos que
idealizan la defensa de la naturaleza, este se enfoca en la relación entre la
comunidad y el medio ambiente, cuya degradación afecta tanto la calidad de vida y
los derechos de la población como el ecosistema, sin recibir compensación alguna.
La lucha en Juan C. Bonilla defiende el agua y promueve la organización social,
reconociendo la importancia de la interacción continua con los cuerpos de agua
como agentes de integración social, simbólica y espiritual.

En la página web (http://ejatlas.org/), se puede observar una anotación sobre el


movimiento y problema ambiental ubicado en la localidad de Zacatepec en el mapa.
Este Atlas Global categoriza los problemas por tipo y los relacionados con el agua
están marcados en color azul (imagen 1). Además, ofrece información detallada
sobre más de dos mil casos de todos los países del mundo.

Imagen 1, fuente: Global Atlas of Environmental Justice.

Aunque la información no está actualizada más allá de octubre del año 2021,
proporciona una explicación concisa y breve sobre la problemática, los actores
locales, autoridades, derechos vulnerados, tipo de agravio ambiental, resumen,

117
estadísticas, datos y narración del movimiento social. Además, cuenta con la
facilidad de traducción a más de siete idiomas.

3.5.4 Febrero de 2022. Desintegración del Altepelmecalli


La madrugada del 15 de febrero de 2022, por órdenes de un juez federal en
competencia penal los defensores del agua fueron sacados con uso de la fuerza de
la guardia nacional, estatal y local para recuperar la planta.

Ese mismo día, el gobernador Miguel Barbosa en conferencia de prensa señaló:


“Un juez de competencia penal de control decretó la restitución a favor de la
empresa Bonafont de la planta de su propiedad y se llevó a cabo una diligencia
judicial, no por parte del Ejecutivo, no ordenada por el Ejecutivo, (sino) una diligencia
judicial”.

La narración de Santiago Reyes para Cultura UNAM (2022) resume los hechos con
la entrevista a miembros que mantuvieron su anonimato. En una operación, como
si se tratara de la captura de algún capo del crimen organizado. A la una de la
madrugada, sin previo aviso la fuerza armada conformada por las anteriores fuerzas
públicas irrumpió las instalaciones de manera violenta. Menos de veinte personas
se encontraban resguardando el Altepelmecalli, y ante la inesperada acción, no
tuvieron tiempo de recuperar sus pertenencias personales ni del colectivo y fueron
sacados a la violencia.

Elementos de la Policía Estatal desalojaron a los integrantes de la Asamblea de


Pueblos de la Región Cholulteca de la Planta de Bonafont en Puebla (Reyes, 2022).
"No pudimos sacar nada más que nuestros celulares", cuenta Nahui, una de las
jóvenes que participaba en la Asamblea de los Pueblos Unidos de la Región
Cholulteca. Apenas dio tiempo para avisar la irrupción de la policía a la una y media
de la madrugada. La recuperación por orden del juez, cuyo nombre me fue difícil
encontrar, fue casi inmediata.

El desalojo no fue realizado únicamente por la Guardia Nacional, sino que también
participaron alrededor de 300 elementos de distintas corporaciones policiales,
incluyendo la policía estatal, la policía municipal y el cuerpo de granaderos, quienes

118
rodearon la Casa de los Pueblos y desmantelaron el plantón (Ibid., 2022). La
irrupción violenta fue tan numerosa y desproporcionada que testigos en el capítulo
IV mencionan que el operativo “parecía como si se llevaran a un capo de la droga”.

Azul, otra joven que estuvo presente durante la toma y el desalojo, describe la
situación: "Sí estuvo feo. Yo estaba trabajando, escribiendo en la computadora.
Cuando escuché que era la Guardia Nacional, traté de salir. Sabíamos que había
peligro. Cuando salimos vimos que había vehículos de la Guardia Nacional
resguardados en las instalaciones de otra empresa. Tenían carros por todos lados"
(Ibid., 2022).

Después de seis meses de ocupar las instalaciones de la planta, las comunidades


habían convertido el lugar en un espacio de organización y convivencia cotidiana.
Colibrí, una integrante del movimiento menciona Reyes (2022): "Teníamos
animalitos: gallinas, conejitos… También se quedó el equipo de comunicación: tres
camaritas de televisión y equipo técnico, poco, pero sí suficiente para echar andar
un proyecto de televisión comunitaria. Se lo quedaron ahí" (Ibid., 2022).

La recuperación del predio se dio en menos de una hora. Para la mañana ya se


había hecho noticia nacional mencionada por el gobernador Barbosa. Ante los
hechos, el Congreso Nacional Indígena, el Concejo Indígena de Gobierno, Pueblos
Unidos de Morelos, Tlaxcala y Puebla, y más de 81 frentes y colectivos indígenas,
ambientales, civiles, vigilantes y defensores de los DD.HH. solidarios protestaron y
condenaron los hechos calificándolos como una represión con uso excesivo de la
fuerza por parte del Estado que vulneró los derechos de los manifestantes.

El 16 de febrero, representantes del movimiento se dirigieron a la sede del Instituto


de Pueblos Indígenas (INPI) ubicado en las inmediaciones de la alcaldía Coyoacán,
que desde 2020 había sido ocupada por integrantes del pueblo otomí y convertida
en la "Casa Samir Flores". Allí expresaron públicamente su desaprobación por los
hechos y compartieron su comunicado manifestando su postura. Ese día, el 16 de
febrero, como señala Reyes (2022), no deja de ser irónicamente cruel que, también
un 16 de febrero, pero de 1996, se firmaron los Acuerdos de San Andrés entre el

119
gobierno mexicano y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Estos acuerdos
refrendaron el compromiso del Estado por establecer constitucionalmente los
derechos indígenas y luchar por la justicia para combatir la desigualdad y la pobreza
que afecta a los pueblos indígenas en todo el país. La toma del Altepelmecalli es
señalada como una contradicción y violación de los Acuerdos de San Andrés.

En el comunicado que la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos


Humanos «Todos los Derechos para Todas y Todos» (Red TDT), organización civil
promotora de los Derechos Humanos (2022) compartió el siguiente comunicado:
A los medios de comunicación, a la población en general, a todas las personas de
noble corazón que desde lo personal y/o lo colectivo defienden la Vida y la Dignidad:
Quienes suscribimos, pueblos, colectivos, organizaciones sociales, organismos
defensores de derechos humanos y toda la multiplicidad de instancias que nos dan
identidad y desde las cuales luchamos a lo largo y ancho de la República Mexicana
denunciamos que el día de hoy, 15 de febrero de 2022 a la 1:20 am, la Guardia
Nacional, granaderos y policía local invadieron las instalaciones de “Altepelmecalli”-
La Casa de los Pueblos ubicada en la región Cholulteca, Puebla- México.
Elementos de la fuerza pública de los tres niveles de gobierno, despojaron y
desalojaron a las y los defensores ambientales que desde el 22 de marzo de 2021
mantenían cerrada la planta embotelladora Bonafont del corporativo DANONE.
Las y los defensores ambientales habían cerrado las instalaciones de Bonafont ya
que los pozos artesanales, ríos y ameyales de la región Cholulteca, Puebla
comenzaban a secarse mientras que la empresa saqueaba alrededor de 1 millón
640 mil litros de agua al día, dejando a los pueblos de su alrededor sin suministro
de agua.
Cuando los pueblos expulsaron la planta embotelladora de Bonafont, dieron vida a
“Altepelmecalli”- La Casa de los Pueblos – donde se desarrollan diversos proyectos
de salud comunitaria, educación, comunicación, agricultura, ganadería, justicia y
cooperativas, sosteniendo que se debe garantizar y respetar la libre determinación
de los pueblos.
Ante los hechos de desalojo con que el Estado Mexicano ataca a los pueblos unidos
de la región Cholulteca, Puebla, demuestra que los intereses de la empresa
Bonafont y el corporativo DANONE están por encima de la vida digna, pues el agua
es un derecho humano indispensable para una vida humana digna.
Denunciamos la violación a la libre determinación de los pueblos y exigimos se les
garantice y respete. Exigimos el retiro de las Fuerzas Armadas de Altepelmecalli y
la devolución de las instalaciones a los pueblos.
Hacemos un llamado a todos los pueblos, a las organizaciones hermanas, a las
organizaciones de derechos humanos, a los medios de comunicación, activista y
defensores de derechos humanos y a todas y todos los compañeros que han

120
caminado con “Altepelmecalli” a sumarse a la exigencia y a estar atentos ante la
inminente persecución y represión a los pueblos (Pueblos Unidos, 2022).

3.5.5 El movimiento después del Altepelmecalli

En lugar de poner fin a su movimiento, Pueblos Unidos refrendó su compromiso de


lucha por el agua, lo que los llevó a participar en la Caravana por el Agua en 2022.
En marzo, durante su paso por Ciudad Universitaria, presencié un mitin en la
rectoría y su marcha hacia las oficinas de la CONAGUA para protestar. Durante
varios meses, algunas consignas grafitadas se mantuvieron visibles, como "El agua
se ama y se defiende, no se vende", "CONAGUA ecocida", "Nunca más nuestro
silencio", entre otras.

Meses después de que Bonafont recuperara su planta, en septiembre de 2022,


Grupo Danone decidió cerrar los pozos y convertir la planta en un centro de
distribución. A través de un comunicado en su portal en línea, la empresa celebró la
recuperación de empleos y la nueva fase del centro de distribución en Juan C.
Bonilla. Para compensar el cierre de los pozos, Bonafont proporcionará agua al
estado con el apoyo de las plantas en el Estado de México e Hidalgo. Sin embargo,
esto también es problemático porque ahora se extraerá agua de otros estados para
seguir abasteciendo su red de consumidores. Esta estrategia no hace más que
incrementar y extender las transferencias de costos socioambientales a otros
estados.

El día 26 de septiembre de 2022 se reactivaron las operaciones como depósito en


las instalaciones de Bonafont en Juan C. Bonilla, Puebla. Este centro de distribución
cuenta con 10 rutas a la zona metropolitana de Puebla y Tlaxcala. El ahora centro
de distribución se enfocará, según la empresa, “en satisfacer las necesidades
básicas de la comunidad al seguir proporcionando agua embotellada en formato de
garrafón” (Grupo Danone, 2022). Según el comunicado, Grupo Danone a través de
Bonafont se comprometió a que esta iniciativa busque mantener los empleos locales
y promover un mayor flujo comercial para los pequeños negocios de la zona.

121
El anuncio se hizo durante la inauguración del Centro de Distribución Juan C.
Bonilla, a este evento asistieron el subsecretario de Industria y Comercio del
Gobierno del Estado de Puebla, Mtro. Guillermo Malpica Soto; el alcalde del
municipio, Lic. José Cinto Bernal, y otros miembros destacados de la comunidad,
quienes expresaron su abiertamente su respaldo a la reinstalación. Viendo una vez
más como las autoridades impulsaron mayor apoyo a la empresa que a los
pobladores.

“Bonafont no restablecerá el funcionamiento del pozo en esta localidad. Éste ha sido


sellado derivado del vandalismo ejercido por organizaciones -ajenas a la
comunidad- que lo dañaron y, posiblemente, lo hayan contaminado. Nuestro
compromiso es con Puebla, y al reabrir este sitio como almacén, seguiremos
apostando por el crecimiento económico de la región, la generación y conservación
de los empleos para con las familias poblanas. Creemos y seguiremos apostando
por México para que la gente pueda tener agua segura y confiable para beber.’’
Comentó Fabrice Salamanca, vicepresidente de Asuntos Públicos y Legal de Grupo
Danone (Ibid., 2022).

Tratando de ‘recuperar’ la validación y aceptación por parte de los pobladores, la


empresa realizó obras de beneficio público, cosa que en 29 años no se atrevieron
a realizar, comentaron testimonios en el capítulo IV. Las obras destacan la ‘’Brigada
de Limpieza del Río Metlapanapa en colaboración con trabajadores de la empresa;
el ‘’Proyecto Pintura’’ para pintar la Iglesia de Santa María Zacatepec; y los Apoyos
para Escuela Bachillerato General Estatal Libertadores, donde se realizan
actividades de reparación, impermeabilización, entre otros.

Por su parte, el presidente municipal de Juan C. Bonilla, José Cinto Bernal, destacó:
“La reapertura de la empresa Bonafont es el resultado de un proceso legal apegado
al derecho y que tenemos que mantener y hacer guardar la ley. Juan C. Bonilla es
un municipio donde existe gobernabilidad y todo proceso siempre estará apegado
a la ley” (Ibid., 2022). Testimonios del capítulo IV señalan la complicidad del
ayuntamiento y el presidente municipal desde un inicio bajo los intereses de la

122
planta, este acto de presentarse ante la empresa y jamás dar solución al problema
deslegitimaron su autoridad y terminó por traicionar a los habitantes del municipio.

Mientras que el Maestro Guillermo Malpica Soto, Subsecretario de Industria y


Comercio del estado de Puebla, aseguró: “el reinicio de actividades de estas
instalaciones de Grupo Danone es una buena señal para la región por lo que
representa en términos económicos y de impacto social. Además, forma parte de la
labor para lograr que México sea el mejor lugar para hacer negocios” (Ibid., 2022).

Finalmente, Fabrice Salamanca recalcó en su discurso: “Nuestra operación en todo


el país está completamente apegada a las concesiones que tenemos desde
CONAGUA, siempre respetando los recursos naturales sin afectar a la población o
al planeta. Parte de nuestra visión es mantenernos cerca de las comunidades donde
operamos con mejoras integrales. Buscamos que en Juan C. Bonilla todo funcione
conforme a lo que menciono, donde el cuidado del medio ambiente y la comunidad
convivan en equilibrio” (ibid., 2022).

Sin embargo, meses después hubo un paulatino estado de abandono al centro de


distribución, para 2024 la planta se encuentra abandonada, pero bajo resguardo de
la policía. No hubo algún comunicado posterior que refiriera el cese de operaciones
de la planta, sin embargo, la clausura de los pozos, la presión social, el activismo
de la zona derivaron en que se dejara de explotar los pozos y se abandonara
sigilosamente la planta.

El movimiento de Pueblos Unidos y el activismo tanto local como internacional


lograron con éxito significativo su cometido. A pesar del violento desenlace en el
Altepelmecalli, consiguieron cerrar la planta y detener la extracción de agua del
subsuelo. Según testimonios recogidos en el capítulo IV, apenas una semana
después de la toma de la planta, ya se notaba un aumento gradual en el nivel de
agua de los pozos, permitiendo pronto el abastecimiento de este vital recurso.
Además, se señala que el ojo de agua de San Lucas Nextetelco, que décadas atrás
apenas tenía un par de metros de profundidad, con el saqueo, los metros pasaron
a un par de centímetros sólo llegando a mojar el tobillo de una persona, pero con el
123
fin de la planta de Bonafont se ha recuperado parte de su caudal, alcanzando ahora
cerca de un metro de profundidad, convirtiéndose en un espacio de convivencia y
recreación.

Sin embargo, la zona aún enfrenta numerosos problemas, ya que la intensa


actividad industrial, los problemas con el gasoducto, las bombas antigranizo de
plantas automotrices, la contaminación de la granja porcícola, los agrotóxicos en el
campo, la contaminación de la ciudad textil y el relleno sanitario de Cholula
continúan afectando la salud de la población y el medio ambiente. Actualmente,
Juan C. Bonilla enfrenta graves problemas de contaminación en sus ríos y en la
tierra.

Pese a la represión, el movimiento de Pueblos Unidos no se ha disuelto y sigue


activo en la lucha por la defensa del agua y la tierra. Para el año 2024, tienen planes
de construir un nuevo espacio comunitario llamado "Casa Amate", en sustitución del
Altepelmecalli. Además, se encuentran en disputa con el ayuntamiento de San
Pedro Cholula por el tema del relleno sanitario en los límites con el municipio de
Calpan y Juan C. Bonilla.

124
3.6 El Basurero de Cholula y los Pueblos Unidos: nueva problemática
La nota de Julio Sánchez (2024) para el Sol de Puebla recoge los puntos
importantes del movimiento en el cual se detalla que el relleno sanitario
intermunicipal de San Pedro Cholula, situado en la comunidad de San Juan Tlautla
y compartido con Calpan, en la carretera federal rumbo a este último municipio,
enfrenta una grave crisis debido a las protestas del grupo de Pueblos Originarios de
Cholula, quienes demandan su cierre definitivo y mantienen bloqueado el acceso al
mismo desde el 22 de marzo de 2024. Las comunidades cercanas denuncian que
las operaciones del vertedero están causando daños, especialmente por la
contaminación del agua.

“No sólo está contaminando nuestra agua, también vemos como el aire se lleva las
partículas que se desprenden de este basurero, poco a poco la gente irá
enfermando. No hay otra opción que el cierre”, comentó uno de los representantes
del grupo en una conferencia de prensa (Sánchez, 2024, El Sol de Puebla).

A pesar de los llamados al diálogo por parte del Gobierno de Puebla, con mediación
federal, no se ha logrado ningún avance positivo en la resolución del conflicto. La
situación resalta la urgencia de abordar los problemas ambientales y sociales
asociados con la gestión de residuos en la región.

En 2023, Puebla se posicionó como la sexta entidad en México con mayor


producción diaria de basura, generando más de 5,991 toneladas al día, lo que
provocaba saturación en los rellenos sanitarios. En mayo del mismo año, el
Organismo Operador del Servicio de Limpia de San Pedro Cholula informó que
enviaba 90 toneladas diarias de basura al relleno sanitario ubicado en los límites
con Calpan. A pesar de los aseguramientos de un programa de separación de
basura y la inexistencia de saturación, la población expresaba preocupaciones
(ibid., 2024).

En febrero de 2024, durante un evento encabezado por la alcaldesa Paola Angón,


habitantes de Calpan, Juan Crisóstomo Bonilla y San Pedro Cholula exigieron el
cierre del relleno sanitario, respaldados por al menos 500 firmas. Se denunció la
contaminación del agua debido a excavaciones clandestinas para nuevas celdas de

125
basura sobre mantos acuíferos, provocando efectos negativos en la salud de los
residentes, incluyendo contaminación de coliformes en el agua, alergias, daño a
sembradíos, olor desagradable en la zona y proliferación de roedores y fauna
callejera. Estas preocupaciones resaltan la urgencia de abordar los problemas
asociados con la gestión de residuos en la región.

“Alzamos la voz toda la población de algunas juntas auxiliares de San Pedro


Cholula, Calpan y Juan Crisóstomo Bonilla, por la problemática que nos representa
el relleno sanitario porque ya está infectando nuestros pozos y nuestra agua con la
creación de un socavón profundo que no tiene permisos de las autoridades de los
tres niveles de gobierno y que ya tocó nuestros mantos acuíferos”, manifestó
‘Ricardo’, habitante de San Juan Tlautla (Ibid., 2024).

El 12 de febrero, habitantes de Calpan, Juan Crisóstomo Bonilla, San Andrés y San


Pedro Cholula presentaron una solicitud a la Secretaría de Medio Ambiente,
Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (SMADSOT) de Puebla para la
clausura del tiradero. En su manifestación, exhibieron mantas y pancartas en donde
calificaron al relleno como un foco de contaminación para la región de Cholula.
Dentro de su demanda también mencionaron a la Procuraduría Federal de
Protección al Ambiente (Profepa). A sus acusaciones sumaron que era posible que
el tiradero recibiera residuos considerados como peligrosos de sitios como la Ciudad
de México, Estado de México y Oaxaca.

"Este sitio se proyectó desde el 2016 para recibir la basura de 23 municipios y ya


ha desbordado en su capacidad a un año de la inauguración y recientemente sus
autoridades iniciaron una ampliación y lo que detonó más la problemática fue la
excavación de un socavón de 20 metros donde se observaron que ya los mantos
acuíferos comenzaban a emerger, es decir ya se ve el agua de los pozos noria"
señaló uno de los habitantes (ibid., 2024).

Beatriz Manrique Guevara, titular de la SMADSOT, respondió ante los reclamos que
el relleno sanitario no se cerraría al asegurar que cumple con la normativa ambiental
y que sólo se iba a realizar una cobertura y extracción de los residuos ante las
quejas. "El tema de Cholula no es un tiradero, es un relleno sanitario que se

126
construyó conforme a la norma y opera muy apegado a la NOM-083, nosotros
iniciamos un procedimiento la semana pasada para revisar la cobertura y de la
extracción de material, pero sí quiero dejar muy claro que el de Cholula no es un
tiradero, es un relleno sanitario, construido conforme a la norma y que funciona muy
apegado a la norma", aseguró Beatriz Manrique (Ibid., 2024).

Los pobladores continuaron sin aceptar las declaraciones y llevaron su protesta a


las afueras del relleno sanitario de Cholula el 21 de marzo, reafirmando su intención
de que cierre por ser un foco de contaminación. Durante la protesta, bloquearon la
carretera estatal Cholula-Calpan y colocaron mantas en la entrada principal del
tiradero para evitar el ingreso o salida de camiones. En aquel momento, el
movimiento liderado por los Pueblos Originarios de Cholula amenazaba con
mantener su protesta y plantón por tiempo indefinido. San Pedro Cholula decidió
suspender la recolección de basura debido a la protesta, lo que afectaba a más de
20 municipios. Javier Aquino, secretario de Gobernación, advirtió que se podría
recurrir al uso de la fuerza para retirar el bloqueo.

Mientras la recolección de basura avanzaba de manera intermitente en la región de


Cholula y se acumulaban montoneras de basura con el paso de los días tras la
clausura del relleno sanitario, parte de la población terminó por arrojar basura a
barrancas provenientes del Iztaccíhuatl. Los representantes de los Pueblos
Originarios anunciaron que realizarían estudios independientes para medir los
niveles de contaminación causados por el relleno sanitario y recibieron apoyo de
asociaciones civiles internacionales y especialistas en la materia.

Los resultados de las pruebas se dieron a conocer el 2 de abril, describiendo la


irregularidad en el color del agua debido a los lixiviados y recordando que la Norma
Mexicana de la SEMARNAT prohíbe construir rellenos sanitarios sobre áreas donde
hay mantos freáticos, por el riesgo de fuga de los lixiviados (Ibid., 2024).

Sobre este informe, Aldo Santiago (2024) para el diario Desinformemos detalla la
investigación y resultados científicos por parte de la Universidad Autónoma
Metropolitana (UAM), acreditando la presencia de mayoría orgánica que pone en
riesgo a las personas y los mantos freáticos de la región.

127
En una conferencia de prensa, se informó sobre los resultados de los muestreos
georreferenciados y análisis de agua, revelando la presencia de coliformes fecales
en cantidades alarmantes en los tres pozos noria, junto con una alta concentración
de materia orgánica que alimenta a los coliformes (Santiago, 2024).

Durante el plantón, se observó la presencia de 15 camiones recolectores, algunos


provenientes de estados como Tlaxcala, Oaxaca y Estado de México. Desde
entonces, sólo se permite el ingreso de camiones que buscan material triturado.

En cuanto a los últimos acontecimientos, el gobierno de Puebla solicitó la


intervención de la Secretaría de Gobernación Federal para mediar en el conflicto
social, luego de no lograr establecer un diálogo para abordar las demandas de los
manifestantes. Por su parte, los manifestantes han evidenciado y se muestran
preocupantes ante el hostigamiento y amenazas recibidas.

Por su parte, Santiago (2024), muestra que los Pueblos Originarios de Cholula han
obtenido nuevos apoyos para su causa, y el análisis por parte de científicos de la
UAM. Según informes presentados durante una rueda de prensa en el plantón que
se mantiene desde hace 12 días para evitar el ingreso de basura al relleno sanitario,
científicos de la Universidad Autónoma de México (UAM), campus Azcapotzalco,
concluyeron que el agua de la región ya no es potable.

La investigación, realizada por la doctora Sylvie Jeanne Turpin Marion, especialista


en manejo de residuos y profesora investigadora de la UAM, analizó muestras de
agua de cinco pozos noria que abastecen a comunidades de la región cholulteca,
incluyendo Cuanalá, Colonia José Ángeles, San Andrés Calpan, Santa María
Zacatepec, San Sebastián Tepalcatepec, San Lucas Atzala y San Juan Tlautla. En
estos análisis se encontraron "cantidades brutales" de coliformes y materia
orgánica.

La doctora Turpin señaló que la materia orgánica es la fuente de alimentación de


los coliformes y que el color del agua también mostraba irregularidades, sugiriendo
la intervención de los lixiviados. La investigadora enfatizó la necesidad de tomar
medidas para tratar el agua, que definitivamente no es potable.

128
La científica explicó que al operar un relleno sanitario se generan lixiviados, que son
escurrimientos a través de los residuos, que pueden provocar afectaciones
ambientales y a la salud si no se controlan adecuadamente. Las muestras de agua
recogidas en Puebla fueron enviadas a la Ciudad de México y analizadas en los
laboratorios del departamento de Energía de la División de Ciencias Básicas e
Ingeniería de la UAM Azcapotzalco.

Según la investigadora de la UAM, existen normas ambientales como la Norma 083


de la SEMARNAT que regula la construcción y operación de rellenos sanitarios.
Esta normativa prohíbe la ubicación de basureros sobre mantos freáticos o cerca
de pozos, lo cual, según Turpin, no se respetó en este caso. Esto sugiere que el
supuesto relleno sanitario opera de manera irregular, y se necesitaría una
investigación exhaustiva para comprobar si cumple con la normativa o si existen
indicios de corrupción en su instalación.

Además, la norma 083 indica que los operadores del relleno deben realizar
monitoreo de las aguas subterráneas antes y después del manto freático para
controlar cualquier consecuencia o problema en la captación y tratamiento de
lixiviados, según detalló la investigadora (Santiago, 2024).

La investigadora Sylvie Jeanne Turpin Marion, con décadas de experiencia en


ingeniería química y ambiental, georreferenció y tomó muestras de agua a una
profundidad de entre 28 a 35 metros. Según su análisis, es poco probable que exista
otra fuente de contaminación del agua más allá de los lixiviados generados por los
residuos sólidos vertidos en el relleno sanitario.

Para confirmar los niveles de contaminación, la doctora Turpin anunció una segunda
campaña de muestreos para descartar otras posibles causas de contaminación,
como drenajes o fosas sépticas. Si los resultados de estos análisis coinciden con
los primeros, se podrían tomar medidas legales, concluyó la investigadora.

La evidencia científica contradice las afirmaciones de la titular de la Secretaría de


Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (SMADSOT) de

129
Puebla, Beatriz Manrique, quien aseguró que el basurero opera dentro de la
normalidad y cumple con la NOM083 de la SEMARNAT. Esta contradicción entre la
postura del gobierno y la evidencia presentada por los pobladores y la Universidad
pone en entredicho la gestión ambiental del relleno sanitario.

Finalmente, tras meses de conflicto, la Profepa clausuró definitivamente en agosto


de 2024 el basurero intermunicipal de Cholula (Alcántara, 2024, La Jornada de
Oriente). Previamente, el 9 de abril de 2024, la Profepa había clausurado
provisionalmente el relleno sanitario, pero permitió su reapertura el 30 de abril. No
obstante, la evidencia científica presentada por investigadores de la UAM, junto con
los reclamos de los vecinos y el colectivo de pueblos originarios, fue suficiente para
justificar la clausura definitiva. Además, se señaló el mal manejo de los residuos y
se obligó a la empresa Pro-Faj Hidrolimpieza a rehabilitar la zona y desmantelar los
desechos del basurero.

El caso del relleno sanitario expone nuevamente la fragilidad del ecosistema y la


constante vulneración en la zona, donde los principales afectados son los
habitantes. Casos como Bonafont, el gasoducto y la ciudad industrial reflejan cómo
decisiones unilaterales del gobierno e intereses privados han causado graves daños
en esta región cercana a los volcanes.

Lejos de ceder al miedo, la respuesta ha sido la acción colectiva. Los estudios


científicos y el respaldo de organizaciones y movimientos han transformado
realidades adversas en esperanzas de cambio. Aunque tras el fin del Altepelmecalli
continuaron la persecución política, el espionaje y las amenazas, también persisten
los esfuerzos colectivos por mejorar las condiciones ambientales y sociales en Juan
C. Bonilla y sus alrededores

Ahora sí que se perdió un espacio, pero no se ha perdido la lucha –añade Colibrí–.


La lucha no es por estos lugares, la lucha no es un espacio. Estamos de pie y vamos
a seguir organizándonos para seguir, no vamos a declinar. Realmente no se perdió
mucho: al contrario, se ganó coraje (‘Colibrí’ a Santiago Reyes, 2022, Cultura
UNAM).

130
CAPÍTULO IV

4.1. Entrevista y testimonios de integrantes del Movimiento de Pueblos Unidos


contra la Planta de Bonafont
Los nombres dados aquí se encuentran bajo seudónimos por razones de seguridad.
El anonimato fue requerido y solicitado por los participantes a fin de evitar
represalias. Se entrevistaron a once personas, cinco mujeres y seis hombres. Cada
uno con sus respectivos seudónimos: Ale, Nelly, Lucy, Roy, Mauro, Luis, José Beto,
Mauro, Lore, Lupe y Xime. Se obtuvieron 59 páginas de transcripción y una hora
con treinta y seis minutos de audio.

Era un sábado 2 de marzo de 2024. En la zona Metropolitana de Puebla el volcán


Popocatépetl no hacía tregua y enviaba pesadas fumarolas llenas de ceniza que
caía en toda la región, cubriendo todas las calles con un rasposo polvo. La ceniza
no dejaba de entrar por las ventanas y puertas, y la gente barría en vano.

Al llegar a la colonia José Ángeles, en el municipio de Juan C Bonilla, tomando la


carretera federal libre Puebla-México, mi mamá, a la que agradezco que me
acompañara, y yo salimos de Cholula hacia la entrevista acordada con ‘Ale’
semanas antes para poder reunir a la mayor cantidad de personas que participaron
en el movimiento.

131
Llegando a la ubicación señalada en el municipio de Juan C. Bonilla, aproveché la
oportunidad de visitar la ex planta de Bonafont, punto medular de la problemática
del presente trabajo. Allí no había más que instalaciones abandonadas, enrejadas
y llenas de basura, en el olvido. Los camiones repartidores y columnas interminables
de bidones vacíos yacían maltratados bajo el sol en la extinta planta que, meses
atrás, solía extraer miles de litros de agua, noche y día (las imágenes se presentan
en el apartado 4.2). Sin embargo, no pasamos desapercibidos ante las miradas
curiosas de la gente alrededor al vernos fotografiar la planta. Por la sensación de
recelo en sus miradas, empezamos a sentirnos incómodos y preferimos abandonar
el lugar tras recorrer toda la planta.

En las calles aledañas todavía es posible ver restos de pintas, murales y


manifestación artística en pro del movimiento de Pueblos Unidos donde se leen sus
exigencias como “el agua se cuida y se defiende”, “Fuera Bonafont”, “Comunidad
Otomí presente”, entre otras.

Al llegar a la ubicación para la entrevista, desde un inicio, la disposición del


movimiento y sus integrantes fue abierta y bien recibida. Había cerca de 12
personas: mujeres, adultos, jóvenes y personas de la tercera edad. Ese crisol de
diversidad de género y edades permitía tener visiones enriquecedoras y un diálogo
continuo entre los integrantes, que, a pesar de las diferencias de edad, conversaban
sobre un único tema: el orden del día y los siguientes movimientos que realizarían.

Mi primera labor fue observar cómo se organizaban, discutían sus ideas y evaluaban
los puntos a favor y en contra de cada postura emitida para realizar una actividad
en la comunidad, sobre la cual no puedo dar más detalles por confidencialidad.
Después de una hora de discusión, en la que no faltaron comentarios jocosos,
recuerdos, anécdotas y chismes locales, comenzamos con la entrevista cerca de la
una de la tarde.

La primera pregunta que formulé fue sobre sus memorias de los cuerpos de agua
de la región, cómo era su relación con el agua décadas o años atrás, sobre todo
antes del arribo de las empresas a la zona.

132
Como era de esperarse, ‘Lucy’, la mujer con mayor edad, cerca de los 70 años
comenzó a relatar de la siguiente manera:

Lucy:
Yo me acuerdo en aquel tiempo. Ya tengo ahorita 67 años, yo conocí ese ameyal
desde niña. ¿Cómo de que no debía acordarme lo que era? Anteriormente era bien
bonito. Ahora lo voy a saludar: todo bien seco, bien triste, aguas negras que ya están
pasando ahí. Y pues qué dolor, ¿no? Qué dolor que, en este pueblo… que me duele,
que, que, estaba bien bonito anteriormente. Donde estaba el ojo de agua. Todo eso
bien bonito. Había pescados, había acociles, había…No… había todo bien bonito,
todos los recuerdos que yo vivía en aquel tiempo.
Entrevistador (Andrés Negrete):
¿Y todo eso lo consumían?
Lucy:
Todo eso se consumía, todo eso porque íbamos a lavar. Qué bonito es el campo,
qué bonitas son las espinas y los huizaches. ¿Qué le decíamos? Qué bonito era,
para que ahora…ya no hay nada.
Entrevistador:
¿Cuándo empezaste a ver que hubo o como empezó a contaminarse y secarse los
riachuelos y los ameyales?
Lucy:
Pues yo ahorita tiene como 11 años, más o menos que ya vine a verlo, porque no
estaba yo aquí. Ya vine, ahora sí que vine y lo vi seco.
Entrevistador:
¿Ya no te tocó verlo cómo antes?
Lucy:
No. Tristeza me dio. De no haber nada de esa agua bonita, ya no. No hay nada, se
perdió en aquellos viejos tiempos lo que yo lo viví. Iba yo a lavar, íbamos a lavar
toda la comida.

Como memoria de una adulta mayor, podemos vislumbrar que la región hace más
de 60 años era una región agrícola, con abundantes manantiales que presentaban
fauna comestible. Hoy en día eso es imposible debido a la sequía y la
contaminación.

133
Por su parte, ‘Roy’, un hombre de mediana edad todavía tiene recuerdos vívidos de
los cuerpos de agua de la zona en buen estado, y más importante aún, la transición
de una región abundante en agua a presentar los primeros agravios ambientales

Roy:
A mí me tocó ese cambio, yo tengo 40 años. Ajá. Y entonces haz de cuenta que…
[Risas en el grupo] Neta, 40, aunque no lo parezca, jaja.
Roy:
Sí me tocó. Me tocó ese cambio. Haz de cuenta que yo me acuerdo desde niño
cuando ibas a la primaria. Íbamos a pescar, había pececitos ahí chiquitos como pues
más o menos y agarrábamos un hilo así de cáñamo, agarramos un cachito de
lombriz y lo sacabas. Lo llevabas a tu casa, lo echábamos en el pozo, porque en el
pozo pues ahí se reproducían. Sí, y entonces en sábado de Gloria, yo me acuerdo
de que el cauce que está por allá de la Cañada de Cuanalá. Estaba, yo creo que,
de profundo, así como esa bardita [80 centímetros]. Y de ancho así de lo de la
ventana para abajo.
O sea, sí tenía fuerza, la neta sí tenía caudal el río. Ahí los compas se metían a
nadar y todo el rollo. Ahí nos íbamos de pinta y estaba chido. O sea, sí, y podías
andar descalzo; no había vidrios, ni esas latas, alambres, no estaban. Estaba chido
Entrevistador:
¿Y cuándo empezaste a ver ese deterioro?
Roy:
Fíjate que yo no, así como conscientemente, no. No lo supe pues, pero ya digamos
que, ahorita ya viendo, en el 96 se metió drenaje. En el 96, fue cuando los ríos, ya
digamos iba directo el drenaje, ya iba directo al río.
Y ajá. Pero haz de cuenta que es el río Metlapanapa, digamos el afluente principal
de aquí de esta parte, pero ahí, como en San Lucas, el ojito de agua que tiene su
canal que desemboca al Metlapanapa y así hacia la cañada. Se junta y se va así
todo. Haz de cuenta que pasa así: viene de Calpan, carnal, allá se llama Acteopan;
luego, viene aquí a Zacatepec, ya se llama Metlapanapa; luego agarra aquí a San
Lucas Nextetelco, Cuanalá, Ometoxtla. Luego ya se va para Almoloya, Texintla; en
Coronango, no, en Coronango no pasa y ese el río Prieto; va para Momoxpan, San
Diego, Cuautlancingo y llega ahí a Zavaleta y desemboca en el Atoyac.
Pero sí, bueno, me tocó ese cambio, o sea ya de 1996. Lo que desmadró neta, lo
que desmadró el río fue el drenaje en el 96.
Entrevistador:
Entonces, como desde finales de los 90, ya. Y era así abierto, ¿no?, o sea, no
trataban el agua ni nada.

134
Roy:
No, iba así directo.
Entrevistador:
¿Y era de las empresas o ...?
Roy:
No, doméstico, porque ahí pues la neta como dice doña Lucy, que usted lo vio hace
12 años, cuando ya regresó, entonces en todo ese transcurso. Ahí fue cuando se
chingó el río, pero empezó siendo del (drenaje) doméstico. Pues ahí van los tintes,
el champú, todo el baño. Pero era como el discurso del progreso, ¿no? O sea, si ya
tienes un baño, pues ahora para echarle agüita, ¿no?, a la mier**.
Lucy:
De lo que vino a molestar fue de la granja de los marranos
Roy:
Marranos, ah, claro… la granja también. Sí, es cierto, sí, sí, sí, es muy cierto, pero
fíjese, esa granja estaba acá en San Juan (Tlautla) y fue más o menos también en
los 90’s cuando se cayó aquí [instaló], cuando se corrió de San Juan y vino acá y
bien, dice doña Lucy, o sea, el drenaje viene de la granja.

La instalación de la granja de cerdos y el drenaje proveniente fue el primer


contaminante activo de acuerdo con los testimonios. La granja operaba las
descargas de sus aguas residuales sin ningún tipo de regulación y tratamiento,
llevando todos los desechos al primer afluente de la localidad, del río Metlapanapa.

Lucy:
Eso es. En aquel tiempo nosotros nos bebíamos esa agua así, directo. Se bebía
esa agua, iba hasta el campo, ¡qué rico! Usted rascaba un pocito, un hoyito y
brotaba el agua limpiecita, ¡que cristalina!
Nelly:
Yo añado un poquito de lo que dice doña Lucy. Tengo 50 años. A mí todavía me
tocó treparme en los árboles frutales, donde me bajaba las manzanas Californias, o
sea, grandes, y pues las bajaba. Iba a comer los tejocotes, chabacanos, ciruelas,
todo eso. Igual, como decía doña Lucy, la compañera. A mí me tocó meterme en el
río, tomar el agua, ir a lavar los capulines para de ahí sacar el huesito; y pues
tomábamos el agua, nos parábamos, nos sentábamos en el río, pues el agua era
totalmente limpia.
Hoy en día, pues a raíz de lo que hablan de la marranera, lo que comentaba la
compañera, de ahí en el ameyal. De aquí vamos a lavar; el agua tenía más o menos

135
como metro y medio de hondo, donde nos metíamos a jugar, pues éramos
chamacos, nos íbamos a jugar, íbamos a lavar. Y sí había mojarras grandes,
pececitos grandes como de 40 cm., había muchos. Hoy en día ya nada más se ven
los que les llamamos charalitos. Había demasiada agua y hoy en día se ha estado
escaseando a raíz de toda la extracción masiva que han hecho las empresas.

Posteriormente comenté que no sólo al río se vierten aguas negras, como mencioné
en el capítulo III, sino que diversos químicos han sido arrojados por parte de las
descargas irregulares al Metlapanapa. Al preguntar por la cultura de lucha en su
comunidad, a lo que Nelly, Roy y Ale replican:

Nelly:
Que es lo que pretenden tirar al río que se está yendo ya, pues por debajo del agua
se está yendo esa agua tóxica al río. Pero pues eso es lo que nosotros no estamos
permitiendo, pero pues los gobiernos corruptos, que son los que están ahí este por
debajo del agua, ellos sí están tirando esa agua y que están permitiendo esos
permisos y que nosotros pues hasta la fecha nos estamos resistiendo.
Entrevistador:
¿Y cuándo empezaron las primeras manifestaciones de parte de ustedes, como
para primero solucionar este tema o como para tratar de solventarlo con las
autoridades?, ¿cómo en qué año empezaron más o menos o cuáles fueron los
primeros antecedentes de lo de Bonafont?
Nelly:
Pues el primero fue cuando pretendían instalar el gaseoducto que fue más o menos,
como por el 90. Pues desde ahí empieza. Bueno, más antes ya ha habido luchas de
nuestra gente que ha siempre ha luchado por esto, por la autonomía del pueblo, no,
pero sí, ya son más como de unos 50 años, ¿no?, atrás, que la gente ha luchado
con todos esos.
Roy:
Si le ponemos un número podría ser, pero pues ya había haciendas aquí, ¿no? O
sea, ya desde cuando estaban los pueblos (cholultecas) aquí resistiendo contra el
imperio Mexica también. O sea, digamos que es como una cultura de los pueblos
que están defendiendo su territorio.
Entrevistador:
De resistencia.
Roy:
Pues yo diría eso, que no es de hace 20 años, ni de hace 30 años, es una lucha que
ni es nuestra, ya es antigua. Es una cultura de los abuelos, de los padres de los
pueblos. Estamos digamos aquí nos tocó ahorita, pero van a seguir.

136
Nelly:
Y que van a seguir las generaciones que estamos dejando. Porque como lo dice el
compañero, nosotros ya vamos de salida, pero ya vienen las nuevas
generaciones, que también tiene que ir viendo todos esos daños que nos están
ocasionando, pues en la vida, ¿no?
Entrevistador:
¿Y qué han hecho ustedes con las nuevas generaciones, con los jóvenes, con los
niños, como para tratar de influirles el respeto a la cultura del agua y sobre todo la
resistencia comunitaria?
Nelly:
Concientizándoles, enseñándoles qué nos daña y qué no, qué debemos defender
y qué no, para que ellos también pues vayan viendo desde ahí todas esas
afectaciones.
Xime:
Llevándolos a la lucha. Hay compañeros que, a las reuniones, a las movilizaciones
ahí están los niños. O sea, no es como que tengamos un horario para enseñarles
a luchar, ¿no?, es llevarlos a la lucha.
Ale:
Sí, yo creo que lo que nos ayuda mucho, bueno, en lo personal, es que cuando eres
chamaco, pues dices: "¿Y esto es, o sea, una carabina de 30-30?" Pues ya te
empiezan a platicar, ¿no? Entonces, hay un antecedente y, de pronto, empiezas a
escuchar las luchas de la región, por ejemplo, la región de aquí de Cuanalá, que
también tuvo un gobierno municipal dictador que fue derrocado por productores de
leche, campesinos, y muchos obreros. Empiezas a decir, pues la neta, sí, hay una
lucha. Y de pronto, ya cuando te das ese tiempo de poder ser agradecido, yo sigo
siendo agradecido defendiendo los derechos, entonces ya es cuando empieza esa
batalla. Y lógico que la gente que te rodea, por ejemplo, tu familia.
En el caso de mi esposa, ellos se empiezan a involucrar de manera consciente,
porque empiezan a ver lo que estamos haciendo. Mis hermanos igual, ya dos de
ellos también levantan la voz y empiezan a defender; mis hijos, ni se diga. Mi hija
está muy enamorada de la vida, de los animales, y de las cosas justas, y ya lo hace.
Ella ya organiza en la escuela, también genera conciencia. En el caso de mi hijo
igual. Creo que es una enseñanza que tenemos. La escuela... ellos van a continuar
con este proceso de defensa de la vida. En nuestro caso, sucede porque dicen que
“el buen juez por su casa empieza”.
Y eso, pues, a nosotros nos da, ¿cómo te diré? Pues como que esa calma, esa
tranquilidad de que dices, lo que puedo yo ofrecerle a la vida lo estoy haciendo hasta
donde yo pueda, pero va a haber otra persona que lo va a seguir haciendo y no
necesariamente tiene que ser mi familia. Lo van a seguir haciendo las personas que
de verdad amamos nuestra tierra. Porque lleva la guerra 500 años o más y va a
continuar. Soñamos, como nuestros hermanos zapatistas lo dicen, con un mundo
donde quepan otros mundos, donde la dignidad sea una costumbre de todos. Eso

137
es lo que aspiramos a ver. No lo veremos, pero creo que estamos en ese proceso.
Y es muy interesante, te llena mucho. A mí me da libertad eso.
Al preguntar el tiempo de la planta instalada en el municipio, Ale confirmó que en el
año 1992 se instaló primero como parte de Grupo Arco iris, y posteriormente, en
1996 fue adquirida por Bonafont, declarando lo siguiente:

Ale:
Danone Bonafont, sí, porque anteriormente, a base de mentiras, se decía que ese
pozo iba a ser para servicio del pueblo. Iba a ser comunal prácticamente, pero de
pronto fue para que le otorgaran una concesión a la empresa Arco ris y
posteriormente ya cambió a Danone Bonafont. Bueno, eso sí, en su momento, con
engaños, la gente lo aceptó como una necesidad, ¿no? Porque es curioso: meten
la granja de marranos, meten el drenaje al río, y lógicamente va a generar una
contaminación. Entonces, el sistema capitalista dice, "bueno, ya me envenenaste el
agua de esa región, ahora voy a hacer negocio con su propia agua. Voy a vender
agua limpia."
Entonces, la gente empieza a consumir agua limpia, entre comillas, que es el agua
de nuestros pozos. Es muy... Entonces empieza esa, como que, pues como que,
lavada de coco, ¿no? Y ya de pronto, cuando te das cuenta de que tus mantos van
bajando, porque yo de niño todavía me di el gusto de que, en la casa de mi tía, una
de mis tías que vive junto al río, yo metía la cubeta así con un lacito y la sacaba a
medio metro, a un metro de profundidad, en serio.
Platicando un poco más, resulta curioso que, dentro de mi experiencia como
habitante cercano a esta comunidad, en mi infancia y paulatinamente presenciaba
como el nivel del pozo de agua de mi hogar bajaba año con año hasta alcanzar
cerca de 30 metros de profundidad. Lo mismo ocurrió con los pobladores de la
región, quienes manifiestan ese recuerdo de pozos a menos de 2 metros de
profundidad donde hoy se requieren cavar más de 20 metros para hallar agua, esto
debido al intenso consumo de agua desregularizado en esta zona del estado de
Puebla.

Ale:
Sí, y entonces de pronto, pues empiezan a secarse tus ameyales, a secarse tus
pozos, y hay un intento de exigir al gobierno la clausura, o sea, intentos a base de
escritos al municipal, a base de escritos a CONAGUA, pero nunca te hacen caso.
Eso sucedió hace como 10 años, 8 años. Luego hubo una manifestación ahí frente
a las instalaciones. No pasó a mayores, simplemente, pues no nos escucharon.
Luego volví a ver otro intento que duró un poco más, hace como unos 5 años más
o menos, y hasta que ya, pues los pueblos se organizaron y pudieron correr a la
planta, ¿no?

138
Ahora, una cuestión importante. En el capítulo anterior mencioné la confusión
generada al saber de qué manera se surtía de agua potable el municipio, según los
datos del Ayuntamiento (véase Capítulo III) el 90% de la población contaba con
agua potable pero no identificaba los porcentajes por pozos tipo noria o entubada,
a lo que los testimonios respondieron al comentar mi confusión:

Ale:
Las dos cosas: por agua potable y por pozo noria. Sí, nosotros tenemos agua
potable, pero nada más somos 300 usuarios, o sea, no es todo el pueblo, o sea,
somos una un pueblo de 15000 habitantes y sólo tenemos 300 personas con servicio
de agua. El resto es de pozo [...]
Roy:
La trampa está ahí porque cuando van a pagar el predio nosotros no pagamos,
nunca lo hemos pagado, pero los que han pagado el predio ahí viene el cobro de
agua potable, así es, entonces yo creo que está servicios de basura y cobro de agua
potable, yo creo que ahí está la trampa de ellos. Pero ahí, como dice Ale, solo
Zacatepec, esa parte sí. Aquí la Colonia [José Ángeles] tiene también un pozo de
agua potable, pero fue la primera comunidad afectada por la Bonafont.

Las solicitudes de transparencia mostradas en el capítulo anterior muestran una


total falla y desconocimiento del propio ayuntamiento sobre cuestiones básicas de
su población. Un aspecto que indignó a los testimonios fue la respuesta presentada
por el ayuntamiento donde desconocían y negaban la existencia de pueblos
originarios e indígenas en el municipio, siendo que son un pueblo nahua, incurriendo
en una falta grave al reconocimiento de los derechos y autonomía de los pueblos.

Esto generó una fuerte crítica y memorias de la población cuando vieron el


desplazamiento lingüístico del náhuatl impuesto por la educación pública. La
disconformidad llega al punto de realizar crítica a las instituciones del Estado
quienes les han fallado y dañado en su proceso de identidad tras el despojo de su
identidad, como el caso de la lengua, de la violación a su autonomía,
autodeterminación y de sus espacios naturales.

Entrevistador:
Yo les pregunté si tenían sistema de saneamiento. Me dijeron que desconocían. No
sabían si las empresas de acá tenían sistema de saneamiento. [Por otro lado] No
sé cómo se consideren ustedes mismos en la lucha, como si fueran un pueblo
originario, pueblo indígena, o cómo se consideren, porque yo pregunté [en la

139
solicitud de transparencia], si existía bien aquí personas que hablen alguna
lengua indígena, si pertenecen a alguna población indígena o de algún
pueblo originario, y el ayuntamiento me puso que no había ninguna.

Roy:
Ellos [el gobierno municipal] utilizan la del INEGI [censo], como un circo, ¿no? Si
estás disfrazado y te pones, así como en las películas [como estereotipo de
“indígena”], ya eres pueblo originario, ¿no? Pues somos nahuas, nuestros apellidos,
los nombres de nuestro pueblo.
Entrevistador:
Sí, por eso a mí se me hizo muy raro porque me dijeron: "No, no existe ningún". Yo
dije: "¡A la madre! Todas las notas que he leído dicen que son pueblos nahuas, que
se consideran pueblos nahuas…" y bueno, no sé si alguno habla náhuatl o alguna
lengua.
Nelly:
No.
Roy:
Entonces, digamos que es parte.
Lucy:
Los que hablaban eran... bueno, yo por mí que me acuerde, eso hablaban mis tíos.
Mi mamá todavía hablaba. Pero yo por mí, no. Ellos sí, mis tíos, todos hablaban en
su idioma de ellos. Por mí, no.
Roy:

Como dice doña Lucy también, pues mis abuelos hablaban, pero vino el tema de la
escuela. El Instituto Nacional… no, instituto… que ahora es el INPI… Instituto… Ay,
no me acuerdo. Ya, el Instituto Nacional Indigenista. Y pues ese decía que, la neta,
nosotros dejáramos de ser nahuas, otomíes, totonacos, lo que fuéramos, que ahora
fuéramos mexicanos, ¿no? Entonces éramos el símbolo del retraso contra el
progreso y el desarrollo. Pues ahora se chingan todos. Entonces, los abuelos sí
llegaban a la escuela y hablaban el náhuatl o el mexicano, como le decían.

Lucy:
Sí, el mexicano
Roy:
Te pegaban con sus varazos, “¡toma!”, y tus coscorrones, “¡cállate!”. Y entonces los
abuelos pues ya no nos enseñaron a los padres y entonces, pero más bien fue un
despojo, un robo, ¿no?, de la lengua. Y eso también es una característica de los

140
pueblos originarios. No quiere decir que porque no lo hablemos no seamos, sino
que es parte de una historia de despojo, ¿no?
[…]
Entrevistador:
Entonces hubo un proceso de despojo por décadas, para dejar de hablar primero
las lenguas…
Roy:
Yo calculo que, de 50 años, desde la escuela, o sea, lo que no pudo hacer la
Iglesia en 500 años, la escuela lo hizo en 50 años.

Me he preguntado sobre los factores que constituyen la identidad colectiva. La


lengua, los símbolos, los rituales, la cosmovisión y el sentido de pertenencia a una
comunidad son elementos esenciales de esta identidad. Al descubrir que desde la
implementación de la educación pública se inició un proceso de despojo de
identidad, no sólo en este municipio sino en todo el país, resulta evidente una crítica
hacia la construcción de la identidad nacional. Este proceso se llevó a cabo
mediante la homogenización de diversos aspectos y la eliminación de aquellos que
se consideraban alejados de la modernidad. El daño ambiental se relaciona con
otros tipos de despojos, incluyendo el de la identidad, aquí tenemos el claro ejemplo.

La conversación continuó con Lucy relatando cómo su familia, durante la revolución,


se unió a la causa de Emiliano Zapata y luchó a su lado. Esto llevó a que su abuelo
y su tío fueran asesinados. También contó cómo su abuela escondía a las jóvenes
para evitar su rapto por parte de las tropas, y cómo escondían las carabinas,
municiones y demás equipamiento de guerra. La memoria y lucha de Zapata es un
aspecto destacado por el movimiento de Pueblos Unidos, evidente en sus
eslóganes, pintas y murales con la imagen del revolucionario del Ejército del Sur.
Su memorable frase "Tierra y libertad" enmarca una lucha que une no solo a este
movimiento, sino a cientos de manifestaciones rurales y urbanas en el país desde
hace más de un siglo.

Ahora, adentrándonos propiamente a la organización de la comunidad, fue


necesario preguntar de qué manera se organizaban, se reunían y qué relación tiene
con el ayuntamiento para la toma de decisiones.

141
Lucy:
Pues con todas las personas nos reunimos y reunimos todos en asamblea. Yo
apenas le entré, no tiene mucho que regresé donde está la lucha, peleando porque
digo “yo tengo mis nietos, tengo mis nietos y al rato, ¿cómo los dejo?” Mientras yo
viva y mientras pueda, pues aquí andaré y mientras no. Y pues al darle la lucha, es
muy bonito porque nos reunimos con todas las personas, con Pueblos Unidos.
La relación con el gobierno municipal no es buena, el movimiento es receloso con
las autoridades, por lo que fue necesario preguntar si había algún favoritismo a las
empresas por parte del ayuntamiento. Explican que las empresas ofrecen beneficios
a los candidatos durante los comicios de elección para el ayuntamiento.

Entrevistador:
¿Y ustedes consideran que sí ha habido favoritismos del ayuntamiento a las
empresas acá en Juan C. Bonilla?
Roy:
Sí, pues sí, porque son los que los patrocinan, en la Bonafont los ponían. Cuando
fue lo de la consulta, además, si te acuerdas, dio leche y agua en una consulta para
que Zacatepec tuviera…

En esta parte Nelly y Roy discuten y tratan de recordar si fue durante el plantón o
antes la consulta que discutía la autonomía de Zacatepec para regirse por usos y
costumbres, esta consulta fue hecha después del plantón de 2021.

Roy:
El Gobierno tiene una estrategia también medio cabrona que le llaman participación
por uso directo, o algo así. Entonces, como la Bonafont, la empresa no quería eso,
estuvo patrocinando a la gente con agua, con leche.
[…]
Roy:
Después, pero sí, las empresas patrocinan todo. Mercatus estuvo dando a la
campaña del “oso” [apodo del candidato a presidente municipal] uniformes. Pues
todo usted.
Xime:
El “oso” fue a inaugurar, a simular una inauguración porque iban a ponerla como
nueva distribuidora [la explanta Bonafont] y entonces él fue a inaugurar, al final ni
siquiera se activó. Ajá.

142
Roy:
Fue el 26/09/2022, sí.
Entrevistador:
Ahí está en un documento, de ahí donde sale alguien del municipio como presidente
municipal, creo.
Xime:
Sí, y sale en la página de Danone.
Roy:
Y justo el día del segundo informe de Gobierno, él invita, de hecho, lo menciona:
“Aquí gracias a los empresarios que están acá del pueblo…” y ya menciona a los
de... ¿cómo se llama este? Igual que el Ben****, el libanés, o sea, a su hijo. Y sí, o
sea, van directo y así. Pues así funciona el capital, las empresas son las que
mandan todo.
Nelly:
Es que has de cuenta que la empresa Bonafont, durante los 30 años que ya estaba
instalada, nunca regaló nada. Y cuando la corrimos, ya andaba regalando sus
dádivas; como le decía el compañero: la leche, apoyo a la escuela, pintó la iglesia,
cosa que en su vida había hecho. Y ya de última hora, ya, así como que andaba
regalando sus dádivas para convencer al pueblo, pero ponía así. Y como se lo
dijimos, aunque regalara lo que regalara, no iba a regresar a nuestras comunidades
a sacarnos nuestra agua.
Pero cabe aclarar que Grupo Danone no es la única empresa instalada en la zona
y la única que mantiene algún conflicto directo con la población. De acuerdo con
Nelly, Ciudad textil, un hospital general y una planta industrial cercana realizan
supuestas descargas de aguas residuales sin ningún tipo de tratamiento.

Por su parte, Roy menciona que el entonces candidato a la presidencia y actual


presidente municipal, José Cinto Bernal se presentó a las instalaciones de la planta,
buscando acercarse al movimiento, pero con fines de proselitismo electoral.

Luis:
Lo que comentábamos hace un rato durante el plantón, antes de que se abriera de
que se formara el Altepelmecalli, primero fue plantón. En las primeras 2 o 3 semanas
por ahí vino el actual presidente municipal al plantón (José Cinto Bernal), estuvo ahí.
Se echó su choro.
Entrevistador:
¿Sobre la legalidad institucional?

143
Roy:
No, no, o sea, decía: “¡Chingón! Yo los apoyo, qué bueno que tomaron la planta.”
Todavía entró sin permiso de nadie, o sea, él entró y difamó a un compañero
nuestro. Pero él entró diciendo eso: “¡Qué chido que le habíamos tomado!” Gana
las elecciones. Y lo que dicen las compañeras después es que la abre [nuevo centro
de distribución Bonafont] y él es el que dice: “Que gracias a los empresarios” y “que
ahora va a ser un centro de distribución” y haciéndole todo este espectáculo, ¿no?
O sea, legitimando el saqueo, ¿no? O sea, como dices, si hay favorecidos, pues
claro, son ellos quienes los ponen.
Entrevistador:
Y ya ni digo del Estado de Puebla, las autoridades.
Roy:
Son ellos mismos, creo.

Recapitulando los conflictos anteriores a los ocurridos en la planta en 2021.


Pregunté sobre los conflictos que tuvieron en torno al desagüe al río Metlapanapa y
proyectos de desarrollo con las entonces administraciones del gobernador Rafael
Moreno Valle (2011-2017) y Antonio Gali Fayad (2017-2019).

Roy:
Pero eso ya tiene, o sea, del río Metlapanapa, no es ahorita lo último que pasó.
Porque cuando estaba Filemón Aguilar [expresidente municipal 2015-2018]...
¿cuándo, en qué año estuvo él? Bueno, Filemón firmó un cabildo ya casi cuando
se iba a ir allá en Zacatepec, de que no se quería eso, pero él ya había firmado la
privatización del agua.
Luis:
Ah, el 2017.
Roy:
Bueno, de 2017. Pero esa bronca ya estaba más atrás, ya estaba más atrás. Ya
desde cuándo querían meterla con el Moreno Valle, ajá. Ya tiene más tiempo,
pues ahí fue la mera bronca. Después del Filemón llegó el Lozano [Joel Lozano,
presidente municipal 2018-2021].
Nelly:
Sí, y fue con lo de las aguas tóxicas.
Roy:
Y en el 2019 fue cuando lo reactivó Filemón. Firmó un cabildo que ya habíamos
hecho un desmadre contra él, ¿verdad? Por la privatización del agua. Y ya con el
Lozano, pues ya otra vez lo reactivamos.

144
En este punto, me pareció prudente preguntar por “Mauro”, activista ambiental e
indígena originario del municipio, cuya participación he mencionado indirectamente
en la entrevista. Debido a temas de confidencialidad, su nombre no será mostrado.
Al preguntar a los integrantes del movimiento si conocían a Mauro, rieron, ya que
se encontraba presente en el cuarto, sólo que no había hablado. Mauro había
estado en la esquina del salón por más de una hora sin haber notado su presencia.
El ambiente se tornó un poco tenso al tocar temas delicados como fue el de su
arresto y persecución política en la entonces administración de Miguel Barbosa.
Tras unos segundos de silencio decidió tomar la palabra y de manera tranquila y
elocuente comentó lo siguiente
Mauro:
La primera represión fue el 30 de octubre de 2019. No sólo fue una persona, sino
varios integrantes de varios pueblos originarios nahuas: Cuanalá, San Lucas,
Nextetelco, Atzala, Tlautla y Ometoxtla. Esos eran los que principalmente
estábamos, ajá, y fue el 30 de octubre de 2019. Con nosotros se estrenó la Guardia
Nacional del “Obrador” [Andrés Manuel López Obrador].
Ya al principio de 2020 fue cuando nos detuvieron. Bueno, había dos órdenes de
aprehensión, contra mí y contra Ale. Los delitos eran ataques a las vías de
comunicación, quema de una camioneta con bombas Molotov y obstrucción de obra
pública.

Esto refleja de manera preocupante cómo los defensores ambientales en México


corren el riesgo de persecución política, violación flagrante de los derechos
humanos, ataques a su persona, amenazas de muerte y, en el peor de los casos,
asesinatos. De acuerdo con el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA),
en su informe de 2023, México es uno de los países con más agresiones a activistas
a nivel mundial. En 2022, CEMDA contabilizó 197 agresiones a activistas, pero en
2023 registró cerca de 283 agresiones, convirtiéndose en el año más violento: 141
intimidaciones directas, 19 asesinatos, 21 casos de criminalización, 28 amenazas
de muerte, entre otras 30 clasificaciones de agresión según CEMDA.

El aumento de casos de manera alarmante revela que entre 2014 y 2022 los
ataques a activistas/protectores ambientales pasaron de 78 a 197 en 2022, y para
2023, a 283 casos. Guillermo Rivera (2023), para Milenio, menciona que esto se
debe a varias razones, una de las principales es la implementación de proyectos a
gran escala en territorios de comunidades indígenas en México, según Luz Coral
Hernández, abogada del CEMDA y miembro del equipo que coordinó la versión

145
2022 del Informe sobre la situación de las personas y comunidades defensoras de
los derechos humanos ambientales en México.

“El incremento de estos proyectos lleva de la mano una serie de


irregularidades y faltas a la ley que se relacionan con autorizaciones por parte
de Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sin una
evaluación adecuada de impacto ambiental”, advierte la activista. (Coral
Hernández para Rivera, 2023)

De nueva cuenta, la nota de Rivera (2023) menciona que en la actual administración


hay proyectos de gran financiamiento, como el Corredor Interoceánico del Istmo de
Tehuantepec y el tren maya, a los que, según Luz Coral Hernández,

“se ha evidenciado que hay agresiones contra quienes se oponen, pero de


todas maneras las autoridades federales como la Procuraduría Federal de
Protección al Ambiente (Profepa) y de seguridad pública continúan
permitiendo el desarrollo de los proyectos”.

CEMDA (2023) muestra que los estados que mayor número de agresiones
presentaron fueron Oaxaca, con 50 casos; Jalisco, con 25; Chiapas, con 23 casos;
Ciudad de México, con 22; Chihuahua, con 18; y Guerrero con 16 casos; mientras
que el estado de Michoacán lidera la lista con el mayor número de asesinatos a
activistas con siete personas. El estado de Puebla registró 5 agresiones a activistas.

Es posible señalar que el municipio de Juan C. Bonilla y la región del valle de


Puebla-Tlaxcala han sido promovidos como un área de inversión y desarrollo
industrial tanto por la inversión privada como por el gobierno estatal. Entre los
proyectos impulsados por el gobierno estatal y el ayuntamiento se encuentran el
desarrollo del gasoducto Morelos, la Ciudad Textil, el crecimiento industrial en la
zona perimetral al aeropuerto de Puebla, la planta de Bonafont y otras empresas.
Los testimonios indican que el ayuntamiento ha sido partícipe en estas obras, las
cuales han generado conflictos con los habitantes del pueblo originario de
Zacatepec y sus alrededores.

146
Por su parte, con el testimonio de Mauro, es posible evidenciar la persecución
política por parte de las mismas autoridades en complicidad con la clase empresarial
para intimidar y amenazar a activistas indígenas y ambientales que se oponen al
desarrollo de los proyectos de muerte.

Entrevistador:
Bueno, ahora sí, entrando propiamente al movimiento de Bonafont. ¿En qué meses
empezaron a organizarse ustedes antes del Plantón? ¿O cómo fue que se
organizaron para hacer del plantón primero que hubo en marzo de 2021?
Nelly:
Por medio de Asambleas Comunitarias, pues ya se nos pegaron más pueblos, más
de 20 pueblos, pero desde ahí nos empezamos a organizar.
Entrevistador:
Es el movimiento de Pueblos Unidos, ¿no?
Nelly:
Exacto, desde ahí nos empezamos a organizar para que, justamente el día 22 de
marzo, que es el Día Internacional del Agua, todos decidimos ya ir a ponerle un alto.
Antes de eso, ya nos habíamos dado cuenta de que nuestros pozos ya no sacaban
agua; casi no se llenaban los toneles de agua de 50 litros, y los de 20 ya se nos
acababan. Sí, ya nomás se llenaba un bote en algunas casas, otros ya no tenían
para trabajar, porque aquí en las comunidades se trabaja el ladrillo. Entonces, ya no
tenían agua para trabajar su ladrillo y, a raíz de todo eso, nos dimos cuenta de que
era esta empresa ratera la que nos estaba absorbiendo el agua.
Nos dimos cuenta de cómo día y noche, las 24 horas del día, sacaban un buen de
tráileres y tráileres de doble remolque llenos de agua. Dijimos que era esta empresa
la que nos estaba acabando nuestra agua. A raíz de eso, nos juntamos todos y nos
plantamos aquí para correr a estos condenados empresarios y cerrar la planta para
que no siguieran sacando nuestra agua.
Nelly:
Y desde ahí, pues ya hemos estado organizándonos ahí el plantón 8 meses,
¿verdad?
Entrevistador:
Y desde ahí estuvieron.
Roy:
El plantón fue de marzo a agosto.

147
Entrevistador:
Marzo…agosto, y ya no dejaron entrar y salir.
Nelly:
No, ya no.
Entrevistador:
¿Y no sabían cuántas personas trabajaban ahí?
Nelly:
Pues realmente…
Mauro:
27 personas estaban en el interior.
Roy:
En ese turno, ajá. Pero eran 3 turnos, ahora más los que estaban repartiendo en los
carritos que habían salido.
¿Cuánto eran?... ¿200?
Nelly:
Más o menos. Yo creo que sí
Nelly:
Mi sobrino trabajó ahí y me dijo que había como 150 personas. Entre repartidores y
trabajadores eran como 250, más los que no tenían ese conocimiento de algo. Por
ejemplo, él contaba a los trabajadores y los que manejaban los camiones, pero no
al personal dentro de la planta; a lo mejor eran más. Los dueños, los achichincles...
Entrevistador:
¿Cómo se organizaron ustedes?, por ejemplo, para cambiarse de turno, ¡para dar
de comer?
Nelly:
Es que el pueblo siempre ha sido bien organizado, ¿no? Entre todas las mujeres
dijimos: "Bueno, unos van a cuidar de día, otros salen en la noche, otras van a
cocinar, otras se van a su casa", y así, o sea, todos nos fuimos organizando para
mantener el plantón. A raíz de todo eso, también recibimos agresiones; pasaban los
carros, nos botaban piedras, botellas, la misma gente de nuestra comunidad
Entrevistador:
O sea, ¿hubo también personas que no se unieron?

148
Nelly:
Sí, o sea, como en todo, hay gente que te cree, ¿no? Hay gente que no te quiere.
Entonces, muchos compañeros estuvieron ahí desde que cerramos la planta hasta
que nos la cerró el Estado. Ellos jamás se movieron de ahí, de hecho, hasta ya casi
vivían ahí, pobres. Es la verdad, hay que reconocer que ellos nunca se movieron,
que siempre estuvieron al pie del cañón, cuidando que no llegara gente.
El Estado siempre nos mandó a gente, de hecho, iban los electricistas queriendo
cortarnos la luz, otros querían saber qué onda, pero nada más iban de babosos a
ver cómo estábamos organizados, si había gente o no. Porque en ocasiones, nadie
se asomaba y pensaron que no había nadie, pero cuando llegaba gente del
Gobierno, todos salíamos a ver qué onda y se sacaban de onda al vernos. Pero
pues realmente sí se estuvo cuidando la empresa.

Parte de la estrategia de las autoridades se encontraba la división interna, el


hostigamiento, infiltrados, acusaciones, espionaje, calumnias, desprestigiar el
movimiento. No es gratuito buscar deslegitimar la toma debilitaría el movimiento y
por ende el apoyo recibido por su propia comunidad, las aledañas y externos.

En octubre de 2022, se informó sobre la filtración de documentos clasificados de la


Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), orquestada por el grupo de
'hacktivistas' Guacamaya. Dentro de los contenidos filtrados, se evidencia el
espionaje de la SEDENA a integrantes del movimiento de Pueblos Unidos. En los
documentos clasificados y como parte de una bitácora de observación, se puede
leer lo siguiente:

80 integrantes del "Movimiento por la Defensa de la Tierra y el Agua", realizaron un


mitin frente a la empresa "Bonafont", ubicada en el tramo carretero México-Puebla,
en el Mpio. de Juan C. Bonilla, Pue., para conmemorar el "Día Internacional del
Agua" e indicar que dicha empresa explota los mantos acuíferos, provocando
sequías en la región (Valencia, 2022: E Consulta).

También se registró la actividad de la Caravana por el Agua y la Vida y el mitin


organizado el 22 de marzo de 2022 en Milpa Alta, donde participaron cerca de 150
personas y que continuó su recorrido por Puebla, Oaxaca y el Estado de México
(véase Anexos).

La organización de los pueblos originarios basada en la cooperación fue capaz de


hacer frente y perseverar los intentos de deslegitimación. Sin embargo, la

149
criminalización de algunos testigos presentes continuó como una herramienta de
castigo por parte de las autoridades ante la toma.

Entrevistador:
Y en agosto, cuando hicieron la toma de la planta…
Nelly:
Bueno, es que ahí fue que se hizo un juicio, un juicio político y se les llamó a todas
las dependencias para que llegaran y nos explicaran realmente. Pero pues parece
que se pusieron de acuerdo y pues nadie llegó, y entonces ahí por asambleas, fue
como se tomó la empresa.
Entrevistador:
O sea, ustedes gastaron todos sus recursos legales y todo.
Nelly:
Sí, todo. Todo porque se llamaron a todas las dependencias, como CONAGUA,
PROFEPA, el mismo Adelfo Regino [director del INPI], a todos ellos se les llamó y
nadie llegó. Entonces, desde ahí dijimos por Asamblea y se decidió tomar la
empresa el 8 de agosto. Porque ya dijimos “ya basta”, de que nos estén viendo la
cara. Y ahí fue donde ya descubrimos todo lo mal que tenía la empresa. Es una
empresa bien vieja, con las instalaciones en mal estado, tirándonos el agua a los
terrenos, todo, todo lo mal, ¿no? Que ya tenían deudas. Lo único que a esa empresa
le interesaba era el agua, porque la verdad, todo estaba mal. No sé si alguno de los
compañeros quiera comentar algo más, pero pues sí, hay mucho que contar.
Entrevistador:
¿Cuántos pozos había? según yo vi que había 2 oficiales y había otro clandestino,
¿no?
Nelly:
Sí había uno clandestino, pero que nunca supimos en dónde está todavía, pero el
verdadero fue el que sí se descubrió y que pues ya está tapado.
Entrevistador:
¿Y realizaron la clausura de los pozos?
Nelly:
Sí, sí fue algo simbólico. Con las compañeras, se le rezó, se le hizo un rito y pues
el agradecimiento de que el agua que ya era liberada para todas las comunidades,
no nomás para nosotros.

150
El testimonio de Nelly deja entrever la defensa de su postura ante comentarios que
catalogaban de espurio el movimiento de Pueblos Unidos y la toma de la empresa.
Las autoridades y las empresas fueron las primeras en condenar el hecho al tomar
la propiedad privada como una medida fuera del diálogo institucional. Sin embargo,
el hartazgo, el olvido y la ineficacia de atención y resolución de las autoridades
llevaron a medidas extremas, que mal que bien, terminó con el cese del saqueo de
agua por parte del pueblo organizado, sin ayuda de las autoridades.

En este punto comenzamos a materializar la representación de un lenguaje y


valoración alterno a uno económico, del agua sólo como un recurso natural. El agua
es vida, es un elemento sagrado, que, desde la cosmovisión prehispánica era una
deidad y un elemento de culto que ni con la llegada de la religión católica pudo
erradicarse, sino al contrario, los procesos de sincretismo religioso llevaron a que
elementos prehispánicos se refugiaran y transmutasen en elementos católicos y
viceversa.

Entrevistador:
¿Qué papel tiene la religiosidad?, o el más bien como esta visión…no mística, pero
sí como espiritual que tienen ustedes con el agua, ¿qué representa?
Nelly:
Para nosotros representa primero que nada es la vida, la vida, porque sin el agua
no somos nada. Es la vida para toda la humanidad, tanto como para animales como
para la gente, como para todo lo que se hace, ¿no?, o sea, no hay nada que explicar.
La vida simplemente es la vida.
Lucy:
Sin el agua no somos nada.
Nelly:
El agua es la vida, no hay más. Palabras que podamos decir a parte, simplemente
es la vida.
Roy:
Hay mucha gente en la ciudad que habla de que el agua es un derecho, ¿no? Pero
no, es como dice Mauro. Sí son derechos, te lo pueden negar, te lo pueden quitar,
pero yo digo, como decimos aquí en los pueblos, es la vida. O sea, si no tenemos
eso, pues nos morimos. En cambio, si te quitan un derecho, puedes seguir, obvio
sientes feo, ¿no? Sí, pero es tan limitado ese pensamiento de hablar del agua como
un derecho, que así lo ve el capital. Y así lo hace: te lo quita, te lo roba, como el
derecho a expresarte, a la educación, al trabajo; los mercantilizan. Es el gran choque

151
que tenemos, ¿no? Nosotros vemos aquí la vida, la forma de entenderla como los
pueblos, y ellos la ven como una mercancía y hasta un derecho. Esa es nuestra
gran bronca también con la Asamblea Social del Agua, que ellos están por el
derecho al agua, que a lo mejor ya no sea privatizado por esta empresa, pero ahora
que sea el mismo Estado el que lo administre.
Sí, hay movimientos que hablan sobre el derecho a la madre tierra como un
individuo. Pero nosotros tenemos derechos y los violan todo el tiempo. El derecho a
nuestra autonomía. Cuando lo ejercemos, ¿qué nos hacen? Nos mandan a la
policía, nos encarcelan, nos reprimen.
La crítica presentada por Roy es una forma puntual de retratar una visión donde el
agua es más que un derecho plasmado en papel. Sus palabras retratan la dura
realidad de un país donde los derechos son tomados a juego, son violados y
terminan siendo más que oraciones vacías en páginas muertas de las leyes
mexicanas.

Esta visión se presenta como un claro reclamo al Estado de Derecho Mexicano, que
ha fallado en hacer valer sus propias leyes. Las instituciones han fallado en
proporcionar soluciones, proteger el medio ambiente, gestionar los recursos y llegar
a acuerdos. La desconfianza es evidente, y el camino que han seguido no fue
quedarse cruzados de brazos, fue hacer valer sus derechos desde sus recursos y
toma de decisiones comunitarias. Si bien las críticas son diversas, no se puede
negar que cuando hay negligencia por parte de las instituciones encargadas de
garantizar esos derechos, es necesario actuar por el bien común y poner un alto
antes de que sea demasiado tarde y las consecuencias sean irreversibles.

No sólo hay una crítica a las instituciones, al Estado de Derecho, sino al sistema de
una economía de mercado capitalista. En Juan C. Bonilla, Roy menciona que el
agua está secuestrada, y “es un secuestro que se tiene que pagar para que la
liberen”. Las trampas de la economía de mercado terminan en un círculo vicioso
donde no sólo contaminan primero las fuentes naturales de agua, si no que extraen
la del subsuelo y revenden a precios inflados el agua que un día era un bien común
y ahora terminó siendo capitalizada.

152
Mauro:
El agua también es una cuestión espiritual. Haz de cuenta que, en las comunidades,
en los pueblos, pues, hay esa forma de organización por medio del agua, como una
cuestión espiritual. Ajá, de cuando se encuentra el agua, cuando se va a pedir que
haya lluvia, cuando se sube al cerro a hacer una oración, a que haya una misa
cuando no llueve, por ejemplo, hacer fiesta cuando una nueva familia tiene agua
[pozo].
Entrevistador:
Ajá, cuando se rosca un pozo también, ¿no?
Mauro:
También, sí, sí, sí, se echan ‘cuetes’, dan galletas, todo ese rollo.
Mauro:
También es una cuestión de tiempo. El agua es principio. Francisco Bárcenas
[académico] comenta que el agua, pues desde el principio, fue uno de los elementos
principales. Entonces es algo que tiene que ver con el inicio de la vida. Tiene que
ver con el nombre de nuestros pueblos.
Entrevistador:
Sí, Cuanalá, que quiere decir algo como "lugar donde se agarra la serpiente del
agua" o algo así.
Mauro:
Atzala [‘en medio del agua’], Atzompa [‘sobre la cabeza del agua’], Atoyac [‘agua
que fluye’], Atzitzihuacán [‘lugar de poca agua’], Almoloya [‘lugar de manantiales’],
Atzitzintla [‘agüita en la parte inferior’]. Todos los que llevan el prefijo "ATL" es agua
en náhuatl. Acuexcomac [‘lugar o troje de agua’], Nealtican [‘lugar de baños’],
Coronango, que significa ‘remolino de agua’. Entonces, también hasta en el
calendario del Tonalpohuali de los 20 días, una veintena es 'atl', que es agua.
Entrevistador:
Hay una cosmovisión completa.
Mauro:
En la cuestión de los nombres, en las toponimias de los lugares, de los nombres de
los pueblos, pues igual tiene que ver con agua. Dice: “¿A dónde vas? ¿A dónde vas
a ir? ¿A sembrar o al campo?” “No, pues voy a ir por el alseseca.” Ajá. “¿Cuál es el
alseseca? Pues allá es donde hay agua, donde está el río.” Tiene que ver, como
dice Nelly, con la cuestión de la vida de nuestro cuerpo, de nuestro planeta.
Entrevistador:
Porque cuando llegué a pasar por ahí, en 2021, llegué a ver que tenían igual a sus
santos patrones allá afuera, ¿qué imágenes eran?
Nelly:
Era San Juanito.

153
Entrevistador:
¿San Juan Bautista?
Nelly:
Sí, de San Juan Tlautla, ahí la gente se llega a solidarizar.
Nelly:
Y pues nos lo llevaron para que nos acompañaran el tiempo que estuvimos ahí en
el plantón, también estuvieron otros: la virgen de Guadalupe.

Mauro:
Una virgen, una, una que digamos el Popocatépetl tiene que ver con lo del trueno,
la lluvia, las nubes. Pero está la Malinche, que tiene que ver con la "falda de agua
de jade". Ajá. De hecho, hasta hay un lugar que se llama Chalchihuapan, Puebla,
que tiene que ver con "la de la falda de agua".

Mauro:
Y la virgen que tenemos... ¿Sí, sí, la tenemos todavía? Era Chalchiuhtlicue [deidad
prehispánica], la de la falda de serpientes de jade (agua). Porque tenemos el agua
de las nubes y el agua subterránea. La virgen que tenemos es del agua subterránea.
Y pues sí, así lo vemos igual. Cholula tiene que ver con toda esta cuestión del agua
(‘Cholollan’ lugar de los que huyeron’ o ‘Lugar donde abunda el agua que fluye’) y
de la Virgen de los Remedios [imagen religiosa venerada en Cholula].
De hecho, la Virgen de los Remedios llega hasta Zacatepec en una procesión. Y
eso tiene que ver, de hecho, tanto la Virgen de Zacatepec como la Virgen de los
Remedios, pues tienen que ver con el agua. Su manto es azul. De hecho, si cuando
se investiga más por Cholula, pues tiene que ver con Chalchiuhtlicue (diosa mexica
del agua y los ríos).
Nelly:
Nos visita cada día de primero de diciembre, ¿verdad? Cada primero de diciembre
de cada año nos visita y está ahí ocho días [en la iglesia de Zacatepec].
Mauro:
Es una cuestión religiosa también.
El lenguaje de valoración espiritual-simbólico de los pueblos nahuas y originarios de
Cholula contempla el agua como un sólido elemento de identidad que está presente
en los nombres de sus pueblos, sus apellidos, sus fiestas, la cosecha, los mantos
de las vírgenes de sus templos y sus advocaciones. El agua deja de considerarse
como un mero recurso qué explotar, y se aleja de la idea de un bien qué manejar y
gestionar. El agua aquí es vida, es identidad y un elemento divino que hay que tener
un profundo agradecimiento por regar nuestras cosechas, hidratarnos, mantener
154
con vida el mundo. Sin el agua, el planeta sería solo una masa rocosa caliente y
árida como Venus, como Mercurio y como Marte.

La interacción de los pueblos cholultecas con el agua han forjado un área hidrosocial
donde convergen aspectos religiosos, agronómicos, políticos, sociales y
económicos específicos. Religioso debido a que el sincretismo de culturas produjo
una fuerte devoción y veneración de la religión católica con aspectos de las
creencias prehispánicas. Las toponimias de los pueblos de Cholula reflejan la
importancia del vital líquido y como su importancia en la vida religiosa, agrícola y
social de los pueblos antes de la era colonial.

Agronómico, debido a que en la región se cultiva bajo costumbres y bajo el ciclo de


cosecha aprovechando las lluvias de verano y las últimas de otoño. La región se
caracteriza por un suelo volcánico fértil en llanuras extensas y una región ribereña.

Económico, debido a que se encuentra en un cruce importante de caminos entre


Veracruz, Puebla y la capital. La industria desarrollada ha aprovechado los
beneficios ambientales y recursos como el agua, la tierra y las llanuras para tener
una extensión y crecimiento económico considerable. Por demás, su influencia ha
predominado dejando de lado las necesidades socioambientales de las localidades
donde se instalan y propiciando desequilibrios ecológicos incalculables.

Social, debido a que los pueblos se unen por causas comunes y justas como la
protección de su autonomía, del agua, de la tierra. El agua dio identidad a los
pueblos cholultecas y su defensa es un estandarte de resistencia y lucha por lo
suyo. Los pueblos mantienen sus tradiciones y forman parte de su identidad como
colectivo.

Político, debido a los intereses de los distintos actores en pugna por defender su
causa han devenido en una región compleja, no sólo se encuentran las autoridades
legales, sino tradicionales (mayordomías, asambleas comunitarias, delegados,
ejidatarios). Las autoridades en sus tres niveles, federal estatal y local han dejado
que desear en cuanto a su capacidad de resolver conflictos y propiciar un medio
ambiente sano y una sociedad con condiciones socioambientales justas.

155
Entrevistador:
¿Qué otra cosa? alguien que haya estado en lo del plantón que me pueda relatar,
por ejemplo, desde el plantón hasta la toma. ¿Qué actividades estuvieron haciendo?
¿Invitaron a otros pueblos? Creo que hacían conferencias, ¿no? Hubo una sobre
ciencia.
Nelly:
Hicimos conferencias, teníamos nuestros talleres de costura, nuestra clínica de
salud, nuestro espacio de mujeres. También ya teníamos animalitos; había un
espacio donde las señoras mayores plantaban sus hierbitas medicinales y las
cuidaban.
Entrevistador:
¿Tenían a sus animalitos?
Nelly:
Sí, también teníamos borregos, cerdos, gallinas, hasta una víbora, ¿verdad? Ah, no,
la tlacuachita. La tlacuachita llegaba, se robaba la leche, porque también producían
leche. Entonces, la tlacuachita llegaba y se robaba un paquetito para sus crías. Ya
de ahí, los pajaritos llegaron nuevamente porque en la empresa ya no había.
Xime:
La fauna volvió.
Roy:
La fauna regresó a la planta.
Entrevistador:
¿Había trampas?
Mauro:
Sí, cuando estaba la Bonafont, pues ponían trampas para animalitos, para los
pájaros
Entrevistador:
¿Pues qué tanto encontraron ahí?
Mauro:
Pues no, no había nada, estaban en contra de la vida de los animalitos.
Xime:
Y después encontramos una vara.

156
Roy:
¿Fíjate? Es como lo que decías también del agua, ¿no? O sea, cómo también la
banda tiene su propia forma de entenderla y hasta para encontrarla. Ahí esos
cabrones tenían enmarcada una vara así, donde un vato, el especialista que tiene
el don para encontrar [el agua], encontró el agua [de los pozos]. Y entonces decía
el marco “Gracias a esta vara”, ni siquiera mencionaban al compa que la encontró,
decía “Gracias a esta vara encontramos el pozo de agua, año de 1998…”. Así
parecía un texto del siglo XVI, neta, que enmarcada, así como si estuviera
secuestrado el cadáver de alguien, enmarcado, ahí lo tenían.
Entrevistador:
¿En serio es tenía ahí me enmarcado eso?
Lore:
Sí, en una placa.
Roy:
Una placa dorada, exacto. Una placa dorada ahí. O sea, pero en realidad lo que
vemos es como eso que te estamos diciendo de la vida y todo. O sea, cómo ellos la
secuestran. Y para pagar el rescate tienes que pagar, ¿no? Entonces, sí,
literalmente es así, es un secuestro, es un robo de la vida. Y para que te la regresen,
ya no es como antes porque ni siquiera era agua chida, ya era muerta toda, tenías
que pagar una lana.

Eso no sé si es algo así como criminal. Estás viendo cómo enmarcan el


conocimiento de los pueblos, lo ponen como en un museo y se están robando todo:
toda el agua, la vida, todo eso.

Más allá de la extracción de los mantos acuíferos, y en un ciclo de despojo, como


se mencionó anteriormente, los daños ambientales no solo afectan al medio
ambiente y a las comunidades, sino que también fomentan y desencadenan más
malestares. En este caso, observamos cómo el conocimiento tradicional de los
pueblos se extrae epistemológicamente, se enmarca y se presenta como una mera
curiosidad. Sin reconocimiento, de forma anónima y genérica.

Lore:
Los pasteles.
Entrevistador:
¿Pasteles?

157
Roy:
Sí.
Xime:
¿Te acuerdas de los pasteles?
Nelly:
Ah, sí es cierto, ¿verdad?
Nelly:
Estaban celebrando el día 22 de marzo, día del agua. Cuando se abrió, que fue el
8 de agosto, fue cuando se descubrieron los pasteles que ahí estaban ellos
celebrando con sus pastelitos y toda la cosa, su refresquito.
Entrevistador:
O sea, ¿mientras ustedes estaban en el plantón ellos estaban comiendo pasteles?
Nelly:
Entonces todavía estaban celebrando, estaban comiendo su pastelito. Celebrando
el robo de nuestra agua.
Lore:
Eran unas gotitas de agua felices con sus pasteles.

Mientras los pueblos se organizaban frente y realizaban el bloqueo enfrente, dentro,


las personas disfrutaban de una rebanada de pastel celebrando y tal como dice
Nelly “el robo de nuestra agua”.

Nelly:
Te comentaba que también ahí, pues se hicieron foros, talleres; había talleres de
alfabetización, se daba dibujo a los niños llegaban ahí, se daba hasta inglés,
¿verdad? ¿Llegaron las chicas?
Entrevistador:
O sea, ¿ustedes habilitaron todo por su propia cuenta?
Nelly:
Todo, sí, sí, para darle vida a esa empresa.
Entrevistador:
¿Y llegaron a hacer pintura, bueno, murales?

158
Nelly:
Sí, se hacían murales, llegaban los compas a hacerlos y también nosotros. O sea,
entre todos se construyó ahí. Parte de la vida de ellos, de nosotros.
Entrevistador:
¿Y que este otros pueblos indígenas u originarios se sumaron a la causa a parte de
los de acá de Cholula?
Xime:
La comunidad otomí residente en la Ciudad de México.
Nelly:
También los compas de Oaxaca.
Mauro:
Zapotecos, totonacos, también vinieron los compas de Loma de Bakú, Itachi.
Entrevistador:
Ah, los yaquis de Sonora.
Roy:
Popolocas, Nahuas.
Nelly:
De Cherán, también.
Entrevistador:
¿Los zapatistas también?
Nelly:
Algunos compañeros.

La respuesta de comunidades indígenas, originarias y ambientalistas nacionales e


internacionales hicieron de este movimiento un emblema de resistencia colectiva
durante la pandemia de Covid-19. Es por lo que el movimiento de Pueblos Unidos
puede tomarse como un paradigma contemporáneo de manifestación
socioambiental completo, que, logrando su cometido, sacaron a Bonafont de su
territorio y tuvo una respuesta mediática y de convocatoria a través de medios
digitales y tradicionales como la prensa y la radio comunitaria.

Entrevistador:

159
Entonces sí tuvieron respuesta. Bueno, yo creo que sí. Tuvieron respuesta incluso
internacionalmente, ¿no? Porque recuerdo haber visto que en otros idiomas
hablaban de eso, así, como algo... O sea, en algunos medios decían "Ah, los
criminalizaron por tomar una planta privada", así, criminalizando, y había otros que
decían "los pueblos se organizaron para tomar una planta de una transnacional".

Y después, poco tiempo después de que hicieron el plantón, ocurrió lo del socavón,
¿verdad?

Nelly:
El 29 de mayo fue cuando se hizo.
Entrevistador:
Casi como respuesta de la naturaleza.
Nelly:
Pues ella nos dio la razón.
Xime:
La respuesta de la naturaleza fue que regresó el agua, regresó a los pozos, regresó
a los ameyales.
Entrevistador:
¿Luego, luego?
Nelly:
A la semana [de la toma]. A la semana nos empezaron a decir los vecinos que ya
tenían más agua.
Nelly:
Entonces ahí nos empezamos a dar cuenta, claro que no tan sólo fue la empresa
Bonafont.
Nelly:
Ahí está también Mercatus
Entrevistador:
No sé si aquí está Ternium…
Nelly:
Sí, en Xoxtla. Así es.
Roy:
Pero fíjate cómo, o sea, yo me pongo a pensar cómo de repente se nos rompe
nuestro diálogo con la naturaleza bien cabrón [sic], que es como si ya hablaras un

160
lenguaje, ya ni siquiera del mundo. Pues o sea lo que dices, cuando se forma el
socavón estaba dando indicios, la naturaleza que algo está mal, y es bien grave, o
sea, un desastre ambiental. Así está, cabrón, ¿no?
Y de hecho los compas zapatistas, los de Chiapas, en el comunicado 14 mencionan
eso, o sea de cómo para el mundo del capital ya esto ya se acabó, “vamos a disfrutar
lo último que queda porque ya se acabó el mundo”, ¿no?, esa es la hipótesis del
capital, pero dice cuando en la en la hipótesis hay 2 contradicciones, le llaman al
tercero o más algo así, cuando haya dos contradicciones en la hipótesis, la
hipótesis…"
La hipótesis del capital es que el mundo ya se acabó. Vamos a disfrutar lo poco que
queda y hacer capitalismo verde. Entonces, los compas zapatistas dicen que
cuando esa contradicción que ya muchos compraron tiene contradicciones, se
puede cambiar. Ellos mencionan la pandemia, la travesía por la vida y la toma de la
Bonafont. Así que cuando los compañeros de la región cholulteca cierran la
Bonafont, la madre naturaleza responde y luego luego hay agua.
Entrevistador:
Y regresan a los animales también…
Roy:
Regresan los animales…
Damos cuenta que la forma del capital, hasta en la posesión de la propiedad privada
es muerte y la de los pueblos, pues es vida. Entonces lo que están diciendo los
compas es que sí hay posibilidad de seguir existiendo como humanidad.
Y luego el otro punto que mencionabas, de la cosa internacional. Allá hicimos el
contacto con una banda de Francia, en Volvic, Pero ellos decían “¿cómo que hay
otra ley?”. Nosotros decíamos ‘La ley de los Pueblos’, nuestra ley es la autonomía,
la vida.
Y ellos ya llevan años luchando legalmente contra Volvic y Danone en Francia, y
pues siguen así, ¿no?
Roy:
No sé si sigan luchando o todavía estén ahí, pero pues demostramos que con
nuestra forma de pensar y de actuar dimos resultados.
Entonces era un choque para ellos de “¿Cómo que hay otra ley?”. O sea, no es la
Constitución de Francia la que rige al mundo, hay otra, “¿Y cuál es esa?”
Entrevistador:
La de los pueblos.
José:
La acción.

161
La explicación y la unidad de los pueblos antiguos. Bueno, no antiguos, sino que
saben de dónde provienen, porque dicen que ‘aquel que no conoce su historia, pues
no sabe de dónde viene’, ¿verdad? Entonces, eso es lo que da fuerza y permite
hacer esta clase de movimientos. Si no se tuviera eso, pues yo creo que seríamos
así, no como cada uno luchando por su lado y no consiguiendo nada a la vez.
Roy:
Buscando en las leyes la justicia, dice.
José:
Pero aquí no, porque aquí se hizo por una necesidad que abarcaba a muchos. Y se
llevó a un momento que dice la solución, pues es cerrar esto [la planta Bonafont],
que es como una piensa que nos está quitando lo que necesitamos para seguir
viviendo. Y cuando eso pasó, la ’presa’ ya se liberó y todo volvió a resurgir.
Mauro:
Yo creo que es súper importante eso que está comentando que es ese como el
meollo del asunto, toda esta cuestión de muchas resistencias, pues primero es que
nos basamos en los principios zapatistas. O sea, en esta lucha no es aislada, es
colectiva.
Entrevistador:
Es colectiva, ajá.

En el capítulo 3 se mencionó la existencia de una problemática similar en la que la


Sociedad de Aguas de Volvic, filial de grupo Danone, ha secado los manantiales del
poblado histórico por su industria piscícola, al punto que se ha organizado la
población para tomar medidas legales para combatir la extracción masiva.

Entre Volvic y Juan C. Bonilla se comparten características similares del abuso de


las empresas sobre los recursos del área, la diferencia ha sido el combate y la
organización de los respectivos poblados. Esto nos da una idea de problemáticas
similares a nivel mundial, donde el despojo no es un fenómeno exclusivo de un país
o región. Por su parte nos da idea que los movimientos defensores del agua tienen
una lucha en común donde convergen una convivencia sana con la naturaleza y el
respeto de sus derechos socioambientales.

Mauro:
Y vamos caminando junto con los del Congreso Nacional Indígena y del Consejo
Indígena de Gobierno. Reconocemos el trabajo y la lucha que han dado los
hermanos zapatistas y nos basamos en esos principios. Aquí, en concreto, en lo de
la Bonafont, se aplicó la ley de los pueblos. Los hermanos zapatistas ya habían

162
tenido los acuerdos de San Andrés, en los cuales el Estado no hizo caso a los
pueblos. Entonces, la opción que nos queda es definir o crear nuestra propia forma
de decisión. Ya estaba desde antes, pero más bien es retomar. Hicimos algo así
como un decreto, un decreto de los pueblos por autodeterminación por medio de
asambleas y que se tenía que respetar. Y si no fuera así, pues iban a ser castigados
por el dedo de los Pueblos.
Sí, la neta, sí, porque si no hacen caso, pues nos vale madres, ¿no? No tenemos
que ceder el agua, la tierra, la vida.
José:
Ahora sí se vuelve una lucha por la vida.
Roy:
Ándale, ahora sí.
Mauro:
Y entonces hay también el compromiso de decir que el agua es nuestra. No le vamos
a pedir permiso a nadie, a ningún empresario, a ningún gobierno, a ninguna
institución, por algo que nos corresponde. No vamos a decir, “Oye, es que en el
municipio necesitamos pedir permiso para hacer un pozo.” Nel, el permiso ya lo
tenemos, es natural. Y cuidaremos el agua como la vida misma.
Entrevistador:
Porque también estaba investigando y decían que la CONAGUA les ponía más bien
sanciones a los campesinos de acá que a las propias empresas. Por medio de
cuántos voltios sacaban por las bombas, les llegaban a poner hasta sanciones
económicas por cuánta agua extraían, aunque fuera lo mínimo. Pero pues les
terminaban cobrando más a los campesinos que a las empresas de la zona. No sé
si alguien sepa o alguien era o es campesino.
Roy:
Acá, por ejemplo, en el ejido tienen unos dos pozos de riego. Hasta aquí en la
colonia tiene su pozo que es parte del ejido. Es lo que nos dicen, al final de cuentas
la técnica de la CFE con CONAGUA es hacer el gasto mayor para que ellos dejen
de tener sus pozos. Imagínate, si ya estamos pagando la luz, está muy alta y tiene
que subir la tarifa. La banda ni pagamos también luego el agua. Entonces, imagínate
la presión que es para los que tienen los pozos o los ejidatarios, que son como
concesiones. La CFE quiere hacer la mayor presión económica para quitar esos
pozos que todavía tienen. Pero, por ejemplo, la Bonafont desde el 2014 no…
Xime:
Sí, pues, igual un compa nos ayuda a buscar información sobre las concesiones. La
de Bonafont se le venció totalmente, bueno, ni siquiera está a nombre de Bonafont,
sino de Arco Iris. Desde 2014 ya estaba vencida. Intentaron renovar o sacar otra
porque era lo que correspondía y se las negaron. Entonces ahí están los
documentos donde está negada la concesión. Y así hasta el 2021 estuvo sin
concesión, igual le debía a la CFE porque fue cuando iban a cortarle la luz.

163
Esta declaración es reveladora puesto que la empresa entonces operaba desde la
irregularidad y no se había castigado o sancionado la extracción póstuma a la fecha
de vencimiento del contrato con la CONAGUA. Como se puede ver en el capítulo 3,
no se muestran los litros especificados para grupo Arco iris y el contrato renovado
fue apenas en 2021 cuando ya se encontraba en plantón instalado.

Entrevistador:
¿Sí les cortaron la luz?
Nelly:
Intentaron varias veces.
Xime:
La primera vez fue la trifásica la que cortaron y ya resolvimos.
Roy:
Es que, como dice Nelly, el pozo lo clausuramos simbólicamente y cuando entramos
no podíamos cortar porque tenía energía trifásica. Tantito la agarras y te matas. La
CFE nos madrugó una vez y quitó la trifásica y quitó la mitad de la luz de la planta,
pero dentro de ellas, la trifásica. Entonces, cuando cortamos, le echamos cemento
y todo al pozo.
Pero Bonafont no pagaba luz. Ni siquiera fue lo que nos dijo la CFE, la neta, “esta
madre tiene adeudo desde no sé cuánto y si no van a pagar…” Les preguntamos
cuánto gastaba al mes y nos dicen que $200,000 varos, creo.
Entrevistador:
Pues todas las máquinas, todas.
Además de irregularidades en el contrato con CONAGUA, los entrevistados
reiteraron que la planta Bonafont presentaba numerosas deudas tanto con CFE,
como con el pago de predio municipal.

Nelly:
Y ahí llegaron todos los deudores, ya ves que dicen que debía impuestos en el
ayuntamiento de Juan C. Bonilla, que no habían pagado y ahí ya nos llegaban a
nosotros [todos ríen].
Lupe:
La CONAGUA también, según debía hacer una inspección, pero ya estaba cerrado.
Nelly:
Ya les hicimos el favor.

164
José:
Pero la verdad, por lo que quitaron la luz fue porque ya no funcionaba como planta.
Esa es la verdad. Si la planta hubiera seguido, la luz también venía en seguida.
Xime:
Es que nos querían sacar.
José:
Fue un plan con maña, ¿no? Como siempre, están amañados empresas y todo, es
una red muy extensa. Entonces, al ver que una de sus partes ya no funcionaba,
decían, “¿por qué les tenemos que dar luz? Ahí que se alumbren como puedan” y
por eso pasó.
Roy:
Sí.
Xime:
Eso es lo que pasó.
Roy:
Sí, esa es la realidad.
Entrevistador:
¿Y de los meses que estuvieron en el plantón hasta el ingreso de la Guardia
Nacional ahí, pues me imagino que ustedes igual seguían haciendo roles, como
cambios diarios, bueno, diarios o ¿cómo habrá sido?
Nelly:
Sí, en ocasiones era diario. A veces nos quedábamos dos días juntos, sí, pero...
Entrevistador:
¿Cómo, cuántas personas más o menos?
Nelly:
Pues al principio sí éramos muchísimos, más de 300 personas, pero después fue
bajando. Y pues sí, sí fueron ya pocas, pero realmente creímos que eso era lo
debido, que teníamos que hacer así.
Mauro:
Después de eso, viene la ‘Caravana por el Agua y la Vida’. Luego de la caravana
viene la Asamblea Nacional por el Agua y la Vida.
Entrevistador:
¿En qué año fue?
Mauro:
Fue el 27 y 28 de agosto del 2022.

165
Luego ya vino la segunda, que fue en Querétaro, el 18 y 19 de febrero del 2023.
Luego Xochimilco; y ahora viene la de Tlaxcala el 23 y 24 de marzo [2024]. Esto va
creciendo. Nos dimos cuenta de que está ocurriendo con la contaminación y el
saqueo del agua.
Entrevistador:
Se solidarizaron con otros.
Mauro:
Vamos viendo. Hay otros pueblos que padecen lo mismo que nosotros. Y pues
ahora estamos en esa lucha.
Entrevistador:
Entonces, ha continuado desde entonces.
Nelly:
Sí, y no hemos descansado y no vamos a descansar porque siguen saliendo más
cosas y más cosas. Muchas compañías han dicho “No, pues ahora nada más que
pase esto ya ‘ahí muere’, ya se acabó la lucha”. Pero nos dimos cuenta de que no.
Ahorita sale lo del basurero [de Cholula], más adelante no sabemos qué venga o
qué nos vayan a hacer.
Mauro:
Y después de muertos aún vamos a seguir.
Nelly:
Vamos a hacer su pesadilla, jaja [todos ríen].
Luis:
Así como va, va a ser muy rápido…
Beto:
Dios no lo quiera.
Nelly:
El compa Samir [Flores] murió, pero sigue ahí, en nosotros.
Entrevistador:
¿Y a ustedes les tocó el desalojo por parte de la Guardia Nacional?
Nelly:
Le tocó a Mauro, sí.
Justo ese día nos habíamos ido, ¿verdad? Y cuando nos hablan, “¡Oigan!”, nos
acabábamos de ir, nos fuimos ese día como a las 11:00 de la noche. Y ya que nos
hablan a la una, nos dicen, “Es que ya nos están despojando”.

166
Nuevamente se muestra uno de los preceptos importantes del estudio de casos de
los movimientos socioambientales y la lucha de la justicia ambiental. Se podrán
tener múltiples factores, podrán estar en diferentes regiones, países, continentes;
pero la causa y el fin son los mismos: el agravio ambiental originado por la
producción de una economía de mercado que pondera las ganancias económicas
y el desarrollo por encima del bienestar ambiental y social de los pueblos
saqueados. El fin de tener una justicia para ambos, sociedad y ambiente genera
luchas de resistencia, de defensa que se solidarizan entre ellas al padecer los
mismos malestares.

Tristemente, tal como menciona sarcásticamente Luis: “Así como va, va a ser muy
rápido.”, las amenazas y estar conscientes de los riesgos que supone enfrentarse a
corporaciones internacionales, autoridades e instituciones gubernamentales los
coloca en un estado de vulnerabilidad ante ataques a la organización y a su
persona.

Entrevistador:
No sé si me pudieran contar cómo estuvo el desalojo.
Roy:
¿Cómo estuvo el desalojo?
Pues es como uno dice, ¿no? Al final de cuentas eso se exhibe porque estuvo todo
tan visibilizado en todos lados. Es una demanda legítima del pueblo, defendiendo
su agua de una transnacional que está desmadrando el mundo, ¿no?
Entrevistador:
Sí, lo municipal, la Guardia Nacional…
Roy:
Pero todo el proceso, no sólo el último momento.
Entrevistador:
Ah, OK.
Roy:
La criminalización, generar rumores, inventar de todo en medios de comunicación,
en la tele, radio, periódico, revistas, todo, todo como para deslegitimar. Y cuando se
le acaban sus últimos recursos, el Estado como institución, no como guardias
blancas o asesinos. Es el estado legítimo que se plantea la fuerza pública, ¿no?
Pues cómo la Guardia Nacional, Policía estatal, Policía municipal, el equipo táctico,

167
se ve muy claro cómo está para servir al capital, y por consecuencia, a la muerte,
¿no?
Entonces, había una crónica de un compa que dijo que parecía que iban por un gran
criminal, ¿no? O sea, como mega operativo, nomás les faltó el helicóptero. JAJAJA.
Por un pez gordo, sí.

Mauro:
Iban por un pez gordo, jaja.
Roy:
Y pues nel, era banda, así como tú, como yo, como los que estamos acá. O sea,
imagínate el peso y el peligro que alguien, un humano común y corriente, puede
desplegar para el capital.
Entrevistador:
Ya no está la empresa, ¿verdad? ¿Ya no opera o sí?
Roy:
No opera, está en custodia, pero es como si llegaras al Vaticano y destruyeras la
Capilla Sixtina o algo. Pues para el capital es eso. “¿Cómo se atreven a tocar la
propiedad privada?”
Entonces sí, justo es eso, pero pues eso los va desenmascarando más. Y ese es el
mensaje. Así es lo que dicen también los compas zapatistas. O sea, quedó muy
claro cómo el capital le sirve a la muerte, el Estado le sirve a la muerte.
Roy:
Entonces sí, justo es eso, pero pues eso los va desenmascarando más. Y ese es
el mensaje. Así es lo que dicen también los compas zapatistas. O sea, quedó muy
claro cómo el capital le sirve a la muerte, el Estado le sirve a la muerte.

El Estado, incapaz de encontrar una solución pacífica mediante el diálogo, recurre


en su lugar al uso de la fuerza pública, lo que quedó evidenciado en el operativo
para desmantelar y devolver las instalaciones a Bonafont. Las fuerzas municipales,
estatales, federales e incluso el poder judicial utilizaron el aparato del poder en
beneficio de unos pocos, intimidando, espiando, difamando y violentando a los
integrantes del movimiento.

Una de las últimas preguntas fue sobre las dificultades que tuvo el movimiento. Esta
pregunta no fue bien recibida, pues mostraban que reconocer alguna dificultad es

168
también reconocer que hubo facilidades dentro del movimiento, sosteniendo que
nunca hubo nada fácil en la lucha.

Roy:
Pues todas [las dificultades], ¿no? Porque, o sea, cuando tú mencionas ‘¿qué
dificultades hay?’, por consecuencia, hay algo fácil. Pues nel, todo es siempre a
contracorriente. O sea, siempre te dicen, “No manches, ¿pues a poco sí la van a
cerrar?”, “O sea, es Danone.” “¿Y cuántos son?”, siempre así la veo, “¿cuántos son
y quiénes son?”, “¿Están preparados o están, o qué hicieron?” O sea, todo, todo,
todo lo tienes en contra, no hay nada fácil. Todo es una dificultad, hasta el trato
mismo con nosotros, con los pueblos, con el Estado, ya ni se diga lo externo.
Entonces todo está en contra, o sea, no hay nada fácil ahí, ni hubo nada fácil ni
habrá.
José:
Las mismas dificultades que al principio, son las que están ahorita y las que vendrán
en el futuro. Sí, a lo mejor un poco más en el futuro, pero dificultades siempre va a
haber.
Roy:
Siempre está. O sea, imagínate que hoy alguien te diga, “Qué onda, vamos a cerrar
la Bonafont.”
Pues dices, “No, no, no, están locos”, jaja.
Beto:
En eso te dice, “Vamos”, jaja.

Los movimientos socioambientales, como vemos en los testimonios, representan


una lucha constante contra grupos de poder. Se valen de sus propios recursos y
fuerzas para solucionar y velar por sus comunidades cuando las autoridades los
han dejado de lado y las instituciones han sido incapaces de cumplir con las labores
para las que fueron creadas. Por lo tanto, al preguntar si existía alguna exigencia o
mensaje para las autoridades, se obtuvieron los siguientes comentarios:

Entrevistador:
¿Qué les exigirían a las autoridades, locales, estatales, federales…?
Nelly:
Nada, porque es verdad. Lo estamos haciendo nosotros como pueblos. Y aunque
se les exija, no nos hacen caso.

169
José:
Pues yo creo que respeto, ¿no? O sea, respeto por los seres humanos. Eso es lo
primordial. Porque después de todo, ellos también sólo están de paso en algunos
de sus puestos, y más que nada, como humanos, pues a lo mejor tendrán en estos
tiempos el poder, pero como seres humanos también el día de mañana estas
enfermedades que se van a propagar por la contaminación, por todo eso, también
a ellos les van a afectar. A lo mejor no lo entienden en este momento, pero en un
futuro van a ser víctimas de lo mismo que están haciendo.
Nelly:
Pues van a entender cuando ya no estén en esos puestos que tienen ahora.
José:
Y cuando ya estén enfermos, contaminados también, o sea, no la…
Mauro:
Y ni así…
Mauro:
La neta, la neta, las autoridades están para eso. Había una compañera que
comentaba que la ‘Secretaría’ de Acceso a la Información...
Entrevistador:
El INAI, el Instituto…
Mauro:
Pues ponen personas que se preparen para poder obstruir, para poner piedras en
el camino de la investigación. O sea, y las instituciones son y están para eso, para
chingar [sic], por el poder. Y si alguna persona quiere hacer el trabajo a favor de la
vida y de los pueblos, pues lo sacan, los quitan. Y que no, no están diseñadas.
José:
Bueno, y también, como dijo la compañera, se les pide, pero de ellos yo creo que
no se espera nada, ¿verdad?

Nelly:
Ya no confiamos en nadie de ellos.

Mauro:
Y no va a ocurrir. No va a venir de allá el cambio, la acción.

Luis:
Es meterlos en camisa de once varas.

170
Beto:
De hecho, lo comentaron los de SEMARNAT.

Mauro:
Sí, en la SEMARNAT federal dice, porque nosotros los citamos en la Universidad
Ibero, “¿qué vamos a hacer?”.

- Pues sigan luchando porque con las herramientas que tenemos, las leyes que
tenemos, pues están hechas para los empresarios, tienen derecho a contaminar
tanto porcentaje, tienen derecho a desmadrar la vida en tanto porcentaje y si se
pasan pues no hay pedo [sic], porque hay corrupción entonces.

Decimos entonces, “¿qué chingados van a hacer?”.

- Pues sigan luchando.

Nelly:
Sí.

Mauro:
Y apúntale que eso lo dijo la ‘estrellita marinera’ de Víctor Toledo Manzur [Secretario
de Medio Ambiente y Recursos Naturales 2019-2020].

Roy:
Sí, sí fue el Víctor.

Roy:
No sé si su representante, algo así, pero él estaba ahí. O sea, ya era federal la
bronca, el círculo del río, pero sí, neta, sí dijeron eso. No se puede hacer nada desde
ahí, jaja [todos ríen].

Mauro:
La verdad es que también hay que ver que toda esa bola de cabrones [sic] ahorita
andan robando las ideas de los pueblos y usándolos en sus eslóganes, usándolo en
sus ondas. Entonces eso pasó primero como funcionarios y ahora como supuestos
investigadores.

Esta declaración muestra cómo la misma autoridad es permisiva en el proceso de


agravio ambiental, donde las leyes mexicanas permiten y como menciona el
testimonio “para contaminar un poco y destruir un poco” sin atenerse a las
consecuencias debido a la complicidad y la corrupción. El cinismo de funcionarios
públicos comentando a los defensores del agua que su lucha debía continuar

171
porque ‘no hay nada más que hacer’. Es quizá uno de los comentarios más
indignantes y tristes de la entrevista.

Antes de concluir, fue necesario rescatar una opinión final de cada uno de los
entrevistados participantes, para ello se preguntó lo siguiente:

Entrevistador:
¿Qué mensaje les gustaría darles a ustedes a las infancias, a la juventud, a la
sociedad en general o a cualquier otro pueblo que quizás no sepa cómo organizarse
o qué hacer, de cualquier parte del mundo? ¿Qué mensaje les darían ustedes al
respecto?

Nelly:
Pues que se acerquen con nosotros y que vengan a conocer a partir de la lucha que
llevamos muchos pueblos, no tan sólo nosotros, y que hagan conciencia también
entre ellos, entre jóvenes, que platiquen y que tampoco hagan desastres, ¿no?
Porque últimamente todos los jóvenes lo único que saben hacer es alcoholizarse,
golpearse y todo eso. Entonces, que se vengan a los pueblos y que vengan a ver
desde viva voz todas las afectaciones que tenemos para que ellos, desde ahí,
aprendan cómo se defiende la vida, cómo se defiende el territorio. Y pues no sé, los
compañeros, si quieren agregar algo.

Lore:

Pues me recordó una vez allá en Altepelmecalli que alguien llegó pidiendo permiso
para entrar. No recuerdo bien cómo fue, pero un compa le dijo: "Pues es que esta
es la casa de todos los pueblos". O sea, no es nada más de los pueblos de aquí o
de los pueblos que lo tomaron, sino de todos los pueblos, porque lo que se está
defendiendo es la vida y no sólo la vida aquí. Entonces, a veces desde otros lugares
la gente se lava las manos y dice: "No, pues yo ni vivo en esos lugares", "a mí no
me toca defender", "a mí no me toca hacer nada porque yo no estoy ahí, eso les
toca a los pueblos". Como si sólo lo que está ocurriendo les afectara a los pueblos
y entonces. Eso que todo está conectado, que todo lo que pasa en las ciudades y
en todas partes, pues está conectado con lo que está ocurriendo acá. Entonces, que
no nos lavemos las manos sintiendo que no nos toca.

Entrevistador:
Gracias, ¿algún mensaje que quisiera dar?

Mauro:
Ah, pues sí. Dice que para los pueblos originarios no debemos pedir permiso a
ningún empresario, a ninguna autoridad, a ninguna institución del Estado corrupto y
tirano. Los pueblos originarios no permitiremos que nos contaminen nuestra tierra,
nuestra agua, nuestro territorio. Los pueblos indígenas no permitiremos el saqueo

172
del agua por ninguna empresa traficante, saqueadora, comercializadora de agua. El
agua es nuestra y no permitiremos que ninguna empresa, industria o Estado nos
contamine, despoje o trafique con la vida. El agua es nuestra y la cuidaremos y la
defenderemos como la vida misma.

Luis:
Me gustaría decir, por ejemplo, en mi caso, yo dejé la escuela para venirme aquí,
justamente, ¿no? Fue en el 2017, ¿carnal? En el 17 dejé la escuela para estar aquí,
porque en ese momento una reflexión que me hizo un compañero: tenemos sueños
todos y está bien tenerlos, ¿no? Pero si no luchamos por el único mundo en el que
podemos realizarlos y materializar esos sueños, pues no tiene caso que nos
preparemos siendo grandes químicos, biólogos, abogados, porque no va a haber
un mundo que defender, un mundo que cuidar, si en este momento al menos no le
dedicamos el tiempo suficiente para la defensa de lo mismo, ¿no?

Ahora, de vuelta, regresé a la escuela. Y es curioso porque escucho a mis


compañeros de Ciencia Política también.

Entrevistador:
¿Qué estudias?

Luis:
Ciencia Política en la UAM.

Y es curioso porque la mayoría justo de compas, politólogos, abogados, bueno,


estos están en Cuajimalpa, pero los de los politólogos, la mayoría dice que quieren
ser magistrados, diputados, senadores, etcétera, y una larga lista, etcétera. Y es
curioso, ¿no? Como la ambición nos ciega al hecho de querer siempre algo como
individuo, siempre ser el individuo el protagonista, siempre ser “yo” y “yo estoy bien
y los demás se chingan” [sic], y cómo esa lógica ha permeado tanto que ahora,
aunque nos estamos preparando y tenemos todas las pinches herramientas y la
teoría, la desperdiciamos. Es: sí, la tengo, pero va a ser para chingarle.

Y creo que la teoría que los compas que lleguen a leer esto, escuchar esto, pues no
la desaprovechen. No es para su beneficio propio, es para que se utilice para el
beneficio común, colectivo. Es el gran común, como dijeron los compas zapatistas,
y que tal vez ahorita ellos están allá en sus casas chingón en la ciudad. Pero
esperemos que después estén aquí, que sepan que hay compañeras, compañeros,
más banda luchando por, como dijo, gente que ni siquiera está en este pueblo, está
en otro.
Roy:
Sí, sumándole a lo que dice Luis. Ahorita un chingo de morros quiere ser políticos,
quieren ser empresarios, quieren ser policías, pues que sean todo menos eso. Esas
profesiones están hechas para destruir vidas, su mundo, la naturaleza. Y ya lo
estamos viendo. Entonces, pues que no sean eso. Tú tampoco, ¿eh? JAJA.

173
José:
Pues yo creo que nomás le completaría a lo que dijo el compañero: si no hay mundo
que defender, ¿de qué les va a servir el estudio? ¿A quién van a representar? ¿A
quién o qué van a investigar si ya todo está destruido? Y pues… no todos en la vida
van a llegar a su sueño, muchos tendrán que trabajar en lo que puedan, no en lo
que quieran. Entonces, pues no hay que tenerle miedo al trabajo de estar en el
campo, de plantar, de cosechar, porque eso le dio la existencia a la humanidad
desde los tiempos prehistóricos hasta ahorita, por eso subsistieron. Entonces, yo
creo que es parte de la vida el saber de todo un poco, ¿no? Pero también tener
humanismo, ¿no? Porque aquellos que también están en el campo y no estudian,
pues por ellos a veces se produce el alimento para los de la ciudad y para los
supermercados y demás.

Entonces, como jóvenes, que utilicen la juventud en algo de provecho, en superarse


como seres humanos, porque si la utilizan para divertirse por un tiempo, pues la
juventud se va y al rato ya no se regresa, o sea, ya lo que mal se hizo, pues se va
a quedar y como uno se comporte, pues al rato la vida también va a dar vuelta y lo
va a cobrar. Es lo único que digo, que piensen bien lo que hacen porque no hay
vuelta atrás en este tiempo. Es todo lo que puedo decir.

Lucy:
De los jóvenes, se necesita luchar por el agua y la vida. ¿Cuántos niños aquí hay?
Ya los deberían de enseñar y estaría bien bonito porque pues los niños, aquellos
jóvenes que ya no los vamos a poder defender, ya estamos grandes de edad y
ahorita los jóvenes, los niños pueden luchar, defender los derechos del agua. Si no,
¿qué podemos hacer?, ¿verdad? Pues eso es lo que yo digo ahora. Ahorita ya los
jóvenes de 30 años, de 14, de 15, de 16. Deberían de luchar, deberían de meterse
en esto, pero pues no sé qué estarán pensando. También yo por mí, yo lo digo. ¿O
por qué no tendrán tiempo los jóvenes? ¿O porque en tener un centavo en su bolsa
y el agua de la vida, quién la va a defender? Más que ellos, eso es lo que yo le diría
a usted. Muchas gracias, fijo.

Ale:
Bueno, el mensaje sería que primero conocieran su historia, la historia de México,
que es muy rica, la historia de las grandes personas que han dado su vida por tener
un territorio digno, que lo conocieran, que se enamoraran de la Tierra, de la vida. Y
que sean agradecidos con la vida defendiéndola. Entonces creo que en eso radica
eso y que busquen la libertad, y la libertad no es otra cosa que ser feliz. Buscar la
libertad, en el caso de nosotros, esa libertad la experimentamos al defender a la
madre Tierra y al mismo tiempo somos felices con ella. Entonces, que busquen eso
y sobre todo si ven en conflicto social, desde su trinchera… hoy en día las redes
sociales, toda la tecnología, que la encausen para un bien común y para la defensa
de la vida.

174
Xime:
Pues a mí me gusta mucho pensar en el agua, y pensar que el agua también está
en nuestro cuerpo, está en nuestros alimentos, está en todas partes. Y entonces me
pongo a pensar que esa misma agua que ahorita tenemos en nuestro cuerpo y esta
agua que estamos defendiendo, también es la misma agua que estuvo en el cuerpo
de nuestros abuelos y los anteriores, y los anteriores, desde el inicio. Esa agua nos
recorre y a la vez nos une. Yo lo veo eso, que nos une con nuestra historia, que nos
une con nuestro pasado, pero también nos une con todos los pueblos del mundo,
porque al final es la misma agua que va circulando por todas partes y es ese tejido
que nos está uniendo en este presente con todos los que habitamos en la Tierra,
sean humanos o no. Entonces, que esa agua, seamos conscientes de cómo nos
une, no solamente en el tiempo, sino también en los territorios, y que seamos
conscientes de qué agua vamos a dejar para que recorra a los que vienen; qué
vamos a dejar de enseñanzas y experiencias para que los que vienen también
puedan defenderla. Entonces, eso es algo que nos toca de responsabilidad, como
dice la compañera, y que no podemos simplemente mirar a un lado y pensar que no
tenemos responsabilidades. Tomar eso en nuestras manos y una vez asumiéndolo
vamos a encontrar el modo, donde estemos vamos a saber qué hacer.

A lo largo de este capítulo hemos visto, de viva voz de las y los participantes, cómo
es posible crear alternativas que escapen a la desolación de enfrentar una realidad
con injusticias sociales y daños ambientales, por demás, que convoquen a la acción
para solucionar problemas de tal magnitud.

Los testimonios recopilados, desde Ale, Nelly, Lucy, Roy, Mauro, Luis, Beto, Mauro,
Lore, Lupe y Xime, participantes del movimiento de Pueblos Unidos, ofrecen una
perspectiva y testimonio único y real para quienes lean este trabajo, especialmente
a las infancias y juventudes. Cada orador ha compartido mensajes duros, críticos,
pero también llenos de esperanza, determinación y un llamado a la acción.

Estos mensajes enfatizan la importancia de conocer nuestra historia, defender la


vida, el agua y el territorio, y utilizar la juventud y las tecnologías actuales en
beneficio de la comunidad y el medio ambiente. Las y los entrevistados de la lucha
comunitaria, y la organización, destacan el lenguaje de valoración alterno al
económico, la autonomía de los pueblos originarios e indígenas y la interconexión
de todas las luchas y la necesidad de actuar con responsabilidades para preservar
la identidad comunitaria, el agua y el medio ambiente para futuras generaciones.

175
Este trabajo no sólo documenta un movimiento, sino que también inspira a otras
personas a unirse y contribuir a la defensa de nuestro planeta. Como menciona Luis,
no tiene sentido luchar por nuestros sueños si no tenemos un planeta en el cual
realizarlos.

176
4.2 Trabajo de campo y recorrido por la región y sus principales cuerpos
acuíferos
Todas las imágenes presentadas a continuación son de elaboración propia y
tomadas in situ, a menos que se indique lo contrario.

El 3 de marzo de 2024, un día después de la entrevista con integrantes del


movimiento de Pueblos Unidos, “Nelly” me invitó amablemente a recorrer la
comunidad, visitando los principales cuerpos acuíferos de la zona. Durante la
entrevista, se destacó la importancia de atestiguar y observar de primera mano el
estado y deterioro de los arroyos y manantiales del municipio. No basta con realizar
una investigación escrita; es fundamental conocer directamente aquello sobre lo
que se escribe en este trabajo.

Cerca de la plaza principal de Santa María Zacatepec, nos encontramos con Nelly.
Mi madre nos ayudó a conducir, ya que era necesario llegar a lugares inaccesibles
por transporte público. El primer lugar sería el socavón de Zacatepec, que en redes
sociales y medios de comunicación se hiciera viral y fuera conocido como el
‘socavón de Puebla’, en el año de 2021.

Kilómetro y medio tomando la carretera federal, desviándonos por un camino de


terracería en medio de parcelas de cultivo, pudimos observar el enmallado que
cerca el socavón. Tras el origen del fenómeno natural, que, como se mencionó en
el capítulo III, el CIIEMAD del Instituto Politécnico Nacional (2021) mencionó que el
hundimiento de tierra tuvo origen debido a corrientes subterráneas y acelerado por
la excesiva extracción de agua.

Alrededor del socavón, con más de 50 metros de distancia entre el enrejado y el


socavón, el gobierno estatal y protección civil decidieron enrejar el perímetro a fin
de evitar algún incidente; no obstante, dentro del socavón y en las partes más
alejadas del enrejado se pudo observar cosecha reciente de habas y frijoles, por lo
que los campesinos del área siguen utilizando las tierras cercanas para cultivo a
pesar de las recomendaciones emitidas por la autoridad.

177
Nos acercamos por la parte donde se encontraba la casa de la familia Sánchez
Xalamihua, propietarios del predio donde se formó el socavón. Esta es la zona
donde el enrejado está más próximo al socavón y donde se puede ver cómo el hoyo
continúa extendiendo su circunferencia, desgajando lentamente la tierra alrededor.
De la casa de la familia sólo queda una pared que pertenecía al baño de la
propiedad; lo demás fue engullido por la tierra

Fue necesario trepar al enrejado con precaución para visualizar el fondo del hoyo.
Se pudo observar un profundo socavón lleno de agua, que pareciera estar
estancada y de color verde en su interior. Dentro, se veía fauna como patos y otras
aves nadando en medio del agua. Nelly señaló que, a pesar del color, se sabe que
hay corrientes de agua fluyendo, pero temen que el socavón siga expandiéndose y
que en época de lluvias provoque un deslave y sea un foco de infecciones y criadero
de mosquitos y moscas.

En 2021, tras la difusión de la nota en redes sociales y medios de comunicación


nacionales e internacionales, el socavón se convirtió en un peculiar punto turístico
regional. La proximidad con el aeropuerto de Puebla, la autopista México-Puebla y
la carretea facilitó el acceso, atrayendo a numerosos visitantes. Durante los meses
subsecuentes, el área se transformó en un destino turístico de paso, con venta de
comida y estacionamientos improvisados disponibles para los curiosos. Sin
embargo, meses después, el interés disminuyó y el lugar cayó en el olvido.

Acercarse al socavón está prohibido debido al riesgo constante de deslaves. Nelly


comenta que, ocasionalmente las patrullas vigilan el área, y que más de un curioso
ha intentado burlar las mallas de protección para adentrarse. El lugar permanece
solitario y el socavón se percibe más profundo en persona que a través de
fotografías o videos. Minutos después continuamos nuestro recorrido.

178
Collage A

179
Imagen B

Imagen C

Collage A: Parte trasera de la ex planta de Bonafont, sobre la calle Himno


Nacional. Se aprecia el mal estado de los camiones y los bidones acumulados.

Imagen B: Parte lateral de la ex planta de Bonafont sobre la calle Antigua Vía.


Se aprecia el abandono y el enmallado para evitar

Imagen C: Parte frontal y principal acceso de la planta sobre la carretera Cholula-


Huejotzingo (Carretera federal Puebla-México)

180
t

Collage B (de arriba abajo): Nelly y el enrejado del socavón; socavón y resto de pared
de la casa de la familia Sánchez Xalamihua; vista general al socavón de Puebla.

181
Posteriormente, a menos de 400 metros del socavón, se extienden unos postes
amarillos a lo largo del campo de sembradío, atravesando buena parte del terreno
y continuando más allá de la arboleda hacia el suroeste. Nelly nos explicó que es el
paso del gasoducto Morelos. Ella comentó que el beneficiado fue el dueño del
terreno, quien acusa de ‘vendido’ porque la comunidad se opuso a la instalación del
gasoducto (véase capítulo 3) debido al riesgo que implicaba tenerlo en una zona de
cultivo donde la maquinaria de cosecha pasa cerca de este. Además, está la
cercanía con pozos y canales de riego, ni decir la proximidad al volcán Popocatépetl,
que en línea recta tiene una distancia menor de 30 kilómetros del cráter.

Sobre una línea recta llena de postes señalando peligro con letreros indicando
“PRECAUCIÓN, DUCTO DE ALTA PRESIÓN BAJO TIERRA DE GAS NATURAL,
NO CAVAR, NO GOLPEAR, NO CONSTRUIR. GASODUCTO MORELOS. En caso
de emergencia llama al teléfono 800 286 8589”.

Nelly comentó que, durante la instalación del gasoducto, no se cumplió con el


protocolo adecuado. Mencionó que el gasoducto fue instalado a una profundidad
entre medio metro y un metro de profundidad, cuando tiene que estar más de tres
metros bajo tierra. Nelly siempre ha comentado que tiene el temor que una
desgracia pueda ocurrir debido a la mala instalación del gasoducto, y mencionó que
no cuenta con medidas de seguridad adecuadas. “No está ni remachado, ni cubierto
con algo que evite una fuga, solo está el tubo así, le pusieron tierra encimita y ni
siquiera cumplieron con la profundidad establecida”. Mencionando que el suelo es
muy arenoso.

Sobre los letreros de precaución que indican el paso del gasoducto, se encuentra
una barda perimetral. Nelly indicó que presuntamente le pertenecen a la empresa
Mercatus. En cada esquina hay torres de vigilancia con guardias y el perímetro está
bordeado con un muro de adoquín y púas. Al buscar en Google Maps, sólo se logra
apreciar una especie de estacionamiento que mide 500 metros de ancho y 600 de
largo. No hay certeza del uso de este terreno. Nelly especula que podría tratarse de
una bodega de coches o almacén. Lo que sí sabe es que, desde su instalación,

182
hace menos de una década, ha habido problemas con la cosecha cercanos a la
zona, pues no llueve como antes y sospechan que ocupan cañones antigranizo

Pasando por la calle Aeropuerto, un camino de terracería, avanzamos medio


kilómetro desde el terreno bardeado hasta encontrarnos con otro punto que Nelly
señaló como problemático. La comunidad acusa al hospital cercano del mal manejo
de residuos, señalando que descargan desechos peligrosos en una fosa ubicada
sobre la misma calle, a unos 800 metros del socavón, a 700 metros del hospital y a
unos 100 metros del terreno bardeado, cerca de la carretera federal.

Mediante la vista satelital de Google Earth, se puede observar el color oscuro del
agua en la fosa, y presencialmente la pestilencia en el lugar es innegable. No solo
se vierten líquidos tóxicos, también hay desechos sólidos de gran tamaño como
refrigeradores, llantas, animales muertos, basura doméstica y demás desperdicio
en el lugar. Nelly mencionó que han tratado de hablar con los vecinos que viven a
pocos metros de la fosa de aguas negras, sin embargo, han rechazado todo tipo de
diálogo e interés. Nelly teme que en un futuro desarrollen enfermedades crónicas
derivadas de la exposición a químicos y la contaminación.

Encontramos en menos de un kilómetro un área altamente contaminada y con un


visible agravio ambiental: el río Metlapanapa, el socavón, el gasoducto, la fosa de
aguas negras. Esto nos habla del desgaste ambiental que sufre la comunidad desde
hace décadas y los riesgos que enfrenta las personas al exponerse a ellas.

Fosa de
aguas
negras

Terreno
bardeado

Imagen C: Vista aérea del socavón y fosa de aguas negras. Fuente: Google Maps.

183
Imagen D: letrero de advertencia que indica que debajo se encuentra el
gasoducto Morelos, de fondo un sembradío de milpas y el volcán Popocatépetl
exhalando ceniza.

184
Collage C (de arriba abajo y de izquierda a derecha): Fosa de aguas negras y
químicos con basura sólida; paso del gasoducto sobre sembradíos; muro perimetral
del terreno perteneciente una empresa cercana

185
Continuando con nuestro recorrido, Nelly explica que uno de los parques
industriales que más daño ha causado a la comunidad es la instalación de Ciudad
textil. Como se mencionó en el capítulo 3, desde 2014 este conjunto industrial no
sólo ha explotado el agua del subsuelo, sino que supuestamente tampoco cuenta
con medidas de tratamiento de aguas residuales, vertiendo sus “aguas tóxicas”,
como refiere Nelly, directamente al río y a fosas de aguas químicas cercanas a
cultivos de árboles frutales, en las inmediaciones del aeropuerto Hermanos Serdán
de Puebla.

Partiendo de la fosa de aguas cercanas a la carretera, nos incorporamos al


libramiento del aeropuerto para pasar junto a Ciudad textil. A menos de un kilómetro
de nuestro punto de partida, Nelly indicó que ya se estaba infiltrando un derrame de
agua con residuos químicos y aceites al lado del aeropuerto. Al llegar, pudimos
observar a simple vista cómo del canal emanaba una fuga de agua color azul, no
por su pureza, sino por los químicos en ella. Además, una película aceitosa cubría
el agua y un olor penetrante irritaba incluso la garganta con su aroma corrosivo.
Nelly solo pudo decir: “Chin, ya se fugó el agua del vertedero”.

Después de ver el derrame de agua cerca del aeropuerto, nos dirigimos nuevamente
a Zacatepec. Nelly recordó sobre la fosa y la cañería frente de la entrada de Ciudad
textil. Así, con tal descaro, en plena entrada es posible ver una tubería donde brota
un líquido denso, casi espeso como chapopote, color negro y un aroma extraño que
terminan en una fosa de aguas negras al lado de la planta sobre un sembradío.

Con gran insistencia, Nelly menciona que desde que empezaron las
confrontaciones con Ciudad textil en 2019, la comunidad constantemente vigilaba
las acciones de la empresa y el destino del agua contaminada. Pudieron observar
que había una presunta fosa de oxidación o de aguas negras a cielo abierto.
Durante la pandemia el complejo industrial decidió construir un muro alto para
impedir la vista desde fuera del camino, evitando así que se viera el interior y el
estado de la fosa. Con la vista satelital, se pueden apreciar dos fosas a cielo abierto:
una dentro de Ciudad textil y otra afuera, cercana a los sembradíos de árboles

186
frutales. Se desconoce si estas fosas operan con regularidad o si están bajo
términos de la ley.

En Google Maps se puede ver que en 2021 la fosa era visible sin ninguna dificultad;
para 2024 ya se puede apreciar el muro de adoquín construido para evitar ver hacia
el interior del complejo y su fosa.

Pasando frente a la entrada de Ciudad textil, Nelly insistió en ver el estado de las
fosas, guiándonos por la calle Carlos I. Betancourt, calle que conduce al centro y ex
convento de Huejotzingo, que, en tiempos anteriores, menciona Nelly, era una
vereda llena de vida, de árboles frutales y sembradíos. Ahora es un estrecho camino
de terracería lleno de maleza, fraccionamientos y contaminación. El coche apenas
pudo pasar, pero en un punto no se pudo seguir debido a la maleza y arena suelta
en la vía.

Sin duda alguna, la fosa al lado de los sembradíos ha dejado un paraje desolado
donde se percibe la muerte y destrucción: árboles y pastos muertos y negros, un
olor nauseabundo, tierra estéril y agua contaminada por químicos. El paisaje es
triste e increíblemente desesperanzador. Al fondo se podía seguir viendo al volcán
exhalar haciéndolo todavía más lúgubre. En cuanto a la otra fosa, el muro impedía
cualquier forma de observarla. Nuestra sensación de seguridad en este punto se vio
alterada pues era un camino solitario y desagradable, por lo que decidimos regresar
a Zacatepec.

Entrada a
Ciudad Textil

Fosa de aguas
negras junto a
Fosa de aguas sembradíos
dentro de Ciudad
Textil
187

Imagen E: Vista aérea de Ciudad textil (parcial). Fuente: Google Maps.


Collage D: derrame de agua contaminada sobre la lateral del libramiento al aeropuerto.

188
Collage E (arriba a abajo): cañería de agua densamente contaminada fluyendo
enfrente de la entrada de ciudad textil; entrada principal de Ciudad textil sobre
Libramiento al aeropuerto Hermanos Serdán

189
Imagen F: fosa de aguas químicas provenientes de ciudad textil. El agua del collage
“E” termina en este lugar a la intemperie, a lado de sembradíos.

190
Imagen G, fuente: Google Maps. Se observa la fosa y tuberías dentro de los terrenos de
Ciudad textil. En mi visita en marzo de 2024 ya se encuentra un muro que imposibilita
ver hacia dentro.

Imagen H (arriba): fosa de aguas químicas cerca de sembradíos, se observa la espesa


exhalación del Popocatépetl y la maleza muerta.
Imagen I (abajo): a pesar de la quema de pastizales, la naturaleza se encuentra
seriamente contaminada y muerta.

191
De regreso en Zacatepec, Nelly relata que hay un lugar que puede cambiar nuestro
panorama de desolación. Cerca de la junta auxiliar de San Lucas Nextetelco, a unos
5 kilómetros de Zacatepec, existe un ameyal en medio de un paraje aún sin
urbanizar, cercano a las ruinas de la antigua hacienda de Nextetelco.

Para llegar a él, tuvimos que recorrer terracería y rodear la carretera que lleva a la
localidad debido a obras. En el camino de terracería pudimos apreciar un paisaje
lleno de cosechas y arboledas, pero también de una creciente urbanización, con
edificios de departamentos y fraccionamientos llegando al municipio. El desarrollo
industrial en la zona ha derivado en un crecimiento poblacional reflejado en
construcciones recientes de vivienda. Sobre el camino a Nextetelco, Nelly reclamó
que los vecinos de las nuevas urbanizaciones vierten sus aguas negras a la cañada
de Nextetelco sin ningún tratamiento y a cielo abierto.

Durante el trayecto, Nelly mencionó que los rumbos de la junta auxiliar se han vuelto
peligrosos por otros temas, como el robo de combustible (‘huachicoleo’), y que
existen muchos "raterillos" en la zona. Tras unos 20 minutos llegas al camino que
lleva al ameyal. Un modesto letrero señala el camino. Es domingo y suenan las
campanas del templo de San Lucas y en el camino se ve una familia portando toallas
y canasta para almorzar en el ameyal. Nelly comenta que el ojo de agua siempre ha
sido un lugar de convivencia social desde hace décadas. Ella recuerda que de niña
iba los días calurosos a refrescarse y darse un chapuzón en el ojo de agua, que, en
esos tiempos, más de cuarenta años atrás, tenía una profundidad que relata llegaba
al metro y medio, casi dos metros de profundidad.

Una vez llegando al ameyal apreciamos un paisaje que, a pesar de la falta de lluvias
y la estación del año, se encontraba verde, lleno de árboles frondosos. Al
acercarnos vemos que alrededor del manantial hay unos puestos de comida y
bebidas preparadas, pudimos observar que la gente arrojaba la basura a la orilla del
camino y los bordes del manantial, una situación que me llenó de impotencia. A
pesar del paisaje bello se puede apreciar restos de basura que la gente arroja. No
existe ningún bote de basura o una bolsa para depositarla.

192
Al ver el manantial, pudimos ver como ‘mágicamente’ brotaba agua de las rocas,
era una corriente de agua cristalina y transparente. Alrededor los niños juegan y
unos pasos adelante las ramificaciones del cauce del arroyo naciente forman un
paisaje pacífico y silencioso sólo con las risas y murmullos de la gente bañándose.
El agua del riachuelo naciente se observa turbia, pero por el movimiento de los niños
jugando en la poza.

Nelly señala que desde finales de los años 90 se vio una reducción significativa del
volumen del agua que el manantial producía. Hubo un punto que el agua sólo
llegaba a mojar los tobillos, apenas unos 20 centímetros de profundidad, la
comunidad pensaba que el ojo de agua estaba llegando a su final, no fue hasta
darse cuenta de que la extracción masiva fue el origen principal de su escasez.

Nelly da fe que a los meses de cesar la producción de agua en la planta Bonafont


el manantial poco a poco comenzó a incrementar su volumen. Actualmente el agua
llega, en su punto más profundo, a unos 70 centímetros, lo suficiente para que los
niños jueguen, para que el agua vuelva a fluir. Si bien, Nelly cree que jamás se va
a recuperar el manantial como en los viejos tiempos, este signo fue esperanzador
para la comunidad.

En el manantial nos cuenta una persona que se acercó a nosotros que todavía hay
renacuajos, acociles, pececillos, salamandras y hasta cangrejos de río. La
naturaleza que escaseaba cuando el manantial por poco se secaba ha vuelto poco
a poco a ese pequeño espacio de esperanza.

Tras un rato merodeando el lugar, tras acercarme a los restos de la hacienda donde
unos viejos arcos y el chacuaco sobreviven. En una de las carcomidas paredes se
encuentra pintado el rostro de Emiliano Zapata y la frase “prefiero morir de pie que
vivir arrodillado”. Partiendo, a unos cinco minutos de distancia el panorama vuelve
a ser desolador. Encontramos el cauce del río Metlapanapa, y al acercarse un
nauseabundo olor me hace pensar si acércame más o no. El agua de color marrón,
con presencia de detergentes (por la espuma), manchas de aceite y aguas negras
saliendo de una tubería. El río Metlapanapa surge de las faldas del volcán

193
Iztaccíhuatl, y en su paso por el municipio de Calpan es posible encontrarlo en un
estado prístino, agradable para el paseo, pero kilómetros abajo es otra situación.

A unos pasos, Nelly nos lleva al último punto del recorrido, el extinto ojo de agua. Al
igual que el de San Lucas Nextetelco, este ojo de agua relata Nelly, tenía casi dos
metros de profundidad, y los que un día fue otro espacio de convivencia hoy solo
queda una fosa seca llena de hojas secas, se respira tristeza y nostalgia en el lugar,
al lado, yacen unas bancas de cemento con palapa que en otros años acogía
familias que almorzaban y disfrutaban del agua. Hoy están corroídas y abandonadas
como el extinto manantial. Nelly dice que se secó hace menos de diez años y que
este no se pudo recuperar como el de “San Luquitas”, como menciona con cariño el
nombre del lugar. Se puede ver que la tierra está húmeda, pero no brota agua.

Imagen J: Vista aérea del manantial de Nextetelco, se aprecia el contraste de la


vegetación. Fuente: Google Earth.

194
Imagen K: Manantial de Nextetelco.

195
Collage F: Manantial de Nextetelco, se aprecia en la imagen de hasta abajo a los niños
nadando.

196
Imagen L: Ojo de agua (nacimiento) del manantial, se aprecia la claridad del agua.

197
Imagen M: Agua contaminada sobre el río Metlapanapa. Se observa residuos sólidos.

198
Imagen N: Ribera del Metlapanapa contaminado

199
Imagen O: Ojo de agua seco, a unos 300 metros del manantial de Nextetelco. Se
puede apreciar ligera humedad por la presencia de los berros.

200
Imagen P: Bancas abandonadas al lado del antiguo ojo de agua (hoy seco).

201
4.2.1 El manantial de Santa María Acuexcomac
El ejemplo de San Lucas no es único en la región, a menos de 20 kilómetros se
encuentra la junta auxiliar de Santa María Acuexcomac, perteneciente al municipio
de San Pedro Cholula, del lado del volcán Popocatépetl; la zona presenta un
avanzado estado de desgaste ambiental debido a la sobreexplotación de mantos
acuíferos y arena de río, al punto de secar el manantial de la junta auxiliar.

La crónica de Edwin García (2024) para E-Consulta muestra las inconsistencias de


las autoridades con la desecación del manantial de Santa María Acuexcomac,
causada por el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado
de Puebla (SOAPAP), y el impacto en el centenario ahuehuete y que ha llevado a
los habitantes a presentar una denuncia ante la Profepa. La denuncia, interpuesta
por Atilio Alberto Peralta Merino y Manuel Senderos Bracamonte, señala el
incumplimiento de un convenio firmado en 1994 entre la comunidad, el gobierno del
estado de Puebla, SOAPAP y CONAGUA.

El acuerdo estipulaba la revisión trimestral de los niveles de extracción de agua y la


reforestación, aspectos que no se han cumplido a la fecha tras 30 años. La
desecación del manantial y la afectación al ahuehuete violan disposiciones de la
Ley de Aguas Nacionales, la Ley General de Equilibrio y Protección al Ambiente.
(Ibid., 2024). Representantes de la comunidad aseveraron que, en noviembre de
2024, cumpliendo los 30 años estipulados del acuerdo, no renovarán contrato y
dejarán de enviarle agua a la capital poblana (Carrasco, 2024, Infobae).

La comunidad de Santa María, representada por Ausencio Cuanenemi Gregorio,


firmó el convenio en noviembre de 1994 con las autoridades estatales, incluyendo
al subsecretario de Gobernación, Mario Marín Torres (ex gobernador de Puebla,
preso y hoy bajo arresto domiciliaria por ordenar tortura a la periodista Lydia Cacho).
A cambio de permitir la extracción de agua destinada a la zona metropolitana de
Puebla para surtirse del vital líquido la comunidad recibiría presupuesto y
construcción de infraestructura.

Aunque la alianza se renueva anualmente, cláusulas cruciales, como la cuarta y la


séptima, no se han respetado. La cláusula cuarta dictaba la revisión de los niveles

202
de los pozos y la suspensión de la extracción en caso de sequía, mientras que la
cláusula séptima obligaba a ejecutar labores de reforestación, incumplimientos que
han llevado al manantial a secarse por completo y han puesto en tumba. riesgo al
emblemático ahuehuete. (ibid., 2024).

Por su parte, Efraín Núñez (2024) para La Jornada de Oriente muestra la


perspectiva y crítica de Lorenzo López, integrante del Parlamento Comunitario de
los Derechos de la Naturaleza. En la nota presentada se demuestra cómo la
extracción masiva de agua para llevarla a la ciudad de Puebla ha terminado por
secar el manantial donde un centenario ahuehuete de más de 7 siglos de vida se
encuentra.

Adrián Peña Flores, presidente del Comité de Agua de Santa María Acuexcomac,
declaró que, debido a la extracción de agua durante los últimos 30 años, los pozos
del SOAPAP ahora alcanzan una profundidad de 300 metros para obtener el líquido.

Señaló que, en el municipio de Nealtican, a menos de 10 kilómetros de distancia de


Acuexcomac, también se encuentran pozos que abastecen a la capital de Puebla,
pero el agua ya se encuentra a más de 500 metros de profundidad.

Criticó que durante más de 30 años y bajo la administración de siete gobernadores,


ninguna autoridad estatal o federal ha prestado atención a la problemática de
escasez en Acuexcomac y en toda la región de la Sierra Nevada, comprendida por
las cumbres más altas del país: Citlaltépetl, Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Monte Tláloc
y La Malinche.

“Si se construyera una presa a la entrada del pueblo y jagueyes en toda la sierra, la
situación cambiaría porque el agua se filtraría como siempre. Sin embargo, han
acumulado miles de millones de pesos durante años y no han hecho nada por la
recarga del agua”, afirmó para Núñez (2024).

De misma manera, la SOAPAP amenazó a la comunidad negándoles recursos: “el


activista subrayó que en represalia por la negativa de pretensión a extraer
más agua, la firma y el Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de

203
Puebla les negaron a los habitantes los 3 millones de pesos que les habían ofrecido”
(ibid., 2024).

La desecación del manantial no es el único problema. En mi experiencia, este lugar


ha sido parte de mis recuerdos de la infancia como un espacio para pasear en
familia y salir al aire libre en un entorno verde. La cercanía al río de la comunidad
permitía nadar, una actividad entretenida y divertida. Sin embargo, actualmente la
ribera del río se encuentra inaccesible debido a la explotación de arena, otro recurso
ampliamente comercializado, utilizado en la industria de la construcción. Además,
el caudal del río ha disminuido con el paso de los años, y más con la extinción del
manantial.

La controversia ha llegado al punto de que, en marzo de 2024, el presidente de la


junta auxiliar, Darío Tiro Rosas, y el abogado Atilio Alberto Peralta buscaron
promover una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la
Nación (SCJN) debido al abuso del derecho por parte de la CONAGUA Y SOAPAP.
Además, están promoviendo la rescisión del convenio de 1994, aunque señalaron
que esta controversia sólo puede ser promovida por el cabildo de Cholula, según
informa Andrea López (2024) para E-Consulta.

Sin embargo, parte de la estrategia que presenta la presidencia auxiliar se centra


en el reclamo de una indemnización económica por la sobreexplotación del manto
acuífero de Acuexcomac. Norma Marcial (2024), en su nota para El Sol de Puebla,
narra la nueva pugna entre autoridades y población, donde la decisión de buscar
únicamente una indemnización ha causado inconformidad, pues no atiende el
problema del abuso en la extracción de agua en la junta auxiliar.

La decisión del presidente auxiliar no es aceptada por parte de la población, que,


acercándose al frente de Pueblos Unidos y organizando deliberadamente una
asamblea comunitaria a inicios de noviembre de 2024, ha decidido buscar
mecanismos legales para rescindir el contrato de 1994. Su objetivo es evitar seguir
enviando agua a la ciudad de Puebla y detener una mayor extracción de los cinco
pozos profundos que han afectado el abasto de agua en la junta.

204
El abogado del Frente de Pueblos Unidos, Juan Carlos Flores Solís, detalló que, “en
San Pedro Cholula, al año, se extrae más de 10 millones de metros cúbicos de agua
para enviarlos a la ciudad de Puebla y el 95 por ciento de ese total, es del manto
acuífero de Acuexcomac (ibid., 2024). Juan Carlos Flores puntualizó la
inconformidad por parte de la población y del colectivo de Defensa de Agua de
Acuexcomac, “la posición del presidente auxiliar es que la Conagua, el SOAPAP y
Agua de Puebla, puedan seguir llevándose el agua a la ciudad de Puebla, porque
sólo quiere una indemnización, él se siente con la representación del pueblo, pero
sólo es un representante para ciertos efectos de la comunidad, ya que la decisión
del pueblo está en las asambleas” (ibid.,2024).

Con esto vemos otro ejemplo de una problemática entre lenguajes de valoración,
donde uno de carácter económico, representado por la decisión de la presidencia
auxiliar, hace frente a uno de carácter ambiental, representado por la asamblea
comunitaria. Por demás, es evidente el daño ecológico grave, pero en este caso
auspiciado por la propia autoridad en sus tres niveles, y más grave aún, intercambiar
obra pública y presupuesto a cambio de recursos naturales sin importar cómo
repercutirá en el ambiente y la comunidad. La propia autoridad estatal y federal no
sólo permite, es agente del saqueo de agua, sin importar dejar a otros sin agua.
Este tema es gravísimo y me detengo a señalar esta gran inconsistencia y
contradicción institucional.

Podemos observar no sólo cómo empresas extranjeras propician este fenómeno,


sino las propias instituciones mexicanas, cómo dentro del estado y la ciudad de
Puebla logra abastecerse a expensas de dejar comunidades sin agua, lo mismo
ocurre con la Ciudad de México que desvía ríos de otros estados para abastecerse
con el Sistema Cutzamala ante su incapacidad de promover una cultura hídrica, un
manejo adecuado de la infraestructura hídrica y la regeneración de sus propios
mantos acuíferos.

205
Imagen N: Vista al ahuehuete sobre la calle Manantial en 2009. Fuente: Google Maps

206
De regreso al manantial en San Lucas Nextetelco, junta auxiliar de Juan C. Bonilla;
Nelly ve con nostalgia el manantial que una vez fue parte de sus memorias de
infancia y juventud, tras un rato decidimos retirarnos finalmente. Era cerca de las
dos de la tarde, y tras un extenso recorrido emprendimos el regreso definitivo a
Zacatepec.

En el camino, Nelly nos habla de la historia de su vida, de los sacrificios que hizo
ella y su familia para salir adelante, de sus memorias de la escuela, de las leyendas
de la localidad. Cerca de las tres de la tarde dejamos a Nelly en Zacatepec, nos
despedimos gustosamente y tras darle un profundo agradecimiento a ella, nos
despedimos.

Así acabó mi recorrido por la comunidad, siendo testigo que, al escribir esto,
presenciarlo es más impactante de lo que imaginaba, ni qué decir vivirlo en carne
propia como las y los testigos entrevistados en este capítulo. Tan cerca vivir de los
problemas e ignorarlos a veces por comodidad, por negligencia o por ignorancia.
Que esto no le es ajeno, a nadie, por más lejos que esté o viva en una ciudad. Si no
tenemos un planeta por el cuál luchar y defender, no tiene propósito soñar. Porque
en Juan C. Bonilla, la comunidad ha presenciado y vivido la violencia institucional,
la impotencia, las amenazas, la contaminación, las promesas vacías y la
intranquilidad de un futuro incierto para ellos y sus familias; pero la comunidad no
cayó en un estado de abnegación, ahora conocen qué es la esperanza, el trabajo
colectivo, el bien común, las metas y la promesa de un porvenir.

Con todo el aprecio y gratitud a cada uno de las y los entrevistados, a las
comunidades originarias del valle de Cholula, mi casa.

207
208
CONCLUSIONES
Al llegar al final de esta investigación, es esencial reflexionar sobre los hallazgos y
su significado en el contexto de los movimientos y conflictos socioambientales en
México. A lo largo del estudio, se han analizado las diversas estrategias, desafíos y
logros del movimiento de Pueblos Unidos, unidos por la causa de justicia ambiental
y social para detener la extracción masiva de agua en Juan C. Bonilla. Subrayando
su rol de defensa ambiental y comunidad autogestionada que, a pesar de las
amenazas y las trabas institucionales lograron llegar a convertirse en un movimiento
socioambiental clave, ilustrativo y contemporáneo de México.

En estas conclusiones, se resumen los puntos clave discutidos a lo largo de los


cuatro capítulos, se evalúa la capacidad resolutiva de las instituciones garantes en
tema hídrico, el impacto de las acciones del movimiento de Pueblos Unidos y se
ofrecen recomendaciones que den paso a soluciones eficaces, así como para la
elaboración de futuras investigaciones y prácticas socio ambientales con enfoque
desde la ecología política. Además, se rescata el valioso testimonio de las y los
participantes entrevistados, quienes aportaron perspectivas únicas sobre el camino
y recorrido del movimiento con un mensaje a la juventud y el público general.

Respecto a nuestra pregunta de investigación: ¿Qué cualidades hacen del


Movimiento de Pueblos Unidos contra Bonafont un movimiento
socioambiental?, podemos señalar que el conflicto entre la embotelladora
Bonafont y el colectivo Pueblos Unidos por la Defensa del Agua y la Tierra, junto
con el contexto ambiental y social del municipio, se enmarca en un complejo sistema
hidrosocial. En este contexto, existe un daño ecológico evidente, demostrado tanto
empíricamente como mediante bases científicas y narrativas, que ha afectado la
calidad de vida y la salud de las comunidades locales y aledañas.

La organización del colectivo y su incorporación de un lenguaje y cosmovisión


religiosa, étnica, multicultural, ambiental y democrática desafían la lógica de
mercado representada por la empresa. La incapacidad y falta de resolución por
parte de la empresa y de las autoridades locales, estatales y federales sitúan esta
confrontación como un movimiento socioambiental relevante, contemporáneo y de

209
gran valor simbólico para causas similares en México y otros países. El estudio del
Atlas de Justicia Ambiental respalda este hecho, destacando que este fenómeno,
que ha desatado nuevas inconformidades y conflictos socioambientales, merece un
estudio profundo, no solo para generar textos en la materia, sino también para
analizar y proponer soluciones conjuntas que promuevan el bienestar y la justicia
social y ambiental.

Asimismo, este caso permite acercarse a estudiarlo desde distintos enfoques


analíticos. Aunque la ecología política ofrece una perspectiva reveladora, otros
enfoques como la teoría de género, la acción colectiva, la toma de decisiones, el
estudio de la democracia y la multiculturalidad también pueden enriquecer el análisis
y contribuir a soluciones beneficiosas. A continuación, se desglosan los principales
hallazgos del estudio.

En el primer capítulo aprendimos las bases jurídicas dentro del Estado de Derecho
mexicano que reconocen el acceso al agua potable como un Derecho Humano
íntegro, y observamos que existe suficiente marco jurídico al respecto, así como la
voluntad del Estado para suscribirse y organizar tratados internacionales de acceso
al derecho del agua potable. La legislación, marco jurídico y jerarquía institucional
de las instituciones garantes de la gestión del agua son visibles y presentes desde
la administración federal estatal y municipal, así como los artículos constitucionales
27 y 115 que muestran la propiedad y gestión del agua por parte de la nación y las
autoridades municipales.

Sin embargo, la existencia de estas leyes no es sinónimo de que se apliquen


adecuadamente, así como contar con infraestructura hidráulica no es sinónimo de
acceso equitativo y de calidad al agua potable, y mucho menos sinónimo de que se
cumplan los rubros sobre el saneamiento de aguas residuales, indispensable para
mantener una gestión correcta. El desconocimiento y la falta de capacidades a nivel
local fue ejemplificado con las autoridades del municipio de Juan C. Bonilla. En la
solicitud de transparencia que se realizó para esta investigación, estas autoridades
demostraron que carecían de conocimientos sobre el manejo de las aguas
residuales en su propio municipio, una muestra de falta de interés y negligencia por

210
parte de las autoridades. Esta situación resalta la necesidad de capacitación,
construcción de infraestructura y una mayor voluntad política y social para resolver
el problema.

Con suerte la crisis hídrica que enfrenta México podrá aliviarse momentáneamente
durante la temporada de lluvias. Sin embargo, esto no arregla problemas
socioambientales profundos que provocan un acceso desigual y la contaminación
de la mayoría de los cuerpos acuíferos del país. Más del 70% de los ríos en México
se encuentran agraviados ambientalmente, lo que no sólo perjudica el ecosistema
sino también la calidad de vida de las personas que viven a su alrededor. Este es el
caso de los habitantes cercanos al mencionado río Metlapanapa y Atoyac, en
Puebla.

A pesar de que la cobertura de distribución de agua en el país ha mejorado respecto


a décadas pasadas, aún hay mucho por hacer y los datos de este primer capítulo
muestran que las comunidades periféricas e indígenas son quienes sufren mayor
desabasto de agua, a la par de las regiones metropolitanas donde el acceso resulta
difícil por condiciones climáticas y por el desmejoramiento de los sistemas
ambientales que permiten la regeneración de los mantos acuíferos. En Juan C.
Bonilla existe una disparidad de información sobre el abastecimiento de agua,
mientras que los datos federales proporcionan que la infraestructura de agua
potable es del 30%, el ayuntamiento menciona que es el 95%, las y los entrevistados
mencionan que la mayoría subsiste por pozos tipo noria.

Respecto a esto último podemos mencionar que el uso inapropiado, la


contaminación y la sobreexplotación de los cuerpos de agua provocan una
disponibilidad desigual y una calidad variable del recurso hídrico. Esto da lugar a
crisis de agua en diversas regiones del mundo, particularmente en áreas donde los
factores biofísicos y climáticos ya limitan la presencia de agua en comparación con
otros biomas, lo cual fomenta la aparición de movimientos que luchan contra la
injusticia ambiental. Actualmente no todo fenómeno climático tiene su origen por
razones naturales; factores como el calentamiento global, la pérdida de la biomasa,
el proceso de industrialización acelerada y las exorbitantes emisiones de gases de

211
efecto invernadero; todas consecuencias de obras humanas, resultado de
decisiones colectivas, políticas y económicas, exacerban estos fenómenos y
acentúan los grados de desigualdad, donde quienes sufren la mayor devastación
son grupos sociales vulnerables. No queramos ver que todo es producto y capricho
de la naturaleza, las crisis hídricas no son problemas ‘naturales’ sino socialmente
provocados.

En la comunidad, el socavón fue un indicio mayúsculo de que el problema es la


sobreexplotación, la respuesta de la naturaleza al cerrar los pozos de la planta fue
que los niveles de los pozos y ameyales se recuperaron significativamente. Esto
último da pie a nuestro siguiente capítulo sobre la ecología política y el concepto de
conflicto socioambiental.

En el segundo capítulo, examinamos a la ecología como el estudio de los seres


vivos en su entorno específico y la política como la actividad humana central en la
organización social. Estos campos convergen esencialmente cuando
comprendemos que ningún proyecto político y económico es independiente del
medio ambiente. El desarrollo económico, industrial, la infraestructura y la igualdad
social se basan en flujos de energía y materia extraídos de la naturaleza que se
explotan para diversos fines. Esta explotación, cuando impide la regeneración y
perturba los sistemas biofísicos, trae consigo consecuencias e impactos negativos.
En la economía neoclásica, estas se denominan externalidades negativas o “fallos”
de mercado, es decir, costos socioambientales que no son contemplados por la
contabilidad convencional. Este concepto es retomado y ampliamente discutido en
la ecología política para señalar que son costos transferidos y "cobrados" a las
comunidades afectadas, destacando la vulnerabilidad de las comunidades frente a
los intereses y capitales que buscan explotar el medio ambiente como recurso
económico, ejerciendo violencia política, despojo cultural y simbólico.

La ecología política revela los intereses entre diferentes actores y las diversas
formas de ejercer el poder, que frecuentemente se manifiestan a través de la
violencia. El poder y la violencia tienden a converger como medios de ejecución y
sustentación de los llamados por las comunidades afectadas como “proyectos de

212
muerte”. La violencia ejercida por diversos actores y con diferentes fines e intereses,
aliena, despoja y distribuye de manera desigual los perjuicios ecológicos y los
recursos naturales. La violencia ejercida contra Pueblos Unidos fue evidente desde
el inicio, el acoso, el espionaje y las calumnias, pero el desalojo del Altepelmecalli
con el uso de la fuerza pública en febrero de 2022 evidencia la incapacidad del
gobierno para resolver conflictos de este tipo, así como la preocupante situación de
peligro que viven los activistas y defensores ambientales en el país.

En México, el estudio de la ecología política surge a principios de la década de 1970


y tuvo sus primeras aportaciones en políticas y normas ambientales en las
siguientes décadas. Desde entonces, múltiples expertos interdisciplinarios han
enriquecido la corriente y comparten una visión general con los estudios eco
políticos latinoamericanos. Tal como menciona Velázquez et al (2012), la ecología
retoma el poder y las relaciones de poder entre distintos actores sociales
involucrados en conflictos ecológicos distributivos para enfatizar desigualdades en
el uso que hacen los humanos de los recursos y servicios ambientales.

La importancia de los estudios eco políticos ha impactado en las políticas públicas


y en el reconocimiento de los Derechos de la naturaleza. Bajo este criterio, por
ejemplo, en Ecuador, la naturaleza goza de este derecho constitucional desde 2008
y ha sido clave en las labores para prohibir prácticas que la agravian, reconociendo
la agencialidad de los seres no humanos como garantes de derechos. En México,
también podría aplicarse el reconocimiento constitucional de este derecho. Aunque
el simple hecho de que esté escrito no transformará la realidad de la noche a la
mañana sí permitirá respaldar las luchas actuales y de décadas de movimientos
socioambientales, científicos y ambientalistas. Este reconocimiento sería una
innovación constitucional, disruptiva y necesaria para garantizar los derechos de los
seres humanos y no humanos.

En relación con esto, las relaciones de dominio que generan un ambiente


perturbado y comunidades vulneradas crean un conflicto socioambiental, pero la
razón de fondo, como expone Martínez Alier, tiene que ver con el sistema de

213
lenguajes de valoración, donde para él, el origen de los conflictos socioambientales
contempla la incompatibilidad de lenguajes de valoración.

Las distintas maneras de activismo ambiental van desde visiones más


antropocéntricas y eco-céntricas, las primeras se insertan en países desarrollados
donde velan por una naturaleza prístina y no perturbada, más allegada a valores
estéticos y donde se exacerba un consumo sustentable; mientras que la visión eco-
céntrica pone de mano la relación intrínseca entre sociedad y ambiente, es decir,
que necesitamos de una naturaleza sana para subsistir, no de reservas. Dentro de
este enfoque se ubica el llamado ecologismo popular del movimiento Pueblos
Unidos.

Este fenómeno conocido como ecologismo popular o de los pobres se enfoca en las
luchas y movimientos que ocurren sobre todo en los países en desarrollo. También
resalta la importancia de los conocimientos ancestrales de los pueblos marginados,
tales como campesinos, indígenas, obreros y habitantes de áreas periféricas o de
grandes ciudades, conectándose estrechamente con el concepto de justicia
ambiental, donde se busca un sustento entre las necesidades de la sociedad, las
comunidades cercanas a bienes naturales, la regeneración ambiental y el bienestar
de la biomasa.

El conflicto ambiental se compone de cuatro elementos clave. Primero, existe una


divergencia en los lenguajes de valoración, que incluye diferencias en ideologías,
cosmovisiones y visiones incompatibles, donde existe una hegemonía indiscutible
de una valoración económica de la naturaleza y los daños hacia las comunidades.
Las comunidades originarias manifestaron que el agua para ellos es la vida, tiene
un papel sagrado y religioso que se ven en la toponimia de los lugares, en la fe que
profesan y como un espacio de convivencia, todo esto contra la visión mercantilista
del agua como un recurso natural para fines económicos por parte de las empresas.

Segundo, se destacan los intereses múltiples y generalmente contrapuestos de los


diferentes actores El movimiento de Pueblos Unidos tenía como principal interés
poner fin a la extracción de agua en la comunidad. Las promesas vacías y la falta
de una amonestación por parte de la autoridad hicieron que el movimiento

214
desconfiara de la palabra de Bonafont y de las propias autoridades municipales,
estatales y federales, lo que echó por tierra las posibilidades de diálogo.

Tercero, hay poca verificación y vigilancia ambiental, sumado a carencias legales,


como la falta de definiciones claras y la superposición de normativas que rigen la
explotación de recursos naturales, lo que genera ambigüedad en los sistemas
jurídicos y facilita prácticas indebidas en áreas vulnerables. Esto es visible en el
contexto del movimiento, la irregularidad en el sistema REPSA de CONAGUA donde
la empresa tenía vencida su licencia de explotación y tenía otra sin especificar
cantidad de litros. Lo mismo que el desconocimiento del Ayuntamiento en saber
cuántos litros o qué medidas de saneamiento cuentan las empresas del lugar.

Por último, están las causas estructurales, que son las más profundas, e incluyen la
desigualdad, la marginación, las disparidades entre capitales económicos, sociales
y políticos, así como diferencias en usos y costumbres que se contraponen a un
sistema cuyo fin último es la generación de ganancias, lo que complica y origina
conflictos socioambientales. Las juntas auxiliares son pueblos originarios nahuas
que los funcionarios de gobierno locales no reconocieron o no fueron capaces de
sustentar respuesta sobre su existencia a través de la solicitud de transparencia. Un
hecho condenable y grave que atenta contra la autonomía e identidad de sus
propios pueblos. El municipio se encuentra en una encrucijada territorial donde las
planicies de la zona y la disponibilidad de líquido en el subsuelo son vistas como
una fuente de recursos y de industrialización al punto de degradar todos los ríos,
construir un gasoducto en zona volcánica y sobreexplotar los mantos acuíferos.

Para Folchi (2001), autor ampliamente discutido en el capítulo, la transferencia de


los costos negativos asociados al medio ambiente y la sociedad se sitúa en el centro
de las disputas ambientales. Los grupos sociales involucrados en estos conflictos
se esfuerzan por proteger sus derechos e intereses utilizando diversos lenguajes de
valoración para expresar sus demandas y preocupaciones. El movimiento de
Pueblos Unidos defiende el agua de su territorio, a la comunidad se le hace pagar
con la sequía de sus pozos, ameyales y contaminación del río Metlapanapa.

215
poniendo en riesgo su propia subsistencia por la preferencia que se le da a la
explotación industrial irregular.

Encontrar una manera de conmensurar lenguajes de valoración es clave hacia una


solución entre partes. El problema con el movimiento de Pueblos Unidos, la
empresa y las autoridades fue que no hubo un canal de comunicación correcto,
sobre todo por parte de la autoridad y empresa, dejando pasar conductas
deshonestas que hacían poco fiable llegar a un acuerdo.

Finalmente, es esencial comprender que Juan C. Bonilla es un territorio hidrosocial


complejo y deteriorado, reconociendo el agua como un agente social. Esta sociedad
valora la vida, la tradición y una cosmovisión religiosa sincrética, en contraste con
un enfoque monetario y políticamente clientelar en el que Bonafont intentaba ganar
aceptación mediante la distribución de despensas, leche y la renovación de la
escuela y la iglesia de Zacatepec.

Este territorio ha sufrido un grave deterioro ambiental al menos desde la década de


1980. La industrialización sin planificación amenaza sus tierras, el agua y la
identidad de la comunidad. Todo esto podría cambiar con procesos democráticos
de consulta que respeten la autonomía de los pueblos originarios, promoviendo la
integración social, la reeducación ambiental tanto para la comunidad como para los
funcionarios de gobierno, las empresas, y la implementación de políticas públicas
innovadoras que incentiven la captación de agua, el saneamiento con tecnología
requerida, la limpieza de sólidos y partículas en los ríos, y la reforestación con
especies nativas. Seguir la ley es crucial, aunque, como se ha demostrado en este
trabajo, no ha garantizado por sí sola un sistema ambiental saludable y que
tristemente continúa en círculos viciosos de corrupción y favoritismo entre autoridad
y empresas, permeando una capa de negligencia brutal.

El tercer capítulo contempla los datos importantes de la investigación en torno al


municipio y la cronología del movimiento. El municipio tiene una población cercana
a los 23,000 habitantes, enclavado en el valle de Cholula, cercana a los volcanes
Iztaccíhuatl y Popocatépetl, dándole la característica de suelo fértil, clima templado
y región con abundantes cuerpos de agua terrestres y subterráneos. La actividad

216
económica principal es el sector servicios y muchos se emplean en las industrias
cercanas a los demás municipios, por demás conservan la producción agrícola. A
lo largo de la investigación el proceso de la migración es parte fundamental en la
vida social del municipio, donde solamente el segundo trimestre de 2022 recibió
cerca de 392 mil dólares americanos en remesas provenientes de EE. UU.

La localidad cuenta con el principal cuerpo de agua, el río Metlapanapa, que nace
en las faldas del volcán Iztaccíhuatl. Desde 1990, las descargas domésticas
irregulares y la llegada de una granja porcícola iniciaron un proceso de degradación
ambiental en el río. Año tras año, más empresas y hogares vertieron sus residuos
sin ningún tipo de tratamiento, convirtiendo el Metlapanapa en una fosa de aguas
negras al aire libre, cargada de metales pesados y coliformes, lo que lo convirtió en
un foco de infección para la comunidad. Este río, que es un afluente del Atoyac,
sigue recibiendo estas descargas, junto con las provenientes de Tlaxcala y la Zona
Metropolitana de Puebla. Como resultado, el río Atoyac, el más caudaloso del
estado, se ha convertido en el tercer río más contaminado del país. Organizaciones
como el Tribunal Latinoamericano y la CNDH han emitido recomendaciones
urgentes para su saneamiento y han responsabilizado a las empresas y a las
autoridades mexicanas por negligencia e incapacidad para resolver este problema.

Las numerosas irregularidades industriales en el manejo de residuos y la


implementación de medidas ambientales deficientes se agravaron con la
construcción del Proyecto Integral Morelos, autorizado por la CFE. Este proyecto
incluye la construcción de una central termoeléctrica de ciclo combinado en Huexca,
Morelos, y un gasoducto para abastecerla de hidrocarburos, además de dar servicio
a decenas de empresas, muchas de ellas extranjeras. El objetivo es industrializar el
corredor volcánico entre Morelos, Puebla y Tlaxcala. A pesar de la inconformidad
manifestada por las comunidades de estos estados, el gasoducto, situado cerca de
una zona volcánica activa y en un terreno geológicamente inestable, se instaló en
2011. En Zacatepec, la preocupación por una posible fuga o tragedia es palpable,
ya que el reciente socavón se encuentra a menos de 400 metros del gasoducto, en

217
un terreno arenoso, sumado que no respetó la profundidad recomendada para su
instalación.

Las manifestaciones dieron origen al Frente de Pueblos Unidos en Defensa de la


Tierra y el Agua. La represión por parte de los gobiernos de Morelos y Puebla no se
hizo esperar. En 2019, Samir Flores Soberanes, integrante del frente, fue asesinado
en Amilcingo, Morelos, tras recibir múltiples amenazas debido a su labor como
opositor del proyecto, defensor ambiental y comunitario nahua. Este asesinato sigue
impune a la fecha y desató la indignación de la comunidad y de activistas
ambientales de México. La lucha de Samir es recordada por el movimiento de
Pueblos Unidos, que continúa solidarizándose con la lucha del Frente. El Frente de
lucha es un antecedente director de la formación de Pueblos Unidos y uno de los
colectivos que más ha brindado solidaridad al movimiento y sus recientes
actividades.

En 1992, se instala en la región la planta embotelladora Arco iris, esta fue adquirida
por Bonafont en 1996 y posteriormente adquirida por la transnacional europea
Danone. Desde su instalación, la cual testigos del capítulo IV comentan que se
instalaron tras aplicar una consulta espuria en la colonia José Ángeles, vieron como
año con años los niveles de sus pozos y ameyales descendieron de manera
drástica. También manifestaron las sanciones que la CONAGUA aplicaba a
campesinos al extraer agua para la cosecha, pero nunca a la empresa que extrajo
agua para llenar garrafones y botellas noche y día durante más de 28 años.

La múltiple documentación y palabras de expertos señalan lo que la comunidad


expresaba. Bonafont extraía más de cinco veces el nivel de agua permitida en su
permiso de explotación, por demás se descubrió que desde el año 2014 tenía
vencido su permiso de extracción y tras casi siete años operaron sin permiso y
regulación. Meses antes del desalojo se le concedió en el REPSA un volumen de
95,888.0000 metros cúbicos de agua anual, además, contaban con un permiso
cedido a grupo Arco iris sin especificar un dato de extracción de agua, lo que
incrementa la irregularidad.

218
Valentina Campos señala a Ayala y Vergara (2022) que a pesar de que oficialmente
Bonafont representa sólo 6% del uso industrial del agua en el municipio, la realidad
es que la empresa utiliza más de 72% de dicho recurso. Campos (ibid., 2022) señala
que el volumen de agua asignado a la embotelladora es mayor que la mitad del
agua destinada para el uso público urbano. Toda la población del municipio recibe
apenas la mitad de la cantidad de agua que se le concede a Bonafont. En tan sólo
dos años, Bonafont consume una cantidad de agua equivalente a lo que el municipio
necesita para cubrir sus necesidades durante todo un año.

Los testimonios en el capítulo IV mencionan que para 2020 sus pozos ya no eran
capaces de llenar tinacos de 50 y 20 litros, el espejo de agua de los pozos, que en
décadas pasadas se encontraban a un par de metros, hoy se encuentran más de
35 metros de profundidad en lo que la empresa extraía el agua a una profundidad
de 150 metros en el subsuelo.

Como parte de la investigación, se encontró que integrantes de Pueblos Unidos


fueron contactados por el pueblo de Volvic, Francia, a más de 9000 kilómetros de
distancia. La problemática era casi idéntica a lo que el municipio poblano sufría. La
Sociedad de Aguas de Volvic, filial de Danone, extraía más agua de lo regulado, lo
que perjudicó la industria piscívora de la localidad, secando sus pozos y
manantiales. La diferencia fue la manera de organización de las comunidades,
mientras Juan C. Bonilla optó por un camino de autodeterminación de los pueblos,
en Volvic se optó por una lucha judicial con las autoridades francesas. Este caso
sugiere y se propone para un estudio de política ambiental comparada y necesidad
de mayor profundización del fenómeno.

Los datos sobre la soberanía hídrica del país es una cuestión que debe ser tomada
seriamente. Se muestra que más del 82% de la industria que ofrece servicios de
agua embotellada es perteneciente a grandes corporaciones transnacionales
refresqueras y de alimentos, sin dejar de lado otras que consumen grandes recursos
hídricos como la industria automotriz, la cervecera, entre otras. Más del 70% de los
mexicanos beben agua embotellada para su consumo diario, convirtiéndose en el
primer país a nivel mundial de consumo de agua embotellada. Dejando de lado la

219
extracción, la generación de residuos sólidos del plástico también es otro tema que
discutir por su impacto ambiental.

Según Cárdenas (2013), la centralización del mercado del agua en manos de


empresas extranjeras refleja un triple fracaso de los gobiernos mexicanos a todos
los niveles. En primer lugar, han fallado en su responsabilidad de proporcionar agua
potable directamente a los hogares. En segundo lugar, han fracasado en informar
adecuadamente sobre la calidad del agua, lo que ha generado desconfianza en la
población. Y, en tercer lugar, han permitido que empresas extranjeras dominen el
mercado del agua, capitalizando los recursos hídricos y, con ello, disminuyendo la
soberanía hídrica del país. Es crucial ir más allá de la construcción de infraestructura
hidráulica. Es necesario sanear las aguas residuales, reforestar y crear mecanismos
efectivos para la recarga de mantos acuíferos. Además, debemos recuperar la
soberanía del agua, que ha sido capitalizada por empresas extranjeras. También es
importante reducir el consumo de productos que requieren grandes volúmenes de
agua para su producción, como cerveza, refrescos, jugos artificiales y optar por una
hidratación y alimentación menos industrializada.

La discusión sobre la gestión hídrica es abierta. Pueblos Unidos y miles de


comunidades alrededor de México y el mundo buscan una gestión integral por parte
de las comunidades, donde se respeten los límites biofísicos de regeneración y
explotación. A la par, esta visión contrasta con posiciones más legales y autoritarias
donde se busca una mayor intervención por parte del Estado y sus instituciones que
garanticen primero una infraestructura de agua potable, de saneamiento y la
recuperación de manantiales y ríos del país.

Esta discusión y esta diferencia de lenguaje de valoración también ha sido causa


de problemas entre el movimiento y la autoridad, pero tiene mucho sentido la
desconfianza generada. La desconfianza no fue ganada de la noche a la mañana,
la comunidad abierta al diálogo con los tres niveles de gobierno buscaba una
solución y amonestación a la empresa, así como vigilancia y mejoramiento de la
infraestructura hidráulica, sin embargo, la ineficacia de diálogo y resolución, por

220
demás de la criminalización, expulsión violenta del plantón y obvia preferencia por
las empresas mermaron la confianza y palabra de las autoridades.

Para estos asuntos se propone que prevalezca la autodeterminación y bienestar


socio ambiental de las comunidades antes del desarrollo de proyectos que
generarán un alto impacto en la huella ecológica de la localidad. En caso de llegar
a un acuerdo, es necesario tener siempre mecanismos eficaces y concretos para
evaluar el impacto en los cuerpos acuíferos, así como la evaluación de
procedimientos que no sean de gran impacto ambiental y permitan regeneración y
sustentabilidad de la zona, a fin de evitar agravios socioambientales.

Se considera que el agua es de todo ser vivo sea humano o no, es el bien más
preciado del planeta, capaz de sostener la vida. No hay punto de comparación entre
el nivel de extracción de las empresas con el de las comunidades a lo largo del país,
aunque siempre debe haber un tope y rendición de cuentas en el manejo a fin de
evitar su privatización y sobreexplotación.

A las empresas se les pide respeto por la determinación de los pueblos, si ha sido
una respuesta negativa, no debe prevalecer una manera violenta de imponerse a
base de engaños y abusos, como han estado haciendo cientos, miles de empresas
en todo el país. La generación de mecanismos de saneamiento que impacte
positivamente en la salud de los habitantes y el ambiente es un requisito obligatorio
que marca la diferencia entre una empresa responsable y una empresa deshonesta.
Las decisiones sobre los territorios no pueden basarse sólo en criterios mercantiles
o económicos. De despoja a la vida de toda su complejidad si un lenguaje
económico prevalece ante la calidad de vida de las personas. No sirve tener
crecimiento económico e industrial si se merma la salud ambiental provocando
riesgos y afectaciones en la salud física, mental, en la integración, la alimentación
e identidad de una comunidad.

Como se leyó en la introducción y desarrollo del capítulo III y IV, el movimiento se


mantuvo como una decisión colectiva, democrática, abierta al diálogo, a la crítica y
la integración, no se ponderó ningún grupo de poder ajeno a la comunidad.
Tampoco buscaban fama ni dinero. Ellos querían la libertad del agua aprisionada

221
por la empresa. Las asambleas comunitarias y la solidaridad de cientos de
organizaciones populares e indígenas como Cherán, los pueblos otomíes, la
comunidad “Mexicali resiste”, Frente de Pueblos, y también comunidades
internacionales desde Francia, Venezuela, Brasil, Canadá, por mencionar algunos,
apoyaron su causa.

La autoridad debe comprender que, antes de la invención del Estado moderno y


una nación, las comunidades originarias vivían bajo modos de vida que continúan
en la actualidad y reflejan mejores medidas democráticas y hasta ambientales. Se
debe garantizar que los mecanismos de participación en estas comunidades sean
incluyentes, paritarios, laicos y respetuosos de las múltiples opiniones. No estaría
mal plantearse que, además de la autodeterminación y vida política por usos y
costumbres, también tengan determinación a la gestión propia de sus recursos
naturales, en este caso los recursos hídricos en sus localidades, respetando los
límites biofísicos y permitiendo mecanismos de regeneración, reeducación,
reforestación, saneamiento y responsabilidad hídrica.

Como menciona Roy, las comunidades indígenas y originarias no deben pedir


permiso al Estado para nada, ellos se han organizado y defienden la naturaleza y
crean medios de integración que tristemente son muy ajenos en las grandes
ciudades y ajenas a las propias autoridades, quienes actuaron con indiferencia y
dejaron a su suerte a la comunidad que buscaba solución al problema. Por su parte,
no debe esperarse que una institución los clasifique e imponga una identidad. La
frase de Roy en el capítulo IV abre debate sobre la construcción moderna de la
nación mexicana que relegó a sus comunidades y las marginó: “Lo que la iglesia no
pudo destruir en 500 años, la escuela lo hizo en 50.” (p.136)

Desde marzo con el plantón en la entrada de la planta Bonafont sobre la carretera


Federal Libre Puebla-México, hasta agosto donde ante la falta de respuesta
decidieron tomar las instalaciones y crear la Casa de los Pueblos “Altepelmecalli”,
fueron capaces de construir un espacio comunitario donde se enseñaban prácticas
tradicionales de agricultura, cuidado de animales, espacio de mujeres, clases de
inglés, espacios lúdicos para infantes, espacio de foros y coloquios con temas de la

222
lucha por el agua. La naturaleza volvió a una planta ruinosa, vieja y llena de trampas
para animales silvestres. Como menciona Nelly y Xime, la vida regresó, y el agua
volvió a subir sus niveles en pozos y ameyales, como el manantial de Nextetelco.

No hay palabras suficientes para describir la valentía y determinación de los Pueblos


Unidos, quienes, a pesar de las múltiples estrategias de intimidación y amenaza por
parte del gobierno y la empresa, se mantuvieron firmes. La ocupación de la planta
tanto sobre el Estado y la empresa que su reacción fue recurrir al espionaje y a la
violencia física y simbólica para desalojarlos. Como se mencionó anteriormente,
tomar la empresa no era el plan "A" y mucho menos lo esperado; confiaban en que
se llegaría a un acuerdo entre las partes, pero, lamentablemente, esto nunca
ocurrió. Esta situación dejó en evidencia que, a pesar de los partidos políticos y su
representación, una vez en el poder, sus intereses se alinean con el fortalecimiento
de su patrimonio personal, adoptando posturas poco éticas y violatorias de los
derechos humanos, terminando como servidores de intereses particulares.

Hasta la fecha, ningún medio digital ha publicado una contrarréplica, contacto o


aclaración por parte de la empresa, excepto por su comunicado en abril de 2021.
Este silencio resulta cómplice y genera aún más dudas sobre las acciones ilegales
que llevaban a cabo, además de las grandes deudas que mantenían con el
municipio, la CONAGUA y la CFE.

No podemos continuar sin antes reflexionar una de las posturas más y críticas del
presente trabajo emitidas por Roy en el capítulo IV:

Hay mucha gente en la ciudad que habla de que el agua es un derecho, ¿no? Pero
no, es como dice Mauro. Sí son derechos, te lo pueden negar, te lo pueden quitar,
pero yo digo, como decimos aquí en los pueblos, es la vida. O sea, si no tenemos
eso, pues nos morimos. En cambio, si te quitan un derecho, puedes seguir, obvio
sientes feo, ¿no? Sí, pero es tan limitado ese pensamiento de hablar del agua como
un derecho, que así lo ve el capital. Y así lo hace: te lo quita, te lo roba, como el
derecho a expresarte, a la educación, al trabajo; los mercantilizan. Es el gran choque
que tenemos, ¿no? Nosotros vemos aquí la vida, la forma de entenderla como los
pueblos, y ellos la ven como una mercancía y hasta un derecho. Esa es nuestra
gran bronca también con la Asamblea Social del Agua, que ellos están por el
derecho al agua, que a lo mejor ya no sea privatizado por esta empresa, pero ahora
que sea el mismo Estado el que lo administre. (p.146)

223
Esta visión incluso es crítica al primer capítulo que tiene un enfoque directo del agua
como un Derecho Humano. Este testimonio como los otros recuperados en esta
investigación reflejan el hartazgo y la poca fe en el Estado de Derecho Mexicano,
que, a pesar de reformas, políticas públicas e intervenciones gubernamentales,
parece que menoscaban la propia ley, la vida, haciendo que los derechos se vuelvan
tinta gastada en un papel sin vida. Esta postura es seria, y nos hace preguntarnos
cómo tratar al agua, ¿cómo vida?, ¿cómo un derecho?, ¿cómo un recurso natural?
He aquí un indicador de la falta de traducción de un lenguaje de valoración.

En primer lugar, el agua es vida, esencial para todos los seres vivos en el planeta.
Aunque los Estados han mejorado la infraestructura hidráulica en comparación con
México hace 60 años, depender únicamente de la gestión gubernamental del agua
puede violar el derecho de autodeterminación de los pueblos. Ejemplos como
Zacatepec demuestran que la autogestión puede ser eficaz para resolver
problemas.

No olvidemos que el caso de Juan C. Bonilla es sólo uno de muchos en el país


donde la gestión del agua ha resultado ineficaz por parte de las autoridades. En
Acuexcomac, Cholula, a menos de 20 kilómetros de Zacatepec, el agua se utilizaba
como moneda de cambio para obtener infraestructura que el gobierno debería haber
garantizado, mostrando al Estado como un agente del saqueo del agua. Otro
ejemplo igualmente indignante es la contaminación del río Sonora por la negligencia
de Grupo Minero México. Como reporta Ángeles Cruz (2024) en La Jornada, a más
de una década del desastre que ha dejado enfermedad y muerte, todavía no hay
culpables, mientras los dueños de la minera siguen enriqueciéndose. En un contexto
donde el despojo continúa y los activistas ambientales siguen siendo amenazados,
la situación permanece sin importar el partido, el eslogan o el presidente en turno.

Las empresas en la región carecen de comunicación social, lo que genera


incertidumbre y preocupación en la comunidad por la sobreexplotación y
contaminación del agua. Bonafont no es la única implicada; también existen
problemas con otras plantas industriales cercanas. Es crucial que la comunidad
científica y las autoridades realicen estudios detallados para instalar mecanismos

224
de saneamiento eficaces, supervisar el uso del agua e, incluso, revocar su uso si es
necesario.

Antes de finalizar es importante para todos conocer la localidad donde uno vive,
donde uno se ha criado; su historia, su naturaleza, las historias de lucha, las
tradiciones. Darle el valor que merece a fin de evitar un olvido que ha permitido que
no se desarrolle un interés por defender el agua y el territorio y que contaminar sea
la costumbre ante un olvido generacional.

Las entrevistas a parte de los miembros de Pueblos Unidos y el recorrido por los
principales cuerpos acuíferos del municipio otorgaron herramientas y descubrieron
verdades incómodas pero un mensaje claro: pueden existir alternativas ante
narraciones de dominio, de un fin inminente. Hay espacio para la organización y
sigue existiendo gente valiente, que, ante las amenazas y peligros han optado por
defender y amar el territorio. Queda mucho por hacer, en especial en la población
que vive en las ciudades, donde quizás no se tiene el tiempo para conocer historias
que nos parecen ajenas, hasta que nos ocurran a nosotros.

Al elegir este tema de tesis, varios colegas de mi disciplina, en su mayoría hombres,


han mostrado desinterés o han minimizado los temas de estudio ambiental. En una
educación bancaria, como la denominaría el pedagogo Paulo Freire, es habitual que
predominen las mentalidades de mercado donde sólo se valora lo que genera
grandes beneficios económicos, mientras se ignoran cuestiones vitales que pueden
resultar incómodas para intereses privados o partidistas. Aunque estas cuestiones
son esenciales para la reproducción de la vida, no generan la derrama económica
que otros estudios pueden proporcionar, por lo que a menudo se relegan a un papel
menos significativo en las agendas políticas actuales en México, limitándose a
acciones paliativas e improvisadas de reforestación o captación de lluvia, en lugar
de acciones más transformadoras. Esto demuestra que aún existe una brecha en el
tratamiento de temas ambientales, que en su mayoría son estudiados por mujeres.
Pero más allá de eso, se trata de entender y transformar realidades incómodas y
dolorosas para mejorar nuestra situación a nivel local, nacional y global, y coexistir
de manera armoniosa en el único planeta con vida.

225
Se espera que este trabajo refleje la importancia de la defensa del agua y contribuya
al estudio de la ecología política contemporánea de México. Además, pretendió
hacer eco de la voz y la lucha de las personas participantes en un movimiento
socioambiental post-COVID-19 y en tiempos de desarrollo tecnológico a fin de que
más personas se familiaricen con la problemática y la resistencia. Este estudio
busca acciones resolutivas de los conflictos socioambientales y enfatiza las
comunitarias, gubernamentales y privadas en la atención de fenómenos que nos
afectan a todos.

Finalizo con gratitud hacia los y las entrevistadas que permitieron mostrar la realidad
y hacer posible este trabajo. Gracias al movimiento de Pueblos Unidos por la
Defensa del Agua y la Tierra y a todas las personas a mi alrededor por su apoyo y
conocimiento.

¡Porque el agua no se vende, se ama y se defiende!

8 de agosto de 2024, Ciudad Universitaria, CD.MX.

Presentado el 21 de febrero de 2025

Este trabajo comenzó a escribirse el 8 de noviembre de 2023, se concluyó el 8 de agosto de 2024 y fue
sometido a su última redacción y revisión el 8 de noviembre de 2024.

226
ANEXOS
I. Solicitud de transparencia al ayuntamiento de Juan C. Bonilla, CONAGUA y
CEASPUE.

227
228
229
230
231
232
233
234
II. Informes filtrados en los Guacamaya Papers donde se puede observar cómo
el ejército mantenía vigilado el movimiento de Pueblos Unidos. Fuente:
Valencia (2024)

235
III. Afiche en medios digitales de convocatoria de foro “Zapatistas del agua” (2021)

236
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