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Sentencia Acoso Moral Anulaiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

El documento detalla el proceso judicial sobre la acción de nulidad presentada por RBK Uruguay S.A. contra una resolución del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social que sancionó a la empresa por acoso laboral hacia una trabajadora. La empresa argumentó que la resolución era ilegítima debido al desistimiento de la denunciante y la falta de pruebas, mientras que la administración defendió su actuación como necesaria para proteger los derechos de los trabajadores. Finalmente, el tribunal decidió anular la resolución impugnada, considerando que la administración había excedido sus potestades al sancionar a la empresa a pesar del desistimiento.

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Sentencia Acoso Moral Anulaiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

El documento detalla el proceso judicial sobre la acción de nulidad presentada por RBK Uruguay S.A. contra una resolución del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social que sancionó a la empresa por acoso laboral hacia una trabajadora. La empresa argumentó que la resolución era ilegítima debido al desistimiento de la denunciante y la falta de pruebas, mientras que la administración defendió su actuación como necesaria para proteger los derechos de los trabajadores. Finalmente, el tribunal decidió anular la resolución impugnada, considerando que la administración había excedido sus potestades al sancionar a la empresa a pesar del desistimiento.

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DECRETERO DE SENTENCIAS

//tevideo, 23 de julio de 2024.


No. 261
V I S T O S:
Para sentencia definitiva, venida a conocimiento del
Máximo Órgano Jurisdiccional en materia Administrativa de la Nación esta
causa: “RBK URUGUAY S.A. con ESTADO. MINISTERIO DE
TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL. Acción de Nulidad” (Ficha No.
510/2022).
R E S U L T A N D O:
I) En este proceso, Fernando CABRERA en
representación de LIDECO en su calidad de síndico, en representación de
RBK URUGUAY S.A., dedujo pretensión anulatoria contra la resolución
emitida por la Inspección General del Trabajo y de la Seguridad Social del
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (en adelante: M.T.S.S.), aprobada
el 17 de marzo de 2022 que dispuso: “I) Sancionar a la parte denunciada
RBK URUGUAY S.A. con la suma de 61 Unidades Reajustables, en la
medida en que se ha probado en estas actuaciones la existencia de hechos
que implican la vulneración directa de los derechos fundamentales de la
trabajadora denunciante, la Sra. Marina Pereira; siendo el organismo
empleador el responsable de velar por la existencia de un ambiente de
trabajo sano y saludable para sus dependientes. II) Intimar el pago de la
multa impuesta en un plazo de 10 días corridos (…) III) Intimar en un
plazo de 90 días la confección de un protocolo de actuación (…)”. (Fs.
102-103 y 104 de los A.A.).
II) Como fundamento de su pretensión anulatoria alegó
que el acto impugnado le causa agravio por haber sido dictada en forma
contraria a Derecho.
Como precisión previa informó que se decretó la apertura de la
liquidación de la masa activa del concurso de RBK Uruguay, habiéndose
designado a LIDECO como Síndico, que es quien comparece en su
representación en la calidad invocada.
Resaltó también que luego de la sustanciación del expediente, pero
previo al dictado de la resolución por parte de la IGTSS, la trabajadora, por
voluntad propia y con asistencia letrada desistió de la denuncia y de su
derecho, en escrito que se presentó en conjunto con la empleadora, que por
cierre del local se despidió a la trabajadora y se le abonó el despido por
acuerdo transaccional homologado judicialmente.
Ya expresando agravios, adujo que el acto resulta ilegítimo en tanto
la demandada se excedió de sus potestades e invadió la esfera privada de la
libertad de los individuos, al desconocer el desistimiento de la denunciante
y la aceptación de éste por parte de la empresa denunciada.
Alegó falta de motivación y falta de prueba. En tal sentido, expuso
que la Administración solo estuvo a los testigos propuestos por la
denunciante, donde no solo se desprende la falta de conocimiento directo
de los hechos, sino que todos se remiten a un hecho aislado, que sin dudas
no configura acoso ninguno.
Examinó los testimonios para concluir que no se verificó la figura de
acoso: no hubo intención y tampoco daño. De hecho, precisó que la
depresión que las certificaciones expresaban, no se sabe de qué hecho
provienen; perfectamente pueden ser por la vida privada del trabajador. Lo
propio cabe respecto del estrés laboral que el médico expresa: es
exclusivamente por dichos del trabajador, no hay acreditación alguna.
Finalmente, afirmó que la sanción que se pretende imponer es desde
todo punto de vista excesiva, injustificada y, por tanto, infringe los
principios de razonabilidad y proporcionalidad. El informe jurídico alude al
artículo 6, literal g) del Decreto No. 186/004, pero ninguna de las hipótesis
allí contempladas encuadra en el caso de autos. Por su parte, tampoco se
puede aplicar el también invocado artículo 13 del mismo Decreto, ya que
no configura una falta “muy grave”.
En definitiva, solicitó que se declare la nulidad del acto enjuiciado.
III) Conferido traslado, la Administración demandada
defendió la validez del acto, argumentando que actuó en un todo conforme
a Derecho, en ejercicio de las potestades que le son conferidas al MTSS, en
atención al interés general y dentro del límite de su competencia.
En materia de derechos fundamentales y tal como surge del bloque
de Constitucionalidad en materia de tutela de Derechos Humanos, es
obligación del Estado y en particular de la IGTSS velar por los derechos de
los trabajadores, por lo que más allá de los acuerdos entre particulares, la
investigación se realiza para averiguar la verdad material. Esta
investigación continúa de “oficio” aun cuando los particulares arriben a
acuerdos privados económicos o no.
Relevó las etapas cumplidas del procedimiento administrativo, para
concluir que la IGTSS actuó apegada a la normativa, valorando
correctamente la prueba y constatando la situación de acoso laboral
verificada. A su vez, defendió la motivación del acto y la inexistencia de
abuso de poder.
En definitiva, solicitó se mantenga en todos sus términos la
resolución cuya anulación se solicita.
IV) Por Resolución No. 6756/2022 se abrió a prueba por
el plazo de 10 días, diligenciándose la que luce agregada de fs. 83 - 124,
agregándose por cuerda separada los antecedentes administrativos (carpeta
de tapas verdes, en 127 fojas).
V) Las partes alegaron de bien probado (fs. 127 - 130 y
fs. 132 - 138 vto., respectivamente).
VI) La Sra. Procuradora del Estado en lo Contencioso
Administrativo se pronunció mediante el dictamen No. 434/2023,
aconsejando la anulación del acto impugnado (fs. 141 - 145 vto.).
VII) Puestos los autos para sentencia, previo pase a
estudio de los Sres. Ministros en forma sucesiva, se acordó en legal y
oportuna forma (fs. 147).
C O N S I D E R A N D O:
I) En el aspecto formal, se han cumplido las exigencias
que, según la normativa vigente habilitan el examen de la pretensión
anulatoria (Constitución arts. 317 y 319 y Ley No. 15.869 de 22.6.87 arts. 4
y 9).
El acto impugnado fue notificado a la accionante en la persona de
Alejandra Rocha el 28 de marzo de 2022 (fs. 105 de los A.A.), quien lo
resistió el 7 de abril de 2022 mediante la interposición de los recursos de
revocación y jerárquico, en subsidio (fs. 110 - 114 de los A.A.).
La IGTSS, por resolución aprobada el 14 de julio de 2022 (fs. 117
vto. ib.), no hizo lugar al recurso de revocación interpuesto (fs. 115-116); y
por Resolución No. 137, de 22 de julio de 2022, la Directora General del
M.T.S.S., en ejercicio de atribuciones delegadas, confirmó la resolución
impugnada (fs. 122 y vto. ib.).
Se notificó a la parte actora el 9 de agosto de 2022 (fs. 124), en cuyo
mérito la demanda anulatoria introducida el 11 de octubre de 2022 -según
nota de cargo de fs. 72- lo fue en plazo.
II) Como se ha señalado, el objeto de este proceso es
resolver sobre la pretensión anulatoria deducida contra la resolución
emitida por la Inspección General del Trabajo y de la Seguridad Social del
M.T.S.S., aprobada el 17 de marzo de 2022 que dispuso: “I) Sancionar a la
parte denunciada RBK URUGUAY S.A. con la suma de 61 Unidades
Reajustables, en la medida en que se ha probado en estas actuaciones la
existencia de hechos que implican la vulneración directa de los derechos
fundamentales de la trabajadora denunciante, la Sra. Marina Pereira;
siendo el organismo empleador el responsable de velar por la existencia
de un ambiente de trabajo sano y saludable para sus dependientes. II)
Intimar el pago de la multa impuesta en un plazo de 10 días corridos (…)
III) Intimar en un plazo de 90 días la confección de un protocolo de
actuación (…)”. (Fs. 102-103 y 104 de los A.A.).
III) Reseña de los antecedentes.
Para realizar un correcto análisis de la cuestión, conviene ensayar
una reseña de los hechos establecidos, a partir de las actuaciones que
precedieron el dictado del acto enjuiciado.
Las actuaciones administrativas se originan en la denuncia
presentada ante la Inspección General del Trabajo por la Sra. Mariana
Pereira, trabajadora de la empresa “RBK Uruguay S.A.”, en la que da
cuenta de una situación de acoso laboral que estaría sufriendo desde
octubre de 2018 (fs. 2 a 4 de los A.A.). Relató los siguientes hechos: A)
Cambio repentino de sucursal sin previo consentimiento ni aviso, lo que le
aparejó perjuicios como dejar de estudiar. B) Asignación de más tareas no
remuneradas e imposibles de cumplir en su jornada. C) Que solicitó una
reunión a los gerentes de Recursos Humanos y de “retail” para plantear lo
sucedido, donde se le indicó que debía adaptarse a la situación de la
empresa “o irme”. D) Diferencias en la liquidación de comisiones. E)
Recepción de un telegrama colacionado en fecha 12 de febrero de 2019 en
el que se le intimó a cumplir con todas las instrucciones dadas bajo
apercibimiento de despido por notoria mala conducta, lo que considera
intimidante.
La Administración confirió vista de esta denuncia a la empresa (fs. 5
y 6 vto. de los A.A.) en fecha 14 de marzo de 2019 (fs. 8 vto. de los A.A.),
quien la evacuó controvirtiendo los hechos, señalando que la trabajadora se
desempeña como “Encargada de Local”. Que se respetan todas sus
condiciones salariales (pago en fecha de salarios, de horas extras y
comisiones). Que en la reunión mentada solicitó una explicación sobre la
liquidación de las comisiones la cual le fue brindada. Explicó que el
telegrama enviado obedece a una orden que se le impartiera consistente en
dar aviso de la instalación de un puestero ambulante, a lo que se negó. En
relación con el cambio de local, la empresa ha cerrado sucursales, lo que
motivó su traslado, asignándosele un local más grande y con mayores
posibilidades de facturación. En relación con sus estudios, la empresa
desconocía los mismos (fs. 12 a 17 de los A.A.).
La Inspección del Trabajo dispuso la apertura a prueba del
expediente (fs. 19 vto. y 20 de los A.A.), proponiendo la trabajadora el
diligenciamiento de probanzas (fs. 26 vto. y 27 de los A.A.), lo cual se
realizó seguidamente.
De la prueba producida se confiere vista a las partes interesadas; y
luego se produce “Informe Jurídico Previo a la Resolución Final” (fs. 69
vto. a 72 de los A.A.), en el que concluyó que “resulta concluyente la
existencia de un supuesto de acoso moral hacia la parte denunciante de
parte de la Gerente Cristina Martínez. Ello resultó probado de lo
expresado en las declaraciones que obran en el expediente y en
consonancia con dichas declaraciones testimoniales, obran los
certificados médicos que acreditan que la denunciante estuvo certificada
por trastornos de ansiedad y depresión”. Que resulta probado que el trato
propinado a la actora no era el adecuado, que la gerente le habló de malos
modos en varias oportunidades, resultando también acreditado que el
traslado fue intempestivo. En conclusión, se arribó a la conclusión de que
la denunciante fue víctima de conductas lesivas a su legítimo derecho a
recibir un trato digno, correcto, igualitario y a la protección de su salud e
integridad física y moral. En función de ello sugirió una sanción
equivalente a 100 Unidades Reajustables.
En tanto la empresa denunciada entró en concurso, la vista conferida
fue evacuada por el Síndico Concursal (Liga de Defensa Comercial).
Evacuada la antedicha, la Inspección General del Trabajo y de la
Seguridad Social dictó Resolución en fecha 11 de marzo de 2022 por la
cual se sancionó a la empresa con una multa equivalente a 61 Unidades
Reajustables “en la medida que se ha probado en estas actuaciones la
existencia de hechos que implican la vulneración directa de los derechos
fundamentales de la trabajadora denunciante” (fs. 102 y 103 de los A.A.).
Dicha resolución fue aprobada el 17 de marzo de 2022, siendo notificada la
accionante por vía correo electrónico en fecha 28 de marzo de 2022 (fs.
105 vto. de los A.A.).
IV) Tras el análisis de los hechos del caso y de la
normativa vigente, el Tribunal, compartiendo lo aconsejado por la Sra.
Procuradora del Estado en lo Contencioso Administrativo, se pronunciará
por el amparo de la pretensión anulatoria y, en consecuencia, anulará el
acto impugnado, por los fundamentos que se explicitan a continuación.
V) Sobre las potestades sancionatorias de la
Administración y su relación con el desistimiento presentado por la
denunciante.
El primero de los agravios formulados por la parte actora, refiere a
que la Administración se habría excedido en sus potestades de
fiscalización, al proseguir con sus actuaciones y eventualmente ejercer su
potestad sancionatoria, a pesar de la transacción arribada por las partes y el
desistimiento presentado por la trabajadora denunciante.
Así, a fs. 91-94 infolios luce agregado acuerdo transaccional
homologado el 2 de agosto de 2021, entre la denunciante y la empresa
actora, extremo que invoca ésta para sostener el agravio relatado.
A juicio del Tribunal, no le asiste razón a la accionante en su planteo,
por cuanto el acuerdo al que hayan arribado las partes no enerva las
actuaciones tendientes a determinar si hubo o no una infracción vinculada
con la vulneración de derechos fundamentales de los trabajadores.
La denuncia presentada por la trabajadora guarda relación con
cuestiones atinentes a derechos fundamentales, en tanto refiere a posibles
actos configurativos de acoso moral o laboral. No pueden caber dudas que
las denuncias atinentes a acoso moral implican ventilar y discutir
eventuales lesiones a derechos fundamentales, como ser la integridad moral
del trabajador, su derecho a la salud y su dignidad personal. Y las
cuestiones atinentes a derechos fundamentales han de reputarse como de
“interés general” a efectos de las actuaciones inspectivas del Ministerio de
Trabajo, que las ejerce en aras de velar por “la protección de los
trabajadores en ejercicio de su profesión” (art. 3º.1 del Convenio
Internacional del Trabajo No. 81 ratificado por el Decreto-Ley No. 14.110).
En consecuencia, tratándose de cuestiones atinentes a derechos
humanos del trabajador, las mismas han de reputarse como indisponibles
ante la Administración, la cual podrá proseguir los procedimientos de
oficio a pesar de que medie un acto de desistimiento.
VI) Sobre la falta imputada. Valoración de la prueba.
Sin perjuicio de lo anterior, en la emergencia, la Sala considera que
la infracción imputada no resulta acreditada.
Veamos.
La trabajadora Mariana Pereira denunció una situación de acoso por
parte de la Sra. Cristina Martínez (Jefe de Retail en ese momento), quien
fuera despedida por la empresa el 18 de junio de 2020 (ver acuerdo
transaccional homologado el 26 de junio de 2020, fs. 85-88 infolios).
Del análisis de los antecedentes allegados al proceso, se advierte que
las declaraciones vertidas en la órbita administrativa son de oídas. Los
testigos declaran por escuchas y/o manifestaciones de la denunciante y no
por conocimiento directo o propio.
La testigo Belén Torres, interrogada si vio cuando la Gerenta tuvo
esos malos tratos hacia la denunciante, respondió “Sí” y preguntada en qué
consistieron esos malos tratos contestó: “No sé palabras textuales, pero sí
muy malos modos de hablar…” Manifiesta que también tuvo malos tratos
hacia su persona; que renunció porque no se sentía cómoda con la empresa
y compañeros; y afirmó ser amiga de la denunciante (fs. 54-56 de los
A.A.).
La testigo Dayana Fernández interrogada sobre si la Sra. Pereira fue
humillada, maltratada o perseguida por parte de los Gerentes de la empresa,
contestó con contundencia: “No, no sé”. Preguntada por los motivos por
los cuales la trabajadora hace la denuncia, contesta que puede ser por el
cambio de local, por las tareas extras que tiene que hacer (Mercado Libre,
actividad de limpieza y seguridad). Interpreta, además, que el cambio de
local de la trabajadora fue “una penitencia”. (fs. 56-58 de los A.A.).
Por su parte, la testigo Noelia Castellanos expresa que la trabajadora
había bajado del depósito llorando y cuando se le pregunta si ella estaba
presente, responde que “No, yo estaba abajo en el salón de ventas”.
“Mariana me lo dijo” (Fs. 58-60 ib.).
La División Jurídica, por informe de 26 de julio de 2021 concluye
que del análisis ponderado de la prueba agregada (testimonial y certificados
médicos que acreditan certificación por trastornos de ansiedad y depresión
desde julio a noviembre de 2019), resulta concluyente la existencia de un
supuesto de acoso moral hacia la parte denunciante de parte de la Gerente
Cristina Martínez. (fs. 69 vto.-72 de los A.A.).
Asimismo, en este proceso, depusieron como testigos: i) El Sr.
Alberto Caviglia, ex empleado de la empresa por espacio de 12 años, hasta
agosto de 2021, quien declaró que no le consta situación alguna de destrato
o maltrato a la Sra. Pereira de parte de la Gerente Martínez (fs. 113 vto.
infolios); ii) la Sra. Natalia Giampietro destacó que la denunciante trabajó
en la sucursal de Paso Molino —donde ella trabajaba— ocupando el cargo
de Encargada. Interrogada sobre si la denunciante era buena empleada
contestó que sí, con la siguiente precisión: “…en alguna oportunidad
tuvimos un problema que ella no quería realizar las tareas que eran
propias de su cargo. Ese local tenía una página web y ventas a través de
mercado libre y ella se negaba a hacerlo. Y en otra oportunidad también
tuvimos otro problema que también se había instalado un vendedor
ambulante en la puerta del local y se le había solicitado a ella como
encargada que nos avisara para hacer la denuncia en la Intendencia y
hacer el trámite correspondiente y ella se negó a hacerlo”.
También expresó que le había comentado en varias oportunidades
que no quería trabajar, ya que estaba estudiando y que le servía el despido
(fs. 116-117 ppal.).
Por lo demás, resulta relevante a los efectos de elucidar el caso, que
la trabajadora denunciante presentó denuncia en febrero de 2019,
desvinculándose recién, con el cierre del local, en junio de 2021. La
empresa fue declarada en concurso en el mes de setiembre de 2019 y la
denunciante continuó trabajando por espacio de más de dos años en la
empresa.
VII) El Tribunal, comparte las conclusiones arribadas
por la Procuraduría del Estado en el sentido de no tener por acreditado el
acoso moral imputado, puntualmente fincado en declaraciones
testimoniales de ex trabajadoras de la empresa, con diferencias hacia la
empresa y ex gerente; y grado de amistad con la denunciante.
No se clarifica en ningún momento en qué consistía el “acoso
moral” esgrimido. Se alude más a la forma de hablar que a los propios
dichos que constituirían el acoso; y ello, porque en ningún momento los
testigos aluden concretamente a expresiones vertidas por la Gerente. Se
habla de hechos no presenciados y se lo vincula con tareas que la
denunciante no quería desarrollar. Precisamente en este punto, el informe
de la asesoría jurídica refiere a que la multiplicidad de tareas que incluían
seguridad y limpieza, etc., le generaba a la denunciante, incomodidades y
temores que le ocasionaron daños a su salud psicofísica (ver fs. 71 vto. de
los A.A.). Dicho extremo, amén de que no resulta acreditado, se da de
bruces con las potestades del empleador en cuanto a organización del
trabajo, máxime si se tiene en cuenta que la empresa estaba cerrando
locales y que la trabajadora continuó desempeñando su labor, pese a ello.
VIII) En suma, a juicio del Tribunal, no surge acreditado
el acoso moral (o luego la invocada vulneración a derechos humanos
fundamentales de la trabajadora), que diera sustento al acto impugnado.
Dicho extremo no se encuentra respaldado por el informativo probatorio
diligenciado.
Siguiendo las enseñanzas de Marienhoff: “… habrá falta de causa o
motivo en el acto administrativo que tendrá como consecuencia su nulidad,
en aquellos casos en que los hechos invocados como antecedentes, que
justificarían la emisión del acto, no existieran o fueran falsos”.
(MARIENHOFF, Miguel. Tratado de Derecho Administrativo, T. II.
Abeledo – Perrot. Buenos Aires, 1996, pág. 526.
En definitiva, por las razones expuestas, lo establecido en el artículo
309 de la Constitución de la República, el Máximo Órgano Jurisdiccional
en materia Administrativa de la Nación,
F A L L A:
Ampárase la pretensión anulatoria y, en su mérito,
declárase la nulidad del acto administrativo impugnado.
Sin especial condena procesal.
Intímase a la parte actora a que, en el plazo de 60 días
a partir de ejecutoriada esta sentencia, retire la documentación por ella
agregada al expediente, bajo apercibimiento de procederse a su
destrucción (Art. 1º de la Acordada Nro. 34/2023: art. 371 de Ley Nro.
20.075).
A los efectos fiscales, fíjanse los honorarios del
abogado de la parte actora en la cantidad de $48.500 (pesos uruguayos
cuarenta y ocho mil quinientos).
Oportunamente, devuélvanse los antecedentes
administrativos agregados, expídanse testimonios si se solicitaren; y
archívese.

Dr. Balcaldi, Dr. Corujo (r.), Dra. Klett, Dra. Rossi, Dr. Cal.
Dr. Marquisio (Sec. Letrado).

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