J. Aertsen - Estudio General de Tomás Sobre Los Trascendentales, en La Filosofía Medieval y Los Trascendentales (Pamplona, EUNSA, 2003)
J. Aertsen - Estudio General de Tomás Sobre Los Trascendentales, en La Filosofía Medieval y Los Trascendentales (Pamplona, EUNSA, 2003)
1
C. Javello, Opera Omnia, I, Leiden, 1580, pp. 458a-469b. Cfr. M. Tavuzzi, “Chrysostomus
Javelli (ca. 1470-1538), A Biobibliographical Essay”, Angelicum, 1990 (67), pp. 347-378; y 1991
(68), pp. 109-121.
2
C. Fabro, La nozione di metafisica di partecipazione secondo S. Tommaso d’Aquino, Milano,
1939, 2ª ed. Turin, 1950; L. B. Geiger, La participation dans la philosophie de S. Thomas
d’Aquin, Paris, 1942, 21953.
80 Jan A. Aertsen
3
In I Sent d2 q1 a5 ad2.
4
In II Sent d40 q1 a4.
5
STh I q93 a9: “unum autem, cum sit de transcendentibus, et commune est omnibus, et ad
singula potest aptari; sicut et bonum et verum”.
6
Ver para la datación de los trabajos de Tomás, J. A. Weisheipl, Friar Thomas d’Aquino,
Washington D.C., 1983, pp. 358-405, y para la cuestión de la autenticidad del De natura generis,
p. 403. El capítulo 2 del De natura generis tiene una gran similitud con la exposición de Tomás
en el De veritate q1 a1. Hay, sin embargo, una excepción importante, que concierne a la
definición de unum. En el primer trabajo, “uno” es definido en un sentido positivo, mientras que
la determinación de Tomás, en De veritate y en sus otros trabajos, es negativa.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 81
piados para una introducción general al estudio de Tomás sobre los trascenden-
tales, porque proporcionan una visión de conjunto de su teoría dentro de dife-
rentes contextos argumentativos y revelan los aspectos innovadores de su siste-
matización. Tomamos el De veritate q1 a1 como nuestro punto de partida para
este capítulo, porque este texto contiene el estudio más completo de Tomás y
permite ver con claridad los intereses que motivaron el pensamiento trascen-
dental. Este artículo ha sido llamado, no sin algo de exageración, “el texto más
denso y formal en toda la historia del pensamiento occidental”7. No obstante,
De veritate q1 a1 es, incuestionablemente, un texto “tópico” que requiere un
análisis y una aclaración pacientes8. El presente capítulo, por lo tanto, sigue la
estructura de este texto, incorporando los otros textos básicos dentro de él. En la
conclusión (epígrafe II.7) evaluamos el estudio de Tomás y formulamos varias
cuestiones que determinan el curso de nuestra investigación en los capítulos
siguientes.
7
C. Fabro, “The Transcendentality of Ens-Esse and the Ground of Metaphysics”, International
Philosophical Quarterly, 1966 (6), p. 407.
8
De Ver q1 a1 es un texto citado a menudo pero rara vez analizado. Ver S. Breton, “L’idée de
transcendantal et la genèse des transcendantaux chez Saint Thomas d’Aquin”, en Saint Thomas
d’Aquin aujourd’hui, Paris, 1963, pp. 45-74; M. D. Jordan, “The Grammar of ‘Esse’: Re-reading
Thomas on the Transcendentals”, The Thomist, 1980 (44), pp. 1-26. F. Ulrich utiliza el texto para
un “desarrollo especulativo” en Homo abyssus. Das Wagnis der Seinsfrage, Einsiedeln, 1961, pp.
213-258.
82 Jan A. Aertsen
9
De Ver q1 a1: “sicut in demonstrabilibus oportet fieri reductionem in aliqua principia per se
intellectui nota ita investigando quid est unumquodque, alias utrobique in infinitum iretur, et sic
periret omnino scientia et cognitio rerum”.
10
En In de Trin q6 a4, un texto que examinamos directamente más adelante, se hace una
distinción entre dos clases de conocimiento teórico, uno por medio de demostración (per viam
demonstrationis), el otro por medio de definición (per viam definitionis). De acuerdo con Tomás,
una definición no puede tener una estructura proposicional, porque no predica algo de algo. Una
definición es una oratio que significa lo que algo es. Ver In Post Anal I lect19 n165; II lect2
n428.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 83
11
In de Trin q6 a4: “in scientiis speculatiuis semper ex aliquo prius noto proceditur, tam in
demonstrationibus propositionum, quam etiam in inuentionibus definitionum […]. Hic autem non
est possibile in infinitum procedere, quia sic omnis scientia periret, et quantum ad
demonstrationes et quantum ad definitiones, cum infinita non sit pertransire; unde omnis
consideratio scientiarum speculatiuarum reducitur in aliquia prima”.
12
In Post Anal I, prol.: “et, quia iudicium certum de effectibus haberi non potest nisi resoluendo
in prima principia, ideo pars haec analetica uocatur id est resolutoria”.
13
In Post Anal I lect4: “cum scire nihil aliud esse uideatur quam intelligere ueritatem alicuius
conclusionis per demonstrationem”. Cfr. In Ethic VI lect3: “scientia est habitus demonstrativus,
id est ex demonstratione causatus”.
14
Los dos elementos estructurales de la scientia –el demostrativo y el derivativo– están
indicados por Tomás en In de Trin q2 a2: “ratio scientie consistat in hoc quod ex aliquibus notis
alia necessario concludantur”.
84 Jan A. Aertsen
también se debe pedir una justificación para el conocimiento al cual se han re-
mitido las consideraciones que inicialmente requerían fundamento”. Esto lleva a
una situación que tiene tres alternativas, todas ellas inaceptables. El trilema es:
(1) un proceso al infinito en la búsqueda de fundamentos; (2) un círculo lógico
en la deducción; (3) la interrupción del proceso en un punto particular y arbitra-
rio, que conduce inevitablemente al “dogmatismo”15.
Aunque Aristóteles no está nunca mencionado en el tratado de Alberto, su
trabajo muestra que la estructura de la ciencia demostrativa ya había causado en
su día un problema relacionado con los fundamentos. En el primer libro de los
Analíticos Posteriores (c. 3), Aristóteles discute los puntos de vista de sus con-
temporáneos, y se anticipa a aquel trilema cuando considera el problema de un
fundamento último16.
Una posición afirma que no puede haber scientia de nada. Los argumentos
que apoyan esta posición toman dos formas. Una variante sostiene que la bús-
queda de fundamento conduce a un proceso al infinito; pero el infinito no se
puede recorrer, luego nunca se alcanza un principio. Donde no hay un principio,
lo posterior no puede ser conocido por medio de lo anterior. La única alternativa
parecería ser la interrupción del análisis, detener el proceso de reducción. Esta
segunda variante conduce, sin embargo, a la misma consecuencia que la prime-
ra, a saber, que no hay conocimiento científico en absoluto. No puede haberlo
porque los principios de los que se derivan las conclusiones permanecen incog-
noscibles, ya que ellos mismos no están demostrados. La otra posición de la que
habla Aristóteles mantiene que puede haber scientia de todo sobre la base de
que puede darse un argumento circular para todo, lo que es decir que las
proposiciones pueden ser demostradas la una a partir de la otra.
Aristóteles se opone a ambas posiciones. Rechaza la concepción de que todo
sea científicamente cognoscible. La prueba circular es una petitio principii;
pues en el razonamiento lo mismo funciona primero como principio y después
como conclusión, y viceversa. Aristóteles rechaza también la concepción de que
nada puede ser conocido por medio de scientia. Sin embargo sí reconoce la
imposibilidad de un proceso al infinito. A este punto de vista es al que se refiere
Tomás en el De veritate, q1 a1: la consecuencia de un proceso al infinito es que
15
H. Albert, Treatise on Critical Reason, Princeton, 1985, p. 18.
16
Para la teoría de la ciencia de Aristóteles, ver Richard D. McKirahan, Principles and Proofs,
Aristotle’s Theory of Demonstrative Science, Princeton, New Jersey, 1992. Cfr. J. A. Aertsen,
“Der Satz vom Widerspruch in der mittelalterlichen Philosophie: Baron von Münchhausen,
Thomas von Aquin und Nikolaus von Kues”, en K. Jacobi (ed.), Argumentationstheorie,
Scholastische Forschungen zu den logischen und semantischen Regeln korrekten Folgerns,
Leiden, 1993, pp. 707-727; S. MacDonald, “Theory of Knowledge”, en N. Kretzmann y E. Stump
(eds.), The Cambridge Companion to Aquinas, Cambridge, 1993, pp. 160-195.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 85
la ciencia perece. La reducción debe llegar a un fin, pero Aristóteles otorga para
esta necesidad una conclusión diferente a la de sus oponentes (y a la de Hans
Albert en nuestros tiempos). Si la resolución es interrumpida en un punto arbi-
trario, entonces el resultado no es un conocimiento científico sino hipotético,
que descansa en la mera suposición de que las premisas son verdaderas. La re-
ducción debe terminar en algo que sea realmente primero. Este principio ya no
es conocido a través de otra cosa, sino per se, en virtud de sí mismo, inmediata-
mente. Por lo tanto, no es susceptible de demostración.
La conclusión de Aristóteles es que no puede haber scientia de todo. No todo
conocimiento humano es demostrativo; debe ser diferenciado. El conocimiento
de un principio es de naturaleza diferente al conocimiento de una conclusión, es
un habitus diferente que el del conocimiento basado en la demostración; es in-
tellectus17. La intuición de los principios es el fundamento para el conocimiento
de las conclusiones, ya que lo que es per se es siempre la causa de lo que es per
aliud18.
El razonamiento de Tomás en el De veritate, q1 a1, es un sucinto resumen de
la teoría de la ciencia de Aristóteles. El razonamiento sigue siendo puramente
formal en el sentido de que el texto no indica realmente cuál es el primer prin-
cipio, el fundamento de la scientia. El primer texto básico, sin embargo, In I
Sententiarum, d8 q1 a3, proporciona una respuesta definitiva. Ésta incluye el
axioma: “los contradictorios no son simultáneamente verdaderos”. Que este
principio sea el primero no es “dogmatismo”, puesto que es la base de toda ex-
presión y argumento. El principio de contradicción es llamado por Aristóteles,
en el cuarto libro de la Metafísica (c. 3, 1005b 14), “aquello que no presupone
nada”, el anhypotheton del pensamiento humano (cfr. epígrafe III.7). Si éste
fuera negado, sería incomprensible cómo podría haber un discurso inteligible (c.
4, 1006a 21 ss.).
El núcleo del pasaje que abre el De veritate, q1 a1, es el paralelismo plan-
teado entre el orden de la scientia y la realización de definiciones. También es
necesaria, para este segundo ámbito, una resolución a algo primero. Al investi-
gar qué es algo, se debe proceder del mismo modo que en el conocimiento de-
mostrativo19. En Aristóteles no se encuentra explícitamente esta idea, pero ella
es esencial en la argumentación de Tomás. Él extiende la resolución de las pro-
posiciones a los primeros principios –conocida desde los Analíticos Posterio-
res–, al conocimiento de las definiciones.
17
In Post Anal I lect7: “scientia est conclusionum et intellectus principiorum”. Cfr. STh II-II q1
a4.
18
Para Aristóteles, ver Anal. Post., I, c.3. Para Tomás, ver In Post Anal I lect7.
19
Quodl VIII q2 a2: “eodem modo procedit intellectus ad cognoscendum quidditatem
uniuscuiusque rei, per quem procedit a principiis per se notis ad cognoscendas conclusiones”.
86 Jan A. Aertsen
20
In de Trin q6 a4: “omnis consideratio scientiarum speculatiuarum reducitur in aliqua prima,
quae quidem homo non habet necesse addiscere aut invenire, ne oporteat in infinitum procedere,
sed eorum notitiam naturaliter habet. Et huiusmodi sunt principia demonstrationum inde-
monstrabilia […], et etiam primae conceptiones intellectus, ut entis, et unius, et huiusmodi, in
quae oportet reducere omnes definitiones scientiarum praedictarum”. Quodl VIII q2 a2: “De
quibus etiam quid sint, scire non possumus, nisi resolvendo in aliqua prius nota; et sic quousque
perveniamus usque ad primas conceptiones humani intellectus, quae sunt omnibus naturaliter
notae”.
21
L. Oeing-Hanhoff, “Die Methoden der Metaphysik im Mittelalter”, en Die Metaphysik im
Mittelalter (Miscellanea Mediaevalia, 2), Berlin, 1963, p. 79. Cfr. In Post. Anal. prol.: “Per
huiusmodi enim processum [scil. rationis], quandoque quidem, etsi non fiat sciencia, fit tamen
fides vel opinio […] et ad hoc ordinatur topica sive dyalectica”. Ver también del mismo autor,
“Metaphysik, Thomas von Aquin”, en Historisches Wörterbuch der Philosophie, V, Darmstadt,
1980, pp. 1221-1222. L. Honnefelder está de acuerdo con esta interpretación: “Der zweite Anfang
der Metaphysik. Voraussetzungen, Ansätze und Folgen der Wiederbeigründung der Metaphysik
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 87
25
STh I q5 a2: “primo autem in conceptione intellectus cadit ens […]. Unde ens est proprium
obiectum intellectus: et sic est primum intelligibile, sicut sonus est primum audibile”.
26
Aristóteles, Post. Anal., I c19-22 (Tomás de Aquino, In Post Anal I lect31-36). Cfr. De An I
lect8: “definitiones etiam habent principium et finem, quia non est ascendere in infinitum in
generibus, sed accipitur quasi primum genus generalissimum, nec etiam descendere in infinitum
in speciebus, sed est stare in specie specialissima”.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 89
27
Cfr. E. Gilson, “Avicenna et le point de départ de Duns Scot”, Archives d’Historie Doctrinale
et Littéraire du Moyen Age, 1927 (2), pp. 89-149, esp. 107-117.
28
Avicenna Latinus, Liber de philosophia prima siue scientia divina, I, c. 5 (ed. S. Van Riet)
Louvain/Leiden, 1977, pp. 31-33: “dicemus igitur quod res et ens et necesse talia sunt quod statim
imprimuntur in anima prima impressione, quae non acquiritur ex aliis notioribus se, sicut
credulitas quae habet prima principia, ex quibus ipsa provenit per se, et est alia ab eis, sed propter
ea […]. Similiter in imaginationibus sunt multa quae sunt principia imaginandi, quae imaginantur
per se, sed, cum voluerimus ea significare, non faciemus per ea certissime cognoscendi ignotum,
sed fiet assignatio aliqua transitus ille per animam nomine vel signo quod aliquando in se erit
minus notum quam illud, sed per aliquam rem vel per aliquam dispositionem fiet notius in
significatione. Cum igitur frequentaveris illus nomen vel signum, faciet animam percipere quod
ille intellectus transiens per animam est illud quod vult intelligi et non aliud, quamvis illud
signum non faciat sciri illud certissime. Si autem omnis imaginatio egeret alia praecedente
imaginatione, procederet hoc in infinitum ver circulariter. Quae autem promptiora sunt ad
imaginandum per seipsa, sunt ea quae communia sunt omnibus rebus, sicut res et ens et unum, et
cetera”. Cfr. M. E. Marmura “Avicenna on Primary Concepts in the Metaphysics of his al-Shifa”,
en R. M. Savory y P. A. Agius (eds.), Logos Islamikos. Studia Islamica in Honorem Georgii
Michaelis Wickens, Toronto, 1984, pp. 219-239; I. Craemer-Ruegenberg, “‘Ens est quod primum
cadit in intellectu’. Avicenna und Thomas von Aquin”, en U. Tworuschka (ed.), Gottes ist der
Orient, Gottes ist der Okzident (Festschr. A. Falaturi), Cologne/Viena, 1991, pp. 133-142.
90 Jan A. Aertsen
29
De Pot q9 a7 ad6.
30
Cfr. Comp Theol I, 38.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 91
31
In I Sent d8 q1 a3: “et sic simpliciter et absolute ens est prius aliis. Cujus ratio est, quia ens
includitur in intellectu eorum, et non e converso. Primum enim quod cadit in imaginatione
intellectus, est ens, sine quod nihil potest apprehendi ab intellectu; sicut primum quod cadit in
credulitate intellectus, sunt dignitates, et praecipue ista, contradictoria non esse simul vera: unde
omnia alia includuntur quodammodo in ente unite et indistincte, sicut in principio”.
32
Tomás era consciente de los elementos árabes de su terminología. Ver De spirit Creat a9 ad6:
“has enim duas operationes intellectus Aristoteles assignat in III de Anima [c. 6]. Unam scilicet
quam vocat intelligentiam indivisibilem, qua videlicet intellectus apprehendit quod quid est
alicuius rei, et hanc Arabes vocant formationem, vel imaginationem per intellectum. Aliam vero
ponit, scilicet compositionem et divisionem intellectuum, quam Arabes vocant credulitatem vel
fidem”.
33
Cfr. STh I-II q94 a2: “nam illud quod primo cadit in apprehensione, est ens, cuius intellectus
includitur in omnibus quaecumque quis apprehendit”.
92 Jan A. Aertsen
34
De Ver q1 a1: “sed enti non potest addi aliquid quasi extranea, per modum quo differentia
additur generi, vel accidens subiecto, quia quaelibet natura essentialiter est ens; unde probat etiam
Philosophus in III Metaphys. quod ens non potest esse genus”.
35
In Met I lect9 n139: “sed in hoc decipiebantur, quia utebantur ente quasi una ratione et una
natura sicut est natura alicuius generis; hoc enim est impossibile. Ens enim non est genus, sed
multipliciter dicitur de diversis”.
36
In Met III lect8 n433; CG I c25; STh I q3 a5; In Met V lect9 n889. Cfr. R. McInerny, Studies
in Analogy, The Hague, 1968, pp. 44-50.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 93
37
P. Aubenque, Le probléme de l’être chez Aristote. Essai sur la problématique aristotéli-
cienne, Paris, 1962, pp. 229-232.
38
In II Sent d34 q1 a2 ad1: “sic neque bonum neque malum sunt genera, sed sunt in
transcendentibus quia bonum et ens convertuntur”. Cfr. De Malo q1 a1 ad11: “prout genus dici
potest id quod genera transcendit, sicut ens et unum; In Met IV lect4 n583; In Met X lect8 n2092:
“Sed est quasi genus, quia habet aliquid de ratione generis, inquantum est communis”.
94 Jan A. Aertsen
39
De Ver q21 a1. Ver en particular: “tripliciter potest aliquid super alterum addere: uno modo
quod addat aliquam rem quae sit extra essetiam illius rei cui dicitur addi […]. Alio modo dicitur
aliquid addere super alterum per modum contrahendi et determinandi […]. Tertio modo dicitur
aliquid addere super alterum secundum rationem tantum, quando scilicet aliquid est de ratione
unius quod non est de ratione alterius, quod tamen nihil est in rerum natura sed in ratione tantum,
sive per illud contrahatur id cui dicitur addi sive non”.
40
De Ver q21 a1: “non autem potest esse quod super ens universale aliquid addat aliquid primo
modo, quamvis illo modo possit fieri additio super aliquod ens particulare; nulla enim res naturae
est quae sit extra essentiam entis universalis quamvis aliqua res sit extra essentiam huius entis.
Secundo autem modo inveniuntur aliqua addere super ens quia ens contrahitur per decem genera,
quorum unumquodque addit aliquid super ens, non quidem aliquod accidens vel aliquam
differentiam quae sit extra essentiam entis sed determinatum modum essendi qui fundatur in ipsa
existentia rei. Sic autem bonum non addit aliquid super ens, cum bonum dividatur aequaliter in
decem genera ut ens, ut patet in I Ethicorum”.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 95
La explicación de los modos especiales del ente tiene lugar en y por medio
de los diez géneros más altos, que Aristóteles llamó categorías. Ellas forman las
primeras determinaciones del ser, pues las categorías contraen el ser de alguna
naturaleza o esencia42. En De veritate, q1 a1, Tomás recalca el carácter ontoló-
gico de estos géneros más altos. El ente se encuentra en “diferentes grados de
entidad”, a los que corresponden modos diferentes de ser. Los diferentes géne-
ros de las cosas se toman a partir de estos modos. Tomás elabora esto sólo para
la sustancia, la primera categoría. El modo especial de ente, expresado por el
nombre “sustancia”, es ente subsistente, ser por sí (per se)43. Deja que el lector
concluya qué es lo característico de las otras categorías, las que tienen ser sólo
en otro (in alio). Expresan diversos modos accidentales de ser.
En dos lugares de su obra, en sus comentarios a la Metafísica y a la Física,
Tomás presenta una especie de “deducción” y justificación filosófica de las
categorías44. En ambos textos, deriva los modos categoriales del ente apelando a
los diversos modos de predicación. El primer texto comenta la división en cate-
gorías del ente que existe fuera de la mente, hecha por Aristóteles. Tomás ex-
41
De Ver q1 a1: “sed secundum hoc aliqua dicuntur addere super ens in quantum exprimunt
modum ipsius entis qui nomine entis non exprimitur, quod dupliciter contingit. Uno modo ut
modus expressus sit aliquis specialis modus entis […]. Alio modo ita quod modus expressus sit
modus generalis consequens omne ens”. C. Fabro, “The Transcendentality of Ens-Esse”, p. 409,
afirma que la primera adición es aristotélica, la segunda platónica o neoplatónica. La última
afirmación no me parece correcta.
42
Cfr. STh I q5 a3 ad1.
43
De Ver q1 a1: “uno modo ut modus expressus sit aliquis specialis modus entis; sunt enim
diversi gradus entitatis secundum quos accipiuntur diversi modi essendi et iuxta hos modos
accipiuntur diversa rerum genera: substantia enim non addit super ens aliquam differentiam quae
designet aliquam naturam superadditam enti sed nomine substantiae exprimitur specialis quidam
modus essendi, scilicet per se ens, et ita est in aliis generibus”.
44
Cfr. J. F. Wippel, “Thomas Aquinas’s Derivation of the Aristotelian Categories (Predica-
ments)”, Journal of the History of Philosophy, 1987 (25), pp. 13-34.
96 Jan A. Aertsen
plica esta división y observa –como hace en De veritate, q1 a1–, que el ente no
puede contraerse en algo determinado, en el sentido en que un género se contrae
a las especies por diferencias, ya que el ente no es un género. El ente, por lo
tanto, se contrae a sus diversos géneros de acuerdo con los diferentes modos de
predicación. La justificación para este procedimiento es que los modos de pre-
dicación dependen de los modos de ser, “ellos siguen a los diferentes modos de
ser”. Hay tantos modos de predicar el ente “cuantos hay de decir que algo es”45.
La misma idea se plantea en el comentario a la Física. El ente se divide en
diez predicamentos o categorías según los diversos modos de ser. Estos modos
de ser son proporcionales a los modos de predicación. Por ello cuando predica-
mos algo de alguna cosa, decimos que ésta es aquello. Ello explica también el
hecho de que los diez géneros en los que el ente es primeramente dividido se
llamen “predicamentos”46.
Las categorías no pueden reducirse entre sí; cada una expresa un modo dis-
tinto de ser. Tampoco son reducibles a un principio genérico por encima de las
categorías, a una “supercategoría”, ya que no hay un género común a todos los
predicamentos47. Las categorías no añaden una diferencia extrínseca al ente sino
que lo contraen. El ente es de una vez y desde el principio (a principio), sustan-
cia, o cantidad o cualidad48. El ente no puede ser separado de sus modos. Por
tanto, se dice “en muchos sentidos” (ens multipliciter dicitur).
Sin embargo, en la multiplicidad de los modos categoriales de ente existe
una cierta unidad. El ente se predica de la sustancia y el accidente no de un
modo unívoco, como el género se predica de sus especies, ni de modo equívoco,
sino secundum prius et posterius. La “homonimia” del ente descubierta por
Aristóteles es elaborada por Tomás, como veremos (epígrafe III.5), en la noción
de “analogía”. Ente se dice de la sustancia y el accidente “análogamente”, esto
es, según la relación a algo en que la ratio del ente se encuentre de modo prima-
rio y perfecto. El significado principal de ente es sustancia, que es ens per se.
45
In Met V lect9 n889: “sciendum est enim quod ens non potest hoc modo contrahi ad aliquid
determinatum sicut genus contrahitur ad species per differentias”; n890: “Unde oportet, quod ens
contrahatur ad diversa genera secundum diversum modum praedicandi, qui consequitur diversum
modum essendi; quia ‘quoties ens dicitur’, idest quot modis aliquid praedicatur, ‘toties esse
significatur’, idest tot modis significatur aliquid esse”.
46
In Phys III lect5 n322.
47
In Met V lect22 n1126.
48
In Met VIII lect5 n1763: “quia cum decem praedicamenta non hoc modo se habeant ex
additione ad ens, sicut species se habent ex additione differentiarum ad genera, sed hoc ipsum
quod est ens, manifestum est quod ens non expectat aliquid additum ad hoc quod fiat hoc, idest
substantia, vel quantum, vel quale; sed statim a principio est vel substantia, vel quantitas, vel
qualitas”.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 97
Ente se dice secundariamente del accidente, ya que éste es ens in alio49. La no-
ción de analogía no aparece en ninguno de nuestros tres textos básicos. Esto
sorprende debido a que un aspecto de la especial generalidad del ente se expresa
a través de esta noción. Hay una conexión intrínseca entre la afirmación de que
el ente no es un género, que es trascendental, y la de que es predicable análo-
gamente50.
La primera explicación modal del ente que da Tomás, incorpora una teoría
central de la Metafísica de Aristóteles. Aunque el ente no es género, puede divi-
dirse en los géneros de sustancia y accidente, que ordenan la multiplicidad de lo
real. Sin embargo, Tomás pone la teoría de las categorías dentro de un sistema
específico que no se encuentra en el Filósofo. Las categorías expresan modos
especiales del ente, los géneros más generales contraen al ente. Estos puntos de
vista preparan el próximo paso en la explicación modal del ente.
49
Cfr. De Princ Nat c6. Ver, sobre la ratio communis del nombre análogo: R. McInerny, Studies
in Analogy, pp. 1-66.
50
Esta conexión se indica, sin embargo, en De natura generis, c. 1 (conclusión): “et ideo ens
genus non est, sed est de omnibus communiter predicabile analogice. Similiter dicendum est de
aliis transcendentibus”. Cfr. In Met IX lect1 n2170: “Est autem veritas, quod unum et ens non
sunt genera, sed sunt omnibus communia analogice”.
51
In de Hebd lect2: “ea autem quae in intellectu omnium cadunt sunt maxime communia, quae
sunt ens, unum et bonum”.
98 Jan A. Aertsen
textos básicos, sino que aparece más tarde en el De veritate (q21 a3). Aparece
catorce veces en la obra de Tomás con el sentido filosófico técnico que adquirió
el término transcendens en el siglo XIII. Sorprendentemente, la mitad de ellas
tiene que ver con “multiplicidad” (multitudo)52.
En la historia de la filosofía, la palabra “trascendental” se ha convertido en
término clave para un cierto modo de pensar y de hacer filosofía. Observamos,
sin embargo, que el término transcendens no era común en el siglo XIII. La
caracterización de la noción medieval de trascendentalidad como distinta de la
noción moderna, por lo tanto, no debe basarse exclusivamente en un análisis de
este término. Igualmente importante para comprender la noción medieval es el
aspecto cognoscitivo de los prima. Sin embargo, es significativa la recuperación
del nuevo término filosófico transcendens. La palabra sugiere una superación, y
en esta superación se hace evidente la naturaleza distintiva del modo de pensar
trascendental de los medievales. Incluso si todas las filosofías trascendentales
coincidieran en que implican una superación, diferirían entre ellas en la natura-
leza y dirección de este movimiento trascendente53.
En un pasaje del De civitate Dei que fue incorporado por Pedro Lombardo
en sus Sentencias (I, d3), Agustín utiliza expresamente el verbo “trascender”
para caracterizar la intención de la filosofía platónica: “Los más destacados
filósofos comprendieron que Dios no es ningún cuerpo; en busca de Dios, por
tanto, trascendieron (transcenderunt) todos los cuerpos. Vieron también que lo
que es mutable no es el Dios sumo; por consiguiente trascendieron toda alma y
todo espíritu mutable”54. En la obra de Tomás el verbo transcendere y su par-
ticipio transcendens aparecen regularmente en el sentido agustiniano de “supe-
ración”. Lo que es superado puede ser el ámbito de lo material o de lo humano;
lo que supera es lo espiritual o lo divino. Mencionamos algunos ejemplos. El al-
ma intelectiva es una forma que trasciende (forma transcendens) la capacidad
52
Además de De Ver q21 a3, estos textos son: In I Sent d2 q1 a5 ad2 (res); In II Sent d34 q1 a2
ad1 (bonum et malum); STh I q30 a3 (dos veces multitudo), ad1 (unum), y ad2 (multitudo); STh I
q39 a3 ad3 (res); STh I q50 a3 ad1 (multitudo); STh I q93 a9 (unum); De Spirit Creat a8 ad15
(multitudo); In Phys III lect8 (multitudo); lect12 (multitudo); De Virt a2 ad8.
53
Ver el estudio comparativo de Kant y el De Veritate, q1 a1 de Tomás, realizado por N. Hins-
ke, “Verschiedenheit und Einheit der transzendentalen Philosophien”, Archiv für Begriffs-
geschichte, 1970 (14), p. 44.
54
Pedro Lombardo, Sententias, I, d3: “ut enim Augustinus ait in libro De civitate Dei (VIII, c.
6), ‘Viderunt summi philosophi nullum corpus Deum esse; et ideo cuncta corpora transcenderunt,
quaerentes Deum. Viderunt etiam quidquid mutabile est non esse summum Deum, omniumque
principium; et ideo omnem animam, mutabilesque spiritus transcenderunt’”. Sobre el uso que
hace Agustín de “trascender,” cfr. N. Fischer, “Transzendieren und Transzendenz in Augustins
Confessiones”, en L. Honnefelder / W. Schüßler (eds.), Transzendenz, Zu einem Grundwort der
klassischen Metaphysik, Paderborn, 1992, pp. 115-136.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 99
del cuerpo (De spiritualibus creaturis, q9 a3); el ser divino (esse) “trasciende”
(transcendit) nuestro modo de comprender (In De causis, lect6); el bien divino
“trasciende” los límites de la naturaleza humana (Summa theologiae, I-II, q56
a6); hay dos principios de la acción humana: uno es connatural y propio del
hombre; el otro principio primario, es una mensura transcendens, a saber, Dios
(De virtutibus cardinalibus, a2). Ahora bien, ¿cuál es la naturaleza de lo tras-
cendente que se expresa con el término transcendens en su nuevo sentido filo-
sófico?
Típico de la noción medieval de trascendentalidad es que lo que es superado
son las categorías55. Mientras que en Kant lo trascendental concierne a las cate-
gorías de la razón; en el sentido escolástico, trascendental es opuesto a lo cate-
gorial. Esta oposición es más clara en la estructuración que hace Tomás de la
explicación modal del ente en De veritate, q1 a1, que en la de cualquier otro
autor del siglo XIII.
La explicación se da en dos direcciones: por un lado, por medio de lo parti-
cular, los modos categoriales de ente; y, por otro lado, por medio de los modos
generales de ente. La aparición del término transcendens en el siglo XIII, indica
la existencia de una reflexión filosófica consciente de ir más allá de la teoría
aristotélica de las categorías del ente. Esto es, los trascendentales trascienden las
categorías en la dirección del ente en general. No obstante, es necesaria una
aclaración importante para la correcta comprensión de este movimiento trascen-
dente. Los trascendentales trascienden las categorías no en el sentido de que
signifiquen una realidad separada “más allá” de las categorías. El origen del
término transcendens no es el de la ascensión platónica-agustiniana a Dios56.
Los trascendentales superan las categorías porque pasan por todas ellas. No es-
tán restringidos a una de las categorías, sino que son comunes a ellas. Esto está
expresado en la destacada formulación: in transcendentibus quae circumeunt
omne ens57.
ii) Porque los transcendentales no contraen al ente, sino que son coextensi-
vos con él, el problema de la adición al ente se torna particularmente agudo en
este ámbito. Este problema es una cuestión cardinal en la teoría de los trascen-
dentales de Tomás. Le dedica mucha atención al tratar cada uno de los trascen-
dentales. El ejemplo más notable es su extensa exposición en el tercer texto bá-
55
Cfr. In II Sent d27 q1 a2 ob2: “bonum transcendit genus qualitatis”.
56
Contra H. Knittermeyer, Der Terminus ‘transszendental’ in seiner historischen Entwicklung
bis Kant, pp. 8-9. Cfr. K. Bärthlein, Die Transzendentalienlehre der alten Ontologie. I: Die
Transzentalienlehre im Corpus Aristotelicum, Berlin, New York, 1972, p. 203, que habla de “in
strenger Kategorienjenseitigkeit”.
57
De Virt q2 ad8. Cfr. In Met X lect3 n1975: “unum consequitur omnia alia praedicamenta et
non est in aliquo uno praedicamento tantum” In Ethic I lect6 n81.
100 Jan A. Aertsen
sico. La cuestión 21 del De veritate trata del bien (De bono); inmediatamente,
en el artículo 1, se pregunta si el bien añade algo al ente.
En este texto, se plantea con claridad el dilema al que conduce la reflexión
sobre el tema de la adición. O el bien añade algo al ente contrayéndolo y de-
terminándolo, en cuyo caso el bien pierde su carácter trascendental y deja de ser
coextensivo con el ente; o el bien no añade nada al ente, en cuyo caso sería una
repetición inútil de lo mismo (nugatorie) hablar de “ente bueno”. Ambas alter-
nativas son inaceptables. Tomás busca una solución en una adición puramente
conceptual –es el tercer modo de adición, que se ha distinguido en este texto
(ver epígrafe II.3)–. Lo que el bien añade al ente es rationis tantum58.
En el segundo texto básico, De veritate, q1 a1, el problema de la adición se
plantea especialmente en las objeciones. La cuestión “¿Qué es la verdad?”, no
tiene la forma habitual (posición-negación) de la quaestio disputata, sino que a
partir de las objeciones parece que la cuestión realmente disputada es “si la
verdad es del todo igual que el ente”. Tras siete objeciones que apoyan la idea
de que la verdad es del todo idéntica al ente, siguen cinco argumentos contrarios
que afirman que son realmente distintos. Si no, sería nugatorio decir “ente ver-
dadero”59. En su respuesta al primer argumento contrario, Tomás recalca que no
es redundante hablar de “ente verdadero”. El motivo de esto no es, sin embargo,
que verdad y bien difieran en realidad (in re), sino que algo que es expresado
por el nombre (nomen) “verdadero” no es expresado por el nombre “ente”60. Ése
es además el núcleo del argumento en el cuerpo de la q1 a1; los otros trascen-
dentales expresan un modo de ente que no es expresado por el nombre (nomen)
“ente” mismo.
Si juntamos las nociones clave de De veritate, q21 a1 y q1 a1, obtenemos la
tríada: nomen-ratio-res. En esta tríada reconocemos el modelo semántico que
Aristóteles desarrolló en el comienzo de su Perihermeneias (16a 3). El núcleo
de este modelo es que las palabras no significan inmediatamente las cosas, sino
a través de la concepción del intelecto61. Las palabras significan las cosas según
58
De Ver q21 a1: “et ideo oportet quod vel nihil addat super ens vel addat aliquid quod sit in
ratione tantum; si enim adderet aliquid reale oporteret quod per rationem boni contraheretur ens
ad aliquod speciale genus. Cum autem ens sit id quod primo cadit in conceptione intellectus, ut
Avicenna dicit, oportet quod omne aliud nomen vel sit synonymum enti, quod de bono dici non
potest cum non nugatorie dicatur ens bonum, vel addat aliquid ad minus secundum rationem: et
sic oportet quod bonum ex quo non contrahit ens addat aliquid super ens quod sit rationis
tantum”.
59
De Ver q1 a1 sed contra 1: “nugatio est eiusdem inutilis repetitio’; si ergo verum esset idem
quod ens, esset nugatio dum dicitur ens verum, quod falsum est; ergo non sunt idem”.
60
De Ver q1 a1 ad1 (en contra).
61
Cfr. In Peri Her I lect2 n5.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 101
el modo en que son comprendidas por el intelecto. Aquello que el intelecto con-
cibe de la cosa, es la ratio, que es inmediatamente significada por el nombre62.
El nombre “hombre”, por ejemplo, expresa por su significación la esencia del
hombre como tal. La ratio es habitualmente idéntica a la definición (ratio enim
quam significat nomen est definitio)63. El reconocimiento que hace Tomás de
que el primer término es más comprehensivo, es importante para el tema de los
trascendentales. Incluso algo que no pueda ser definido, como los genera gene-
ralissima, tiene una ratio, que es significada por el nombre de esa cosa64.
Este modelo semántico desempeña una función central en la obra de Tomás.
El ejemplo más notable es una extensa quaestio en su comentario al primer
libro de las Sentencias (d2 q1 a3), que, como ha demostrado A. Dondaine, To-
más insertó en el comentario con posterioridad. En esta cuestión, Tomás quiere
dejar claro que muchos de los atributos adscritos a Dios, como la sabiduría y la
bondad, son en Dios uno in re, pero diferentes en concepto (ratione). Con este
fin, discute por extenso las relaciones entre nomen, ratio y res. Parece que To-
más otorga un gran valor a esta exposición debido a que destaca que la
comprensión de lo que se dice en el primer libro depende casi enteramente de la
comprensión de estas relaciones65.
La tríada nomen-ratio-res es también el modelo según el cual Tomás consi-
dera la identidad y la diferencia entre los trascendentales. Sin embargo, añade al
modelo aristotélico un elemento destacado de la lógica terminista medieval. To-
más mismo hace hincapié en que “respecto a las propiedades del lenguaje, debe-
ría prestarse atención no sólo a la cosa significada (res significata), sino tam-
bién al modo de significar (modus significandi)”. Por ejemplo, el nombre “hom-
bre” significa la esencia del hombre, pero significa la naturaleza humana en un
supuesto66. El modo de significación de “hombre” es concreto: significa la for-
ma común o naturaleza en un suppositum. El término concreto puede, por tanto,
“suponer” o estar por todo lo contenido bajo esa naturaleza.
El análisis más completo de Tomás de las relaciones entre los trascendenta-
les no viene en las exposiciones del De veritate, sino más bien en el primer
texto básico, el comentario al primer libro de las Sentencias (d8 q1 a3). Com-
para los nombres “ente”, “bien”, “unidad” y “verdad” entre ellos en dos senti-
62
STh I q13 a4: “ratio enim quam significat nomen, est conceptio intellectus de re significata
per nomen”.
63
STh I q13 a1. Cfr. In Met IV lect16 n733.
64
In I Sent d2 q1 a3.
65
In I Sent d2 q1 a3: “ex hoc pendet fere totus intellectus eorum quae in I libro dicuntur”. Cfr.
A. Dondaine, “Saint Thomas et la dispute des attributs divins”, Archivum fratum praedicatorum,
1938 (8), pp. 253-262.
66
STh I q39 a4.
102 Jan A. Aertsen
dos, que hacen explícita la doble relación entre los trascendentales formulada
primeramente por Felipe el Canciller. En primer lugar, los nombres pueden
compararse secundum suppositum; “en este sentido, son convertibles (conver-
tuntur) entre ellos, son idénticos en el supuesto, y nunca abandona el uno al
otro”67. La identidad real entre los trascendentales se expresa por su convertibi-
lidad, que resulta de su comunidad. En contraste con las categorías, los trascen-
dentales no se excluyen entre sí, sino que se incluyen. Complementando el
enunciado que dice que los trascendentales son idénticos in supposito, Tomás
emplea también la expresión de que ellos “son convertibles in subjecto” (por
ejemplo, Summa theologiae, II-II, q109 a2 ad1) y “son idénticos secundum
rem” (por ejemplo, Summa theologiae, I, q5 a1).
En estas formulaciones están conectados entre sí dos modelos diferentes: el
de la significación y el de la predicación. El primer modelo concierne a la rela-
ción semántica de nomen y res y el modo de significar algo como un supposi-
tum; el último modelo concierne a la relación de sujeto y predicado en una pro-
posición. Ahora bien, en toda predicación, incluso en la predicación per acci-
dens, (por ejemplo, “un hombre es blanco”), hay una identidad en el sujeto o
supuesto68. Esta identidad externa no es significada, obviamente, cuando se dice
que los trascendentales son idénticos in supposito. La naturaleza de su identidad
aparece desde la predicación convertible de ambos69. Sin embargo, la converti-
bilidad tiene dos formas. Algunos términos son convertibles porque son sinóni-
mos, como “túnica” y “gramalla”. Otros términos son convertibles no porque
sean sinónimos, sino porque son idénticos en el sujeto o supuesto. Ese es el caso
de los nombres trascendentales70. La distinción entre los dos tipos de converti-
bilidad se basa en una regla general de la teoría de la predicación, a saber, que
los sujetos se toman materialiter, esto es, refiriéndose al supuesto; al contrario,
el predicado se toma formaliter, esto es, refiriéndose a la naturaleza significa-
da71. La identidad de los trascendentales es material: la extensión de sus supues-
tos es la misma. Lo que es ente es bueno y lo que es bueno es ente.
67
In I Sent d8 q1 a3: “et sic convertuntur ad invicem, et sunt idem in supposito, nec unquam
derelinquunt se”.
68
Cfr. STh I q13 a12.
69
Tomás relaciona convertibilidad con predicación. Ver De Ver q1 a2 ob2: “converti enim est
conversim praedicari”.
70
Cfr. In Met IV lect2 n548.
71
STh III q16 a7 ad4: “terminus in subiecto positus tenetur materialiter, idest pro supposito:
positus vero in praedicato, tenetur formaliter, idest pro natura significata”. STh I q13 a12. Cfr.
STh II-II q47 a4: “Bonum autem potest dici dupliciter: uno modo, materialiter, pro eo quod est
bonum; alio modo, formaliter, secundum rationem boni”.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 103
En los tres textos básicos Tomás presenta una derivación de los trascenden-
tales: una consideración de cómo ens es determinado por los otros communia.
Su sistematización en De veritate q1 a1, es llamada por los historiadores moder-
nos una “deducción”, en analogía con la deducción kantiana de los conceptos a
priori75. Sin embargo, Tomás nunca afirma que la necesidad de las series de
primeros conceptos pueda ser demostrada exclusivamente sobre las bases de las
funciones lógicas de la razón. Consideraremos las derivaciones de Tomás una
después de otra y, después, determinaremos las similitudes y diferencias entre
ellas.
La exposición de los modos generales que siguen a cada ente, está cuidado-
samente estructurada en De veritate, q1 a1. El principio ordenador y primario de
Tomás es que el modo de ente que se exprese pertenece o bien a todo ente en sí
72
De Ver q21 a3 ad5: “cum autem comparamus intentionem boni et veri, intentio sumitur pro
ratione quam significat definitio”.
73
In I Sent d8 q1 a3: “alia […] addunt super ens, non quidem naturam aliquam, sed rationem”.
74
De Pot q9 a7 ad13: “unum et ens convertuntur secundum supposita; sed tamen unum addit
secundum rationem, privationem divisionis; et propter hoc non sunt synonyma, quia synonyma
sunt quae significant idem secundum rationem eamdem”.
75
Cfr. S. Breton, “L’idée de transcendental”, p. 57.
104 Jan A. Aertsen
mismo (in se), bien en relación a otro (in ordine ad aliud)76. El primer grupo de
trascendentales se subdivide de nuevo, puesto que de cada ente considerado en
sí mismo puede ser afirmado o negado algo. Positivamente puede decirse que
todo ente tiene cierto contenido, una esencia, y ésta es expresada por el nombre
“cosa” (res). La distinción entre “ente” y “cosa” es que el nombre ens se deriva
del acto de ser (actus essendi), mientras que el nombre res expresa la quididad o
esencia de algo. En este punto, Tomás indica resumidamente lo que considera la
ratio del ente; por el acto de esse algo es ente (ens) y así es denominado. Ne-
gativamente puede decirse de todo ente que es indiviso. Este modo de ente es
expresado por el nombre “uno” (unum), puesto que uno no es sino ente indiviso
(ens indivisum)77.
Con respecto al segundo grupo de trascendentales, los relacionales, Tomás
introduce nuevamente una subdivisión. La relación de un ser con otro puede
considerarse, en primer lugar, según su división (secundum divisionem). Este
aspecto se expresa por el trascendental “algo” (aliquid), un nombre que signi-
fica literalmente “otro que” (quasi aliud quid). Este trascendental es descrito
por Tomás con la segunda de las enunciaciones con que expresaban, tanto Ale-
jandro de Hales como Alberto Magno, el contenido del concepto “uno”: “ser in-
diviso en sí mismo y dividido de otros”. Tomás escinde esta descripción en dos
partes y reserva la última para el contenido de aliquid: “ente es llamado algo en
la medida en que es dividido de otros”78.
Como complemento a éste, hay un modo relacional más positivo de ente, a
saber, la conformidad (convenientia) de un ente con otro. La condición para tal
relación es que algo sea conveniente por naturaleza para conformarse a cada en-
76
H. Seidl, “Die aristotelischen Quellen zur Transzendentalien-Aufstellung bei Thomas von
Aquin, De veritate, q1, art. 1”, Philosophisches Jahrbuch, 1973 (80), pp. 166-171, mantiene que
la identidad y la diferencia de los trascendentales con respecto al ser son los criterios para su
ordenamiento. Pero esta interpretación parece errónea ya que la identidad secundum rem y la
diferencia secundum rationem son características para todos los trascendentales en general y
preceden a su división.
77
De Ver q1 a1: “si primo modo, hoc est dupliciter quia vel exprimitur in ente aliquid
affirmative vel negative; non autem invenitur aliquid affirmative dictum absolute quod possit
accipi in omni ente nisi essentia eius secundum quam esse dicitur, et sic imponitur hoc nomen res,
quod in hoc differt ab ente, secundum Avicennam in principio Metaphysicae, quod ens sumitur ab
actu essendi sed nomen rei exprimit quiditatem vel essentiam entis; negatio autem consequens
omne ens absolute est indivisio, et hanc exprimit hoc nomen unum: nihil aliud enim est unum
quam ens indivisum”.
78
De Ver q1 a1: “si autem modus entis accipiatur secundo modo, scilicet secundum ordinem
unius ad alterum, hoc potest esse dupliciter. Uno modo secundum divisionem unius ab altero et
hoc exprimit hoc nomen aliquid: dicitur enim aliquid quasi aliud quid, unde sicut ens dicitur
unum in quantum est indivisum in se ita dicitur aliquid in quantum est ab aliis divisum”.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 105
te. El alma humana es tal entidad; según Aristóteles (De anima, III, 8, 431b 21)
ella es “en cierto sentido todas las cosas”79. Esta conformidad puede verse como
una explicación y consecuencia de la resolutio en una primera concepción. El
ente es lo primero conocido, lo cual significa que es el objeto propio del inte-
lecto. Cuando Tomás establece que el alma tiene una apertura a todo lo que es,
entonces se expresa una “conformidad” entre espíritu y ente que ya estaba im-
plícita en la tesis de que el ente es lo primero conocido. Esta conformidad es
doble, puesto que en el alma hay facultad cognoscitiva y facultad apetitiva. La
conformidad del ente con el apetito se expresa con el nombre de “bien”, su con-
formidad con el intelecto con el nombre de “verdad”80. Con esto, se completa la
derivación de los trascendentales; el resto del argumento se centra en la defini-
ción de “verdad”.
La sistematización que da Tomás de los modos generales de ente en el De
veritate, q1 a1, puede resumirse esquemáticamente como sigue:
afirmativo: res
en sí mismo
negativo: unum
79
De Ver q1 a1: “alio modo secundum convenientiam unius entis ad aliud, et hoc quidem non
potest esse nisi accipiatur aliquid quod natum sit convenire cum omni ente; hoc autem est anima,
quae ‘quodam modo est omnia’, ut dicitur in III De anima”.
80
De Ver q1 a1: “in anima autem est vis cognitiva et appetitiva; convenientiam ergo entis ad
appetitum exprimit hoc nomen bonum, ut in principio Ethicorum dicitur quod ‘bonum est quod
omnia appetunt’, convenientiam vero entis ad intellectum exprimit hoc nomen verum”.
106 Jan A. Aertsen
no pueden añadir nada al ente excepto una relación81. Esta relación es una rela-
ción de razón, no una relación real, ya que la relación real es una de las catego-
rías que contraen al ente82. La relación de razón tiene lugar cuando la relación
consiste en una dependencia, y ésta no es mutua. El sujeto de la relación no
depende realmente de aquello con lo que está relacionado, pero no a la inversa.
Tal relación no recíproca se encuentra en todos los casos en los que las cosas
están relacionadas como perfectivas y perfectibles. Por tanto, “verdad” y “bien”
deben añadir al concepto de ente la relación de aquello que perfecciona (res-
pectum perfectivi)83.
Ahora bien, en cualquier ente han de considerarse dos aspectos: el carácter
inteligible de su especie (ipsam rationem speciei) y el acto mismo de ser (ipsum
esse), por el cual subsiste en esa especie. Por consiguiente, un ente puede ser
perfectivo de dos formas. (i) Puede ser perfectivo sólo según su especie. En este
sentido, el intelecto es perfeccionado, puesto que un ente no está en el intelecto
según su propia existencia natural, sino de una manera espiritual. Según este
modo de perfeccionar, la “verdad” añade algo al ente. (ii) Un ente puede ser
perfectivo de otro no sólo según el aspecto inteligible de su especie, sino tam-
bién según el acto de ser (esse) que tiene en realidad. Este modo de perfeccionar
es expresado por “el bien”, pues en tanto que lo verdadero está en la mente, el
bien está en las cosas84.
La derivación de los trascendentales hecha por Tomás en De veritate, q21
a1, puede presentarse esquemáticamente como sigue:
81
De Ver q21 a1: “id autem quod est rationis tantum non potest esse duplex, scilicet negatio et
aliqua relatio […]. Sed verum et bonum positive dicuntur; unde non possunt addere nisi
relationem quae sit rationis tantum”.
82
De Ver q21 a1 ad3: “omnis relatio realis est in genere determinato, sed relationes non reales
possunt circuire omne ens”.
83
De Ver q21 a1: “illa autem relatio […] invenitur esse rationis tantum secundum quam dicitur
referri id quod non dependet ad id ad quod refertur, sed e converso cum ipsa relatio quaedam
dependentia sit […]. Et ita est in omnibus aliis quae se habent ut mensura et mensuratum, vel
perfectivum et perfectibile. Oportet igitur quod verum et bonum super intellectum entis addant
respectum perfectivi”.
84
De Ver q21 a1: “in quolibet autem ente est duo considerare, scilicet ipsam rationem speciei et
esse ipsum quo aliquid subsistit in specie illa. Et sic aliquod ens potest esse perfectivum
dupliciter: uno modo secundum rationem speciei tantum, et sic ab ente perficitur intellectus qui
percipit rationem entis, nec tamen ens est in eo secundum esse naturale; et ideo hunc modum
perficiendi addit verum super ens. […] Alio modo ens est perfectivum alterius non solum
secundum rationem speciei sed etiam secundum esse quod habet in rerum natura, et per hunc
modum est perfectivum bonum; bonum enim in rebus est ut Philosophus dicit in VI
Metaphysicae”.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 107
85
In I Sent d8 q1 a3: “alia vero quae diximus, scilicet bonum, verum et unum, addunt super ens,
non quidem naturam aliquam, sed rationem: sed unum addit rationem indivisionis; et propter hoc
est propinquissimum ad ens, quia addit tantum negationem: verum autem et bonum addunt
relationem quamdam; sed bonum relationem ad finem, verum relationem ad formam exemplarem;
ex hoc enim unumquodque verum dicitur quod imitatur exemplar divinum, vel relationem ad
virtutem cognoscitivam”.
86
Cfr. De Ver q1 a10 ad2: “sed aliquo modo verum se habet ad ens per modum differentiae
sicut et bonum, in quantum videlicet exprimunt aliquid circa ens quod nomine entis non
exprimitur: et secundum hoc intentio entis est indeterminata respectu intentionis veri”.
108 Jan A. Aertsen
87
Avicena, Liber de philosophia prima, I, c. 5 (ed. Van Riet, p. 34): “Ens vero et aliquid sunt
nomina multivoca unius intentionis”.
88
La primera propuesta se encuentra en J. F. Courtine, Suarez et le système de la métaphysique,
Paris, 1990, p. 361, la segunda en una reseña anónima en Rassegna di letteratura tomistica, vol.
8, p. 44.
89
De Pot q9 a7 ad6: “oportet autem quod alia tria super ens addant aliquid quod ens non
contrahat […]. Hoc autem esse non potest nisi addant aliquid secundum rationem tantum; hoc
autem est vel negatio […] vel relatio ad aliquid [para esta lectura, ver R. W. Schmidt, The
Domain of Logic according to St. Thomas Aquinas, La Haya, 1966, p. 91, n. 48] quod natum sit
referri universaliter ad ens; et hoc est vel intellectus, ad quem importat relationem verum, aut
appetitus, ad quem importat relationem bonum”. Las quaestiones disputatae fueron defendidas en
Roma en 1265-66 (ver, para esta datación, J. A. Weisheipl, Friar Thomas d’Aquino, p. 363).
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 109
7. Evaluación
En este capítulo se han analizado tres textos en los que Tomás presenta una
exposición general de los trascendentales. La comparación con las teorías de
Felipe el Canciller, Alejandro de Hales y Alberto Magno, tratadas en el capítulo
anterior, muestra que el texto primario, De veritate, q1 a1, contiene varios ele-
mentos nuevos.
Tomás no simplemente da por supuesto el hecho de que haya commu-
nissima, y razona a partir de esta suposición. En lugar de ello, procura mostrar
su necesidad. Desarrolla su teoría de los trascendentales desde una perspectiva
cognoscitiva, de la que ya había encontrado indicios en sus predecesores. Su
método es un análisis reflexivo del conocimiento humano, una resolutio de
nuestros conceptos en concepciones primeras. Quizá sea sorprendente encontrar
tal perspectiva cognoscitiva en la Edad Media, ya que los estudios comparativos
de la filosofía trascendental de Kant y el pensamiento trascendental medieval,
de ordinario hacen hincapié en el carácter ontológico de éste último. Sin em-
bargo, para Tomás, los trascendentales son los prima del orden cognoscitivo, el
fundamento del conocimiento racional.
La primera concepción del intelecto es “ente”. Éste puede ser explicado por
sus modos. La distinción entre modos especiales o categoriales y modos gene-
rales de ente, es fundamental para tal explicación modal. Esta distinción co-
mienza a sobresalir más claramente en Tomás que en sus predecesores; su no-
vedad es también manifiesta por el surgimiento de un nuevo término filosófico,
transcendentia. En De veritate, q1 a1, se presentan, por vez primera, seis tras-
cendentales. Los modos generales de ente explicados por los otros trascenden-
tales manifiestan las diferentes “caras” del ente. Son una explicación del ente
por respecto a su realidad (res), indivisibilidad (unum), división de otros (ali-
quid), cognoscibilidad (verum) y apetibilidad (bonum).
¿Hasta qué punto De veritate, q1 a1, da una visión completa de los modos de
ente? Tomás sabe muy bien que Aristóteles, en su Metafísica (V, c. 7), propone
“otro modo de ente” en adición al ente categorial que existe fuera de la mente, y
que es “ente perfecto”, es decir, ente en la mente90. Pero su estudio no menciona
este modo de ente y no explica su relación con el ente trascendental. Sin embar-
go, esto no quiere decir –como veremos en el capítulo VI–, que Tomás ignore el
modo mental del ente, ya que lo discute en el marco de su tratamiento de la
verdad.
90
In Met V lect9 n889: “primo distinguit ens, quod est extra animam, per decem praedicamenta,
quod est ens perfectum. Secundo ponit alium modum entis, secundum quod est tantum in mente”.
110 Jan A. Aertsen
91
Cfr. M. Heidegger, Being and Time (traducción inglesa de J. Macquarrie y E. Robinson), New
York y Evanston, 1962, p. 34.
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 111
92
J. F. Courtine, Suarez et le système de la métaphysique, p. 360.
93
In Post Anal I lect20 n171.
94
In Met, prol.: “dicitur enim […] Metaphysica, in quantum considerat ens et ea quae
consequuntur ipsum. Haec enim transphysica inveniuntur in via resolutionis, sicut magis
communia post minus communia”; In de Trin q6 a1.
95
A. J. Reimers, “St. Thomas’s Intentions at De veritate 1,1”, Doctor communis, 1989 (42), pp.
175-183.
112 Jan A. Aertsen
guna parte se refiere al orden real, salvo en un solo aspecto. La única excepción
es la afirmación de que “el alma es en cierto modo todas las cosas”. Esta inter-
pretación del texto es también incorrecta. Una característica esencial del De
veritate, q1 a1, es la explicación modal del ente. Tanto las categorías como los
trascendentales expresan modos de ente; no son, como sugiere este autor, “mo-
dos de expresión”.
Después, el artículo de Reimer da un giro. Aunque el propósito del De veri-
tate, q1 a1, es lógico y no ontológico, esto no significa que el texto no sea meta-
físico. Trata de algunos conceptos fundamentales de la metafísica y sienta los
supuestos lógicos para ulteriores consideraciones ontológicas. Los argumentos
de Tomás llevan a establecer reglas para utilizar cada uno de los nombres tras-
cendentales. Buscan comprobar en cada caso la ratio del término correspon-
diente.
Esta interpretación hace resaltar la función central de la ratio en el texto. Su
prioridad, sin embargo, no deriva de la intención que tenga Tomás de establecer
un “vocabulario básico”. La función de la ratio está conectada con el modelo
semántico de nomen-ratio-res que Tomás utiliza para resolver el problema de la
adición. Los trascendentales expresan modos de ente añadiendo algo al ente
secundum rationem. La teoría de los trascendentales es literalmente una ontolo-
gía.
Al final de su artículo, Reimers afirma que la teoría de los trascendentales no
es el centro ontológico de gravedad para la metafísica de Tomás. En último
término, el fundamento de estos predicados no es algo intrínseco a ellos; más
bien reside en el hecho de que Dios es directamente el autor del ente, el princi-
pio de la inteligibilidad y de la bondad. Una crítica de este argumento requeriría
una extensa exposición sobre la concepción metafísica de Tomás. Sin embargo,
queremos recalcar inmediatamente, un aspecto que concierne a los tres textos:
la ausencia de una base teológica de los trascendentales.
Partiendo de las discrepancias con Oeing-Hanhoff y Reimers, queda claro
que para comprender la exposición de Tomas en De veritate, q1 a1, es necesario
considerar la teoría de los trascendentales dentro de un marco filosófico más
amplio. Emprendemos tal consideración en el capítulo III, donde hablamos so-
bre la relación entre la metafísica y esta teoría. Allí se presentan de nuevo varios
temas abordados en el presente capítulo, como el método de resolución y el
problema de la adición.
2. Un momento esencial en la teoría de los trascendentales es la primacía del
ente. El ente es la primera concepción del intelecto; el conocimiento humano es
una comprensión del ente. Sin embargo, en los tres textos básicos Tomás no
dice casi nada sobre las razones por las que el ente goza de primacía, sobre el
modo en que el ente es conocido por el hombre, o sobre la ratio de ente. Por
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 113
96
M. Heidegger, Being and Time, pp. 21-23.
114 Jan A. Aertsen
97
De Ver q21 a3: “unde istorum nominum transcendentalium talis est ordo, si secundum se
considerentur, quod post ens est unum, deinde verum post unum, deinde post verum bonum”.
98
N. del E. Las Disputationes Metaphysicae de Suárez fueron publicadas diez años más tarde
que la Disputatio Metaphysica de ente et eius proprietatibus… de transcendentibus (1587), obra
de Diego Mas que está dedicada íntegramente al orden de los trascendentales y que constituye por
sí misma una aportación sistemática completa a dicho tema (cfr. nº 47 de esta colección con la
versión castellana y el texto latino de dicha obra).
II. Estudio general de Tomás sobre los trascendentales 115
99
Cfr. J. A. Aertsen, “Good as Transcendental and the Transcendence of the Good”, en S.
MacDonald (ed.), Being and Goodness, pp. 56-73.
116 Jan A. Aertsen
100
J. J. E. Gracia, “The Transcendentals in the Middle Ages: An Introduction”, Topoi, 1992 (11,
nº 2), (The Transcendentals in the Middle Ages), p. 115.
101
La misma idea de la trascendentalidad se encuentra en J. Owens, An Elementary Christian
Metaphysics, Houston, 1985 (reimpresión de la edición de 1963), p. 111: “it runs through all the
categories and extends beyond to their first cause”.
102
Los medievales no mantuvieron, como propone Gracia, que “en cuanto que Dios es un ser, las
categorías se aplican probablemente a Él (es decir, Él es una sustancia, etc.)”. Dios no es un
género.