El Sacramento del Santo Matrimonio
Rito que se utiliza para los Esponsales
Después de la Divina Liturgia, mientras el sacerdote
permanece en el santuario, los que tienen el propósito de
unirse se presentan ante las Puertas Santas, el hombre a la
derecha y la mujer a la izquierda. Y sobre el lado derecho
de la Santa Mesa se colocan dos anillos, uno de oro y el
otro de plata, el de plata permanece a la derecha y el de
oro a la izquierda. Luego el sacerdote signa la cabeza de
los novios tres veces, y les entrega unas velas encendidas,
y los conduce dentro del Templo incensando en forma de
cruz, entonces el diácono dice:
Bendice, padre.
Sacerdote: Bendito nuestro Dios eternamente, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
En paz al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz del mundo entero, por la prosperidad de las
santas iglesias de Dios, y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por lo que en ella entran con fe,
devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por nuestro señor su beatitud (N…) y por nuestro señor su
gracia (N…), por el honorable presbiterado y el diaconado
en Cristo, por todo el clero y por todo el pueblo, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por el siervo de Dios (N…) y por la sierva de Dios (N…),
quienes ahora se dan en compromiso uno a otro, y por su
salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda hijos para la sucesión de
generación, y por todos los deseos que sean para
salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les envíe de lo alto el perfecto amor, paz y
asistencia, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que ellos sean preservados en unanimidad y una fe
firme, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que sean bendecidos con una vida sin vergüenza, al
Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que el Señor nuestro Dios les conceda un honorable
matrimonio y un lecho sin mancilla, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que seamos libre de toda tribulación, ira, peligro y
necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros, y guárdanos
Dios por tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada,
Bienaventurada, Gloriosa Señor nuestra, Teotókos y
siempre Virgen María, con todos los santos,
encomendémonos nosotros mismos, unos a otros, y toda
nuestra vida a Cristo nuestro Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Dios eterno, quien trae las cosas que están divididas a
la unidad y que impone a este un indisoluble vinculo
de amor, que bendijiste a Isaac y Rebeca, y los declaraste
herederos de la promesa; Tú mismo bendice a estos tus
siervos (N…) y (N…), conduciéndolos a toda obra buena.
Porque Tú eres Dios misericordioso, amante de los
hombres, y te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Paz a todos
Coro: Y con tu espíritu
Diácono: Inclinemos nuestras cabezas ante el Señor
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote:
eñor Dios nuestro, que has desposado a la Iglesia
como una virgen pura de entre los gentiles; Bendice
estos esponsales y únelos y mantén a estos tus siervos en
paz y unanimidad.
Porque Te pertenece toda gloria, honor y adoración a Ti,
Padre, Hijo, y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Entonces el sacerdote toma los anillos y le entrega el de
oro al hombre y el otro de plata a la mujer. Y le dice al
hombre:
El siervo de Dios (N…) se compromete con la sierva de
Dios (N…) en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Y le dice a la mujer:
La sierva de Dios (N…) se compromete con el siervo de
Dios (N…) en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Y cuando habla estas cosas a cada uno, hace tres veces la
señal de la cruz con los anillos sobre sus cabezas y se los
coloca en los dedos de su mano derecha. Entonces el que
los compromete cambio los anillos del par de novios.
El Sacerdote recita:
eñor Dios nuestro, que acompañaste al siervo del
Patriarca Abraham a Mesopotamia, cuando fue
enviado a buscar esposa para su señor Isaac, y le revelaste
a Rebeca para ser comprometida, por medio de sacar agua
del pozo, Tú mismo bendice estas esponsales de tus
siervos (N…) y (N…) y confirma las palabras que se han
hablado. Confírmalos en la santa unión que viene de Ti.
Porque Tú desde el principio has creado al macho y a la
hembra, y según Tu palabra la mujer debe unirse al
hombre para la procreación del género humano. Por
tanto, Señor Dios nuestro, que enviaste tu Verdad a Tu
heredad y Tu promesa a tus siervos, nuestros padres,
cuando los has elegido en cada generación, Tú mismo
conserva a tu siervo (N…) y a tu sierva (N…) y confirma su
compromiso en la Fe, y en unanimidad, verdad y amor.
El siervo de Dios (N…) se compromete con la sierva de
Dios (N…) en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Y le dice a la mujer:
La sierva de Dios (N…) se compromete con el siervo de
Dios (N…) en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Y cuando habla estas cosas a cada uno, hace tres veces la
señal de la cruz con los anillos sobre sus cabezas y se los
coloca en los dedos de su mano derecha. Entonces el que
los compromete cambio los anillos del par de novios.
El Sacerdote recita:
eñor Dios nuestro, que acompañaste al siervo del
Patriarca Abraham a Mesopotamia, cuando fue
enviado a buscar esposa para su señor Isaac, y le revelaste
a Rebeca para ser comprometida, por medio de sacar agua
del pozo, Tú mismo bendice estas esponsales de tus
siervos (N…) y (N…) y confirma las palabras que se han
hablado. Confírmalos en la santa unión que viene de Ti.
Porque Tú desde el principio has creado al macho y a la
hembra, y según Tu palabra la mujer debe unirse al
hombre para la procreación del género humano. Por
tanto, Señor Dios nuestro, que enviaste tu Verdad a Tu
heredad y Tu promesa a tus siervos, nuestros padres,
cuando los has elegido en cada generación, Tú mismo
conserva a tu siervo (N…) y a tu sierva (N…) y confirma su
compromiso en la Fe, y en unanimidad, verdad y amor.
De nuevo te suplicamos por los siervos de Dios (N…) y
(N…) que ahora se comprometen.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Sacerdote: Porque eres Dios misericordioso que amas a
los hombres y te rendimos gloria, Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Fin de los Esponsales
Rito de la Coronación
Ahora si en el mismo tiempo desean ser coronados
entrarán al Templo con velas encendidas, precedidos por
el sacerdote con el incensario cantando el salmo CXXVII.
Y el pueblo dirán en cada verso: Gloria a Ti, Señor, gloria
a Ti.
Bienaventurado todo aquel que teme al Señor
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Los que andan en sus caminos.
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Cuando comas el trabajo de tus manos
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Bienaventurado serás y te irá bien.
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu
casa;
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Tus hijos, como plantas de olivo alrededor de tu mesa.
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Así será bendecido el hombre que teme al Señor.
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Bendígate el Señor desde Sión, y que veas el bien de
Jerusalén todos los días de tu vida
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Y que veas a los hijos de tus hijos. La paz sea sobre Israel
+ Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Después, de esto el sacerdote dirige unas palabras de
instrucción a ellos acerca del misterio del Matrimonio,
cómo ellos deben vivir una vida aceptable y honorable
delante de Dios en Matrimonio; y concluyendo esto, el
sacerdote interroga a los novios, diciendo:
¿(N…) tienes una buena y libre voluntad, así como
firme intención de tomar para ti esta mujer de
nombre (N…), que se encuentra aquí ante ti?
Y el novio responde, diciendo:
La tengo, reverendo padre.
El sacerdote pregunta:
¿No te has comprometido con otra mujer?
El novio responde:
No me he comprometido, reverendo padre.
Y enseguida el sacerdote interroga a la novia, diciendo:
¿(N…) tienes una buena y libre voluntad, así como
firme intención de tomar para ti este hombre
llamado (N…), que se encuentra aquí ante ti?
Y la novia responde, diciendo:
La tengo, reverendo padre.
El sacerdote pregunta:
¿No te has comprometido con otro hombre?
La novia responde:
No me he comprometido, reverendo padre.
Sacerdote: Bendito nuestro Dios, eternamente, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Letanía
En paz al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz que de lo alto viene y por la salvación de
nuestras almas, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas
iglesias de Dios y por la unión de todos, al Señor
roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por esta santa casa y por los que en ella entran con fe,
devoción y temor de Dios, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por nuestro señor, su Beatitud (N...), por nuestro señor
Su Gracia (N…), por el honorable presbiterado y el
diaconado en Cristo, por todo el Clero y todo el pueblo,
al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Por los siervos de Dios, (N…) y (N…), quienes ahora se
unen uno a otro en la comunidad del Matrimonio y por
su salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Que este matrimonio sea bendecido como el de Caná de
Galilea, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que puedan ser conservados en castidad, y obtengan
un fruto del vientre para su beneficio, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se regocijen en contemplar a sus hijos e hijas, al
Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda la adquisición de hijos justos y por
una vida sin culpa, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que se les conceda y nos conceda todos nuestros
deseos que sea para la salvación, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Para que sean libres y nos libre de toda aflicción, ira,
peligro y necesidad, al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por tu gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Conmemorando a la Santísima, Inmaculada, Bendita,
gloriosa Señora nuestra, Teotókos y siempre Virgen
María, con todos los Santos, encomendémonos nosotros
mismos y unos a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote: Porque te pertenece toda gloria, honor y
adoración a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
Y el sacerdote recita la siguiente oración.
Dios purísimo y Autor de toda la creación, que, por tu
amor al hombre, transformaste la costilla de nuestro
ancestro Adán en una mujer, y los bendijiste, y dijiste:
"Creced, multiplicaos y dominad la tierra," y por la unión
declaraste que serían un solo cuerpo; por tanto, el hombre
dejará a su padre y madre y se unirá a su mujer y los dos
serán una sola carne; y lo que Dios ha unido, no lo separe
el hombre." Quien también bendijiste a Tu siervo
Abraham y abriste el vientre de Sara, haciendo a Abraham
el padre de muchas naciones. Quien otorgó a Isaac a
Rebeca, y bendijiste a su descendencia; Quien unió a
Jacob con Raquel y desde entonces manifestaste a los doce
patriarcas; uniste a José con Aseneth y como fruto de
generación les diste a Efrén y a Manasés; aceptaste a
Zacarías y Elizabeth y estableciste como su descendencia
al Precursor; Quien de la raíz de Jesé hiciste brotar a la
siempre Virgen, de quien te encarnaste y naciste para la
salvación del género humano; y, por Tu gracia inefable y
abundante bondad, te presentaste en Caná de Galilea y
bendijiste el matrimonio que estaba allí, para que
evidenciarás que la unión es legal y la procreación que de
ella procede son Tu voluntad. Santísimo Maestro, acepta
la oración de nosotros, Tus siervos y con tu invisible
presencia preséntate aquí, así como estuviste allá en Caná
de Galilea, y bendice este matrimonio, y concede a tus
siervos (N…) y (N…) una vida pacífica, largos días,
castidad, amor del uno al otro en el vínculo de la paz,
semilla de larga vida, gracia a sus hijos y una inmarcesible
corona de gloria. Permíteles ser dignos de ver a los hijos
de sus hijos. Conserva su lecho sin mancha y concédeles
el rocío de lo alto del cielo y de la abundancia de la tierra,
llena sus casas con trigo, vino, aceite y con toda cosa
generosa, para que ellos puedan dar a los que están en
necesidad, concédeles también a los que están aquí
reunidos con nosotros todos sus deseos que sean para la
salvación.
Porque Tú eres un Dios misericordioso y compasivo y
amante de los hombres, y Te rendimos gloria juntamente
con Tu Padre que es sin origen y con tu Santísimo Espíritu
bueno y vivificador, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos:
Coro: Señor, ten piedad
Sacerdote:
Bendito eres Tú, oh Señor Dios nuestro, Sagrado
Artífice del místico y puro matrimonio y Legislador
del matrimonio del cuerpo, Tú eres el guardián de la
incorrupción, Tú eres el buen proveedor de los medios
para la vida. Tú mismo ahora, Maestro, quien al principio
creaste al hombre y lo nombraste como rey de la creación,
y dijiste: No es bueno para el hombre que esté solo en la
tierra, hagámosle una ayuda idónea y tomando una de sus
costillas, hiciste a la mujer; y cuando Adán la vio dijo: Esto
ahora es huesos de mis huesos y carne de mi carne; ella
será llamada mujer, porque ella fue tomada del hombre;
por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre y
se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne y lo que
Dios ha unido no lo separe el hombre. Tú mismo ahora,
Maestro, Señor Dios nuestro, envía Tu Gracia celestial
sobre estos tus siervos (N...) y (N…) y concede que, esta tu
sierva en todas las cosas se sujete a su hombre, y a este tu
siervo sea cabeza de la mujer, para que vivan conforme a
tu voluntad. Bendícelos, Señor Dios nuestro, como
bendijiste a Abraham y a Sarah. Bendícelos, Señor Dios
nuestro, como bendijiste a Isaac y a Rebeca. Bendícelos,
Señor Dios nuestro, como bendijiste a Jacob y a todos los
Patriarcas. Bendícelos, Señor Dios nuestro, como
bendijiste a José y a Aseneth. Bendícelos, Señor Dios
nuestro, como bendijiste a Moisés y a Séfora. Bendícelos,
Señor Dios nuestro, como bendijiste a Joaquín y a Ana.
Bendícelos, Señor Dios nuestro, como bendijiste a
Zacarías y a Elizabeth. Presérvalos, Señor Dios nuestro,
como preservaste a Noé en el arca. Presérvalos, Señor
Dios nuestro, como preservaste a Jonás en el vientre de la
ballena. Presérvalos, Señor Dios nuestro, como
preservaste a los tres Santos Infantes del fuego; que
descienda sobre ellos el roció del cielo; que venga la
alegría sobre ellos, la misma que vino a la bendita Helena
cuando halló la Preciosa Cruz. Acuérdate de ellos, Señor
Dios nuestro, como recordaste a tus Cuarenta Santos
Mártires enviándoles coronas desde el cielo. Acuérdate,
oh Dios, de los padres que los han criado, por la oración
de los padres confirma la fundación de la casa. Acuérdate,
oh Dios, de tus siervos los padrinos, quienes se presentan
en esta alegría. Acuérdate, oh Señor Dios nuestro, de tu
siervo (N…) y de tu sierva (N…) y bendícelos. Concédeles
el fruto del vientre, hijos justos y unanimidad de alma y
cuerpo. Exáltalos como los cedros del Líbano y como una
viña bien plantada. Otórgales semillas de trigo, para que,
teniendo de todo suficiente, abunden en toda obra buena
y agradable ante Ti. Que contemplen a los hijos de sus
hijos, como ramas de olivo en derredor de su mesa, y sean
aceptables ante Ti como luminarias que brillan en el cielo
ante Ti, Señor nuestro, y junto contigo sea la gloria, poder,
honor, adoración con Tu Padre que es sin origen y con
Tu Espíritu vivificador, ahora y siempre y por los siglos de
los siglos.
Coro: Amén.
Sacerdote: Al Señor roguemos.
Coro: Señor, ten piedad.
Y otra vez el sacerdote dice esta oración a voz alta:
anto Dios, que formaste al hombre del polvo y que de
su costilla le formaste una mujer y la uniste a él, como
ayuda idónea para él, porque le plació a tu Majestad que
el hombre no estuviese solo en la tierra; Tú mismo Señor,
extiende Tu mano desde tu santa morada y une a tu siervo
(N...) con tu sierva (N...), porque por Ti un mujer es unida
a un hombre. Únelos en unanimidad, corónalos en una
carne, concédeles el fruto del vientre y obtengan hijos
favorecidos.
Porque tuyo es la fuerza, tuyos son el reino, el poder y la
gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Después del amén el sacerdote, tomando las coronas,
corona primero al novio, diciendo:
El siervo de Dios (N…) es coronado para la sierva
de Dios (N…), en el Nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo.
Entonces él corona también a la novia, diciendo:
La sierva de Dios (N...) es coronada para el siervo
de Dios (N...), en el nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo.
Entonces los bendice tres veces repitiendo tres veces:
Oh, Señor Dios nuestro, corónalos con gloria y
honor
Entonces se entona el proquimeno en el tono VIII.
Haz puesto sobre sus cabezas coronas de preciosas
piedras. Ellos pidieron vida de Ti, y Tú se las has dado.
Verso: Porque Tú los bendecirás por los siglos de los
siglos, Tú les harás felices y disfrutaran alegremente con
Tu Rostro.
Lectura de la Epístola del Apóstol San Pablo a los efesios.
(5:20-33)
Sacerdote: Atendamos.
Hermanos: dando siempre gracias por todo al Dios y
Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas
estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor,
porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo
es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su
Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así
también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a
la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, y para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del
agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una
iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa
semejante, sino que fuera santa y sin mancha. Así también
los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos
cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama, pues
nadie odió jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta
y lo cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos
miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por
esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a
su mujer y los dos serán una sola carne. Grande es este
misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia. Por lo
demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer
como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
Aleluya, aleluya, aleluya en el tono quinto
Verso: Nos protegerás, oh Señor, nos conservarás
desde esta generación y por siempre jamás.
Sacerdote: Sabiduría, estemos de pie, escuchemos el
Santo Evangelio. Paz a todos.
Coro: Y a tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan. (Jn. 2:1-11).
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti
Atendamos
En aquel tiempo: al tercer día se celebraron unas bodas en
Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. También
fueron invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Y faltó
vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.
Jesús le dijo: ¿Qué tiene que ver esto con nosotros, mujer?
Aún no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los que
servían: Haced todo lo que él os diga. Había allí seis tinajas
de piedra para agua, dispuestas para el rito de purificación
de los judíos; en cada una de ellas cabían dos o tres
cántaros. Jesús les dijo: Llenad de agua estas tinajas. Y las
llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora un
poco y presentadlo al encargado del banquete. Y se lo
presentaron. Cuando el encargado del banquete probó el
agua hecha vino, sin saber de dónde era (aunque sí lo
sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al
esposo y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino,
y cuando han bebido mucho, el inferior; sin embargo, tú
has reservado el buen vino hasta ahora. Este principio de
señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su
gloria; y sus discípulos creyeron en él.
Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.
Letanía
Digamos todos con toda nuestra alma y con todo nuestro
espíritu, digamos.
Coro: Señor, ten piedad
Señor omnipotente, Dios de nuestros padres, te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad.
Coro: Señor, ten piedad
Ten piedad de nosotros, Dios, según tu gran piedad. Te
suplicamos que nos escuches y tengas piedad
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
De nuevo te suplicamos por piedad, vida, paz, salud,
salvación, visitación, perdón y remisión de los pecados de
los siervos de Dios (N…) y (N…) y de nuestros hermanos
de este santo templo.
Coro: Señor, ten piedad (tres veces)
Sacerdote: Porque Tú eres Dios misericordioso que amas
a los hombres, y Te glorificamos a Ti, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los
siglos.
Coro: Amén.
Al Señor roguemos.
Señor, ten piedad.
El sacerdote dice esta oración:
eñor Dios nuestro, en saludable providencia, te
dignaste en Caná de Galilea en declarar como
honorable el matrimonio con tu presencia; Tú mismo
ahora preserva en paz y unanimidad a tus siervos (N…) y
(N…), a quienes te complaciste en unirlos el uno al otro,
declara su matrimonio honorable; preserva su lecho sin
mancha; complácete que su vida mutua pueda ser sin
culpa y considéralos dignos de obtener madurez de edad,
guardando tus mandamientos con un corazón puro.
Porque Tú eres Dios nuestro, el Dios que tiene piedad y
salva, y Te glorificamos con Tu Padre que es sin origen y
con Tu Santísimo Espíritu, bueno y vivificador, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Amén
Letanía
Socórrenos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos,
Dios, por Tu Gracia.
Coro: Señor, ten piedad.
Que este día entero sea perfecto, santo, pacífico y sin
pecado, al Señor pidamos.
Coro: Concédelo, Señor
Un ángel de paz, guía y custodio de nuestras almas y
cuerpos, al Señor pidamos.
Coro: Concédelo, Señor
Perdón y remisión de nuestros pecados y ofensas, al Señor
pidamos.
Coro: Concédelo, Señor
Cuanto sea bueno y útil para nuestras almas y cuerpo, y la
paz del mundo, al Señor pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Que el tiempo restante de nuestra vida se concluya en paz
y penitencia, al Señor pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Un cristiano fin de nuestra vida, exento de dolor y de
vergüenza, pacífico y una buena defensa, ante el Temible
Tribunal de Cristo, pidamos
Coro: Concédelo, Señor
Habiendo pedido la unión de la fe, la comunión del
Espíritu Santo, encomendémonos nosotros mismos, unos
a otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Señor.
Sacerdote:
Y concédenos, Maestro, que con confianza y sin
condenación, podamos a atrevernos a llamarte Dios
Celestial y Padre, y decirte:
adre nuestro, que estás en los Cielos; santificado sea
Tu Nombre; venga a nosotros Tu Reino; hágase Tu
Voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro
de cada día dánosle hoy; y perdona nuestras deudas, así
como nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos
dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote:
Porque Tuyo son el reino, el poder y la gloria, del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por los
siglos de los siglos.
Coro: Amén.
Paz a todos
Inclinad vuestras cabezas ante el Señor
La copa en común
Entonces se trae la copa en común, y el sacerdote la
bendice diciendo esta oración:
Dios, que por tu poder creaste todas las cosas,
estableciste el universo y adornaste la corona de
todas las cosas por Ti creadas; Tú, con tu bendición
espiritual, bendice también esta copa en común dada por
la comunidad del matrimonio de los que se han unido.
Exclamando:
Porque bendito es Tu Nombre y glorificado tu reino, del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre y por
los siglos de los siglos.
Coro: Amén
Entonces el sacerdote, tomando en su mano la copa
común, se la da a beber tres veces primero al hombre y
luego a la mujer. Y enseguida el sacerdote los toma,
mientras los padrinos sostienen las coronas por detrás, y
los conduce en forma de circulo. Y el sacerdote, o el
pueblo, cantan el siguiente tropario en el tono V.
Isaías, regocíjate, la Virgen concibió, y dio a luz al
Emmanuel, Dios y hombre; Oriente es su nombre,
su grandeza cantamos bendiciendo a la Virgen.
Vosotros santos mártires, que habéis peleado la
buena batalla y han recibido sus coronas, rueguen
al Señor, que salve nuestras almas.
Gloria a Ti, Cristo Dios, blasón de los Apóstoles y
gozo de los Mártires, quienes han predicado la
Trinidad consubstancial.
Entonces tomando la corona del novio dice;
Sé magnificado, oh novio, como Abraham, y
bendecido como Isaac y aumentado como Jacob,
caminando en paz y obrando en justicia los
mandamientos de Dios.
Y entonces toma la corona de la novia, y dice:
Y tú, oh novia, se magnificada como Sarah, y
regocijada como Rebeca y aumentada como
Raquel, siendo alegre con tu marido, y guardando
los senderos de la ley, porque Dios así es
complacido.
Al Señor roguemos
Coro: Señor, ten piedad
El sacerdote dice la oración:
ios, Dios nuestro, que te hiciste presente en Cana de
Galilea y bendijiste el matrimonio que estaba ahí;
bendice también a estos tus siervos, que, por tu
providencia, se han unido en la comunidad del
matrimonio. Bendice sus entradas y sus salidas, llena su
vida con cosas buenas, acepta sus coronas en tu reino
inmaculado y sin mancha, y presérvalos de las ofensas por
los siglos de los siglos.
Coro: Amén
Paz a todos
Coro: Y con tu espíritu
Inclinad vuestras cabezas al Señor.
Coro: A Ti, Señor
El sacerdote recita la oración.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, santísima y
consustancial y vivificadora Trinidad, una Deidad y
Soberanía, los bendiga y les conceda larga vida, hijos bien
favorecidos, progreso en vida y fe, y los llene con todas las
cosas buenas de la tierra y los encuentre dignos de obtener
las bendiciones prometida, por las oraciones de la Santa
Teotókos y de todos los Santos. Amén.
Entonces se acerca y se felicitan y se besan el uno al otro,
y se completa la despedida hecha por el sacerdote:
Sabiduría.
Más honorable que los querubines e incomparablemente
más gloriosa que los serafines, tú que sin mancha has
engendrado a Dios Verbo, verdadera Madre de Dios, te
magnificamos.
Oración para retirar las coronas
Señor Dios nuestro, que bendices la corona del año y
que permitiste que estas coronas fuesen puestas sobre
quienes se han unido uno al otro por la ley del
Matrimonio, conservándolos con la recompensa de la
castidad; porque ellos son puros por la unión legal fijada
por el Matrimonio que viene de Ti. Tú mismo también
bendice el retiro de estas coronas de los que han sido
unidos para estar juntos, y preserva su unión
inquebrantable, para que puedan dar siempre gracias a Tu
Santo Nombre, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Sacerdote: Paz a todos
Señor, tus siervos, habiéndose reunido en concordia y
en cumplimiento a la orden del Matrimonio tal como
en Caná de Galilea, han cumplido los signos ahí
acordados, te glorifican a Ti, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
El sacerdote hace la apolisis
El que por su presencia en Cana de Galilea declaró al
matrimonio como honorable, Cristo verdadero Dios
nuestro, por las intercesiones de su santísima Madre, de
los santos gloriosos y alabadísimos Apóstoles, de los santos
soberanos coronados por Dios e igual a los Apóstoles,
Constantino y Santa Helena; del santo y gran mártir
Procopio, y de todos los Santos, tenga misericordia de
nosotros y nos salve, por Él es Dios bueno que ama a los
hombres.