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Tesis Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado del caño Juan Angola

El estudio analiza la falta de valoración de la naturaleza en Cartagena de Indias a lo largo de su historia, destacando la destrucción de ecosistemas como los manglares y arrecifes coralinos debido a un desarrollo urbano desmedido y corrupción. Se propone un Modelo Tríada de gobernanza que busca integrar la valoración del sistema manglar para promover un desarrollo sostenible en la ciudad, evidenciando la relación entre desigualdad social y problemas ambientales. Los resultados sugieren que este modelo puede ser replicado en otras regiones para mejorar la gestión ambiental y social.

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Tesis Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado del caño Juan Angola

El estudio analiza la falta de valoración de la naturaleza en Cartagena de Indias a lo largo de su historia, destacando la destrucción de ecosistemas como los manglares y arrecifes coralinos debido a un desarrollo urbano desmedido y corrupción. Se propone un Modelo Tríada de gobernanza que busca integrar la valoración del sistema manglar para promover un desarrollo sostenible en la ciudad, evidenciando la relación entre desigualdad social y problemas ambientales. Los resultados sugieren que este modelo puede ser replicado en otras regiones para mejorar la gestión ambiental y social.

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Modelo de valoración sistémica desde

la evaluación integral del manglar


urbanizado del caño Juan Angola,
Cartagena de Indias

Luis Fernando Sánchez Rubio

Universidad Nacional de Colombia - Sede Medellín


Facultad de Minas
Doctorado en Ciencias del Mar
Medellín, Colombia
2019
Modelo de valoración sistémica desde
la evaluación integral del manglar
urbanizado del caño Juan Angola,
Cartagena de Indias

Luis Fernando Sánchez Rubio

Tesis presentada como requisito parcial para optar al título de:


Doctor en Ciencias del Mar

Director:
Carlos Adrián Saldarriaga Isaza
Economista

Línea de Investigación:
Economía y Política
Grupo de Investigación:
Grupo de Estudios Ambientales y Sociopolíticos

Universidad Nacional de Colombia - Sede Medellín


Facultad de Minas
Medellín, Colombia
2019
A mis padres y familia entera, incluyendo a los
verdaderos amigos. Especialmente a mi
esposa Gloria Patricia y mi hija María
Alejandra.

La preocupación es la naturaleza, pero


mientras los seres humanos existamos, creo
que es una obligación como profesionales
cumplir desde nuestras disciplinas con alguna
función social.
Agradecimientos
Al equipo de profesionales que me ha acompañado en esta travesía de más de seis años.
A Magdalena Arrieta, mi secretaria en la Fundación Planeta Azul Caribe (FUPAC). A Ledy
Armírola y Lizeth Castellar, quienes iniciaron como estudiantes de pregrado, y hoy la
primera adelanta su doctorado en España, y la segunda continúa trasegando estos
lugares. A Bella García, quien aporta una dinámica empresarial con su tesis de maestría
basada en este trabajo.

Al Centro de Estudios Económicos Regionales y la biblioteca Bartolomé Calvo del Banco


de la República, por su apoyo. A Victoria Eugenia Tinoco Vergara, por su ayuda como
analista de servicios culturales.

A los profesionales que lideraron el trabajo de recolección de información primaria, los


biólogos: Juan Felipe Restrepo Mesa, experto en avistamiento de aves; Juan Miguel Ayala
Jiménez, experto en captura y trabajo de identificación de peces; Alex Gabb, por su
medición de la estructura del manglar; a César Augusto Aldana Otálora, ingeniero
ambiental especialista en geomática; y la química Lina Atehortua, por su trabajo en la
calidad de aguas. Con igual aprecio, gracias también a los científicos sociales líderes de
la comunidad, Rafael Carballo Posada, Álvaro Méndez Silva y Oswaldo Pérez Ávila, entre
otros.

Al grupo de la comunidad, iniciando con los jóvenes Guardianes Ambientales


Multiplicadores (GAM), de las instituciones educativas públicas y privadas del sector;
algunos siguen nuestros pasos y pronto nos rebasarán. A los muchos líderes sociales, que
para agradecerles me remitiré a las dos organizaciones de la sociedad civil que
inteligentemente han construido —la Fundación Santa Rita para la Educación y Promoción
(FUNSAREP) y la Corporación Ambiental Caño Juan Angola y Manglares
(CORPOMANGOLA).
VIII Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

A las empresas SACSA y ESENTTIA, acompañadas por la Corporación ACTUAR por


Bolívar, que nos ayudaron a cumplir este propósito. A las tres organizaciones suizas, con
Tony Zuber como cabeza, incondicional al frente del enlace de cooperación internacional
con INTERTEAM, AVINA y VOLKART; Christina Kuntz y sus voluntarios, y Daniel Posen y
su esposa Diana, empresarios referentes a quienes colmar las expectativas de la utilidad
del modelo.

Por último y no menos importantes, desde la Universidad Nacional de Colombia, a mi


director Carlos Adrián Saldarriaga Isaza, por sus enseñanzas desde lo académico y porque
creyó en el proyecto. A Doña Patricia Arias, gracias por un apoyo incondicional durante los
momentos administrativos más críticos. Finalmente, a María Victoria Arnedo Martínez, por
su labor de darme a entender más fácil ante quienes me lean.

A todos ustedes, ¡MUCHAS GRACIAS!


IX

Resumen
Este estudio muestra la falta de valoración de la naturaleza durante tres momentos de la
historia de Cartagena de Indias, durante la construcción de la ciudad con material de origen
de arrecifes coralinos; la apertura del canal del Dique hacia la bahía, destruyendo el
ecosistema de coral; y durante el crecimiento actual de la zona urbana sobre los
humedales de la ciudad, destruyendo el manglar, aspecto medido con el análisis
espaciotemporal comparando aerofotografías del área de estudio, representativa de la
ciudad: el caño Juan Angola.

El estudio profundiza sobre la posible relación de la no valoración de la naturaleza con la


problemática socio ambiental de la ciudad actual, encontrando que la desigualdad social,
está relacionada con un desarrollo urbano desmedido exacerbado por la corrupción al
momento de gobernar, que responde a intereses de las élites, no al bien común,
concluyendo que Cartagena es una ciudad fragmentada y dual en crisis ambiental y de
gobernabilidad.

Ante estos hechos, se midieron indicadores de calidad ambiental y se caracterizó un grupo


de líderes del área de estudio, como línea base, construyendo y aplicando con ellos el
Modelo Tríada de gobernanza, con resultados medibles por indicadores de impacto,
concluyendo que la valoración del sistema manglar tiene el potencial para soportar el
Desarrollo Sostenible (DS) para la ciudad basado en ecosistemas, como lo explica el
diagrama de ingeniería de la gobernanza que presenta la posibilidad de escalar la
experiencia a otras áreas del mismo sistema o exportarlo con los ajustes requeridos a otras
regiones.

Palabras clave:

Valoración de la naturaleza, gobernabilidad, modelo de gobernanza, ecosistemas de


manglar.
X

Abstract
This study shows the lack of valuation of nature during three moments in the history of
Cartagena de Indias: during the construction of the city with materials originated in coral
reefs, the opening of the Canal del Dique toward the bay, and during the current
development of the urban zone over the wetlands of the city. These circumstances have
destroyed the mangroves, which was measured using spatial-temporal analysis and
comparison of aerial photographs from the area of study: el Caño Juan Angola, Cartagena
de Indias.

This study further analyzed the possible relation between the lack of evaluation of nature
and the socio-environmental of the actual city. This analysis found that the social inequality
was related to an excessive urban development. This unregulated development was further
exacerbated by the corruption of the government. This responds to the interest of the elite
and no to the common benefit. For these circumstances, Cartagena is considered a
fragmented city and under both government and environmental crisis.

Based on these facts, environmental quality indicators were measured and a group of
leaders from the study area were characterized to establish a baseline. The acquired
information was used to build and apply the model of governance called “Tríada” which
produced measurable per impact indicators. These results showed that the mangrove
system has the potential to support a sustainable development of the city based on
ecosystems. As it is explained by the engineer diagram of the governance, this experience
could be further implemented to other areas of the same system or exported to other
regions with the required adjustments.

Key words:

Valuation of nature, governability, governance model, mangrove ecosystems.


Contenido XI

Contenido
1.Capítulo 1 Desconocimiento histórico y actual del valor del Patrimonio Natural de
Cartagena......................................................................................................................... 5
1.1 Renovación urbana, medio ambiente y desarrollo................................................... 7
1.2 Tres momentos en la historia en que se desconoce el valor del Patrimonio Natural
de Cartagena .............................................................................................................. 12
1.2.1 Cartagena de Indias: una ciudad construida con roca coralina ............................... 12
1.2.2 El canal del Dique, ¿un error histórico? Destrucción del Patrimonio Natural arrecifal
coralino .................................................................................................................... 18
1.2.3 Siglos XX y XXI: el Patrimonio Natural de las zonas de manglar urbano socialmente
no valorado y en destrucción .................................................................................... 28
1.3 Historia del manglar urbano de Cartagena ............................................................ 36
1.3.1 Evolución del sistema, metodología y primeros resultados ..................................... 36
1.3.2 Resultados ............................................................................................................. 37
1.4 Comentarios finales .............................................................................................. 49

2. Capítulo 2 Cartagena frente al reto de buscar su sostenibilidad ........................... 51


2.1 El estado del manglar en Cartagena y su valoración ............................................ 53
2.2 Los problemas sociales y su relación con el manglar ............................................ 62
2.2.1 Desigualdad social ................................................................................................. 63
2.2.2 Falta de políticas sociales ....................................................................................... 67
2.2.3 Factor racial desde la educación, la salud y la infraestructura ....................... 70
2.2.4 Economía y política ....................................................................................... 73
2.3 Comentarios finales.......................................................................................... 74

3. Capítulo 3 Valoración integral del ecosistema de manglar en Cartagena ............. 77


3.1 Medición de la salud del sistema natural .......................................................... 79
3.1.1 Área de estudio.............................................................................................. 80
3.1.2 Condiciones bióticas, metodologías y resultados ........................................... 81
3.1.2.1 Captura de peces .......................................................................................... 82
3.1.2.2 Observación de aves ..................................................................................... 85
3.1.2.3 Medición de manglar ..................................................................................... 99
3.1.3 Condiciones abióticas: metodología y resultados......................................... 104
3.1.3.1 Índice de Calidad de Aguas Marinas (ICAM) ............................................... 104
3.2 Indicadores socioambientales sobre el sistema natural ...................................110
3.2.1 Caracterización socioambiental ................................................................... 110
3.2.2 Condiciones socioambientales, metodología y resultados ........................... 111
3.3 Análisis integral y discusión de resultados ......................................................118
3.3.1 Los peces y el agua ..................................................................................... 119
3.3.2 Las aves y su entorno .................................................................................. 121
3.3.3 El estado del manglar y la gente .................................................................. 125

4.Capítulo 4 Modelo de desarrollo para una ciudad dual basado en el sistema de


manglar ........................................................................................................................ 129
4.1 Los manglares desde los modelos de manejo costero-marino ........................132
4.2 La gobernanza de los sistemas naturales en contextos de ingobernabilidad ...134
4.2.1 Arquitectura de la gobernanza ..................................................................... 138
XII Contenido

4.3 Valoración integral del sistema natural de Cartagena desde los diferentes actores
e intereses comunes: Modelo Tríada ......................................................................... 142
4.3.1 Diseñando el modelo desde componentes arquitectónicos ......................... 142
4.3.2 Construyendo el Modelo Tríada .................................................................. 146
4.3.3 Ensamblaje del Modelo Tríada .................................................................... 149
4.4 Aplicación del Modelo Tríada: Navegando por Cartagena, problemas resultados
y soluciones............................................................................................................... 153
4.4.1 Línea I - Educación ..................................................................................... 155
4.4.2 Línea II - Empresarismo .............................................................................. 156
4.4.3 Línea III - Planeación Participativa .............................................................. 157
4.5 Ingeniería del modelo y monitoreo .................................................................. 157
4.5.1 Modelo de monitoreo ................................................................................... 159
4.6 Comentarios finales ........................................................................................ 161

5. Conclusiones y recomendaciones ........................................................................ 165


5.1 Implementación del Modelo Tríada desde la valoración de Unidades Ecológicas en
una ciudad................................................................................................................. 165
5.2 La apuesta de la ciudad por el turismo consciente............................................... 168
5.2.1 Identificar las Unidades Ecológicas, el empresarismo y el Proyecto Productivo ... 170
5.2.2 Consolidación y formación de nuevos GAM, programa Pacto Pedagógico 3P ..... 171
5.2.3 Seguir el Plan de Desarrollo Ambiental DAI. Planeación Participativa .................. 171
5.2.4 Continuación de la medición de indicadores ambientales y sociales .................... 172
5.3 Consideraciones finales....................................................................................... 172
5.3.1 Rol político ........................................................................................................... 172
5.3.2 Rol científico ........................................................................................................ 173
XIII

Lista de figuras
Figura 1-1: (a) Tamaño de la población en número de habitantes de la ciudad de
Cartagena en el siglo XX. (b) Tasa de crecimiento poblacional en siglo XX. .................. 10
Figura 1-2: Mapa de crecimiento urbano de Cartagena desde la ciudad amurallada. Siglos
XVI y XVII y el vertiginoso crecimiento durante el siglo XX. ............................................ 11
Figura 1-3: Cartagena en 1586, durante la defensa de la ciudad contra las fuerzas
invasoras inglesas. ......................................................................................................... 13
Figura 1-4: Cartagena en 1697. Plano de Luis Chales de Lagrange que identifica algún
tipo de protección vegetal en las orillas de la bahía de Cartagena. ................................ 14
Figura 1-5: Cartagena en 1741. Mapa publicado en Ámsterdam por Cóvens et Mortier del
plano de Cartagena y sus fortalezas. ............................................................................. 15
Figura 1-6: Materiales necesarios para la construcción de la ciudad de Cartagena. ...... 16
Figura 1-7: Ejemplo del uso de la piedra coralina durante la construcción de Cartagena,
sus murallas y fuertes de defensa. ................................................................................. 17
Figura 1-8: Mapa provincias de Cartagena, 1817. ......................................................... 20
Figura 1-9: Diseño del canal del Dique en 1846. ........................................................... 21
Figura 1-10: Proyecto holandés de canalización del Dique y control de sedimentos con
esclusas propuestas, 1887. ............................................................................................ 22
Figura 1-11: Canal del Dique en 1952. .......................................................................... 23
Figura 1-12: Desembocadura del canal del Dique a la bahía de Cartagena. ................. 24
Figura 1-13: Paisajes marinos de aguas oligotróficas y transparentes. ......................... 25
Figura 1-14: Influencia del canal del Dique sobre el área coralina del Parque Nacional
Corales del Rosario y San Bernardo. ............................................................................. 26
Figura 1-15: Cambio en la configuración de la ciudad de Cartagena. ............................ 32
Figura 1-16: Presentación de la intervención de Edurbe en los perfiles de algunas de las
áreas de humedales de la ciudad. .................................................................................. 34
Figura 1-17: Propuesta del proyecto y resultados logrados por incidencia de Asocabrero,
2006. .............................................................................................................................. 35
Figura 1-18: Presentación del área de estudio en el formato de trabajo con ArcGis 10.5.
....................................................................................................................................... 37
Figura 1-19: Aerofotografía 1....................................................................................... 38
Figura 1-20: Aerofotografía 2. Presentación de los cambios en la configuración del caño
Juan Angola. .................................................................................................................. 39
Figura 1-21: Aerofotografía 3. Presentación de los cambios en la configuración del caño
Juan Angola II. ............................................................................................................... 40
Figura 1-22: Ampliación del área de mayor impacto en el caño Juan Angola. ............... 41
XIV Contenido

Figura 1-23: Aerofotografías 4 y 5. Regeneración del manglar y obras complementarias


en los bordes de los dos caños. ...................................................................................... 42
Figura 1-24: Aerofotografía 6. Estado del sistema en 2019. ......................................... 43
Figura 1-25: Aerofotografía 5 y 6. Cabecera de la pista del aeropuerto Rafael Núñez, en
crecimiento por el relleno de las lagunas naturales, 2009-2019. ..................................... 44
Figura 1-26: Representación gráfica de la evolución del caño Juan Angola desde las
variables en estudio. ....................................................................................................... 47
Figura 1-27: Representación gráfica de la evolución del canal paralelo desde las variables
en estudio. ...................................................................................................................... 48
Figura 2-1: Crecimiento de la industria de la camaronicultura sobre el paisaje del manglar
de Barú y canal del Dique, Cartagena, 1986-2003. ......................................................... 58
Figura 2-2: Sistema de manglar urbano, del sistema de cuerpos de agua que une la
ciénaga de la Virgen con la bahía de Cartagena. ............................................................ 60
Figura 2-3: Contraste del progreso de la población urbana por regiones del mundo,
proyecciones al 2050. ..................................................................................................... 65
Figura 2-4: (a) Mapa de la localización de la población afrodescendiente en Cartagena.
(b) Mapa de niveles de pobreza. ..................................................................................... 71
Figura 2-5: Promedio de años de estudio entre los habitantes de dos barrios en Cartagena.
....................................................................................................................................... 72
Figura 3-1: Mapa de localización del área de estudio: Siete barrios alrededor del caño
Juan Angola, Cartagena de Indias. ................................................................................. 80
Figura 3-2: Localización de las cuatro estaciones de medición y recorridos de muestreo
sobre el mapa de localización del área de estudio. ......................................................... 82
Figura 3-3: Dos formas de medir el manglar. ............................................................... 100
Figura 3-4: Formas de medir el DAP en las variadas disposiciones de los árboles de
manglar y otras especies. ............................................................................................. 101
Figura 3-5: Estructura de la vegetación en los transectos realizados para la evaluación de
las condiciones del manglar en el área de estudio. ....................................................... 102
Figura 3-6: Resultado del crecimiento de plántulas de tres de las especies de manglar por
transecto, como representación de la recuperación natural de las especies. ................ 103
Figura 3-7: Resultados del ICAM en época seca, 2019. ............................................... 108
Figura 3-8: Resultados del ICAM en época semihúmeda, 2019. .................................. 109
Figura 3-9: Estado final del caño Juan Angola considerando toda las estaciones en las dos
épocas de estudio. ........................................................................................................ 110
Figura 3-10: Caracterización de la población en tanto a liderazgo comunitario. ........... 112
Figura 3-11: Relación entre lugares de interés emblemático y costumbres tradicionales en
el sector de estudio representativo de Cartagena de Indias. ......................................... 113
Figura 3-12: Acciones de solución identificadas por la comunidad. .............................. 115
Figura 3-13: Formas de aprovechamiento de los servicios ecosistémicos del caño Juan
Angola. ......................................................................................................................... 116
Figura 3-14: Supremacía de las condiciones externas sobre los intereses comunitarios en
los bienes naturales del área de estudio. ...................................................................... 117
Figura 3-15: Condiciones externas adversas a los intereses comunitarios................... 118
Figura 4-1: La arquitectura de la gobernanza en regímenes democráticos. ................. 139
Contenido XV

Figura 4-2: Triángulo de Hierro formado por el Estado con dos de sus tres poderes. ...145
Figura 4-3: Nuevo triángulo de poder. ..........................................................................147
Figura 4-4: Funcionamiento del Modelo Tríada. ...........................................................152
Figura 4-5: Representación de la problemática en el área de estudio desde el N×C. ...154
Figura 4-6: Resultados del desarrollo del proyecto N×C. ..............................................155
Figura 4-7: Ingeniería y base conceptual del Modelo Tríada. ......................................158
Figura 5-1: Implementación Piloto 1 y escalamiento del Modelo Tríada. ......................169
XVI

Lista de tablas
Tabla 1-1: Cálculo de los diferentes tipos de cobertura en hectáreas*. .......................... 45
Tabla 1-2: Porcentajes de cambio en la cobertura de las áreas en estudio. ................... 46
Tabla 2-1: Presencia de áreas y longitud manglar en el sistema de caños y lagos de
Cartagena. ...................................................................................................................... 59
Tabla 2-2: Comparación de las tasas de crecimiento de cinco ciudades para el último
periodo intercensal, 1993-2005. ...................................................................................... 64
Tabla 3-1: Sitios de muestreo con coordenadas y puntos definidos. .............................. 81
Tabla 3-2: Resumen del total de individuos por especie, peso y longitud promedio en
época seca. .................................................................................................................... 83
Tabla 3-3: Resumen del total de individuos por especie, peso y longitud promedio en
época semihúmeda. ........................................................................................................ 84
Tabla 3-4: Especies de peces capturados durante las faenas de pesca con atarraya,
épocas seca y semihúmeda, inicios de 2019. ................................................................. 84
Tabla 3-5: Lista total de especies encontradas, su clasificación y el Índice de Constancia
de cada época. ............................................................................................................... 88
Tabla 3-6: Especies encontradas en el caño Juan Angola durante los recorridos por agua
y tierra, épocas seca y semihúmeda, 2019. .................................................................... 95
Tabla 3-7: Metodología para la realización de análisis fisicoquímicos y microbiológicos en
laboratorio. .................................................................................................................... 105
Tabla 3-8: Escala de calidad, categorías y medidas a adoptar según ICAMPFF. ........... 106
Tabla 3-9: Evaluación de datos sobre parámetros fisicoquímicos para los puntos E1, E2,
E3 y E4 durante el primer periodo del año, época seca. ............................................... 106
Tabla 3-10: Evaluación de datos sobre parámetros fisicoquímicos para los puntos E1,
E2, E3 y E4 durante el segundo periodo del año, época semihúmeda. ......................... 107
Tabla 3-11: Presentación de los tres grupos de problemáticas identificadas en el área de
estudio. ......................................................................................................................... 114
Tabla 4-1: Tipos de gobernabilidad y sus características. ............................................ 135
Tabla 4-2: Indicadores del modelo de monitoreo. ......................................................... 160
Introducción
De un trabajo de investigación que se prolongó durante seis años (2013-2018), los dos
primeros fueron dedicados a reconocer los problemas ambientales contemporáneos del
manglar urbano de Cartagena de Indias. Es así como nace, desde la sociedad civil, una
propuesta de trabajo profesional que busca soluciones de fondo. Se trata de una iniciativa
enfocada en proyectar el sistema de manglar, no ya como un obstáculo, sino como
elemento básico del potencial de desarrollo de una ciudad dual con altos niveles de
corrupción e ingobernabilidad.

El presente estudio integra en su mirada lo ecológico y lo social. Se apoya en la experiencia


de las comunidades que viven su cotidianidad sin entender el valor de los bienes y servicios
del sistema natural de la ciudad; o acaso entendiéndolo como necesario, pero sin que este
represente un recurso para su bienestar inmediato. He aquí la paradoja, pues, por el
contrario, muchas personas continúan viendo el sistema natural como un estorbo y otros,
inclusive, como un riesgo para la seguridad y la sanidad, debido a la presencia de
consumidores de estupefacientes, delincuentes y basuras. Dado que la materia de estudio
se vislumbraba como de gran envergadura y dificultad conceptual, el abordaje del
problema se fue aprovechando desde una mirada compleja, en dos oportunidades.

En 2014, paralelamente a la aprobación del proyecto que dio origen a esta tesis, se diseña
una propuesta para realizar el primer piloto del proyecto Navegando por Cartagena (N×C)1,
centrado en los barrios vecinos del caño Juan Angola. Esta fue respondida por la
comunidad internacional, representada por tres organizaciones suizas —Avina, Volkart e
Interteam—, en busca de un modelo de interés por los valores naturales del manglar para

1 http://navegandoporcartagen.blogspot.com/2018/04/breve-resena-del-proyecto.html
2 Introducción

Cartagena, y para que estos sean apreciados por sus gentes, más que como problema,
como una oportunidad. Este «Proyecto Profesional» se desarrolló entre 2015 y 2018.

Originado desde la sociedad civil, el Proyecto Profesional propuso a las comunidades el


uso sostenible de los cuerpos de agua que rodean Cartagena de Indias, toda vez que su
objetivo primordial es dar a conocer la importancia de estos recursos hídricos; para ello,
invita a volver los ojos al mar y al mangle como elementos naturales ignorados por los
ciudadanos. El propósito general de esto es informar debidamente a la sociedad con el fin
de que el sistema de caños, lagunas y ciénagas se reconozca, cuide, use y respete.

Para este efecto se desarrollaron tres objetivos: (i) Educar desde lo ambiental como base
del proceso, (ii) buscar la sostenibilidad mediante el apoyo a las empresas tradicionales y
hacer nuevas empresas desde el turismo, y (iii) incorporar la participación ciudadana desde
la planeación incluyente para su afianzamiento.

Ahora bien, a este esfuerzo profesional fue necesario darle un soporte académico, razón
por la cual se desarrollar el trabajo de investigación con rigor científico que a continuación
se presenta.

El objetivo general de esta tesis es:

Estructurar un modelo de evaluación y valoración desde la evolución y el estado actual del


sistema natural, su potencial en bienes y servicios ambientales, que tienda a hacer
partícipes de forma equitativa, a los diferentes usuarios actuales y potenciales del área del
manglar urbanizado del caño Juan Angola, Cartagena.

El alcance de este objetivo comprende los siguientes objetivos específicos:

▪ Establecer la degradación histórica y pérdida de área del sistema de caños, lagunas y


ciénagas y su posible relación con el crecimiento poblacional de la ciudad de Cartagena.
▪ Evaluar las condiciones bióticas y abióticas del mangle urbanizado del área de estudio,
para determinar su estado funcional, como sistema natural con capacidad de resiliencia.
▪ Caracterizar la población aledaña al caño e identificar su interacción actual con el
sistema natural, sus imaginarios y las percepciones sobre el mismo.
Introducción 3

▪ Valorar el sistema de manglar urbanizado, desde el concepto integral, teniendo en


cuenta los diferentes intereses de los grupos sociales, usuarios del área de estudio,
desde el enfoque ecosistémico, su manejo y sostenibilidad y la economía ambiental.
▪ Implementar un modelo de monitoreo desde la evaluación y la valoración integral, para
el sistema natural del manglar urbanizado, tendiente a mantener información continua,
útil para el manejo del sistema.

Para el logro de estos objetivos, se desarrollan los siguientes cinco capítulos:

El Capítulo 1 inicia con un razonamiento sobre la falta de valoración histórica de los


sistemas naturales de Cartagena de Indias. Se identifican tres momentos en que se repite
esta situación y, al final, se reafirma con la medición de la pérdida de área foliar y el espejo
de agua, y el avance de la mancha urbana sobre el sistema natural de manglar. Esto último
se logra mediante la sobre posición de fotografías antiguas y recientes del área piloto
escogida, desde la relación de los cambios sociales y ambientales que caracterizan la
ciudad, respondiendo así al primer objetivo específico.

El Capítulo 2 demuestra la realidad del manglar urbano en Cartagena y su relación con la


problemática social local. Así, con base en la capacidad de resiliencia del sistema, se
propone articular la problemática con la búsqueda de soluciones mediante el uso
responsable del mismo como base del desarrollo sostenible de la ciudad.

Seguido, el Capítulo 3 presenta las mediciones actuales de ciertas variables, bióticas y


abióticas, que apuntaban a conocer el estado de salud del sistema natural, cumpliendo con
el objetivo específico 2, para más adelante evaluar la percepción de la población aledaña
al manglar para cumplir el objetivo específico 3.

El Capítulo 4 describe la forma en que se construyó el Modelo Tríada y se muestra el


diagrama de arquitectura de gobernanza, lo que responde al objetivo específico 4 y se
presentan los primeros resultados. Luego se formula un modelo de monitoreo, tendiente a
mantener información continua y útil, susceptible a ser usado en el rastreo del
comportamiento del sistema gracias a la continuidad de la aplicación Modelo Tríada, con
lo que se cumple el objetivo específico 5.
4 Introducción

Para finalizar, el Capítulo 5 expone las conclusiones y recomendaciones del piloto puesto
a prueba con la identificación del proyecto productivo a realizar, con sus características y
propuestas de implementación y escalamiento del modelo de evaluación y valoración que
esboza la presente obra. De igual manera, se contemplan los ajustes correspondientes en
otras áreas del sistema de manglar urbano de Cartagena en las que se pueda aplicar, y/o
en otros sistemas naturales susceptibles a ser probado. Si bien hoy la labor se enfoca en
la ciudad de Cartagena de Indias y sus alrededores, este trabajo aspira a trascender con
una visión dirigida hacia el Gran Caribe y toda Latinoamérica, atendiendo de manera
todavía oportuna a las emergencias ambientales que acosan a la sociedad
contemporánea, tanto a nivel urbano como rural en la región, como a nivel global.
1. Capítulo 1 Desconocimiento histórico y
actual del valor del Patrimonio Natural de
Cartagena
Cartagena de Indias es un centro histórico avalado como Patrimonio de la Humanidad por
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO, 1984). En 2012, esta entidad entregó recomendaciones para el manejo del
patrimonio con enfoque en el paisaje urbano-histórico, entre las que se incluyen: (i)
Estudios exhaustivos y cartografía de los recursos naturales, culturales y humanos de la
ciudad; (ii) consensos mediante la planificación participativa y las consultas de los
interesados sobre qué valores proteger para su transmisión a las generaciones futuras, y
(iii) evaluaciones de la vulnerabilidad de estos atributos a las tensiones socioeconómicas
y los impactos del cambio climático (UNESCO, 2012).

El propósito de este capítulo es demostrar que estos aspectos socioecológicos no se están


aplicando de forma eficaz ni eficiente en esta ciudad; por el contrario, el crecimiento
económico y poblacional de la misma, a lo largo de su historia, ha incidido sobre la
degradación ecológica y la pérdida de área del sistema de caños, lagunas y ciénagas. Aún
más, no se ha iniciado el reconocimiento de los atributos de los recursos naturales y solo
se resaltan los valores arquitectónicos, no se hace partícipe a la población desde los
diferentes grupos de interés y, aunque la ciudad cuente con un Plan de Adaptación al
Cambio Climático (INVEMAR; MADS; Alcaldía Mayor de Cartagena de Indias; CDKN,
2012), poco se ha avanzado en las estrategias de adaptación allí esbozadas. En este
sentido, el presente capítulo analiza las consecuencias de la falta de aplicación de lo
socioeconómico-ambiental, las tres dimensiones del Desarrollo Sostenible, definido así por
6 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

la Comisión Brundtland2, lo cual debe ser tenido en cuenta para la planificación de


cualquier ciudad. En este caso, desde el potencial de sostenibilidad de una ciudad costera
tropical y caribe, con su riqueza natural histórica y sus atributos ecológicos (Díaz & Gómez,
Cambios históricos en la distribución y abundancia de praderas de pastos marinos en la
bahía de Cartagena y áreas aledañas [Colombia], 2003).

Al respecto, desde una perspectiva histórica y compleja, el presente capítulo inicia con la
sección 1.1, una mirada ambiental al desarrollo urbano desde los conceptos modernos
sobre desarrollo de los centros históricos en Latinoamérica y el Caribe. Dicha óptica ofrece
un enfoque ecosistémico que puede incluir conocimientos multidisciplinares,
especializados y científicos, entre los cuales destacan la economía, y las ciencias sociales
y naturales (Guerrero, De Keizer, & Córdoba, 2006). (Andrade, 2007) define el enfoque y
manejo ecosistémico como la confluencia de varias disciplinas que demuestran su
complejidad. Este tipo de análisis se justifica en razón de los distintos atributos del
Patrimonio Natural, vista la dimensión ambiental del desarrollo desde la ciencia de la
ecología, las propiedades ecosistémicos y lo social; lo anterior incluye aspectos culturales
históricos en un escenario que considera las actividades del ser humano en el contexto
espacial e histórico en que vive, donde se combinan lo económico, lo social y lo ambiental
(Department for Communities and Local Government, 2009). Esto se hace considerando
múltiples criterios dentro del marco del desarrollo social durante el crecimiento de la ciudad.

Bajo este marco, en la sección 1.2, se describen los tres momentos en la historia de la
ciudad en que ésta ha desconocido su Patrimonio Natural, que a la vez han sido claves en
su aparente desarrollo. El primero, la construcción del Corralito de Piedra, durante los años

2 La definición de Desarrollo Sostenible más conocida y que se adopta para el presente trabajo, es
la propuesta por la Comisión de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo —conocida
también como Comisión Bruntland (ONU, 1987). En su informe a la Asamblea General de las
Naciones Unidas, titulado Nuestro futuro común, la Comisión definió́ el DS como el «desarrollo que
satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras
de satisfacer las propias». Muchos intentos por promover el Desarrollo Sostenible involucran
estrategias destinadas a definir, y posteriormente monitorear, alguna forma de «límites de
sostenibilidad» (Farrell & Hart, 1998). Este enfoque se apoya en la observación de que los recursos
naturales son finitos y que hay límites a la capacidad de carga de los ecosistemas. Otro abordaje al
DS, que a menudo se vincula de alguna manera con el criterio de los límites de sostenibilidad, es el
de los «objetivos contrapuestos» —competing objectives— que centra la atención en reconciliar las
metas sociales, económicas y ecológicas (Gallopín, 2003).
Capítulo 1 7

1500-1700, cuyo material primordial fue la roca que se produjo durante cientos de años en
los ecosistemas arrecifales coralinos de la bahía de Cartagena y sus alrededores. La
producción de este material se perdió casi en su totalidad para finales del segundo
momento, la construcción del canal del Dique, que inició entre los años 1552-1798,
proyecto necesario para la conectividad fluvial con el interior del país. Se encuentra
históricamente que el uso de esta ecorregión inundable permitía en invierno el transporte
fluvial y en verano el trasporte mixto, es decir, a mula y navegación. Y finalmente el tercer
momento, el actual (1900-2019…), que toca la expansión urbana y el crecimiento de la
ciudad, fenómenos que echan mano de los litorales ubicados alrededor de los cuerpos de
aguas interiores, convirtiéndolos erróneamente en áreas de expansión urbana y
construcción; lo que destruye el Patrimonio Natural de los bordes de manglar,
característico de la ciudad, con consecuencias socio ambientales.

La sección 1.3 relata brevemente la relación entre renovación urbana, medio ambiente y
desarrollo. Incluye los resultados del cálculo de la degradación del sistema cumpliendo con
el objetivo específico 1 del proyecto de tesis, con un análisis espaciotemporal de su
evolución mediante la comparación de aerofotografías. Por último, la sección 1.4 ofrece
algunos comentarios finales.

1.1 Renovación urbana, medio ambiente y desarrollo


En vista de que Cartagena de Indias es Patrimonio de la Humanidad, y comparando su
desarrollo con el proceso de renovación de otros centros históricos en Latinoamérica, se
tiene que el primer problema es la delimitación de dichos epicentros; por lo cual «es
importante presentar una tipología de áreas históricas para entender mejor las diferencias
entre estas y su rol funcional en el pasado y también actualmente» (Mertins, 2006). En el
caso de estudio, se observa esa falta de definición del centro histórico de la ciudad, aspecto
que se desarrolla en el presente aparte.

El límite definido de Cartagena de Indias, actualmente cuidado y protegido, es el


denominado «Corralito de Piedra» y su periferia. Esta es una delimitación reducida que no
permite entender, por ejemplo, que el material de construcción fue extraído de los
alrededores, reflexión necesaria para comprender que su procedencia es de escenarios
naturales de la vecindad. Esto último, al igual que con otros recursos, no ha sido
8 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

reconocido a través de los siglos, y mucho menos valorado. El material con que fueron
construidas las murallas del Centro Histórico, así como muchas de las paredes y muros de
sus casas, no se valora como un recurso natural obtenido de los antiguos ecosistemas
arrecifales de la bahía. De manera similar sucede con los servicios de ese ecosistema,
que, por no ser apreciados, no se cuidan donde aún se producen, pese a la conciencia
ambiental que hoy se ha generado, pero que aún falta que actúe.

Los centros históricos se ven como áreas aisladas en las que su renovación obedece a
procesos de desarticulación, degradación y subutilización que impiden su
aprovechamiento efectivo (Vergara, 2006). El mismo autor explica que la renovación,
recuperación, conservación, restauración del patrimonio arquitectónico, urbanístico y
cultural de los centros históricos solo puede lograrse con políticas y acciones integrales,
no aisladas, con soluciones de vivienda, transporte masivo, empleo o recreación. Por lo
tanto, la renovación o conservación de un centro urbano histórico estaría referido, tanto a
los aspectos arquitectónicos y urbanísticos, como al entorno en el que está inserta la
ciudad, incluyendo lo ambiental.

Así como varios de los aspectos descritos por Vergara pueden leerse en el equivocado
desarrollo urbano de Cartagena, el presente trabajo pretende demostrar la poca —o quizás
nula— consideración del Patrimonio Natural, sostenida sistemáticamente durante todos los
tiempos de la ciudad. El propósito es poner de manifiesto el hecho de que esta tradicional
desatención de los recursos naturales locales ha causado la degradación ambiental de
esta urbe tropical con poca cobertura boscosa; asimismo, que se ha generado un cambio
de su fisiografía gracias al crecimiento de grandes construcciones para el turismo que
evidencian la falta de visión, valoración y aprovechamiento integral de los recursos
naturales y los servicios ambientales que deben ser tenidos en cuenta desde el concepto
moderno de uso sostenible.

En La renovación de los centros históricos en Latinoamérica: fases —conceptos—


estrategias se diferencian tres motivos de la renovación urbana: (i) Conservación de
monumentos por motivo cultural e histórico, (ii) revalorización y revitalización de los centros
históricos, totalmente o por partes, ya sea por motivos urbanístico-político, económicos
públicos o privados, mas no para la gentrificación, sino para la población autóctona; y (iii)
por motivos estético-urbanísticos, sociales y ambientales (Mertins, 2006). En estos últimos
Capítulo 1 9

se puede enmarcar el caso de Cartagena, hasta cierto punto gentrificada, la cual no debe
ignorar su entorno ambiental consistente de la presencia de importantes ecosistemas
costero-marinos que han rodeado a la ciudad desde tiempos inmemoriales.

Para autores como Vergara, las repercusiones de la renovación del Centro Histórico de
Cartagena, en la transformación de la imagen de la ciudad, se pueden describir por cinco
aspectos: (i) La globalización a nivel cultural, sociopolítico y económico; (ii) la
gobernabilidad, (iii) la sostenibilidad económica, (iv) la sostenibilidad social, y (v) la gestión
del centro y la formación de recursos humanos (Vergara, 2006).

En el análisis del segundo aspecto, la gobernabilidad de la ciudad siempre ha estado


supeditada a quienes la han administrado, primero desde España, posteriormente por el
régimen centralista desde Santa Fe de Bogotá y, actualmente, por gobiernos locales, pero
con intereses particulares y clientelistas que perpetúan, como se verá en capítulos
siguientes, una débil institucionalidad.

Desde la sostenibilidad económica y social, Cartagena ha tenido diferentes épocas de


importancia y decadencia. Así, tras ser una ciudad próspera en sus inicios, hacia el siglo
XIX presenta un descenso demográfico que toca fondo en el censo de 1875, con 8603
habitantes, incrementándose para 1881 a 9491 personas, cuando la ciudad retoma su
sendero de crecimiento en forma irregular. Este sendero se divide en tres ciclos (Aguilera
& Meisel, 2009): (i) 1880-1929, expansión demográfica y resurgimiento económico; (ii)
1930-1954, sobreviene la Gran Depresión, lo que desacelera el crecimiento demográfico y
produce el estancamiento de la industria en Cartagena hasta la desaparición de algunas
empresas, y (iii) 1955-2005, se ingresa de lleno en la economía industrial con la
inauguración en Mamonal de la refinería Intercol —hoy día, Reficar— lo que supone un
crecimiento económico acelerado, sobre todo desde 1973 cuando la ciudad supera la tasa
de crecimiento demográfico de las otras cuatro grandes ciudades del país —Bogotá,
Medellín, Cali y Barranquilla (Figura 1-1)— y su efecto sobre el desarrollo urbano de la
ciudad (Figura 1-2).
10 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-1: (a) Tamaño de la población en número de habitantes de la ciudad de


Cartagena en el siglo XX. (b) Tasa de crecimiento poblacional en siglo XX.

(a) (b)

Fuente: (Aguilera & Meisel, 2009)

La Figura 1-2 muestra a Cartagena con un área mínima en su fundación, durante siglos
XVI y XVII (la ciudad amurallada representada en negro), así como su vertiginoso
crecimiento (representado en ocre), inicialmente desde los alrededores del cordón
amurallado e incrementándose a mediados del siglo XX —aún alejado de las orillas de los
cuerpos de agua que circundan la ciudad—, hasta el tercer ciclo de finales del siglo XX,
cuando ya es inevitable el crecimiento hacia esas orillas, lo que dio paso al actual
crecimiento hacia tierra adentro (achurado en líneas negras).
Capítulo 1 11

Figura 1-2: Mapa de crecimiento urbano de Cartagena desde la ciudad amurallada. Siglos
XVI y XVII y el vertiginoso crecimiento durante el siglo XX.

Fuente: (Segovia M. B., 2000)

Frente a sucesos como el desarrollo urbano, y el hito que desde 1984 implica para
Cartagena el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, resulta de vital
importancia considerar el análisis global de la Organización (UNESCO, 2012) gracias al
dictamen de ciertas recomendaciones y la identificación de 75 programas para la
conservación. De estos destaca el número 41, que hace referencia especial al paisaje
urbano-histórico, el cual ha sido afectado por factores como la concentración de la
población en las ciudades; este factor en particular, cuando se produce de forma rápida e
incontrolada, acarrea problemas sociales como el deterioro del entorno y la fragmentación
socioespacial, que terminan exacerbando fenómenos como la pobreza y los riesgos ante
desastres asociados al cambio climático: es el caso de Cartagena de Indias, una ciudad
que se desarrolla al galope, fragmentando y deteriorando el patrimonio urbano, y afectando
profundamente los valores comunitarios.

El medio ambiente se incorpora en el listado de fenómenos a examinar durante el estudio


de dinámicas demográficas, la manera cómo se organiza el espacio ocupado, las fuerzas
sociales, políticas y culturales que entran en juego en dicha conformación, y las prácticas
12 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

económicas involucradas. Este se constituye como un modelo intrincado de relaciones que


limita las formas de organización social, los mecanismos de movilización y las formas de
representación y de disputa del espacio vivido y ocupado. Esta perspectiva incluye los
estudios sobre vínculos entre concentraciones poblacionales, manejo de recursos
disponibles, naturales o no; la distribución y la prelación de ciertas formas de capital en
grupos humanos diversos (Romero, 2011).

1.2 Tres momentos en la historia en que se desconoce


el valor del Patrimonio Natural de Cartagena
Si bien lo anterior señala la ruta de sostenibilidad que Cartagena debe tomar para la
articulación entre lo económico, lo social y lo ambiental; a partir de este punto el trabajo se
centra en comprobar cómo a través de la historia se han ignorado los recursos naturales y
servicios ambientales que aún hoy ofrece la zona, esto como propuesta de oportunidad
para el desarrollo urbano de la ciudad. Se muestra, además, que este territorio debe buscar
alternativas apropiadas, siempre desde un enfoque ecosistémico (Andrade, 2007), que
aseguren la cobertura de las necesidades que su crecimiento conlleva y que, como se verá
más adelante, la misma naturaleza proporciona.

A continuación, se analizan tres épocas con sus grandes obras civiles que, aunque
características de la ciudad, se alejan de la necesidad de sostenibilidad actual.

1.2.1 Cartagena de Indias: una ciudad construida con roca


coralina
La ciudad nació cuando un grupo de avezados navegantes españoles encontraron un
«nuevo mundo». En él hallaron una bahía protegida donde construyeron una fortaleza
estratégica, un lugar propicio para operar la búsqueda de El Dorado durante la época
colonial —siglos XVII y XVIII. Fue menester que la edificación de la ciudad amurallada se
hiciera con los recursos que estaban a la mano, cuya fuente primordial fueron los arrecifes
de coral producidos en la bahía y sus alrededores. Así, se aplicaron tecnologías de otras
tierras para desarrollar el patrimonio arquitectónico, en cuyas calles y vecindarios se
mezclaron costumbres y formas de vida que, a su vez, conformaron el acervo cultural, todo
ello exaltado hoy como Patrimonio de la Humanidad.
Capítulo 1 13

Es preciso destacar que Cartagena es una ciudad que creció con un entramado relacional
(Romero, 2011), es decir, es un espacio que posibilita y limita las formas de organización
social, y los mecanismos de movilización, representación y de disputa del espacio vivido y
ocupado. De esto da cuenta la imagen de asedio (Figura 1-3) a que fue sometida por los
piratas entre los siglos XVI-XVIII, como la fuerza inglesa de Francis Drake con su buque
insignia, el Buenaventura, sobre la ciudad fortificada.

Figura 1-3: Cartagena en 1586, durante la defensa de la ciudad contra las fuerzas
invasoras inglesas.

Fuente: (Acevedo, 1971)

La configuración de la ciudad ha ido cambiando su geomorfología a través del tiempo,


siempre dentro de las aguas protegidas de la gran bahía, como se observa más de un siglo
después en (Figura 1-4) estudios cartográficos de holandeses del siglo XVIII (Acevedo,
1971) que destacan la vegetación de orilla y sus meandros de zonas inundables de
manglar. En una imagen más reciente (Figura 1-5), estos estudios resaltan la condición
siempre anfibia de la ciudad amurallada y dan muestra de su importancia con las huellas
de los primeros cambios en la geomorfología y sus alrededores.
14 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-4: Cartagena en 1697. Plano de Luis Chales de Lagrange que identifica algún
tipo de protección vegetal en las orillas de la bahía de Cartagena.

Fuente: (Acevedo, 1971)


Capítulo 1 15

Figura 1-5: Cartagena en 1741. Mapa del plano de Cartagena y sus fortalezas publicado
en Ámsterdam por Cóvens et Mortier.

Fuente: (Acevedo, 1971)

Adicionalmente, desde una mirada también histórica pero más naturalista, y basados en
las condiciones hidrológicas, así como en la interpretación de mapas antiguos y resultados
de otras investigaciones, se describe la bahía de Cartagena, alrededor del siglo XVIII,
como:

Semi-cerrada, de aguas relativamente calmas, transparentes y


estenohalinas, bordeada por bosques de mangle en los sectores más
internos y por playas y barras de arena en las áreas más dinámicas. Tales
condiciones propiciaron el desarrollo de un ecosistema de mosaicos en el
que las formaciones coralinas de franja y de parche se combinaban con
praderas de pastos marinos y rodales de mangle en el interior de la bahía
[sic] (Díaz & Gómez, Cambios históricos en la distribución y abundancia de
praderas de pastos marinos en la bahía de Cartagena y áreas aledañas
[Colombia], 2003).
16 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Se entiende el uso de la piedra coralina como material de construcción, producto de una


íntima relación del entorno natural con el proceso histórico de construcción y defensa de
la ciudad. Así lo referencia el historiador (Segovia R. , 2006) al presentar la piedra coralina
como material usado en la construcción de la ciudad de Cartagena, sus fuertes y murallas
(Figura 1-6 y Figura 1-7).

Figura 1-6: Materiales necesarios para la construcción de la ciudad de Cartagena.

Fuente: (Segovia R. , 2006)

La ciudad y las fortalezas que la circundan demuestran el uso de la piedra coralina que se
utilizó, de forma natural o moldeada, y que provino de la bahía y sus alrededores (Meisel
& Calvo, Cartagena de Indias en el siglo XVI, 2009).

Una estimación de la roca coralina usada para los 11 kilómetros de muralla:

385000 m3 de roca caliza x 2500 kg/m3 = 962500 toneladas de roca

Estimando la densidad de coralina 2500 kg/m3 3.

Fuente: Cálculos del autor

http://www.euroimportadora.com.mx/SYS_user/tips_tecnicos/es/Peso_Especifico_de_Materiales.p
df
http://www.jossoft.com.ar/ARCHIVOS/Pesos%20Especificos.pdf
http://www.levantina.com/eniusimg/enius4007/2011/08/adj_4e43b4258f680.pdf
Capítulo 1 17

Figura 1-7: Ejemplo del uso de la piedra coralina durante la construcción de Cartagena,
sus murallas y fuertes de defensa4.

Fuente: Fotos cedidas por la arquitecta restauradora Gloria Patricia Martínez, 2017

Se requirió cerca de un millón de toneladas de roca coralina para la construcción de la


muralla, sin contar con las casonas del Centro y sus grandes iglesias, San Diego,
Getsemaní; el Castillo de San Felipe ni la Popa; tampoco otros fuertes como el del Pastelillo
en Manga y San José y San Fernando en Bocachica, entre otros grandes monumentos de
la ciudad. Este análisis revela la máxima importancia que jugó el entorno natural en esa
época para la construcción de la ciudad, que hoy se considera Patrimonio de la
Humanidad. Debido a las condiciones ambientales actuales, distintas a las del tiempo de

4 Esta figura muestra secciones de la muralla, en algunos casos erosionada por el tiempo, y
descubre el origen coralino del material de construcción. Asimismo, se muestran vestigios de casas
antiguas en el proceso de restauración, combinación de ladrillo y materiales extraídos de canteras,
y posiblemente del mar o sus orillas.
18 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

edificación de la ciudad, dicho entorno natural goza ahora de un significativo interés por la
necesidad de ser protegido antes que ser usado.

Cartagena de Indias es una ciudad cuyo valor no debe estancarse en sus consabidos
bienes arquitectónicos, como hasta ahora, sino que debe estudiarse también desde el valor
del aporte de los ecosistemas coralinos como origen real del material de construcción de
esos bienes. Es necesario apreciar más los arrecifes coralinos que aún quedan en los
alrededores de la urbe y la conectividad de los cuerpos de agua, pero más importante aún,
el valor de las zonas de manglar urbano, cordón vegetal necesario para el manejo
sostenible de la ciudad. Aprendiendo de los hechos históricos, le corresponde no volver a
ignorarlo, error que al parecer continúa sucediendo desde los círculos administrativos y
gracias al profundo desconocimiento de la población. Prueba de ello es la desatención a
los sistemas de caños, lagunas, ciénagas y a la misma bahía, desde lo ecológico como
base del Desarrollo Sostenible que hay que preponderar.

1.2.2 El canal del Dique, ¿un error histórico? Destrucción del


Patrimonio Natural arrecifal coralino
Desde los primeros años, gracias a la importancia que los españoles le fueron dando a
Cartagena de Indias, fue necesario iniciar obras monumentales. No solo militares de
defensa y de vivienda para una ciudad que se poblaba, sino también una obra de
comunicación con el interior del país, de la mayor relevancia, por su significado a la entrada
a todo el Nuevo Continente.

La obra tardó muchos años en iniciar, como se relata minuciosamente en la historia de la


construcción del canal del Dique (Ybot, 1952). El proyecto comienza hacia el año 1562,
como primera referencia de un camino terrestre desde la barranca de los indios malambo,
río Madalena, hacia la ciudad de Cartagena. Los trabajos pasaron por una vía mixta en
1582, una parte navegable y otra en mula, con varios diseños para que fuera
permanentemente fluvial. Esto fue hasta su inauguración, casi un siglo después, en 1650
(Ybot, 1952) (Lemaitre, 1982). Durante el periodo 1735-1789, el canal solo pudo transitarse
vía fluvial y durante pocos meses al año, coexistiendo en esto tres tipos de transporte: el
acuático en la totalidad del proyecto durante la estación lluviosa, el terrestre en el verano
Capítulo 1 19

agudo, y el mixto, que consistía en una parte por el canal —desde cualquiera de los dos
extremos, según el caso— y una parte por tierra (Lemaitre, 1982).

Durante la época de Independencia, la obra inconclusa —acaso descuidada en razón al


momento histórico— tiene menciones de importancia que demuestran la navegabilidad del
canal del Dique. Se describe el canal como un centro de operaciones militares, y se relata
que, gracias a su conocimiento de los mapas producto de las expediciones científicas de
1800, a Murillo le permitieron poner sitio a Cartagena y defenderlo en 1815, ante la llegada
de bongos cargados de víveres (Otálora, 2017). Estos vendrían a través del Dique, y serían
interceptados al intentar alcanzar a aprovisionar a la ciudad. En 1821, el mismo canal fue
el utilizado por Padilla para penetrar a la bahía con fuerzas sutiles, a fin de combatir desde
la allí el asedio terrestre al que estaba sometida Cartagena.

A fin de entender la evolución del canal del Dique y su impacto sobre la bahía marina,
puerto protegido de gran importancia, es necesario retomar la historia a principios del siglo
XVIII, con la llegada desde el río de la Magdalena, por el estero de la Matuna, para luego
navegar por la orilla del mar tomando el caño del estero hacia la bahía (Figura 1-8).
20 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-8: Mapa provincias de Cartagena, 18175.

Fuente: (Acevedo, 1971)

El mapa de la Figura 1-9 presenta el canal a mediados del siglo XIX como una conexión
continua, ya sedimentado el estero de la Matuna y con desembocadura en la bahía de
Matunilla, hoy bahía de Barbacoas. Para llegar a la bahía de Cartagena era necesario
navegar el canal del Estero. A lo largo de este periodo, y solo en épocas de grandes
crecientes, el gran río de la Magdalena rompía las barras de los sedimentos de Bocas de
Cenizas, al norte hacia Santa Marta y al sur hacia La Matuna por el canal del Dique, vía
bahía de Cartagena (Mogollón, El Dique en el siglo XIX: Del canal de Totten al ferrocarril,
Cartagena - Calamar, 2012).

A inicios de la época industrial, en el año 1887, W. Brandsma, ingeniero holandés, planteó


un proyecto de canalización con tres esclusas para evitar la entrada de las arenas del río
durante la creciente (Figura 1-10). Estas disposiciones técnicas nunca se ejecutaron por

5Se muestra la llegada del canal del Dique (elipse azul), al estero de la Matuna (elipse verde),
pasando por Barbacoas y tomando el caño del Estero (elipse amarilla), camino a la bahía de
Cartagena (elipse roja).
Capítulo 1 21

razones presupuestales de los gobiernos nacional y locales, y el presidente Rafael Núñez


prefirió echar a andar el proyecto del ferrocarril que uniría Cartagena con Calamar
(Mogollón, El Dique en el siglo XIX: Del canal de Totten al ferrocarril, Cartagena - Calamar,
2012).

Figura 1-9: Diseño del canal del Dique en 18466.

Fuente: (Mogollón, El Dique en el siglo XIX: Del canal de Totten al ferrocarril, Cartagena - Calamar,
2012)

6Se muestra el canal con la desembocadura en Barbacoas y proyectado sobre la bahía de


Cartagena (elipse verde).
22 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-10: Proyecto holandés de canalización del Dique y control de sedimentos con
esclusas propuestas, 1887.

Fuente: (Mogollón, El Dique en el siglo XIX: Del canal de Totten al ferrocarril, Cartagena - Calamar,
2012)

Ante esta dificultad, solo hasta los años 1923-1930 fueron realizados los dragados para
conseguir una comunicación continua todo el año hasta el estero de la Matuna (Mogollón,
El Dique en el siglo XIX: Del canal de Totten al ferrocarril, Cartagena - Calamar, 2012).
Pero con ello vinieron también altas tasas de sedimentación, atribuidas al río Magdalena
debido a las siguientes condiciones: (i) El relieve, por tener un recorrido entre montañas
de altas pendientes; (ii) la actividad tectónica, (iii) la gran variedad en la composición de
los suelos, (iv) el clima variado con altas diferencias de temperatura durante su recorrido,
y (v) los rangos de precipitación entre 500 y 6000 mm al año (Restrepo, Los sedimentos
del Magdalena: reflejo de la crisis ambiental, 2006). Estas condiciones terminaron
colmatando el estero de la Matuna (resaltado en verde en la Figura 1-8), efecto no previsto
por quienes iniciaron la construcción del canal, cuatro siglos atrás.

Entre 1951 y 1952, finalmente se logró obtener un canal de 145 km y 93 curvas entre
Calamar y la desembocadura que se abrió hacia la bahía de Cartagena (Alvarado M. ,
2001), iniciando su cambio de marina hacia estuarina. En ese momento se logra
dimensionar el problema. En 1958 se opta por abrir la boca de Matunilla, y Lequerica en
Capítulo 1 23

1961; las dos hacia Barbacoas (resaltadas en la Figura 1-11) con lo que se intentaría
disminuir el impacto de los sedimentos sobre la bahía de Cartagena. Esto resultó en el
fenómeno de sedimentación sobre la bahía de Barbacoas que se observa en las fotos del
IGAC del año 2005.

Desde esta perspectiva, estudios han concluido que la construcción del canal del Dique ha
sido un error histórico que destruyó el Patrimonio Natural de la bahía debido al impacto de
sedimentos, aguas dulces y los nutrientes que cambiaron las características de sus aguas
salinas (Figura 1-12) (Mogollón, El canal del Dique - Historia de un desastre ambiental,
2013).

Figura 1-11: Canal del Dique en 19527.

Fuente: (Mogollón, El canal del Dique - Historia de un desastre ambiental, 2013)

7 A la derecha, las flechas inician en el canal del Dique ubicando la apertura de las Bocas de
Matunilla, 1958, en la parte inferior, y Lequerica, 1961, en la parte superior. A la izquierda, la
influencia de los sedimentos sobre Barbacoas (elipses azules), 2005.
24 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-12: Desembocadura del canal del Dique a la bahía de Cartagena8.

Fuente: (Mogollón, El canal del Dique - Historia de un desastre ambiental, 2013)

A la falta de la valoración del sistema coralino arrecifal como sistema natural de la bahía y
sus alrededores, y como productor de la materia prima para la construcción del Corralito
de Piedra, se suma su destrucción por la incidencia de los sedimentos y agua dulce
provenientes de la construcción del canal del Dique para la navegación; obra iniciada en
la época de la Colonia y que fue continuada durante las épocas de la Independencia y la
República. Con este cambio en las condiciones ambientales, el sistema natural coralino ha
desaparecido en tiempos recientes (Sarmiento, 1989), (Díaz, y otros, 1996). En la Figura
1-13 se simula el estado del ecosistema de coral que debió existir en la bahía antes de la
desembocadura del canal del Dique, desde la descripción de (Garzón-Ferreira & Díaz,
2003).

8 Izquierda: boca natural del estero en 1950, comunicación entre bahía de Barbacoas y bahía de
Cartagena con efecto mínimo de sedimentos. Derecha: mancha blanca de sedimentos entrando a
la bahía, cuatro años más tarde, 1954.
Capítulo 1 25

Figura 1-13: Paisajes marinos de aguas oligotróficas y transparentes9.

Fuente: Mosaico elaborado por el autor

Este tipo de ecosistemas, actualmente más importante que proporcionar la roca coralina
como material de construcción, ofrece la base estructural de hábitat para la biodiversidad
y la riqueza de especies; algunas de estas últimas son productos marinos de consumo que
Cartagena ha perdido debido a la exposición a los riesgos de la erosión costera. En la
actualidad, el canal del Dique no solo causa este efecto en la bahía, sino que ha avanzado
sobre el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo (Figura 1-14)
(Alvarado, Duque, Flórez, & Ramírez, 1986), (Gómez-Giraldo, y otros, 2009).

9 Una forma de reconstruir la memoria de cómo fue el ecosistema de coral de la bahía de Cartagena
entre 1600 e inicios de 1900, y que estudios recientes (Garzón-Ferreira & Díaz, 2003) describen la
manera en que áreas se han ido degradando. Solo aparecen como pequeñas franjas costeras y
algunos bajos muy cerca de las zonas litorales. Este mosaico de fotos, armado por el investigador,
simula el posible aspecto de la bahía de Cartagena en épocas antiguas, y recrea la descripción de
investigadores como (Díaz & Gómez, Cambios históricos en la distribución y abundancia de
praderas de pastos marinos en la bahía de Cartagena y áreas aledañas [Colombia], 2003).
26 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-14: Influencia del canal del Dique sobre el área coralina del Parque Nacional
Corales del Rosario y San Bernardo10.

Fuente: (Mogollón, El canal del Dique - Historia de un desastre ambiental, 2013)

Sobre un muelle de la isla San Martín, la foto muestra vegetación típica de río y la turbidez
de las aguas, que representan la influencia actual de los altos niveles de sedimentos;
asimismo, agua dulce cargada de nutrientes que explican la turbidez en la foto submarina.
Los cambios en las propiedades de las aguas aumentan la cobertura de algas sobre los
corales impidiendo su crecimiento y reproducción, y ocasionan su muerte por asfixia
(Restrepo, Park, Aquino, & Latrubesse, 2016). Esto propicia la erosión costera por la
pérdida del servicio ecosistémico de la reducción de la energía de las olas sobre la zona
litoral (Restrepo, Los sedimentos del Magdalena: reflejo de la crisis ambiental, 2006).

10 El mismo proceso que se debió dar en la bahía desde los años 1952-1954.
Capítulo 1 27

Lo que está ocurriendo en el Parque Nacional demuestra la degradación que debió ocurrir
en la bahía, entre los años 1960-2002, describiendo la pérdida de la fauna característica
de este tipo de ecosistemas por la sedimentación y la entrada de aguas dulces y nutrientes.

Ante todos estos hechos, son varios los estudios que el Gobierno Nacional ha contratado
para enfrentar esta problemática ambiental:

▪ La búsqueda de alternativas para la navegación, Uninorte (Alvarado M. , 2001).


▪ La propuesta de restauración del sistema natural ante el impacto de la navegación
(Cormagdalena; Ministère des Finances, France, 2006).
▪ El proyecto de angostamientos para manejo de los sedimentos mediante la reducción
de caudales, Universidad Nacional de Colombia (Ordóñez, Camacho, & Gómez-Giraldo,
2009).
▪ El grave evento de inundación del periodo 2010-2011, causado por el fenómeno de La
Niña (Sánchez, 2011).
▪ Los varios intentos de restauración del sistema tras la inundación. Uno de los más
recientes, la contratación de la Royal HaskoningDHV, presenta su informe de la
contratación y varios otrosí que demuestran lo complicado de su ejecución (Fondo
Adaptación, 2013).
▪ La ingeniería del proyecto de esclusas o compuertas para el control de inundaciones
(Fondo Adaptación, 2013).

Pese a todos estos esfuerzos, las verdaderas obras integrales continúan sin dar comienzo,
mientras se siguen convirtiendo las ciénagas del sistema del canal en recolectoras de
sedimentos. Esto afecta el equilibrio ecosistémico de una gran ecorregión que acabó casi
con la totalidad del sistema arrecifal coralino de la bahía de Cartagena. A la fecha, solo
queda un relicto arrecifal del Varadero en Bocachica, y se pone en peligro al Parque
Nacional Natural de Corales del Rosario y San Bernardo (Mogollón, El canal del Dique -
Historia de un desastre ambiental, 2013).

En concusión, las obras del canal del Dique no han dejado de ser estudios que no logran
ser incluidos en el Desarrollo Sostenible que requiere la ciudad a fin de articular los
diferentes intereses como lo propone (Massiris, 2008). Para que estas obras sean tenidas
en cuenta; resulta imprescindible integrar lo comercial —mejorando la navegabilidad del
28 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Dique— con los aspectos ambientales y sociales. Es necesario, a su vez, analizar los
cambios que durante varios siglos se han generado en las condiciones naturales de la
zona; en específico, desde el inicio de la construcción del canal y su posterior
desembocadura en la bahía de Cartagena, lo que destruyó los arrecifes coralinos y las
praderas de pastos marinos (Díaz & Gómez, Cambios históricos en la distribución y
abundancia de praderas de pastos marinos en la bahía de Cartagena y áreas aledañas
[Colombia], 2003). Esto pone en riesgo su condición de bahía protegida, considerada por
los colonos españoles como estratégica, y hoy puerto profundo para el comercio
internacional.

De nuevo, por desconocimiento de los servicios que ofrecen los ecosistemas, la


construcción del canal del Dique es el segundo ejemplo en que Cartagena no ha valorado
su Patrimonio Natural a través del tiempo.

1.2.3 Siglos XX y XXI: el Patrimonio Natural de las zonas de


manglar urbano socialmente no valorado y en destrucción
Para el análisis de la realidad del patrimonio del manglar y su falta de valoración, es
necesario contemplar la Ley 62 de 193711, con la cual se decretó la construcción de varias

11 La ley 62 de 1937 trata los siguientes aspectos:


▪ Limpieza, canalización y angostamiento de los caños de la bahía, desde el canal Juan Angola
hasta la bahía, incluyendo la ciénaga de Las Quintas, El Cabrero, los puentes de El Espinal, del
Pie del Cerro, Manga y Pie de la Popa.
▪ Terraplenado y urbanización de las orillas de los caños de Cartagena y construcción de
avenidas entre las urbanizaciones y los canales.
▪ Faculta al Distrito de Cartagena para que, una vez adquiridos por la Nación los terrenos que
deje libres, los utilice en la forma que estime más adecuada al embellecimiento y tráfico de la
ciudad.
▪ Procede a promover ante las autoridades respectivas las acciones conducentes a rescatar los
derechos de la Nación de las orillas de la bahía de Cartagena o en sus caños, que entidades
públicas o personas particulares hayan usurpado.
▪ Crea un impuesto de valorización que deben pagar los dueños de casas, edificios o lotes que
reciban algún beneficio con la construcción de las obras a que se refiere esta ley.
▪ El Gobierno Nacional quedó autorizado para contratar con las personas que deseen adquirir los
lotes de las urbanizaciones a que se refiere la Ley, en forma que el precio de compra pueda ser
pagado parcial o totalmente con el trabajo que el comprador verifique para realizar el
terraplenado y arreglo del lote que haya escogido, sometiéndose a las condiciones y planos que
el Gobierno trace de las urbanizaciones de las orillas que sean terraplenadas, y vender los lotes
de dicha urbanización en la forma que lo estime conveniente.
▪ El Gobierno puede llevar a cabo las obras de la presente ley con los recursos que apropie el
Congreso y el producido de las ventas de lotes urbanizados de que trata el inciso anterior con
Capítulo 1 29

obras de utilidad pública en Cartagena. Sin embargo, esta disposición hoy vigente, es
obsoleta ante los ojos de la realidad social, ambiental y económica contemporánea.
Veamos.

Esta ley fue dictaminada en un contexto de «desarrollo de la ciudad», hace casi un siglo,
y autorizó permisos diametralmente contrarios a la realidad actual al ir en oposición a la
protección de lo ambiental, factor de creciente peso e interés en las decisiones actuales
sobre proyectos: a nivel internacional, el concepto de Desarrollo Sostenible y otras nuevas
realidades socioambientales y económicas, enmarcan la discusión sobre políticas públicas
en torno a los desarrolladores inmobiliarios y crecimiento urbano.

Casi cincuenta años más tarde, en 1984, a la vez que se declaraba a Cartagena —su
arquitectura y cultura— como Patrimonio de la Humanidad, se crea la Empresa de
Desarrollo Urbano de Cartagena (Edurbe), una entidad dirigida hacia la protección y la
recuperación de los caños, canales y cuerpos de agua del sistema hídrico de la ciudad. Su
constitución se amparó en los desproporcionados límites de la 62/1937, ley anacrónica y
desfasada, por lo que le fue dado proponer el dragado y los rellenos como supuesta
solución ambiental. Con esto, Edurbe solo logró confundir el interés de la navegación con
la necesidad de dragar y disponer los sedimentos en las orillas de los cuerpos de agua —
interpretación amañada del concepto de «recuperación»— rellenando para la construcción
y los desarrolladores inmobiliarios con el propósito de ocasionar plusvalía.

Con base en la descripción histórica del territorio en que se asentó la ciudad de Cartagena
—islas, bahía y alrededores—, este se define como un:

Terreno de difícil asentamiento, pues no era llano, sino que se alzaba sobre
dos islas de formación coralina. Además, no contaba con piedra, si
exceptuamos la vecina isla de Carex, aunque en su caso la piedra sería
porosa y de mala calidad. Por su parte, la climatología no sería mucho
mejor, con un calor tropical, continuo, agobiante y húmedo, propicio para
enfermedades como la disentería, el tifus, y las tercianas, de forma que,

destinación exclusiva para este fin.


30 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

como muy bien refiere Piqueras Céspedes, “allí nunca moría uno de
sedentario”. Cartagena fue hija de estas condiciones climáticas y de una
densa vegetación selvática, llena de manglares, que dificultaba
enormemente las comunicaciones y el comercio, sobre todo los
abastecimientos que debían entrar en la ciudad, y, como mal endémico de
toda la gobernación, la tan temida falta de agua potable, carencia que llega
casi hasta nuestros días [sic] (Meisel & Calvo, Cartagena de Indias en el
siglo XVI, 2009).

Una demostración del poco entendimiento y valor que se les daba a los humedales, por lo
que se entiende durante la historia de la ciudad y para la época de la Ley 62/1937, pero la
ley sigue siendo vigente a pesar del milenio en que nos encontramos, demostrando que
Cartagena de Indias todavía desconoce el valor natural de los ecosistemas de manglar y,
por el contrario, los convierte en áreas de expansión urbana, contraviniendo normas de
protección y conservación, y desprotegiendo la ciudad contra el cambio climático y sus
repercusiones, como la erosión costera.

Para enfrentar este fenómeno, Cartagena se ha equipado con espolones construidos de


roca, que eventualmente la defienden pero, ante la elevación del nivel del mar,
consecuencia del calentamiento global, la ciudad cada día estará en mayor riesgo de
inundaciones periódicas (Posada & Henao, 2008) (Guzmán, Oliva, & Guzmán, 2009). Entre
otras razones porque su Plan de Ordenamiento Territorial (POT), elaborado en 2001, no
ha sino actualizado y no ha tenido en cuenta los trabajos citados ni las recomendaciones
del Plan 4C (Zamora, y otros, 2014). Por ejemplo, en tanto a desarrollo de infraestructura
urbana, se siguen construyendo enormes edificios en la ciudad sin medirse los efectos
contraproducentes, lo que demuestra que no se está trabajando en dirección de los
derroteros del Desarrollo Sostenible.

Cartagena de Indias debe reconocer su Patrimonio Natural y aprender de los estudios de


otras ciudades latinoamericanas. En esta línea, se tiene un valioso aporte para la
comprensión de los mercados del suelo urbano, del espacio construido en las ciudades
capitalistas y los peligros de la renta de dicho suelo. Se habla de unas nuevas categorías
relacionadas con el enfoque económico-social, político, desde la perspectiva histórica y
cultural, la territorialidad, incluyendo los problemas del medio ambiente en las ciudades
Capítulo 1 31

(Romero, 2011). Asimismo, se propone al respecto un orden urbano armónico, equilibrado,


socialmente justo y democrático, descentralizado, y ambientalmente sostenible (Massiris,
2008). Es claro que, bajo la lógica de la economía de mercado, esto parece una utopía,
pero es la forma de dar sentido y significado social a las políticas de desarrollo y
ordenamiento territorial.

Para el caso de Cartagena, la Ley 388 de Ordenamiento Territorial está siendo interpretada
a favor de intereses personales y grupales, y no responde al principio de que los Planes
de Ordenamiento Territorial (POT) deben hacer a las ciudades económicamente
competitivas, sin detrimento de los derechos sociales, ambientales y económicos
(Massiris, 2008). Hoy en día, el POT de Cartagena, aunque lo enuncia, no da importancia
durante su aplicación al Patrimonio Natural del sistema hídrico y de manglar, así se señala
en las conclusiones del estudio sobre la realidad del sistema natural hídrico de la ciudad:

La eliminación de la cobertura vegetal, la migración de especies,


fragmentación de ecosistemas, la disminución en la productividad de los
ecosistemas y cambio en su dinámica con la consecuente pérdida de
biodiversidad y conflictos por agotamiento de recursos, se puede decir que
son los problemas que afectan directamente el sistema lagunar de
Cartagena de Indias (Beltrán & Suárez, 2010).

Aun así, Cartagena continúa su desarrollo copiando un modelo de crecimiento hacia


grandes metrópolis (Figura 1-15).
32 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-15: Cambio en la configuración de la ciudad de Cartagena12.

1971-1980

1945

1950-1970 1981-2000
2000-2010

2010-2019

Fuente: Diferentes fotos aéreas de la web, sin autor

Cuando se deja a merced de las fuerzas del mercado, este crecimiento desordenado trae
consigo los problemas de toda gran urbe, (Jaramillo, 2009) sin que en este caso se estén
atendiendo los citados estudios que tienen una mirada más social desde aspectos
ambientales y de bienes naturales, los cuales pueden anteponerse a los simples poderes
económicos, teniendo una mirada más integral (Mertins, 2006) (Massiris, 2008).

12Se muestra la densificación en la infraestructura de vivienda y hoteles que responde al incremento


poblacional desde mediados del siglo XX hasta la primera parte del siglo XXI.
Capítulo 1 33

Se ha establecido la relación de estos problemas ambientales con los procesos de


ocupación y poblamiento del territorio, así como con las condiciones del desarrollo
histórico, cultural y socioeconómico de la ciudad, óptica que da cuenta del estado de
deterioro actual del sistema de manglar urbano de la ciudad (Beltrán & Suárez, 2010). Aquí
se distingue la contradicción por la pérdida de las zonas de manglar —típicas de las áreas
litorales del Caribe— debido a intervenciones de la entredicha recuperación. Estas
operaciones destruyen zonas naturales, convirtiéndolas en áreas para construcción,
desaprovechando la imagen de ciudad tropical que diferencia a Cartagena de las demás
urbes del país; no solo por su Centro Histórico, sino por sus particularidades naturales no
valoradas.

En la Figura 1-16 se observa la intervención de Edurbe en años recientes, entidad de


naturaleza mixta —Gobierno-empresa privada— que se supone responsable de la
recuperación de los sistemas naturales de la ciudad. La imagen también revela la forma
incoherente en que Edurbe desconoce el valor natural de Cartagena al destruir y rellenar
el sistema de manglar urbano, haciendo perder a la ciudad sus atributos patrimoniales
innatos. Se trata de una dinámica perversa en la que, de manera articulada, gobierno local
y agentes privados vienen interviniendo las orillas del sistema de cuerpos de agua de
Cartagena, bien cobijados por la Ley 62/1937.

Una historia similar de desarrollo se intentó en la laguna de El Cabrero, cuando la misma


Edurbe propuso un proyecto de relleno y construcción de cuatro manzanas sobre un borde
arborizado de manglar; además de una vía entre las edificaciones antiguas y las nuevas
obras. Aplicando sagazmente la Ley 62/1937, Edurbe interpuso cobro por valorización a
los moradores de El Cabrero a razón de «las mejoras», y se montó el esquema de pago.
34 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-16: Presentación de la intervención de Edurbe en los perfiles de algunas de las


áreas de humedales de la ciudad.

Fuente: El autor

Entre 2003 y 2006, la comunidad de El Cabrero actuó mancomunadamente con


mecanismos de participación ciudadana propios de la Constitución del 1991; a saber, una
acción de grupo ante el Tribunal Administrativo de Bolívar con el que finalmente se logró
frenar el proyecto, y por ende el daño sobre dicha parte del sistema natural hídrico de
manglar urbano. Esto ocasionó que el manglar empezara a ser reconocido en la ciudad, lo
que quedó consignado en el Acta de Acuerdo que se firmó con Edurbe para realizar la
Tercera Avenida de El Cabrero con la menor afectación posible al manglar y el cuerpo de
agua de la laguna de El Cabrero (Figura 1-17) (Asocabrero & Edurbe, 2006).

En la gráfica b de la Figura 1-17 se marca con un verificado verde la construcción de la vía


por interés de la comunidad, y con rojo se tacha el terraplenado de las cuatro manzanas
de un barrio nuevo que Edurbe pretendía adelantar, pero no se le permitió. Quedó
construida la vía protegida por un cordón de manglar como reconocimiento al valor natural
Capítulo 1 35

que hay que preservar, y se identificaron los intereses comunes y preceptos del Desarrollo
Sostenible. A raíz de este y otros hechos ejemplares, empezó a germinar una conciencia
ambiental más generalizada en torno a este tema de ciudad, aunque con detractores.

Figura 1-17: Propuesta del proyecto y resultados logrados por incidencia de Asocabrero,
200613.

Fuente: El autor

A finales del año 2006, fue interpuesta una demanda de inconstitucionalidad contra la
renombrada Ley 62/1937 —expediente D-5945—, gracias a la cual la Corte Constitucional,
atendiendo el concepto del Procurador General de la Nación, se pronunció desde los
hechos expuestos por el demandante. No obstante, la Corte se declaró inhibida para
proferir decisión de mérito (Sentencia C-122/06, 2006), una demostración más de que no
se ha logrado la valoración de lo ambiental para Cartagena de Indias, pese al avance de
la conciencia ambiental globalizada.

13La coordinación estuvo a cargo de líderes comunitarios organizados como Asociación de Vecinos
de El Cabrero (Asocabrero), 2006. Tachado en rojo lo no ejecutado, y con un verificado verde la
avenida construida.
36 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

La ciudad de Isala, capital de Tuvalu —ubicada en el océano Pacífico entre Hawái y


Australia—, fue sede de un estudio (Yamano, y otros, 2007) que demuestra el impacto del
crecimiento poblacional sobre las áreas vulnerables de pantanos. Estas zonas se
encuentran particularmente en riesgo debido a la exposición a los problemas ambientales
generalizados, como la elevación del nivel del mar por el cambio climático. El estudio
concluye que las pesquisas deben centrarse tanto en las características específicas de
cada región de interés, como en la reconstrucción histórica combinada con información
reciente basada en la topografía (Woodroffe, 2008). De igual manera se tiene que el
sustrato podría constituir la base para comprender y abordar la vulnerabilidad de un área
a los cambios ambientales globales, favoreciendo así la toma de decisiones en
concordancia con la resistencia natural de cada área litoral o insular.

1.3 Historia del manglar urbano de Cartagena


Con el fin de complementar el trabajo de revisión bibliográfica mostrado en la sección
previa, y en cumplimiento del primer objetivo específico del proyecto de tesis, se realizó un
cálculo de la degradación de las áreas actuales de manglar, mediante la comparación de
fotografías de diferentes épocas que manifiestan los cambios.

1.3.1 Evolución del sistema, metodología y primeros resultados


Para el estudio se definió el sector del caño Juan Angola como lugar de trabajo
representativo del sistema de caños, lagunas y ciénagas de la ciudad de Cartagena. El
archivo del Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), de donde fue extraída la selección
de fotografías aéreas, ortofotos e imágenes de satélite para este estudio, proporcionó
inicialmente material Aero fotográfico de los años 1985, 1993, 2003, 2009, mientras que la
imagen satélite corresponde a 2019. Seguido, se procedió a la georreferenciación de los
ítems del compendio gráfico mediante el software Global Mapper 20.0, bajo el sistema de
referencia MAGNA-SIRGAS desde la ciudad de Bogotá.

Con las imágenes georreferenciadas, se adelantó el análisis espaciotemporal con la


comparación de fotografías y el cálculo de las áreas de cambio que, de forma cualitativa,
se hallan resaltadas en las fotos; también para analizar los cambios de coberturas de las
siguientes seis características como indicadores cambio de uso: (i) Las áreas urbanas, (ii)
la aparición, rectificación y rellenos de canales; (iii) la cobertura vegetal principalmente
Capítulo 1 37

manglar, pero mezclado con especies de bosque seco tropical; (iv) la presencia de áreas
lagunares o zonas de estuario, (v) playas y (vi) zonas verdes. En este examen se utilizó el
software ArcGis 10.5, que generó los polígonos para el cálculo de áreas de las diferentes
épocas (Figura 1-18) y evidenció los cambios en el área de estudio.

Figura 1-18: Presentación del área de estudio en el formato de trabajo con ArcGis 10.5.

Fuente: Cesar Augusto Aldana Otálora, Ingeniero Ambiental, especialista en geomática

Para la aclaración de algunas dudas se trabajó en campo con dos personas nativas del
lugar, mayores de sesenta años, quienes ayudaron a corroborar lo encontrado. Se
presentó de primero dificultad al interpretar la foto de 1985 y entender la implantación del
aeropuerto y sus efectos, por lo que fue necesario buscar una fotografía de 1948, que
ayudó a despejar la duda y comprender la evolución del área desde el desarrollo urbano
entre los años 1948 y 1985.

1.3.2 Resultados
Se distinguieron tres periodos importantes durante el estudio, todos con sus procesos de
impacto en la configuración hidrodinámica del sistema.

El primer periodo entre los años 1948 (Figura 1-19) - 1985, iniciando con el estado del área
de estudio casi virgen. El caño Juan Angola original se presenta con tres intervenciones —
señaladas por círculos rojos— que no cambian la dinámica hidrológica dado que la pista
38 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

del aeropuerto es corta, y no fue afectada su desembocadura hacia la ciénaga de La


Virgen.

Figura 1-19: Aerofotografía 1

Fuente: Foto IGAC trabajada por Cesar Augusto Aldana Otálora, Ingeniero Ambiental, especialista
en geomática.

En la Aerofotografía 2 (Figura 1-20), ya para 1985 se observa la afectación del caño por la
expansión urbana. Gracias a información de los líderes sociales de la zona, se sabe que
los mayores cambios estuvieron relacionados con la ampliación de la pista del aeropuerto
por la Aeronáutica Civil Colombiana. Esta obra implicó la construcción de un box culvert o
tubo de comunicación subterránea, que pasa por debajo de la mitad de la pista con el
propósito de atenuar el impacto ambiental de esta al obstruir la conectividad entre el caño
y la ciénaga.
Capítulo 1 39

Figura 1-20: Aerofotografía 2. Presentación de los cambios en la configuración del caño


Juan Angola14.

Fuente: IGAC

Se resalta también, en la misma aerofotografía, el parche de manglar aislado de la ciénaga


que quedó al borde interno de la pista, y que funcionó como humedal con alguna
posibilidad de intercambio de aguas entre el sistema lagunar.

El segundo periodo años 1985 – 1993, inicia con la ampliación del caño original y la
construcción del canal paralelo a la pista del aeropuerto (Figura 1-21).

14 Se marcan con el círculo rojo los rellenos de la época, y los cambios en la entrada del caño a la
ciénaga de la Virgen presentando alteraciones en la hidrodinámica del sistema.
40 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-21: Aerofotografía 3. Presentación de los cambios en la configuración del caño


Juan Angola II15.

Fuente: IGAC

Este periodo coincide con las anotaciones de los líderes sociales, que explican la ejecución
del «Proyecto Eje Uno» de la Empresa de Desarrollo Urbano de Cartagena, sobre el
dragado y ampliación del sistema. Se removió la mayoría de la cobertura vegetal que
existía en el área de influencia del caño y se hicieron modificaciones de la ronda hídrica.
Estos detalles se observan mejor comparando una sección de los años 1985 y 1993
(Figura 1-22).

15Estos cambios se produjeron debido a obras realizadas por la institucionalidad, dirigidas por
Edurbe amparada en la Ley 62/1937, que incluyó la remoción total del manglar de sus orillas.
Capítulo 1 41

Figura 1-22: Ampliación del área de mayor impacto en el caño Juan Angola16.

Fuente: IGAC

El tercer periodo años 2003-2009, se muestra en la conjunción de las Aerofotografías 4 y


5 (Figura 1-23). En ella se logran identificar procesos de regeneración natural de la
cobertura vegetal a lo largo de la orilla del caño Juan Angola y el canal paralelo (manglar
en crecimiento).

16Se muestra el cambio en ocho años que convirtió el caño Juan Angola en un área, no ya natural,
sino urbanizada y urbanizable.
42 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-23: Aerofotografías 4 y 5. Regeneración del manglar y obras complementarias


en los bordes de los dos caños17.

Fuente: IGAC

Se completa el análisis de resultados del tercer periodo con la imagen de satélite del año
2019 (Figura 1-24).

17Se muestra también la cabecera de la pista durante el tercer periodo, 2003-2009. En la parte sur
del aeropuerto se detallan obras de ampliación en la cabecera, marcadas en un círculo rojo.
Capítulo 1 43

Figura 1-24: Aerofotografía 6. Estado del sistema en 201918.

Fuente: IGAC

En la Figura 1-25 se detalla el continuo crecimiento de la cabecera de la pista del


aeropuerto, en lo que se pierden las lagunas y algunas áreas de manglar.

18 Información combinada con las aerofotografías de los tres periodos anteriores. Se midieron las
seis áreas de uso que se tienen en cuenta para el análisis de los cambios espaciotemporales del
sistema del caño Juan Angola.
44 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 1-25: Aerofotografía 5 y 6. Cabecera de la pista del aeropuerto Rafael Núñez, en


crecimiento por el relleno de las lagunas naturales, 2009-2019.

Fuente: IGAC

Los presentes estudios cualitativos se corroboran de forma cuantitativa al aplicar la


metodología del análisis espaciotemporal, mediante la comparación de fotografías, y
calculando la disminución de las áreas naturales al cambiarlas por áreas urbanas. Estos
resultados se presentan en la Tabla 1-1, diferenciando el caño Juan Angola del canal
paralelo, para comprender mejor la evolución de lo ocurrido.
Capítulo 1 45

Tabla 1-1: Cálculo de los diferentes tipos de cobertura en hectáreas*19.

Cobertura Área (hectáreas)

1948 1985 1993 2003 2009 2019

Caño Juan Angola

Área Urbana 28,50 82,76 87,58 86,31 87,30 87,01

Canal de Doble 6,61 10,91 12,60 9,60 9,60 9,21

Manglar 28,06 5,66 0,00 4,64 3,69 4,75

Laguna 0,00 1,34 0,43 0,41 0,00 0,00

Zonas verdes 19,19 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00

Bosques (vegetación) 14,90 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00

Playa 3,67 0,00 0,00 0,00 0,00 0,00

Subtotal área 100,93 100,67 100,61 100,96 100,59 100,97

Canal paralelo aeropuerto

Área Urbana 0,00 20,06 24,00 24,00 24,00 24,00

Canal de Doble 0,00 2,13 1,98 2,80 2,47 2,43

Manglar 10,00 28,55 14,69 17,50 16,00 15,00

Laguna 10,00 0,00 0,51 0,29 1,25 0,52

Bosques (vegetación) 36,50 3,30 3,20 0,00 0,00 0,00

Pista del aeropuerto 15,00 17,50 27,00 27,00 28,00 30,00

Subtotal área 71,50 71,54 71,38 71,59 71,72 71,95

TOTAL 172,43 172,21 172,00 172,55 172,31 172,92

Fuente: Trabajo conjunto entre el autor y César Augusto Aldana Otálora, ingeniero ambiental

19*Cálculo de los diferentes tipos de cobertura en hectáreas para el análisis espaciotemporal del
entorno de cada uno de los cuerpos de agua, el caño Juan Angola y el canal paralelo a la pista del
aeropuerto.
46 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

La comparación de los cambios de cobertura arroja que alrededor de cada uno de los dos
cuerpos de agua los espacios naturales se han ido perdiendo, mientras que las áreas
urbanas han ido aumentando. De igual forma, el análisis expone la existencia y crecimiento
de la pista del aeropuerto para el segundo periodo. Estos cálculos fueron hechos en un
área aproximada de 172 ha, que corresponden a 101 ha alrededor del caño Juan Angola,
y 71 ha alrededor del canal paralelo a la pista del aeropuerto entre los años 1948-2019.
Para facilitar la comparación, se lleva el análisis a la Tabla 1-2, en la que se presentan los
resultados en porcentajes.

Tabla 1-2: Porcentajes de cambio en la cobertura de las áreas en estudio.

Caño Juan Angola 1948 1985 1993 2003 2009 2019


% % % % % %
Área Urbana 28 82 87 85 87 86
Canal de Doble 7 11 13 10 10 9
Manglar 28 6 0 5 4 5
Laguna 0 1 0 0 0 0
Zonas verdes 19 0 0 0 0 0
Bosques (vegetación) 15 0 0 0 0 0
Playa 4 0 0 0 0 0
Total % 100 100 100 100 100 100
Canal paralelo aeropuerto 1948 1985 1993 2003 2009 2019
Área Urbana 0 28 34 34 33 33
Canal de Doble 0 3 3 4 3 3
Manglar 14 40 21 24 22 21
Laguna 14 0 1 0 2 1
Bosques (vegetación) 51 5 4 0 0 0
Pista del aeropuerto 21 24 38 38 39 42
Total % 100 100 100 100 100 100

Fuente: El autor

Los resultados de las coberturas de las diferentes formas de uso de los alrededores del
caño Juan Angola en porcentaje se presentan de forma gráfica en la Figura 1-26.
Comienza en 1948 con un 28 % de incipiente área urbana entre los barrios Crespo y
Torices, que mostraron un fuerte crecimiento hasta el 86-87 % de cobertura en los últimos
años, de lado y lado del caño. Aparecen nuevos barrios —en desmedro de las áreas
naturales— como en el espejo de agua del caño, que creció de un 7 % a 11 y 13 % de
Capítulo 1 47

cobertura de área, pero que finalmente decreció entre los años 1993, 2003 y 2009,
quedando en 9 % de área para 2019.

De forma similar el manglar decreció de 28 a 6 % de área ocupada por la erradicación


hacia el año 1993. Ha venido recuperándose levemente a un 4-5 % de cobertura. Los
demás elementos naturales —lagunas, zonas verdes, bosques y playa— han
desaparecido definitivamente.

Figura 1-26: Representación gráfica de la evolución del caño Juan Angola desde las
variables en estudio.

Caño Juan Angola


100 %
90 %
80 %
70 %
60 %
50 %
40 %
30 %
20 %
10 %
0%
Area Urbana Canal de Doble Manglar Laguna Zonas Verdes Bosques Playa
(Vegetación)

1948 1985 1993 2003 2009 2019

Fuente: El autor

En el caso del canal paralelo la situación difiere en varios aspectos. Se trata de un cuerpo
de agua nuevo que en 1948 no existía, que creció del 0 al 3 % por la necesidad de crear
una nueva conexión entre el caño Juan Angola y la ciénaga de la Virgen. Tal como se ve
en las respectivas aerofotografías, este canal ayudó a crear las condiciones
hidrodinámicas para que el crecimiento de la pista del aeropuerto, que pasó del 21 al 42
% de cobertura, y el área urbana a sus alrededores, que creció de un 0 a 33 %, no taponen
o cieguen la conectividad caño-ciénaga.
48 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

De las áreas naturales únicamente el manglar tuvo un comportamiento de crecimiento en


el año 1985. Al verse favorecido por la apertura del canal, ha permanecido solo con un
bajo descenso, mientras que los demás elementos, como lagunas y bosques, han ido
desapareciendo casi por completo (Figura 1-27).

Figura 1-27: Representación gráfica de la evolución del canal paralelo desde las variables
en estudio.

Canal paralelo
60 %

50 %

40 %

30 %

20 %

10 %

0%
Area Urbana Canal de Doble Manglar Laguna Bosques pista del
(Vegetación) aeropuerto

1948 1985 1993 2003 2009 2019

Fuente: El autor

Estos resultados se apoyan en la verificación de los dos personas nativas de la comunidad


que, gracias a su edad, pudieron corroborar la información utilizando el concepto de
«ciencia ciudadana»20 (Natusfera, 2017), útil para el trabajo propuesto en el tercer capítulo
de esta obra.

20 La participación del público en general en actividades de investigación científica en las que los
ciudadanos contribuyen activamente, ya sea con su esfuerzo intelectual o con el conocimiento de
su entorno o aportando sus propias herramientas y recursos (Natusfera, 2017).
https://www.gbif.es/wp-content/uploads/2017/12/02_Conceptos_de_CienciaCiudadana.pdf
Capítulo 1 49

1.4 Comentarios finales


El presente capítulo evidencia, a partir de una mirada moderna, que Cartagena ha forjado
su Patrimonio Cultural y Arquitectónico soportada sobre su Patrimonio Natural —siempre
presente en su desarrollo como ciudad—, pero a su vez, que la importancia y valor de ese
Patrimonio Natural han sido ignorados sistemáticamente. No se ha comprendido la
gravedad de la pérdida de este ni lo que implica en términos de la provisión de los servicios
ecosistémicos que se han dejado de aprovechar a lo largo de la historia vernácula.

Esto ha quedado descrito en estudios que evidencian la situación de los sistemas naturales
acuáticos y subacuáticos, donde han quedado huellas de su existencia en la antigüedad,
así como las descripciones recientes de los ambientes costero-marinos de los arrecifes
coralinos de la bahía de Cartagena (INVEMAR; MADS, 2012). Lo que ocurre actualmente
en Bocachica con arrecifes coralinos recién descubiertos en Varadero (INVEMAR;
MINAMBIENTE, 2018), y un tema muy comentado en diferentes medios locales como
Latam (2018), e internacionales como Misión Blue que lo denomina un nuevo Hope Spot
en Cartagena (LA FM, 2018) por la rareza y el interés que ha despertado.

Adicional a esto, han quedado huellas indelebles de la roca coralina incrustada en las
murallas y muros de las casas de la Ciudad Histórica, evidentes también en la serie de
fortificaciones, y que permanecen en los muros desnudos de casas de habitación de primer
orden y edificaciones institucionales, como iglesias de gran importancia construidas entre
los años 1500-1600, hoy en restauración.

Se evidencia además la afectación a otro tipo de ecosistemas, como los esteros, zonas
inundables de las partes bajas del río Magdalena que en épocas de lluvias terminaban
desembocando sus aguas hacia la hoy bahía de Barbacoas y sus alrededores —años
1700-1800—, y que desde 1952, haciendo caso al desarrollo de la ciudad como puerto,
pero sin tener en cuenta la protección de los arrecifes coralinos, desembocan en la bahía
de Cartagena y cambian la configuración ecológica de la misma, de laguna marino-costera
a estuario de aguas salobres.

Por último, en este capítulo no solo se retrata el estado vigente del malsano crecimiento
de una ciudad que no protege su sistema natural de manglar urbano, sino que, bajo el
50 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

análisis comparativo de fotografías aéreas, antiguas y actuales, se demuestra que dicho


sistema NO se valora y, por tanto, no se aprovecha. Esta realidad se contradice con lo
expuesto en su POT, desactualizado pero vigente; y en el plan de desarrollo de ciudad
tampoco cumple con el actual y reciente Plan de Adaptación al Cambio Climático, Plan
Cartagena 4C, para su desarrollo sostenible.
2. Capítulo 2 Cartagena frente al reto de
buscar su sostenibilidad
Al comparar el estado actual del desarrollo de Cartagena con el análisis de tres acciones
históricas —fundación y edificación de la ciudad amurallada, diseño y construcción del
canal del Dique, y crecimiento de la urbe moderna—, se demostró la falta de consideración
y valoración de los sistemas naturales de Cartagena en su proyecto como núcleo urbano.
Puede decirse que las dos primeras obras no admiten reproche debido a su contexto
histórico; sin embargo, para la urbanización y desarrollo reciente de Cartagena de Indias,
falta darle importancia a la dimensión ambiental, que se presenta como génesis del
problema de distribución de la riqueza al no reconocer el potencial del capital natural para
la solución de la creciente desigualdad social que vive la ciudad (Gómez-Baggethun & De
Groot, 2007).

Es una situación problemática que se enmarca en la crisis ambiental mundial (UNEP,


2012), tema en el que inclusive, en su carta encíclica, el papa (Francisco, 2015) llama la
atención sobre un modelo de desarrollo económico que parece incapaz de garantizar el
respeto por el medio ambiente. No hay duda de que esta tendencia del comportamiento
humano está relacionada a los procesos de industrialización de la postguerra, que
favorecieron la traducción de los lenguajes del mundo a términos de productividad y
competitividad. Este favorecimiento de la visión mecanicista, lineal y antiecológica que
emerge en la sociedad, privilegia la forma de organización empresarial moderna como
arquetipo a seguir por el resto de las formas humanas de organización, y lleva a la crisis
ambiental (Arias, 2011).

Se trató de una ruptura del romanticismo que, en el siglo XVIII, puso la relación hombre-
naturaleza en lo más alto gracias a la corriente de William Blake (1757-1827) y otros
exponentes. Esta tendencia continuó en el siglo XIX con la aparición en biología de los
conceptos vitalismo y organicismo, que evolucionaron hasta la auto organización y el
52 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

pensamiento sistémico de comienzos del siglo XX, opuesto al reduccionismo, no se centra


en componentes básicos sino en principios esenciales de la organización en el contexto
de un todo superior, al plantear la visión global e interdisciplinar del conocimiento completo
del sistema (Capra, La trama de la vida. Una nueva perspectiva de los sistemas vivos,
1998) (Capra, Las conexiones ocultas - Implicaciones sociales, medioambientales,
económicas y biológicas de una nueva visión del mundo, 2003).

Desde el concepto de «pensamiento complejo» (Morin, 1996) y la propuesta de la Escuela


de Pensamiento Ambiental Latinoamericano —que se viene construyendo desde hace
treinta años (Noguera, 2007)—, se reconoce que la crisis ambiental es inherente a la
modernidad en su conjunto. Este desequilibrio surgió por la falta de comprensión del
carácter sistémico de la naturaleza, tratándola como una tecnociencia, lineal y mecanicista
que para algunos lleva a una nueva era geológica, el Antropoceno, que describe los efectos
de la humanidad sobre el planeta desde el desarrollo industrial (International Union of
Geological Sciences; International Commission on Stratigraphy, 2017) (Crutzen, 2002) (Gil
& Vilches, 2011) (Trischler, 2017).

El presente capítulo analiza variables ambientales alrededor del manglar como bien común
de Cartagena, con el fin de reaccionar ante la necesidad de una postura clara de lo que
debe ser una ciudad en desarrollo en pleno siglo XXI. Es vital la búsqueda de modelos
funcionales para enfrentar los retos que la historia y la realidad le imponen a la Heroica;
sobre todo por su particular estado del sistema de manglar urbano, desde una perspectiva
compleja y de entendimiento no lineal, y teniendo en cuenta su potencial natural vigente
con una visión de uso sostenible de la región Caribe.

Se parte por considerar el estado de degradación ambiental en que se encuentra; también,


su capacidad de resiliencia ecológica, la cual le aporta valor a la ciudad gracias a la llamada
«infraestructura verde» (Betancourth, 2009) frente a problemas como el cambio climático,
y estrategias como la adaptación con Enfoque Ecosistémico21 (Andrade, 2007) (Sáenz-

21El Enfoque Ecosistémico es una estrategia para el manejo integrado de la tierra, el agua y los
recursos vivos, que promueve su conservación y uso sostenible de forma justa y equitativa. Es el
esquema principal para la acción bajo el Convenio de Diversidad Biológica (CDB), y comprende
doce principios. Se han efectuado varios intentos para clasificar estos principios, sea por orden de
importancia o por tema, con el fin de buscar la mejor forma para su aplicación.
Capítulo 2 53

Arroyo & Wielgus, 2012) y la Adaptación basada en Ecosistemas22 (Gallopín, 2003)


(Lhumeau & Cordero, 2012) (Andrade & Vides, Enfoque ecosistémico y políticas públicas:
aportes para la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático en
Latinoamérica, s. f.).

En la segunda parte, se hablará de ciertos elementos de conexidad entre lo ambiental y la


realidad social. A saber, las causas y consecuencias de la desigualdad, lo que incluye
procesos de corrupción que generan dinámicas perversas, como la pérdida del recurso
manglar por tala, y su relleno con basuras y escombros en las orillas del humedal. Este
tipo de hechos han sido probados y denunciados, mediante diferentes columnas de opinión
durante más de un lustro23, por Rafael Vergara Navarro —exdirector del Departamento
Administrativo del Medio Ambiente de Cartagena (1995)—. Lamentablemente, aunque el
abogado ecologista continúa evidenciando el riesgo ambiental y procurando una opinión
pública enterada, todavía no se han presentado acciones consuetudinarias de solución.

2.1 El estado del manglar en Cartagena y su valoración


Los manglares son árboles típicos de los litorales que se han adaptado a condiciones de
vida extrema, formando unas zonas ecológicas denominadas «ecotonos». En este caso
son lugares de transición para especies que viven en tierra firme y zonas intermareales y
marinas, lo que los hace, en algunos casos, verdaderas sala-cunas de producción
hidrobiológica con constantes cambios de salinidad, dinámicas de agua, cambios de

22 La Adaptación basada en Ecosistemas (AbE) es definida como la utilización de la biodiversidad


y los servicios de los ecosistemas, como parte de una estrategia más amplia, para ayudar a las
personas a encarar los efectos adversos del cambio climático.
23 Columnas de opinión en el diario El Universal:

https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/comprometernos-como-ciudad-12873-
LUEU370038
https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/vencer-el-circulo-vicioso-13173-HUEU374641
https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/primero-es-uno-que-dos-15099-AUEU404150
https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/el-circulo-virtuoso-es-posible-15174-
BUEU405488
https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/que-asi-sea-15361-OUEU408475
https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/una-historia-sin-fin-BM583740
https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/pienso-luego-insisto-AF667389
https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/por-una-conciencia-ecocentrica-FN1069601
https://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/desprecio-a-la-ceguera-HY1098922
54 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

temperatura, y actúan como áreas de protección contra fenómenos globales como el


cambio climático (Kauffman, Donato, & Adame, 2013) y (Yáñez, Day, Twilley, & Day, 2014).

La falta de protección del manglar se presenta en ocho grandes obras de desarrollo del
Caribe colombiano (Álvarez León, 2003), seis de las cuales tienen que ver con la ciudad
de Cartagena: (i) La construcción del Anillo Vial Cartagena-Barranquilla sobre los
manglares de la ciénaga de la Virgen, (ii) la construcción y adecuación de los muelles de
la bahía, (iii) los dragados y rectificaciones del canal del Dique, (iv) la construcción de
camaroneras en su zona rural; (v) la ampliación del centro urbano sobre las zonas de
manglar y (vi) la adecuación de áreas para el turismo, como edificación de hoteles, casas
de campo y marinas, lo que ha causado fuertes impactos detectados en los litorales
continentales.

El manglar de Cartagena —tan poco presente en comparación con los ecosistemas


boscosos continentales—, ha sido poco apreciado y casi considerado un estorbo durante
su historia, tal como se transcribió en el Capítulo 1 de la obra Cartagena de Indias en el
siglo XVI (Meisel & Calvo, Cartagena de Indias en el siglo XVI, 2009), una ciudad con una
densa vegetación selvática, llena de manglares, que dificultaba enormemente las
comunicaciones y el comercio.

Conceptos como estos corresponden a un análisis unidimensional de las necesidades de


la ciudad, y satanizan el manglar describiéndolo como una dificultad, en un contexto
climático considerado caldo de cultivo para pestes. Lo anterior es una prueba más del
carácter nocivo atribuido al manglar en la concepción general de desarrollo en Cartagena,
elemento probatorio que se suma a lo que puede inferirse del Plan Pearson (1914) —que
requería presentar una ciudad salubre y limpia ante la inminente apertura del canal de
Panamá (Giaimo, 1999)— y del análisis de la Ley 62/193724, la cual decretó la construcción
de varias obras de utilidad pública que mostraron al manglar como un obstáculo que debía
ser erradicado.

24 Descrita en el Capítulo 1 y analizada y concluida, tras ochenta años de vigencia, como contraria
a la realidad ambiental actual.
Capítulo 2 55

Esta mirada local fue quizás razonable en el pasado, pero como ya se ha dicho, en la
actualidad nacional e internacional resulta sesgada e improcedente. La Ley 62/1937 es
incongruente con la adhesión de Colombia al Convenio Internacional de RAMSAR, un
tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación
internacional, en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.
La Convención entró en vigor en Colombia el 18 de octubre de 1998, cuando Cartagena
pudo ampliar el valor patrimonial hacia sus zonas de manglar, pero donde son casi nulas
las acciones de protección hacia estos sistemas en la ciudad (Gardner & Finlayson, 2018),
como se ampliará a continuación.

Para principios del siglo XXI, el área total de manglar calculado en Cartagena fue de cerca
de 5.700 hectáreas, sumadas las zonas rurales y urbanas, es decir, un 7 % del manglar
del Caribe colombiano. Allí se encuentran cuatro formaciones características de este
ecosistema: (i) Al norte, algunas ciénagas que han perdido su comunicación con el mar,
pequeños relictos con buen porte y predominio de Rhizophora mangle; (ii) al centro, la
ciénaga de Tesca —la misma ciénaga de la Virgen— y la bahía de Cartagena, con
individuos de buen porte y desarrollo, franjeando sistemas estuarinos importantes y una
diversidad más alta, con la presencia de Pelliciera rhizophorae, Rhizophora mangle,
Avicennia germinans, Laguncularia racemosa y Conocarpus erecta; (iii) en las áreas
insulares de Barú, islas del Rosario e islas de San Bernardo, que crecen sobre sustratos
rocosos de origen coralino, pobres en nutrientes; (iv) hacia el sur, la zona del delta del
canal del Dique en la bahía de Barbacoas y exhibe los mayores portes de árboles (Ulloa-
Delgado, y otros, 1998).

Dentro de esos escasos e importantes espacios verdes de la ciudad, que están siendo
intervenidos, se encuentran cinco especies de mangle reportadas para la región Caribe:
Avicenia germinans, Laguncularia racemosa, Rhizophora mangle, Conocarpus erectus,
descritas en el estudio de Geo Cartagena (PNUMA, Alcaldía de Cartagena de Indias,
Observatorio del Caribe Colombiano, & EPA Cartagena, 2009) y Pelliciera rhizophorae,
reportada por (Beltrán & Suárez, 2010) quienes además demuestran una mayor
abundancia de A. germinans y R. mangle. El R. mangle, o mangle rojo, de carácter anfibio,
en su parte sumergida o acuática, posee grandes recursos biológico-marinos de
importancia comercial y en su parte aérea, además de paisaje, soporta aves, reptiles e
insectos, entre otros seres vivos de la estructura ecológica que conforma.
56 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

En cuanto a fenómenos que impactan al manglar, algunos son de carácter positivo, como
la sedimentación, favorecida por procesos como la construcción y desembocadura del
canal del Dique, que acarrea miles de toneladas de sedimentos que van dejando expuestas
grandes áreas de orillas colmatadas. Estos ayuda a la colonización y el crecimiento natural
de amplias zonas de manglar. Especialmente a partir de la gran rectificación de 1951-52,
que creó unas zonas de bajamar que pronto fueron colonizadas por las diversas especies
del manglar, en la sucesión característica: desde el lado más profundo Rhizophora mangle,
hacia las áreas más secas, Avicennia germinans, Laguncularia racemosa y Conocarpus
erecta, (Niño, Rodríguez, & Sáenz, 2000).

En torno a los impactos negativos, al mangle se le ha dado diferentes usos, como material
para construir viviendas, leña para cocer los alimentos y, en algún momento, se utilizó para
la industria de carbón y madera aglomerada. Sin embargo, como en la actualidad muchas
de estas actividades están prohibidas, la importancia económica se centra en el
aprovechamiento del recurso forestal reglamentado y la extracción de los recursos
hidrobiológicos, actividad ancestral de algunas comunidades indígenas y negras que se
han hecho diestras en labores de pesca artesanal, manejando cayucos y ciertos artes de
captura, con que logran su sustento diario. También en ocasiones se han convertido en
agricultores, en áreas cercanas de pan coger, impactando de forma leve pero importante
las áreas forestales; con esto entran a ser parte de las cadenas de comercialización,
caracterizadas por la cantidad de intermediarios que en muchas ocasiones dejan la menor
ganancia a quienes capturan o cultivan los productos, es decir, ganancias de subsistencia
(Sánchez-Páez, Álvarez-León, Guevara-Mancera, & Ulloa-Delgado, 2000).

Con respecto a los elementos de normatividad ambiental local, el Decreto 977 de 2001 de
la Alcaldía adopta el Plan de Ordenamiento Territorial, y fija la situación actual del manglar
para la ciudad de Cartagena. El Decreto considera como suelo de protección las zonas de
manglar ubicadas dentro del perímetro urbano, para la conservación de los recursos
naturales y paisajísticos; además de ser protegido, admitiría cierto tipo de infraestructura
recreacional, como paseos peatonales y una ciclo vía, previstos por la malla vial y el
sistema de espacio público.

En las zonas rurales es poca la protección que se ha brindado a los manglares. Tensores
como la construcción, entre Cartagena y Barranquilla, de la Autopista Paralela al Mar —
Capítulo 2 57

conocida como la Vía al Mar— han modificado los flujos de agua y afectado extensas áreas
de manglar. Esto se debe a la consecuente expansión urbana de vivienda e infraestructura
turística y al ensanchamiento de la vía entre el aeropuerto y La Boquilla, sectores que
siguen generando impactos importantes; por ejemplo ahora con la ampliación de la doble
calzada a Barranquilla, propiciando cinturones de miseria en los bordes de los cuerpos de
agua, con loteo de terrenos, desplazamiento de nativos y nuevos lotes por urbanizadores
piratas (Sánchez-Páez, Ulloa-Delgado, & Tavera-Escobar, Manejo integral de los
manglares por comunidades locales - Caribe de Colombia, 2004).

Otro impacto significativo para las áreas rurales se presentó finalizando el siglo XX, entre
mediados de los ochentas hasta inicios del siglo XXI. Durante este periodo, crecieron los
proyectos de acuicultura marina, en especial la camaronicultura que, aunque se
consideraba una actividad industrial con dificultades, tenía un futuro promisorio (Aguilera,
Los cultivos de camarones en la costa caribe colombiana, 1998). Su actividad económica
creció, pero solo hasta 2006-2007, cuando llegó a un punto máximo y empezó a caer hasta
casi desaparecer (Merino, Bonilla, & Bages, 2013). La camaronicultura trajo consigo una
dinámica transformativa del uso del suelo en zonas como Barú y áreas cercanas al canal
del Dique y sus desembocaduras al mar. Así para 1999, con más de 2.400 ha cultivadas
en el Caribe colombiano, se produjeron diversos cambios sustanciales que, en unos casos,
generaron efectos sobre zonas de manglar y, en algunos otros, áreas de colonización de
mangle; también entre taponamiento y apertura de canales fue transformada la
configuración de varias áreas litorales (Boyd, Hargreaves, & Clay, 2002) (Figura 2-1).
58 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 2-1: Crecimiento de la industria de la camaronicultura sobre el paisaje del manglar


de Barú y canal del Dique, Cartagena, 1986-2003.

Fuente: (Aguilera, Los cultivos de camarones en la costa caribe colombiana, 1998)

Para las áreas más urbanas, como la bahía de Cartagena y la ciénaga de la Virgen, la alta
contaminación que se genera por el crecimiento de ciudad y el desarrollo de la zona
industrial de Mamonal crea tensores importantes; estos impactan el intercambio gaseoso
y la productividad, con efectos como la concentración de materia orgánica e hidrocarburos,
y otros productos químicos, disminuyendo así la energía requerida para la producción de
biomasa (Sánchez-Páez, Álvarez-León, Guevara-Mancera, & Ulloa-Delgado, 2000)
(Ministerio del Medio Ambiente, 2002) (Sánchez-Páez, Ulloa-Delgado, & Tavera-Escobar,
Manejo integral de los manglares por comunidades locales - Caribe de Colombia, 2004).
Capítulo 2 59

El estudio GEO Cartagena muestra la pérdida de 265 ha de manglar en la cuenca de la


ciénaga de la Virgen, área rural de la ciudad, pasando de 1.060 a 795 ha entre 1973 y
1986 (PNUMA, Alcaldía de Cartagena de Indias, Observatorio del Caribe Colombiano, &
EPA Cartagena, 2009). El informe indica que las pérdidas se deben a los procesos de
crecimiento poblacional, demanda de tierras urbanizables, la exclusión social y la falta de
oportunidades en el mercado laboral. Según puede verse en la Tabla 2-1 y la Figura 2-2,
del total de manglar, 100 ha están distribuidas en el sistema de caños, lagos y ciénagas
en el área urbana de la ciudad, algunas de las cuales están siendo intervenidas (Beltrán &
Suárez, 2010).

Tabla 2-1: Presencia de áreas y longitud manglar en el sistema de caños y lagos de


Cartagena.

n. ° Parte del sistema Área aprox. en ha Longitud aprox. km

1 Caño Juan Angola 10 4,12

2 Laguna de El Cabrero 26 1,38

3 Laguna de Chambacú 7 0,49

4 Laguna de San Lázaro 15 0,67

5 Caño Bazurto 12 1,20

6 Ciénaga de Las Quintas 30 1,29

TOTAL 100 9,15

Fuente: (Beltrán & Suárez, 2010)

De los anteriores hechos se concluye que la densidad de vegetación de manglar ha


disminuido en los últimos años, debido principalmente a la tala del mangle poco para
aprovechamiento de madera y realmente es para rellenos urbanos, efecto que, en parte,
puede explicar la crisis ambiental y urbana de Cartagena que prefiere la destrucción del
manglar a su existencia.
60 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 2-2: Sistema de manglar urbano, del sistema de cuerpos de agua que une la
ciénaga de la Virgen con la bahía de Cartagena.

Fuente: (PNUMA, Alcaldía de Cartagena de Indias, Observatorio del Caribe Colombiano, & EPA
Cartagena, 2009).

El recurso natural del manglar debe comenzar a ser mirado desde otra óptica. Es posible
que la falta de valoración del sistema se deba, precisamente, a su estado actual de
destrucción por malos manejos y otros fenómenos asociados al desarrollo; por ejemplo, la
plusvalía de las tierras y el entorno social, que a su vez han causado otros fenómenos
como la segregación social con desplazamientos de grupos hacia estas áreas.

Los desarraigados, desterrados según (Abello & Flórez, 2015), son las personas que
utilizan el método de relleno con basuras y residuos de construcción provenientes de
demoliciones, los cuales son llevados a los bordes del sistema —fenómeno social visto en
Capítulo 2 61

el Capítulo 1; pero también están los rellenos propiciados por la institucionalidad, tomando
de ejemplo a EDURBE que, basada en la consabida Ley 62/1937, permite el rellenado
para luego entregarlos como pago por los trabajos de «recuperación» y dragado de los
sistemas hídricos de manglar urbano de Cartagena.

Desde el ángulo de la biodiversidad, resulta indispensable dimensionar la importancia del


manglar, ya que Cartagena urbana, con sus 2.045 ha de ciénagas costeras, rodeadas por
795 ha (PNUMA, Alcaldía de Cartagena de Indias, Observatorio del Caribe Colombiano, &
EPA Cartagena, 2009), no solo cuenta con las cinco especies de manglar antes
relacionadas, sino que esto conlleva una flora acompañante de al menos 33 especies de
árboles, pertenecientes en su mayoría al bosque seco tropical (Beltrán & Suárez, 2010).

Otro valor ecosistémico del manglar es la fauna que soporta la cobertura arbórea, toda vez
que se encuentra una gran riqueza de avifauna en el área urbana. Veamos, la laguna de
El Cabrero registra 62 especies de aves agrupadas en 26 familias, siendo la familia
Ardeidae la más representativa con ocho especies; el caño Juan Angola registró 52
especies de aves agrupadas en 26 familias —tres menos que la laguna de El Cabrero—,
entre las que destacan las Tyrannidae y Ardeidae, con seis especies cada una. Así, hay
muchas más especies que las cuarenta aves reportadas primero (Beltrán & Suárez, 2010),
pero menos que los 81 registros de aves en la revisión bibliográfica histórica de la ciudad
de casi un siglo (1917-2013); allí se revisó la riqueza de especies del caño Juan Angola y
laguna de El Cabrero (Ramos, R-Arrieta, Vides, & Tinoco, 2016).

Estas especies de aves aprovechan los humedales para el descanso y/o percha,
encontrando resguardo en el manglar y sus humedales. El 53 % es de hábitos terrestres y
el 47 % de hábitos acuáticos, mientras que el 71 % son residentes y el 29 % migraciones
boreales y australes. Esto da cuenta de la compleja envergadura de los microhábitats del
manglar, con su gran oferta de recursos alimenticios y de protección, enunciados en el
informe GEO Cartagena (PNUMA, Alcaldía de Cartagena de Indias, Observatorio del
Caribe Colombiano, & EPA Cartagena, 2009).

En cuanto al recurso pesquero, se reportó en el sistema de la ciénaga de la Virgen una


captura pesquera de 82,27 ton/año, consistente en 24 especies de 22 géneros
pertenecientes a 17 familias; con especies representativas como la mojarra rayada, el
62 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

robalo, la lisa y el sábalo (Abella & Molina, 1985). En la actualidad, solo las dos últimas son
reportadas por los pescadores de forma frecuente y no se han vuelto a registrar las siete
especies en peligro vulnerable (Guzmán García, 2006).

Uno de los problemas que enfrentan las especies ícticas es la exposición a los
hidrocarburos aromáticos, asimismo a los metales pesados como el mercurio. Este
elemento ha sido detectado en la bilis de la lisa (Mugil incilis) y en los músculos de la jaiba
(Callinectes sp.) capturados en la bahía, alcanzando concentraciones promedio cercanas
a los límites máximos permisibles para el consumo humano (Olivero, Caballero, & Torres,
2009). Esto abre una polémica, aún no estudiada a fondo, sobre si se debe mantener la
bahía de Cartagena para la pesca artesanal de subsistencia, a riesgo del consumo de
especies contaminadas de químicos que se acumulan en algunos tejidos de las especies
hidrobiológicas.

En resumen, grosso modo y según literatura previa reciente, el anterior es el estado actual
de las zonas de manglar de Cartagena. La presente observación promueve una mirada
integral que valore el sistema natural de manglar de la ciudad, hoy convertido en áreas de
expansión urbana que contravienen las normas de protección y conservación de los
ecosistemas. El sistema de manglar es una «herramienta» para Cartagena ante la
necesidad de enfrentar la creciente crisis del cambio climático, problemática a la que la
ciudad ha respondido con el Plan Cartagena 4C (Zamora, y otros, 2014), en búsqueda de
una política acorde con las realidades mundiales y sus consecuencias. Este Plan va en
aparente dirección hacia un desarrollo sostenible desde tres ejes: (i) La compatibilidad
como eje social, (ii) la competitividad como eje económico y (iii) el clima, eje ambiental.

2.2 Los problemas sociales y su relación con el manglar


Ante la realidad natural y ambiental de Cartagena, y el llamado a integrar estas con
variables sociales, a continuación se hará un recorrido compacto de la situación general
de la comunidad, incluyendo temas tan disímiles como la falta de equidad, el urbanismo y
las fallas del Estado; el crecimiento económico, la necesidad de redistribuir la riqueza y la
falta de políticas sociales para el desarrollo de la ciudad, sobre todo en su planeación,
donde ha primado la mirada neoliberal sobre la geopolítica humana.
Capítulo 2 63

Se tratan además otros asuntos, como el crecimiento poblacional y el desplazamiento


intraurbano como factores que agudizan la situación de sus gentes. Estas, además,
padecen el problema del racismo y de la nefasta realidad política de la ciudad, dos
fenómenos complejos que deben ser desmantelados, de una vez por todas, en la
búsqueda de modelos de cambio y de desarrollo.

2.2.1 Desigualdad social


La capital de Bolívar tiene una connotación especial debido a la desigualdad existente en
su perímetro amplio. Esto ha ocasionado que se hable abiertamente de «dos Cartagenas»,
por lo que se ha hecho merecedora del deshonroso apelativo de «Cartagena dual»
(Barrera & Guillén, 2017) al concluirse las similitudes que esta tiene con el carácter
igualmente paradójico de El Fuerte, en Sinaloa, México, una ciudad de exclusión social
dentro de la misma ciudad.

Según estos autores, la promoción de la ciudad se convierte en la venta de una parte de


ella, donde otra parte se esconde y se abandona (Barrera & Guillén, 2017). Así, El Fuerte
es una ciudad valorada por su aspecto colonial, decoraciones vistosas y ordenadas, y se
presenta como «un lugar mágico»; en esta línea, otros ejemplos notables son (i) el
crecimiento de Zaragoza, España, caracterizado por la fragmentación socioespacial, y (ii)
el caso de Córdoba, Argentina, donde se han analizado los conceptos de productores y
consumidores de suelo urbano, estrategias socioterritoriales que refuerzan la
fragmentación urbana (Escolano-Utrilla, López-Escolano, & Pueyo-Campos, 2018). A este
listado se le suma el capítulo de Cartagena de Indias, debido al innegable contraste entre
el Corralito de Piedra y sus alrededores, lo que se considera un rasgo del urbanismo
neoliberal.

Con el fin de abordar la realidad social para su articulación con la realidad natural de la
ciudad, es importante estudiar fenómenos como la fragmentación social desde la
búsqueda de alternativas de gobierno. Esto debe considerar coyunturas de carácter global
como el cambio climático (PNUD, 2007), para hacer ajustes y reducir fenómenos sociales
como el destierro por intereses particulares (Gutiérrez Magallanes, 2001), o exclusión y
marginalidad (Ayala & Meisel, 2016), siempre teniendo en cuenta los atributos naturales
del sistema.
64 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Cartagena termina el siglo XX con un crecimiento demográfico acelerado que se evidencia


desde mediados del siglo pasado, como presenta la Figura 1-1 del Capítulo 1. En este
punto, se comparan las cifras de los censos de las cinco ciudades más grandes del país
(ver Tabla 2-2), con un ritmo de crecimiento del 2,6 % comparable solo con Bogotá (2,7 %)
y Medellín (2,6 %), mucho más que el promedio del país, que es de 1,9 % (Aguilera &
Meisel, Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias, 2009).

Tabla 2-2: Comparación de las tasas de crecimiento de cinco ciudades para el último
periodo intercensal, 1993-2005.

Fuente: (Aguilera & Meisel, Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias, 2009)

Para entender mejor el dilema, es conveniente leer a Cartagena en el contexto de América


Latina y el Caribe (ALC), analizando la urbanización como un fenómeno de desarrollo
económico que en los últimos sesenta años ubica a la región, ante las otras del mundo,
con la segunda tasa de crecimiento proyectada para el año 2050 —por encima de Oceanía
y Europa, que a finales del siglo tenían un crecimiento más elevado, y solo por debajo de
América del Norte, que siempre ha sido superior.

El BID presenta gráficamente el movimiento de la población que migra a las ciudades —o


urbanización— haciendo un análisis desde la búsqueda de las personas por bienestar en
Capítulo 2 65

los centros urbanos, para disfrutar de mayor cobertura de bienes públicos e ingresos más
altos. Con niveles de urbanización significativamente mayores que otras regiones del
mundo (ver Figura 2-3), en ALC no se muestra esta realidad, sino que, por el contrario, en
lar urbes, el ingreso percápita promedio continúa por debajo de lo observado en países
desarrollados, y no todos gozan de mejores servicios (Bonet, Sostenibilidad urbana en
América Latina y el Caribe, 2011).

Figura 2-3: Contraste del progreso de la población urbana por regiones del mundo,
proyecciones al 205025.

Fuente: (Bonet, Sostenibilidad urbana en América Latina y el Caribe, 2011)

Esta paradoja de urbanización y pobreza se explica por el exilio de la población de las


zonas rurales debido a la concentración de la propiedad. También se debe a la baja
productividad rural a lo que, en Colombia, se suma la violencia y el contrasentido de tener
áreas urbanas con escaza regulación, lo que permite asentamientos informales y

25La línea roja muestra la tasa de crecimiento urbano de los países de la región de América
Latina y el Caribe en comparación con otras regiones del globo.
66 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

centralización con «exceso de urbanización»; esto último significa llegar hasta el déficit de
infraestructura urbana, generando grandes contrastes en la calidad de vida de las ciudades
con pequeñas áreas muy desarrolladas, y amplias zonas de extrema pobreza carentes de
servicios básicos, infraestructura y servicios sociales en condiciones habitacionales y
ambientales precarias (Bonet, Sostenibilidad urbana en América Latina y el Caribe, 2011).

Estas son fallas del Estado como regulador, coordinador y proveedor de servicios.
Siguiendo la llamada Ley de Wagner (Bird, 1971), el BID señala que ante un fenómeno
de desarrollo con crecimiento económico —en este caso la urbanización, que es un
proceso que trae consigo relaciones sociales y espaciales complejas—, se demanda la
intervención del Estado desde condiciones de gobernabilidad robustas, bien establecidas
(Bonet, Sostenibilidad urbana en América Latina y el Caribe, 2011); actuaciones que en
Latinoamérica no se propician en razón de la debilidad de los estados, la corrupción de
sus gobiernos y sus falencias de proceder.

Cartagena es un típico ejemplo de esta situación ya que, a pesar de ubicarse


estratégicamente en la región Caribe colombiana —que junto a Santa Marta y Barranquilla
conforman el corredor portuario más importante del país, con un enorme potencial turístico
e industrial—, muestra unos indicadores económicos y sociales relativamente inferiores a
las otras ciudades más importante de Colombia (Romero Olivera, 2011) (Aguilera & Alvis,
Perfil socioeconómico de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, 1990-2000, 2000). En
este sentido, se muestra la Cartagena que vive el auge de la industria, el turismo y la
actividad portuaria, que a la vez presenta un panorama de exclusión social y vulnerabilidad
ambiental superior a las de las trece ciudades más destacadas del país (Ayala & Meisel,
2016).

En busca de resolver esta contradicción, se han adelantado estudios más detallados del
problema (Romero, Diferencias sociales y regionales en el ingreso laboral de las
principales ciudades colombianas, 2001-2004, 2006). Se han encontrado divergencias en
el ingreso laboral en relación con cuatro variables: (i) 60 % por las diferencias en
educación, (ii) 20 % en características del empleo, (iii) 18 % en características del individuo,
y (iv) solamente 1.5 % en las características de región.
Capítulo 2 67

Al examinar la equidad social entre ciudades y al interior de estas, se encuentra la manera


en que Cartagena, junto con Pasto, presentan ingresos laborales por debajo del promedio
de las ciudades más importantes del país (10 y 5 %, respectivamente). Esto puede ser
explicado para Cartagena por el alto nivel del costo de vida —13 % superior al que tendría
una ciudad comparable en tamaño (Romero, ¿Cuánto cuesta vivir en las principales
ciudades colombianas? Índice de Costo de Vida Comparativo, 2005)—, pero también por
la exclusión social, en un proceso de modernización de la ciudad, que viene dándose
desde principios del siglo XX (Valdemar, 2017).

2.2.2 Falta de políticas sociales


Desde el Observatorio del Caribe Colombiano se hace referencia a esta modernización de
principios del siglo XX, según la necesidad de adaptar la ciudad a un nuevo orden
internacional tras haber sido inaugurado el canal de Panamá (Giaimo, 1999). Se explica
cómo en 1914 la empresa S. Pearson & Son presentó un proyecto que, sin ser un
verdadero plan de desarrollo, consistía en dos recomendaciones para que Cartagena
cumpliera como ciudad. Primero, que un sector de la bahía interna, denominado La
Machina, debía convertirse en el primer terminal marítimo de la ciudad. La segunda
recomendación se orientó a garantizar la salubridad de una ciudad portuaria, con el
requerimiento de tumbar cierta fracción de las murallas que, para tener un puerto
tecnificado, era considerada un estorbo.

Años más tarde, se presentó para Cartagena el Plano Regulador de 1948, interpretado
como requerimientos de desarrollo de la ciudad-puerto (Giaimo, 1999), pero visto de
manera crítica como un modelo eurocentrista que priorizaba, por un lado, el componente
morfológico con los ejes del trabajo en la higiene y, por otro, los servicios públicos y el
equipamiento urbano, asimilando sesgos de lo político en lo económico. Aunque el Plano
Regulador dice ser el resultado de consultas con la comunidad, ignora lo social como
básico al priorizar lo centrado en la infraestructura para diversificar las actividades
económicas; de esta manera, se dio mayor importancia al naciente sector industrial de
Mamonal y a la opulencia de los hoteles cinco estrellas del barrio Bocagrande, contraste
con la miseria e inopia de los cartageneros de la época (Valdemar, 2017).
68 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

En cuanto a la red vial, el Plano Regulador se confabuló para la perforación de las murallas,
pero teniendo cuidado de no perder la identidad histórico-cultural. Desde mediados del
siglo pasado, ya se esbozaba el Plan Vial Acuático sobre los cuerpos de agua, con el triple
objetivo de otorgarles funcionalidad, embellecimiento y saneamiento ambiental, de manera
tal que se facilitara el movimiento comercial y de transporte de pasajeros.

Un esfuerzo más reciente, aunque fallido, fue el Plan Piloto de Desarrollo Urbano de
Cartagena (IGAC - Departamento de Catastro, sección de Planeamiento Urbano, 1965), el
cual estuvo marcado por el acelerado proceso de urbanización en América Latina y que,
además de dar preponderancia a lo político-económico, incluyó también lo social (Giaimo,
1999). Este plan fue entregado en el año 1965, cuando la ciudad contaba con 250.000
habitantes y las proyecciones para 1980 pronosticaban 676.325. En tanto a lo social, el
Plan buscaba lograr un patrón de crecimiento que integrara el desarrollo de la comunidad
y, aunque se realizó un amplio trabajo de participación y coordinación interinstitucional
para establecer metas y cumplimiento de objetivos, el proyecto no se llevó a cabo. Esto
explicaría, en parte, la composición socioeconómica de la ciudad: una clase alta que
representa el 7,5 % de la población, la clase media, con un 27,71 %; y la clase baja, gran
mayoría, equivalente al 74,69 % del total de la población, proporciones que han seguido
ampliando la brecha de desigualdad en Cartagena a lo largo del tiempo (Giaimo, 1999).

Desde otra óptica, la planificación social de la ciudad es considerada como el ordenamiento


urbano neoliberal en Cartagena de Indias (Sánchez-Mojica, 2015), lo que demuestra que
no se ha cumplido nada de lo enunciado —la integración de las «dos ciudades» o la
erradicación de la pobreza—, inclusive contando con los instrumentos de planificación
idóneos, como lo es el Plan de Ordenamiento Territorial. Por el contrario, se sugiere que
estos instrumentos siempre han estado articulados a los procesos contemporáneos de
acumulación, y asociados con la especulación financiera, el saqueo de los bienes comunes
y la redefinición de los usos del suelo, faltas que hicieron de Cartagena una ciudad
económicamente exitosa, pero con altos niveles de pobreza y desigualdad.

Desde una mirada geopolítica y humana, se tiene que la forma en que la clase alta
cartagenera —con capacidad económica— aprovechó ciertas diferencias
comportamentales —costumbres de danza, música y vestuario— para beneficiarse con la
apertura de la ciudad hacia el turismo transnacional (Streicker, 1997). La estrategia política
Capítulo 2 69

de esta clase consistía en mostrarse «menos colombiana» y presentarse «más caribeña»


en respuesta a la imagen de deterioro del país en guerra, hacia finales del siglo XX. Al
mismo tiempo, esta élite se separaba de las clases populares con el discurso oposicionista
de los «champetudos»26, lo que exacerba la lucha entre clases y el significado de raza, en
donde subyacen las nociones de africanismo, en oposición a la élite que se imagina a sí
misma como parte de una comunidad de euroamericanos blancos civilizados.

Otro ángulo sociopolítico de valor es el de los intelectuales izquierdistas, propios de la


clase media, que promueven una visión de Cartagena como parte de un Caribe distinguido
por la paz, la cultura popular, la democracia y la mezcla racial (Streicker, 1997). A este
respecto se suma la propuesta de una nueva subregión política, con el propósito de reflejar
las características económicas y culturales que diferencian la costa caribe del interior
andino; esta subregión estaría caracterizada como una región de índole pacífica y su
propia resistencia a la opresión, cultural y política, como rasgos costeños o costeros (Fals-
Borda, 1979).

Para recapitular, el auge económico de Cartagena durante el siglo XX —descrito en


(Aguilera & Meisel, Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias, 2009)—
contrasta con el abandono de lo social, representado en la escasez e indigencia de los
barrios pobres de la ciudad contemporánea. El apogeo fue exacerbado por el modelo de
exclusión social, lo que terminó con una pretendida, aunque fallida, modernización de la
ciudad durante la primera mitad del siglo XX. Esta pretensión modernizadora respondía a
unas lógicas políticas y económicas que dieron como resultado adverso la marginalización
en los sectores populares de Cartagena, algo que se le puede agradecer a la urgente
necesidad de las élites de configurar la urbe de acuerdo a su proyecto de acumulación,
hecho que no logró más que favorecer el carácter excluyente de la ciudad (Ayala & Meisel,
2016), así como su condición de lugar de contrastes (Valdemar, 2017). Como prueba de
ello, se tiene que, para el periodo 1993-2005, Cartagena de Indias ostentó el mayor índice
de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) entre las seis ciudades más grandes del país

26Champetudo: Vocablo costeño originalmente despreciativo, similar al término «corroncho», que


desacreditaba per se a las gentes de clases bajas originarias de la ciudad. En el interior del país
existe un remoquete de connotación parecida, «campeche», que se otorgaba a las personas
pobres en una amañada equiparación con el campesino o el indígena —el indio.
70 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

(Pérez & Salazar, La pobreza en Cartagena: Un análisis por barrios, 2007); mientras que
hoy, aunque la Heroica ocupa el puesto catorce entre las 23 ciudades nacionales más
importantes, cuenta con una tasa de pobreza monetaria de 29,1, aún mayor al promedio
nacional para el 2017, que fue de 28 (DANE, 2018) (DANE, 2018).

De forma contradictoria, el intenso crecimiento económico de la ciudad durante el siglo XX


dejó escaso dinamismo en el empleo (Aguilera & Meisel, Tres siglos de historia
demográfica de Cartagena de Indias, 2009), debido a tres razones: (i) Por estar centrado
en sectores de la industria intensivos en capital, pero bajos en empleo; (ii) por el
estancamiento del turismo a causa de una mala imagen internacional, y (iii) por la llegada
de un fuerte número de desplazados entre los años 1996 y 2000 —cerca de 50.000
almas—, situación que el Plan Nacional de Desarrollo 2002-2006 describió como el
principal problema humanitario que experimenta Colombia como consecuencia del
conflicto armado interno (Departamento Nacional de Planeación, 2003).

2.2.3 Factor racial desde la educación, la salud y la


infraestructura
Otro aspecto para tener en cuenta son las cifras de la composición racial desde el
autorreconocimiento de las personas a pertenecer a grupos étnicos. Los resultados hablan
de Cartagena de Indias como la ciudad colombiana que más se considera
afrodescendiente, con un 35,7 % de su población. Le sigue Cali, con un 26,2 %;
Barranquilla, con 13,2 %; Medellín, con un 6,2 %; Bucaramanga, 2,9 %; y Bogotá, con 1,4
% (Aguilera & Meisel, Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias, 2009).
Como se puede observar en la Figura 2-4, esta población étnica tiende a localizarse en
ciertos lugares de la ciudad.
Capítulo 2 71

Figura 2-4: (a) Mapa de la localización de la población afrodescendiente en Cartagena.


(b) Mapa de niveles de pobreza27.

(a) (b)

Fuente: (Aguilera & Meisel, Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias, 2009)

La anterior figura muestra la ubicación donde se concentra la población afro señalada con
colores más oscuros, lo que coincide con la concentración de la pobreza y los lugares de
menor educación. En este sentido, este sector de la población obtiene un coeficiente de
correlación negativa muy alto (93.4 %) entre pobreza y años de estudio (Pérez & Salazar,
2007). Es manifiesta una disposición geográfica relacionada con cierta discriminación de
clases sociales por niveles de educación, posiblemente por falta de oportunidades, lo que
finalmente se traduce en diferencias en ingreso laboral (Romero, Diferencias sociales y
regionales en el ingreso laboral de las principales ciudades colombianas, 2001-2004,
2006). Un ejemplo patente es el sector Paraíso II, zona sur oriental de Cartagena, con
apenas 5.2 años de educación promedio; en comparación con el barrio El Laguito, zona
occidental, donde los habitantes alcanzan una media de 12.9 años de estudio (Aguilera &
Meisel, Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias, 2009) (ver Figura 2-5).

27 Incluye indicador de no consumo de las tres comidas diarias, uno o más días en la semana.
72 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 2-5: Promedio de años de estudio entre los habitantes de dos barrios en
Cartagena28.

Ubicación de
los barrios

Fuente: (Pérez & Salazar, 2007)

Esto lleva a la población a vivir en una doble condición, entre ser una ciudad
económicamente exitosa y, al mismo tiempo, un enorme grupo poblacional muy pobre. De
acuerdo con estudios especializados, se encuentra que la discriminación es resultado de
la desventaja que adolecen quienes se reconocen como población negra, mulata,
afrocolombiana o palenquera, dadas las menos oportunidades que han tenido para
alcanzar mayores niveles educativos frente a los demás cartageneros (Romero,
¿Discriminación laboral o capital humano? Determinantes del ingreso laboral de los
afrocartageneros, 2007) (Aguilera & Meisel, Tres siglos de historia demográfica de
Cartagena de Indias, 2009). Parafraseando las palabras de Romero, con miras a reducir
esta inequidad, es claro que la principal estrategia de desarrollo debe ser aumentar la
productividad mejorando la dotación de que dispone el grupo en desventaja; por esto, es

28 A mayor intensidad de color, menor rango de años de educación.


Capítulo 2 73

necesario que en los próximos años se invierta proporcionalmente más recursos en la


educación de las personas pertenecientes a los grupos afrodescendientes, así como de
otras minorías étnicas.

Otros tres casos que ayudan a explicar lo que pasa con la Cartagena actual se refieren a
aspectos regionales: (i) La convergencia regional durante el siglo XX: Bogotá, consolidada
como la gran metrópoli colombiana, y a la costa del Caribe, con un proceso de
empobrecimiento relativo a lo largo de toda la centuria (Bonet & Meisel, La convergencia
regional en Colombia: una visión de largo plazo, 1926 - 1995, 1999); (ii) las trampas de
pobreza estructural medidas en las NBI, las cuales —debido sobre todo al fenómeno en la
periferia— alcanzaron en 2005 al 70 % de los municipios colombianos, que se mantienen
en este círculo vicioso pleno de inequidades, tanto a nivel interregional como interpersonal,
y persisten en el tiempo (Galvis & Meisel, Persistencia de las desigualdades regionales en
Colombia: Un análisis espacial, 2010); y (iii) la informalidad de las áreas urbanas de
Colombia, que demuestra que los niveles más altos están por fuera del trapecio Bogotá-
Cali-Medellín-Bucaramanga, y están relacionados con bajos niveles de educación y altos
niveles de pobreza (Galvis, Informalidad laboral en las áreas urbanas de Colombia, 2012).

Adicionalmente, se comparó la situación de Cartagena con las de las ciudades principales


y áreas metropolitanas, en lo que se encuentra un rezago en materia de pobreza y
cobertura de servicios públicos (Ayala & Meisel, 2016); en términos ambientales, esto
genera mayor vulnerabilidad en aquellas partes donde habitan las personas de menores
ingresos, las cuales coinciden con las áreas con mayor proporción de afrodescendientes
sin servicios básicos satisfechos.

2.2.4 Economía y política


Al revisar temas administrativo-financieros focalizados en lo social, se encuentran
conclusiones (Bonet, Descentralización fiscal y disparidades en el ingreso regional: la
experiencia colombiana, 2004) sobre la necesidad de la administración local de
modernizarse para elevar los recaudos, incrementar la eficiencia del gasto y no quedarse
esperando vivir de las transferencias nacionales. (Aguilera & Meisel, Tres siglos de historia
demográfica de Cartagena de Indias, 2009) urgen para que las autoridades distritales
hagan esfuerzos en las inversiones públicas de mayor rentabilidad social y económica y,
74 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

en este sentido, se señala que ni el sector industrial ni el portuario han podido, ni podrán,
dar el dinamismo que requiere la ciudad para irrigar su prosperidad actual y poder mejorar
la calidad de vida de la mayoría de los habitantes locales (Meisel, La economía y el capital
humano de Cartagena de Indias, 2009). Se propone un tercer componente de la base
económica de la ciudad, el turismo, como dinamizador para inyectar bienestar en amplios
grupos de la población; pese que existen evidencias internacionales de resultados
desiguales, en el caso de España esto ha funcionado, y ha adicionado una mirada
ecológica desde ese renglón de la economía.

Por último, se analiza la variable política para entender a Cartagena en su complicada


situación actual. La profunda inestabilidad que la ciudad sufre se exhibe en contar la
copiosa cantidad de catorce alcaldes durante los 18 años que lleva el siglo XXI, cuando
tendrían que haber sido 4,5. El rápido renombramiento del siguiente mandatario,
encargado o electo, no ha permitido desarrollar los programas de gobierno y ha reducido
la ciudad a un grado alto de ingobernabilidad. Esta nefasta fluctuación se debe a hechos
de corrupción, inhabilidades, falta de ética y responsabilidad con contubernios
demostrados como ilegalidades, que hacen que el presidente de la República de turno
haga encargos a la Alcaldía por pocos meses, mientras se nombra el nuevo, que tampoco
dura un periodo completo. Durante este lapso de 18 años, solo la alcaldesa Judith Pinedo
Flórez ha logrado cumplir su periodo completo de cuatro años (2008-2011). No obstante,
en suma, son casi dos décadas perdidas para una ciudad en desarrollo que, quizás, en
esto encuentra otra razón para su deterioro ambiental y desigualdad social (COLPRENSA,
2018) (Altamiranda, 2018) (Taborda, 2018) (Madrid, 2018).

2.3 Comentarios finales


Tras el examen del manglar presente en la ciudad de Cartagena —sistema natural poco
apreciado y, en muchas ocasiones, destruido o ignorado—, se identifica su ubicación
principalmente en las áreas donde la realidad social muestra menos oportunidades y
mayores desventajas para sus gentes, pese a vivir cerca de las áreas donde las
condiciones naturales propicien su desarrollo. A la luz de algunos hechos descritos,
aunque no es totalmente claro, no queda duda de que existe relación, directa e indirecta,
entre las condiciones ambientales y las realidades sociales. De esta manera, las
comunidades menos favorecidas son aprovechadas por ilegales en la tala del manglar y el
Capítulo 2 75

relleno de las orillas, para convertirlas en lotes transables que benefician a las personas
con más oportunidades, incrementando así la disparidad entre las «dos ciudades», y con
ello, la brecha socioeconómica.

Ante esta realidad, el enfoque que se propone seguidamente en el tercer capítulo es el


estudio del sistema natural de manglar urbano, esto para tener una línea base de
información para posteriormente proponer un modelo de Desarrollo Sostenible que pueda
ser evaluado respecto al estado actual.

La propuesta de DS será en el cuarto capítulo una apuesta de cambio de paradigma que


pretende redireccionar la creciente industria del turismo, desde la capacidad de resiliencia
de la naturaleza y su conservación, para que la ciudad encamine la senda de la
sostenibilidad teniendo las zonas de manglar como parte de las áreas a reconocer,
proteger, visitar y admirar, como actividades que ayudarán a redistribuir la riqueza que
llega a Cartagena de Indias.
3. Capítulo 3 Valoración integral del
ecosistema de manglar en Cartagena
En la búsqueda de un mejor vivir humano para la gente en Cartagena de Indias, resulta
improcedente brindar una mirada meramente antropocéntrica al desolador panorama social
antes descrito. Al contrario, es menester aplicar una óptica de valoración integral y sistémica
al manglar como ecosistema para la vida en sí, para su posible uso. Para esto, se deben
mejorar las condiciones de su manejo y verlo como una oportunidad desde los tres pilares
básicos del DS —lo ambiental, lo social y lo económico (Gallopín, 2003) (PNUMA, 2014)
(Damon & Sterner, 2012)—, enfatizando en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
(Naciones Unidas, 2016), derrotero de la ONU hasta 2030 con un carácter interdisciplinar
(GRI; UN Global Compact; PwC, 2018) (Acuña, y otros, 2018).

Primero, hay que tener presente el pilar ambiental sobre la base de lo ecológico como fuente
potencial, considerando conceptos como el Enfoque Ecosistémico (Shepherd, 2006), que
se apoya en la estrategia de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
(UICN); o el enfoque de los Servicios Ecosistémicos (SE) (Quétier, Tapella, Conti, Cáceres,
& Díaz, 2007), que se explican desde la relación de los servicios ofrecidos por los
ecosistemas de forma simultánea y los fenómenos que se presentan entre ellos, con el fin
de entender mejor su manejo (Bennett, Peterson, & Gordon, 2009) (Camacho & Ruíz,
2012), y que se asocian con el bienestar humano (Viota & Maraña, 2010).

En relación con los servicios ecosistémicos de los manglares, (Kandus, y otros, 2011)
destaca su importancia en el amortiguamiento de los sedimentos protegiendo los
ecosistemas marino-costeros —como corales y praderas de pastos marinos—, junto con la
relevancia del manglar en sí mismo que fue preponderada años atrás según su aporte en
la prestación de servicios ecosistémicos (Costanza, De Groot, & Farberk, The Value of the
World's Ecosystem Services and Natural Capital, 1997), muy superior en comparación con
otros biomas terrestres y marinos. En años más recientes, se estableció una diferenciación
práctica, por un lado, de los servicios ecosistémicos de marismas que afectan directamente
a la población humana (constituyendo un verdadero servicio) de aquellos que, por otro lado,
tienen una función para la existencia misma de un sistema ecológico (Isacch, Escapa,
Fanjul, & Iribarne, 2011).

Este carácter se explica no solo desde lo técnico, sino desde los temas de institucionalidad
y las comunicaciones, para integrar el pilar social o comportamiento social a los
requerimientos técnicos ecológicos: una ecología social para el manejo de los socio-
ecosistemas, la cual girará alrededor del concepto de «manejo adaptativo» (Balvanera, y
otros, 2011), donde a partir de un monitoreo permanente del sistema, los programas de
manejo se actualicen y adecúen a las nuevas circunstancias.

El tercer pilar, el económico, ya no se considera el centro del desarrollo, sino como parte
de un modelo que debe adaptarse a las nuevas perspectivas humanas, que suponen que
los bienes y servicios naturales tienen límites de explotación y uso; y que corrientes de
pensamiento, como la economía ambiental y la economía ecológica, vienen estudiando
desde hace varias décadas —ver, por ejemplo, (Costanza, What is ecological economics?,
1989), (Proops, 1989), (Costanza & King, Tenth Anniversary Survey Article - The first
decade of Ecological Economics, 1999), (Van den Bergh, 2001), (Daly & Farley, 2004),
(Shmelev, 2012).

En el siguiente aparte 3.1, se desarrollarán los objetivos específicos 2 y 3. Se prueban las


metodologías propuestas para la medición de los parámetros bióticos y abióticos del
sistema de manglar, en una área escogida, representativa de la realidad ambiental de la
ciudad. En la sección 3.2 se realizará la caracterización de la población con un grupo de
líderes comunitarios del área definida. Posteriormente, en la sección 3.3, se analiza la
relación entre lo ambiental y lo social, para así cumplir con la evaluación integral del manglar
propuesta por el estudio.
3.1 Medición de la salud del sistema natural
Como aproximación metodológica, en este capítulo se presenta la medición del sistema
natural desde la investigación incluyente, con procedimientos entendibles por la comunidad,
según se sugiere (Natusfera, 2017), y desde la ciencia ciudadana, definida en el Capítulo
1. La European Citizen Science Association (ECSA, 2015) propone diez principios que se
aplican en este estudio:

1. Los proyectos de ciencia ciudadana involucran activamente a los ciudadanos en las


tareas científicas que generan nuevo conocimiento o una mejor comprensión.
2. Los proyectos de ciencia ciudadana producen un resultado científico nuevo.
3. Tanto científicos profesionales como científicos ciudadanos se benefician en la
participación.
4. Los científicos ciudadanos deben participar en múltiples etapas del proceso científico.
5. Los científicos ciudadanos deben recibir información del proyecto en todo momento.
6. La ciencia ciudadana representa un tipo de investigación como cualquier otro, con sus
limitaciones y sesgos que hay que considerar y controlar.
7. Los datos y metadatos del proyecto de ciencia ciudadana deben ser publicados y, de ser
posible, en un formato de acceso abierto.
8. Los científicos ciudadanos deben ser reconocidos en los resultados y las publicaciones.
9. Los programas de ciencia ciudadana deben evaluarse por la producción científica, la
calidad de los datos, la experiencia de los participantes y el alcance del impacto social o
político.
10. Los líderes del proyecto de ciencia ciudadana deben tener en cuenta tanto los aspectos
legales y éticos, como los derechos de autor, la propiedad intelectual, los acuerdos de
intercambio de datos, la confidencialidad, la atribución y el impacto de sus actividades.

Estos diez principios suponen la colecta de información con uso del conocimiento ancestral,
esto genera confianza con los actores locales, y permite aprovechar sus destrezas y
habilidades para la comprensión del estado de salud de los sistemas naturales en relación
con las realidades sociales. Este trabajo conjunto, entre científicos y comunidades, ya
utilizado durante el entendimiento de la evolución de las zonas de manglar, Capítulo 1, se
tiene en cuenta para la medición de los indicadores de salud y uso del sistema de manglar
del caño Juan Angola, en los siete barrios del área de estudio (ver Figura 3-1).
El sector escogido es representativo no solo por la interacción de lo ambiental con las
características sociales, o por el importante cordón de manglar que bordea los dos
márgenes del caño Juan Angola y su vecindario. Se trata de que, en un borde, se encuentra
Crespo, un barrio estrato cinco de clase media-alta; mientras que en la otra orilla están seis
barrios de estratos socioeconómicos entre 1 y 4 —San Francisco, Siete de Agosto, Santa
María, Crespito, Canapote y San Pedro Libertad. Este contraste replica, según se vio en el
capítulo anterior, la condición de segregación y la desigualdad de Cartagena.

Figura 3-1: Mapa de localización del área de estudio: Siete barrios alrededor del caño
Juan Angola, Cartagena de Indias.

Fuente: EPA, Observatorio Ambiental

3.1.1 Área de estudio


Para analizar el estado de salud del sistema natural, se emplea información secundaria del
proyecto Navegando por Cartagena (FUPAC & IHSA, 2016), e información primaria
obtenida de muestreos realizados en el marco de esta tesis académica. La información
primaria fue obtenida en conjunto con un equipo de profesionales, dirigido por el
investigador y acompañado por la comunidad, con el que se hicieron dos salidas a campo.
La primera, entre los meses de febrero a abril de 2019, como representación de la época
seca; y la segunda, entre abril y junio del mismo año, después de las primeras lluvias, como
primera época húmeda, cuando se dan algunos cambios en las condiciones ambientales y
la migración de especies.

En cuanto al trabajo de campo, para examinar el estado ecológico del sistema natural, en
el área de estudio se fijaron cuatro estaciones con las coordenadas de ubicación (Tabla 3-
1), señaladas en la Figura 3-2. El cálculo de la vegetación no siguió este patrón, sino que
fue caracterizada mediante muestras a lo largo del caño Juan Angola.

Tabla 3-1: Sitios de muestreo con coordenadas y puntos definidos.

ESTACIÓN NOMBRE LATITUD LONGITUD

E1 Entrada canal paralelo 10°25’36.69” N 75°30’46.66” w

E2 Interconexión canal paralelo 10°26’24.77” N 75°30’49.68” w

E3 Punto central (debajo del puente Canapote) 10°26’30.90” N 75°31’32.20” w

E4 Puente Torices Benjamín Herrera 10°43’44.47” N 75°53’48.15” w

Fuente: El autor

3.1.2 Condiciones bióticas, metodologías y resultados


Ya que son muchas las especies de fauna y flora presentes en un sistema de manglar, y
por la decisión de trabajar desde el concepto de ciencia ciudadana, fue convenido con el
equipo base de profesionales biólogos el empleo de variables conspicuas, con significados
fáciles de comprender, tanto por biólogos, como por no biólogos. Por esta razón, se
escogieron dos grandes grupos de fauna bioindicadora, Peces y Aves, por ser relativamente
sencillos de reconocer y muestrear, y porque dan una buena imagen de la salud del sistema.
Con respecto a la flora, se propuso la caracterización del bosque litoral para reconocer su
composición y estado en que se encuentra.
La metodología base para la medición de la fauna y flora fue la consignada en la Expedición
Ondas Bio (Acuña, y otros, 2018), adaptada para las variables Peces, Aves y Manglar. Para
los parámetros ambientales, se empleó la metodología del INVEMAR sobre Índice de
Calidad de Aguas Marinas (ICAM) (INVEMAR, 2014).

Figura 3-2: Localización de las cuatro estaciones de medición y recorridos de muestreo


sobre el mapa de localización del área de estudio.

E3
E2
Trayecto
Trayecto

E4

E1

Fuente: Informes de investigación grupo profesional dirigido por el autor

3.1.2.1 Captura de peces


Se realizaron bioconteos de peces capturados durante dos faenas de pesca con atarraya,
durante las dos épocas climáticas —el 29 de marzo, y el 31 de mayo de 2019. En las
primeras cuatro horas de la mañana, con sendos recorridos desde la boca del caño Juan
Angola, en la ciénaga de la Virgen, hasta el puente de Torices, con dos embarcaciones tipo
canoa. El equipo estuvo conformado por un biólogo especialista como líder y jóvenes de la
comunidad en función de anotadores y observadores, guiados por dos boga29, uno de los
cuales hizo de pescador. Por seguridad, dos líderes de la comunidad hicieron
acompañamiento a pie por el borde del caño, aportando información adicional, como
referencias personales de eventos relacionados con la pesca artesanal, lugares y cambios
en el tiempo.

La metodología fue por faena de pesca artesanal (Lasso, Meri, & Lasso-Alcalá, 2004), con
atarraya, apuntando la hora y la posición geográfica, que debían coincidir con los puntos de
observación de aves y la toma de muestras de calidad del agua. Se hicieron cinco lances
aleatorios por punto y cinco lances entre puntos, registrando el número de individuos
capturados por lance. Los peces capturados fueron etiquetados y almacenados en frío, para
posteriormente hacer la identificación taxonómica, la toma de medidas morfológicas de
peso W y talla —Longitud Total (LT) — (ver Tablas 3-2 y 3-3) y registros fotográficos (ver
Tabla 3-4) cuyos resultados serán analizadas en el numeral 3.3.1.

Tabla 3-2: Resumen del total de individuos por especie, peso y longitud promedio en
época seca.

Longitud
Especie n.° individuos Peso (kg) Peso promedio (kg)
promedio (cm)

Megalops atlanticus 23 30,59 5,68 0,25

Gerres plumieri 4 11,75 0,10 0,03

Eugeres plumieri 2 15,75 0,03 0,02

Anchoa spinifer 2 18,00 0,09 0,05

Mugil incilis 6 17,25 1,25 0,21

Penaneus sp 4 13,25 0,07 0,02

Fuente: Juan Miguel Ayala Jiménez, apoyo profesional al proyecto, información de las capturas con
el grupo de Ciencia Ciudadana, primer muestreo año 2019

29Boga o canoero, persona de la región que tiene experiencia en dirigir botes de madera con vara
o remo.
Tabla 3-3: Resumen del total de individuos por especie, peso y longitud promedio en
época semihúmeda.

Longitud
Especie n.° individuos Peso (kg) Peso promedio (kg)
promedio (cm)

Megalops atlanticus 9 28,88 2,20 0,24

Oreochromis niloticus 7 16,07 2,45 0,35

Mugil incilis 9 17,17 1,96 0,22

Fuente: Juan Miguel Ayala Jiménez, apoyo profesional al proyecto, Información de las capturas
con el grupo de ciencia ciudadana, segundo muestreo año 2019

Tabla 3-4: Especies de peces capturados durante las faenas de pesca con atarraya,
épocas seca y semihúmeda, inicios de 2019.

Nombre Primer muestreo caño Segundo muestreo caño


Familia Especie
común Juan Angola, 2019 Juan Angola, 2019

Eugerres Mojarra
plumieri rayada

Guerreidae

Gerres Mojarra
plumieri chuleta

Magalops
Megalopidae Sábalo
atlanticus

Mugilidae Mugil incilis Lisa


Nombre Primer muestreo caño Segundo muestreo caño
Familia Especie
común Juan Angola, 2019 Juan Angola, 2019

Mugil curema Anchoa

Penaeidae Penaeus sp Camarón

Oreochromis Mojarra lora,


Cichlidae
niloticus negra tilapia

Fuente: Juan Miguel Ayala Jiménez, apoyo profesional al proyecto, Información de las capturas
durante los muestreos con el grupo de ciencia ciudadana, primeros meses del año 2019

3.1.2.2 Observación de aves


Se llevaron a cabo dos bioconteos de aves: los días 29 y 30 de marzo, en la época seca; y
12 y 13 de junio, época semihúmeda. Se realizaron durante las tres primeras horas del día,
a partir de las 5:56 a. m. (GMT-5) —hora de salida del sol en estas épocas del año—, con
dos recorridos desde la boca del caño Juan Angola, hasta el puente de Torices. El primer
día de cada época, se caminó por la orilla del caño, y el segundo día, se navegó toda su
extensión. Tal como en el proceso de captura y muestreo de peces, cada uno de los equipos
para la observación de aves estuvo conformado por un biólogo especialista como
observador líder, y el apoyo de jóvenes de la comunidad, con un apuntador y dos
observadores, además de un boga para el recorrido por agua. Una vez más, por seguridad
y para cumplir con el principio de ciencia ciudadana, caminaron detrás del grupo líderes de
la comunidad, aportando información adicional durante los recorridos de observación.

Se utilizó como metodología el transecto con estaciones de radio fijo (Melles, Glenn, &
Martin, 2003) con cuatro puntos de muestreo. En cada uno se contaron las aves durante un
lapso fijo de diez minutos, en un radio de cien metros, teniendo cuidando de no recontar.
Igualmente, se anotaron las especies presentes entre puntos a lo largo de todo el recorrido.
Se tuvo en cuenta la hora de inicio y fin de cada muestreo, la nubosidad, la latitud y longitud
de cada uno de los puntos del área de muestreo, presentados en la Figura 3-2, y
consignados en la Tabla 3-1. Adicionalmente se tomó información de la naturaleza
emergente, la basura y el estado de las riveras y del caño en general; se relacionan en
algunos casos la presencia de organismos de diferentes grupos biológicos.

Para el análisis de los datos, se tabularon y se clasificaron las especies observadas en los
puntos, entre puntos, por orden y por familia, de acuerdo con la clasificación de la Unión
Americana de Ornitología (AOU)30. Complementados con los saberes ancestrales de los
habitantes de la zona, los nombres comunes fueron tomados de la Guía de las Aves de
Colombia (Hilty & Brown, 1986), Aves del Norte de Suramérica (Restall, Rodner, & Lentino,
2007), Aves Acuáticas de la Ciénaga de la Virgen y Juan Polo (Fundación Ecoprogreso;
Corpambo; Asociación Caldiris, 2013) y de la Guía ilustrada de la avifauna colombiana
(Ayerbe, 2018). Cada especie se agrupó en una de dos categorías: acuáticas y terrestres.
Las acuáticas se clasificaron a su vez en «acuáticas estrictas» (AE) y en «acuáticas no
estrictas» (ANE) según los estudios (Ruiz-Guerra, 2012). Por último, las aves se clasificaron
en residentes y migratorias, y estas últimas en «invernantes no reproductivos» y en
«invernantes con poblaciones reproductivas permanentes».

Se calculó el Índice de biodiversidad de Margalef (1) en cada punto de muestreo por


recorrido, para estaciones terrestres y estaciones acuáticas (Acuña, y otros, 2018), según
la fórmula:

DMG = S − 1/lnN (1)

Donde S es el número de especies de la estación, y N es el número total de individuos de


todas las especies presentes en la estación; a mayor valor, mayor será la diversidad. Se
considera que valores inferiores a dos corresponden a una baja diversidad, y mayores a
cinco, a una alta diversidad.

30 Para más información sobre ciencia ciudadana en ornitología (en inglés):


http://www.americanornithology.org/content/citizen-science-ornithology
A partir de la presencia/ausencia, se calculó el Índice de Constancia (2) para cada especie
observada, (Copatti, Dias do Amaral, & Alles de Moura, 2013):

C = p/P × 100 (2)

Donde C es igual al valor de constancia de la especie, p es igual al número de registros de


la especie en estudio, y P representa el número total de registros efectuados.

Se considera que una especie es constante cuando C > 50 %, accesoria cuando C > 25 %
y C < o = 50 %, y accidental cuando C < o = 25 %.

En los muestreos del 29 y 30 de marzo, se encontró un total de 54 especies distribuidas en


28 terrestres y 26 acuáticas, de las cuales 19 son AE y siete ANE. De igual manera, en el
segundo muestreo del 12 y 13 de junio de 2019, se registraron 47 especies, siete menos
que en el muestreo de marzo, de las cuales 27 fueron terrestres y veinte acuáticas; 17 AE
y 3 ANE (ver Tabla 3-5).
Tabla 3-5: Lista total de especies encontradas, su clasificación y el Índice de Constancia de cada época.

Índice de
Época Clasif. G. Funcional Familia Especie Nombre común
Constancia %

Época 1 Época 2

1 2 AE Vadeadora Ardeidae Egretta thula Garcita patiamarilla 100,0 88,9

1 2 AE Vadeadora Ardeidae Egretta tricolor Garza tricolor 100,0 77,8

1 2 AE Vadeadora Ardeidae Ardea alba Garza real 100,0 88,9

1 2 AE Marina Pelecanidae Pelecanus occidentalis Pelicano común 75,0 44,4

Garcipolo
1 2 AE Vadeadora Ardeidae Butorides virescens 87,5 22,2
migratorio

1 AE Limícola Scolopacidae Actitis macularis Tringa enana 75,0 0,0

1 2 TERR Insectívoro Tyrannidae Tyrannus melancholicus Sirirí 87,5 70,0

1 2 ANE Pájaros Acuáticos Icteridae Quiscalus mexicanus Mariamulata 87,5 100,0

1 2 TERR Granívora Columbidae Patagioenas cayennensis Paloma guarumera 75,0 50,0

1 2 AE Martinete Alcedinidae Megaceryle torquata Martín pescador 75,0 50,0

1 2 TERR Frugívoro Psittacidae Eupsittula pertinax Cotorrita carisucia 75,0 100,0

1 2 AE Marina Fregatidae Fregata magnificens Tijereta 62,5 50,0


Índice de
Época Clasif. G. Funcional Familia Especie Nombre común
Constancia %

Época 1 Época 2

Torcaza
1 2 TERR Granívora Columbidae Zenaida auriculata 62,5 100,0
nagüiblanca

Campylorhynchus
1 2 TERR Insectívoro Troglodytidae Chupahuevo 62,5 30,0
griseus

1 2 TERR Omnívora Thraupidae Saltator coerulescens Papayero 62,5 20,0

1 2 AE Marina Phalacrocoracidae Phalacrocorax brasilianus Pato buzo 50,0 90,0

1 2 AE Vadeadora Threskiornithidae Eudocimus albus Ibis blanco 50,0 90,0

1 2 TERR Carroñera Cathartidae Coragyps atratus Guala 37,5 40,0

1 2 TERR Omnívora Falconidaee Milvago chimachima Gavilán pollero 50,0 60,0

1 AE Marina Laridae Leucophaeus atricilla Gaviota reidora 50,0 0,0

1 2 TERR Granívora Columbidae Columba livia Paloma común 50,0 60,0

1 2 TERR Nectarívoro Trochilidae Amazilia tzacatl Amazilia colirrufo 50,0 60,0

1 2 TERR Insectívoro Picidae Melanerpes rubricapillus Carpintero habado 50,0 50,0

1 TERR Insectívoro Tyrannidae Tyrannus dominicensis Tirano migratorio 50,0 0,0


Índice de
Época Clasif. G. Funcional Familia Especie Nombre común
Constancia %

Época 1 Época 2

1 2 ANE Pájaros Acuáticos Icteridae Quiscalus lugubris Chango llanero 50,0 50,0

1 AE Marina Laridae Thalasseus maximus Gaviotín real 25,0 0,0

Carpintero
1 2 TERR Insectívoro Picidae Colaptes punctigula 37,5 30,0
buchipecoso

1 2 TERR Insectívoro Tyrannidae Pitangus sulphuratus Bichofué mayor 37,5 30,0

1 TERR Insectívoro Parulidae Protonotaria citrea Canario manglero 37,5 0,0

1 2 AE Limícola Charadriidae Vanellus chilensis Tanga 25,0 10,0

1 TERR Granívora Columbidae Columbina talpacoti Tierrelita 25,0 0,0

1 TERR Frugívoro Psittacidae Amazona ochrocephala Lora común 25,0 0,0

Golondrina
1 ANE Pájaros Acuáticos Hirundinidae Tachycineta albiventer 25,0 0,0
aliblanca

Conirrostro
1 2 ANE Pájaros Acuáticos Thraupidae Conirostrum bicolor 25,0 10,0
manglero

1 2 AE Vadeadora Ardeidae Nycticorax nycticorax Guaco manglero 12,5 30,0

1 TERR Carroñera Cathartidae Catharthes aura Laura 12,5 0,0


Índice de
Época Clasif. G. Funcional Familia Especie Nombre común
Constancia %

Época 1 Época 2

Tringa
1 AE Limícola Scolopacidae Tringa semipalmata 12,5 0,0
semipalmeada

1 AE Marina Stercorariidae Stercorarius parasiticus Págalo parasítico 12,5 0,0

1 2 AE Marina Laridae Phaetusa simplex Gaviotín picudo 12,5 90,

1 2 TERR Granívora Columbidae Columbina passerina Tierrelita 12,5 40,0

Martín pescador-
1 AE Martinete Alcedinidae Megaceryle alcyon 12,5 0,0
migratorio

Martín pescador-
1 2 AE Martinete Alcedinidae Chloroceryle americana 12,5 20,0
chico

1 TERR Carnívoro Strigidae Glaucidium brasilianum Buhito ferrugineo 12,5 0,0

1 2 TERR Insectívoro Tyrannidae Todirostrum cinereum Espatulilla común 12,5 30,0

1 ANE Pájaros Acuáticos Tyrannidae Pitangus lictor Bichofue menor 12,5 0,0

1 2 TERR Insectívoro Thraupidae Myiozetetes similis Suelda común 12,5 10,0

1 2 TERR Insectívoro Tyrannidae Machetornis rixosa Garrochero 12,5 10,0


Índice de
Época Clasif. G. Funcional Familia Especie Nombre común
Constancia %

Época 1 Época 2

Arundinicola
1 ANE Pájaros Acuáticos Tyrannidae Monjita pantanera 12,5 0,0
leucocephala

1 ANE Pájaros Acuáticos Tyrannidae Fluvicola pica Monjita 12,5 0,0

Cucarachero
1 2 TERR Insectívoro Troglodytidae Troglodytes aedon 12,5 10,0
común

1 TERR Insectívoro Parulidae Setophaga petechia Reinita amarilla 12,5 0,0

1 2 TERR Granívora Thraupidae Sicalis flaveola Sicalis coronado 12,5 50,0

1 TERR Omnívora Icteridae Icterus galbula Oriol de Baltimore 12,5 0,0

1 2 TERR Omnívora Icteridae Icterus nigrogularis Toche 12,5 10,0

2 AE Vadeadora Ardeidae Butorides striata Garcipolo residente 0,0 80,0

2 AE Limícola Recurvirostridae Himantopus mexicanus Cigüeñuela 0,0 20,0

2 AE Vadeadora Ardeidae Egretta caerulea Garza morena 0,0 10,0

2 TERR Omnívora Thamnophilidae Sakesphorus canadensis Batará copetón 0,0 10,0

2 TERR Omnívora Turdidade Turdus grayi Mirla parda 0,0 10,0


Índice de
Época Clasif. G. Funcional Familia Especie Nombre común
Constancia %

Época 1 Época 2

2 TERR Frugívoro Psittacidae Brotogeris jugularis Periquito bronceado 0,0 10,0

2 AE Marina Laridae Rynchops niger Rayador 0,0 10,0

2 TERR Insectívoro Tyrannidae Elaenia flavogaster Elaenia copetona 0,0 10,0

2 TERR Omnívora Falconidaee Falco sparverius Cernícalo 0,0 10,0

2 TERR Omnívora Thraupidae Thraupis episcopus Azulejo 0,0 10,0

Fuente: Juan Felipe Restrepo Mesa, Biólogo marino investigador, Coordinador Ambiental Colegio Montessori de Cartagena

Nota. Las especies resaltadas hacen parte del grupo de aves migratorias:

Rosado: Migratorias invernantes con poblaciones reproductivas permanentes


Amarillo: Migratorias invernantes con poblaciones no reproductivas

En la primera columna se indican las épocas en que fueron vistas:

Verde: Aves vistas en las dos épocas


También las aves acuáticas se dividieron en grupos funcionales: marinas, vadeadores,
limícolas, martinetes y pájaros acuáticos. La terrestres se separaron según su grupo
funcional: carroñeras, omnívoras, granívoras, frugívoras, carnívoras, insectívoras y
nectarívoras (Helmut, Haffer, Alvarenga, Pacheco, & Barruel, 1997).

En el total de individuos por cada especie se puede ver la comparación entre las dos
épocas, como se observa en la Tabla 3-6.
Tabla 3-6: Especies encontradas en el caño Juan Angola durante los recorridos por agua y tierra, épocas seca y semihúmeda,
201931.

Época 1 N Época 2 N Época 1 N Época 2 N


n.° Nombre común n.° Nombre común
Ind. Und. Ind. Und.

1 Garcita patiamarilla 150 54 33 Espatulilla común P P

2 Garza real 22 34 34 Canario manglero 2 A

3 Mariamulata 63 73 35 Tanga P 2

4 Garza tricolor 113 97 36 Conirrostro manglero 3 P

5 Cotorrita carisucia 11 99 37 Martín pescador chico P 1

6 Torcaza nagüiblanca 11 18 38 Gaviotín real 3 A

7 Sirirí común 9 12 39 Tortolita pechiescamada A 1

8 Pato buzo 2 132 40 Lora común P A

9 Ibis blanco P 59 41 Golondrina aliblanca P A

10 Paloma guarumera 4 2 42 Suelda común social P 1

11 Martín pescador 11 2 43 Garrochero 2 1

12 Pelícano común 42 28 44 Cucarachero común P P

13 Tijereta 9 7 45 Toche P 1

31 A = Ausente, P = Presente.
Época 1 N Época 2 N Época 1 N Época 2 N
n.° Nombre común n.° Nombre común
Ind. Und. Ind. Und.

14 Gavilán pollero 1 4 46 Cigüeñuela A 1

15 Paloma común 4 6 47 Laura P A

16 Amazilia colirrufo 1 9 48 Tringa semipalmeada P A

17 Garcipolo migratorio 10 8 49 Págalo parasítico P A

18 Gaviotín picudo P 14 50 Martín pescador migratorio P A

19 Carpintero habado 4 6 51 Buhito ferrugíneo P A

20 Chango llanero 1 28 52 Bichofue menor P A

21 Chupahuevo 1 P 53 Monjita pantanera P A

22 Papayero 2 1 54 Monjita P A

23 Garcipolo residente A 24 55 Reinita amarilla P A

24 Guala 5 2 56 Oriol de Baltimore P A

25 Tringa enana P A 57 Garza morena A P

26 Carpintero buchipecoso P 2 58 Batará copetón A P

27 Bichofue mayor 6 3 59 Mirla parda A P

28 Sicalis coronado P 3 60 Periquito bronceado A 22

29 Tierrelita 1 P 61 Rayador A A
Época 1 N Época 2 N Época 1 N Época 2 N
n.° Nombre común n.° Nombre común
Ind. Und. Ind. Und.

30 Gaviota reidora 2 A 62 Elaenia copetona A A

31 Tirano migratorio 11 A 63 Cernícalo A 1

32 Guaco manglero P 3 64 Azulejo A 1

Subtotales 495 731 Subtotales 11 31

Fuente: Juan Felipe Restrepo Mesa, Biólogo marino Coordinador Ambiental Colegio Montessori de Cartagena

Nota. Número total de individuos en las estaciones:

Época 1: 506
Época 2: 762
Para la segunda época fue necesario crear un nuevo punto de muestreo, por la distancia
y las variaciones que se encontraron entre el punto 3 y 4. Seguido, se discutió sobre si,
para los próximos muestreos de peces y calidad de aguas, se debía implementar el mismo
ajuste. Los resultados se analizan en el numeral 3.3.2.

3.1.2.3 Medición de manglar


En busca de la mejor forma de evaluar los manglares, el 30 de marzo de 2019 se hizo un
premuestreo con dos equipos, cada uno con un biólogo líder, uno por tierra y otro por agua,
y cada uno acompañado de tres jóvenes de las comunidades vecinas —a quienes se
denominó «científicos ciudadanos»— para evaluar la estructura de la comunidad vegetal.
Esta, a diferencia de las comunidades de peces y aves, permanece durante los cambios
estacionales, sufriendo variaciones en su estado de desarrollo, como estadios de
producción de flores y semillas, crecimiento individual y poblacional, con la presencia de
nuevas plántulas y fenómenos biológicos alrededor. El premuestreo sirvió como
entrenamiento para el equipo de ciencia ciudadana y para verificar las variables a medir,
las cuales fueron:

▪ Cada individuo de árbol con su especie identificada.


▪ Número de individuos.
▪ Circunferencia del tronco a la altura del pecho (DAP).
▪ Número de juveniles.
▪ Número de madrigueras o huecos de cangrejo.
▪ Número de propágulos del mangle rojo y plántulas de las otras especies.
▪ Estado general del entorno.

Este premuestreo fue llamado Estudio de Monitoreo de Nivel 1, definido como encuesta
basada en transectos que registran zonas de especies, ubicación y condición de
manglares, e identificación de presiones. Este estudio es un procedimiento rápido y resulta
un ejercicio adecuado para el desarrollo de capacidades con grupos comunitarios (Ellison,
Jungblut, Anderson, & Slaven, 2012). El equipo realizó tres transectos perpendiculares a
la orilla del caño, de diez metros cada uno, cubriendo el área de cinco metros a lado y lado
de cada transecto. Con esto se consiguió un muestreo de 10 m2 por transecto, separados
por 15 m entre uno y otro (ver gráfico a en Figura 3-3). Al analizar los resultados, se
encontró que la comunidad de las cuatro especies de manglar presentes no define un
100 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

patrón para bosque de manglar con una estructura compleja, zonas vegetales definidas
según las especies presentes, sus funciones y adaptaciones; por lo que fue necesario salir
al campo el siete de junio, con el mismo equipo de ciencia ciudadana, para la realización
de tres transectos, ya no perpendiculares, sino paralelos al borde del caño (gráfico b en
Figura 3-3). Esto se dio en razón a la estructura sencilla de los manglares estudiados, es
decir, que no guardan una estructura espacial según la especie: el tipo de manglar del
Juan Angola es de franja urbana, muy intervenido por la presencia del ser humano y
característico por su falta de complejidad, que es cuando cada especie de manglar tiende
a ocupar áreas de acuerdo con sus adaptaciones morfológicas y fisiológicas. Por ende, el
muestreo tendió más hacia un censo de las diferentes especies de manglar, e incluyó otros
árboles presentes.

Figura 3-3: Dos formas de medir el manglar32.

(a) (b)

Fuente: Alex Gabb, estudiante de maestría de la Metropolitan Manchester University, en práctica


con la FUPAC

Los resultados logrados fueron: (i) Conocimiento de la estructuración de la comunidad de


árboles por transecto, teniendo en cuenta las cuatro especies de manglar; (ii) en la
categoría «otros», individuos de especies diferentes —por lo general, especies de bosque
seco tropical, que aguantan las condiciones del borde del caño—; y (iii) la medición del
Diámetro a la Altura del Pecho (DAP) de todos los árboles identificados:

32(a) Transectos de línea y cuadrantes de muestreo, perpendicular al caño para definir la estructura.
(b) Paralelo para manglares con estructura sencilla.
Capítulo 3 101

𝐶 DAP = Diámetro a la Altura del Pecho (1.37 cm)


𝐷𝐴𝑃 =
𝜋
C = Circunferencia

La Figura 3-4 presenta el método para medir el DAP, necesario para calcular la biomasa
del manglar por unidad de área, importante medida para analizar el desarrollo de la
vegetación. En el futuro, este y otros valores de biomasa —como la hojarasca—
posibilitarán el cálculo de captación de carbono para esta franja de manglar, a lado y lado
del caño Juan Angola, lo que aportaría al trabajo de reflexión colectiva sobre su valía
integral.

Figura 3-4: Formas de medir el DAP en las variadas disposiciones de los árboles de
manglar y otras especies.

Fuente: Alex Gabb, estudiante de maestría de la Metropolitan Manchester University, en práctica


con la FUPAC

El análisis gráfico de los resultados del muestreo para este trabajo, indica la composición
porcentual por especie y por cada uno de los tres transectos realizados. Como se observa
en la Figura 3-5, el mangle rojo siempre está presente, de forma más relevante en el
Transecto 1, aunque, como aspecto negativo, sin la presencia del mangle botón, ni otras
especies.
102 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 3-5: Estructura de la vegetación en los transectos realizados para la evaluación


de las condiciones del manglar en el área de estudio.

Composición de spp. por transecto (%)


negro blanco rojo boton otros

100 %

90 %

80 %
Composición de spp

70 %

60 %

50 %

40 %

30 %

20 %

10 %

0%
Número de Transecto

Fuente: Alex Gabb, estudiante de maestría de la Metropolitan Manchester University, en práctica


con la FUPAC

La Figura 3-5 presenta la mejor estructura para conservar, donde el mangle rojo predomina
por su característica anfibia, que consiste, por un lado, en raíces acuáticas que avanzan
sobre el borde del caño, protegiendo a peces, a un gran número de invertebrados marinos,
troncos y ramas hábitat de invertebrados, reptiles y mamíferos; y, por otro lado, el dosel,
espacio aéreo que brinda resguardo y sitio de descanso para aves. Por estas razones se
debe proteger y tender a mantener la franja en este tipo de estructuras, que también
cuentan con la presencia de mangle blanco y negro en menor proporción.

Otra característica interesante para valorar el ecosistema es su recuperación natural, la


cual puede evaluarse desde las plántulas de las especies que van creciendo en el área
circundante a cada transecto. Como se observa en la Figura 3-6, en los tres muestreos
hay presencia de plántulas de mangle blanco, mientras el rojo y el negro están presentes
solo en los dos primeros.
Capítulo 3 103

Figura 3-6: Resultado del crecimiento de plántulas de tres de las especies de manglar
por transecto, como representación de la recuperación natural de las especies.

Número de plántulas por sp. por transecto


200

180

160
Total número de plántulas

140

120

100

80

60

40

20

0
Número de Transecto 1 2 3

Rojo Negro Blanco

Fuente: Alex Gabb, estudiante de maestría de la Metropolitan Manchester University, en práctica


con la FUPAC

La mayor presencia de árboles de mangle blanco en el Transecto 2, o el dominio de los


mangles blanco y negro sobre el rojo en el Transecto 3, pueden ser indicativos de suelos
muy salinos, poco flujo de agua y falta de oxígeno, además de alta polución, condiciones
adversas para la salud del sistema, a las que se acomodan mejor estas dos especies.

En sistemas en los que se empiezan a ver estos cambios hacia condiciones adversas, los
mangles rojos empiezan a morir y los propágulos, que tienen su propia reserva para crecer
hasta aproximadamente 60 cm; después de ese tamaño, si no encuentran buenas
condiciones, también dejan de crecer y mueren.
104 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

3.1.3 Condiciones abióticas: metodología y resultados


Como indicador de calidad de las aguas para medir el estado de salud del sistema, se
propuso el empleo del Índice de Calidad del Aguas Marinas (ICAM), usado por el Instituto
de Investigaciones Marinas y Costeras para medir el estado de salud de aguas del estuario
para la vida (INVEMAR, 2014).

Los muestreos se realizaron los días 30 de marzo y cuatro de junio, sobre las épocas seca
y semihúmeda del año, en coincidencia con los cuatro puntos de muestreo de aves y peces
(Figura 3-2 y Tabla 3-1 anteriormente vistas). Se llegó por agua mediante el uso de canoa,
donde viajó una profesional química líder con dos jóvenes de la comunidad y un boga;
acompañados, además, de dos científicos ciudadanos líderes de las comunidades vecinas,
como apoyo para la seguridad durante la toma de información y las muestras del agua.

Las muestras se tomaron a unas distancias aproximadas de 1 m, 70 cm, 50 cm y 25 cm


de profundidad en cada uno de los puntos de muestreo. Se empleó un muestreador de
jarra de polipropileno, graduado a 1000 mL con cabo, que ofrece un largo alcance en
lugares que de otra forma serían inaccesibles, para una fácil obtención de tipo de muestra
simple —alícuotas de agua en cada lugar de muestreo—; salvo el análisis microbiológico,
cuyas muestras fueron tomadas manualmente a una profundidad aproximada de 25 cm en
todos los puntos. Las evidencias se recolectaron en recipientes plásticos de 280 mL y en
recipientes de vidrio de 500 mL, y se preservaron en una nevera con una temperatura
aproximada de 4 °C para su posterior análisis en el laboratorio.

3.1.3.1 Índice de Calidad de Aguas Marinas (ICAM)


El ICAM se basa en la evaluación y valoración de cada uno de ocho parámetros de calidad
de aguas, incluyendo (i) la interpretación de la calidad del ambiente marino, (ii) la
evaluación del impacto de las actividades antropogénicas y (iii) la toma medidas de
prevención y recuperación para sopesar la calidad de las aguas marinas, es decir, su
Capítulo 3 105

capacidad de soportar la vida marina y los procesos biológicos. Esto es posible mediante
el cálculo del ICAMPFF,33 para lo cual se usa la plataforma en línea del INVEMAR.

Los análisis fisicoquímicos y microbiológicos siguieron las metodologías resumidas en la


Tabla 3-7, y fueron desarrollados en los laboratorios de la sede San Pablo de la
Universidad de Cartagena, junto con el del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y los
de la empresa Océanos S. A.

Tabla 3-7: Metodología para la realización de análisis fisicoquímicos y microbiológicos en


laboratorio.

Parámetros Método Método estándar

PH Electrométrico SM 4500-H+ B

OXÍGENO DISUELTO (OD) Electrométrico SM 4500-O G

NITRATOS (NO3-) Fotométrico SM 4500-NO3- E

SÓLIDOS SUSPENDIDOS TOTALES (SST) Gravimétrico SM 2540 D

CLOROFILA A (CLA) Fotométrico SM 10200-H C

DEMANDA BIOQUÍMICA DE OXÍGENO


Winkler, incubación 5 días SM 5210 B
(DBO5)

FOSFATOS (PO43-) Fotométrico SM 4500-P B, E

COLIFORMES TERMOTOLERANTES
Filtración por membrana SM 9222 D
(CTE)

Fuente: Lina Atehortua, estudiante de química de la Universidad de Cartagena, en práctica para


FUPAC

El indicador es un número que representa la calidad del recurso hídrico marino en


porcentajes (valores entre 0 y 100), y se lee de acuerdo con la categoría de la escala de
calidad (ver Tabla 3-8), presentada en el protocolo del INVEMAR (Vivas-Aguas &
Navarrete-Ramírez, 2014).

33El ICAM es el índice, mientras que el ICAMPFF es la plataforma para conseguir su cálculo, cuyo
enlace es el siguiente: http://buritaca.invemar.org.co/siam/redcam/indicadores/.
106 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Tabla 3-8: Escala de calidad, categorías y medidas a adoptar según ICAMPFF.

Escala de calidad Categorías Opciones de medidas a adoptar

ÓPTIMA 100-90 Continuar con el monitoreo

ADECUADA 90-70 Caracterización, diagnóstico y verificación

ACEPTABLE 70-50 Monitoreo y evaluación: fisicoquímicos y tóxicos semestrales

Monitoreo, bioensayos, medidas de control y vigilancia


INADECUADA 50-25 Evaluación: fisicoquímicos y tóxicos, plan de contingencia
trimestral

Monitoreo y seguimiento, bioensayos, evaluación: fisicoquímicos y


PÉSIMA 25-0 tóxicos, plan de contingencia y aplicación trimestral de medidas
de choque

Fuente: INVEMAR

Para entender el protocolo del cálculo del Índice y ajustar la toma de muestras, se
cumplió el siguiente itinerario:

▪ Premuestreo en febrero de 2019.


▪ Primer muestreo de época seca en marzo (ver Tabla 3-9).
▪ Segundo muestreo en la época de primeras lluvias, comienzos de junio (ver Tabla 3-
10).

Los resultados se consignan a continuación:

Tabla 3-9: Evaluación de datos sobre parámetros fisicoquímicos para los puntos E1, E2,
E3 y E4 durante el primer periodo del año, época seca.

Parámetros E1 E2 E3 E4 Promedio

OD (mg/L) 3,26 0,03 2,68 5,62 2,90

NO-3 (mg/L) 0,20 0,10 0,10 0,20 0,147

SST (mg/L) 701,00 696,00 524,00 556,00 619,25

CTE (NMP/100ml) 16000,00 16000,00 170,00 4300,00 2235,00

ph (unidad) 7,82 7,64 7,51 7,64 7,65


Capítulo 3 107

Parámetros E1 E2 E3 E4 Promedio

DBO5 (mg/L) 11,28 13,20 13,86 12,28 12,65

PO3-4 (mg/L) 0,15 0,28 0,29 0,10 0,205

CLA (mg/l) 49,58 - 22,13 11,08 27,60

Fuente: Lina Atehortua, estudiante de química de la Universidad de Cartagena, en práctica para


FUPAC

Tabla 3-10: Evaluación de datos sobre parámetros fisicoquímicos para los puntos E1,
E2, E3 y E4 durante el segundo periodo del año, época semihúmeda.

Parámetros E1 E2 E3 E4 PROMEDIO

OD (mg/L) 5,30 4,30 3,35 3,69 4,16

NO-3 (mg/L) 0,08 0,09 0,22 0,26 0,16

SST (mg/L) 202,00 88,00 71,00 122,00 120,75

CTE (NMP/100ml) 280,00 130,00 4300,00 170,00 1220,00

ph (unidad) 6,80 7,50 7,20 6,70 7,05

DBO5 (mg/L) 0,84 2,01 1,42 1,20 1,37

PO3-4 (mg/L) 0,12 0,14 0,08 0,06 0,10

Fuente: Lina Atehortua, estudiante de química de la Universidad de Cartagena, en práctica para


FUPAC

Los resultados se pueden observar en los diagramas que el programa informático del
INVEMAR presenta. En ellos, se muestra la calificación parcial para cada estación de
muestreo y se evalúan los resultados de la época seca (ver Figura 3-7) en relación con los
de la época semihúmeda (ver Figura 3-8).
108 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 3-7: Resultados del ICAM en época seca, 201934.

INDICADORES ÉPOCA SECA 2019

Estación 1 Estación 2 Estación 3 Estación 4

Fuente: Lina Atehortua, estudiante de química de la Universidad de Cartagena, junto con el autor
empleando la plataforma del INVEMAR

Al analizar los promedios de las cuatro estaciones en la época seca, el resultado obtenido
para el sistema completo da una calificación de 37.24 (INADECUADO) en la escala de
calidad, mientras que en las de época semihúmeda, el promedio es de 59,63
(ACEPTABLE), como se puede a continuación en la Figura 3-8:

34Gracias a la herramienta digital que proporciona el INVEMAR, los resultados del ICAM se
presentan en forma didáctica para la fácil comprensión de todos los habitantes de la zona.
Capítulo 3 109

Figura 3-8: Resultados del ICAM en época semihúmeda, 2019.

INDICADORES ÉPOCA SEMIHÚMEDA 2019

Estación 1 Estación 2 Estación 3 Estación 4

Fuente: Lina Atehortua, estudiante de química de la Universidad de Cartagena, junto con el autor
empleando la plataforma del INVEMAR.

De acuerdo con las anteriores figuras, los resultados del ICAM presentan una situación
muy grave para la época seca: en las dos primeras estaciones la escala de calidad es
PÉSIMA, y en las otras dos, INACEPTABLE; en contraste con los resultados de la época
semihúmeda, en la que todas las estaciones estuvieron en nivel ACEPTABLE. Esto
permite inferir un alto grado de intervención humana sobre los caños, lagunas y ciénagas
del área, hecho que se exacerba durante la época seca, causando un problema
generalizado para la ciudad, toda vez que el caño es parte central de su sistema natural
de aguas. La diferencia puede apreciarse claramente en la Figura 3-9, a continuación:
110 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 3-9: Estado final del caño Juan Angola considerando toda las estaciones en las dos
épocas de estudio.

ÉPOCA SECA 2019 ÉPOCA SEMIHÚMEDA 2019

Fuente: Lina Atehortua, estudiante de química de la Universidad de Cartagena, junto con el autor
empleando la plataforma del INVEMAR.

3.2 Indicadores socioambientales sobre el sistema


natural
Para hacer un análisis con enfoque ambiental sobre la realidad social en el área de estudio,
se aprovechan los resultados del trabajo mancomunado entre la Fundación Cívica por
Cartagena (FUNCICAR), la Fundación Planeta Azul Caribe (FUPAC) y la Corporación
Acción por Bolívar - Famiempresas ACTUAR —encabezadas por el autor del presente—,
los cuales muestran insumos ciudadanos suficientes para una agenda de desarrollo
alrededor del caño Juan Angola, en el marco del mencionado proyecto Navegando por
Cartagena (FUNCICAR, FUPAC, & ACTUAR, 2019).

3.2.1 Caracterización socioambiental


El estudio socioambiental de los bienes naturales del área en materia se basa en la
encuesta diagnóstica que la FUPAC aplicó a los líderes beneficiarios del proyecto
Navegando por Cartagena. Esta tuvo como finalidad caracterizar la comunidad que reside
Capítulo 3 111

en los siete barrios, a lado y lado del margen del caño Juan Angola, para proceder a
seleccionar un grupo de esos líderes sociales que entrarían en una fase de capacitación.
Este grupo se encargaría de formar capacidades de control social e incidencia ciudadana,
lo que permitiría construir un instrumento para la planeación del desarrollo y fortalecer el
diseño de un modelo funcional para la implementación del proyecto.

3.2.2 Condiciones socioambientales, metodología y resultados


El acopio de información diagnóstica del estudio colectivo FUNCICAR-FUPAC-ACTUAR
se llevó a cabo con 46 entrevistados, mediante una encuesta semiestructurada en los
lugares de residencia o de trabajo de los participantes. Se consignaron los resultados en
una matriz de sistematización, con la cual se procedió a determinar las convergencias
obtenidas para, finalmente, elaborar el documento diagnóstico a partir de dichos insumos.
En adelante, se presentan los resultados en las tres áreas fijadas en el estudio: la
caracterización, el marco de realidad y las condiciones externas.

3.2.2.1 Caracterización
La edad promedio de la comunidad muestra un bajo relevo generacional, con un 33 % de
adultos mayores. Se trata de un grupo que muestra equidad de género —59 % de hombres
y 41 % de mujeres— y es homogéneo en cuanto a la representación de los siete barrios
del área de estudio, incluyendo miembros de las Juntas de Acción Comunal (JAC) y
representantes del barrio Daniel Lemaitre que, aunque no hace parte del perímetro
objetivo, se encuentra muy relacionado. Asimismo, figuran jóvenes de los Guardianes
Ambientales Multiplicadores (GAM) del proyecto Navegando por Cartagena, que viven en
algunos barrios del estudio, lo cual eleva el segmento poblacional joven a un 15 %.

Del total, la mayoría no se reconoce en ningún grupo poblacional y solo el 22 % se


autodenomina como afrodescendiente, con capacidad de liderazgo en los barrios y un
buen nivel educativo —35 % con estudios de pregrado y posgrado, y 72 % con algún
estudio posterior al bachillerato. No obstante, este segmento presenta un alto nivel de
desempleo, cercano al 20 %, lo cual representa casi el doble del desempleo en la ciudad
—11,8 % en 2018, según el DANE (2018). De entre las personas empleadas, el 17 % se
encuentra vinculado al sector público, lo que genera riesgos, ya que la institucionalidad
pública debe ser objeto de control de los líderes comunitarios.
112 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

El 74 % de los entrevistados pertenecen a las JAC, hallazgo importante que demuestra


que los líderes están insertos en la arquitectura institucional de participación ciudadana,
gozando de legitimidad democrática, posibilitando con gran capacidad de liderazgo una
mayor interlocución ciudadanía-Estado, donde el 96 % afirma tener intención de
emprender procesos de réplica con aquellos conocimientos adquiridos (ver Figura 3-10).

Figura 3-10: Caracterización de la población en tanto a liderazgo comunitario.

Aptitudes de liderazgo comunitario


0 2 4 6 8 10 12 14

Capacidad de resolución de problemas y gestión


Don de servicio
Sociabilidad
Competencias profesionales
Comunicación
Transparencia y honestidad
Capacidad de organización y trabajo en equipo
Carisma y amabilidad
Tolerancia y respeto
Sentido de pertenencia por el barrio
Capacidad de emprendimiento
Comprensión
Responsabilidad
Genera confianza.
Empatía

Fuente: FUNCICAR

Si se suman las tres variables principales —(i) capacidad de resolver problemas y gestionar
soluciones, (ii) don de servicio y (iii) sociabilidad—, queda representado un 45 % de
personas dispuestas a liderar procesos en las comunidades de los barrios en estudio.

3.2.2.2 Marco de realidad


En el ámbito de interacción con la realidad social-natural, se presentó un interesante 49 %
de reconocimiento del caño Juan Angola, y otros cuerpos de agua, como lugares
simbólicos de la ciudad. Esto se analiza junto a las costumbres que autorreconocen como
características de esta población (ver Figura 3-11).
Capítulo 3 113

Figura 3-11: Relación entre lugares de interés emblemático y costumbres tradicionales


en el sector de estudio representativo de Cartagena de Indias35.

Lugares naturales simbólicos de cartagena Costumbres

0 10 20 30 40 50 0 5 10 15 20
El caño Juan Angola Actividades deportivas
La Ciénaga de la Virgen Festejar/Rumbear
Cerro de la Popa Participar en actividades…
Parque del Manglar Actividades comunitarias
Las playas Escuchar música
Islas del Rosario Socializar con los vecinos
La Boquilla
Ayudar a los demás
Barú
Arrojar basuras al caño
Lago de las Quintas
Trabajar
La bahía
Juegos de azar/ocio
Tierra Bomba
Pelear
Parque Centenario
Drogadicción
Laguna del Cabrero
El Laguito Actividades religiosas

Cerro de Albornoz Pescar


Parque de la Marina Chisme
Laguna de San Lázaro La delincuencia
Canal del Dique Consumo de licor
Parque del Cangrejo Ir a los parques

(a) (b)

Fuente: FUNCICAR

El reconocimiento de los cuerpos de agua locales por encima de lugares tradicionales —


como la Popa e islas del Rosario— es un hecho de la más enorme trascendencia, que
demuestra que existe una unión común con el entorno inmediato, pero de la que todavía
no se habla abiertamente.

En el gráfico b de la Figura 3-11, aunque aparecen siete costumbres que implican una alta
sociabilidad (67 %), hay también que señalar las siete costumbres negativas (20 %), entre
las que figuran arrojar basuras al caño, delincuencia, peleas, y consumo de licor y
alucinógenos.

35 Destacan el caño Juan Angola y la ciénaga de la Virgen por sobre otros puntos emblemáticos y
tradicionales de la ciudad. En combinación con las costumbres tradicionales, resulta útil como
marco de realidad.
114 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Ante estos hechos, se analizaron los resultados de la percepción que los líderes y lideresas
tienen sobre este sistema natural, con una nutrida identificación de tres elementos de
percepción positiva: la fauna, la flora y el paisaje. Esto contrasta con los problemas,
principalmente de contaminación y riesgos sanitarios, que afectan la existencia del manglar
debido a su erradicación por intereses urbanísticos y fenómenos económicos; como la
invasión y la creación de terrenos por desecación de los bordes, fenómeno urbanístico
denominado plusvalía. El resultado del estudio se presenta en la Tabla 3-11 de
problemáticas.

Tabla 3-11: Presentación de los tres grupos de problemáticas identificadas en el área de


estudio.

Problemáticas ambientales Problemáticas institucionales Problemáticas sociales

Contaminación y riesgos Apatía institucional Inseguridad


sanitarios

Impacto de la ciénaga de la Malas inversiones públicas en el Riesgo de ahogamiento


Virgen caño

Tala de mangles Apropiaciones de terrenos por Falta de conciencia ambiental


parte de Edurbe comunitaria

Exceso de mangles Falta de dragado Invasiones subnormales

Muerte de la fauna Vertimientos de aguas servidas


ACUACAR

Estancamiento hídrico sector La


Unión

Estancamiento hídrico sector


Caño Paralelo

Fuente: FUNCICAR

Aunque la mayoría propuso en primer lugar la búsqueda de la solución en la misma


comunidad, con énfasis en su educación, las siguientes tres propuestas evidencian la
necesidad del trabajo conjunto, por lo que estas acciones deben salir de una comunidad
educada que debe ser correspondida por una institucionalidad responsable y
comprometida (ver Figura 3-12).
Capítulo 3 115

Figura 3-12: Acciones de solución identificadas por la comunidad.

Acciones de solución
Buscando apoyo de las comunidades y educándolas
Apropiando a las autoridades públicas/ mayor inversión
Estableciendo un sistema de vigilancia y control frente al arrojo de…
Dragando integralmente el Caño
Logrando un integración interinstitucional e inversión privada
Haciendo uso del reciclaje
Aumentando el control policiaco contra la inseguridad y la iluminación
Quitando la planta de aguas servidas de ACUACAR
Retornando su curso natural a través de la pista o ampliar…
Recuperando el flujo de agua ampliando el curso en La Unión
Haciendo mantenimiento al mangle sin destruirlo
Colocando tanques de basura en diferentes puntos del Caño
Ejerciendo autoridad frente asentamientos subnormales y a empresas…
Mejorando los sistemas de limpieza del Caño
Estableciendo barreras naturales en sus márgenes
Reubicando las familias que han invadido y rellenado el Caño
Sembrando árboles en el margen del Caño
Manteniendo las buenas condiciones hídricas de la Ciénaga de la Virgen
Vinculando a las comunidades en la planeación de la inversión
Sancionando constructoras que vierten escombros

0 5 10 15 20 25

Fuente: FUNCICAR

En cuanto a la formas de aprovechamiento de los servicios ecosistémicos del caño Juan


Angola, se encontró que en un 33 % hace referencia a la navegación para el transporte,
32 % al turismo, seguido de un 31 % de la visión de la búsqueda de la solución de los
problemas, denotando optimismo y deseos de resolver los problemas con fines productivos
(ver Figura 3-13).
116 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 3-13: Formas de aprovechamiento de los servicios ecosistémicos del caño Juan
Angola.

V i s i ó n d e l c a ñ o J u a n An g o l a

Navegable para el transporte


Aprovechado ecoturísticamente
Descontaminado
Flora y fauna reestablecidas
Con un malecón o parque lineal
Con negocios comunitarios sostenibles
Como un paisaje hermoso
Con aguas fluidas sin estrangulamientos
Con mejor calidad de vida y empoderamiento de las comunidades
Permitiendo la pesca
Con programas educativos/investigativos ambientales
Con altos niveles de seguridad
Integrado a las Fiestas de la Independencia/cultura
Con un plan de gestión del riesgo ejecutado
Con la realización de deportes náuticos
Con muelles
Como estaba hace 20 años
Sin vertimientos de aguas servidas por parte de ACUACAR
Priorizado en la planeación de la ciudad
Declarado reserva natural

0 10 20 30

Fuente: FUNCICAR

Un 18 % opinó que el principal obstáculo para cumplir con estas visiones optimistas es la
falta de responsabilidad de las comunidades. Sin embargo, la sumatoria de problemas
como la corrupción, la falta de interés de los gobernantes, la falta de inversión pública en
la solución de sus problemas y la inestabilidad institucional resulta en un 53 %, lo que
demuestra que, aunque se debe trabajar con la comunidad, el grueso de la crisis subyace
en la irresponsabilidad de los gobernantes. Esto da cuenta, a su vez, del alto componente
de condiciones externas a la comunidad, elemento que debe ser tenido en cuenta en la
búsqueda de soluciones reales, (ver estudio FUNCICAR, 2019).

3.2.2.3 Condiciones externas


Al analizar las condiciones que no son manejables desde el liderazgo de la comunidad,
cuatro hechos preocupan. El primero, la falta de relacionamiento con los grupos de poder,
por ejemplo, ya que más del 65 % de los participantes afirmó no tener ningún contacto con
Capítulo 3 117

ellos (ver gráfico a en Figura 3-14), y los otros tres hechos, entre los declarados riesgos
para el aprovechamiento comunitario correspondientes a intereses de actores políticos, de
empresas y particulares, que suman un 41 %, pertenecen a organizaciones que están por
fuera de la comunidad, se convierten en condiciones externas y la comunidad adolece de
control ante la decisión sobre estos (ver gráfico b en Figura 3-14).

Figura 3-14: Supremacía de las condiciones externas sobre los intereses comunitarios
en los bienes naturales del área de estudio.

Grupos de poder con quienes ha habido Riesgos para el aprovechamiento comunitario del
relacionamiento desarrollo sostenible del caño

Ninguno Ninguno
Interes de actores…
SACSA
Interes de empresas
Ediles Intereses particulares…
Actores políticos… Falta de solidez de las…
Pobreza
ACUACAR
Grupos al margen de la…
ESENTTIA Discriminación social

0 10 20 30 40 0 5 10 15

(a) (b)

Fuente: FUNCICAR

Las razones anteriores explicarían por qué el 87 % de los entrevistados referencian la


inexistencia de algún tipo de apoyo por parte de la institucionalidad pública, que a su vez
permita desarrollar sosteniblemente el caño Juan Angola (ver gráfico a en Figura 3-15). A
partir de esto, se presume que cuando la comunidad trata de interactuar con la
institucionalidad, les son ofrecidas dádivas o, como algunos líderes lo narran, muchos de
sus compañeros son convencidos de apoyar procesos irregulares y se voltean hacia
intereses que no benefician a la colectividad. En segundo lugar, se ubica la falta de
voluntad política y, tercero, la inestabilidad del Gobierno Distrital. Estos tres aspectos
sumados son casi el 50 % de opinión sobre los obstáculos que están fuera de la decisión
del pueblo (ver gráfico b en Figura 3-15).
118 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 3-15: Condiciones externas adversas a los intereses comunitarios.

TIPO DE APOYO INSTITUCIONAL PARA EL DESARROLLO


TIPO DE APOYO INSTITUCIONAL PARA EL DESARROLLO OBSTÁCULOS PARA LA ARTICULACIÓN CON LA INSTITUCIONALIDAD
SOSTENIBLE DEL CAÑO
SOSTENIBLE DEL CAÑO

Corrupción
Ninguno
Ninguno Falta de voluntad política…
La inestabilidad del…
Inversión
Inversión en
en Falta de priorización del…
relimpia
relimpia del
del Caño
Caño La falta de normatividad y…
Falta de planeación…
Acciones
Acciones del
del EPA
EPA La falta de una politica…
Falta de continuidad en los…
Construcciones
Construcciones de
de Los atributos de Edurbe
Edurbe
Edurbe La complejidad legal para la…
0
0 20
20 40
40 60
60 0 5 10 15 20 25

(a) (b)

Fuente: FUNCICAR

Estos resultados dejan dudas sobre la posibilidad de acciones de trabajo conjunto entre
las comunidades y sus gobernantes. Por otra parte, al comparar los resultados del reciente
trabajo (2019) frente al realizado por la FUPAC en 2012, previo al inicio del proyecto
Navegando por Cartagena, se notan diferencias importantes. A saber, en 2012 apenas se
denunciaban los hechos, y no habían, como ahora, agremiaciones que pertenecieran a
dos organizaciones de la sociedad civil —la Fundación Santa Rita para la Educación y
Promoción (FUNSAREP) y la Corporación Ambiental Caño Juan Angola y Manglares
(CORPOMANGOLA)—, y no recibían capacitaciones como la que ofreció FUPAC y que
dictó FUNCICAR, incluyendo el estudio de caracterización que ha sido analizado y
compartido con la comunidad (FUNCICAR, FUPAC, & ACTUAR, 2019), que reflejan mayor
empoderamiento de las comunidades y deseos de participar.

3.3 Análisis integral y discusión de resultados


Teniendo en cuenta la medición de salud del sistema natural del manglar, se pudo
evidenciar la relación intrincada, y por lo tanto compleja, entre el ser humano y su entorno
natural. Se tipifica el momento crítico que vive el lugar, reflejo de una ciudad dual, con
graves problemas de falta de valoración del sistema natural de manglar, pero que para la
gente empieza a cambiar.
Capítulo 3 119

En pro de este análisis final, se tiene en cuenta la información secundaria del Capítulo 2,
junto con los datos primarios y secundarios que hacen parte de este estudio: (i) La
información bioecológica numeral 3.1; (ii) la socioambiental del análisis de los resultados
de FUNCICAR-FUPAC (2019) —adjunta en Anexo A— que se contrasta con la información
de cuatro trabajos adicionales realizados durante el desarrollo del proyecto Navegando por
Cartagena; (iii) la caracterización socioambiental FUPAC 2012 —en Anexo B—, (iv) el
estudio de actividades económicas de las comunidades aledañas al caño FUPAC 2014 —
Anexo C—, (v) la caracterización socioeconómica y ambiental de familias pertenecientes
a GAM, FUPAC 2015 —Anexo D—, y (vi) la caracterización fisicoquímica y biodiversidad
del sistema de caños y lagos Navegando por Cartagena, del trabajo conjunto entre
Protección Ambiental E. U. y FUPAC, acompañados por el Instituto de Hidráulica y
Saneamiento Ambiental de la Universidad de Cartagena (FUPAC & IHSA, 2016) —Anexo
E. Se tienen en cuenta tres trabajos más: la nueva forma de enseñar lo ambiental, Cultura
Ambiental Desarrollo Humano Sostenible desde la Didáctica Ambiental —Anexo F; el Plan
de Desarrollo Ambiental, Plan DAI —Anexo G; y el programa Pacto Pedagógico —Anexo
H.

Esta información se conjuga en tres apartes para realizar este análisis integral: (i) El estado
de la calidad del agua para la vida representada en los peces, (ii) el estado del sistema de
manglar como entorno para las aves y (iii) el ecosistema de manglar urbano relacionado
con la gente.

3.3.1 Los peces y el agua


La importancia de los resultados del grupo peces, en conjunción con los datos sobre la
calidad del agua, es que la presencia de la mayoría de las especies hace parte de las que
se capturan en la pesca artesanal, una economía escondida —casi invisible— en lo que
aporta a los índices de crecimiento de una región, como el Producto Interno Bruto (PIB).
Esta se considera una actividad económica inexistente en el desarrollo regional, pero que,
paradójicamente, favorece a un gran número de la población rural y algunas partes de las
zonas urbanas; es decir, personas que han sido identificadas por sus altos índices de
pobreza que viven de esa actividad, que les proporciona alimento proteico diario y una
economía informal que evita que familias enteras se vayan a dormir sin por lo menos una
comida diaria (Moreno-Tavares, 2018).
120 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Durante los dos muestreos de pesca, siempre se encontró al menos el sábalo (Megalops
atlanticus) y la lisa (Mugil incilis), especies capaces de vivir en aguas muy bajas en oxígeno
—se verificó un nivel PÉSIMO, de 0 a 25 % ICAM, en Estaciones 2 y 4 durante el primer
muestreo; esto se debe a su capacidad de adaptación para tomar bocanadas de aire de la
superficie. Por otra parte, en la conexión con la ciénaga de la Virgen, en la Estación 1 se
encontraron individuos de tres especies: Mojarra chuleta (Gerres plumieri), anchoa (Mugil
curema) y camarón (Penaneus sp.). En la conexión con la laguna de El Cabrero, Estación
5, lisa (Mugil incilis) y mojarra rayada (Eugeres plumieri), acompañadas de un leve
mejoramiento de la calidad de las aguas, calificadas como INADECUADAS (de 25 a 50 %
ICAM), y con el promedio de aguas INADECUADAS para las cuatro estaciones del sistema
(37,24 % ICAM).

Para el segundo muestreo, las condiciones del agua mejoraron un poco en las cuatro
estaciones, pero solo se encontraron de nuevo el sábalo, la lisa y la mojarra negra. Sin
embargo, hubo una observación del grupo de líderes sociales acompañante sobre el día
del muestreo. Se trata de una condición muy mala del color y olor del agua, diferente al día
de la toma de muestras de calidad, quizás proveniente de alguna descarga o vertimiento
de una de las estaciones de bombeo de la empresa Aguas de Cartagena (ACUACAR),
situación que pudo incidir en las bajas capturas del día del muestreo. En todo caso, aun
bajo esas condiciones, la presencia de estas especies comestibles y comerciales dan una
leve esperanza al mostrar un sistema con todo eso, todavía produce.

Comparando los resultados actuales con datos históricos del proyecto Navegando por
Cartagena de hace tres años (IHSA & FUPAC, 2016) —Anexo E—, cuyas capturas fueron
hechas, además de con atarraya, con trasmallo en todo el sistema de los cuerpos de agua,
se encontró que en 2016 fueron capturadas 16 especies mientras, sumadas las capturas
de las dos épocas de 2019 en las cuatro estaciones del caño Juan Angola, solo se
capturaron seis especies.

Las capturas en 2016 presentan especies de relevancia como el macabí, el jurel, el róbalo,
la pácora marina y, especialmente, el mero guasa, un género en peligro. Todos estos
peces, de alto interés comercial en las pescas marinas, están en los sistemas litorales en
su etapa juvenil de crecimiento para luego migrar a otros ecosistemas y el mar abierto,
Capítulo 3 121

donde cumplen un papel ecológico fundamental en la escala trófica; una vez allí, por
migración, vuelven a desarrollar diferentes etapas de sus ciclos biológicos en los estuarios
y aguas litorales, siendo susceptibles a ser capturados por las comunidades costaneras.

Las capturas de 2016 estuvieron acompañadas de toma de información del ICAM, con
mejores resultados que la calidad de aguas, a lo que puede atribuirse, en parte, la pérdida
de especies en los muestreos de 2019.

3.3.2 Las aves y su entorno


Las aves son otro grupo de interés ecológico que, aunque no hace parte del consumo
tradicional y, por ende, de materia comercial, sí representa un excelente indicador de la
salud del sistema natural; sobre todo por su biodiversidad, sus hábitos alimenticios y
comportamentales, así como las características migraciones propias de ciertas
poblaciones presentes en el sistema.

En el muestreo de marzo —primer período seco—, se registraron 54 especies de aves, 26


acuáticas y 28 terrestres, y 19 especies migratorias, de las cuales 8 tienen poblaciones
reproductivas permanentes. En el muestreo de junio —primer período de lluvias—, se
registraron 47 especies de aves, 20 acuáticas y 27 terrestres, 11 especies migratorias, de
las cuales, 9 corresponden a especies con poblaciones residentes, y a dos se les considera
invernantes no reproductivas (Pelecanus occidentalis y Butorides virescens).

En marzo, con 94 individuos observados en las estaciones acuáticas y 60 en las estaciones


terrestres, la especie más abundante fue la garza patiamarilla (Egretta thula), seguida de
la garza tricolor (Egretta tricolor) con 74 y 39 individuos respectivamente. La familia más
abundante, con 186 individuos en las estaciones acuáticas y 113 en la estaciones
terrestres, fue Ardeidae.

En junio, con 108 individuos observados en las estaciones acuáticas y 24 desde las
estaciones de tierra, la especie más abundante fue el pato buzo (Phalacrocorax
brasilianus), seguido de la cotorrita carisucia (Eupsitula pertinax) con 61 y 38 individuos
respectivamente. La familia más abundante, con 102 individuos observados desde las
estaciones terrestres y 118 en las estaciones acuáticas, sigue siendo la familia Ardeidae.
122 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Durante el primer período seco del año, se observó un buen número de especies
migratorias que aún no han retornado a sus lugares de origen. Se destaca el registro del
págalo parasítico (Stercorarius parasiticus), especie migratoria de la cual se tienen pocos
registros en el área del sistema bahía de Cartagena-ciénaga (Asociación para el estudio y
la conservación de las aves acuáticas en Colombia, 2014), y la reinita amarilla (Setophaga
petechia), una especie altamente dependiente de los sistemas pantanosos y de manglar
(Inaturalist, 2019). También es de destacar la singular abundancia de garzipolos
migratorios (Butorides virescens), ocho individuos en el muestreo acuático y dos en el
terrestre, y un índice de constancia del 77.78 %. En el segundo muestreo, que corresponde
al primer período de lluvias, el número de migratorias baja de 19 a 11, tal y como se
esperaba, observándose mayoritariamente aquellas que tienen poblaciones reproductivas
permanentes. Solo dos se observaron como especies permanentes, contrastando con las
once que se observaron en el muestreo de marzo.

En cuanto a las especies con algún grado de peligro, se destaca el conirostro manglero
(Conisrostrum bicolor), especie clasificada como casi en peligro (Ayerbe, 2018), de la cual
se observaron varios individuos, hembras y machos, en la primera estación y entre puntos.
También se observó la lora común cabeciamarilla (Amazona ochrocephala), que se
encuentra relacionada globalmente en el apéndice II del tratado CITES (Inaturalist, 2019).
Si bien la iguana verde (Iguana iguana) no está relacionada en la clasificación de la IUCN,
sí está considerada por el WWF Colombia como una de las diez especies más vulnerables
en el país (Instituto de Investigación de Recursos Biológicos, 2019). Adicionalmente,
Conisrostrum bicolor y Setophaga petechia son totalmente dependientes del bosque de
manglar.

En el muestreo de marzo de 2019, se observaron individuos de garza patiamarilla (Egretta


thula) y de gaviota reidora (Leucophaeus atricilla) en plumaje reproductivo, y juveniles de
pato buzo (Phalacrocorax brasilianus).

Comparando los resultados de las estaciones de muestreo de radio fijo, durante las dos
épocas climáticas, se vio una diferencia de mayor número de especies en la primera época
—25 especies y 541 individuos, contra 37 especies y 752 individuos. Se encontró la
Capítulo 3 123

diferencia en el Índice de Margalef de 3,81 de la primera época, inferior al 5,42 de la


segunda.

En marzo, las estaciones de mayor Índice de biodiversidad de Margalef son tres terrestres,
con 4.12, seguida por dos acuáticas, con 3.23 que están hacia el centro del caño Juan
Angola. Las estaciones de más baja biodiversidad, una terrestre y una acuática, están
localizadas cercanas al aeropuerto. La explicación puede estar en la constante salida de
aeronaves, y efecto de los dummies36 disuasivos que se tienen cerca a la cabecera norte
de la pista, así como pólvora que explotan para asustar a las aves y así evitar posibles
accidentes aéreos.

En junio, la estación más diversa es la quinta acuática, con una diversidad de 4,87 hacia
el puente de Torices, lugar donde se concentra un gran número de especies marinas con
alto número de individuos que, de manera oportunista, aprovecha la caza fácil de peces
que ya están en estado letárgico por anoxia. La menos diversa es la estación segunda
acuática, con una diversidad de 2,3 que corresponde al segmento del barrio San Francisco,
donde se encuentra la mayor cantidad de residuos sólidos y objetos arrojados al caño, y
las invasiones con letrinas que arrojan materias fecales y otros.

En cuanto a la clasificación por grupos funcionales, en el muestreo de marzo, las marinas


con siete especies, y las vadeadoras con seis, fueron las especies más ricas del grupo de
las acuáticas. En las terrestres, las más ricas son las insectívoras, con doce especies, y
las granívoras con seis. Esto significa que a futuro se deberá incluir el grupo de insectos
en el bioconteo del caño, y detallar a su vez las especies de árboles, propias de bosque
seco, que se encuentran en las márgenes del caño o cerca a este.

En el muestreo de junio, las vadeadoras, con siete especies, fueron las más ricas del grupo
de las acuáticas. El grupo funcional de las insectívoras sigue siendo el más rico en las
terrestres con nueve especies y, en segundo lugar, el grupo de las granívoras con seis
especies.

36Elementos llamados antiguamente «espantapájaros», que con el viento aparentan movimiento y


alejan a las aves.
124 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Preocupan en sobremanera los efectos de la basura y los desperdicios observados durante


los muestreos. La amontonamiento de toda clase de plásticos, aparatos electrónicos con
tarjetas que albergan metales raros y peligrosos, rellenos ilegales, vertimiento de aguas
residuales y, encima, los gases emanados del aeropuerto, implica un grado de
contaminación que podría generar acumulación de metales pesados en los tejidos de los
organismos del sistema natural. Igualmente, el comportamiento de la ciudadanía hacia las
aves, tales como el uso de resorteras, y la captura de ejemplares para ser apresados en
jaulas como ornamento.

A manera de referente para ser tenido en cuenta, se hace la comparación de los resultados
del muestreo de aves con la información secundaria, presentada en el numeral 2.1.2 del
Capítulo 2, donde se reportaron datos similares para el 2006: 62 especies agrupadas en
26 familias, un poco menos para el 2010 con 40 especies registradas por (Beltrán &
Suárez, 2010).

Entonces, en las dos épocas estudiadas se percibe un caño con cuatro tramos claramente
diferenciados. Dos en un estado menos intervenido y más diverso desde el punto de vista
ambiental —riqueza y abundancia— y dos, altamente intervenidos, con estrecheces
peligrosas, descargas de aguas servidas, y niveles de basura y escombros desbordados.

Estos últimos lugares deben tener prioridad para su recuperación, por cuanto representa
el albergue de especies de aves altamente dependientes del ecosistema de manglar. Por
otro lado, a pesar de que el caño fuera desviado de su cauce original y de los múltiples
cambios acaecidos en el tiempo, a lo largo del caño y de este hacia la ciénaga, el corredor
de vuelo se mantiene como en sus orígenes gracias a la impronta genética de estas
poblaciones de aves. Por otra parte, la riqueza y abundancia de especies migratorias,
presentes a lo largo del Juan Angola, obligan a restaurarlo y preservarlo, pues resulta
plausible que hoy en día se esté exportando en estos organismos el problema de
bioacumulación de metales pesados a otras latitudes. Asimismo, los olores del agua no
característicos de un ecosistema de manglar y el agua estancada en algunos tramos
denotan profundos estados de descomposición de materia orgánica, lo cual se puede
constituir en fuentes de enfermedades transmitidas por vectores.
Capítulo 3 125

Los valores intermedios de diversidad, los índices de constancia y la riqueza de especies,


muestran un caño que todavía puede recuperarse. De ser continua la actual tendencia, se
cruzará un umbral de no retorno, se homogenizará el sistema, desaparecerán las especies
especialistas, proliferarán en gran número una cuantas generalistas y el impacto se sentiría
en todo el sistema de la bahía de Cartagena, sus caños y ciénagas asociados.

Para concluir, la presencia de especies como el conirrostro manglero (Conirostrum bicolor),


la lora común (Amazona ocrocephala) y el págalo parasítico (Stercorarius parasítico)
demuestra que los bosques de manglar, al lado y lado de la margen del caño, tienen aún
la capacidad y la resiliencia de sostener formas de vida de hábitos muy complejos y
delicados, pero también es un recordatorio de que, de no actuar rápido, estas especies de
hábitos sofisticados serán las primeras en desaparecer.

3.3.3 El estado del manglar y la gente


Los resultados del estudio base del sistema integral —ser-naturaleza— mostraron al borde
del caño Juan Angola un manglar de franja muy intervenido. En él se registró la presencia
de las cuatro especies de mangle, pero sin una estructura definida, como sucede en los
bosques de manglar menos alterados; por esta razón, deben ser evaluados y monitoreados
desde los transectos paralelos para la medición de la salud de los manglares.

Con el objetivo de mejorar el sistema de manglar, es necesario atacar las causas de


pérdida de una estructura saludable. Debe iniciarse desde varios flancos. Unos
dependerán de la gente, mediante la creación de conciencia actuante en las comunidades
—no tirar ni dejar tirar basuras, proteger los mangles de los rellenos con escombros y
residuos sólidos; otros, dependerán de las autoridades, por lo que se debe seguir
insistiendo en la necesidad de que cumplan con las normas y leyes que existen para la
protección de los rodales de manglar en la ciudad. Esto último es inapelable para romper
el círculo vicioso que hace que la gente no aprecie el mangle debido a la inseguridad que
representa.

Estas observaciones, discutidas con el grupo de profesionales que evaluó el manglar,


coinciden con los resultados del trabajo realizado con FUNCICAR, sobre la caracterización
de los líderes de la comunidad con equidad de género. Este demostró el grado de
126 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

participación que, a diferencia de las personas pertenecientes a los barrios menos


favorecidos, están empezando a estar bien formados, informados y activamente
participativos; con bajos niveles de empleo, pero con mucho interés en el proyecto, ya que
se autodefinen capaces de resolver problemas y gestionar soluciones por sus cualidades
de liderazgo.

En el marco de realidad actual del área donde viven, los líderes comunitarios muestran
mucho más interés en el Juan Angola que en años anteriores (Sánchez, Meza, Lenes,
Narváez, & Naranjo, 2012) —Anexo B—, cuando apenas se enunciaban los graves
problemas que enfrentaban los cuerpos de agua de Cartagena. En principio no se percibió
interés desde las comunidades por buscar la solución, al menos en los problemas en que
tienen cierta responsabilidad; sino que, por el contrario, se revelaban inconformidades y
se pedía que el gobiernos solucionara situaciones de crisis, como la limpieza de los caños
y la construcción de canchas deportivas. Esta era una postura facilista que aceptaba que
los problemas de fondo se paliaran con dádivas y regalos.

En años más recientes, se identificó a 55 personas que desarrollan actividades


económicas en el borde del caño Juan Angola —FUPAC 2014, en Anexo C—, las cuales
se clasifican en once tipos de negocios tradicionales. Durante el trabajo con estas
personas, fue evidente el interés que existe sobre este cuerpo de agua, así como sus
deseos de cuidarlo pese al notable desconocimiento de los verdaderos valores de un
sistema natural, condición que no inhibe que encuentre sentido a su cuidado y protección,
pero que con información será más fácil su accionar.

También se presentan los primeros resultados del trabajo con los GAM —FUPAC 2015,
en Anexo D—, con la caracterización de sus familias y la exploración de la forma en que
viven y lo que piensan sobre lo ambiental. Se hicieron visitas a 56 familias, que
representaron 68 hogares conformados por 301 personas de los siete barrios circundantes
al caño Juan Angola, todos figurantes entre los estratos 1 y 3. Pese que se encontró el
creciente deseo de buscar soluciones para la realidad ambiental, como el reciclaje, no hay
un sistema de recolección especializado en diferenciación de materias que asegure que lo
que se separa le sirve al reciclador y llega a un destino potencial de reutilización.
Capítulo 3 127

Los entrevistados definieron el problema ambiental como el segundo después de la


inseguridad, pues la principal discusión se da en torno a las basuras, que generan
mosquitos, malos olores, roedores y que, en la mayoría de los casos, son tiradas en lotes
baldíos que se llenan de escombros, y terminan convertidos en basureros satélites que
contribuyen a generar un ambiente insano y riesgoso para la seguridad y la salud.

Ante la pregunta de qué se hace en estos casos, las respuestas denotaron reacciones de
participación comunitaria, como el acostumbrado llamado a la Policía, celebración de
reuniones con organizaciones comunales, y realización de campañas de diálogos entre
jóvenes en situación de riesgo, la Policía y las JAC —FUPAC 2015, en Anexo D. En este
trabajo se nota que se siguen esperando las acciones del gobierno, como: dragar el caño
Juan Angola, mayor control con respecto al manejo de residuos sólidos y líquidos de la
ciudad —implementación de una vigilancia ambiental— y hacer partícipe a las
comunidades en su responsabilidad frente a la contaminación. Sin embargo, en las
conclusiones del presente trabajo aún no se nota que estos problemas y sus soluciones
sean prioritarios, aunque despiertan cierto interés.

El trabajo FUNCICAR-FUPAC-ACTUAR, que inició a finales de 2018 con una capacitación


a líderes comunitarios en temas de gobernanza y control político, empieza a demostrar el
interés por conocer y reconocer el caño Juan Angola, no solo como un bien ambiental
importante, sino también sus graves condiciones de contaminación y riesgos sanitarios y
de vida para las gentes de sus barrios.

Desde las condiciones externas, durante este estudio el grupo de líderes vislumbraron el
aprovechamiento productivo del caño desde dos aspectos, la navegabilidad para el
transporte y el aprovechamiento ecoturístico. No obstante, se encuentra una contradicción
de intereses con los problemas identificados como obstáculos para materializar esa visión;
con mayor responsabilidad de la institucionalidad —que casi triplica la responsabilidad de
las personas que viven a la orilla del caño— por su falta de sensibilización, lo que denota
que, para lograr la transformación estructural que favorezca estas posibilidades, hay que
trabajar en los dos sentidos: solución de los problemas y aprovechamiento de las
oportunidades.
128 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Finalmente, el estudio deja ver que una de las mayores dificultades, según la comunidad,
tiene que ver con los intereses de actores políticos que se alían con intereses
empresariales, que en la mayoría de los casos no tiene en cuenta los preceptos de la
sostenibilidad; además de calificar entre las condiciones externas, la corrupción, la falta de
voluntad política y la mala inversión pública, como los principales obstáculos para poder
articularse de manera conjunta con los procesos de ciudad (FUNCICAR, FUPAC, &
ACTUAR, 2019).
4. Capítulo 4 Modelo de desarrollo para una
ciudad dual basado en el sistema de
manglar
Cartagena de Indias, una ciudad costera cuya amplia zona de manglar urbano padece una
seria crisis de contaminación y condiciones críticas de conservación. No obstante, su
capacidad de resiliencia es notable, hecho que insta a valorarlo como capital natural con
amplitud de riqueza para todos, con el fin de buscar un sector con el potencial para irrigar
prosperidad en amplios grupos de la población. Precisamente, por ser un bien común, este
ecosistema debería ayudar a la redistribución de la riqueza mediante un manejo que brinde
oportunidades para las comunidades más vulnerables. Esto se lograría articulando su
capacidad natural con el turismo, uno de los renglones industriales emergentes para el
desarrollo de la ciudad. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, la evidencia internacional
que muestra resultados desiguales, en países como España, que tiene un sector turístico
con encadenamientos favorables para la economía y la sociedad; y otros, como es el caso
de ciertas islas del Caribe donde el turismo conlleva un crecimiento económico, pero con
indicadores sociales negativos (Meisel, 2009).

En la actualidad, Cartagena cabría dentro de esta última categoría, como un ejemplo


negativo, con la creación por parte de las élites de una economía turística que ha llevado
a un aumento de la segregación espacial por clases sociales y razas (Streicker, Spatial
Reconfigurations, Imagined Geographies and Social Conflicts in Cartagena, Colombia,
1997), que (Ayala & Meisel, La exclusión en los tiempos del auge: el caso de Cartagena,
2016) muestran como una ciudad de doble condición, o dual, con mucha pobreza en medio
de un auge económico empresarial; con un crecimiento continuo de la industria del turismo
(CORPOTURISMO, 2017), pero con exclusión social, situación que termina impactando
las áreas naturales de manglar (Álvarez León, Los manglares de Colombia y la
130 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

recuperación de sus áreas degradadas: Revisión bibliográfica y nuevas experiencias,


2003).

Cuando en todo el mundo se habla de crisis ambiental, y de la necesidad de alcanzar los


objetivos del DS, ¿cómo hacer ver el manglar como capital natural? Pero, más importante
que eso, ¿cómo hacer para que los servicios ecosistémicos de este tipo de bien natural
sean útiles para zanjar las diferencias sociales que han fracturado a esta ciudad y están
en un punto crítico en pleno siglo XXI?

Este capítulo propone un modelo de gestión del sistema de manglar urbanizado,


integrándolo a los diferentes intereses de los grupos sociales desde el enfoque
ecosistémico y desde los tres componentes, que hacen parte del concepto de Desarrollo
Sostenible. A saber:

▪ Lo ambiental, desde el descuido, falta de valoración histórica y el estado actual y


destrucción del manglar, que está siendo convertido en lotes para el crecimiento
urbano.
▪ Lo social, en una ciudad dual con las cicatrices de la época del esclavismo que aún
muestra huellas, y aun segregada en un territorio rodeado por el mar.
▪ Lo económico, donde una pequeña parte de la población posee gran desarrollo y
mejores oportunidades, mientras la mayoría vive en la pobreza, muchísimos en la
miseria, y que, por necesidad de oportunidades, son sobreexplotados o administran
mal los recursos naturales.

Ante la falta de valoración de estos recursos y servicios naturales, con los resultados de
un modelo de gobierno local que no desarrolla programas coherentes con las realidades
social y natural de la ciudad; y observando la crisis del sistema y su propiedad natural de
resiliencia, es necesario proponer un cambio de paradigma del modelo de desarrollo, hacia
uno que incluya el capital natural como posible base del Desarrollo Sostenible de la ciudad
(Gómez-Baggethun & De Groot, 2007).

En el presente capítulo se analizan primero algunos modelos de uso de recursos naturales


—específicamente de ecosistemas litorales— como base conceptual de las oportunidades
para Cartagena. Se mira de qué manera se pueden aplicar ciertos postulados de la agenda
Capítulo 4 131

gubernamental desde los foros mundiales en los que Colombia participa, y que, según se
demuestra en este estudio, no se cumplen. Asimismo, se considera la forma en que estos
acuerdos deben verse reflejados en la toma de decisiones de ciudad, reconociendo que
las autoridades locales no lo hacen al ignorar el derecho fundamental a un ambiente sano
que promulga la Constitución colombiana actual; así como la protección de las áreas de
manglar, según el compromiso internacional Ramsar, al que el país se unió mediante la
Ley 357 del 21 de enero de 1997, produciéndose la adhesión protocolaria el 18 de junio
de 1998 durante la reunión Panamericana de la Convención, celebrada en Costa Rica,
vigente en el país a partir del 18 de octubre del mismo año (MINAMBIENTE, 2002).

En segundo lugar, se observa cómo la responsabilidad para que estos mandatos


constitucionales y compromisos intergubernamentales se cumplan recae en la manera de
gobernar. Este punto es ruidoso debido justamente a la inestable situación de las
administraciones recientes en Cartagena de Indias, donde desde los conceptos de política
y políticas públicas puede identificarse con claridad el modelo de los subgobiernos y el
Triángulo de Hierro; esto indica la poca influencia del ciudadano individual, pues quienes
hoy gobiernan son los grupos de interés y las élites (Estévez, 2014). Ante esta realidad, se
hace una revisión sobre el concepto de gobernabilidad y se ahonda en el tema de la
gobernanza, entendida como el compartir la responsabilidad entre el gobierno y los
gobernados, base para la identificación de actores del desarrollo que hace parte de la
propuesta de investigación.

En tercer lugar, en cumplimiento del cuarto objetivo específico, se propone una forma de
gestión llamada Modelo Tríada, que valora desde el concepto integral el sistema de
manglar urbanizado, a partir de los diferentes intereses de los usuarios del área de estudio.
Este modelo tiene en cuenta el manejo y la sostenibilidad de los servicios ecosistémicos
que ofrece. Adicionalmente, para el alcance del quinto objetivo, se propone un modelo de
monitoreo que deje la línea base para su seguimiento; desde la evaluación y la valoración
integral para el sistema natural del manglar, tendiente a mantener información continua,
útil para medir la evolución del sistema natural, desde los resultados que se vayan dando
al aplicar el Modelo Tríada.

Durante el análisis de la construcción del modelo, se presenta su evolución desde las


primeras pruebas durante la ejecución del proyecto Navegando por Cartagena, que dejó
132 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

una experiencia de cuatro años de trabajo. Esta es entendida como una alianza de actores
basada en la participación social —o gobernanza— en el marco del Estado Social de
Derecho, frente a un bien natural, para el logro del modelo sostenible que, al final, pero
solo al final, se debe articular con los programas y proyectos de la institucionalidad y el
gobierno local.

4.1 Los manglares desde los modelos de manejo


costero-marino
En relación con el manejo de ecosistemas, la literatura tiene algunas referencias de la
inclusión de las comunidades en los procesos de conservación, alternativa sobre la que el
informe de la UICN reflexiona de la gobernanza como un componente fundamental para el
éxito de las Áreas Protegidas (Borrini, y otros, 2014), aunque se considera que todavía hay
mucho que aprender acerca de esta forma de gobernar.

En Cuba, se presenta un estudio de caso de un área de conservación bajo el concepto de


uso público, pero sin conseguir la vinculación entre la comunidad local y el uso de la flora
y fauna como potencial de creación de empresas de turismo natural (Mirabal & Flores,
2016). Esto se da así porque algunos miembros de la comunidad tienden a ver a los
expertos en recursos naturales como agentes externos al no sentirse considerados por
ellos; lo que hace que no se sientan protagonistas de su desarrollo y pierdan el sentido de
pertenencia, siendo requerido, entonces, un proceso de planificación y desarrollo de
actividades de uso público de Áreas Protegidas con mayor inclusión de los líderes locales.

En Colombia, por otra parte, se han encontrado resultados positivos de disminución en las
tasas de deforestación para áreas creadas por la sociedad civil campesina, mientras los
resguardos indígenas y las comunidades negras arrojan resultados variables (Bonilla &
Higuera, 2016). Se ha indicado la necesidad de trabajos complementarios en educación y
capacitación hacia las comunidades, y se ha hecho hincapié en la participación social de
los beneficios que ofrece la naturaleza para quienes viven dentro, alrededor o tienen
alguna relación directa o indirecta con las Áreas Protegidas (Acevedo, Vásquez, & Robles,
2006) (SINAC, 2011) (PNN, 2015).
Capítulo 4 133

Sobre la protección de las áreas de manglar, hay un amplio trabajo que se resume en el
artículo de (Van Lavieren, y otros, 2012), en el que se presenta la problemática a nivel
mundial. Los hallazgos sugieren que la rehabilitación y la protección a largo plazo de los
sistemas de manglar pueden resultar en la provisión, cada vez mayor, de múltiples
servicios ecosistémicos. Asimismo, se propone que en cada país haya un marco de gestión
claro, y que tenga en cuenta la participación de las comunidades locales en los esfuerzos
de conservación del manglar como fundamental para el éxito de cualquier intervención de
gestión. En el mismo artículo, Securing the Future of Mangroves - A Policy Brief (2012), se
propone además incluir prácticas como la silvicultura, la acuicultura, la declaración de
Áreas Protegidas, la ampliación de los sectores, no solo hacia las zonas costeras, sino
tierra adentro, incluyendo a todos los interesados y usuarios; los trabajos de restauración
y recuperación de ecosistemas, la autogestión de áreas, y actividades de recreación y
turismo para el autosostenimiento de las comunidades locales.

Es perentorio, además, dar el reconocimiento de las propiedades naturales del ecosistema


manglar, desde su mismísima existencia, pasando por su extraordinaria capacidad de
captación de CO2 y su papel ante los riesgos, hasta la adaptación general al cambio
climático. Estas razones deben instaurar el carácter prioritario de su protección, a través
de acuerdos ambientales que preponderen información, conciencia y capacidad, y que se
apoyen en programas de educación acompañados del desarrollo de formación técnica y
tecnológica; estos acuerdos deben, también, contar con respaldo de un andamiaje legal, y
control y apoyo financiero sólidos para un verdadero manejo de las áreas de manglar en
cada país en concordancia con el trabajo internacional que se ha venido dando durante
esta nueva centuria después del acuerdo Ramsar.

Obras más recientes parten de reconocer en los manglares el elemento que proporciona
la mayoría de los servicios del ecosistema —desde los que benefician al ser humano, como
los requeridos para el buen funcionamiento del sistema mismo—, esto mediante la
presentación de un análisis de caso de áreas impactadas por el desarrollo de
infraestructura acuícola para Indonesia (Van Oudenhoven, y otros, 2015). En el análisis
de la degradación y recuperación de áreas de manglar impactadas por dicha actividad, se
recomienda realizar un análisis de decisión de criterios múltiples para identificar los
regímenes de gestión más deseables. Los criterios podrían incluir servicios ecosistémicos,
134 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

salud, seguridad y empleo para determinar el impacto en las comunidades y en los mismos
ecosistemas.

En el artículo The role of interdisciplinary collaboration for stated preference methods to


value marine environmental goods and ecosystem services (Börger, y otros, 2018), se
presenta la importancia de la valoración de los sistemas naturales de manglar, desde una
perspectiva interdisciplinar como base para la toma de decisiones. Muy parecido ocurre en
Conservation and restoration of mangroves: Global status, perspectives, and prognosis
(Romañacha, y otros, 2018), investigación que muestra la trascendencia de la
participación, no solo de los profesionales con conocimiento científico, sino de las
comunidades con su saber empírico y actuación decidida. Así, la participación activa y una
consulta de provecho entre las comunidades locales y el sector de la ciencia —con miras
a la implementación efectiva de enfoques integrados basados en la comunidad y la
ciencia— sí da resultados positivos para el manejo de estos ecosistemas.

En Colombia, el acuerdo de Ramsar reconoce los manglares como zonas de bajamar


desde las áreas litorales, y que hacen parte del conjunto nacional de humedales. Se tiene,
pues, a los manglares como uno de los siete tipos de humedales, y uno de los cuatro
ecosistemas de conservación costero-marinos que hacen parte importante del tema de
valoración para el uso sostenible (Gardner & Finlayson, 2018), como base de la propuesta
de este estudio de la búsqueda de soluciones sociales para ecosistemas en riesgo.

4.2 La gobernanza de los sistemas naturales en


contextos de ingobernabilidad
Sobre el manejo de los sistemas naturales en un marco internacional de compromisos
oficiales, se analiza la falla en la aplicación de las normas y leyes nacionales según el
orden democrático propio de Colombia, así como, en el caso particular de Cartagena, el
ejercicio del control gubernamental a nivel regional y local. Para esto se estudia la
gobernabilidad, que se creyó concluida a nivel internacional, a mediados del siglo pasado,
con la democratización de las sociedades industriales y el crecimiento económico, la
generación de empleo, el bienestar generalizado, la movilidad social de la población y la
universalización de la seguridad social, hasta convertirse en modelos de gobierno a emular
(Aguilar, 2010). Sin embargo, en los años 70, tanto en países desarrollados como en vías
Capítulo 4 135

de desarrollo, aparecieron fenómenos económicos como la inflación, que rebasaron la


capacidad de respuestas básicas como el bienestar social y la responsabilidad de los
gobiernos democráticos, incapaces de dirigir. Esto evidenció los límites de intervención del
Estado en los procesos económicos que, para Colombia, representó la pérdida de la
naturaleza social del individuo y su implicación en la configuración del orden social; donde
se han aliado el Estado, a través de políticas públicas —defensa de los bienes colectivos,
control sobre los derechos de propiedad y control sobre la actividad comercial— y las
organizaciones privadas para dar orden, apoyados por un ente planificador.

Las consecuencias se ven en las dificultades que enfrentan los procesos civilistas y el
monopolio de la generación de riqueza, la pérdida de libertad, la violación de los derechos
de propiedad y la exacerbación de la democracia ilimitada. Esto solo lleva a un orden social
cerrado, donde no se pone límites a los grupos de poder pues, para muchos, «el poder es
para siempre, ni se comparte ni se reparte» (Salazar, 2018).

El profesor en Filosofía y licenciado en Sociología, Antonio Camou, define gobernabilidad


como un estado de equilibrio dinámico entre el nivel de las demandas sociales y la
capacidad del sistema político (Estado/Gobierno) para responderlas de manera legítima y
eficaz (Camou, Los desafíos de la gobernabilidad, 2001). Esta definición supera la lectura
dicotómica de gobernabilidad e ingobernabilidad, al llegar a niveles de gobernabilidad con
una serie de acuerdos básicos entre las élites dirigentes, o actores estratégicos,
proponiendo cinco tipos de gobernabilidad (ver Tabla 4-1).

Tabla 4-1: Tipos de gobernabilidad y sus características.

Tipos de gobernabilidad Características

1 Gobernabilidad ideal Equilibrio puntual entre demandas sociales y respuestas


gubernamentales y tendría como resultado una sociedad sin conflictos.

2 Situación donde las discrepancias entre demandas y respuestas se


Gobernabilidad normal encuentran en un equilibrio dinámico. Esto no significa que no haya
conflictos, cuestiones irresueltas e incluso problemas irresolubles, lo
importante es aceptar esas diferencias e integrarlas en el marco de la
relación de gobierno vigente en una sociedad.

3 Déficit de gobernabilidad Desequilibrio entre el nivel de las demandas sociales y la capacidad


de respuesta gubernamental que puede presentarse en diversas
esferas de la sociedad (economía, política, seguridad ciudadana, etc.).
136 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Tipos de gobernabilidad Características

4 Conjunción de desequilibrios inesperados y/o intolerables entre


demandas sociales y respuestas gubernamentales en:
Crisis de gobernabilidad
(a) Mantenimiento del orden y de la ley, (b) capacidad del Gobierno
para una gestión eficaz de la economía, (c) capacidad del Gobierno
para promover el bienestar social, y (d) control del orden político y la
estabilidad institucional.

5 Ingobernabilidad Disolución de la relación de gobierno que une a los miembros de una


comunidad política.

Fuente: (Camou, Los desafíos de la gobernabilidad, 2001)

Otra forma de medir la gobernabilidad es considerando seis dimensiones: (i) Control de


corrupción, (ii) protección de derechos de propiedad, (iii) rendición de cuentas, (iv)
efectividad gubernamental, (v) calidad de regulación y estabilidad política, y (vi) la calidad
de la gobernabilidad. De esta manera, en un análisis de percepción de gobernabilidad para
17 países, se encontró relación entre la influencia de la corrupción y el desempeño del
sector público y las autoridades estatales (Mayorga & Córdova, 2007).

En Los desafíos de la gobernabilidad (2001), Camou la entiende como la acción y efecto


de gobernar y gobernarse, definida desde una trilogía de conceptos sencillos como (i)
estabilidad, (ii) eficacia y (iii) legitimidad, que demanda la revisión de los diferentes estilos
y formas de gobernar en el mundo. Años más tarde, el mismo autor analiza la crisis de la
gobernabilidad de las democracias en países ricos (Camou, El discurso sobre la crisis de
gobernabilidad de las democracias capitalistas avanzadas. Una revisión del informe de la
Comisión Trilateral, 2010), lo que constituye un período de transformaciones cruciales de
la matriz de relaciones entre economía, política y sociedad a escala planetaria. Un punto
clave de esa mutación se da por el avance descomunal de la lógica del mercado, a
expensas de las otras dos fuerzas que históricamente habían sido sus reguladoras. Por lo
tanto, se propone, por un lado, limitar los alcances del mercado como eje orientador de las
relaciones sociales en pos de nuevas formas de regulación —de naturaleza política o
pública; y por otro, moderar el ímpetu de las demandas del capital en el orden nacional.
En otros términos, repensar el equilibrio entre Estado democrático y mercado.

Por su parte, en Gobernabilidad democrática para el desarrollo humano, se explica que la


gobernanza puede verse como la pauta o estructura que emerge en un sistema
Capítulo 4 137

sociopolítico como el resultado conjunto de los esfuerzos de interacción de todos los


actores intervinientes. Esta pauta emergente conforma las reglas del juego en un sistema
específico o, en otras palabras, el medio a través del cual los actores pueden actuar e
intentar utilizar estas reglas de acuerdo con sus propios intereses y objetivos (Prats, 2001).

El arquitecto venezolano Juan Carlos Loyo hace una disertación basada en una amplia
revisión bibliográfica, en busca de la noción de gobernanza. Al respecto, encuentra unos
rasgos comunes que la circunscriben al orden de poder de una sociedad que emerge y es
resultado de la interacción y negociación dentro de un espacio de actores, banda
estructurada por los grupos validados y legitimados que operan como vectores de poder,
todo con el fin de alcanzar la mayor influencia posible en la conducción de los asuntos
políticos, económicos y sociales (Loyo, 2002).

Mientras estos dos autores coinciden en la gobernanza como un asunto de interacción


entre actores, bajo unas reglas de juego y con miras a alcanzar una serie de metas
comunes, en la sección Corruption, Governance and Security: Challenges for the Rich
Countries and the World del World Bank Institute Chapter 2.1 (Kaufmann, 2004) sugiere
que la corrupción es un obstáculo significativo para el desarrollo, el clima de inversión y la
competitividad en gran parte del mundo emergente. Kaufmann muestra que una
considerable fracción de la responsabilidad en la mejora de la gobernanza recae sobre los
hombros de las élites de los países en desarrollo, que son las que ponen las reglas del
juego y, encima, emplean sobornos, tráfico de influencias y toman las decisiones desde
sus intereses cortesanos.

A la luz de estos conceptos aplicados al caso de estudio, inicialmente se sigue la propuesta


de Camou (2001) de superar la lectura dicotómica de Cartagena de Indias como una
ciudad gobernada o ingobernada. Así, se aplican los criterios de la Tabla 4-1 en la
identificación del nivel de gobernabilidad en que se encuentra la ciudad —con centro en el
manejo del ecosistema de manglar y el uso de sus servicios ecosistémicos—, para la
redistribución de la riqueza que llega a la ciudad mediante operaciones industriales,
principalmente en lo portuario y lo turístico.

Bajo los criterios expuestos en dicha tabla, y según lo relacionado en capítulos anteriores,
Cartagena padece el tipo de crisis de gobernabilidad causada por la conjunción de
138 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

desequilibrios inesperados y/o intolerables entre demandas sociales de cuidado ambiental


y carencia de respuestas gubernamentales en: (a) La falta de mantenimiento del orden y
de la ley en la protección del sistema de caños, lagos y ciénagas en estudio —ya que el
ecosistema de manglar está siendo destruido, rellenado y construido; (b) la incapacidad
del Gobierno para dar gestión eficaz a la economía basada en el manejo sostenible del
ecosistema —dado que a nivel gubernamental, aunque se ven planes y proyectos de
protección del manglar, no se ponen en práctica los usos sostenibles; (c) la completa
ineptitud del Gobierno para promover el bienestar social en la ciudad, desde su potencial
en recursos naturales y servicios ecosistémicos; (d) el descontrol del orden político y la
inestabilidad distrital probada en los últimos veinte años, con gobiernos en su mayoría
fallidos.

Siguiendo los criterios de (Mayorga & Córdova, 2007) en Cartagena desde lo ambiental (i)
se carece de control de la corrupción; (ii) no se está protegiendo el derecho de propiedad
común de las áreas de manglar; (iii) la institucionalidad ambiental no rinde cuentas sobre
el estado deplorable de las áreas de manglar que se están rellenando ilegalmente; (iv) no
hay efectividad gubernamental a la hora de controlar este bien común; (v) tanto la calidad
de regulación como la estabilidad política de la ciudad a todos los niveles es precaria; y
(vi) la calidad de la gobernabilidad deja mucho que desear.

Este análisis de valoración cualitativa de la gobernabilidad teniendo en cuenta formas de


medir el estado en que se encuentra, aplicada al manejo y uso de los bienes naturales,
llevó a la propuesta de diseño y construcción de un modelo fundamentado en los conceptos
de gobernanza basada en ecosistemas, desde nociones actuales en el contexto
internacional y latinoamericano.

4.2.1 Arquitectura de la gobernanza


En la Figura 4-1 se presenta la propuesta de (Feldman, 2001), sobre la forma de operar la
gobernanza como una red compleja de relaciones que involucra varios tipos de actores e
interacciones, y arenas de negociación o escenarios donde se resuelven de manera
pacífica la correlación entre los actores de poder. Esto se asemeja a lo expresado por
(Prats, 2001) cuando explica la dimensión política de la gobernanza como un estilo de
gobierno en el que, a diferencia de en el modelo de control jerárquico, es fundamental la
Capítulo 4 139

cooperación y la interacción entre el Estado y los actores no estatales entre redes


complejas que incluyen lo público y lo privado.

Figura 4-1: La arquitectura de la gobernanza en regímenes democráticos.

Fuente: (Loyo, 2002)

Sin embargo, Prats ve el concepto de gobernanza como algo mucho más amplio, que
contempla con mayor vigor los aspectos económicos. Desde los costes de transacción,
hasta las diferentes formas de coordinación social —no solo de la jerarquía, sino de los
mercados—, bajo la expresión governance, para designar toda acción de individuos y
organizaciones, entendidas no solo como formas primarias de la construcción del orden
social, sino avanzando en el orden político hacia la preponderancia de la dimensión
económica.

En tal sentido, en el libro Las relaciones entre el Estado, mercado y sociedad (2013) se
define gobernanza como una forma de administrar donde es central la participación de
actores corporativos autónomos y redes entre organizaciones; para que estos estén
140 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

presentes ante el Estado en el diseño de políticas públicas, considerando el mercado y


una sociedad en permanente configuración y reconfiguración (Chiesa, Martínez, &
Traverso, 2013). Esto último constituye un tema de continuas discusiones que cobra
protagonismo en Europa ante la crisis económica a partir de 2008, lo que puso a prueba a
las economías del mundo y a preguntarnos qué papel deben tener estas relaciones para
seguir en el derrotero de conseguir sociedades más justas y procesos de desarrollo
sustentable.

En el mismo trabajo se incluye lo social desde la planeación estratégica al establecer


relaciones industriales y empresariales cooperativas, con capacitación técnica y
profesional del equipo humano. En esto, se privilegia a las comunidades más vulnerables
haciendo que el aspecto clave en la relación Estado-mercado-sociedad sea la equidad y
el bienestar en torno a tres ejes de acción en políticas sociales: (i) La educación, (ii) las
relaciones laborales y (iii) la integración regional e internacional; también se tiene en cuenta
la regulación financiera y comercial, y el vínculo entre crecimiento y cuidado del medio
ambiente —ambos en el plano internacional—, decisiones difíciles porque en ocasiones
pueden ir en contra de la competitividad de los países.

Una revisión de los resultados para ALC nos lleva a la postura de la secretaria ejecutiva
de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), quien analiza el
significativo progreso en la esfera social de la región, denotando disminución en pobreza
e inequidad (Bárcena, 2014). Según explica la bióloga mexicana, esto se debe al
acoplamiento entre un contexto externo favorable, políticas macroeconómicas sensatas,
mejora en el mercado laboral, aumento en el gasto social y la innovación guiada por el
Gobierno, coincidiendo en esto último con (Chiesa, Martínez, & Traverso, 2013) cuando
afirman que cada Estado europeo debe configurar políticas hechas a la medida de sus
necesidades, incluyendo la innovación. Para Bárcena hay resultados valiosos que
demuestran que la región se ha levantado de la pobreza, y ahora tiene acceso a una
canasta más diversa de productos de consumo privado, hecho reconocido por varios
observadores e instituciones como el surgimiento de una nueva clase media en América
Latina y el Caribe.

No obstante, las Naciones Unidas explican que esto debe verse con cautela porque: (i)
Hay muchas personas que apenas viven sobre la línea de pobreza y son vulnerables a
Capítulo 4 141

retornar a ella, (ii) la canasta más variada de productos no siempre significa que sean
servicios claves como educación, salud, seguridad ciudadana y transporte público, y (iii)
los productos y servicios ofrecidos a los sectores de bajos ingresos difieren en calidad a
aquellos ofrecidos a los sectores más ricos. Entonces, debido a estas consideraciones, la
CEPAL propone una nueva ecuación Estado-mercado-sociedad civil, en la que los actores,
públicos y privados, sean llamados a colaborar en forma de asociaciones innovadoras,
sobre todo desde los recursos significativos que tiene ALC.

Se habla así de una segunda generación de políticas de mercado con enfoque social, más
allá de los programas de transferencias condicionadas que fueron apoyados por
decisiones de políticas macroeconómicas. Si bien estos programas dinamizan la
economía, no focalizan el apoyo en políticas de educación mediante nuevas formas de
colaboración entre diferentes niveles de gobierno, el sector privado, organizaciones de la
sociedad civil y comunidades locales; no apuntan significativamente a la innovación
productiva, donde la región no es fuerte, pero sí con iniciativas en la innovación social
(Bárcena, 2014). Ante estos nuevos enfoques, se debe volver a (Prats, 2001), quien cita
autores tradicionales que, desde finales del siglo anterior, han propuesto el cambio de
discurso. Entre ellos, el nobel de economía (1998) Amartya Sen, quien más que de
crecimiento económico habla del desarrollo humano. El teórico bengalí sugiere cambiar el
concepto de utilidad por bienestar, suposición que dio inicio a una dialéctica variada (Sen
Amartya, 2009).

(Kliksberg, 1997), por su parte, analiza el viejo anhelo de enfrentar con éxito la pobreza al
reestructurar radicalmente las funciones tradicionales del Estado, como superar la falsa
antinomia de Estado-mercado-sociedad, creando un Estado inteligente para lograr
realmente un bien social. Así, los elementos que un juicio social tendrá que evaluar serán
el conjunto de oportunidades y derechos disponibles, capacidades y libertades para ser
usadas por las personas, así como el subconjunto de realizaciones escogidas entre todas
aquellas que sus capacidades les permitan (Prats, 2001).
142 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

4.3 Valoración integral del sistema natural de Cartagena


desde los diferentes actores e intereses comunes:
Modelo Tríada
Desde una sociedad dual como la cartagenera, que no encuentra respuesta ante su
problemática general de corrupción e inestabilidad institucional, surge la propuesta de
diseño de un modelo que involucre a actores afectados que no toman parte del desarrollo
de la ciudad. Esta propuesta se constituye en forma de triángulo y aplica la arquitectura de
la gobernanza (Feldman, 2001), mediante el diseño y construcción de una plantilla
conceptual que se adapte al contexto y al tipo de crisis de gobernabilidad que presenta
Cartagena. Continúa también con el papel que deben cumplir los académicos —primeros
actores— desde su trabajo como profesionales transdisciplinares, idóneos y con
responsabilidad social; aunando esfuerzos con la comunidad y grupos organizados,
formales e informales —segundos actores—, en la búsqueda de vincular las necesidades
de investigación con la solución de problemas y/o el aprovechamiento de oportunidades;
esto a través de acciones dirigidas a la consecución de resultados productivos que las
empresas —terceros actores— requieren desde los campos de la ciencia, la tecnología y
la innovación como posibles líneas de negocios.

La articulación con el Estado queda representada desde el principio con el cumplimiento


de la Constitución colombiana y todo su andamiaje legislativo en el Marco Social de
Derecho, para luego articularse con todos los niveles de gobierno, a partir de las
coincidencias de la propuesta con los programas y proyectos de administración pública.

4.3.1 Diseñando el modelo desde componentes arquitectónicos


Parafraseando al citado Eduardo Feldman en La evolución de la reflexión politológica sobre
la democratización, se propone la arquitectura de la gobernanza, un modelo con actores
que construyen soluciones de forma práctica desde tres conceptos: (i) El Desarrollo
Sostenible basado en los ecosistemas, (ii) el patrimonio natural como bien común, y (iii) la
utilización del capital social que se encuentra en las comunidades menos favorecidas
(Feldman, 2001).
Capítulo 4 143

El panorama actual de Cartagena, por demás decaído, revela la falta de comprensión de


los tres factores primordiales que inciden en la conversión de las antiguas áreas de
manglar en bienes particulares que benefician a unos pocos. En primer lugar, se
desconoce el concepto de Desarrollo Sostenible, definido en el Capítulo 1, en este caso
centrado en los servicios ecosistémicos que proporciona el manglar en el área de estudio.
En segundo lugar, el concepto de Patrimonio Natural como bien común, explicado también
en el Capítulo 1 con base en (Mertins, 2006) y (Massiris, 2008), desde una visión integral
del patrimonio en la planeación del territorio. Al respecto, recordemos que el Capítulo 2 de
la presente obra se centra en el manglar como bien común en pérdida progresiva, toda vez
que está siendo destruido por la urbanización de su suelo; también la identificación de las
respuestas de los líderes sociales, adelantada en el Capítulo 3, que denuncia la
explotación del manglar por actores externos a la comunidad. En tercer lugar, el Capital
Social, que (Adler & Kwon, 2002) definen como el recurso disponible para los actores en
función de su ubicación en la estructura de sus relaciones. Ellos aclaran que estas
relaciones pueden ser: (i) De mercado, donde productos y servicios se intercambian por
dinero; (ii) jerárquicas, donde se canjea la obediencia por seguridad material y espiritual, y
(iii) sociales, donde se intercambian favores y dones para el dimensionamiento de la
estructura social.

Estas relaciones son sustanciales para este proyecto, aunque se entiende que, vistas
desde la interdisciplinariedad de las ciencias sociales, adquieren diversas ventajas. Por
ejemplo, cuando se dan dentro de una firma privada, los vínculos ayudan a los trabajadores
y a las empresas; también facilitan la innovación y efectividad de productos con la creación
de capital intelectual, reduce la deserción al viabilizar el emprendimiento y la formación de
nuevos negocios, y fortalece la relación con proveedores, redes regionales de producción
y aprendizaje entre empresas. Pero también traen consigo riesgos, como ciertas
inversiones para establecer y mantener enlaces que podrían no ser rentables, o la unión
de los asociados que, siendo muy fuerte, puede llegar a obstaculizar el emprendimiento y
la innovación, o pueden crearse conflictos como el caso de la Tragedia de los comunes
(Hardin, 1968); y, finalmente, algunas redes sociales que pueden promover
comportamientos poco éticos y adelantar conspiraciones que debilitan los procesos (Adler
& Kwon, 2002).
144 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Desde estos tres conceptos fundamentales —Desarrollo Sostenible, Patrimonio Natural y


Capital Social— se deben buscar mecanismos para redistribuir la riqueza de una ciudad
que es próspera, pero dispar. Para ello, se encuentra un fuerte sustento académico en las
disertaciones de la politóloga estadounidense Elinor Ostrom, quien estudió múltiples casos
que muestran cómo gestionar y disponer colectivamente de recursos de uso común. Como
resumen de su investigación, sugiere ocho principios de diseño de una gestión estable de
recursos comunes:

1. Límites claramente definidos —exclusión efectiva de terceras partes no involucradas.


2. Reglas de uso y disfrute de los recursos comunes, adaptadas a las condiciones locales.
3. Acuerdos colectivos que permitan participar a los usuarios en los procesos de decisión.
4. Control efectivo por miembros de la comunidad o que respondan ante ella.
5. Escala progresiva de sanciones para usuarios que transgredan las reglas de la
comunidad.
6. Mecanismos de resolución de conflictos baratos y de fácil acceso.
7. Autogestión de la comunidad, reconocida por las autoridades de instancias superiores.
8. En el caso de grandes recursos comunes, organización en varios niveles con pequeñas
comunidades locales en el nivel base (Ostrom, Governing the Commons - The Evolution
of Institutions for Collective Action, 1990).

Casi veinte años más tarde, en torno al desarrollo de relaciones socioecológicas


sostenibles, Ostrom enfatizó en la naturaleza variada de la interacción entre humanos y
entes ecológicos, con lo que buscó crear un sistema, general y formal, que permitiera
estudiar los elementos que influyen en la autogestión de las comunidades (Ostrom, A
General Framework for Analyzing Sustainability of Social-Ecological Systems, 2009).

Como experiencia para tener en cuenta, se analiza la forma de gobernar desde dos
fenómenos que surgieron a mediados del siglo XX. En primer lugar, el modelo de los
subgobiernos durante los años 40 y 50 (1945-1955), que deja de lado la idea de que el
ciudadano tiene una influencia individual y concluyente en el proceso decisorio; por el
contrario, habla de los grupos élite como los que llevan el mayor peso en la decisión pública
—desviación conocida como elitismo. En segundo lugar, está el modelo del Triángulo de
Hierro de los años 60 (ver Figura 4-2), que es aplicado durante la Guerra Fría por actores,
Capítulo 4 145

provenientes de la industria de defensa norteamericana o la agroindustria, que ejercieron


fuerte influencia en la política doméstica de los Estados Unidos (Estévez, 2014).

Figura 4-2: Triángulo de Hierro formado por el Estado con dos de sus tres poderes37.

Fuente: (Estévez, 2014)

Los dos modelos señalados previamente difieren en que el de los subgobiernos proviene
de la academia, mientras que el del Triángulo de Hierro habría surgido en el ámbito del
ejercicio del lobby de ciertos actores del sector industrial. Estos buscaban, no tanto una
explicación científica de la decisión pública, sino un mapa de acción que mostrará los
distintos puntos clave del sistema sobre los cuales actuar. Como resume (Estévez, 2014),
ambas teorías interactúan, pero la teoría más reciente no desplazó a la anterior, mostrando
cómo en políticas públicas, teorías nuevas y viejas cohabitan de forma permanente y,
aunque propongan diferentes actores, estos dominan a quienes gobiernan.

Con base en lo expuesto, se explica a continuación la metodología aplicada para la


construcción de un modelo práctico, dada desde la exploración conceptual de un esquema
de participación ciudadana en la toma de decisiones para la sociedad civil de una ciudad
dual con débil gobernabilidad. Esto se hace con base en el Desarrollo Sostenible,
valorando las definiciones de gobernabilidad y gobernanza ya vistas, y aprendiendo de los
triángulos de poder desde el trabajo conjunto de actores estratégicos, sin desconocer la

37Se vincula un grupo formado por la llamada Sociedad Civil, que por definición debía tener cierto
poder.
146 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

institucionalidad representada en el Estado social de derecho y, después, articulándola con


los programas de gobierno (Camou, Los desafíos de la gobernabilidad, 2001).

4.3.2 Construyendo el Modelo Tríada


Este prototipo apunta a construir un nuevo triángulo de poder que difiere del ya descrito.
Incluye a los empresarios —grupo élite—, están las comunidades —grupo débil, es decir,
«el ciudadano individual que perdió la influencia determinante en el proceso decisorio»
(Estévez, 2014) y que debe hacer parte de ese liderazgo—, y ubica al sector académico,
representado por los profesionales como parte neutral para dirigir el proceso de orientación
del poder en la toma de decisiones basada en el conocimiento. Esto edifica confianza entre
los dos primeros actores y retoma además la experiencia de trabajo recogida durante la
vida profesional del investigador.

En este caso la construcción inicia con un primer vértice, donde están ubicados los
profesionales transdisciplinares, independientes u organizados (circunferencia azul en la
Figura 4-3), cumplen funciones sustantivas: la construcción del conocimiento, la formación
en valores éticos durante el trabajo conjunto, y la proyección social. Estos deben actuar
como coordinadores de procesos para ir alimentado el modelo, creando un equipo desde
las diferentes disciplinas y especialidades (círculos pequeños en azul), e ir definiendo los
puntos de encuentro con los otros actores. El proceso de creación de confianza es
representado por el triángulo blanco, acercándose a las comunidades organizadas y a los
empresarios corresponsables.
Capítulo 4 147

Figura 4-3: Nuevo triángulo de poder38.

PROFESIONALES ESTADO SOCIAL DE


Transdisciplinares
conscientes DERECHO

UNIDAD ECOLÓGICA, Sistema Natural del Manglar


Urbano. Valoración de los servicios ecosistémicos
MODELO BASADO EN ECOSISTEMAS

COMUNIDAD EMPRESAS
Organizada Co- Co-Responsables
Responsables

Fuente: El autor

El proceso de creación de confianza no es sencillo. Se tiene que, naturalmente, nacemos


confiados y la experiencia nos vuelve desconfiados, siendo necesario recuperar la
seguridad, la generosidad, el optimismo y la amistad, pues son fundamentales para
emprender cualquier tipo de iniciativa (Lockward, 2011); de igual manera, se considera que
la confianza es una parte importante del capital social, siendo impulsadora del trabajo en
equipo y la cooperación mutua. Ahora, si los actores confían mutuamente, y con base en
esta confianza ambos deciden cooperar, se obtendrá el mejor resultado colectivo (Miller,
2004).

En el segundo vértice del modelo están las comunidades, organizadas e independientes,


que deben estar comprometidas con su participación (circunferencia roja en la Figura 4-3).

38Propuesta de inicio de conformación, no compuesto por las élites, sino por actores estratégicos,
que actualmente trabajan desarticuladamente y en algunos casos por fuera de la ley (círculos fuera
del cuadro lila, que representa el Estado de derecho). Las circunferencias azul, amarilla y roja
representan los tres vértices del modelo. Los círculos dentro de cada una de ellas representan a los
actores implicados.
148 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Estas son un actor que puede estar desperdigado (círculos pequeños en rojo), que puede
mostrar algunas prácticas productivas incipientes pero reales; y que seguirá haciendo su
trabajo, en la mayoría de los casos informal, pero orientado a mejorar sus competencias
para la realización de su oficio. El propósito es mejorar la cantidad y/o calidad de los
productos y servicios que se desprenden de su actuación, convirtiéndolos en trabajo
decente39 para responder a las exigencias del mercado actual y futuro, y su sostenibilidad.

Las empresas, a quienes corresponde asumir un papel responsable, son el tercer vértice
de apoyo del modelo (circunferencia amarilla en la Figura 4-3). Estas, que pueden ser
varias y de diferentes renglones comerciales (círculos pequeños en amarillo), les apuestan
a los proyectos productivos que, en cumplimiento de su misión, visión y objetivos, aportan
más que la Responsabilidad Social Empresarial; cambiando la forma de producción aislada
por una combinada que aproveche el capital social del lugar, y apoyando procesos de
mejora de las condiciones de vida de grandes núcleos sociales, trabajo conjunto que
beneficia a dichas empresas.

En la consabida Figura 4-3, el Estado es representado por un cuadro color lila. A diferencia
de en el Triángulo de Hierro, este no hace parte directa e inicial como actor, sino que es el
marco de trabajo a partir de la Constitución y las leyes. Se tienen en cuenta los tres poderes
—legislativo, ejecutivo y judicial— que luego son considerados por la institucionalidad que
los representa —el Gobierno— cuando el triángulo busque articularse con los programas
y proyectos de la administración local, regional y nacional; esto será un paso importante,
pero no trascendental de reconocimiento para la probable consecución de apoyos
gubernamentales. De no ser posible dicha articulación, no hará inviable el proceso, por lo
que no se está dependiendo de la institucionalidad para su éxito.

39
La Organización Internacional de Trabajo (OIT) enmarca el trabajo decente en el Desarrollo
Sostenible, para mejorar la productividad y la inclusión social. En 2017, Colombia incluyó como
capítulo 12 del Decreto 1072 de 2015 la Política Nacional de Trabajo Decente (PNTD), con el fin de
promover los derechos fundamentales en el trabajo, la generación de empleo, la formalización
laboral, la protección y el diálogo social como beneficios a los que deben acceder los ciudadanos
colombianos en general, tanto en los sectores urbanos como rurales, en lo público, privado, social
y solidario.
Capítulo 4 149

Dada la crisis de gobernabilidad de Cartagena, se requiere que los tres actores trabajen
de forma conjunta, alrededor de intereses comunes y bajo el esquema de la gobernanza,
haciéndose parte de la solución sin depender inicialmente del Gobierno, para evitar riesgos
de caer en hechos de corrupción, pero como se explicó, siguiendo el marco de la ley.

En la misma Figura 4-3, se representan los hechos de desacato de la ley y corrupción con
fracciones de las circunferencias por fuera del marco legal —el cuadro lila—. Esto abarca
la tanteada «corrupción legal», como los sobornos directos, los intereses creados y el
tráfico de influencias por parte de la élite, situaciones plausibles en la conducta de algunos
de los actores. Por esta razón, se requiere que, desde la academia, los profesionales
convoquen y promuevan la creación de confianza entre los otros dos tipos de actores, con
el compromiso de una condición sine qua non, de seguimiento y cumplimiento de las
normas con transparencia y pulcritud, siguiendo el entramado reglamentario.

4.3.3 Ensamblaje del Modelo Tríada


La creación de este modelo se da desde un enfoque inductivo, a partir de experiencias
particulares que el investigador ha tenido en varios momentos. La primera aproximación
realizada a este esquema de trabajo fue durante la creación del Instituto de Estudios
Ambientales (IEA), en 2002, con un equipo profesional en la Universidad de San
Buenaventura, sede Cartagena. Desde allí se creó la Cátedra Ambiental Transdisciplinar,
que aparece con fecha de actualización —Sánchez 2013, en Anexo F—, al aplicarse un
nuevo enfoque pedagógico en el manejo sostenible de los recursos naturales de la región
Caribe; por lo que se desarrolló la didáctica ambiental, basada en lo propuesto como la
reconstrucción de la teoría ecológica (Ramírez, 2006).

El segundo momento fue el proyecto Escuela de Pescadores de la Universidad de San


Buenaventura, basado en (Sánchez, Instituto de Estudios Ambientales. Aproximación a la
Didáctica Ambiental, 2002) y (Sánchez, El nuevo enfoque de lo ambiental desde la
universidad. Manejo sostenible de los recursos naturales de la región Caribe, 2005). Esta
labor incorporó estudios de didáctica ambiental y un nuevo enfoque de lo ecológico desde
la universidad; asimismo, estuvo estrechamente afiliada a la experiencia del investigador
como director del IEA (1998-2014), y como miembro de la Corporación de Desarrollo y Paz
del Canal del Dique y la Zona Costera (2009-2014). Con estos elementos, se puso en
150 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

marcha un equipo de profesionales con propuestas alternativas para los pescadores


artesanales de la ecorregión del canal del Dique y las comunidades rivereñas de los
departamentos de Bolívar y Atlántico entre 2011 y 2014. Se adelantaron jornadas de
capacitación para las comunidades de pescadores artesanales, con el equipo de
profesionales a la cabeza, en torno a temas como el fortalecimiento organizacional y la
tecnología de cultivo de peces para su comercialización en los mercados locales, teniendo
como destino las pequeñas empresas de la región y el consumidor final.

El proyecto de pesca artesanal evolucionó hacia la búsqueda de oportunidades para que


el pescador no abandone su actividad ancestral, ya que, por las razones socioambientales
y ecológicas actuales, la pesca artesanal resulta insuficiente para colmar las necesidades
de mejorar la calidad de vida de los pescadores y sus familias, por lo que viven sumidos
en la pobreza. En este contexto, la FUPAC fue invitada en 2015 por la Universidad de
Cartagena (U. de C.) y la Manchester Metropolitan University (MMU) a hacer parte de la
construcción de proyectos con las comunidades de pescadores de mar y de río de la zona
costera de Cartagena; las propuestas debían responder a los requerimientos comerciales
de la región desde la experiencia de trabajo con el modelo que se venía fraguando.

El modelo se fortaleció en el contexto del Desarrollo Sostenible, por lo que se dinamizó


desde lo social, lo ambiental y lo económico, y debido a que la propuesta provino de la
oportunidad de reconocimiento del patrimonio natural, su eje de trabajo son los sistemas
naturales que empezaron a ser llamados Unidades Ecológicas de Paisaje (UEP) (Díaz, y
otros, 2000), en busca de su uso sostenible, para lograr la justicia social no vista desde las
perspectivas del utilitarismo. Para esto, el ser debe incluir la felicidad y el placer entre sus
intereses, no solo el económico, que evalúa la ventaja de una persona desde el punto de
vista de su ingreso, su riqueza o sus recursos, sino desde la mirada de (Sen, 2009), un
enfoque que tenga en cuenta las capacidades o «las oportunidades reales de vivir».

El uso sostenible de los servicios de las UEP debe ser manejado desde el concepto de
Proyectos Productivos (PP) para imprimirle sostenibilidad a los procesos, pero además
para que estos encajen en el DS. Por esta razón, el modelo evoluciona al esquema
representado en la Figura 4-4, donde los PP —que deben ser del interés de los tres tipos
de actores— se identifican con un triángulo verde dentro del marco del Estado de derecho
Capítulo 4 151

y la ley; lo cual le da significado y reconocimiento al Patrimonio Natural y a su uso


sostenible como fuente de oportunidades para las comunidades.

Las ideas de la propuesta Tríada deben ser generadas por el equipo de profesionales y
desde el reconocimiento de las comunidades, para ser diseñadas y puestas en práctica
con objetivos claros en la búsqueda de productos y servicios económicamente viables. Se
definirán PP articulados con las actividades que desarrollan las comunidades para
alcanzar objetivos sociales, es decir que los nuevos posibles negocios deben enlazarse
con los negocios tradicionales existentes, que a su vez deben integrarse, con mejores
prácticas, a las condiciones de sostenibilidad. Esto servirá para aliarse con empresas del
área geográfica y/o sectorial, por lo que es necesario sensibilizarse ante los intereses de
las entidades privadas, pero respondiendo a las capacidades de la gente local para generar
oportunidades económicas y mejorar las competencias humanas que contribuyan al
desarrollo local sostenible e inclusivo; con lo que se reducirá la pobreza, se integrarán
territorios y se fomentará una cultura de paz.
152 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 4-4: Funcionamiento del Modelo Tríada40.

Fuente: FUPAC

Por último, pero no menos importante, los PP deben responder a las políticas de Estado
que, aunque por lo general son benignas, el problema radica en que no se cumplen o se
interpretan y amañan a favor de los intereses particulares. Entonces, para alcanzar este
logro en el mediano plazo, cuando los proyectos estén funcionando, se buscará articularlos
con los programas de los gobiernos subnacionales y otras instituciones, haciendo cambios
tecnológicos, aplicando innovación, y mostrando nuevos caminos; ya no solo para producir
más, sino procesando para vender con valor agregado al establecer encadenamientos que
suplan necesidades internas y de la región Caribe.

40Arquitectura del Modelo Tríada. Resultados a analizar del trabajo de búsqueda de intereses
comunes entre actores alrededor de un Proyecto Productivo, aprovechando una Unidad Ecológica
de Paisaje, donde todos ganan.
Capítulo 4 153

4.4 Aplicación del Modelo Tríada: Navegando por


Cartagena, problemas resultados y soluciones
Tras seis años de trabajo (2013-2018) en el caño Juan Angola, los resultados del proyecto
Navegando por Cartagena (N×C) funcionan como evidencia o prueba piloto del Modelo
Tríada. De la misma forma, sirven para el cumplimiento de los objetivos de esta tesis, cuyo
cuarto específico propone valorar el sistema de manglar urbanizado, desde el concepto
integral, teniendo en cuenta los diferentes intereses de los grupos sociales y a los usuarios
del área de estudio, desde el enfoque ecosistémico, su manejo y sostenibilidad.

Ante la problemática descrita y probada en los capítulos previos, sobre la búsqueda de


soluciones, este Capítulo 4 se centra en analizar de forma sistemática y sistémica los
resultados obtenidos en el área piloto del caño Juan Angola, trabajada entre 2013 y 2018,
con encuentro de intereses comunes, actualmente sistematizados como el Plan de
Desarrollo Ambiental (Sánchez-Rubio, y otros, 2019) —Anexo G—, que se analiza a
continuación.

La aplicación del modelo de trabajo con actores tuvo en cuenta la representación social
del área piloto (Figura 3-2), que refleja la situación dual de Cartagena y su condición
ambiental: problemas de residuos que rellenan los bordes, tala del mangle y vertimientos
que causan graves afecciones a la calidad del agua (Figura 4-5).

El proyecto Navegando por Cartagena de la FUPAC encontró tres líneas de acción y siete
estrategias de trabajo (Sánchez-Rubio, y otros, 2019) como opciones que dependieron de
los hallazgos en el área de estudio; en particular, para lograr la obtención de resultados de
forma ordenada, sistemática y única, como se puede ver en la Figura 4-6.
154 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Figura 4-5: Representación de la problemática en el área de estudio desde el N×C41.

Fuente: Fotos colectadas por FUPAC durante los primeros años de estudio de la problemática
(2013-2014)

41 Trabajo hecho con la comunidad.


Capítulo 4 155

Figura 4-6: Resultados del desarrollo del proyecto N×C.

Fuente: Resultados logrados por FUPAC y organizados por el autor

A continuación, se describe cada una de las tres líneas de trabajo y en ellas las siete
estrategias para la solución de los problemas identificados —Plan DAI (Sánchez-Rubio, y
otros, 2019), en Anexo G.

4.4.1 Línea I - Educación


Esta línea responde a los interrogantes: ¿Qué conocen los jóvenes del vecindario donde
viven?, ¿Cómo aprender del valor e importancia de estos? Y, desde su quehacer como
estudiantes, ¿de qué manera pueden influir para que la comunidad entera aprenda a
valorar los ecosistemas que la rodean y sobre los motivos para cuidarlo?

Recordemos la creación del grupo de Guardianes Ambientales Multiplicadores (GAM),


conformado por jóvenes —chicos y chicas por igual— de colegios públicos y privados que,
mediante el programa de estudio Pacto Pedagógico, FUPAC 2019 —Anexo H—,
analizaron temas relacionados con las problemáticas halladas. El enfoque permanente de
este programa fue la búsqueda de soluciones desde las posibilidades de los estudiantes,
planificando e implementado ejercicios de multiplicación en tres escenarios: sus hogares,
sus planteles educativos y sus vecindarios.
156 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Al cabo de tres años de construcción y práctica, más uno de consolidación, la metodología


quedó sistematizada en tres estrategias:

▪ Estrategia 1. Manejo de residuos. Se evalúa la situación ambiental del área, el estado


de la calidad ambiental desde el tipo de residuos que están siendo dispuestos a las
orillas y de los cuerpos de agua del sistema.
▪ Estrategia 2. Valoración del ecosistema y la biodiversidad. Se reconoce la fauna y
la flora del ecosistema de manglar, así como su potencial desde la valoración del
sistema y su resiliencia.
▪ Estrategia 3. Apoyo al empresarismo. Se apunta a la medición del mejoramiento de
las actividades comerciales tradicionales y al seguimiento de emprendimientos
mediante la medición de las mejores prácticas

4.4.2 Línea II - Empresarismo


Esta línea responde al interrogante: ¿Qué conoce, piensa y hace la gente hoy en día con
respecto al manglar urbano de Cartagena como sistema natural, y sobre la relación
socioeconómica de este con las personas de siete barrios de la ciudad?

Se propone el uso sostenible, dirigiendo la integración de las actividades tradicionales


hacia un desarrollo responsable desde las mejores prácticas ambientales y comerciales y
propiciar el emprendimiento.

La metodología aplica dos estrategias más:

▪ Estrategia 4. Negocios tradicionales, mejores prácticas y sellos de calidad. Se


mide la percepción de los usuarios del sistema y las posibilidades de mejorar las
prácticas ambientales durante el desarrollo de sus actividades económicas
tradicionales.
▪ Estrategia 5. Nuevos negocios hacia el turismo consciente. Se proponen nuevas
actividades económicas, emprendimiento, que tiendan al uso innovador de las áreas de
manglar, diferentes al turismo de masas —sol y playa. Se habla de oportunidades como
el turismo alternativo, accesible, sostenible y social, incluyendo la responsabilidad
social, la sostenibilidad, el medio ambiente y lo ético, como novedad (Castillo-
Montesdeoca, 2015).
Capítulo 4 157

4.4.3 Línea III - Planeación Participativa


La metodología aplica dos estrategias:

▪ Estrategia 6. Talleres profesionales, comunidades y empresas. Se pone en práctica


el Modelo Tríada, como resultado de los talleres con los actores.
▪ Estrategia 7. Articulación con la institucionalidad. Se conforman mesas de trabajo
para los planes, programas y proyectos de los candidatos a los cargos de alcalde de
Cartagena y gobernador de Bolívar, y para sus ocupantes elegidos. Estas reuniones se
darán hacia el final del proceso, ya que inicialmente no se cuenta con la administración
debido a la ingobernabilidad y a la falta de credibilidad de esta; aun así, se apunta a
erradicar los compromisos políticos anómalos y el ingreso al juego de intereses
particulares, con el fin de trabajar conjuntamente sin depender de la política, pero
reconociendo su importancia.

4.5 Ingeniería del modelo y monitoreo


Para estimar la efectividad del Modelo Tríada de gobernanza, se midió el estado de salud
del sistema natural teniendo en cuenta las variables de evaluación y las metodologías. De
igual manera, se valoró el inicio de la construcción de la línea base —adelantado en el
Capítulo 3— con la participación de la ciencia ciudadana y notando las épocas climáticas
del año e incluyendo los resultados de la caracterización social.

Este sería el plan de monitoreo ambiental que, combinado con el análisis integral, mide el
estado actual y como línea base, será la forma de medir los impactos que se vayan
logrando al desarrollar las tres líneas de acción y al aplicar las siete estrategias. Esto
responde al quinto objetivo específico, dada la tendencia funcional del modelo a mantener
información continua y útil sobre los efectos ante la toma de decisiones sobre el manejo
del sistema.

Concluyendo con la ingeniería de la gobernanza, en aras de articular la propuesta de


acción del Plan DAI con la esperada mejoría del sistema desde el monitoreo ambiental —
modelo de supervisión conjunto de los resultados de la intervención social correlacionados
con la mejora ambiental, durante un cronograma propuesto en dicho esquema de
implementación del proyecto en el área piloto, como el escalamiento y realización de
158 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

réplicas en otros escenarios locales y regionales, con la medición de indicadores de


impacto que se verán más adelante.

El esquema de ingeniería del modelo de la Figura 4-7 resume en una primera parte lo
realizado del proyecto N×C y continúa con la propuesta de implementación del piloto en el
caño Juan Angola, así como el desarrollo de nuevas propuestas bajo el esquema de
resultados obtenidos.

Figura 4-7: Ingeniería y base conceptual del Modelo Tríada42.

Fuente: Diseño del autor, fundamentado en la arquitectura de la gobernanza (Feldman, 2001)

La parte superior del esquema en gris claro, de izquierda a derecha indica, los cuatro
momentos en que se cumplieron los tres objetivos profesionales en cuatro años: (i)
Objetivo de educar iniciando con el programa pedagógico de Guardianes Ambientales

42
Ingeniería del modelo que responde al objetivo general de la investigación, base conceptual del
Modelo Tríada, desde los resultados de N×C.
Capítulo 4 159

Multiplicadores, GAM; (ii) continúa con educación e inicia el objetivo empresarial, programa
mejores prácticas; (iii) continúa con educación y empresarismo, e inicia con el objetivo de
planear participativamente, aplicando el Modelo Tríada; y (iv) termina con el trabajo de
consolidación del proceso, que son la base de la investigación realizada con el N×C. Los
tiempos establecidos aparecen en el renglón inferior, que totalizan cuatro años.

A continuación, en gris oscuro, se calculan los tiempos para la implementación del modelo
para el proyecto Navegando por Cartagena, como próximos pasos para, monitoreando las
variables ambientales y correlacionándolas con las sociales, poder medir los avances del
proceso con la esperada solución de problemas socio ambientales también desde los
indicadores de impacto que se verán más adelante, con dos años requeridos.

Siguiendo hacia abajo, el esquema presenta la información resaltada en azul oscuro para
nuevos proyectos que requieren de dos años de trabajo, cronograma representados en la
parte inferior.

Finalmente, de la parte media hacia abajo de la Figura 4-7, sobre el fondo azul claro, se
detallan las tres líneas de acción. El trabajo que se empieza a llamar programas definidos,
resaltados en amarillo el de educación, en azul oscuro el de empresarismo, en rojo el de
planeación participativa y en lila oscuro la articulación con la institucionalidad.

4.5.1 Modelo de monitoreo


Basados en los resultados de medición de las variables naturales, bióticas y abióticas, y
su relación con el trabajo con los líderes de las comunidades y los jóvenes GAM, y
variables sociales, como indicadores del estado del sistema, es necesario continuar las
mediciones naturales bajo las metodologías establecidas durante las cuatro épocas
climáticas, y correlacionar estos resultados con las variables sociales que resultan de la
medición de los resultados de la aplicación de las estrategias, teniendo en cuenta los
indicadores de resultados que se explican en el Plan DAI (Sánchez-Rubio, y otros, 2019).

En la Tabla 4-2, se presentan los indicadores medibles del cambio de comportamiento


desde las estrategias aplicadas en las tres líneas de acción con la comunidad.
160 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

Tabla 4-2: Indicadores del modelo de monitoreo.

Estrategias Actividades Indicadores de Impacto Unidades

1. Microplantas de compostaje n.°

Orgánicos 2. Peso de material separado Kg

3. Peso de abono recuperado Kg

4. Puerta a puerta n.°

Reciclables 5. Rutas selectivas n.°


Manejo de residuos
6. Peso de material que entra al Kg
centro de acopio

Aceites y grasas 7. Cantidad de aceite separado y L


entregado

8. Escombreras satélite n.°


Escombros
9. Cantidad de escombros Kg

10. Índices de cobertura M2


Flora
Valoración de la 11. Biodiversidad y estado Adimensional
biodiversidad y calidad
de agua, monitoreo Fauna 12. Índice de biodiversidad y estado Adimensional

Calidad del agua 13. Índice ICAM Adimensional

Apoyo a Lista de chequeo y 14. Fichas diligenciadas y logros de %


emprendimiento monitoreo mejoría

Empresarismo 15. Negocios con sellos de calidad n.° por sello


Negocios tradicionales
Sellos de calidad
Emprendimiento 16. Nuevos negocios con sellos de n.° por sello
Nuevos negocios calidad

Aplicación del Modelo Consecución de intereses 17. Convenios de trabajo conjunto n.°
Tríada comunes
18. Aliados

Articulación con la Acuerdos 19. Acuerdos de trabajo conjunto n.°


institucionalidad interinstitucionales

Fuente: (Sánchez-Rubio, y otros, 2019)


Capítulo 4 161

Hay que tener en cuenta durante estos análisis, que el caño Juan Angola es parte de un
sistema mayor, de caños, lagunas, y ciénagas, conectado con la bahía de Cartagena y la
ciénaga de la Virgen, y por estos dos extremos con el mar abierto, por lo que es necesario
tener una mirada global del sistema, con un espaciotemporal, para la interpretación de los
resultados de impacto.

Con el cumplimiento de los objetivos específicos desde una mirada integral, se responde
el objetivo general del proyecto con la estructura del Modelo Tríada, de evaluación y
valoración desde la evolución y el estado actual del sistema natural, su potencial en bienes
y servicios ambientales, que tienda a hacer partícipes de forma equitativa, a los diferentes
usuarios actuales y potenciales del área del manglar urbanizado del caño Juan Angola,
Cartagena.

4.6 Comentarios finales


Cartagena, una ciudad dual, excluyente e inequitativa, con un acelerado desarrollo
industrial, acompañado de una institucionalidad inestable, al servicio de los intereses
particulares acompañados por costumbres de corruptela, sigue sin valorar sus atributos
naturales litorales, que pueden ser la base para enfrentar la crisis ambiental, social y de
gobernabilidad.

Ante estos hechos, se analizaron las formas en que algunas organizaciones valoran y
protegen los sistemas costeros y muestran que cada vez más las comunidades que viven
en el entorno se empoderan de lo natural como un activo. Esto las convierte en partícipes
del mal gobierno, manejo y uso, por lo que se indagó sobre formas de actuar ante la crisis
de la gobernabilidad que vive la ciudad. En ese marco se encuentra la llamada gobernanza,
como una forma de manejo que se parece a lo que se ha venido dando durante el
desarrollo del proyecto N×C, que llevó al diseño y construcción del Modelo Tríada de
desarrollo que empieza a probar su estabilidad, eficacia y legitimidad, asemejándose a la
definición de una buena forma de «gobernar», o quizás mejor, de gestionar. Estos son los
resultados del trabajo que recopila seis años de experiencia, representados en dos de
diagnóstico y preparación (2013-2014), y cuatro de construcción y consolidación práctica
del modelo (2015-2018).
162 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

El Modelo Tríada se distancia sobre todo en un principio del sector gubernamental no solo
porque este se encuentra en crisis, sino para tener mayor maniobrabilidad, al no tener que
depender de los gobernantes de turno, en su mayoría con periodos de administración
fallidos e incompletos, por diferentes razones de corrupción.

El modelo se basa en mayor participación de la Sociedad Civil, con dos tipos de actores,
los académicos o profesionales desde su conocimiento científico y los entes sociales o
comunidades, desde su conocimiento empírico, e invitando al tercer actor, los empresarios
con su conocimiento práctico productivo, que completa la Tríada.

La Tríada es un modelo de participación en construcción que muestra cuál es el proyecto


productivo que responde al interrogante del inicio del capítulo, «¿Qué hacer?», con las
particularidades de la ciudad, y las características vistas en los capítulos anteriores, y que
llevó a un modelo de trabajo desde la gobernanza.

La respuesta se encuentra soportada en los resultados desde los impactos que ha logrado
el proyecto Navegando por Cartagena, pero que deben seguir siendo monitoreados,
analizados y ajustados para los próximos ensayos.

El Modelo Tríada y sus resultados deberán ser presentados a la institucionalidad —a los


tomadores de decisión— para que, mediante reuniones conjuntas con los actores Tríada,
se encuentre la articulación de los intereses comunes con los planes de gobierno, sus
programas y los proyectos que se deriven, con propuestas consensuadas que los
gobernados traigan a las mesas de discusión soportados por los resultados con bagaje
científico y participación ciudadana.

El Modelo Tríada asegura la participación de la academia a parir de las experiencias de


los profesionales, que hacen llegar a las comunidades los avances de la ciencia, la
tecnología y la innovación alrededor de las áreas naturales, que combinados con los
saberes ancestrales locales como capital social, las comparten con las empresas, que son
el motor financiero para dinamizar los procesos y luego articularse con los gobiernos,
modelos necesario en países como Colombia, donde hace falta que los profesionales y
sus universidades salgan más de sus claustros del saber, y resuelvan problemas del diario
vivir.
Capítulo 4 163

Como resultado general, se presentó la sistematización el Modelo Tríada desde la


ingeniería de la gobernanza, para a continuación concluir mediante la propuesta a manera
de recomendación con la implementación del modelo para ser probado en otros
escenarios, como se concluye en el Capítulo 5.
5. Conclusiones y recomendaciones

5.1 Implementación del Modelo Tríada desde la


valoración de Unidades Ecológicas en una ciudad
En este punto, es viable decir que los objetivos específicos fueron cumplidos, y con ellos
el objetivo general que convocó este trabajo. En su primera parte, se estructuró el Modelo
Tríada de arquitectura de la gobernanza, con lo que se hizo partícipe, de manera equitativa,
a los diferentes usuarios, actuales y potenciales, del área de manglar urbanizado del caño
Juan Angola en Cartagena de Indias. En la segunda parte, se esquematizó la
implementación del modelo desde la ingeniería de la gobernanza, y se estudió la forma de
escalarlo en otros escenarios problémicos potenciales. Esto demuestra que existe la
posibilidad real de que la comunidad académica, en conjunto activo con los grupos sociales
y el sector empresarial, aterrice la esfera inasible del conocimiento científico y continúe
comprobando, entre otros hechos, que el Desarrollo Sostenible no es una utopía o una
entelequia para el ecosistema de manglar urbano, para la ciudad de Cartagena o para la
región Caribe.

En primer lugar, es menester descubrir dónde la ciudad ha presentado sus más serias
negligencias. Así, dentro de este esquema de desarrollo, se tiene la visualización del
turismo como eje de valoración para los bienes naturales y sus servicios ambientales;
trascendiendo del turismo de sol y playas y de las visitas al cordón histórico amurallado,
hacia la valoración de la huella que ha dejado la naturaleza, a pesar de lo poco valorada,
como se revisó en los Capítulos 1 y 2. En ese sentido, no hay una verdadera valoración
de los sistemas naturales de la ciudad, sino un énfasis en la riqueza antropocéntrica,
paradigma por cambiar.

Aprendiendo de lo ocurrido con el ecosistema coralino —vívida paradoja, dado que de allí
se extrajo el material para levantar la arquitectura original de la ciudad—, es menester
166 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

valorar el sistema de manglar ante lo que está ocurriendo desde los dos tipos de impacto
que están recibiendo estas áreas: El primero ambiental, con el desarrollo urbanístico, con
la construcción de infraestructura como vías y edificaciones variadas, las cuales rellenan y
destruyen estos humedales (Álvarez León, Los manglares de Colombia y la recuperación
de sus áreas degradadas: Revisión bibliográfica y nuevas experiencias, 2003); y El
segundo social, con la apertura de la ciudad hacia el turismo transnacional, que se
presenta como una oportunidad para la clase alta con capacidad económica (Streicker,
Spatial Reconfigurations, Imagined Geographies and Social Conflicts in Cartagena,
Colombia, 1997). Dicha apertura inició con un auge a mediados del siglo XX, luego, a
causa de los estragos del conflicto armado en el país, mostró un estancamiento a finales
del siglo (Aguilera & Meisel, 2009), para redinamizarse a comienzos del XXI, dejando un
panorama de exclusión social que repercute en la vulnerabilidad ambiental (Ayala & Meisel,
La exclusión en los tiempos del auge: el caso de Cartagena, 2016).

Importante mencionar, además, que en La economía y el capital humano de Cartagena de


Indias el turismo es presentado como una actividad generadora de recursos, y propuesto
como el tercer componente además de la industria petrolera y la actividad portuaria, base
económica de la ciudad —posible dinamizador para irrigar bienestar en amplios grupos de
la población (Meisel, 2009). En esta misma línea, este trabajo recomienda que se retome
el turismo con carácter social como idea base —o Proyecto Productivo— del Modelo
Tríada.

Es urgente que Cartagena amplíe su abanico de posibilidades turísticas, aprovechando el


reconocimiento mundial de Colombia y de la región Caribe como megabiodiversas. Se
recomienda, pues, dar respuesta a la inercia de la globalización y la metropolización ante
la creciente demanda por espacios naturales, las cuales vienen acentuando el valor de lo
social y de lo ambiental. La Revista Geográfica de Valparaíso consigna que este
incremento en la valorización socioambiental favorece una mirada multifuncional de
integración de los intereses de los distintos actores de un lugar, para lo cual se requiere la
gestión de los espacios naturales desde una mirada territorial multiescalar denominada
Nuevos Destinos/Productos de Turismo de Naturaleza y de Intereses Especiales, la cual
se desarrolla para la región de Valparaíso, en Chile (Figueroa, y otros, 2012). Esto orienta
la caracterización del destino turístico, a fin de codiseñar y construir en equipo nuevos
productos turísticos, todo en función de las capacidades de uso territorial y de las
Conclusiones 167

aspiraciones locales, y apoyando los planes de gestión de ciudad; en el caso de Cartagena,


para asegurar un desarrollo más sostenible para su población.

Bajo esta luz, destacan dos hechos retratados en el Capítulo 3 de esta investigación. El
primero, la respuesta de los líderes sociales ante la visión de cómo aprovechar los servicios
ecosistémicos del manglar, en la que se señalaron el transporte y el turismo como las
actividades de mayor relevancia y oportunidad. El segundo hecho sobresaliente es el
optimismo manifestado por dichos líderes ante la búsqueda de solución para los problemas
identificados, lo que vislumbra la dinámica de un turismo capaz de desarrollar procesos de
servicios para los potenciales visitantes; donde quizá no se posea infraestructura
suficiente, pero sí sea evidente el esfuerzo e interés de emprendimiento por parte de la
comunidad.

Durante la construcción del modelo de desarrollo, expuesta en el Capítulo 4, el turismo fue


tomando fuerza como actividad económica de interés para los actores. En este punto del
proceso se revisaron algunas referencias internacionales, sin dejar de lado ciertas
inquietudes locales, como la problemática ambiental que aqueja al caño Juan Angola, así
como la falta de valoración y la inseguridad que aún lo circunscriben, pese a los incipientes
avances en la toma de conciencia de la comunidad sobre su importancia.

En la revisión de resultados de la aplicación del Modelo Tríada, la línea de empresarismo


fue girando hacia dos estrategias: (i) Apoyo a los negocios tradicionales para que continúen
respondiendo a la demanda local y (ii) creación de nuevos negocios. Ambas estrategias
se reorientan hacia un turismo social —distinto del consuetudinario turismo de sol y playa—
, e innovan para que se acostumbre una responsabilidad social que admire la naturaleza y
respete a quienes viven a orillas del manglar, y que ellos a su vez respeten a sus visitantes
ofreciéndoles seguridad. Esa revisión concluye apadrinando y recomendando el turismo
consciente, que se presenta y analiza a continuación, para la búsqueda de ese PP que
vincule intereses comunes entre los actores de la Tríada, tal y como lo requiere el Modelo.
168 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

5.2 La apuesta de la ciudad por el turismo consciente


El turismo consciente es una experiencia de vida transformadora que genera un
crecimiento personal que nos convierte en mejores seres humanos. Este nuevo concepto
se sustenta en los principios de sostenibilidad y ética, y promueve los valores de la paz, la
amistad, el respeto y el amor a la vida como la esencia de la práctica turística. Constituye
un pacto de convivencia, responsabilidad, respeto mutuo y comunión entre los agentes
turísticos de las comunidades emisoras y receptoras, el turista y el patrimonio natural y
cultural. Es una experiencia de dar y recibir (Ministerio de Turismo del Ecuador, 2012).

Dadas sus características, se propone este tipo de turismo como Proyecto Productivo para
que funja como eje articulador de los intereses de los actores de la Tríada. Siguiendo el
Plan de Desarrollo Ambiental Integral (DAI), originado a partir de la prospectiva del
proyecto Navegando por Cartagena, es posible continuar con la implementación del
turismo social en el área del caño Juan Angola. De igual manera, se mantiene la idea de
lanzar nuevos nodos de trabajo para otras áreas de caños, lagunas y ciénagas del sistema
natural de los cuerpos de aguas de Cartagena, así como, posiblemente, hacia otras
Unidades Ecológicas de la ciudad y otros rincones del Caribe nacional e internacional.

Los resultados del N×C demostraron que, considerando las necesidades inmediatas de la
gente, la educación es lo primero y la base del Modelo Tríada. Es a través de la educación
que empiezan a mejorar las condiciones de vida, aunque esta no sea suficiente per se para
satisfacer las urgencias básicas de la gente. Por esto es necesario incluir la parte
productiva y de sostenibilidad, no arrancando de cero, sino aprovechando los negocios
tradicionales y agregando en el camino el emprendimiento. La planeación participativa
desde el principio, albergada en los talleres Tríada, también es vital para la consolidación
del proceso con los programas y proyectos de la institucionalidad, para lo que se propone
continuar con las opciones de escalamiento o réplicas.

La idea es adelantar el PP en varios lugares ya definidos del sistema de cuerpos de agua


de Cartagena, para continuar así probando la flexibilidad y adaptabilidad del modelo
(Figura 5-1). También es factible considerar el desarrollo de este tipo de procesos en otras
Unidades Ecológicas del Caribe, como como se hizo con dos convocatorias en que se
Conclusiones 169

participó con el Modelo Tríada: (i) Iniciativa Darwin 201843, con el proyecto Manejo
comunitario de manglares para el desarrollo sostenible en ciudades de Colombia y
Guatemala, y (ii) Horizonte 202044, de la Comisión Europea, en el marco del programa de
Investigación e Innovación, junto a tres universidades de Europa y tres de América Latina
y el Caribe —Brasil, Argentina y Colombia—, con el proyecto Soluciones sostenibles e
integradas para aumentar la salud y el bienestar de los ciudadanos en las ciudades
mediante la innovación social, cultural, digital y basada en la naturaleza.

Figura 5-1: Implementación Piloto 1 y escalamiento del Modelo Tríada45.

Y AVANZAR EN LAS
ÁREAS RURALES
PARA LOS PRÓXIMOS 4 AÑOS LA
CIUDAD REQUIERE: CONSOLIDAR EL PRIMER PILOTO
EN ÁREAS LITORALES URBANAS

LAGUNA DEL CABRERO

CAÑO JUAN ANGOLA

CAÑO BAZURTO

Ciénaga de la Virgen Sector Sur Oriental


PILOTOS DE CONECTIVIDAD BAHÍA Y
CIÉNAGA DE LA VIRGEN

Fuente: El autor

A continuación, las recomendaciones de cómo continuar con el proceso.

43 La Iniciativa Darwin apoya a los países en desarrollo para conservar la biodiversidad y reducir la
pobreza: http://www.fao.org/plant-treaty/news/news-detail/es/c/1029890/
44 Horizonte 2020, de la Comisión Europea:

https://www.colciencias.gov.co/portafolio/internacionalizacion/convocatorias
45 Lugares susceptibles para escalar el modelo a nuevas áreas del sistema natural de cuerpos de

agua de Cartagena, donde el Modelo Tríada está a la fecha en procesos de gestión.


170 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

5.2.1 Identificar las Unidades Ecológicas, el empresarismo y el


Proyecto Productivo
El Proyecto Productivo para el caso, inicialmente definido, es el Turismo Consciente
(Ministerio de Turismo del Ecuador, 2012) el cual se adaptará a las circunstancias del área
a intervenir, así como será perceptivo ante futuros ajustes necesarios, salidos de las
nuevas propuestas, sin abandonar la estructura planteada del Modelo Tríada. Esta
condición evolutiva permitirá que el modelo permanezca abierto a ideas novedosas y/o
complementarias lo que, por ende, conducirá a su perfeccionamiento.

Para asegurar la continuidad efectiva del Modelo Tríada, se propone la aplicación de


ajustes, según la propia interpretación de turismo consciente. El primero es que, al tratarse
de un área de estudio en condiciones de degradación, impactada por los fenómenos
descritos en capítulos previos, se debe ser consciente —sensible— desde los dos
extremos del negocio del turismo: los oferentes y los receptores de los servicios. El lugar
está en proceso de ser entendido por las dos partes como un área de adaptación para el
Desarrollo Sostenible, con valores ecológicos y culturales que, de acuerdo con la dinámica
que vaya tomando, irá proporcionando mejores condiciones de vida. Debe ser claro que
los lugares naturales no son áreas en perfectas condiciones para recibir un turismo
tradicional de admiración de la naturaleza, y que las personas que están allí ya hacen parte
de un grupo cultural coronado de virtudes, ni tienen toda la experticia para recibirlo como
habitualmente se recibe el turismo tradicional. Se está aprendiendo a cuidar y presentar el
lugar, con suerte y trabajo a mejorar, y en eso las dos partes deben ser conscientes de ser
y hacer parte del proceso y la apuesta hacia la meta de hacia dónde se dirige este turismo
consciente, cual es al verdadero proceso de construcción de la sostenibilidad.

Por su parte, el turista debe comprender que está haciendo parte del proceso de
sostenibilidad, y el prestador del servicio está obligado a esforzarse y a hacer notar la meta
que está persiguiendo; en otras palabras, mejorar las áreas naturales para que sigan
cumpliendo su función ecológica, y demostrar que la gente del lugar evoluciona, con
prácticas culturales responsables y específicas en cada caso, para hacer acompañamiento
a los visitantes que desean vivir estas experiencias.
Conclusiones 171

5.2.2 Consolidación y formación de nuevos GAM, programa


Pacto Pedagógico 3P
Como ya se anotó, estos procesos sociales no se dan de un día para otro, sino que se
proyectan en el mediano y el largo plazo. Por esa razón deben cimentarse bien. La mejor
forma de continuar con el proceso es continuando con la estrategia de educación, pero
como el proceso lo ha demostrado, este debe basarse en las poblaciones más jóvenes;
aprovechando la experiencia de la conformación y actual participación de estudiantes de
las instituciones escolares del área —los GAM— como estrategia pedagógica que posee
su programa de las 3P, Pacto Pedagógico46.

Los Guardianes Ambientales Multiplicadores se escogen en las instituciones escolares,


públicas y privadas, de los alrededores del sistema natural presente. Estos deben principiar
sus tres líneas de acción vistas —si se requiere, ajustadas—, de modo que, de ser
oportuno hacer cambios mayores, se sopesará durante el proceso pedagógico otros
posibles temas para abordar, incluyendo técnicas como el aprender haciendo o la
investigación, siempre bajo la consigna y práctica de la ciencia ciudadana.

Como ya se vio, todas las actividades que se vayan planeando y ejecutando deberán tener
indicadores fáciles de medir para poder hacer seguimiento a los impactos generados.

5.2.3 Seguir el Plan de Desarrollo Ambiental DAI. Planeación


Participativa
El Plan Ambiental Integral DAI es el instrumento orientador resultado del proyecto
Navegando por Cartagena, el cual se fue construyendo a medida que avanzó el proceso
de su ejecución, hasta al final convertirse en un documento de sistematización de las
experiencias vividas, desde los antecedentes de la creación del modelo; a más de eso, en
los recientes cinco años, sirvió como base de contextualización del trabajo académico de
la tesis del doctorado.

46Programa académico desarrollado durante los cuatro años del proyecto Navegando por
Cartagena, sistematizado y parte del Plan de Desarrollo Ambiental DAI.
172 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

5.2.4 Continuación de la medición de indicadores ambientales y


sociales
Los resultados del análisis de la exploración secundaria y la investigación primaria, sobre
el trabajo ambiental y social del área piloto, indican el modelo de monitoreo que se debe
seguir. Esto asegurará el mantener información para ir evaluando los cambios de
comportamiento social, los cuales serán medidos durante la continuación de la puesta en
práctica del proyecto en su área piloto; examinando asiduamente los resultados para los
ajustes a que haya lugar, y así tener información pertinente para la toma de decisiones
gubernamentales y de gobernanza.

5.3 Consideraciones finales


La gobernanza no es solo un fenómeno de moda, es también un desafío político y científico
(Figueroa & Chia, Introducción al número especial - Gobernanza territorial, conflictos y
aprendizajes, 2016). Interpretando esa propuesta y contextualizándola como corolario de
este trabajo, es un desafío para las ciudades donde la academia debe cumplir un papel
relevante, a saber:

5.3.1 Rol político


Desde la crisis de gobernabilidad que, según (Figueroa & Chia, Introducción al número
especial - Gobernanza territorial, conflictos y aprendizajes, 2016), ha llevado a los
profanos47 al rechazo de las políticas públicas e instrumentos de gobierno. Y aunque se ha
hecho un esfuerzo por crear instrumentos de participación48, las realidades actuales
demuestran que no son suficientes los recursos, sino se requiere además de la educación
para los ciudadanos con el objetivo de que participen.

47 Rodrigo Figueroa & Eduardo Chía toman de (Callon, Lascoumes, & Barthe, 2001) término
profano, para referirse a «las personas que están fuera del sistema de decisiones y que, además,
se piensa que ellos no tienen los conocimientos como para hacer parte del sistema de decisiones».
48 Tal es el caso en Colombia de la Constitución de 1993, con un copioso conjunto de normas de

participación ciudadana.
Conclusiones 173

5.3.2 Rol científico


Tras estudiar la propuesta de Figueroa & Chía (2016) acerca de la gobernanza como
desafío, la cual se traduce en una nueva tensión metodológica y epistemológica para las
diferentes disciplinas de las ciencias sociales; esta tesis se propone abarcar otras ramas
del conocimiento —pluridisciplinarias— que quepan en conceptos como los de
pensamiento complejo y transdisciplinar de Edgar Morín y Paolo Freire (Moreno, y otros,
2002) (Barberousse, 2008) (Serna, 2016).

Ha de proponerse, además, intentar mezclar la historia, el poder, el territorio y las


tecnologías de gestión —como lo proponen Figueroa y Chía; e incluir las ciencias
naturales, para apoyar la idea de los autores de concebir la gobernanza como la cuarta
dimensión del Desarrollo Sostenible, haciendo que los resultados de la aplicación del
modelo enfrenten los problemas de la sustentabilidad del desarrollo.

En este caso, se plantea cambiar el paradigma del DS desde la noción de la


gobernabilidad, donde el gobierno elabora e implementa las políticas públicas mediante el
modelo de gobernanza; donde actores no tradicionales, bajo el esquema del Modelo
Tríada, proponen contribuir a buscar modos de alianza bajo el interés común, para la
elaboración de políticas públicas adecuadas a los contextos en que se vive, sin desconocer
el Estado de derecho.
Anexos
A continuación, se lista una serie de elementos que complementan el cuerpo del trabajo y
que se relacionan, directa o indirectamente, con la investigación. Están anunciados en
diferentes partes de la tesis y reposan todos en los archivos de la biblioteca de consulta
de la Fundación Planeta Azul Caribe (FUPAC), como material de informes del proyecto
Navegando por Cartagena (N×C). Pueden ser consultados por solicitud al correo:
[email protected].

A. Anexo: FUNCICAR - FUPAC, 2019

Insumos ciudadanos para la construcción de una Agenda de Desarrollo para el Caño de


Juan Angola. Fundación Planeta Azul Caribe (FUPAC) y Corporación ACTUAR por Bolívar.

Fortalecimiento del Control Social, la Planeación Participativa y la Incidencia Ciudadana


en líderes comunales de ocho barrios del caño Juan Angola – en el marco del proyecto
Navegando por Cartagena.

B. Anexo: Sánchez, Meza, Lenes,


Narváez y Naranjo, 2012.

Caracterización socioambiental de la zona del caño Juan Angola, Cartagena de Indias.


Fundación Planeta Azul Caribe (FUPAC), 2012. Cartagena de Indias, D.T y C.
176 Modelo de valoración sistémica desde la evaluación integral del manglar urbanizado

C. FUPAC, 2014.

Estudio de actividades económicas desarrolladas por las comunidades aledañas al caño


Juan Angola, Cartagena de Indias. Dirección: Luis Fernando Sánchez - Biólogo - director
FUPAC. Investigador principal: Lizeth Castellar Guzmán - Trabajadora Social.
Practicantes: Keyla Patricia Olmos Guzmán - Estudiante de Trabajo Social. Asesora: Ledy
Armirola Garcés - Comunicadora Social Fundación Planeta Azul Caribe, Cartagena de
Indias, D.T. y C.

D. FUPAC, 2015.

Caracterización socioeconómica y ambiental de familias pertenecientes a Guardianes


Ambientales Multiplicadores (GAM). Presentado por Lizeth Cecilia Castellar Guzmán.
Proyecto Navegando por Cartagena, Cartagena, D.T. y C.

E. IHSA & FUPAC, 2016.

Caracterización fisicoquímica y de biodiversidad del sistema de caños y lagos Navegando


por Cartagena. Del trabajo conjunto acompañados por Protección Ambiental E. U. y el
Instituto de Hidráulica y Saneamiento Ambiental (IHSA) de la Universidad de Cartagena.
Anexos 177

F. Sánchez Luis Fernando, 2013.

Asignatura: Cultura Ambiental Desarrollo Humano Sostenible, desde la Didáctica


Ambiental. Programa Académico: Centro Interdisciplinar de Estudios Humanísticos.
Instituto de Estudios Ambientales. Universidad de San Buenaventura. Cartagena de Indias
D. T. y C.

G. Sánchez-Rubio Luis Fernando,


Tony Zuber, Marcus Müller. Walter
Mejía, 2019.

Plan de Desarrollo Ambiental Integral (DAI). Desde la experiencia del piloto del caño Juan
Angola. Un modelo de desarrollo para Cartagena de Indias. Coordinador general, Luis
Fernando Sánchez Rubio. Asesores: Tony Zuber. Marcus Müller y equipo INTERTEAM.
Walter Mejía y equipo FUNCICAR. Equipo FUPAC. Lizeth Castellar, trabajadora social.
Cándida Gómez.. Jader Vergara, Biólogo. Hernando Magallanes, Biólogo. Hugo Martínez,
economista Actuar. Isabel Ruiz Díaz, Psicóloga Actuar. Angélica Ávila, Cooperación
Internacional y Finanzas Actuar.

H. FUPAC, 2017.

Programa Pacto Pedagógico. Desarrollo de los contenidos de trabajo de educación con los
jóvenes GAM por tres años de trabajo conjunto, desarrollando las habilidades y destrezas
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