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Vida-Salvaje-de-las-Emociones-I-Emociones-y-estados

El documento 'Vida Salvaje de las Emociones' de Daniel Álvarez Lamas explora la naturaleza y función de las emociones, destacando su papel en el crecimiento personal y la adaptación ante situaciones adversas. A través de su experiencia personal con una enfermedad, el autor reflexiona sobre cómo las emociones pueden ser herramientas de supervivencia y aprendizaje, y presenta principios y fases emocionales que ayudan a comprender y gestionar el dolor emocional. La obra también enfatiza la conexión entre emoción y pensamiento, sugiriendo que la serenidad emocional es clave para un pensamiento claro y efectivo.

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El documento 'Vida Salvaje de las Emociones' de Daniel Álvarez Lamas explora la naturaleza y función de las emociones, destacando su papel en el crecimiento personal y la adaptación ante situaciones adversas. A través de su experiencia personal con una enfermedad, el autor reflexiona sobre cómo las emociones pueden ser herramientas de supervivencia y aprendizaje, y presenta principios y fases emocionales que ayudan a comprender y gestionar el dolor emocional. La obra también enfatiza la conexión entre emoción y pensamiento, sugiriendo que la serenidad emocional es clave para un pensamiento claro y efectivo.

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Vida Salvaje

de las Emociones I
Emociones y estados

Daniel Álvarez Lamas


Vida Salvaje de las Emociones

I. Emociones y estados

II. Las etapas socio-emocionales y la motivación

III. La felicidad a tu alcance


© Daniel Álvarez Lamas

La reproducción total o parcial de esta obra sin el consentimiento expreso de los


titulares de Copyright está prohibida al amparo de la legislación vigente.
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Capítulo I

Los fundamentos
Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas y Melisa González Terriza
Gracias a Renata Otero y Marian Cobelas por sus aportaciones

La soledad de mi despacho es el espacio perfecto para escribir. Me encanta


tomar a pequeños sorbos mi taza de té mientras miro la hoja en blanco. Siento
la emoción de iniciar un nuevo capítulo.

Desde mi ventana se ve la muralla que rodea mi ciudad, Lugo. Respiro con


calma para iniciar un ejercicio de relajación. Una sensación placentera recorre
todo mi cuerpo… primero la cara, luego la cabeza, luego la nuca… Se va
extendiendo esa intensa sensación de placer y descanso. Me imagino que es
como se siente la arena de la playa al ser acariciada por las olas.

Este es mi ritual, la forma de entrar en una especie de trance. Aprendí a


hacerlo recientemente. Es mi rutina para comenzar a escribir, y cada vez me
sorprende más la claridad que me permite alcanzar… Pero eso lo contaré más
adelante. Empecemos por el principio.

Me llamo Luis Castro. Soy profesor de Filosofía en el Campus universitario


de Lugo. No soy filósofo de casualidad, tuve esa vocación desde que cumplí 12
años y descubrí la meditación. De ahí nació mi enorme curiosidad por conocer
lo que nos mueve, por saber de dónde venimos y para qué existimos… Me
apasiona el imprevisible comportamiento humano, quizá por la necesidad de
comprenderme a mí mismo. Todo eso ha ido conformando mi profesión, o más
bien, mi pasión.

Desde siempre me agradaron las preguntas de los alumnos. Cuando


las plantean con curiosidad, yo disfruto. Hay una habitual que me gusta
especialmente: “¿Para qué tenemos emociones? ¡No hacen más que complicarme
la vida!”.

Me han hecho esta pregunta muchísimas veces. Siempre contesto lo mismo,

5
Capítulo I - Fundamentos

que todas y cada una de las emociones existen para algo, que implican una
realidad que hay que escuchar. Las emociones son el envoltorio de un
mensaje que necesitas para crecer.

Pero ha llegado un momento de mi vida en que esta pregunta significa algo


muy diferente. A mis 50 años, la vida me sorprendió con un giro inesperado en
forma de un cáncer de colon, que va ganando silenciosamente terreno dentro
de mi cuerpo.

Después de las pruebas y de que el doctor me diera el diagnóstico, le pregunté


si era grave. Quedó callado un instante y me di cuenta de que no sabía qué
decirme. Cuando me respondió “mucha gente sale de esta” yo ya había entendido
que la cosa pintaba mal.

Así que me enfrenté a esa pregunta sobre el propósito de las emociones de


forma descarnada e íntima: “¿Sirve para algo sentir este rencor y esta frustración?
¿Qué función cumplen estas emociones?”. Este es uno de los principales desafíos
de mi vida. Creo que vale la pena contarlo.

Te voy a ser sincero, al principio, me daba igual el ‘para qué’, pues lo que
realmente quería era que esto no me estuviera pasando a mí. A pesar de que
mis padres y amigos me quisieran ayudar, notaba que no sabían qué decirme ni
cómo comportarse. Me sentía solo y vulnerable, como si me hubieran arrojado
en el corredor de la muerte. Creo que lo único que me salvaba de despeñarme
por aquel vacío era mi asombro por la tempestad de emociones y pensamientos
que pueden desatarse en nuestro interior.

Siempre escuchas que la gente tiene enfermedades, pero, en el fondo, parece


que nunca te tocará a ti. Cuando te dan la noticia significa un giro tan radical en
tu vida que te resistes a asumirla. Lloré toda la pena que llevaba dentro hasta
hacerme consciente de que, lo quisiera o no, este veneno iba a seguir dentro
de mí.

Mi curiosidad me permitió ver el rosario de emociones que se sucedían en mi


interior. Precisamente, esa observación me permitió que no se adueñaran de mí.
Necesité de toda mi calma y de largas meditaciones para lograr comprenderme
y cuidarme hasta que logré aceptar la situación. Fue como la calma que llega

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

después de la tempestad.

Esto me inspiró para investigar la vida que hay detrás de las emociones,
le denominé “la vida salvaje de las emociones”. Quería que esto me ayudara a
superar el dolor emocional y ofrecerlo a quien lo pudiera necesitar. Era un
impulso instintivo que nacía de mi enfermedad. De hecho, era como si ese
cáncer fuera parte de un plan para mi vida.

Siempre que explicaba cuál era la función de las emociones, lo hacía con
toda la solidez del conocimiento, pero creo que aún no tenía experiencias
suficientemente profundas como para responder desde el corazón. Había
tenido circunstancias con las que lidiar durante mi vida, como todo el mundo,
pero hasta ahora no había tenido un sobresalto que me sacudiera de esta
manera.

Extraer el aprendizaje de un pequeño bache emocional es productivo, pero


esto… Esto es jugar en otra liga. Ahora entiendo que las emociones dolorosas
pueden arrastrarte más allá de lo que puedes soportar. No hay racionalidad
posible… lo cual, salir de la forma en que hemos aprendido a ver las cosas, es
justo lo que necesitamos para alcanzar un nivel más profundo de consciencia.

Así que, por decisión propia, me retiré para estar solo en mi despacho de la
universidad. Allí quería descifrar los misterios de las emociones: Si la naturaleza
es tan sabia ¿para qué se molestó en crear las emociones si muchas veces
parece que son solo un instrumento de tortura? Quería tener una respuesta
contundente y práctica que me convenciera desde el pensar y el sentir.

Para ello, reuní los libros y apuntes que había acumulado durante tantos años
y que siempre había deseado estudiar con más detalle. Gracias a la baja por
enfermedad, tenía tiempo para dedicarme a la investigación. Durante meses, me
sumergí en el pensamiento de mis más apreciados autores de psicología, como
Maslow, Jung, Loevinger, Wilber, Kegan, Csikszentmihalyi (¡enhorabuena si has
podido decir este apellido a la primera!), Grof y Eckman; neurocientíficos como
Damasio y Llinás y biólogos como Dawkins y Lipton.

Estudiándolos con detenimiento, descubrí que había un acuerdo secreto en


torno a unos mismos principios. Unos principios que iban más allá de la sabiduría

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Capítulo I - Fundamentos

popular o de los libros de auto-ayuda.

Con ello, se puede acabar integrando una pieza fundamental para el ser
humano: el papel del pensamiento en las emociones. ¿Por qué pensamos
esas cosas tan peregrinas que nos enfadan y nos frustran? Cuando decimos “no
me explico cómo es posible que yo actuara así” ¿A qué se debe? ¿Es que el que
actuaba era “otro yo”? El pensamiento, sin duda, puede ser fuente de estrés o de
felicidad.

SURGIERON ASÍ LOS PRINCIPIOS DE LA VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES, QUE


PUDE RESUMIR EN ESTAS CONCLUSIONES:

Principios de la vida salvaje de las emociones


1. Las emociones son un fenómeno animal que tiene consecuencias en
nuestra vida y en nuestro pensamiento.

2. Las emociones son reacciones que quedaron instaladas a partir de la


experiencia. Si en tu familia algo causaba miedo, aprendes a temerlo. Si
tuviste una buena experiencia cantando en la fiesta de fin de curso, puede
que te entusiasmes cuando tengas que hablar en público.

3. Las emociones son estrategias que la naturaleza creó para sobrevivir. La


tristeza te avisa de que se daña algo importante, el enfado te da agresividad
y fuerza para combatir, el miedo te permite correr más rápido, la alegría te
permite conectar con los demás en momentos adecuados y motivarte, etc.

4. Tú puedes cambiar tus emociones a partir de tus experiencias y de tu


imaginación. Muchas reacciones emocionales que se crearon para ayudar
acaban haciendo daño, pero tú puedes crear nuevas experiencias para
cambiarlas… y puedes aprender a dirigir ese cambio desde tu imaginación.
La PNL (Programación Neurolingüística), entre otras disciplinas, te permite
imaginar situaciones que cambian radicalmente tu vida emocional.

TAMBIÉN PUDE DISTINGUIR EN LA PRÁCTICA…

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Las 5 fases emocionales para asumir un duelo


Como has podido ver, mi enfermedad me llevó por varias fases que Elizabeth
Kubler Ross describe con acierto. Dice que a veces alguna de estas fases no se da
y en ocasiones se pueden intercambiar. Valen también para cuando tienes una
ruptura amorosa, una desgracia económica o cualquier otro episodio traumático:

1. Negación: sigues como si nada estuviera pasando porque no te atreves


ni a acordarte del problema. A veces puede parecer que lo asumes pero lo
cierto es que empiezas escapando de la realidad. Tu mente no la acepta.

2. Ira: no aceptas lo que te sucede, pero ahora te dices “¡es injusto!” y das
rienda suelta a tu rabia.

3. Negociación: superas ese momento y tratas de lograr lo imposible por


medios a veces ilusorios, te dices “Seguro que hay una forma de evitarlo y la
encontraré”. Imposible, la realidad es terca como una mula y nos obliga a
crecer, no hay vuelta atrás.

4. Depresión: te das cuenta de que no hay salida posible a esa tragedia y


de que tienes que afrontarlo, pero aún no tienes fuerzas y sientes toda tu
vulnerabilidad. Te sientes mártir.

5. Aceptación: asumes y comprendes. Adquieres la suficiente fuerza para


mirar a la cara a lo que te está sucediendo. Esa parte de ti que no lo asumía
se da por vencida y tu mundo por fin crece, creando un espacio adecuado
para esa nueva circunstancia tan adversa. Esto implica también un enorme
cambio emocional, que puede no solo afectar a esa situación sino a toda tu
visión de la vida.

Estas fases son una oportunidad para aprender a aceptar la vida tal como
es y a no obligarla a ser como tú deseas que sea, lo cual es la fuente de todos
nuestros desengaños y dolores emocionales. Puro crecimiento personal.

POR ÚLTIMO, UNA CUESTIÓN BÁSICA QUE NUNCA PODEMOS OLVIDAR…

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Capítulo I - Fundamentos

¿Cuál es la relación entre emoción y pensamiento?


Pensar es la gran ventaja competitiva del ser humano, pero jamás lo puedes
hacer sin sentir. Cada cosa que piensas te hace sentir cosas y, a su vez, ese sentir
es motor de lo que piensas. Es bueno no olvidarlo nunca, porque solo puedes
pensar bien si sientes el estado emocional adecuado. Podrás generar incluso
intuiciones geniales si anímicamente estás en tu mejor versión.

No piensas lo mismo con tristeza que con odio o con calma. Cada una de
las emociones puede ser adecuada para una situación dada, aunque, para el
pensamiento de máxima calidad, el estado ideal es el de la serenidad, aquel
similar a la meditación, en que se integran corazón y razón hasta las capas más
profundas de tu cerebro.

Es por esto que a veces utilizo el término “pensar-sentir” en vez de “pensar”


a secas, pues existe el riesgo de olvidar la íntima relación entre ambas cosas y
de la decisiva influencia de la emoción que sentimos cuando pensamos sobre
cualquier cosa.

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

CAPÍTULO II

Las 3 Cs para la sanación emocional


Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas y Melisa González Terriza
Gracias a Renata Otero y Marian Cobelas por sus aportaciones

Durante los primeros meses de retiro, continuaba haciendo coaching


esporádicamente. Quería seguir tocando tierra, pero solo escogía aquellos casos
que beneficiaran el desarrollo de mi investigación. El caso de mi amigo Samuel
me hizo reflexionar especialmente.

Samuel estaba en pleno proceso de separación, una separación no deseada.


Se sentía traicionado. Todo su mundo maravilloso y seguro se venía abajo y no
era capaz de encontrarle explicación. Su esposa, Maribel, le pedía la casa y la
custodia total de sus hijos aun siendo ella, según él, la responsable de la ruptura.
Por su parte, no pensaba ceder lo más mínimo. “¡Era lo que faltaba, con todo lo
que me ha hecho!”, decía.

Samuel me pidió iniciar un proceso de coaching para enfocar esta situación


tan dolorosa sin volverse loco. Buscaba la serenidad necesaria para pensar bien
y no sufrir tanto.

La relación de Samuel con su esposa continuaba siendo una pesadilla. No


soportaba que ella le culpara del divorcio. Maribel decía que todo esto pasaba
por sus viajes y sus interminables jornadas de trabajo y que, el poco tiempo que
estaba con ellos, estaba serio y preocupado por la empresa. “No sé cómo se atreve
Maribel a echarme la culpa ―me decía―, después de lo que me sacrifiqué por ellos
durante tantos años. Solo quería la felicidad de mi familia,… ¡que no les faltara de
nada!”.

Podía sentir la desesperación de Samuel. Cuando hablaba del juicio por el


divorcio, explotaba: “Luis, por ahí no paso. Encima de montar este lío descomunal,
quiere quedarse con mi casa y con mis hijos… ‘¿y qué más? ¿Quiere que le dé un
riñón? Porque es lo único que me queda por darle”. La rabia y la frustración eran

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Capítulo II - Las 3 Cs para la sanación emocional

tan grandes que Samuel acababa muchas veces entre sollozos.

Fueron necesarias dos intensas sesiones para que Samuel encontrara la


serenidad en mitad de toda esa tormenta de emociones. Solo lo consiguió
cuando comenzó a aceptar que nada volvería a ser igual. En vez de mirar al
pasado, comenzó a ver el presente y el futuro. Superó el enfado y la frustración
cuando dejó de luchar contra la realidad. Cuando Samuel se rindió, descubrió
lo que esa lucha trataba de proteger: su punto más tierno, su niño interior, que
se encontraba perdido y vulnerable… Y le permitió llorar todo lo que tenía que
llorar como si lo tomara en su regazo, en esa atmósfera segura que se había
creado en nuestras sesiones de coaching.

Después de esa catarsis, fue capaz de revisar “su vida anterior” con otros ojos.
Comprendió lo sola que se había sentido su esposa. Se dio cuenta de que él
estaba absolutamente inmerso en su trabajo… y lejos de su familia.

Mostrar toda esa vulnerabilidad fue lo que, curiosamente, le dio la fuerza


para terminar de aceptar lo que le estaba pasando y para soltar la idea de vida a
la que se aferraba. Toda la energía que había utilizado para resistirse al cambio,
ahora podía emplearla en construir una nueva vida… y un nuevo Samuel.

En esta nueva vida se proponía vivir conforme a sus valores, pues ahora se
daba perfecta cuenta de las incongruencias de “su vida anterior”. Quería ser fiel a
sí mismo y a todas las cosas que realmente le importaban. “Luis, ahora mismo lo
que me motiva realmente es la felicidad de mis hijos y el respeto por mí mismo”, me
dijo cuando reflexionamos sobre ello. A su deseo inicial de conseguir la felicidad
de sus hijos le había añadido el cuidado de sí mismo. Trabajando sobre estas
motivaciones surgió el objetivo que hizo que sus ojos se encendieran:

““ Crear un entorno de estabilidad e ilusión para la


felicidad de mis hijos y la mía propia

Ayudé a Samuel a visualizar una escena que reflejaba perfectamente este


objetivo. Samuel casi lloraba al imaginarse con sus hijos en una escena de amor
y serenidad. Recordaba cada día con esta visualización, junto a este objetivo,
que era como una “auto-instrucción”.

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Esto le dio las fuerzas a Samuel para resurgir de sus cenizas. En la siguiente
sesión, construyó un “camino de sanación”, realizando conversaciones con sus
hijos que le permitieron ver cuánto habían crecido. “No me puedo creer todo lo
que me he perdido”, decía en la última sesión, entre lágrimas. “Menos mal que aún
no es tarde para comenzar de nuevo”, dijo al final. Su nueva actitud le permitió
también tener conversaciones diferentes con Maribel y crear con ella una
relación basada primero en el pragmatismo y después en un aprecio sincero.

Un mes después, Samuel había conseguido tener una relación mucho más
cordial y cooperativa con su ex-esposa y una conexión más auténtica con sus
hijos. Aunque no vivían con él, Samuel recuperó la ilusión de buscar actividades
para hacer juntos, de escucharles cómo les iba en el colegio, con sus amigos,…
Samuel recuperó la curiosidad y el cariño para ayudarles con sus inquietudes.

Eso, a su vez, le hizo recuperar la ilusión por muchas otras cosas y notó que
incluso su forma de relacionarse con los compañeros de trabajo cambió. “Ahora
se te ve más cercano, más humano” le dijo uno de ellos.

El proceso de coaching le fue de gran ayuda para que la separación no


acabara como el rosario de a aurora. El conflicto interior y exterior se convirtió en
evolución. Sin duda, fue una experiencia apasionante. Le quedé muy agradecido
a Samuel de abrirse tanto y compartirla conmigo.

El caso de Samuel me permitió consolidar los principios que había ido


recopilando sobre las emociones, viendo cómo podemos modificar nuestra
visión de la realidad, gracias a nuestro dolor. Las emociones impulsan ese
aprendizaje… “Solo” tienes que saberlas gestionar. Además, me sirvió para
valorar la importancia que tiene en este proceso un propósito que encienda tu
inspiración y la vida que llevas dentro.

A veces me preguntan “¿Qué te hace salir de tu “zona de confort?” La respuesta


es fácil: la propia realidad, que supera cualquier expectativa en la que nos
queramos acomodar. Ella nos obliga a crecer y el estímulo para ello es el dolor. Creo
que todos hemos vivido evoluciones importantes a partir de situaciones dolorosas.
El aprendizaje suele tener su origen en el exterior, que nos envía las situaciones
que nos obligan a evolucionar interiormente y conseguir nuestra versión 2.0.

13
Capítulo II - Las 3 Cs para la sanación emocional

Samuel se encontró con una situación inesperada que le rompió los esquemas,
causando un enorme dolor, pero que, al final del proceso de duelo, le hizo darse
cuenta de todas las incongruencias en su vida. El resultado fue vivir de forma
más auténtica, más plena. Si no, posiblemente su vida hubiera continuado igual.

En resumen, gracias a Samuel, pude comprobar que hay tres pasos en el


proceso de “modificar nuestra visión de la realidad gracias a nuestro dolor”, es
decir, en el proceso de sanación emocional.

Los tres pasos de la sanación emocional. Las 3 Cs:


1. Consciencia (y aceptación): al principio, el dolor consumía a Samuel
porque su “familia feliz” se venía abajo. Este mismo dolor le obligó a parar
en seco y, desde la calma, se dio cuenta de que ni él ni su familia estaban
viviendo la vida que deseaba. Él mismo estaba siendo incongruente
con su propósito y sus valores. Reunió fuerza para superar la culpa y las
justificaciones y así enfrentarse a la realidad. Comprenderla y aceptarla le
supuso un alivio y una serenidad que hacía tiempo que no sentía. Esto fue
el inicio de la congruencia.

2. Cuestionamiento: una vez estás en paz con la realidad, puedes


plantearte ¿es esto lo que quiero? ¿Qué es lo más importante para mí?
Samuel se planteó un objetivo de máxima motivación: “Crear un entorno de
estabilidad e ilusión para la felicidad de mis hijos y la mía propia”. Este es el
punto de giro hacia su “nueva visión de la realidad”, es decir, hacia una nueva
forma de sentirla y vivirla. Gracias a ese alto obligado en el camino, Samuel
se dispuso a seguir sus valores más profundos.

3. Construcción: ese objetivo se convierte en el faro que guía su vida. El


dolor sigue siendo el ángel custodio para que no se separa de este propósito
y de sus valores, pues solo él le proporciona la paz que anhela. Una nueva
actitud es todo lo que necesita para crear una nueva relación con sus hijos
y su ex-esposa.

ENTONCES EMPIEZAN A CREARSE NUEVOS HÁBITOS PARA PENSAR Y SENTIR.

14
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Capítulo IiI

Los hábitos de pensar y sentir:


la transformación
Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas
Los “hábitos de pensar y sentir” nos permiten funcionar en el día a día con
confianza y comodidad. Se van construyendo con la repetición. Estos hábitos
salen de la experiencia, de la cual surgen ideas que resultan beneficiosas para
nuestro día a día, como la de que “la felicidad de mi familia es importante para
mí”. Les llamamos hábitos de pensar y sentir porque tienen su “pegamento
emocional” para que guíen nuestro pensamiento y nuestra vida sin que nos
demos cuenta.

Nuestro mundo interior es el sistema construido a partir de estos hábitos


de pensar y sentir.

Algunas de las ideas instaladas por estos hábitos fueron positivas pero se
convirtieron en perjudiciales para nuestra felicidad. Por ejemplo, en el caso de
Samuel que hemos explicado, la idea de que “para que mi familia sea feliz tengo
que trabajar sin descanso” fue positiva para motivarle pero acabó costándole el
divorcio. Esta idea lleva por supuesto su correspondiente “pegamento emocional”,
debido a que esta idea se vincula al valor “felicidad”. A este tipo de ideas se les
llama en coaching “creencias limitantes”.

El pegamento emocional proporciona mucha energía para cumplir estas ideas


con firmeza, obsesión o incluso rabia si es necesario. Los hábitos de pensar y
sentir se producen de forma automática y tienen toda la fuerza de los procesos
inconscientes, por lo que es muy difícil cambiarlos ¿Cómo se consigue? Pues
precisamente gracias al dolor.

En nuestra búsqueda de la felicidad, el dolor emocional es parte fundamental.


Cuando lo sufrimos, tras una primera etapa de victimismo o incluso tras pasar
un duelo, se genera la energía necesaria para iniciar la transformación

15
Capítulo III - Los hábitos de pensar y sentir: la transformación

de nuestro mundo interior, que implica adquirir nuevos hábitos de pensar y


sentir. A veces no encontramos el camino o es extremadamente doloroso. El
proceso de coaching no hace más que canalizar este proceso de la forma más
ágil y eficaz.

Las emociones, tanto positivas como negativas, reflejan nuestra


motivación o propósito:
Puedes ver que los antiguos hábitos de pensar y sentir de Samuel estaban
equivocados, pero seguían un propósito loable: “la felicidad de la familia”. Esta
incongruencia produjo dolor, el cual creó la energía necesaria para generar
nuevos hábitos de pensar y sentir, orientados por un nuevo propósito, que
incorporaba una eficaz modificación: “crear un entorno de estabilidad e ilusión
para la felicidad de mis hijos y la mía propia”.

Toda emoción está ahí por un propósito, tiene una finalidad. Cuando la
conocemos, podemos cuestionarla y, conscientes de todos los extremos de la
situación, plantearnos un nuevo propósito sabio y congruente. Como cualquier
otro animal, cuando el ser humano asume de verdad un propósito, se dirige hacia
él con cada una de sus células, músculos, latidos, pensamientos y emociones,
de forma tanto consciente como inconsciente. Se despiertan nuestros recursos
más desconocidos y poderosos.

Toda acción, pensamiento y emoción tiene un propósito, creado por una


motivación y fundado en valores. Esas tres palabras tan importantes para
nosotros, propósito, motivación y valores, son fenómenos absolutamente
relacionados (ver anexo).

Como ves, hay unos elementos típicos en toda transformación personal, que
se produce paralelamente a la sanación emocional.

Elementos de la sanación personal y la transformación personal


1. El antiguo propósito, que ya no se puede conseguir de la manera como lo
venía haciendo hasta ahora. En el caso de Samuel, lograr la felicidad de su
familia.

16
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

2. Este propósito generó las ideas con su pegamento emocional con las que
se construyeron los antiguos hábitos de pensar y sentir. En el caso de
Samuel, estos hábitos incluían la idea perjudicial de “trabajar sin descanso
para la felicidad de su familia”.

3. Entonces surge el dolor emocional provocado por la tensión generada


entre la imposibilidad de lograr el propósito y la fuerza imbatible de los
antiguos hábitos.

4. El proceso de coaching genera el necesario propósito del cambio,


procedente de nuestra esencia, que quiere recuperar el equilibrio y el
sentido dentro de ese mare magnum. El nuevo propósito sustituye al
antiguo.

5. Este nuevo propósito generará a su vez nuevas


ideas y hábitos de pensar y sentir. Con los
cuidados necesarios, esta semilla
se convertirá en roble.

17
Capítulo III - Los hábitos de pensar y sentir: la transformación

ANEXO.
Tipos de motivación, en breve:
1. Instinto de supervivencia: aquello más relacionado con lo más
terrenal: correr si hay un incendio, comer, dormir, protegerte a ti y a tu
familia, tener un lugar donde vivir, trabajo, sostenibilidad financiera, etc.

• De aquí salen valores como supervivencia, seguridad, territorialidad, etc.


aplicado a uno mismo/a y a sus seres queridos.

2. Sentimiento de pertenencia y reconocimiento social: “eres”


del Barça, practicas una religión, te unes a un movimiento, tratas de que
los demás piensen bien de ti, respetas la convivencia, tienes empatía, te
compras el último IPhone porque todo el mundo lo hace,… En definitiva,
tratas de ser un buen ciudadano o de seguir el grupo al que perteneces
como uno más, renunciando a tu soberanía personal.

• Los valores que corresponden son, por ejemplo: orgullo de pertenencia,


prestigio, patriotismo, autoestima, respeto, reconocimiento de tu valía,
etc.

3. Congruencia con tus valores personales, con los valores


más humanos: cuando cambias de trabajo porque lo que te ha motivado
durante toda tu vida ha sido ser artesano de cerámica, o para salvar ballenas.

• Los valores de este capítulo, los más esenciales, son la bondad,


solidaridad, alegría, amor, desarrollo personal, desarrollo espiritual,
creatividad, belleza, arte, etc.

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Capítulo IV

Conversando con tus emociones


Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas y Melisa González Terriza
Gracias a Renata Otero y Marian Cobelas por sus aportaciones

Muchas veces, las emociones duelen. Esto sucede cuando algo importante
se está dañando y tu forma de ver las cosas se ve superada. De ahí surgen el
miedo, la tristeza o el enfado, el reflejo de la vieja estrategia animal de luchar o
huir. Cuando el camino no está claro o es perjudicial para ti, el dolor dispara esas
estrategias… Pero el ser humano puede acabar viendo las cosas de una forma
más serena y plena, para fluir y convertir el dolor en aprendizaje.

Recuerdo una conversación tomando café una tarde con mi amiga Rosa. Es
una persona a la que le encanta reflexionar sobre las emociones. Llegado un
momento, me espetó una pregunta que realmente es un dilema esencial:

——¿Qué diferencia hay entre dolor y sufrimiento? ¿Cómo encajan con las
emociones?― Me encantó la distinción y me dejó pensando. Pero Rosa no
me dejó mucho tiempo… Como solía hacer, se respondió ella misma.
——Siempre había entendido que el dolor es ‘obligatorio’ y el sufrimiento es
‘opcional’ ―dijo, remarcando ambas palabras― Por mi experiencia personal
creo que es así… que te duela una emoción es irremediable, pero, aunque no
es fácil, sí que puedo elegir no sufrir por ella.
——Suena bien —le respondí― Es como cuando tienes fiebre. La tienes que pasar,
pero sin perder el buen humor.
——Eso es, aunque un poco más difícil ―dijo, sonriendo― Tengo dos opciones:
la primera es recrearme en esa triste historia que me duele, lo que me lleva
a sufrirla aún más, pues o bien quiero llevarme la razón o bien me siento
culpable, o ambas cosas. La otra opción es aceptar la emoción de tristeza
por ejemplo y sentirla sin huir de ella pero sin que me arrastre, como si
fuera una fiebre.

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Capítulo IV - Conversando con tus emociones

——Claro ―asentí― Es como si no te creyeras del todo la historia que crea tu


mente y confiaras en encontrar otra perspectiva después de la fiebre… Muy
buena la comparación.
——Y además, ―continuó― así puedo conocer mejor las raíces de mi tristeza,
lo que me permite conocerme mejor a mí misma. El antídoto ante las
emociones es observarlas hasta que se desvanecen y eso nos da un
premio: descubrimos una parte importante de nosotros que había
detrás.
——Entiendo, Rosa. Lo único es que normalmente la cosa no es tan fácil. Fíjate en
lo que pasa cuando discutes con alguien ―respondí― Como bien dices, lo
normal es irte enfadado porque crees que tienes “la” razón o, si no, te sientes
culpable por no haber actuado bien. Cualquiera de estas emociones son una
energía indomable que te enfanga en tu interpretación de la situación ¡No las
podemos subestimar!
——Tienes razón. Cuando hay dolor emocional queremos luchar, huir o
escondernos ¡por mucho que sepamos que lo que necesito es calmarnos!
― exclamó Rosa― En ese momento es imposible tomar la perspectiva
adecuada para masticar lo sucedido y comprenderlo.

““ Cuando hay dolor emocional queremos luchar, huir o


escondernos. Estas son las tres estrategias animales que hemos
heredado (a veces se dice solo “luchar o huir”)… Pero podemos
desarrollar otras desde la calma.

——Así es ―respondí― ¡En eso, el ser humano es poco inteligente! ―dije.


——¿Pero es que alguien dijo que el ser humano es inteligente? ―me preguntó,
riendo.
——¡Por supuesto que no! ―respondí, y nos reímos con ganas.

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

““ Si somos conscientes del propósito que tiene la emoción,


podremos modificar el patrón* de pensar y sentir que la
provoca”. C. G. Jung. Esto nos permite conversar con la emoción
que ha surgido.

——Jung decía ―continué― que “si somos conscientes del propósito que tiene la
emoción, podremos modificar el patrón de pensar y sentir que la provoca”.
Esto significa comprender y respetar la emoción que nos ha surgido en una
situación para observarla con calma y curiosidad. Esto nos permite ‘conversar
sosegadamente con la emoción’ que antes nos estaba gritando para llamar
nuestra atención – continué.
——Sí, ya entiendo ―dijo Rosa― De esta manera, evitaremos revolcarnos en
emociones que nos hacían sufrir y que ya no nos sirven. Pero, ¿qué quieres
decir con conversar con la emoción?
Entonces recordé el caso de Samuel (el que conté en el anterior capítulo) y
pensé que sería un buen ejemplo.

——Te voy a poner un ejemplo, Rosa. Un cliente mío tenía mucha rabia hacia su
ex pareja. Se estaban separando, una separación muy difícil. La solución a su
rabia vino cuando se dio cuenta de que quería defender el futuro de sus hijos
y su vida en familia… pero que lo que estaba haciendo iba en contra de ese
propósito.
——Entiendo, Luis ¡Menudo drama! ―me dijo, aumentando aún más su
atención.
——Desde luego ―continué― Cuando se dio cuenta de que hasta entonces no
había puesto atención suficiente a su familia comenzó a aceptar la situación y
a dar lo mejor de sí mismo.
——Suena lógico, pero lo difícil es manejar el conflicto para llegar ahí. En esas
situaciones te llevan los demonios. Es difícil dominar las emociones ―repuso.

* Patrón de pensar y sentir es lo mismo que hábito de pensar y sentir.

21
Capítulo IV - Conversando con tus emociones

——No te quepa duda ―contesté― Cuando hablaba con él, era como si la
emoción tuviera vida propia y quisiera defenderse, lo que le hacía justificar
sus acciones.
——Entiendo ¡Cuánto sufrimiento! ―asintió Rosa.
——Pero, a lo largo del proceso, Samuel comprendió su verdadero propósito
y se comprendió a sí mismo. Entonces se produce un fenómeno curioso:
la emoción se apacigua. Finalmente, esta comprensión le abrió los ojos a
formas alternativas de defender ese propósito. A eso le llamo “conversación
interna” ―respondí.
——Claro, Gracias a esta conversación aceptas la situación y te aceptas a ti mismo
―contestó Rosa― Te das cuenta, sin acritud, de que formabas parte del
problema y tu mente se aclara. En ese momento tocas tu punto tierno, tan
duro como liberador, y tomas otra perspectiva de forma natural.
——Exacto ―continué― Después de eso surge una nueva forma de enfocar
la situación. No es posible mantener el mismo enfoque cuando cambias la
perspectiva. Entonces surge una vía de salida imposible de ver antes.
——Sin duda parece como si las emociones tuvieran voluntad propia ―dijo Rosa,
y se produjo un pequeño silencio.
——Sí, Rosa, es la vida salvaje de las emociones ―dije, sonriéndole.
Fue en aquella época cuando comencé a usar esta expresión, que resultó aún
más cierta según avanzaba con mi investigación.

““ Calma y acompañamiento son las claves para superar las


emociones difíciles

La conversación resultó inspiradora y, yo no sé si por las cosas del destino,


unos días después me encontré con Samuel. Habían pasado dos meses desde
nuestra última sesión de coaching. Iba paseando por la Plaza de Abastos de Lugo
cuando sentí que alguien me agarraba del brazo.

——¡Luis! ―me dijo.


——¿Samuel? ―respondí.

22
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

——Claro ¿Quién si no? ―me respondió. Era la misma persona, pero parecía
que se había quitado diez años de encima.
——¿Cómo te va? ―dije, sonriendo. Nos dimos la mano primero y luego me dio
un abrazo.
——Pues muy bien, la verdad. Oye, qué casualidad que te encuentre. Hoy pensé en ti.
——¿Ah, sí? ―le pregunté.
——Sí. Hoy tomé un café con Maribel ―su ex-esposa― ¡Ahora veo de forma
tan distinta lo de mi divorcio! Me ayudaste mucho, Luis. Quería decírtelo.
Las sesiones fueron momentos de sosiego dentro de un mar de tormentas.
Necesitaba sentirme comprendido, acompañado sin juicios, escuchado… Ese
espacio me permitió pensar bien, Luis ―afirmó, mirándome con ternura―
Era cómo estar en un jacuzzi emocional.
——¿Cómo un jacuzzi dices? ¡Jajaja! Qué bueno ―repuse― Cómo me alegro de lo
que me dices, Samuel.
——Gracias a esa calma vino la claridad de pensamiento y mi realidad dio un
vuelco ―explicó― A pesar de que la situación, objetivamente, era la misma,
me pareció como si todo hubiera cambiado.
——El mérito fue todo del pensador, Samuel ―dije, sonriendo ante su
vehemencia.
——Luis, lo que haces es muy grande. Lo sabías ¿verdad? ―afirmó― Creo que
en aquel momento no le di la importancia que tenía y no te lo agradecí lo
suficiente.
——Solo soy un artesano con la mejor intención ―le dije.
La verdad es que el coaching es un oficio muy agradecido. Si haces bien
tu trabajo, ayudas mucho. Le proporcionas a las personas la distancia que
necesitan sobre la situación y ganan tal sensación de espacio ¡que lo notan en
su cuerpo! Muchas veces notas cómo respiran más libres, con una sensación de
alivio, sientes cómo se relajan… igual que si soltaran una enorme mochila.

A raíz de estas y otras conversaciones resumí unas nuevas notas sobre


la técnica de la conversación interna con las emociones. Puedes usarla con
confianza. Revísala primero con curiosidad y, luego, ponte un ambiente de

23
Capítulo IV - Conversando con tus emociones

mucha calma para realizarla como una meditación. Puede llevarte en torno a 15
minutos, después de la grabación de relajación inicial.

Técnica de conversación interna para transformar tu emoción:


1. Crea un estado de serenidad y calma. Si lo haces tú solo, puedes usar una
grabación de relajación. Muy importante esta parte inicial, será tu cinturón
de seguridad.

2. Piensa en esa situación difícil y siente en qué parte de tu cuerpo se


sitúa la emoción que te duele.

3. Céntrate en esa parte del cuerpo y fíjate en cómo es ese dolor,


soltando el recuerdo de esa situación. Lo único importante es distinguir las
características de esa parte del cuerpo.

• Sostén este proceso desde tu estado de serenidad, sigue siendo tu


cinturón de seguridad.

4. Pregúntate para precisar aún más esa sensación: Si ese dolor en esa
parte del cuerpo tuviera forma ¿Qué forma sería? ¿Qué color tiene? ¿Brilla o
es opaco? ¿Distingues algún sonido? ¿Es cálido o frío? ¿Pesa mucho o poco?
¿Es grande o pequeño?

5. Desde ahí, con curiosidad y atención, puedes preguntarte ¿Para qué está
ahí este dolor? ¿Qué quiere lograr o proteger?

• En la mayoría de ocasiones, la respuesta aparece como cuando dices


“¿cómo no me habré dado cuenta antes?” y te permite ver todo con más
distancia.

• Este era el propósito de la emoción, el propósito que una parte de ti


quería defender como fuera.

6. Es momento ya de preguntarte ¿Qué es lo que realmente quiero ahora?


¿Qué me dará la vida saludable que deseo?

• Desde la serenidad y la claridad, aparecerá una nueva versión de tu


propósito, más eficaz y saludable.

24
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

7. Valora ahora ¿Cuáles con las claves para que ese propósito sea posible?

• Una vez estás libre de los viejos patrones de pensamiento y emoción, tu


mente es libre de buscar entre sus infinitas posibilidades.

8. Por último, ¿Qué es lo primero que quiero hacer?

9. Ahora, ancla esta experiencia con una imagen, una frase y un gesto, de
forma que puedas recuperarla cuando sea necesario.

• Puedes repetir esto cada día si lo ves necesario, hasta que el efecto
suficientemente profundo. Muchas veces es bueno hacerlo siete días
seguidos a la misma hora.

Calma, conciencia y solución van de la mano. De esta forma, surgen


nuevos hábitos de pensamiento y emoción, y lo mejor es que lo hacen de
forma auténtica, sin dejar deudas emocionales del pasado.

¿Tienes curiosidad por esta técnica?


La fui modulando y perfeccionando a lo
largo de los años a partir de los principios
de la Programación Neurolingüística
(de los estudios de Grinder,
Bandler y Dilts, en particular)
y de las investigaciones de
neurociencia de Antonio
Damasio.

25

¿Para qué sirve ser consciente
de las emociones?
“Darse cuenta” de las emociones que
tenemos y de las que queremos es la
base de la inteligencia emocional.

Gracias a ella, el ser humano puede


reprimir las emociones, modularlas
o cambiarlas para que nuestro
comportamiento se adapte mejor a lo
que deseamos en cada momento.

La gestión de las emociones es la base


de nuestra vida, pues nos pueden llevar
tanto a los episodios más retorcidos
como a los más sublimes, como sucede
con las experiencias espirituales de
amor, armonía y gozo.

26
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Capítulo V

¿Cuál es el origen biológico de las


emociones? Instinto, hábito y emoción
Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas
Las emociones son el resultado de la evolución de los instintos, el
mecanismo que ayuda al ser vivo a sobrevivir. Instintos y emociones son la
fuente de la motivación de nuestros comportamientos y pensamientos.

Los pensamientos influyen a su vez en las emociones, en un continuo juego al


que hemos llamado la vida salvaje de las emociones.

Las cuatro fases de la evolución del instinto, hasta desarrollar las


emociones humanas.
Tanto los instintos como una particular evolución de ellos, las emociones,
son resultado de la motivación por excelencia: la gestión de la vida (es
decir, la supervivencia). El instinto animal ha evolucionado en cuatro fases
hasta desarrollar las emociones humanas siempre para adaptarse mejor a las
condiciones del entorno. Lo importante de este estudio es ver cómo en nuestro
día a día se manifiesta cada fase de esta evolución animal.

1. Todo comenzó cuando surgieron los seres unicelulares con sus reacciones
instintivas. No tenían emociones, sino que reaccionaban según sus
instintos. Son como “disposiciones automáticas”. Por ejemplo, si tocaban
algún obstáculo o sentían un entorno tóxico, cambiaban de dirección por
medio de sus diminutas patitas (cilios). Si detectaban un entorno nutritivo,
se movían hacia él.

• En el ámbito humano, los instintos son la raíz de los hábitos de nuestro


día a día.

• Los hábitos son fundamentales en nuestra vida. Gracias a ellos,


podemos repetir aquello que hemos aprendido que nos va bien

27
Capítulo V - ¿Cuál es el origen biológico de las emociones? Instinto, hábito y emoción

sin necesidad de pensar en ello. Sería una locura si necesitáramos


constantemente decidir de nuevo todo lo que debemos hacer.
Levantarnos de cama y llegar a abrir la puerta de la habitación nos
llevaría horas.

• Afortunadamente, podemos realizar automáticamente aquello que


necesitamos hacer, al tiempo que pensamos en cualquier otra cosa (por
ejemplo, en lo siguiente que queremos hacer). La mayor parte del día
actuamos por hábito.

2. El siguiente paso biológico se produjo muchos millones de años después


y lo representan los reptiles. Ellos integraron el principal resorte del
comportamiento animal: el binomio del placer y el dolor. Cuando hacer
algo es positivo para su supervivencia, el reptil siente placer de hacerlo y
lo hace. Si algo es negativo, siente dolor ¡Lo mismo nos ocurre a nosotros!

• Dolor y placer son los principales motivadores de nuestro


comportamiento, un grado por encima de las emociones. No provocan
un comportamiento tan automático como el puro instinto (hábitos) pero
casi. De hecho, se llama “sistema de recompensa” y suele compararse con
la estrategia del palo y la zanahoria que se usa con los caballos.

• Sentimos dolor al perder algo que deseamos, o al correr el riesgo de


perderlo. Sentimos placer al conseguir algo que deseamos, o al tener la
oportunidad de conseguirlo,

• El dolor es un gran maestro, pues nos obliga a prestar atención. Gracias


a él, nos damos cuenta de que tenemos una enfermedad, pero también
nos avisa cuando estamos perdiendo una amistad a la que no estamos
cuidando como merece.

• Dolor y placer pueden ser el reflejo tanto de los deseos más instintivos
como de los propósitos más trascendentes y solidarios.

3. En épocas evolutivas recientes, surgieron los mamíferos, que


desarrollaron, a partir del dolor y el placer, un abanico de emociones
primarias. Estas emociones les guían para elegir de forma precisa el
comportamiento a realizar.

28
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

• Hay consenso en que las emociones primarias son: el miedo, la tristeza,


el enfado, la alegría y el asco, junto a la sorpresa (a veces cuestionada).
Paul Eckman incluye el desprecio.

• Estas emociones permiten dar un mayor abanico de respuestas que


el dolor y el placer. El instinto de supervivencia elegirá la emoción
más adecuada para cada situación determinada. Evolutivamente, los
mamíferos son animales mejor preparados para la adaptación que
aquellos que no tienen emociones.

• En nuestro día a día, por ejemplo, si tu jefe te dice que tu trabajo “no
es propio de ti”, esto te produce dolor, pero puede transformarse en
distintas emociones, como el enfado hacia él, la tristeza por no lograr el
resultado o el coraje (una emoción no primaria) para hacerlo de nuevo
y mejor. Cada una de estas tres emociones generan un “programa de
reacciones” muy distinto.

• Esa es la función de las emociones: son programas de reacción que


tenemos integrados en nuestro “software mental”. En el ser humano, las
emociones se sienten en el cuerpo y son interpretadas por la mente.
Es decir, son sensaciones físicas que la mente interpreta para saber cómo
actuar, de ahí la relación entre emociones y pensamientos.

• Es conveniente destacar que las emociones y el binomio del placer y el


dolor son mecanismos del gran edificio del instinto animal, igual que
los hábitos. El instinto no es más que la naturaleza actuando dentro del
animal para que brote la vida. Por eso decimos que la madre de todas las
motivaciones es la gestión de la vida.

4. El ser humano es, por ahora, el final de esta evolución. Por su gran orientación
social (que deriva en cosas tan importantes como el pensamiento, el
lenguaje y la cultura), la especie humana desarrolló las emociones sociales,
como, por ejemplo, la vergüenza, la envidia, la soberbia, el respeto, el coraje,
el humor o la simpatía, así como las emociones trascendentales como la
bondad o el amor.

• La principal ventaja competitiva de la especie humana es la conciencia de

29
Capítulo V - ¿Cuál es el origen biológico de las emociones? Instinto, hábito y emoción

dichas emociones, es decir, te das cuenta de que las sientes. Esto forma
parte de la auto-conciencia, punto de partida también del pensamiento.

““ ¿Para qué sirve ser consciente de las emociones?


“Darse cuenta” de las emociones que tenemos y de las que
queremos es la base de la inteligencia emocional.

Gracias a ella, el ser humano puede reprimir las emociones,


modularlas o cambiarlas para que nuestro comportamiento se
adapte mejor a lo que deseamos en cada momento.

La gestión de las emociones es la base de nuestra vida, pues nos


pueden llevar tanto a los episodios más retorcidos como a los
más sublimes, como sucede con las experiencias espirituales de
amor, armonía y gozo.

Siempre me ha parecido que para aprovechar nuestra capacidad de auto


consciencia nos falta un paso en nuestra evolución: alcanzar la calma, la
paciencia y la serenidad. Solo con ellas podemos navegar con elegancia en la
vida salvaje de las emociones.

Para mí, significan el reto más motivador de nuestra vida.

30
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Capítulo VI

Tu mundo interior en esencia


Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas

La gestión de tu mundo interior


Leí un estudio de mi amiga y coach María G. Gayoso sobre un libro de Michael
Neill que me resultó muy inspirador. Sus palabras se entremezclaron con mis
propias reflexiones.

María decía que “cualquier emoción que experimentamos es la sombra de un


pensamiento”, no procede del mundo exterior. Cuando alguien te da una mala
contestación o cuando el mando de la televisión no funciona, te enfadas por
la interpretación que haces, no por el hecho en sí. Otra persona no le daría
ninguna importancia a una mala contestación, o incluso le haría gracia. Incluso a
ti mismo, en otro momento y según el humor con que te encuentres, ese hecho
podría no afectarte.

““ Nuestros sentimientos son el reflejo de nuestro mundo


interior, no de nuestras circunstancias.

María reflexiona en que… “¿Por qué no pensamos solo cosas positivas?”

Porque no somos dueños de nuestros pensamientos, ellos tienen vida


propia, igual que las emociones, una vida salvaje. Somos el terreno de juego de
pensamientos y emociones.

Podemos gestionar nuestro mundo interior para que no nos controlen


pensamientos y emociones, pero es como cuando se hace un dique para
gestionar el efecto del mar. El mar es inabarcable, indomable. Lo único que
podemos hacer es navegar en él de forma elegante. Nuestro juego interior
consiste en ser conscientes de pensamientos y emociones para orientarlos en
su fluir.

31
Capítulo VI - Tu mundo interior en esencia

Y una última pregunta… “¿Qué pensamientos son los que condicionan nuestra
vida?”

Los pensamientos que nos asaltan una y otra vez condicionan nuestra vida,
aquellos de los que decimos “es que yo soy así”. La obsesión con la actitud de
una persona del trabajo o de nuestro entorno, la baja auto estima por no tener
trabajo,… Creemos que esa es la única perspectiva posible y nos apegamos a ella.
Las perspectivas por las que sentimos más apego son las que nos impiden
ser verdaderamente libres. Y el pegamento de ese apego son nuestras
emociones. La gestión de esas emociones y esas perspectivas es el camino de
la libertad.

La gestión de nuestro mundo interior se basa en ser conscientes de cómo nos


sentimos en cada momento y, desde la máxima claridad y serenidad, llegar a la
raíz de esos sentimientos.

Nuestros pensamientos son un reflejo subjetivo de la realidad, el cual


depende de muchas casualidades y de nuestra propia historia, pero nuestros
sentimientos son una muestra clara de la calidad de nuestros pensamientos,
de nuestro mundo interior.

La gran noticia es que podemos entrenarnos para mejorar la calidad de


nuestro mundo interior. Cuando ves más allá de la realidad creada por tus
pensamientos, entras en contacto con la parte más profunda y auténtica de tu
ser, que no está condicionada por la mente. Conectas con tu esencia.

Toma asiento al calor de tu esencia y podrás diseñar una vida más plena y
saludable, sembrando pensamientos sabios y emociones que te hacen feliz.

Gracias, María.

El equilibrio entre tus retos y tu paz


Durante esa temporada profundicé en la filosofía oriental. Me sorprendió el “I
Ching, el libro de los cambios“. Este libro describe con múltiples casos lo que hay
detrás de la gestión emocional: el equilibrio entre las dos fuerzas eternas, que
podríamos decir que son la paz y el crecimiento, el yin y el yang.

32
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

““ Según el I Ching, compendio de sabiduría, la felicidad


consiste en el perfecto equilibrio entre las dos fuerzas
universales: paz y crecimiento. Este equilibrio también se
puede intuir en el fondo de toda la historia de la psicología y la
filosofía.

Podemos sustituir el concepto “crecimiento” por lo que es su aplicación


práctica: perseguir un “propósito”, una “motivación”, un “objetivo” o un
“reto” (ya decíamos que estos términos están absolutamente relacionados).

El ser humano necesita tanto de reto como de paz: el reto sin paz genera
ansiedad; la paz sin un reto, carece de sentido para el ser humano. La ansiedad y
la ausencia de sentido (semilla de la crisis existencial), son las dos enfermedades
del alma del siglo XXI. Pero eso ya lo veremos más adelante. 

¿Cómo entrenar nuestro mundo interior? Combinando cuerpo y


mente
A lo largo de los años, fui creando técnicas concretas para cambiar
sistemáticamente la calidad de nuestros pensamientos y emociones a partir de:

• El estado, la escucha y el proceso que nos proporciona el coaching.

• Las técnicas de la Programación Neurolingüística, también llamada


PNL (en particular, desde los estudios de Grinder, Bandler y Dilts).

• Las investigaciones de neurociencia de Antonio Damasio y Rodolfo


Llinás. Algunas de ellas son las que voy explicando a lo largo de esta vida
salvaje de las emociones.

““ Las emociones se producen en el cuerpo y son interpretadas


por la mente.

Releyendo el libro de Damasio “Y el cerebro creó al hombre”, me maravilla


ver cómo explica que tu cuerpo es el terreno de juego de las emociones. En
su página 294, dice que “los sentimientos de emoción son variaciones de los
sentimientos primordiales”.

33
Capítulo VI - Tu mundo interior en esencia

Damasio explica que los sentimientos primordiales, base de las emociones,


son el lenguaje del cuerpo. Estos circulan a través de nuestro medio interno y
de nuestras vísceras. Las emociones se producen en tu interior físico y modulan
tus pensamientos. Las emociones son susurros o incluso gritos de tu cuerpo que
afectan a tu mente.

Esto es evidente si consideramos cómo describimos las emociones: cuando


decimos “tengo un nudo en la garganta” (o en el estómago, que no es lo mismo),
que “se me encoge el corazón”, que “se me revuelven las tripas”, que “no podía
respirar”, que “me parecía como si volara”, etc. Todas ellas no son expresiones
casuales sino que son la única forma de expresar cómo y dónde sentimos las
emociones.

Es fantástica la metáfora que usa Damasio, en esa misma página, para


describir las emociones. Dice que son un “coro atento y cuidadoso (de sensaciones)
que acompaña a todas las demás imágenes que se suceden en la mente”.

A su vez, tus pensamientos cambian ese ambiente físico de las emociones,


pues cuerpo y mente son dos caras de la misma moneda.

Lo bueno de conocer esto con detalle es que tú puedes domesticar las


emociones poniendo en sintonía ambas caras:

1. Usa tu cuerpo: escuchando desde la serenidad tus sensaciones físicas,


manifestación primaria de las emociones, y los pensamientos que vienen
con ellas.

2. Entonces, desata tu mente: descubriendo tus imágenes mentales y tu


relato verbal…. y transformándolos.

Esto es exactamente lo que hacen el coaching y la PNL, igual que otras


disciplinas similares, con el resultado de una asombrosa sanación emocional. La
felicidad está más cerca de lo que crees.

34
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Capítulo VII

Domar a una mascota llamada emoción


Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas
Gracias a Renata Otero, Marián Cobelas y Nuria de Castro

Ya había conseguido consolidar todo lo que durante años había intuido sobre
las emociones. En el fondo, no son más que un mecanismo animal que tiene una
incidencia directa sobre nuestra racionalidad. Eso sí ¡menudo mecanismo! ¡y qué
influencia tan arrasadora tiene!

““ Te recuerdo los elementos del aprendizaje emocional

1. Los hábitos de pensamiento y emoción que nos resistimos a abandonar


(la idea de familia que Samuel se resistía a soltar)

2. El incómodo dolor emocional provocado por los hábitos con los que nos
cuesta romper.

3. El antiguo propósito que ya no puedes conseguir (en el caso de Samuel,


la felicidad de su familia), que está detrás de esos hábitos antiguos de
pensamiento y emoción… y que, por tanto, provoca dolor.

4. El necesario propósito del cambio (en el caso de Samuel, recuperar


su dignidad y la felicidad de sus hijos). Algo dentro de nosotros quiere
recuperar el equilibrio y acabará encontrando un nuevo propósito que
sustituya al antiguo.

5. Y todo ello desemboca en una catarsis liberadora: la aceptación de


la realidad conflictiva, que nos permite comprenderla y encontrar una
perspectiva que nos libera.

Unas semanas después de terminar mi primera parte del estudio sobre


las emociones, conocí a la persona que me hizo descubrir en ellas un nuevo
universo. Durante meses había leído, releído y analizado todo lo necesario para

35
Capítulo VII - Domar a una mascota llamada emoción

poner en orden mis ideas. Entonces llegó Max para revolvérmelo todo y darle un
enfoque inesperado.

Me habían hablado de aquella extraña directora de teatro, Max Becker.


Contaban que sus actores vivían las emociones en escena como si fuera algo
real. Eran tan auténticos actuando que el público creía que improvisaban.

Max dirigía una prestigiosa compañía de teatro llamada Stardust. No era fácil
encontrarla, porque no se dejaba ver por los habituales lugares bohemios de los
artistas. De hecho, no se prodigaba en ningún entorno social. Estaba dedicada al
cien por cien a su profesión.

Conocí a una persona que había trabajado con ella, se llamaba Alberto
y era diseñador de vestuario. Decía que Max apreciaba la vida salvaje de las
emociones más que a los actores que las sentían, que disfrutaba de hacer saltar
las emociones de sus actores. ¡Alberto se entusiasmaba tanto al explicarlo!
Acabó diciendo que “Max veía a los actores como el terrario donde se criaban las
emociones”. Max era una amante de las vida que brota de las emociones.

Alberto me explicó que Max creía tanto en la vida propia de las emociones
que les llamaba “sus mascotas”, aunque estuvieran “dentro de un actor”. Adoraba
jugar con ellas. A veces parecía como si Max desgarrara al actor por dentro para
extraer sus emociones más profundas. No pude con la curiosidad y me acerqué
a Santiago, donde Max tenía su compañía, para conocerla.

El día que fui a ver su primera obra me di cuenta de que no exageraban ni lo


más mínimo. Era una obra de Kerouac. Me quedé con la boca abierta de principio
a fin. El público estaba rendido al torrente de emociones que los actores volcaron
a lo largo de la representación. La ovación final no pudo ser más apasionada.

Iba con la intención de conocer a Max, pero había escuchado lo poco que le
gustaba recibir admiradores. Ella solo vivía para el teatro. Había gente esperando
a todos los componentes de la compañía Stardust excepto a ella. La temían.

Me dirigí con decisión al camerino de Max a pesar de todo, toqué en su puerta


y entré. Ella estaba allí. Se giró con decisión al escuchar abrirse la puerta y se
encontró de frente conmigo, un hombre de mediana edad con un aspecto entre
profesor y escritor bohemio,… y creo que sintió curiosidad. Sabía que yo no era

36
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

el típico admirador.

Max era una mujer madura, de aspecto poderoso y saludable aunque no


excesivamente alta. Tenía una larga cabellera blanca y unos ojos azules tan
claros como un mar en calma y tan profundos como ese mismo mar. Todo esto
le daba un halo de energía que tanto podía ser serena como convertirse en una
tempestad majestuosa, como bien pude comprobar después.

——Buenas noches, Sra. Becker. Mi nombre es Luis Castro. ¿Tiene diez minutos?
Querría hablar con usted de algo que creo que nos interesa a ambos.
——¿De qué se trata? ―dijo Max, sin levantarse del asiento donde estaba
comiendo una manzana. No dejaba de mirarme.
——Soy profesor de la Facultad de Filosofía de Lugo y estoy realizando una
investigación sobre las emociones. Me interesa su trabajo como directora,
pues los resultados que estoy obteniendo explicarían el éxito de su
metodología. Me gustaría aplicarlos en el desarrollo humano en general
―le dije. Las palabras me salían con fluidez, pero me parecía que estaba
yendo demasiado al grano. Ella me miró intensamente y se hizo un
segundo de silencio.
——¿Y qué le interesa de mi trabajo como directora, Luis? ―me dijo divertida,
incluso con un poco de sorna― Pero siéntese, por favor ―continuó,
cambiando un poco el tono. La situación le atraía, era como cuando estás
captando la atención de un animal. Me senté y dejé mi sombrero sobre la
mesita que estaba a mi lado.
——Me atrevo a decir que usted no se fija tanto en la técnica de sus actores como
en que accedan auténticamente a sus emociones ―comencé― Es como si
buscara que se desnudaran y dejaran libre lo que llevan dentro.
——Eso es cierto ―dijo Max, sin inmutarse― y ellos lo saben, es una condición
para trabajar en Stardust. Lo que les pido no es una fantástica interpretación,
sino que vivan las emociones que les tocan en cada escena. De hecho,
compongo la obra en función de sus emociones más vivas ―remató,
mientras se hacía un cigarrillo.
——Compone la obra en función de las emociones más vivas de sus actores.

37
Capítulo VII - Domar a una mascota llamada emoción

―repetí, despacio por mi asombro― ¿Puede explicarme un poco más?


Me di cuenta de que estaba poniendo la misma cara que un niño delante de
un caramelo.

——Cada persona tiene determinadas emociones más vivas, como más


encendidas, en cada etapa de su vida ―continuó Max― Pero algunas de
ellas alcanzan en algún momento tal intensidad que acompañan a la persona
para siempre. Yo a estas las llamo emociones salvajes ¡Tienen tanta fuerza! Me
apasionan ―dijo. Sin duda, podía notarse la profundidad de su pasión en
su mirada.
Max tenía un aspecto implacable, pero su capacidad de empatía le daba una
presencia apaciguadora. Cuando hablabas con ella solo cabía lo auténtico. Cuando
te escuchaba, parecía que te traspasaba, que leía tu mente. Las conversaciones
con Max eran breves y profundas, con silencios llenos de significado y palabras
poderosas. Era una perfecta mezcla de rotundidad y sutileza. Me daba la misma
impresión que de pequeño me causaban los samuráis.

——Emociones salvajes ―dije, recapitulando, para aclarar mis ideas―


emociones que destacan en cada individuo, que están más vivas ¡Qué
interesante! Creo que entiendo, pero… ¿Podría ponerme un ejemplo?
——Muy fácil ―continuó ella― Cuando ves a una persona que está
continuamente enfadada, por ejemplo, es porque le parece que sufre una
realidad cruel. El mundo está confabulado para generar continuamente
situaciones que le obligan a enfadarse sin remedio. No se da cuenta de que
se trata simplemente de las gafas con que mira al mundo. Siente que la vida
repartió cartas y que a ella le tocaron las de sufrir.
——Claro ―continué― Lo que en realidad sucede es que tiene esa emoción y ese
enfoque preparados para saltar ante cualquier estímulo. Es un programa que
se encenderá cada vez que haya una excusa para ello… El enfado campará a
sus anchas en el interior de esa persona.
——Sí ―dijo― Suelo decir que esa emoción salvaje es como si fuera su “mascota”.
——¿Una mascota? ―pregunté. Casi salté cuando mencionó esa metáfora, que
me resultaba tan chocante e interesante a la vez.

38
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

——Bueno, en realidad yo veo a las emociones como animales salvajes que


conviven dentro de una selva asombrosa llamada ser humano. Ellas compiten,
luchan por salir, a veces de forma abrumadora, otras de forma sutil,… Cada
una tiene su propia personalidad. Pero a la vez existe un orden, un equilibrio,
como en todo ecosistema. Para mí no hay duda de que tienen vida propia. Las
llamo mascotas porque este nombre no asusta tanto, pero podrían llamársele
fieras. Mascota suena a animal familiar y me gusta que los actores vean con
cariño esa emoción que puede ser destructiva, para que se permitan jugar con
ella durante los ensayos. Es la única manera de conseguir lo que yo quiero de
la obra.

““ Aquello fue como un enorme descubrimiento: Emociones


salvajes que crecen dentro de las personas y que se comportan
como sus “mascotas”, las personas como un ecosistema,… Todo
encajaba con intuiciones que había tenido sobre las emociones,
pero que no era capaz de describir. Max tenía en su mente todo
sobre la vida salvaje de las emociones.

——Max, ¿y qué es lo que hace que las mascotas cobren tanta vida? ―pregunté,
para prolongar el hilo de su metáfora.

““ ―Muchas cosas influyen, pero, principalmente, cada actor


tiene un momento de su vida en el cual le marca algún suceso
―dijo. Ahora hablaba más despacio, como desde un lugar
más profundo― Esa persona se ve sometida a una situación
para lo que no está preparada y que no puede masticar.
Entonces se despierta una emoción de fondo, como el miedo,
el enfado o la tristeza, que lo impregna todo.

El impacto de esa circunstancia es tan grande que esa emoción


se desborda, se sale de madre. Esa es “su mascota” que
tendrá durante una etapa de su vida, hasta que se deshace de
ella.

39
Capítulo VII - Domar a una mascota llamada emoción

——¿Y cómo afecta eso al trabajo del actor? ―le pregunté.


——Pues mira, por ejemplo, hace poco tuve una actriz que sufrió una ruptura
en la vida real ―respondió― Se sintió enormemente enfadada pero no fue
capaz de manifestárselo a la otra parte, o al menos no consiguió hacerlo de la
forma adecuada. Ese enfado se le quedó impregnado. Es como si la emoción
no hubiera logrado evolucionar y se hubiera cristalizado, como si a esta chica
le quedara una deuda emocional.

40
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Capítulo VIII

Cómo aprender de una deuda


emocional
Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas
Gracias a Renata Otero, Marián Cobelas y Nuria de Castro por sus aportaciones.

““ Leído en el anterior capítulo:

Aquello fue como un enorme descubrimiento ―pensé―


Emociones salvajes que crecen dentro de las personas y que
se comportan como sus “mascotas”, las personas como un
ecosistema,… Todo encajaba con mucha intuiciones que había
tenido pero que no era capaz de describir.

―Max, ¿y qué es lo que hace que las mascotas cobren tanta


vida? ―pregunté, para prolongar el hilo de su metáfora.

―Muchas cosas influyen, pero, principalmente, cada actor tiene


un momento de su vida en el cual le marca algún suceso ―dijo.
Ahora hablaba más despacio, como desde un lugar más
profundo― Esa persona se ve sometida a una situación para
la que no está preparada y que no puede masticar. Entonces se
despierta una emoción de fondo, como el miedo, el enfado o la
tristeza, que lo impregna todo.

El impacto de esa circunstancia es tan grande que esa emoción


se desborda, se sale de madre. Esa es “su mascota” que
tendrá durante una etapa de su vida, hasta que se deshace
de ella.

―¿Y cómo afecta eso al trabajo del actor? ―le pregunté.

41
Capítulo VIII - Cómo aprender de una deuda emocional

——Pues mira, por ejemplo ―me dijo, tuteándome por sorpresa y bajando
su tono como para hacerme una confidencia― hace poco trabajo en
la compañía una actriz, Eva, que sufrió una ruptura en la vida real ―
respondió― Se sintió enormemente enfadada pero no fue capaz de
manifestárselo a su ex, o al menos no consiguió hacerlo de la forma
adecuada. Ese enfado se le quedó impregnado. Es como si la emoción no
hubiera logrado evolucionar y se hubiera cristalizado, como si a esta chica le
quedara una deuda emocional.
——Una deuda emocional, entiendo… ―dije, mientras asentía lentamente.
——Y esa deuda emocional hizo que el enfado estuviera siempre presente en todo
lo que Eva hacía y decía, ―continuó― sea apareciendo, reprimiéndose o,
sencillamente, quedando latente como una tensión de fondo. Es como si esa
emoción fuera un animal. Eva no dominaba a su mascota, el enfado, sino
que ésta siempre andaba moviéndose en su interior. Esa mascota estaba
plenamente viva, independiente.
——Claro ―resalté― Le hacía daño precisamente por no asimilarla ¿Y eso era útil
para su trabajo como actriz?
——Sin duda ―respondió― Verás, Luis ―sorprendentemente, recordaba mi
nombre― yo no trabajo como los directores de teatro habituales. No pido al
actor que interprete un papel según las emociones que pensó el autor de la
obra. Eso para mí es ir contra natura.
——¿Qué quieres decir? ―pregunté, asombrado por el universo que Max me
estaba abriendo.
——Yo construyo la obra basándome en las emociones más vivas de cada actor
―respondió Max, poniéndose hacia delante para expresarse mejor. Una
luz comenzaba a centellear en sus ojos y una expresividad espléndida
se abría paso en sus gestos― Les ayudo a entrar en contacto con sus
propios sentimientos como si fueran mascotas, a dejarse influir por ellos,
a comprenderlos. Gracias a trabajar sobre el enfado en el caso de Eva, por
ejemplo, sus palabras vibran con un brillo auténtico y sus acciones fluyen
como si fuera una leona.
Max se quedó mirándome con una media sonrisa y después se echó hacia

42
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

atrás. Había terminado de hablar. Yo me quedé también mirándola unos


segundos. Me había quedado ensimismado con la claridad con que Max veía las
emociones, y sobre todo con la posibilidad de manejarlas para dar más vida a
sus obras.

——Imagino que esa chica llevaba ese enfado como emoción de fondo en su vida
real ―dije― Seguramente, se instaló en ella como la única forma de vivir su
vida. Tampoco en su día a día podía salir de esa emoción de fondo.
——Uhum… ―Max se quedó mirándome, un poco sorprendida por desviarme
a la vida no profesional de su actriz. Quise saber su opinión sobre esa
idea.
——Ese suceso traumático viene provocado por la ausencia de una habilidad
emocional ¿no cree? ―pregunté, inocentemente.
——¿Qué quiere decir? ―inquirió Max, un poco cortante.

““ ―Por ejemplo ―continué, con tono prudente― esa actriz


podría haber afrontado mejor su ruptura si hubiera aprendido
a “decir su opinión de forma asertiva”. El enfado normalmente
surge cuando no eres capaz de hacerlo. Quizá ella carecía
de esa capacidad. Esa situación supuso una prueba que no
fue capaz de superar. Como consecuencia, le quedó la deuda
emocional y su dolor correspondiente.

——¿Y…? ¡Continúe! ―siguió inquiriendo Max.


——A partir de esa ruptura, esta chica tuvo un enfado latente y dispuesto a
dispararse. La estrategia del enfado tomó el mando desde entonces. En caso
de tensión, Eva solo verá dos opciones: imponerse, dando rienda suelta al
enfado, o someterse, reprimiéndolo. Pasará lo mismo que en su trabajo con
usted en el teatro, pero en la vida ella estará indefensa. Cuando asoma un
conflicto, esa incapacidad de decir las cosas de forma asertiva, junto a la
deuda emocional de la ruptura crea un cóctel que le hace reaccionar de forma
irracional ―concluí.

43
Capítulo VIII - Cómo aprender de una deuda emocional

““ Resumiendo, la incapacidad ante situaciones difíciles se


debe a una deuda emocional que surgió por carecer de una
habilidad emocional ante una experiencia vital difícil, que
puede llegar a ser traumática:

Una experiencia vital difícil, como una ruptura, y más si es


traumática, deja una “deuda emocional“: se produce una
emoción aflictiva (miedo, enfado o tristeza) tan intensa que se
convierte en la emoción de fondo que tiñe una etapa de tu vida
(tu “mascota”).

Se genera porque la persona no había desarrollado su


habilidad emocional lo suficiente como para asumir esa
experiencia vital.

Ante nuevas situaciones en que se desencadene esa deuda


emocional, la persona reaccionará irracionalmente con esa
emoción latente de tristeza, miedo o enfado.

——Bueno ―dijo, mientras se dirigía hacia detrás del biombo para


cambiarse― No me entienda mal, Luis, pero tengo cosas que hacer ¿En qué
puedo ayudarle?
Mmm… me dio la sensación de que no le había sonado bien ¿Quizá le parecí
un poco soberbio? ¿Quizá la teoría le aburría? ¿O quizá le toqué alguna tecla
delicada? Me mantuve en silencio.

——Dígame ¿puedo ayudarle en algo? ―Dijo. No parecía que se hubiera


enfadado, sino más bien que había perdido interés… No sé qué sería
peor. Me la jugué con una pregunta que estaba rondándome la cabeza
desde hacía un rato.
——¿Qué es lo que le sucede al actor cuando paga la deuda emocional? ―dije,
con tono pausado, aunque con toda la rotundidad que fui capaz de reunir.
Sentí cómo Max acababa de ponerse el suéter en un tenso silencio. Después
salió del biombo y se quedó de pie junto a él. Me miró fijamente, como
escudriñándome. Se quedó absolutamente parada, con su escucha enfocada

44
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

abrumadoramente sobre mí.

——¿Qué quiere decir con eso? ―preguntó. Era como si aquella fiera estuviera
en el momento previo a abalanzarse sobre su presa. Noté cómo sus
sentidos estaban extrayendo una ingente cantidad de información,
incluido cómo me sentía y cuál era mi intención. Yo continué hablando.
Era lo único sensato que podía hacer.
——Cuando el enfado se repite continuamente, como cualquier otra emoción, es
porque la persona no ha aprendido a manejarlo ¿no? ―pregunté, tratando
de ser lo más claro posible.
——Sí, claro ―dijo Max. No se había movido. Me seguía mirando de forma serena
pero inquietante.

““ ―Entonces, ―dije, guardando la calma― me imagino


que si Eva, ensayo tras ensayo, va tomando contacto con esa
emoción salvaje del enfado, empezará a familiarizarse con
ella. Al “jugar” tantas veces con esa emoción, que usted llama
“mascota”, y de forma tan profunda, aprenderá a manejarla
¿no? Es decir, dejará de rehuirla y de verse bloqueada por el
enfado.

―Pues… Efectivamente, así es ―dijo, reflexiva, mientras


tomaba de nuevo asiento. El tema había ganado su
atención― Eva se está familiarizando con la emoción e incluso
noto que ya no es tan salvaje, lo que reduce la intensidad de su
actuación.

―Entonces, los ensayos son como un entrenamiento que


permiten a Eva aprender a manejar su enfado ―continué,
dejando al final unos segundos de silencio― …este
aprendizaje que sale de jugar con su emoción es un proceso
natural para lograr superarla, para que deje de ser tan salvaje.
―concluí.

——Ha dado usted en el clavo ―refrendó, reflexionando unos instantes―

45
Capítulo VIII - Cómo aprender de una deuda emocional

Y ese aprendizaje representa un peligro para la intensidad que necesita


Stardust. Si se domestican las emociones salvajes, no hay obra ―exclamó.
―Intuitivamente, ya veía que era mejor que ningún actor repitiera obra
conmigo.
——Ya imaginó ―respondí, aliviado.

—— Así que ésas son las cosas que está usted estudiando… ―dijo ella, asintiendo
levemente con la cabeza y mirándome, casi con una sonrisa.

““ La deuda emocional seguirá viva hasta que la persona


sea consciente de su forma de reaccionar a esas situaciones
y desarrolle la habilidad emocional que le faltaba (con un
proceso similar al de las 3 Cs que hemos explicado).

No es necesario para ello revisar su pasado, sino mirar


de frente a las emociones y pensamientos que se siguen
produciendo en el presente. Disciplinas como el coaching y la
programación neurolingüística se encargan de ello mediante
técnicas similares a la explicadas en los anteriores capítulos.

Una vez aflojada la tensión y llevando aquellas ideas de tanta importancia para
mi estudio, pensé que era el momento de dar por terminada la conversación.

——Si le parece bien ―dije, levantándome de la silla con un gesto amable―


puedo venir a hacerle una entrevista esta semana. Me comprometo a
compartir con usted los resultados de la investigación tal como se vayan
produciendo,
Max se había levantado casi al mismo tiempo que yo. A esas alturas ya me
resultaba natural sostener afablemente su mirada. Por otro lado, la felina ya
no se sentía amenazada ni aburrida. Habíamos sellado la alianza. Sonreímos
relajadamente.

——Muy bien, venga después de la función del sábado. Que tenga una noche
agradable ―y salió, dejándome solo en su camerino.
Cuando regresé a casa, revisé mis notas sobre un libro de Carl Jung. En “Las

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

relaciones entre el yo y el inconsciente” dice:

““ Mediante la vivencia de las fantasías, las funciones que


estaban inconscientes y en inferioridad se integran en la
conciencia; produciéndose efectos muy profundos en la actitud
consciente.

Era lo mismo que había hablado esa tarde con Max.

Habíamos compartido el proceso vital de producción y sanación de las


emociones claramente:

1. A veces, la forma en que vivimos una realidad es como un mapa


incompleto. Nos falta una pieza para reaccionar bien en esa situación...
Esa pieza representa nuestra vulnerabilidad, nuestro punto débil, nuestra
incapacidad emocional. Vamos avanzando en la vida hasta que un suceso
nos hace sufrir esa vulnerabilidad con todo su dramatismo.

2. Una situación traumática tiene su origen en una incapacidad


emocional. Lo he visto en muchas personas: una relación que se rompe
por no ser capaz de comunicarse bien, un ambiente de trabajo que se hace
insoportable por no saber decir que no, una adicción que se produce por
no ser capaz de disfrutar de otra manera, una persona que se somete a un
grupo de amigos por una baja auto-estima, otra que sufre una depresión
por ser incapaz de mostrar sus sentimientos, …

3. La forma en que Max obligaba a los actores a sumergirse en sus emociones


más duras tenía el sorprendente resultado de que acabaran jugando con
ellas (como unas mascotas). Max no se daba cuenta de que aquella actriz,
Eva, debido a este “entrenamiento”, acabaría aprendiendo a manejar el
enfado, su emoción salvaje.

De tanto jugar con sus “mascotas”, los actores podían acabar domesticándolas.
Esa era la razón de que ningún actor repitiera obra en Stardust. Posiblemente,
muchos integraban esas emociones salvajes y, por tanto, ¡Éstas dejaban de tener
vida propia!

47
Capítulo VIII - Cómo aprender de una deuda emocional

Teniendo en cuenta que la metodología de Max necesitaba que estas


emociones camparan a sus anchas en el interior del actor, lo que podría ser una
terapia magnífica era un problema para la intensidad de sus obras.

““ ¿En qué consiste domesticar una emoción?

Manejar el enfado de forma saludable significa no reaccionar


de forma desproporcionada ante una situación ni rehuir la
confrontación. En los momentos difíciles, Eva sabrá sentir el
enfado sin que éste la domine. Logra una estabilidad emocional
que envuelve el enfado y lo atempera.

Esto le permitirá mantener su determinación y defender su


posición sin dejar de respetar a la persona con la que está
hablando. Ya no será víctima de su enfado, sino que éste se
habrá convertido en una estrategia eficaz: ha alcanzado la
asertividad.

Este mismo entrenamiento es el que atañe a cualquier otra


emoción “difícil”: convierte el miedo en prudencia o la tristeza
en ternura, es decir, en cuidado de uno mismo y de los demás.

La emoción estará ya domesticada. deja de ser salvaje.

Las emociones no son malas ni buenas, solo requieren de


entrenamiento para que no nos superen y podamos utilizarla
de forma sana. Esto es la base más esencial de nuestra
inteligencia emocional.

Como se suele decir, habremos aprendido la lección que nos deparaba la


vida. Esa lección aprendida se convierte en una nueva habilidad emocional.

Nunca había imaginado ver todas estas ideas con tanta claridad como en
mis conversaciones con Max. Su forma de dirigir reunía toda esta sabiduría y la
convertía en arte. Mis descubrimientos no habían hecho más que empezar.

48
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

Capítulo IX

Las emociones solapadas


Un relato escrito por Daniel Álvarez Lamas
A pesar de la quimioterapia que me estaba dando en esa temporada, durante
dos semanas tuve varias conversaciones con Max Becker, la directora de teatro
de la compañía Stardust.

Me interesaba conocer a fondo el entrenamiento emocional que hacía con sus


actores. En particular, el caso de uno de sus actores más destacados, Francisco,
permitía comprender en la práctica el fenómenos de las emociones solapadas.

““ Le llamo solapamiento emocional cuando una emoción


intensa fue originada por otra emoción. Por ejemplo, alguien
puede sentir rabia y odio por el desprecio de una persona que
apreciaba. En muchos casos, la emoción que había inicialmente
no era odio, sino tristeza ante la pérdida de una amistad o
incluso culpa por pensar que hiciste algo mal. Estas serán las
emociones solapadas.

En esos casos, la tristeza es tan fuerte que, paras soportarla, inconscientemente


la tapamos con odio. Preferimos sentir la fuerza del odio y su insensibilidad en
vez de la indefensión que sufrimos con la tristeza. Para la sanación emocional
necesitaremos superar el odio e identificar la tristeza que había detrás, para
sanarla también.

Cuando deseamos resolverlo con una técnica de PNL, primero se utiliza la


conversación interna para aceptar y apaciguar el odio y, a continuación,
veremos que asoma la tristeza y haremos a su vez la conversación interior con
ella. Esta técnica la explicamos en el 4º fascículo.

Aquí transcribo la grabación de la entrevista a Max sobre ese caso de


emociones solapadas, para que puedas disfrutar de un ejemplo en estado puro.

49
Capítulo IX - Las emociones solapadas

——Cuéntame el caso de Francisco, Max. Estamos grabando – le dije.


——Muy bien Luis ―respondió, arrellanándose en su sillón y poniendo los brazos
sobre los reposabrazos.

TRANSCRIPCIÓN DE LA GRABACIÓN NÚMERO 14:

Francisco no había sacado las mejores notas en sus estudios de teatro. Nunca
fue un alumno destacado. Eso sí, tenía una vocación enorme. Desde que tenía
uso de razón no pensaba en otra cosa que en ser actor. Yo era la directora ideal
para él, pues no le exigía técnica ni método, sólo entrega. Y Francisco lo daba
todo.

No suelo repetir actores. De esa manera, me aseguro de que estrenan


emociones salvajes en cada obra. No quiero correr el riesgo de que sus

50
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

“mascotas”*, esas emociones salvajes, se domestiquen. Con Francisco hice una


excepción.

Ponía muchas veces a Francisco como ejemplo de lo que quería de los actores,
era mi favorito… pero lo que me sucedió con él me rompió los esquemas.
Reconozco que me superó.

Ya sabes que siempre adapto la obra desde el principio a las emociones de


los actores. Ellos vienen con una emoción salvaje por algo que les sucedió, y
comenzamos a jugar con esa mascota al crear la obra. El hilo de la obra y la
composición de las escenas se adaptan a que cada actor viva su emoción salvaje.
La ensamblamos de forma que esté en plena armonía con las emociones de los
demás actores. Eso crea una intensidad abrumadora.

Mascotas sueltas, sin domesticar, jugando entre ellas en el escenario. Es


formidable… El público no entiende cómo es posible que haya tanta vida en una
obra de teatro.

A menudo, las emociones salvajes mutan a lo largo de los ensayos y de las


representaciones. Muchas veces, el miedo se convierte en enfado o en tristeza.
Otras, la tristeza se convierte en enfado o viceversa. Cuando esto ocurre, hago
pequeños cambios que no inciden demasiado en la trama de la obra ni tampoco
en las escenas. De hecho, lo importante es mantener la intensidad, pues nuestro
público no espera un hilo demasiado estructurado.

En la anterior obra que habíamos realizado, Francisco había tenido una


emoción pura de rabia. Odiaba a la pareja que le había dejado hacía ya dos
años. No la perdonaba. Esto le daba una fuerza incontenible a su rabia cuando
la desataba. Esa mascota bullía por todos los rincones del interior de Francisco
e hizo un papel soberbio.

Pero para esta nueva función, aquella rabia se había convertido en tristeza. Lo
hablé con él, eso no me preocupaba.

——Es que, de tanto sacar mi rabia, ensayo tras ensayo, función tras función ―
me explicó Francisco― llegó un momento en que noté algo así como si mi

* Ya sabes que Max le llama “mascota” a la emoción latente más intensa de un actor.

51
Capítulo IX - Las emociones solapadas

“mascota”, esta emoción salvaje, se hiciera mayor y evolucionara desde la


rabia hasta convertirse en tristeza.
——¿Ah, sí? Pero, ¿cómo sientes esa tristeza? ―le pregunté.
——Ahora siento una pena enorme por haber perdido una relación en la
que había depositado todas mis esperanzas ―me contestó Francisco,
visiblemente conmovido― Recuerdo que esto fue lo primero que sentí
cuando me dijo que me dejaba ¿Qué sentido tiene la vida en soledad?
——Entiendo ―dije, expectante.
——Además, al deshacerse la rabia me volvió el arrepentimiento de no haberlo
dado todo en la relación. No le había demostrado a Rebeca todo lo que me
importaba por mi obsesión con el teatro. Ella me lo decía, pero quise tapar
todo esto con el odio y creer que ella tenía toda la culpa. Nunca más seré
capaz de confiar en nadie, ni en mí mismo ―me dijo, casi llorando.
Así que preparé el papel de Francisco en la obra desde esa tristeza. Le vi
actuar y me convenció. No había problema, pues seguía poseyendo una emoción
visceral, salvaje, y Francisco tenía una personalidad vehemente.

Y arrancamos con la nueva obra. En la primera función, Francisco estuvo de


nuevo brillante. El público se quedaba como hipnotizado cada vez que aparecía
en escena. Estuvo realmente poderoso e incluso ayudó a la intensidad de sus
compañeros. Fue una función sublime. Volví a respirar con alivio.

Pero las sorpresas no habían acabado. Sin aviso, en la segunda función,


Francisco se desinfló completamente. No daba crédito. Parecía que simulaba
la emoción. Hubo momentos de murmullo del público en sus escenas. Lo paso
muy mal… y yo también. ¿Qué le pasaba?

Durante los ensayos siguientes, provoqué a Francisco como siempre hacía


para que su mascota saliera libre. El se entregaba igual que siempre, pero la
emoción salvaje no aparecía. Era como si se hubiera quedado vacío.

En un ensayo exploté:

——¿Pero qué te pasa, Francisco? ―le espeté, harta de que fingiera la emoción
sin sentirla de verdad― Quiero que seas sincero. No podemos continuar así.

52
VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

——No lo entiendo, Max. Busco la emoción pero no la encuentro. No hay nada


salvaje en mi interior. De hecho, me parece que no hay nada ―me respondió.
Decidí llevarle a mi camerino para hablar con plena libertad.

——¿Y tú cómo te encuentras, Francisco? ¿Hay algo que te preocupe? ¿Algo que te
descentre? ―le pregunté, para no sentirme como una jefa insensible. No
te niego que, por otro lado, quería saber si había alguna otra dificultad en
su vida que pudiera generarle una nueva emoción salvaje.
——Me encuentro bien, Max. Nada nuevo… ―pero noté una duda en su voz.
——Te he dicho que seas sincero, Francisco ―le dije― Si no, hemos acabado.
——He estado pensando que quizá haya algo que está afectando.
——¿De qué se trata?

““ ―Lo de Rebeca. Nuestra ruptura que me consumía…


―me respondió, mirando hacia abajo― El otro día hablé
con ella. Hablamos un rato. Ambos teníamos ganas de vernos
y de hablar serenamente. Le pedí perdón y ella a mí. No hay
posibilidad de recuperar la relación entre nosotros, pero
tampoco ningún resentimiento. Creo que he aceptado lo que
sucedió… y que he aprendido la lección.

—— ¿Qué quieres decir? ―Le pregunté, impaciente.


——Esta última temporada me estoy sintiendo en paz. He comprendido que estar
sólo tampoco es tan malo ―me dijo. Seguía mirando hacia abajo, como
hablando para sí mismo.
—— ¿Y cómo así, de repente? ―repuse, ya más calmada.
——Verás Max, ―dijo, sus palabras se deslizaban como si pensara en alto―
algo pasó en uno de los ensayos poco antes de la segunda función. No sé si
recuerdas aquella tarde que lloré de aquella forma tan desconsolada…
——Sí, lo recuerdo ―respondí, casi imperceptiblemente para no romper su
trance.
——Sentí que me rompía por dentro ―prosiguió― Me pareció que había tocado

53
Capítulo IX - Las emociones solapadas

fondo. Sentía la tristeza de un modo más desgarrador que nunca. Aún más,
sentía que a la tristeza se le unía la rabia que había sentido antes e incluso el
miedo que había por debajo de toda esa situación.
——Mi interior ―continuó― se llenó de una negrura que se convirtió en un
ruido insoportable, parecía que iba a volverme loco… Y entonces ―continuó,
tras una pausa― después de que todos los demonios pasaran dándome
pisotones, se hizo un enorme silencio. De camino para casa sentí una paz
absoluta. Una liberación sin precedentes por haber dejado salir todas
aquellas emociones… Y haberlas asumido. Era como limpiar algo que me
oprimió durante años.
—— ¿Y por qué no me dijiste nada? ―le pregunté. Noté que lo hacía con un
tono inquisidor. No me podía creer que me lo hubiera ocultado ¿cómo iba
a actuar bien? ¡imposible!
——Pe-pero, Max. En realidad, ha sido maravilloso haberme recuperado. Ya no me
atormenta la relación ―me dijo, con mirada de cordero degollado.
——Estoy decepcionada, Francisco. Mañana no vuelvas. Estás despedido ―le dije,
sin más.
Francisco era una persona tenaz y volvió al día siguiente. Como se dio cuenta
de que no hablaría con él, me envió un mensaje por medio de un compañero. Mi
respuesta fue la misma: no volvería a actuar en nuestra compañía.

Yo sabía que trabajar en Stardust lo era todo para él, pero no iba a estropear
una obra por eso. Era una norma que todos los actores conocían: sin emoción
salvaje no hay obra. Aunque había echado ya a muchos actores, lo de Francisco
era distinto. Teníamos una relación especial. Nos apreciábamos mucho… y
dependía mucho de mi opinión.

Pensé que la ruptura con Stardust iba a ser dramática para Francisco. Pensé
que no saldría de casa sumido en la depresión o que destrozaría sus muebles
con la ira que tantas veces le vi sacar… Pero nada de eso pasó. La dependencia
que sentía ya no le condicionaba.

Su técnica no era tan depurada como para ser un gran actor, pero había

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados

desarrollado un carisma especial. Francisco se dedica ahora a hacer anuncios de


televisión… y, hasta donde conozco, parece que es feliz.

Yo siento un poco de culpa por haber sido tan insensible al despedirlo, la


verdad.

FIN DE LA GRABACIÓN

Después de contarme algo tan íntimo y profundo, no sabía qué decir.

——Entiendo perfectamente cómo te sientes, Max ―le dije, de corazón― Él sabía


las normas. No tenías otra opción que seguirlas… Superar aquella relación
que le atormentaba, pagar aquella deuda emocional, le llevó a tener que
abandonar su sueño. Menuda paradoja.
Sanar aquella relación que le atormentaba, depurando todas las emociones
solapadas, le permitió a Francisco desarrollar la habilidad de no depender de los
demás, lo que le permitió abandonar la compañía Stardust y a Max, las dos cosas
en torno a las que giraba su vida.

—— Esto es lo que pasa en la vida real ¿verdad? ―preguntó.


——Y tanto. Las emociones cristalizan y te bloquean cuando no les miras a la
cara. En tu compañía haces algo muy parecido a lo que hacía Fritz Perls en su
Terapia Gestalt ―continué― Provocaba a sus pacientes para que vivieran la
emoción que se escondía detrás de sus situaciones traumáticas. Eso les sanaba.
—— ¿Y eso es lo que les sucede a los actores al sentir tan intensamente sus
emociones? ―me preguntó inclinándose hacia delante, con clara
curiosidad.
——Claro ―respondí― Fritz Perls descubrió esto trabajando con directores de
teatro… ¡Pero tú estás provocando que este proceso sucediera en los propios
actores al dejar sueltas sus emociones salvajes! ―exclamé, entusiasmado―
¡Tu metodología teatral provoca una terapia en todos los actores!
——Debo confesar ―respondió Max, casi con humor― que lo único que me
importaba de Francisco era su mascota. Me decepcionó cuando no “trajo”

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Capítulo IX - Las emociones solapadas

ninguna emoción salvaje al ensayo.


—— Y te quedaste sin tu actor favorito por culpa de que se sanara
emocionalmente ―repuse, mirándola unos segundos.
——Ni más ni menos ―respondió, mirándome también con la misma cara
divertida― Por una parte, me alegro de que sea feliz, no creas.
——Tú le ayudaste. Cada emoción tiene un mensaje y cuando la miras a la cara lo
descubres ―reflexioné― La emoción primero se hace notar en tu cuerpo e
incluso te golpea para que le hagas caso, pero cuando la escuchas y asumes
su mensaje en la mente y en el corazón, deja de ser necesaria y se va.
—— Como tu enfermedad, ¿no? ―me espetó.
——Y tú, ¿cómo lo sabes? ―pregunté, tras unos segundos de recuperación.
Casi me alegré de que lo supiera.
——En Santiago nos conocemos todos ―me dijo, sonriendo. La veía preocupada
por mí.
——Aún sigo explorándome ―le respondí― Hay tema. Estoy dándome cuenta
de que estaba muy lejos de la paz interior. Había dejado atrás las cosas
de la vida que eran importantes para mí. Como si no existieran y solo me
importaran mis investigaciones.
——Bueno, Max. Tengo que irme ―dije, sonriendo ante el respetuoso silencio
de Max.
——¿Nos veremos de nuevo? ―preguntó Max, mientras nos levantábamos.
——¿Quién sabe? Santiago es pequeño ―respondí.
——Pero tú vives en Lugo ―dijo, riéndose. Le sonreí también abiertamente
mientras abría la puerta.
——Hasta pronto, Max. Muchas gracias por todo ―me despedí, mientras nos
dábamos la mano con ternura.

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VIDA SALVAJE DE LAS EMOCIONES I - Emociones y estados


Le llamo solapamiento emocional
cuando una emoción intensa fue
originada por otra emoción. Por
ejemplo, alguien puede sentir rabia y
odio por el desprecio de una persona
que apreciaba.

En muchos casos, la emoción que había


inicialmente no era odio, sino tristeza
ante la pérdida de una amistad o
incluso culpa por pensar que hiciste
algo mal.

Estas serán las emociones solapadas.

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Daniel Álvarez Lamas
Fundador de Instituto Ben Pensante y
Trainer oficial de ICC en España. Después
de una exitosa trayectoria como directivo
en el BBVA, decide dar un giro y dedicarse al
desarrollo de personas.

Coach internacional, Master Practitioner


en PNL y Certificado en Developmental
Assessment. Coach de directivos y consultor
de organización empresarial, trabajando
para empresas como Unilever, Repsol y
Finsa, entre otras. Editor del Observatorio
Europeo del Coaching.

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