COMUNICACIONES
Hombre, comunidad y humanismo’
es fr Eresfo Mayz Vallenilla
Es muy probable que quien observe la secuencia de los
tres conceptos que exhibe el titulo de esta conferencia... de
inmediato infiera que esa trilogia forma un grupo, conjunio o
totalidad. Ello es perfectamente comprensible, Pero antes de llegar
a discernir cul es o puede ser el nexo o conexién que posibilita
aquello... quisiéramos comenzar por definir. aunque sea muy
brevemenie, el sentido en que tomamos el término Aambre —
colocado en primer lugar, sin duda alguna, por su condicién de
primordial o basico—a fin que se vea. desde el propio comienzo, el
por qué o raz6n de la mencionada conjuncion.
Digamos ante todo -si se quiere en tono apotegmatico- que
el hombre es el anico, entre todos los entes del universo, que tiene
la extrafia y excepcional condicion de ser capaz de preguntarse
por si mismo. Esa condicidén se trasunta y revela en la inevitable
pregunta —que puede surgir en cualquier momento de su vida—
resumida en tres palabras: “équién soy yo?"
a
) Nota: Conferencia leida, en Ja jornada inagural del V Congreso de Sociologia
y Antropologia, Caracas, diciembre 1997.
? Dr. en Filosofia, Rector fundador de la Universidad Sim6n Bolivar:—LOGOr
Tal pregunta puede tener muy distintos sveles: elementales,
reflexivos, trascendentales. Muy diferentes ortentaciones:
cientificas, filos6ficas, religiosas, juridicas, sociologicas, Y, por
ultimo, muy diversos propdsifos. introspectivos, dubtitativos,
desiderativos, etc. Todos ellos, en conjunto, configuran el Ambito
de una interrogacion.., en la que se pone de manifiesto (como
segunda y complementaria caracteristica de la ya anotada en
primer término)} que aquello que impulsa y dinamiza al preguntar
del hombre por si mismo es el facturn de que este hombre es el
iimico ser del untverso que tiene conciencia de no saber con certeza,
plena y absoluta, quién es él.,, asumiendo, eo ipso, la finitud y
menesterosidad de su propiosaber y preguntar,
Distintas, diversas, multiples y heterogéneas -al igual que
en el caso del preguntar- son las respuestas que, en el curso de la
historia, se ha dado el hombre a si mismo para responderse lo
que su propio interrogar le exige a su cuestionante € inquisitiva
canciencia.
Testimonio de ello lo encontramos, incluso, en las palabras
del Antiguo Testamento -y, mas precisamente dicho, en el Libro
del Génesis—donde queda expresado que el hombre fue creado “a
imagen y semejanza de Dios’, aludiéndose con esto a su origen
divino y, en consecuencia, a su naturaleza en cierta forma conectada
con la de su fuente originante a través de su alma.
A partir de semejante nexo -privilegiada el Anima o alma
como asiento de sus energias racionales- el hombre se define ya
entre los griegos, con palabras de Aristoteles, como “e/ tinico animal
que posee razon” (caéov Adyoy exov), valga decir, como “animal
racional” (¢aiov Aoyix6v), ala vez que, en tanto la Poliso Estadoes
¢l ambito donde, mediante el ejercicio de las virtudes ractonales,
puede y debe el hombre alcanzar una convivencia justa y racional
148Ernesto Mayz Vallenilla
con otros hombres, la primera definici6n se complementa
denominandolo ‘animal politico”(cwéav noktxev)
Desde aqui se derivaria luego -siglos mas tarde~la célebre
yo menos famosa definicion cartesiana, En ella, acentuandose
desproporcionadamente el paralelismo del hombre con las casas
(res, rei), aunque sin dejar de destacar siempre la preeminencia
de su racionalidad, Wego Descartes a identificar aquél con una
“cosa pensanie™ (res cogitans),.. cuya actividad, como tal, le era
atribuida a un enfendimientao espiritu... en tanto que asiento y
hontanar de la ya mencionada racionalidad”
A partir de las definiciones de Aristételes y Descartes —
siguiendo el mismo itinerario— Kant designa al hombre como un
“ser racional”(“Vernunftwesen’).... y, desde tal genealogia, como
especies que parecieran brotar de un comin género, se espigan
las respectivas definiciones de Bergson, Cassirer y Huizinga al
caracterizarlo como “homo faber", “animal simbdélico"u “homo
dudens”, aludiendo en todo caso a su inteligencia practica-racional
para fabricar objetos artificiales, utilizar el lenguaje para sustituir
Jarealidad, o recurrir al juego para ordenar transfiguradamente
el mundo.
En cualquier caso, semejante condicién y estatura
demiurgica del hombre habia sido ya entrevista por los priegos,
desde los primeros tiempos, y no en balde el viejo Protagoras decia
que aquél encarnaba ‘Ya medida de todas Jas cosas” (navtov
‘on|Watov)... sentencia vertida y transformada por Scoto Erigena,
en el medioevo, al calificarlo coma fibrica de todas las criaturas”
éPero qué de comim hay en todas estas sabias y sugerentes.
sentencias... que pretenden revelar y esclarecer Jo que el hombre
es, puede o debe ser?. Lo que en ellas hay de afin es que todas, sin
* Cf, Politica, 1, 2, 1253 a 9.
fot. Med. Metafisicas, 1.
De divis nat.”, It, 37
149—LOGOI
‘excepcién, son definiciones... lo cual -si se piensa a fondo- nos
conduce a una abismal conclusién. En efecto: eso que lamamos
4rombre-sea cual fuere el contenido de lo que acerca del mismo
se exprese- es sélo una definicidn... y, como tal, un productoo
resultado humano, O dicho de otra forma: el hombre es una
creacién del hombre, una #echuray obrasuya, un constructode
‘su propia racionalidad.
Cuando el hombre se pregunta “éguién soy yo?"... la que
responde esta pregunta es su razén... y es tal razén
(correspondiente a su inferrogar) la que le otorga el ambito donde
el hombre objetiva (a través de una definicién) su propio e histérica
ser.
El ser del hombre es, por esto mismo, un ser-histérico, en
constante e inexorable devenir... que se va haciendo y
construyendo, a cada instante, por obra del propio hombre, como
producto y resultado de sus suefios, de sus proyectos y concretas
acciones.... gracias al arbitrio y uso de su indestructible ¢
irreprimible Jibertad.
éPero no hay, entonces, nada que emparente, conecte o
unifique los diversos suefios, las distintas perspectivas, los
heterogéneos proyectos que pueden surgir y derivarse de las
miltiples respuestas que el hombre logre darse acerca de su ser?.
He aqui que nos aproximamos a un punto crucial de esta
canferencia... cuyo problematico fondo deseamos exponer sin
titubeos. En efecto: si el hombre (como al comienzo lo expresamos)
se pregunta a si mismo ‘dqui/én soy yo?"... ya semejante
pregunta (incluso si se entiende bien la cartesiana) se halla
tmplicita una respuesta... pues, sea cual fuere el contenido o sentido
de ésta, tal sentido o contenido se referira siempre al hombre comoErnesto Mayz Vallenilla:
un guien-—valga decir, a una persona, no a una cosa~.... que, como
tal persana, representa un fin en sidotado de dignidad'y merecedor
de respeto.,..lo cual impone, como una consecuencia, que el mismo
no pueda ser utilizado 0 usado como un simple medio o
dastrumento para el logro de intereses mediatos 0 inmediatos, sin
que ello signifique, sencillamente, el irrespefo de su propia
dignidad,
oPero qgu/én es ese quién, que no es cosa ni dustrumento
(ni puede o debe ser utilizado como un medio) para lograr fines
que contrarien la dignidady el respeto que al mismo se deben?
éAcaso una instancia solipsista y vacia, un sujeto aislaco y solitario,
autarquico y autosuficiente como una ménada, cerrada sobre si
misma? dAcaso una “cosa pensante’ que sola yensimismada es
capaz de crear su propio mundo... pues en si tiene todo lo que le
hace falta para existir y cumplir los cometidos de su vida?.
Tal seria una absurda y falsa construccién intelectual -por
no decir una falsa hipérbole racionalista- erigida sobre la
abstraccién y falsificacion de los auténticos y raigales datos que
proporciona la genuina existencia del hombre... si ella se contempla
yregistra desprejuiciadamente,
Existires, efectivamente, co-exishr, con-viviry compartir
con otros la peripecia vital, los desafios, los riesgos y tareas que
nos pone por delante el hecho de nacer de un mundo que ya, de
entrada, no es sélo nuestro... sino hechura de otros, porque es
producto de una historia que esos ofros han creado y que ya
encontramos hecha.... cuyo curso, por lo demas, no podemos.
aspirar a dirigir exclusivamente solos, sino con la ayuda de otros
que en el mundo hallemos y con quienes debemos forzosamente
compartir él curso de nuestra propia peripecia vital.
O.expresado en forma taxativa: ese guién que somos... no
es un sujeto aislado y solitario, sino que forma parte de nosotros y
depende de una tostredad, hist6rica y facticamente determinada,
151— LOGOT
en la cual se inscriben nuestros ideales, aspiraciones y proyectos,
nuestros posibles actos, nuestros designios y destinos.
Esa nostredad es la que posibilita y ala vez encarna lo que
hemos llamado una comunidad. Esa comunidad es como una
morada, anénima y comin, donde la co-presencia de los otros
nos acompafia, consciente o inconscientemente, voluntaria o
inyoluntariamente, tacita o expresamente, a lo largo de la
cotidianidad, desde el momento en que al mundoingresamos.
Ahora bien: esos ofros que coexisten conmigo en el masotros
constituyente de la comunidad, son semejantes a mi, lejanos 0
préximas, aunque no extratios, Por el contrario, perteneciendo a
un nasofros del cual también mi quién forma parte. a esos otros
los comprendo y trato como jguales, parecidos y semejantes a
mi, valga decir, dotados de los mismos rasgos y caracteristicas
que hacen demi youn gu/én... yno una simple cosao instrumento.
La semejanza emerge, en tal forma, de aquella nostredad.
La conctencia genérica del hombre- gracias a la cual el otro es
Para él un semejante(no un extrario) que comparte su condicién
humana- tiene asi su fundamento en aquella comin nostredad
como estructura fundamental de la subjetividad, Desde ella y por
ella el hombre se nota y experimenta como miembro de una
comunidad de hombres, en la cual conyive y coexiste con los otros,
en cuanto semejantes,
Esa comunidad (xoivwvic) -cuyas raices ontogenéticas
vernos ahora brotar de la aostredad-gesta y urde sus modos de
ser (tales como son el participar, el tomar parte, el tener algo en
commun con otros, cuyas riquisimas variedades recogia el verbo
Briego kowovéw) a partir del communicar, dar a conocer y hacer
saber a Jos otros (xo1vow — a) mensajes, noticias, hechos gestas
© acontecimientos, que ocurren y forman parte del mundo en
connin donde se vive y habita.
"szErnesto Mayz Valientila
El comunicar, por eso, es el eje y sustentaculo del mundo...
y el hombre, como tal, es primordial y raigalmente un ser-
comunicante y comunicado \ homo communicans), que vive en
comunidry comunidadcon sus semejantes.... aunque tal conmumdr
y comunidad no siempre sean estables o permanentes.... ni menos
fraternales o amorosas.
Pero incluso en casos de hostilidad y conflicto... el orrosigue
siendo para el hombre un semejante.... y la conciencia genérica
que sostiene sus deteriorados vinculos comunitarios -como
habitante de un mundo en comian-no se extingue ni desaparece
por completo. Al contrario, a través de la hostilidad y el
enfrentamiento con los otros, suscitado por el odio, el hombre
llega a veces a experimentar la atematica ¢ imborrable proximidad
de sus propios enemigos... como agentes amenazantes del comin
mundo en disputa,
Pero tampoco el mundo es una instancia estatica, fija o
invariable. Como hechura que es -producida y canstrulda por las
estas y proyectos del hombre- su perfil y finalidades, sus moradas
© instituciones, sus fronteras y topografia existencial son
constructos que el hombre disefia de acuerdo con sus necesidades
y las posibilidades que le confieren los instrumentos de su
racionalidad en un determinado momento de la historia.
Vivimos hoy, en tal sentido, en un mundo globalizado,
disefiado y construido primordialmente por los medios ¢
instrumentos tecnocomunicacionales, gracias a cuyo omnipotente
imperio el espacio y el tiempo han sido funcionalizados o
evaporados como sustentaculos de todas las Instituciones
humanas, sea cual fuere su indole peculiar o su ubicacién
geografica.
153—LOGOI
Pero asi como aquella evaporacién funcional y
@lobalizadora ha creado éptimas condiciones para lograr la
cercania y aproximacién del hombre con el hombre —propiciando
Ja patencia de su semejanza y lo genérico de su condici6n-al propio
tiempo efjerce un paraddjico efecto al exaltar el quantum y la
dimensién de los poderes que intentan el dominio del hombre por
el hombre... a través de un sistema supersimbdlico de la economia
y las finanzas mundiales,,. respaldado por un coetaneo y paralelo
poder militar.
Todo ello trae como consecuencia que la auténtica condicién
humana del hombre pierda inexorablemente sus genuinos
contenidos y rasgos.., viéndose sustituida por la de un impersonal
yabstracto wii/o instrumento, carente de identidad y autonomia,
que funciona de acuerdo a las normas y fines que le impone el
sistema tecnoeconémica donde se halle inserto... dependiente, a
su vez, de los concomitantes contenidos axialégicos y etholégicos
que trasmiten y difunden, sin pausa, los paralelos medios
tecnocomunicacionales al servicio de los poderes dominantes.
éQué raices, significado y sentido, puede tener la
comunidad (Kowavic) en semejante contexto? éCémo interpretar,
dentro de ella, lo que hemos denominado la nastredad? éQuiénes
son los otros que la intepran y conforman? éEn qué radica yse
manifiesta su verdadera condicién Humana como miembros de
ella? éSigue en la misma prevaleciendo el hombre como un
verdadero prdjimo y semejante... 0 aquella condicién queda
transformada, paralelamente, en una simple abstraccién también
supersimbélica? JEs el hombre un simple signoo una cifra? éQué
destino y porvenir puede tener el Aumamismo, como tal, en funcién
de estos parametros?.
14Ernesta Maya Villenilta
Disimiles y contradictorias son y han sido, a lo largo de la
historia, las diversas y multiples significaciones que se le han dado
al término Aumanismo. Seria interminable e infructuosa tarea
pretender siquiera esbozar las variadas y contrapuestas posiciones
doctrinarias que inficionan el término a fin de exponer lo positivo
o negativo que, en relaci6n al tempo en que vivimos, ofrecen
aquéllas para una labor hermenéutica de aproximactén o sintesis..,
guiada realmente por la sindéresis y la amplitud tnterpretativas.
Pero no sera esa nuestra intencion, Lo que si pretendemos
-sin ignorar los riesgos que implica- es condensar, a partir de lo
ya brevemente esbozado, el sentido 0 significado de un auténtica
Aumanismo comunitario y politico, que afincandose en las bases
suministradas par las tesis sostenidas, perfile yresuma una utopia
facuble... consciente de sus propios limites.
Nuestras afirmaciones fueron las siguientes:
1°) Que el hombre es el tinico, entre todos los seres del universo,
que tiene la extrafia y excepcional condiciénde ser capaz de
preguntarse por si mismo;
2°) Que, al propio tempo, es también el vinico que tiene
conciencia de no saber con certeza, plena y absoluta, quien es él.
Io cual, dialécticamente, le proporciona la certeza de la finitud y
menesterosidad de su propio preguntar y saber; y
3°) Por tiltimo: queal preguntarse ‘“¢quién sayyo?" esa pregunta le
revela, de antemano, que semejante quién es parte integrante de
una nostredad convivenctal - valga decir, de una comunidad-
cuyo significado y sentidose halla hoy gravemente cuestionado..
aunque no destruido ni exento de posibilidades futuras.
De aqui -sin que ignoremos la dificil situacién planteada~los
calificatives de comunitarioy polfticoque le hemos dado, por razones
155—LOGOor
de principio, a semejante Aumanismo.., el cual (por estas mismas
Trazones) debemos taxativamente diferenciar tanto de cualquier
humanismo de corte y direccién indfvidualista... como de todo
colectivismo 0 Aumanismo colectivista donde se pretenda disolver,
obnubilar 0 ignorar la insobornable y singular dignidad que merece
la quiendad de todo hombre... como indiscutible e indestructible
testimonio de su ser personaly de su raigal vocacién y condicién
comunitaria.
En efecto: stendo la comunidad, en tanto que morada
convivencial de la nostredad, el centro y eje rector desde el que se
fraguan los proyectos presididos por un Aumamismo comunitario La
politico... ha de ser también la dimensién de lo estrictamente social —
impuesta por aquel Aumanismo sobre el quehacer y conducta del
hombre- desde donde debe disefiarse e interpretarse la proyecci6n.
realizacién y desarrollo de tales acciones y tareas, en tanto que
expresiones concretas de su ser politico-comumitario y de la
nostredad que lo acompana indisolublemente.
Entre aquellas acciones, quehaceres 0 tareas (sélo a modo
de simples ejemplos ilustrativos) destacaremos tres de las mas
importantes y primordiales en relaci6n al propio existir o consistir
del hombre, a saber: las del éraba/o; las relativas a la propiedad (en
cuanto a posesién y dominio de los bienes producidos por ese trabajo},
y. por ultimo, las de la /iber‘ad, como manifestaciones del
comportamiento comunitario del hombre al actuar como miembro
de un nosotros.
VI
Frentea la concepcidn individualista y capitalista del trabajo
-en la cual ese trabajo se concibe como una simple actividad
productora de riquezas, donde todos los hombres deben
explotarse mutuamente, strviéndose unos de otros como si fuesen
simples nstrumentos 0 “tiles que se emplean ymanejan
156Ernesta Mayz Vallentila
caleuladamente sélo para la obtencién de un lucro- es preciso
destacar que la actividad productiva y comunitarista del trabajo
puede y debe concebirse como un quehacer o tarea capaz de
generar una genuina sol/daridad entre sus copartictpantes, plena
de trascendencia y gratificacién humana, st es que tal actividad se
proyecta y realiza bajo la égida de una conciencta comunitaria—
valga decir, dentro del espectro de un ciimulo de necesidades
compartidas que broten desde una auténtica nastredad-... siendo
por ello orientada a satisfacer verdaderas necesidades sociales
lya sean econémicas, Politicas o humanas) de la comunidad en
cuanto tal,
El crabajo, de esta manera, tiene y adquiere una verdadera
dimensién social, cooperativa y participativa, cuya finalidad debe
ser la realizacién de una obra comun y solidaria, donde el sentido
de la colaboracion, cooperaci6n, y participacién testimanien la
coexistencia de los hombres como semejantes y prdéjimos,
empefiados en alcanzar el fruto de bienes comunes y/o
comunitarios .
La propiedad, asimismo, en lugar de ser el fruto impersonal
y anénimo producido por un capj/tal abstracto -cuyo actor
Productivo es un paralelo y también anénimo y despersonalizado
trabayjo- debe ser el resultado de un esfuerzo mancomunado, hecho
por una comunidad de personas que, inspiradas por metas
trasindividuales, reanan sus fuerzas de trabajo para producir y
lograr bfenes comunes que les copertenezcan, alos cuales puedan
asignar igualmente una funcion soctal/y comuntiaria que se refleje
en el compartido bienestar de todos los miembros de la comunidad.
La propiedad se transforma entonces en un condominioy
Ja condicién de sus cohabitanfes es la de ser copropietarios de
dienes comunesy compartidos, tales como los que se originan en
las cooperativas, asociaclones comunitarias y otros grupos
“Para mas detalles, eft., 6) sueto del futuro, “Técnica y Humanismo", pag.
116 y ss.
187—LOGOI
organizados, con la expresa intencién o finalidad de alcanzar un
beneficio no sélo individual, sino transpersonal y compartible. Esto
quiere decir que los verdaderos posesoreso duefiosde tales bienes
no son simplemente los individuos, autarquicos y aislados, sino
ja comunidad de todos los cohabitantes 0 copropietarios... en tanto
que actores o agentes de un proyecto de vida y coexistencia regido
por la solidaridad”
Para la realizacién del trabajo comunitario-y, por ende,
para regular la distribucién y disfrute de los bienes comunes
producidos- debe existir, asimismo, un orden normativo que
el testimonio y la expresién de aquella solidaridad.... como suelo o
fundamento de la justicia social y comunitaria. Este sistema
normativo debe garantizar un d4mbito de libertad que permita el
normal desarrollo de la convivencia y el acrecentamiento del
espiritu comunitario mediante una progresiva humanizacién del
hombre presidida por la solidaridad’y la equidad en tanto que
valores arraigados en la nostredad.
Ahora bien: en contra de semejante concepcién de la
Jibertad se enfrentan dos connotaciones 0 conceptos de ella que,
por igual, niegan su posibilidad de realizacién y, ala par, potencian
las formas de alienacion que hemos rechazado en el régimen de
la propiedad del trabajo capitalista.
En efecto: la primera de estas connotaciones ¢s aquella
que concibe la Jibertad cual una espontaneidad absoluta... tal como
si el sndividuo pudiera hacer todo lo que desee y pretenda gracias
aun ilimitado poder que reposa sélo en é] mismo; mientras la
segunda connotaci6n, por el contrario, lo condena a hacer
tnicamente lo que el impersonal régimen y poder del Estadole
indique como una necesidad absoluta... despojandolo ecolpsode
toda iniciativa personal al condenario a realizar, incluso, trabajos
no deseados y de forzoso cumplimiento.
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