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2 El Misterio de Dios en La Sagrada Escritura

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El misterio

de Dios en
la Sagrada
Escritura
El Dios único y trascedente en
el Antiguo Testamento
La doctrina cristiana sobre Dios tiene una larga
historia, porque tiene sus raíces en las enseñanzas
del Antiguo Testamento. De hecho, cuando Jesús
habla de Dios y de su Padre, se está refiriendo al
Dios de su pueblo, es decir al Dios en el cual Israel
cree e Israel adora: El Dios de Abraham, de Isaac y
Jacob (Mt 22,32).
Se trata de un ser personal, que no es un
descubrimiento humano, sino que él ha venido al
encuentro del hombre y le ha hablado a Israel
revelando su voluntad y manifestando sus
designios.
De Abraham a San Pablo, pasando por Moisés y los
profetas, el Dios del que habla la Biblia es Aquel
que llamó a los profetas para constituir un pueblo
elegido y porque puede realizar esta elección en el
Singularidad de la doctrina
veterotestamentaria entorno a Dios
Entre todos los pueblos de la tierra, Israel se presenta con una personalidad única y singular
en la cuestión sobre Dios, hasta el punto de afirmar que aquello que da fuerza y unidad al A.T.
es la afirmación de la soberanía de Dios.

Dios está por encima de todas las cosas y acontecimientos y es por excelencia el creador de
toda la creación, todo esto subsiste por voluntad de Dios; al mismo tiempo este Dios es un ser
universalmente cercano sin que haya disminución de su trascendencia.

Por ello el A.T. se presenta en cada momento como revelatio in fieri, como una revelación
progresiva en la que Dios cumple su voluntad y cumpliéndola se da a conocer Él mismo.

Así la Alianza constituye el hecho central de la reflexión veterotestamentaria, esta es una


promesa que incluyen algunas exigencias éticas y una fe que implica confianza en Él como
fuerza providente y Señor de la historia.
Dios nunca manda
una prueba inútil
La revelación progresiva que Dios hace de sí mismo
En la época
pérsica se abre
La doctrina
la quinta etapa,
bíblica sobre
resalta en ella la
Dios se va
reflexión
desarrollando a
sapiencial sobre
partir de
Se considera la Yahvé, sobre su
narraciones de la
segunda etapa existencia y su
actuar divino; En la tercera
el periodo de la providencia. En
más que etapa la acción El cuarto
estabilidad de este periodo la
describirlo de Yahvé, Dios periodo tiene
Israel en Canaán, teología de Dios
(porque Dios de Israel, se como vértice los
Una primera es la etapa se encuentra en
está sobre relaciona oráculos
etapa pertenece religiosa de la pleno desarrollo,
cualquier estrechamente proféticos, que
a las tribus alianza de destacan los
descripción e con una subrayan la fe
nómadas, en las Yahvé con su libros de Job,
imagen) la Biblia institución en un Dios único
cuales Dios pueblo; mientras Eclesiastés, lo
narra su política: El reino y trascendente,
acompaña a los el Dios de los Salmos; se eleva
intervención en de Judá y la potente y lleno
patriarcas como padres era la voz de la
la historia y los dinastía de misericordia.
su protector y el innombrable, el apocalíptica con
atributos divinos davídica. Las Se tratan de
defensor del Dios que la preocupación
que acompañan profecías oráculos de los
clan. establece la de reconciliar la
esta actividad. mesiánicas son libros de Amos,
alianza en el fe en el actuar
La revelación una buena Jeremías,
Sinaí tiene un divino con el real
que Dios hace demostración de Ezequiel e Isaías.
nombre: Él es sufrimiento del
de sí mismo esta unión.
Aquel que es (Es pueblo, uniendo
tiene un
3,14). la providencia de
carácter
Dios, su bondad
progresivo a la
y justicia a la
par de la
existencia del
historia de la
mal que padecen
salvación.
incluso los
inocentes.
Los nombres de Dios
Dios trasciende cada conocimiento y en consecuencia cada palabra que se puede decir de
Él, y al mismo tiempo, si no se le pudiera atribuir ningún nombre, Dios se presentaría
como una fuerza anónima e impersonal, incapaz de ser designado e invocado con un
nombre concreto.
La cuestión del nombre de Dios es inseparable de la consideración de Dios como ser
personal. De hecho, revelando su nombre, Dios entra definitivamente en la historia
humana como un ser personal que es posible invocar.
El nombre propio del Dios de Israel es el nombre de Yahvé, pero existen modos
complementarios para designarlo: El Shaddai -Dios omnipotente- (Gen 17,1), El Olam -Dios
eterno- (Gen 21,33), El ‘Eljôn -Dios Altísimo- (Gen 14, 18-22), Adonai –Señor- (Jdt 16,16).
El A.T. usa también el termino Elohim para designar a Dios, nombre que se encuentra que
se puede aplicar al Dios verdadero que a otros dioses.
Yahvé es el nombre propio de Dios de los israelitas, está formado por cuatro letras:
YHWH, la noción de santidad, trascendencia, unicidad y salvación están unidad
indisolublemente en este tetragrama. El Éxodo dice que Yahvé es el nombre que Dios
revela a Moisés en la teofanía de la zarza ardiente (Ex 3, 13-15).
Se trata de un nombre en relación con el concepto de existencia y que se traduce como Yo
soy aquel que es, Yo soy aquel que soy o soy quien yo soy; los israelitas lo usan en
tercera persona Aquel que es; la fórmula YO SOY AQUEL QUE SOY exprime en el significado
metafísico del ser absoluto una existencia que se manifiesta activamente en un ser
eficiente en oposición a cada ser contingente (que no existe por sí mismo).
Dios como ser personal
El carácter personal del Dios de Israel, es decir de Yahvé es
un ser de naturaleza personal que no se puede confundir
con una fuerza anónima, sino que posee una
individualidad propia, con inteligencia, voluntad y
libertad como se nota desde las primeras páginas de la
Sagrada Escritura.
Dios crea con su palabra, mira que lo creado es bueno,
impone un precepto a los primeros padres, pasea con ellos
en el paraíso, les reprende por su transgresión, les promete
un redentor (Gen 1-3). Dios se manifiesta siempre con una
potencia sabia, misericordiosa y providente que es fiel a la
alianza de la cual el mismo ha tenido iniciativa.
Por esta razón el panteísmo es totalmente extraño al
concepto bíblico de Dios, Dios no está al nivel de la
naturaleza, no es tampoco una idea abstracta o vaga, sino
un ser íntimamente personal.
Por ello delante de la trascendencia e inefabilidad de
Dios, el lenguaje antropomórfico del A.T. resulta
inadecuado, pero también el lenguaje filosófico y
teológico porque Dios está sobre todo concepto y palabra,
sin embargo, estos lenguajes dicen algo sobre Dios y son
el esfuerzo por expresar el carácter individual de Dios.
El A.T. resalta el carácter personal de Dios, el Dios vivo que
no permanece inerte, porque mira, actúa, oye. Dios es
El politeísmo es la creencia que existen varios dioses,
El monoteísmo se trata de dioses generalmente en relación con ellos
mismos, que forman un mundo superior, estos dioses

de Israel tienen jerarquías y hay un dios entre ellos que se


considera superior a todos Zeus en el paganismo
greco-romano.
La monolatria en cambio, es la adoración de un solo
dios, que se considera del propio clan o del país, sin
excluir por esto la existencia de más dioses:
simplemente no se les adora.
El monoteísmo es un paso más de la monolatrìa: es
la creencia en un único Dios, es decir, se adora un
solo Dios, porque se tiene la firme convicción que
no existe otros Dioses fuera de él. (Is 44, 6 y 24).
El monoteísmo aparece claramente en la Biblia, Yahvé
es el único creador de todo, el único Dios que forma la
alianza con los padres, que revela a Moisés su nombre
y que insiste en el hecho de que su divinidad es
exclusiva.
Este monoteísmo práctico estaría profundamente
reafirmado con la revelación del nombre de Yahvé y
con la prohibición absoluta de adorar otros dioses.
Dios es un Dios celoso, por ello tenemos presente que
este exclusivismo de Yahvé es único en la historia de
las religiones, se trata de un Dios que exige para sí
todo el culto (Dt 18,13; Es 20, 3-5)
La noción de creación y
sus implicaciones para
el concepto de Dios
En la enseñanza de la Sagrada Escritura, el
monoteísmo se expresa con mayor fuerza por
el hecho de estar acompañado del concepto
de creación ex hihilo: Dios ha hecho todas
las cosas de la nada (2 Mac 7, 26-28; Is 41,4)
por lo tanto es anterior a estas cosas creadas.
ÈL es el único y supremo Señor del mundo,
que de ningún modo puede ser confundido o
mezclado con sus elementos. Dios no hace
parte del mundo, ni el mundo es divino, el
pensamiento bíblico por ello es totalmente
alejado del panteísmo en cualquiera de sus
formas, porque el cosmos no es una
emanación de Dios, ni el producto de una
evolución de la divinidad, sino es obra de sus
manos, una creatura suya.
Este Dios único y creador es el Dios de la
alianza, si la teología de la creación es
esencial en el A.T. es precisamente porque
esta forma parte de la alianza en cuanto es
su iniciación, podemos decir que la alianza
es el fin de la creación, mientras que la
creación es un evento imprescindible para
La trascendencia divina
La trascendencia de Dios se manifiesta en las afirmaciones que
Él es el único, el creador, el omnipotente. Dios está en todas
las partes, en todos los lugares, sin que este enlazado con
alguno de ellos.
Esta trascendencia se muestra de modo especial en las
narraciones de las teofanías de Yahvé, en el símbolo de la nube
y de la gloria, en la prohibición de representar a Yahvé con
imágenes. La trascendencia de Dios sobre la creación se
expresa constantemente en la Sagrada Escritura por medio de
dos grandes atributos: la santidad y la espiritualidad.
El concepto de santo aparece constantemente en la Sagrada
Escritura y es inseparable del concepto de Dios, a tal punto
que se puede afirmar que en la Biblia la santidad se predica
esencialmente de Dios, es como la esencia de Dios.
La santidad está en relación íntima con Yahvé que lo
acompaña siempre en todas sus obras, Yahvé es santo (Is
40,25; Job 6,10), Él es el santo de Israel (Is 1,4), con las obras
de la creación (Is 41,20), con la elección y la liberación de su
pueblo (Ez 20,41).
Es la santidad que inspira al creyente veneración (temor y
confianza al mismo tiempo porqué la santidad se manifiesta
en su infinita majestad y su infinita pureza (Ex 15,11; Is 8,13)
En la Sagrada Escritura esta santidad está en estrecha
relación con la gloria de Dios, darle gloria es reconocerlo
como santo y potente.
Dios al comunicarse a los hombres, de aquello que es santo es
al mismo tiempo:
 mysterium tremendum (algo temible y peligroso para los
que se acercan como profanos, sin las debidas
disposiciones) y
 mysterium fascinans (misterio fascinante) que atrae y
salva como poder de autocomunciaciòn.
Espiritualidad

Para los hebreos la espiritualidad de Dios tiene que ver con el


sustantivo ruah, que significa, viento, aliento vital, pensando
en algo dinámico, como el aliento que hace vivir al hombre.
Por ello, ruah aplicado a Yahvé no es tanto la descripción de
su inmaterialidad (que esto es propio de la filosofía griega)
sino más bien expresión de su fuerza creadora, que da la
vida a los seres vivos y que se comunica a los hombres en
manera carismática en determinados momentos de la
historia y el pueblo elegido.
El conocimiento
natural de Dios
Dios en la Biblia es la realidad suprema y total, la primera y
máxima certeza a la cual está subordinada toda la visión del
mundo. Dios es el infinito, del que el hombre sabe que
existe, vive y obra.
Por ello los escritores sagrados no se preocupan por
demostrar su existencia, porqué consideran que la
realidad de Dios se impone por sí misma, y se manifiesta
en la intervención de Dios en el acontecer histórico.
En la Biblia es evidente la convicción que el Dios de la
alianza, que con gran claridad interviene en los
acontecimientos del pueblo de Israel, no pudo haber sido
inventado por los hombres, ni puede ser hecho por ellos; los
ídolos en cambio sí son hechos a la medida del hombre. Las
tentaciones del pueblo no son de dejar de creer en Dios,
sino vivir como si Él no existiera.
Cuando la Biblia habla de conocer a Dios, frecuentemente
se refiere a reconocerlo como norma suprema de vida,
sujetándose a sus mandamientos (Dt 11, 2-8; Is 41,20)
reconocerlo como el único Dios con la exclusión de otras
divinidades (Sab 13, 1-9).
La Sagrada Escritura también llama la atención a la
responsabilidad del hombre de aceptar o rechazar a Yahvé
(Salmos 13, 1, 52), se presenta al tonto y al corrupto para
aquellos que viven y actúan como si Dios no existiese.
El texto de
Sabiduría 13, 1-9 CRÍTICA DE LOS FILÓSOFOS
Se debe conocer a Dios a partir
Se ha dicho que el A.T. habla de la de la creación
existencia de Dios como un hecho que se 13Sb1Vanos son por naturaleza todos los
impone por sí mismo y no tiene necesidad hombres que han vivido en la ignorancia de
Dios, que de los bienes visibles no fueron
de demostración, solo el libro griego de la
capaces de conocer al–que–es, ni al
Sabiduría en polémica contra la idolatría, considerar las obras reconocieron a su
indica una prueba de la existencia de Dios artífice.
Creador: el hombre puede y debe 2Sino que al fuego, al viento o al aire veloz,
reconocer al artífice del mundo justo en a la órbita de los astros o a la violencia de
la misma estructura de este mundo. las aguas, o a los luceros del cielo, rectores
del cosmos, los tuvieron por dioses.
La belleza y la armonía de lo creado son 3Y si, fascinados por su belleza, los tomaron
una invitación a reconocer a Dios en el por dioses, que sepan cuánto mejor es el
Señor de ellos, pues los creó el progenitor
rostro de los hombres, especialmente en los de la belleza.
más sabios, aquellos que mejor conocen el 4Y si se asombraron de su potencia y
mundo. eficacia, que deduzcan de ellas cuánto más
poderoso es el que los formó.
El autor de la sabiduría define como 5Pues por la grandeza y hermosura de las
necios aquellos hombres que no fueron criaturas se puede contemplar, por analogía,
capaces de reconocer al Dios verdadero a al que las engendró.
través de las cosas visibles, sino que 6Sin embargo, para éstos el reproche es
llamaron dioses a las fuerzas naturales. pequeño, pues tal vez andan errados al
buscar a Dios y al querer encontrarlo.
El autor plasma el título de arquitecto del 7Se ocupan de sus obras, las investigan,
pero se dejan seducir por su apariencia,
universo, afirmando que el Dios del que pues lo que se ve es hermoso.
hablan los filósofos es el mismo Dios de la 8A pesar de todo, ni siquiera éstos son
Biblia, si el autor critica a los filósofos no lo excusables;
hace por su proceder intelectualmente 9ya que, si fueron capaces de saber tanto,
incorrecto, sino porque sus teorías debían que pudieron escrutar los mundos, ¿cómo no
haberles llevado a descubrir algo de la encontraron más pronto a su Señor?
naturaleza de Dios, para no confundirlo
con el mundo y con sus fuerzas

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