El documento analiza el papel de los profetas Amos, Oseas y Miqueas en el contexto de la decadencia moral y corrupción de Israel y Judá entre los siglos IX y VIII a.C. Amos, un profeta humilde, denuncia la corrupción y la desigualdad social, mientras que Oseas utiliza su experiencia personal de un matrimonio fallido para ilustrar la infidelidad de Israel a Dios. Miqueas aborda la injusticia social y a pesar de la reforma religiosa, reafirma que la verdadera justicia es esencial para la aprobación divina.