La prudencia se define como actuar de forma justa y moderada mediante el uso correcto de las palabras, la expresión del cuerpo y la conducta. La Biblia indica que la prudencia y la sabiduría van de la mano. Ser prudente significa conducirse correctamente en cualquier situación controlando las palabras y reacciones. La prudencia evita caer en la maldad o la ira y enseña a ser reservado, cuidadoso y cautelo.