La menta se usa tradicionalmente para tratar problemas digestivos como flatulencia, dispepsia y cólicos intestinales debido a sus propiedades estomacales, carminativas y antiespasmódicas. También se usa para aliviar síntomas menstruales. La menta contiene vitaminas, minerales y aceites esenciales que la hacen útil como digestivo, analgésico y descongestionante. Sin embargo, su uso debe ser moderado y no está recomendado durante el embarazo.