Antonio Machado
Estilo Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería, Oye otra vez, Díos mío, mi corazón clamar. Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
Vida   (Sevilla, 1875- Cotlliure,1939)   “ Estos días azules y este sol de la infancia” Familia de tradición liberal e intelectual. Pasó su juventud en Madrid y residió algunos meses en París. 1907: Cátedra de francés en Soria (5 años). “ allí me casé, allí murió mi esposa, cuyo recuerdo me acompaña siempre” Leonor Izquierdo (16 años), se casaron dos años después. 1912: muerte de Leonor ( Campos de Castilla , 1912 ). Pide el traslado al instituto de Baeza (Jaén). 1919: Se incorporó al instituto de Segovia. Guiomar: nuevo amor. Guerra civil: colaboró en periódicos y revistas a favor de la República. Con su hermano Manuel, escribió algunas piezas teatrales: La Lola se va a los puertos “ Mis aficiones son pasear y leer”
Obra  poética Desdén por los procedimientos del modernismo “  no era la palabra por su valor fónico ni el color ni la línea ni un complejo de sensaciones, sino una honda palpitación del espíritu ” No aceptó las orientaciones de las escuelas de vanguardia Poesía =  auténtica emoción humana Eternizar el momento Temas: Alusiones a su vida íntima (infancia, adolescencia, Leonor…) Preocupaciones y motivos del 98: Pesimismo ante la realidad nacional Esperanza de una España mejor El paisaje castellano Inquietudes religiosas y filosóficas: el tiempo, la muerte… Métrica:  Rima asonante (formas de la tradición popular) Soneto, silva
 
¿Cuál es la verdad? ¿El río   que fluye y pasa, donde el barco y el barquero son también ondas del agua? ¿O este soñar del marino siempre con ribera y ancla? Fotografías del río Duero a su paso por Soria
Retrato Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido -ya conocéis mi torpe aliño indumentario-, mas recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¡Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo -quien habla solo espera hablar a Dios un día-; mi soliloquio es plática con este buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito. Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. Campos de Castilla
A un olmo seco Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de su rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. Soria, 1912 Campos de Castilla
  Recuerdos Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales cargados de perfume, y el campo enverdecido, abiertos los jazmines, maduros los trigales, azules las montañas y el olivar florido;[…] ¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano cercado de colinas y crestas militares alcores y roquedas del yermo castellano, fantasmas de robledos y sombras de [ encinares1! En la desesperanza y en la melancolía de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva. Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía, por los floridos valles, mi corazón te lleva. En el tren, abril de 1912 Campos de Castilla
Hastío Pasan las horas de hastío por la estancia familiar, el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar. Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea, el tictac acompasado odiosamente golpea. Dice la monotonía del agua clara al caer: un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer. Cae la tarde. El viento agita el parque mustio y dorado… ¡Qué largamente ha llorado toda la fronda marchita! Humorismos, fantasías, apuntes XXI Ayer soñé que veía a Dios y que a Dios hablaba; y soñé que Dios me oía… Después soñé que soñaba. XXIX Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. Proverbios y cantares

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Antonio Machado

  • 2. Estilo Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería, Oye otra vez, Díos mío, mi corazón clamar. Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.
  • 3. Vida (Sevilla, 1875- Cotlliure,1939) “ Estos días azules y este sol de la infancia” Familia de tradición liberal e intelectual. Pasó su juventud en Madrid y residió algunos meses en París. 1907: Cátedra de francés en Soria (5 años). “ allí me casé, allí murió mi esposa, cuyo recuerdo me acompaña siempre” Leonor Izquierdo (16 años), se casaron dos años después. 1912: muerte de Leonor ( Campos de Castilla , 1912 ). Pide el traslado al instituto de Baeza (Jaén). 1919: Se incorporó al instituto de Segovia. Guiomar: nuevo amor. Guerra civil: colaboró en periódicos y revistas a favor de la República. Con su hermano Manuel, escribió algunas piezas teatrales: La Lola se va a los puertos “ Mis aficiones son pasear y leer”
  • 4. Obra poética Desdén por los procedimientos del modernismo “ no era la palabra por su valor fónico ni el color ni la línea ni un complejo de sensaciones, sino una honda palpitación del espíritu ” No aceptó las orientaciones de las escuelas de vanguardia Poesía = auténtica emoción humana Eternizar el momento Temas: Alusiones a su vida íntima (infancia, adolescencia, Leonor…) Preocupaciones y motivos del 98: Pesimismo ante la realidad nacional Esperanza de una España mejor El paisaje castellano Inquietudes religiosas y filosóficas: el tiempo, la muerte… Métrica: Rima asonante (formas de la tradición popular) Soneto, silva
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  • 6. ¿Cuál es la verdad? ¿El río que fluye y pasa, donde el barco y el barquero son también ondas del agua? ¿O este soñar del marino siempre con ribera y ancla? Fotografías del río Duero a su paso por Soria
  • 7. Retrato Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido -ya conocéis mi torpe aliño indumentario-, mas recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¡Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo -quien habla solo espera hablar a Dios un día-; mi soliloquio es plática con este buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito. Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. Campos de Castilla
  • 8. A un olmo seco Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de su rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. Soria, 1912 Campos de Castilla
  • 9. Recuerdos Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales cargados de perfume, y el campo enverdecido, abiertos los jazmines, maduros los trigales, azules las montañas y el olivar florido;[…] ¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano cercado de colinas y crestas militares alcores y roquedas del yermo castellano, fantasmas de robledos y sombras de [ encinares1! En la desesperanza y en la melancolía de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva. Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía, por los floridos valles, mi corazón te lleva. En el tren, abril de 1912 Campos de Castilla
  • 10. Hastío Pasan las horas de hastío por la estancia familiar, el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar. Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea, el tictac acompasado odiosamente golpea. Dice la monotonía del agua clara al caer: un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer. Cae la tarde. El viento agita el parque mustio y dorado… ¡Qué largamente ha llorado toda la fronda marchita! Humorismos, fantasías, apuntes XXI Ayer soñé que veía a Dios y que a Dios hablaba; y soñé que Dios me oía… Después soñé que soñaba. XXIX Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. Proverbios y cantares