Las fístulas enterocutáneas son comunicaciones anormales entre el aparato gastrointestinal y la piel, presentando una alta morbilidad y mortalidad. Su etiología puede ser espontánea o adquirida, y clasificaciones se basan en características como localización y tipo. El tratamiento incluye manejo nutricional, control de pérdidas y, en casos severos, intervención quirúrgica.