Este documento explora cómo el juego puede servir como una estrategia para humanizar la tecnología, desarrollando potencialidades psico-motoras y afectivas, y promoviendo relaciones humanas en un contexto educativo. Se utiliza un enfoque cualitativo con encuestas y entrevistas para resaltar que la integración de juego y tecnología puede favorecer aprendizajes significativos. Sin embargo, destaca los desafíos y la resistencia que enfrentan los docentes al implementar el juego como herramienta pedagógica en el aula.