Las mujeres emprendedoras en América Latina y el Caribe enfrentan numerosos obstáculos como el acceso limitado a créditos, una cultura empresarial predominantemente masculina y la falta de experiencia, además de ser el 2-3% del total de ocupadas. No obstante, muestran una mayor apertura a recibir capacitación y apoyo, y las microfinanzas han demostrado ser una herramienta valiosa para fomentar el emprendimiento femenino en la región. Se destaca la importancia de visibilizar el trabajo reproductivo no remunerado y redefinir el significado económico del trabajo para cerrar brechas de género en el ámbito empresarial.