Joaquín Sorolla nació en 1863 en Valencia y estudió pintura allí. En 1900 se mudó a Madrid, donde en 1910 comenzó la construcción de su casa, que albergaría a su familia. La casa y su jardín se convirtieron en un pequeño paraíso para Sorolla. Tras su muerte, la casa se convirtió en el Museo Sorolla, gracias al legado de su viuda.