La población española ha experimentado una transición demográfica desde principios del siglo XX, con una reducción de la mortalidad y la natalidad. Actualmente, España tiene bajas tasas de natalidad y mortalidad, así como una esperanza de vida alta. Los movimientos migratorios han pasado de la emigración a principios del siglo XX a la inmigración actual. La estructura de la población actual se caracteriza por un envejecimiento y una menor tasa de actividad.