El documento describe cómo Jesús y los apóstoles usaban la Biblia. Jesús consideraba a la Biblia como la máxima autoridad y la usaba para responder las tentaciones de Satanás. Jesús enseñaba que no había venido a abolir la ley sino a darle su verdadero significado. Tanto Jesús como los apóstoles consideraban al Antiguo Testamento como la Palabra de Dios y creían en los eventos y personas descritos en él.