El documento analiza la pérdida de apoyo de la izquierda en las elecciones de 2016, atribuyéndolo a la falta de organización y a una cultura electoral débil. Se destaca la contradicción entre la diversidad de candidatos y la pobreza cultural de los ciudadanos, lo que dificulta su decisión entre opciones políticas. Además, se menciona el temor al cambio y la influencia de poderes fácticos que perpetúan el neoliberalismo y la corrupción en el país.