Pedro Paulet, un pionero peruano de la astronáutica, presentó en 1927 un motor de combustible líquido y un diseño de nave espacial, influyendo en el desarrollo de la cohetería. A pesar de su contribución, su trabajo fue limitado en Perú por condiciones políticas, aunque su carta impactó en círculos científicos internacionales. Su legado fue reconocido por contemporáneos como Max Valier y Hermann Oberth, y su influencia persiste en el ámbito aeroespacial hasta hoy.