La muestra fotográfica del colectivo MR en San Isidro intenta abordar el tema del racismo al presentar a una familia huancaína en espacios elitistas, pero refuerza estereotipos raciales y no genera un verdadero cuestionamiento social. A pesar de su objetivo de dialogar sobre desigualdad, las imágenes carecen de interacción y agencia de los sujetos retratados, resultando en una representación folklórica que despolitiza la problemática. De este modo, en lugar de desestabilizar las percepciones de la élite, la exposición se convierte en un simple simulacro que perpetúa la imagen tradicional de lo andino y lo pobre en la sociedad peruana.