La relación entre profesor y alumno debe basarse en el respeto y confianza mutuos. El profesor debe guiar al alumno como sujeto activo en su aprendizaje, creando un ambiente óptimo. Las estrategias motivacionales incluyen conocer los antecedentes de los alumnos, ser claros en las reglas y tareas, y fomentar las relaciones a través de actividades grupales.