La santidad se define como un estado de pureza espiritual y libertad del pecado logrado a través de la obra santificadora de Dios y mantenido por un estilo de vida que imita a Cristo. Varias Escrituras exhortan a los creyentes a seguir la santidad como un mandamiento de Dios y meta para la iglesia. La santidad implica renunciar a los deseos mundanos y presentar los miembros del cuerpo a Dios para servirle.