La sobreexplotación de acuíferos genera múltiples problemas ambientales, incluyendo la intrusión salina, subsidencias y la disminución de humedales. Además, la extracción excesiva de agua subterránea afecta la calidad del agua, incrementando la salinidad y favoreciendo la contaminación por productos agrícolas y fugas de hidrocarburos. Es fundamental abordar estos problemas para preservar los recursos hídricos subterráneos y el medio ambiente.