La arquitectura renacentista se originó en Italia entre 1400 y 1600 d.C. como una reacción al estilo gótico, adoptando las formas clásicas de la antigua Roma con un enfoque en la simetría, proporción y orden. Algunos ejemplos notables incluyen la Basílica de San Pedro de Donato Bramante, la Capilla Pazzi de Filippo Brunelleschi y la remodelación de la Plaza del Capitolio en Roma por Miguel Ángel.