La municipalidad de Cajamarca planea un evento llamado 'La cantata a Cajamarca: el encuentro de dos mundos' para conmemorar el encuentro entre Atahualpa y Pizarro en 1532, pero enfrenta críticas por su costo de 250,000 nuevos soles y su interpretación de un evento trágico para los incas. Historiadores locales, como Julio Sarmiento Gutiérrez, se oponen a la celebración, argumentando que rinde homenaje a una invasión que destruyó el imperio incaico y debe ser recordada con un enfoque crítico. El alcalde defendió la cantata como una forma de revalorizar la identidad cajamarquina, en contraste con las voces que proponen un rescate de la colaboración y solidaridad entre comunidades indígenas en lugar de glorificar a los conquistadores.