El arte mexicano del siglo XX se caracteriza por un contexto de innovación estética y el surgimiento de artistas de gran renombre, fomentado por cambios sociales y tecnológicos. Movimientos como el muralismo, liderado por figuras como Diego Rivera y José Clemente Orozco, reflejan una nueva conciencia sobre la identidad mexicana, entrelazando elementos prehispánicos y la problemática contemporánea. Además, la influencia de la Revolución Mexicana y la búsqueda de un arte accesible al pueblo marcaron el desarrollo de este periodo artístico.