El masaje infantil establece un contacto que recuerda al bebé la vida en el útero, lo que lo hace sentirse relajado y fortalecer el vínculo con los padres. Reduce el estrés y aumenta las endorfinas para mejorar el estado de ánimo, además de aliviar molestias estomacales y mejorar la piel y movilidad del bebé. También ayuda a los bebés prematuros o con problemas en su recuperación.