Honduras está experimentando una transición demográfica caracterizada por el descenso de tasas de fecundidad y mortalidad, lo que genera un crecimiento poblacional que, aunque sigue en aumento, muestra una tendencia a la desaceleración. Se destaca un cambio en la estructura por edades, donde la población joven disminuye en relación a los adultos y ancianos, contribuyendo a la aparición del bono demográfico. Los retos incluyen la gestión de esta transición, el envejecimiento de la población y la formulación de políticas adecuadas.