Los sistemas de información y las organizaciones interactúan estrechamente, influyendo en la estructura, cultura y procesos de negocio. La implementación de un nuevo sistema provoca resistencias y requiere cambios organizacionales significativos, siendo crucial alinear la tecnología de la información con los objetivos del negocio para mejorar la rentabilidad. Las organizaciones modernas presentan jerarquías y especializaciones, y sus dinámicas varían según su entorno, cultura y política interna.