La carta propone una estructura global para la educación ambiental para abordar los problemas de desigualdad, pobreza y deterioro ambiental. Reconoce la necesidad de cambiar las prioridades para redirigir los recursos de los armamentos a satisfacer las necesidades humanas y lograr el desarme. También enfatiza la importancia de que las personas asuman una ética comprometida con mejorar la calidad ambiental y de vida para todos.