Este ensayo explora cómo los modelos pedagógicos tradicionales pueden resultar inadecuados en un contexto de complejidad. Argumenta que los modelos deben considerar los conflictos sociales, económicos y culturales que atraviesan las escuelas. También sugiere que la educación debe enseñar a los estudiantes a pensar críticamente sobre sus realidades y relaciones, más allá de sólo transmitir contenidos académicos. Concluye que, en lugar de adoptar un solo modelo, es mejor reflexionar sobre las contradicciones de