Este documento describe el ambiente del viejo Madrid, donde los comerciantes saludaban afablemente a los clientes en las calles a primera hora de la mañana. Los tenderos trabajaban duro para satisfacer a los clientes sin envidiar a los industriales vecinos. Además, incluye una lista de comercios históricos en Madrid, el más antiguo data de 1578, y concluye describiendo el chocolate con churros como un plato típico de la ciudad.