Luis Miguel Díaz-Meco destaca la falta de una estrategia de comunicación efectiva en las empresas, lo que genera incomunicación a pesar de contar con mejores medios. Propone que la comunicación debe centrarse en los intereses de los clientes y no en la auto-promoción de las empresas, además de subrayar la importancia de una buena comunicación interna para mejorar la motivación y productividad de los empleados. El futuro exige adaptabilidad ante los cambios, donde aquellos que se resistan perderán oportunidades.